Etiqueta: libertad

  • El desentendido bien común

    Algo que caracteriza a los relativistas, esos que dicen ser progresivos, cuando en realidad son regresivos, es el apoderarse de lo que ellos llaman el “bien común” que, en realidad es fiel reflejo de su tergiversación del mundo; vale decir, que aquello que alegan ser bien común es más bien mal común; y paso a explayarme. Recién, el papa Francisco elogió a los gobiernos que decretaron claustros domiciliarios, aduciendo que con ello ponían en primera plana el “bienestar de su gente”. Me cuesta muchísimo creer que valiéndose de una pseudociencia para destruir economías y vidas se atiende el bienestar; pues, como bien señalara en su momento Frédéric Bastiat: Las leyes paren no sólo efectos inmediatos sino una multiplicidad de efectos posteriores; y ya veremos si esos claustros pseudocientíficos resultan en bienestar. ¿No fue Omar Torrijos quien habló de las luces cortas y las largas?; las primeras las tiene la mayoría, más no así las segundas.

    Bastiat también abordó la relación entre la libertad y la fraternidad: “Me resulta imposible separar la palabra fraternidad de la palabra “voluntaria”; pues no entiendo cómo se puede hacer valer la fraternidad sin destruir la libertad. Y más aún, sin pisotear la justicia.

    Cuando el político, desde su cómodo despacho, se ve enfrentado a las disparidades sociales y económicas, si es que no es politicastro, sentirá el deseo de corregir esa “injusticia”; pero, para ello debe antes preguntarse cómo fue que llegamos a tal situación. Debía ser obvio que la clase política no puede separarse de culpas y, desdichadamente, son demasiados los que eligen remedios por la vía del autoritarismo, la planificación y otras herramientas legales y politiqueras; con lo cual terminan perpetuando lo que pretenden corregir. ¿No sería mucho más conducente adoptar un sistema de real justicia que sea compatible con la responsabilidad de cada quien, sin la cual no hay camino de superación verdad?

    Por más fuerza que pueda tener una ley, esta jamás podrá dar leche como si fuese ubre de vaca lechera. Quitando a unos por la vía coercitiva no ayuda a otros a ser productivos. Y ser productivo es el verdadero camino progresivo. Como suelo decir, los impuestos, en su justa medida, son buenos. Pero cuando el impuesto se usa para comprar votos, ello conduce a lo que se conoce como una dictadura de mayorías. Y esa clase de mayoría, la que no paga impuestos, tenderá a ser parasitaria; lo cual no guarda relación con un bien común.

    Y vuelvo a citar en paráfrasis a Bastiat: La vida es nuestro el regalo creativo que incluye a todas las virtudes – la vida física, intelectual y moral. Pero el don de la vida va de la mano con la responsabilidad de desarrollarla y perfeccionarla. Para tal fin, también fuimos dotados de maravillosas facultades, que en medio de ilimitados recursos naturales debemos aprovechar sanamente. Si ello no podemos cumplir nuestro destino.

    Nuestra vida y sus facultades requieren el don de la persona, de la libertad, de aquello que es propio de cada quien, pues sin ello dejamos de ser humanos. Artificiosos politicastros intentarán desviarnos del buen camino, pero los regalos del Creador siempre serán superiores; y después de las tempestades, el cielo amanecerá en claridad. Es así ya que no existe ley terrenal que supera a la ley de la misma Creación.

    La vida, la libertad y la propiedad no existen en virtud de leyes nacidas en turbulentos laberintos legislativos. Al contrario, fueron la vida, la libertad y la propiedad las que dieron lugar a las leyes del hombre. Y cuando los hombres nos apartamos de la ley universal, no hay cabida para un “bien común”.

  • Sin el estudio de la Historia no hay futuro

    Siempre me ha parecido magnífico el resumen en dos pasajes célebres de Aldous Huxley sobre el problema medular que nos envuelve. En primer lugar al escribir que “la gran lección de la historia es que no se ha aprendido la lección de la historia” y ¿cuál es esa lección?, pues según Huxley es debido a que “en mayor o menor medida, todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están constituidas por una cantidad reducida de gobernantes, corruptos por demasiado poder y por una cantidad grande de súbditos, corruptos por demasiada obediencia pasiva e irresponsable”. ¡Que extraordinaria descripción!

    Pero el asunto es intentar el desmenuzamiento de semejante conclusión a través de hurgar en las razones del caso. Me temo que debe arribarse a una explicación inaudita, cual es nada más y nada menos que la porfiada renuncia a la condición humana, a la propia dignidad en cuanto a la manía de abdicar de los derechos de cada cual para endosarlos al megalómano de turno sin detenerse a considerar, por una parte, la degradación monstruosa que implica perder la libertad, el atributo que distingue a los humanos de todas las especies conocidas y, por otra, sin percatarse que es el modo más efectivo de hundirse en la miseria no solo moral sino material.

    Antes he elucubrado sobre facetas de la historia que ahora vuelvo a mirar. Hay muchas clasificaciones que han llevado a cabo los historiadores sobre su materia, pero la que me ha parecido más original es la de mi cuentista favorito Giovanni Papini quien la divide en cuatro grandes etapas según el uso de una fruta: la manzana.

    Así, Papini concluye que hubo cuatro manzanas decisivas en la historia de la humanidad. La primera la de Adán que abrió cauce a la noción del mal. La segunda, la de la discordia, fue la de oro para premiar a la mujer más bella en el relato de Homero. La tercera fue la de Guillermo Tell fabricada por Schiller y ejecutada musicalmente por Rossini que desafió al poder político, y la cuarta fue la científica de Isaac Newton en cuanto a aquello del conocido episodio de la manzana que derivó en la formulación de la ley de la gravedad.

    Como ha esbozado Robin Collingwood, una forma precisa y muy relevante de dividir la historia es según los grados de estatismos, lo cual ha hecho eclosión en nuestra época, como queda dicho, marcada por un Leviatán desbocado y avasallante. La contracara de esto no solo se refiere al achicamiento de los radios de acción del individuo y del estrangulamiento de sus libertades sino que la misma historia se desvía de los múltiples, variados y ricos acontecimientos de las personas para enfocar la atención en los que confiscan derechos puesto que abarcan y cubren casi todo.

    Hacia fines del siglo XVIII fueron menguando en algo los poderes de las monarquías absolutas (aunque, como un ejemplo, quedaron impregnados en los estilos mobiliarios y similares los nombres de los monarcas, casi siempre sin mención a los ebanistas que fabricaron el mueble), situación que dio pie a que se pudiera hurgar en los acontecimientos de la vida propiamente humana para salir de los pasillos del poder político, pero de un tiempo a esta parte se ha vuelto a las andadas y se ha dado lugar a los desmanes de las botas que siempre acompañan a los ámbitos políticos.

    Los cinco tomos de Historia de la vida privada escrita por muchos autores pero coordinada por Philippe Ariés y Georges Duby constituyen una pieza de historiografía superlativa en la que se exhibe lo que podríamos denominar la verdadera historia, la historia de las personas y no el simple registro de las fechorías de los mandamás de todos los tiempos. Duby apunta en el prólogo de la antedicha obra que esa historia “ha de resistir hacia fuera los asaltos del poder público” a pesar de que “con el fortalecimiento del Estado, sus intromisiones se han vuelto más agresivas y penetrantes” y si “no nos prevenimos frente a ellas, reducirán muy pronto al individuo a no ser más que un número suministrado en un inmenso y terrorífico banco de datos”.

    Es que los aparatos estatales en teoría son para proteger los derechos de las personas que gobiernan, es decir, sirven de marco institucional para que cada uno pueda seguir los proyectos de vida que considere pertinentes sin lesionar derechos de terceros. Es así que la multitud de procederes en los campos más diversos va forjando la parte jugosa y fértil de la historia.

    Sin embargo, igual que en las épocas remotas de salvajismo, ahora resulta que el centro de la escena lo ocupa el monopolio de la violencia pero ni siquiera para velar por los derechos de todos sino para conculcarlos a través de atropellos crecientes y dirigiéndose a los gobernados como si fueran súbditos, generalmente subsidiando a grupos que hacen de apoyo logístico al abuso del poder con el fruto del trabajo ajeno.

    En Introducción al estudio del conocimiento histórico, Enrique de Gandia nos dice que ese su libro “ojalá muestre a los jóvenes a amar la historia, no como exaltación de energúmenos o estatuas de cartón, sino como comprensión de la vida, con lo inesperado en cada recodo, y el amor a la libertad”, una obra en la que subraya la importancia del cosmopolitismo y lo destructivo de los nacionalismos, ideas muchas veces contradichas en centros de estudios en los que no solo se enseña a memorizar los pertrechos de guerra de cada bando sino que se alaba y pondera la xenofobia.

