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  • Crisis por diseño

    Si hay algo que gusta a los politicastros es la palabra o la idea de una “crisis”, ya que esa es la clave secreta que invoca a los Chapulines gubernamentales. Debemos tener presente que la máxima para todo mal político es, “jamás dejes pasar las oportunidades de una buena crisis”; o… ‘si no hay “crisis,” se inventa. Es así, ya que en un mundo sin crisis no existirían los políticos y menos los politicastros. Dicho eso, ¿qué se entiende o qué supone ser una crisis económica?

    Precisamente ayer, en el diario La Prensa, un economista se hace y contesta la incógnita de si en Panamá estamos en crisis económica. Y de salida el buen economista nos advierte que “está vedado por ética, emitir opciones sobre disciplinas ajenas a la nuestra”. Si ello es así, entonces voy a violar dicha ética; pues creo que sería terrible si dejamos a los economistas las discusiones económicas; pues ellos son los que más las han enredado; particularmente aquellos que se venden al mejor postor del gobierno de turno para santificar barbaridad como controles de precios, subsidios, planillas desbocadas y mucho más. A diferencia, los ingenuos legos en la materia solemos cometer la falta “ética” de advertir sus estupideces.

    Nos cuenta el profesor Christopher Lingle, quien ha visitado en múltiples ocasiones a Panamá, en donde ha dado charlas en la materia, que el uso del termino “crisis” debería ser vedado en toda discusión económica seria. Pero, como también señala Lingle, esta es una tarea quijotesca, ya que el termino se ha vuelto vicio; utilizado hasta por la IMF y el resto de organismos internacionales. El problema con este término comodín es que dice todo y no dice nada. Es como decir que existe una crisis de salud en una persona que tuvo un síncope. ¡Ajá! ¿Y? Todos salen en pánico pidiendo la ambulancia gubernamental. Sin embargo, todos esos genios económicos gubernamentales no vieron venir el tsunami del 2007-2008. ¿Estaban distraídos o…?

    Al pan, pan, y al vino, vino. Si en Panamá hemos entrado en un bajón económico, pues definámoslo correctamente; ¿o es que los economistas no pueden porque no saben? Si algo, las llamadas “crisis económicas” no son sino fenómenos producto del intervencionismo estatal castrante. Y, en todo caso, el término “crisis” es una muletilla de los socialistas para adelantar su teoría de que el capitalismo de libre mercado es inherentemente inestable. La politiquería es la que produce inestabilidad.

    Si los mercados compuestos por una diversidad de actores independientes que jamás discuten entre sí cómo llevarán a cabo sus planes, ¿de dónde sacamos que la mayoría se equivocaría en sus estrategias económicas? Ello sólo ocurriría bajo sistemas muy distorsionados por el intervencionismo central, que impone toda clase de normas que no tienen mayor sentido. Y es aquí de dónde salen los problemas que predisponen los bajones en la actividad económica, ya que es típico que esas políticas normativas del sector económico respondan más a intereses clientelistas que a la realidad del mercado.

    Así, veremos que las expansiones crediticias son la fuente primaria de inestabilidad económica. Y tengamos presente que existen muchas formas de intervención económica en los mercados, tal como el cacareo de un auge que no es tal sino el producto de un gobierno derramando inmensas cantidades de dinero confiscado, para redireccionarlo en malas inversiones, o peor, dar falsas señales. Y esas malas señales se convierten en malas inversiones. Igual, tirar grandes cantidades de liquidez en un mercado, es como regar combustible en un fuego.

    La realidad económica es que los mercados emergentes están estabilizando las economías de los países. Y si hay problemas en países específicos, los mismos no son el producto del libre mercado, sino de mercados intervenidos. Tal es el caso de esas empresas gubernamentales que invaden el ámbito económico que corresponde al sector privado. ¿Acaso me van a decir que, si el sector privado no es capaz de satisfacer demandas, las empresas politiqueras sí serán capaces? La realidad es otra; y es que todas esas empresas centrales no son más que el producto del desordenado apetito de los politicastros y su clientes, que sólo pueden prosperar económicamente en ámbitos estancos como los legislativos.

  • La Asamblea nos distrae de los otros grandes problemas.

    Vemos cómo el hastío de los panameños con la clase política se ha enfocado en la Asamblea, y no es para menos. Es algo que todos sabíamos por décadas desde la época de los militares.

    Los nombramientos de amiguetes y familiares de los supuestamente honorables diputados, los nombramientos de personas a cambio de un porcentaje del salario para el diputado son la comidilla diaria de los medios. El hecho de que en Panamá el deporte “amateur” dependa de hecho de los buenos oficios de los diputados, y que éstos se apropian de una buena parte del dinero destinado al deporte. Otras cosas que no han estallado son cómo se asignan los supuestamente gratuitos cupos de transporte público a las piqueras por intermedio de los diputados. No en vano varios diputados provienen del transporte público.

    Y seguro que habrá muchos negociados más, algunos contra la administración pública, otros abiertamente mafiosos. Por eso la justificada rabia de los ciudadanos decentes contra la Asamblea.

    Pero esto nos distrae de otras cosas. Cosas como el silencio de la Contraloría General de la Nación hasta ahora, o del Ministerio Público. ¿Por qué ahora es que se destapa lo que era evidente hace tiempo? ¿Por qué ahora cuando esto era sabido desde siempre? Está claro que la coalición entre el Panameñismo y el PRD se rompió y la unidad interna del PRD no es muy buena, una facción está recibiendo una factura política. Tocará a los ciudadanos hastiados decidir si esta factura se cobra o el clientelismo de la Asamblea continúa por otro período más.

