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  • El problema de los independientes

    Panamá permite por segunda vez consecutiva, la figura del independiente en las elecciones; y esta vez, como en la serie de Ocean Eleven, que a cada entrega le aumentan un número, son tres los independientes.

    Vamos que ha sido dramático, con los días de los muertos vivientes que aportan sus firmas, con menores de edad emancipados que también firman, con foto finish, con acusaciones por primera vez a un Tribunal Electoral de fraude y de parcialización. Pero bueno, al final quedarán tres candidatos independientes a la Presidencia de la República.

    Y es aquí donde está el problema, que la frustración de la gente con los partidos políticos se está decantando no por crear partidos políticos nuevos y reformar los ya existentes, sino por eliminarlos del todo buscando candidatos independientes a puestos de elección popular.

    No nos oponemos a los candidatos independientes para puestos menores, pero para la presidencia hay un problema. Un presidente debe gobernar con un equipo de trabajo. Un partido político actúa de hecho como una marca de mercadeo. Los votantes de un partido saben más o menos qué esperar de él. Saben cómo han sido sus gobiernos, saben qué cuadros son ladrones y que cuadros son serios y responsables. De un candidato independiente no se sabe nada. Son un concurso de personalidades, y un gran salto al vacío amparado por la fe. Esto no está mal para puestos de elecciones menores, o para puestos en el Órgano Legislativo, pero trae problemas en el Ejecutivo porque al final se trata de gobernar. En otras instancias, por el contrario, se trata de las actuaciones individuales del político, así que la figura del independiente trabaja bien.

    Por ahora los independientes actúan como una válvula de escape para los que están descontentos con el sistema de partidos tengan alguna opción; sin embargo, hasta cierto punto los independientes refuerzan el sistema de partidos. Porque los descontentos no van a votar en bloque por un independiente sino por varios, mientras que los militantes y simpatizantes de un partido van a salir a votar en bloque por su partido. En la próxima elección quizás Marco Ameglio robe votos a los simpatizantes del panameñismo, pero dudamos que Ana Matilde Gomez y Ricardo Lombana, le roben muchos votos al PRD o al CD.

    Esto le permite en un país sin segunda vuelta (y no la propiciamos) al partido que saque la mayor minoría, ganar, como en el pasado han ganado Juan Carlos Varela o Ernesto Pérez Balladares.

    Y el problema de los partidos es que éstos no se dan por aludidos. Saben que la opinión pública los rechaza y en lugar de cambiar y adaptarse a los tiempos, buscan satisfacer solamente los intereses de su voto duro. Solo así podemos entender la campaña de Weber para tratar de que lo nombren magistrado. Y saben esto porque los votantes independientes, que son mayoría, no tienen un catalizador común y votan de manera dividida.

    La única solución sería que por lo menos dos candidatos independientes creen una plataforma común y empujen un mecanismo para lograr satisfacer las dos grandes fuertes del hastío político de los panameños, el sistema de partido y la corrupción pública y manifiesta de la Asamblea de Diputados y la Corte Suprema de Justicia.

    Para esto, éstos deben apelar a los votantes a que voten para forzar la Asamblea a reformarse o someterla a la opción nuclear de una Constituyente Originaria.

  • El precio de la JMJ

    Dice el señor de los encajes de pollera que la JMJ es una inversión para Panamá, que nos pone en el mapa. Que es una inversión, porque seguramente los mochileros religiosos que llamamos peregrinos seguramente van a gastar plata en bares y restaurantes en lugar de hacer botellones enormes en la vía pública, aunque es cierto que las ramas más pudientes de la Iglesia Católica así como los periodistas probablemente le den vida a la deprimida industria turística local.

    Ya hemos visto la falacia de los grandes eventos públicos organizados por el Estado; es un clásico ejemplo de lo que se ve (el evento) versus lo que no se ve (las disrupciones causadas en otras industrias). Y que estos mega eventos suelen terminar costando más para los contribuyentes que lo que recaudan para el estado o para industrias específicas como la del turismo, que reciben un subsidio encubierto de las industrias y sectores de la economía que ven su actividad mermada por el evento.

    Algunos calculan el costo directo para el contribuyente panameño en más de 50 millones de dólares, en gastos aprobados para la JMJ, tanto protocolares, como relacionados al evento (tarimas, alfombras rojas), como paquetes de ayuda a los peregrinos, como gastos de seguridad. Más difícil será calcular cuánto costarán las cosas que no se harán los 3 días en que las oficinas públicas van a estar cerradas y los trámites que no se harán durante estos días que repercutirán negativamente en las empresas. Ni pensar en cuánto costará la productividad perdida de las empresas que se verán forzadas a cerrar (y que así y todo deberán pagar sus impuestos como si hubieran estado abiertas).

    Y hablando de repercusiones negativas. También han que tomar en cuenta otras cosas como las interrupciones en el tránsito por la ciudad esos días, incluyendo las restricciones al tránsito vehicular por tener calles cerradas, que sin duda afectarán negativamente la productividad de las empresas localizadas en esas rutas.

