Categoría: Politica y Actualidad

  • Planificar una Reforma Impositiva

    En años anteriores ya hemos planteado las necesarias reformas para la modernización del estado que le permita competir y ser una jurisdicción atractiva a la inversión. La reforma impositiva es una de ellas y aunque puede parecer compleja, con una buena planificación, puede llevarse a cabo, si es que realmente se entiende la necesidad de hacerla.

    La innecesaria complejidad impositiva en cualquier país genera costos no deseables y pérdidas de eficiencia ya muchas veces estudiadas y estimadas producto de los gastos en los que se incurren así como de los negocios que se dejan de realizar y las reasignaciones de recursos que se producen. Los intrincados códigos tributarios imponen costos adicionales de asesoría y procesamiento en las presentaciones necesarias a la direcciones impositiva. Las distorsiones en los distintos sectores y contribuyentes también generan redistribuciones compulsivas de recursos no deseables y sus consiguientes impactos en la eficiencia.

    Asimismo aparte de las falencias de los sistemas impositivos en general, la aplicación de sistemas denominados progresivos tampoco tienen un efecto de esa índole más que en la recaudación, siendo el impacto de estos en la distribución algo discrecional por parte del Estado en la aplicación de los fondos.

    Dado este panorama es que entonces un análisis para la reforma alineado a una simplificación generalizada y un esquema de flat tax  podría tener un alto impacto en la estructura económica.

    En ese sentido posibles guías para los cursos de acción pueden ser:

    • Simplificación del sistema impositivo.

    Acciones estratégicas:

    1. Análisis y definición de un esquema óptimo de flat tax. Variantes sobre uso de impuesto al valor agregado, al ingreso, impuestos laborales. Viabilidad técnica, consideraciones de impactos no deseados.
    2. Junto a la reforma del sistema de tasas y simplificación de las mismas también se debería considerar igualar todas las áreas dentro de lo posible y eliminar los sistemas de áreas económicas especiales o de esquemas de excepción que generan distorsiones económicas.
    3. Desregulación irrestricta de todos los mercados, eliminación de barreras, excepciones y subsidios implícitos.

     

    • Privatización de las prestaciones laborales, reemplazo de indemnizaciones por seguros privados de desempleo.

    Acciones estratégicas:

    1. En conjunción con las medidas del sector de salud que deben también tomarse, reorientar el esquema de prestaciones que se otorgan a los sistemas que prevalezcan.
    2. Estudiar y de ser posioble proponer un proyecto de ley de seguro integral de desempleo, con la intención de hacerlo obligatorio para todos los trabajadores asalariados del sector privado, contratados a partir de la aplicación de la ley, voluntario para aquellos que estaban empleados desde antes de esa fecha, o analizar la factibilidad de cubrir las primas de esos casos mediante algún sistema por lo previo.

     

    • Privatización del sistema de pensiones, consideración de sistemas abiertos de capitalización. Análisis del acople del sistema de reparto anterior, posibles transiciones.

    Acciones estratégicas:

    1. Proponer un proyecto que contemple la viabilidad de la privatización del sistema de pensiones, esta debe considerar la posibilidad de operar libremente en el mercado y no sujeto a bonos y papeles del estado.
    2. Consideración de la integración de bonos o títulos de deuda por las contribuciones anteriores para poder homogeneizar el sistema. Opción de mantenimiento de 2 sistemas, uno solidario y uno por capitalización.

     

    • Consideraciones sobre descentralización fiscal.

    Acciones Estratégicas:

    1. Análisis de las vías y marco legal.
    2. Implementación del sistema impositivo regional y local. Transferencia de las potestades recaudatorias así como de las erogaciones a cubrir.
    3. Descentralización y disminución de las partidas a Provincias, Alcaldías y demás organizaciones inferiores sobre el presupuesto nacional. Racionalización de las transferencias de partidas. Análisis de la necesidad de subsidios cruzados para el financiamiento operativo. Proposición de un plan que contemple los reclamos por disparidades regionales y sus posibles soluciones.
  • Panamá reglamenta el uso del cannabis medicinal.

    Ayer miércoles, el presidente de Panamá, Laurentino Cortizo Cohen, firmó el Decreto Ejecutivo que aprueba la Ley 242, que regula el uso medicinal y terapéutico del cannabis y sus derivados. Además, Cortizo firmó un segundo decreto que crea una dirección nacional para el seguimiento de las actividades administrativas y operativas requeridas para la implementación de dicha Ley.

    Panamá se ha convertido en el primer país de Centroamérica en aprobar el uso del cannabis para fines medicinales y terapéuticos después de cinco años de análisis y discusiones.

    El uso médico del cannabis está legalizado en Panamá desde octubre de 2021, cuando la Ley 242 fue sancionada por el presidente. Este marco regulatorio permite el uso y acceso controlado al cannabis medicinal con fines terapéuticos, médicos, veterinarios, científicos y de investigación. La ley también regula la evaluación, vigilancia y control en relación con la importación, exportación, cultivo, elaboración, almacenamiento, transporte y distribución de cannabis y sus derivados a través de una serie de licencias otorgadas por el Estado panameño, las cuales se realizarán en áreas designadas con acceso limitado y bajo un sistema de control con cámaras de vigilancia.

    En la ley se contempla que el uso del cannabis medicinal estará indicado para aliviar dolores de tipo crónico o por lesiones nerviosas; para controlar náuseas y vómitos, al igual que pacientes con alzheimer, esclerosis lateral amiotrófica, VIH/sida, cáncer, enfermedad de Crohn, epilepsia, convulsiones, glaucoma, esclerosis múltiple y espasmos musculares.

    Finalmente, sólo las empresas farmacéuticas o empresas especializadas en servicios terapéuticos podrán adquirirlo y comercializarlo. El decreto permite el uso de cannabis medicinal por parte de personas con prescripción médica, quienes serán controlados y supervisados ​​a través de un riguroso y confiable sistema de registro de pacientes.

    “Esta medida viene a ayudar a cientos de panameños que hasta ahora no han podido adquirir este medicamento en Panamá”, dijo Leandro Ávila, diputado oficial del Partido Revolucionario Democrático (PRD).

    Esta Dirección estará adscrita al Ministerio de Seguridad (MINSEG), monitoreará las actividades relacionadas con la industria a través de visitas de campo y velará por el cumplimiento de los lineamientos de la industria para los interesados ​​en producir cannabis medicinal en Panamá. Las autoridades de salud plantean que la demora en la reglamentación de Ley No. 242 obedece a que están siendo cautelosas para tener una implementación robusta.

    “El propósito de todo esto es que Panamá tenga el mejor modelo de gestión para la industria del cannabis medicinal. Nuestra intención es promover en el mediano y largo plazo el establecimiento de empresas locales y extranjeras que puedan abastecer el mercado interno utilizando materias primas producidas en Panamá», dijo Cortizo.

    Panamá tiene el potencial de convertirse en un hub farmacéutico y logístico para la industria del cannabis medicinal debido a sus condiciones climáticas, marcos regulatorios favorables a la inversión y ubicación estratégica, contando con una gran infraestructura portuaria y rutas comerciales sólidas.

