Etiqueta: Covid 19

  • «El populismo mata, el liberalismo salva» según Guy Sorman

    En su artículo «El populismo mata, el liberalismo salva», Guy Sorman realiza un análisis contundente y despierta la polémica, sobre todo porque proviene de un liberal, sobre las implicaciones del populismo en la crisis sanitaria global provocada por la pandemia del COVID-19, y contrapone este fenómeno con los principios del liberalismo. El autor no solo reflexiona sobre los efectos inmediatos de las teorías conspirativas en la gestión de la pandemia, sino que también alerta sobre las consecuencias mortales que pueden derivarse de la adopción de ideologías populistas que niegan la ciencia y la razón.

    El artículo comienza contextualizando el impacto del COVID-19 en la humanidad. Sorman subraya que, aunque el virus provocó millones de muertes y dejó secuelas psicológicas y de salud duraderas, la ciencia, específicamente a través de las medidas de contención y la vacunación, permitió que las consecuencias no fueran tan catastróficas como las de la «gripe española» de 1918. Para el autor, la respuesta a la pandemia fue clara y efectiva: la ciencia, aunque imperfecta, salvó vidas.

    Sin embargo, Sorman destaca que, desde el comienzo de la crisis sanitaria, emergió un fuerte movimiento populista que se oponía a las medidas de contención y a las vacunas. Este movimiento no solo estaba alimentado por la ignorancia y el odio al sistema capitalista, sino también por una profunda desconfianza en las instituciones democráticas y científicas. Para los populistas, las medidas de contención eran una maniobra política para restringir la libertad, mientras que las vacunas eran percibidas como parte de una conspiración orquestada por los intereses capitalistas. A través de las redes sociales, estas teorías conspirativas encontraron una amplia audiencia, alimentada por el aislamiento social y la falta de acceso a fuentes confiables de información.

    Lo más crítico que señala Sorman es que, a pesar de que la evidencia científica ha demostrado que las medidas adoptadas fueron correctas, los populistas y teóricos de la conspiración nunca han mostrado remordimiento por haber incitado al rechazo de las soluciones sanitarias. Al contrario, algunos de estos personajes han alcanzado posiciones de poder, como es el caso de Robert Kennedy Jr., quien fue nombrado Secretario de Salud en Estados Unidos por Donald Trump. Kennedy, conocido por promover teorías pseudocientíficas sobre la vacunación, continúa fomentando su agenda, ignorando las consecuencias fatales de su desinformación.

    Este es el núcleo de la crítica de Sorman: el populismo, según él, no solo empobrece a las personas que lo siguen intelectualmente, sino que también pone en riesgo sus vidas. Al rechazar la ciencia y la razón, el populismo alimenta un ciclo de ignorancia que, en muchos casos, se traduce en mayor mortalidad. Sorman se opone a esta ideología señalando que, a diferencia del populismo, el liberalismo tiene una postura más pragmática y realista frente a los desafíos. El liberalismo no se basa en utopías ni en conspiraciones, sino que se nutre de la experiencia y de los logros prácticos de las naciones que lo adoptan. Para Sorman, la verdadera diferencia entre los populistas y los liberales es la capacidad de los segundos para reconocer y corregir sus errores, un atributo que falta en aquellos que defienden las teorías conspirativas.

    El autor también resalta que, si bien los liberales no son infalibles y los sistemas democráticos y capitalistas pueden sufrir crisis y generar caos, la gran diferencia es que los liberales están dispuestos a aprender de sus errores y a rectificar. En contraste, los populistas no solo se niegan a aceptar sus fallos, sino que, al enfrentarse a las consecuencias de sus acciones, suelen cometer aún más errores.

    Un aspecto clave del artículo es la reflexión sobre la psicología humana. Sorman sugiere que, aunque los liberales suelen tener razón, les falta la pasión que caracteriza a los populistas. Los populistas, por su parte, son apasionados y logran conectar emocionalmente con las personas, pero carecen de la razón que guíe sus acciones. Esta falta de balance entre pasión y razón es lo que, para Sorman, dificulta la convivencia y la construcción de una sociedad estable y racional. Por eso, concluye con una pregunta provocadora: ¿preferirías morir de COVID o del próximo virus que surja? Si prefieres escapar de futuras pandemias, el autor te invita a optar por el liberalismo.

    Sorman concluye con una crítica al populismo, que para él no solo es un obstáculo para el progreso, sino una amenaza directa a la salud pública y al bienestar colectivo. La ideología populista, al negar la ciencia y promover teorías conspirativas, perpetúa un ciclo de muerte y sufrimiento, mientras que el liberalismo, aunque imperfecto, ofrece las herramientas necesarias para enfrentar los retos del futuro.

    Este artículo de Guy Sorman sirve como un llamado a la reflexión sobre el papel de la ideología en tiempos de crisis. En un momento en que las fake news y las teorías conspirativas tienen un impacto significativo en las decisiones políticas y sociales, el texto resalta la importancia de la ciencia, la razón y la autocrítica, cualidades esenciales del liberalismo, frente a la seducción del populismo, que alimenta el miedo y la ignorancia. La polémica está servida, bienvenido el debate.

    Fuente original: Guy Sorman, «El populismo mata, el liberalismo salva,» ABC, 24 de marzo de 2025.

  • Cómo afectó la pandemia al desarrollo del lenguaje de los más pequeños

    Las interacciones sociales que ocurren durante los primeros meses de vida son fundamentales para que los bebés aprendan a comunicarse y desarrollen el lenguaje. El contacto físico, la mirada, la sonrisa y las primeras “conversaciones” cara a cara son los pilares sobre los que se construye nuestro conocimiento del mundo social. Las limitaciones en las relaciones sociales derivadas de la pandemia de covid-19 alteraron estas interacciones tempranas. Nos relacionamos menos y con menos gente. Tuvimos que renunciar a aspectos tan importantes en la relación como el contacto físico o la posibilidad de compartir objetos.

    Las primeras interacciones de los niños nacidos en pandemia han sido tan diferentes que es inevitable plantearse su impacto en el desarrollo temprano.

    Nuestro equipo ha investigado el desarrollo del lenguaje de los niños y niñas nacidos durante la pandemia y ha comprobado que es más lento que el de los nacidos antes de la misma.

    Vocabulario y morfosintaxis

    En el estudio, analizamos el desarrollo tanto del vocabulario como de la morfosintaxis, es decir, de la capacidad de producir frases cada vez más complejas. Participaron 153 niños y niñas de entre 18 y 31 meses. Comparamos los datos de dos grupos igualados en edad, en el nivel educativo de las madres y pertenecientes a escuelas infantiles de características similares.

    El grupo PRE estaba compuesto por niños y niñas nacidos y evaluados antes de la pandemia, mientras que el grupo POST estaba formado por niños y niñas nacidos entre octubre de 2019 y diciembre de 2020, es decir, muy pocos meses antes del estallido de la pandemia o ya durante la misma.