    Otros de los temas que pasan agachados son el silencio de los candidatos o precandidatos ante los temas económicos y la seguridad. “ES LA ECONOMÍA ESTÚPIDO” fue el consejo de James Carville a Bill Clinton, cuando todo el mundo pensaba que George Bush padre se iba a reelegir tras ganar la Guerra del Golfo. Resultó que concentrarse en la economía llevó a Bill Clinton a la victoria abrumadora.

    Acá parece que todos los presidenciables tienen miedo a hablar de la economía o de la seguridad. O se mantienen en silencio total, esperando seguramente que un comité de publicidad les haga su plataforma económica lo que significa en la práctica que cada plataforma va a ser igual de insulsa que la del otro candidato. En un país donde su plataforma histórica de servicios está bajo demolición sistemática, que tiene un sistema económico y monetario dependiente de la inversión externa ante la falta de ahorro interno y la afortunada imposibilidad de emitir moneda propia, el país está enviando a los mercados las señales de que no es un lugar bueno para invertir y que las debilidades estructurales que nuestro sistema de servicios tapaba, como la mala educación, la ausencia de un sistema judicial que proteja los derechos de propiedad o resuelva disputas, la corrupción generalizada clientelista de nuestra clase política, nuestra legislación laboral, todo esto queda al desnudo.

    Y si no se hace algo podemos llegar a una auténtica recesión.  Los candidatos por ahora o han elegido callar o se salen con un palo loco de la constituyente, esperando que de una constituyente salgan las ideas económicas que ellos tienen el deber de aportar como candidatos a la Presidencia.

    Luego está el tema de la seguridad. Los delitos dicen disminuir pero la gravedad de los mismos o el hecho de que no se restringen a sectores específicos de la sociedad preocupan. En todos estos casos nuestros candidatos han elegido o el silencio o el seguir dejando a la delincuencia como un tema exclusivo de los Comisionados donde el resto de la sociedad es un convidado de piedra.

    La Asamblea da asco, es cierto, pero esto no debe dejar de distraernos de lo que pasa en el Palacio de las Garzas o en la mente de las personas que aspiran a vivir allí el próximo año.

  • El Muro de Berlín fiscal.

    Bueno, lo que hemos venido diciendo y el gobierno no aprende, lamentablemente se cumple. Cuando se cumple un requisito con la OCDE o la Unión Europea, no hay que preocuparse, siempre se va a exigir otro nuevo. Cuando no es el intercambio automático de información, el fin de las acciones al portador, o BEPS, van a venir siempre con otro reclamo. Creo que a estas alturas no se trata solo de evitar el lavado de dinero o la financiación del terrorismo o las armas de destrucción masiva, o de evitar la evasión fiscal, sino que ahora se trata de evitar de manera pura y dura toda forma de competencia fiscal.

    La nueva iniciativa de la OCDE amenaza con castigar a las residencias fiscales, o peor, a las nacionalidades tipo pasaporte dorado para aquellas personas que deseen escapar de los infiernos fiscales. Los países de la OCDE quieren ser como el infernal Hotel California, se puede hacer el checkout cuando se quiera, pero no se puede ir de allí. En otras palabras, si no se quiere vivir en un infierno fiscal, la OCDE no quiere que se tenga el derecho de emigrar a otro país y aún más, nacionalizarse allá.

    Aparte de tratar a sus propios ciudadanos como activos, de una manera muy similar a Cuba o Colombia, que aunque se nacionalice de otro país, cuando un cubano va a Cuba o un colombiano viaja a Colombia, se le trata y se le exige como si todavía fuera un nacional del país del cual emigró, la OCDE está creando de hecho, una especie de Muro de Berlín fiscal. Diciéndole a los que quieran escapar del infierno, “no puedes irte”.

    La OCDE ahora arremete contra los países que hacen fácil a los inversionistas adquirir la nacionalidad en esos lugares; pero no sólo eso, arremete a los países que dan la residencia fiscal a los inversionistas. Eso sí, mientras no se sea miembro de la OCDE como los Estados Unidos, con su visa E 2, donde se invierte cierta cantidad de dinero, y bueno, se tiene visa de residente permanente fiscal. O Austria con su pasaporte Dorado donde le otorgan la ciudadanía a los inversionistas con pocos millones de inversión. Algo que en Panamá es bastante difícil ya que el proceso de tener residencia permanente y el de ser ciudadano son muy distintos.

    Pero eso no le importa a la OCDE, pronto estaremos en otra de sus listas, porque ahora en nombre de luchar contra la evasión fiscal, lo cual siempre ha sido una forma de proteccionismo, la OCDE muestra intenciones de decirle a los estados quiénes pueden ser sus residentes o sus ciudadanos.

    El informe de la OCDE, que no llega a ser lista negra pero es seguro que para allá va, deliberadamente confunde los esquemas de residencias fiscales pagadas con los esquemas de residencia migratoria por inversiones, que como hemos visto son prácticas que países como los Estados Unidos, Irlanda o Austria, practican. Pero nosotros somos los malos. Y esto es lo que pasa con una Cancillería que no existe.

    Pareciera que no existe ningún interés en defender el derecho de Panamá a decidir quiénes son sus inmigrantes y sus ciudadanos. Y el derecho de Panamá a atraer inversiones en el mercado global.

    Porque en el fondo la OCDE no solo busca evitar la evasión fiscal; busca realmente establecer un proteccionismo fiscal para evitar que la gente no lleve sus dineros de manera legal a otros países, impidiendo inclusive que la gente vote con los pies y emigre económica y físicamente a lugares donde la voracidad del Estado tenga límites. Un Muro de Berlín fiscal. Esta es una medida para que las economías menos competitivas de la OCDE no vean cómo sus activos, perdón, sus ciudadanos, emigren a economías más competitivas. Claro que por ahora nos incluyen a nosotros y no a los Estados Unidos con su visa E2, porque hasta los burócratas de la OCDE saben que no es buena idea provocar a Donald Trump. Por ahora se meten con nosotros, porque saben que nosotros no tenemos un gobierno con voluntad de defendernos.