    Ya Croce había destacado a la historia como hazaña de libertad y Popper había refutado la existencia de “leyes inexorables de la historia” punto que resume bien Paul Johnson al escribir que “una de las lecciones de la historia que uno debe aprender, a pesar de que resulta desagradable, es que ninguna civilización puede darse por sentada. Su permanencia nunca puede asumirse; siempre hay una edad oscura acechando a la vuelta de cada esquina”. Aquella visión falsificada de los inexorables “ciclos vitales” de la historia ha tenido como uno de sus máximos exponentes a Spengler.

    Cuando se estudia la historia privada se estudia la historia de la vida humana, en cambio cuando se relata la historia de los aparatos estatales en expansión se estudia la anti-vida, la destrucción de lo propiamente humano, se mira el monstruo que asfixia al individuo. Cuando se estudia la historia privada se constatan los portentosos resultados de la mente, en el arte, en el derecho, en la filosofía, en la economía y en todas las manifestaciones de la conducta humana. Se aprenden las costumbres, los bailes, las gastronomías, la arquitectura, la música, la pintura, la escultura, las modas, las instituciones, el sentido de las conversaciones y la comunicación en general.

    En esa mirada se percibe la evolución de la civilización o la involución puesto que como enseña Collingwood la civilización “significa como condición que el hombre adquiere lo que necesita para su sustento y confort no sacando a otros lo que les pertenece sino ganando lo suyo” de lo contrario la sociedad es una “del saqueo”, lo cual implica “la revuelta contra la civilización”.

    En última instancia la historia del hombre es la historia del pensamiento, es la historia del espíritu como también destaca Collingwood, al tiempo que señala que “las ciencias naturales… no incluyen la idea de propósito”. En las piedras y las rosas no hay acción sino mera reacción. El historiador en las ciencias sociales interpreta el pensamiento de otros, a diferencia de los pseudohistoriadores que, para citarlo nuevamente a Collingwood, fabrican “la historia de tijeras y engrudo… donde repite lo que le dicen sus ́autoridades´”.

    Los gobiernos se han ensanchado tanto que, fuera de los crímenes, en las noticias, salvo honrosas excepciones, prácticamente no figuran los hechos y dichos de los privados porque los diarios, la televisión y la radio están copados por los movimientos del príncipe. Y el asunto tiene su explicación porque precisamente el Leviatán todo lo deglute, por lo que su figura no puede pasar desapercibida. Esto es lo que hay que cambiar drásticamente. De todos modos, ahora, con los progresos en las redes sociales y equivalentes surge con mayor frecuencia el individuo, pero, como decimos, el grueso de las noticias conservan las andanzas de los burócratas. Incluso, cuando se hace referencia a los ciudadanos se alude a los que están “en el llano” admitiendo que los funcionarios -que en verdad son empleados de la gente- están “en la cúspide” cuando la situación debiera ser la inversa. Quienes debieran estar en el llano esperando órdenes de sus mandantes son los gobernantes, pero el asunto se ha trastocado y los aparatos estatales son cada vez más adiposos.

    Conviene a esta altura una digresión semántica. No se si es apropiado aludir a la historia de la vida privada para distinguirla de la referida a los ámbitos gubernamentales, en todo caso que quede claro que no se apunta a lo íntimo que es privativo de cada cual sino a lo que las personas manifiestan exteriormente, fuera de lo que reservan para sí y que excluyen de la mirada de terceros.

    Otra vez debemos hacer referencia a la educación para poder vislumbrar una salida a tanta referencia a los príncipes. Es que si desde que son niños se machaca con la reverencia debida a las autoridades estatales, es poco probable que haya espacio para el pensamiento independiente y, por ende, para la historia de la vida privada en el sentido consignado ya que todo lo engulle el poder político. Y muchos padres no ayudan en esta faena pues en los cumpleaños de los hijos pequeños les regalan soldaditos y ametralladores que no sirven para consolidar la paz.

    Cuando existe la oportunidad de escarbar ya no en las costumbres y hábitos de un grupo humano sino en la biografía de algún pensador de fuste, se descubren recovecos y propuestas que maravillan a cualquiera. Pero es que muchas veces, con la idea de simplificar, se prefiere tomar la historia de a grupos inmensos y parece más fácil personificarlos en los gobernantes y sus dinastías, en lugar de tomarse el trabajo y sacar provecho de todo lo que subyace.

    En realidad, no hay queja justificada al aplastamiento de la vida personal cuando simultáneamente en los hechos se respaldan las ideas y principios que fortalecen y endiosan las estructuras estatales y a su correspondiente radio de acción para administrar vidas y haciendas ajenas.

    Comienzo el cierre de esta nota periodística con el peligro de la degradación de la democracia para convertirla en una especie de ruleta rusa, no solo formuladas por los Giovanni Sartori de nuestra época sino por autores como Joseph Schumpeter que en Capitalismo, Socialismo y Democracia donde se pregunta y se responde al abrir la segunda parte “¿Puede sobrevivir el capitalismo? No; no creo que pueda.” Y esto a pesar del éxito extraordinario que, como dice el autor, ha producido el capitalismo para las masas. Entre varios factores que se señalan en el libro, el autor destaca que es debido a que “el capitalismo plantea su litigio ante jueces que tienen la sentencia de muerte en sus bolsillos” en base a que “la masa del pueblo no elabora nunca opiniones determinadas por su propia iniciativa. Todavía es menos capaz de articularlas y convertirlas en acciones coherentes. Lo único que puede hacer es seguir o negarse a seguir al caudillaje de un grupo que se ofrezca a conducirlo”, lo cual nos lleva al “concepto particular de la voluntad del pueblo […] ese concepto presupone la existencia de un bien común claramente determinado y discernible por todos” pero, en Psicología de la multitudes Gustave Le Bon nos recuerda que “el comportamiento humano bajo la influencia de la aglomeración, especialmente la súbita desaparición -en un estado de excitación- de los frenos morales y de los modos civilizados de pensar y sentir; […y] la súbita erupción de impulsos primitivos, de infantilismos y tendencias criminales” y de modo similar a Schumpeter se pronuncia Benjamin Roggie en ¿Can Capitalism Survive?

    Estas últimas reflexiones nos llevan a meditar seria y urgentemente en nuevos límites al poder político al efecto de salvaguardar la democracia, tal como han hecho pensadores de peso como Hayek, Leoni y antes que ellos Montesquieu en pasajes poco explorados de su obra cumbre que habría que repasar con detenimiento a los que me he referido en otros textos y lo seguiré haciendo ad nauseam hasta lograr el objetivo dada la gravedad del asunto.

    A esta altura es un lugar común citar a George Santayana en cuanto a que “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla” en el sentido de masticar y digerir adecuadamente lo sucedido a los efectos de aprender las lecciones de la historia -al contrario de la advertencia estampada por Huxley con que abrimos esta nota- para progresar y no estar condenados a machacar en los mismos errores.

  • Trump estaría reflexionando sobre la concesión del indulto a Ross Ulbricht, Edward Snowden o Julian Assange

    Semanas antes de dejar el cargo como presidente de los EE. UU., Donald Trump podría estar planeando múltiples indultos antes de que finalice su mandato.

    Según los informes, Donald Trump está considerando perdonar al cerebro del ahora desaparecido mercado negro en línea Silk Road, Ross Ulbricht. En 2015, Ulbricht recibió una sentencia de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional después de ser acusado de fraude informático, lavado de dinero y cargos de drogas relacionados con su sitio web, que permitía a los usuarios comprar medicamentos y drogas de forma anónima utilizando criptomonedas como bitcoin. Los abogados de Ulbricht presentaron dos apelaciones ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de EE. UU. en 2017 y la Corte Suprema de EE. UU. en 2018 sin éxito.

    Según los últimos informes, la oficina del abogado de la Casa Blanca estaba revisando documentos relacionados con el caso. El presidente conoció recientemente la situación y las súplicas de los aliados del fundador de Silk Road. El informe también afirmó que tres personas con conocimiento del asunto habían afirmado que Trump había expresado previamente sus condolencias y estaba sopesando un perdón antes de la toma de posesión de Joe Biden.

    También es el caso de las conversaciones sobre indultar al denunciante y excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden, las cuales volvieron a estallar en las redes sociales. Políticos y organizaciones, desde la ACLU hasta el senador de Kentucky Rand Paul y el representante de Florida Matt Gaetz, están haciendo un llamado al perdón de Snowden antes de que Trump abandone la Casa Blanca.

    La demanda para permitir que Snowden regrese a los Estados Unidos, se produce siete años después de que huyó del país por primera vez a Rusia y dos meses después de convertirse en residente permanente en el país. Snowden fue el centro de atención por primera vez en 2013 cuando el ex empleado de la NSA reveló que Estados Unidos estaba recopilando datos de forma activa de millones de estadounidenses. Entregó esta información a varios conocidos periodistas, quienes se encontraban en Hong Kong, y voló a Rusia, donde le habían concedido asilo.

    Los hallazgos de Snowden mostraron que los estadounidenses estaban bajo vigilancia de la NSA a través de sus registros telefónicos, correos electrónicos y su historial de navegación en Internet, información que alegó en el NYTimes, que no había entregado a Rusia y China.

