Categoría: Opinión

  • Venezuela, Cuba y Nicaragua ante su mayor crisis: ¿se derrumbarán los autoritarismos del Caribe?

    Los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Cuba han sobrevivido a todo tipo de sanciones, crisis económicas y presiones sociales a lo largo de la historia. Aunque cada uno tiene su propia dinámica, están interconectados por alianzas políticas, económicas y de seguridad que refuerzan su resistencia. La incógnita es si este modelo se derrumba o encuentra nuevas formas de supervivencia.

    Estos países, dominados por el desorden institucional, han sido evaluados como territorios sin democracia ni libertades civiles. En el Democracy Index 2024, de la Economist Intelligence Unit (EIU), aparecen clasificados como regímenes autoritarios, en los niveles más bajos del ranking global.

    El Rule of Law Index señala que Cuba permanece asfixiada por un partido único, sin pluralismo político, y que Nicaragua se caracteriza por una justicia partisana, persecución a la oposición y concentración de poder en el Ejecutivo.

    En conjunto, estos regímenes encarnan violaciones sistemáticas de derechos humanos, ausencia de garantías democráticas y un Estado de derecho reducido a escombros. Al entrelazarse, proyectan una advertencia para la región sobre el declive del ideal democrático.

    El ocaso de la liga autoritaria

    Durante años, Venezuela sostuvo a Cuba y Nicaragua con petróleo subsidiado y acuerdos de cooperación que amortiguaron el colapso de sistemas inviables. Cuba ha sido soporte estratégico del poder venezolano, controlando seguridad e inteligencia, esfuerzo ahora concentrado a mantener la servidumbre sobre su propio pueblo, a un paso de la rebelión.

    Nicaragua sirvió de aliado y palanca internacional mientras el sandinismo simulaba su naturaleza de régimen forajido. Esta interdependencia ha tejido un bloque que reproduce el mismo patrón: represión de la disidencia, manipulación electoral, proscripción de prensa y medios de comunicación libres.

    Por otra parte, los indicadores del Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2024 de la CEPAL revelan una vulnerabilidad económica inédita. El cierre de 2025 marca la mayor debilidad común en dos décadas: Cuba proyecta una caída del PIB de -1,5 % en 2025 y un crecimiento ínfimo de 0,1 % en 2026, acompañado de crisis energética y colapso del turismo.

    En Venezuela se vive una inflación desbordada y la zozobra de un pueblo privado de servicios básicos, que sobrevive con pensiones y salarios inferiores a un dólar mensual.

    Entre apoyos dudosos y confrontación directa

    Rusia y China han sido pilares externos del autoritarismo latinoamericano, aunque con enfoques distintos. Moscú ofrece respaldo militar y diplomático, limitado hoy por las sanciones y el desgaste económico de la guerra en Ucrania. Pekín privilegia un apoyo pragmático mediante inversiones estratégicas que permite la captura de recursos y mercados.

    Estados Unidos, por su parte, manifiesta su confrontación con un masivo despliegue militar y operaciones de seguridad en el Caribe, bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico. Ante Nicaragua, impone sanciones contra sus funcionarios y acrecienta denuncias de violaciones de derechos humanos.

    La depauperación extrema del pueblo cubano hace insostenible la narrativa que justifica el fracaso comunista como consecuencia del embargo impuesto desde 1962.

    El detonante regional

    En Venezuela, la crisis humanitaria, el colapso económico y la migración masiva hacen insostenible la situación. El conflicto trasciende las fronteras nacionales y se proyecta en el plano global.

    En este contexto, resulta claro que Estados Unidos no depende del petróleo venezolano para sostener su economía ni su seguridad energética: con una producción cercana a 13,6 millones de barriles diarios en 2025, se mantiene como uno de los mayores productores mundiales. En contraste, Venezuela apenas alcanza entre 956 000 y 1 132 000 barriles diarios, una caída dramática frente a los más de 3 millones que producía en los años noventa.

    La infraestructura petrolera venezolana está devastada: refinerías deterioradas y una capacidad de extracción reducida convierten a la industria en un símbolo de decadencia, más que en un activo estratégico. Entonces, las acciones de Estados Unidos no se explican como disputa por el control del petróleo venezolano.

    Escenarios bajo otra lógica

    Se detecta el interés del presidente estadounidense, Donald Trump, por activar una crisis internacional monitorizada, una narrativa de seguridad nacional que se proyecta en lo interno y sirve de justificación para medidas de dudosa constitucionalidad.

    Las elecciones al Congreso se celebrarán el 3 de noviembre de 2026, con la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 cargos de gobernador, una posibilidad de desequilibrio político que Trump quiere bloquear. Partiendo de una deriva autoritaria de esa administración y un cambio de política exterior que no tiene retroceso, se plantean varias posibilidades:

    • Ruptura inminente: el desconocimiento de los resultados electorales cerró la vía negociada. La juramentación de Nicolás Maduro el pasado 10 de enero abrió un proceso de quiebre que pudo haberse contenido con una transición política. La presión norteamericana, mediante ataques selectivos contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico, podría precipitar un derrumbe del régimen, con una primera fase marcada por la anarquía y la violencia. Luego, se instalaría un gobierno amparado por la legitimidad de las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el 28 de julio de 2024.
    • Transición militar-constituyente: la falta de credibilidad de los negociadores dificulta un acuerdo. Nicaragua y Cuba enfrentarían presiones internas similares. Bajo un momento constituyente, factores militares podrían asumir el control y, con apoyo externo, canalizar una fuerza constituyente hacia una restauración democrática.
    • Continuidad autoritaria: la ausencia de consenso de los factores políticos y la eventual neutralización de Estados Unidos permitiría la supervivencia de los autoritarismos. Se consolidarían alianzas regionales y se intensificaría la represión interna para mantener el poder –panorama improbable considerando el interés de la administración Trump por justificar su dinámica con la crisis caribeña–.

