Categoría: Politica y Actualidad

  • El CORONAVIRUS (Covid-19) ya tiene su versión digital (igual de dañino)

    Los cibercriminales no se detendrán ante nada para explotar cada oportunidad de aprovecharse de los usuarios de Internet. Incluso la propagación desastrosa de SARS-COV-II (el virus), que causa COVID-19 (la enfermedad), se está convirtiendo en una oportunidad para que ellos también propaguen malware o inicien ataques cibernéticos.

    La Seguridad Cibernética lanzó recientemente un informe de análisis de amenazas que detalla un nuevo ataque que aprovecha el creciente deseo de los usuarios de Internet de obtener información sobre el nuevo coronavirus que está causando estragos en todo el mundo.

    El ataque de malware apunta específicamente a aquellos que buscan presentaciones cartográficas de la propagación de COVID-19 en Internet, y los engaña para que descarguen y ejecuten una aplicación maliciosa que, en su front-end, muestra un mapa cargado desde un archivo legítimo fuente en línea, pero en el fondo compromete la computadora.

    Abro un paréntesis en este punto para recordarte la definición de algunos conceptos, los cuáles me ayudará a ilustrar mejor en dónde estamos y las decisiones que debemos tomar:

    Una CRISIS se puede convertir en una OPORTUNIDAD o en un DESASTRE, todo dependerá del ángulo de visión que tengas.

    CRISIS: Es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución.

    OPORTUNIDAD: Las oportunidades, son los instantes o plazos que resultan propicios para realizar una acción. Las oportunidades no se pierden, otros las aprovechan.

    DESASTRE: Un desastre es un hecho natural o provocado por el ser humano que afecta negativamente a la vida, al sustento o a la industria y desemboca con frecuencia en cambios permanentes en las sociedades humanas.

    Es una realidad que el instinto más primitivo del ser humano es luchar para sobrevivir y dependiendo de las circunstancias, este instinto puede llegar a ser tan bajo como el instinto animal.

    El Covid-19 pasó de ser Epidemia  a ser una Pandemia, lo que ha disparado de forma colectiva el TEMOR de los ciudadanos.

    TEMOR: Es una pasión del ánimo que lleva a un sujeto a tratar de escapar de aquello que considera arriesgado, peligroso o dañoso para su persona. El temor, por lo tanto, es una presunción, una sospecha o el recelo de un daño futuro.

    El temor se puede convertir en nuestro aliado o en nuestro enemigo, todo dependerá de la capacidad que se tenga para enfrentarlo.

    Una de las grandes habilidades de los CIBERDELINCUENTES es que aprovechan las OPORTUNIDADES que surgen de los momentos de CRISIS y utilizan el TEMOR de los individuos como la golosina para que caigan ingenuos en su trampa.

    Como hemos dicho en varios artículos, el eslabón más frágil en la cadena de la protección de los DATOS es el individuo.

    Ya los CIBERDELINCUENTES han convertido esta CRISIS en una gran OPORTUNIDAD para ellos.

    La última amenaza, diseñada para robar información de víctimas involuntarias, fue descubierta por primera vez por MalwareHunterTeam la semana pasada y ahora ha sido analizada por Shai Alfasi, investigadora de seguridad cibernética en Reason Labs.

    Coronavirus-hacking

    Se trata de un malware identificado como AZORult, un software malicioso que roba información, descubierto en 2016. El malware AZORult recopila información almacenada en navegadores web, particularmente cookies, historiales de navegación, ID de usuario, contraseñas e incluso claves de criptomonedas. Con estos datos extraídos de los navegadores, los ciberdelincuentes pueden robar números de tarjetas de crédito, credenciales de inicio de sesión y otra información confidencial.

    Alfasi proporciona detalles técnicos sobre el estudio del malware, que está incrustado en el archivo, generalmente denominado Corona-virus-Map.com.exe. Es un pequeño archivo Win32 EXE con un tamaño de carga útil de solo alrededor de 3,26 MB.

    Al hacer doble clic en el archivo, se abre una ventana que muestra diversa información sobre la propagación de COVID-19. La pieza central es un «mapa de infecciones» similar al que alberga la Universidad Johns Hopkins, una fuente legítima en línea para visualizar y rastrear los casos de coronavirus informados en tiempo real.

    El número de casos confirmados en diferentes países se presenta en el lado izquierdo, mientras que las estadísticas sobre muertes y recuperaciones están a la derecha. La ventana parece ser interactiva, con pestañas para otra información relacionada y enlaces a fuentes. Presenta una GUI convincente que no muchos sospecharían que es dañina. La información presentada es información real de COVID-19 agrupada del sitio web de Johns Hopkins.

    Cabe señalar que el mapa original de coronavirus alojado en línea por la Universidad Johns Hopkins o ArcGIS no está infectado  y es seguro visitarlo.

    El software malicioso utiliza algunas capas de empaque junto con una técnica de subproceso múltiple infundida para que sea difícil de detectar y analizar para los investigadores. Además, emplea un programador de tareas para que pueda seguir funcionando.

    La clave para eliminar y detener el malware oportunista «mapa de coronavirus» es tener el sistema de protección contra malware adecuado. Será difícil detectarlo y mucho menos eliminar la infección sin la herramienta de software adecuada.

    Puede que no sea suficiente ser cauteloso al descargar y ejecutar archivos de Internet, ya que muchos tienden a mostrarse demasiado ansiosos por acceder a la información sobre el nuevo coronavirus en la actualidad, por lo que recomendamos, si desean ver el Mapa de las Infecciones, ir directamente al sitio de la Universidad Johns Hopkins, donde hacen referencia al mapa, aquí les comparto el link: https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6

    ¿Qué sacaremos nosotros de esta CRISIS?

    Me gustaría saber sus opiniones, de repente desde sus perspectivas me ayudan a tener una visión más amplia de la realidad, por lo que les agradezco me dejen sus comentarios, mientras les comparto lo que yo saqué de esta CRISIS y me refiero a la crisis de la gran proliferación de los ciberdelincuentes:

    • Compartir mi experiencia vivida, ya que fui víctima de los ciberdelincuentes y si puedo con mi experiencia ayudar a que ustedes no  sean una víctima más, para mí será un gran logro.
    • Reinventarme, pude descubrir en mi transformación que todos tenemos la capacidad de empezar de nuevo, a veces lo tenemos que hacer desde cero, otras veces lo hacemos desde la cima de las experiencias acumuladas en el pasado lo que nos da mayor credibilidad e idoneidad del tema a tratar.
    • Convertir el fracaso en una EXPERIENCIA y seguir adelante.

