Opinión

Somalia, de hambrunas a piratas a hambrunas

Ridley Scott hizo una de las películas de guerra clásica, basada en otro libro clásico Black Hawk Down, A story of modern warfare, de Mark Bowden. Una película que no me canso de ver, y un libro que he leído un par de veces. ¿Cómo los Estados Unidos se encontraron tras el final de la guerra fría, en un día inesperado de combates intensos nunca vistos desde el final de la guerra de Vietnam?

Cuando se terminó el comunismo, los hegelianos Neoconservadores norteamericanos pronosticaron el Fin de la Historia y el último hombre. Pero se equivocaron, tal vez era el fin de la historia en los países occidentales, donde tras una larga guerra civil, entre los partidarios del Antiguo Régimen, los partidarios de la democracia liberal, los partidarios del fascismo y los partidarios del comunismo. De 1914 a 1989 duró esta guerra que incendió al mundo y la ganaron, por lo menos temporalmente, las democracias liberales. El fascismo murió en 1945, el antiguo régimen de Dios y el Rey murió con Franco en 1975 y el comunismo europeo murió en 1989. Pero dejando el eurocentrismo a un lado, la historia no ha acabado por ahora en otras partes del mundo. Y el mundo islámico era una de las partes de la tierra. Somalia formaba parte de ese mundo, donde de guerra civil en guerra civil, de golpe de estado en golpe de estado y de crisis humanitaria a crisis humanitaria se escribe la historia. El Presidente Clinton se dio cuenta demasiado tarde de esto.

Somalia, un país de 16 millones de personas ubicado en el cuerno de África, fue la base de sultanatos comerciales islámicos, pero durante la época colonial fue dividida entre británicos e italianos. Los británicos se apoderaron de la parte italiana durante la Segunda Guerra Mundial, la cual convirtieron en un mandato de las Naciones Unidas. Posteriormente este mandato y la parte británica fueron unificadas y se les dio la independencia en 1960. Como en muchos lugares del Tercer Mundo, los revolucionarios rechazaron la idea de la modernidad liberal prefiriendo la socialista comunista y en 1969 se instala un consejo revolucionario para implantar una república socialista. Este experimento terminó en 1991 con un estado fallido y combates entre distintas facciones. El Cuerno de África, igual que la vecina Etiopía, es vulnerable a las sequías, y éstas llevan a las hambrunas. La guerra civil que empezó en 1991 llevó a Somalia a ser considerado un estado fallido y a las Naciones Unidas a pedir la intervención militar para asegurarse que la ayuda alimentaria llegara a las personas que más lo necesitaban sin interferencia de las milicias. En este contexto suceden los hechos que narra Black Hawk Down.

Algunas regiones como Somalilandia y Puntlandia lograron mantener cierta integridad y semblanza de orden, pero los intentos de la ONU de lograr un gobierno temporal en el 2000 han llevado a una guerra prolongada con la Unión de Cortes Islámicas y con el grupo islamista radical Al Shabaab. En el 2012 se crea el gobierno Federal de Somalia, el primer gobierno formal desde 1991.

Los Piratas del Índico.
Mientras que Disney saca una seria de aventuras fantásticas sobre los piratas del Caribe del Siglo XVIII, en el mismo tiempo, una aventura no tan divertida de piratas aparece en el mundo. Desde los finales de los 90s del siglo pasado, las facciones de la guerra civil somalí y emprendedores armados de los clanes, han encontrado en la piratería una fuente muy lucrativa de financiamiento. Los costos de la piratería se estimaban en el 2011 entre los 6.6 y los 6.9 mil millones de dólares. El génesis de la piratería se debe a la ausencia de estado. Aprovechando la guerra civil, muchos navíos pesqueros de otros países sobrepescaron en las aguas usadas por los pescadores somalíes. Es un caso de tragedia de los comunes y ausencia de Estado.

