Categoría: Politica y Actualidad

  • Crónica de Aspinwall

    Los problemas que enfrenta la ciudad de Colón y su gente, hoy día, no pueden ser abordados sin incluir su interesantísima y accidentada historia; iniciando con la razón por la cual se ubicó la terminal caribeña del Ferrocarril,  en el sitio conocido como Isla Manzanillo, pasaje de mi libro inédito intitulado “El Verdugo de Panamá”; y cito el pasaje del libro:

    “No es fácil lograr un verdadero sentido de la magnitud y las dificultades que se presentaron en la fase inicial de la construcción del Ferrocarril. El primer gran escollo, el cual devendría en extraordinarios costos, tanto económicos como humanos, vino por intermedio de un tal George Law, cuya acción dio por terminadas las disyuntivas en cuanto a dónde ubicar la base e inicio del Ferrocarril, cuando este adquirió los derechos de tierras ideales para tal propósito, para así obligar a los accionistas iniciales a darle una gran participación en la Empresa. Pero los directores se negaron a tal chantaje y utilizando un viejo mapa, plagado de errores cartográficos acerca del tipo de terreno, drenajes y vegetación, descubrieron un promontorio identificado como “Isla Manzanillo”, como a una milla al este de Navy Bay; sitio en dónde encomendaron a John C. Trautwine y a George M. Totten, la ubicación de la terminal norte.”

    Así, vemos como los problemas actuales de la ciudad de Colón, cuyo nombre original era Aspinwall, tienen su origen, dado que la ciudad se desarrolla en un sitio nada propicio. Y no es que fuese imposible, sino sumamente costoso, en muchos sentidos. Comencemos por señalar que el área de Manzanillo no era más que unas 263 hectáreas de ciénega, rodeada por formaciones coralinas, manglares, lagartos, mosquitos, chitras y otras especies vampíricas. En síntesis, Colón trae una herencia de serios problemas para un desarrollo urbano; entre ellos los de drenajes sépticos, en un sitio con poca elevación respecto al nivel del mar.

    Pasando rápidamente al presente, comencemos considerando el dicho: “una perversa política económica es maravillosa politiquería”. Es el problema que se presenta con la búsqueda de los votos en el ámbito del inquilinato; lo cual también está vinculado a la deleznable política de la torcida redistribución de la riqueza. Bueno es el libre comercio. Mala es la política infectada por controles politiqueros. Todo ello también está ligado a los esquemas de control de precios; los cuales destruyen las señales que requieren los comerciantes y fabricantes para la determinación de precios inmobiliarios y sano desarrollo económico.

    Y quizá el mejor ejemplo, o el más fácil de explicar y entender, es el caso conocido como “Hambruna Irlandesa” del Siglo XIX, que devino en la muerte por inanición de más de un millón de personas en Irlanda. En su momento acusaron a los irlandeses de ser vagos; igual que hoy acusamos a los colonenses. Pero la realidad jamás es tan simple; y detrás de todo ello estaba la peluda mano del intervencionismo gubernamental, que tomó control sobre las tierras en dónde se cosechaba la papa, de la cual dependía mayormente la alimentación del pueblo.

    Con el tiempo y el abuso de la tierra, los precios fueron aumentando, hasta que el gobierno paladín entró en escena. Así, los dueños de tierra fueron perdiendo los derechos de propiedad sobre sus tierras. Igual en Colón, en las áreas con mayores problemas, nadie es dueño de su casa; y lo que no es de nadie, nadie lo cuida. Es también el caso de La Tragedia de los Comunes en Inglaterra.

    En Irlanda, los agricultores se fueron volviendo nómadas en su propia tierra. En Colón, a medida que se deterioran y clausuran las casas deterioradas, o colapsan, los inquilinos igual se convierten en nómadas.

    Frente a estas realidades, los políticos jamás recurrirán a un comercio libre; dado que ello les deja por fuera, lo cual es inaceptable para ellos. Libre mercado, en el caso de Colón, por ejemplo, sería titular toda la propiedad a sus inquilinos, para que ellos mismos decidan si la mantienen o la venden. En vez de ello, vemos a gobiernos que toman el problema como responsabilidad de estado y salen al “rescate” de los colonenses. ¿Será cierto que tengan la capacidad de resolver?

    Por su parte, los colonenses “exigen” que el gobierno vaya a “resolverles” sus problemas; lo cual me lleva a preguntar: ¿Y no es este el caso de ‘ataja por un lado y crea carencias por otro’? ¿No es este un esquema de redistribución de riqueza? Y, de serlo, ¿ése es un verdadero camino de salida? ¿No será como el trecho de ciénaga cerca de Monkey Hill?. Durante la construcción del Ferrocarril, existía una ciénaga tan profunda que se tragaba toda la piedra de relleno; y, eventualmente, hasta los vagones de tren que allí zambullían.

    ¡Ya basta de politiquería! Tengamos el coraje de enfrentar realidades.

     

  • Cállense Mentecatos

    El ministro está furioso, porque Panamá en el 2018 está previsto que sea el país con más alto per cápita de América Latina, pero no le han hecho caso ni le han echado las flores que él piensa que se merece el gobierno actual. ¿Será en realidad porque no lo merece?

    Vamos a dejar en claro una cosa. Es poco lo que puede hacer un gobierno, por más de que los políticos vendan lo contrario, para levantar la economía de un país. Un gobierno no puede por sí solo hacer que la economía de un país florezca. Son los habitantes de un país los que levantan la economía del mismo. Un gobierno puede fijar los marcos correctos para que la actividad económica florezca, garantizar la seguridad de las personas y las actividades económicas, hacer cosas que hagan la economía más productiva como obras de infraestructura, garantizar el acceso a la educación y la salubridad. No puede garantizar el éxito de las actividades económicas en una economía compleja.

