Categoría: Opinión

  • Parece que fue ayer: 30 años de ‘Antes del amanecer’

    Y sin embargo han pasado tres décadas. Antes del amanecer se estrenó en España el 23 de junio de 1995 (su estreno en EE. UU. había sido a finales de enero). Visto desde la perspectiva de 2025, treinta años parecen una eternidad.

    Para empezar, en junio de 1995 apenas existían los teléfonos móviles. Justo en el año en el que los espectadores pudieron ver cómo se cruzaban los caminos de Céline y Jesse en la ficción, se concedió en España la primera licencia para la explotación comercial de la tecnología de comunicación móvil 2G. Con esos aparatos, el encuentro en Antes del amanecer habría sido distinto y las dos secuelas que componen la trilogía (Antes del atardecer y Antes del anochecer, estrenadas respectivamente nueve y dieciocho años después de la película original) probablemente no habrían existido.

    En 1995 Internet estaba todavía dando sus primeros pasos. La palabra “google” no existía en su acepción actual (faltaban tres años para que Larry Page y Sergey Brin fundaran la compañía que desarrolló el buscador más famoso del mundo). No sabíamos lo que eran las redes sociales y apenas habíamos oído hablar de la IA. El mundo era muy distinto.

    Viajes por Europa

    En 1995 Austria acababa de entrar en la Unión Europea (tres años después de que la UE iniciara su andadura tras la firma del Tratado de Maastricht en 1992). Sin embargo el Erasmus llevaba ocho años de existencia, siendo ya entonces uno de los programas de movilidad juvenil de mayor éxito del nuevo ente político transeuropeo.

    Céline no es una estudiante Erasmus. Jesse tampoco; ni siquiera es europeo (es estadounidense y está viajando con un Eurail Pass, un billete de tren para viajar por Europa que comenzó a comercializarse en Estados Unidos y Canadá en 1959). Sin embargo, la idea de que dos jóvenes de veintipocos años se conociesen en un tren en algún lugar del Viejo Continente y se enamorasen era ya habitual en 1995.

    Un chico y una chica se sientan frente a frente en el vagón restaurante de un tren.
    Jesse y Celine, en el tren antes de decidir bajarse a conocer Viena.
    IMDB

    Según estadísticas posteriores, de los más de tres millones de estudiantes que habían participado en el programa Erasmus en 2017, el 25 % había conocido a su pareja durante el intercambio. En 2014 ya habían nacido más de un millón de hijos de Erasmus. Antes del amanecer es, metafóricamente, también hija de estos programas de movilidad y del optimismo generado por el tratado de Maastricht y de un proyecto transeuropeo en expansión.

    Una ciudad del pasado

    Rodada en las calles de Viena con un estilo directo, realista y aparentemente simple, Antes del amanecer está narrativa y estilísticamente anclada en 1995. Sin embargo, la afinidad que sienten Céline y Jesse al encontrarse también tiene, incluso ya en 1995, un cierto carácter nostálgico.

    La película invoca un periodo específico de la historia de la ciudad de Viena, en concreto las últimas décadas del Imperio austrohúngaro. Algunas de las localizaciones escogidas para acompañar el proceso de enamoramiento de los personajes, tales como el Monumento a María Teresa, el Museo de Historia del Arte o la noria del Prater, remiten de forma directa a los últimos años del reinado del emperador Francisco José I y sus llamamientos patrióticos al esplendor de un imperio que, a finales del siglo XIX, había comenzado un proceso de desintegración irreversible.

    Un chico sentado sobre una balaustrada habla con una chica de pie a su lado con una ciudad de fondo.
    Viena es el tercer personaje de la película.
    IMDB

    Estos significados históricos se entretejen con otros que emanan directamente del pasado cinematográfico. Jesse y Céline pasean por Schreyvogelgasse, la calle en la que Harry Lime, encarnado por Orson Welles, sale de entre las sombras en el filme El tercer hombre (1949). La ciudad casi mágica que acoge a Jesse y Céline durante unas horas tiene poco que ver con la Viena de posguerra dividida en cinco secciones que vemos en la película de Carol Reed. Pero la referencia intertextual es tan obvia que casi parece que se quiera borrar de un plumazo la historia de la ciudad en la primera mitad del siglo XX, refugiándose en un pasado imperial que, en aquel momento, al igual que la relación entre Céline y Jesse, tenía las horas contadas.

    El hecho de que Viena acabara siendo el escenario de la película es casi tan casual como el encuentro de los personajes. El guion original escrito por Richard Linklater –también su director– y Kim Krizan transcurría en San Antonio, Texas, con dos estadounidenses como protagonistas. El cambio de ubicación estuvo, al menos al principio, dictado por motivos económicos: Linklater había solicitado financiación para rodar la película en Viena, así como en otras ciudades europeas, y obtuvo una respuesta positiva del Vienna Film Financing Fund, debido, principalmente, al papel relevante de la ciudad en la futura película.

    La historia no termina aquí: cuando llegó el momento del rodaje, la productora Castle Rock ya estaba involucrada en la producción y distribución de la película, con dinero suficiente para rodarla en cualquier lugar. Pero claramente, para entonces, las razones para rodar en Viena habían cambiado. La capital europea acabaría convirtiéndose en el tercer protagonista.

