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  • Lecciones Macri para el próximo presidente de Panamá.

    Macri llegaba a la presidencia argentina pensando que por ser el nuevo, el poder mágicamente iba a poder desactivar todas las bombas económicas que le dejaban los esposos Kirchner.

    Error garrafal. Cuando una persona busca llegar al poder de manera responsable, debe tener un plan de gobierno, no una carta de deseos al niño Dios. Cuando ganó Macri por un lado respiré tranquilo de que había un aliado menos de Maduro en la región, pero por otro lado, deseaba que hubiera ganado el candidato de Cristina Fernández. ¿Por qué? Porque Argentina tiene el problema de que no toca fondo. Un pueblo que elige a quien toma ideas sistemáticamente antieconómicas pero las consecuencias nunca las paga quien las tomó, sino el gobernante siguiente, lo que permite al verdadero responsable echarle la culpa del incendio al que llegó realmente a apagar el fuego. Esto permite que Argentina tenga una crisis económica seria cada 15 años más o menos.

    El populismo de los Kirchner ha sido elogiado por personajes como Stiglitz……Pero lo cierto es que el gobierno, si bien paró el caos de la crisis del Corralón, dejó una herencia de controles cambiarios irreales, monumental gasto público, una de las presiones impositivas más altas del mundo, leyes laborales demasiado rígidas y una moneda cuya inflación empieza a ser preocupante. Enfrentar todo ésto le hubiera tocado al sucesor de Cristina Fernández. Por eso hubiera sido más justo que su sucesor nominal fuera el que tuviera que limpiar el estiercolero y quedar embarrado de estiércol en el proceso. Así los kirchneristas no hubieran podido decir, “con nosotros estaban ustedes mejor, vuelvan a votar por nosotros en la próxima elección.”

    Pero le tocó al opositor Mauricio Macri. Y esta es la lección para el próximo presidente de Panamá.

    Martinelli y Varela le van a dejar una deuda inflada, un gasto público elevado, una recaudación fiscal descendente debido a la contracción económica, un Seguro Social en quiebra. Un salario mínimo inflado, una legislación laboral rígida. Compromisos internacionales que atentan contra el centro de servicios de Panamá. Y no basta con decir que se es el cambio porque sus cromosomas tienen un ADN distinto. No, se tiene que presentar un plan de gobierno claro y explicarle desde ahora a la gente que se va a tener que tomar medidas duras y por qué se tiene que tomarlas. Macri en Argentina llegó al poder sin querer armar un plan económico que ameritaba la situación, sin tener un ministro de economía pesado. Sin querer explicar bien por qué el estado de las cosas que heredó de Doña Cristina lo iba a obligar a tener que tomar medidas serias. No basta con decir que se es el Cambio, se tiene que decir por qué las cosas tienen que cambiar.

    Y hay que saber moverse rápido; dejar que las cosas pasen los primeros 100 días de gobierno, o dejar que pasen todavía las elecciones legislativas dos años después y hacer los cambios gradualmente en lugar de desactivar la bomba de una sola vez, solo puede que se lleve a que la bomba estalle y explote en la cara. El pragmatismo es bueno, pero no tanto si en realidad significa no un sentido realista sino falta de convicciones, de conciencia del peligro de no hacer las cosas y falta de valor para hacer lo correcto.

    Esperemos que el próximo presidente tenga el valor de hacer las cosas bien……..la realidad no puede esperar, como no esperó a Macri.

  • El futuro está en el Agri Tech.

    Panamá tiene un problema estructural serio en el tema del agro. Año tras año, década tras década, bajo las excusas de comercio justo o de salvaguardar la soberanía alimenticia, los gobiernos prometen ayudar al agro, y poner barreras no arancelarias, o subsidios, o grandes proyectos de infraestructura, o una combinación de todas esas cosas, pero el agro no levanta. Una de las causas de la mala distribución del ingreso en Panamá es que el agro emplea a medio millón de personas de manera directa, pero solo genera menos del dos por ciento del PIB. Que el agro caiga con respecto a otras actividades en la generación del PIB no es en sí malo, porque eso es normal en todos los países con industrias o servicios, pero que emplee tanta gente en proporción a los ingresos que genera es negativo, el agro es una fábrica de pobreza. Y es algo que todos los sectores políticos deben entender.

    El agro en Panamá tiene varios problemas estructurales.

    1. Un enfoque en el mercado interno, lo cual limita su capacidad de crecimiento y lo hace enfocarse en rubros de alimentos en los cuales no es necesariamente competitivo y tiene que ser protegido y subsidiado, engendrando poco valor agregado para el país y para quienes viven del agro.
    2. El proteccionismo y el enfoque en el mercado interno significan que los panameños tenemos que comer comida más cara para sostener el agro, que la pagamos de dos maneras, en precios más altos de la comida y en impuestos para subsidios.
    3. La falta de claridad en temas como derechos de propiedad hace difícil usar la tierra para financiamiento.
    4. La falta de proyectos de infraestructura por temas de corrupción y malos manejos.
    5. La protección constitucional dada a los comerciantes al por menor que crea cuellos de botella en el mercado local que perjudican a los productores. El control de precios y las cuotas de importación al final actúan como otra distorsión más.
    6. El hecho de que el agro está enfocado en el mercado local ata la tierra y los recursos humanos a rubros poco lucrativos que solo subsisten por las protecciones locales en lugar de buscar rubros competitivos a nivel mundial.

    La solución es ser como Nueva Zelanda y Australia, dos ejemplos de países con un sector agrario fuerte y sin embargo son países desarrollados.

    Estos países tienen derechos de propiedad claros sobre la tierra que facilitan el financiamiento y una política agraria enfocada en las exportaciones. Cuando Nueva Zelanda abrió los mercados a las importaciones, y eliminó los subsidios de raíz, su primera ministra fue tachada de ser la asesina del agro, pero fue esta apertura la que abrió el mercado a la exportación en lugar de usar la tierra para actividades destinadas a suplir el mercado local.

    Hay que tener claro un par de cosas:

    1. Los inversionistas no van a invertir en un mercado local pequeño como el de Nueva Zelanda o Panamá, ellos quieren un mercado más grande para sus productos, un mercado global. Y van a invertir en un agro enfocado en un mercado global no en un agro enfocado en 4 millones de personas.
    2. Los inversionistas no van a invertir en un mercado donde la titularidad de la tierra no está clara. Panamá no atrae inversionistas al agro por eso. El agro sigue dependiendo de la banca estatal comparado con otros sectores de la economía. Y de subsidios y ayudas.
    3. La inversión extranjera y la propiedad sobre la tierra así como la libre competencia son fundamentales para poder introducir nuevas tecnologías y es allí donde está el futuro. Atar la tierra a rubros poco competitivos matan la innovación.

    El mundo demanda cada vez más alimentos; sobre todo Asia. Y esta situación demanda granjeros competitivos e innovadores, no gente que hace lo mismos década tras década y espera resultados distintos.

    Desde métodos para automatizar el manejo de las fincas, a mejores maneras de conservar los productos, manejar la cadena de comercialización en blockchain, conservar agua, electricidad y tierra, nuevos fertilizantes y pesticidas más seguros y económicos, sistemas automatizados de diagnóstico de enfermedades y plagas, el mercado en línea con blockchain que elimina intermediarios, el uso de robots y drones para manejar los cultivos y el ganado, la genética para mejorar las especies. Todo esto requiere de inversionistas que un sector agropecuario enfocado en 4 millones de personas y fuertemente intervenido por el Estado no se puede costear, pero sí podría un mercado enfocado en 7 mil millones de personas con un agro manejado por inversionistas privados globales.