    El mismo Edward Snowden también instó recientemente a Trump a indultar a Julian Assange, acusado de conspirar para cometer una intrusión informática para ayudar a Chelsea Manning con la intención de acceder a información militar clasificada y publicarla en su sitio web Wikileaks. Assange está acusado de 17 violaciones de la Ley de Espionaje, uno de los delitos más graves en la ley estadounidense con penas de hasta 175 años de prisión.

     

    Assange, de 49 años, huyó a Londres, donde se refugió en la embajada ecuatoriana antes de su arresto en mayo de 2019. Después de su arresto, fue sentenciado a 50 semanas de prisión y está detenido en la prisión de alta seguridad de Belmarsh en Londres.

    Los tres, con variantes, son más conocidos como criptoanarquistas, quizás Snowden y Assange son más de tipo político, pero con todos ellos y su activismo terminaron mal. El criptoanarquismo tiene su propio manifiesto. En este caso, el Cyphernomicon, que es un texto publicado en 1994 por Timothy C. May, aunque existen varias actualizaciones, la última de 2011. En este documento se define el criptoanarquismo bajo los términos expresados por el escritor de ciencia ficción americano Vernor Vinge, quien lo describe como la realización ciberespacial del anarcocapitalismo, una ideología al extremo libertaria con mayor recorrido histórico. Básicamente, el criptoanarquismo defiende la libertad del individuo en la red, abogando por el uso de cualquier tipo de herramienta criptográfica para eludir las injerencias del Estado sobre la autonomía individual.

    Muchos ven a Trump como la única esperanza para un perdón en un futuro cercano de estos y otros casos de condenas por delitos penales, ya que la administración de Joe Biden probablemente adoptará una postura mucho más firme una vez que ingrese a la Casa Blanca en enero. Desde que asumió el cargo como el 45 ° presidente de los Estados Unidos en 2017, Trump ha otorgado el indulto ejecutivo a 45 personas acusadas o condenadas por delitos penales federales, según lo autorizado en el artículo II, Sección 2 de la Constitución de los Estados Unidos.

  • La arrogante planificación estatal

    Mientras más planifica el estado, más difícil se torna la planificación por los ciudadanos, señaló F.A. Hayek hace buen tiempo. Y es que los planificadores estatales desde sus refrigerados despachos jamás podrán disponer de toda la información requerida para dirigir la vida ajena; y más en un mundo en el cual las cosas se van acelerando cada día, requiriendo una rauda adaptación in situ.

    Es “la fatal arrogancia” de los centralistas, esos que presumen ser más de lo que son; es decir, meros mortales. Ese gobernar a control remoto jamás ha dado buenos resultados; y mucho menos es un mundo de aceleración exponencial. Peor aún es que al intentar semejante insensatez las autoridades están en franca violación del principio constitucional de velar por la libertad de los ciudadanos. El asunto no está en harrear sino en cumplir con las limitadas normas constitucionales de vida, libertad y propiedad; pues, más allá, ¡la dañan! Y, ¡ni hablar!, que se presta para el relajo.

    Las autoridades están instituidas y electas no para ser discrecionales sino para hacer cumplir los acuerdos constitucionales. Lástima que esos acuerdos que tenemos en Panamá no son nada cumplibles; pero, ello no implica que tienen licencia de arbitrariedad. Hoy, gracias a las gracias de despistadas autoridades, el pueblo anda desorientado intentando sobrevivir pese al caos creado por soberbias “autoridades”.

    Si algo debe ir apareado con la autoridad gubernamental es una buena dosis de humildad. He insisto, “autoridad” es el autor, el que conoce sus limitaciones y respeta. Eso de esconderse detrás de títulos rimbombantes tales como “expertos” o “científicos” y tal, no pasa de ser deposiciones de heno digerido por semovientes. Lo que corresponde es dar la mejor información posible y que los ciudadanos escojan sus caminos, en el marco de la buena ley. El arrear aduciendo que es porque el pueblo es ignorante, es condenarlos a esa condición; en otras, se aprende a nadar, nadando.

    Hoy, me cuentan unos propietarios de restaurante que están zozobrando, que anoche reciben la información de que ahora el cierre es a las 9:00 p.m. y no a las 11:00 p.m. ¿De verás creen estos dictadores que con eso disminuirán el contagio? ¿O será que sólo les interesa aparentar?; sin importarle que el país entero se vaya al colapso. Ya estoy enterado de algunos que piensan cerrar del todo.

    No estamos frente a gobernantes sino a promotores de disfunción social y desastre económico. El asunto no es tan difícil de entender y les pongo un ejemplo: Si estás nadando en un río y ves venir una cabeza de agua, ¿vas a esperar que SINAPROC te diga: “¡Sal del agua!” Así, hay cualquier cantidad de cosas que sólo las podemos advertir y lidiar en el sitio y el momento, y en las cuales el mandato gubernamental obtuso es fatal. Fatal porque si la haces bien, el politicastro dice que fue gracias a su intervención. Pero, si la haces mal, es tú culpa.

    En otros sitios, tal como en Beverly Hills en los EE.UU., ya la ciudadanía comienza a rebelarse, alegando que no es asunto de salud sino de ineptitud y un desordenado deseo de controlar al rebaño. Dicen controlar la pandemia (falso), pero no les importa destruir a la pequeña empresa, a la economía en general y, ni hablar, la salud mental de los ciudadanos. A fin de cuentas, el estado no se distingue por su honestidad o superioridad, a no ser por la superioridad de las armas; tal como bien señaló Thoreau.

    Al ver todas estas cosas, bien podemos concluir que no estamos siendo gobernados sino muy mal arreados.

  • Un balance resumido del Foro de San Pablo

    Luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza y el consiguiente fracaso estrepitoso del socialismo, los movimientos de izquierda quedaron muy descolocados pues no solo desde el punto de vista humanitario las muertes por masacres y hambrunas poblaron todos los países que ensayaron el totalitarismo sino que quedó patente la imposibilidad de operar cuando se elimina la propiedad y consecuentemente los precios pues no hay modo de saber cuándo se consume capital en la evaluación de proyectos. Esto también quedó probado allí donde los aparatos estatales se entrometen con la propiedad privada aun sin abolirla como es el caso sobresaliente del fascismo que a diferencia de sus parientes comunistas permiten que se inscriba la propiedad a nombre de particulares pero usa y dispone el gobierno.

    Frente a este páramo intelectual las izquierdas han resuelto pasar de la defensiva a la ofensiva, agruparse y volver a la carga. Esta decisión parte de dos usinas: por un lado los capitostes con ansia ilimitada de poder y dinero apuntan a conquistar espacios y, por otro, los ingenuos que estiman que puede fabricarse el dislate del “hombre nuevo” con el uso de la fuerza al efecto de endiosar lo colectivo en contraposición a lo individual que deriva en lo que en ciencias políticas se denomina “la tragedia de los comunes” que hace estragos, especialmente en perjuicio de los más vulnerables que siempre son los que más sufren cuando hay derroche de capital ya que de ello dependen los salarios e ingresos en términos reales.

    En todo caso, puntualizamos que el Foro de San Pablo se creó en 1990 para insistir y volver a plantear las ideas socialistas. El primer órgano ejecutivo estuvo a cargo del Partido Comunista Cubano y luego se incorporaron muy diversos dirigentes, especialmente de América latina y el Caribe aunque con el tiempo también se incorporaron activistas de esa misma tendencia de Europa y Asia. Entre los dirigentes más destacados figuraron Evo Morales (Movimiento al Socialismo de Bolivia), Rafael Correa (Alianza PAIS de Ecuador), Daniel Ortega (Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua), Fernando Lugo (Alianza Patriótica de Paraguay), José Mujica (Frente Amplio de Uruguay), Mauricio Funes (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador), Dilma Russeff (Partido Nacional de los Trabajadores de Brasil), Ollanta Humala (Partido Nacionalista Peruano), Nicolás Maduro (Partido Socialista Unido de Venezuela) y Andrés López Obrador (MORENA de México) a lo que se agrega una lista de simpatizantes encabezados por el Frente de Todos de Argentina y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

    Hasta el momento ha habido veintiséis reuniones y los temas son los mismos del socialismo tradicional con algún aditamento pero en lugar de analizar toda la agenda es más productivo estudiar un buen texto de economía y derecho para percatarse de los errores de aquellas presentaciones reiterativas. En estas líneas mencionamos solo algunos de los puntos más relevantes con un comentario telegráfico que sigue a cada uno en forma de decálogo dado el espacio disponible en una nota periodística.

    Primero, los documentos se pronuncian contra el “neoliberalismo”. Conviene en este sentido precisar que no existe tal cosa, ningún intelectual serio se identifica con semejante etiqueta. No parece que hubiera el suficiente coraje como para enfrentar al liberalismo que significa el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros.

    Segundo, resulta inaudito que recomienden unificar los tres poderes, el Ejecutivo, Legislativo y Judicial al efecto de concentrar capacidad de decisión al tiempo que se sugieren reformas constitucionales para administrar discrecionalmente las partidas presupuestarias y permitir reelecciones indefinidas de gobernantes, todo lo cual va a contramano de los principios republicanos más elementales para preservar las autonomías de las personas sujetos de derechos, anteriores y superiores a gobernantes circunstanciales.