    Muchas gracias por leer mi artículo, sean extremadamente cautelosos a la hora de abrir «mapas de coronavirus» en el mundo, actualicen su antivirus, sean celosos de su seguridad y como siempre, espero ansiosamente sus comentarios.

  • ¿Es malo aumentar precios durante una emergencia?

    A juzgar por las reacciones del personal gubernamental en las conferencias del Ministerio de Salud el día de ayer, que amenazaban con establecer controles de precios en la venta de productos bactericidas ante la amenaza del Corona, uno diría que sí, que aumentar precios es perverso. Pero, y los peros suelen ser interesantes, el blanco y negro puro no suelen ser típicos en la naturaleza sino las infinitas gamas de grises. En tal sentido ¿qué tal si les digo que el aumento de precios de los germicidas en tiempos de Corona tiene su lado positivo?

    Y es que las leyes que imponen irreflexivamente controles de precios durante eventos extremos tienen efectos imprevistos, e indeseables. Pero son muchas las autoridades que fácilmente se van por la ruta de lo políticamente correcto que luego resulta ser incorrecto. Las advertencias en torno a todo ello han sido dadas hace mucho tiempo, pero lastimosamente poco esmero ponemos en el estudio de la historia.

    En el caso de corona virus, lo primero que aflora son las pasiones emotivas y hasta una especie de deleite morboso ante el evento catastrófico. Yo le llamo el efecto carnaval. Sumidos en el frenesí del sensacionalismo y espanto, saltan muchos a criticar a los comerciantes que aumentan los precios de productos asediados; y a éstos les tildan de especuladores codiciosos, y hasta de crueles. Pero, lamentablemente lo típico es la reacción intestinal y no la del cerebro. Las normas económicas de libre mercado nos advierten, con sus buenas razones, que los precios en un mercado desembarazado de frágiles politicastros ofrecen información invaluable relativas a la demanda y la oferta.

    Lo que sí es cruel es que los primeros que lleguen a la tienda se lleven todo el jabón bactericida; cosa que es mucho más improbable si el precio de ese momento refleja la realidad de la demanda y la oferta. ¿Tienes idea de las complicaciones de satisfacer demandas desmedidas en momentos de crisis? Si en ese momento congelas los precios, los comerciantes no tendrán mayores incentivos para salir a reabastecer esos productos.

    Durante un huracán que deja árboles regados por calles y encima de casas ¿cómo hacen las empresas que cortan árboles para dar el servicio? Sí… tienen que salir intempestivamente a contratar más personal e invertir en más maquinaria y tal.

    La cruda realidad es que los dictámenes gubernamentales no pueden cambiar las leyes de la naturaleza, incluyendo las económicas. Una persona conocida se jactaba de haber comprado toda la existencia de productos germicidas en un súper. Consumismo frívolo o de pánico irracional.

    La única garantía de oferta de algún producto esencial depende del precio que permita la reposición en tiempos de crisis. En ese momento los precios elevados son muy éticos. Y en tal sentido exagero para ilustrar. Supongamos que el gobierno dicta una disminución de precios del jabón germicida. Simplemente los comercios no tendrán incentivo alguno por satisfacer la demanda. ¿Crees que vender cerveza durante un juego de futbol o beisbol cuesta igual que venderla en la cantina?

    Los precios controlados van a incentivar un mercado negro y muchas otras respuestas imprevistas por los burrócratas, como la escasez. Lástima me da ver a organismos empresariales respaldando semejantes medidas; ya que dan claras evidencias de no entender la economía. Eso sí es muy triste.

  • El Coronavirus ya está aquí. ¿Y ahora qué hacemos?

    Nada fortalece el poder del estado después de las guerras que una epidemia. Una epidemia usualmente implica restricciones al derecho de libertad de movimiento, al derecho de reunión, al derecho a la intimidad, ya que tu historial medio y con quien te reúnes se torna un tema de políticas públicas, y hasta de seguridad nacional. El Estado, cuya misión básica es dar seguridad a todos los ciudadanos, ahora tiene todas las excusas para acrecentar su poder. También hay restricciones al derecho de propiedad. Por ejemplo es común que los países pongan controles de precios para acabar con la especulación, y lo único que logran es fomentar las compras de pánico y las compras especulativas de acaparadores para su reventa a mayor precio. Hay que estar muy atentos a estos peligros. Por ahora el gobierno parece tomar las cosas con su calma característica. Lo que no sabemos es que si es por sangre fría o incapacidad oculta.

    Porque el corona virus trae dos problemas grandes. El primero, es el médico, que no pienso tocar acá porque no soy médico, el segundo es el impacto económico sobre Panamá del coronavirus.

    Panamá tiene una economía de servicios con varios pilares. Y el coronavirus puede hacer entrar en crisis a todos.

    El colapso del offshore y la construcción. El pilar planteado por la plataforma financiera de Panamá se encuentra bajo asedio de la OCDE y el GAFI, con sus estándares internacionales, algunos realmente planteados para combatir el financiamiento de actividades ilícitas y la evasión fiscal, pero también con claros propósitos proteccionistas de evitar que la gente vote con los pies hacia jurisdicciones más cómodas y evitar la competencia fiscal perjudicial. El sector construcción también ha tomado duro, y hay ahora mismo hay un exceso de inventario, con apartamentos y locales comerciales vacíos. Los obreros de la construcción se han reducido a la mitad. Y por lo tanto, las cuotas sindicales que financiaban al SUNTRACS, FENADESO y al FAD.

    Ahora el coronavirus va a atacar otros dos pilares de la economía panameña que ya venían estando golpeados.