    Pero lo que si puede hacer el gobierno de manera muy fácil es destruir la economía; se está demostrando en Venezuela: basta con establecer controles de precios y de salarios irreales, basta con imprimir moneda sin respaldo y aumentar la masa monetaria, basta con debilitar los derechos de propiedad. Tratar de levantar una economía a punta de gasto público como hizo el gobierno de Ricardo Martinelli o está haciendo el gobierno actual tampoco es bueno. Se puede crear una burbuja, pero ese gasto público al final no es sostenible, porque sale o de los impuestos o sale de la deuda, que finalmente termina en forma de impuestos en el futuro. El precio de esa burbuja siempre va salir de sacar dinero de las actividades productivas de los particulares. Endeudar a un país no es mejorar su economía, es crear una burbuja. Y las burbujas tarde o temprano revientan. Recordemos a las economías latinoamericanas en los 80s con la crisis de la deuda o a Grecia recientemente. El crecimiento real es el que surge del ahorro y la inversión privada.

    Por eso el ministro no debe sorprenderse cuando la gente rehúsa darle crédito por los triunfos económicos de Panamá. Ya que por ejemplo, la vuelta a la estabilidad democrática fue un triunfo del quinquenio de Guillermo Endara, la reforma de la estatista economía heredara de los militares, fue un triunfo del quinquenio de Ernesto Pérez Balladares. Y fue ralentizada durante el quinquenio perdido de Mireya Moscoso. Pese a eso, desde los últimos años de ese quinquenio, a partir del 2003 para ser exactos, que la economía panameña empieza a crecer, llegando a tasas de crecimiento superiores al 6 o 7% durante el gobierno de Martín Torrijos. Todo eso sin que la deuda pública aumentara.

    Durante el gobierno de Ricardo Martinelli, esta tendencia se disparó, ya que al crecimiento de la empresa privada y a la inversión extrajera directa, el gobierno Martinellista sumó grandes dosis de gasto público sufragado por deuda. Lo que hizo que Panamá tuviera niveles de crecimiento económicos chinos, superiores al 10% anual. Aunque ya para el 2013 estos niveles empezaban a decrecer.

    La gran diferencia entre el quinquenio Martinelli y el quinquenio Torrijos es que mientras que con Torrijos el crecimiento se debía a la inversión privada, local y extranjera, en el quinquenio Martinelli ésta tenía un importante elemento de gasto público y deuda pública. La relación deuda /PIB seguía siendo buena, pero recordemos que el PIB tiene la trampa de incluir en él gasto público, el cual crecía alimentado por esa misma deuda contra la cual lo comparamos. Así que ese crecimiento exagerado durante el quinquenio Martinelli tenía elementos de burbuja artificial. Y no era sostenible. Lo peor es que el gasto público quitaba recursos a la empresa privada, creaba inflación y permitía aumentos artificiales de salarios. Para el 2013, al bajar el gasto público, este crecimiento empezaba también a bajar como ya hemos dicho. No era algo indefinidamente sostenible.

    Lo que nos lleva al quinquenio actual que no ha terminado. Difícilmente puede reclamar el gobierno de Juan Carlos Varela crédito por el actual nivel per cápita de Panamá cuando esto ya había sido predicho por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional hace años. Y es el producto de decisiones tomadas mucho tiempo antes. Como el eliminar el Banco Central en 1904, las leyes de abanderamiento de naves y de sociedades en las primeras décadas de la República, la creación del centro bancario en los 1970s. Y por supuesto todas las medidas políticas y económicas tomadas en los 1990s. Panamá creció de manera continua desde 1990 hasta el 2001, y del 2003 hasta nuestros días, la recesión del 2008 solo ralentizó el crecimiento un año. Pero a diferencia de otros países nunca entramos en recesión. Hemos crecido desde el 2003 hasta nuestros días.

    Cuando un auto va a velocidad, y se le daña el motor, todavía puede seguirse moviendo un tiempo por inercia a menos que alguien aplique los frenos. Lo mismo pasa con la economía de Panamá. Cuando tiene impulso desde hace más de 15 años, aunque se pongan los frenos, no se va a frenar de golpe, se puede tratar de frenarla, y sin embargo, se mueve.

    Porque vamos, el gobierno actual ha seguido con una política de aplicar frenos al crecimiento, siguiendo las políticas del gobierno anterior pese a una distinta situación económica. Se ha seguido endeudando al país, ya no tanto para financiar obras, sino para sufragar gastos corrientes y subsidios, algo insostenible en el tiempo. Se han rendido a las presiones de la OCDE a cambio de nada, y sin buscar alternativas a los negocios que se pierden en el país, cuando otros países han reemplazado sus ofertas de servicios por otras. Han seguido la política de aumentos irreales del salario mínimo, lo cual es un estímulo a que las empresas se automaticen, llevando a una situación en la cual el desempleo aumenta pese a que el crecimiento económico sigue estable, y convenientemente se le echa la culpa a los inmigrantes extranjeros. Se ha aumentado el peso y costo de la burocracia a la hora de formalizar trámites, pagar impuestos o inscribirse en el Seguro Social. Y los problemas estructurales más profundos como la falta de un Órgano Judicial independiente, confiable, y rápido, o un buen sistema educativo siguen sin atenderse, o el hecho que existan grandes disparidades de ingresos entre amplios sectores de la población. En otras palabras, es poco lo que el gobierno actual ha hecho para garantizar el crecimiento económico, el cual más bien se ha dado pese a las políticas del gobierno actual. Simplemente vivimos de la inercia positiva de gobiernos pasados. O de nuestra misma base institucional.

    Así que no nos llamen mentecatos cuando rehusamos en dar crédito a un gobierno por los resultados de nuestro diseño institucional y pese a, más que debido a, las políticas menos intervencionistas de gobiernos anteriores.

