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  • De esclavo a insigne maestro de la civilización

    Frederick Douglass pudo escapar de ese tormento y fue uno de los más claros y persistentes oradores y escritores del abolicionismo y la sociedad libre

    No es cuestión de hacer terapia de grupo con mis lectores pero confieso que crujo por dentro cuando constato la criminal capacidad de humanos por haber aceptado el espanto de la esclavitud. Hasta Aristóleles sostuvo sin avergonzarse que unas personas nacían para mandar y otras para obedecer.

    En mi biblioteca siempre tuve retratos de mis amigos, muchos de los cuales no conocí personalmente pero, como escribía Leonard Read, la amistad profunda requiere coincidencia de valores y no necesariamente coincidencia en la contemporaneidad. En primera línea aparece el rostro del gran Frederick Douglass (circa 1818-1895) enmarcado con el necesario esmero.

    Tengo delante de mí dos libros sobre este personaje, uno de Timothy Sandefur titulado Frederick Douglass. Self-Made Man y el otro que contiene tres autobiografías decimonónicas de Douglass ponderadas por escritores de fuste por su notable prosa y editadas en forma conjunta en New York por The Library of America, en 1994. Fue esclavo, pudo escapar de ese tormento y fue uno de los más claros y persistentes oradores y escritores del abolicionismo y la sociedad libre. Contaba con una muy nutrida biblioteca, algunos de sus libros en alemán -un idioma que había aprendido con gran esfuerzo y constancia-, buen violinista y muy compenetrado con los principios de los padres fundadores en cuanto a sus nociones del derecho, el sistema republicano y el federalismo. En su discurso titulado “¿Qué significa el cuatro de julio para la esclavitud?” sentenció: “Los padres fundadores eran hombres de paz pero preferían la revolución a la sumisión, eran hombres tranquilos pero no dudaban en la agitación frente a la opresión. Creían en el orden pero no en el orden de la tiranía”. Todo esto a pesar de la fenomenal inconsistencia que algunos tenían esclavos, pero sus principios llevados a la práctica convertían en absolutamente insostenible la esclavitud.

    Las cacerías humanas en África, muchas veces con la complicidad de los propios negros, el transporte de esclavos en las roñosas bodegas de los barcos negreros donde iban encadenados unos a otros, vomitándose encima en medio de las ratas y las pestes, todo para ser vendidos -si llegaban a destino con vida- en países considerados civilizados y luego usados y abusados como “herramientas parlantes”. No se comprende estas ignominias, este cachetazo más brutal e inmisericorde a la dignidad y al mínimo respeto.

    Frederick Douglass nació con otro nombre en Maryland en fecha desconocida (“no conocí un esclavo que supiera cuando era su cumpleaños” nos dice el personaje del presente relato), de padre blanco y madre esclava de quien “destetaron” cual animal de muy niño. Durante un tiempo ella se desplazaba a pie a través de muchos kilómetros para verlo un ratito a su hijo de noche y poder volver extenuada para iniciar sus labores forzadas en los campos y así evitar los latigazos como pena por el retraso. No lo dejaron verla cuando estaba enferma ni estar con ella cuando murió tempranamente.

    Son indecibles las mil y una peripecias por las que pasó Federick Douglass (apellido que el mismo se puso mucho después como homenaje a uno de los personajes de una novela de Walter Scott, agregándose una s adicional). Nadie puede contener las lágrimas al leer los padecimientos increíbles que tuvo que absorber como esclavo, al límite de perder la razón.

    Tuvo, sin embargo, la dicha (por llamarla de alguna manera) de que la mujer de uno de sus “amos” le enseñara los primeros pasos de la lectura, hasta que el sátrapa descubrió el hecho y prohibió la continuación del aprendizaje puesto que sostuvo que “lo único que un esclavo debe saber es la voluntad de su dueño”. En la más absoluta clandestinidad continuó con las tareas de lectura y aprendió a escribir merced a un librito de gramática de Webster que le obsequió otro esclavo y luego con libros prestados.