    Los resultados mostraron que los niños nacidos durante la pandemia utilizaban menos palabras distintas, es decir, tenían vocabularios más reducidos que los nacidos antes de la misma. Del mismo modo, los niños nacidos antes de la pandemia eran capaces de utilizar frases más complejas, es decir, con más palabras y con estructuras más elaboradas.

    Mientras que, como era de esperar, la media de los niños y niñas del grupo PRE se situaba en torno al percentil 50, la media grupal del grupo POST apenas llegaba al percentil 40 tanto en el vocabulario como en la complejidad de las frases.

    Limitación de estímulos lingüísticos

    Debido a las restricciones derivadas de la pandemia, los niños y niñas del grupo POST tuvieron limitaciones en sus relaciones sociales y contextos de interacción que posiblemente han impactado en su desarrollo lingüístico.

    Además, los estímulos lingüísticos recibidos se vieron afectados tanto en la variedad y frecuencia de las interacciones sociales como por el uso de mascarillas. Las mascarillas dificultan la comprensión e impiden aprovechar la información visual a la hora de aprender el lenguaje. El conjunto de estas circunstancias ha podido provocar un desarrollo más lento del lenguaje en este grupo.

    Estos hallazgos ponen de manifiesto la enorme importancia de las interacciones sociales tempranas y el claro efecto del contexto en el desarrollo de los bebés.

    En un desarrollo típico, los niños van aprendiendo primero unas pocas palabras y progresivamente van aumentando su vocabulario. Después empiezan a unir dos palabras, y de este modo van aprendiendo cómo pueden combinarse las palabras para expresar significados cada vez más complejos.

    Este proceso tiene lugar a través de interacciones variadas y significativas con los demás: aprendemos a hablar porque hablan con nosotros y porque lo que decimos produce un efecto en los otros.

    Riesgo para los más vulnerables

    Es previsible que los efectos de la pandemia en el desarrollo del lenguaje se vayan compensando a medida que pase el tiempo en un contexto ya normalizado. Sin embargo, esta situación ha supuesto un factor de riesgo añadido para los niños y niñas más vulnerables: aquellos que tienen condiciones biológicas o sociales que incrementan la probabilidad de que tengan dificultades en su desarrollo.

    Diversos estudios han mostrado que, en general los efectos de la crisis de la covid-19 han sido especialmente patentes entre los colectivos más vulnerables. Existe evidencia de que los nacidos durante la pandemia presentan un desarrollo más lento, por lo que es preciso no dejar atrás a los niños y niñas con mayor probabilidad de desarrollo atípico. Tenemos la obligación de detectar de la manera más temprana posible cualquier situación de riesgo. Solo así podremos evitar “efectos en cascada” en el desarrollo posterior.

    Si la detección temprana ya era fundamental, después de la pandemia resulta imprescindible. Aunque la crisis de la covid-19 nos parece algo del pasado, sus efectos en la salud mental de la población en general y en el desarrollo de los niños y niñas en particular siguen siendo una realidad que debemos atender.The Conversation

    Eva Murillo Sanz, Departamento de Psicología Básica. Coordinadora del Máster en Especialización en Desarrollo Comunicativo y Lingüístico en a Etapa de 0 a 6 años, Universidad Autónoma de Madrid; Irene Rujas Pascual, Profesora Ayudante Doctora. Facultad de Psicología, Universidad Complutense de Madrid; Marta Casla Soler, Profesora del dpto. Psicología Evolutiva y de la Educación. Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Madrid y Miguel Lázaro, Profesor de la Facultad de Psicología. Logopeda y lingüista. Especialista en trastornos del lenguaje oral y escrito, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Zhang Zhan: Periodista encarcelada en hospital tras huelga de hambre

    Zhang Zhan, que informó desde la emergente pandemia de COVID-19 en Wuhan, pesa sólo 37 kilogramos.

    Zhang Zhan, la periodista china encarcelada,  fue ingresada recientemente en el hospital luego de meses de huelgas de hambre intermitentes en protesta por su encarcelamiento por informar desde la primera línea de la pandemia de COVID-19 en Wuhan, según compañeros activistas.

    Zhang, de 39 años, fue sentenciada a cuatro años de prisión por el Tribunal Popular del Distrito de Pudong de Shanghai el 28 de diciembre de 2020 y ha estado comiendo muy poco, en lugar de rechazar toda la comida, para evitar ser alimentada a la fuerza por sonda.

    Zhang, cuya liberación está prevista para mayo de 2024, fue ingresada en el hospital desde la prisión de mujeres de Shanghai por enfermedades digestivas relacionadas con la desnutrición tras varios meses de huelga de hambre, dijeron compañeros activistas de derechos humanos.

    El activista de derechos humanos Wang Jianhong, quien fundó el Zhang Zhan Concern Group, dijo que la enfermedad de Zhang sigue poniendo en peligro su vida. «La salud física de Zhang Zhan es muy mala porque lleva mucho tiempo negándose a comer», dijo Wang. «Esta huelga de semi-hambre dura más de dos años».

    «La situación no parece estar mejorando, pero todavía le quedan más de ocho meses de sentencia», dijo Wang, y pidió la liberación de Zhang bajo libertad condicional por razones médicas.

    «Si las autoridades no le ofrecen tratamiento humanitario y suplementos nutricionales, ella no sobrevivirá a su condena». Los repetidos intentos de contactar a la familia de Zhang no obtuvieron respuesta el jueves.

    Pesa sólo 37 kilogramos

    El activista de derechos humanos con sede en Gansu, Li Dawei, dijo que había hablado recientemente con la madre de Zhang, quien visitó a su hija en prisión el mes pasado, y dijo que estaba «casi en piel y huesos».

    Zhang pesa actualmente 37 kilogramos (82 libras), aproximadamente la mitad de su peso corporal normal, dijo Li.

    «El problema principal son los trastornos del sistema digestivo», dijo Li a Radio Free Asia. «También tiene un recuento bajo de glóbulos blancos y marcadores tumorales excesivos».

    Zhang apareció en su juicio en silla de ruedas, donde se declaró inocente. Una declaración de culpabilidad suele ser un requisito previo para un trato más indulgente en el sistema judicial chino.

    Li dijo que Zhang había logrado evitar la alimentación forzada por sonda comiendo alrededor de la mitad o un tercio de lo que les dan a otros prisioneros.

    «Ella está utilizando esto como una forma de defenderse y mostrar su inocencia y que su juicio y detención por parte de las autoridades fueron injustos», afirmó. «Su mentalidad es la de una prisionera política que muestra resistencia».

    Encarcelada por supuestamente inventar noticias

    Li dijo que espera que Zhang sea liberada de prisión según lo programado, pero que es poco probable que sea libre. «Hay un signo de interrogación sobre si ella estará en libertad o no después de su liberación», dijo. «Mírenme: no he recuperado mi libertad desde mi liberación».