    El Canal de Panamá. La ACP no ha dicho nada, pero ahora a las restricciones de calado por la falta de agua se va a sumar el colapso del comercio desde China y Corea del Sur y la caída de los precios del petróleo. La actividad comercial en los puertos de la costa oeste de los Estados Unidos que comercian principalmente con Asia, ha caído un 25% y los puertos de la costa este, que usan el Canal de Panamá para comerciar con Asia, esperan una caída del 15% el primer cuatrimestre de este año, principalmente gracias a la caída del comercio con China. Comercio que pasa por el Canal de Panamá. Y que sumado a las restricciones de dragado por la sequía, va a hacer que el tránsito por el Canal de Panamá disminuya, y por consiguiente los ingresos en forma de peajes y los aportes del Canal al presupuesto de Panamá, que desde Martinelli usa estos ingresos para sufragar gastos fijos y no inversiones. Sume a esto que la crisis deflacionaria del Coronavirus ha provocado una caída brutal en las importaciones de materias primas a China, entre ellas el petróleo, que ha caído a un mínimo, lo que hace la ruta por Suez más competitiva que la Panameña con sus restricciones de calado y tiempos de espera. El Canal de Panamá, los puertos y la industria logística van a tomar duro. Y con esto los ingresos del Estado Panameño.

    El Sector Turismo. Los hoteles ya habían despedido a más de 30 mil personas antes del coronavirus, ahora va a ser devastador. Las aerolíneas han tenido que cancelar vuelos, dejar pasajeros en tierra, la industria cinematográfica ha tenido que atrasar estrenos como Mulan y la última de James Bond. La Liga de Fútbol Italiana está cancelada. Los restaurantes operan con horarios restringidos. En Francia todas las aglomeraciones de más de mil personas han sido canceladas. Si las aerolíneas, hoteles, restaurantes y cines tenían problemas antes del coronavirus, ahora el efecto puede ser devastador.

    ¿Qué hacer? Emmanuel Rahn tiene una frase famosa, “no dejar que ninguna crisis se desperdicie”.  Las crisis también son épocas de oportunidades. Y las oportunidades son varias.

    El problema con poner todos los huevos en una sola canasta. Los empresarios norteamericanos se estaban dando cuenta con la guerra comercial entre los Estados Unidos y China, antes del coronavirus, que no había sido sabio poner todos sus huevos manufactureros en la misma canasta China. Ahora con más razón, teniendo en cuenta el riesgo de los gustos gastronómicos y hábitos higiénicos de los Chinos, la posible aparición de cisnes negros en forma de pandemias en China, van a asustar más a los inversionistas que van a buscar un “desacoplamiento” de la economía China y la norteamericana diversificando su producción en otros países. Un economista norteamericano nos dijo la semana pasada que México y Centroamérica deberían poder aprovechar la coyuntura para atraer inversiones manufactureras. Panamá, que ha puesto todos sus huevos en un sector servicios que ahora va a tomar duro con la crisis, debería prepararse para aprovechar esta oportunidad. Pero para ello debemos hacer modificaciones en la legislación vigente, sobre todo en el Código de Trabajo.

    El aumento de desempleo y el colapso de la industria de la construcción van a hacer que el poder de los sindicatos sea mucho menor para oponerse a las reformas, y si persiste la situación de Coronavirus, no van a poder hacer grandes y violentas manifestaciones contra las mismas. Es una oportunidad que no debería desperdiciarse.

    El problema del sistema de salud público panameño. La atención médica primaria, que es la que evita que la gente no se enferme en primer lugar y la atención médica terciaria, para los cuidados catastróficos que la atención medica privada es incapaz de asumir, como lo demuestra la conducta de las aseguradoras, pueden ser mejores. Está claro que la salubridad pública tiene un rol que cumplir y puede ser mejor. Es una discusión que hay que tener. Fuera de la histeria de que “quieren privatizar la CSS” cuando en efecto se trata de unificar el sistema estatal de salud. Se trata acá de crear un sistema estatal de seguros primarios que funcione, un seguro de salud estatal que cubra las carencias de los seguros privados y un sistema de salud estatal terciario para los eventos catastróficos, como lo puede ser la infestación del coronavirus.

    Son todas oportunidades que se presentan en una crisis. Pero por ahora parece que el gobierno sólo puede atender un problema a la vez, y éste es contener el coronavirus. En lugar de mirar los efectos que la crisis va a tener sobre nuestra economía y ver qué oportunidades saldrán al final de la crisis.

  • ¿Cómo afectará el Coronavirus al Canal de Panamá?

    Es cuestión de tiempo para que el coronavirus aparezca en Panamá, y ya en los Aeropuertos se toman medidas de seguridad. Esperemos que también los hospitales, escuelas y asilos estén preparados para la crisis.

    Por alguna razón, uno de los temas por donde pasa desapercibido es en el Canal de Panamá. Recordemos que China es el segundo mayor cliente del Canal de Panamá, y que si bien los buques pasan por éste usualmente rápido, no podemos evitar que los pilotos y pasacables tengan que abordar estos barcos. No sabemos qué medidas tomarán las Autoridades Sanitarias (MINSA), la Autoridad Marítima y la Autoridad del Canal de Panamá en caso de que un buque en tránsito tenga personas a bordo con el coronavirus y qué pasará con los pilotos y pasacables panameños. Lo cierto es que el Coronavirus tendrá un efecto sobre el Canal de Panamá, aunque solo sea disminuyendo el número de buques que pasen por él debido a la restricción global del comercio y el turismo, por lo menos de manera temporal.

    El coronavirus ataca a todos los seres humanos, aunque su letalidad aumenta con la edad, la obesidad o las alergias. Por ser de transmisión aérea, es muy difícil evitar no ser contagiado, es como una gripe en ese aspecto. Medidas similares, como cubrirse la boca al estornudar, lavarse las manos regularmente, no llevarse las manos sin lavar a los ojos, boca o nariz, mantenerse en casa si se está enfermo, y cubrirse la boca y nariz si se sale a la calle enfermo, limitan su contagio.

    El período de incubación dura entre los 2 y los 14 días, y el virus puede contagiarse durante este período, aunque sea menos probable. Una persona que ha sido expuesta al coronavirus y no desarrolla síntomas en 14 días no tiene la enfermedad.

    Lo que nos lleva a nuestra preocupación inicial. ¿Qué efectos tendría el Covide 19 sobre el Canal de Panamá? y lo dividiremos en dos preguntas. Primero, el efecto sobre los tripulantes de los barcos, pilotos y pasacables, y dos, el efecto sobre el tránsito en sí por el canal de Panamá (y por ende, a la economía).