     

     

  • El colapso comercial debido al proteccionismo es el mayor riesgo para la economía global

    Un colapso en el comercio mundial debido al proteccionismo de los EE. UU. es el principal riesgo para la economía mundial, junto con una caída prolongada en los principales mercados bursátiles.

    La investigación de la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU) muestra que existe una ‘probabilidad moderada’ de una caída del comercio mundial, mientras que  la misma, de suceder, tendría un ‘impacto muy alto’.

    Mientras que los analistas pronostican actualmente un fuerte crecimiento del comercio mundial este año y el próximo, impulsados ​​por el fuerte crecimiento de las exportaciones de los mercados emergentes y el sólido crecimiento económico de China, la amenaza del régimen de Trump ocupa un lugar importante.

    ‘Existe el riesgo de que la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, traduzca su retórica proteccionista en acciones más concretas que perjudiquen gravemente los canales comerciales mundiales’, escribieron los autores del informe. 

    Los dos escenarios centrales son una retirada de los Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y medidas adoptadas por los Estados Unidos contra China que provocan una guerra comercial.

    Mientras las renegociaciones de Nafta están en marcha, el riesgo de que Trump retire a los Estados Unidos del acuerdo con Canadá y México sigue siendo real. El presidente tiene una visión binaria sobre el comercio: usted gana o pierde, y su perspectiva ha sido criticada por no dar cuenta de los muchos matices que los déficits comerciales están cargados.

    Tal escenario ‘crearía grandes fricciones en una de las áreas de libre comercio más grandes del mundo’, dice el informe. No solo alimentaría el proteccionismo en otros lugares, sino que también haría más difícil para las economías liberales como la UE y Japón adherirse a su agenda en una base más amplia.

    Crédito: Economic Intelligence Unit report, The top 10 risks to the global economy

    El segundo escenario, el de los Estados Unidos instigando una guerra comercial con China, se siente realmente real. Estados Unidos ya ha aplicado aranceles a los paneles solares y lavadoras chinos, mientras que Trump ha estado publicando planes para introducir aranceles sobre el aluminio y el acero.

    Según lo informado por el Global Trade Review la semana pasada, esto podría desencadenar toda una serie de consecuencias involuntarias, dañando las cadenas de suministro de exportación en Asia, pero también afectando a la banca, las finanzas y Fintech, dependiendo del coraje de la escalada .

    ‘Los precios y la disponibilidad de los productos de EE. UU. y  China en las cadenas de suministro de empresas de otras naciones se verían gravemente afectados. En consecuencia, el crecimiento mundial se reduciría notablemente a medida que la inversión y el gasto del consumidor cayeran ‘, advierte la EIU.

    Otros grandes riesgos para la economía en 2018 incluyen disputas territoriales en el Mar Meridional de China, grandes ciberataques, una ‘desaceleración económica desordenada y prolongada’ en China, una importante confrontación militar en la Península Coreana, una escalada de conflictos de poder en Oriente Medio, una caída significativa en los precios del petróleo y la retirada de múltiples economías de la zona del euro.

    ‘A pesar de las alentadoras cifras de crecimiento general, la economía mundial se enfrenta al nivel más alto de riesgo en años. De hecho, este panorama económico favorable parece provenir de un mundo completamente diferente a aquel en el que los titulares están dominados por la retórica proteccionista, las principales disputas territoriales, el terrorismo, el creciente ciberdelito e incluso la amenaza de una guerra nuclear ‘, escribieron los autores.

  • No confundir la tolerancia con la cobardía.

    Cuando Hugo Chávez dio su intento de golpe de estado, se le condenó a penas de prisión. Rafael Caldera lo perdonó y lo dejó correr. Ahora solo queda un legado de cenizas. En Panamá, la creciente decepción con respecto a la clase política ha llevado a algunos personajes a hacer declaraciones desafortunadas, pidiendo en Panamá un golpe de estado, una dictadura mesiánica y una revolución a la Francesa.

    Bueno, yo en chiste he dicho que he soñado desde hace años con una Guillotina en Santa Ana. Pero de relajo, no con una revolución armada, ejecuciones masivas y terror a la francesa y finalmente el triunfo de un caudillo iluminado, tipo Chávez o Napoleón. Llamar en serio a un golpe de Estado es una irresponsabilidad delictiva. Porque la violencia, el terror y una dictadura mesiánica serían peores errores y traerían peores problemas que los de corrupción que tenemos. Y no debemos pensar que los justicieros del futuro serán incorruptibles. Ellos traerían nuevas brutalidades, pero también nuevas corrupciones. Y esta vez no habrá nadie que pueda denunciarlas.

    El mero hecho de que se toleren estas incitaciones al golpe de estado constituye una apología del delito, incitar a la muerte sistemática de una clase política es hacer una apología del genocidio. Nietzsche una vez nos dijo que había que tener cuidado con los justicieros, porque detrás de ellos se escondía una sed de poder y eran vengativos encubiertos. Está claro que todo el mundo tiene derecho a una opinión, como todo el mundo tiene derecho a comer y a evacuar. Pero cuando estas opiniones establecen una voluntad de destruir violentamente el orden establecido, ya no son meras opiniones.

    Lo que nos lleva al dilema de Popper y la tolerancia. Se puede tolerar una gran cantidad de opiniones, pero ¿qué pasa cuando estas ideas y opiniones están encaminadas a destruir el sistema que permite esa tolerancia? ¿O sea usar la tolerancia y la diversidad democrática para pedir la destrucción de esta diversidad y democracia? Está claro que las sociedades tienen derecho a defenderse contra los intolerantes y contra los que abogan por destruir el sistema.

    Por eso, aunque es necesario entender la creciente frustración con el sistema democrático panameño y su corrupción e impunidad, debemos mirarnos en el espejo venezolano. La frustración de la gente al ver que la clase política se había construido un nicho de impunidad, en el cual gobierno y oposición se cubrían mutuamente, mientras que ya no se podía comprar a la gente con un dinero que ya no existía, poco a poco fue minando la confianza de la gente en la democracia y haciendo que el suicidio económico y político de Venezuela se iniciara.