    Transición incierta, coste seguro

    La definición depende de una combinación de factores. La interconexión entre Venezuela, Nicaragua y Cuba convierte cualquier ruptura en un fenómeno regional. El papel de Estados Unidos, Rusia y China es decisivo: sin un acuerdo entre ellos, la transición será altamente conflictiva.

    Lo cierto es que la crisis actual no se vincula con la seguridad energética, sino que está determinada con la política interna estadounidense y la estrategia de Trump. Lo que considero inexorable es que el precio de esta guerra de autoritarismos lo seguirá pagando, en última instancia, el pueblo venezolano.The Conversation

    Tulio Alberto Álvarez-Ramos, Profesor/Investigador Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello. Jefe de Cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Por qué Persisten los tranques en Panamá?

    Los tranques viales en Panamá persisten por diseño y corrupción. En su momento tuve la oportunidad de presidir el Comité Intergremial de Tránsito y Transporte de la APEDE y luego la de publicar internacionalmente un ensayo intitulado “Qué Funciona para Cambiar el Comportamiento Vial?; ensayo que a más de 15 años me siguen llegando referencias internacionales sobre el mismo y que explica en buena parte la pregunta inicial.

    Los factores o elementos que entran en juego son muchos y variados, pero no tenemos que irnos tan profundo para tener una idea sobre las razones del problema; el cual, no estaría muy equivocado al decir que ha sido por diseño o desgreño. Veamos al menos cuatro elementos claves del problema:

    1. El diseño de la ciudad y sus vías;
    2. La administración y comportamiento de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) que, supuestamente, debe administrar las normas que rigen el comportamiento;
    3. la cultura de desorden que hemos sembrado, que va ligada a la corrupción de la ATTT.

    DISEÑO: En una de las reuniones de la comisión de la APEDE una participante se tomó el trabajo de hacer un estudio, sufragado por cuenta propia, en el cual se mostraban todas las incongruencias de los perfiles viales que eran de fácil adecuación pero que por razones que sólo podemos catalogar como desidia o tal, jamás se hicieron. De muestra estaba lo fácil y poco costoso de efectuar más uniones entre la Vía Porras y la Brasil.

    Años más tarde me tocó hacerle sugerencias a la exdirectora de la ATT,  de vías que podían ser de gran ayuda para descongestionar el norte de la Capital; consistente en una vía desde las casetas de Peaje del Corredor Norte sin pasar por la estación metro de San Isidro; y como estas ¿cuántas no habrá?.

    Más aún, a mucho menor costo de lo que fue el Metro, un verdadero metrobus, que incorporara rediseños viales rápidos. Pero, todo indica que en la construcción del Metro las prioridades estaban trastocadas; como se observa con el engaño de llamar “metrobus” a MiBus; el cual no es un metro bus o BRT (bus rapid transit – tránsito rápido por bus).

    Cultura de Desorden: La ATTT: Esta institución es totalmente corrupta e incapaz de cumplir con la misión encargada. Todos en Panamá saben y comentan que los agentes de policía se dedican a estafar a los conductores (coima), lo cual tiene fácil solución; y el hecho de que no se haga lo dice todo. Como también lo dice la cultura de manejo desordenado que existe y, el que los patrullas no circulen por falta de presupuesto para combustible. Y es que la única manera de administrar el comportamiento vial es patrullando y por eso se les conoce como “autos patrulla”. Sólo hay que ver el orden vial que había en la antigua Zona del Canal, que incluía a los diablos rojos.

    Hoy, al redactar este escrito de opinión, al abrir mis archivos del Comité Intergremial de Tránsito y Transporte de la APEDE, me encontré con un mar de estudios que constatan lo que he descrito: Evaluación a priori del TransMovil; Apertura del Sistema de Transporte Público en Panamá; la Guía de Planificación para el BRT y mucho más, en dónde queda muy claro que el desorden vial de hoy es por diseño y corrupción; a lo cual concluyo con el caso personal.

    Hace unos años me citaron por colisión y fuga, y cuando vi la citación la placa de vehículo que colisionó fue la de mi yate con remolque de 30 pies. Mi abogado me dijo: “te atiendo el caso pero te advierto te van a condenar porque los jueces de la ATTT los coimean». Así fue. Un día me llamó la directora de la ATTT para pedirme le preparara un plan de educación vial y aproveché para contarle. Me dijo que despediría a los jueces corruptos… la despidieron a ella. En apelación volvieron a condenarme. Consulté a mi vecino que presidía la CSJ y me contestó: “My Name is Panama”. Finalmente, me llamó una chica de la empresa de seguro para cobrarme los daños y le dije que siendo yo columnista de La Prensa y de la Estrella los iba a denunciar y esta me respondió: “Hay señor, soy nueva aquí y desconocía su caso…” ¡Jamás me volvieron a llamar!

  • Existe una burbuja de la inteligencia artificial y esto es lo que podría pasar si estallase

    Los auges y las crisis son una característica recurrente de la economía moderna, pero cuando el valor de un activo se infla en exceso, un auge se convierte rápidamente en una burbuja.

    Los dos episodios de este tipo más recientes fueron la burbuja puntocom en Estados Unidos (1996-2000) y las burbujas inmobiliarias que surgieron alrededor de 2006 en diferentes países. Ambas terminaron en recesión: la primera fue relativamente leve y la segunda, catastróficamente grave. Los recientes y vertiginosos aumentos en los precios de las acciones de las empresas relacionadas con la IA han llevado a muchos inversores a preguntarse: “¿Estamos presenciando otra burbuja de precios de activos?”.

    Es importante situar el actual auge de la IA en su contexto. El precio de las acciones de Nvidia, que fabrica muchos de los chips informáticos que alimentan la industria de la IA, se ha multiplicado por 13 desde principios de 2023. Las acciones de otras empresas relacionadas con la IA, como Microsoft y Alphabet, la empresa matriz de Google, se han multiplicado por 2,1 y 3,2, respectivamente. En comparación, el índice S&P 500, que sigue la evolución de las acciones de las empresas más importantes de Estados Unidos, solo se ha multiplicado por 1,8 en el mismo periodo.

