Etiqueta: libertad

  • La solidaridad desvirtuada

    El término “solidaridad” es muy interesante y tiene variedad de usos y sentidos. Pero, como ocurre con tantas cosas buenas y útiles, todo se puede pervertir y “malusar”. El vocablo “solidaridad” le ha venido a pelo a los socio-comunistas en su desesperada avalancha hacia el totalitarismo; ya que dicha palabra es altisonante y el comodín perfecto.

    El uso y sentido del término de marras me llama la atención debido a la creciente tendencia hacia el llamado “socialismo”; en particular, a que, la cuna del mayor experimento de libertad en el mundo, los EE.UU., parece estar girando hacia la izquierda y desdeñando la libertad de mercado, bajo el baladí argumento de la “solidaridad”. El término se usa típicamente para dar a entender que tal o cual acción o comportamiento es dadivoso o de buena intención.

    El sentido que da la iglesia católica a la solidaridad es una ayuda desinteresada que se da a la persona en necesidad, desamparada o minusválida. Pero para que esa asistencia sea auténtica y efectiva, la misma debe cumplir cuatro condiciones: 1) Quien da es el dueño de lo que se da; 2) Lo que se da debe tener valor para quien lo da; 3) Lo que se da debe tener valor para quien lo recibe, y; 4) La ayuda debe evitar la creación de dependencia endémica.

    En la práctica, el concepto de “solidaridad”, que algunos lo entienden como “igualdad”, ha quedado desvirtuado por el abuso del discurso politiquero que anda en la búsqueda de aquello que está lejos de ser solidario; vale decir, en búsqueda del clientelismo o servilismo patológico.

    La verdadera solidaridad es una característica de una elevada sociedad humana que actúa por amor al prójimo y no por coacción gubernamental centralizada e interesada. Es algo como lo que ocurre en una familia sana, en dónde el necesitado no tiene que mendigar ya que su gente le conoce y le da una asistencia basada en el amor.

    Visto desde otro ángulo, la solidaridad no es cosa que se puede masificar y entregar al estado para que la administre; tal como vemos que se pretende en tantos estados, a través de esquemas impositivos y tal. El ser humano ve y siente a su prójimo; es decir, a quien está “próximo” o allí mismo, en dónde le vemos, palpamos, y que nos mueve a darle asistencia.

    La función del estado en todo ello debe apuntar, antes que nada, a no estorbar o entorpecer el mecanismo social; ese que nace en la unión de la familia, del barrio y así va impregnado a toda la comunidad. No es cosa que decanta desde lo alto, sino que asciende tal como asciende la savia por efecto osmótico, desde las raíces hasta lo más alto del árbol.

    A partir de lo señalado, debemos advertir que la verdadera solidaridad no requiere inmensos esquemas de redistribución conducidos por interesados politicastros. Y, en cuanto a la “igualdad”, sólo vale destacar que todos debemos ser iguales ante la ley. Otra cosa muy diferente y sin sentido es pretender que todos somos iguales en otros aspectos. Más aún ¡viva la diferencia!, que en la diversidad está la riqueza.

    Cuando vemos que se pretende vender una “solidaridad” impuesta, es hora de estar en alerta. La solidaridad no es cosa que se delega a los políticos; ya que, si los ciudadanos carecen de ese sentido de hermandad, no hay político ni gobierno que pueda reemplazarlo. La verdadera fuerza solidaria nace y se manifiesta a través de toda una población que conoce y participa de lo que le es propio.

  • Censura de Internet 2021: el mapa global de restricciones, que incluye a Panamá

    Casi el 60 por ciento de la población mundial (4.66 mil millones de personas) usa Internet. Es nuestra fuente de información instantánea, entretenimiento, noticias e interacciones sociales. Pero, ¿en qué lugar del mundo pueden los ciudadanos disfrutar de un acceso a Internet igual y abierto, si es que hay algún lugar? Cómo está la censura de Internet post pandemia?

    En este estudio exploratorio, nuestros investigadores han realizado una comparación país por país para ver qué países imponen las restricciones de Internet más severas y dónde los ciudadanos pueden disfrutar de la mayor libertad en línea. Esto incluye restricciones o prohibiciones de torrents, pornografía, redes sociales y VPN, y restricciones o censura severa de los medios políticos. Este año, también hemos agregado la restricción de aplicaciones de mensajería / VoIP.

    Aunque los culpables habituales ocupan los primeros lugares, algunos países aparentemente libres ocupan un lugar sorprendentemente alto. Con las restricciones vigentes y las leyes pendientes, nuestra libertad en línea corre más riesgo que nunca.

    Calificamos a cada país según seis criterios. Cada uno de estos vale dos puntos aparte de las aplicaciones de mensajería / VoIP que vale uno (esto se debe a que muchos países prohíben o restringen ciertas aplicaciones, pero permiten las administradas por el gobierno / proveedores de telecomunicaciones dentro del país). El país recibe un punto si el contenido (torrents, pornografía, medios de comunicación, redes sociales, VPN, aplicaciones de mensajería / VoIP) está restringido pero accesible, y dos puntos si está completamente prohibido. Cuanto mayor sea la puntuación, más censura.

    Los peores países para la censura de Internet

    Corea del Norte y China (11/11) – Ningún mapa de censura en línea estaría completo sin estos dos en la parte superior de la lista. No hay nada que ninguno de ellos censure fuertemente gracias a su dominio de hierro en todo Internet. Los usuarios no pueden usar las redes sociales occidentales, ver pornografía o usar torrents o VPN ∗. Y todos los medios políticos publicados en el país están fuertemente censurados e influenciados por el gobierno. Ambos también cierran las aplicaciones de mensajería desde el extranjero, lo que obliga a los residentes a usar las que se han creado (y probablemente están controladas) dentro del país, p. Ej. WeChat en China. WeChat no solo no tiene ningún tipo de cifrado de extremo a extremo, la aplicación también tiene puertas traseras que permiten que terceros accedan a los mensajes.

    Irán (10/11): Irán bloquea las VPN (solo se permiten las aprobadas por el gobierno, lo que las vuelve casi inútiles) pero no prohíbe por completo los torrents. La pornografía también está prohibida y las redes sociales están sometidas a restricciones cada vez mayores. Twitter, Facebook y YouTube están bloqueados con presiones cada vez mayores para bloquear otros sitios populares de redes sociales. Muchas aplicaciones de mensajería también están prohibidas y las autoridades impulsan aplicaciones y servicios nacionales como alternativa. Los medios políticos están fuertemente censurados.

    Bielorrusia, Qatar, Siria, Tailandia, Turkmenistán y los Emiratos Árabes Unidos (8/11): Turkmenistán, Bielorrusia y los Emiratos Árabes Unidos figuran en nuestro desglose de ‘peores países’ en 2020. Pero este año se unen a ellos Qatar, Siria y Tailandia Todos estos países prohíben la pornografía, han censurado fuertemente los medios políticos, restringen las redes sociales (también se han visto prohibiciones en Turkmenistán) y restringen el uso de VPN. Tailandia experimentó el mayor aumento en la censura, incluida la introducción de una prohibición de la pornografía en línea que provocó la eliminación de 190 sitios web para adultos. Esto incluyó a Pornhub (que figuraba como uno de los 20 sitios web más visitados del país en 2019).