     

  • El problema de la penalización de la evasión fiscal

    Panamá está en una encrucijada, la inversión extranjera directa ha caído, los activos líquidos han bajado, el desempleo aumenta y el crédito se contrae. Ante esto cediendo presiones de los organismos internacionales, el gobierno nacional busca penalizar la evasión fiscal.

    Las razones son dobles. La primera es que Panamá puede mostrarle al Fondo Monetario Internacional que evadir impuestos es delito en Panamá, y a la vez, mostrarle a la Unión Europea que podemos ahora acoger las solicitudes de investigar penalmente la evasión fiscal porque en Panamá también es delito.

    Sin embargo las presiones del Fondo Monetario Internacional parecen más enfocadas en hacerle un favor a los Europeos que en buscar aumentar las recaudaciones.

    Hay maneras de aumentar la recaudación fiscal en Panamá que no requieren la penalización de la evasión fiscal. Para empezar deben hacer el trámite fiscal más barato en tiempo y dinero, más sencillo y amigable a los usuarios. Mejorar la información fiscal que suele ser desconocida para los contribuyentes, reducir las tasas y simplificar los impuestos que son demasiado altos para que la gente los pague.

    Todo esto no se ha hecho. Sin embargo en lugar de darnos a elegir entre una zanahoria o un garrote, solo se nos muestra el garrote. Y lo que es mas preocupante, el hecho de que Panamá adquiera todo tipo de compromisos con la OCDE, el GAFI y el FMI en materia fiscal no nos quita el peso de encima, a cada cesión de terreno nuestra, se responde con nuevas exigencias. Y lo peor, el gobierno se ha ido comprometiendo a cumplir cosas pensando que con firmar nos van a dejar tranquilos, cuando no tenemos la capacidad institucional para cumplir con lo que firmamos y quedamos mal cuando nos piden un acuerdo de intercambio de información y no se da, bien por falta de capacidad, que es vista por Francia y otros de nuestros críticos como falta de voluntad en cumplir lo pactado.

    El tema es que penalizar la evasión fiscal, es un grave error conceptual,  aunque en el borrador de proyecto de ley está escrito que es para personas que ganen más de un millón de dólares al año para caer en el monto a evadir penalizable. Esto significa que el grueso de los contribuyentes en Panamá por ahora no se ven amenazados por la persecución penal de la evasión fiscal, pero una vez que nos acostumbremos a que el Estado penalice la evasión fiscal es cuestión de tiempo para que gobiernos sucesivos bajen el monto perseguible penalmente. Y todos recordamos que en Panamá existe una tradición de usar la evasión fiscal como un instrumento para perseguir opositores políticos. Que el actual gobierno no lo haya hecho no implica que un gobierno anterior no lo hizo, y que un gobierno futuro no lo vaya a hacer.

    Si al Fondo Monetario Internacional realmente le interesara aumentar la recaudación fiscal para el gobierno de Panamá, tendría que sugerir otras medidas. Al FMI lo que realmente le interesa es que Panamá pueda colaborar con los gobiernos Europeos en la persecución penal de la evasión fiscal sin mirar los efectos institucionales y políticos que esto pueda tener en Panamá.

    Porque simplificar los trámites y bajar los impuestos podría lograr aumentar la recaudación sin recurrir a medidas penales. Muchas personas evaden impuestos no porque no quieran sino porque son demasiado caros. Y están los temas tecnológicos e institucionales. Pero está claro que el FMI vela más por los intereses de la Unión Europea que por los de Panamá…. Y pareciera que nuestras autoridades hacen más o menos lo mismo.

  • Hablamos con Saifedean Ammous de la dolarización, el patrón oro y el Bitcoin como moneda de futuro

    El ingeniero, economista y profesor Saifedean Ammous es toda una eminencia en el estudio del dinero. Desde hace años, sus publicaciones sobre el auge de la tecnología blockchain y del Bitcoin le han convertido en un gurú de cabecera para quienes consideran que estos nuevos desarrollos están llamados a cambiar de raíz el sistema financiero. GCC Views ha hablado con él con la mirada puesta en las lecciones que puede extraer Panamá a la hora de abrazar estas innovaciones.

    De igual modo que hubo un “patrón oro”, su nuevo libro plantea la existencia de un “patrón Bitcoin”. ¿Por qué?

     Porque creo que estamos ante un cambio de paradigma que está llamado a alterar de manera significativa la forma en que organizamos el dinero. Durante el último siglo, los sistemas monetarios han sido nacionalizados y centralizados. La planificación no es buena en ningún ámbito de la economía, de modo que tampoco lo puede ser en el caso de la moneda. De hecho, crisis como la que hemos sufrido en la última década nos recuerdan que el sistema actual tiende a la inestabilidad, la fragilidad, el exceso de deuda, etc.

    Nassim Taleb firma el prólogo de su libro. ¿Qué puntos de encuentro hay entre sus trabajos y el pensamiento del autor de El cisne negro?

