Etiqueta: desregulacion laboral

  • La desconexión entre la ley y la realidad

    Como bien lo dijo Thomas Hobbes: “No es la sabiduría sino la autoridad la que hace la ley.” No sigas leyendo… detente a pensar en lo dicho por Hobbes. La actual constitución de Panamá no fue preparada en virtud sino interesadamente, sin medir consecuencias a futuro. Y, he aquí la triste realidad del mal camino que venimos trillando los panameños cuyas leyes no fueron orientadas para el bien común sino el provecho de bajos intereses de quienes en su momento secuestraron el poder estatal.

    Lo típico que percibe quien ausculta la ley panameña es su desconexión con todos los pequeños empresarios: choferes del transporte público y comercial, los camaroneros, los que cambian regularmente de trabajo, y tantas otras actividades comerciales sobre las cuales depende buena parte de la economía. Pero, este sector económico no se rige por las leyes constitucionales y decretos ejecutivos, dado que se trata de un mercado autorregulado, con salario mínimo variable y sin prestaciones laborales y otra lastra de normas clientelistas y castrantes.

    Quien verdaderamente intente regular actividades tan variables y cambiantes en estos tiempos de transformación, debería ponerse en los zapatos de quienes caminan en el sector informal y también en el sector del pequeño empresario formal; ya que no es lo mismo cumplir con normas grotescas cuando eres chico que cuando eres grande. El grande tiene contadores, abogados, economistas y, por qué no, hasta coimeros a su disposición. Y todo ello en una época en la cual lo que era bueno y funcional o, tolerable ayer, ya no lo será.

    Imagínense las condiciones que imponen los días festivos; sean los carnavales, fiesta del Cristo Negro, otras fiestas patrias, año nuevo y tal. A todo ello agreguemos los elementos de un sistema de transporte mal pensados y mal construidos y desarrollados. ¿No lo crees? Sólo fíjate en la estación Metro de San Isidro, la cual a pocos años de su construcción tuvieron que remodelar y a tres años de terminada la remodelación aún no la inauguran. Y, ni hablar que el santificado Metro, y el Metro Bus que no es tal cosa; que no lograron eliminar a los diablos rojos y parieron miles de los “coasters”. Lo más triste es ver que la gran mayoría de panameños creen que estos sistemas fueron un éxito.

    Más allá, es casi imposible describir los cambios que se están dando en actividades tales como la de los restaurantes, las cuales fueron profundamente golpeada, no por la pandemia sino por la desconexión entre la ley y la realidad; tema que quedó claramente descrita en la Declaración de Great Barrington, en dónde un grupo de profesionales de la medicina alertó en cuanto a sus serias reservas ante las consecuencias físicas y mentales debido al impacto de las políticas respecto al COVID-19. Imagínense, más les preocupaban las acciones legislativas que la plaga.

    Si algo queda claro en el nuevo mundo que surge a nuestro alrededor es que la actividad laboral está cambiando y cambiará en formas que no podemos vislumbrar; tal como en los empleos o actividades del mercado a tiempo parcial. ¿Crees que nuestras leyes o nuestras escuelas y universidades se ajustan a esa realidad? ¿Crees que el MEDUCA sirve para ello?

    ¿Has escuchado hablar de la “economía gig”? La economía de un mercado laboral que depende de los trabajos temporales que, a su vez, dependen de trabajadores camaroneros con gran capacidad de adaptación; es decir, muy flexibles, lo cual requerirá leyes flexibles y no la ley laboral desfazada que tenemos. La realidad es que nuestras leyes adversan la actividad emergente que ya nadie la cambia. ¿Qué harán nuestros legisladores; esos cuyo principal incentivo para legislar tiene muy poco que ver con las necesidades de un mercado desembrazado de politiquerías? Sólo imaginen como Uber ha cambiado el panorama del transporte; y lo ridículo de legisladores que intenten detener todo lo que se viene.