    Los australianos han logrado, en un país donde su industria es la segunda menos subsidiada, y con condiciones de sequía, suelos y climas poco favorables convertirse en un jugador mundial en tecnología agropecuaria, algo que también han logrado los Israelíes. La agrotecnología es en futuro, y requiere de mercados libres e innovación, no de subsidios y protecciones.

    Acá queremos seguir haciendo lo mismo, y esperando resultados distintos. Es la definición de idiota de Albert Einstein.

     

  • Colombia acusa a Panamá ante OCDE por no intercambiar información tributaria

    El acuerdo hecho por Colombia y Panamá, hace más de dos años, para compartir información tributaria, habría quedado en letra muerta debido al incumplimiento de Panamá, de acuerdo a la denuncia realizada por el Ministro de Hacienda de Colombia ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

    De hecho, la cuestión trasciende los niveles binacionales, si se tiene en cuenta que el compromiso entre ambas partes quedó suscrito en el Foro Mundial de Transparencia, el cual lidera la OCDE.

    Según el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, el gobierno panameño se ha “negado a entregar la información” y que esto podría acarrearle sanciones económicas.

    El ministro de Hacienda hizo el pronunciamiento durante la presentación del libro Revolución de la Infraestructura: Colombia más cerca, realizado por la Sociedad de Ingenieros de Colombia.

    Luego del escándalo suscitado por los denominados ‘Panamá Papers’, el gobierno colombiano asegura que este no es un episodio superado  y que Panamá se niega a cumplir con los acuerdos de cooperación realizados.

    Según el ministro, el gobierno panameño se niega a entregar información relacionada con las propiedades e inversiones de los nacionales colombianos residentes en Panama.

    El ministro colombiano expresó su malestar ya que el Gobierno de Panamá no ha intercambiado información tributaria con Colombia, pese a firmar un compromiso ante la OCDE.  «Es un compromiso que Panamá adquirió no solo con Colombia sino con la comunidad internacional», dijo.

    De acuerdo con Cárdenas, el gobierno colombiano elevó su protesta ante la OCDE por el incumplimiento del gobierno panameño, que según afirmó debió entregar los datos en el transcurso del primer semestre del año. “Tuvieron que haber entregado esa información en el primer semestre y no lo hicieron, mandaron unas excusas injustificables. Colombia no acepta esas excusas”, advirtió.

    “Nosotros necesitamos saber qué ingresos y qué activos tienen estos colombianos y si no cumplen (el gobierno de Panamá) le va a acarrear sanciones”, aseguró Cárdenas.

    “Panamá se ha negado a entregarle a Colombia la información tributaria a la que se comprometió y ha salido con todo tipo de excusas y de argumentos que no tienen justificación”, dijo el Ministro.

    “Panamá se expone a sanciones muy severas por ese incumplimiento y muy costosas, además,  para su economía”, finalizó Cárdenas.

    crédito: twitter Cardenas

    Según un reportaje del periódico La Estrella de Panamá de fecha reciente, para dos destacados economistas el hecho de que Colombia pasase a formar parte del ‘team’ de la OCDE iba a provocar presión en el intercambio de información fiscal, hecho que se corrobora con esta primera nota de presión.

    ‘Con el acercamiento de Colombia a la OCDE, Panamá prácticamente se vería obligado a hacer ese intercambio de información fiscal, en caso de que todavía no lo haya hecho, pues inicialmente este país pedía que fuera automático’, señaló  el economista Francisco Bustamante.

    Para el financista Allan Corbet, esto ‘es como tener el escorpión metido en el bolsillo del pantalón’.

    «Colombia necesita cobrarle impuesto a los colombianos que están afuera y de esta manera, al entrar en la OCDE, si Panamá no lo ha hecho, va a tener que darle esa información», destacó Bustamente en esa misma nota.

    «Que los bancos más importantes en Panamá son de origen colombiano, también le da mayor autoridad y libertad a Colombia de pedir información a Panamá», añadió.

    Corbett cuestiona que la OCDE «haya impuesto una cantidad de normas que van más allá de la parte legal y sobrepasa las barreras territoriales imponiendo sanciones a los países que son libres de colocar el impuesto que más le convenga. Entonces, eso de decirnos que somos paraísos fiscales por esa razón me parece absurdo» .

    «Hay que hacer algo urgente con el tema de OCDE e irlos parando, porque cada país debe ser dueño de su destino», añadió Corbett.

    «La actitud de Colombia hacia Panamá es poco amistosa en términos comerciales, en términos de exigencias y en la forma, mientras que Panamá mantiene un perfil diplomático, bastante sereno y tranquilo», señaló.

    Por el momento, ya está clara la posición en el tablero de ambos países: mientras Panamá aún sigue sin poder hacer valer sus derechos comerciales, con varios fallos de la OMC a favor y Colombia desconociéndolos, a poco de su ingreso formal a la OCDE, ya comienza con las denuncias y agresiva presión sobre el intercambio de información tributaria.

    En ambas situaciones, Panamá pierde. Hora de revisar la política diplomática, dada la evidencia de lo resultados.

  • Queda un año

    Después de la Semana Santa queda un período corto para las elecciones de Mayo. O sea que el próximo año vamos a estar en plena carrera electoral. Y lo preocupante es que todavía no se sabe quiénes van a ser los candidatos de los partidos importantes o los candidatos a puestos de elección de los principales partidos o los independientes. En un momento donde el país se encuentra sumergido en la complacencia de un crecimiento económico continuo, que aunque se ha ralentizado y nos trae un aumento de la deuda pública constante, todavía existen problemas de seguridad que el ceder cada día más autonomía a la fuerza pública y ceder el control civil sobre las fuerzas de seguridad no han solucionado. El sistema de servicios de Panamá, del cual depende el 80% por ciento de la economía local está bajo presiones externas fuertes. Panamá ha cedido sin crear negocios alternativos. Desde el 2009 no se han emprendido tareas de modernización del Estado.

    El problema es que la falta de ideología de los partidos políticos significa que no sabemos a qué atenernos, y estamos ligeramente a merced de cualquier locura que agarre “tracción” que proponga un diputado busca notoriedad en la Asamblea.  En la calle “grupos cívicos” tratan de ganar votos por medio de la xenofobia y de la homofobia. La educación y la justicia siguen siendo los grandes temas pendientes.

    El Panameñismo que resultó más falto de ideas en este gobierno que en el de Mireya Moscoso, parece que tiene como idea que gobernar simplemente es recaudar impuestos para gastar, y ha demostrado debilidad frente a los grupos de presión de intereses particulares locales, y a las presiones de organizaciones internacionales como la OCDE en el extranjero. La falta de ideología clara significa que el gobierno tiende a ceder, prefiriendo la calma a corto plazo a los grandes problemas futuros que las regulaciones, subsidios y aumentos decretados, van a traerle. La estructura del partido panameñista como una especie de culto a la personalidad de quien tiene el poder y su organización en forma de círculos concéntricos en torno al gobernante hacen imposible cambiar de rumbo o generar debates internos.

    La oposición no está mejor. El PRD, el partido que ha liderado los cambios económicos más profundos que ha sufrido Panamá, parece tener vergüenza de esto, en su lugar sus precandidatos parecen querer hacer guiños al nacionalismo xenofóbico, al conservadurismo religioso y al proteccionismo económico, en lugar de tratar de promover sus mayores ases en la manga, su capacidad de gestión administrativa, su experiencia modernizando al estado y su buena gestión económica. Buscan causas divisionistas y de intereses puntuales en lugar de presentar un discurso unificador en torno al deseo de los panameños a estar mejor. El PRD sigue teniendo la mejor maquinaria política y lo más cercano que hay a una meritocracia, pero parece no querer usar ninguna de sus ventajas. Prefiere jugar a coquetear con grupos de presión.