    «Hoy en día, cada vez que salgo, la policía de seguridad del Estado me sigue a donde quiera que vaya, y mi pasaporte [y otros documentos de viaje] han sido declarados inválidos sin ningún motivo», dijo Li.

    Zhang fue encarcelada por supuestamente inventar dos artículos en sus informes desde Wuhan.

    El primer elemento fue su informe de que los ciudadanos de Wuhan se vieron obligados a pagar una tarifa para hacerse la prueba de COVID-19, y el segundo fue que los comités vecinales habían enviado verduras podridas a los residentes confinados en sus hogares bajo un bloqueo en toda la ciudad.

    Zhang dijo que admitió todos los hechos materiales del caso, pero se negó a declararse culpable del cargo, diciendo que la información que publicó no era falsa.

    Traducido por Luisetta Mudie. Editado por Malcolm Foster.

  • La mascarilla obligatoria en educación primaria no frenó el coronavirus de manera significativa

    Desde el principio de la pandemia de covid-19, la obligación del uso de la mascarilla ha sido una de las medidas impuestas para intentar reducir la transmisión que más controversia ha generado. El debate se ha centrado principalmente en su uso en exteriores, si conllevan perjuicios para la salud y si son efectivas.

    Diversos estudios experimentales han mostrado que la eficacia de las mascarillas para impedir la emisión o inhalación de partículas está entre el 20 y el 90 %. Estos porcentajes varían según el tipo de mascarilla, el tiempo de uso y el nivel de ajuste. Reducciones similares se han encontrado al analizar la transmisión entre animales de laboratorio y en entornos humanos muy controlados.

    Sin embargo, en el mundo real el uso de mascarillas parece reducir la transmisión en menor medida.

    En Europa, cada país ha ido modificando su política de uso de las mascarillas en función de su disponibilidad, el tipo de actividad, el entorno, la incidencia y las evidencias científicas disponibles en ese momento. Solo unos pocos países se han limitado a recomendar su uso sin hacerlo obligatorio pero, en cualquier caso, sin analizar qué efectos tiene la obligatoriedad de su uso.

    El debate de la mascarilla en los colegios

    El debate sobre el uso obligatorio de la mascarilla en el entorno escolar ha sido aún mayor. A los pocos meses del inicio de la pandemia se hizo evidente que la covid-19 es una enfermedad cuya gravedad aumenta con la edad, por lo que la población pediátrica se ve mucho menos afectada que la adulta.

    Varias hipótesis pueden explicar esto. Entre ellas, diferencias en la respuesta del sistema inmunitario y respuestas cruzadas mediadas por anticuerpos generados frente a otros coronavirus estacionales.

    Además, a diferencia de lo que ocurre con la gripe, los niños no son más transmisores que los adultos. Por estos motivos, organismos de referencia internacionales como la OMS y el ECDC solo recomiendan el uso de mascarillas para los niños mayores de 12 años o para edades comprendidas entre los 6 y 11 años si la transmisión comunitaria es elevada.

    Algunos estudios realizados sobre la efectividad de la obligación del uso de las mascarillas en entornos escolares han llegado a diferentes conclusiones, muchas veces contrapuestas.

    Para salir de dudas, sería necesario realizar un estudio con un diseño controlado y aleatorizado en el que algunos niños usaran mascarillas y otros no, pero esto tiene complicaciones prácticas y éticas. Por suerte, existen diseños alternativos que se pueden acercar bastante.

    Un estudio cuasi-experimental

    Recientemente hemos analizado tres variables en los niños de Cataluña de los tres cursos de educación infantil (P3-P5, 3-5 años) y de los seis cursos de educación primaria (6-11 años). Estas fueron las variables:

    1. La incidencia de covid-19.
    2. La tasa de ataque secundario (TAS): el porcentaje de casos que aparecen entre los niños expuestos a un caso inicial.
    3. El número reproductivo R*: el número de casos que genera un caso índice.

    Durante el periodo analizado, e independientemente del nivel educativo, el protocolo obligaba a que, si aparecía un positivo en un aula, todos esos alumnos debían confinarse durante 10 días. Además, se realizaba una PCR a todos ellos. En ese momento la variante predominante era delta y aún no había empezado la vacunación de los menores de 12 años.

    La prepublicación, que está pendiente de ser revisada por pares, se ha realizado con datos del primer trimestre del curso 2021-2022. Incluye aproximadamente a 600 000 niños de 1 900 escuelas organizados en más de 28 000 grupos burbuja.

    La única diferencia entre ambas etapas escolares en lo que respecta a las medidas para prevenir los contagios es que en primaria el uso de la mascarilla era obligatorio en el centro escolar.

    El diseño de este estudio cuasi-experimental, sin llegar a estar controlado y aleatorizado, sigue una metodología muy parecida. Algo más alejados están los estudios más comunes sobre mascarillas: estos son de tipo ecológico (observacionales), en los que se comparan datos de territorios diferentes, y en ellos resulta difícil separar los factores de confusión.

    La incidencia aumenta con la edad

    Nuestro estudio reafirma los resultados de otro previo al observar que la incidencia sigue una tendencia creciente con la edad, con una menor incidencia en infantil que en primaria. Un 1,7 % de los alumnos de P3 se contagiaron, frente al 5,9 % de los de 6º curso de primaria.

    Incidencia media para curso. La mascarilla es obligatoria a partir de 1º de primaria. Author provided

     

    Además, probablemente la mayoría de los contagios no se produjeron dentro del grupo burbuja, ya que en un 57 % de las ocasiones en las que se identificó un caso en un aula no apareció ningún otro caso. En infantil este porcentaje fue incluso mayor, del 70%.

    Quizás la comparación más relevante para analizar el impacto de la obligatoriedad de llevar mascarillas en la escuela sea estudiar las diferencias de transmisión entre el último curso de infantil (5 años, mascarilla no obligatoria) y el primer curso de primaria (6 años, mascarilla obligatoria). Las edades son tan cercanas que se minimiza el efecto que puede ejercer la edad en la transmisión.

    El resultado es que no hay diferencias significativas entre P5 y el primer año de educación primaria en relación a los indicadores de transmisión del SARS-CoV-2 analizados.

    la mascarillaTasa de ataque secundario y número reproductivo efectivo en el último curso de infantil y primero de primaria. Author provided

     

    Incluso asumiendo que el aumento de la tasa de ataque secundario con la edad observado en los cursos de primaria debiera mantenerse en los cursos de infantil, el ligero incremento entre lo observado y lo esperado en P5 no es estadísticamente significativo. Por el contrario, los datos de P3 y P4 sugieren valores inferiores a los esperados.