     La clave para que la economía de mercado funcione es que el mercado pueda actuar en libertad y sin distorsiones. El problema es que el intervencionismo difumina responsabilidades, “rescata” a quienes lo hacen mal, castiga a quienes lo hacen bien… Por eso Taleb insiste tanto en que los actores económicos tienen que “jugarse algo” (en inglés, skin in the game). No solo comparto esta forma de ver las cosas, sino que considero que el “dinero blando” que domina en la actualidad es el causante de muchos de los males que describe Taleb. La expansión crediticia y la pirámide de deuda distorsionan el mercado y evitan que el mercado funcione correctamente. Un sistema monetario descentralizado, como el que introduce Bitcoin, cambia ese paradigma, puesto que supone el regreso al “dinero fuerte”.

    El oro fue, por mucho tiempo, el sistema predilecto de quienes defienden tesis similares a la suya.

     Creo que articular el sistema monetario alrededor del oro fue una gran conquista de la humanidad. El siglo XIX fue el siglo del oro y, por espacio de cien años, las guerras fueron escasas, la economía experimentó un fuerte crecimiento y los inventores y empresarios desarrollaron innovaciones que cambiaron para siempre nuestras vidas. Pero el éxito del oro favoreció su centralización, puesto que la naturaleza física de este y todo metal precioso exige una serie de servicios paralelos que, por economías de escala, terminan reduciendo la fragmentación de su mercado. Hay que asegurar el oro, custodiarlo, transportarlo, etc. Por esa vía, los gobiernos pudieron aumentar progresivamente su control sobre el sistema monetario, de modo que en el siglo XX se produjo un abandono paulatino de dicho estándar. Bitcoin ayuda a superar ese problema, por su naturaleza digital y su tecnología descentralizada. Por eso dejé de creer que el retorno al oro era necesario, porque Bitcoin y el blockchain han creado una alternativa superior.

    En países como Panamá no hay banco central. ¿Qué opinión le merece este tipo de arreglo?

     Bajo un sistema de este tipo, la moneda no está sujeta a los vaivenes políticos locales, lo cual es un cambio a mejor. Aunque no es el mismo sistema, también en Ecuador vemos que se ha polarizado la economía con resultados razonablemente buenos. Sin embargo, no es un sistema perfecto, porque las decisiones monetarias que se toman en Estados Unidos sí tienen implicaciones para la economía panameña. Por eso es importante apostar por un paradigma descentralizado como el que ofrece Bitcoin.

     Hay muchas criptomonedas, ¿solo Bitcoin responde a esa necesidad?

     La verdad es que la clave radica en su protocolo. Es neutral, nadie lo controla. Se apoya en una compleja estructura que asegura dicha estructura descentralizada. No en vano, ni siquiera sabemos quién es el nombre que se esconde detrás de Satoshi Nakamoto, el pseudónimo empleado por la persona que desarrolló el código que dio pie a la aparición de esta moneda. Estamos, pues, ante el producto de la acción humana. La innovación de un emprendedor, al servicio de millones de personas. Sin embargo, el problema con las demás criptomonedas es que han sido creadas por una u otra autoridad, de modo que no hablamos de sistemas neutrales y descentralizados, sino que estamos ante paradigmas monetarios en los que sí se puede identificar una fuente de poder. El mercado lo reflejará y, con el paso del tiempo, Bitcoin seguirá en pie pero muchas criptodivisas caerán.

    La privacidad es otro argumento poderoso para sumarse a la “revolución” de las criptomonedas.

     Los gobiernos quieren controlar cada una de nuestras operaciones y transacciones. Por eso es importante que Bitcoin ofrezca un mayor nivel de privacidad. Esto no significa que no deje huella, porque obviamente sí la deja. Pero sí es evidente que hablamos de una tecnología que permite frenar el continuo avance de los Estados sobre la privacidad de las personas.

    El volumen de transacciones registradas en Bitcoin superó en 2017 la barrera de los 100 millones anuales. ¿Se generalizará su uso? ¿O su avance se producirá de otro modo?

    No me preocupa tanto el número de transacciones. Ahora mismo son 300.000 diarias, creo que puede multiplicarse hasta tres millones en los próximos años. Más relevante aún es el valor de esas transacciones, que en mi opinión irá a más. También pienso que el mercado de transacciones vinculadas al Bitcoin va a explotar de forma exponencial. No me preocupa tanto el pago bidireccional, sino la capacidad del Bitcoin para engrasar un nuevo sistema de pagos, con más y más personas anclándose directa o indirectamente al Bitcoin, como en su día ocurría bajo el patrón oro.

  • Cuentos Chinos, el caso de Zambia

    Ahora que esta de moda que los gobiernos irresponsables y gastadores se endeuden con los chinos porque ya no pueden endeudarse con los banqueros con el aval del Fondo Monetario Internacional, será bueno que veamos el ejemplo de otros países como Paquistán, Siri Lanka, Somalia, las Maldivas, y Venezuela para darnos cuenta que endeudarse con China es aún peor que endeudarse con los socios del FMI. El FMI nos va a pedir por ejemplo que penalicemos la evasión fiscal, pero los Chinos nos van a pedir la soberanía que tanto nos ha costado.

    El caso de Zambia es típico. El país contrajo deudas tan grandes que no puede pagar, por lo que está cediendo la titularidad de sus infraestructuras de transporte y energía, sus canales de televisión y el poder sobre la minería a empresas chinas como garantía de pago.

    La cadena de televisión ZNBC ahora pertenece a China. Zambia debe a China proyectos de construcción que le cuestan el 15% del presupuesto. Los chinos pueden decomisar activos si no se cumplen con los pagos. La deuda publica de Zambia pasa del 54% del PIB. Al final muchos países Europeos han suspendido los créditos y ayudas a Zambia porque sospechan que pueden ser usadas para pagar deudas.

    El partido de oposición de Zambia ha logrado victorias, el PF ha hecho suyo el discurso anti chino.