    Cambio Democrático no está mejor, y eso es una ventaja. Al final fue un partido que realmente funcionaba como una sociedad anónima más de las empresas de Ricardo Martinelli Berrocal. Su objetivo era llevar a Ricardo Martinelli. Y lo logró. Pero sin su fundador, presidente y mecenas, parece haberse convertido poco a poco en un cascarón vació. Y carece de la capacidad moral para criticar en Varela las cosas que este hace de manera similar a las que hizo su jefe. Aunque mucha gente añora a Ricardo Martinelli, su partido no ha podido capitalizar su popularidad y por ahora no parecen tener un rumbo propio, además, siendo un partido de amores comprados, que recogió a personas deseosas de llegar al poder pero que no cabían en ningún otro partido, es muy vulnerable a que un nuevo mecenas, desde el gobierno compre sus lealtades.

    Ni el MOLIRENA ni el Partido Popular ni el FAD tienen oportunidades creíbles para llegar al poder. Su objetivo es más bien sobrevivir como partidos políticos y de ser posible lograr cuotas de poder y representación política.

    ¿Y los candidatos independientes? Bueno, los que existen parecen concentrarse en el “yo soy el novato en el sistema político, voten por mí porque voy a luchar contra la corrupción”. Como si la corrupción fuera un tema de personalidades y no de estructuras de poder.

    A un año y un mes de las elecciones, no vemos que la clase política parece tomar la política en serio, proponiendo políticas públicas sensatas. Y esto es un poco deprimente. Porque está claro que la complacencia de un crecimiento económico financiado en gran parte por deuda pública nos hace conformarnos con políticas a corto plazo y superficiales en lugar de asegurar el futuro de Panamá a largo plazo.

     

  • Cállense Mentecatos

    El ministro está furioso, porque Panamá en el 2018 está previsto que sea el país con más alto per cápita de América Latina, pero no le han hecho caso ni le han echado las flores que él piensa que se merece el gobierno actual. ¿Será en realidad porque no lo merece?

    Vamos a dejar en claro una cosa. Es poco lo que puede hacer un gobierno, por más de que los políticos vendan lo contrario, para levantar la economía de un país. Un gobierno no puede por sí solo hacer que la economía de un país florezca. Son los habitantes de un país los que levantan la economía del mismo. Un gobierno puede fijar los marcos correctos para que la actividad económica florezca, garantizar la seguridad de las personas y las actividades económicas, hacer cosas que hagan la economía más productiva como obras de infraestructura, garantizar el acceso a la educación y la salubridad. No puede garantizar el éxito de las actividades económicas en una economía compleja.

    Pero lo que si puede hacer el gobierno de manera muy fácil es destruir la economía; se está demostrando en Venezuela: basta con establecer controles de precios y de salarios irreales, basta con imprimir moneda sin respaldo y aumentar la masa monetaria, basta con debilitar los derechos de propiedad. Tratar de levantar una economía a punta de gasto público como hizo el gobierno de Ricardo Martinelli o está haciendo el gobierno actual tampoco es bueno. Se puede crear una burbuja, pero ese gasto público al final no es sostenible, porque sale o de los impuestos o sale de la deuda, que finalmente termina en forma de impuestos en el futuro. El precio de esa burbuja siempre va salir de sacar dinero de las actividades productivas de los particulares. Endeudar a un país no es mejorar su economía, es crear una burbuja. Y las burbujas tarde o temprano revientan. Recordemos a las economías latinoamericanas en los 80s con la crisis de la deuda o a Grecia recientemente. El crecimiento real es el que surge del ahorro y la inversión privada.

    Por eso el ministro no debe sorprenderse cuando la gente rehúsa darle crédito por los triunfos económicos de Panamá. Ya que por ejemplo, la vuelta a la estabilidad democrática fue un triunfo del quinquenio de Guillermo Endara, la reforma de la estatista economía heredara de los militares, fue un triunfo del quinquenio de Ernesto Pérez Balladares. Y fue ralentizada durante el quinquenio perdido de Mireya Moscoso. Pese a eso, desde los últimos años de ese quinquenio, a partir del 2003 para ser exactos, que la economía panameña empieza a crecer, llegando a tasas de crecimiento superiores al 6 o 7% durante el gobierno de Martín Torrijos. Todo eso sin que la deuda pública aumentara.

    Durante el gobierno de Ricardo Martinelli, esta tendencia se disparó, ya que al crecimiento de la empresa privada y a la inversión extrajera directa, el gobierno Martinellista sumó grandes dosis de gasto público sufragado por deuda. Lo que hizo que Panamá tuviera niveles de crecimiento económicos chinos, superiores al 10% anual. Aunque ya para el 2013 estos niveles empezaban a decrecer.

    La gran diferencia entre el quinquenio Martinelli y el quinquenio Torrijos es que mientras que con Torrijos el crecimiento se debía a la inversión privada, local y extranjera, en el quinquenio Martinelli ésta tenía un importante elemento de gasto público y deuda pública. La relación deuda /PIB seguía siendo buena, pero recordemos que el PIB tiene la trampa de incluir en él gasto público, el cual crecía alimentado por esa misma deuda contra la cual lo comparamos. Así que ese crecimiento exagerado durante el quinquenio Martinelli tenía elementos de burbuja artificial. Y no era sostenible. Lo peor es que el gasto público quitaba recursos a la empresa privada, creaba inflación y permitía aumentos artificiales de salarios. Para el 2013, al bajar el gasto público, este crecimiento empezaba también a bajar como ya hemos dicho. No era algo indefinidamente sostenible.

    Lo que nos lleva al quinquenio actual que no ha terminado. Difícilmente puede reclamar el gobierno de Juan Carlos Varela crédito por el actual nivel per cápita de Panamá cuando esto ya había sido predicho por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional hace años. Y es el producto de decisiones tomadas mucho tiempo antes. Como el eliminar el Banco Central en 1904, las leyes de abanderamiento de naves y de sociedades en las primeras décadas de la República, la creación del centro bancario en los 1970s. Y por supuesto todas las medidas políticas y económicas tomadas en los 1990s. Panamá creció de manera continua desde 1990 hasta el 2001, y del 2003 hasta nuestros días, la recesión del 2008 solo ralentizó el crecimiento un año. Pero a diferencia de otros países nunca entramos en recesión. Hemos crecido desde el 2003 hasta nuestros días.

    Cuando un auto va a velocidad, y se le daña el motor, todavía puede seguirse moviendo un tiempo por inercia a menos que alguien aplique los frenos. Lo mismo pasa con la economía de Panamá. Cuando tiene impulso desde hace más de 15 años, aunque se pongan los frenos, no se va a frenar de golpe, se puede tratar de frenarla, y sin embargo, se mueve.