    Y, finalmente, si a esa ecuación añadimos los monumentales problemas de la CSS, del tránsito, de gobiernos desmedidos que trabajan para la Cosa Nostra y no para la población, el futuro augura negros nubarrones. Pero, al mismo tiempo augura épocas de cambio una vez que despertemos al mundo futuro de maravillosas posibilidades inimaginables.

  • Volkswagen utilizará la impresión 3D en la producción de automóviles en los próximos años

    La investigación y el desarrollo (I + D) automotriz se encuentra en un momento crucial a medida que ingresamos en una nueva era de vehículos, con electrificación, autonomía y conectividad que impulsan los avances tecnológicos. En concreto, la impresión 3D se está volviendo cada vez más popular en la industria automotriz. Los fabricantes de equipos  utilizan esta tecnología principalmente para detalles más pequeños y menos importantes, mientras que algunas empresas del mercado de accesorios son más creativos y la utilizan para producir componentes aerodinámicos, principalmente para carros deportivos.

    En esta línea, la compañía de automóviles Volkswagen pretende imprimir 100.000 piezas cada año en Wolfsburg para 2025. Para ello está trabajando en la impresión 3D de piezas metálicas mediante el proceso de inyección de aglutinante, en lugar de utilizar un láser para fusionar capas de polvo metálico. Este método puede funcionar con arena, materiales compuestos, cerámica o metales.

    En la inyección de aglutinante, se rocía un aglutinante líquido sobre un lecho de polvo, solidificando la sección transversal del componente, construyéndolo capa por capa. El componente generalmente se diseña con un software de diseño asistido por computadora, o CAD, antes de enviarse a la impresora 3D.

    Para ello, VW se ha asociado con Siemens y HP para industrializar la impresión 3D de piezas estructurales. Los componentes serán fabricados en su planta principal en Wolfsburg, Alemania. HP proporcionará las impresoras y Siemens el software de fabricación.

    La ligereza es, sin duda, una de las ventajas de este método, ya que los componentes pesan menos de la mitad que las piezas convencionales de chapa de acero. También ofrece la ventaja de poder producir muchas piezas diferentes en el mismo espacio de trabajo, simplemente cargando un programa diferente en el ordenador.

    «En la actualidad, hay 13 unidades en la planta de Wolfsburg que utilizan diversos procesos de impresión para fabricar componentes tanto de plástico como de metal», afirma la compañía. Si bien VW ha realizado pruebas de choque de componentes 3D en el pasado, el proceso no fue rentable hasta ahora, según el comunicado de la compañía.

    VW ya ha invertido una cantidad en el rango medio de dos dígitos de millones de euros en el centro de impresión 3D desde 2018. El centro también capacita a los empleados en el uso de estas tecnologías.

    Este no es un campo de investigación nuevo para Volkswagen. Durante 25 años, la empresa ha estado experimentando con varios procesos de impresión para componentes plásticos, incluidas consolas centrales, revestimiento de puertas, paneles de instrumentos y parachoques, así como elementos metálicos impresos como colectores de admisión, radiadores, soportes y elementos de soporte.

    «A pesar de los desafíos actuales de la pandemia de coronavirus, continuamos trabajando en la innovación«, dijo en un comunicado Christian Vollmer, miembro del consejo de administración de la marca VW responsable de producción y logística. «Junto con nuestros socios, nuestro objetivo es hacer que la impresión 3D sea aún más eficiente en los próximos años y adecuada para el uso en la línea de producción.»

  • El salario mínimo legal golpea a los que menos tienen

    Como vengo neciamente repitiendo, el salario mínimo (SM) no sólo es fiel representación del intervencionismo gubernamental castrante sino un instrumento del estado profundo en su permanente afán de imponer la servidumbre a la población. Servidumbre que golpea más a los que menos capacidad de aguante tienen; entre los cuales están los desempleados, los del sector informal, y los pequeños y medianos empresarios y las poblaciones nativas ancestrales a las cuales se les dificulta la evolución cultural.