    Así que los costos van subiendo. Los cálculos optimistas consideran que la JMJ generará unos 230 millones en ganancias, aunque ya sabemos que nos está costando organizarla como 55 millones aportados supuestamente por la Iglesia y la empresa privada sin contar los gastos estatales (ya vemos una partida por aquí y otra por allá en los diarios todos los días, 10 millones por aquí, 12 millones por acá) y excluimos porque las desconocemos, las pérdidas que van a ocasionar en los sectores de la economía que no están relacionados ni con el turismo ni con el gasto público. Existen razones por las cuales los mega eventos, sean los juegos de la NFL o la JMJ, o las Olimpiadas o la Copa del Mundo, suelen ser organizados por países cuya clase política está dispuesta a soportar la gloria del evento con los impuestos de otros. Si estos eventos fuesen realmente rentables para todos, los organizaría la empresa privada principalmente. No habría necesidad de organizarlos con fondos públicos asignados por los políticos. Esto es una regla básica para saber si un evento es bueno para el público, ¿usa fondos públicos o privados?

    Aparte de ser incompatible con un estado laico moderno (vamos, en los Estados Unidos donde hay una verdadera separación de la iglesia y el estado, el estado gastaría en seguridad, pero no en poner tarimas o ayudar a los peregrinos),  si se hiciera, debería totalmente manejado por la Iglesia y la empresa privada, salvo en el tema de la seguridad que es función esencial del Estado.

    Y qué decir del cierre de las oficinas públicas. ¿Cerrarían las oficinas públicas si viene alguna otra figura religiosa? ¿No es eso el usar al estado para hacer proselitismo en favor de la Iglesia Católica de facto, a costa del tiempo de los funcionarios que pagamos todos los ciudadanos independientemente de nuestras creencias? Y de los trámites que no podremos hacer, o de los dineros que no podremos facturar esos días.

    El costo de la JMJ es mucho más profundo de lo que nos están diciendo.

  • Una constituyente Inoportuna

    El presidente, en la cúspide de su impopularidad, y viendo una derrota clara para su partido en las próximas elecciones se saca de la manga la constituyente. O sea, llamar al público a una refundación radical del Estado mediante una nueva Carta Magna. Esto lo ha hecho pasando por encima de pedirle un visto bueno a la Asamblea Nacional. Sabemos que ésta posiblemente se negará del todo.

    ¿Qué se busca con esto y qué consecuencias tiene?

    Políticamente es claro que se busca amarrar, como en algún momento intentó Ricardo Martinelli, al próximo gobierno. Se puede dar el caso de que el ganador de las elecciones del 2019 obtendría una victoria pírrica, porque ganaría no para llevar a cabo su plan de gobierno, sino para convocar a un Asamblea Constituyente que daría por terminado su mandato. En otras palabras, todo el tiempo y esfuerzo, todos los recursos utilizados por los candidatos a puestos de elección en las elecciones del 2019 serían en vano, ya que sus cargos serían anulados por la Asamblea Constituyente.

    Porque estemos claros, una Constituyente es un cambio radical, estamos hablando de quitar la piedra angular sobre la cual se sostiene todo el sistema legal y político de un Estado y reemplazarlo por otro. Esto significa mantener a todo el país en pausa por dos años más, cuando el país desde el 2016 vive una marcada desaceleración económica que el gobierno esconde con cifras maquilladas pero que es evidente en el día a día de los panameños. ¿Conviene paralizar al nuevo gobierno dos años más con una Constituyente, mientras la economía del país se frena? Parece que los proponentes de la Constituyente no piensan en esto. Los del gobierno es claro que buscan neutralizar al siguiente gobierno, porque si hubieran estado desesperados por la constituyente, la hubieran convocado al inicio de su período y no al final. Los de la sociedad civil se dividen en dos grupos, los abogados divos constitucionalistas que se miran en el espejo y aspiran a ser los padres de la refundación de la Patria, y los grupos de extrema izquierda que desean quizás dar un cambio radical a la composición del Estado Panameño.

    El problema es que fuera de estos grupos, nadie en Panamá parece tener claro qué se quiere con una Constituyente. No hemos avanzado mucho desde el ejercicio de la Junta de Notables de Ricardo Martinelli, una serie de cartas al Niño Dios legales, donde cada grupo aspira a elevar su tema mascota a nivel constitucional. Básicamente todos los proponentes de la Constituyente actuales aspiran a eso. A que sus intereses especiales o sus políticas personales sean elevados a normas constitucionales. Y ésa ha sido desgraciadamente la constante de los últimos ejercicios constituyentes latinoamericanos.

    Las constituciones latinoamericanas modernas suelen ser cada vez más largas y detallistas, pero no logran resolver los problemas de crecimiento económico, inequidad, corrupción legal y falta de estabilidad política. Crean hermosas políticas de papel, pero no resuelven nada en la práctica.

