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  • Wall Street descubrió la blockchain: la batalla ya no es por el dinero digital, sino por quién lo controla

    Wall Street descubrió la blockchain: la batalla ya no es por el dinero digital, sino por quién lo controla

    Durante años, buena parte del sistema financiero tradicional de Wall Street trató a las criptomonedas como una extravagancia tecnológica, una amenaza especulativa o, directamente, un problema que debía ser contenido mediante regulación.

    Ese debate empieza a quedar viejo.

    Goldman Sachs, Bank of America, Citi, Deutsche Bank y otras grandes instituciones financieras ya no están preguntándose si el dinero se moverá sobre blockchain. Están preparándose para emitirlo ellas mismas.

    Un consorcio integrado actualmente por 21 instituciones financieras anunció que constituirá durante 2026 una compañía destinada a emitir una stablecoin vinculada al dólar estadounidense durante el primer semestre de 2027. El proyecto, que comenzó en 2025 con apenas diez participantes, contempla posteriormente monedas vinculadas a otras divisas del G7, empezando probablemente por el euro.

    No es un experimento de una fintech exótica. Es Wall Street.

    Y posiblemente sea una de las noticias más importantes del año para entender hacia dónde se dirige el sistema monetario internacional.

    Del “cripto es una amenaza” al “queremos nuestra propia cripto”

    Conviene empezar haciendo una distinción que el entusiasmo tecnológico suele borrar: una stablecoin bancaria no es Bitcoin.

    Bitcoin es un activo monetario cuya arquitectura elimina la necesidad de confiar en un emisor central. No existe un Goldman Sachs de Bitcoin, ni un Ministerio de Bitcoin, ni un directorio que pueda decidir emitir otros veinte millones de bitcoins porque apareció una emergencia financiera.

    Una stablecoin bancaria, en cambio, seguirá siendo básicamente un pasivo emitido por una institución, denominado en una moneda fiduciaria y respaldado por activos financieros.

    Puede circular mediante blockchain, liquidarse las 24 horas, utilizar contratos inteligentes. Incluso puede ser tecnológicamente extraordinaria, pero sigue teniendo un emisor.

    Y donde existe un emisor existe también alguien capaz de establecer condiciones, identificar usuarios, congelar activos, rechazar operaciones o cumplir órdenes de una autoridad.

    La blockchain no elimina mágicamente el poder; puede descentralizarlo o puede hacerlo mucho más eficiente. Esa diferencia será fundamental durante la próxima década.

    La revolución que ganó sin tomar el poder

    Hay, sin embargo, algo extraordinariamente interesante en lo que acaba de ocurrir.

    Durante décadas el sistema financiero funcionó sobre infraestructuras construidas específicamente alrededor de intermediarios: bancos corresponsales, cámaras de compensación, custodios, agentes de transferencia, sistemas nacionales de liquidación y horarios bancarios.

    Bitcoin introdujo otra posibilidad: un libro contable global capaz de transferir propiedad digital sin que cada movimiento necesitara reconciliar varias bases de datos privadas.

    Después llegaron Ethereum, las stablecoins y la tokenización.

    Y lentamente ocurrió algo curioso, el establishment financiero que debía demostrar que aquella tecnología era innecesaria comenzó a adoptarla.

    Hay otra noticia de estas mismas horas que permite comprender la dimensión del cambio.

    La Securities and Exchange Commission estadounidense propuso el 1 de septiembre modernizar por primera vez en décadas las reglas aplicables a los transfer agents, actores fundamentales para registrar y transferir la propiedad de acciones.

    La propia SEC señala expresamente que las nuevas reglas pretenden adaptarse a procesos contemporáneos que incluyen el uso de blockchain en emisiones de valores y transferencias de acciones. Las reglas existentes datan fundamentalmente de finales de los años setenta y principios de los ochenta.

    Por supuesto, es todavía una propuesta regulatoria, pero el cambio conceptual es enorme.

    Ya no estamos discutiendo únicamente si alguien puede comprar bitcoin desde una aplicación. Estamos empezando a discutir si acciones, bonos, fondos, depósitos y dinero pueden acabar compartiendo una infraestructura financiera tokenizada y eso cambia completamente el tablero.

    Europa tampoco quiere quedarse afuera

    La competencia ya ha comenzado.

    Qivalis, el proyecto europeo destinado a emitir una stablecoin regulada denominada en euros, pasó de doce bancos en febrero a 37 instituciones financieras de 15 países europeos en mayo de este año. Su diseño prevé respaldo uno a uno en euros y cumplimiento del régimen europeo MiCA. BBVA participa, además, tanto en Qivalis como en la nueva iniciativa internacional de stablecoin bancaria.

    Es difícil interpretar semejante movimiento coordinado como una moda pasajera.

    Los bancos han descubierto algo que Tether y Circle comprendieron bastante antes: una moneda fiduciaria puede conservar su unidad de cuenta tradicional y, al mismo tiempo, adquirir características tecnológicas que el sistema bancario convencional nunca ofreció: transferencias permanentes, liquidación prácticamente inmediata, programabilidad, interoperabilidad internacional, custodia digital o mercados funcionando las veinticuatro horas. Y probablemente costos radicalmente inferiores en numerosos procesos. Hay mucho dinero en juego.

    Tether, solamente, tiene más de 180.000 millones de dólares emitidos y ha generado beneficios extraordinarios administrando los activos que respaldan USDT. Es perfectamente lógico que los bancos observen ese negocio y se pregunten por qué deberían dejarlo enteramente en manos de empresas nacidas fuera del sistema bancario.

    Hayek estaría interesado, pero probablemente haría algunas preguntas

    Desde una perspectiva liberal, la llegada de stablecoins privadas presenta una paradoja interesante: por un lado, cualquier mecanismo que introduzca competencia en la provisión de servicios monetarios merece atención; durante demasiado tiempo asumimos que moneda e infraestructura monetaria debían ser prácticamente sinónimos del Estado. No necesariamente.

    Una persona podría utilizar dólares mediante USDC, USDT, una stablecoin de un consorcio bancario, depósitos tokenizados, Bitcoin o cualquier otra solución que consiga suficiente aceptación. Cuantos más oferentes existan, mayor será potencialmente la competencia por seguridad, costes, privacidad, reservas, velocidad y calidad del servicio.