    Tercero, se pone en evidencia la incomprensión del significado del derecho puesto que, por una parte, se patrocina el avasallamiento del fruto del trabajo ajeno y, por otra, se abandonan los mojones y puntos de referencia extramuros de la norma positiva en base a la Justicia que según su acepción clásica significa “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite al derecho de propiedad desconocido por esta agrupación.

    Cuarto, en la misma línea argumental se patrocinan las expropiaciones sin percatarse de la necesidad de respetar arreglos pacíficos y voluntarios en el proceso de mercado donde la gente vota en el plebiscito diario al poner de manifiesto sus preferencias, y los comerciantes que aciertan en la satisfacción de las demandas obtienen ganancias y los que yerran incurren en quebrantos, a diferencias del estado-empresario que inexorablemente opera sin asumir riesgo con recursos propios sino apropiándose de lo ajeno en base al pretexto de empresas hegemónicas que en verdad se establecen como fachada para los negocios de los megalómanos del momento.

    Quinto, proponen aumentar gravámenes especialmente los de carácter progresivo que en verdad son regresivos ya que al disminuir las inversiones los contribuyentes de jure hacen que los salarios e ingresos en términos reales de los marginales se contraigan. También la progresividad vulnera la necesaria movilidad social ya que el ascenso y descenso en la pirámide patrimonial se ve bloqueada por estas barreras fiscales y, asimismo, las posiciones patrimoniales relativas se modifican de cuajo respecto a las que marcó el consumidor con sus compras y abstenciones de comparar.

    Sexto, se pronuncian por el control de la prensa precisamente uno de los derechos más relevantes y fundamentales de la sociedad libre sin el cual no hay posibilidad de contrastar conocimiento alguno ni ejercer el contralor del aparato estatal que debe estar al servicio de la gente y no tratarla como súbdito de un poder ilimitado en el contexto de la supresión de la irremplazable libertad de expresión a la que tanto le temen los espíritus autoritarios.

    Séptimo, el establecimiento de controles de cambios y restricciones al comercio internacional en sintonía con el veneno nacionalista que establece culturas alambradas y cortapisas para las transacciones de lo que pertenece a cada uno y el movimiento de personas a través de fronteras cuyo único propósito en una sociedad libre es evitar el peligro de concentración de poder en un gobierno universal.

    Octavo, la regimentación de las relaciones laborales al efecto de contar con sindicatos convertidos en ejércitos de ocupación que no permiten a los trabajadores elegir el destino de sus ingresos y a través de legislaciones totalitarias que provocan daños irreparables a los más necesitados instaurando un sistema de dádivas para contar con apoyos condicionados.

    Noveno, la concentración de la facultad de prostituir la moneda al efecto de financiar las operaciones de los burócratas en el poder con el resultado de la estafa al poder adquisitivo de la unidad dineraria.

    Y décimo, ahora con la novedad respecto al socialismo tradicional al que se le adiciona la “ideología de género” que significa la obligación de terceros a contradecir la biología y la genética financiando caprichos de quienes se perciben de un modo distinto a lo que la naturaleza establece con agregados también de propuestas socialistas y la introducción del homicidio en el seno materno mal llamado aborto. Todo bajo el paraguas de un supuesto rechazo a la discriminación sin comprender que lo que no es aceptable es el trato desigual ante la ley por parte del gobierno pero cada uno en su ámbito privado naturalmente discrimina en cuanto a sus amistades, a sus lecturas, pasatiempos, compras, alimentaciones, vestimentas, músicas y todo lo que hace a la vida cotidiana. De más está decir que lo consignado en esta apartado no significa la pretensión de modificar lo que cada uno percibe de sí mismo, lo que se objeta es la obligación de otros de seguir pautas y definiciones no compartidas y mucho menos la obligación de financiar las inclinaciones de otros.

    Me extiendo un poco en este último punto pues estimo necesario precisar aún más lo que trasmito en esta materia. Por ejemplo, una cosa es que pretenda obligar a quien escribe un trabajo académico la sandez de sostener que el sexo depende de la percepción de cada cual y no de la estructura genética (independientemente que alguien se castre y se implante pechos) y otra bien distinta son los modales y el trato que requiere consideración sin necesidad de articular expresiones que no le resultan al receptor. Una vez en una presentación reciente me referí a una situación un tanto pedestre y grotesca para ilustrar el tema: si en un almuerzo se está con uno de los invitados que tiene mal aliento no es necesario declararlo a viva voz, es mejor respirar en otra dirección. Recordemos que, como queda dicho, el liberalismo demanda el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, lo cual para nada quiere decir compartir o adherir al proyecto del vecino, se trata de que cada uno pueda hacer lo que le plazca siempre y cuando no lesione derechos de terceros. En este contexto destaco uno de los casos más repugnantes en la historia del espanto de la intolerancia y el más brutal avasallamiento de espacios privados: Oscar Wilde fue encarcelado durante dos años por ser homosexual lo cual arruinó completamente su vida y en la práctica dejó de existir a partir de su liberación, una injusticia que no puede ser reparada a los ojos del más elemental sentido de la humanidad.

    En otras palabras, en el Foro de San Pablo se reiteran lugares comunes fracasados y se improvisa malamente. Antes de pronunciarse es bueno consultar bibliotecas serias. Esteban Echeverría precisó la idea en su célebre primera lectura en el Salón Literario, en 1837, en pleno corazón del barrio de San Telmo, en Buenos Aires: “No nos basta el entusiasmo y la buena fe; necesitamos mucho estudio y reflexión, mucho trabajo y constancia”.

    En resumen, las ideas patrocinadas por el Foro de San Pablo pretenden empujar a los seres humanos por los caminos de la esclavitud por lo cual vuelvo a citar una advertencia de Aldous Huxley en la esperanza de revertir su diagnóstico tremebundo: “En mayor o menor medida, entonces, todas las sociedades civilizadas del mundo moderno están constituidas por un número reducido de gobernantes corruptos por exceso de poder y por una extendida clase de personas corruptas por exceso de obediencia pasiva e irresponsable».

  • ¿Frente a cada necesidad nace un derecho?

    Tomar livianamente el significado del derecho resulta devastador

    Una de las mayores incomprensiones respecto a la sociedad libre radica en la noción misma del derecho, que significa la facultad de usar y disponer de lo propio. A todo derecho corresponde una obligación. Si una persona gana diez en el mercado laboral hay la obligación universal de respetarle ese ingreso, pero si ganando lo dicho la persona pretende que el gobierno le asegure veinte y el aparato estatal procede en consecuencia, esto se traduce en que otros deben hacerse cargo por la fuerza de la diferencia lo cual implica una lesión al derecho de esos otros por lo que estamos frente a un pseudoderecho.

    Vivimos la era de los pseudoderechos: “derecho a una vivienda digna”, “derecho a vitaminas e hidratos de carbono”, “derecho a un salario adecuado”, “derecho a la recreación” y similares. Son todos pseudoderechos, como queda dicho, no pueden otorgarse sin lesionar derechos de terceros.

    En este ámbito se hace necesario insistir en la importancia crucial del derecho de propiedad. Esta institución se torna indispensable al efecto de darle el mejor uso a los siempre escasos recursos disponibles. En las transacciones cotidianas el comerciante que acierta en las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. El cuadro de ganancias y pérdidas no es una situación irrevocable, se modifica según se modifique le eficiencia del empresario para atender los deseos de sus congéneres. Desde luego que no nos referimos a los que la juegan de empresarios pero están vinculados al poder de turno para obtener privilegios de diversa naturaleza puesto que explotan a sus semejantes con precios mayores, calidades inferiores o las dos cosas al mismo tiempo.

    Como se ha puesto de relieve la intervención en los precios afecta el derecho de propiedad y en el extremo la abolición de la propiedad elimina precios y por ende no hay posibilidad alguna de evaluar proyectos, de llevar registros contables y en general de todo cálculo económico. Como hemos ejemplificado antes, en este contexto no se sabe si conviene construir carreteras con pavimento o con oro puesto que se ha barrido con los únicos indicadores que tiene el mercado para operar y es imposible conocer la mejor variante técnica puesto que es inseparable de su costo lo cual, como decimos, no se conoce si no hay precios de mercado. Sin llegar a este extremo, en la medida en que los aparatos estatales si inmiscuyen con los precios se desdibujan las antedichas señales y por ende se consume capital que es el único factor que permite el incremento de salarios e ingresos en términos reales. En otros términos, afectar el derecho de propiedad empobrece a todos pero muy especialmente a los más necesitados puesto que son los más afectados por el derroche.

    Entonces decir que “frente a toda necesidad nace un derecho” no solo es una sandez mayúscula sino que constituye un imposible puesto que las necesidades son ilimitadas y los recursos escasos por lo que no hay de todo para todos todo el tiempo lo cual sería Jauja, situación en la cual no habría precios ya que todo sería gratuito pero no se necesita ser un economista para saber que en la vida nada es gratis, todo tiene un costo.