    Y es que todos sabemos que la Constitución Panameña actual tienen problemas serios, como la falta de legitimidad en su origen en la dictadura militar, así como el hecho de que los poderes del Estado dependen en la práctica del Ejecutivo quien controla el presupuesto, lo cual significa que elegimos un monarca, no un presidente por un período limitado de 5 años. Esto ha sido una receta para la corrupción y la impunidad. Sólo cuando la sociedad corrupta entre los poderes del Estado se rompe temporalmente como ahora, podemos ver lo corrupto que es el sistema político actual. Pero resulta curioso que los impulsores de la Constituyente no toquen este tema ni qué normas proponen para resolverlo en la nueva constitución; más bien se enfocan en los mecanismos para llamar a una Asamblea Constituyente, como si ésta fuera un fin en sí y no un medio para cambiar la constitución. Si se está desesperado por cambiar la constitución lo más lógico sea que se diga de antemano qué se quiere cambiar ¿no? El problema de ir a una Asamblea Constituyente de esa manera es que no se sabe qué clase de Constitución va a salir de ésta, y se puede terminar con algo peor, lo cual va a poner al país en vilo por dos años, en medio de una crisis económica.

    Hay mecanismos adecuados para cambiar la Constitución sin irse a un salto al vacío político. Como las reformas constitucionales. Y de irse a un Asamblea Constituyente, una paralela al inicio y no final de un período presidencial sería garantía de hacer cambios de la manera racional y calmada que el país necesita.

    Llamar a una constituyente en las circunstancias actuales, dejando la puerta abierta a un caos político sin que la sociedad la pida, es un ejercicio de irresponsabilidad suprema de los cuales ya hemos tenido varios en los 2010s.

  • Crisis por diseño

    Si hay algo que gusta a los politicastros es la palabra o la idea de una “crisis”, ya que esa es la clave secreta que invoca a los Chapulines gubernamentales. Debemos tener presente que la máxima para todo mal político es, “jamás dejes pasar las oportunidades de una buena crisis”; o… ‘si no hay “crisis,” se inventa. Es así, ya que en un mundo sin crisis no existirían los políticos y menos los politicastros. Dicho eso, ¿qué se entiende o qué supone ser una crisis económica?

    Precisamente ayer, en el diario La Prensa, un economista se hace y contesta la incógnita de si en Panamá estamos en crisis económica. Y de salida el buen economista nos advierte que “está vedado por ética, emitir opciones sobre disciplinas ajenas a la nuestra”. Si ello es así, entonces voy a violar dicha ética; pues creo que sería terrible si dejamos a los economistas las discusiones económicas; pues ellos son los que más las han enredado; particularmente aquellos que se venden al mejor postor del gobierno de turno para santificar barbaridad como controles de precios, subsidios, planillas desbocadas y mucho más. A diferencia, los ingenuos legos en la materia solemos cometer la falta “ética” de advertir sus estupideces.

    Nos cuenta el profesor Christopher Lingle, quien ha visitado en múltiples ocasiones a Panamá, en donde ha dado charlas en la materia, que el uso del termino “crisis” debería ser vedado en toda discusión económica seria. Pero, como también señala Lingle, esta es una tarea quijotesca, ya que el termino se ha vuelto vicio; utilizado hasta por la IMF y el resto de organismos internacionales. El problema con este término comodín es que dice todo y no dice nada. Es como decir que existe una crisis de salud en una persona que tuvo un síncope. ¡Ajá! ¿Y? Todos salen en pánico pidiendo la ambulancia gubernamental. Sin embargo, todos esos genios económicos gubernamentales no vieron venir el tsunami del 2007-2008. ¿Estaban distraídos o…?

    Al pan, pan, y al vino, vino. Si en Panamá hemos entrado en un bajón económico, pues definámoslo correctamente; ¿o es que los economistas no pueden porque no saben? Si algo, las llamadas “crisis económicas” no son sino fenómenos producto del intervencionismo estatal castrante. Y, en todo caso, el término “crisis” es una muletilla de los socialistas para adelantar su teoría de que el capitalismo de libre mercado es inherentemente inestable. La politiquería es la que produce inestabilidad.

    Si los mercados compuestos por una diversidad de actores independientes que jamás discuten entre sí cómo llevarán a cabo sus planes, ¿de dónde sacamos que la mayoría se equivocaría en sus estrategias económicas? Ello sólo ocurriría bajo sistemas muy distorsionados por el intervencionismo central, que impone toda clase de normas que no tienen mayor sentido. Y es aquí de dónde salen los problemas que predisponen los bajones en la actividad económica, ya que es típico que esas políticas normativas del sector económico respondan más a intereses clientelistas que a la realidad del mercado.

    Así, veremos que las expansiones crediticias son la fuente primaria de inestabilidad económica. Y tengamos presente que existen muchas formas de intervención económica en los mercados, tal como el cacareo de un auge que no es tal sino el producto de un gobierno derramando inmensas cantidades de dinero confiscado, para redireccionarlo en malas inversiones, o peor, dar falsas señales. Y esas malas señales se convierten en malas inversiones. Igual, tirar grandes cantidades de liquidez en un mercado, es como regar combustible en un fuego.