    Eso es bastante diferente de una CBDC.

    Una moneda digital de banco central introduce potencialmente un único emisor público, una infraestructura vinculada directamente a la autoridad monetaria y una capacidad tecnológica de supervisión que nunca existió con el efectivo.

    Una stablecoin privada pertenece a otra categoría, pero “privada” no significa necesariamente “libre”, especialmente cuando quienes compiten son gigantes financieros estrechamente regulados por los mismos Estados.

    Podríamos terminar teniendo diez stablecoins diferentes cuyo funcionamiento práctico estuviera sometido a casi exactamente las mismas reglas de identificación, vigilancia, censura y autorización.

    Habría competencia entre marcas.No necesariamente competencia entre modelos monetarios.

    El peligro de confundir tokenización con descentralización

    Ésta probablemente sea la cuestión más importante.

    Blockchain es una tecnología. Descentralización es una estructura institucional. No son lo mismo.

    Un banco central podría emitir una CBDC sobre una blockchain y seguir teniendo control absoluto sobre esa moneda; un banco comercial puede tokenizar depósitos y conservar control completo sobre las cuentas; una bolsa puede registrar acciones mediante tecnología de registro distribuido y continuar decidiendo quién puede operar. Incluso podríamos construir un sistema financiero extremadamente eficiente técnicamente y simultáneamente mucho más invasivo en términos de privacidad.

    Ese escenario debería preocupar especialmente a los liberales.

    Porque uno de los errores más habituales de nuestra época consiste en confundir digitalización con libertad. La digitalización puede reducir intermediarios, pero también puede aumentar extraordinariamente la capacidad de control.

    El efectivo posee una característica que suele pasar inadvertida precisamente porque siempre estuvo allí: permite realizar una transacción legítima sin solicitar autorización tecnológica a nadie.

    En un sistema completamente tokenizado esa propiedad podría desaparecer.

    Por eso la pregunta relevante no será simplemente “¿Está funcionando sobre blockchain?”, sino ¿Quién controla las claves, quién puede modificar las reglas y quién puede impedir una transacción?. Son preguntas mucho más importantes que el nombre de la tecnología utilizada.

    Hasta el G20 cambió el lenguaje

    La transformación puede observarse incluso en los organismos internacionales.

    Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 reunidos el 31 de agosto y 1 de septiembre reconocieron expresamente el papel potencialmente transformador de los activos digitales para el crecimiento económico y destacaron el papel del sector privado en esa innovación.

    Al mismo tiempo, comoe ra de esperarse, reclamaron marcos regulatorios, supervisión, protección de la estabilidad financiera y aplicación de las normas FATF sobre activos virtuales. También señalaron específicamente la importancia de las stablecoins y de los pagos transfronterizos.

    Vale la pena observar la evolución semántica.

    Hace algunos años la discusión internacional giraba fundamentalmente alrededor del riesgo; hoy se habla simultáneamente de riesgo y oportunidad.

    No significa que los gobiernos hayan abrazado el ideal cypherpunk, sino algo bastante más sencillo: ya comprendieron que no podrán ignorar esta infraestructura.

    La verdadera batalla acaba de empezar

    Durante la primera etapa de Bitcoin, el conflicto parecía sencillo.

    Estado versus criptomonedas; Banco central versus dinero privado; Wall Street versus descentralización. Pero la realidad resultó bastante más interesante.

    La tecnología está siendo absorbida por las mismas instituciones que inicialmente amenazaba y ahora comienza una segunda batalla.

    No será una batalla entre dinero digital y dinero analógico, el dinero será digital de cualquier manera.

    La discusión será qué clase de dinero digital tendremos.

    Podemos terminar con una arquitectura abierta donde Bitcoin, stablecoins, depósitos tokenizados, monedas privadas y sistemas descentralizados compitan entre sí.

    O podemos terminar simplemente trasladando el sistema financiero existente a una infraestructura tecnológica mucho más eficiente, manteniendo los mismos intermediarios y añadiendo capacidades de supervisión que antes eran imposibles.

    Incluso podríamos terminar con algo peor: un ecosistema donde los bancos privados proporcionen la interfaz mientras los Estados establecen las condiciones de circulación del dinero mediante identificación permanente, listas negras automáticas y restricciones programables.

    Sería blockchain, también tokenización. Hasta pordríamos llamarlo innovación; pero difícilmente sería la revolución monetaria que imaginaron quienes construyeron Bitcoin.

    Por eso el anuncio de Goldman Sachs, Bank of America, Citi y Deutsche Bank importa mucho más que saber si Bitcoin cotiza hoy a 75.000, 77.000 u 80.000 dólares.

    El precio nos dice cuánto alguien está dispuesto a pagar hoy; la infraestructura nos dice cómo podría funcionar el dinero mañana. Y allí está ocurriendo algo extraordinario.

    Después de intentar durante años domesticar a las criptomonedas, Wall Street parece haber comprendido finalmente que no puede detener la tecnología, así que ha elegido una estrategia mucho más inteligente: entrar en ella.

    La cuestión que queda abierta es si esa entrada producirá competencia monetaria y mayor libertad individual o simplemente construirá una versión tokenizada del viejo sistema financiero.

    Porque la gran discusión de los próximos años ya no será si utilizaremos blockchain, será mucho más antigua y mucho más importante: quién tendrá el poder sobre nuestro dinero.

  • Ripple, XRP y el desafío a SWIFT: de la disputa con la SEC a la reinvención de los pagos globales

    Cuando Ripple Labs lanzó el protocolo XRP en 2012, la ambición era clara: crear una red capaz de mover valor con la misma fluidez que circula la información en internet. El diseño del XRP Ledger (XRPL) introdujo innovaciones notables para la época: un sistema de consenso distinto al proof of work de Bitcoin, liquidaciones en segundos y comisiones fraccionales. El objetivo inicial no era ser una “criptomoneda especulativa”, sino un rail de pagos eficiente, interoperable y adoptable por instituciones financieras.

    Sin embargo, la trayectoria de Ripple no fue lineal. En 2020 la SEC de Estados Unidos demandó a la compañía, alegando que XRP era un valor no registrado. Durante tres años, la incertidumbre regulatoria empañó el proyecto. Finalmente, en 2023, los tribunales fallaron que XRP, en su comercialización secundaria, no constituía un valor y el caso se cerró definitivamente en Agosto del 2025. Con ese lastre levantado, Ripple recupera su agenda original: competir con SWIFT en el terreno de los pagos transfronterizos.