El Índico se ha convertido en una zona de guerra, porque se han dado casos de pesqueros de un país que usan la violencia para impedir que otros pesquen. También muchos barcos usaban las aguas somalíes para arrojar al mar desechos tóxicos. Una vez que los pesqueros somalíes se quedaron sin nada que pescar, se pasaron primero a armarse para defender sus pesquerías y luego directamente a la piratería. La respuesta de los estados fue crear una fuerza de tareas conjuntas en una zona naval de seguridad marítima. Sumando las operaciones militares terrestres por somalíes, mercenarios privados y militares contra las bases de los piratas y el uso de piratas contra los islamitas el resultado es que para el 2013 la crisis de los piratas había terminado. La adopción de buenas prácticas, el uso de seguridad armada en los buques mercantes, el patrullaje por buques de guerra y las operaciones terrestres lograron parar la crisis. Ese año se reportó un solo ataque sin éxito contra 151 en el 2011. Los piratas no podían pagarle a los prestamistas que financiaban sus operaciones.

¿Somalia Paraíso Anarquista?
Somalia no tiene estado, se le menciona como un estado fallido, y probablemente lo es. Esto ha sido visto como un experimento anarcocapitalista por muchos. El problema es que no es una anarquía organizada sino meramente caos y anomia. El caso de los piratas demuestra que la ausencia de un Estado que garantice la seguridad permite abusos de extranjeros como la sobrepesca o los desechos tóxicos sobre áreas comunes, y tampoco protege de la reacción que fue la piratería.

Además Somalia no es un paraíso ideológicamente anarquista. Como toda sociedad Islámica pone más énfasis en la comunidad religiosa la UMMA y en los clanes tribales que en el Estado. Los musulmanes suelen pelear bien en nombre de Dios y de su Clan pero no en nombre de su Rey o Presidente. El Estado nacional estilo europeo no tiene tradición entre los musulmanes. Pero su ausencia no implica un paraíso anarquista sino el triunfo de los islamistas y los clanes. Las bases de las sociedades islámicas no pasan por el estado nacional. Y por lo tanto lo que tenemos son micro estados tribales o religiosos, no una utopía anarquista de hombres libres.

Ese mundo de micro estados tribales crea contrastes. La economía en ciertas áreas está en auge, las telecomunicaciones, los bienes raíces, la educación, el turismo de playas, están en auge, pese a la violencia crónica, a la inseguridad y a la posible hambruna en áreas rurales. En el MOG, Mogadishu, el contraste no puede ser mayor entre las playas limpias, parques, conferencias de tecnología, que se comparten con barrios dominados por los islamistas.

Una de las razones de la creación de los estados nacionales fue la creación de economía de escala. En Somalia, dependiendo de la administración minarquista que a uno le toque puede vivir muy bien o muy mal y en constante guerra con el vecino. En las áreas económicas donde la regulación estatal no importa mucho, como las telecomunicaciones, Somalia lo está haciendo muy bien. Pero en áreas donde la regulación estatal de bienes comunes como el mar no existe, Somalia es un desastre.

La hambruna futura
En un deja vu de hace 25 años, la peor cosecha de alimentos gracias a una sequía, amenaza con repetir la hambruna que llevó a los norteamericanos a intervenir en los noventas. Medio millón de personas se mueven a Mogadishu, y 100,000 ya llegaron. Como antes, los insurgentes islamistas tratan de manipular el acceso a la ayuda humanitaria atacando convoyes y trabajadores humanitarios.

Hasta el aeropuerto de Mogadishu, supuestamente el área más segura de la ciudad se ha encontrado bajo ataque. El Mog ha demostrado ser una ciudad resiliente, que soporta guerras civiles, hambrunas y ha logrado un nivel de prosperidad sorprendente en medio del caos. ¿Podrá con la hambruna?

About the author

Ricardo Soto

Ricardo Soto Barrios, abogado, especialista en políticas públicas, egresado de la Universidad Santa María la Antigua. Políticamente liberal, ha participado en muchos proyectos donde se analizan las políticas públicas de Panamá desde un punto de vista liberal y se proponen alternativas. Ha trabajado en la Policía Nacional de Panamá, el Ministerio de Gobierno, y AMPYME, además de ejercer la práctica privada.

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