    La realidad económica es que los mercados emergentes están estabilizando las economías de los países. Y si hay problemas en países específicos, los mismos no son el producto del libre mercado, sino de mercados intervenidos. Tal es el caso de esas empresas gubernamentales que invaden el ámbito económico que corresponde al sector privado. ¿Acaso me van a decir que, si el sector privado no es capaz de satisfacer demandas, las empresas politiqueras sí serán capaces? La realidad es otra; y es que todas esas empresas centrales no son más que el producto del desordenado apetito de los politicastros y su clientes, que sólo pueden prosperar económicamente en ámbitos estancos como los legislativos.

  • La Asamblea nos distrae de los otros grandes problemas.

    Vemos cómo el hastío de los panameños con la clase política se ha enfocado en la Asamblea, y no es para menos. Es algo que todos sabíamos por décadas desde la época de los militares.

    Los nombramientos de amiguetes y familiares de los supuestamente honorables diputados, los nombramientos de personas a cambio de un porcentaje del salario para el diputado son la comidilla diaria de los medios. El hecho de que en Panamá el deporte “amateur” dependa de hecho de los buenos oficios de los diputados, y que éstos se apropian de una buena parte del dinero destinado al deporte. Otras cosas que no han estallado son cómo se asignan los supuestamente gratuitos cupos de transporte público a las piqueras por intermedio de los diputados. No en vano varios diputados provienen del transporte público.

    Y seguro que habrá muchos negociados más, algunos contra la administración pública, otros abiertamente mafiosos. Por eso la justificada rabia de los ciudadanos decentes contra la Asamblea.

    Pero esto nos distrae de otras cosas. Cosas como el silencio de la Contraloría General de la Nación hasta ahora, o del Ministerio Público. ¿Por qué ahora es que se destapa lo que era evidente hace tiempo? ¿Por qué ahora cuando esto era sabido desde siempre? Está claro que la coalición entre el Panameñismo y el PRD se rompió y la unidad interna del PRD no es muy buena, una facción está recibiendo una factura política. Tocará a los ciudadanos hastiados decidir si esta factura se cobra o el clientelismo de la Asamblea continúa por otro período más.

    Otros de los temas que pasan agachados son el silencio de los candidatos o precandidatos ante los temas económicos y la seguridad. “ES LA ECONOMÍA ESTÚPIDO” fue el consejo de James Carville a Bill Clinton, cuando todo el mundo pensaba que George Bush padre se iba a reelegir tras ganar la Guerra del Golfo. Resultó que concentrarse en la economía llevó a Bill Clinton a la victoria abrumadora.

    Acá parece que todos los presidenciables tienen miedo a hablar de la economía o de la seguridad. O se mantienen en silencio total, esperando seguramente que un comité de publicidad les haga su plataforma económica lo que significa en la práctica que cada plataforma va a ser igual de insulsa que la del otro candidato. En un país donde su plataforma histórica de servicios está bajo demolición sistemática, que tiene un sistema económico y monetario dependiente de la inversión externa ante la falta de ahorro interno y la afortunada imposibilidad de emitir moneda propia, el país está enviando a los mercados las señales de que no es un lugar bueno para invertir y que las debilidades estructurales que nuestro sistema de servicios tapaba, como la mala educación, la ausencia de un sistema judicial que proteja los derechos de propiedad o resuelva disputas, la corrupción generalizada clientelista de nuestra clase política, nuestra legislación laboral, todo esto queda al desnudo.

    Y si no se hace algo podemos llegar a una auténtica recesión.  Los candidatos por ahora o han elegido callar o se salen con un palo loco de la constituyente, esperando que de una constituyente salgan las ideas económicas que ellos tienen el deber de aportar como candidatos a la Presidencia.

    Luego está el tema de la seguridad. Los delitos dicen disminuir pero la gravedad de los mismos o el hecho de que no se restringen a sectores específicos de la sociedad preocupan. En todos estos casos nuestros candidatos han elegido o el silencio o el seguir dejando a la delincuencia como un tema exclusivo de los Comisionados donde el resto de la sociedad es un convidado de piedra.

    La Asamblea da asco, es cierto, pero esto no debe dejar de distraernos de lo que pasa en el Palacio de las Garzas o en la mente de las personas que aspiran a vivir allí el próximo año.

  • El Muro de Berlín fiscal.

    Bueno, lo que hemos venido diciendo y el gobierno no aprende, lamentablemente se cumple. Cuando se cumple un requisito con la OCDE o la Unión Europea, no hay que preocuparse, siempre se va a exigir otro nuevo. Cuando no es el intercambio automático de información, el fin de las acciones al portador, o BEPS, van a venir siempre con otro reclamo. Creo que a estas alturas no se trata solo de evitar el lavado de dinero o la financiación del terrorismo o las armas de destrucción masiva, o de evitar la evasión fiscal, sino que ahora se trata de evitar de manera pura y dura toda forma de competencia fiscal.