    Library of Congress Control Number 93512859

    Repudió de la forma más vehemente la posición adoptada por las iglesias del momento en cuanto a las enfáticas adhesiones de sus representantes a la esclavitud, lo cual lo hizo perder su fe en Dios. Veía a sus explotadores salir del templo del brazo de los predicadores. Mucho después recuperó sus creencias debido a un pastor metodista “excepcional” que mantenía una postura coherente con la religión.

    Vale la digresión para decir que como le señaló el referido pastor, cultivar la religatio consiste en conectar la relación con Dios como la primera causa, puesto que si las causas que nos dieron origen fueran en regresión al infinito querría decir que no podríamos estar aquí ahora puesto que nunca habrían comenzado las causas que permitieron nuestra existencia. Se trata de nuestro esfuerzo por la autoperfección, es decir, nuestra faena por acercarnos al ser perfecto y el sentido de trascender lo meramente material y circunstancial como seres dotados de psique para poder pensar, argumentar, elaborar juicios independientes de los nexos causales inherentes a la materia, la posibilidad de autoconocimiento, distinguir proposiciones verdaderas y de las falsas y tener ideas autogeneradas, a diferencia de una máquina o un loro. Esta concepción espiritual de la religiosidad y la dignidad del ser humano dista mucho de acatar barrabasadas de predicadores irresponsables que mutilan gravemente el respeto irrestricto a través de la condena a diversas manifestaciones de la sociedad abierta y, por otra parte, el Big-Bang alude a lo contingente mientras que la primera causa remite a lo necesario.

    El 3 de septiembre de 1838 Douglass logró finalmente fugarse y a partir de entonces a través de infinitas vicisitudes adicionales y marchas y contramarchas logra tomar contacto con otros abolicionistas (muy especialmente con el célebre William Lloyd Garrison). Posteriormente viaja a Inglaterra, intima con los liberales John Bright y Richard Cobden, se hace miembro del “Free Trade Club” y comienza a pronunciar conferencias sobre distintos aspectos de la libertad, los derechos civiles y la igualdad ante la ley, en Irlanda, Escocia y luego en Canadá y Estados Unidos (principalmente en New York, Michigan y Winsconsin), no sin riesgos y, en más de una oportunidad, absorbiendo palizas por parte de la audiencia y en medio de escaramuzas de tenor diverso.

    Se casó y fundó una familia que volvió a renovar cuando murió su mujer, esta vez casándose con una blanca que lo acompañó hasta el final de sus días. Fundó sucesivamente dos revistas: North Star y Douglass Monthly y los conoce a Ralph Waldo Emerson y a Henry David Thoreau, quienes también influyen en su pensamiento junto con Harriet B. Stowe, la célebre autora de La cabaña del Tio Tom.

    Las antedichas tres autobiografías que escribe Douglass en distintos momentos de su vida constituyen un grito de liberación del espíritu humano y un canto a la notable potencia que surge de la voluntad de hierro y el carácter indomable de una persona oprimida que no se resigna a esa condición.

    No soy propenso a utilizar la palabra “héroe” porque es una expresión que ha sido muy bastardeada (generalmente para hacer referencia a quienes ponen palos en la rueda para la convivencia civilizada y agreden a otros), pero esta vez la empleo porque considero que estamos frente a un verdadero héroe, es decir, “una persona que ha realizado una hazaña admirable para la que se requiere mucho valor”.

    Frederick Douglass Papers at the Library of Congress

    Pudo triunfar en sus propósitos merced a su perseverancia y su decisión inconmovible de salir de las situaciones más espantosas y aterradoras que puedan concebirse. Por eso resulta una afrenta a los pobres el sostener que son propensos a la criminalidad. Esto constituye un insulto a nuestros ancestros ya que todos, sin excepción, provenimos de situaciones miserables (aún que no necesariamente de la condición de esclavos). Entre millonarios se suceden crímenes horrendos, no hay más que constatar los brutales asesinatos perpetrados por las mafias de las drogas, en cuyo caso, tal como documenté en mi libro sobre el tema, el asunto no es de patrimonios sino de valores morales.