    Las diferencias de TAS y R* entre los valores observados y esperados en P5 podrían explicarse por la diferente obligación del uso de mascarillas entre infantil y primaria, pero también puede influir la diferente dinámica del aula en educación infantil y en primaria, que implica un contacto más estrecho entre los niños a edades más tempranas.

    Porcentaje de brotes con algún caso secundario. Author provided

     

    A pesar de que la mascarilla no era obligatoria entre los alumnos de infantil, la menor transmisión del SARS-CoV-2 en estas edades puede estar asociada a la respuesta inmunológica innata, que evoluciona hacia un patrón de respuesta inmunológica similar al de los adultos cuando el niño entra en la etapa de primaria.

    Otra posibilidad es que las mascarillas utilizadas tengan poca capacidad de contención de partículas, ya sea por el material o por un ajuste en general defectuoso en un entorno infantil, debido al gran número de horas de interacción. En cualquier caso, no parece razonable exigir a un niño de primaria que lleve todo el día una mascarilla con el mismo cuidado que un adulto.

    ¿Debe ser obligatoria la mascarilla para los niños de primaria?

    A la vista de los datos analizados se puede concluir que la evidencia científica no apoya la obligación del uso de la mascarilla en la etapa de primaria porque esta política no ha demostrado una reducción significativa de la transmisión del virus en comparación con los cursos de infantil.

    Los resultados son similares a los encontrados en otros estudios, que observan una menor efectividad en entornos escolares que en los estudios en laboratorio.

    Por el contrario, sí observan diferencias otros estudios de tipo ecológico en los que se comparaban diferentes regiones con diferente política respecto al uso de mascarillas en la escuela. Sin embargo, este tipo de estudios ecológicos deben ser interpretados siempre con cautela por su alto riesgo de estar afectados por variables no controladas. Por ejemplo, el CDC de los Estados Unidos define el contacto estrecho (y por tanto la búsqueda de casos secundarios) de forma diferencial, ya que no considera como contacto estrecho los que se dan entre 3 y 6 pies de distancia cuando los alumnos usan mascarilla.

    En el estudio realizado en las escuelas de Cataluña, de hecho, no se observan diferencias significativas en indicadores de transmisión entre alumnos con uso obligatorio y alumnos sin él. Es evidente que durante el periodo analizado podría haber niños de infantil con mascarilla en el aula porque así lo decidieron sus padres, pero probablemente no suponía un porcentaje importante de los niños. Además, el estudio solo pretende mostrar si la obligación de llevar mascarillas en las aulas de primaria ha sido efectivo para reducir la transmisión de manera significativa.

    Aunque hay muchos factores que pueden jugar un papel en el resultado observado (dificultades de uso y ajuste, menor incidencia en niños, tiempo de uso demasiado prolongado, tipo de mascarilla, diferencias con otros entornos como el hospitalario o residencial), a la luz de este estudio no parece que la medida (la obligación de uso de mascarillas en las aulas) en el entorno escolar haya sido efectiva.

    En resumen, si bien hay estudios que muestran que las mascarillas, como tecnología, son eficaces para filtrar un gran porcentaje de partículas y virus, esto no significa que su uso obligatorio en entorno escolar sea efectivo para reducir la transmisión. La diferencia entre eficacia y efectividad es una cuestión importante a tener en cuenta en salud pública.


    Este artículo ha sido escrito en colaboración con todos los autores del estudio.The Conversation


    David Pino González, Profesor agregado, Departamento de Física, Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Cómo la modesta BioNtech dio un salto de gigante tras su alianza con Pfizer

    Para desarrollar y comercializar su vacuna contra el coronavirus, la biotecnológica alemana BioNtech decidió aliarse con el gigante farmacéutico Pfizer. Los resultados fueron buenos y no se hicieron esperar. Veamos los motivos del éxito de esta decisión.

    Las pequeñas empresas tecnológicas, cuando dan con una innovación muy prometedora, se encuentran frente a una encrucijada: ¿vender la patente, vender la empresa o vender ambas?, ¿intentar desarrollar la innovación ellas mismas?, ¿aliarse con otra empresa?

    Si vende no podrá participar de su potencial crecimiento. Sin las capacidades ni el tamaño necesarios, desarrollarla de manera autónoma puede resultar complicado. Y la colaboración entre empresas siempre es difícil.

    Las grandes compran capacidades estratégicas

    Un gran desarrollo tecnológico no tendrá impacto si no se introduce en el mercado. A menudo, las empresas jóvenes y pequeñas generan innovación pero carecen de las capacidades necesarias para desarrollarla. Les falta músculo financiero para invertir en crecimiento. No tienen recursos comerciales, ni una marca reputada, ni contactos, ni presencia en el mercado, ni red comercial… Eso las hace muy vulnerables frente a competidores más fuertes que, si consiguen replicar la innovación, la escalarán rápidamente.

    En cambio, las grandes empresas pueden utilizar toda su potencia para crecer a toda velocidad y ocupar un sitio en el mercado del que será muy difícil desplazarles. Pero, a veces, ni para los gigantes es tan fácil. Por ejemplo, cuando la innovación está protegida por una patente o no es fácilmente replicable o mejorable. En ese caso, la innovación se convierte en una capacidad estratégica a alcanzar. Y la compra suele ser la manera más rápida de hacerlo.

    Se puede comprar la empresa o su capacidad (por ejemplo, la patente). Muchas veces, una cosa y la otra son lo mismo. Es el caso en empresas pequeñas que no tienen mucho más que esa patente o innovación. La llegada de una buena oferta de compra es una gran tentación, en la que muchos caen. Pero, con ello, podrían estar muriendo de éxito.

    ¿Es la venta el final del proyecto?

    A diferencia de las grandes empresas, donde hay muchos accionistas anónimos, las pequeñas suelen estar en pocas manos. No es raro que la opción de vender resuelva el futuro económico de los promotores. No es una mala decisión si ese es el propósito de los propietarios.

    Pero muchos emprendedores no buscan ganar dinero con su empresa. De hecho, marcar una diferencia en el mundo aparece como la segunda motivación en el colectivo de empresas nacientes o nuevas en la edición 2019-2020 del informe GEM España.

    Sea cual sea el objetivo de los fundadores, no hay que olvidar que obtener beneficios es imprescindible para garantizar el futuro de cualquier organización privada. Sin un colchón de recursos cualquier imprevisto se la llevaría por delante (incluida la competencia).

    Vender puede significar el fin de la participación de los promotores en su proyecto. Y, en todo caso, el cambio en las condiciones: al perder la propiedad se pierde autonomía y capacidad de decisión. Además, esto tendrá impacto sobre otras personas que con su implicación pueden haber contribuido al éxito del proyecto.

    La venta abre un futuro de incertidumbre para los empleados. ¿Y si los compradores solo quieren la patente y no les interesan las personas? También los proveedores podrían verse desplazados por los suministradores habituales del nuevo dueño. Y la comunidad local podría perder una oportunidad crecimiento económico y empleo si se desviase la producción hacia otros lugares.