    * Aunque las VPN están técnicamente bloqueadas, algunas todavía funcionan en China. Lo mismo ocurre con los sitios web de pornografía en muchos de los países antes mencionados. Muchos sitios web de pornografía crearán sitios ‘espejo’ para dar acceso a personas en países restringidos, pero estos a menudo se bloquearán una vez que las autoridades se den cuenta de ellos.

    Los países que han aumentado la censura en 2021

    Si comparamos las puntuaciones de cada país de nuestro estudio de 2020 con nuestro estudio de 2021, hay tres países que parecen haber aumentado su censura. Uno, como ya hemos visto, es Tailandia. El segundo, Guinea, vio un aumento de las suspensiones de las restricciones políticas a los medios o amenazas de suspensión en varios sitios web durante las elecciones de octubre de 2020, así como las restricciones de las redes sociales durante este tiempo (y también antes de la votación en marzo).

    Sin embargo, el tercero es quizás el más sorprendente. Grecia recibió solo un punto en nuestro primer estudio por su restricción de torrents (que ocurre en todos los países estudiados). Pero en nuestra revisión de 2021, obtiene un puntaje de 3. Esto se debe al aumento de las acciones contra los torrents y las restricciones en los medios políticos. Reporteros sin Fronteras sugirió que hubo una disminución en la libertad de prensa durante 2020. Los medios de comunicación que criticaron al gobierno fueron omitidos o se les dieron cifras desproporcionadamente pequeñas de las devoluciones de impuestos. Se ordenó a los canales de televisión pública que no transmitieran un video que mostraba al primer ministro ignorando las reglas de bloqueo en febrero de 2021. La cobertura de la crisis de refugiados fue muy restringida. Y se informó que la policía obstruyó a los periodistas en un acto conmemorativo. Un reconocido periodista criminalista griego, Giorgos Karaivaz, también fue asesinado en abril de 2021.

    Censura de Internet

    Censura de Internet en América del Norte y Central

    • Canadá, México y Estados Unidos han prohibido o cerrado los sitios de torrents.
    • Cuba es el único país que restringe la pornografía en línea, censura fuertemente sus medios políticos y restringe las VPN.
    • Otros seis países (El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá) tienen algunas restricciones en sus medios políticos.
    • Estados Unidos vio una mejora en esta área este año, ya que las restricciones a los medios políticos se han suavizado desde las últimas elecciones presidenciales.
    • Cuba y Honduras tienen restricciones en las plataformas de redes sociales.
    • Las aplicaciones de mensajería y VoIP tienen restricciones en Belice, Cuba y México. Cuba restringió el acceso a las redes sociales y WhatsApp luego de las protestas contra el gobierno. En México, algunos ISP bloquean los servicios de VoIP, mientras que los proveedores de telecomunicaciones de Belice ofrecen sus propios servicios de VoIP y prohíben otros.

    En el caso específico de Panamá, mantiene un score de 2, como resultado de obtener positivo en la restricción de torrents y también restricciones a medios políticos.

    ¿Se convertirá la censura de Internet en la ‘norma’?

    Si bien no es una gran sorpresa ver a países como China, Rusia y Corea del Norte encabezando la lista, el creciente número de restricciones en muchos otros países es muy preocupante.

    Desde los continuos intentos de Australia de bloquear la pornografía hasta la creciente hostilidad de los medios políticos en muchos países, nuestra libertad en línea es algo que ya no podemos dar por sentado.

    Afortunadamente, las VPN todavía ofrecen una forma para que muchos de nosotros naveguemos por la red de forma privada (y legal). Pero a medida que la censura se vuelve cada vez más común, más y más países podrían unirse a la lista restringida, poniendo en riesgo la privacidad digital de los ciudadanos.

    Elaborado sobre artículo original de PAUL BISCHOFF, TECH WRITER, PRIVACY ADVOCATE AND VPN EXPERT. 

    Información proporcionada por Freedom House

  • Entre la libertad y el mandato

    Richard W Rahn, director del Institute for Global Economic Growth y MCon LLC, cuenta que, en junio del presente una encuesta de Momentive halló que en los EE.UU. los jóvenes entre 18 y 24 años, el 54% favorecía el socialismo y sólo el 42% al capitalismo, es decir, entre la libertad y el mandato, elegían el mandato. Esta realidad nos lleva a deducir que la mayoría de esos jóvenes, que rechazan el capitalismo, desconocen que el socialismo ha fracasado en todos los sitios en que se ha puesto en práctica. Y tampoco están enterados que los principales países comunistas asesinaron a más de 100, 000, 000 de su propia gente.

    ¿Saben esos jóvenes lo que es capitalismo o socialismo? En pocas palabras, el socialismo es un sistema totalitario de coerción; algo así como lo que ocurre hoy día en Panamá y el mundo en general, en dónde el gobierno ordena encierros, cierre de negocios, uso de máscaras, y ahora quiere obligar a tener pasaporte de vacunado. Eso no es capitalismo; ya que el capitalismo requiere que los ciudadanos sean libres para resolver sus necesidades sin imposiciones o mandatos. Lo planteo de otra forma: “¿Le darías a las autoridades del gobierno el poder de darte ordenes? ¿Estarías de acuerdo que en la Constitución estuviese plasmada semejante entrega de nuestro albedrío (libertad personal que requiere reflexión y elección consciente)? Mi sentido pésame si estás en esa línea.

    El capitalismo se basa en el libre intercambio de bienes y servicios en una división voluntaria del trabajo, de manera que cada uno resuelve sus necesidades dependiendo de su particular condición, sus habilidades y gustos. No hay sistema de gobierno que sea capaz de tomar esas realidades en cuenta al momento de dar órdenes. Si Pedro es bueno en música, ofrecerá sus servicios de músico. O Pablo es bueno cocinando, resolverá sus necesidades siendo cocinero y así. Lo que se busca son ciudadanos que resuelvan por su cuenta y que les digan a los gobernantes: “¡Oye, no empujes!, que yo toco a mi ritmo y Pablo cocina a su gusto”. Si no te gusta la música de uno o la comida del otro, pues te buscas otro ritmo o platillo.

    En Panamá hemos cultivado una cultura disfuncional en dónde se popularizó el “no a la privatización”; un decir sin sentido. Si estás en San Miguelito y dices: “me voy para Colón, pero no voy por la Transístmica; automáticamente estas diciendo que te vas por otra ruta o medio. Es decir, que te irás por el corredor o en avión. Si le preguntas a quien dice “no a la privatización” ¿qué otro sistema de gobierno pretende?, no te sepa decir y terminamos sin chicha ni limonada, sumidos en el guacho de servidumbre, que es servilismo o capitalismo de compinches.