    La nueva iniciativa de la OCDE amenaza con castigar a las residencias fiscales, o peor, a las nacionalidades tipo pasaporte dorado para aquellas personas que deseen escapar de los infiernos fiscales. Los países de la OCDE quieren ser como el infernal Hotel California, se puede hacer el checkout cuando se quiera, pero no se puede ir de allí. En otras palabras, si no se quiere vivir en un infierno fiscal, la OCDE no quiere que se tenga el derecho de emigrar a otro país y aún más, nacionalizarse allá.

    Aparte de tratar a sus propios ciudadanos como activos, de una manera muy similar a Cuba o Colombia, que aunque se nacionalice de otro país, cuando un cubano va a Cuba o un colombiano viaja a Colombia, se le trata y se le exige como si todavía fuera un nacional del país del cual emigró, la OCDE está creando de hecho, una especie de Muro de Berlín fiscal. Diciéndole a los que quieran escapar del infierno, “no puedes irte”.

    La OCDE ahora arremete contra los países que hacen fácil a los inversionistas adquirir la nacionalidad en esos lugares; pero no sólo eso, arremete a los países que dan la residencia fiscal a los inversionistas. Eso sí, mientras no se sea miembro de la OCDE como los Estados Unidos, con su visa E 2, donde se invierte cierta cantidad de dinero, y bueno, se tiene visa de residente permanente fiscal. O Austria con su pasaporte Dorado donde le otorgan la ciudadanía a los inversionistas con pocos millones de inversión. Algo que en Panamá es bastante difícil ya que el proceso de tener residencia permanente y el de ser ciudadano son muy distintos.

    Pero eso no le importa a la OCDE, pronto estaremos en otra de sus listas, porque ahora en nombre de luchar contra la evasión fiscal, lo cual siempre ha sido una forma de proteccionismo, la OCDE muestra intenciones de decirle a los estados quiénes pueden ser sus residentes o sus ciudadanos.

    El informe de la OCDE, que no llega a ser lista negra pero es seguro que para allá va, deliberadamente confunde los esquemas de residencias fiscales pagadas con los esquemas de residencia migratoria por inversiones, que como hemos visto son prácticas que países como los Estados Unidos, Irlanda o Austria, practican. Pero nosotros somos los malos. Y esto es lo que pasa con una Cancillería que no existe.

    Pareciera que no existe ningún interés en defender el derecho de Panamá a decidir quiénes son sus inmigrantes y sus ciudadanos. Y el derecho de Panamá a atraer inversiones en el mercado global.

    Porque en el fondo la OCDE no solo busca evitar la evasión fiscal; busca realmente establecer un proteccionismo fiscal para evitar que la gente no lleve sus dineros de manera legal a otros países, impidiendo inclusive que la gente vote con los pies y emigre económica y físicamente a lugares donde la voracidad del Estado tenga límites. Un Muro de Berlín fiscal. Esta es una medida para que las economías menos competitivas de la OCDE no vean cómo sus activos, perdón, sus ciudadanos, emigren a economías más competitivas. Claro que por ahora nos incluyen a nosotros y no a los Estados Unidos con su visa E2, porque hasta los burócratas de la OCDE saben que no es buena idea provocar a Donald Trump. Por ahora se meten con nosotros, porque saben que nosotros no tenemos un gobierno con voluntad de defendernos.

     

  • El problema de la penalización de la evasión fiscal

    Panamá está en una encrucijada, la inversión extranjera directa ha caído, los activos líquidos han bajado, el desempleo aumenta y el crédito se contrae. Ante esto cediendo presiones de los organismos internacionales, el gobierno nacional busca penalizar la evasión fiscal.

    Las razones son dobles. La primera es que Panamá puede mostrarle al Fondo Monetario Internacional que evadir impuestos es delito en Panamá, y a la vez, mostrarle a la Unión Europea que podemos ahora acoger las solicitudes de investigar penalmente la evasión fiscal porque en Panamá también es delito.

    Sin embargo las presiones del Fondo Monetario Internacional parecen más enfocadas en hacerle un favor a los Europeos que en buscar aumentar las recaudaciones.

    Hay maneras de aumentar la recaudación fiscal en Panamá que no requieren la penalización de la evasión fiscal. Para empezar deben hacer el trámite fiscal más barato en tiempo y dinero, más sencillo y amigable a los usuarios. Mejorar la información fiscal que suele ser desconocida para los contribuyentes, reducir las tasas y simplificar los impuestos que son demasiado altos para que la gente los pague.

    Todo esto no se ha hecho. Sin embargo en lugar de darnos a elegir entre una zanahoria o un garrote, solo se nos muestra el garrote. Y lo que es mas preocupante, el hecho de que Panamá adquiera todo tipo de compromisos con la OCDE, el GAFI y el FMI en materia fiscal no nos quita el peso de encima, a cada cesión de terreno nuestra, se responde con nuevas exigencias. Y lo peor, el gobierno se ha ido comprometiendo a cumplir cosas pensando que con firmar nos van a dejar tranquilos, cuando no tenemos la capacidad institucional para cumplir con lo que firmamos y quedamos mal cuando nos piden un acuerdo de intercambio de información y no se da, bien por falta de capacidad, que es vista por Francia y otros de nuestros críticos como falta de voluntad en cumplir lo pactado.