    La alianza como vía para complementar capacidades

    Si no puede sola y no quiere vender, la empresa tendrá que buscar apoyos en otras que sí dispongan de las capacidades de las que carece. Esto puede lograrse a través de la colaboración.

    Las alianzas estratégicas generan un crecimiento más flexible porque exigen menos recursos a cada socio y permiten mantener la independencia jurídica en el resto de sus actividades. Pero requiere unas sólidas bases estratégica, jurídica y relacional.

    Tener que compartir la capacidad de decisión hace que las alianzas estratégicas sean inestables y difíciles de gestionar. Cuanto más se comparte, más oportunidades hay de que surjan conflictos y ganas de romper el acuerdo.

    Una de las causas de conflicto son las diferencias culturales y organizativas. La diversidad genera creatividad y complementariedad pero también dificulta la comunicación y el entendimiento.

    Si además los colaboradores son potenciales competidores, la susceptibilidad está servida. La coopetición (la suma de cooperar y competir) es complicada en la práctica. El temor al oportunismo sobrevuela la relación.

    Pfizer-BioNtech, una alianza ganadora

    En su presentación, BioNtech, empresa de investigación farmacéutica pionera en el desarrollo de inmunoterapias individualizadas, declara: “Aspiramos a utilizar todo el potencial del sistema inmunitario para combatir el cáncer y las enfermedades infecciosas”. Desde su fundación en 2008, tiene como meta convertirse en la empresa biotecnológica líder a nivel mundial en medicina individualizada contra el cáncer.

    Pero la innovación disruptiva es costosa y arriesgada. Y, aunque BioNtech ha conseguido avances tecnológicos importantes, hasta hace muy poco no tenía sus cuentas saneadas. Este problema es habitual en las pequeñas empresas: no tienen una cartera de proyectos ya rentables que les permita financiar los nuevos productos.

    En la actualidad, la empresa dispone de una potente cartera de más de 20 productos con potencial de mercado a 5 años vista. Pero de momento solo hay uno: la vacuna contra la covid-19, fruto de su alianza estratégica con Pfizer.

    La oportunidad surgió en 2020, cuando BioNtech trabajaba en el desarrollo de una vacuna contra el Sars-CoV-2 (la BNT162), basada en la técnica del ARN mensajero que ya estaba aplicando en sus terapias contra el cáncer.

    Pero todavía no había entrado aún en fase de pruebas clínicas. Necesitaba grandes capacidades y gran velocidad. Para su aprobación, había que probarla en decenas de miles de participantes.

    Después de la aprobación, serían necesarios importantes recursos financieros, industriales y logísticos, para la producción y entrega de millones de dosis de vacunas en todo el mundo. Y las condiciones específicas para su conservación, a menos de -70ºC, hacían aún más difícil el reto.

    Pfizer era un buen pretendiente

    El gigante farmacéutico global Pfizer disponía de las capacidades complementarias. Y, además, tenía ya una alianza previa con BioNtech para desarrollar una vacuna de la gripe, también basada en el ARNm. La gran diferencia de tamaño entre empresas no es la situación ideal para una alianza. Pero la experiencia previa de colaboración les permitió acelerar el proceso y disminuir los riesgos.

    Seguramente Pfizer hubiera preferido comprar la patente (o la empresa). Así podría desarrollarla de manera autónoma. Pero la propuesta de BioNtech era atractiva para otros pretendientes poderosos, lo que disminuía el poder de negociación de Pfizer. Y, además, BioNtech tenía un propósito claro: desarrollar tratamientos innovadores contra enfermedades graves basados en la inmunoterapia.

    No cabe duda de la capacidad de Pfizer para desarrollar tratamientos farmacológicos. Pero la diversidad es creatividad. Y la alianza ha permitido a BioNtech mantener su independencia.

    Una palanca para el desarrollo

    En septiembre de 2021 los beneficios de BioNtech habían superado los 7 000 millones de euros (frente a las pérdidas de más de 350 millones del año anterior).

    Con este colchón, podrá impulsar sus numerosos proyectos contra el cáncer y las enfermedades infecciosas. Y además, estará en mejor posición para contribuir al acceso equitativo a la salud.

    Pfizer y BioNtech se han comprometido a proporcionar a precio sin margen millones de dosis de sus vacunas contra la covid-19 para unos 100 países con rentas bajas, aunque algunas organizaciones no gubernamentales han puesto en entredicho este propósito.The Conversation

    Inmaculada Freije, Catedrática del Departamento de Management, Universidad de Deusto

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Puede el cannabis combatir el Covid19?

    Un estudio hecho viral que identifica compuestos de cannabis que posiblemente previenen la infección con el virus que causa el covid-19, desató una tormenta de interés popular esta semana.

    El estudio fue dirigido por Richard van Breemen, investigador del Centro de Innovación de Cáñamo Global del Estado de Oregón en la Facultad de Farmacia y el Instituto Linus Pauling, en colaboración con científicos de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón. Van Breeman dijo que los cannabinoides estudiados son comunes y fácilmente disponibles.

    En ensayos de neutralización de virus de seguimiento, el ácido cannabigerólico o CBGA y el ácido cannabidiolico o CBDA, previnieron la infección de células epiteliales humanas por un pseudovirus que expresaba la proteína espiga del SARS-CoV-2 y previnieron la entrada de SARS-CoV-2 vivo en las células.

    “Estos ácidos cannabinoides abundan en el cáñamo y en muchos extractos de cáñamo”, dijo van Breemen. “No son sustancias controladas como el THC, el ingrediente psicoactivo de la marihuana, y tienen un buen perfil de seguridad en humanos”.

    Ambos ácidos CBGA Y CBDA, fueron igualmente efectivos contra la variante alfa B.1.1.7 y beta B.1.351. Biodisponibles por vía oral y con una larga historia de uso humano seguro, estos cannabinoides, aislados o en extractos de cáñamo, tienen el potencial de prevenir y tratar la infección por SARS-CoV-2, evitando que el coronavirus y sus «variantes emergentes» infecten las células renales humanas.

    Los compuestos lo hicieron al unirse «a la proteína espiga del SARS-CoV-2, bloqueando un paso crítico en el proceso que utiliza el virus para infectar a las personas», según el comunicado de prensa de la universidad del 10 de enero sobre la investigación. El trabajo ha llamado mucho la atención y dice que junto con las vacunas, “se necesitan agentes terapéuticos de molécula pequeña para tratar o prevenir infecciones por coronavirus».

    Los compuestos de cannabis se examinaron a través de una «espectrometría de masas de selección de afinidad», según el estudio. Esto se hizo “para identificar moléculas pequeñas (ciertos cannabinoides) que pueden interactuar con la proteína de punta del SARS-CoV” y “medir el efecto de estos compuestos, incluidos CBDA y CBGA, en la capacidad del SARS-CoV para infectar células cultivadas».