    Para ilustrar la relevancia del derecho de propiedad, hemos puesto antes el ejemplo de lo que ocurría con el ganado vacuno en nuestro continente: quien se topaba con un animal lo achuraba para engullirlo o lo cuereaba y dejaba el resto a las aves de rapiña con lo que se corría el riesgo de la extinción de estos animales hasta que apareció la tecnología más avanzada de la época que consistió primero en la marca y luego el alambrado con lo que los propietarios podían reproducir y defenderse de la extinción. Esto mismo ocurrió con las manadas de elefantes en África: al asignar derechos de propiedad los titulares estaban incentivados a mantener y reproducir y no dejar a la suerte que se ametrallaran en busca de marfil.

    La misma Justicia es inseparable del derecho de propiedad puesto que la definición clásica es “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la propiedad y ésta es inseparable del proceso de mercado, es decir, del respeto irrestricto a las transacciones entre propietarios de dinero, bienes y servicios.

    Benjamin Constant diferenciaba “la libertad de los modernos” de “la libertad de los antiguos”. En el primer caso la libertad era entendida como una defensa frente al poder y como resguardo de las autonomías individuales, mientras que en el segundo, era más bien la facultad de participar en procesos políticos. En todo caso la clasificación resulta analíticamente de utilidad. La llamada “libertad de los antiguos” puede también concebirse como una gracia concedida por el gobernante a los gobernados y no el reconocimiento de derechos anteriores a la misma existencia del gobierno. La Carta Magna de 1215 se considera como el punto de partida de la teoría constitucional propiamente dicha. Sin embargo es poco conocido que hay antecedentes anteriores, en España. Juan Beneyto reúne documentación y demuestra: “La formulación más antigua de los derechos de libertad tuvo lugar en territorio español. Las leyes leonesas de 1188, que bien pueden llamarse Carta Magna, fijan normas de carácter constitucional un cuarto de siglo antes que en la arrancada a Juan sin Tierra por los ingleses”.

    En realidad antes que eso ya existieron los Fueros de León en 1020, de Nágera en 1076, de Toledo en 1085, de Burgos en 1073, de Calatayud en 1120, Zaragoza en 1115 y de Puebla de 1191. Posteriormente al antes mencionado Fuero de León deben destacarse muy especialmente los Fueros de Aragón de 1283. Norberto Gorostiaga explica: “El respeto del Fuero era, por así decirlo, la razón de ser del fuero mismo. El rey le debía obediencia en los mismos términos que sus súbditos. El Fuero tenía el valor de ley suprema y estaba por encima de la voluntad real. Todo lo que el rey hiciera en contra de él carecía de valor y no podía aplicarse”. Carlos López de Haro señala que la función de los fueros fue “impedir que los reyes impusieran su ley”. Segundo V. Linares Quintana citando a Rafael Bielsa señala: “Debe agregarse, finalmente, que el mismo recurso de habeas corpus, cuya ascendencia sajona es considerada casi como un axioma de ciencia constitucional, aparece configurado en el juicio de manifestación, en defensa de la persona oprimida por cualquier autoridad, incluso el juez, que instituía el Fuero de Aragón”. En la misma obra Linares Quintana lo cita a Macaulay quien afirma: “El gobierno de Castilla era en el siglo XV tan libre como en Inglaterra e indudablemente más lo era el de Aragón”.

    También es de gran interés destacar el derecho de resistencia o de contragolpe cuando se repiten insoportables golpes a las instituciones republicanas que se encontraba presente en los aludidos fueros antes que lo desarrollara John Locke y toda la tradición de la sociedad libre inserta primero en la Declaración de la Independencia estadounidense y luego replicadas en documentos fundacionales de muy diversos países. En la misma obra, Beneyto subraya que “el régimen de las libertades del súbdito español se encontraban a la cabeza de cualquiera otras análogas tendencias extranjeras”. Afirma Linares Quintana que en las Cortes de León se consagran libertades “que pueden considerarse modelos de principios reconocidos en las constituciones modernas”.

    Por su parte, Bruno Leoni destaca la importancia del common law inglés y de procedimientos equivalentes en la República romana antes del Imperio en cuanto a la tendencia de jueces en competencia que con sus fallos reconocían al derecho como un proceso de descubrimiento y no de diseño o ingeniería social.

    Hoy día salvo honrosas excepciones en gran medida no egresan de las facultades de derecho abogados (es decir defensores del derecho) sino más bien estudiantes de leyes que pueden recitar el número de la legislación, el año de promulgación, el inciso y el párrafo pero no tienen idea de los mojones o puntos de referencia extramuros de la norma positiva. En este sentido el positivismo legal ha hecho estragos en los sistemas jurídicos.

    Por todo esto es que resulta vital prestarle atención primordial a la educación como un proceso abierto y competitivo en el que las instituciones privadas (y no meramente privadas de toda independencia por los así denominados “ministerios de cultura y educación” que mandan sobre estructuras curriculares) hacen de auditorías cruzadas para el logro de la excelencia. Lo contrario, es decir, la politización de las faenas educativas es lo que aconseja el marxista Antonio Gramsci a través de su conocida conclusión: “Tomen la educación y la cultura, el resto se da por añadidura”. Esto ha sido refinado y reforzado por la denominada deconstrucción de autores como Michel Foucault y Jacques Derrida que insisten en transformaciones en el lenguaje para aquellos propósitos. Esta tarea marxista y neomarxista (recordemos que el nombre original de la Escuela de Frankfurt era Instituto Neomarxista) es al efecto de lograr la llamada Revolución Molecular en la que como miles de moléculas dispersas ya no se precisa un líder para coordinar la subversión sino que cada cual dotado de fuertes pertrechos intelectuales marxistas hace su faena disruptiva y luego se disipa. Esa es la explicación de lo que viene ocurriendo en diversos países en distintos grados con distintos logros en la destrucción de lo existente y que tanto sorprende a los incautos.

    Por su parte, el derecho es un concepto correlativo a la libertad como ausencia de coacción de otros hombres lo cual se ubica en el contexto de las relaciones sociales y, por tanto, no es pertinente confundirla con otros planos como el biológico y el físico. Esto último es del caso subrayarlo pues en este ámbito, por ejemplo, carece de sentido sostener que “no se es libre de ingerir arsénico sin sufrir las consecuencias” o que “no se es libre de bajarse de un avión en pleno vuelo” y así sucesivamente. Tampoco debe confundirse la libertad con la oportunidad y concluir que “el pobre no es libre pues tiene restringidas sus elecciones”, la miseria es un problema pero no tiene que ver con la libertad del mismo modo que el dolor de espalda puede resultar insoportable pero se encuentra fuera de la órbita de la libertad. Nuestros ancestros que venían de las cuevas o nosotros respecto de eventuales situaciones futuras de descendientes más holgados económicamente no representan menos libertad. Todos tenemos diferentes oportunidades intelectuales, físicas y económicas de lo cual no se desprende que no seamos libres si se respeta nuestras decisiones que no lesionen derechos de otros. Si alguien se está ahogando en el mar, está perdido en el bosque, es derrotado un partido de tenis, es reprobado en un examen o extravía su billetera no tiene por ello restringida su libertad que, como queda dicho, es siempre en el contexto de las relaciones interindividuales, en aquellos casos el sujeto en cuestión estará frente a un problema que puede ser más o menos grave pero si no han sido lesionados sus derechos es una persona libre.

    Desafortunadamente viene arrastrándose una corriente por la que gobernantes han convencido a grandes audiencias que es conveniente que unos vivan a costa del fruto del trabajo de otros y así convertir a la sociedad en un círculo nefasto donde muchos tienen metidas las manos en los bolsillos del vecino lo cual -como hemos consignado- se traduce en empobrecimiento generalizado y conflictos permanentes.

    En resumen, tomar livianamente el significado del derecho resulta devastador. Actualmente el tronco principal de la tradición recientemente incorporada al mundo latino -aunque de larga data en el mundo anglosajón- ha contribuido grandemente a fortalecer el vínculo entre el derecho y la economía (Law and Economics) y así sacar partida de la rica experiencia interdisciplinaria para la mejor comprensión de los lazos indivisibles entre los marcos institucionales y los procesos de mercado.

     

  • Totalitarismo digital: Hackers Congress Parallel Polis en Praga nos advierte cómo evitarlo

    Hackers Congress Paralelní Polis (HCPP) ha revelado su agenda completa y la lista final de oradores antes de su séptimo evento anual, que tendrá lugar este fin de semana, del 2 al 4 de octubre.

    El evento híbrido (virtual / en persona) explorará una variedad de temas relacionados con el denominado totalitarismo digital y las infracciones a la privacidad, brindando orientación a los asistentes sobre la mejor manera de protegerse en un momento en que los avances tecnológicos han llevado a niveles mucho mayores de vigilancia, tanto en línea y en el mundo físico.