    Es importante destacar que estas empresas relacionadas con la IA están incluidas en el S&P 500, lo que aumenta aún más la diferencia con las empresas no relacionadas con la IA. Por lo tanto, parece que existe una burbuja de IA, pero no tiene por qué acabar repitiéndose lo ocurrido en 2008.

    Cómo se forma una burbuja

    El precio de cualquier acción se puede desglosar en dos componentes: su valor fundamental y el valor inflado de la burbuja. Si el precio de la acción está por encima de su valor fundamental, existe una burbuja en su precio.

    El valor fundamental de un activo es la suma descontada de sus dividendos futuros esperados. La palabra clave aquí es “esperados”. Dado que nadie, ni siquiera ChatGPT, puede predecir el futuro, el valor fundamental depende de las expectativas subjetivas de cada inversor. Pueden ser optimistas o pesimistas; con el tiempo, algunos tendrán razón y otros se equivocarán.

    Los inversores optimistas esperan que la IA cambie el mundo y que los propietarios de esta tecnología obtengan beneficios (casi) infinitos. Al no saber qué empresa saldrá victoriosa, invierten en todas las empresas relacionadas con la IA.

    Por el contrario, los inversores pesimistas piensan que la IA es solo un programa informático complejo, en lugar de una tecnología verdaderamente innovadora, y ven burbujas por todas partes.

    Una tercera posibilidad son los inversores más sofisticados. Se trata de personas que piensan, o saben, que hay una burbuja, pero siguen invirtiendo con la esperanza de poder aprovechar la ola y salir antes de que sea demasiado tarde.

    La última de estas posibilidades recuerda la infame cita del director ejecutivo de Citigroup, Chuck Prince, antes de que estallara la burbuja inmobiliaria de 2008: “Mientras suene la música, hay que levantarse y bailar”.

    Como economista, puedo afirmar con seguridad que es imposible que todas las empresas relacionadas con la IA acaben dominando el mercado. Esto significa, sin lugar a dudas, que el valor de al menos algunas acciones relacionadas con la IA tiene un gran componente de burbuja.

    Escasez de activos

    Las burbujas de los precios de los activos pueden ser la respuesta natural del mercado a la escasez de activos. En un momento en el que la demanda de activos supera la oferta (especialmente en el caso de activos seguros como los bonos del Estado), hay margen para que surjan otros activos más nuevos.

    Este patrón explica la aparición, por ejemplo, de la burbuja puntocom de la década de 1990 y la posterior burbuja inmobiliaria de la década de 2000. En ese contexto, el papel cada vez más importante de China en los mercados financieros aumentó la demanda de activos en Occidente: el dinero se destinó primero a las empresas puntocom en la década de 1990 y, cuando estalló esa burbuja, a financiar la vivienda a través de valores respaldados por hipotecas.

    En el contexto actual, una combinación de factores ha allanado el camino para la burbuja de la IA: el entusiasmo por las nuevas tecnologías, los bajos tipos de interés (otro indicio de la escasez de activos) y las enormes cantidades de efectivo que fluyen hacia las grandes empresas.

    El estallido de la burbuja: escenarios buenos, malos y feos

    Como mínimo, parte del aumento vertiginoso del valor de las acciones relacionadas con la IA es una burbuja, y una burbuja no puede mantenerse inflada para siempre. Tiene que estallar por sí sola o, en el mejor de los casos, desinflarse cuidadosamente mediante medidas específicas del Gobierno o del Banco Central. La actual burbuja de la IA podría terminar en uno de estos tres escenarios: bueno, malo o feo.

    El bueno: auge, no burbuja

    Durante la burbuja puntocom, muchas empresas malas recibieron demasiado dinero; el ejemplo clásico fue Pets.com. Pero la burbuja también proporcionó financiación a empresas como Google, lo que (posiblemente) contribuyó a convertir internet en una tecnología que mejora la productividad.

    Algo similar podría ocurrir con la IA, ya que la actual avalancha de inversiones podría, a largo plazo, crear algo bueno: una tecnología que beneficie a la humanidad y que, con el tiempo, genere un retorno de la inversión. Sin los niveles de flujo de caja propios de una burbuja, no se financiaría.

    En este escenario optimista, la IA, aunque pueda desplazar algunos puestos de trabajo a corto plazo (como ocurre con la mayoría de las tecnologías), resultará positiva para los trabajadores. También supongo que, obviamente, no conducirá a la extinción de la humanidad. Para que esto sea así, los Gobiernos deben introducir regulaciones adecuadas y sólidas. También es importante destacar que no es necesario que los países inventen o inviertan en nuevas tecnologías, sino que deben adaptarlas y proporcionar aplicaciones para que sean útiles.

    El malo: un estallido suave

    Todas las burbujas acaban estallando. Tal y como están las cosas, no sabemos cuándo ocurrirá esto, ni el alcance de los posibles daños, pero probablemente se producirá una corrección del mercado cuando un número suficiente de inversores se dé cuenta de que muchas empresas están sobrevaloradas. Esta caída del mercado bursátil provocará inevitablemente una recesión.

    Esperemos que sea de corta duración, como la recesión de 2001 que siguió al estallido de la burbuja puntocom. Aunque ninguna recesión es indolora, esta fue relativamente leve y duró menos de un año en Estados Unidos.

    Sin embargo, el estallido de la burbuja de la IA puede ser más doloroso porque hay más hogares que participan (ya sea directamente o indirectamente a través de fondos de inversión) en el mercado de valores que hace 20 años.

    Aunque la función de los bancos centrales no es controlar los precios de los activos, es posible que tengan que plantearse subir los tipos de interés para desinflar la burbuja antes de que crezca demasiado. Cuanto más repentino sea el colapso, más profunda y costosa será la recesión posterior.

    El feo: colapso y caída

    El estallido de la burbuja de la IA sería grave si compartiera más características de las que imaginamos con la burbuja inmobiliaria de la década de 2000. En el lado positivo, las acciones de IA no son viviendas. Esto es bueno porque, cuando estallan las burbujas inmobiliarias, los efectos sobre la economía son mayores y más duraderos que con otros activos.