    Los investigadores escriben que la concentración de los compuestos necesarios para bloquear la infección es «alta, pero podría ser clínicamente alcanzable» , lo que obviamente no proporciona evidencia que respalde que fumar o ingerir productos de cannabis tenga el mismo efecto.

    “Cualquier parte del ciclo de infección y replicación es un objetivo potencial para la intervención antiviral, y la conexión del dominio de unión del receptor de la proteína espiga al receptor ACE2 de la superficie celular humana es un paso crítico en ese ciclo”, dijo van Breeman. “Eso significa que los inhibidores de la entrada celular, como los ácidos del cáñamo, podrían usarse para prevenir la infección por SARS-CoV-2 y también para acortar las infecciones al evitar que las partículas del virus infecten las células humanas. Se unen a las proteínas de pico para que esas proteínas no puedan unirse a la enzima ACE2, que abunda en la membrana externa de las células endoteliales en los pulmones y otros órganos”.

    Aunque se necesita más investigación, van Breemen señaló que el estudio muestra que los cannabinoides podrían convertirse en medicamentos para prevenir o tratar el covid-19. El investigador agregó que «aún podrían surgir variantes resistentes en medio del uso generalizado de cannabinoides, pero que la combinación de vacunación y tratamiento con CBDA/CBGA debería generar un entorno mucho más desafiante para el SARS-CoV-2».

  • Según percibes la «Transverdad», o el mundo kafkiano

    Llegará el tiempo en que ya no podrán disimular que la pared es blanca, y que no ha cambiado el color, crearán la “transverdad”: dirán que, quizás, la pared es blanca pero que “las autoridades, los expertos” y ellos la perciben negra y eso es lo que vale.

    Es verano. Es una habitación grande, soleada, aireada, las paredes son de color blanco tiza y nunca pensé que se tratara de un manicomio… Entran personas, asustadas, tensas y afirmando que estaban preocupadas porque las paredes se han vuelto negras (¡!¿?). Miro alrededor y veo, sin decir palabra, que las paredes, como es lógico, no han cambiado desde que nada ocurrió naturalmente para que cambiaran.

    Vuelvo a mirar a estas personas entre sorprendido y con prudencia, sin hablar, hasta poder dilucidar qué es lo que estaba pasando. Obviamente, los “expertos” y las “autoridades sanitarias” -políticas- les han infundido un formidable pánico trasmitido masivamente por los medios que, al final siempre son oficialistas, siempre repiten como cierto aquello que pontifican “las autoridades” o “los especialistas”. Y les han dicho que las paredes se están volviendo negras. Terrorífico.

    A pesar de todo, intento decirles con prudencia y calma que no existe motivo para asustarse y que, de hecho, las paredes siguen siendo blancas. Insólitamente se desata la ira, son negras me gritan y me acusan de no ver “la realidad” -que les trasmiten los medios- y me muestran mínimos puntos negros dentro del inmenso blanco asegurando que eso es lo que importa. Los improperios que recibo son impensables en condiciones normales, es que el pánico, la incapacidad de razonar, lo absurdo y la violencia siempre van juntas e inseparables. Primer corolario: jamás debe actuarse bajo influjo del pánico.

    Estamos a fines del 2019 y principios del 2020. Las “autoridades” sanitarias comienzan a hablar de un “coronavirus”. Para cualquiera que no entra en pánico, resulta de sentido común el que la naturaleza no puede cambiar de manera tan radical y amenazar al ser humano de esa manera. Una análisis racional y desapasionado de los estudios y estadísticas muestran que se trata de otra cepa de la gripe.

    Si los muertos superan en algo lo normal, de una temporada gripal, se debe a que los contabilizan exageradamente y a los protocolos y tratamientos como, por ejemplo, la intubación que es altamente riesgosa y, con un tratamiento adecuado, puede y debe evitarse. Mi médico personal atendió más de 300 casos de coronavirus y, hasta donde sé, ninguno falleció. Y, por cierto, no hice un solo día de confinamiento, no uso mascarilla y no me he vacunado y mi salud es excelente, digo, excelente al igual que las personas que me rodean.

    Ya venía escribiendo que el pánico era el arma que utilizan los totalitarios para dominar, porque por miedo las personas aceptan que sus libertades personales sean conculcadas, como cuando a punta de pistola un ladrón consigue que se le entregue el botín. A lo que hay que sumarle el no poco importante FOMO (en el mercado financiero: fear of missing out, el miedo de quedarse afuera).

    De hecho, muchos me dijeron, como argumento para que aceptara el “drama del coronavirus” que si no lo hacía me quedaría solo y, en gran parte se cumplió, muchos medios importantes dejaron de publicar mis columnas, independientemente de que ahora casi no escribo, y en una de mis últimas columnas (Coronavirus: después puede venir lo peor) los improperios fueron masivos .

    Por supuesto que hoy todos saben que las cuarentenas draconianas solo sirvieron para destruir. Los mismos que insultaban ya hoy seguramente no lo harían, y los medios que de manera insistente hasta el hartazgo publicaban el “quédate en casa” hoy saben que eso fue contraproducente. Pero no lo reconocerán, jamás esperes un mea culpa. Por cierto, cuenta Egon von Greyerz que ha “pasado parte del verano -agosto 2021- en Suecia y ha sido reconfortante ver a la gente llevar sus vidas con normalidad. Casi nunca ves a alguien con una máscara en ningún lado”.

    Pero aun cuando ya muy pocos piensan en cuarentenas draconianas, todavía siguen insistiendo en que existe un grave peligro y que hay que vacunarse. Entre los muchos casos, me encontré con una persona que me dijo que ella, su hermana, su hija y su marido habían sufrido importantes efectos colaterales -alta fiebre, dolores de cabeza y musculares- luego de la segunda dosis.

    Lógicamente, esperaba que concluyera que no debíamos vacunarnos, sobre todo teniendo en cuenta de que estas reacciones colaterales son el idioma del cuerpo para avisar que ha sido intoxicado y nadie sabe, solo Dios, cuál será el efecto de esa intoxicación con el tiempo. Increíblemente, como producto del pánico que no la deja razonar, dio vuelta la lógica y concluyó, repitió, lo que le dicen los medios masivos: que debíamos todos vacunarnos para “terminar de una vez con esta pesadilla que nos trajo el covid 19”.

    Aunque todavía hay muchos gobiernos que cometen actos criminales como el de Australia que prohíbe Ivermectin para inducir la vacunación ante la falta de alternativas, en general las “autoridades” se alejan cada vez más de la vacunación obligatoria. El de Inglaterra ha anunciado que deja de lado los “pasaportes nazitarios” como los llama un amigo mío, mientras que Biden enfrenta una resistencia feroz y el Estado de Michigan anuncia que “los trabajadores con inmunidad natural no necesitan vacunarse”.