    El servilismo, que es una condición en la cual uno carece de libertad para determinar cómo actúa en su vida. En tal situación, tu vida no es tuya, no es de tu propiedad; y así lo ven los marxistas, que el estado es dueño de tu cuerpo, pensamiento, palabra y acción. Pero… el estado no es el pueblo sino los Castro, Chávez y Maduros del mundo.

    En la Colonia, el rey de España era la ley; y muchos perdieron la vida por contradecir los deseos de su lacayo, Pedrarias. Algunos ilusos pensarán y dirán que todo eso cambió y que en Panamá hay capitalismo y democracia… ¡falso! En Panamá tenemos, si acaso, un “capitalismo de compinche” o mafia de “honorables”.

    Hoy, a medida que el mundo evoluciona y que los ciudadanos vamos logrando estar más y mejor informados, vamos despertando y exigiendo nuestros derechos. ¡Por supuesto!, que eso incomoda a los “honorables”, que ven peligrar la fuente de sus fétidos sancochos. Esto los lleva a buscar maneras de someter a sus siervos; lo cual hacen con toques de queda, máscaras y tal, bajo la falsa argucia del COVID. Y si eso lo aceptamos, ¿quien sabe qué otra cosa peor aceptaremos?. Entre la libertad y el mandato, se vuelve a elegir el mandato.

    ¿Y cómo resolvemos o salimos del servilismo? Tal vez la mejor forma está en convencer a los panameños de exigir su derecho a elegir cómo y dónde educan a sus hijos. Lo que jamás debimos hacer es encargar a los zorros del gallinero la educación de nuestros hijos; ¿o es que no se han dado cuenta de que no los educan? Esos mismos “honorables” que obligan a los que menos tienen a enviar sus hijos a las mazmorras públicas que osan llamar “escuelas”, envían a los suyos a las privadas. ¿Por qué no darles ese mismo derecho a todos?; si, a fin de cuentas, el NODUCA gasta más por alumno que lo que se cuestan promedio las escuelas privadas.

  • ¿Qué y para qué es la economía?

    Mi definición lega de la economía es: “Cómo poner la paila con lo poco que ganamos.” Buenos economistas señalan que economía es economizar; es decir, evitar el gasto innecesario y mucho más el malgasto que ocurre cuando los gobiernos exceden las tareas y mandatos que les ha sido encomendadas. Otra definición de economía es: “La administración de la casa”; y esta definición la tergiversamos cuando hablamos de “la administración del país”, dado que el país y la casa no son lo mismo. El país no se administra, se administra la gestión del gobierno y no la vida y economía de los ciudadanos; lo cual sería caer en el socialismo o peor.

    El tema economía es complejo y fácilmente derrama el alcance de un escrito como este. Pero es importante dar un pantallazo que pocas veces o jamás vemos. Por ejemplo, el gobierno de Panamá se ha tomado la administración del transporte, incluyendo carreteras y tal. ¿Corresponde eso al gobierno? ¿Está siendo administrado de buena forma económica y social?

    Ya señalé que economía es ahorrar, ya que sin ahorros no hay inversión, emprendimiento y desarrollo. Pero la economía también es la búsqueda de satisfacer nuestras necesidades; y vuelve la pregunta: ¿Satisfacemos nuestras necesidades de transporte, salud, educación y tal dejando que el aparato politiquero se encargue? Luego vemos que los encargados salen a decir que la solución es confiscar para repartir; para lo cual quitan al rico (léase productivo) para dar al pobre (léase improductivo). Pero, pocos nos preguntamos por qué uno es rico y el otro pobre. Digámoslo crudamente: “Rico es el industrioso y pobre improductivo. Y, ¿de dónde el improductivo? Pues, de las escuelas gubernamentales y de la corruptela politiquera que mantiene al pueblo burlado y drogado en ignorancia y desgobierno.

    La “industria” es del “industrioso”; y una de los sentidos de este término, que se ha perdido, es el de “hábil” o “ingenioso”. U… ocupado, diligente, que se toma el tiempo y el trabajo para lograr metas. La economía y la industria se ocupan del futuro, de prever lo que viene y tener no sólo mecanismos, sino reservas. El problema es que todas estas cosas requieren autodeterminación y no arreo central.

    La realidad es que las necesidades humanas van cambiando con el tiempo. El mundo que conocí de joven es muy diferente al de hoy. Recuerdo a los 9 años de edad tomaba solo el bus en San Felipe para ir a mi casa en Juan Franco; hoy Obarrio. A los niños de hoy no les dejan salir a jugar al patio. Algo parecido ocurre en la industria en general. Ya los salarios no los determina la productividad sino las maquinaciones sindicales y politiqueras; y ello no nos conduce a un mundo futuro más próspero sino todo lo contrario. Ese mundo caduco nos está llevando a un colapso apocalíptico. Tal vez no queda otra.

    El elemento vital que anda descarriado es la libertad. Libertad para pensar, hablar, transitar, usar o no máscaras o vacunarse. Y para ser propietarios del producto de nuestro ingenio. El problema surge cuando unos producen y otros quieren tener quitando al productivo mediante el juega vivo politiquero de subsidios y tal. Y ni hablar de los asaltos rutinarios al erario.

    Lo que produce el ingenioso y productivo es de su propiedad; lo cual no es el caso en Cuba o Venezuela, en dónde la propiedad ha sido abolida. En conclusión: Una sana economía requiere una diversidad que emana del aporte de todos y cada uno. Y, un sistema que no promueva la participación o competencia sana y libre, no tiene futuro.

  • Mia Khalifa, la ex pornostar, acusada por el dictador cubano de alimentar las protestas

    Mia Khalifa la ex estrella porno, ha sido acusada por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, dictador en Cuba, de trabajar con el gobierno estadounidense para alimentar las protestas contra el régimen comunista en el país. Actualmente, Cuba es testigo de las mayores protestas contra el régimen comunista en tres décadas.

    La ex estrella del porno Mia Khalifa ha recurrido a las redes sociales para criticar al gobierno cubano y pedir a sus seguidores que boicoteen al país en apoyo de las recientes protestas.

    Khalifa ha apoyado abiertamente a los manifestantes y no es la primera vez que se ha posicionado contra el gobierno cubano. La joven de 28 años ha estado activa en plataformas sociales, incluido Twitter, donde etiquetó al dictador cubano en varios tuits y atacó al partido comunista  gobernante del país.

    Sin embargo, fue una publicación de Instagram enérgica la que recibió la mayor atención, donde Khalifa pidió a la gente que se uniera a ella para nunca poner un pie en suelo cubano hasta que haya un cambio de régimen.

    «Nunca pondré un pie en Cuba hasta que sea libre», escribió Khalifa. «Sentar el valor del gobierno en el turismo sobre su propia gente es repugnante y debería ser boicoteado. » .»¿Qué harán con toda la langosta si no hay turistas para comerla? Tendrán que dársela a la gente, supongo».

    Coincidencia o no, cientos de miles de manifestantes en contra del gobierno, han salido a las calles de Cuba en los últimos días en respuesta a la crisis primero y luego contra la dictadura imperante en la isla. La economía de Cuba, que depende en gran medida del turismo, se ha contraído en un gran porcentaje en el último año debido a la pandemia.