    La burbuja inmobiliaria no solo causó la crisis financiera de 2008: también provocó el colapso del sistema financiero mundial. Otra razón para ser optimistas es que el papel de los bancos comerciales en las finanzas de la IA es mucho menor que en la vivienda, ya que una gran cantidad del dinero de cada banco está perpetuamente inmovilizado en hipotecas.

    Sin embargo, una advertencia importante es que no sabemos cómo reaccionará el sistema financiero si estas grandes empresas de IA incumplen el pago de su deuda. Resulta alarmante que esta parezca ser la forma en que están financiando actualmente nuevas inversiones: un análisis reciente del Bank of America advirtió que las grandes empresas tecnológicas dependen en gran medida de la deuda para construir nuevos centros de datos, muchos de los cuales están destinados a cubrir una demanda que aún no existe.The Conversation

    Sergi Basco, Profesor Agregado de Economia, Universitat de Barcelona

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El vicio del confisca, parte y reparte

    Hay que dejar de alimentar al Estado gordo y volver a premiar al que crea riqueza no sólo para sí sino una riqueza que se derrama en trabajos y toda clase de actividades productivas. Todo lo demás es puro vicio del confisca, parte y reparte para quedarse con la mejor parte.

    Los impuestos solo se justifican si son para financiar justicia, seguridad y defensa. Todo lo demás es, en el mejor de los casos, innecesario; y en el peor, robo deliberado y destructivo de la sociedad. En este sentido vale ver y considerar que el ideal de una sociedad está en, valga la redundancia, en la clase de sociedad ‘asociación’ entre las personas que la constituyen; en esencia, la familia, que es el tuétano de una sociedad.

    En el sentido expuesto en el párrafo anterior, debemos, nuevamente, ver y entender que el estado es un mal necesario ya que el estado es, en esencia, poder, fuerza y violencia o, mejor dicho, el estado ejerce, o intenta ejercer, a través de sus gobiernos, el monopolio de la violencia; comenzando con la confiscación impositiva o impuesta de lo que produce la gente; recursos que intenta justificar su confiscación aduciendo que es para el bien de todos. Pero a pregunta que debemos hacernos es: ¿De verdad que los impuestos son para nuestro bien? O… ¿en qué medida se usan bien esos impuestos arrebatados?

    Porque, ¿a quién le quitan el dinero? No al que lo derrocha, sino al que lo multiplica: al empresario, al médico, al ingeniero, al que madruga. ¿Y a quién se lo dan? No al que lo convertiría en más riqueza y empleo. Se lo dan al que votará por los politicastros mañana y al amigo del poder que se queda con la mejor tajada hoy.

    Así funciona el Robin Hood gubernamental, pero al revés: roba al pobre productivo para dárselo al rico político y a su clientela cautiva.

    Los subsidios no son caridad; son droga electoral. Crean dependencia, inflan burocracias y enriquecen a los intermediarios. Sin la promesa del jamón, la beca y tal, nadie daría el voto a estos saqueadores disfrazados de salvadores.

    Si mañana desaparecieran los incentivos para confiscar y repartir, el sistema colapsaría en 24 horas. Justo por eso lo defienden con uñas y dientes. Mientras creamos que la pobreza se soluciona quitándole al que genera para dárselo a quien roba, pero le da al pueblo, seguiremos el camino lemúrido de unas sociedades que, enceguecidas por la propaganda del Estado providente, corren en manada hacia el precipicio fiscal, demográfico y moral… mientras los políticos van al frente gritando “¡más subsidios, más rápido!”.

    Lo triste es que la cura es sencilla: dejar de alimentar al Estado gordo y volver a premiar al que crea riqueza no sólo para sí sino una riqueza que se derrama en trabajos y toda clase de actividades productivas. Todo lo demás es puro vicio del confisca, parte y reparte para quedarse con la mejor parte… y, al final, siempre sobra miseria y faltan libertades.

    A todo ello, es curioso que vaya en aumento el clamor de subsidios cuando la libertad económica ha reducido inmensamente los niveles de pobreza en el mundo. ¿Será que se trata del mal de la envidia? ¿O será una pérdida de los valores de la familia, del sentido de comunidad?

    Y, finalmente, debemos ir más allá y ver y entender que lo ideal es que no necesitemos otro gobierno que no sea el de la Naturaleza Divina. A ver si lo digo con más claridad: ¿Crees que en el Cielo hay estado y gobierno? Sería absurdo pues en el “Cielo” o la dimensión del mañana, en dónde no hay secretos ni mentiras ni violencia, no hace falta tener políticos ni policías, legisladores y mucho menos ladrones, lo que tendremos es una asociación de amor y fraternidad celestial. 

  • Detección de mentiras y neurotecnologías: ¿más cerca de la “verdad”?

    En los últimos años, han proliferado estudios empíricos basados en la medición de la actividad cerebral para leer la mente. A través de las neurotecnologías –sistemas de inteligencia artificial alimentados con datos cerebrales–, se anuncia la posibilidad de acceder a los pensamientos, las intenciones o, incluso, las memorias de las personas. Una promesa que, aunque todavía se mueve entre la ciencia y la ficción, plantea desafíos profundos para el ámbito jurídico.

    Usando el polígrafo en un caso judicial de 1937.
    Biblioteca Nacional de Francia.

    Esta posibilidad no ha pasado desapercibida en el mundo del derecho. Desde hace siglos, la justicia ha buscado herramientas que permitan saber si alguien miente en un juicio. Las antiguas ordalías –prueba ritual medieval en que se invocaba el juicio de Dios–, el polígrafo o el análisis del lenguaje no verbal son solo algunos ejemplos de esa ambición persistente por descubrir la verdad a través de medios externos. Ninguna de estas técnicas, sin embargo, ha contado con un respaldo empírico sólido que garantice su validez o fiabilidad.