    A través de una serie de talleres interactivos, el evento de este año se centrará en las habilidades prácticas, con el objetivo general de enseñar a los participantes a ser más seguros y mantener su privacidad en línea.

    Los talleres de «Soberanía Personal» o autonomía, que se llevarán a cabo en los conocidos espacios para eventos Paralelní Polis y La Fabrika en Praga, cubrirán una variedad de temas, incluidas las mejores aplicaciones para descargar para lograr la soberanía personal, cómo garantizar la seguridad informática y cómo configurar una sala de chat resistente a la censura.

    Los talleres serán dirigidos por reconocidos expertos en seguridad y privacidad, incluido el defensor del código abierto Travin Keith , el hacker y empresario Juraj Bednár , y el profesional certificado en seguridad de TI y cofundador de HCPP, Pavol Lupták .

    Los nuevos oradores agregados a la agenda incluyen a la arqueóloga de inteligencia artificial Sara Polak, Alexandra Moxin , fundadora y directora ejecutiva de Advance Tech Media; y la reportera de investigación Pavla Holcova .

    Al comentar sobre el evento, Lupták dijo:

    “El Congreso de Hackers siempre ha tratado de tomar una posición contra las organizaciones y entidades que amenazan nuestras libertades individuales. Durante los últimos siete años, hackers, criptoanarquistas y otros amantes de la libertad se han reunido en Praga para celebrar las tecnologías y movimientos emergentes que empoderan al individuo.

    Para la séptima iteración de HCPP, en un momento en que los drones, las cámaras, las bases de datos y la IA (Inteligencia Artificial) hostil representan una amenaza mayor que nunca, pensamos que lo más valioso que podíamos ofrecer a los asistentes era un consejo práctico sobre cómo protegerse y salvaguardar su privacidad de aquellos que intentarían infringirla.

    Al realizar un evento híbrido virtual y en persona, esperamos poder dar la bienvenida a viejos amigos a Praga mientras entregamos contenido emocionante a activistas de todo el mundo a través de HCPP TV”.

    Teniendo en cuenta la pandemia en curso y las restricciones gubernamentales actuales, los poseedores de boletos tendrán acceso exclusivo a una versión transmitida en vivo del evento, alojado en Hopin , una plataforma de conferencias en línea todo en uno que prioriza la participación de los participantes y la creación de redes.

    Los espectadores de todo el mundo podrán sintonizar HCPP.TV , una transmisión en vivo pública ininterrumpida a través del canal de YouTube Paralelni Polis .

    Será coanfitrión de CryptoEvents y más de 30 de los principales podcasters y YouTubers de criptografía, que incluirán varias entrevistas y charlas privadas con los participantes del evento.

    Los participantes estarán entre los primeros en ver el esperado documental LIBERTAS , que se estrenará durante el HCPP. Una película completamente financiada por crowdfunding, LIBERTAS explora el mundo de las criptotecnologías en Eslovaquia y la República Checa y examina las ventajas potenciales que ofrecen como alternativa a las infraestructuras financieras y tecnológicas actuales.

    Además, los participantes del evento HCPP20 podrán ver “El Caracol” (El caracol) , un documental de Amin Rafiee. Este documental explora la vida de Gerardo González Miranda, activista, humanitario, periodista y músico que vive en la ciudad de San Cristóbal, y sus ideas sobre la anarquía, la ecología, el capitalismo, el impacto de corporaciones como Monsanto y Coca-Cola, y la emancipación de la población local a través del movimiento zapatista, uno de los movimientos anarquistas más exitosos y desconocidos en la historia moderna.

    Continuando con la tradición anual, el evento también tendrá una subasta de monedas de oro y plata . Cien monedas conmemorativas de plata que celebran al luchador por la libertad y denunciante estadounidense, Edward Snowden, estarán a la venta, mientras que una moneda conmemorativa de oro que celebra a Aaron Swartz estará disponible para pujar. La mitad de las ganancias de la subasta de monedas de oro se contribuirán a partes iguales entre un programa educativo sin fines de lucro y la madre de Aaron Swartz.

    Además, HCPP20 se complace en anunciar a Status Network como su socio oficial de comunicación. Status Network es un colectivo distribuido globalmente que trabaja para construir productos, herramientas e infraestructura para comunidades resilientes, sostenibles e inclusivas. Los asistentes pueden unirse y mantenerse al día con todas las noticias del evento a través del canal público # hcpp20 en Status Messenger.

    Otros patrocinadores oficiales incluyen XMR.TO y General Bytes , partidarios desde hace mucho tiempo de Paralelni Polis y del Hackers Congress. El 7º Congreso de Hackers se celebrará en Praga en Paralelní Polis (Dělnická 43) y La Fabrika (Komunardů 1001/30). HCPP20 se llevará a cabo del 2 de octubre de 2020 al 4 de octubre de 2020 en Praga y también en línea a través de Hopin.

    Las entradas para el evento virtual y físico están disponibles para comprar ahora. Una buena noticia para la comunidad latinoamericana, utilizando el código «latamfriends» que les compartimos, podrán obtener un 50 % de descuento para el evento online.

    Un boleto de por vida para el próximo y todos los futuros Congresos de Hackers también está disponible por 1BTC.

    El calendario completo de eventos está disponible aquí.

    Para obtener las últimas actualizaciones, consulte las cuentas de Twitter , LinkedIn y Facebook de Parallel Polis .

    Acerca de HCPP

    El Hackers Congress está organizado por Paralelní Polis , una organización sin fines de lucro, con su propio gran espacio en el centro de Praga, donde hay una comunidad global de expertos en criptomonedas, primeros en adoptar blockchain, representantes del movimiento por la libertad, así como artistas, hackers, y los criptoanarquistas que se unen para compartir tecnología e ideas para luchar contra la censura y construir una sociedad libre, descentralizada y sin restricciones.

    Hackers Congress 2020 se celebrará en Parallel Polis (Dělnická 43) y La Fabrika (Komunardů 1001/30) a partir de las 10 a. m. del viernes 2 de octubre.

  • De esclavo a insigne maestro de la civilización

    Frederick Douglass pudo escapar de ese tormento y fue uno de los más claros y persistentes oradores y escritores del abolicionismo y la sociedad libre

    No es cuestión de hacer terapia de grupo con mis lectores pero confieso que crujo por dentro cuando constato la criminal capacidad de humanos por haber aceptado el espanto de la esclavitud. Hasta Aristóleles sostuvo sin avergonzarse que unas personas nacían para mandar y otras para obedecer.

    En mi biblioteca siempre tuve retratos de mis amigos, muchos de los cuales no conocí personalmente pero, como escribía Leonard Read, la amistad profunda requiere coincidencia de valores y no necesariamente coincidencia en la contemporaneidad. En primera línea aparece el rostro del gran Frederick Douglass (circa 1818-1895) enmarcado con el necesario esmero.

    Tengo delante de mí dos libros sobre este personaje, uno de Timothy Sandefur titulado Frederick Douglass. Self-Made Man y el otro que contiene tres autobiografías decimonónicas de Douglass ponderadas por escritores de fuste por su notable prosa y editadas en forma conjunta en New York por The Library of America, en 1994. Fue esclavo, pudo escapar de ese tormento y fue uno de los más claros y persistentes oradores y escritores del abolicionismo y la sociedad libre. Contaba con una muy nutrida biblioteca, algunos de sus libros en alemán -un idioma que había aprendido con gran esfuerzo y constancia-, buen violinista y muy compenetrado con los principios de los padres fundadores en cuanto a sus nociones del derecho, el sistema republicano y el federalismo. En su discurso titulado “¿Qué significa el cuatro de julio para la esclavitud?” sentenció: “Los padres fundadores eran hombres de paz pero preferían la revolución a la sumisión, eran hombres tranquilos pero no dudaban en la agitación frente a la opresión. Creían en el orden pero no en el orden de la tiranía”. Todo esto a pesar de la fenomenal inconsistencia que algunos tenían esclavos, pero sus principios llevados a la práctica convertían en absolutamente insostenible la esclavitud.

    Las cacerías humanas en África, muchas veces con la complicidad de los propios negros, el transporte de esclavos en las roñosas bodegas de los barcos negreros donde iban encadenados unos a otros, vomitándose encima en medio de las ratas y las pestes, todo para ser vendidos -si llegaban a destino con vida- en países considerados civilizados y luego usados y abusados como “herramientas parlantes”. No se comprende estas ignominias, este cachetazo más brutal e inmisericorde a la dignidad y al mínimo respeto.

    Frederick Douglass nació con otro nombre en Maryland en fecha desconocida (“no conocí un esclavo que supiera cuando era su cumpleaños” nos dice el personaje del presente relato), de padre blanco y madre esclava de quien “destetaron” cual animal de muy niño. Durante un tiempo ella se desplazaba a pie a través de muchos kilómetros para verlo un ratito a su hijo de noche y poder volver extenuada para iniciar sus labores forzadas en los campos y así evitar los latigazos como pena por el retraso. No lo dejaron verla cuando estaba enferma ni estar con ella cuando murió tempranamente.