    Volver a verse

    Es sorprendente pensar que la trama de una película aparentemente tan realista (según la mayor parte de la crítica en el momento de su estreno) tenga como inspiración más directa dos melodramas clásicos como Tú y yo (1939) y su remake, homónimo en español (1957). Al igual que las parejas de enamorados en estas dos películas de Leo McCarey, Jesse and Céline toman la decisión, in extremis, de concertar un reencuentro seis meses después –sin intentar contactarse en el medio–.

    Un hombre y una mujer se miran delante de un vagón de tren.
    Jesse y Céline deciden, antes de separarse, quedar seis meses después en el mismo lugar.
    IMDB

    Vistos desde 2025, los protocolos de Jesse and Céline pueden parecernos casi tan desfasados como los de las parejas formadas por Charles Boyer/Irene Dunne y Cary Grant/Deborah Kerr. Sin embargo, el hecho de que, a diferencia de sus predecesoras, Antes del amanecer tenga un final abierto, con la promesa del futuro reencuentro, nos hace creer que, al menos en junio de 1995, todo era posible en esta joven configuración de una Europa sin fronteras.

    Vista treinta años después, y en un panorama geopolítico europeo y mundial totalmente distinto, Antes del amanecer nos retrotrae a un mundo que casi no reconocemos. Pese a todo, debido a esta mezcla de presente, pasado y futuro, la película acaba trascendiendo su momento histórico y cultural y mantiene su fuerza y su atractivo, aunque su época se haya desvanecido.The Conversation

    Celestino Deleyto Alcalá, Catedrático de Estudios Ingleses y Fílmicos, Universidad de Zaragoza y María del Mar Azcona, Profesora Titular Grado Estudios Ingleses, Universidad de Zaragoza

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El Politicastrismo

    Se le llama “politicastro” a quien ejerce la actividad gubernamental de manera ineficiente, deshonesta o pérfida y cuando los gobiernos se desbocan en tamaño y en lo que hacen, la tendencia del politicastrismo igualmente se desboca y crece. Las circunstancias que conducen al desbocamiento gubernamental y político son variadas, y entre las básicas, está el deseo de sacar provecho personal indebido; realidad que va en aumento en la medida en que la acción gubernamental se extralimita de sus funciones primordiales y fundamentales y es interesante conocer cuándo y cómo se desbocaron nuestros gobiernos.

    El desgobierno comenzó con la Conquista y el manejo de la finca del Rey a través de administradores ladrones y asesinos como Pedrarias, que abrieron las trochas del policastrismo en Panamá, Castilla de Oro o como quieran llamarle. Ya en 1850 con el tropel de la Fiebre del Oro y la construcción del Ferrocarril por los gringos de Aspinwall a la ciudad de Panamá, se pusieron en juego otros factores que marcaron el giro de nuestro desarrollo. Luego los gringos: independizaron el país; sanearon el área; construyeron el Canal; pavimentaron las calles de la ciudad y la dotaron de agua potable y condujeron las servidas al mar, la electricidad y tal. Todo ello acostumbró a la población a pensar que todas esas actividades eran propias del gobierno, lo cual es una monumental falacia, como pensar que también podemos delegar a la clase política la limpieza de nuestros traseros cuando vamos al retrete.

    Al irse los gringos en vez de privatizar las actividades señaladas, se las quedó la clase política; que no desperdiciaron la gran oportunidad de estar metidos en el concolón del chen-chen. Y es que, igual que los zorros aman los gallineros, el politicastrismo ama la conducción de: la educación, el transporte, el agua, la energía eléctrica, la seguridad social, etc., y por ello todas estas andan manga por hombro. La razón es simple; no hay peores empresarios que los politicastros. Ninguna de las actividades mencionadas son gobierno sino el mercado dónde está el chen-chen y donde no deben estar los zorros. Igual que los árbitros de un partido de futbol no deben andar pateando los balones.

    En el ayer de limitada capacidad informativa era relativamente fácil la opacidad en el manejo de la cosa pública, lo cual hoy día está cambiando de manera acelerada y creando crisis para los politicastros, a quienes no les es fácil esconder sus fechorías. Y, por otro lado hoy, que los secretos ya desaparecen, los ciudadanos no pueden seguir ignorando las realidades que les quedan en las narices.

    Antes no se escuchaban críticas al MEDUCA; pero hoy día lo dicen hasta las propias autoridades de dicha institución. Lo que pocos señalan es que educar y gobernar no conjugan. Que la burrocracia es prima de la ineficiencia y pretender que el gobierno pueda administrar una empresa del tamaño y complejidad de MEDUCA es tontería o muchas ganas de sacar ventajas mal habidas; es mantener ignorante al pueblo para estafarles.

    De tanto en tanto hay quienes me invitan a platicar y, entre las cosas que les pregunto es: “¿Para qué son los cupos de taxi?”, y se quedan mudos y sonrientes, pues jamás se los han preguntado. Son los permisos que daba Pedrarias Dávila a quienes querían montar cualquier negocio en la finca del rey; lo cual requería licencia, la cual tenía precio. Hoy el “cupo” es lo que cabe, según la Cosa Nostra de la ATTT. Pero… qué curioso que los Uber y tal, sean mejores y más más económicos. ¡Claro!, entre otra porque no pagan la coima… digo, el cupo.