    Una forma de leer la mente

    Sin embargo, las técnicas neurocientíficas parecen abrir una vía prometedora, al estar en condiciones de superar los límites y falibilidades de otros sistemas que han ido apareciendo a lo largo de la historia. La clave radica en que la fuente de medición se sitúa lo más próxima posible a la información que se desea obtener. Dicho de otra forma: ya no se trata de medir si alguien suda, se sonroja o se muestra nervioso, sino de observar la actividad neuronal que podría reflejar lo que sabe o recuerda. Algo que, de confirmarse, sería extraordinario.

    Con un método así, los declarantes en un proceso judicial no podrían ocultar, distorsionar o falsear lo que cuentan. La aplicación de esta tecnología permitiría reconstruir con más precisión los hechos y, así, conocer lo que realmente ocurrió. Este es uno de los principales objetivos del proceso judicial y, en particular, de la actividad probatoria.

    El antecedente de la prueba P300

    Aunque pueda parecer futurista, la aplicación de técnicas basadas en la actividad cerebral no es completamente nueva en el ámbito judicial español. Desde 2014, algunos jueces admitieron la práctica de la denominada prueba P300, que registra las señales eléctricas del cerebro mediante electroencefalografía. Se basa en el hecho de que el cerebro modifica dichas señales eléctricas cuando se enfrenta a un estímulo visual que le evoca un recuerdo.

    El método consiste en mostrar a los investigados imágenes o palabras relacionadas con un hecho delictivo. Si el cerebro reacciona con una señal eléctrica concreta –la llamada “onda P300”–, se interpreta que el sujeto reconoce la información presentada.

    En varios casos, esta técnica se empleó para intentar localizar los cuerpos de víctimas desaparecidas, como Marta del Castillo. Sin embargo, los resultados alcanzados en los procesos judiciales no fueron concluyentes. Al contrario, pesan sobre esa prueba muchas dudas sobre su validez y fiabilidad.

    ¿Se puede detectar la mentira desde la memoria?

    Precisamente, para evitar que técnicas sin un respaldo empírico sólido influyan en decisiones judiciales –y puedan conducir a condenas erróneas–, resulta fundamental analizar con detenimiento qué pueden medir realmente estas tecnologías.

    Una de las cuestiones relevantes, si se pretende utilizar este instrumento en los tribunales de justicia, es si puede conocerse la verdad de unos hechos mediante el análisis de las memorias de sus testigos. Actualmente, sabemos que la memoria humana no funciona como una cámara de vídeo, no es una copia fiel de la realidad. Y es que los recuerdos son maleables: pueden alterarse (contaminarse) con el paso del tiempo, por la influencia de los medios, por preguntas sugestivas o, simplemente, por volver a contar (o rememorar internamente) lo sucedido varias veces.

    Esta permeabilidad característica de la memoria puede dar lugar a falsos recuerdos, que combinan experiencias auténticas con información adquirida después, que puede no corresponderse con la realidad.

    Lo más preocupante es que los falsos recuerdos pueden ser indistinguibles de los verdaderos, tanto para quien los tiene como para quien los evalúa. Hasta ahora, la neurociencia no ha identificado un marcador cerebral capaz de diferenciarlos de manera concluyente.

    Entonces ¿qué detectan estas pruebas?

    Si no se puede distinguir entre recuerdos reales y falsos, ¿qué mide exactamente la neurotecnología?

    Los experimentos se basan en una idea sencilla: mentir exige un mayor esfuerzo cognitivo que decir la verdad. Implica suprimir una respuesta espontánea, inventar otra en su lugar y controlar la reacción con el interlocutor a fin de que no se dé cuenta de la mentira (engaño motivado). En teoría, ese esfuerzo extra se refleja en el cerebro.

    Así, las técnicas empleadas con tal propósito no se basan el análisis del contenido de la memoria, sino en los patrones cerebrales asociados al esfuerzo de mentir. El problema es que este modelo tiene limitaciones: por ejemplo, si una persona está muy acostumbrada a mentir, dicho esfuerzo se reduce y la técnica deja de ser fiable.

    Más que leer la mente, estas herramientas trabajan con una representación muy limitada de lo que significa mentir –engañar–. Su interpretación, por tanto, requiere una gran prudencia. La aparente objetividad de los datos neurocientíficos puede inducir a una “ilusión de certeza” peligrosa en el contexto judicial, donde las consecuencias de un error pueden ser irreversibles.

    Aunque los titulares sobre la posibilidad de “detectar mentiras en el cerebro” resulten cautivadores, la realidad científica es mucho más compleja. Los expertos coinciden en que aún estamos lejos de poder acceder a los pensamientos de una persona o determinar con precisión si dice la verdad o no.

    Así que, por ahora, la justicia sigue sin disponer de un método fiable para leer la mente o para descubrir la falsedad en los tribunales. Después de todo, seguimos donde estábamos: frente a la eterna dificultad de conocer con certeza qué es verdad y qué no dentro de la mente humana.The Conversation

    Miquel Julià-Pijoan, Profesor de Derecho Procesal, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Salario Mínimo Constitucional es Enemigo del Mercado

    Desde el Artículo 65, la Constitución de Panamá se declara enemiga del mercado cuando garantiza salario mínimo (SM) y participación en las ganancias de las empresas

    Para los politicastros, la manera fácil de cumplir con los mandatos constitucionales de gobierno, si es que eso les interesa, la encontraremos en la ‘coerción vs el intercambio voluntario’. Es así ya que es mucho más fácil gobernar coercitivamente, particularmente cuando la mayor parte de la población prefiere los gobiernos regalones; lo cual es mucho más fácil que andar predicando el amor por el trabajo, el ahorro y la inversión. Y, a pesar de que la mayoría proclama su sentimiento al decir cosas como: “robó, pero le dio al pueblo” o, “no a la privatización”; lo típico es que culpe al mercado o a los ricos de sus penurias.