    Obviamente las autoridades, instituciones y, sobre todo, los medios masivos nunca reconocerán haberse equivocado y mentido de tal forma. De modo que jamás aceptarán que solo fue una cepa más de la gripe normal. Pero como llegará el tiempo en que ya no podrán disimular que la pared es blanca, y que no ha cambiado el color, crearán la “transverdad”: dirán que, quizás, la pared es blanca pero que “las autoridades, los expertos” y ellos la perciben negra y eso es lo que vale.

    Por cierto, como no estoy dispuesto a aceptar la transverdad, probablemente no vuelvan a publicar mis columnas aquellos que han dejado de hacerlo.

    En cualquier caso, habremos vuelto a la normalidad, a la de siempre dado que a la tontería de la “nueva normalidad” ya nadie la propone. El problema es que, si no se reconoce el error, si no se sinceran y dicen la verdad, lo más probable es que volvamos a caer en otra mentira con graves consecuencias. Como la “guerra contra el terrorismo” que aconsejaron los “expertos” -los Fauci- de entonces que llevó a EE.UU. a invadir Afganistán para “terminar con los talibanes” y hoy, después de miles de muertos, masiva destrucción y miles de millones de dólares gastados el ejército de EE.UU. se ofrece a colaborar con los mismos talibanes para enfrentar al Isis.

    Por suerte, no han aceptado la colaboración, de otro modo esto terminaría en una derrota frente al Isis pretendiendo colaborar con ellos para otra guerra.

  • Certificados falsos de vacunas crecen en el mercado, a medida que los pases de salud se vuelven obligatorios

    La firma de ciberseguridad israelí Check Point Research (CPR) ha sido testigo de un crecimiento exponencial en la actividad del mercado de certificados falsos de vacunas, principalmente a través de Telegram, dijo la compañía, a medida que aumentan los casos de Covid-19 en todo el mundo debido a la variante Delta.

    En solo unos meses, estas cuentas han aumentado en número en Europa y en todo el mundo, lo que ha provocado un aumento de los delitos cibernéticos, según han dicho expertos de la empresa de ciberseguridad.

    Desde el comienzo de la pandemia, la popularidad de estos canales se ha disparado. El número total de vendedores ha pasado de alrededor de 20 a 1,500 entre marzo y diciembre de 2020 y el número de suscriptores también está creciendo rápidamente, según los expertos de Check Point. Los canales siguen cambiando sus ofertas para mantenerse al día con las últimas reglas impuestas por los gobiernos nacionales.

    A pesar de que los sistemas nacionales de prevención son eficientes, rastrear este tipo de actividad se ha vuelto extremadamente desafiante, especialmente cuando se trata de viajes internacionales. Algunos países de la UE, ha introducido aplicaciones para teléfonos inteligentes para verificar si un certificado es auténtico o no, pero eso podría no ser suficiente. Además, las autoridades de control fronterizo carecen de una base de datos internacional de personas vacunadas en todo el mundo: algo que ha llevado la lucha contra el COVID-19 a una escala mayor.

    Los vendedores han ampliado la gama de países de certificados de vacunas falsos. En marzo, EE. UU., Reino Unido y Alemania representaron la mayoría de los anuncios. Actualmente, los vendedores en la red oscura anuncian tarjetas de vacunación falsas en todo el mundo, incluidos EE. UU., Reino Unido, Suiza, Pakistán, Países Bajos, Italia, Grecia, Indonesia y Francia.

    También ha habido un enfoque significativo en la distribución de dichos documentos falsos a través de la plataforma de mensajería Telegram. La cantidad de grupos en Telegram que anuncian tarjetas o certificados falsos de vacunación aumentó según la compañía, en un 257%, ya que CPR estima que hay más de 2.500 grupos activos actualmente. El número de seguidores del grupo para estos ha aumentado en un 566%, ya que estima grupos con 100.000 seguidores cada uno en promedio, con algunos grupos que superan los 450.000 seguidores.

    Los vendedores también han reducido el precio para comprar tarjetas de vacunación falsas a la mitad, de $ 200 cada una en marzo a tan solo $ 100 en la actualidad. «Por tan solo $ 100, los anuncios prometen el certificado Covid Digital de la UE, tarjetas de vacunación CDC y NHS Covid, junto con pruebas falsas de PCR Covid-19 para cualquiera que esté dispuesto a pagar», dice el informe.

    “Los anuncios destacan la posibilidad de viajar y trabajar libremente como beneficios de su producto. Los anuncios pretenden que sus tarjetas de vacunación están registradas y verificadas en el sistema NHS y CDC en línea, así como en la base de datos de la UE”, explicó CPR con más detalle.

    Oded Vanunu, Jefe de Investigación de Vulnerabilidades de Productos en Check Point dijo: “Creemos que el aumento más amplio del mercado está impulsado por la variante Delta que se extiende rápidamente y la urgencia de que todos se vacunen. De hecho, hay personas que no quieren vacunarse, pero quieren las libertades que conlleva la vacunación comprobada. Estas personas están recurriendo cada vez más a la darknet y Telegram».

    “Los proveedores eligen anunciarse y hacer negocios en Telegram porque amplía su distribución. Telegram es menos técnico de usar en comparación con la red oscura y puede llegar a una cantidad desmesurada de personas rápidamente. Desde marzo, los precios de las tarjetas de vacunación falsas se han reducido a la mitad y los grupos en línea de estos servicios fraudulentos de coronavirus cuentan con cientos de miles de seguidores. Recomiendo encarecidamente a las personas que no se comprometan con estos vendedores por nada, ya que estos vendedores buscan más que solo venderle tarjetas de vacunación falsas”, agregó Vanunu.

    Mercado.

  • El estado destructor de la pequeña empresa

    Desde el inicio de la Pandemia covidosa escribí artículos advirtiendo que la dictadura de encerronas y tapabocas iba a terminar causando daños más graves que el virus. Triste que aún seguimos dormidos. Enfoquemos en tema, el estado destructor de la pequeña empresa.

    Un buen amigo me comentó que favorecía las políticas que castigan a quienes no se vacunan, dado que vacunarse es “asunto de salud pública”. Igual sería con cualesquiera otras plagas virales, como las del pasado, que han llenado hospitales, causado muertes y sufrimiento. Lo medular del tema está en el alcance de la autoridad que hemos y debemos delegar a los gobiernos del estado. El propósito fundamental de una constitución es el de limitar el poder estatal. ¿Cuántas veces hay que repetirlo para entenderlo? O ¿será que no basta con repetir algo que debía ser más que obvio? ¿Acaso no es obvio que el abuso del poder por parte de la mayoría de nuestros politicastros?