  • Cómo convertir a ChatGPT en el asistente perfecto

    El sueño de tener un asistente disponible 24/7 y dispuesto a ayudarnos con cualquier tarea se ha hecho realidad con ChatGPT. La inteligencia artificial (IA) generativa ha llegado para revolucionar nuestra productividad personal, si sabemos cómo usarla. Eso sí, para sacar el máximo partido a nuestro nuevo “mejor amigo” en la oficina, debemos ser muy precisos en nuestras solicitudes y entrenarle para que responda como deseamos.

    Tengamos en cuenta que ChatGPT no es un buscador, así que no se trata de “googlear” sino de darle órdenes para que haga tareas para nosotros. La IA generativa recibe peticiones del usuario mediante prompts, instrucciones o conjuntos de palabras que proporcionamos al modelo para que realice una tarea específica. Si son muy simples, sin contexto o genéricas, llevarán a respuestas pobres e imprecisas.

    Claves de un buen prompt

    Por ello, el primer consejo es utilizar una buena estructura de prompting, especificando: [rol] [tarea] [contexto] [formato] [estilo]. En el rol, detallamos qué papel queremos que asuma la IA, mientras que con la tarea describimos de forma clara el resultado que deseamos. Dando contexto ofrecemos a ChatGPT toda la información necesaria para que entienda nuestra petición y responda con criterio y, en el formato, especificamos cómo queremos la respuesta (esquema, tabla, listado, guion, informe, cartas, correo…). Por último, con el estilo, pedimos un tono profesional, didáctico, cercano, divulgativo, inspirador, narrativo o humorístico.

    Algunos ejemplos:

    Actúa como un [experto divulgación científica]. Quiero que [redactes un post para un blog sobre el cambio climático]. Ten en cuenta [información científica actualizada relevante]. Usa un [formato con título, entrada, cuerpo y conclusión] con [estilo divulgativo y profesional].

    Actúa como un [técnico de Recursos Humanos]. Quiero que [redactes un reglamento interno para el teletrabajo]. Ten en cuenta [la normativa de…]. Usa un [formato de informe] y un estilo [formal, profesional].

    Actúa como un [asesor financiero]. Quiero que [evalúes la viabilidad de una inversión]. Ten en cuenta [propuesta de compra de maquinaria adjunta en el pdf]. Usa un [formato de tabla con indicadores clave] con estilo [técnico].

    Entrenarlo a nuestro gusto

    Ahora que sabemos cómo hacer prompts, podemos ir más allá y educar a ChatGPT para que se adapte a nuestras necesidades.

    Una recomendación es darle ejemplos de lo que queremos, algo muy efectivo si deseamos que ChatGPT siga un estilo o estructura determinada. Por ejemplo, podemos facilitarle un archivo con muestras de emails, cartas, artículos o informes de referencia y pedirle:

    Este archivo contiene un ejemplo de informe sobre la [empresa A]. Redacta un nuevo informe sobre la [empresa B], siguiendo exactamente el mismo formato y estilo que te he facilitado.

    También es posible entrenarle con nuestros documentos. ChatGPT puede mejorar sus resultados buscando en internet. Ahora bien, a veces queremos que sus respuestas usen solo una base de conocimiento específico, ya sea de fuentes externas o internas que le proporcionamos. Por ejemplo:

    Busca información de la empresa A exclusivamente en [site: www.sitioweb.com] y redacta…

    Además, podemos facilitarle una base de conocimiento subiendo los archivos al chat, usar las herramientas de “proyectos” o crear un GPT personalizado.

    Otro consejo es dejar que ChatGPT nos conozca: cómo queremos que nos llame, a qué nos dedicamos y cualquier otra información que queramos que sepa. Asimismo, es posible especificar el tono y estilo de sus respuestas para que conteste adaptándose a nuestras preferencias.

    Habilitar su función de memoria permite que guarde nuestras interacciones como contexto para responder de forma más personalizada. Todo esto se gestiona en las opciones de “personalizar ChatGPT” en nuestra cuenta.

    Crear nuestros propios GPT

    Cuando queremos que ChatGPT se especialice en una tarea, podemos crear un GPT personalizado. Para ello, le ponemos un nombre y le damos un prompt de sistema con instrucciones de qué queremos que haga y cómo debe actuar. Podemos subirle archivos para que los use como base de conocimiento. Así, tendremos nuestros GPT privados expertos en tareas como escribir informes, dar feedback o crear presentaciones. Incluso, podemos hacerlos públicos para que los use nuestro equipo o cualquiera que lo desee.

    Por otro lado, mediante la función de “tareas”, podemos hacerle encargos para el futuro, como solicitar un informe con noticias cada mañana, que nos recuerde algo en una fecha o que envíe la cotización de nuestras acciones tras cerrar los mercados. Nos llegará un aviso con la información.

    ChatGPT funcionará mejor cuanto más nos conozca y cuanto más afinemos nuestras solicitudes. Así, será capaz de entender el contexto, forma de trabajo, estilo y necesidades. Podrá ofrecernos respuestas más precisas y personalizadas, especializarse en tareas que le encargamos habitualmente e integrarse eficientemente en el flujo de trabajo.

    Si ponemos estos consejos en marcha, se convertirá en nuestro nuevo compañero de trabajo preferido.The Conversation

    Juan Vicente García Manjón, Profesor de innovacion y estrategia, Universidad Europea Miguel de Cervantes

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Entre la República y la Mafia

    «Les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto».