    SWIFT: el estándar… con grietas crecientes

    Fundada en 1973 y con sede en Bélgica, SWIFT conecta a más de 11.000 instituciones financieras en 200 países. Su papel es crucial, pero limitado: es un sistema de mensajería, no de liquidación. Para que el dinero se mueva realmente, los bancos deben recurrir a corresponsales y a cuentas prefinanciadas (nostro/vostro), lo que implica costos, demoras y una cascada de comisiones.

    Además, SWIFT es vulnerable a la interferencia gubernamental: en 2012 fue utilizada para excluir a Irán, y en 2022 a bancos rusos tras la invasión a Ucrania. Este carácter de “palanca geopolítica” convierte a SWIFT en un punto único de estrangulamiento, donde decisiones regulatorias pueden aislar a países o instituciones enteras.

    La sobre-regulación post-2008 añadió otra capa de complejidad: las exigencias AML/CFT encarecieron la banca corresponsal, reduciendo relaciones en mercados emergentes (de-risking) y dejando a millones de personas con menos acceso a pagos globales.

    Ripple/XRP: menos pasos, menos fricción

    Aquí Ripple ofrece una alternativa estructural. Su producto On-Demand Liquidity (ODL) convierte divisas en XRP y de vuelta en cuestión de segundos a través de exchanges regulados, eliminando la necesidad de cuentas prefinanciadas en múltiples países. Esto reduce la dependencia de corresponsales, libera capital inmovilizado y acorta la cadena de cumplimiento.

    Las ventajas adicionales son claras:

    • Velocidad: liquidaciones en segundos, contra horas o incluso días en SWIFT (aunque gpi mejoró mucho la trazabilidad, no siempre significa liquidación inmediata).
    • Costo: comisiones de fracción de centavo por transacción en XRPL, frente a las tarifas acumuladas en cada banco corresponsal.
    • Disponibilidad: XRPL opera 24/7/365, sin cortes ni dependencias de horarios bancarios.
    • Liquidez dinámica: el DEX nativo del XRPL y el auto-bridging permiten encontrar rutas de conversión eficientes entre pares.
    • Transparencia: cada liquidación queda registrada en la cadena, facilitando conciliación y auditoría en tiempo real.

    En términos de gobernanza, la descentralización relativa del XRPL evita que una sola entidad pueda “apagar” la red, aunque los on/off-ramps sigan sujetos a normativas locales. Aun así, es un substrato más resiliente que un consorcio legal centralizado y regulado como SWIFT.

    Limitaciones y realismo

    No todo es ventaja para Ripple. El efecto red de SWIFT es formidable: décadas de integración con core banking y un estándar de datos (hoy ISO 20022) que se ha vuelto lenguaje común. Muchos bancos prefieren mejorar lo existente antes que migrar a un rail alternativo. Además, la entrada y salida en fiat sigue requiriendo cumplimiento estricto en cada jurisdicción.

    Sin embargo, el diferencial de Ripple está en aliviar los dolores estructurales: reducir pasos innecesarios, democratizar acceso a liquidez y limitar la dependencia de nodos políticos. En un contexto donde las sanciones financieras son cada vez más frecuentes, esa resiliencia puede volverse atractiva incluso para actores que hoy son firmes usuarios de SWIFT.

    El futuro de los pagos globales

    La historia de Ripple y XRP es la de un proyecto que pasó de ser un experimento cripto a un contendiente real contra un sistema con medio siglo de hegemonía. La disputa con la SEC fue apenas un obstáculo en un trayecto más ambicioso: reinventar la infraestructura de pagos globales.

    SWIFT representa solidez, escala y tradición, pero también fricción, sobre-regulación y vulnerabilidad política. Ripple, en cambio, aporta velocidad, eficiencia y resistencia a la manipulación centralizada.

    La pregunta ya no es si Ripple puede reemplazar a SWIFT, sino cuántos bancos estarán dispuestos a probar un rail que no les exige cambiarlo todo, pero sí les promete liquidaciones más rápidas, más baratas y más libres de ataduras políticas.

  • ¿Para qué un “Lambo” cuando puedes construir libertad?

    En los primeros años del boom cripto, el grito de guerra era claro: “When Lambo?”. Compra un par de Bitcoin, deja que suba 10x, y en teoría todo encaja: te compras un Lamborghini, lo presumes en redes y te integras al estereotipo del crypto bro. Pero dentro de esa narrativa hay una contradicción fundamental que los libertarios debemos cuestionar: la idea de convertir la descentralización y el dinero tradicionalmente abuso-centrado en un símbolo de estatus materialista, no fundado en valores como fue intencionalmente creado según el white paper sobre Bitcoin.

    Esta obsesión con Lamborghinis no surge de valores épicos como libertad, autonomía o propiedad voluntaria; más bien, es un reflejo del culto al consumismo y la aprobación social del “nuevo rico”. Sin ir muy lejos, en 2017 y 2021 la proliferación de hashtags como “#bitcoin” junto a “Lamborghini” mostraba un vínculo casi automático entre riqueza cripto y ostentación. Incluso Lamborghini Newport Beach celebró en redes sociales ser el primer concesionario en aceptar pagos con BTC.

    Pero ese fetiche no es sinónimo de progreso: se basa en la ilusión del enriquecimiento rápido. Vitalik Buterin lo definió perfectamente: “If all that we accomplish is lambo memes and immature puns… I WILL leave”. En un entorno libertario, donde cada individuo es responsable de su vida y beneficioso del trabajo voluntario, ¿por qué perseguir símbolos de sacrificio colectivo en vez de soluciones que aporten libertad?

    Afortunadamente, la tendencia actual del ecosistema cripto muestra cambios positivos. El capital generado no sólo se dirige a Ferraris llenos de humo, sino que comienza a inyectarse en bienes más productivos y sostenibles: educación, tecnologías descentralizadas y, sobre todo, mercado inmobiliario. Un estudio de 2024 reveló que cada dólar de ganancia cripto impulsó unos $0.09 en consumo y $0.15 en precios de vivienda local . Un camino muy distinto al consumo ostentoso: es inversión con raíces y valor duradero.