    Hoy día 1 y mañana 2 de septiembre, el país es sede del LATAM CANNBIZ, la conferencia de cannabis más grande de América Latina, donde se abordarán las tendencias globales y regionales e información actualizada del marco normativo, tecnología, ciencias y mejores prácticas de agricultura y manufactura.

  • Salman Rushdie no es el primer novelista al que intenta matar alguien que no ha leído su obra

    Hadi Matar, el hombre acusado del intento de asesinato del novelista Salman Rushdie, admitió que sólo había “leído como dos páginas” de “Los versos satánicos”, la novela de Rushdie de 1988 que enfureció a los musulmanes fundamentalistas de todo el mundo. El antiguo líder supremo de Irán, Ayatalloh Ruhollah Jomeini, que anunció una fatwa pidiendo a todos los musulmanes que asesinaran a Rushdie en 1989, no la había leído en absoluto.

    “Los versos satánicos” no ha sido la primera –ni será la última– novela que ha provocado la ira de un fanático que no conoce los matices de la literatura.

    En 1922, un escritor austriaco llamado Hugo Bettauer publicó una novela ambientada en Viena llamada “La ciudad sin judíos”. Vendió un cuarto de millón de ejemplares y se dio a conocer internacionalmente, con una traducción al inglés publicada en Londres y Nueva York. En el verano de 1924 apareció una adaptación al cine mudo, recientemente recuperada y restaurada. En la primavera siguiente, un joven nazi irrumpió en el despacho de Bettauer y le disparó varias veces. El autor murió de sus heridas dos semanas después.

    Una novela publicada en una ciudad polarizada

    Al igual que en Estados Unidos hoy en día, había una gran brecha entre ricos y pobres en la Viena de principios del siglo XX.

    La impresionante arquitectura del centro de la ciudad albergaba una inmensa riqueza, mientras que en los barrios obreros de la periferia había una pobreza desesperante.

    La opulencia de los bancos y de los grandes almacenes, la cultura de los teatros y de la ópera –sobre todo en el barrio predominantemente judío de Leopoldstadt– despertaban inevitablemente un profundo resentimiento.

    En los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, el alcalde populista Karl Lueger vio su oportunidad: Podía ganar votos culpando de todos los problemas a los judíos. Muchos refugiados judíos dirían más tarde que el antisemitismo en Viena era peor que el de Berlín. Un pintor empobrecido que vivía en una residencia pública en un barrio pobre al norte de Leopoldstadt se inspiró para construir una nueva ideología siguiendo el modelo de Lueger. Se llamaba Adolf Hitler.

    Hugo Bettauer nació como judío. Aunque se convirtió al cristianismo, nunca perdió el contacto con sus raíces. Trabajó como periodista y se convirtió en un prolífico novelista.

    Portada del libro con un dibujo de una fila de personas que serpentea
    La novela de Hugo Bettauer ‘La ciudad sin judíos’ vendió más de 250.000 ejemplares.
    Austrian Film Archive

    “La ciudad sin judíos” (“Die Stadt ohne Juden”), subtitulada ominosamente “Una novela del mañana”, es una sátira distópica.

    “Un sólido muro humano”, comienza, “que se extiende desde la Universidad hasta la Bellaria, rodeaba el hermoso e imponente edificio del Parlamento. Toda Viena parecía haberse reunido en esta mañana de junio para presenciar un acontecimiento histórico de incalculable importancia. Han venido a escuchar a un político llamado Dr. Schwertfeger –claramente basado en Lueger– proclamar que todos los judíos van a ser expulsados de la ciudad. Heil Dr. Karl Schwertfeger, grita la multitud, Heil, heil, heil, el libertador de Austria”.

    Se investigan los nombres, los rasgos faciales y la ascendencia; incluso los que tienen sangre mixta son incluidos en la lista de personas a expulsar. Las sinagogas son profanadas y toda la población judía es metida en vagones de tren con sus maletas. Ver esta escena en la versión cinematográfica muda de 1924 de la novela es una experiencia escalofriante: Es como si uno fuera testigo del Holocausto antes de que ocurriera.

    La ira nazi

    El ingenioso giro de la novela es que, una vez expulsados los judíos, la economía y la cultura de Viena se derrumban: no hay banqueros, ni sastres ni hoteleros, ni teatro, ni periódicos. Los exiliados regresan a una acogida regia y todo acaba bien.

    El libro es una sátira sencilla pero inmensamente poderosa del antisemitismo, que mantiene la atención del lector centrando la historia en un puñado de personajes bien dibujados.

    Pero la novela y la película despertaron la ira del incipiente movimiento nazi austriaco. Bettauer fue denunciado como comunista y corruptor de la juventud de la ciudad. Otto Rothstock, un técnico dental de 20 años que se había empapado de toda la propaganda antisemita de la época, decidió pasar a la acción y asesinó al autor en marzo de 1925.

    Dibujo a vista de pájaro de la escena del crimen
    Dibujo de la escena del crimen utilizado durante el juicio de Otto Rothstock.
    Austrian Film Archive

    En el juicio, Rothstock dijo que estaba salvando la cultura europea de la “degeneración”. Describió el periodismo de Bettauer, que a menudo celebraba la liberación erótica, como pornográfico, y no dio ninguna indicación de que hubiera leído realmente la novela. Su abogado defensor, Walter Riehl, fue en algún momento líder del Partido Nazi austriaco. Consiguió que su hombre se librara con una declaración de locura y una reclusión de apenas 18 meses en una institución mental.

    Rothstock vivió hasta la década de 1970, nunca se arrepintió de su nazismo. Sorprendentemente, H.K. Breslauer, el director de la adaptación cinematográfica, se convirtió posteriormente en propagandista del partido nazi de Hitler. En cambio, Ida Jenbach, la mujer judía que coescribió el guión, fue deportada al gueto de Minsk. Fue liquidada allí o en el cercano campo de concentración de Maly Trostenets.

    Irónicamente, dado el paralelismo entre el ataque a Rushdie y el asesinato de Bettauer, en la Viena actual se demoniza a los musulmanes, como se hacía con los judíos hace 100 años.

    Las anteojeras del extremismo

    Los escritores parecen ser especialmente vulnerables en tiempos polarizados en los que las creencias se endurecen hasta convertirse en dogma y se demoniza a los que tienen opiniones contrarias.

    La novela de Rushdie está poblada de ángeles y demonios, impulsada por secuencias oníricas y provocaciones fantásticas. Celebra la diversidad de identidades al tiempo que se burla de los profetas y los políticos, de los británicos y su imperio, y de todo tipo de divisiones y dogmas. Es una obra de “realismo mágico” que exige una lectura lúdica, no literal.

    Pero los fundamentalistas religiosos y políticos no tienen tiempo para el juego, para el cuestionamiento, la duda y la curiosidad. En un pasaje, Rushdie se basó en algunos textos heterodoxos antiguos para representar al profeta Mahoma hablando con el diablo en lugar de con Dios, y fue suficiente para despertar la furia en todo el mundo musulmán. Por la misma lógica, la “novela del mañana” satírica de Bettauer –un experimento mental destinado a hacer que los lectores se lo piensen dos veces sobre la contribución judía a la vida vienesa– enfureció a los antisemitas.