    Se le llama despotismo estatista a los sistemas de gobierno en los cuales el estado se instituye como la suprema autoridad, llegando a imponerse de manera opresiva, arbitraria y engañosa sobre las personas que conforman la nación; vale decir, la comunidad de personas compuesta por una o más nacionalidades, diversidad cultural y que poseen un territorio y un gobierno más o menos definido.

    El “estado” se refiere a un concepto más abarcador que el gobierno que sólo es el cuerpo o instituciones que representan al estado y que supuestamente somo todos. Se supone que los gobiernos del estado son las autoridades electas por un período, con el encargo de poner en práctica la constitución, sus leyes y reglamentos. Nos dice la AI que el estado puede ser visto como el edificio y los gobiernos como la gente que está dentro.

    Por otro lado, el vocablo “mafia”, se refiere a cualquier organización criminal y clandestina; pero… digo yo que cuando un gobierno alberga una organización criminalmente clandestina, entonces deja de ser gobierno y pasa a ser mafia. Y al hablar de “república”, del latín res-pública o cosa oficial o pública, veremos que, cuando las máximas autoridades se corrompen, ello constituye un atentado contra la república. Entonces, al ver lo planteado arriba, ya les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto.

    Pero no crean que sólo me refiero a Panamá, pues en los EE.UU., cuna de auténtica libertad, igualmente ocurrió el surgimiento del imperio; tal como fue planteado en el libro “The Rise of Empire” escrito en 1952 (el Surgimiento del Imperio). Y no sólo en los EE.UU. sino por todo el planeta; y ni hablar de los países comunistas y socialistas. En los EE.UU. fue el llamado “New Deal” o nuevo arreglo, que no era más que el deseo de regresar a conducir el país como se solía antes de la independencia de Gran Bretaña. En Panamá, nunca cambiamos la forma de gobierno que nos dejó la Madre Patria; con la diferencia que ya los Pedrarias no mandan parte del tesoro al rey de España sino se han quedado repartiéndoselo entre el conjunto mafioso; derramando migajas a una población viciada en servilismo.

    Si les parezco extremista en lo que señalo, miren no más algunas cosas que recién publica quien fue director del diario La Prensa, quien revisó el final de la Estrategia Marítima de Nacional de Panamá, apoyó la creación de la Universidad Marítima de Panamá, miembro de la Comisión Presidencial para la transferencia del Canal de Panamá de los EE.UU. a nuestro país, ex presidente de la APEDE, etc., etc., hablando de cantidad de actos de corrupción gubernamental los describe así:

    “…esto no es negligencia, es un diseño. Una estructura de poder que ha aprendido a sobrevivir cambiando de forma, pero nunca de fondo. Es el mismo viejo truco del Gatopardo, ahora vestido con discursos de transparencia y modernización”.

    “No habrá justicia social, ni desarrollo sostenible, ni institucionalidad sólida, mientras el poder legislativo siga capturado por logias corruptas, clientelistas y profundamente cínicas.”

    “Panamá necesita una Asamblea que rinda cuentas, que respete la ley, que entienda que el poder no es un botín.”

    Muchos dicen que necesitamos un Bukele, pero… tales personajes típicamente sólo surgen luego de la destrucción del país. En tal sentido, Cuba podría estar más cerca de un repunte que nosotros. El presidente Mulino necesita el apoyo de la ciudadanía. Tristísimo que un Panamá con tantos recursos esté como estamos.

  • Guy Sorman abre el debate: una respuesta liberal a la IA

    En su reciente artículo publicado en ABC,  el pensador liberal francés Guy Sorman propone una reflexión provocadora y mesurada sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial (IA), anclada firmemente en los principios del liberalismo clásico. Frente al alarmismo apocalíptico y al entusiasmo sin matices, Sorman traza una tercera vía: aceptar el avance tecnológico, pero con conciencia de sus impactos y con propuestas desde la libertad.

    La nota arranca con una anécdota reveladora: un libro supuestamente escrito por un autor chino fue en realidad producido por una IA. Este experimento ficticio sirve para introducir una primera idea central: la IA, en su forma actual, no “crea”, sino que ensambla lo ya existente. Así, para Sorman, la IA no es aún una amenaza a la creatividad humana, pero sí plantea interrogantes sobre la autenticidad, el estilo y el juicio, elementos que todavía escapan a los algoritmos.

    A partir de allí, Sorman avanza con una comparación histórica poderosa. La IA sería, según él, comparable en impacto potencial a la Revolución Industrial. Y recuerda cómo ese cambio, en el siglo XIX, dio origen tanto a la revuelta ludita como al nacimiento del socialismo, entendidos ambos como reacciones ante el temor (justificado o no) de ser desplazados por las máquinas.

    Pero lo que distingue a Sorman de los pesimistas tecnológicos o de los planificadores sociales contemporáneos es su apuesta por una respuesta desde el liberalismo. En lugar de combatir el progreso, propone acompañarlo con herramientas propias del pensamiento liberal: en particular, la renta mínima universal. Esta idea, originalmente esbozada por Milton Friedman como “negative income tax”, consiste en garantizar a cada ciudadano una suma básica para vivir, sin condicionar su uso ni imponer burocracias.

    Sorman subraya que esta propuesta no implica un Estado paternalista, sino una política de redistribución equitativa, no intrusiva y acorde a los valores de una sociedad libre. Frente a la alternativa del “socialismo general” o la “violencia reaccionaria”, la renta mínima aparece como la única utopía liberal que permitiría encarar el cambio tecnológico sin dejar víctimas en el camino.