    Además, esta transformación refleja el despertar de una comunidad más exigente. Dejar atrás al “crypto bro” es pasar del meme al mensaje: menos “to the moon” y más confianza en contratos inteligentes, DApps e intercambios libres y voluntarios sin intermediarios. Se trata de usar la tecnología para reducir el poder del Estado y la banca central, no para vestir sneakers de diseñador.

    También gana fuerza la madurez cultural dentro del ecosistema: ya no sólo la élite blanca y masculina consume criptomonedas; hoy el perfil es más diverso y equitativo, reflejando un ideal libertario de inclusión voluntaria y elección individual.

    En este nuevo capítulo, la comunidad cripto se replantea qué significa en verdad construir libertad. Ya no se trata de fanfarrias ni selfies con autos exóticos, sino de crear soluciones emergentes: redes resilientes, contratos autónomos y soberanía financiera bajo tu propio control.

    Por supuesto, una parte siempre seguirá soñando con Lambos —una fantasía legítima en sociedades libres— pero como libertarios debemos promover una visión donde la independencia económica se traduzca en libertad real, no en posesiones brillantes que desaparecen al apagar la red.

    Entonces, la pregunta libertaria no es “When Lambo?”, sino: ¿cómo usamos la cripto-tecnología para construir sociedades menos coercitivas, más justas y realmente libres? Ese debería ser el verdadero motor de nuestra revolución.

  • Una mirada al universo de los ETF Bitcoin

    El ETF de Bitcoin ha acaparado la atención en el mundo de las criptomonedas. Los seguidores de las monedas digitales esperaban ansiosos la llegada de un fondo de inversión de este tipo al mercado estadounidense. Argumentaban que sería un producto de fácil comercialización, ampliando el acceso de los inversores comunes a las criptomonedas.

    En medio de la reciente fiebre por los ETF, surge la pregunta: ¿qué son los ETF y, específicamente, los ETF de criptomonedas? Este artículo tiene como objetivo ofrecer una guía fundamental sobre los ETF, desde su definición hasta cómo adquirirlos y qué esperar de ellos.

    A pesar de su reciente relación con los activos digitales, los ETF tienen una larga historia y son uno de los productos de inversión más conocidos en el mercado tradicional de valores.

    En medio de la fiebre actual, muchas personas pueden preguntarse qué son los ETF y, en última instancia, qué son los ETF de criptomonedas y por qué han suscitado tanto interés este 2023. Este artículo busca proporcionar una guía básica para comprender todo sobre los ETF, desde su concepto hasta cómo adquirirlos y qué esperar de ellos.

    ¿Qué es un ETF?

    ETF son las siglas en inglés de Exchange-traded fund (fondo cotizado en bolsa) o, en su traducción al español, fondo negociado en bolsa. Este tipo de producto de inversión existe desde la década de los 90 y, al igual que los fondos mutuos, representa un valor de inversión colectiva donde los inversores reúnen dinero en una cartera única administrada profesionalmente.

    Una de sus ventajas radica en ofrecer a los inversores exposición directa al rendimiento de un activo sin necesidad de poseerlo físicamente. Los ETF se negocian en bolsa, a diferencia de los fondos mutuos, lo que significa que se pueden comprar o vender en una bolsa de valores, similar a una acción normal.

    La mayoría de los ETF siguen pasivamente un índice de referencia, como el S&P 500. Sin embargo, lo interesante de estos fondos es que pueden estar compuestos por una amplia variedad de activos, incluyendo acciones, materias primas, bonos, divisas, criptomonedas y otros, ofreciendo una «canasta» o colección de inversión mediante un solo vehículo, aunque también pueden ofrecer exposición a un solo activo.

    Tipos de ETF

    Debido a su versatilidad y capacidad para estar compuestos por una amplia variedad de tipos de inversión, los ETF pueden ser de varios tipos según sus características, incluyendo el tipo de activo subyacente, la gestión y la estructura.

    Según su tipo de activo subyacente:

    – Bonos: Ofrecen rendimientos constantes con un riesgo reducido, incluyendo bonos gubernamentales y corporativos, sin tener una fecha de vencimiento.
    – Acciones: Son más riesgosos y se componen de una canasta de acciones para rastrear un solo sector o industria.
    – Materias primas: Vinculados directamente a mercancías como el oro o el petróleo crudo.
    – Divisas: Invierten en una única moneda fiduciaria o en una canasta de divisas.
    – Sectoriales: Se centran en sectores específicos, como tecnología, finanzas, etc.

    Según su gestión:

    – De gestión pasiva: Suelen tener comisiones de gestión más bajas y siguen el rendimiento de un índice de referencia.
    – De gestión activa: Tienen comisiones de gestión más altas y buscan superar el rendimiento del índice.

    Según su estructura:

    – Físicos: Invierten directamente en los activos del índice de referencia.
    – Sintéticos: Utilizan derivados para replicar el rendimiento del índice.
    – Apalancados: Ofrecen una rentabilidad multiplicada por un factor determinado.

    Diferencia entre ETF, ETN y ETP

    Los ETF no deben confundirse con los Exchange-traded notes (ETN) y los Exchange-traded products (ETP). Aunque se asemejan por ser productos de inversión cotizados en bolsa, existen diferencias clave entre ellos.

    – ETN: Son notas de deuda cotizadas en bolsa emitidas por una institución financiera y respaldadas por un activo subyacente. Suelen tener comisiones de gestión más altas que los ETF.
    – ETP: Es un término general que se refiere a todos los tipos de vehículos cotizados en bolsa, incluyendo ETF y ETN, además de otros fondos.

    Ventajas de invertir en ETF

    Los ETF son una forma asequible y fiscalmente eficiente de acceder a una amplia gama de clases de activos. Al cotizarse como las acciones, se pueden comprar y vender a cualquier hora y ofrecen diferentes tipos de órdenes que no están disponibles en otros productos de inversión.

    El mercado de ETF en Estados Unidos tenía 5.450 millones de dólares en activos bajo gestión a finales de octubre de 2023.

    Desventajas y riesgos

    Sin embargo, como cualquier inversión, los ETF tienen desventajas y riesgos, como la volatilidad de los activos subyacentes y los riesgos de liquidez, especialmente en períodos de volatilidad del mercado.