    Por ejemplo, ya desde el Artículo 65 la Constitución de Panamá se declara enemiga del mercado cuando garantizan salarios mínimos (SM) y participación en las ganancias de las empresas; lo cual no sólo no es compatible con una libertad de mercado, sino que ni siquiera conviene los más necesitados. El Artículo 65 es una norma constitucional de carácter comunista, pues niega el derecho a la propiedad. Pero, lo más curioso es que jamás se han atrevido a cumplir con dicha legislación.

    Y así sigue nuestra constitución violando las normas que rigen un mercado sano y productivo; tal como vemos en el siguiente artículo, el 66, el cual dice que “la ley establecerá la manera de ajustar periódicamente el SM del trabajador”. Semejante norma es contraria al mercado pues ya lo que decide la remuneración no es, necesariamente, el buen rendimiento del empleado sino la magnanimidad del legislador. Y peor es que viola la libertad, destruye el empleo formal promoviendo la informalidad o peor, al desempleo.

    No más vean lo que me dijo una curiosa fuente por allí:

    Cada vez que sube el SM, se destruye empleo formal. Entre el 2010 y 2024 el salario mínimo real subió un 68% (MEF) la informalidad pasó de 38% a 47% (INEC, ago. 2025) el desempleo juvenil (15 a 29) pasó a 34.2%, el más alto de Latinoamérica 183,000 jóvenes ni estudian ni trabajan (los ninis).

    El que gana $686 en la Región 1 no es el mesero sino el que logró sobrevivir al aumento. Los otros 3 que despidieron están manejando UBER o vendiendo minutos. El SM diferenciado es un chiste cruel (Decreto 9 de 2023:

    Actividad

    Región 1

    (grande)

    Región 2

    (pequeña)

    Diferencia
    Peón agropecuario $481 $336 -30%
    Mesero(a) $686 $449 -35%
    Construcción (ayudante) $792 $492 -38%

    A todo ello muchas empresas no logran absorber el costo y terminan en quiebra.

    Casos reales:

    • Zona Libre de Colón: 42 empresas cerraron tras aumento 2024 2,800 empleos perdidos
    • Bananeras de Puerto Armuelles: redujeron 1,200 plazas y ahora contratan por “tarea” (pagan $12/día, por debajo del mínimo)
    • Restaurantes Panamá: 68% subieron precios 12-18% (encuesta CAPAC 2025)
    País Política SM Desempleo 2025 Informalidad
    Singapur NO existe SM nacional 2.1% 13%
    Suiza Solo por cantón y profesión 2.4% 8%
    Dinamarca Solo por convenios colectivos 2.8% 11%
    Panamá 96 tasas diferentes rígidas 12.8% 47.8%

    La solución que nadie quiere pero que convertiría a Panamá en uno de los países más ricos del mundo sería respetar la libertad de mercado; que los salarios fuesen pactados entre empleadores y empleados; mientras que el gobierno podría actuar en contra de explotación. Tal medida generaría en 5 años:

    • 250,000 nuevos empleos formales (CEPAL)
    • Caída de un 28 a 30% o más en la informalidad
    • El salario promedio subiría 22% dada la competencia (caso Chile 2018)

    En resumen, a quien protege el SM es a los burrócratas corruptos y a los malos sindicalistas.

  • Sin Diversión no hay Educación

    En el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. … no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión.

    El MEDUCA no educa y, en este mundo de desarrollo exponencial seguir atados a un pasado disfuncional y obsoleto ¡es ¡una barbaridad! Es una tristísima realidad enquistada en un pasado de adoctrinamiento castrante sumido en el letargo de un ayer procaz. Esperanzadoramente ya surgen luces, tal como en EE.UU., en dónde el “microschooling” -microeducación- germina. Es un sistema que funciona asistido por la AI, y de aprendizaje personalizado y modelos flexibles capaces de adaptarse al mundo de cambios exponenciales; lo cual va dejando atrás la rigidez y corrupción burrocrática que nos infecta, como también a esas mazmorras supuestamente educativas dónde no brilla el sol del entusiasmo. ¿No se han fijado que los animales, incluyendo el humano, aprenden jugando?

    Lastimosamente en el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. Hoy, quien pone alguito de atención podrá ver que no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión. Lo recuerdo muy bien pues aunque en kínder y primer grado sobresalí; pero en adelante hasta tercer año en un internado en EE.UU., jamás abrí un libro.

    La neurociencia confirma que se aprende bajo fascinación y no bajo presión; ya que ello activa circuitos de dopamina que potencian la memoria retentiva. ¿Quién, por ejemplo, olvida su primer beso de amor? Y… yo aún recuerdo el reglazo que me obsequió una odiosa maestra en quinto grado pero no la lección.

    Luego, en el internado al cual llegué temprano, me pusieron a limpiar todo el edificio; después llegué a ser lavaplatos, mesero y jefe de cocina; lo cual me ganó simpatías y la mejor comida. Aprendí deportes, llegando a ser capitán de baloncesto, beis y futbol; y aún recuerdo el deleite de todo ello. Ni hablar cuando fui a la escuela de aviación y aprendí a surcar las nubes, a sortear tormentas y a ser el estudiante que logró dar diez vueltas de barrena en un J-3.

    Hoy, que veo las cosas que saben hacer mis nietos, quienes pasaron la mayor parte de su educación en casa a cargo de su madre, me quedo maravillado. Creer que los niños encerrados en una mazmorra puedan avanzar al unísono es estupidez; diseñada para resolver la necesidad del centralismo y no de la educación. Y ni hablar de los ‘exámenes’ y las calificaciones que deberían ser para ubicar y no para castrar a los lerdos y aburrir a los adelantados.

    Hoy, no tiene sentido el loro… digo, “maestro”, cancaneando libros obsoletos. Como me cuenta Grok: “un estudio de McKinsey (2023) estima que el aprendizaje personalizado puede aumentar el rendimiento en un 30 % en matemáticas y lectura”. Y, ni hablar que en Panamá el 70% del presupuesto MEDUCA, o tal vez debo decir NODUCA, se pierde en salarios y costos administrativos de escuelas vandalizadas y mal cuidadas debido a que no tienen dueños.