    Son indecibles las mil y una peripecias por las que pasó Federick Douglass (apellido que el mismo se puso mucho después como homenaje a uno de los personajes de una novela de Walter Scott, agregándose una s adicional). Nadie puede contener las lágrimas al leer los padecimientos increíbles que tuvo que absorber como esclavo, al límite de perder la razón.

    Tuvo, sin embargo, la dicha (por llamarla de alguna manera) de que la mujer de uno de sus “amos” le enseñara los primeros pasos de la lectura, hasta que el sátrapa descubrió el hecho y prohibió la continuación del aprendizaje puesto que sostuvo que “lo único que un esclavo debe saber es la voluntad de su dueño”. En la más absoluta clandestinidad continuó con las tareas de lectura y aprendió a escribir merced a un librito de gramática de Webster que le obsequió otro esclavo y luego con libros prestados.

    Library of Congress Control Number 93512859

    Repudió de la forma más vehemente la posición adoptada por las iglesias del momento en cuanto a las enfáticas adhesiones de sus representantes a la esclavitud, lo cual lo hizo perder su fe en Dios. Veía a sus explotadores salir del templo del brazo de los predicadores. Mucho después recuperó sus creencias debido a un pastor metodista “excepcional” que mantenía una postura coherente con la religión.

    Vale la digresión para decir que como le señaló el referido pastor, cultivar la religatio consiste en conectar la relación con Dios como la primera causa, puesto que si las causas que nos dieron origen fueran en regresión al infinito querría decir que no podríamos estar aquí ahora puesto que nunca habrían comenzado las causas que permitieron nuestra existencia. Se trata de nuestro esfuerzo por la autoperfección, es decir, nuestra faena por acercarnos al ser perfecto y el sentido de trascender lo meramente material y circunstancial como seres dotados de psique para poder pensar, argumentar, elaborar juicios independientes de los nexos causales inherentes a la materia, la posibilidad de autoconocimiento, distinguir proposiciones verdaderas y de las falsas y tener ideas autogeneradas, a diferencia de una máquina o un loro. Esta concepción espiritual de la religiosidad y la dignidad del ser humano dista mucho de acatar barrabasadas de predicadores irresponsables que mutilan gravemente el respeto irrestricto a través de la condena a diversas manifestaciones de la sociedad abierta y, por otra parte, el Big-Bang alude a lo contingente mientras que la primera causa remite a lo necesario.

    El 3 de septiembre de 1838 Douglass logró finalmente fugarse y a partir de entonces a través de infinitas vicisitudes adicionales y marchas y contramarchas logra tomar contacto con otros abolicionistas (muy especialmente con el célebre William Lloyd Garrison). Posteriormente viaja a Inglaterra, intima con los liberales John Bright y Richard Cobden, se hace miembro del “Free Trade Club” y comienza a pronunciar conferencias sobre distintos aspectos de la libertad, los derechos civiles y la igualdad ante la ley, en Irlanda, Escocia y luego en Canadá y Estados Unidos (principalmente en New York, Michigan y Winsconsin), no sin riesgos y, en más de una oportunidad, absorbiendo palizas por parte de la audiencia y en medio de escaramuzas de tenor diverso.

    Se casó y fundó una familia que volvió a renovar cuando murió su mujer, esta vez casándose con una blanca que lo acompañó hasta el final de sus días. Fundó sucesivamente dos revistas: North Star y Douglass Monthly y los conoce a Ralph Waldo Emerson y a Henry David Thoreau, quienes también influyen en su pensamiento junto con Harriet B. Stowe, la célebre autora de La cabaña del Tio Tom.

    Las antedichas tres autobiografías que escribe Douglass en distintos momentos de su vida constituyen un grito de liberación del espíritu humano y un canto a la notable potencia que surge de la voluntad de hierro y el carácter indomable de una persona oprimida que no se resigna a esa condición.

    No soy propenso a utilizar la palabra “héroe” porque es una expresión que ha sido muy bastardeada (generalmente para hacer referencia a quienes ponen palos en la rueda para la convivencia civilizada y agreden a otros), pero esta vez la empleo porque considero que estamos frente a un verdadero héroe, es decir, “una persona que ha realizado una hazaña admirable para la que se requiere mucho valor”.

    Frederick Douglass Papers at the Library of Congress

    Pudo triunfar en sus propósitos merced a su perseverancia y su decisión inconmovible de salir de las situaciones más espantosas y aterradoras que puedan concebirse. Por eso resulta una afrenta a los pobres el sostener que son propensos a la criminalidad. Esto constituye un insulto a nuestros ancestros ya que todos, sin excepción, provenimos de situaciones miserables (aún que no necesariamente de la condición de esclavos). Entre millonarios se suceden crímenes horrendos, no hay más que constatar los brutales asesinatos perpetrados por las mafias de las drogas, en cuyo caso, tal como documenté en mi libro sobre el tema, el asunto no es de patrimonios sino de valores morales.

    Y, dicho sea de paso, aquellos valores morales enfatizados una y otra vez por Douglass no son fruto de la invención ni del diseño humano sino que están en la naturaleza de las cosas. Taylor Caldwell abre su libro sobre Cicerón son un epígrafe de este notable tribuno quien consigna lo siguiente sobre el poder político: “Divorciado de la Ley eterna e inmutable de Dios, establecida mucho antes de la fundición de los soles, el poder del hombre es perverso, no importa con que nobles palabras sea empleado o los motivos aducidos cuando se imponga”.

    De un tiempo a esta parte, tal vez como consecuencia de los galimatías del political correctness, se ha puesto de moda aludir a los negros como “afroamericanos” como si esta denominación los diferenciara del resto de sus congéneres de todo el continente americano de Alaska a Tierra del Fuego. Antes hemos recordado el hecho de que todos los humanos provenimos de África en un largo y antiquísimo peregrinar. Entre muchos otros, Spencer Wells -biólogo molecular egresado de las universidades de Stanford y Oxford- explica el punto con notable maestría en su obra The Journal of Man. A Genetic Odyssey (Princeton University Press), quien también reitera que el término “raza” no tiene ningún significado puesto que los rasgos físicos como la dosis variable de melanina en la epidermis son cambiantes en procesos evolutivos en una dirección u otra según el también cambiante lugar geográfico en que se ubica la persona y sus descendientes (y no se diga la estupidez de “la comunidad de sangre” ya que están presentes cuatro grupos sanguíneos en toda poblaciones del planeta). Incluso en el caso de los judíos muchas veces no se percibe que se trata de una religión o de ancestros que la practicaban (por ello no resulta preciso aludir a mentes criminales como “antisemitas” cuando, como bien se ha dicho, en verdad se trata de judeofóbicas). De cualquier modo, catalogar moral o intelectualmente a una persona por sus circunstanciales rasgos faciales es tan torpe, inútil e irrelevante como clasificarlos por la medida de su calzado, el espesor de sus uñas o su altura.

    Federick Douglass es el caso desgarrador de una persona de una ejemplar integridad moral que esperemos sirva para iluminar a muchos que habiendo tenido la bendición de nacer libres, abdican de sus responsabilidades por mantener los indispensables espacios de libertad y se entregan encadenados al gobernante como esclavos sumisos y genuflexos, indignos de ser tratados como humanos.

    El personaje de esta columna se oponía tenazmente a las asociaciones sindicales basadas en cualquier forma de compulsión legislativa. Andy Stern, el dirigente sindical del SEIU, uno de los gremios más potentes (de donde Obama obtuvo uno de los mayores apoyos financieros en su campaña electoral) describe muy bien sus inclinaciones: “Nosotros proponemos trabajar con el poder de la persuasión, pero si eso no da resultado hay que usar la persuasión del poder”. Douglass dictó seminarios con un estilo oratorio riguroso en sus conceptos y fogoso en sus modos en muy diversas tribunas -como queda dicho en su país y en el exterior- sobre los abusos de sindicatos autoritarios, sobre la relevancia de la propiedad privada, sobre la importancia del comercio internacional libre, sobre la trascendencia de contar con una moneda sana y sobre los basamentos morales de una sociedad libre.

    Para terminar, pongamos en un contexto más amplio la sentencia de Tucídides: “Estén convencidos de que para ser feliz hay que ser libre y para ser libre se requiere coraje” y, salvando las distancias temporales y de conducta, el guitarrista y compositor de música rock James Hendrix ha escrito: “Cuando el poder del amor derrote al amor por el poder, el mundo encontrará paz”.

    Originalmente publicado en Infobae, se reproduce con autorización del autor.

  • ¿Igualdad a la fuerza?

    Nada de malo tiene que luchemos por una igualdad entre humanos, salvo… dependiendo qué entendemos por “igualdad”. En sentido sarcástico: ¿Acaso igualdad de estatura, hermosura, inteligencia, coraje, iniciativa, y así? ¿Cree el lector que planteo lo absurdo? Pues sepan que algunos aspirantes a la presidencia de los EE. UU., tal como Kamala Harris, está prometiendo obligar a empresas con más de 100 empleados a divulgar sus planillas y salarios a la Comisión de Igualdad de Oportunidad de Empleo, y quien no pague lo que crea la oficina que sea un salario adecuado será sancionado con multas. Otras autoridades quieren resarcir económicamente a los descendientes de los esclavos, a las víctimas de racismo, sexismo, homofobia y quien sabe qué otra reparación se les ocurra. ¡Por supuesto que no buscan igualdad!, sino votos y algo más… Buscan paliar la envidia que queda expuesta ante las desigualdades del mundo, reales o imaginadas.