    Es relevante que Sorman no niega los riesgos: enumera profesiones enteras amenazadas (secretariado, traducción, redacción, análisis médico), pero se cuida de caer en el catastrofismo. Su optimismo está condicionado a que la transición sea bien gestionada, y a que las sociedades liberen sus energías creativas en vez de encerrarse en la defensa de lo conocido. Se pregunta: «¿Deberíamos, como los luditas, aplastar estas máquinas antes de que nos deshumanicen? Imposible, porque la inteligencia artificial no es una máquina, sino un algoritmo que no puede destruirse a martillazos.».

    El artículo deja abierta una invitación al debate: ¿es compatible el liberalismo con un ingreso garantizado? ¿Puede una política así ser financiada sin derivar en un Estado hipertrofiado? ¿Cómo se define una renta “mínima” en términos dignos? ¿Cuál es el límite entre una ayuda y una renta de ocio permanente?

    Guy Sorman no impone respuestas. Su virtud está en plantear el dilema con honestidad intelectual y coherencia doctrinaria, sin esconder los costos de la transición ni idealizar la tecnología. A fin de cuentas, como él mismo insinúa en una de sus reflexiones más agudas: si la IA no puede generar ironía, tal vez allí esté todavía nuestra frontera humana.

  • Cuando el MEDUCA Noduca

    El fenómeno del colapso de las instituciones educativas gubernamentales se está dando alrededor del mundo, desde sitios como Nueva Delhi, Islamabad, Lagos y México; y obvio que Panamá no se queda por fuera. Por supuesto que no tiene sentido seguir haciendo más de lo mismo pensando que la culpa es de Lucy. Hay que ser muy ingenuo para pensar así; y en todo caso los problemas de Lucy son de Lucy y los de la educación, como el MEDUCA, son de todos. Pero invito a todo el que tiene Internet de colocar en su buscador de Internet “Makoko Lagos”, y luego “imágenes” y entraran el inframundo de uno de los barrios más pobres del planeta. Lo curioso es que allí lado a lado nos podemos encontrar con una escuela construida con retazos de madera carcomida, huecos por ventanas, porta focos sin focos y abanicos que no abanican. Y sin embargo en ese sitio inesperadamente está surgiendo una educación muy superior a la que se imparte en una escuela gubernamental cercana en dónde los estudiantes se rascan la cabeza esperando a un profesor que no vendrá. ¿Qué hay detrás de todo esto?

    Las investigaciones muestran que estas escuelas de bajo costo de los pobres para los pobres en Lagos, Nigeria, suman arriba de 18,000 y cientos más abren cada año. El costo promedio de colegiatura es como de $35 por período lectivo (7,000 nairas); y algunas cobran hasta 3,000 nairas. En comparación las escuelas de gobierno suman apenas 1,600 y casi ninguna dentro del arrabal. Algunas escuelas son de órdenes religiosas y otras de grupos caritativos; pero la mayoría es de empresarios educadores del mismo arrabal, cuyos clientes ganan menos de $2 al día.

    El gran problema de escuelas por y para pobres es que de acuerdo al gobierno “no existen”; y aun cuando llevas a los funcionarios y se las muestras te dicen algo como, “no, eso no es una escuela, ¿Quién sabe qué será?” Pues sepan que esa es la respuesta del pueblo a la carencia o estafa educativa gubernamental.

    El fenómeno que se observa en países como Nigeria es que sus ciudadanos ya toman conciencia que si no actúan por cuenta propia no habrá futuro para sus hijos. En muchos países del sureste de Asia, más de la mitad de los graduandos de escuelas gubernamentales apenas saben leer y su vocabulario no pasa de unas 300 palabras.

    Algunos piensan que la solución está en construir más escuelas gubernamentales, pero se equivocan. Necesitamos más ciudadanos independiente y no más gobierno metiche. A fin de cuentas, para las privadas ser mejor que el MEDUCA no es difícil y, menos frente a los clientes que te exigen calidad; lo cual no existe con el MEDUCA.

    Un caso interesante es el de cuatro provincias en Pakistán en dónde el gobierno ha decidido no construir más escuelas gubernamentales y en su defecto están canalizando esos fondos al sector privado a través de la Punjab Education Foundation (Fundación Educativa de Punjab); una asociación civil sin fines de lucro que se enfoca en los más pobres. Y una de las ventajas de las escuelas privadas es que tienen mucha más flexibilidad a la hora de contratar y descontratar educadores.

    Me da mucha pena ver la guerra que le arman los del MEDUCA a las escuelas rancho; y es que no ven que el secreto del aprendizaje no está en las paredes de cemento sino en la motivación de los buenos educadores y buenos emprendedores; esos que igual que hacen los negocios asiáticos en Panamá, buscan a su clientela colocando sus establecimientos en los barrios y dando buen servicio.

  • Atención emprendedores: las emociones hablan (y convencen) a los inversores

    ¿Es usted un emprendedor que busca financiación para su proyecto? Seguramente ha dedicado innumerables horas a perfeccionar su plan de negocio, su propuesta de valor y sus proyecciones financieras. Sin embargo, seguro que ha pasado por alto algo que es tan clave y primordial como los factores técnicos y financieros: sus emociones y cómo las expresa.