    Y, dicho sea de paso, aquellos valores morales enfatizados una y otra vez por Douglass no son fruto de la invención ni del diseño humano sino que están en la naturaleza de las cosas. Taylor Caldwell abre su libro sobre Cicerón son un epígrafe de este notable tribuno quien consigna lo siguiente sobre el poder político: “Divorciado de la Ley eterna e inmutable de Dios, establecida mucho antes de la fundición de los soles, el poder del hombre es perverso, no importa con que nobles palabras sea empleado o los motivos aducidos cuando se imponga”.

    De un tiempo a esta parte, tal vez como consecuencia de los galimatías del political correctness, se ha puesto de moda aludir a los negros como “afroamericanos” como si esta denominación los diferenciara del resto de sus congéneres de todo el continente americano de Alaska a Tierra del Fuego. Antes hemos recordado el hecho de que todos los humanos provenimos de África en un largo y antiquísimo peregrinar. Entre muchos otros, Spencer Wells -biólogo molecular egresado de las universidades de Stanford y Oxford- explica el punto con notable maestría en su obra The Journal of Man. A Genetic Odyssey (Princeton University Press), quien también reitera que el término “raza” no tiene ningún significado puesto que los rasgos físicos como la dosis variable de melanina en la epidermis son cambiantes en procesos evolutivos en una dirección u otra según el también cambiante lugar geográfico en que se ubica la persona y sus descendientes (y no se diga la estupidez de “la comunidad de sangre” ya que están presentes cuatro grupos sanguíneos en toda poblaciones del planeta). Incluso en el caso de los judíos muchas veces no se percibe que se trata de una religión o de ancestros que la practicaban (por ello no resulta preciso aludir a mentes criminales como “antisemitas” cuando, como bien se ha dicho, en verdad se trata de judeofóbicas). De cualquier modo, catalogar moral o intelectualmente a una persona por sus circunstanciales rasgos faciales es tan torpe, inútil e irrelevante como clasificarlos por la medida de su calzado, el espesor de sus uñas o su altura.

    Federick Douglass es el caso desgarrador de una persona de una ejemplar integridad moral que esperemos sirva para iluminar a muchos que habiendo tenido la bendición de nacer libres, abdican de sus responsabilidades por mantener los indispensables espacios de libertad y se entregan encadenados al gobernante como esclavos sumisos y genuflexos, indignos de ser tratados como humanos.

    El personaje de esta columna se oponía tenazmente a las asociaciones sindicales basadas en cualquier forma de compulsión legislativa. Andy Stern, el dirigente sindical del SEIU, uno de los gremios más potentes (de donde Obama obtuvo uno de los mayores apoyos financieros en su campaña electoral) describe muy bien sus inclinaciones: “Nosotros proponemos trabajar con el poder de la persuasión, pero si eso no da resultado hay que usar la persuasión del poder”. Douglass dictó seminarios con un estilo oratorio riguroso en sus conceptos y fogoso en sus modos en muy diversas tribunas -como queda dicho en su país y en el exterior- sobre los abusos de sindicatos autoritarios, sobre la relevancia de la propiedad privada, sobre la importancia del comercio internacional libre, sobre la trascendencia de contar con una moneda sana y sobre los basamentos morales de una sociedad libre.

    Para terminar, pongamos en un contexto más amplio la sentencia de Tucídides: “Estén convencidos de que para ser feliz hay que ser libre y para ser libre se requiere coraje” y, salvando las distancias temporales y de conducta, el guitarrista y compositor de música rock James Hendrix ha escrito: “Cuando el poder del amor derrote al amor por el poder, el mundo encontrará paz”.

    Originalmente publicado en Infobae, se reproduce con autorización del autor.

  • ¿Igualdad a la fuerza?