    Asumiendo que el período de incubación de coronavirus es de un máximo de 14 días, un buque relativamente rápido que navegue a 20 nudos en velocidad de crucero, se demoraría 18 días en llegar de un puerto del Sur de China hasta el Canal de Panamá. En ese tiempo cualquier persona con Coronavirus ya lo debería haber desarrollado, y la persona debería estar aislada en un camarote o lugar específico. La Autoridad del Canal de Panamá está dispuesta a tomar medidas para evitar el contagio de pilotos y pasacables, y aislar a los marineros expuestos en su buque. La ACP anunció un protocolo, para enfrentar el posible paso de buques expuestos al Coronavirus a inicios de Febrero. Pero estas serían medidas menores. Nuestra segunda preocupación es el principal problema del Coronavirus: el enorme golpe que le ha dado a la producción de bienes y servicios en China, y como China es el taller del mundo, ha trastocado las cadenas de producción a nivel global;  la oferta de bienes manufacturados está cayendo y con esto el comercio internacional. ¿Podrá esta situación afectar al Canal?

    Se calcula que 51,000 firmas en todo el mundo usan productos suplidos de manera directa de la región de Wuhan, y 5 millones de empresas tienen suplidores en segundo grado y tercer grado que usan productos de esa región. Estamos hablando de que estas empresas ahora no van a poder conseguir sus productos, que los necesitan para poder producir otros productos. Todas las cadenas de producción están bajo presión y con interrupciones.

    Microsoft y Apple por ejemplo, han anunciado pérdidas debido a la interrupción de la cadena de suplidores. Las bolsas mundiales están en caída. A largo plazo muchas empresas se van a tener que preguntar si vale la pena tener la producción tan lejos de casa. Donald Trump, que es proteccionista, hace esa pregunta.

    ¿Qué efectos tendrá esto a corto y mediano plazo en el comercio marítimo internacional?

    Por ahora es temprano decirlo, parece que en China la epidemia está llegando a su pico. Pero en el resto del mundo todavía no se sabe qué tan mala será. Pero ya empezamos a tener indicadores. El Baltic Dry index, indicador de carga de buques a granel indica una caída de un tercio de los precios de carga a granel de los buques más grandes tipo Capesize, que son los que llevan granos y minerales a China. El bajón más grande en 20 años. El BIMCO reporta pocos pedidos de carbón, petróleo y hierro. Los armadores griegos reportan una caída del 20% en los embarques de petróleo hacia China. Al Jazeerra reporta una caída del 80% en el costo de los precios de flete del petróleo hacia China.

    Ese bajón en la importación de materias primas de China eventualmente significará que habrá una baja en la cantidad de productos que salgan de China. También están las demoras por cuarentenas. Fed Ex reporta que sus pedidos se demoran en promedio de dos a tres días más en salir de China debido a las medidas de cuarentena. Luego está la caída en las cadenas de producción causadas por la epidemia en sí. China es hogar de 7 de los diez puertos de contenedores más grandes del mundo. Hyundai ya ha tenido que suspender su producción en Korea del Sur, otro lugar donde el coronavirus esta difundiéndose rápido. La causa es que los trabajadores no están llegando a los puertos y tampoco los camioneros y ferroviarios que llevan la mercancía de la fábrica al puerto; esto crea más atrasos en los embarques, añadido a las medidas de cuarentena. Los barcos tienen que salir vacíos de China, y la práctica de intercambiar tripulaciones en China se suspendió. O sea, no se produce, y las mercancías que se producen no llegan a sus clientes ni pasan por el Canal.

    El efecto por ahora es más fuerte en los embarques de materias primas que China importa, y se ha sentido en febrero; en marzo veremos el efecto en los productos manufacturados que China exporta. La ONU calcula una caída del 2 % anual de las exportaciones Chinas en enero y febrero. Esto está causando pérdidas en China, Taiwán, los Estados Unidos, Japón y Corea del Sur por 50 mil millones dólares al romperse las cadenas de producción. China es la quinta parte del comercio mundial, una caída del 2 % de las exportaciones anuales en un mes es significativa. El canal de Panamá es ruta del 6% del comercio mundial, y las exportaciones de China a la Costa Este de los Estados Unidos pasan por allí. Los Puertos de la costa este de los USA se están preparando; la caída de contenedores fue del 5.9 % en Enero, y se esperan caídas más fuertes entre Febrero y Abril del orden del 11% en Virginia; en Charlestón North Carolina, pronostican caídas más fuertes, del 15%. En la costa oeste, que no usa el Canal de Panamá, las caídas han sido más duras, 25% en Febrero y pronostican un bajón promedio de 15% el primer cuatrimestre del 2020.

    El 36% del tránsito del Canal de Panamá está relacionado con China, de la costa este de los USA a China, del Caribe u Centroamérica a China, y del Norte de Sudamérica China. Si las predicciones de los puertos norteamericanos se cumplen, tendremos un bajón del 11 al 15% el primer cuatrimestre de este año. Esto significa menos ingresos para la ACP y menos ingresos para el gobierno nacional que no ha contenido el gasto. Y tampoco el Canal ha disminuido sus gastos, más bien han ido en aumento.

    En todo caso el impacto sobre el canal de Panamá se va a sentir en Marzo y Abril en adelante. Al que hay que añadir las restricciones de calado por la falta de agua que han escondido en parte la crisis China. Pronto veremos qué tan grave o malo será. Y qué efecto tendrá sobre las recaudaciones del Canal de Panamá y la economía del Estado Panameño.

  • Resolvamos la educación cerrando el NODUCA

    Suena drástico el título del escrito, ¿no?. Pero, ¿acaso no es mucho más drástico o pérfido el fracaso del NODUCA? Dicho lo anterior, de inmediato surgen interrogantes, tal como el inmenso jaleo de cerrar el NODUCA. ¡Por supuesto!, si es que nos propusiésemos a hacerlo a raja tabla, lo cual no es la idea. La idea sería dar a las familias el sagrado derecho a elegir y que ellas decidan a qué escuelas y currículos se arriman. Si la mayoría escoge enviarlos a escuelas privadas, ¿cuál sería el problema? ¿Acaso debemos oponernos a las preferencias de cada quién?