    Tras analizar 85 estudios empíricos previos hemos comprobado que las emociones mostradas por los emprendedores influyen en la decisión de los inversores. Ofrecemos, pues, una nueva perspectiva sobre el papel que juegan las habilidades emocionales en el acceso de los emprendedores a los recursos financieros.

    Saber expresar las emociones

    Tradicionalmente, la formación emprendedora se ha centrado en aspectos técnicos y financieros, pero lo que siente el emprendedor, y cómo lo expresa, afecta a lo que los inversores piensan de él y de su proyecto. El inversor debe percibir emociones auténticas, creíbles y adecuadas para el momento, y para ellos. No basta con sentir algo, sino que esas emociones transmitan sinceridad y confianza.

    El emprendedor debe ser consciente de que comunica más allá del discurso. El lenguaje corporal es más poderoso de lo que se cree para convencer a la audiencia. Los gestos, las expresiones faciales y el tono de voz transmiten mucha información y, a menudo, los inversores los consideran más sinceros que las propias palabras.

    Los receptores del mensaje

    Por otra parte, la forma en que los posibles inversores en un proyecto de negocio reaccionan a las emociones de los emprendedores varía dependiendo si son profesionales (business angels, capital riesgo) o personas que invierten en campañas de crowdfunding.

    Un business angel suele ser una persona física con un patrimonio elevado y experiencia empresarial que invierte directamente parte de sus activos en nuevas empresas o empresas en fases iniciales de crecimiento. Además del capital, aportan experiencia, conocimientos y contactos en gestión empresarial y pueden ser una fuente de capital paciente para los emprendedores.

    Por su parte, el capital riesgo financia empresas en fases más avanzadas con alto potencial de crecimiento. Los proveedores de capital riesgo esperan, en general, un retorno rápido y una alta rentabilidad de sus inversiones.

    A través del crowdfunding, un grupo de personas apoya con pequeñas cantidades el comienzo de un proyecto empresarial. La base de este modelo de financiación suele ser el altruismo, pero lo habitual es que las personas que participan reciban una pequeña recompensa por su aportación.

    Es normal que estos tres tipos de fuentes financiación con perspectivas distintas (mentoría, alto retorno, colaboración) escuchen de maneras distintas a los emprendedores.

    Los business angels suelen ver la pasión del emprendedor como una señal de que está muy comprometido con el proyecto. El capital riesgo se fijará más en si esa pasión va de la mano con una buena preparación técnica. Y en el caso del crowdfunding, mostrar emociones positivas puede generar un ambiente de confianza que anime a la gente a invertir.

    Las emociones: una herramienta para la financiación

    Conscientes de la importancia de estas dinámicas emocionales, proponemos ayudar a los emprendedores a desarrollar sus habilidades interpersonales para utilizar sus emociones de manera estratégica. Esta guía práctica se inspira en técnicas del mundo de la interpretación y la gestión emocional, y se articula en tres fases:

    1. Entender las emociones propias y cómo expresarlas: el primer paso es la autoevaluación. A través de herramientas específicas (como la reflexión personal o el feedbak 360⁰, que recoge la opinión de quienes nos rodean), los emprendedores pueden identificar sus fortalezas y áreas de mejora en la comunicación emocional. Esto incluye reconocer las emociones que transmiten y cómo las perciben los demás.
    2. Practicar cómo mostrar las emociones clave: esta fase se centra en el desarrollo de la capacidad de expresar emociones de manera auténtica y creíble. Proponemos el uso de técnicas como el método Alba, una herramienta de actuación basada en patrones no verbales específicos para cada emoción (como la pasión o el entusiasmo). Aprender a controlar estos patrones puede ayudar a los emprendedores a proyectar las emociones deseadas de forma auténtica.
    3. Llevar las habilidades a la práctica: la última etapa implica la aplicación de estas habilidades en situaciones reales. A través de simulaciones y con la obtención de feedback de expertos y, si es posible, de inversores reales, los emprendedores pueden ajustar su comunicación emocional a entornos de alta presión, como una ronda de financiación.

    Educar en comunicación y emprendimiento

    Si bien una idea sólida y un plan de negocio robusto son esenciales, la capacidad de comunicar, de manera efectiva, tanto la credibilidad del proyecto como que se tienen la pasión y la confianza necesarias para llevarlo a cabo, es una competencia fundamental para el éxito emprendedor.

    A partir de esta premisa, los emprendedores deben tomar conciencia del impacto que tienen sus emociones y la manera de comunicarlas en las posibilidades de obtener financiación, para así aprender a gestionarlas.

    También los programas de emprendimiento pueden formar emprendedores más completos, que dominen los aspectos técnicos del negocios y sean hábiles comunicadores emocionales.

    En definitiva, saber comunicar las emociones apropiadas a los inversores es un factor clave que puede inclinar la balanza hacia la obtención de los fondos necesarios para llevar a cabo una idea de negocio.The Conversation

    Carmen Valor Martínez, docente e investigadora en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ICADE), Departamento de Marketing, Universidad Pontificia Comillas; Carmen Bada, Profesor Colaborador Asistente Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ICADE), Universidad Pontificia Comillas; Jorge Martín Magdalena, PhD in Economic and Business Sciences / Associate Lecturer in Universidad Pontificia Comillas-ICADE, Universidad Pontificia Comillas y Laura Lazcano Benito, Profesora de Contabilidad, Universidad Pontificia Comillas

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Energía Renovable o Económica

    Lastimosamente el pugilato entre la energía fósil y las llamadas renovable desatiende realidades y favorece la arrogancia humana. Los debates que pululan en el entorno global sobre que conviene si la energía supuestamente “renovable” o las fósiles o nucleares típicamente soslayan realidades fundamentales; en particular, el que la ideal es la más económica, que nos permita lograr una transición hacia otras aún más económicas y no contaminantes.