    Nada de malo tiene que luchemos por una igualdad entre humanos, salvo… dependiendo qué entendemos por “igualdad”. En sentido sarcástico: ¿Acaso igualdad de estatura, hermosura, inteligencia, coraje, iniciativa, y así? ¿Cree el lector que planteo lo absurdo? Pues sepan que algunos aspirantes a la presidencia de los EE. UU., tal como Kamala Harris, está prometiendo obligar a empresas con más de 100 empleados a divulgar sus planillas y salarios a la Comisión de Igualdad de Oportunidad de Empleo, y quien no pague lo que crea la oficina que sea un salario adecuado será sancionado con multas. Otras autoridades quieren resarcir económicamente a los descendientes de los esclavos, a las víctimas de racismo, sexismo, homofobia y quien sabe qué otra reparación se les ocurra. ¡Por supuesto que no buscan igualdad!, sino votos y algo más… Buscan paliar la envidia que queda expuesta ante las desigualdades del mundo, reales o imaginadas.

    Día a día aumenta la cantidad de personas que piensan que la función de gobierno es la de lograr una igualdad ciudadana; el problema surge cuando no definen bien la clase de igualdad que buscan. Una cosa es igualdad ante la ley; que poco se cumpla es otra cosa. Pero no sólo es igualdad ante cualquier ley, sino una ley buena y justa, dado que a través de la historia mucho se ha prostituido la ley para beneficiar a unos en detrimento de otros.

    Sin embargo, es poco común ver a quienes aspiran a puestos de autoridad prometer que van a defender libertades, tales como las de tránsito, expresión y propiedad; derechos que van en mengua, dado que cada día se pretende usar al estado para imponer falsas igualdades a través de la intervención centralizada. ¿Será que no saben a qué condujo eso en países que adoptaron el totalitarismo? Desafortunadamente,  muy a menudo por encima del saber están la envidia y los odios.

    Y, hasta la malísima constitución panameña da sus primeros pasos estableciendo el derecho a la propiedad. Desgraciadamente luego se contradice y vulnera dichos derechos; tal como ocurre en su Título X cuando dice que el gobierno puede intervenir en toda clase de empresa para que se cumpla en ésta, la “justicia social”. Lástima que por ningún lado se define el concepto, lo cual crea la discrecionalidad autoritaria. No más tenemos que elegir a un socialista exuberante y veremos lo que creen es la “justicia social”. Ilústrense con el Artículo 284.

    ¿Cómo es que tantos catedráticos universitarios resienten el sistema capitalista basado en los derechos de propiedad? La respuesta puede ser tan simple como el resentimiento de ver que otros sin cátedras y con sólo un “Despacito” logren más ingresos y prestigio.

    Otros resienten las responsabilidades que vienen apareadas con la libertad y la necesidad de producir o sufrir. El problema está en ver a nuestro alrededor a personas económicamente exitosas que despiertan envidias. Pero poco ven que el estado no es la manera de migrar hacia la riqueza; sea ésta económica, espiritual o de otra índole. Más aún, delegar estas cosas al estado lo agrava todo.

    Otros denuncian al “capitalismo” como fuente de desigualdad. Pero… ¿acaso lo que tenemos en Panamá es “capitalismo”? Lo que practicamos es un guacho de clientelismo, socialismo, una pizca de capitalismo, corrupción, y otros ismos.

    La realidad es que en el mundo evolutivo de hoy la intermediación estatal a cargo de politicastros termina con más desigualdad; mientras que la criptoanarquía nos deja como único camino la responsabilidad de ser libres.

  • Ideología y Libertad

    Se dice que la discusión no es ni debe ser ideológica. Ese principio es una contradicción respecto a la realidad que enfrentamos. La historia muestra claramente que son las ideas las que determinan los comportamientos, y voy a insistir en que el mundo cambió a partir de la aceptación de ciertas ideas que determinaron el sistema ético y político que produjo el progreso y la libertad. Es un hecho manifiesto que por el contrario fueron otras ideas las que determinaron el totalitarismo como una racionalización del despotismo.

    No puedo menos que insistir en que tal como explica William Bernstein en su The Birth of Plenty el mundo hasta hace unos doscientos años vivía como vivía Jesucristo. ¿Qué fue lo que cambió al mundo? Tomemos en cuenta el pensamiento de David Hume que escribió: “Es imposible cambiar o corregir algo material en nuestra naturaleza, lo más que podemos hacer es cambiar nuestra circunstancia y situación”.