    El tema de fondo gira en torno a si la educación debe o puede ser gratuita y obligatoria. El otro tema que va de la mano con ello es el problema económico que se les presenta a los pobres; el cual no debe ser problema, ya que la educación privada sería mucho más económica que el desastre del NODUCA. Nos han lavado el cerebro con la creencia de que, si no metemos a nuestros hijos en las mazmorras del NODUCA, no hay solución, lo cual es completamente falso. Es como el zorro que dice a las gallinas que el mejor gallinero es la guarida del zorro.

    Y el asunto va mucho más allá, ya que día a día vamos encontrando nuevas formas de educar, que no implican encerrar a los jóvenes en prisiones con educadores que son funcionarios públicos. Improbable que un funcionario gubernamental enseñe comercio, economía y empresarialismo.

    Pero, el tema de fondo va por otro lado, y tiene que ver con el balance de poder que debe existir entre el pueblo y el gobierno; es decir, que el gobierno jamás debía quedar por encima del pueblo. A través de la mayor parte de la historia humana el poder sobre los hijos estuvo en la familia, en la iglesia, organizaciones fraternales, caritativas, la educación privada, el deporte, la música y tal. Hoy día que los gobiernos se quieren tomar los centros de cultura y tal, deberíamos estar horrorizados, ya que el estado no sirve para nada de eso.

    ¿Acaso es sano que el aparato gubernamental se tome la educación, salud, agua, los días de fiestas, y quien sabe qué más? ¿No es ello totalitarismo y camino de servidumbre? Pegamos el grito al cielo cuando una empresa se toma buena parte del mercado, pero no cuando es el estado que lo hace. ¿Qué sentido tiene eso? ¿Por qué cree usted que cada día son más los que buscan que el estado los mantenga?

    ¿Sabes lo que es el ‘cálculo económico’?. Es la pretensión de ceder al estado nuestra planificación económica. Algo así como lo que hicieron los países comunistas, lo cual les llevó y lleva al colapso económico. A quien corresponde la economía es a los particulares y no al estado. Hasta nuestra mala constitución lo dice, aunque luego se contradice.

    Cuando quien se equivoca en lo económico es el estado, todos salimos lastimados, lo cual no es así cuando es la comunidad la que maneja sus propias finanzas; en cual caso algunos se equivocarán, pero no todos.

    Por su parte, las escuelas o negocios privados educativos deben operar en términos de una satisfacción del cliente; no sólo en cuanto al costo sino también al producto. Pero ese no es el caso con el NODUCA, que les importa poco si malgastan sin educar. Las decisiones del NODUCA son políticas y no económicas, lo cual no les duele a los funcionarios y a las autoridades, cuyos intereses suelen andar por otros caminos.

    Si las actividades del pueblo no son voluntarias y privadas, ¿entonces qué son? Son coercitivas y politiqueras. En tal sistema no hay preferencias del consumidor sino del politiquero y quedamos ante un monopolio central en dónde el bravo de la película es el funcionario que rinde pleitesía ante los gamonales del sindicalismo magisterial.

  • ¿Derecho humano o demagogia politiquera?

    Definitivamente que para lograr mejor entendimiento de las cosas hace falta visitarlas constantemente. Lo curioso es que cuando ya creemos que entendemos algún tema, la realidad del mundo nos pone en jaque al demostrarnos que no, que aún nos falta mucho por aprender. Tal es el caso de los derechos humanos, que día a día vemos a tantos que pretenden que la manta se estire más para arropar como “derecho” cosas que no lo son.

    A los demagogos del mundo les resulta fácil y “provechoso” declarar con fervor religioso que la atención de salud es un derecho humano, dado que lo contrario suena inhumano, y, en cierto sentido tienen razón; “suena inhumano”. Es como el agua, en dónde todos tenemos derecho al acceso, pero no a que te lo lleven potabilizado a casa de manera gratuita. Pero… gratuita no es.

    Entonces ¿qué hemos de entender por “derecho humano”. En el caso de los cuidados de salud deberíamos comenzar por definirlos y veremos que de inmediato el asunto se complica y ya no es sólo asunto de definir lo que es derecho humano sino… ¿qué entendemos por “cuidado de salud”?

    En realidad, el problema es como el cuento de los tres amigos que en medio de un viaje llegan a una posada y piden cuarto. El posadero les alquila el cuarto por $30 y les dice que vayan que les manda las maletas con el botones. Ya con los huéspedes camino al cuarto, el posadero cambia de parecer respecto al precio, pues quiere que los clientes vuelvan en un futuro, y decide descontarles $5 de los $30. El hospedero da al botones los $5 para que los reparta a los huéspedes. Camino a llevar las maletas y los $5, el botones, no ve cómo repartir 5 entre 3, decide quedarse con $2 y dar a cada huésped $1. Ahora lo interesante. Si los 3 pagaron $30 y a cada uno les devolvieron $1, quiere decir que cada uno pagó $9. 9×3=27… más los dos que se tomó el botones suman 29. ¿Dónde quedó el $1 que falta para los $30?

    Saque usted cuentas, pero la moraleja que nos queda es que siempre nos encontramos con quienes enredan hasta lo que parece imposible de enredar. El asunto está en cómo planteamos las cosas y en el planteamiento sembramos la falsedad.

    Los problemas de los cuidados de salud se atascan en el lodazal de lo irreal cuando el estado y sus gobiernos se quedan sin plata para pagar el engaño. La pretensión, por ejemplo, ¿de darle cuidado de salud a quienes viven en zonas remotas, sin caer en aquello de la escogencia de ganadores y perdedores? Si estás más cerquita tienes más derecho humano; y así la cosa va perdiendo sentido.

    Los auténticos derechos humanos son naturales y tienen tres componentes: el derecho a existir, a vivir libre, y el derecho a la propiedad; tres cosas que no te las da nadie, sino que nadie tiene derecho a quitarlas. Cosa muy diferente es el agua o derecho de salud, que supone que otro está obligado a proveer.

    Más allá, sí podemos presuponer que, en la medida de lo posible, tecnológica y económicamente, el conjunto social debe procurar los medios y políticas para promover mayor atención de salud asequible. Sin embargo, ¿qué decir de nuestra supuesta CSS, que no es más que una empresa privada intervenida y prostituida por los politicastros? esa que cada día se acerca más al colapso final.

    Todo ello es una inmoralidad de confiscación, parte y reparte. De engaño de politicastros demagogos que se aprovechan de la mentalidad de semovientes que van conformando una dictadura de las mayorías. Es decir que… es derecho porque si lo niegas te aplastamos acusándote de inhumano; sin importar que sea irreal.