    Es necesario que la clase política entienda que tiene que cambiar, pero también es necesario que la gente condene inequívocamente, cualquier intento de justificar salidas golpistas y mesiánicas contra el Statu Quo. Las únicas salidas posibles son las democráticas y dentro de la legalidad. Los mesianismos deben ser evitados a toda costa.

    Ser tolerante no significa que se tenga que tolerar opiniones y prácticas que vayan agresivamente en contra de la tolerancia. Esto parece paradójico, pero no lo es. Popper lo sabía. Por eso condenamos los intentos de promover salidas mesiánicas al orden establecido.

    Si el gobierno tuviera algo de columna vertebral moral, debería dejar claro que independientemente de las acusaciones de corrupción, no va a tolerar nunca que se estimule una ruptura violenta del orden democrático establecido, y que cualquier intento de lograr algo así, será castigado duramente.

    No hacerlo sería seguir el mismo camino de la Venezuela de Rafael Caldera.

    Todas las salidas a nuestros problemas deben plantearse en el marco de la legalidad y del derecho. Nada más es aceptable.

     

  • Con menos de 100 días para cumplir, las empresas de EE. UU. necesitan adaptarse al GDPR Fast

    Mientras que las empresas y los bancos en el Reino Unido se están moviendo (lentamente) hacia el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (General Data Protection Regulation o GDPR), muchas empresas de los Estados Unidos aún están averiguando si la reglamentación se aplica a ellas.

    Desafortunadamente, estas compañías tienen muy poco tiempo que perder, según la conferencia «GDPR Beyond Borders» que tuvo lugar en Nueva York en estos días: la fecha límite para cumplir con la ley GDPR, es el 25 de mayo de 2018. Una regulación sobre los datos que restringirá cómo la información del consumidor (incluyendo médica y financiera), puede ser usada.

    Afortunadamente, dado que la regulación solo afecta los datos para los ciudadanos de la UE, las únicas empresas estadounidenses que deben preocuparse son las que tienen ‘algo que ver con el mercado o los datos europeos’ , dijo Antonis Patrikios, socio para la firma de abogados Fieldfisher en asuntos de privacidad, seguridad e información, durante una mesa redonda en la conferencia celebrada estos días.

    La regulación, que rodea la privacidad de los datos, podría tener un efecto dominó en la forma en que los consumidores abordan el uso de sus datos, dijo Patrikios, agregando que la forma en que se establece GDPR ‘se parece mucho a un régimen de acción de clase estadounidense’.
    En otras palabras, los consumidores de otros países podrían comenzar a buscar las mismas protecciones de la UE que los ciudadanos están a punto de tener. La regulación ‘influirá en los regímenes legales en otras partes del mundo, tal vez no en los EE.UU., sino en Asia y el Pacífico’, dijo Patrikios.

    Una de las razones por las que las compañías estadounidenses deberían comenzar a analizar su cumplimiento de GDPR más pronto que tarde es las consecuencias: las compañías no cumplidoras podrían ser multadas con 20 millones de euros, o el 4% de su facturación, por uso indebido de datos de ciudadanos de la UE, Pierre -Nicolas Schwab, presidente de la iniciativa de big data para la Unión Europea de Radiodifusión, dijo durante el evento.

    Esto, así como el hecho de que es casi imposible evitar tratar con datos del mercado europeo, es la razón por la empresa de marketing móvil Braze (antes Appboy) ‘trata a todos como ciudadanos de la UE’, Susan Wiseman, SVP, consejera general y secretaria corporativo de la compañía, dijo en el evento.

    Uno de los problemas para las empresas que necesitan cumplir es el reglamento en sí, algunas partes se dejaron deliberadamente vagas, dijo Wiseman, y otras complicaciones podrían hacer que sea bastante difícil para las empresas apoyar totalmente la regulación.

    ‘Las personas que hicieron GDPR realmente no entienden la tecnología’, dijo Wiseman. ‘Hay requisitos para GDPR que la tecnología simplemente no hace’.

  • Aislacionismo, nacionalismo, imperialismo, y globalismo

    Un estado moderno puede en su política de relación con los demás estados del mundo, adoptar ciertas conductas. Y estas suelen a veces ser importantes contradicciones desde el punto de vista de las políticas diplomáticas de un país, a lo interno y externo.

    La principal contradicción es aquella entre nacionalismo y globalismo, y luego están las contradicciones internas entre los nacionalistas, entre aislacionistas e imperialistas, y las contradicciones internas entre los globalistas, entre los partidarios del interés nacional y el globalismo wilsoniano.

    Estamos en una época donde más gente muere por comer demasiado que por comer poco, más gente muere por suicidio que en homicidios, más gente muere de enfermedades de la vejez que de enfermedades infecciosas. Tenemos una economía global pero con políticas nacionales. La economía ha sobrepasado el mundo de la política, restringido a los estados nacionales. Este fenómeno se inicia desde que el capitalismo suplanta poco a poco a los feudos medievales a finales de la Edad Media. El capitalismo reemplazó a las jurisdicciones locales por las nacionales al crear mercados globales y ahora parece debilitar los estados nacionales. La reacción de política de los Estados Nacionales parece tener varias opciones distintas.

    La primera ha sido el nacionalismo, o sea el fortalecer las decisiones tomadas en relación de un Estado Nacional, donde la finalidad del sistema político está en las lealtades hacia la propia tribu. Es el América First (primero) de los Estados Unidos. La idea de los aislacionistas es que las decisiones se toman mejor dentro de una misma tribu, sin interferencia del mundo externo, el cual suele ser visto como una entidad hostil y decadente, que no entienden lo que pasa en un país y que es mejor dejarla por fuera; el mundo externo, sea en forma de ideas, de bienes y servicios, de inmigrantes o de presiones de organismos internacionales, es visto como una entidad peligrosa, contaminante y es mejor aislarse de ella, por eso el aislacionismo. Para que ese aislacionismo funcione y se preserve la esencia de la nación, un estado debe limitar sus contactos con el mundo externo, limitar el comercio, la inmigración, declarar su independencia de organismos supranacionales.