    ETF de criptomonedas

    Los ETF de criptomonedas son productos de inversión vinculados a activos digitales como Bitcoin. Pueden ser de diferentes tipos, incluyendo ETF al contado, basados en futuros de criptomonedas o vinculados a empresas del sector Blockchain.

    ETF Bitcoin: ¿Qué son y por qué causan revuelo?

    Los ETF de Bitcoin han capturado la atención durante este año, aunque el interés en este tipo de vehículo de inversión ha estado presente en la comunidad de criptomonedas desde hace aproximadamente 10 años.

    La SEC de EE. UU. ha mostrado cautela respecto a aprobar un ETF de Bitcoin al contado, citando preocupaciones sobre manipulación de mercado y protección de inversores.

    La aprobación de un ETF Bitcoin al contado en Estados Unidos sigue siendo un asunto pendiente. La presentación de BlackRock en 2023 marcó una señal sobre el creciente apetito de las instituciones financieras por esta nueva clase de activos.

    Expectativas por ETF Bitcoin

    La incursión de actores de alto perfil, como BlackRock y Fidelity, ha generado un optimismo considerable entre los participantes del mercado. Se anticipa que la SEC podría finalmente aprobar un ETF Bitcoin al contado, pero esto aún no está garantizado.

    Larry Fink, CEO de BlackRock, ha sugerido que la fiebre por los ETF de Bitcoin refleja un «interés reprimido en las criptomonedas». Sin embargo, la aprobación de estos ETF podría abrir las puertas a un grupo más amplio de inversores, inyectando miles de millones de dólares al mercado y potencialmente impulsando los precios de las principales criptomonedas.

    Aunque los analistas difieren en sus predicciones sobre el impacto exacto en el precio de Bitcoin tras la aprobación de un ETF al contado en EE. UU., algunos sugieren que podría llevar a un aumento significativo, como sucedió tras la cotización de los primeros ETF de futuros de Bitcoin en 2021.

    A finales de ese mismo año, el precio de Bitcoin alcanzó un máximo histórico, y si la historia se repite, podríamos ver un alza significativa, incluso predicciones de precios cercanos a los USD $100,000.

    ¿Dónde comprar ETF Bitcoin?

    Los ETF se pueden adquirir y vender en la mayoría de las bolsas de valores del mundo. En Estados Unidos, se negocian en bolsas como la Bolsa de Nueva York (NYSE), la Bolsa Nasdaq (Nasdaq), y la Bolsa de Valores de Chicago (CME).

    Los inversores pueden comprar y vender ETF a través de brókers tradicionales o mediante plataformas en línea que ofrecen servicios de corretaje. Ejemplos incluyen Robinhood, eToro, XTB, Interactive Brokers, entre otros, siendo estos más accesibles para los consumidores minoristas.

    ¿Cómo comprar un ETF Bitcoin?

    Invertir en ETF es relativamente sencillo con plataformas financieras como Robinhood y eToro. El proceso generalmente se resume en cuatro pasos:

    1. Abrir una cuenta en una plataforma.
    2. Buscar y seleccionar el ETF deseado.
    3. Ingresar la cantidad a invertir.
    4. Comprar el ETF y mantenerlo.

    Conclusiones

    – Los ETF son fondos de inversión negociados en bolsa que ofrecen exposición a una amplia gama de activos.
    – Pueden ser una forma eficiente de diversificar una cartera y acceder a activos difíciles de invertir directamente.
    – Aunque los ETF de Bitcoin han generado un gran interés, su aprobación en Estados Unidos sigue pendiente, con expectativas y predicciones variadas sobre su impacto en el mercado.

    Q&A sobre ETF

    ¿Cómo funcionan los ETF?

    Un gestor crea un ETF basado en una estrategia particular, como rastrear un índice. Los inversores compran y venden acciones del ETF en la bolsa, y el precio se basa en el valor de los activos del fondo.

    ¿Cuál es la diferencia entre un ETF y un fondo mutuo?
    Los ETF se negocian en bolsa, mientras que los fondos mutuos se compran y venden directamente con el gestor del fondo. Los ETF tienden a tener comisiones de gestión más bajas y mayor accesibilidad.

    ¿Cuál es el ETF ideal para su cartera?
    Depende de los objetivos de inversión y la tolerancia al riesgo del inversor. Es importante investigar los diferentes tipos de ETF y considerar su historial de rendimiento.

    ¿Cuánto cuestan los ETF?
    El precio de los ETF varía ampliamente, desde alrededor de USD $5 hasta más de USD $500, dependiendo del tipo y la complejidad.

    ¿Cuáles son los factores a tener en cuenta al elegir un ETF?
    Los objetivos de inversión, la tolerancia al riesgo, las comisiones y el rendimiento histórico son factores clave a considerar al elegir un ETF.

    ¿Cómo ganar dinero con los ETFs?
    Principalmente a través de ganancias de capital al vender un ETF a un precio más alto o mediante dividendos que algunos ETF pagan.

    ¿Cuándo se aprobará un ETF Bitcoin?
    Aunque se han hecho predicciones, la fecha exacta de aprobación de un ETF Bitcoin en Estados Unidos aún no está confirmada.

     

  • NAB, el banco nacional de Australia, utiliza stablecoin para transferencias transfronterizas

    El Banco Nacional de Australia (NAB) ha logrado un hito mundial al completar una transacción utilizando una stablecoin respaldada por una moneda fiduciaria. En colaboración con la empresa de pagos internacionales CCBill, NAB utilizó una stablecoin vinculada al dólar australiano, denominada «AUD Utility Token», para transferir fondos de una cuenta bancaria australiana a una cuenta bancaria estadounidense en una cadena de bloques pública de capa uno.

    Esta transacción piloto en la cadena de bloques Ethereum pública y sin permiso implicó el despliegue de contratos inteligentes de monedas estables para siete monedas mundiales importantes ( dólares australianos, neozelandeses, de Singapur y estadounidenses, euros, yenes y libras esterlinas). El éxito del piloto demuestra el potencial para reducir las transacciones transfronterizas de días a minutos y acerca a NAB un paso más para permitir a los clientes que operan en múltiples jurisdicciones y monedas una experiencia más simple y rápida, comenzando con clientes corporativos e institucionales.