    En 1931 en los EE.UU. se sancionó la ley Davis-Bacon con el propósito de evitar que trabajadores negros del sur, no sindicalizados, le quitaran puestos de trabajo a los sindicalizados del norte. Los defensores del SM entendían muy bien algo que hoy día se nos escapa a la gran mayoría; y es que, a quienes se les aumentan los salarios por la vía de la ley y no del mercado, no necesariamente saldrán beneficiados a más largo plazo, ya que serán reemplazados por trabajadores más calificados que rindan al salario más alto. Por algo hoy día están siendo reemplazados por robots.

    Tampoco entienden que montar pequeñas empresas es inmenso reto; cosa que se les resbala a burrócratas gubernamentales que jamás han sido emprendedores. Y no perdamos de vista que esos pequeños emprendedores son el motor de una economía; es decir, que la economía depende de esas pequeñas y medianas empresas.

    En los EE.UU., los genios del nuevo desgobierno de supuestos “demócratas”, o liberales  que no creen en la libertad, o progresistas que son retrógradas, quieren imponer un salario mínimo de $15 la hora, cuando el mínimo federal anda por los $7.25; incremento casi del 100%. Ni se les pasa por mente que todo empleado que no rinde $15 la hora será sujeto de despido, particularmente en empresas pequeñas y medianas que están luchando por sobrevivir. Tampoco ven que los aumentos en los salarios se traducen en aumentos en los costos operativos que, a su vez, se traducen en aumentos de los precios o la quiebra de las empresas. O… puede que sí entiendan estas cosas y que por razones diabólicas quieren destruir el país para reconstruirlo a la Venezuela.

    En Panamá, siempre me ha dejado perplejo cómo las asociaciones del sector empresarial se sientan en una mesa llamada “tripartita” derrochando verborreas estériles que siempre terminan en desacuerdos de manera que la determinación final del SM queda en manos de gobernantes que deciden sobre bases de clientelismo político y no sobre bases de un auténtico interés social. Y hasta se me paran los pelos de punta al usar la frase “interés social”, dado que la misma es comúnmente mal usada como comodín diabólico.

    Debería ser más que obvio que con un aumento de precios se dará una disminución en la demanda; la cual, a su vez, repercutirá en una disminución en la producción. Esto se lo explicó a Obama el profesor George Reisman en el 2014, pero la razón económica no puede contra la corrupta razón politiquera. La única manera de lograr sanos aumentos en los salarios es logrando un aumento en la salud del mercado; lo cual no se logra con dementes mandatos centrales. En fin, ¿de qué sirve llegar a casa con más dinero si todos los precios suben? ¡Ha!, es que entonces el gobierno debe instaurar un “control de precios”; tal como lo establece y faculta el Artículo 284 de nuestra perversa constitución panameña.

    Resumiendo: Mientras más intervención socialistoide sufre una comunidad, más se dificulta el emprendimiento, a punto que ya no es posible determinar las causas del éxito o del fracaso y toda la actividad económica queda sumida en tinieblas politiqueras.

  • La avalancha del futuro

    Una “avalancha” es un alud ya sea de nieve, suelo u otro material que se precipita pendiente abajo. Lo característico de una avalancha es que son repentinas y abrumadoras; y, en el caso de este escrito lo uso en sentido alegórico para referirme al futuro que se nos viene encima tanto en sentido exponencial como en sentido de convergencia, y paso a explicar los conceptos “exponencial” y “convergencia”. Y no es sólo que viene, sino que ya está encima.

    El futuro exponencial se refiere a los adelantos tecnológicos que ocurren cada vez más rápido. Pero ese “más rápido” también trae consigo un aumento de la capacidad de hacer, conjuntamente con una reducción de los costos y precios. Como ejemplo de lo anterior está la Ley de Moore, la cual hacen ya 60 años descubría que el número de transistores en un circuito integrado se duplicaba cada dieciocho meses; lo cual hacía que las computadoras duplicasen anualmente su poder sin un aumento en sus costos. En su momento, muchos pensaron que esto no podía continuar por mucho tiempo; pero han pasado sesenta años y la aceleración no disminuye y es lo que ha hecho posible los teléfonos celulares. Semejante fenómeno se traduce en que en 26 años la laptop típica llegará a tener el mismo poder que hoy tienen todos los cerebros humanos juntos. Dudo que ninguno de nosotros tengamos la menor idea de lo que ello implica.