    Lo opuesto al aislacionismo dentro del mundo nacionalista es el imperialismo. El mundo externo sigue siendo peligroso, pero en lugar de protegerse del mismo mediante el aislamiento, se busca más bien cambiar el mundo en torno a los intereses de la propia nación. Lo malo de eso es que las otras naciones también tienen intereses nacionales y estos van a chocar con los intereses de esa nación. El imperialismo termina siendo una fuente de guerras importante.

    Luego tenemos los globalismos, lo opuesto a los nacionalismos. El globalismo en un mundo donde la economía es mundial y las amenazas ambientales son mundiales, para que funcione y para asegurar la paz, es necesario que los estados nacionales cooperen, y esto obliga a ceder competencias y lealtades de los estados nacionales a la comunidad internacional. Esto es globalismo. Pero el globalismo tiene varias versiones.

    Los liberales clásicos creen en un globalismo de intereses racionales, donde los estados colaboran para evitar combatir entre ellos y resolver problemas comunes. Una especia de Liga Anseática de Naciones. Pero los globalistas modernos más bien siguen un principio kantiano del deber, del imperativo moral. El ser buenos ciudadanos aún a expensas de los intereses nacionales. Un mundo así se parecería a la China antigua.

    En el mundo moderno, la capacidad de los políticos para hacer el bien es muy limitada, ya que la economía está en manos privadas, la cultura de masas, la internet, el comercio internacional, limitan la capacidad de los políticos para hacer el bien, cuando les pedimos una mejor distribución de la riqueza, pedimos seguridad, mejor educación, salud, pero sus manos están atadas. Y mejor que lo estén, porque los políticos tienen realmente poca capacidad para hacer el bien, aunque se lo propongan, porque son seres humanos que trabajan con información limitada, y con burocracias que no son neutrales en su actuación. Por eso los intentos de los políticos de suplantar a la empresa privada, y al mercado suelen terminar mal. Como también pasa con los intentos de los políticos para frenar las nuevas tecnologías.

    Y los intentos de los políticos para redistribuir la riqueza suelen terminar en una redistribución de la riqueza hacia ellos, hacia la burocracia, para sus clientelas políticas pero rara vez hacia quienes la necesitan. Por eso es mejor que el sistema limite su poder para hacer el bien. Lo único malo de esto es que los políticos aunque están limitados por todas estas razones para hacer el bien, tienen todavía una capacidad ilimitada para hacer el mal, como destruir economías, establecer dictaduras o provocar guerras. Pero ningún político puede destruir solo, alguien lo puso allí y alguien lo mantiene allí.  Y las políticas de identidad nacionalistas suelen ser negativas porque se basan en mentiras, en construcciones, en metarelatos. Por lo menos en el globalismo, el relato sabe que se construye frente a nuestros ojos y tenemos tiempo de hacer nuestras correcciones.

    El problema no es el globalismo, sino qué tipo de globalismo queremos. ¿Uno unilateral donde somos un súbdito de a pie dependiendo del mundo de los poderosos y de su imperialismo fiscal? ¿O uno donde somos una parte igual del engranaje como pares, verdaderos ciudadanos globales? Esta es la pregunta que tenemos que hacernos,

  • Los regímenes fiscales mundiales de energía fallan severamente dice la OCDE

    La OCDE ha publicado un nuevo informe que analiza el uso de la energía y los regímenes tributarios en 42 países, que representan el 80 por ciento del uso de energía en el mundo. El informe hace un llamado a los gobiernos para que adopten un uso más efectivo de los impuestos para reducir las emisiones dañinas del uso de la energía.

    Taxing Energy Use 2018 describe los patrones impositivos de la energía en estos países por tipo de combustible y sector durante el período 2012-2015. Muestra que los impuestos sobre la energía siguen estando mal alineados con los efectos secundarios negativos del uso de energía. En la actualidad, los impuestos solo proporcionan incentivos limitados para reducir el uso de energía, mejorar la eficiencia energética e impulsar un cambio hacia formas de energía menos nocivas. Los sistemas de comercio de emisiones tienen poco impacto en esta amplia visión, dijo la OCDE.

    «La comparación de los impuestos entre 2012-2015 arroja un resultado desconcertante», dijo el Secretario General de la OCDE, Angel Gurria. «Se han realizado o se están realizando esfuerzos en varias jurisdicciones para aplicar el principio de ‘quien contamina paga’, pero, en general, el progreso hacia un uso más eficaz de los impuestos para reducir las emisiones nocivas es lento y fragmentario. Los gobiernos deberían hacer más y mejor.»
    En 2015, fuera del transporte por carretera, el 81 por ciento de las emisiones no estaban gravadas, según el informe. Las tasas impositivas estaban por debajo del cálculo de los costos climáticos (30 EUR por tonelada de dióxido de carbono emitido (30 EUR / tCO2) para el 97% de las emisiones.

    Los aumentos significativos de las tasas impositivas se han limitado en gran medida al sector vial. Algunas grandes economías de ingresos bajos a medianos han aumentado la proporción de las emisiones gravadas por encima de los costos climáticos del 46 por ciento en 2012 al 50 por ciento en 2015. Alentadoramente, algunos países están eliminando las tasas impositivas más bajas en el diesel en comparación con la gasolina. Sin embargo, las tasas del impuesto al combustible permanecen muy por debajo de los niveles necesarios para cubrir los costos externos no relacionados con el clima en casi todos los países, dice el informe.
    El informe dice que el carbón, que se caracteriza por altos niveles de emisiones nocivas y representa casi la mitad de las emisiones de carbono del uso de energía en el 42 países, tributan las tasas más bajas o totalmente libres de impuestos en casi todos los países.