    Evidentemente ese cambio se produjo a partir de las ideas que crearon el sistema ético, político y jurídico que determinaron el cambio de situación y circunstancia. No me cabe la menor duda de que el respeto del derecho de propiedad privada y el derecho a la búsqueda de la felicidad, que Locke considerara el principio fundamental de la libertad, han sido las ideas que cambiaron al mundo.

    Las ideas contrarias a éstas fueron determinantes de los regímenes totalitarios que surgieron en Europa. Basta analizar el pensamiento de Rousseau que influyó en la Revolución Francesa las raíces del totalitarismo, Diosa Razón mediante. Al respecto escribió Rousseau: “Así como la naturaleza le da a cada hombre poder absoluto sobre su cuerpo, el pacto social le da al cuerpo político poder absoluto sobre sus miembros”. Y sigue: “Cualquiera que se atreve a emprender la tarea de instituir una nación debe sentirse capaz de cambiar la naturaleza humana”.

    El socialismo es una ideología que proviene de estas ideas y seguidamente llegó Karl Marx, que hoy está presente vía Eduard Bernstein que escribió que el socialismo se podía alcanzar democráticamente y sin revolución. Tampoco podemos ignorar el pensamiento de Kant al respecto.

    Creo que estamos viendo la obviedad del pensamiento de Balynt Basony: “La filosofía política angloamericana y la franco germánica son tan diferentes como el día y la noche”. Y no podemos menos que reconocer al respecto que de la angloamericana surgió la libertad, y de la  francogermánica el totalitarismo. Y al respecto Jean François Revel en su obra “La Obsesión Antiamericana” escribió: “Son los europeos, que yo sepa, quienes hicieron el siglo XX el más negro de la historia, en las esferas política y moral, se entiende. Ellos provocaron los dos cataclismos de una amplitud sin precedentes, que fueron las dos guerras mundiales; ellos fueron los que inventaron y realizaron los dos regímenes más criminales jamás infligidos a la especie humana”.

    Ahora también se está discutiendo que la problemática del mundo que se viene surge de la inteligencia artificial. Por el momento discrepo con esa teoría. A mi juicio el problema pendiente es la falta de inteligencia natural aprovechada por los que la tienen para lograr el poder político. Ese es el caso del socialismo que se fundamenta en la falacia de la búsqueda de la igualdad. Y al respecto recordemos a Karl Popper: “Luché por la igualdad hasta que me percate que en la lucha por la igualdad se perdía la libertad y después no había igualdad entre los no libres”.

    Otro aspecto a tener en cuenta es el resultado aparentemente favorable de la reunión del G20 en la cual parece haberse aceptado el criterio de que el acuerdo es más importante que el desacuerdo. Como bien dijera David Hume: “La riqueza de tu vecino no te perjudica sino que te beneficia”. Y esa conclusión había sido ya aceptada por Estados Unidos y por ello aplicó el Plan Marshall después de la segunda guerra mundial. Esa decisión no fue un acto de beneficencia sino de inteligencia en virtud de la conciencia de que le convenía que Europa restaurara su economía y la libertad. Diría que fue la primera vez en la historia que los países que perdieron la guerra ganaron la libertad.

    Hoy el mundo Occidental  parece confundido por la democracia socialista, pero no hay dudas de que las ideas que lo cambiaron siguen siendo válidas, y por ello Richard Epstein escribió: “Los principios incorporados en la Constitución Liberal Clásica no son aquellos que operan en esta o aquella era. Son principios para todas las eras”. En otras palabras, la tecnología no altera las ideas que la provocaron.

    Al respecto considero importante la evaluación de esa realidad de Peter Drucker: “Tan difundida y tan falaz como la creencia de que la Ilustración engendró la libertad en el siglo XX es la creencia de que la Revolución Norteamericana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa y que fue efectivamente su precursora”.