  • La eterna lista negra

    Ya lo sabíamos. Y lo advertimos. Cada esfuerzo para salir de las listas de colores, grises o negras, es fútil, porque A) Son varias listas elaboradas por funcionarios de distintas instituciones con distintos criterios, lo cual significa que se puede estar en una lista y en otras no por la misma causa. B) Los ámbitos de la evasión fiscal son tan extensos como insaciables sean los estados. Por lo tanto, los estados seguirán extendiendo y creando espacios donde poder vigilar y castigar al ciudadano por no pagar los tributos correspondientes. Así que salir de una lista, no significa que no se vuelva a caer en la misma. C) Aparte de las preocupaciones legítimas de los elaboradores de listas, como el financiamiento de actividades terroristas, en el caso del GAFI, o de la evasión fiscal en el caso de la OCDE, hay una clara preocupación proteccionista encubierta, que hace que los estados estén dispuestos a incluir en sus listas de paraísos fiscales a quienes no tienen padrinos poderosos. Los paraísos fiscales onshore de los Estados Unidos o de la Unión Europea, por ejemplo, no suelen ser incluidos con la misma frecuencia que los paraísos fiscales offshore de la mancomunidad británica; y éstos a su vez, menos que los paraísos fiscales como Panamá que no son parte de la mancomunidad británica. Panamá se encuentra en particular desprotección frente a las presiones de las listas de colores. Y en parte es nuestra culpa.

    Panamá es un mercado cerrado a los abogados de otras jurisdicciones. Con el perdón del Colegio de Abogados, casi todas las firmas grandes de abogados internacionales de Panamá, tiene sucursales y representantes en otras jurisdicciones. En cambio es imposible para firmas de abogados británicas, europeas o norteamericanas para citar un ejemplo, dedicadas al negocio offshore, abrir firmas en Panamá y operar en Panamá. El proteccionismo laboral nos pasa ahora la factura. No tenemos la capacidad de lobby que tendríamos sin las hipotéticas ramas locales de firmas extranjeras de abogados offshore, vieran su negocio afectado en Panamá y empezaran a hacer lobby en Washington o Londres o Bruselas para detener nuestra inclusión en las listas. Ahora mismo es un problema que solo afecta a panameños, así que se jodan los panameños, eso es como se ve afuera de Panamá. Nuestro proteccionismo laboral ahora nos pasa factura.

    La cancillería de Panamá demora en asociarse con otros paraísos fiscales para una defensa común de sus intereses. Está claro que por más que Panamá se baje los pantalones y firme cuanta norma les pidan el GAFI y la OCDE como hacía el gobierno de Juan Carlos Varela, que llegó al servilismo no solo de firmar todo lo que le ponían enfrente, sino también de negarse a asociarse con otros paraísos fiscales para hacer un frente de defensa común. Un firme creyente de “aquellos que no se juntan, colgarán por separado”. La cancillería actual parece no estar interesada en cambiar la política. Así que seguiremos teniendo que aguantar las presiones solos, negociando solos y cediendo solos. El negociar con el GAFI, la OCDE y la Unión Europea, no impide asociarse con aliados internacionales para coordinar un frente común… ¿Entenderán esto en la plaza Bolívar?

    Los países centrales o desarrollados no confían en Panamá como jurisdicción. Podemos firmar lo que sea, pero Panamá tiene un serio problema de imagen institucional. Un país donde la Corte Suprema y los Tribunales fallan de una manera y luego de otra en casos similares, si es que fallan. Donde temas serios constitucionales simplemente no se fallan y punto. Donde la Corte manda borradores de fallos a la presidencia de la República antes de fallar. Donde la Corte falla, y el Ejecutivo pide aclarar (un fallo que debe ser final) para que los meses o años que dure la aclaración no rinda efectos legales el fallo. Esto es una desventaja muy seria. Los paraísos fiscales onshore de los Estados Unidos tienen al final el respaldo del sistema de justicia de los Estados Unidos. Los paraísos fiscales del Caribe, tienen el respaldo del sistema de justicia británico en última instancia. Acá el respaldo es del cuestionadísimo sistema legal panameño, y la administración pública panameña, que es una mezcla de voracidad en cuanto a personal y jurisdicción, e incapacidad en cuanto a actuaciones. El resultado es que podemos hacer como Varela y Chabela y firmar lo que nos pongan enfrente, los países de la OCDE y la Unión Europea seguirán dudando de la capacidad e intención de cumplir lo firmado y nos seguirán poniendo en listas negras. Y en un país donde el Presidente parece cogobernar con los diputados, que son las personas perceptiblemente más corruptas de este país, y muchos están seriamente involucrados en las actividades que el GAFI cuestiona, mucho menos se va a confiar en Panamá.

    Panamá no ha hecho ningún intento serio en buscar negocios alternativos. Está claro que el negocio offshore murió tal y cual se manejaba desde los 1970s. Pero ni Varela ni Nito Cortizo parecen estar interesados en modificar el marco legal de la economía panameña que no ha variado desde los 1970s. Desde Ernesto Perez Balladares no se han hecho reformas económicas profundas, salvo una tímida intención de Martín Torrijos a mediados de los 2000s. No se ha modificado el Código de Trabajo desde 1995. No se han eliminado las barreras de proteccionismo laboral o agrario. No se ha mejorado el sistema educativo. No se ha mejorado el sistema judicial. El resultado es claro. Salvo el sector servicios, Panamá sigue anclado en los 1970s.

    Una de las presiones grandes que viene, por ejemplo, es el que las Sedes de Empresas Multinacionales no sean meras oficinas de facturación, sino que produzcan algún tipo de contenido real. Esto significa cambios en la legislación laboral y de las profesiones que Panamá no está dispuesto a hacer, basta ver la reacción de los gremios a la Cámara de Comercio frente a la sugerencia de abrir las profesiones o la de los transportistas y hoteleros a las plataformas tecnológicas.

    El resultado es un país que va a estar en las eternas listas de colores, grises o negras. Y parecería que no hay intención de cambiar las cosas.

  • Los gremios y el mercado

    Ahora hay un revuelo porque los empresarios, en una rara demostración de valor o más bien de desesperación, dijeron lo que nadie se atreve a decir, que la herencia maldita de los militares, donde 27 profesiones sólo pueden ser ejercidas por panameños, perjudica el desarrollo a corto, mediano y largo plazo del país.