    Perversa es la autoridad excedida y putrefacta: un diputado, ministro, juez, presidente, cura, papa, o más arriba. O, más abajo, tal como un padre de familia. El padre y madre son la piedra angular de la sociedad. No sólo es asunto de engendrar un nuevo ser humano, sino una función que es más que reproductiva. La función clave de desarrollo, protección, educación, y ser agente vital en su desarrollo. Pero, ¿qué tiene todo esto que ver con la pequeña empresa? ¡Todo! Pues igual que el mal padre destruye al hijo, el mal gobierno lo destruye todo; el estado destructor se cobra a sus ciudadanos. El problema en Panamá nace de la histórica perversidad de sus gobiernos; y estos, a su vez, son el reflejo de la falta de paternalismo responsable y de verdadero amor.

    Ahora, retomo el hilo del título en eso de “el estado destructor de la pequeña empresa.” Si damos o permitimos que las autoridades tengan y usen el poder de obligar a encerrar, vacunar, usar máscaras y tal, ¿dónde ponemos límites? Y si lo que tenemos no son políticos sino politicastros, ¿a dónde creen que nos llevará todo ello?

    Quien lea algo de la constitución panameña y tenga la capacidad de comprender lo que lee, verá que la misma no es un instrumento que limita el poder estatal sino todo lo contrario. Tomemos un solo artículo, el cual he citado a cansancio: Artículo 282: “El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares; pero el Estado las orientará, dirigirá, reglamentará, reemplazará o creará, según las necesidades sociales y dentro de las normas del presente Título…” “El Estado planificará el desarrollo económico y social…” ¿Necesito ampliarles el poder que esto confiere a nuestros politicastros? En todo caso, léanse los siguientes artículos del Título X de la Constitución.

    A través del tiempo nuestros politicastros se dedicaron a infectar mentes humildes con un “no a la privatización”. Y es que, si dices “no a la privatización”, automáticamente está diciendo sí a otra cosa. ¿Qué otra cosa? Si no la empresa privada, chica o grande ¿qué? Tal vez las botellas, el gobierno regalón y obeso. O, a favor de la politiquería corrupta o del capitalismo de compinches que sufrimos.

    La libertad es naturaleza y derecho humano. Nacemos y somos libres para hacer el bien. Pero, mi amigo me decía algo como: Si favoreces la libertad entonces no pagues impuestos, no hagas caso a los altos, a los semáforos, construye fuera de tu propiedad, no saques placa y tal… Le dije que eso no era libertad sino libertinaje, que no es lo mismo ni se escribe igual.

    Ser emprendedor es tener el coraje para asumir el riesgo de tomar tus ahorros y montar un negocio; sea una escuela, un hospital, un restaurante, etc. Ello requiere coraje porque de cada 10 empresas que nacen a los diez años 9 se van a pique y los inversionistas pierdan todo. Lo sé por experiencia propia y por la de familiares, amigos y tantos otros. Pero, tío pueblo, que no gusta de los ricos, quiere ser rico, pero sin privatización. ¡Plop!

    En fin, nuestro desgobierno está destruyendo miles de empresas y empobreciendo a todos. Ahora, esos mismos “geniales” politicastros, se están quedando sin $$$ para seguir con el relajo regalón. ¿Qué crees que pasará cuando se les acabe el $$$?

  • La intervención estatal y los malos incentivos que genera

    La intervención, quirúrgica o gubernamental, es cosa muy delicada. Pero, en particular las gubernamentales debemos verlas con inmenso recelo, dada su propensidad politiquera y corrupta. En el caso de la intervención quirúrgica, el cirujano tiene buenos incentivos para salvar y mejorar la salud del paciente; pero, en la arena política, los incentivos se inclinan a lo negativo. Sólo a manera de ejemplo, el cirujano sigue siendo cirujano luego de las elecciones; pero, el político, si es honesto y no promete el cielo y la tierra, lo más probable es que quede fuera de la jugada. Este es un problema cultural y tema de otro escrito.

    El ciclo económico típico tiene razones propias del mercado, tales como malas inversiones, que el mercado capta en sus señales de precios, llevando a las correcciones del caso. Las depresiones profundas típicamente se deben a la intervención gubernamental, de forma tal que anula los mecanismos correctores del libre mercado, lo cual prolonga y profundiza la crisis. En tal situación es probable que se llegue al grado de “estanflación”, como en 1970. La mala intervención se manifiesta con controles de precios, incluyendo los salarios, intervención en las tasas de intereses; y, ni hablar de lo que vivimos durante los encierros vacunos del COVID.

    Luego viene el gasto gubernamental deficitario, planillas abultadas y hasta groseras, supuestamente para dar asistencia; pero… el asunto es ¿asistencia a quiénes? Obvio que a los amiguitos o buenos clientes. Luego vienen los rescates a empresas que según los “expertos” que no se puede permitir que colapsen. Y si estas cosas no alcanzan, entonces vemos, tal como en los EE.UU. de Biden, astronómicas intervenciones económicas en supuestos proyectos de infraestructura. Y parte del engaño consiste en llamar “infraestructura” al parte y reparte, que permite quedarse con la mejor parte. Entonces, cuando todos esos esfuerzos interventores no funcionan y la economía se desploma, se van en busca de chivos expiatorios.

    La virulenta noción de que un gasto, o mal llamado “incentivo gubernamental”, pueda ser buena medicina es, no sólo absurda sino ridícula. Y ni hablar cuando la politiquería gubernamental decide redirigir gastos de supuestas inversiones hacia proyectos o programas populares; lo cual no está basado en criterios de emprendimiento sino del clientelismo político.

    Y más allá aún, están los supuestos subsidios que no subsidian, sino que crean dependencia y servidumbre. Los fondos de subsidio tienen que salir de algún lado. Salen del bolsillo de empresas y personas que han sabido producir. Pero si les quitas a éstos, bajo la suposición de que tío gobierno le va a dar mejor uso, entramos en el ámbito del engaño patrañero. Y los que terminan pagando el mayor precio son, precisamente, los más necesitados.

    Todo lo señalado nos retrotrae a esas actividades politiqueras que desvían la atención e inversión hacia áreas o actividades que procuran valerse de los supuestos regalos de incentivo; que distrae de la actividad económica productiva. Los agentes gubernamentales, que saben de los negocios oscuros, pero poco de los claros, desvían los dineros de actividades productivas.

    Semejantes artimañas politiqueras caen en el área de lo azaroso moral. A su vez, lo azaroso moral, que infecta la actividad gubernamental, afecta la actividad empresarial; que prostituye creando coyundas público/privadas perjudiciales.

    Tal vez el mejor ejemplo de intervencionismo castrante lo estamos viviendo hoy con la absurda intervención estatal en lo del COVID. Es la intervención miope que sólo ve y busca la ilusa “solución” del momento, sin ver que a más largo plazo el problema ya no será el COVID sino el virus interventor de la economía; el cual es aún más mortal que aquel de Wuhan.