    Porque vamos, el gobierno actual ha seguido con una política de aplicar frenos al crecimiento, siguiendo las políticas del gobierno anterior pese a una distinta situación económica. Se ha seguido endeudando al país, ya no tanto para financiar obras, sino para sufragar gastos corrientes y subsidios, algo insostenible en el tiempo. Se han rendido a las presiones de la OCDE a cambio de nada, y sin buscar alternativas a los negocios que se pierden en el país, cuando otros países han reemplazado sus ofertas de servicios por otras. Han seguido la política de aumentos irreales del salario mínimo, lo cual es un estímulo a que las empresas se automaticen, llevando a una situación en la cual el desempleo aumenta pese a que el crecimiento económico sigue estable, y convenientemente se le echa la culpa a los inmigrantes extranjeros. Se ha aumentado el peso y costo de la burocracia a la hora de formalizar trámites, pagar impuestos o inscribirse en el Seguro Social. Y los problemas estructurales más profundos como la falta de un Órgano Judicial independiente, confiable, y rápido, o un buen sistema educativo siguen sin atenderse, o el hecho que existan grandes disparidades de ingresos entre amplios sectores de la población. En otras palabras, es poco lo que el gobierno actual ha hecho para garantizar el crecimiento económico, el cual más bien se ha dado pese a las políticas del gobierno actual. Simplemente vivimos de la inercia positiva de gobiernos pasados. O de nuestra misma base institucional.

    Así que no nos llamen mentecatos cuando rehusamos en dar crédito a un gobierno por los resultados de nuestro diseño institucional y pese a, más que debido a, las políticas menos intervencionistas de gobiernos anteriores.

     

     

  • ¿Blockchain para la Zona Libre de Colón?

    Publicado en el diario La Prensa el 24 de Agosto del 2017

    A pesar de que blockchain se vinculó inicialmente al mundo financiero y las criptomonedas, esta situación ha cambiado en los últimos dos años y crecientes investigaciones e implementaciones de prueba han sido efectuadas para todo el proceso del comercio internacional.

    Esto es de fundamental importancia para la alicaída Zona Libre de Colón (ZLC), decaimiento debido principalmente a más impuestos y regulaciones y la consiguiente burocracia, así como al surgimiento de muchas más zonas especiales que le compiten.

    Muchas de las propuestas de mejora apuntan a cambiar su modelo de negocios; y quizás la solución no venga de la mano de cambiarlo, que muy bien le ha funcionado a la fecha, sino más bien modernizarlo y actualizarlo con la mejor tecnología disponible. Y ahí está blockchain listo para ser apropiado y utilizado.

    Tanto importadores como exportadores buscan mitigar los riesgos comerciales a través de intermediarios de confianza (bancos), quienes cobran una comisión por la posición de riesgo. Actualmente, más de 2 billones de dólares del comercio mundial dependen del intercambio físico de cartas de crédito, emitidas por los bancos.

    Desde las “cartas de crédito” hasta los “conocimientos de embarque”, el comercio de mercancías depende todavía en gran medida de documentos en papel. Los controles para el lavado de activos, los retrasos en entregas y pagos, la multiplicidad de intermediarios, la ineficiencia que genera la duplicidad de documentos en procesos de verificación y múltiples plataformas entre países, hacen que blockchain se presente como la solución ideal: la transparencia en el seguimiento del proceso, la automatización de las “cartas de crédito” y su almacenamiento en libros de contabilidad ( ledgers) bajo la figura de contratos inteligentes ( smart contracts). También el proceso de cumplimiento automatizado que permite el acceso en tiempo real a las operaciones almacenadas en el ledger para el control de lavado de activos. Asimismo, se reducen los costos en la creación de documentos, gracias a la automatización de procesos, la eliminación de bancos corresponsales y la reducción del fraude.

    Esta trazabilidad permite la visibilidad en la gestión de inventarios, tiempos y costos para el sector. La tecnología blockchain asegura que: a) las transacciones de envío sean auditables; b) las cadenas de custodia de los bienes puedan ser verificadas; c) los registros de transporte no puedan ser alterados; y d) las partes inconformes no puedan repudiar la veracidad de estos registros.

    En noviembre del año pasado, HSBC y la empresa Reliance Industries completaron el primer intercambio electrónico de cartas de crédito en la India con éxito. Bank of America Merrill Lynch, HSBC y la Infocomm Development Authority de Singapur (IDA) anunciaron que han desarrollado un prototipo en blockchain, utilizando el proyecto Hyperledger, que refleja una carta de crédito compartiendo información entre exportadores, importadores y bancos en un libro distribuido privado. Esto les permite ejecutar un acuerdo comercial automáticamente en minutos literalmente.

    IBM y Maersk están aplicando blockchain para el seguimiento de envíos internacionales, por ejemplo, un cargamento de flores desde Mombasa, Kenia, hacia Holanda, o rastrear bienes enviados desde Schneider Electric en Lyon, Francia, hasta el puerto de Newark, en Estados Unidos, pasando por el puerto de Róterdam.

    El Ferrocarril Estatal de Tailandia (SRT) y Tailandia Post aplicarán la internet de las cosas (IoT) y la tecnología blockchain para mejorar sus servicios logísticos. Tailandia Post también está estudiando crear un e-marketplace y un sistema de e-logística, donde Tailandia Post desarrollará canales de distribución para clientes de comercio electrónico. Esto incluye soluciones de cumplimiento C2C (cliente a cliente) y servicios de entrega en lugares convenientes seleccionados por el cliente, además de un sistema de pagos electrónicos para la utilización de e-wallets.

    La tecnología de blockchain podría revolucionar la ZLC, haciendo al comercio más barato, rápido y sencillo y a la logística un factor disruptivo, para que los negocios se conviertan en “el Alibaba” regional. Solo hace falta determinación, el resto ya existe.

  • Como ordeñar a los ciudadanos y lograr el nacimiento del estado profundo panameño.

    En 1937, Franklin Delano Roosevelt (FDR), el autor del New Deal, el que importó la socialdemocracia a los Estados Unidos, el ídolo de los social liberales y sindicalistas de los Estados Unidos, santo del Partido Demócrata de los USA, en un discurso público dijo:

    “Una meticulosa atención se debe dar a la relación especial de los servidores públicos con los ciudadanos y el gobierno. Todos los empleados del gobierno deben darse cuenta que el proceso de negociación colectiva, como está entendido comúnmente, no puede ser transplantado al sector público. Este tiene limitaciones distintivas e irremontables.”

    Para Roosevelt, “La propia naturaleza del gobierno hace imposible que los funcionarios puedan controlar a su empleador, porque ese empleador es el pueblo mismo que habla por medio de la leyes aprobadas por sus representantes electos.”

    Roosevelt se opone a las tácticas militantes tipo sindicato en el sector público.

    “Particularmente, quiero enfatizar mi convicción de que las tácticas militantes no tienen lugar en las funciones de cualquier organización de servidores públicos. Sobre los funcionarios del servicio federal descansa la obligación de servir a todo el pueblo. Esta obligación es fundamental. Una huelga de empleados públicos manifiesta un intento de impedir u obstruir las funciones del gobierno. Estas acciones, para paralizar la función pública del gobierno son impensables e intolerables.”

    En pocas palabras, para Roosevelt, los servidores públicos, tienen un empleador, y ese no es el gobierno sino los ciudadanos. Por lo tanto un sindicato de servidores públicos sería un sindicato contra los propios ciudadanos. Esto tiene consecuencias económicas serias y por eso los sindicalistas de la época no lo apoyaban ya que comprendían las consecuencias. En la empresa privada, los sindicatos como un instrumento de negociación colectiva de los trabajadores con la patronal, les permite a los trabajadores vender su fuerza de trabajo más cara y en mejores condiciones, permitiéndoles a éstos gozar de una proporción más elevada de las ganancias de la empresa. Como el trabajador ayuda a la empresa a generar ganancias, tiene el derecho a negociar una proporción de estas ganancias. No es lo mismo en los empleos públicos.