    En estas últimas semanas, Khalifa, que tiene casi 4 millones de seguidores en Twitter,  llamó al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, «basura», «mierda» o «dictador».

    Mia Khalifa acaparó el pasado viernes las redes sociales en Cuba después de que se estremeciera al ver la grave crisis humanitaria que se vive en la isla en medio de la pandemia, lo cual la incentivó a encarar al dictador cubano Miguel Díaz-Canel.

    En ese sentido, muchos cubanos le explicaron a la ex actriz del cine para adultos, lo que ocurre puertas adentro de la mayor de las Antillas y de como la dictadura castrista mantiene al pueblo sometido al hambre, miseria y falta de atención médica. Y que lo mejor que podía hacer era darle voz al pueblo cubano oprimido, fue una de las respuestas obtenidas.

    https://twitter.com/hollowfatemusic/status/1413568661990805508

    Al ver toda la situación y entender que, los únicos culpables de lo que ocurre en Cuba son los miembros del régimen comunista, Mia Khalifa no dudó en arremeter directamente contra Miguel Díaz-Canel, a quien le dejó un mensaje frontal en su cuenta en Twitter.

    La sobrereaación de  Miguel Díaz-Canel contra Khalifa no se hizo esperar: Díaz-Canel afirmó durante un discurso televisivo el lunes al país en la televisión estatal junto a sus ministros, que Khalifa está trabajando en conjunto con el gobierno de Estados Unidos para tratar de alentar las protestas en el país, algo insólito si no fuera porque los videos fueron colocados en Twitter.

    Díaz-Canel  se refirió al video de Mia Khalifa quien a través de sus redes sociales elevó la alerta SOS por Matanzas, en medio de la dramática situación que vive Cuba ante la COVID-19. La publicación, redactada en inglés, mantenía en español el apelativo que popularizaron Aldo el Aldeano y Silvito el Libre en su tema de rap ‘Diazka’. Según la página de Google Trends, el interés por la actriz a lo largo de la jornada del viernes fue en aumento en Cuba, hasta alcanzar el máximo interés en horas de la noche, momento en que consiguió el valor máximo de interés (100) en apenas cuestión de horas.

    https://twitter.com/GiancarloSopo/status/1414617757551890436

    Este lunes Mia Khalifa respondió al titular de la dictadura castrista Miguel Díaz-Canel asegurando que, ningún gobierno le paga por difundir la realidad del pueblo cubano, “Oy, singao… Ningún gobierno me paga para difundir la conciencia de su inhumanidad hacia su gente. Lo hago gratis y en mi tiempo libre”, escribió la actriz en su cuenta de Twitter.

    Las protestas en Cuba el domingo fueron las mayores manifestaciones antigubernamentales en casi tres décadas. Khalifa, que es libanesa de origen, tiene un gran número de seguidores en las redes sociales y, a menudo, se relaciona con sus seguidores y fanáticos en asuntos de política, deportes y cultura.

    Hasta el lunes por la mañana, el hashtag #SOSCuba tenía cientos de miles de interacciones, con políticos, personalidades de los medios de comunicación y activistas de derechos humanos, todos interviniendo, sin prejuicios y sólo en nombre de la libertad.  Norges Rodríguez, director del portal digital independiente Yacabyte, señaló que “cuando se escriba la historia del final de la dictadura cubana, hay que dedicar un espacio especial a  Mia Khalifa”. Bravo Mia!

  • Criminalizar conductas para generar pseudoproblemas para justificar la burocracia

    Criminalizar conductas que no dañan a terceros, solo generan pseudoproblemas  que contribuyen a mantener al político que luego debe resolverlos.

    En mi diario vagabundear por todo el mundo, me he dado cuenta que los políticos en diferentes países ven diferentes cuestiones como un problema, pero cuál es un problema en un país, en otro no lo es. Y viceversa.

    Este  «problema » fabricado es generalmente sólo una herramienta de la agenda del político, ya sea populista  de izquierda, nacionalista, religiosa o de otra índole. Algo de lo que «protegen» a sus votantes y así resaltan su «importancia e irreemplazabilidad».

    Por lo tanto, me referiré a estos  «problemas » como «pseudo problemas».

    Los verdaderos problemas son aquellos que afectan por igual a todos los ciudadanos de todos los países del mundo como la violencia, los robos, etc.

    En Eslovaquia,  la marihuana «destruye la vida» de los ciudadanos, mientras que en la mitad de los EE. UU. o los Países Bajos, nadie tiene un problema con ello.

    En la India, el gobierno va a prohibir el Bitcoin porque es «muy peligroso y se utiliza para el blanqueo de dinero», pero Salvador acaba de legalizarlo como una moneda más de curso oficial del estado («curso legal «).

    Europa está siendo «amenazada por los inmigrantes», sin embargo en Panamá, casi toda la economía está basada en ellos.

    Los cigarrillos mentolados «son un peligro» para la UE y deben prohibirse, pero se puede comprarlos en todas partes de América Latina.

    Escribo sobre esto porque son estos «pseudo temas» los que crean una gran cantidad de crímenes sin víctimas en un país dado, gracias a los cuales personas inocentes terminan en la cárcel.

    Los políticos van cumpliendo su agenda de «protectores» y nuestra libertad está cada vez más restringida.

    La peor parte es que la mayoría de las personas en un país dado no se pueden dar cuenta lo suficientemente bien  sobre qué es un «pseudo problema», ya que no tienen idea de que hay muchos otros países en los que el «pseudoproblema» no existe. Por eso defienden la existencia de instituciones estatales para luchar contra estos «pseudo problemas» y no tienen ningún problema en cambio con sus conciudadanos por ejercer algún «pseudoproblema», con criminalizarlos y enviarlos a prisión.

    La Polícia Slovenskej republiky es un hermoso ejemplo de institución para luchar contra los pseudoproblemas, criminalizando a personas inocentes, que defienden constantemente el sentido de la existencia con su activismo intenso contra los «pseudoproblemas».

    En definitiva, funciona de la siguiente manera:

    1. Políticos identifican cualquier pseudoproblema en la sociedad (como las drogas, Bitcoin, inmigrantes, cigarrillos mentolados, etc,..) que encaja en su agenda política.

    2. Prohíben este pseudoproblema. Al hacerlo, automáticamente crean una gran cantidad de personas que de repente violan la ley.

    3. Crearán instituciones estatales para luchar contra un determinado  pseudoproblema.

    4. Crearán una peligrosa ilusión social de que este pseudoproblema es un verdadero problema: ¡hay un gran número de personas que demuestran violar la ley!

    5. Comenzarán a amenazar con que este problema será aún más grave cuando dejen de luchar contra él.

    6. Hay muchas personas que violan la ley y eso es una clara evidencia de que las instituciones estatales necesitan un presupuesto más grande para luchar contra el pseudoproblema.

    7. Todavía hay mucha gente que viola la ley, por lo que el presupuesto para luchar contra el pseudo problema ¡necesita aumentar aún más!