    Una mujer con pañuelo en la cabeza sostiene un periódico.
    rushdie
    Una mujer iraní lee un periódico en 2000 con un dibujo que representa al autor británico Salman Rushdie como un ahorcado.
    Henghameh Fahimi/AFP via Getty Images

    “El fundamentalismo”, escribe el crítico Terry Eagleton, “es esencialmente una teoría errónea del lenguaje”: Asume que cada palabra de un texto, ya sea sagrado o secular, debe leerse como una declaración de una verdad literal o una proclamación de las creencias inamovibles del autor. Es sordo a la ironía, la metáfora, la sátira, la alegoría, la provocación, la ambigüedad, la contrariedad.

    Así que probablemente no habría habido ninguna diferencia si Otto Rothstock hubiera leído “La ciudad sin judíos” o si Hadi Matar y el ayatolá Jomeini hubieran leído “Los versos satánicos”. Habrían escuchado sólo el mensaje que querían oír.

    Es un signo preocupante de los tiempos que el número de estudiantes universitarios que se licencian en literatura esté disminuyendo en todo el mundo. En nuestra época dividida, es más importante que nunca que la gente siga aprendiendo el arte de la lectura con imaginación y empatía, y sin las anteojeras de la política o la religión.The Conversation

    Jonathan Bate, Foundation Professor of Environmental Humanities, Arizona State University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El anarco-capitalismo

    ¿Has oído hablar o conoces lo que es el “anarco-capitalismo”? ¿No? Puede que te resulte interesante… Se trata de una ideología que, ha dado buenos resultados en el mundo real en dónde se ha practicado; tal como en la Islandia medieval y en Cospaia, una pequeña república ubicada dentro de Italia en el norte de Umbría, que fue independiente entre 1440 a 1826. Pero estos dos sitios no son los únicos en dónde se ha puesto en práctica un gobierno minimalista con sorprendentes resultados, tanto económicos como sociales. Tal vez los panameños debíamos poner un poco de atención, ya que vamos por el camino contrario.

    Hay quienes sostienen que el gobierno es el mayor de las infamias; o, si se quiere, maldad o vileza, que afecta el honor, o el crédito de una persona; y al decir “crédito”, no me refiero al sentido común en que se usa esta palabra, asociado al crédito económico sino a las cosas, personas o entidades que son confiables. ¿Tienen ustedes ‘confianza’ en nuestros gobiernos? De hecho, el camino que lleva nuestra querida república va directo al Cerro Patacón. ¡Hay que cambiar de rumbo!

    Y hacia dónde debemos dirigirnos es hacia una sociedad capaz del autogobierno; vale decir, una sociedad que puede hacer casi todo por cuenta propia, sin tener que recurrir a los zorros del gallinero: el anarco capitalismo. Cuando vemos una población que en sus protestas portan letreros que dicen: “exigimos al gobierno que venga a resolver nuestros problemas”, podemos estar seguros no sólo de que es una sociedad en serios aprietos sino que el camino que los colocó en semejante situación se debe, más que nada, a profanos grupos oligárquicos corruptos; y de eso hay demasiado en nuestro país.

    No hay mejor gobierno que aquel que se origina en la familia, el barrio, la iglesia no prostituida, la escuela no centralizada, las asociaciones civiles; todo lo cual conforma una opinión pública saludable; muy distante a el “no a la privatización” que con tanto éxito han sembrado los zorros del gallinero istmeño en nuestro pueblo.

    Lo curioso de la historia de Acadia, es que la mayoría de sus habitantes eran personas o familias que poseían una verdadera fé, más que nada, judeo-cristiana, que se habían alejado de los feudos europeos, en dónde no existían los derechos de propiedad.

    La tendencia es ver al anarquismo como cosa mala; y sí, todo en extremos suele conducir al malandar. Pero en realidad, cuando hablo de “anarquismo”, hablo de una sociedad cuyos gobiernos son lo justo necesario para la función que es propia de la gobernanza; más allá, se va entrando en el territorio dónde pululan y prosperan los zorros. En Panamá hablamos de la “contención del gasto…” ¡ja! Lo que debemos hablar es de la contención del tamaño y alcance de nuestros gobiernos; que, si los reducimos a su justa expresión, los demás problemas irán desapareciendo.

    En Acadia la frase o concepto de “redistribución de la riqueza” tenía que ver con un sistema que buscaba la paridad en oportunidades y no el confisca, parte y reparte, para que los zorros se apropiaran de la mejor parte. Más aún, el que algunos lograran mayor caudal era visto como cosa buena, ya que en la medida de su prosperidad también mejoraban su condición los que participaban de sus actividades.

    Las políticas del anarco capitalismo practicado en Acadia no eran de coerción sino comunitarias, que surgían a partir de criterios compartidos en cuanto a lo que está bien conduce al bien; es decir, al “bienandar”. La justicia era pareja, justa y rauda. En Acadia unos no les cerraban el tránsito a otros, ya que ello es infame. El secreto está en no llegar a tal grado de cosas. Y lo que más distinguió a Acadia fue el grado de prosperidad de sus habitantes; para lo cual creían y practicaban la privatización y el mercado. Pero no el mercado del IMA, MEDUCA, IDAAN y tal.

    Lástima que todo esto llegó a su fin con la ocupación británica, y la muerte del 55% de la población que no se plegó a los mandatos de los zorros del nuevo gallinero.

  • Inflación global: cerrar los Bancos Centrales?

    No sé si Milei tiene razón en cuanto a la oportunidad y el método, pero definitivamente los bancos centrales son como un cáncer al que debería ponérseles fin.

    El petróleo se ha desplomado un 20% desde su máximo de junio, situándose en un mercado bajista, mientras que el oro perdió un 8% en el segundo trimestre, lo que supone su peor trimestre en cinco. Aunque varios factores macroeconómicos y relacionados con la demanda son importantes para los descensos, el máximo de dos décadas del dólar es sin duda el factor más definitorio.

    El billete verde no ha dejado de avanzar logrando la paridad con el euro por primera vez en 20 años y parece no tener techo a pesar de la subida récord del IPC y menos ahora que, por segunda vez consecutiva, la Fed decidió subir en otros 75 puntos base a las tasas de interés de referencia, en línea con su tendencia restrictiva o hawkish “para controlar la inflación” histórica de 9,1% en EE.UU.

    Por supuesto, como buenos burócratas que jamás reconocen la propia culpa ni lo destructivo de sus acciones, la Fed nada dice de la astronómica emisión y culpan a «la pandemia, el aumento de los alimentos y la energía y las presiones generales sobre los precios. La guerra de Rusia contra Ucrania”. No tienen vergüenza ni remordimiento alguno sabiendo que “en última instancia, la Fed quiere una desaceleración económica significativa para frenar la inflación, y un dólar más fuerte es parte de ese coctel». O sea, no les importa empobrecer sus ciudadanos con la inflación y, encima, castigarlos con una desaceleración de la economía.