    Sin embargo en el gobierno se enamoró también del dinero chino. Ahora existen los rumores de que el Aeropuerto Internacional, un canal de televisión y la compañía eléctrica están en la mira del gobierno Chino. El gobierno niega estos rumores. China ha invertido mas de dos mill millones de dólares en Zambia, en minería, vivienda, servicios y agricultura. El Fondo Monetario advierte que el país se encuentra en riesgo de sufrir un estrés por la deuda. Sin embargo el gobierno lo niega.

    Según el gobierno se trata de una campaña para romper la amistad de Zambia con el gobierno chino usando el tema del Colonialismo como excusa. Que el espectro de la deuda se usa como excusa para crear miedo a un nuevo colonialismo. Y que los que practicaron el colonialismo antes no tienen derecho a criticar a los chinos.

    Chinese President Xi Jinping (2nd R) poses for photos with Zambian President Edgar Lungu (2nd L) at a welcome ceremony in Beijing, capital of China, March 30, 2015. (Xinhua/Rao Aimin)

    Los críticos dicen que los chinos tienen todo el derecho del mundo a invertir en Zambia, como cualquier otro inversor extranjero, pero que los acuerdos con el gobierno tienen que ser conocidos y transparentes.

    Los chinos dicen que sus objetivos no son coloniales, que China nunca ha sido ni será un país colonialista. Pero está claro que hay algo anormal. Un prestamista normal presta el dinero y luego se sienta a esperar que se le pague con intereses; no le dicen cómo se deben operar sus negocios o en qué debe trabajar para que se le pague, y los chinos hacen precisamente esto. Toman las decisiones financieras críticas en las empresas a las que les prestaron. O piden concesiones territoriales estratégicas.

    Y es aquí donde está la precaución para Panamá. No se trata de ser paranoicos con los chinos, sino mas bien precavidos. China tiene sus intereses y en el caso de Panamá tenemos los nuestros. Los chinos nunca han sido colonialistas en el pasado, esto no implica que no puedan serlo en el futuro.

    Cuando alguien ofrece dinero con términos demasiado ventajosos, para proyectos dudosos económicamente hablando, podemos decir que podemos caer en una trampa.

    Como ciudadanos debemos exigir al gobierno transparencia en las relaciones con el gobierno chino y con cualquier otro gobierno. Y en el tema de los terrenos de la embajada, ya empezamos mal, cediendo un puesto estratégico en la entrada del Canal a un país que no se ha comprometido a respetar la neutralidad del mismo.

     

  • La banca en el 2018, ¿estamos listos para los retos?

    Todo el mundo sabe que abrir una cuenta en los Estados Unidos toma menos tiempo que en Panamá, por algo los activos líquidos del Centro Bancario se están mudando a los Estados Unidos en los últimos dos años. La única ventaja comparativa era el secreto bancario y la privacidad corporativa. Y eso se perdió. Ahora no tenemos más ventaja comparativa y aquello de que es más fácil visitar a Panamá porque no han visas. Mientras tanto en los Estados Unidos, el país del dólar, con un mejor sistema judicial y con menos requisitos para abrir cuenta se dan los siguientes desarrollos:

    1. Reforma fiscal: los impuestos a los bancos y empresas han bajado, ahora ya es rentable para muchas multinacionales y bancos mover sus negocios a los Estados Unidos.
    2. El Fintech llegó para quedarse. El blockchain, Zelle, la nube bancaria, el uso de estas tecnologías para abreviar «conoce a tu cliente», el uso de bots y de inteligencia artificial para predecir las necesidades de los clientes y detectar movimientos sospechosos.
    3. Las API y el uso de teléfonos móviles serán cada vez más importantes.
    4. La ciberseguridad y el manejo de datos tienen que mejorarse, así como las políticas de manejo de riesgos serán claves.

    Ante todos estos retos, pareciera que la banca local y la autoridad regulatoria están más preocupadas por calmar la tormenta desatada tras los Panamá Papers, que en ser competitivos internacionalmente; y esto se refleja en una caída de los activos líquidos del 20%.

    La tecnología va a romper el mundo financiero actual, según en Foro Económico Mundial. Sin embargo no vemos que estemos haciendo el trabajo para ponernos al día.

    Entre las tecnologías en las que tenemos que ponernos al día, está la inteligencia artificial que permitiría que los bancos mejoren sus operaciones y el servicio al cliente. Para KPMG la inteligencia artificial es la tecnología en la cual los bancos se tienen que concentrar más. Las razones, es que es ahora mucho más fácil saber los gustos de los clientes, dar un trato más personalizado y eventualmente estableciendo servicios de voz artificial.

    Las API van a acelerar los servicios financieros y es una de las áreas más importantes para las fintech, y uno de los puntos más importantes que los bancos tienen que desarrollar. Se calcula que la mitad de los bancos tier 1 y tier 2 tendrán para fin de año por lo menos 5 APIs.

    La banca en Línea y la banca de teléfono móvil va a ser muy importantes en el futuro, pero todavía no han crecido lo suficiente. En los Estados Unidos se calcula que uno de cada cuatro clientes usa la banca en línea o móvil, y que eventualmente las sucursales bancarias físicas van a desaparecer o reducirse gradualmente.

    Las criptomonedas funcionan, pero su valor cayó fuertemente comparado con el año pasado. La causa principal fueron los factores regulatorios y el miedo a las futuras regulaciones han hecho que las criptomonedas pierdan el valor que tenían el año pasado. Y la gente se pregunta hasta qué punto hay una burbuja, y la vulnerabilidad al hackeo y a los robos. Pero las presiones vienen de China, Corea del Sur y los Estados Unidos. Por lo tanto el uso de medidas de seguridad con blockchain ha aumentado.