    El asunto es que no sólo son los chips sino prácticamente todos los dispositivos que usamos que se están volviendo más “inteligentes” que nosotros. A modo de ejemplo, pronto el perro de la casa será robótico y súper inteligente. Lo mismo la tostadora, el refrigerador, el auto; o mejor dicho el nuevo Uber dron que ya está en prueba. Adiós a la congestión vehicular, a los policías de tránsito y las coimas, en fin, ni podemos imaginar lo que está a la vuelta del mañana.

    El otro aspecto que funciona a la par con lo exponencial es la convergencia; que se refiere a que los adelantos en todos los componentes de nuestros aparatos, tal como los autos o drones que muy pronto reemplazarán a los autos, se están uniendo ya para que cosas como el Uber aéreo sea una realidad en unos cuatro o cinco años. Y, de pronto, desaparecen los diablos rojos, Metrobúses y hasta el Metro. A ver qué haremos con los tramos elevados y los túneles del Metro. Supongo que podremos usarlo como ciclovías.

    No quiero meterme en la complejidad de los mecanismos que harán posible el Ubertaxi, pero será un poder de computación fabuloso que no sólo permitirá el control de las muchas hélices y componentes del aparato, sino del sistema de anticolisión que estará comunicado con los cientos de Ubertaxis que estén cerca, evitando colisiones. Adiós a los controladores de tránsito, terrestre y aéreo. Es más, adiós a casi todos los trabajos que hoy conocemos.

    ¿Y, a dónde quiero ir con este escrito de pánico? Pues, por ahora, a advertir que nos tenemos que preparar. ¿Cómo? Buena pregunta. De salida, estando enterados de lo que viene; tal como cuando los autos desplazaron a los caballos y los recogedores de caca de caballo se quedaron sin chamba. Pero no se afanen, que, en un mundo de costos reducidos, nadie se va a morir de hambre. Tal vez todos nos dediquemos a las artes, o qué se yo, la infinidad de necesidades insatisfechas de los hombres que se generan, es imposible de predecir. Lo que sí no debemos hacer es aferrarnos al pasado caduco, tal como estamos haciendo con la CSS, el NODUCA y el desgobierno que nos aflige.

  • Las falsas premisas

    Desde prácticamente el inicio de las medidas contra el Corona Virus, el latiguillo del gobierno ha sido “conservar los empleos”, al mismo tiempo que regulaba por Decreto, algo ciertamente ya permitido por Ley, sobre la cesantía temporal de los contratos laborales.

    Lo cierto es que mientras se cerraban las actividades comerciales consideradas “no esenciales” por el equipo a cargo de gobernar, las empresas en esa consideración, tuvieron que hacer frente a gastos corrientes difíciles de obviar y trazar planes para una reapertura diferente, en tiempos medianamente previstos.

    Pero la cuarentena se extendió y demasiado, de 40 días a unos 100 por ahora. Con ello, las consecuencias económico-financieras comenzaron a presionar a dueños y gerentes sobre qué hacer ante un escenario cada vez más incierto y riesgoso.

    Y la falsa premisa mientras tanto manteniéndose incólume ante el mismo entorno empresarial. ¿Qué quiero significar con esto? La premisa es falsa porque en primer lugar no se puede decidir en forma uniforme  y desde un organismo centralizado, sobre la complejidad y diversidad de una sociedad, (¿acaso para el chichero su actividad no es esencial para alimentar a sus hijos?); y segundo, la premisa sigue siendo falsa porque sin empresas no hay empleos posibles.