    Los empleos públicos no generan ganancias, puede que sean empleos necesarios para la sociedad pero no generan ingresos, son gastos. Estos gastos salen de los fondos que recauda el estado de los sectores productivos. Ya sea de manera directa mediante impuestos o de manera indirecta mediante deuda pública o inflación monetaria. Los funcionarios reciben sus pagos gracias a la recaudación que hace el Estado de los dineros de los impuestos de todos. Cuando los empleados públicos negocian por más dinero, negocian por más dinero de los impuestos de todos. Cuando los empleados hacen huelgas, hacen huelga contra los ciudadanos que pagan sus salarios. Esto significa para los ciudadanos productivos mayores impuestos o mayor inflación. Y un deterioro de la función pública además, ya que el estado va a tener que hacer menos inversiones y gastos sociales y gastar más en salarios y pensiones para los funcionarios.

    Pero aún más, para Roosevelt la sindicalización pública significaba un deterioro de la democracia.
    FDR decía que la sindicalización de los empleados estatales haría imposible tener cualquier tipo de políticas públicas democráticas. Los votantes ya no tendrían la última palabra en las políticas públicas, sino que los políticos elegidos democráticamente tendrían que negociar con los sindicatos de funcionarios la ejecución de una política pública y la asignación de recursos presupuestarios con los sindicatos de empleados estatales. Esto era contrario a la democracia y los sindicatos de su época apoyaban a Roosevelt en su posición.

    Uno de los riesgos de tener burocracias estables, independientes de la política partidista y militantemente organizada, es la posibilidad de tener un “estado profundo”, una burocracia que vele militantemente por sus propios intereses a expensas de los políticos electos y de los intereses de los ciudadanos. Las instituciones diplomáticas, militares, de seguridad son notorias por formar organizaciones tipo estado profundo. En Panamá los gremios de maestros y médicos estatales son notorios por sus políticas de estado profundo a expensas del interés público. También el sistema judicial. Y parece que la cosa va empeorar con este gobierno.

    Para empezar, el fallo del 27 de noviembre del 2014 reconoce el derecho a sindicalización y convenciones colectivas de los trabajadores estatales. Panama además ha cometido falta de visión al firmar los convenios 87 y 98 de la OIT que parecen reconocer el derecho a la sindicalización de los empleados estatales y éstos forman parte del Bloque de la constitucionalidad. En otras palabras, el derecho de empleados no productivos a asociarse contra los ciudadanos a los que deben servir tiene rango constitucional en nuestro país. El gobierno actual, empeñado consciente o inconscientemente a dejarle a los panameños del futuro la mayor cantidad de bombas de tiempo posibles, no tiene otra alternativa que aceptar y regular la política presentando un proyecto de ley para regular el derecho de huelga, la asociación sindical, el derecho a negociación colectiva de los empleados parasitarios del sector público, uno de los sectores públicos más grande per cápita de la región y que ya consume en salarios mucho más de lo que gasta en inversiones, tanto así que el aumento de la deuda pública en los últimos años, ya no se va en deuda para inversiones sino en gastos operativos corrientes.

    Si la profecía de Roosevelt sobre los sindicatos de empleados públicos se cumple, el presupuesto del país se va a hacer inmanejable. Los ejemplos de los varios estados de los Estados Unidos, del Sur de Europa y de Suramérica demuestran que un sector de funcionarios bien organizados puede literalmente hacer sangrar hasta la muerte a las sociedades a las cuales gobierna; y llevarlas a la quiebra, al tomarse de rehén el estado y literalmente comerse el presupuesto presente y futuro en salarios y pensiones.

    Y además, los funcionarios se escapan del control de los propios ciudadanos a los que por naturaleza deben servir. Ya hemos visto cómo los gremios de maestros han impedido cualquier modernización del sistema educativo panameño. Ya hemos visto cómo los gremios de médicos han logrado impedir aumentar la oferta de servicios médicos amenazando con irse a la huelga cuando el gobierno ha querido contratar médicos extranjeros para servir en áreas donde nadie quiere trabajar. Ahora cualquier esfuerzo para reformar la ineficiente, cara e hipertrofiada burocracia panameña va a ser mucho más difícil.

    No es posible que los gobernantes actuales quieran esto para Panamá.

  • Banca y riesgo sistémico

    Por Jaime Raul Molina, Colaboración para GCC Views

    El Gobierno Nacional está a punto de proponer la creación de un fondo de liquidez para el sistema bancario, según esta nota de La Prensa.

    En Panamá no tenemos ni banco central, prestamista de última instancia ni seguro de depósitos bancarios. Los expertos del Fondo Monetario Internacional llevan años viniendo a Panamá a decirnos las mil y una razones por las que no tener ninguna de estas cosas nos hace menos competitivos y nos expone a riesgos de colapsos bancarios como esos que los demás países, esos que tienen esas tres cosas supuestamente maravillosas para evitarlos, han tenido a montones en repetidas ocasiones.

    Ante la crisis financiera económica global que vivió el mundo desde la quiebra de Bear Sterns en 2007 y luego la quiebra de Lehman Brothers en 2008 que llevó al gobierno federal de los Estados Unidos de América a ordenar un recate billonario de la banca para evitar el colapso total del sistema y las corridas bancarias, el sistema financiero mundial sufrió de manera importante. En Europa se dieron quiebras de importantes bancos y otros actores financieros, y también tuvo el Banco Central Europeo (BCE) que actuar para evitar el colapso de la banca en Europa. Frente a todo esto, en Panamá no hubo ni una sola quiebra de bancos. El sistema bancario y financiero de Panamá evitó los colapsos bancarios, financieros y de gigantes del sector industrial o comercial, que tanto afectaron otros países.

    En toda nuestra historia como república soberana, hemos estado libres de corridas masivas y de sistémicas bancarias y financieras. Esta relativa solidez de nuestro sistema bancario se debe entre otras cosas a la ausencia en Panamá de banco central, de un prestamista de última instancia, y de un seguro de depósitos.

    Riesgo sistémico y riesgo moral

    El Gobierno Nacional está a punto de proponer la creación de un fondo de liquidez para el sistema bancario, según esta nota de La Prensa.

    En Panamá no tenemos ni banco central, prestamista de última instancia ni seguro de depósitos bancarios. Los expertos del Fondo Monetario Internacional llevan años viniendo a Panamá a decirnos las mil y una razones por las que no tener ninguna de estas cosas nos hace menos competitivos y nos expone a riesgos de colapsos bancarios como esos que los demás países, esos que tienen esas tres cosas supuestamente maravillosas para evitarlos, han tenido a montones en repetidas ocasiones.

    Ante la crisis financiera económica global que vivió el mundo desde la quiebra de Bear Sterns en 2007 y luego la quiebra de Lehman Brothers en 2008 que llevó al gobierno federal de los Estados Unidos de América a ordenar un recate billonario de la banca para evitar el colapso total del sistema y las corridas bancarias, el sistema financiero mundial sufrió de manera importante. En Europa se dieron quiebras de importantes bancos y otros actores financieros, y también tuvo el Banco Central Europeo (BCE) que actuar para evitar el colapso de la banca en Europa. Frente a todo esto, en Panamá no hubo ni una sola quiebra de bancos. El sistema bancario y financiero de Panamá evitó los colapsos bancarios, financieros y de gigantes del sector industrial o comercial, que tanto afectaron otros países.

    En toda nuestra historia como república soberana, hemos estado libres de corridas masivas y de sistémicas bancarias y financieras. Esta relativa solidez de nuestro sistema bancario se debe entre otras cosas a la ausencia en Panamá de banco central, de un prestamista de última instancia, y de un seguro de depósitos.