    El tema es que penalizar la evasión fiscal, es un grave error conceptual,  aunque en el borrador de proyecto de ley está escrito que es para personas que ganen más de un millón de dólares al año para caer en el monto a evadir penalizable. Esto significa que el grueso de los contribuyentes en Panamá por ahora no se ven amenazados por la persecución penal de la evasión fiscal, pero una vez que nos acostumbremos a que el Estado penalice la evasión fiscal es cuestión de tiempo para que gobiernos sucesivos bajen el monto perseguible penalmente. Y todos recordamos que en Panamá existe una tradición de usar la evasión fiscal como un instrumento para perseguir opositores políticos. Que el actual gobierno no lo haya hecho no implica que un gobierno anterior no lo hizo, y que un gobierno futuro no lo vaya a hacer.

    Si al Fondo Monetario Internacional realmente le interesara aumentar la recaudación fiscal para el gobierno de Panamá, tendría que sugerir otras medidas. Al FMI lo que realmente le interesa es que Panamá pueda colaborar con los gobiernos Europeos en la persecución penal de la evasión fiscal sin mirar los efectos institucionales y políticos que esto pueda tener en Panamá.

    Porque simplificar los trámites y bajar los impuestos podría lograr aumentar la recaudación sin recurrir a medidas penales. Muchas personas evaden impuestos no porque no quieran sino porque son demasiado caros. Y están los temas tecnológicos e institucionales. Pero está claro que el FMI vela más por los intereses de la Unión Europea que por los de Panamá…. Y pareciera que nuestras autoridades hacen más o menos lo mismo.

  • Hablamos con Saifedean Ammous de la dolarización, el patrón oro y el Bitcoin como moneda de futuro

    El ingeniero, economista y profesor Saifedean Ammous es toda una eminencia en el estudio del dinero. Desde hace años, sus publicaciones sobre el auge de la tecnología blockchain y del Bitcoin le han convertido en un gurú de cabecera para quienes consideran que estos nuevos desarrollos están llamados a cambiar de raíz el sistema financiero. GCC Views ha hablado con él con la mirada puesta en las lecciones que puede extraer Panamá a la hora de abrazar estas innovaciones.

    De igual modo que hubo un “patrón oro”, su nuevo libro plantea la existencia de un “patrón Bitcoin”. ¿Por qué?

     Porque creo que estamos ante un cambio de paradigma que está llamado a alterar de manera significativa la forma en que organizamos el dinero. Durante el último siglo, los sistemas monetarios han sido nacionalizados y centralizados. La planificación no es buena en ningún ámbito de la economía, de modo que tampoco lo puede ser en el caso de la moneda. De hecho, crisis como la que hemos sufrido en la última década nos recuerdan que el sistema actual tiende a la inestabilidad, la fragilidad, el exceso de deuda, etc.

    Nassim Taleb firma el prólogo de su libro. ¿Qué puntos de encuentro hay entre sus trabajos y el pensamiento del autor de El cisne negro?

     La clave para que la economía de mercado funcione es que el mercado pueda actuar en libertad y sin distorsiones. El problema es que el intervencionismo difumina responsabilidades, “rescata” a quienes lo hacen mal, castiga a quienes lo hacen bien… Por eso Taleb insiste tanto en que los actores económicos tienen que “jugarse algo” (en inglés, skin in the game). No solo comparto esta forma de ver las cosas, sino que considero que el “dinero blando” que domina en la actualidad es el causante de muchos de los males que describe Taleb. La expansión crediticia y la pirámide de deuda distorsionan el mercado y evitan que el mercado funcione correctamente. Un sistema monetario descentralizado, como el que introduce Bitcoin, cambia ese paradigma, puesto que supone el regreso al “dinero fuerte”.

    El oro fue, por mucho tiempo, el sistema predilecto de quienes defienden tesis similares a la suya.

     Creo que articular el sistema monetario alrededor del oro fue una gran conquista de la humanidad. El siglo XIX fue el siglo del oro y, por espacio de cien años, las guerras fueron escasas, la economía experimentó un fuerte crecimiento y los inventores y empresarios desarrollaron innovaciones que cambiaron para siempre nuestras vidas. Pero el éxito del oro favoreció su centralización, puesto que la naturaleza física de este y todo metal precioso exige una serie de servicios paralelos que, por economías de escala, terminan reduciendo la fragmentación de su mercado. Hay que asegurar el oro, custodiarlo, transportarlo, etc. Por esa vía, los gobiernos pudieron aumentar progresivamente su control sobre el sistema monetario, de modo que en el siglo XX se produjo un abandono paulatino de dicho estándar. Bitcoin ayuda a superar ese problema, por su naturaleza digital y su tecnología descentralizada. Por eso dejé de creer que el retorno al oro era necesario, porque Bitcoin y el blockchain han creado una alternativa superior.