    En función de esa realidad he reconocido la falacia de la Civilización Occidental, que implica la ignorancia de que Europa llegó al totalitarismo, Revolución Francesa mediante, que es la racionalización del despotismo. Y aquí estamos ante la confusión del Iluminismo a la que ya me he referido, y la democracia mayoritaria sigue siendo el camino de la demagogia al socialismo. O sea del populismo que reina en Europa, en tanto que en China desde el poder que se justifica en el comunismo ha aceptado las ideas que cambiaron al mundo a las que me he referido y por ello crece y ha pasado a ser la segunda economía mundial. Por el contrario Europa está enclaustrada en el populismo democrático y no crece.

    Y volviendo a la inteligencia artificial debemos reconocer el avance tecnológico que ella implica y que determina una evolución en la vida cotidiana y no un cambio en la naturaleza humana. Si la inteligencia artificial es usada políticamente para insistir en los derechos del pueblo y la falacia de la igualdad, ello determina el aumento del gasto público y su consecuencia la caída en la tasa de crecimiento económico que prevalece hoy en el mundo occidental. Como se decía en la China, muy al Oriente está Occidente, y todo parece indicar que Occidente está desorientado abandonando las ideas que cambiaron al mundo. Y permítanme recordar de nuevo a Alberdi: “Hasta aquí el peor enemigo de la riqueza del país es la riqueza del fisco”.

     

  • Una sana costumbre checa.

    Panamá, desde 1988, no experimenta una recesión en toda la regla. Lo más cercano fue el 2008 y solo fue una especie de ralentizamiento del crecimiento, que llegó al 3% cuando la media panameña en los últimos 15 años ha sido del 5 al 6% anual. Este año parece que vamos a tener el crecimiento más bajo en los últimos 10 años, y que tampoco llegaremos al 4% anual. Claro, es lógica consecuencia porque tenemos un gobierno que solo se dedica a importar regulaciones en materia económica o de seguridad, sin que esto le represente votos o sea algo pedido por los ciudadanos locales, sino que lo hace para ser un “buen ciudadano global”. A costa de los ciudadanos locales, claro está.

    Así, la tendencia ha sido en aumentar la carga regulatoria sobre los ciudadanos privados y las empresas, y en materia de seguridad, a volver a apretar las tuercas en materia migratoria laboral y en asuntos de seguridad y posesión de armas. Al mismo tiempo parece aumentar la carga sobre sí misma en el tema regulatorio, por lo menos en el tema de las compras e inversiones estatales, lo cual ha paralizado la ejecución en estos sectores, pero al mismo tiempo se ha disparado la planilla. No se puede decir que es un quinquenio perdido porque las bombas que nos deja en el tema regulatorio y el tema de seguridad le van a explotar en la cara a los próximos gobiernos. Así que es más bien un retroceso.

    Lo que nos lleva a la indolencia del Panameño versus otros países. La República Checa ha luchado por su libertad, rodeada de alemanes toda la vida. Fue la República Checa la que trató de hacer el socialismo con rostro humano en la Primavera de Praga. Fue la Republica Checa la de Revolución de Terciopelo contra el comunismo en 1989, cuando a dos siglos de la revolución francesa se cumple el sueño de tener una Europa occidental liberal. Pero esas rebeliones contra la versión rusa del socialismo real, no tapan el hecho de que durante toda su historia, quienes atentaron contra la identidad nacional checa no fueron los rusos, sino los germano-parlantes vecinos al Norte, Sur y Oeste de los checos. En 1938 ese enemigo alemán era el nacionalsocialismo de Hitler.

    People wearing masks march across the medieval Charles Bridge to commemorate the 28th anniversary of the 1989 Velvet Revolution in Prague, Czech Republic. Photograph: David W Cerny/Reuters

    Antes fueron los emperadores Austriacos de la casa de Habsburgo. Y el cristianismo católico Romano era la ideología de esa casa real, así que los checos fueron de los primeros en tratar de romper el monopolio religioso de la Iglesia de Roma sobre Europa occidental. Desde antes que Martín Lutero clavara sus 95 tesis en Wittenberg. Lo que nos trae la respuesta de los checos a los gobernantes que hablan paja y hacen estupideces desde el poder.