    Predeciblemente los gremios profesionales salieron a defender su “derecho”, o más bien privilegio, (porque un derecho para serlo debe ser universal), de que el estado use la coacción para evitar que tengan que competir con los extranjeros. Si dedicaran la mitad de la energía que dedican al proteccionismo laboral a mejorar la calidad y competitividad de la educación panameña, no estaríamos en este problema. Porque no es cierto que las empresas panameñas discriminen a los panameños; la empresa Goethals Consulting hizo un estudio, donde se descubrió que el problema era el origen del título, no el pasaporte de la persona que figura en el diploma. En otras palabras, un profesional panameño educado en una universidad o instituto técnico de prestigio era lo más valioso, luego venia un extranjero educado de la misma manera, y al final, el panameño educado localmente. Ante la mediocridad educativa instaurada de manera populista por los militares, los militares tuvieron que poner leyes para proteger a los panameños de la competencia. Este es el origen de este problema.

    Los gremios no son muy amigos del mercado; de hecho, su origen es medieval y precede al capitalismo liberal. Usan el derecho liberal a la libre asociación, para garantizarse idealmente estándares mínimos adecuados que mantengan el buen nombre de la profesión o darse apoyo mutuo. Lo que no está mal. Los médicos panameños por ejemplo, mantienen una cooperativa ejemplar. El problema es que este apoyo mutuo a veces va contra los estándares profesionales que deben defender. En Panamá es muy difícil que un médico declare contra otro. O que a un abogado maleante lo sancionen. Y ese proteccionismo mutuo los hace trabajar como cárteles, limitando la oferta de servicios y la competencia, de profesionales extranjeros o la cantidad de graduandos de las universidades, para mantener los precios de sus servicios altos. Todo eso a expensas de sus clientes , claro está.

    Pero aparte del proteccionismo laboral, hay otro método que usan los gremios profesionales para elevar el costo al público de sus servicios; y es la asimetría de información en los precios.

    Imagínate que quieras comprar algo. Bueno, cotizas en varios lugares y comparas precios, si es comida en un restaurante, miras la carta, y sabes cuánto cuestan las cosas y qué puedes pagarte.

    Los gremios evitan esta información para los clientes de dos maneras. Primero, fijan precios mínimos, que hacen valer contra la ética el cobrar más abajo del precio mínimo. Y segundo, impiden que los profesionales liberales publiquen cartas de servicios con precios fijos, lo cual hace más costoso, en tiempo y dinero, para el posible cliente averiguar cuánto le saldrían los honorarios por servicio, recurriendo a la consulta personal de boca en boca. Ésta situación sale mucho más cara que simplemente ver catálogos de precios. Es una asimetría de información en perjuicio del consumidor o cliente.

    En los Estados Unidos, el senador Ted Cruz se está cansado de este sistema. Correctamente dice que esta práctica, de médicos y aseguradoras, impide un verdadero libre mercado en el sistema de salud. Y está promoviendo un proyecto de ley que obliga a las empresas proveedoras de servicios de salud a hacer público sus precios por los servicios médicos que no sean de urgencia. De esa manera, los clientes y las aseguradoras, podrán saber a qué servicios médicos acudir. Y se crea competencia de precios en las mismas. Algo similar existe en Suecia, donde el estado lleva un catálogo de servicios médicos con sus precios. El sistema público de seguro de salud sueco, tiene una carta de precios como seguro público, y que está puesto a consideración de las aseguradoras privadas. De esta manera, los médicos, pacientes y aseguradoras tienen claro cuánto cuestan los servicios médicos y cuánto están dispuestos a pagar. La información sobre los costos de salud deja de ser asimétrica. Así, el paciente puede calcular qué servicios médicos que no sean de urgencia se puede costear y los aseguradores a qué hospitales, clínicas o médicos privados acudir. Es como ir a un restaurante y saber los precios de antemano versus que te sorprendan con la cuenta, como es común en la medicina privada.

    Según Ted Cruz, uno de los problemas de la medicina norteamericana es que no hay verdadera competencia de precios y por lo tanto no hay libre mercado. Y tiene algo de razón. Veamos en qué queda esta iniciativa, pero es claro que los gremios, al actuar como carteles o sea, para limitar la oferta y mantener precios, no ayudan a un mercado público eficiente.

  • El riesgo de tener un Registro Único de Beneficiarios

    Durante el absurdo intento de lavarle la cara al sistema de sociedades anónimas tras el fiasco de los Panamá Papers, se cometió el grave error de contratar a dos personajes internacionales, que son de la opinión de que el sistema de sociedades off-shore no debería existir, para dar recomendaciones sobre cómo reparar el sistema.

    Una de las recomendaciones que éstos sugirieron, y que también sugieren entidades como Transparencia Internacional, es la de crear un Registro Único de Beneficiarios finales. O sea, que se sepa quiénes están detrás de las acciones de una sociedad anónima, en casos delictivos y de evasión fiscal por lo menos, todavía no se habla de los casos civiles.

    El beneficiario final sería la persona que tiene el control verdadero de los derechos que le otorga la acción, como el recibir dividendos o tomar decisiones de gobierno corporativo en última instancia o de derechos de propietario sobre la sociedad anónima. Ya el velo corporativo, que no existía para casos penales, tampoco va existir para los casos de evasión fiscal, aunque por ahora se mantiene para los casos de demandas civiles entre particulares.

    Tras el registro de Agentes Residentes, el siguiente paso es el Registró Único de Beneficiarios Finales, en otro vano intento de salvar el sistema offshore panameño. Porque nada indica que las presiones del exterior vayan a cesar. A cada medida que Panamá toma, se le añaden nuevas a futuro.

    La razón, como la explica Carlos Barsallo, es clara. Panamá tiene un record de tomar medidas novedosas en la legislación, solo para ignorarlas o cumplirlas a medias en la práctica. Pero aparte de eso, hay quien dice que el sistema bancario offshore no debería existir y que no importa lo que haga Panamá, nunca la dejarán tranquila. Veremos quién tiene razón.

    Ahora bien, supongamos que Panamá sigue a Stiglitz, a Pieth y a Transparencia Internacional… Y crea un Registro Único de Beneficiarios finales, como ya se ha aprobado en la legislación aunque no se ha promulgado todavía. Esto trae otros riesgos importantes.