    Prestamista de Última Instancia

    Bien, aterricemos: ¿qué tiene esto que ver con las crisis bancarias? Existen esquemas de regulación bancaria diseñados con el fin de reducir riesgo moral, pero que en realidad resultan en un aumento de éste. Una de ellas lo es el establecimiento de lo que se conoce como el Prestamista de Última Instancia(‘Lender of Last Resort’), que consiste en una institución cuya función es supuestamente la de ofrecer liquidez a bancos en situación de iliquidez considerada como temporal.

    El razonamiento detrás del establecimiento de un ente que cumpla dicho rol de Prestamista de Última Instancia, es que una situación de iliquidez de algunos bancos podría causar una huída o corrida sobre dichos bancos que, a su vez, podría provocar un pánico generalizado entre los depositantes, que los conduciría a retirar masivamente sus depósitos bancarios. En teoría esto, en un sistema de banca de reserva fraccional (recuerde que el banquero no ‘guarda’ vuestro dinero, sino que lo presta a plazos para obtener un retorno), puede hacer que la situación de falta de liquidez de un banco se convierta en una insolvencia generalizada de los bancos, con un consecuente colapso de todo el sistema de crédito, crucial para una economía moderna. El papel de Prestamista de Última Instancia está concebido para evitar este escenario.

    Sin embargo, en la vida real la existencia de un Prestamista de Última Instancia, contrario a su perseguido fin de reducir el riesgo sistémico, en realidad resulta en un aumento de este. Para entender por qué, es menester visualizar cómo opera un sistema bancario en el que no hay banco central ni por tanto Prestamista de Última Instancia.

    Banca Libre

    Un sistema de banca libre o ‘free banking’ es uno en que no hay banca central, los bancos compiten entre sí y hasta pueden emitir sus propios billetes de banco que circulan en calidad de papel moneda, y no hay prestamista de última instancia. En dicho sistema, los bancos no tienen una red de seguridad. Si prestan demasiado y no mantienen adecuadas reservas de liquidez para hacer frente a las demandas efectivo de sus depositantes, pueden caer en el temido estado de iliquidez que los obligue a financiarse a tasas más altas para poder cumplir sus obligaciones. Esto, en el mejor de los casos, reduce notablemente las utilidades del banco, y en el peor, puede llevarlo a la insolvencia y a la quiebra.

    El banquero privado en dicho sistema, entonces, tiene un fuerte incentivo a actuar con suma prudencia tanto en sus reservas líquidas, como en cuanto a los riesgos crediticios que asume en los préstamos que otorga. Si yerra y comienzar a tener que financiarse con otros bancos para poder cumplir sus obligaciones frente a sus depositantes, la mera noticia en el mercado puede crear desconfianza en los depositantes y éstos irán a retirar sus dineros depositados en dicho banco, creando una posible huída bancaria que lo llevaría a la insolvencia y consecuente quiebra.

    En este sistema, como opera en Panamá, si un banco tiene una situación temporal de falta de liquidez, puede acudir al mercado interbancario a obtener préstamos a corto plazo para solventar esa falta de liquidez. Existen muchas maneras en las que un banco puede hacer esto de manera efectiva y eficiente. Lo importante será la calidad de sus activos, que será lo que mirarán los demás bancos para decidir si le otorgan la facilidad crediticia. Recordemos que falta de liquidez no es lo mismo que falta de solvencia. Un banco puede tener una excelente cartera de activos en razón de su solvencia, y aún así pasar por una situación temporal de falta de liquidez. Si este es el caso, el banco no debe tener problema en obtener financiamiento rápido en el mercado interbancario. Al contrario, los demás bancos estarán muy gustosos en otorgar dicho financiamiento. A fin de cuentas, esa es la esencia del crédito bancario, otorgar liquidez hoy a cambio de un retorno en forma de interés.

    Cosa distinta sería si lo que enfrenta el banco no es ya meramente un problema de falta de liquidez sino de insolvencia. La insolvencia se refiere a la incapacidad de un banco para cubrir sus obligaciones debido a que el valor de sus activos es superado por su pasivo. Dado que el crédito es asunto de confianza, puede bastar que haya dudas razonables sobre la solvencia de un banco para que los demás bancos lo consideren insolvente para todos los efectos prácticos. Pero para efectos prácticos lo que importa es que los bancos no prestan a un banco que consideran insolvente, pero sí están siempre más que dispuestos a prestarle a un banco al que consideran solvente aunque falto de liquidez. La diferencia, por tanto, entre insolvencia e iliquidez, es crucial.

    La ilusión de seguridad conduce a la asunción de cada vez mayores riesgos

    Como vimos, en un sistema de banca libre, una situación de falta temporal de liquidez de un banco es algo que se resuelve de manera rápida y efectiva en el mercado. No requiere intervención alguna del estado. La esencia del negocio bancario es precisamente otorgar liquidez a los que la necesitan, por lo que prestar a un banco que la requiere en un momento dado no es esencialmente distinto a prestarle a cualquier otro negocio. En todo caso, es más fácil para los banqueros evaluar ese riesgo porque es exactamente su misma línea de negocio. Y como los banqueros están arriesgando los activos de sus bancos sabiendo que no cuentan con una red de seguridad, actúan con prudencia al evaluar los riesgos que asumen al prestar a otros bancos.

    Pero cuando se instaura un Prestamista de Última Instancia, se traslada el riesgo a un ente público (el Banco Central). Se crea la falsa sensación de que los depósitos bancarios están más seguros porque el Gobierno no dejará jamás quebrar al Banco Central (quien asume así, en última instancia, los riesgos crediticios de todo el sistema). El banquero ahora no tiene tan fuerte incentivo a ser conservador en el otorgamiento de créditos, pues confía en que de llegar a surgir un problema de iliquidez, el Banco Central saldrá en su ayuda inmediata, para proteger al sistema bancario. El depositante, por razones similares (aunado a la existencia de un seguro de depósitos, también respaldado por el Estado, que le garantiza que en caso de quiebra del banco en que mantiene sus depósitos, éstos le serán reembolsados hasta un monto máximo predeterminado), ya no tiene tanto incentivo a monitorear la solidez del banco en que mantiene sus depósitos.

    Tanto el banquero como el depositante han así trasladado el riesgo de iliquidez, insolvencia y quiebra por riesgos crediticios, a un tercero que es el Banco Central, es decir, al Estado. Pero el Estado en realidad no tiene bolsillos propios, no genera riqueza, sólo la que recauda de sus ciudadanos. Así, al trasladar el riesgo crediticio de todos los bancos en el sistema al Estado, estamos creando la ilusión de reducción de riesgo, cuando en realidad lo hemos aumentado por razón del ahora aumentado riesgo moral, antes aludido. Como dijo Herbert Spencer, el resultado de blindar a las personas de los efectos de sus propias tonterías, es que el mundo se llena de tontos.
    La instauración de un Prestamista de Última Instancia altera esencialmente la situación de riesgo. Para emplear la expresión de Nassim Nicholas Taleb (autor de The Black Swan y otros), la creación de este fondo de liquidez que está por proponer el Gobierno Nacional hace que los banqueros dejen de tener piel en el juego (skin in the game). Como de forma brillante explica en sus distintas obras el Sr. Taleb, cuando los sistemas financieros (y otros sistemas donde se asumen riesgos de otras clases) permiten que se separe la asunción de riesgos de la exposición a dichos riesgos, es decir, cuando quienes van al casino quedan blindados de los resultados de sus apuestas, el desastre es solo cosa de tiempo. Pues eso es lo que es el Prestamista de Última Instancia para bancos.