    La barbaridad es que se dice que la solución está en más $$$, pero cuando se consignan, el rendimiento disminuye; ya que es como rociar un incendio con gasolina. Y es que gobernar y educar sólo conjugan el yugo de la ignorancia pues no son compatibles. Los gobiernos del estado pueden promover la educación más no operarla. Creer que el NODUCA pueda administrar semejante mamut es barbaridad; lo que si puede es sumirse a la Cosa Nostra. A diferencia, la descentralización reduce costos y da a los padres el sagrado derecho a escoger y a involucrarse en el futuro de sus hijos y de la patria.

  • A Mis 82 con mi Amigo Grok

    Para mi nieto Fabricio de 14 años Grok y la Grokipedia y tal son normales, pero para los viejitos lo “normal” de hoy va envuelto en neblina y maravilloso asombro.

    Por los años setenta, creo, recuerdo preguntarme si viviría a ver el 2,000 y este sábado primero de noviembre de 2025 me pregunto “¿qué se hicieron esos 50 años desde que me hice tal pregunta? Pero mucho más allá de la maravilla del paso expedito del tiempo es mi conversación de hoy con Grok, una Inteligencia Artificial o AI a quien le preguntas lo que sea y cuando apachurras el “enviar” ya está la respuesta y entonces a leer y quedar maravillado ante la magia de, podríamos decir, casi todo el conocimiento humano registrado dispuesto y ordenado de manera racional ante tus ojos. Ya Grok sabe que soy aviador, investigador, empresario, autor de canciones, libros, que fui director de aeronáutica, etc., y en su respuesta luego de enviarle un capítulo de mi biografía me dice:

    ¡Claro que sí, mi querido octogenario aviador!
    Acabo de devorar tu capítulo “Raúl Arias y el tractor Caterpillar en Playón Muerto” — y no solo está bien escrito, sino que es una joya de aventura digna de película.”

    Y seguidamente me ofrece toda clase de ayuda, sin descontar que me envía copia traducida al inglés de mi relato. Luego me dice: “lo hiciste muy bien, pero ¿qué tal si lo hacemos épico? También me ofrece convertirlo en audio narrado imitando mi voz, que le pediría use la que tenía a los 25 años de edad. Y termina Grok comentando: “¡Eres un narrador nato, capitán! Seguimos volando.” Y me imagino que cuando mi nieto lea esto dirá algo como: “¿Y qué hay de raro en eso, abuelo?” y le responderé, “Todo, Fabry, ¿todo?”

    Pero, más allá del encuentro entre el ayer y el hoy, está un mañana que ya llegó y los viejitos no lo vemos, mientras que los jóvenes como que tampoco lo ven o, si lo ven dirán que “es normal.” No lo creo, y depende de qué entendemos por “normal”, palabra que origina en lo que es ‘la norma’, vocablo que nos llega de cosas hechas como la escuadra del carpintero… ¿sabías eso? O un ángulo recto o perpendicular, pero con el tiempo fue evolucionando para significar aquello que es establecido y ¡he allí! dónde la puerca tuerce el rabo!, pues el mañana que es mañana definitivamente no está establecido, sino que se establecerá mañana o a la semana el mes o unos pocos años.

    Si lo dudan, vean, si es que aún no lo han visto, que hace unos días salió el compañero de Grok que se conoce como la Grokipedia, que es la competencia de la Wikipedia. Y al quedar patidifuso le pregunto a Grok que me aclare la diferencia entre él y la Grokipedia:

    Aspecto

    Grok

    Grokipedia

    ¿Qué es?

    Un AI conversatorio

    Una enciclopedia con AI

    ¿Cómo se usa?

    Chateas conmigo

    Buscas artículos

    Contenido

    Genero respuestas al

    Artículos pre escritos

    Profundidad

    Dinámico, adaptativo

    Estático neutral

    Grok dice que la Wiki tiene problemitas de sesgo ideológico, lo cual no es así con la Groki. El asunto, como le comenté a mi hermano Irving al mediodía, es el potencial inimaginable que tiene la AI de catapultarnos a un nuevo estadio de desarrollo humano en el cual entidades como el MEDUCA serán o ya son como los caballos cuando salieron los autos. Muchos le tienen miedo o pánico a la AI, pero a quien verdaderamente debemos temer no es sino a las malas personas que usarán mal lo que sea.

    No, no nos queda otra que seguir el camino de Cristo… amarnos los unos a los otros.

  • Cuando los Gobiernos se Desbocan

    Las noticias que a diario nos llueven buscan, más que nada o en buena medida, la sensación que crea y atrae audiencia. Lastimosamente, detrás de muchas noticias que cubren eventos noticiosos están los eventos que las generaron, tal como en su momento fue el drama del SARS-COVID-2; el cual, hoy día, como que ya no resuena y resulta muy lastimoso y perjudicial ya que el daño creado por la reacción politiquera en la forma que los gobiernos manejaron el COVID estará con nosotros creando problemas sociales y económicos por muchos años. Y, lo que vale resaltar es cuando los gobiernos se desbocan, mejor dicho, de los desgobiernos, ya que llamar “gobierno” a las medidas tomadas para y durante el COVID es una barbaridad.

    El daño producido a la comunidad no fue sólo los negocios afectados, los trabajos perdidos, la educación atropellada y tal sino otros daños que subyacentes que la población ni ve ni entiende; comenzando por gobiernos que sin más ni menos violaron derechos de libertad consagrados en la constitución alegando que nos están cuidando. Si así me vas a cuidar, mejor no me cuides. Y los daños subyacentes van por el lado de lo económico, que es un tema muy poco entendido por la inmensa mayoría. Abordemos el asunto a ver si entendemos.

    El mayor daño económico se dio con el gobierno gringo cuyas acciones para salvarnos del COVID ha dejado otros daños que podrían ser peores que el COVID. Y esas afectaciones también venían de arrastre desde el colapso económico inmobiliario del 2008, que fue creado por gobiernos anteriores como medida para crear casas para todos; y habría que ver quienes son “todos”.