    En 1419, una pelea entre los sacerdotes husitas contra las autoridades municipales terminó con el alcalde, un juez y cinco miembros del consejo municipal arrojados desde una ventana a la calle y linchados por la multitud. En 1483 una disputa entre husitas moderados y radicales terminó con los alcaldes y ciertos miembros del consejo arrojados por las ventanas para su muerte a manos de la plebe.

    Pero hasta ese momento eran disputas internas. Con la reforma protestante de Martín Lutero surge un movimiento de los distintos príncipes alemanes y checos de usar el protestantismo como una manera de sacarse de encima a los católicos Habsburgos. Se quiso imponer a un Rey de Bohemia, vasallo del Emperador Habsburgo, católico, cuando la mayoría de los nobles eran protestantes. El fin de la tolerancia de los protestantes, la reintroducción de la servidumbre y el cese de la construcción de iglesias protestantes, fueron los detonantes. Los gobernadores católicos nombrados por los Habsburgos fueron arrojados desde las ventanas del castillo de Praga a pilas de estiércol; no murieron pero tuvieron que huir humillados.

    El tema es que los checos aman su libertad y su pequeña nación en el corazón de Europa. Aún en momentos en los cuales parecen luchar contra imposibles. Desde matar a Reinhard Heinrich, el heredero designado de Hitler, pese a la terrible venganza que sabían se exponían, a poner flores en la boca de los cañones de los tanques rusos. A crear movimientos undergrounds basados en la prensa clandestina o ahora, en el Blockchain, a responder a la política antiarmas de la Unión Europea con un derecho constitucional a tener armas, los checos se la saben todas.

    No es solo arrojar a indeseables desde las ventanas a pilas de estiércol. Se trata de reaccionar ante la injusticia. Esta es la lección de la historia checa. Contrasta con nuestra indolencia latina ante el mal gobierno imperante.
    Pero bueno, si por un día fuéramos checos, a quienes echaríamos por la ventana a una pila de estiércol?

  • Igualdad, Pobreza y Libertad

    El último discurso del presidente argentino, Mauricio Macri,  valoró fundamentalmente el haber logrado una reducción en el nivel de pobreza en el año 2017, que según los datos pertinentes se habría reducido del 28% al 25%. Y asimismo repitió que su propuesta de política nacional es el de reducir la pobreza a cero, lo que manifestó como el proyecto pincipal de su política. Lo que no explicó es cuál es la política a seguir para lograr ese objetivo.

    Al respecto voy a comenzar refiriéndome a algunas consideraciones de Ayn Rand que estimo trascendentes ante el mundo en que vivimos, en el cual la izquierda ha monopolizado la ética en nombre de la supuesta igualdad y los derechos del pueblo. Olvidando que cuando los derechos son del pueblo ni Ud. ni yo tenemos derechos. Ya debemos de saber que los derechos del pueblo son la retórica izquierdista para lograr el poder absoluto violando los derechos individuales.

    Y así dice Ayn Rand: “El principio básico del altruismo es que el hombre no tiene derecho a vivir por su propio motivo, y que su servicio a los demás es la única justificación de su existencia”. Esperemos, entonces, que el proyecto de Macri no esté basado en el altruismo. Ya con el pensamiento de Kant al respecto de que la búsqueda de la felicidad es deshonesta pues se hace por interés y no por deber, determinó el principio básico del Iluminismo que creara el totalitarismo europeo, como la racionalización del despotismo. Por supuesto que doy por sentado que Macri no pretende un proyecto de esa naturaleza, pero es imprescindible determinar cuáles son los principios en que basa el logro de la eliminación de la pobreza.

    Entonces voy a insistir en el pensamiento de Ayn Rand al respecto del capitalismo: “Comparado con los siglos de hambre pre capitalista, las condiciones de vida de los pobres en los primeros años del capitalismo fue la primera oportunidad que los pobres tuvieron de sobrevivir”.

    En virtud de esa realidad surge la descalificación de Marx del capitalismo como la explotación del hombre por el hombre, que constituye el desconocimiento del sistema que cambió la historia del mundo y que fuera el Rule of Law, cuyo principio fundamental es el respeto por los derechos individuales “a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la propia felicidad”. Y asimismo el reconocimiento de la naturaleza humana para decidir la necesidad de limitar el poder político, pues como reconoció John Locke: “Los monarcas también son hombres”.