    En países como Panamá no hay banco central. ¿Qué opinión le merece este tipo de arreglo?

     Bajo un sistema de este tipo, la moneda no está sujeta a los vaivenes políticos locales, lo cual es un cambio a mejor. Aunque no es el mismo sistema, también en Ecuador vemos que se ha polarizado la economía con resultados razonablemente buenos. Sin embargo, no es un sistema perfecto, porque las decisiones monetarias que se toman en Estados Unidos sí tienen implicaciones para la economía panameña. Por eso es importante apostar por un paradigma descentralizado como el que ofrece Bitcoin.

     Hay muchas criptomonedas, ¿solo Bitcoin responde a esa necesidad?

     La verdad es que la clave radica en su protocolo. Es neutral, nadie lo controla. Se apoya en una compleja estructura que asegura dicha estructura descentralizada. No en vano, ni siquiera sabemos quién es el nombre que se esconde detrás de Satoshi Nakamoto, el pseudónimo empleado por la persona que desarrolló el código que dio pie a la aparición de esta moneda. Estamos, pues, ante el producto de la acción humana. La innovación de un emprendedor, al servicio de millones de personas. Sin embargo, el problema con las demás criptomonedas es que han sido creadas por una u otra autoridad, de modo que no hablamos de sistemas neutrales y descentralizados, sino que estamos ante paradigmas monetarios en los que sí se puede identificar una fuente de poder. El mercado lo reflejará y, con el paso del tiempo, Bitcoin seguirá en pie pero muchas criptodivisas caerán.

    La privacidad es otro argumento poderoso para sumarse a la “revolución” de las criptomonedas.

     Los gobiernos quieren controlar cada una de nuestras operaciones y transacciones. Por eso es importante que Bitcoin ofrezca un mayor nivel de privacidad. Esto no significa que no deje huella, porque obviamente sí la deja. Pero sí es evidente que hablamos de una tecnología que permite frenar el continuo avance de los Estados sobre la privacidad de las personas.

    El volumen de transacciones registradas en Bitcoin superó en 2017 la barrera de los 100 millones anuales. ¿Se generalizará su uso? ¿O su avance se producirá de otro modo?

    No me preocupa tanto el número de transacciones. Ahora mismo son 300.000 diarias, creo que puede multiplicarse hasta tres millones en los próximos años. Más relevante aún es el valor de esas transacciones, que en mi opinión irá a más. También pienso que el mercado de transacciones vinculadas al Bitcoin va a explotar de forma exponencial. No me preocupa tanto el pago bidireccional, sino la capacidad del Bitcoin para engrasar un nuevo sistema de pagos, con más y más personas anclándose directa o indirectamente al Bitcoin, como en su día ocurría bajo el patrón oro.

  • Cuentos Chinos, el caso de Zambia

    Ahora que esta de moda que los gobiernos irresponsables y gastadores se endeuden con los chinos porque ya no pueden endeudarse con los banqueros con el aval del Fondo Monetario Internacional, será bueno que veamos el ejemplo de otros países como Paquistán, Siri Lanka, Somalia, las Maldivas, y Venezuela para darnos cuenta que endeudarse con China es aún peor que endeudarse con los socios del FMI. El FMI nos va a pedir por ejemplo que penalicemos la evasión fiscal, pero los Chinos nos van a pedir la soberanía que tanto nos ha costado.

    El caso de Zambia es típico. El país contrajo deudas tan grandes que no puede pagar, por lo que está cediendo la titularidad de sus infraestructuras de transporte y energía, sus canales de televisión y el poder sobre la minería a empresas chinas como garantía de pago.

    La cadena de televisión ZNBC ahora pertenece a China. Zambia debe a China proyectos de construcción que le cuestan el 15% del presupuesto. Los chinos pueden decomisar activos si no se cumplen con los pagos. La deuda publica de Zambia pasa del 54% del PIB. Al final muchos países Europeos han suspendido los créditos y ayudas a Zambia porque sospechan que pueden ser usadas para pagar deudas.

    El partido de oposición de Zambia ha logrado victorias, el PF ha hecho suyo el discurso anti chino.

    Sin embargo en el gobierno se enamoró también del dinero chino. Ahora existen los rumores de que el Aeropuerto Internacional, un canal de televisión y la compañía eléctrica están en la mira del gobierno Chino. El gobierno niega estos rumores. China ha invertido mas de dos mill millones de dólares en Zambia, en minería, vivienda, servicios y agricultura. El Fondo Monetario advierte que el país se encuentra en riesgo de sufrir un estrés por la deuda. Sin embargo el gobierno lo niega.

    Según el gobierno se trata de una campaña para romper la amistad de Zambia con el gobierno chino usando el tema del Colonialismo como excusa. Que el espectro de la deuda se usa como excusa para crear miedo a un nuevo colonialismo. Y que los que practicaron el colonialismo antes no tienen derecho a criticar a los chinos.