    El meollo del asunto que tantos no advierten es que estas transiciones o cambios no pueden ser forzadas por mandatos gubernamentales; que tales evoluciones deben surgir del mercado cuando tales fuentes energéticas sean rentables, seguras y duraderas y quien bien lo advierte son situaciones como las que se dieron recién en España y Portugal.

    Los gobiernos no están para dictar tipos de energía o uso de máscaras contra enfermedades virales; de la misma manera que no están para dictar como nos sentamos en el retrete. Lastimosamente, lo que es y para que son los gobiernos está muy mal entendido. En el 2023 el presidente Joe Biden, si es que lo era, declaró que la energía eólica y solar ya eran más económicas que las fósiles; lo cual era completamente falso y demuestra bastante bien por qué no debemos dejar ciertas cosas en manos de gobernantes torcidos.

    Cuando los malos políticos ponen malas políticas por delante de las realidades del mercado, obligando al mismo a seguir senderos irreales y torcidos; se dan apagones como el que vimos o cosas mucho peores, tales como la Primera o Segunda Guerra Mundial. Y tengamos claro que el “mercado” somos todos; es la división del trabajo, esa que origina en la libre acción humana y no por mandato de una asamblea o un presidente. Y, al respecto de todo ello, también debemos ver que los poderes gubernamentales no están para ‘inventar la ley’ sino para descubrirla, ya que la verdadera ley, la de Madre Naturaleza, ha estado allí mucho antes que ellos… ¡desde siempre!

    Entonces, el secreto y la habilidad del buen gobierno y gobernante está en descubrir la realidad y seguir su curso. La energía eléctrica es un bien de consumo tal como lo es el arroz, el transporte, la educación y tal; y la función gubernamental no es dictar sino evitar abusos. Cuando los gobiernos se vuelven dictatoriales se van dando toda clases de diabólicas distorsiones.

    Hay aspectos de la energía eléctrica en los cuales poco nos ponemos a cavilar; tal como el que la misma debe ser vendida tan pronto como se produce, pues no hay manera de almacenarla; al menos no con las baterías de hoy. La energía hidroeléctrica sí, siempre que llueva copiosamente. Lo cierto es que debe existir un balance entre la producción y la demanda; y en eso fue que falló el sistema en España y Portugal. En fin, desatendieron a la Madre Natura, al mercado, a la división del trabajo y a la libertad humana.

    A diferencia de la disque renovable, la fósil se puede almacenar y está allí disponible para arrancar las plantas cuando la demanda lo requiere. En el caso de la nuclear, las plantas atómicas no pueden de pronto aumentar su producción rápidamente.

    Por otro lado, tal como ocurre en Panamá, está el mantenimiento de la red de distribución, a la cual no le hemos dado el mantenimiento y la renovación requerida; que es otro problemita relacionado a la interferencia indebida del gobierno en lo que no es gobierno; ¿o es que nos olvidamos que nuestros gobiernos son accionistas del negocio eléctrico?

    En fin, el asunto tiene mucho más rabo, pero creo que ya pueden ver que en demasía no la hacemos nada bien.

  • El mito del gobierno protector

    ¿Gobierno protector o estado controlador? A veces la promesa de protección solo encubre un exceso de poder.

    La niñera haitiana de B.K. Marcus le dijo, “entre al auto,” un viejo sedán que paró cuando la niñera hizo señas. Marcus quedó alarmado porque el auto carecía de identificación, y le dijo a la niñera, “pensé que íbamos a tomar un taxi.” “Este es un taxi,” respondió la niñera empujando a Marcus adentro. “Pero no parece taxi,” susurró Marcus. “Sr. Marcus, los taxi oficiales no entran a estos barrios; este es un taxi gitano”. Luego, al leer los medio y escuchar la radio me percaté que nuestra niñera me había empujado en una versión del mercado negro; esa que en Panamá llamamos “pirata”. ¡Qué lindo!, ¿no? Si no pagas coima, eres pirata. Lo cierto es que esa fue la primera experiencia de Marcus con este modo de transporte en un gueto de Nueva York en 1970, cuando sólo era niño.

    Hoy día el Marcus adulto se pregunta: “¿Cómo es que ahora uso Uber y otros gitanos sin pensarlo dos veces?” ¿Cómo es que prefiero un transporte gitano sin cupo a los taxis municipales? Es asunto de experiencia, cuenta Marcus. La tecnología ahora permite efectuar arreglos de tú a tú entre ciudadanos a través de enlaces que garantizan una seguridad y confianza que jamás podrán proveer esos cupos logrados por medio de coimas. El conductor de Uber tiene mucho más incentivo para satisfacer a su cliente los demás; entre otras porque su calificación y gratificación depende de ello. No se trata de un cartel de políticos y sus compinches sino de arreglos voluntarios entre ciudadanos.