    Debemos advertir los peligros de la iatrogénesis. Iatrogénesis es vocablo originado del griego y significa “provocado por el médico o sanador”. Se refiere la iatrogénesis y la iatrogenia en general al fenómeno del daño que causa en el paciente la intervención del supuesto a sanar. Es lo que en lenguaje coloquial se expresa diciendo que la cura puede ser peor que la enfermedad. En el caso del estudiado fenómeno del aumento de riesgo sistémico causado por las intervenciones llamadas a reducir dicho riesgo como la creación de banco central, prestamista de última instancia y seguro de depósitos, estamos ante un caso de iatrogénesis o cura peor que la enfermedad. El sistema panameño ha funcionado sin banca central ni prestamista de última instancia por más de cien años, y nuestro centro bancario ha salido airoso de crisis financieras mundiales recientes, sostengo, precisamente porque aquí los banqueros tienen su piel expuesta al juego. Lo que propone el gobierno es protegerles esa piel, blindarlos de cualquier quemadura por meter las manos en aguas muy calientes. El resultado, me temo, será que eventualmente nos quemaremos los depositantes, los contribuyentes o ambos, como ha sucedido con los rescates bancarios en EUA y países de Europa en años recientes.

    Conclusión: Panamá debe mantener su modelo

    Panamá, afortunadamente, no tiene un Banco Central. Panamá ha estado exento en toda su historia republicana, de los episodios de colapsos financieros, hiperinflación y huídas bancarias a las que han estado expuestos prácticamente todos los demás países de América Latina, y muchos países de otras latitudes. Entre las principales razones (aunque se trata de algo multifactorial), está que no tenemos un Prestamista de Última Instancia, ni seguro de depósitos, ni Banco Central. La pretensión de crear el llamado fondo de liquidez es sumamente preocupante por varias razones. En primer lugar, por lo antes expresado en sentido de que muy contrario a lo que se pretende, los prestamistas de última instancia aumentan el riesgo sistémico precisamente porque blindan a los que asumen riesgos, de los efectos de esos riesgos (sin piel en el juego -no skin in the game– como diría Taleb). En segundo lugar, constituirá la semilla de la instauración de un futuro banco central, ya que a la primera crisis bancaria -y no dude que los riesgos generados por la ausencia de piel en el juego que traerá este prestamista de última instancia– los banqueros clamarán por la instauración de un banco central. Me dirán que eso no es posible porque la Constitución no lo permite. Los que así piensan no han aprendido una fundamental lección de la Historia, que consiste en que en situaciones de graves crisis sociales/económicas/políticas, lo que hasta ese momento es impensable tiende a convertirse no solo en posible sino en cosa aclamada por las masas. Estamos advertidos.

  • Del fondo de liquidez al fondo del riesgo moral

    Desde el 2010 el Fondo Monetario Internacional, un castillo de economistas neoclásicos y neo keynesianos que no logran dar un mensaje coherente, ha estado presionando amablemente a Panamá para que se cree un fondo de liquidez. La excusa dada por el señor Fernando Delgado, representante del FMI para Panamá, es que los países sin moneda propia deben disponer de un fondo de liquidez, ya que en caso de una crisis de liquidez, no existe un Banco Central que sirva de prestamista de último recurso, y el gobierno de Panamá no puede respaldar a los bancos con sus propios fondos, porque éstos están limitados por el presupuesto[i].

    Frank de Lima, entonces viceministro aplaudió esta propuesta, pero otras personas veían con razón que un fondo estatal de liquidez permite que los bancos flexibilicen los préstamos, porque ahora saben que tienen una red de seguridad que antes no existía en caso de que los préstamos se compliquen. Ahora los bancos podrán cargarle sus malos negocios y sus activos tóxicos al estado, lo cual hace que las ganancias sigan siendo privadas, pero las pérdidas y malos negocios de los bancos sean ahora públicas. ¿Qué puede salir mal? Bueno, pregúntenle a los Europeos y Norteamericanos, que salvo Islandia, eligieron hacer un rescate financiero de los malos negocios de miles de bancos, con el resultado de que la gran recesión lleva en muchos países casi una década, y se gastaron miles de millones de recursos de los contribuyentes en rescates de bancos que hicieron malos negocios; es más, negocios fraudulentos, mientras que los ciudadanos de a pie, que le deben dinero a los bancos son lanzados de sus viviendas por no pago, los banqueros que hicieron sus préstamos irresponsables o fraudulentos, sabiendo que no los iban a pagar, siguen en sus puestos y no han visto el interior de un juzgado. La pregunta que nadie hizo al FMI es por qué el gobierno tiene el deber de rescatar a los bancos en problemas en lugar de dejarlos quebrar y punto.

    El gobierno aceptó la propuesta del FMI y se lanzó con los banqueros a crear un fondo de liquidez. En el 2013 se lanzan los primeros anuncios del fondo de liquidez[ii] .Aunque se anunció que el fondo no cubriría casos de insolvencia o malos manejos. Sin embargo, terminó el gobierno de Ricardo Martinelli y el Fondo de Liquidez no se hizo efectivo.

    En el 2016 el FMI vuelve a la carga. Valerie Cerra, su representante regional, vuelve a insistir en el Fondo de Liquidez[iii]. El Superintendente de Bancos de Panamá, Ricardo Fernández y el presidente del Capital Bank, Moisés Cohen, anunciaron estar de acuerdo, pero mientras para Fernández el fondo debería hacerse con aporte de las partes, que incluyen los bancos y el FMI, Cohen más bien parece querer que el mecanismo se implemente de la manera más rápida posible, dice al ser preguntado por la Estrella y esto parece inferir un fondo con dineros públicos.[iv]

    El trabajo siguió, aunque la idea de Cohen de tener en fondo de liquidez listo ya en el 2016 no se materializó, el gobierno, en junio del 2017 acaba de anunciar que tiene listo el mecanismo de un Fondo de Liquidez [v]. El Superintendente Fernández, anunció que las intervenciones del Balboa Bank y del Banco Universal hacían clara la necesidad de un fondo de liquidez, porque éste daría al regulador más opciones durante una reorganización o liquidación de un banco.

    Según Fernández, se trata de una solución para hacerle frente a una situación de pérdida de una corresponsalía bancaria o en un contexto de crisis económica o situación coyuntural negativa, en el que un banco necesita liquidez temporalmente para tratar de buscar una solución simple con un fondeo básico. La idea sería darle acceso a un fondo de liquidez mínimo que le permita por un tiempo corto encontrar una solución y seguir en marcha.

    Sin embargo y he aquí el peligro, este sería un fondo , en principio, de liquidez, no de solvencia, pero Fernández aclaró que también se estaría trabajando hacia un fondo mayor, de riesgo sistémico, pero para más adelante . Esto que muchos ven como una promesa, en realidad es una amenaza.

    A mediados de agosto del 2017, la Superintendencia de Bancos anuncia que el diseño ya está listo. Parece que la postura de que el Fondo funcione con dineros públicos, socializando las pérdidas de los Bancos ganó, ya que el Banco Nacional sería el que aportaría el fondo de liquidez, aunque se deja la puerta abierta para la participación de otros bancos, algo que dudamos que ocurra. Una vez esté el estado aportando al fondo de liquidez no va a haber incentivos para que los bancos privados arriesguen fondos propios para crear un fondo de liquidez privados. ¿Por qué tendrían que hacerlo, cuando pueden socializar sus riesgos con fondos públicos?

    El Banco Nacional está claro en que se socializa en el riesgo. Los bancos privados usan activos para acceder a la facilidad del crédito, y si el banco repaga, se regresa el activo. Por supuesto, si el banco no paga, el activo pasa al Banco Nacional. Esto crea incentivos para que los bancos privados puedan descargar sus activos tóxicos en el Estado Panameño. ¿Qué banco privado querría participar en un fondo de liquidez como prestamista después de esto? Mejor que los activos tóxicos terminen en manos del Estado, verdad? Y conociendo la probada incorruptibilidad de los funcionarios de los bancos estatales, tantas veces demostrada durante el gobierno militar o durante la administración de Ricardo Martinelli, estamos seguros que estos funcionarios van a hacer lo posible para impedir que los bancos privados terminen descargando activos tóxicos en el Banco Nacional, ¿o nos equivocamos?