    Chinese President Xi Jinping (2nd R) poses for photos with Zambian President Edgar Lungu (2nd L) at a welcome ceremony in Beijing, capital of China, March 30, 2015. (Xinhua/Rao Aimin)

    Los críticos dicen que los chinos tienen todo el derecho del mundo a invertir en Zambia, como cualquier otro inversor extranjero, pero que los acuerdos con el gobierno tienen que ser conocidos y transparentes.

    Los chinos dicen que sus objetivos no son coloniales, que China nunca ha sido ni será un país colonialista. Pero está claro que hay algo anormal. Un prestamista normal presta el dinero y luego se sienta a esperar que se le pague con intereses; no le dicen cómo se deben operar sus negocios o en qué debe trabajar para que se le pague, y los chinos hacen precisamente esto. Toman las decisiones financieras críticas en las empresas a las que les prestaron. O piden concesiones territoriales estratégicas.

    Y es aquí donde está la precaución para Panamá. No se trata de ser paranoicos con los chinos, sino mas bien precavidos. China tiene sus intereses y en el caso de Panamá tenemos los nuestros. Los chinos nunca han sido colonialistas en el pasado, esto no implica que no puedan serlo en el futuro.

    Cuando alguien ofrece dinero con términos demasiado ventajosos, para proyectos dudosos económicamente hablando, podemos decir que podemos caer en una trampa.

    Como ciudadanos debemos exigir al gobierno transparencia en las relaciones con el gobierno chino y con cualquier otro gobierno. Y en el tema de los terrenos de la embajada, ya empezamos mal, cediendo un puesto estratégico en la entrada del Canal a un país que no se ha comprometido a respetar la neutralidad del mismo.

     

  • La banca en el 2018, ¿estamos listos para los retos?

    Todo el mundo sabe que abrir una cuenta en los Estados Unidos toma menos tiempo que en Panamá, por algo los activos líquidos del Centro Bancario se están mudando a los Estados Unidos en los últimos dos años. La única ventaja comparativa era el secreto bancario y la privacidad corporativa. Y eso se perdió. Ahora no tenemos más ventaja comparativa y aquello de que es más fácil visitar a Panamá porque no han visas. Mientras tanto en los Estados Unidos, el país del dólar, con un mejor sistema judicial y con menos requisitos para abrir cuenta se dan los siguientes desarrollos:

    1. Reforma fiscal: los impuestos a los bancos y empresas han bajado, ahora ya es rentable para muchas multinacionales y bancos mover sus negocios a los Estados Unidos.
    2. El Fintech llegó para quedarse. El blockchain, Zelle, la nube bancaria, el uso de estas tecnologías para abreviar «conoce a tu cliente», el uso de bots y de inteligencia artificial para predecir las necesidades de los clientes y detectar movimientos sospechosos.
    3. Las API y el uso de teléfonos móviles serán cada vez más importantes.
    4. La ciberseguridad y el manejo de datos tienen que mejorarse, así como las políticas de manejo de riesgos serán claves.

    Ante todos estos retos, pareciera que la banca local y la autoridad regulatoria están más preocupadas por calmar la tormenta desatada tras los Panamá Papers, que en ser competitivos internacionalmente; y esto se refleja en una caída de los activos líquidos del 20%.

    La tecnología va a romper el mundo financiero actual, según en Foro Económico Mundial. Sin embargo no vemos que estemos haciendo el trabajo para ponernos al día.

    Entre las tecnologías en las que tenemos que ponernos al día, está la inteligencia artificial que permitiría que los bancos mejoren sus operaciones y el servicio al cliente. Para KPMG la inteligencia artificial es la tecnología en la cual los bancos se tienen que concentrar más. Las razones, es que es ahora mucho más fácil saber los gustos de los clientes, dar un trato más personalizado y eventualmente estableciendo servicios de voz artificial.

    Las API van a acelerar los servicios financieros y es una de las áreas más importantes para las fintech, y uno de los puntos más importantes que los bancos tienen que desarrollar. Se calcula que la mitad de los bancos tier 1 y tier 2 tendrán para fin de año por lo menos 5 APIs.

    La banca en Línea y la banca de teléfono móvil va a ser muy importantes en el futuro, pero todavía no han crecido lo suficiente. En los Estados Unidos se calcula que uno de cada cuatro clientes usa la banca en línea o móvil, y que eventualmente las sucursales bancarias físicas van a desaparecer o reducirse gradualmente.

    Las criptomonedas funcionan, pero su valor cayó fuertemente comparado con el año pasado. La causa principal fueron los factores regulatorios y el miedo a las futuras regulaciones han hecho que las criptomonedas pierdan el valor que tenían el año pasado. Y la gente se pregunta hasta qué punto hay una burbuja, y la vulnerabilidad al hackeo y a los robos. Pero las presiones vienen de China, Corea del Sur y los Estados Unidos. Por lo tanto el uso de medidas de seguridad con blockchain ha aumentado.

    El problema actual es que en Panamá estas cosas no se están discutiendo con la intensidad necesaria y ya es hora que se empiece a hablar de ello.