    Y no se ha hecho nada para preservar la premisa correcta, que es crear las condiciones para dejar  que el mercado fluya en un entorno libre y amigable. No se ha hecho nada para que explote y se libere la energía creativa de las personas y se adapten a un entorno altamente riesgoso. Y el castigo cae ahora sobre las empresas, porque se vence su plazo legal para los contratos laborales cesados y ante la incertidumbre, tendrán la horrible disyuntiva si asumir el pasivo laboral que les ha generado la situación o intentar mantener la empresa a flote bajo otros escenarios, esperando una recuperación. Es horrible, porque en las dos situaciones se pierde: si se decide reestructurar, y la negociación no funciona entre empresas y empleados, rige el marco legal actual y la empresa pierde, debe cerrar o irse a litigio. Los empleados tendrán por un tiempo liquidez para pagar sus deudas o consumir nuevamente, pero posiblemente no encontrarán otro trabajo por mucho tiempo, porque no habrá empresas que los generen. Esta situación donde unos ganan y otros pierden, es típica en mercados altamente intervenidos, no así en una sociedad libre donde todos ganan. Es típica en sociedades donde se crean enemigos en lugar de cooperadores. Y mientras el enemigo siga siendo el empresario, no hay sociedad próspera posible.

    Esperaba algún anuncio en la vía de migrar hacia mercados más desregulados; un anuncio de una reforma laboral, un anuncio de una reforma fiscal real y un anuncio de desburocratización del sector público, requisitos claves para atraer inversión genuina, sea local o internacional;  pero lo único que escuché fue un largo enunciado de préstamos y créditos, que incluso por los montos, no van a contribuir mucho más que para pagar deudas atrasadas de los beneficiarios.

    Esta otra falsa premisa, de “estimular el consumo”, choca contra la realidad de una sociedad que ya no tenía capacidad de ahorro al inicio de la Pandemia, y estaba muy endeudada, de acuerdo a los números a la vista proporcionados por la Superintendencia de Bancos de Panamá, de los saldos de préstamo al consumo.  Si una familia o una empresa no pueden afrontar un mes sin tener ingresos, implica que no estaban generando ahorros; por algo surgió en forma inmediata la solicitud de moratoria. Y sin ahorro, no hay consumo posible. Lo que el gobierno piensa y piensa mal, es que a estas empresas y personas los préstamos anunciados les van a ayudar. Todo lo contrario, les están arrojando un salvavidas de plomo. Sólo van a contribuir a la falsa sensación de seguridad temporal de que pueden continuar la actividad normal como previa a la Pandemia. Lo cual podrá ser cierto para ciertas actividades, pero no para todas. Nuevamente, la pretensión del conocimiento de cómo funciona la totalidad de la sociedad y sin temor a equivocarse, es lo que causa juegos de suma cero. Y así no funciona la economía. La sociedad no necesita ayudas estatales, necesita que, al igual que Diógenes, no les haga sombra.

    Uniendo ambas falsas premisas, un pésimo diagnóstico da como resultado un peor remedio, que sólo va a agravar la enfermedad que no es la del Covid 19. Aunque es tarde, aún hay tiempo para explorar otras ideas, aunque sea para obtener resultados diferentes. Sino, haciendo siempre lo mismo, nos llevará siempre a los mismos resultados: cada vez más con más deudas y sin empleos genuinos o ingresos para honrarlas.

  • Una solución rápida para la crisis del desempleo temporal en Panamá

    Existe una gran cantidad de trabajadores cuyos contratos han sido suspendidos por un tiempo determinado, en virtud de la orden de cierre de sus empleadores, como consecuencia de la emergencia nacional, producto del CORAVID 19 y reglamentado por el Decreto Ejecutivo Nro.500 del 19 de Marzo de 2020.

    Por otro lado, empresas exceptuadas del cierre obligatorio, muy en especial los supermercados y empresas de logística, están necesitadas de trabajadores adicionales para hacerle frente a la gran demanda de negocio y suplir a los trabajadores vulnerables que, muy posiblemente, se encuentren bajo alguna de las medidas permitidas para no trabajar.