    8. El hecho de que tengamos muchas instituciones con un gran presupuesto para luchar contra los pseudo problemas es una evidencia clara de que ¡éste es un problema realmente serio!

    ¿Se imaginan cómo sería la seguridad en nuestros países sin estas instituciones, en la que no debería haber nadie para luchar contra estos «pseudoproblemas ′′?.

  • El capitalismo se “resetea” solo

    El problema de un nuevo “contrato social” es que si quienes lo imponen se equivocan, nos perjudicamos todos

    La pandemia global del COVID-19 ha impactado en nuestras vidas de muchas formas: no hemos podido ver a nuestros familiares, ni visitarlos en algunos casos; no hemos podido despedir a seres queridos; hemos cambiado profundamente nuestra vida diaria; sufrimos el impacto psicológico del aislamiento y una rutina de encierro. Todas ellas han sido muy importantes, pero vamos a analizar aquí aquellos cambios que han impactado en nuestras instituciones, con especial relevancia para nuestra salud, nuestra actividad productiva y nuestra libertad.

    El inicio de la pandemia vino acompañado de un conjunto de restricciones a nuestra movilidad que fue aceptada de buen modo por una gran mayoría de la población global, preocupada por la expansión del virus. Los gobiernos reaccionaron a una demanda de acción y se lanzaron a tomar medidas, no siempre racionalizadas o estudiadas. Los políticos apelaron al miedo y a la urgencia, vieron su futuro en juego y que no importaba ser prudentes, y buscaron ordenar las vidas de los ciudadanos de una forma diferente a la que éstos pudieran haberlo hecho. Se tomaron todo tipo de decisiones y se emitieron directivas haciendo uso de poderes ejecutivos extraordinarios que fueron justificados por el peligro de la pandemia. No hubo mayor consideración sobre derechos o libertades, y buena parte de la población, asustada, tampoco se preocupó demasiado. No fue en todos lados igual, por supuesto, sabemos que hubo países con mayores restricciones y otros que confiaron en mayor medida en la responsabilidad social de las personas.

    El objetivo de estas medidas era doble: frenar el contagio del virus y demorar su impacto en el sistema de salud. Pero en muchos casos excedieron los problemas de salud pública y el oportunismo de algunos políticos aprovechó la circunstancia para concentrar más poder, poniendo en peligro las limitaciones constitucionales.

    Un grupo de investigadores de las universidades de Harvard y Stanford analizó encuestas con 480.000 respuestas en 15 países y encontró que la mayoría de los ciudadanos estaban predispuestos a sacrificar libertades civiles a cambio de mejores condiciones sanitarias durante la pandemia del COVID-19. No obstante, también encontraron que cuanto más tiempo esas medidas están vigentes, el apoyo decae y, por el contrario, la preocupación por el debilitamiento de las libertades crece.

    Los países latinoamericanos fueron muy estrictos cuando había pocos casos y redujeron las restricciones cuando los casos alcanzaban un pico. Esto muestra que la elevada “rigurosidad” o, violación de derechos individuales básicos, no brindó un mejor resultado sanitario y ni hablar del costo económico.

    Trabajo y producción en la pandemia

    Los cuatro países con medidas más estrictas en América Latina han sufrido drásticas caídas de su actividad económica durante 2020 según las estimaciones del FMI: Honduras (-6,6%), Argentina (-11,8%), Bolivia (-7,9%) y Venezuela (-25%). En buena medida se explican no solamente por las medidas tomadas en la pandemia sino por la frágil situación de sus economías antes de que ésta llegara.

    Tampoco es que los demás pueden mostrar resultados muy superiores, pero al menos infligieron en sus ciudadanos un costo menor por las restricciones a su libertad. Sí puede afirmarse lo contrario: los países con medidas más restrictivas causaron un mayor daño económico y una mayor pérdida de la libertad individual, sin obtener mejores resultados.

    Algunos sostienen que es necesario un “reseteo” del capitalismo, un nuevo contrato social, ante el descontento que genera la pandemia, pero no es tan evidente que lo sea hacia una reformulación “social” del capitalismo actual, que ya es una clara mezcla de mercados y serias intervenciones estatales en el gasto, los impuestos, las regulaciones o los programas sociales. También puede ser que ese descontento se dirija a quienes tomaron las riendas durante la pandemia, es decir, los gobiernos y los políticos que los conducen. Un verdadero test para la eficiencia del Estado será su desempeño en la distribución de vacunas contra el COVID. Esto recién ha comenzado y ese descontento se nota. Los gobiernos han tomado en sus manos el monopolio de la distribución de la vacuna y han descartado a las instituciones de mercado, que eficientemente distribuyen todo tipo de medicamentos y vacunas.

    Puede que ese descontento social explote y efectivamente tengamos un “nuevo contrato social”; pero también es posible que continúen ocurriendo cambios en base a instituciones que ya han probado en el pasado su capacidad para promover el progreso: el derecho de propiedad, los contratos, las sociedades comerciales.

    En el segundo trimestre de 2020, se crearon en los Estados Unidos 930.000 nuevas empresas o negocios, un leve aumento en comparación con las 910.000 creadas en el mismo período en 2019, pero en el tercer trimestre el número fue cercano a 1.400.000, un incremento del 49% y del 67% respecto al mismo trimestre del año anterior. Según el US Census Bureau en enero de 2021 solamente se crearon 492.133. Bajo la cuarentena, el porcentaje de ventas minoristas por e-commerce en Estados Unidos creció en ocho semanas lo que había crecido en cinco años. Según EMarketer el comercio electrónico habría alcanzado 84.950 millones de dólares en 2020. La penetración en América Latina pasó de 43,4% a 71,5%, y fue una de las regiones con mayor crecimiento, 36,7% anual.

    El “reinicio” del capitalismo parece ser más una preferencia de las elites. La gente se ha lanzado a desarrollar y utilizar las instituciones del mercado, aprovechando la tecnología también en áreas como la educación o la salud. Las empresas privadas de tecnología educativa (apps para idiomas, tutoriales virtuales, video conferencias y software para educación virtual) invirtieron 18.660 millones de dólares en 2019, cifra que llegaría a 350.000 millones en 2025, según datos difundidos por el mismo Foro Económico Mundial que promueve el reseteo.

    Millones de personas se adaptaron en poco tiempo al trabajo en sus casas. Muchos no querrán volver a trabajar en oficinas, al menos todo el tiempo y muchas empresas tampoco querrán gastar en oficinas lo que estaban gastando. Esto va a cambiar el transporte dentro de las ciudades, y hasta las ciudades mismas, pero no es parte de ningún “plan” o “reseteo” de nada, sino tan solo parte del normal proceso evolutivo que se produce en la sociedad y en los mercados para adaptarse a nuevas situaciones.