    La subida del 16% del dólar en el último año -y el 6% de ganancia sólo desde finales de mayo- es «lo más extremo que se puede hacer, históricamente hablando» según muchos analistas. La última vez que el índice dólar (DXY) superó los 112 fue en mayo de 2002. El billete verde también ha despertado el interés de los inversionistas. En primer lugar, el halo de refugio que rodea ahora al dólar. Sí, el oro puede ser lo que típicamente viene a la mente cuando se habla de la necesidad de protegerse contra la inflación pero, insólitamente, el dólar ha superado al oro, arrebatándole la corona de refugio.

    Gráfico diario del oro, de skcharting.com con datos de Investing.com

    Ahora, por qué ocurre esto, no se supone que el oro es el refugio por excelencia frente a la inflación. Empecemos por aclarar que el dólar se fortalece frente a las otras monedas porque, a pesar de que EE.UU. se encamina a una recesión ya que el PIB se contrajo 1,6% en el primer trimestre y si las lecturas del segundo trimestre también fueran negativas el país ya estaría en recesión, aun así, seguiría estando mejor que Europa debido al desastre que trajeron las cuarentenas y las actuales sanciones a Rusia.

    Si hasta México tiene menos inflación que su vecino norteño y más de uno, cerca de las fronteras con Argentina, ahorra en paraguayos y bolivianos antes que en pesos argentinos o dólares.

    Suba del IPC mexicano comparado con el de EE.UU.

    Volviendo al tema, los bancos centrales han logrado inflacionar hasta el mismísimo oro -que para ellos es como la luz para los vampiros- y por ello no aumenta.

    Peter Hambro, una de las mayores autoridades mundiales en el mercado del oro, ha descrito detalladamente algo que es público y notorio pero pocos comentan. El detonante de estos comentarios fue el siguiente gráfico de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de EE.UU. que, debido a una reclasificación de datos que comenzó en el primer trimestre de 2022, ahora muestra la enorme medida en que los bancos de lingotes como JP Morgan han acumulado contratos de derivados de metales preciosos para mantener bajo el precio del oro.

    En este gráfico pueden verse los aumentos interanuales de los derivados de metales preciosos en bancos comerciales de EE.UU. hasta el 31 de marzo de 2022. O sea, lo que están haciendo es aplastar el precio del oro físico mediante la producción alquímica de ‘oro de papel’ con “la ayuda de los mercados de futuros y la connivencia de los alquimistas, los comerciantes de lingotes”, según describe Hambro.

    Lograron crear una percepción inquebrantable de que las onzas de oro que se acreditan en una cuenta con un banco o un distribuidor de lingotes eran los mismos que los reales. ¡Y mucho más fácil! No tienes que almacenarlo ni asegurarlo”. Ahora, esta inflación del oro por parte de la banca privada jamás hubiera sido posible sin el reaseguro de los bancos centrales y las directivas de BIS (el Banco Internacional de Pagos de Basilea, el “central de los centrales”).

    Explica Hambro que “para hacer que el oro papel exagerado pareciera aún más seguro, el Banco de Inglaterra esta dispuesto a prestar oro físico a los Miembros del Mercado del Oro de Londres, en caso de que las cosas se pongan complicadas y las bóvedas estuvieran vacías”. En 1987, el central de Inglaterra instruyó a los bancos de lingotes para que formalizaran su cartel, lo que se hizo mediante el lanzamiento de la London Bullion Market Association (LBMA). Así, hoy el Banco de Inglaterra y la LBMA están entrelazados simbióticamente a través del mercado de préstamos de oro en el que los bancos centrales prestan oro físico.

    Por cierto, este esquema global de ‘oro de papel’ tiene una oferta ilimitada ya que, como dice Hambro, los gobiernos y los bancos centrales y el BIS «pueden imprimir hasta el infinito» total que después coactivamente imponen sus caprichos sobre el mercado. De momento, el único peligro para este esquema de falsificación de oro, es que grandes tenedores de lingotes como Vladimir Putin y Xi Jinping, decidan romper el juego.

    Por si acaso, para que no queden dudas de que los “valores tradicionales” no solo no han bajado de precio sino que han aumentado en relación al IPC-como debería haber ocurrido con el oro- les dejo esta tabla, el índice global de precios de la vivienda de Knight Frank, para el primer trimestre del 2022:

  • Instituciones y pragmatismo: atención al gato.

    Las discusiones que se están generando estos días «son pragmáticas» me dice un analista, casi despreciando en su respuesta al planteamiento de las ideas; es decir, se plantea lo que se quiere y se deciden herramientas para obtenerlo. El problema con ésto es que siguen sin atenderse a las instituciones violentadas que generan estos pésimos resultados que padece la población en su conjunto. Entre oligopolios, privilegios, precios, inflación, corrupción y educación pasan desapercibidos los diseños que han dado origen a tal situación. Y si no se presta atención a las causas generadoras de la enfermedad, mal diagnóstico y peores resultados. Como los que estamos viendo.

    El problema es de diseño institucional y ello requiere mucho más que una mesa: por empezar, una República descansa sobre tres poderes y ellos deben o deberían ser entre sí un freno y contrapeso, por lo que a malas leyes violentadoras de los principios fundamentales, el Poder Judicial debería declararlas inconstitucionales; lo mismo debería hacer la Asamblea frenando al Ejecutivo ante extralimitaciones del poder y el Ejecutivo debería poder administrar la cosa pública sin demasiada intervención en los asuntos privados, que para ello está la sociedad que produce.

    Entonces, qué hacer?

    Ante todo, discutir los problemas donde reside el poder, que hasta donde rige la Constitución hoy día, es la Asamblea. A quien legitime otra situación, sería bueno refrescar lo que hiciera Fujimori en Perú en 1992, cuando disolvió la Asamblea y dicha medida fue aplaudida por el 80 % de la población, respaldándose así en una suerte de «legitimidad social» que tanto gusta al populismo. Pregúntense cómo terminó Fujimori y cómo transcurren sus días hoy. El apoyo de las masas cambia tan rápidamente como sus pretensiones e intereses;  y justamente para ello están las instituciones y su importancia.

    Pero atención, cuando hablamos de instituciones no nos referimos a edificios de ladrillos u oficinas gubernamentales. Las instituciones son los mecanismos que limitan al poder: división de poderes, el «rule of law», independencia judicial, libertad de prensa que funcionando, se limitan a garantizar el ejercicio de los derechos individuales (vida, libertad, propiedad) y miden con la misma vara al conjunto de la sociedad. A ello nos referimos con la igualdad de todos ante la ley.

    Por lo tanto, si un grupo de personas decide e impone reglas que deberá afrontar un grupo de la población para satisfacer al grupo que decide en forma circunstancial, estamos de facto violentando las instituciones y ello nos convierte en un grupo tribal, una sociedad cerrada y oscura como denominaba Karl Popper a este tipo de sociedades cavernarias. La aspiración debe ser a una Sociedad Abierta, donde la libertad y la propiedad sean los rectores de una sociedad de individuos que en el mercado realizan permanentemente acuerdos libres y voluntarios entre sí.

    Cómo hacerlo?