    La solución diseñada que les presento, junto a la firma Morgan & Morgan, se basa en que las empresas necesitadas de personal, pueden contratar mediante acuerdos temporales, cuyo fin podría ser la conclusión de la emergencia nacional y orden de reabrir negocios, a trabajadores que se encuentran bajo el esquema de suspensión de contratos, sin percibir ingresos algunos.

    El Ministerio de Trabajo puede reglamentar esta opción que conlleva los siguientes beneficios:

    1. El trabajador suspendido sin salario, comenzará a recibir el pago por sus servicios, ya sea en efectivo o mediante sistema de vales alimenticios o cualquier otro permitido por la ley.
    2. La empresa con necesidad de contratar personal, se asegura de poder prestar el servicio eficientemente y con la seguridad de que al término de la emergencia, los contratos temporales se dan por terminados.
    3. Podría regularse el pago de beneficios económicos al finalizar cada contrato temporal.
    4. Recomiendo que los trabajadores temporales contratados sean incluidos en la planilla de la empresa contratante y declarados en el SIPE, para seguridad tanto del trabajador como de la empresa, sobre todo, en caso de un riesgo profesional.
    5. El Estado podría ahorrarse el apoyo solidario que está ofreciendo a las personas que quedan sin ingresos, ya que los trabajadores suspendidos pero contratados por un tercero estarían percibiendo ingresos.

    Operativamente, la solución presentada funcionaría de la siguiente forma: Una cadena de supermercados, que se encuentra en grave necesidad de personal temporal, se contacta con una o varias empresas que se encuentran cerradas en virtud de la orden emitida por la autoridad, con el finalidad de que ésta o éstas le faciliten nombre de trabajadores que tienen afinidad con la operación que se requiere, de manera que se les contrate temporalmente, conscientes ambos de que al final de la emergencia volverán a laborar con su  empleador suspendido, y como beneficio comenzarán a recibir salarios, lo que no están percibiendo en este momento.

    Lo importante de la reglamentación es que se estimule a las empresas a este proceso, asegurando la legalidad de la contratación temporal, sin que constituya un riesgo económico para la contratante, y la seguridad para el contratado.

    Cabe destacar que esta  Reglamentación estaría encuadrada dentro de lo previsto por el art 199 del Código Laboral de la Repúbica de Panamá.

  • Cuando la ley laboral perjudica a los más pobres

    Al final de mi escrito de opinión intitulado, “siempre es mejor actuar en libertad”, propuse tres rutas de acción para enfrentar la extraordinaria situación a la cual nos ha enfrentado, por un lado, el COVID-19, y por otro, el claustro gubernamental forzado, el cual, bien o mal, es una realidad que nos aboca a otras realidades o formidables retos económicos y sociales. En todo ello, cada día que pasa, veo la urgencia de buscar la luz en la oscuridad. Me refiero a la oportunidad única de lograr cambios en las falaces políticas en las cuales hemos confiado nuestro desarrollo.

    En el artículo señalado dije que expandiría las tres propuestas de cambios en ciertas políticas; a saber: 1) Reducir los impuestos. 2) Eliminar todos los impedimentos de libertad impuestos en la ley laboral, y 3) “Desburrocratizar el gobierno; tanto en lo que no le corresponde como en tamaño.

    Hoy comenzaré ampliando el segundo punto; el de esas leyes laborales que son, más que nada, reflejo de despistadas ideologías impuestas por intermedio de un clientelismo morboso. Y no debemos limitar el tema laboral a “los trabajadores” o emplanillados, sino a todos, y en particular a los más pobres que quedan por fuera del club o sindicato de los “trabajadores”.