    Si bien el intenso debate sobre los impuestos al carbono ha provocado acciones en algunos países, las tasas reales de impuestos sobre el carbono siguen siendo bajas. La cobertura de impuestos al carbono aumentó de uno a seis por ciento en 2015, pero los impuestos al carbono reflejan los costos climáticos de solo 0.3 por ciento de las emisiones. Los impuestos indirectos generalmente dominan las tasas impositivas generales.

    «El daño al clima y la calidad del aire como resultado de la combustión de combustibles fósiles puede contenerse, pero a medida que se demora la acción más difícil y costoso se vuelve para hacer frente a este desafío», dijo Gurria. «Alinear los precios de la energía con los costos del cambio climático y la contaminación del aire es un elemento central de una política rentable, y se necesitan con urgencia grandes mejoras. Si bien en algunos casos puede considerarse necesaria una compensación por los mayores costos de energía que enfrentan los hogares o las empresas, especialmente para aquellos más vulnerables, las tasas o exenciones impositivas más bajas no son la forma de proporcionarlo, se deberían favorecer las transferencias específicas «.

  • Las Relaciones Internacionales de América

    En una reciente entrevista el Secretario de Estados de Estados Unidos Rex Tillerson advirtió que Rusia y China están asumiendo una relación traumática en América Latina y urgió a los poderes regionales a trabajar con Estados Unidos. En los momentos que estamos viviendo esa advertencia es absolutamente errónea, y más aun con la política a seguir de M. Trump respecto al comercio internacional.

    Creo que es importante reconocer que la Rusia de Stalin ha sido superada con el advenimiento de Putin, y la China de Mao Tse Tung fue superada notablemente con el advenimiento de Deng Xiaoping, y en esa dirección con algunas variaciones continúa Xi Jimping. Voy a insistir entonces en un tema trascendente que parece ser ignorado por Mr Tillerson. Por ello insiste en considerar que Rusia y China como poderes imperiales que hacen beneficios solo a su propio pueblo. Recuerde Mr. Tillerson, “América First”.

    Esa observación igualmente ignora que las relaciones económicas son la antítesis de la guerra, pues son determinadas por un interés común. Fue en reconocimiento de esa realidad que Estados Unidos al final de la segunda Guerra Mundial envió a Europa el Plan Marshall, con el objeto de recatar las economías europeas especialmente Alemania. Y lo mismo hizo para rescatar la economía japonesa.

    Igualmente la inversión extranjera beneficia al que invierte y al país donde se invierte. Respecto a la negativa de Mr. Tillerson de reconocer esa realidad, nos encontramos que pareciera que concuerda con Lenin que en su Imperialismo, Etapa Superior del Capitalismo escribió: “En tanto el capitalismo reconozca lo que es, el excedente del capital será utilizado no con el propósito de elevar el nivel de vida de las masas en un país dado, porque esto significaría una declinación de las ganancias de los capitalistas, sino con el propósito de aumentar las ganancias exportando capital a los países retrasados”.

    Insistiendo con la guerra voy a repetir el pensamiento de Alberdi cuando escribió: “Las guerras serán más raras en la medida que sus efectos se hagan sentir entre los que las declaran y las incitan”. Como ya he reconocido en anteriores oportunidades, eso fue lo que ocurrió con la invención de las armas nucleares, que como bien reconociera Juan Pablo II: «No son bélicas son disuasorias”. Y recientemente Putin dijo: «Una guerra con Estados Unidos es lo último que quiero hacer”.

    SOCHI, RUSSIA – AUGUST 30: Russian President, Vladimir Putin (R) and Rex Tillerson (L), Chairman and CEO of Exxon Mobil during a signing ceremony for an arctic oil exploration deal between Exxon Mobil and Rosneft on August, 30, 2011 in Sochi, Russia. (Photo by Sasha Mordovets/Getty Images)

    Pero sigue Tillerson diciendo que «el sistema de desarrollo de la China es un recuerdo del pasado”. Ese juicio es igualmente empíricamente equívoco. Fue solo hace unos doscientos años que se desarrolló el sistema que cambió la historia del mundo. Y créase o no es el sistema que China ha estado implementando, si se quiere desde el poder absoluto. Recordemos que en Estados Unidos los Founding Fathers criticaron ética y políticamente la democracia y hasta 1918 no votaban las mujeres, ni los negros ni nadie que no tuviera un determinado nivel de ingreso.

    Si la China no hubiese aceptado los principios económicos de ese sistema no estaría recibiendo un 40% de la inversión extranjera. Y por consiguiente no habría estado creciendo a las tasas que ha crecido y convertido en la segunda economía mundial. En tanto que la Unión Europea en función del socialismo democrático no crece. Proceso que había sido previsto por Eduard Bernstein en discusión con Lenin y reconoció que el socialismo se podía sin revolución y democráticamente.

    Siguiendo con el pensamiento de Mr. Tillerson, dijo: “La práctica del comercio injusto determina el costo de trabajos locales”. Esa es otra observación falaz y que aparentemente forma parte del pensamiento de Mr. Trump. Él ha ignorado que el problema pendiente han sido las políticas latinas de sobrevaluación monetaria. Y en Argentina lo hemos vivido repetidas veces y lamentablemente lo estamos viviendo. El problema de Rusia lo plantea en otros términos y vuelve sobre la problemática de la guerra y así sostiene que Rusia le vende armas a gobiernos que no respetan principios democráticos. Ese no es un problema pendiente hoy en América Latina sino que se presenta en el sudeste asiático y el mundo musulmán. Particularmente el caso de Siria. Por supuesto entre países que no tienen armas nucleares.