    Uno de los grandes problemas de los Panamá Papers, es que la empresa que fue hackeada, Mossack y Fonseca, por razones de eficiencia, tomó la medida de digitalizar todos sus archivos, desde el “conoce tu cliente”, a la correspondencia regular y sus sociedades. Y la firma creó una red global de corresponsales que compartían esos archivos. El hacking fue devastador. Quedaron desnudos ante el mundo. Un ataque similar a un Registro Único de Beneficiarios podría tener resultados similares, mejor dicho, peores aún.

    Ahora bien, hay un tema serio de seguridad versus eficiencia. La eficiencia mandaría a tener toda la información digitalizada y disponible a las autoridades automáticamente. La seguridad manda a que existan barreras físicas y no solo electrónicas al manejo de la información.

    Una posible solución es la solución de baja tecnología usada por personajes como el tristemente célebre Osama Bin Laden. El mismo, logró evadir los ataques informáticos de la CIA y la NSA mediante una solución muy sencilla. Sacó a sus computadoras de la red, de tal manera que la información fluía por medio de USB y disco duros externos de la su red a la red exterior.

    Un Registro de Beneficiarios podría funcionar así. Una intranet, sin contacto directo con el exterior, donde se guarda toda la información relevante y con todos los puertos USB, WiFi, Bluetooth o cualquier conexión que no implique cables de fibra óptica, deshabilitados. El lugar donde se guarden las joyas de la corono no debe tener contacto directo electrónico con el mundo exterior. No ventanas (los hackers han logrado penetrar computadoras usando drones por ejemplo, o mediante sensores de vibraciones de voz que impactan en las paredes), bloqueador de teléfonos celulares o jaulas Faraday. Control de acceso de las personas que entren al lugar, registrando el quién, cuándo, cómo y para qué alguien entra al sitio. Y un cuarto seguro, donde se ingresa la información del mundo exterior, de computadoras conectadas a la Web, USBs, o discos duros externos, a la intranet. Esto tomará tiempo pero si no se hace, el cómo, cuándo y dónde se dará un robo de información a lo Mossak y Fonseca es una serie de preguntas que serán respondidas a su debido tiempo.

    Si vamos a aceptar ineficiencias para tratar de salvar la venta de sociedades panameñas, hagámoslo bien.

  • En búsqueda de una mejor educación para nuestros hijos

    Hoy me encontré con un artículo en FEE (fundación para la educación económica), escrito por Kerry McDonald, educadora, autora de libros como “Unschooled: Raising Curious, Well-Educated Children Outside the Conventional Classroom.” Kerry es académica adjunta al Instituto Cato quien contribuye regularmente a la revista Forbes; como también es economista con licenciatura en política de educación en Harvard. El artículo de Kerry se intitula “Miss Virginia Shows the Dilemma Many Lower Income Families Face on Schooling” (El dilema educativo que enfrentan muchas familias de bajos ingresos). Se trata de una cinta cinematográfica (Miss Virginia) de genial actuación que cuenta la historia de Virginia Walden Ford, madre residente en Washington D.C. que buscaba una mejor educación para su hijo, dado que no toleraba la mediocridad y el status quo. Una película que bien vale la pena, no sólo verla sino compenetrarse con la realidad que presenta.

    Tal como cuenta Kerry McDonald, la madre afrodescendiente, Virginia Walden, ayudó en la creación de los programas de vales que les permitieron a muchos jóvenes escapar de escuelas gubernamentales inseguras y de muy baja calidad, en búsqueda de una opción descentralizada; o, como dirían con tono despectivo tantos en Panamá, “una educación privada”, o quizá deba decir “privilegiada”. Muchos ven lo “privado” como algo que a ellos les deja por fuera. lo cual es una idea lamentable; ya que lo privado es aquello que es íntimamente de cada quien, tal como tu vida, tu libertad y el producto de estas dos primeras, tal como tu ropa, tu casa y tal.

    El aspecto central de la obra cinematográfica, gira en torno a los obstáculos burocráticos, esos que yo apodo “burrocráticos” para diferenciar, ya que la burocracia de por sí no es cosa mala, sino mal usada. Frente a ello las familias pobres quedan atrapadas en estériles politiquerías. Es el caso de Virginia Walden, quien tuvo que sacar a su hijo de una fracasada escuela gubernamental para enrolarlo en una privada. Semejante reto, aunque la enfrentó a buscar más trabajo, inclusive limpiando servicios y tal, le trae una nueva esperanza. Sin embargo, todo su arduo trabajo no le alcanzó para pagar la escuela privada y se vio forzada a volver a matricular a su hijo en una escuela gubernamental del distrito, en dónde ve desvanecer el potencial de su hijo.

    Pero, un día Walden se entera de que la escuela gubernamental gasta el doble en una educación deficiente que lo que ella pagaba en la escuela privada; y ello le lleva a rechazar el cuento de que el problema de las escuelas gubernamentales es uno de falta de presupuesto. Frente a ello, Walden busca la solución en los programas de vales (Voucher), donde se encuentra con una formidable barrera burrocrática; y, aunque los programas de vales suponían no distinguir entre ingresos, color o barrio, ve que no es el caso.

    Cuenta Walden: “Uno de los primeros aspectos que salió a relucir con los programas de vales, es que las escuelas privadas ofrecían un entorno mucho más seguro que aquel de las escuelas gubernamentales…”. Se trata de escuelas cacareadas como ‘públicas’, lo cual es engaño, ya que las privadas también están abiertas al público; el problema es que los gobiernos y sus políticos despilfarran los fondos públicos en búsqueda no de una mejor educación, sino en búsqueda de votos.

    Hoy día no sólo existen nuevas formas de educar, sino también a costos reducidos; sin embargo, las costumbres nos han atascado en una fatal obsolescencia. En Panamá por ejemplo, se logró lavar el cerebro de la población que hoy aborrece todo lo privado. Curioso que, si les brindaran la oportunidad de mandar a sus hijos a una escuela privada raro sería que la rechazaran. Igual ocurre con la CSS y el IDAAN. Y, mientras tanto, estamos condenando a nuestros hijos a un futuro de pobreza y cosas peores; cuando frente a nuestro alcance tenemos soluciones a una fracción del costo.