    El Gerente General Ejecutivo de Mercados de NAB, Drew Bradford, dijo que NAB estaba invirtiendo para desarrollar el ecosistema de activos digitales más seguro, simple y seguro de Australia.

    “Estamos comprometidos a buscar las oportunidades de activos digitales adecuadas con claros beneficios para el cliente. Llevar monedas estables de múltiples monedas al mercado demuestra el enfoque de NAB en la simplificación de los protocolos bancarios internacionales para aumentar la velocidad y la transparencia al tiempo que reduce los costos y la complejidad para los clientes”, dijo Bradford.

    “Creemos que los elementos del futuro de las finanzas estarán habilitados para blockchain y ya estamos presenciando un cambio rápido en el mercado de la tokenización. Los marcos de gobernanza estrictos que tenemos garantizan que podemos respaldar la creación de un sistema financiero digital seguro y confiable”.

    La moneda estable australiana de NAB, AUDN, que estará totalmente respaldada uno por uno con el dólar australiano y se administrará como un pasivo del banco, será la piedra angular de las ambiciones de NAB en activos digitales. Además, realizar transacciones en una cadena de bloques de capa uno pública y sin permiso permitirá una mayor transparencia, accesibilidad y escalabilidad. NAB espera apoyar a clientes corporativos e institucionales seleccionados para realizar transacciones utilizando activos digitales para fines de 2023.

    NAB se asoció con los principales proveedores de tecnología Blockfold y Fireblocks para que este piloto construya e implemente sus monedas estables. Esto incluye aprovechar su experiencia para la creación de contratos inteligentes, acuñar y quemar su moneda estable de forma segura y administrar la custodia directa de los activos digitales en la tecnología blockchain.

    El CEO y cofundador de Fireblocks, Michael Shaulov, dijo: «Australia sigue siendo un abanderado mundial de la tokenización en los servicios financieros, con NAB a la cabeza en el primer caso de uso del mundo de una gran institución financiera que aprovecha una cadena de bloques pública para cross- rieles de pago fronterizos. La ejecución comercial exitosa de NAB marca el comienzo de la evolución de los servicios financieros de la Web2 a la Web3, respaldada por la tecnología blockchain, así como por una sólida gobernanza y gestión de riesgos”.

    El CEO y cofundador de BlockFold, Francois Schonken, dijo: “La ejecución de acuerdos transfronterizos en múltiples monedas de NAB en una cadena de bloques pública es emocionante. Esta operación marca el primer intercambio multidivisa transfronterizo ejecutado por una moneda estable respaldada por una gran institución financiera regulada (NAB). El ecosistema NAB de monedas estables pone en marcha rieles de pago transfronterizos que desbloquean el potencial de tokenización tanto para activos del mundo real como para productos financieros”.

    La transacción realizada por NAB y CCBill es un ejemplo de cómo las criptomonedas y la tecnología blockchain pueden ser utilizadas para transformar la industria de pagos internacionales. Esta transacción histórica demuestra el potencial de las stablecoins respaldadas por monedas fiduciarias para simplificar y acelerar el proceso de transferencia de fondos, al mismo tiempo que reduce significativamente los costos asociados.

    A medida que las criptomonedas y la tecnología blockchain continúan evolucionando y ganando aceptación, es probable que veamos más innovaciones emocionantes en este espacio en el futuro cercano.

  • Banco de Rusia emitió una garantía bancaria en Yuan chino utilizando tecnología blockchain

    La emisión de garantías bancarias es una práctica común en la industria financiera. Una garantía bancaria es una promesa formal de un banco de cumplir con las obligaciones financieras de su cliente en caso de que el cliente no pueda cumplir con esas obligaciones. Las garantías bancarias son comúnmente utilizadas en transacciones internacionales para asegurar que las partes involucradas cumplan con sus obligaciones.

    La emisión de garantías bancarias tradicionalmente ha sido un proceso manual y tedioso. Sin embargo, la tecnología Blockchain ha permitido automatizar y digitalizar el proceso, lo que reduce el tiempo y los costos involucrados en la emisión de garantías bancarias. Pero ahora a ello se le suma un componente político: evita el bloqueo o sanciones de países terceros ya que se difumina la intermediación financiera. El uso de yuan chino en la transacción comercial indica una mayor cooperación financiera entre Rusia y China, una de las consecuencias de la guerra producida por la invasión de Rusia a Ucrania.

    En una demostración del potencial de la tecnología blockchain en la banca, el Banco de Crédito de Rusia (MKB) ha emitido una garantía bancaria en yuan chino utilizando esta tecnología. La transacción se realizó a través de Masterchain, una plataforma de cadena de bloques nacional creada por el Banco Central de Rusia para transferir activos digitales entre los participantes. El tamaño de la garantía digital fue superior a los 100 millones de yuanes chinos (cerca de USD $144 mil).

    La tecnología blockchain es conocida por su capacidad para mejorar la transparencia, la seguridad y la eficiencia en una variedad de industrias, incluyendo la banca. En este caso, la emisión de una garantía bancaria en yuan chino utilizando blockchain proporciona una mayor seguridad y transparencia en el proceso.

    La garantía bancaria emitida por el banco de Rusia se convierte en un contrato inteligente en la blockchain, lo que significa que todas las partes involucradas tienen acceso a él y pueden verificar su autenticidad. Además, la tecnología blockchain garantiza que la garantía bancaria sea irrevocable y no pueda ser modificada.

    En un comunicado de prensa, el MKB,  explicó que la garantía está denominada en la moneda a la que están vinculados los contratos del importador. En caso de un pago en virtud de él, el proveedor recibirá rublos rusos a un tipo de cambio acordado por las partes.

    La garantía bancaria fue acordada por las tres partes interesadas: el principal, el banco garante y el beneficiario. La ventaja promocionada de usar un documento digital, que aparentemente no se puede falsificar ni perder, es que el beneficiario no necesita esperar la versión en papel o solicitar una confirmación al banco sobre la autenticidad de la garantía.

    ‘Esta es la primera garantía bancaria digital en el mercado, que se emitió en yuanes, a través del sistema Masterchain. La mayoría de los contratos de comercio exterior se atienden en moneda china, y la demanda de pagos en yuanes solo está creciendo’, comentó Natalya Bahova, directora del Departamento de Finanzas Internacionales y Estructuradas de MKB.