    Otro pensamiento con el que si concuerdo es el referido al gobierno de Maduro en Venezuela, que considera un régimen corrupto y hostil. Mi única diferencia al respecto es que al tiempo que se critica a Venezuela, se ignoran los crímenes de los Castro y la pendiente falta de libertad en Cuba. O sea, se pacta con Raúl Castro, que es la expresión dada de un régimen totalitario. Y esa ignorancia no se limita a Tillerson sino que se extiende por Europa y América Latina.

    Asimismo coincido con  el criterio de Tillerson respecto al embargo de Estados Unidos a Cuba. Esa decisión no ha tenido otro efecto que justificar al régimen castrista frente al supuesto imperialismo americano. Por tanto se ignora que el hambre en Cuba no se debió al embargo, que la izquierda denomina erróneamente bloqueo. El hambre se debió al sistema comunista instaurado que comenzó por eliminar la propiedad privada en Cuba.

    Las presiones económicas no cambian la historia de los regímenes totalitarios. Tan solo pesan sobre los pueblos que las padecen. El embargo y el acuerdo de Kennedy con Krouchew de entregar a Cuba a la órbita soviética lo considero el pecado capital de la política internacional americana. Política que continuara con el acuerdo de Obama con Raúl Castro.

    Voy a insistir entonces en otro aspecto en el que comparto el criterio del presidente argentino Macri. Las relaciones con Estados Unidos no son una alternativa a Rusia y China sino que son complementarias. Por esa razón en su reciente visita a la Argentina en su reunión con Macri se llegó a un acuerdo con Estados Unidos. Pero valorando al respecto las inversiones chinas en Argentina no pueden menos que ser beneficiosas. No puede olvidarse que la China tiene el mayor superávit comercial con la Argentina.

    Para terminar me voy a referir al problema de la droga, y me voy a permitir un planteo inusitado. Ya debiéramos saber que el 80% de toda la droga que se consume en el mundo, se consume en Estados Unidos. Y Estados Unidos tiene una experiencia que debiera constituir una enseñanza. La venta de alcohol estaba prohibida constitucionalmente en Estados Unidos hasta que se percataron de la inconsecuencia de esa decisión y la derogaron constitucionalmente. Desde mi punto de vista el consumo de droga es un error personal, pero evidentemente su prohibición no lo impide y por el contrario se crea el negocio más rentable y más criminal de la historia.

  • El gobierno del pato rengo. Las ventajas de no hacer nada

    El pato rengo (lame duck) es un pato que ya no puede seguir el ritmo de la bandada y es blanco de los depredadores porque esta enfermo y cansado. En política, el pato rengo es un político que se sabe que está pronto a dejar el cargo, por lo tanto no puede proponer cosas importantes ni tomar medidas polémicas porque se sabe que éstas pueden ser revocadas pronto por el siguente en su puesto.

    Muchas de las medidas de la administración Obama tomadas por acción ejectutiva fueron revocadas por Trump; muchos de los intentos del Toro de amarrar a Mireya fueron destruidos en cuestión de meses por ésta. En otras palabras, el gobernante que tiene estatus de pato rengo ve su poder disminuido, ya que la gente está menos dispuesta a cooperar con un político que se sabe que pronto va a dejar el poder. A rey muerto rey puesto, la gente prefiere esperar unos meses para lidiar con el que venga despues porque sabe que sus decisiones tienen mas oportunidad de mantenerse en el poder.

    Por esa razón los diputados están menos dispuestos a venderse y a acatar lo que el Ejecutivo proponga, como vimos en el rechazo del nombramiento de las magistradas. Cuando un político va de salida, sus medidas más importantes y de más largo alcance que no sean populares van a ser vistas como bombas para el siguente gobernante y éstas no van a tener el apoyo de los políticos que piensan en su propia reelección. Y esto es bueno para Panamá por muchas razones. Por ejemplo:

    Suiza tiene las mismas presiones que Panamá para cumplir con la OCDE. Suiza ha firmado muchos de los mismos documentos que ha firmado Panamá. Pero Suiza no se ha caracterizado por el servilismo de penalizar la evasión fiscal o de implantar la factura electrónica. Los Suizos saben que el mundo los presiona y tienen que ceder en algunas cosas, pero no se lanzan con el entusiasmo a llevar al país al suicido colectivo de nuestros actuales gobernantes. Esperemos que la Asamblea, ante las próximas elecciones esté menos dispuesta a permitir que el gobierno actual le deje bombas regulatorias y económicas a los gobernantes del próximo quinquenio.

    A poco más de un año de las elecciones nos hace preguntarnos cuál es el legado que le quieren dejar al país. Porque es claro que prentenden continuar el poder y honestamente sienten que tienen una buena oportunidad para repetir en el 2019. Lo per es que al menos que los panameños tengan un ataque de masoquismo colectivo no vemos como pueden pretender que han hecho lo suficiente para que votemos por ellos una segunda vez. Los diputados que son mas realistas lo saben y no están tan dispuestos a suicidarse políticamente.

    Veamos. La economía tiene valores decrecientes en casi todo los sectores desde el 2014, regulatoriamente empeora, ya que de hecho se están aplicando las normas que Martinelli nunca derogó pero eligió ignorar, esta vez a rajatabla. A eso se han sumado un enjambre de nuevas regulaciones impuestas en muchos casos desde afuera pero otras simplemente propuestas por el actual gobierno como la factura electrónica. La deuda externa sigue subiendo al mismo nivel que el gobierno anterior pero a diferencia del anterior, no se ven obras de importancia mas allá del Metro que no está terminado. Aparentemente toda la deuda se va en gasto corriente como planilla. La fuerza pública sige sin regresar la inseguridad a los niveles previos al 2006, y peor, se le sigue premiando con mas autonomía y poder. La justicia y la educación siguen siendo los grandes lastres de Panamá como nación, y los resultados de la ausencia de ambas se pueden ven en forma de corrupción y xenofobia.