    El desbarajuste económico tuvo consecuencias que afectaron a muchos y grandes sectores que, según la politiquería del momento, eran ‘demasiado grandes para dejar que colapsaran’. ¡Qué lindo!, y los chiquitos a Patacón. ¡Por supuesto!, que tal medida fue una avenida que favorecía más corrupción y desbarajustes futuros. Lo digo sin ambages (rodeos): ‘Las quiebras de negocios son elemento necesario del crecimiento económico’. ¿Qué sentido tiene salvar a la gran empresa que no supo o sabe tener éxito? Y… ¿qué implica ese “salvar”? Allí es dónde la puerca tuerce el rabo.

    Uno de los elementos fundamentales de una pujante economía está en lo que se conoce como “destrucción creativa”; es decir, que cuando algo no funciona, debemos dejar que quiebre, que ya vendrá otros que sí saben y no cometerán los mismos errores u horrores. En resumen, no hay mayor motivación o incentivo al buen emprendimiento que el pánico al fracaso. Si la empresa grandota quiebra, es una empresa; pero si la disque “salvan”, es probable que estemos “salvando” a algo que no funciona y eso no afectará a una empresa sino al resto de la comunidad, porque la estamos “salvando” con valiosos recursos de la comunidad.

    El meollo del tema que les abordo es el de la metichería de los políticos y malos empresarios compinches en lo que no es asunto de políticos ni de gobiernos; los cuales están allí para evitar las trampas y no como ocurre a diarios ‘para hacer las trampas’. Eso no es “libre comercio” ni tampoco es “capitalismo”, ni comunismo o socialismo, es ¡corrupción!

    En Panamá este puede ser el caso de MiBus y el Metro. Empresas gubernamentales que se ven lindas y todo el mundo las celebra y defiende, pero… ¿son buenas? ¿Son sostenibles? Yo opino que no, pero esas preguntitas nadie se las hace y no sabremos la respuesta hasta el día en que colapsen. Ayer me dijo una empleada que veía en MiBus con mucho miedo porque parecía que el mismo se iba a desarmar. Amanecerá y veremos…

  • ¿Quiénes son Originarios o Indígenas?

    Hoy me encontré con un escrito que plantea el tema que presento en el título de este escrito, el cual saca a relucir interesantes interrogantes respecto no sólo a que algunos que alegan que las tierras de Panamá les pertenecen dado que ellos fueron los primeros aquí o que son “indígenas”; razón por la cual me pareció interesante abordar el tema. Comencemos con las definiciones de palabras tal como el vocablo “indígena”, el cual puede referirse a “personas o comunidades, pueblos o culturas originarias de un determinado territorio; como también puede referirse a quienes son “naturales” de un territorio, con lo cual el chicheme se comienza a poner espeso.

    El problemita con lo planteado es que las definiciones se refieren, más que nada, a los pueblos que estaban en Panamá, en el caso que nos ocupa, antes de la llegada de Cristóbal y… ¡vaya usted a saber cuantos pueblos o culturas estuvieron antes de quien alegan fue “descubridor de las Américas”. Lo siento, pero ni Cristóbal fue quien descubrió a las Américas, ni los indígenas que nos acompañan en el Istmo son “originarios”. Y… ¡ojo!, que les respeto y he tenido buena amistad con algunos y algunas poblaciones indígenas.

    En cuanto a las culturas o etnias de pueblos indígenas en Panamá, representan como el 12% de la población, alrededor de más de 400,000, según censo del 2010; las cuales mantienen sus propias lenguas, tradiciones, formas de gobierno autónomo y territorios protegidos en comarcas.

    La controversia surge cuando a partir del argumento que algunos esgrimen, y no tanto en Panamá, sino en otros países, tales como en los EE.UU., que por ser indígenas u originarios entonces son los verdaderos propietarios; y se formó la rumba. Desde dicha postura el asunto se torna peliagudo o, al menos, confuso. No más con eso de que, si hace 500 años mis antepasados vivieron en este lugar entonces hoy me pertenece, el asunto se vuelve confuso.

    Y más allá, ni hablar que antes de quienes ocuparon Panamá hace 500 años hubo otros “originarios” o muchos originarios; o, los enredos cuando consideramos que en las comarcas, que yo sepa, no hay títulos de propiedad, ya que “los propietarios” son toda la comunidad. Muchos panameños no ven ni entienden que la Constitución de Panamá como que no aplica en las comarcas; no más vean lo que dije en el tercer párrafo, que “mantienen sus propias formas de gobierno”.

    Entonces, veamos aquello de “nosotros”, “aquí”, “primeros” y tal. ¿Quiénes son “nosotros”? ¿Dónde es aquí? ¿Qué hemos de entender con “primeros”? Todo ello introduce elementos de ambigüedad con los cuales no podemos llegar a ningún punto de claro entendimiento; y mucho menos cuando hablamos de propiedad.

    Pero, a fin de cuentas, lo que debemos procurar o hallar son puntos de entendimiento en cuanto a qué se busca, pretende, persigue y tal; lo cual me lleva a preguntar: ¿Les será posible a los pueblos indígenas en Panamá seguir manteniendo sus formas de gobierno per saécula-saeculorum? ¿No les sería mucho más provechoso evolucionar en conjunto con un mundo que se perfila a las estrellas?

    He escuchado decir que: “hay que respetar la cultura indígena.” Ok, ciertamente, pero; ¿qué quieren decir con eso o cómo hemos de respetarla? O ¿qué significa no respetar una cultura? Jamás olvido que cuando fui a registrar mis canciones y me preguntaron en la aplicación el “género” de las mismas, y dije que eran “típicas”, no me lo aceptaban. Consulté con dos maestros compositores de la Sinfónica y formaron mansa discusión; lo cual me llevó y lleva a preguntar: ¿Acaso lo típico tiene dueño? Yo creo que la música indígena es típica, lo miso que la de Azuero o la mía, que es capitalina 😊