    Rusia más cerca que nunca del Yuan

    El yuan se convierte en una alternativa económica cada vez más popular en Rusia, en detrimento del dólar. En medio de las sanciones y la volatilidad del rublo, tanto el gobierno como las empresas y los consumidores minoristas han recurrido cada vez más al yuan, también conocido como renminbi.

    Un informe del Wall Street Journal destaca esta tendencia creciente de adopción de la moneda china. Según el informe, el yuan ha asumido un papel cada vez más importante en el fondo de riqueza soberano de la nación y las exportaciones rusas en yuanes han aumentado un 14%. Además, las empresas locales emiten cada vez más bonos en esta moneda.

    Una de las razones de este aumento en la adopción del yuan es que solicitar préstamos en yuanes es más barato que en rublos. También se destaca que los hogares rusos están recurriendo cada vez más al yuan como alternativa de ahorro, con casi USD $6.000 millones en yuanes depositados en bancos rusos para fines de 2022.

    En un esfuerzo por apartarse del dólar y otras divisas occidentales, los reguladores rusos están explorando el uso de monedas digitales para el pago de acuerdos transfronterizos y están discutiendo esta posibilidad con países aliados como Cuba e Irán. Además, el Banco Central de Rusia está avanzando en los planes de lanzamiento de un rublo digital o CBDC, que comenzará a probarse con los bancos locales en abril de este año.

  • US Bank, el quinto banco más grande de EEUU, inicia servicio de custodia de Bitcoin

    El servicio de custodia de Bitcoin está diseñado para que los administradores de fondos puedan almacenar sus criptomonedas. US Bank decidió poner en marcha la iniciativa debido a la alta demanda de los clientes.

    A medida que el Bitcoin se vuelve más y más común en el sector financiero tradicional, la carrera para prestar servicios asociados y a los más adinerados calienta el mercado, a medida que más instituciones financieras suman esfuerzos en el sector cripto.

    US Bank, el quinto banco más grande de los Estados Unidos, se ha convertido en la última institución bancaria en sumarse a esta lista tras anunciar un nuevo servicio de custodia de monedas digitales. Según informó CNBC este martes, el servicio permitirá a los administradores de fondos almacenar sus fondos en tres criptomonedas: Bitcoin, Bitcoin Cash y Litecoin.

    El servicio de custodia, que ya se encuentra disponible para administradores de fondos, facilita la administración de claves privadas de monedas digitales a través de una asociación con NYDIG. Así lo adelantó en exclusiva Gunjan Kedia, vicepresidente de la división de servicios de inversión y gestión de patrimonio de US Bank.

    Con 158 años de antigüedad y sede en Minnesota, US Bank es uno de los diez principales bancos bajo custodia con más de USD$ 8,6 billones en activos bajo custodia y administración, según datos de Federal Deposit Insurance Corp citados por CNBC.

    Aunque inicialmente permitirá la custodia de los tres activos digitales antes mencionados, se espera que se añada soporte para otras criptomonedas como Ethereum más adelante, según reveló Kedia al citado medio. Él también añadió que la incursión en esta clase de activos se trata de una tendencia generalizada entre los inversores institucionales.

    Nuestros clientes se están tomando muy en serio el potencial de la criptomoneda como una clase de activos diversificada. No creo que haya un solo administrador de activos que no esté pensando en eso en este momento, sostuvo.

    Durante la entrevista, el representante de US Bank destacó que la iniciativa se produjo después de que la institución llevara a cabo una encuesta cuyos resultados revelaron el creciente interés de sus clientes. El banco llevó a cabo la consulta poco después de que la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) emitiera una carta en julio de 2020 que autoriza a los bancos regulados custodiar activos digitales.

    El servicio finalmente surgió a raíz de la demanda de los usuarios, quienes ya esperan que el banco los ayude a custodiar sus fondos. “Algunos clientes de inversión ya tienen posiciones en bitcoin, mientras que otros están esperando que comiencen los servicios de custodia“, dijo Kedia. Además, aseguró que US Bank es una de las primeras instituciones del país en tener un producto de custodia en vivo disponible.

    Lo que escuchábamos en todos los ámbitos es que, si bien es posible que todas las [cripto]monedas no sobrevivan, es posible que no haya espacio para miles de monedas, hay algo sobre el potencial de esta clase de activos y la tecnología subyacente que sería prudente que apoyáramos.

    Si bien el producto de custodia de Bitcoin de US Bank está disponible únicamente para gerentes institucionales de fondos privados con sede en Estados Unidos o las Islas Caimán, Kedia destacó que el banco espera que la demanda por productos relacionados con criptomonedas aumente en un futuro cercano.

    A parecer del vicepresidente de la división de patrimonio, este interés entre los clientes podría aumentar especialmente si la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) del país aprueba un fondo cotizado en bolsa (ETF) de Bitcoin. Existen muchas expectativas en torno a la aprobación de un primer ETF de criptomonedas en EEUU y algunos expertos han asegurado que el regulador podría dar luz verde este mismo año.

    “Tenemos muchos fondos que esperan invertir en ETF”, dijo Kedia. “Algunos literalmente quieren que los contratos de custodia se firmen el día en que la SEC aprueba un ETF”.

    Irónicamente, aunque Bitcoin se creó para eliminar los intermediarios, cada día más instituciones financieras tradicionales se están moviendo para atender la demanda por estos activos. Lo cierto es que el hecho de que otros bancos como Bank of New York Mellon, State Street y Northern Trust también estén anunciando servicios de custodia de criptomonedas similares sugiere que los grandes inversores institucionales están interesados en que nombres establecidos del sector les ayuden a custodiar y administrar dicha clase de activos.

    Fuente: DiarioBitcoin, CNBC.

  • Banca tradicional comienza a ser comprada por las Bigtech Fintech

    La banca tradicional fue una y más veces advertida, que si no aggiornaban sus modelos de negocios, prontamente podían ser, desintermediadas por las criptomonedas, pero peor aún, siendo compradas o eliminadas por las noveles Fintech y sobre todo, las Big tech, como lo anticipáramos desde este mismo medio hace varios años.