    Quien tiene un cupo no se preocupa por la calidad de su servicio porque cuenta con un monopolio; al menos hasta la aparición de lo que llaman “competencia desleal”, pero sin señalar a quienes deben esa lealtad. ¿Será al cliente o a quienes les patrocinan la coima? El conductor de Uber no conduce como desquiciado porque de inmediato ello se reflejará en su calificación y no le llamarán.

    Pero esto no es sólo asunto de los taxis sino de todos esos servicios de licenciamiento mediante los cuales el llamado Estado dice protegernos. ¿En realidad creemos en esa protección? Antes de comprar la carne en palito, ¿le pides al vendedor que te muestre el certificado de salud? ¿Cuántas veces le ha pedido a un médico que le muestre su “licencia” o doctorado? ¿Usted escoge al médico por su licencia o por su reputación? ¿Porque tiene un papel o porque ha demostrado que sabe curar?

    Los gobiernos no sólo se desbocan en tamaño sino en funciones, alegando que es para protegernos. Tú que me lees ¿de verdad crees que los cupos de taxi son herramienta de seguridad? ¿El MEDUCA educa? ¿En quien confías la seguridad de lo que comes en un restaurante, en el MINSA o en el dueño del restaurante? O como me dijo el dueño de una gran aerolínea: “A quien más le interesa la seguridad de mis aviones es a mí”. En fin, los pilotos no sólo cuidan a los pasajeros sino a su propio rabo.

    La moraleja es que está bueno el culantro, pero no tanto. Los gobiernos estatales tienen su función, pero hay que ver hasta dónde. El tema de fondo es el de la subsidiaridad, esa que nos advierte que se peca tanto por defecto que por excesos. Debemos estar atentos a cuando las funciones de los gobiernos del estado se desbocan, pues más allá de cierto punto el intervencionismo se convierte en el problema y no la solución.

    Los gobiernos no están para fregarle la vida al buen emprendedor sino para poner en jaque al juega vivo.

  • El Manantial de la Riqueza

    Son muchos los economistas que sostienen que no se puede confiar en un libre mercado y por tanto los diputados y tal deben entrar a controlar lo que allí ocurre. Lo otro que también sostienen economistas de la vertiente del control centralizado, desde Keynes al día de hoy, es que el secreto del desarrollo depende del consumo y cuando el mercado flaquea el llamado “estado” debe actuar de bombero sacando las mangueras para rociar el país con dinero; aunque el mismo sea de Monopolio. El dinero fácil es el manantial de perversas inversiones o negocios poco productivos o simplemente improductivos. Y si a ello agregamos una actuación burrocrática por parte del personal de entidades gubernamentales no habrá incentivos para la inversión; que es parte del problema que tenemos en Panamá.

    Pero… antes de que puede haber producción tiene que darse un mercado lucrativo que permita ahorros pues, sin ahorros ¿de dónde saldrán los fondos para invertir? Nuestra familia Novey tuvo una industria que soportó pérdidas por 14 años antes de lograr ganancias; y luego escucha uno cometarios como: “¡qué suerte han tenido!” O ocurrió que nuestra industria de alimento avícola fueses forzada por el gobierno dictatorial a subsidiar a los avicultores mediante control de precios.

    La verdadera riqueza no está en los papelitos verdes sino en el ahorro y en el uso del capital, tanto físico como intelectual, junto con el trabajo que permite ser productivo. Pero en ello llega la politiquería corrupta que para ganar votos y enquistarse en los sillones del poder crea subsidios pérfidos que terminan produciendo terribles daños económicos y sociales.

    O están esas fabulosas pirámides a la grandeza de regentes mayúsculos en su ego y minúsculos en su actuar. Tal es el caso de la creación del Metro y de Mi Bus que aunque pocos lo ven, son mayúsculas barbaridades deficitarias que no solucionaron, sino que crearon más problemas al tránsito y al transporte. Llamar “subsidio” a semejantes esperpentos, por diversas razones, es patético; pues había mejores soluciones a una fracción de costo de inversión, operación y productividad. Pero hoy, que no alcanza el dinero para mantenimiento y que el desorden vial está peor que nunca, seguimos alabando las pirámides de la ignominia.

    Nuestro infortunio está en una población que no entiende de productividad y que vota por subsidiar los caminos a la servidumbre y la pobreza. En estos días bien lo señaló René Quevedo al decir que cada puesto de trabajo que se ha perdido en el sector formal ha sido reemplazado por 3 en el sector gubernamental; ese que algunos dicen es “formal” y que yo discrepo en ello, pues el verdadero formal paga impuestos surgidos de la producción y no de la imposición fiscal y la malversación.

    En un mercado libre de interferencias centrales politiqueras, empresarios somos todos. Es inmenso el sin sentido de vilipendiar el emprendimiento, al tiempo que se piense que el mero trabajar sea el motor de la productividad. Es empobrecedor el rechazo al emprendimiento productivo en nuestra sociedad; y más sufren quienes carecen de recursos. Quien quiera constatarlo nada más tiene que darse un paseo por Cuba.

    El primer ministro de Estonia cuando estuvo en Panamá en una conferencia de la APEDE preguntó: ¿Conocen ustedes el nombre del presidente de Suiza? Nadie entre los 300 presentes contestó. Y Mart Laar dijo: “No se preocupen, que los suizos tampoco lo conocen.».

    En fin, el buen gobierno es como las tuberías de aguas servidas, que están allí pero no tenemos que verlas ni olerlas.