    El primer paso es no sonreír y pensar que ésto es academia, que «esto es en los papeles, pero que la realidad es otra». Son las ideas las que mueven el mundo, son el faro que ilumina el camino. No hay caminos medios: o se está con la libertad o se está contra ella. Aún cuando pequeñas intervenciones aparentemente sin importancia se imponen, se deben desestimar. A nadie parecía importarle mucho el control de precios hasta que le tocó; a nadie parecía importarle mucho los subsidios hasta que le tocó pagarlos; a nadie parecía importarle mucho la educación estatal hasta que le tocó padecerla; a nadie le importó mucho que el gobierno cerrara toda acción humana, hasta que le tocó sufrir sus consecuencias; a nadie le importó mucho el sistema de gestión estatal de salud y pensiones hasta que lo sufrió y así podrían enumerarse casi todas las actividades que deberían manejarse en el ámbito privado y el gobierno lo hace público. Y la lista es enorme y continúa.

    Sin embargo, con todo a la vista, se siguen cometiendo los mismos errores una y otra vez. Se debe terminar de una buena vez por todas con la idea del pragmatismo;  las políticas se deben decidir en razón de las ideas. Si no se tiene clara la Visión, nos puede pasar lo que a Alicia, la del país de las maravillas del famoso cuento de Lewis Carroll, cuando le pregunta al gato de Cheshire en un cierto punto qué camino debía tomar. Cheshire le contesta: “Eso depende mucho del lugar adonde quieras ir. Si no sabes adónde quieres ir, no importa qué camino sigas”.

  • Educación en libertad: el potenciador de la persona como centro del progreso

    La gobernanza en la educación no puede ser distante, ni centralizada.

    Cuando tratamos de conectar los conceptos de progreso económico y social con la persona como centro y protagonista de ese proceso, observamos que diversos conceptos se hacen presentes inmediatamente:

    •  En primer lugar la idea que el desarrollo dinámico y vigoroso de Panamá sólo puede pensarse en un esquema de integración al mundo que implica un desafío de productividad y competitividad claro. La autarquía es impensable.
    • Para poder competir es imprescindible incorporar tecnología y contar con gente en las empresas y en la sociedad preparadas para poder elegir la tecnología adecuada y poder usarla.
    •  Para contar con esta capacitación en la población, es imprescindible que la educación desde los primeros años de formación sea la adecuada.
    •  Por otra parte, se tiene la percepción de que la educación en Panamá no es de la calidad que se espera o exigen los nuevos desafíos.
    • Por último se suma la necesidad de reducir los niveles de pobreza y mejorar las tasas de capitalización para generar riqueza, traducido en más y mejores empleos para todos.

    Esta enumeración plantea varios desafíos a la sociedad panameña y sus responsables de política en particular. La respuesta a tales desafíos viene de la mano de marcos institucionales adecuados, en los cuales la educación definitivamente contribuye a lograr procesos de crecimiento económico y social, con mejores niveles de equidad (que no igualdad), y más estables en el mediano plazo. Tanto que puede afirmarse que la educación apoyada en la libertad de enseñanza es el basamento esencial del progreso y la riqueza y que los pueblos con poca educación están destinados a la miseria y el fracaso.

    El capital humano de un país se define básicamente por el nivel de educación acumulado en su población a través del tiempo. Diversas investigaciones muestran la relación que existe entre educación y desarrollo económico y social de los países, de tal manera que el conocimiento incorporado en las personas se convierte en un insumo estratégico para quienes gustan hablar de la competitivdad del país.

    Vistos estos fenómenos, resulta crucial entonces no sólo preocuparse por el acumulado de educación en la población sino también su distribución y junto con ésto no cualquier formación sino aquélla de calidad proporcionada desde los primeros años de escolaridad.

    Sin embargo, parecería por todas las discusiones públicas que se han venido sosteniendo por años, que el problema se reduce a qué porcentaje del PIB se invierte en el renglón contable de la Administración Pública. Aparentemente el 6 % sería el número mesurable a partir del cual la educación debería brillar. Cabe notar que para el año 2009, Panamá sí alcanzaba dicho ansiado porcentaje.

    La realidad es que el hecho de asignar contribuciones financieras importantes para educación, es una condición necesaria pero no suficiente para resolver los problemas existentes. Y la sociedad lo intuye. En efecto, dichos problemas o bien persisten o se superan con un ritmo demasiado lento. El país enfrenta la situación siguiente:

    • Baja calidad del servicio ofrecido desde los primeros años de la enseñanza. Calidad se define como conocimientos adquiridos en cada etapa de formación. Son menores que los previstos.
    • Acceso no universal a la educación media y fracaso en el intento por permanecer aún en el primario hasta cumplir con los años de escolaridad previstos como obligatorios. Alto nivel de fracaso escolar: repitencia y abandono temprano.
    • Fracaso elevado en el intento de ingresar a los estudios superiores universitarios y fracaso en el intento de permanencia y graduación.
    • Incluso estos dos puntos pueden verse como falta de calidad en la educación por cuanto el fracaso responde a las limitaciones de formación en la etapa previa de tal modo que impide abordar las exigencias que se presentan en los niveles superiores de la educación. La educación es acumulativa.
    • Los fracasos se concentran entre la población más pobre por diferentes razones entre las que podemos mencionar la urgencia por incorporarse al trabajo en edades tempranas e imposibilidad que tienen las familias de ofrecer ayudas especiales a los hijos ante la evidencia de dificultades particulares de aprendizaje.

    Entonces, qué hacer?

    En primer lugar se requiere definir políticas públicas que den las señales correctas o proporcionen los incentivos apropiados para que el sistema educativo en sí mismo funcione con mecanismos permanentes de superación de las falencias y las limitaciones.

    La experiencia internacional indica que aún cuando muchos de los países muestran índices de calidad y rendimiento mejores que los que observamos en nuestros países, no por ello abandonan su aspiración de mejora. Por esta razón encaran reformas o están en curso de implementarlas, tendiendo, en todos los casos, a introducir reglas de comportamiento, tanto para las instituciones como para los estudiantes, que los conduzca a hacerse responsables de los logros educativos, buenos o malos, que obtienen. Puede decirse que tratan de introducir mecanismos de competencia entre instituciones, reconociendo tácitamente que es una herramienta sumamente apropiada para lograr mejoras. Estas políticas pueden resumirse en las siguientes:

    Gestión y control del sistema:

    •  Todo aquello que está sucediendo en el sistema educativo, en particular el proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser controlado y auditado rigurosamente y con precisión. Evaluación de la calidad de los resultados realizada externamente al sistema y con publicación de sus resultados, sólo así los padres, alumnos y la sociedad tienen la información adecuada para demandar apropiadamente por un servicio como el país reclama.
    • Un segundo instrumento es el financiamiento de las instituciones educativas públicas. En este sentido se observan cambios sustanciales en los países cuyos sistemas educativos funcionan bien. El concepto de gratuidad necesita ser desarrollado a efectos de considerar que el financiamiento educativo debe ser proporcional a las necesidades de las personas, superando los esquemas de financiamiento igualitario en pro de sistemas equitativos.
    • Los recursos se otorgan en función del logro de objetivos educacionales cuantificables, o del número de alumnos que cada escuela logra captar, voucher o cheque educativo, el que puede diseñarse de manera tan completa como para permitir diferenciaciones sobre la base de atender el nivel socio-económico de los alumnos, premiar la obtención de buenos resultados absolutos y hasta premiar el progreso en la obtención de saberes.
    • Como puede observarse los mecanismos, tanto de control del sistema como de financiamiento mencionados, conducen a que la responsabilidad de los directivos de las instituciones educativas se evidencia con toda claridad. Por consiguiente, para que puedan asumir cabalmente esta responsabilidad es necesario que cuenten con la autonomía necesaria para gestionar las instituciones que dirigen, particularmente en lo que respecta a la gestión del personal docente y reglas bajo las cuales funcionará la institución.
    • La diversidad está presente en todas las escuelas y aulas, sin embargo se sigue enseñando como si todos los alumnos fuesen iguales, esto explica muchas dificultades de aprendizaje y participación que afectan mayormente a las poblaciones cuyo capital cultural es diferente al predominante en las escuelas. La adaptabilidad de la enseñanza puede ser favorecida mediante procesos que conduzcan a la autonomía de las escuelas, distritos, provincias y regiones para diversificar y enriquecer el currículo y para la construcción de proyectos educativos pertinentes a su realidad.