    Sobre todo, porque los bancos tienen algo que no tienen las Fintech o las Bigtech: los servicios del sector bancario tradicional están cada vez más vinculados con aplicaciones no bancarias y en ese escenario empresas como Google, Amazon, Facebook o Apple cuentan con la ventaja de sus propias prestaciones y usuarios, pero no tienen las licencias y entornos regulatorios adecuados de las entidades bancarias. Entonces, lo más fácil y rápido para estas enormes compañías es entrar de lleno en él adquiriendo los propios bancos. El tiempo de desafiarlos ya pasó. Ahora pasan directamente a la acción.

    Hasta ahora, especialmente los grandes bancos, habían optado por integrar firmas ‘tech’ a sus servicios. Sin embargo, la situación comienza a voltearse después de que la ‘fintech’ mexicana Credijusto adquiriera el Banco Finterra con el objetivo de ampliar su oferta de productos financieros. En Brasil, la ‘fintech’ WEEL se fusionó con el banco BS2, y no son las únicas operaciones que ya comienzan a marcar  tendencia. Actuando así, las compañías tecnológicas buscan un lugar en el negocio de la banca digital en el que están en juego 28,3 billones de dólares, según CB Insights.

    Es indiscutible que la pandemia de Covid-19, en particular las medidas de distanciamiento social y el temor a la transmisión del virus a través de instrumentos de pago, ha acelerado aún más el cambio hacia los pagos digitales.  En el mundo entero, pero especialmente en la Latinoamérica rezagada, se reconoce que la pandemia provocó un cambio rápido en el comportamiento de consumidores y comerciantes y obligó a una adaptación excepcional de los diferentes actores del mercado de pagos

    Para disputarse una parte de ese ‘pastel’, las ‘big tech’ son las grandes posicionadas gracias a que en los últimos años han realizado importantes inversiones. En total, durante el 2020, impulsado en parte por la pandemia del Covid 19,  esta inversión fue de unos 2.200 millones de dólares, una caída del 4% con respecto al año anterior, pero en contraste, los acuerdos bancarios, de fusión, compra o asociación,  aumentaron un 52%. Apple y Google ya se están asociando con bancos para integrar la banca en sus servicios, mientras que Amazon está buscando prestamistas institucionales para expandir sus ofertas de préstamos.

    Google es el monstruo tecnológico más activo en inversiones en servicios financieros. Actualmente cuenta con la plataforma de banca digital Google Pay, en la que sus socios bancarios ofrecen cuentas de bancos internacionales como BBVA, Citi, Stanford FCU, Seattle Bank, The Harbor Bank of Maryland, State Employees FCU, BankMobile, BMO Harris, First Independence Bank, GreenDot y Coastal Community Bank, entre otros.

    Facebook desarrolló un sistema de pagos para utilizar en sus aplicaciones, del cual también forman parte Whatsapp, Instagram y Portal. Además, en algunos países ha impulsado un sistema de envío de dinero a través de la plataforma de mensajería que busca competir con los desarrollos locales propios de cada banco. Por su parte, Amazon se ha asociado con diferentes entidades bancarias tradicionales para ofrecer servicios financieros. Por ejemplo, el año pasado acordó tanto con ING como con Goldman Sachs’ Marcus para emitir préstamos. No obstante, la plataforma de ‘ecommerce’ se está conformando como un propio banco desafiante y no tradicional dentro del ecosistema de su plataforma y las nuevas regulaciones le facilitan la posibilidad de ofrecer nuevos productos bancarios.

    Tanto las adquisiciones, pese a que “por ahora” no son de grandes bancos, como las fusiones, les permiten a las nuevas compañías tecnológicas hacerse fácilmente con las licencias necesarias para operar como una entidad financieras, cumplir los requisitos necesarios y a la vez, integrar las capacidades tecnológicas con las que ya cuenta. De continuarse esta tendencia, el sector bancario enfrenta un cambio en su ‘status quo’ que no convence a todos. La irrupción de los nuevos competidores amenaza a la banca tradicional, que exige la misma regulación para quienes entren a participar en el sector. Con la nueva realidad soplándole en la nuca, ahora, luego de años de negación, el sector exige regulación a los nuevos competidores; pero si algo hay con la tecnología, es que esta llega primero y como casi siempre sucede, serán ellos los que impongan sus propias reglas, en un tema desconocido para la burocracia reguladora.

    Días pasados, el presidente de la CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, durante su participación en la XXXVI Reunión del Cercle d’Economia, sostuvo que la digitalización está afectando a toda la cadena de valor de la banca tradicional, pero que el gran cambio se están produciendo en los nuevos hábitos de los clientes, lo que está provocando «un cambio de modelo y del marco competitivo». Ello significa, según Goirigolzarri, que pueden entrar nuevos competidores que «legítimamente quieren romper el ‘estatu quo’ y los bancos tienen que responder», con más inversiones o procesos de fusiones, por ejemplo.

    En igual sentido, la Asociación Bancaria Argentina emitió un comunicado el 6 de Junio, señalando que  «El Central tiene que derogar las resoluciones …. que profundizaron la desregulación y promovieron la externalización de servicios y los cierres de dependencias bancarias. La banca digital, las fintech y bigtech deben cumplir las regulaciones de la actividad bancaria», advierten.

    “Quienes no aprovechen las oportunidades de Open Banking perderán, mientras que los ‘bigtech’ ganan terreno, dice Hélder Rosalino, administrador del Banco de Portugal. La disrupción requiere una regulación más proactiva”, enfatiza en un pronunciamiento hoy, mucho más conciliador que sus colegas en esta parte del continente.

    Lo seguro es que es inevitable que el sistema financiero sufra cambios profundos en los próximos años, que ya se están desarrollando estos cambios y respondiendo a las nuevas demandas de una forma acelerada. Las Bigtech y Fintech ya no esperan más, directamente van y compran lo que necesitan, inclusive las codiciadas licencias bancarias y su combo regulatorio. Si estos gigantes, especialmente las Bigtech, realmente quieren dar ese paso a nivel masivo, pueden comprar un banco global de los grandes sin problema. No lo hacen porque no quieren. Sólo basta comparar la capitalización bursátil unos y otros. Y la banca tradicional ya poco podrá hacer para frenarlos. La amenaza que suponía para la banca la irrupción de las fintech empieza a ser superada por el nuevo Big Tech Banking.