    Y hoy, más que nunca, comienzo por rechazar de forma enérgica la torcida noción de que el común de los empresarios no sienta empatía por sus colaboradores. Precisamente, en la mañana de hoy, escuchaba al legislador estadounidense de la Florida, Marco Rubio, destacando el drama de los pequeños empresarios que se han visto forzados a despedir a personas que son mucho más que un mero empleado. Personas que han conocido íntimamente por años; inclusive a sus familias y hasta el perro y el gato de la casa. Quien jamás tuvo que despedir a un colaborador no debe emitir juicios a la ligera. En la actual crisis viral-económica no sólo los empleados están en crisis, sino los mismos empleadores.

    Son tantas las injusticias impuestas a través de leyes clientelistas, que es difícil abordarlas. Tomemos el tema del salario mínimo: esa imposición que favorece a una minoría de emplanillados, al tiempo que deja en desamparo a más del 40% de trabajadores y emprendedores del sector informal para quienes la ley es perjudicial.

    El trabajo del empleado depende del trabajo del empleador. Hoy, más que nunca, esto se hace presente y visible en la pandemia. La imposición de condiciones al empleador no garantiza estabilidad al empleado, y por regla, es todo lo contrario. Quien jamás tuvo que contratar difícilmente entenderá el reto que ello impone; y probablemente puede llevar a la contratación de empleados que pondrán en riesgo la paila de todos.

    El gran error clientelista de sindicatos que exigen estabilidad laboral por la vía legislativa. ¿Cómo dar estabilidad a un empleado cuando al empleador se le imponen toda clase de obstáculos, más allá de los que impone el propio mercado? En términos aeronáuticos, es como mandar a un capitán de aeronave a cruzar un océano con poco combustible.

    El tema es enfocar a todo el mercado; y no sólo el laboral. En la medida del éxito empresarial crecerá en tamaño y estabilidad el mercado laboral, reduciendo la necesidad o tentación de subsidios empobrecedores. En buena medida la crisis de la CSS viene por la poca cantidad de cotizantes.

    En resumen, no sólo cambian los tiempos, sino las condiciones que motivaron legislaciones. El reto está en reconocer cuando las leyes son el problema. La AI o Inteligencia Artificial ya no es ciencia ficción, sino una realidad presente y creciente, la cual no va a reducir plazas de trabajo, sino cambiar las clases de trabajo. Y en la medida que se hace más eficiente la productividad, se reducen los precios y aumenta el consumo favoreciendo la economía.

    Si nos quedamos estancos en caducas realidades laborales, empresariales, legislativas y tal, estaremos sembrando tempestades.

  • Gobierno metropolitano de Tokio solicita desregulación laboral y pagar salarios en criptomonedas

    El Ministerio de Trabajo de Japón no oculta su perplejidad ya que el Gobierno Metropolitano de Tokio y empresas de riesgo solicitaron la desregulación de la Ley de Normas Laborales. Japón ha respetado el principio de ‘sueldos en efectivo’ durante 70 años bajo la Ley de Normas Laborales, sin embargo, con la proliferación de dinero digital y salarios pagados en criptomonedas, retirar dinero de un banco podría ser cada vez más innecesario, informó Nikkei.

    La NSSZ (Zona Especial Estratégica Nacional), designada por el gobierno nacional para impulsar la competitividad   y promover la creación de centros de actividades económicas internacionales en conformidad con el avance de la reforma estructural del sistema económico, junto con las empresas de venture-capital con sede en Tokio, solicitaron un cambio en las regulaciones laborales.

    El 14 de febrero, el gobierno anunció un plan para celebrar un consejo consultivo estratégico nacional para analizar la posibilidad de realizar pagos salariales en teléfonos inteligentes equipados con una función de tarjeta prepaga, en zonas específicas. El gobierno pretendía mejorar la conveniencia mediante la remisión de los salarios a un teléfono inteligente que puede usarse como billetera. La idea general también estaba destinada a facilitar la calidad de vida de los trabajadores extranjeros que tienen dificultades para abrir una cuenta bancaria en Japón.