    Afortunadamente para un gobierno que ha demostrado una total falta de ideas e iniciativas, pareciera que el control de la Asamblea de Diputados que tenían se ha perdido por la entrada del síndrome del pato rengo. Lo cual es positivo ya que la mayoría de las leyes e iniciativas que pueden presentar son perversas, como penalizar la evasión fiscal o implantar la factura electrónica en una nube estatal.

    Quedan unos 18 meses de gobierno y los diputados saben que para reelegirse tienen que distanciarse de un gobierno bastante impopular. Por lo tanto es probable que sea mas difícil para el gobierno comprar votos de los diputados que deseen reelegirse. Esto significa que el Legislativo está menos dispuesto a actuar de mero refrendante de las decisiones del ejecutivo y más a actuar como contrapeso y balance del mismo. Algo que es la razón de la separación del poderes del estado. Esperemos que lo mismo suceda con los magistrados.

    Cuando un gobierno es incapaz de proponer nada positivo a nivel legislativo, la pérdida de gobernabilidad es algo bueno. Es mejor un gobierno incompetente paralizado que un gobierno incompetente con capacidad de actuar. La experiencia de crecimento sin gobierno activo en Alemania o en Bélgica así lo demuestran. Lo único malo es que están tan divorciados de la realidad, que piensan que merecen reelegirse por otro período; eso es lo preocupante, el divorcio de la realidad. La sensación de que nuestros gobernantes no solo piensan que han hecho algo malo sino que creen además que lo están haciendo tan bien que deben repetir por 5 años mas, demuestran su falta de visión.

    Este divorcio puede ser una fuente de inestabilidad los dos próximos años porque el gobierno puede intentar pasar propuestas o tomar medidas creyendo que tiene un apoyo político inexistente. Y puede provocar confrontaciones innecesarias que minen aún más su apoyo y lo conviertan en un gran ganso rengo. O en una avestruz. Veamos que pasa.

     

  • Las cosas se van aclarando

    Por primera vez en mucho tiempo la sociedad civil panameña parece reaccionar con independencia y la Asamblea Nacional, lejos de ser un brazo del Ejecutivo, en nombre de la llamada gobernabilidad, ejerce sus funciones de contrapeso del ejecutivo correctamente, y evita nombrar a las magistradas que el ejecutivo quería poner en la Corte. Estas magistradas tenian sospechosa imparcialidad y dudosas calificaciones en uno de los casos. En otras épocas los diputados hubieran simplemente pasado a votar en plancha tras acordar con el Ejecutivo el precio correcto por su voto, sea en obras, sea en nombramientos, sea en sobres de dinero en efectivo o relojes Cartier.

    Algo ha cambiado, y es la creciente impopularidad del Presidente, en un país que ve caer la mayoría de los indicadores económicos, siendo el mas significativo el de la apertura de nuevas empresas, que ha caído hasta en un 40%.  La deuda externa sigue aumentado pero nadie ve en qué se gasta y se siente un estancamiento económico. Esta impopularidad y el que quede menos de año y medio para las elecciones hace que los homorables diputados se enfoquen mas en su supervivencia política. Y al hacerlo, están menos dispuesto a dar una carta blanca a un presidente que no es muy popular. Ganó como la mayor minoría, con un poco más de la tercera parte de los votos, y no ha hecho mucho en el poder para extender su base o inclusive ha dejado que su apoyo político disminuya. El resultado es que muchos diputados ya no vean posible usar al gobierno de actual para justificar su reelección.

    En estas situación es mejor distanciarse del presidente y ya lo estamos viendo con el caso de las magistradas.

    El presidente tras el rechazo de las magistradas ha optado no por hacer una correción política sino que ha decidido doblar sus intenciones, nominando a otros magistraos de su elección pero buscando maneras de evitar que sus candidatos sean sometidos al control legislativo. Pudo haber elegido otras opciones, como nominar magistrados de las listas de la sociedad civil que fueron analizadas por la Asamblea. El querer pasar a sus propios magistrados solo despierta sospechas sobre la razón de esta insistencia. ¿Será para encubrir casos de corrupción como sospecha la mayoria de las personas o simplemente porque el presidente cree que es su facultad señorial nombrar a quién le de la gana?.

    En todo caso, el rechazo de las magistradas sienta un precedente:  que la opinión pública puede hacer efecto en los diputados, sobre todo si estos tienen miedo a no reelegirse, para que controlen al Ejecutivo. Y que los diputados tienen el deber constitucional de fiscalizar a los magistrados antes de darles su aprobación. La era en la cual los magistrados pasaban por una Asamblea que se limitaba a dar un sello de legitimidad a los nombramentos del Ejecutivo debe terminar.

    Por lo tanto deberíamos preparar las preguntas que en el futuro les deberían hacer los diputados a los proponentes a magistrados de la Corte.

    Primero sería bueno analizar la vida personal, familiar y profesional del aspirante a magistrado. Lo privado debe ser público, y no solo para preguntarles a los magistrados las posturas sobre el aborto o el matrimonio homosexual, sino para ver detalles como la violencia doméstica o acciones éticas cuestionables en su vida profesional.

    Y luego están sus visiones sobre los temas constitucionales mas importantes, como los derechos individuales y sociales, la separación de la Iglesia y el Estado, el control de la constitucionalidad y por suspuesto, temas relacionados con la Sala de la Corte a la cual será nombrado.

    Otras preguntas tendrían que ver con temas administrativos del Organo Judicial como sus ideas con respecto a la organización, modernización y control de la corrupción en el mismo.

    El que quiere celeste que le cueste, y que ser magistrado no sea simplemente tener habilidad para cepillar al presidente de turno, sino que se piensa ir a la Corte para hacer el control constitucional de la república.

    Ese es el control que necesitamos y pronto. Esperamos que el rechazo de las propuestas de las magistradas sea el final de una era y el inicio de otra.