    El problema actual es que en Panamá estas cosas no se están discutiendo con la intensidad necesaria y ya es hora que se empiece a hablar de ello.

     

  • El mundo de los offshores después de Trump.

    El mundo de las compañias offshore está sometido a dos revoluciones simultáneas. Por un lado, las presiones de la OCDE y la Unión Europea para eliminar la Erosión de la Base Imponible  (BEPS) y por otro lado la reforma fiscal de Donald Trump. Esta combinación no trae buenos augurios para el sistema offshore Panameño. Porque por un lado estamos cerrando la puerta a la inversión extranjera y por la otra ésta ya no tiene razones para estar en Panamá cuando ya no es un refugio fiscal y los Estados Unidos sí lo es y mejor aún.

    Un sistema offshore implica tener sociedades de personas que no residen en Panamá, en un País que no les cobra impuestos por sus operaciones en el territorio, en el caso de Panamá no porque tengan una ventaja especial, sino porque Panamá es un país que no ve a sus personas como activos, sino como personas y no cobra impuestos a las rentas extranjeras. Finalmente los sistemas ofshore ofrecen privacidad financiera, en diversos grados. Panamá ha tenido que ceder su privacidad a las presiones del GAFI y la OCDE. El problema es que ahora también tiene presiones para evitar servir como refugio fiscal que erosione la base impositiva en otros países, justo cuando los Estados Unidos, de la mano de Donald Trump se quiere convertir en un enorme refugio fiscal por lo menos para que las empresas repatríen sus ingresos y a la vez atraer inversionistas del extranjero.

    Tras los acuerdos de intercambios de información fiscal, las empresas offshore deben seguir sirviendo para proteger el patrimonio personal, después de pagados los impuestos. Si bien cada vez se hace más difícil usar los sistemas offshore para evitar impuestos, un sistema offshore todavía puede servir para protección de activos post impuestos. También un sistema offoshore puede servir para hacer negocios multinacionales, usando la jurisdicción como base para lidiar con negocios que se realizan en multiples jurisdicciónes. En otras palabras, el sistema offshore panameño sigue siendo útil, pese a las presiones de la OCDE y el GAFI, eso sí, siempre y cuando el gobierno entrante, ya que no tenemos esperanzas de que el gobierno actual quiera hacer algo, tome las medidas necesarias para adaptar el sistema a las nuevas circustancias.

    Uno de los grandes cambios de Trump es que su portafolio de acciones, wallet electrónicos de criptomonedas, e inversiones de bienes raíces ahora van a tener que pagar impuestos sobre las ganancias aunque la transacción sea en el extranjero. Esto es un desafío importante porque ahora muchas operaciones que se hacían offshore se van a hacer en los Estados Unidos porque no hay ventajas reales en hacerlas en el extranjero. La única manera de beneficiarse del sistema offshore para un ciudadano norteamericano es viviendo él también en el extranjero. Otras jurisdicciones han reconocidio esto y creado ventajas migratorias para los ciudadanos extranjeros que quieran hospedarse en los refugios fiscales y llevar su dinero allí. Esto en muchos casos implica la nacionalidad del país; Panamá de hecho no ha tomado medidas para casar su política migratoria con la politica fiscal y de atracción de negocios offshore.

    Una de las políticas de Trump con su reforma fiscal es que las corporaciones ya no pueden retener sus ganancias offshore. La principal razón para los ciudadanos norteamericanos para tener negocios offshore es la Foreign Earned Income Exclusion y el no tener que pagar gastos del Seguro Social o impuestos a la planilla para ser mas explícitos, si se es autoempleado en una corporación offshore.

    Está claro que para poder seguir usando los beneficios de tener sociedades offshore lo mejor es ser un expatriado.  Trump no ha cumplido del todo sus promesa de campaña de eliminar la extraterritorialidad sobre la renta; si bien la hizo para las corporaciones, no lo hizo para los individuos. Donald Trump favoreció a las grandes multinacionales versus los ciudadanos expatriados, aunque sí subió a mas de 100,000 dólares los ingresos personales en el extranjero que no son gravables en los Estados Unidos.

    El problema ahora es que las presiones hacia la privacidad van por otros lugares mas allá de los acuerdos de intercambios de información;  por ejemplo, el gobierno británico ha pedido, para frenar el lavado de dinero en inversiones inmobiliarias, que los beneficiarios finales sean conocidos. El nuevo ataque regulatorio ya no va orientado a las jurisdicciones sino a la posibilidad de usar sus productos en otros países.

    Ante estas medidas lo mas exitoso es convertir a Panamá en un centro de operaciones con impuestos bajos ya que la hora de usar las sociedades y las cuentas de papel para esconder dueños ausentes está cada vez más bajo asalto. Y es allí donde Donald Trump ha ganado: la reforma fiscal que ha aprobado hace menos necesario para las multinacionales tener sedes en el extranjero.

    Queda para el siguiente gobierno proponer reformas para que Panamá sea competitiva en lugar de ver cómo los bancos y firmas de abogados pierden empleos y el gobierno recaudación. La reforma debe ser por convertir a Panamá en un centro de operaciones multinacionales real, no solo de facturación y de protección de activos, y no solo líquidos.

  • Panamá, del puesto 4 al número 27 en el Índice de Libertad Económica

    Panamá llegó a figurar entre las veinte economías más liberales del mundo. A comienzos del siglo XXI, décadas de estabilidad monetaria, apertura comercial, flexibilidad financiera y fiscalidad baja hicieron del istmo uno de los destinos de inversión más populares de América. Sin embargo, esa ventaja se ha perdido en los últimos años, dando como resultado una progresiva pérdida de competitividad que amenaza la prosperidad futura del país.