    La pregunta que será importante responder, entonces, no es “qué tipo de contrato deberíamos ahora tener”, sino qué tipo de instituciones permitirán una mejor evolución hacia ese mundo que se avizora por delante.El problema de un nuevo “contrato social” es que si quienes lo imponen se equivocan, nos perjudicamos todos; mientras que en los “órdenes espontáneos” habrá distintos experimentos y podremos ver cuáles funcionan. Los que fracasen no perjudican a todos sino solamente a aquellos que invirtieron en ellos.

    No es un tema de diseñar un nuevo contrato social, es fortalecer las instituciones que permiten evolucionar hacia nuevas formas de atender a las necesidades de la gente. Es la “mano invisible”, que para algunos no existe, pero que ya está reseteando al mundo.

  • 2020, un año pandémico de asedio a la democracia y las libertades civiles

    La organización estadounidense Freedom House afirmó en su evaluación anual del estado de las democracias del mundo, que el 2020 fue un año terrible para las libertades civiles debido a la forma en que los gobiernos autoritarios usaron la pandemia para reprimir.

    Por Voz de América – Redacción

    Durante 2020, la libertad en todo el mundo disminuyó por decimoquinto año consecutivo, según denuncia la organización Freedom House en su evaluación anual país por país de los derechos políticos y las libertades civiles.

    La organización proderechos humanos ahora dice que menos de una quinta parte del mundo vive en países «completamente libres», el porcentaje más bajo desde 1995.

    «Los hallazgos de este año dejan muy claro que aún no hemos detenido la marea autoritaria», dijo Sarah Repucci, vicepresidenta de investigación y análisis en Freedom House. «Los gobiernos democráticos tendrán que trabajar en solidaridad entre sí y con los defensores de la democracia y los defensores de los derechos humanos en entornos más represivos, si queremos revertir 15 años de declives acumulados y construir un mundo más libre y pacífico».

    El informe dice que la pandemia de coronavirus brindó a muchos regímenes de todo el mundo la oportunidad de «reducir la transparencia, promover información falsa o engañosa y tomar medidas enérgicas contra el intercambio de datos desfavorables u opiniones críticas».

    “Los cierres en ocasiones fueron excesivos, politizados o aplicados brutalmente por las agencias de seguridad. Y los líderes antidemocráticos de todo el mundo utilizaron la pandemia como cobertura para debilitar a la oposición política y consolidar el poder ”, dijo el grupo.

    «De hecho, muchos de los acontecimientos negativos del año probablemente tendrán efectos duraderos, lo que significa que el eventual fin de la pandemia no necesariamente desencadenará una revitalización inmediata de la democracia».

    Casos destacados

    La organización «rebajó las puntuaciones de libertad» de 73 países en su evaluación, y señaló que India pasó de «libre» a «parcialmente libre» debido a una erosión de los derechos políticos y civiles, dijo el grupo.

    Freedom House dijo que India era solo un caso de “autoritarios que generalmente gozan de impunidad por sus abusos y aprovechan nuevas oportunidades para consolidar el poder o aplastar la disidencia. En muchos casos, los movimientos democráticos prometedores se enfrentaron a importantes reveses como resultado «.

    El grupo criticó la «influencia maligna» de China, no solo por su represión contra Hong Kong, sino por una «campaña global de desinformación y censura» que impidió la capacidad del mundo para responder a la pandemia del coronavirus «.

    El informe también acusó a China de «una mayor intromisión en el discurso político interno de las democracias extranjeras, así como de extensiones transnacionales de abusos de derechos, comunes en China continental».

    La mayor influencia de China con organizaciones internacionales como la ONU, la OMS y el Consejo de Derechos Humanos permitió a Beijing impulsar “una visión de la llamada no interferencia que permite que los abusos de los principios democráticos y las normas de derechos humanos queden impunes mientras se promueve la formación de alianzas autocráticas».

    También cita la represión del gobierno contra los manifestantes que cuestionan los recientes resultados de las elecciones en Bielorrusia. Dijo que la ofensiva militar de Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj «amenazó los recientes avances democráticos en Armenia».

    Freedom House señaló  que Estados Unidos todavía se consideraba «libre», pero su puntuación «se redujo en 11 puntos durante la última década». El grupo acusa al expresidente Donald Trump de una caída de tres puntos solo en 2020.

    Ahora, dice la organización, Estados Unidos se ubica más con Rumania y Panamá que con “democracias líderes” como Francia y Alemania.

    Sin embargo, las noticias no fueron del todo malas.

    Freedom House dijo que la repetición de la votación de Malawi en 2020 después de una elección «empañada» en 2019 «representó una victoria crítica para las instituciones democráticas nacionales y estableció un ejemplo positivo de independencia judicial para otros Estados africanos».

    Elogió, asímismo, a Taiwán, nación a la que calificó como una de las democracias de “más alto desempeño” en Asia, por su manejo de la pandemia.

    “El gobierno reprimió eficazmente el coronavirus sin recurrir a métodos abusivos, lo que contrasta fuertemente con la autoritaria China, donde el régimen ha promocionado su respuesta draconiana como un modelo para el mundo”, denuncia Freedom House. “Incluso antes de que llegara el virus, los votantes taiwaneses desafiaron una campaña de desinformación politizada y de múltiples frentes de China y reelegieron abrumadoramente a un presidente que se opone a los movimientos hacia la unificación con el continente”.

    “Nuestro informe concluye que la democracia hoy en día está asediada, pero no derrotada”, dijo Michael Abramowitz, presidente de Freedom House.

    Sobre Panamá (cayó un puesto respecto al año anterior) y reporte en general, ver aquí.

  • El desentendido bien común

    Algo que caracteriza a los relativistas, esos que dicen ser progresivos, cuando en realidad son regresivos, es el apoderarse de lo que ellos llaman el “bien común” que, en realidad es fiel reflejo de su tergiversación del mundo; vale decir, que aquello que alegan ser bien común es más bien mal común; y paso a explayarme. Recién, el papa Francisco elogió a los gobiernos que decretaron claustros domiciliarios, aduciendo que con ello ponían en primera plana el “bienestar de su gente”. Me cuesta muchísimo creer que valiéndose de una pseudociencia para destruir economías y vidas se atiende el bienestar; pues, como bien señalara en su momento Frédéric Bastiat: Las leyes paren no sólo efectos inmediatos sino una multiplicidad de efectos posteriores; y ya veremos si esos claustros pseudocientíficos resultan en bienestar. ¿No fue Omar Torrijos quien habló de las luces cortas y las largas?; las primeras las tiene la mayoría, más no así las segundas.

    Bastiat también abordó la relación entre la libertad y la fraternidad: “Me resulta imposible separar la palabra fraternidad de la palabra “voluntaria”; pues no entiendo cómo se puede hacer valer la fraternidad sin destruir la libertad. Y más aún, sin pisotear la justicia.

    Cuando el político, desde su cómodo despacho, se ve enfrentado a las disparidades sociales y económicas, si es que no es politicastro, sentirá el deseo de corregir esa “injusticia”; pero, para ello debe antes preguntarse cómo fue que llegamos a tal situación. Debía ser obvio que la clase política no puede separarse de culpas y, desdichadamente, son demasiados los que eligen remedios por la vía del autoritarismo, la planificación y otras herramientas legales y politiqueras; con lo cual terminan perpetuando lo que pretenden corregir. ¿No sería mucho más conducente adoptar un sistema de real justicia que sea compatible con la responsabilidad de cada quien, sin la cual no hay camino de superación verdad?