    Cómo hacerlo? Educación y subsidiariedad

    Al hablar de la provisión pública de educación, una de las primeras cuestiones por definir, si no la primera, es en qué nivel de gobierno debe llevarse la administración de los colegios. Por ello, el tema de la descentralización es ineludible en el debate educativo, pero también es ineludible, y aún más importante, entender cómo el principio de subsidiariedad debe definir las responsabilidades en la provisión de una educación de calidad.

    Entendemos por subsidiariedad en la gobernanza que aquellos temas que afectan y pueden resolverse en un nivel inferior de gobierno, no sean gestionados por un nivel superior, así por ejemplo, que los problemas que sólo afectan a los municipios sean responsabilidad de cada municipio y no del gobierno central.

    En la educación también surge la interrogante sobre qué nivel de gobierno debe gestionar el tema. Sin duda alguna, la educación es un tema nacional, pero en tanto al acceso y provisión de servicios educativos, es ante todo un tema comunitario, familiar e individual. Esto quiere decir, que el cómo y el qué se enseña, si se quiere una educación de calidad que ataje lo que de ella requieren las personas, debe contar con la participación y control de los padres, primeros responsables en el proceso educativo.

    La gobernanza en la educación no puede ser distante, ni centralizada. El presidente y el ministro de la cartera no pueden saber qué desean los padres de cada una de las comunidades del país para la educación de sus hijos, porque sencillamente no pueden recibir regularmente la retroalimentación de éstos. Si hay un nivel de gobierno que por proximidad puede recoger e incorporar la opinión de los padres –que a fin de cuentas representan a los consumidores del sistema, en tanto acudientes de los estudiantes– es el del gobierno local.

    Las reformas al sistema educativo que sugerimos representan un reto de gobernanza para los gobiernos locales, que deben asumir nuevas responsabilidades en la gestión de nuestra enseñanza pública. Es entonces la subsidiariedad en la gobernanza el gran reto político para el futuro de la educación en Panamá.

    Actualización del estudio del año 2009: LA PERSONA COMO GENERADORA DE RIQUEZA. Análisis y caracterización del sistema educativo panameño. Estudio realizado bajo la dirección de María Echart , con la colaboración de Ramón Barreiro, Irene Giménez y la asistencia de Omar Sanabria para la firma Goethals Consulting.

  • ¿Te gustaría saber cómo ha evolucionado tu ciudad desde hace 750 millones hasta la actualidad? Este mapa interactivo te lo muestra.

    ¿Te has preguntado alguna vez cómo se vio tu ciudad hace millones de años? Todo lo que ha pasado en el territorio en el que creciste o en el que vives actualmente. Y no hablamos de la historia de la humanidad, sino de la formación geológica de la Tierra tal como la conocemos hoy. Pues bien, con este mapa interactivo llamado Ancient Earth, podrás conocer cómo se vio el mundo hace cientos de millones de años; una verdadera maquina del tiempo.

    Esta herramienta interactiva abarca casi toda la masa terrestre existente de la Tierra y retrocede en el tiempo para ver dónde estaba ubicada en tiempos como el del supercontiente pangea. El mapa cuenta con la división política de los países actuales, lo que permite ubicar dónde estaba cada nación en los distintos momentos, si es que existía. La herramienta ofrece 26 líneas de tiempo en las que los usuarios pueden ingresar una dirección, un punto de referencia o un estado o país, y luego elegir una fecha que va desde cero hasta hace 750 millones de años. También es posible no usar fechas y en su lugar seleccionar eventos cruciales de la historia de la Tierra, como los primeros vertebrados o cuándo surgió cierta flora y fauna.

    Este mapa interactivo ha sido creado por el ingeniero Ian Webster, formado en Google y la NASA, y responsable de que tengamos una de las bases de datos digitales sobre dinosaurios más completas y extensas hasta el momento. El proyecto lo ha realizado en conjunto con el paleontólogo Chrostopher R. Scotese, creador de Paleomap Projec t y experto en entender cómo se han ido moviendo las placas tectónicas a través de la historia.

    Nuestros siete continentes modernos se trazan contra la superficie cambiante del planeta. Con Ancient Earth, los usuarios pueden contextualizar la tierra en la que nos encontramos actualmente en términos geológicos, mientras aprenden sobre eventos emocionantes del pasado remoto, como la aparición de los arrecifes de coral (hace 470 millones de años), los primeros insectos (hace 400 millones de años), la formación del supercontinente Pangea en el Período Triásico Inferior (hace 240 millones de años), y la extinción de los dinosaurios en el Período Cretácico Superior (hace 66 millones de años).

    En el caso del continente americano, es hace 66 millones de años en el período cretácico superior, donde se empieza a visualizar su contorno aproximado como lo conocemos ahora, separándose de esa masa única que formaba con el actual europeo y africano. En una época donde se produce la extinción masiva que lleva a la desaparición de los dinosaurios, muchos reptiles marinos, todos los reptiles voladores y muchos invertebrados marinos y otras especies. Los científicos creen que este fenómeno fue causado por el impacto de un asteroide en la Península de Yucatán en México.

    Panamá en ese entonces todavía no es una masa de tierra formada uniendo el continente, empieza a formarse desde centroamérica para terminar por unirse con la actual Colombia, hecho que ocurre hace aproximadamente 35 millones de años.

    En definitiva, «el mapa ilustra datos científicos complejos e interesantes de una manera interactiva y fácil de usar para que los maestros, profesores y cualquier otra persona interesada en la historia y la ciencia de la Tierra puedan aprender», dijo Webster. «Está destinado a despertar la fascinación y, con suerte, el respeto por los científicos que trabajan todos los días para comprender mejor nuestro mundo y su pasado», afirmó. «También contiene sorpresas divertidas, por ejemplo, cómo los EE. UU. solían estar divididos por un mar poco profundo, los Apalaches solían ser montañas muy altas comparables al Himalaya y Florida solían estar sumergidas».
    Un mapa interactivo para viajar en el tiempo, sin moverse del sitio.