    Para entender mejor lo ocurrido, echemos un vistazo al Índice de Libertad Económica. Esta publicación nació en los años 90, después de que Milton Friedman sugiriese la posibilidad de clasificar a los países según su grado de apertura al mercado. La propuesta del Premio Nobel de Economía fue respondida por el Instituto Cato, de Estados Unidos, y el Instituto Fraser, de Canadá.

    Ambas organizaciones hicieron un monumental esfuerzo para estudiar la evolución de la libertad económica desde 1975 hasta nuestros días. Gracias a ese ejercicio sabemos que, hace ahora cuatro décadas, la economía panameña era la cuarta más abierta del mundo, con una nota de 7 puntos sobre 10.

    Sin embargo, la evolución en las décadas siguientes no solo no sirvió para consolidar un avance hacia las primeras posiciones del ranking, sino que apuntaló una progresiva pérdida de dinamismo y flexibilidad. En 1980, Panamá cae al octavo puesto del ranking, mientras que en 1990 se desplomó hasta el número quince de la tabla, con 6,3 puntos sobre un total de 10.

    Si avanzamos hasta 2016, el último año estudiado por Cato y Fraser, encontramos que Panamá está ahora en las últimas posiciones del top treinta. El país centroamericano ha llegado a caer fuera del “top cincuenta” y, aunque ha mejorado levemente sus resultados, figura en un decepcionante puesto 27, después de años de malas políticas económicas.

    El informe, punto por punto

    Centrándonos en la categoría del informe que se refiere al tamaño del gobierno, la nota que recibe Panamá es de 7,4 puntos. Puede parecer un resultado digno, pero no hay que olvidar que, apenas hace una década, este indicador rondaba los 8,5 puntos. Por tanto, el aumento del gasto público y de los impuestos tiene un efecto perjudicial para la evaluación general de la economía panameña. Especialmente dañino es el efecto de los impuestos directos (renta, seguro social, etc.), donde el Índice de Libertad Económica apenas otorga a Panamá un total de 4 puntos sobre 10.

    Tampoco hay avances en lo tocante a la calidad institucional. La nota de 2016 es de 5,24 puntos sobre 10, prácticamente igual que la calificación obtenida hace una década. Panamá suspende en áreas tan dispares como las que miden la independencia judicial, la neutralidad en las cortes, el cumplimiento efectivo de los contratos, etc. La protección de la propiedad sí logra el aprobado, pero con una nota de apenas 6,37 puntos.

    Mucho mejor es la calificación que recibe la apertura comercial: 8,7 puntos sobre 10. No obstante, si desglosamos este resultado, llegamos a algunas conclusiones preocupantes. Quizá la más respetable es que el control y las restricciones a los inversores extranjeros han hecho que el pilar dedicado a medir estas cuestiones haya caído hasta apenas 7,7 puntos. Las crecientes restricciones que ha aprobado el gobierno bajo presión de organismos internacionales imponen numerosas trabas y limitaciones a la llegada de capital foráneo.

    La regulación es otro punto problemático. Panamá recibe solo 6,9 puntos en este indicador, sobre todo por las dificultades que enfrentan las empresas a la hora de contratar (5,05 puntos) y de operar (6,54 puntos). Especialmente preocupante es que el coste de las obligaciones tributarias reciba una nota de 5,33 puntos. Un país que antaño destacaba por sus impuestos bajos y sus facilidades para hacer negocios ha terminado recibiendo calificaciones muy decepcionantes en las áreas que miden estos asuntos.

    Al menos la estabilidad monetaria cotiza al alza y arroja una nota de 9,7 puntos. Sin embargo, si se siguen introduciendo trabas que golpean la entrada y salida de capitales, la dolarización terminará resintiéndose.

    Poner fin al entreguismo

    Es cierto que Panamá ha sufrido en las últimas décadas una fuerte presión por parte de organismos como la OCDE. Sin embargo, también es cierto que otros gobiernos han enfrentado choques similares y han conseguido blindar e incluso mejorar su libertad económica. Desde los años 70 hasta hoy, Irlanda ha dado ejemplo a la hora de bajar impuestos y reducir trabas a la inversión extranjera, pero también ha enseñado al mundo lo importante que es defender la soberanía fiscal como baza de competencia económica. Si el Tigre Celta hubiese actuado como Panamá, su ventaja tributaria se habría esfumado hace años y su milagroso crecimiento económico jamás habría tenido lugar.

    El entreguismo de las autoridades panameñas es preocupante. Una economía que antaño se colocaba a la cabeza de América Latina en libertad económica no puede plegarse sin más ante todo tipo de requisitos intervencionistas que reducen el atractivo del país como centro financiero internacional. Es imposible mantener al istmo como un “hub” de inversiones adaptado a los tiempos modernos si no existe una estrategia de país volcada en recuperar las ventajas perdidas.

    Para consolidar esa agenda de futuro, es fundamental que el gobierno panameño sirva a los intereses de los panameños y no a la voluntad de los burócratas de la OCDE. Partiendo de esa base, habrá que reformar el código tributario, recuperar la defensa de la privacidad inversora, apostar por nuevas tecnologías como blockchain y consolidar una alianza con países que juegan un rol similar en la economía mundial. Ese es el camino de la libertad, que es también el de la prosperidad.

  • Cuidado con la trampa de la deuda china

    Un viejo dicho chino dice que si le prestas dinero a los pobres serán tus esclavos para siempre. Sri Lanka, Paquistán, Montenegro, las Islas Maldivas, Djibouti y Venezuela son países que han caído en la trampa de la deuda china. La trampa de la deuda china funciona de esta manera.