    Por más fuerza que pueda tener una ley, esta jamás podrá dar leche como si fuese ubre de vaca lechera. Quitando a unos por la vía coercitiva no ayuda a otros a ser productivos. Y ser productivo es el verdadero camino progresivo. Como suelo decir, los impuestos, en su justa medida, son buenos. Pero cuando el impuesto se usa para comprar votos, ello conduce a lo que se conoce como una dictadura de mayorías. Y esa clase de mayoría, la que no paga impuestos, tenderá a ser parasitaria; lo cual no guarda relación con un bien común.

    Y vuelvo a citar en paráfrasis a Bastiat: La vida es nuestro el regalo creativo que incluye a todas las virtudes – la vida física, intelectual y moral. Pero el don de la vida va de la mano con la responsabilidad de desarrollarla y perfeccionarla. Para tal fin, también fuimos dotados de maravillosas facultades, que en medio de ilimitados recursos naturales debemos aprovechar sanamente. Si ello no podemos cumplir nuestro destino.

    Nuestra vida y sus facultades requieren el don de la persona, de la libertad, de aquello que es propio de cada quien, pues sin ello dejamos de ser humanos. Artificiosos politicastros intentarán desviarnos del buen camino, pero los regalos del Creador siempre serán superiores; y después de las tempestades, el cielo amanecerá en claridad. Es así ya que no existe ley terrenal que supera a la ley de la misma Creación.

    La vida, la libertad y la propiedad no existen en virtud de leyes nacidas en turbulentos laberintos legislativos. Al contrario, fueron la vida, la libertad y la propiedad las que dieron lugar a las leyes del hombre. Y cuando los hombres nos apartamos de la ley universal, no hay cabida para un “bien común”.

  • Sin el estudio de la Historia no hay futuro

    Siempre me ha parecido magnífico el resumen en dos pasajes célebres de Aldous Huxley sobre el problema medular que nos envuelve. En primer lugar al escribir que “la gran lección de la historia es que no se ha aprendido la lección de la historia” y ¿cuál es esa lección?, pues según Huxley es debido a que “en mayor o menor medida, todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están constituidas por una cantidad reducida de gobernantes, corruptos por demasiado poder y por una cantidad grande de súbditos, corruptos por demasiada obediencia pasiva e irresponsable”. ¡Que extraordinaria descripción!

    Pero el asunto es intentar el desmenuzamiento de semejante conclusión a través de hurgar en las razones del caso. Me temo que debe arribarse a una explicación inaudita, cual es nada más y nada menos que la porfiada renuncia a la condición humana, a la propia dignidad en cuanto a la manía de abdicar de los derechos de cada cual para endosarlos al megalómano de turno sin detenerse a considerar, por una parte, la degradación monstruosa que implica perder la libertad, el atributo que distingue a los humanos de todas las especies conocidas y, por otra, sin percatarse que es el modo más efectivo de hundirse en la miseria no solo moral sino material.

    Antes he elucubrado sobre facetas de la historia que ahora vuelvo a mirar. Hay muchas clasificaciones que han llevado a cabo los historiadores sobre su materia, pero la que me ha parecido más original es la de mi cuentista favorito Giovanni Papini quien la divide en cuatro grandes etapas según el uso de una fruta: la manzana.

    Así, Papini concluye que hubo cuatro manzanas decisivas en la historia de la humanidad. La primera la de Adán que abrió cauce a la noción del mal. La segunda, la de la discordia, fue la de oro para premiar a la mujer más bella en el relato de Homero. La tercera fue la de Guillermo Tell fabricada por Schiller y ejecutada musicalmente por Rossini que desafió al poder político, y la cuarta fue la científica de Isaac Newton en cuanto a aquello del conocido episodio de la manzana que derivó en la formulación de la ley de la gravedad.

    Como ha esbozado Robin Collingwood, una forma precisa y muy relevante de dividir la historia es según los grados de estatismos, lo cual ha hecho eclosión en nuestra época, como queda dicho, marcada por un Leviatán desbocado y avasallante. La contracara de esto no solo se refiere al achicamiento de los radios de acción del individuo y del estrangulamiento de sus libertades sino que la misma historia se desvía de los múltiples, variados y ricos acontecimientos de las personas para enfocar la atención en los que confiscan derechos puesto que abarcan y cubren casi todo.

    Hacia fines del siglo XVIII fueron menguando en algo los poderes de las monarquías absolutas (aunque, como un ejemplo, quedaron impregnados en los estilos mobiliarios y similares los nombres de los monarcas, casi siempre sin mención a los ebanistas que fabricaron el mueble), situación que dio pie a que se pudiera hurgar en los acontecimientos de la vida propiamente humana para salir de los pasillos del poder político, pero de un tiempo a esta parte se ha vuelto a las andadas y se ha dado lugar a los desmanes de las botas que siempre acompañan a los ámbitos políticos.

    Los cinco tomos de Historia de la vida privada escrita por muchos autores pero coordinada por Philippe Ariés y Georges Duby constituyen una pieza de historiografía superlativa en la que se exhibe lo que podríamos denominar la verdadera historia, la historia de las personas y no el simple registro de las fechorías de los mandamás de todos los tiempos. Duby apunta en el prólogo de la antedicha obra que esa historia “ha de resistir hacia fuera los asaltos del poder público” a pesar de que “con el fortalecimiento del Estado, sus intromisiones se han vuelto más agresivas y penetrantes” y si “no nos prevenimos frente a ellas, reducirán muy pronto al individuo a no ser más que un número suministrado en un inmenso y terrorífico banco de datos”.

    Es que los aparatos estatales en teoría son para proteger los derechos de las personas que gobiernan, es decir, sirven de marco institucional para que cada uno pueda seguir los proyectos de vida que considere pertinentes sin lesionar derechos de terceros. Es así que la multitud de procederes en los campos más diversos va forjando la parte jugosa y fértil de la historia.

    Sin embargo, igual que en las épocas remotas de salvajismo, ahora resulta que el centro de la escena lo ocupa el monopolio de la violencia pero ni siquiera para velar por los derechos de todos sino para conculcarlos a través de atropellos crecientes y dirigiéndose a los gobernados como si fueran súbditos, generalmente subsidiando a grupos que hacen de apoyo logístico al abuso del poder con el fruto del trabajo ajeno.

    En Introducción al estudio del conocimiento histórico, Enrique de Gandia nos dice que ese su libro “ojalá muestre a los jóvenes a amar la historia, no como exaltación de energúmenos o estatuas de cartón, sino como comprensión de la vida, con lo inesperado en cada recodo, y el amor a la libertad”, una obra en la que subraya la importancia del cosmopolitismo y lo destructivo de los nacionalismos, ideas muchas veces contradichas en centros de estudios en los que no solo se enseña a memorizar los pertrechos de guerra de cada bando sino que se alaba y pondera la xenofobia.