    Lo peor de todo es que se pretende ir más allá en el futuro, hacia un fondo de insolvencia, lo cual sería el fin de la banca responsable en Panamá. Si un fondo de liquidez, sobre todo si fuera privado, sería aceptable, un fondo de insolvencia sería un estímulo a que los bancos sean mucho más arriesgados prestando dinero. Lejos de evitar el riesgo sistémico, lo fomenta. Cuando un equilibrista sabe que tiene una red de seguridad debajo de él, tiende a ser más arriesgado que cuando no la tiene. Haría ciertos trucos que no se atrevería a hacer de no tenerla.

    Cuando un grupo de bancos tienen un fondo de insolvencia debajo de ellos, tienden a hacer negocios que no harían si este fondo no existiera. En el sistema actual, si un banco es irresponsable y anda en la cuerda floja, al caer, cae el solo. Pero en el sistema planeado, ya no es un solo banco, sino un montón que confiando en la red de seguridad, andan en la cuerda floja, y al caer tantos a la vez, la red de seguridad no va a soportarlos, y va a ceder. ¿Por qué? Porque el prestamista de último recurso elimina el riesgo moral de hacer negocios irresponsables.

    Panamá no tiene moneda propia ni Banco Central para tratar de inventarse una red nueva de la nada. Iríamos por el camino de la Gran Recesión del 2008.

    El sistema panameño ha funcionado muy bien, a pesar, o más bien debido a que no tenemos prestamistas de último recurso que eliminen el riesgo moral y socialicen las pérdidas. Cuando un banco cae, cae él solito, por sus malos manejos o por su oportunismo, pero no caen varios a la vez. El sistema ha resistido la dictadura militar, la invasión de 1989, las crisis del 2002 y del 2008, la quiebra de varios bancos, los Panama Papers, la Lista Clinton. El sistema bancario panameño ha demostrado ser bastante resiliente. Un fondo de liquidez privado no sería mala idea si fuera privado y voluntario; ¿pero estatal?, vamos, lo peor de Panamá como país es su estado. Un estado congelado en los 1970s. Todo lo que pueda salir mal, va a salir mal.

    [i] FMI le propone a Panamá crear fondo de liquidez.
    [ii] Panamá hace cambios en el proyecto de liquidez de la banca.
    [iii] FMI insta a Panamá a crear fondo para el rescate de bancos.
    [iv] Superintendencia sugiera la creación de fondo para riesgo sistémico.
    [v] Regulador Bancario prepara modificación a la ley y fondo de liquidez.

  • China a los 20 años de dominar Hong Kong

    Durante más de cien años, los británicos lograron en Singapur y Hong Kong una combinación hecha en el cielo, instituciones británicas sobre una población de etnia china. Las características de la etnia china sobre todo en su laboriosidad, inteligencia y costumbres ahorrativas se juntaron con el genio comercial británico, su estado de derecho y su respeto por los contratos. El resultado, dos de las sociedades más prósperas de la tierra.

    China había tenido los estándares de vida más altos del mundo antes de la revolución industrial, pero se había venido quedando atrás después de la revolución industrial con respecto a Europa y Norteamérica. China sufrió las humillaciones de la guerra del Opio, donde los británicos obtuvieron el mandato sobre Hong Kong y la mortal invasión japonesa a Manchuria. Esas dos humillaciones nacionales y el colapso de la monarquía manchú, lograron la república, pero ésta terminó en una guerra civil entre comunistas y nacionalistas. Tras la victoria comunista, los nacionalistas se refugiaron en Taiwán.

    Mientras Taiwán bajo una dictadura nacionalista, Singapur bajo un mandato familiar, y Hong Kong bajo administración británica demostraban lo que los chinos pueden lograr con un buen gobierno, Mao se lanzaba a hacer todo tipo de experimentos socialistas, produciendo la muerte de millones de personas. Quizás su único gran mérito sea haber revitalizado la burocracia china con sangre nueva del Partido Comunista, tras el ocaso y decadencia de los mandarines. Deng Xiao Ping, consciente de que China se había quedado atrás económicamente inició un movimiento hacia una economía mixta. Los resultados son claros. China se convirtió en la segunda economía del mundo sacando a millones de personas de la pobreza. China copió en parte el modelo británico creando zonas económicas especiales al estilo de Hong Kong.

    En 1997 Hong Kong regresa a mandato chino, pero estos deciden no matar la gallina de los huevos de oro y respetar su autonomía. Por casi 20 años, contrario a lo que esperaban sus detractores, los chinos manejaron Hong Kong de la misma manera de los británicos. Sin embargo existen indicios de que con el nuevo secretario general del partido comunista, esto va a cambiar.

    En los últimos diez años los Chinos han sido más proactivos en limitar la autonomía política de Hong Kong. Las protestas prodemocracia del 2014 con el movimiento Occupy Central y el encarcelamiento de tres líderes estudiantiles, el hecho de que las autoridades chinas pasaran por encima obligando a los fiscales a perseguir a los estudiantes contra sus deseos expresos, o la detención por medio del secuestro en territorio de Hong Kong de cinco editores que publicaron libros criticando al Partido Comunista Chino, aparentemente secuestrados, ha puesto en duda la autonomía cívica y legal que Hong Kong mantuvo desde 1997 y que se suponía que iba a durar cincuenta años.

    Ahora se está terminando un viaducto de China Continental a Hong Kong, el proyecto incluye la presencia de policías chinos continentales en la terminal de Hong Kong. Muchos hongkoneses prefieren que el tren no se complete a tener que soportar policías chinos continentales en Hong Kong.

    Las economías Chinas y de Hong Kong se están ralentizando, lo que hace a Hong Kong más dependiente que nunca de China. Hong Kong depende ahora en un 40% de la economía China y esto aumenta la capacidad de poner presión de los Chinos continentales sobre la región autónoma. Además Shanghái, Shenzhen y Ningbo les han puesto mayor competencia y ya los superan como puerto en movimiento de mercaderías. Los bancos están sufriendo la presión de la enorme deuda china. Pero a estas amenazas provenientes de la economía China, se suman amenazas políticas. Una ventaja comparativa de Hong Kong es su sistema legal estilo británico, con su estado de Derecho, muy superior al caprichoso sistema legal comunista chino. El juicio a los estudiantes y su persecución legal pasando por encima del sistema legal de Hong Kong, o el secuestro de los editores, que desaparecieron de Hong Kong para aparecer en China detenidos, ha sembrado el temor entre los ciudadanos de Hong Kong de que el Imperio de la Ley británico en Hong Kong ha terminado.

    «La gente de Hong Kong tiene plenos derechos y libertades, pero nadie puede usar la excusa de la llamada democracia y libertad para llevar a cabo actividades violentas ilegales», dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, en una conferencia de prensa.

    ‘Quiero reiterar que Hong Kong es una administración especial de China … China se opone firmemente a cualquier fuerza externa que interfiera en los asuntos de Hong Kong’, dijo.

    El último gobernador británico de Hong Kong, Chris Patten, mientras tanto, cuando le preguntaron por los estudiantes, dijo que estos serán recordados, y sus nombres serán recordados, mucho después de que nadie recuerde quien era él y probablemente quién era Xi Jin Pin.