    Los salarios siempre se han pagado en efectivo según la Ley de Normas Laborales. Sin embargo, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, que está bajo la jurisdicción de esta ley, dijo que consideraría medidas concretas para proteger la transferencia de salario si el operador del dinero electrónico entrara en quiebra. El ministro de revitalización regional, Hiroshi Kajiyama, dijo en una conferencia de prensa celebrada el 14 de junio, que durante el Consejo Asesor de la NSSZ recibió una interesante propuesta de pago salarial en una tarjeta prepaga, informó Nikkei.

    Doreming Holding, que desarrolla un software que puede transferir salarios a teléfonos inteligentes, realizó una presentación frente al primer ministro de Japón, Shinzo Abe. ‘Desarrollamos un software que desregula la ley estatal actual para permitir el pago digital de los salarios a las billeteras electrónicas en los teléfonos inteligentes móviles’, dijo la compañía. ‘Debería estimular no solo el pago a los extranjeros, sino que también pueda utilizarse para el consumo’.

    Esta discusión comenzó en marzo de este año, ya que el gobierno metropolitano de Tokio propuso la idea durante el Consejo Asesor del NSSZ. Yuriko Koike, el gobernador de Tokio, se encontró con la palabra desconocida de ‘tarjeta de nómina’.

    En Estados Unidos, se espera que esa tarjeta de nómina prepaga se extienda a más de 12 millones de personas para 2019. La tarjeta de nómina es una tarjeta que puede recibir salarios de una empresa sin pasar por una cuenta bancaria. Las tarjetas prepagas de nómina a menudo se usan en los EE. UU. por compañías con una gran cantidad de contratistas independientes.

    La introducción de una tarjeta de este tipo también comenzó en los países africanos donde, en primer lugar, muchas personas no tienen cuentas bancarias. Los empleadores se están alejando cada vez más de depositar los cheques de pago en las cuentas bancarias de los empleados, y en su lugar los agregan a las tarjetas de nómina. Las tarjetas de nómina son como las tarjetas de débito, que les permiten a los empleados comprar bienes y servicios o realizar retiros en efectivo de los cajeros automáticos. Sin embargo, a diferencia de las tarjetas de débito, no hay una cuenta bancaria vinculada a la tarjeta, y los empleadores le agregan dinero directamente. De hecho, los empleadores son las únicas entidades que pueden agregar fondos a una cuenta de tarjeta de nómina.

    Los extranjeros que trabajan en Japón deben tener una dirección en Japón y una tarjeta de residencia que cubra el período de un año o más si desean abrir una cuenta bancaria. Debido a la falta de mano de obra, Japón está desarrollando cada vez más una fuerza laboral extranjera. Según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, hasta octubre de 2017, había 1,270,000 extranjeros trabajando en Japón, un número que aumentó en un 18% desde el año anterior. ‘Hemos recibido muchas consultas de personas que no pueden abrir una cuenta de nómina en los bancos’, dijo un funcionario del gobierno de Tokio a Nikkei.

    Debido a que el sistema eliminaría la necesidad de transferir dinero a una cuenta bancaria, se espera que dicho proyecto acelere el concepto de ‘falta de efectivo’, sin embargo, el Ministerio de Trabajo que formularía dicha jurisdicción es extremadamente cauteloso. La Ley de Normas Laborales, promulgada en 1947, regula las transferencias de nómina según el Artículo 24 (1). Como regla general, especifica que ‘la compañía pone dinero en efectivo en una bolsa de salario en el día de pago y se lo da al empleado’.

    Hoy en día, las transferencias bancarias son las más comunes para los pagos salariales, sin embargo, el dinero digital no se considera aún realmente válido. Sin embargo, compañías como GMO Internet Group, ya han realizado pagos en Bitcoin como parte de las opciones salariales desde hace unos meses. LINE distribuye criptomonedas que se pueden aplicar a los pagos para los empleados como parte de los beneficios todos los meses,  a teléfonos inteligentes y por separado del salario básico.