    Ya Croce había destacado a la historia como hazaña de libertad y Popper había refutado la existencia de “leyes inexorables de la historia” punto que resume bien Paul Johnson al escribir que “una de las lecciones de la historia que uno debe aprender, a pesar de que resulta desagradable, es que ninguna civilización puede darse por sentada. Su permanencia nunca puede asumirse; siempre hay una edad oscura acechando a la vuelta de cada esquina”. Aquella visión falsificada de los inexorables “ciclos vitales” de la historia ha tenido como uno de sus máximos exponentes a Spengler.

    Cuando se estudia la historia privada se estudia la historia de la vida humana, en cambio cuando se relata la historia de los aparatos estatales en expansión se estudia la anti-vida, la destrucción de lo propiamente humano, se mira el monstruo que asfixia al individuo. Cuando se estudia la historia privada se constatan los portentosos resultados de la mente, en el arte, en el derecho, en la filosofía, en la economía y en todas las manifestaciones de la conducta humana. Se aprenden las costumbres, los bailes, las gastronomías, la arquitectura, la música, la pintura, la escultura, las modas, las instituciones, el sentido de las conversaciones y la comunicación en general.

    En esa mirada se percibe la evolución de la civilización o la involución puesto que como enseña Collingwood la civilización “significa como condición que el hombre adquiere lo que necesita para su sustento y confort no sacando a otros lo que les pertenece sino ganando lo suyo” de lo contrario la sociedad es una “del saqueo”, lo cual implica “la revuelta contra la civilización”.

    En última instancia la historia del hombre es la historia del pensamiento, es la historia del espíritu como también destaca Collingwood, al tiempo que señala que “las ciencias naturales… no incluyen la idea de propósito”. En las piedras y las rosas no hay acción sino mera reacción. El historiador en las ciencias sociales interpreta el pensamiento de otros, a diferencia de los pseudohistoriadores que, para citarlo nuevamente a Collingwood, fabrican “la historia de tijeras y engrudo… donde repite lo que le dicen sus ́autoridades´”.

    Los gobiernos se han ensanchado tanto que, fuera de los crímenes, en las noticias, salvo honrosas excepciones, prácticamente no figuran los hechos y dichos de los privados porque los diarios, la televisión y la radio están copados por los movimientos del príncipe. Y el asunto tiene su explicación porque precisamente el Leviatán todo lo deglute, por lo que su figura no puede pasar desapercibida. Esto es lo que hay que cambiar drásticamente. De todos modos, ahora, con los progresos en las redes sociales y equivalentes surge con mayor frecuencia el individuo, pero, como decimos, el grueso de las noticias conservan las andanzas de los burócratas. Incluso, cuando se hace referencia a los ciudadanos se alude a los que están “en el llano” admitiendo que los funcionarios -que en verdad son empleados de la gente- están “en la cúspide” cuando la situación debiera ser la inversa. Quienes debieran estar en el llano esperando órdenes de sus mandantes son los gobernantes, pero el asunto se ha trastocado y los aparatos estatales son cada vez más adiposos.

    Conviene a esta altura una digresión semántica. No se si es apropiado aludir a la historia de la vida privada para distinguirla de la referida a los ámbitos gubernamentales, en todo caso que quede claro que no se apunta a lo íntimo que es privativo de cada cual sino a lo que las personas manifiestan exteriormente, fuera de lo que reservan para sí y que excluyen de la mirada de terceros.

    Otra vez debemos hacer referencia a la educación para poder vislumbrar una salida a tanta referencia a los príncipes. Es que si desde que son niños se machaca con la reverencia debida a las autoridades estatales, es poco probable que haya espacio para el pensamiento independiente y, por ende, para la historia de la vida privada en el sentido consignado ya que todo lo engulle el poder político. Y muchos padres no ayudan en esta faena pues en los cumpleaños de los hijos pequeños les regalan soldaditos y ametralladores que no sirven para consolidar la paz.

    Cuando existe la oportunidad de escarbar ya no en las costumbres y hábitos de un grupo humano sino en la biografía de algún pensador de fuste, se descubren recovecos y propuestas que maravillan a cualquiera. Pero es que muchas veces, con la idea de simplificar, se prefiere tomar la historia de a grupos inmensos y parece más fácil personificarlos en los gobernantes y sus dinastías, en lugar de tomarse el trabajo y sacar provecho de todo lo que subyace.

    En realidad, no hay queja justificada al aplastamiento de la vida personal cuando simultáneamente en los hechos se respaldan las ideas y principios que fortalecen y endiosan las estructuras estatales y a su correspondiente radio de acción para administrar vidas y haciendas ajenas.

    Comienzo el cierre de esta nota periodística con el peligro de la degradación de la democracia para convertirla en una especie de ruleta rusa, no solo formuladas por los Giovanni Sartori de nuestra época sino por autores como Joseph Schumpeter que en Capitalismo, Socialismo y Democracia donde se pregunta y se responde al abrir la segunda parte “¿Puede sobrevivir el capitalismo? No; no creo que pueda.” Y esto a pesar del éxito extraordinario que, como dice el autor, ha producido el capitalismo para las masas. Entre varios factores que se señalan en el libro, el autor destaca que es debido a que “el capitalismo plantea su litigio ante jueces que tienen la sentencia de muerte en sus bolsillos” en base a que “la masa del pueblo no elabora nunca opiniones determinadas por su propia iniciativa. Todavía es menos capaz de articularlas y convertirlas en acciones coherentes. Lo único que puede hacer es seguir o negarse a seguir al caudillaje de un grupo que se ofrezca a conducirlo”, lo cual nos lleva al “concepto particular de la voluntad del pueblo […] ese concepto presupone la existencia de un bien común claramente determinado y discernible por todos” pero, en Psicología de la multitudes Gustave Le Bon nos recuerda que “el comportamiento humano bajo la influencia de la aglomeración, especialmente la súbita desaparición -en un estado de excitación- de los frenos morales y de los modos civilizados de pensar y sentir; […y] la súbita erupción de impulsos primitivos, de infantilismos y tendencias criminales” y de modo similar a Schumpeter se pronuncia Benjamin Roggie en ¿Can Capitalism Survive?

    Estas últimas reflexiones nos llevan a meditar seria y urgentemente en nuevos límites al poder político al efecto de salvaguardar la democracia, tal como han hecho pensadores de peso como Hayek, Leoni y antes que ellos Montesquieu en pasajes poco explorados de su obra cumbre que habría que repasar con detenimiento a los que me he referido en otros textos y lo seguiré haciendo ad nauseam hasta lograr el objetivo dada la gravedad del asunto.

    A esta altura es un lugar común citar a George Santayana en cuanto a que “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla” en el sentido de masticar y digerir adecuadamente lo sucedido a los efectos de aprender las lecciones de la historia -al contrario de la advertencia estampada por Huxley con que abrimos esta nota- para progresar y no estar condenados a machacar en los mismos errores.