    El Rule of Law es un sistema ético político y al respecto me voy a volver a referir al Locke que dijo: “Lo que importa no es la Ley, sino que ley” Y al respecto Hayek se refirió claramente cuando escribió: No es lo mismo una ley que regula el tránsito, que una que ordena donde tenemos que ir”.

    El respeto al derecho a la búsqueda de la propia felicidad es como reconociera Locke el principio fundamental de la libertad. Así fue reconocido por Adam Smith en su visión de la llamada mano invisible conforme a la cual el individuo beneficia más a la sociedad en la persecución de su propio interés que aquellos que pretenden actuar por el bien público. Y al respecto Vaclav Ravel dijo: “La riqueza de las naciones depende  de la libertad de sus habitantes, no de la fertilidad de sus tierras”.

    Por todo lo dicho anteriormente es indudable que la eliminación de la pobreza requiere la implementación del sistema que crea riqueza, y que no se basa en la generosidad del gobierno. Ya debiéramos saber que hay una correlación inversa entre e nivel del gasto público y la tasa de crecimiento económico. Por tanto la conditio sine qua non del propósito de Macri de la eliminación de la pobreza requiere la reducción del gasto público.

    El otro factor que afecta la posibilidad del crecimiento económico es la tendencia socialista a la búsqueda de la igualdad. Como bien dijera Karl Popper: “Me percaté que en la búsqueda de la igualdad se perdía la libertad, y después no había igualdad entre los no libres”. Pero al respecto vale recordar las sabias palabras del Papa León XIII que en 1891 escribió la encíclica Rerum Novarum donde dijo: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales los altos y los bajos. Afánanse en verdad, por ella los socialistas; pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud, ni las fuerzas; y la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna. La cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad”. Como vemos León XIII había aceptado la mano invisible de Adam Smith y hoy lamentablemente el Papa Francisco parece no haber leído la Rumrum Novaran.

    Hoy a mi juicio seguimos en una confusión prístina a la que se ha añadido la situación de China. La China bajo un gobierno supuestamente comunista crece a tasas inconmensurables y ha pasado a ser la segunda economía mundial. Y en ese proceso ha logrado sacar a 300 millones chinos de la pobreza. Esa situación aparentemente nos deja perplejos ante el hecho de que la Unión Europea democráticamente prácticamente no crece hace más de diez años.
    Yo me permito concluir al respecto que la China es hoy más capitalista que la Unión Europea, que se encuentra en manos del socialismo democrático. O sea Marx, Eduard Bernstein mediante. Según la última información al respecto el gasto público en China alcanza al 31% del PBI en tanto que el promedio en la Unión Europea alcanza al 47,5% del PBI Y en Francia al 56% del PBI. Otro dato importante al respecto es que el 40% de la inversión extranjera va a la China. Por ello no puedo menos que concluir que desde el autoritarismo de Xi Jimping se respetan los derechos de propiedad y de la búsqueda de la felicidad.

    Entonces volviendo a la situación de Macri insisto que lo que crea la pobreza no es la desigualdad tal como lo reconoció Margaret Thatcher en Inglaterra, sino la falta de creación de riqueza. Y esta depende del derecho de propiedad que está siendo violado fácticamente por el incremento inusitado del nivel del gasto público. Y recordemos Churchill cuando escribió: “El socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia. Su virtud inteligente es el reparto igualitario de la miseria”.

    Decididamente Macri no está en esa era, y por ello uno de sus aportes fundamentales al cambio ha sido la restauración de la seguridad jurídica y el restablecimiento de la confianza en Argentina en el orden externo. Por ello la oposición tradicional argentina lo ataca por estar de parte de los ricos. Y la realidad es que son los ricos ante la seguridad jurídica los que generan riqueza. Cuando por el contrario. en nombre de los pobres se violan los derechos de propiedad, se genera más pobreza y la única riqueza es la que queda en las manos de los que la reparten.