     

  • Cuando los bomberos incendian

    Como es bien sabido una de las novelas más conocidas de Ray Bradbury titulada Farenheit 451 se ocupa de una sociedad del futuro donde los libros estarán prohibidos y los bomberos -los comisarios del conocimiento- tienen a su cargo la misión criminal de quemar a su paso todas las obras que estén a su alcance, es decir la bestialidad contracultural llevada al extremo.

    La novela de marras relata lo ocurrido con un bombero arrepentido que se une a las fuerzas de la resistencia, pero en el mundo real se piensa que solo en el régimen nazi y en el comunista del pasado han sucedido estos hechos aberrantes de la censura más brutal. No es así, no solo en los regímenes totalitarios de hoy se sucede con más o menos desparpajo la acción de la policía de pensamiento sino en lugares que se dicen parte del mundo libre se llevan a cabo episodios de muy diversas maneras de censura encubierta y no tan encubierta vía restricciones a la libertad de prensa.

    Pero en esta nota periodística quisiera mantenerme en el eje central de la trama que nos presenta Bradbury: bomberos que incendian. Eso es precisamente lo que tiene lugar cuando asumen gobiernos cuya misión consiste en garantizar y proteger derechos de los gobernados pero henos aquí que los conculcan, los atropellan, los barren aunque pretendan disfrazar las medidas con cosméticas varias para engañar a incautos. Pero falsos bomberos que en verdad incendian, vaya paradoja macabra.

    Como se ha dicho una y otra vez los pronosticadores que más han acertado con los sucesos del futuro son los Julio Verne de antes y de ahora. Aldous Huxley en su memorable Mundo feliz revisitado constituye otro caso sobresaliente donde el autor reexamina su obra original de 1932 y corrige algunos conceptos clave y publica en 1958 esta nueva versión que resulta extraordinaria excepto su preocupación sobre el exceso de población planetaria con que abre su libro.

    Me detengo un minuto en este aspecto inicial para luego zambullirme en otros de sus lados muy fértiles por cierto. Ya Malthus había escarbado y advertido sobre el asunto de la llamada sobrepoblación lo cual fue actualizado por el Club de Roma. Ambas posiciones erradas son refutadas por la experiencia de crecimientos vegetativos inmensos y simultáneamente mejoras notables en el nivel de vida, lo cual ilustra del mejor modo Thomas Sowell. Este último autor invita a considerar un ejercicio muy ilustrativo que llevó a cabo en los 70: tomar toda la población del orbe y dividirla por cuatro para acercarse a una familia tipo y colocarla en la imaginación en el estado de Texas lo cual daba como resultado 650 metros cuadrados por familia que es el equivalente del espacio habitacional de una familia tipo en Estados Unidos. También muestra que Somalía y Estados Unidos tienen la misma densidad poblacional, igual que ocurre con Calcuta y Manhattan. Esta gimnasia la realiza Sowell para demostrar que el problema no es de sobrepoblación sino de marcos institucionales que en unos casos conducen a la pobreza y en otros a la prosperidad. Agregamos nosotros al margen que las características en general de las estadísticas poblacionales ponen de manifiesto una caída en el crecimiento con lo que aparece un envejecimiento con los consiguientes problemas agudos que ponen aun más al descubierto la trampa de los sistemas de inseguridad antisocial basados en procedimientos que no se necesita ser un actuario para descubrir la encerrona y la necesidad de abandonar los sistemas de reparto quebrados para recostarse en los de capitalización.

    Pero dejemos estas disquisiciones respecto a los andamiajes poblacionales para ir a las reflexiones de Huxley en línea con la trama de Bradbury. En primer lugar, el espanto que se traduce en los consejos de “ajustarse a los demás” lo cual destruye la individualidad que es lo más preciado y característico del ser humano. En lugar de estimular lo distinto, lo creativo, lo diferente se aplasta al ser humano insistiendo que la nivelación es constructiva, repitiendo como loros que la uniformidad y la igualación es la meta con lo que se convierte a lo humano en animalismo. Escribe Huxley que “cuando se subordina los fines a los medios aparecen los Hitler y Stalin” y concluye en este apartado que debe estarse muy alerta y prevenidos con los ingenieros sociales que pretenden imponer desde el poder sus esquemas.

    Mantiene este pensador que las muchedumbres son peligrosas ya que “son caóticas puesto que no tienen propósitos propios y son incapaces de nada excepto de acciones inteligentes y pensamiento realista. Reunidas en asambleas la gente pierde su capacidad de razonar de elección moral. Se sugestionan fácilmente a un punto que dejan de lado juicios personales y voluntad propia. Son sensibles a la propaganda, a los slogans vacíos y alas sobresimplificaciones.” Es por ello que destaca la importancia decisiva de la lectura que es una faena privada y no colectiva que requiere silencio y concentración.

    Este es el cuadro de situación que permite que afloren los demagogos, es decir “la imbecilidad moral” que convierten a los súbditos en cosas que hay que manipular a costa de ellos mismos. Los cánticos, las marchas y los gritos sofocan todo indicio de razonabilidad.

    Todos nosotros, dice Huxley, decimos que “queremos la paz y la libertad pero muy pocos de nosotros mostramos entusiasmo por los pensamientos, los sentimientos y las acciones que conducen a la paz y la libertad. También se dice que se rechaza la guerra y la tiranía pero son muchos los que se regocijan con las ideas, sentimientos y acciones que conducen a la guerra y a la tiranía. Las mayores tonteras que avergonzarían a cualquiera que las escribiera o dicha puede ser cantada y coreada” en grupos vociferantes puesto que “el propio gobierno está en relación inversa a los números” en cuyo contexto “los grandes temas del día deben ser tratados a lo más en cinco minutos” ya que “el método para vender a los candidatos políticos como si fueran desodorantes”.

    Y viene luego el clímax del libro con el adoctrinamiento en lugar de la educación y en última instancia la invención de químicos que haga dóciles a la gente. En este sentido el Gran Hermano de Orwell -Eric Blair pues lo orwelliano era un pseudónimo- muestra el horror de la bota totalitaria pero la trama de Huxley va más allá y sugiere la ayuda de químicos que darán la sensación de felicidad como cobertura para imponer los caprichos del aparato estatal. En otros términos si bien es horrendo el cuadro orwelliano de los abusos del poder político esto que sugiere Huxley es mucho peor pues son las personas las que pedirían ser esclavizadas no solo vía los químicos sino a través del uso desaprensivo y temerario de herramientas tecnológicas para el control y el vaciamiento de todo vestigio humano.

    Para dejar de lado a Huxley no puedo resistir la tentación de reiterar una vez más una de las conclusiones vitales de este pensador de fuste. Escribe en Ends and Means que “En mayor o menor medida, entonces, todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están formadas por un pequeño grupo de de gobernantes corruptos por demasiado poder y por una cantidad grande de gobernados corruptos por demasiada obediencia pasiva e irresponsable.”

    Entonces el asunto radica en fortalecer la educación que remite a la trasmisión del valor central del respeto recíproco y en el plano político debemos abrir debates al efecto de introducir nuevos límites al poder porque lo que viene ocurriendo es que se naturalizan avasallamientos a las libertades que conducen a los peores resultados, especialmente para los más vulnerables. Tenemos que repensar las salvaguardas del sistema para no ser ahogados en mares embravecidos que no nos darán tregua a menos que encontremos los botes salvavidas.