    China presta dinero para proyectos económicos poco viables, a gobiernos que no tienen crédito de la banca occidental porque son proyectos poco viables económicamente hablando. Estos préstamos, como son muy arriesgados son contratados a intereses elevados. Luego cuando el gobierno falla, China pide concesiones portuarias que pueden tener algún uso militar y comercial a cambio con condiciones ventajosas. Este ha sido el modus operandi en estos países. Es una manera mucho más agresiva de hacer las cosas que lo que hacen las potencias occidentales a través del FMI y el Banco Mundial. Por lo menos los occidentales disimulan y no piden concesiones territoriales y navales. Solo políticas y económicas. China no tiene paciencia para esto. Le sobra el dinero y está ansiosa de ser una potencia. Es hacer más o menos lo que hacían Francia e Inglaterra en el siglo XIX. Solo que China por ahora no invade a los deudores.

    Panamá, de la mano del afortunadamente gobierno saliente, se ha lanzado de manera poco transparente a ofrecer cosas a los chinos y a pedirle cosas a los chinos. Una de las megaobras que más llama la atención es el ferrocarril, que típicamente el gobierno actual, estatista a morirse quiere que sea estatal, no privado y financiado con préstamos de China. Panamá tiene que saber una cosa, los Chinos son comerciantes natos, y los cuentos chinos se pagan caro. Mucho cuidado con estas ofertas brujas. Veamos los casos en los cuales quienes creen en cuentos chinos han terminado en la esclavitud del deudor y el control chino de partes estratégicas del país.

    La iniciativa de la cinta y el camino de China (Belt and Road) busca recrear la ruta de la Seda de China a Europa, por tierra a través del Asia Central y Rusia al estilo de Marco Polo o por mar vía el Canal de Suez y el Cabo de Hornos. El problema es el método, muchos de los países necesitan dinero para hacer su parte de la ruta, sean carreteras o sean puertos; China presta el dinero, pero con intereses garantizados bastante elevados. Y cuando los países no pueden pagar, los chinos piden cesión de territorio a 99 años o bases militares.

    China está jugando a un ajedrez naval. Salvo en el caso de Montenegro, Paquistán, Sri Lanka y las Maldivas son lugares estratégicos con respecto a la India. Un rival militar potencial de la India y con la cual China tiene conflictos. La invasión del Tibet y las aventuras chinas en estos países tienen como objeto rodear militarmente a la India a largo plazo. La presencia China en Djibouti tiene como objeto bloquear la presencia de militares de la OTAN en el cuerno de África. La presencia China en Nicaragua, Panamá y Venezuela puede servirles para controlar el sur del Caribe y poder mover recursos de Sudamérica sin interferencia norteamericana. Esto explica la entrada de Colombia en la OTAN y trae augurios pésimos para la neutralizad del Canal, algo que nuestro gobierno parece querer ignorar olímpicamente. Una cosa es que los puertos estén manejados por empresas chinas civiles y la otra es que se ceda al gobierno chino territorio para poner una embajada a orillas del Canal. Este es un patrón que se ha seguido en varios otros países. Y todavía no nos han prestado plata.

    Caso Sri Lanka. En el 2010 los Chinos prestaron 1.5 millardos para hacer un puerto, que no tuvo éxito, así que los chinos obtuvieron una concesión por leasing por 99 años. Esto no tiene a los indios muy felices. Pese al supuesto uso civil de los puertos.

    Caso Pakistán. Este le debe China 6 mil millones de dólares, China le cobró un interés elevado garantizado por el gobierno paquistaní. Pakistán le pagó en parte con un puerto de aguas profundas y una base militar. Ahora China rodea a la India por el Occidente y por el Sur.

    Caso Las Maldivas. Una deuda que llega al 100 del GDP, y que eventualmente China quedará por cobrar en dinero, o en tierras, cerca de la India.

    Caso Montenegro. Una autopista a ninguna parte. Que ha endeudado a Montenegro y que todavía no puede pagar sin endeudarse más. La deuda vs PIB de Montenegro llega al 80%. Todavía no sabemos que pedirá China.

    Caso Djibouti. Los chinos tomaron el control de un puerto de Contenedores, cerca del acceso a las bases navales de la OTAN. En la entrada del Mar Rojo donde está el canal de Suez.

    Caso Venezuela. El gobierno, sin dinero e imprimiendo dinero del aire, recurre cada vez más a dar en garantía sus recursos mineros y petroleros a China a cambio de préstamos que los Chinos saben que no podrán pagar.

    Malasia iba por el mismo camino, hasta que un cambio de gobierno de votantes molestos por la influencia china suspendió dos tercios de los contratos chinos, pidiendo la cancelación de los proyectos. El proyecto más familiar es el ferrocarril financiado por un banco estatal Chino. Un ferrocarril que costaba más de lo publicado y que iba a meter a Malasia en un serio problema de deuda. Esto nos debe encender varias luces amarillas de cautela. Porque a nosotros también nos han ofrecido un tren………..

    Soy un creyente en que Panamá debe tener relaciones cordiales con el país más poblado de la Tierra y la segunda economía del mundo, pero los panameños tenemos la tendencia de ser como esas mujeres que se divorcian de un marido abusivo para caer en las manos de otro marido abusivo. Salimos de Madrid para caer en Bogotá, de Bogotá para caer en Washington y ahora queremos salir de Washington para caer en las manos de Beijing. Lo ideal es aprender a ser independientes.

    El problema es que tenemos una administración totalmente autista, inmune a las opiniones y omisiones del mundo exterior hasta que éstas no conlleven amenazas directas contra las personas que tienen el poder, sólo en ese caso reconsideran o reculan.

    Ya metimos la pata con la embajada, ahora toca mirar con lupa lo del tren.