    Día a día aumenta la cantidad de personas que piensan que la función de gobierno es la de lograr una igualdad ciudadana; el problema surge cuando no definen bien la clase de igualdad que buscan. Una cosa es igualdad ante la ley; que poco se cumpla es otra cosa. Pero no sólo es igualdad ante cualquier ley, sino una ley buena y justa, dado que a través de la historia mucho se ha prostituido la ley para beneficiar a unos en detrimento de otros.

    Sin embargo, es poco común ver a quienes aspiran a puestos de autoridad prometer que van a defender libertades, tales como las de tránsito, expresión y propiedad; derechos que van en mengua, dado que cada día se pretende usar al estado para imponer falsas igualdades a través de la intervención centralizada. ¿Será que no saben a qué condujo eso en países que adoptaron el totalitarismo? Desafortunadamente,  muy a menudo por encima del saber están la envidia y los odios.

    Y, hasta la malísima constitución panameña da sus primeros pasos estableciendo el derecho a la propiedad. Desgraciadamente luego se contradice y vulnera dichos derechos; tal como ocurre en su Título X cuando dice que el gobierno puede intervenir en toda clase de empresa para que se cumpla en ésta, la “justicia social”. Lástima que por ningún lado se define el concepto, lo cual crea la discrecionalidad autoritaria. No más tenemos que elegir a un socialista exuberante y veremos lo que creen es la “justicia social”. Ilústrense con el Artículo 284.

    ¿Cómo es que tantos catedráticos universitarios resienten el sistema capitalista basado en los derechos de propiedad? La respuesta puede ser tan simple como el resentimiento de ver que otros sin cátedras y con sólo un “Despacito” logren más ingresos y prestigio.

    Otros resienten las responsabilidades que vienen apareadas con la libertad y la necesidad de producir o sufrir. El problema está en ver a nuestro alrededor a personas económicamente exitosas que despiertan envidias. Pero poco ven que el estado no es la manera de migrar hacia la riqueza; sea ésta económica, espiritual o de otra índole. Más aún, delegar estas cosas al estado lo agrava todo.

    Otros denuncian al “capitalismo” como fuente de desigualdad. Pero… ¿acaso lo que tenemos en Panamá es “capitalismo”? Lo que practicamos es un guacho de clientelismo, socialismo, una pizca de capitalismo, corrupción, y otros ismos.

    La realidad es que en el mundo evolutivo de hoy la intermediación estatal a cargo de politicastros termina con más desigualdad; mientras que la criptoanarquía nos deja como único camino la responsabilidad de ser libres.

  • Ideología y Libertad

    Se dice que la discusión no es ni debe ser ideológica. Ese principio es una contradicción respecto a la realidad que enfrentamos. La historia muestra claramente que son las ideas las que determinan los comportamientos, y voy a insistir en que el mundo cambió a partir de la aceptación de ciertas ideas que determinaron el sistema ético y político que produjo el progreso y la libertad. Es un hecho manifiesto que por el contrario fueron otras ideas las que determinaron el totalitarismo como una racionalización del despotismo.

    No puedo menos que insistir en que tal como explica William Bernstein en su The Birth of Plenty el mundo hasta hace unos doscientos años vivía como vivía Jesucristo. ¿Qué fue lo que cambió al mundo? Tomemos en cuenta el pensamiento de David Hume que escribió: “Es imposible cambiar o corregir algo material en nuestra naturaleza, lo más que podemos hacer es cambiar nuestra circunstancia y situación”.

    Evidentemente ese cambio se produjo a partir de las ideas que crearon el sistema ético, político y jurídico que determinaron el cambio de situación y circunstancia. No me cabe la menor duda de que el respeto del derecho de propiedad privada y el derecho a la búsqueda de la felicidad, que Locke considerara el principio fundamental de la libertad, han sido las ideas que cambiaron al mundo.

    Las ideas contrarias a éstas fueron determinantes de los regímenes totalitarios que surgieron en Europa. Basta analizar el pensamiento de Rousseau que influyó en la Revolución Francesa las raíces del totalitarismo, Diosa Razón mediante. Al respecto escribió Rousseau: “Así como la naturaleza le da a cada hombre poder absoluto sobre su cuerpo, el pacto social le da al cuerpo político poder absoluto sobre sus miembros”. Y sigue: “Cualquiera que se atreve a emprender la tarea de instituir una nación debe sentirse capaz de cambiar la naturaleza humana”.

    El socialismo es una ideología que proviene de estas ideas y seguidamente llegó Karl Marx, que hoy está presente vía Eduard Bernstein que escribió que el socialismo se podía alcanzar democráticamente y sin revolución. Tampoco podemos ignorar el pensamiento de Kant al respecto.

    Creo que estamos viendo la obviedad del pensamiento de Balynt Basony: “La filosofía política angloamericana y la franco germánica son tan diferentes como el día y la noche”. Y no podemos menos que reconocer al respecto que de la angloamericana surgió la libertad, y de la  francogermánica el totalitarismo. Y al respecto Jean François Revel en su obra “La Obsesión Antiamericana” escribió: “Son los europeos, que yo sepa, quienes hicieron el siglo XX el más negro de la historia, en las esferas política y moral, se entiende. Ellos provocaron los dos cataclismos de una amplitud sin precedentes, que fueron las dos guerras mundiales; ellos fueron los que inventaron y realizaron los dos regímenes más criminales jamás infligidos a la especie humana”.

    Ahora también se está discutiendo que la problemática del mundo que se viene surge de la inteligencia artificial. Por el momento discrepo con esa teoría. A mi juicio el problema pendiente es la falta de inteligencia natural aprovechada por los que la tienen para lograr el poder político. Ese es el caso del socialismo que se fundamenta en la falacia de la búsqueda de la igualdad. Y al respecto recordemos a Karl Popper: “Luché por la igualdad hasta que me percate que en la lucha por la igualdad se perdía la libertad y después no había igualdad entre los no libres”.

    Otro aspecto a tener en cuenta es el resultado aparentemente favorable de la reunión del G20 en la cual parece haberse aceptado el criterio de que el acuerdo es más importante que el desacuerdo. Como bien dijera David Hume: “La riqueza de tu vecino no te perjudica sino que te beneficia”. Y esa conclusión había sido ya aceptada por Estados Unidos y por ello aplicó el Plan Marshall después de la segunda guerra mundial. Esa decisión no fue un acto de beneficencia sino de inteligencia en virtud de la conciencia de que le convenía que Europa restaurara su economía y la libertad. Diría que fue la primera vez en la historia que los países que perdieron la guerra ganaron la libertad.

    Hoy el mundo Occidental  parece confundido por la democracia socialista, pero no hay dudas de que las ideas que lo cambiaron siguen siendo válidas, y por ello Richard Epstein escribió: “Los principios incorporados en la Constitución Liberal Clásica no son aquellos que operan en esta o aquella era. Son principios para todas las eras”. En otras palabras, la tecnología no altera las ideas que la provocaron.

    Al respecto considero importante la evaluación de esa realidad de Peter Drucker: “Tan difundida y tan falaz como la creencia de que la Ilustración engendró la libertad en el siglo XX es la creencia de que la Revolución Norteamericana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa y que fue efectivamente su precursora”.

    En función de esa realidad he reconocido la falacia de la Civilización Occidental, que implica la ignorancia de que Europa llegó al totalitarismo, Revolución Francesa mediante, que es la racionalización del despotismo. Y aquí estamos ante la confusión del Iluminismo a la que ya me he referido, y la democracia mayoritaria sigue siendo el camino de la demagogia al socialismo. O sea del populismo que reina en Europa, en tanto que en China desde el poder que se justifica en el comunismo ha aceptado las ideas que cambiaron al mundo a las que me he referido y por ello crece y ha pasado a ser la segunda economía mundial. Por el contrario Europa está enclaustrada en el populismo democrático y no crece.

    Y volviendo a la inteligencia artificial debemos reconocer el avance tecnológico que ella implica y que determina una evolución en la vida cotidiana y no un cambio en la naturaleza humana. Si la inteligencia artificial es usada políticamente para insistir en los derechos del pueblo y la falacia de la igualdad, ello determina el aumento del gasto público y su consecuencia la caída en la tasa de crecimiento económico que prevalece hoy en el mundo occidental. Como se decía en la China, muy al Oriente está Occidente, y todo parece indicar que Occidente está desorientado abandonando las ideas que cambiaron al mundo. Y permítanme recordar de nuevo a Alberdi: “Hasta aquí el peor enemigo de la riqueza del país es la riqueza del fisco”.