    Es muy pertinente referirnos a cuatro opiniones de muy distintas épocas para ilustrar el tema del abuso del poder en el contexto de la falsificación de la democracia. En primer lugar en la antigüedad el tribuno Cicerón: “El imperio de la multitud no es menos tiránico que el de un hombre solo y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y nombre de pueblo”. En segundo lugar el padre de la Constitución estadounidense James Madison que diferencia una facción de un partido político: “Por una facción entiendo un número de ciudadanos, sea mayoría no minoría, a los que guía el impulso, la pasión o los intereses comunes en dirección al conculcamiento de los derechos de otros ciudadanos”. En tercer lugar el decimonónico Herbert Spencer: “La gran superstición política del pasado era el derecho divino de los reyes. La gran superstición política del presente es el derecho divino de los parlamentos”, Y por último el contemporáneo Bertrand de Jouvenel: “Para proclamar la soberanía de cada uno sobre sí mismo es preciso que cada miembro de la sociedad tenga un dominio propio en donde sea su propio señor […] La soberanía del pueblo no es, pues, más que una ficción y es una ficción que a la larga no puede ser más que destructora de las libertades individuales.”

    Los bomberos que incendian no debieran ser tolerados, de lo contrario terminamos como vaticinó Algernon Sidney -el precursor de John Locke- ”unos pocos tienen coronas sobre sus cabezas mientras que todos los demás tienen monturas sobre sus espaldas”.

    Antes he apuntado que Leonard E. Read subrayaba su admiración a los Padres Fundadores en Estados Unidos pero escribió que se equivocaron al recurrir a una expresión que venía de larga data y es “gobierno” ya que significa mandar y dirigir y concluía que cada uno debe hacer eso con su persona, “lo contrario es el mismo desacierto que llamarlo gerente general al guardián de una empresa”. Efectivamente, “gobierno” deriva del verbo latino “gubernare” que es “controlar” que remite al sustantivo “mens” que aplica en última instancia al control de la mente. En base a eso es que uno de mis libros lleva el título Hacia el autogobierno publicado en Buenos Aires, por EMECÉ en 1993 con prólogo del premio Nobel en economía, James M. Buchanan. En realidad para ser precisos el monopolio de la fuerza debiera denominarse Agencia de Seguridad, Agencia de Justicia o equivalentes, precisamente dos responsabilidades que en gran medida se eluden para encarar otras actividades que son impropias de un sistema republicano. Sin duda que mucho más importante que la cuestión semántica es la dimensión deformada y sobredimensionada del aparato estatal cualquiera sea la denominación que adopte.

    Cierro este texto con una referencia autobiográfica que remite a cinco pensamientos que me resultan decisivos para calibrar una buena vida y para defenderse de los falsos bomberos que pretenden incendiar. El primero es de William Faulkner: “Nunca hay que estar satisfecho con lo que se hace. Nunca es tan bueno como podría serlo. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que es posible hacer. No hay que preocuparse simplemente por ser mejores que los contemporáneos o que los predecesores. Hay que tratar de ser mejor que uno mismo”. Segundo Kim Bassinger para eliminar la soberbia: “Si lo quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, que se vincula con la reflexión de Viktor Frankl que puede aparecer como contrapuesta pero que bien mirada es complementaria para alimentar proyectos sin cerrazones mentales y consecuentes dogmatismos: “No dejes que lo que es alcance a lo que debe ser”. Cuarto, Rosa Montero como proyecto de epitafio: “Nunca se conformó con lo que sabía”. Y por último una autodefinición que me recuerda a una producción cinematográfica en la que Jack Nicholson era su protagonista que hacía de psicólogo que reunía a un grupo y les pedía a cada uno que se defina a sí mismo. Cuando habló el primero comenzó a recitar su curriculum a lo que Nicholson interrumpe para aclararle que no pidió saber qué hace cada uno sino quien es, lo cual es un ejercicio muy fértil. En esta línea argumental, Inés Berton transmitió una autodefinición con la que me siento identificado: “Soy una persona-esponja puesto que absorbo mucho y pretendo entregar mucho”.

  • Las malas políticas y costumbres afectan a los más vulnerables

    La inmensa tentación de los políticos y, en particular, de los politicastros, es la de sucumbir a la tentación no sólo de complacer al votante que pide lo que daña y no le conviene, sino a la tentación de convertirse, a través de sus políticas, en agentes de la prestación de su pueblo. Es parecido al padre que da al hijo malcriado cosas que no le convienen.

    El otro factor agrio del debate político es el promover políticas o modelos que se originan en las vísceras y no en el cerebro. Y, ni entremos a ver como los neosocialistas tuercen el significado de las palabras para confundir. Divide y vencerás. O peor, destruye y vencerás.

    Por ejemplo, si abordamos el tema del precio de los alimentos, también debemos abordar otros elementos, tales como la producción, distribución y venta de estos. La mayor parte de lo que comemos viene de afuera y se advierte que habrá seria escasez, debido a Ucrania, el combustible, fertilizantes y tal. Pero, lo triste de ello es que la escasez no será, necesariamente, a una falta tecnológica sino a otros factores más elusivos; tales como las malas costumbres alimenticias y gubernamentales.

    Veamos un solo ejemplo, ocurrido en Venezuela, en donde a puerto llegaron barcos cargados de comida y la misma se pudrió en los contenedores debido a una desorganización en sus procesos y corrupción.

    Si lo que he venido vaticinando hace muchos años es cierto, que nuestros gobiernos comen tanto que se han vuelto maquinarias obesas e inservibles, entonces por allí va el mal. Lo malo y difícil es que bajar de peso no es nada fácil; ya sea en nuestros cuerpos o el de grasosos gobiernos.

    Un buen ejemplo de ello es nuestro hábito de comer cantidad de arroz y pocas frutas y vegetales. Los resultados de esas malas costumbres las vemos caminando por todas nuestras calles. Si tuviésemos más consumo de buenos alimentos, lograríamos más producción y menores precios; y, de ñapa, mejor salud y menos costos hospitalarios y de medicamentos.

    Por otro lado, la comida es una forma de energía; es el combustible que requiere nuestro cuerpo para andar, lo cual trae al tapete el tema de nuestras políticas energéticas. ¿Están estas en las mesas de diálogo?

    O está la terrible costumbre de politicastros de vilipendiar al empresario y al empresarialismo… el mejor ejemplo es ese “no a la privatización” que está en boca de la mayoría de nuestro pueblo. ¿¡De veras!? Si no crees en el emprendimiento ¿en qué crees? Si no lo sabes te lo soplo: la aspiración de muchos es ser funcionarios públicos o… receptores de subsidios. No sólo los politicastros han vendido estas ñamerías, sino los gobiernos a través del MEDUCA; ese que NODUCA.

    En resumen y, como dice el proverbio chino: “en cada crisis hay oportunidades”. Hoy, en medio del alboroto, se nos está presentado la oportunidad de cambiar malos caminos; oportunidad que surge, gracias a que ¡por fin!, estamos comenzando a despertar. El gran reto es el de aprender a pensar desde el órgano de arriba y no el de abajo.