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  • De Martinellis y billetes de a uno

    El gobierno anuncia que por fin, en Octubre, van a empezar a llegar los billetes de a uno. Esto es una gran noticia, porque francamente existe una razón por la cual los chinos, gente muy práctica, hace siglos inventaron el papel moneda.

    Las monedas metálicas son un dolor de cabeza; es cierto que pueden ser eternas, he visto monedas de hace siglos en buen estado, pero pesan, hacen ruido y las máquinas expendedoras de bebidas, alimentos, recarga de tarjetas del metro y metrobus no las aceptan. Luego existe el problema de que los turistas reciben en cambio monedas de un balboa que no son convertibles fuera de Panamá en nada, lo cual significa de facto un encarecimiento de las compras que hacen en Panamá porque el vuelto no vale nada. El tema de los Martinellis es que el estado, para obtener una ganancia pequeña, comparada con el presupuesto por señoreaje, hizo reemplazar los billetes de dólar con Martinelli, que acuñó 40 millones, y luego peor con Varela, que acuñó 60 millones, para volver a obtener algunas pequeñas ganancias para el estado en Señoreaje. Esto creó en la calle un interesante experimento de teoría monetaria corroborando la Ley de Gresham.

    Hablemos primero de la Ley de Gresham.

    La Ley de Gresham, llamada así en honor de un Banquero inglés del siglo XVI, dice que cuando en un mercado coexisten dos monedas distintas, una buena, con mayor valor estable, y otra mala, con tendencia a devaluarse, la gente paga con la moneda mala, y atesora la moneda buena, lo cual hace que la moneda mala saque de circulación a la buena. Herbert Simon, premio Nobel, hizo estudios sobre la ley de Gresham, y concluyó que los asuntos estructurados sacan de atención a los no estructurados. Las cosas para las cuales se tiene que cumplir un horario o listas estrictas tienen más atención que aquellas para las cuales no existen horarios fijos y planes estructurados. A éstas se les responde con un “quizás”, “de repente más tarde”, “la otra semana”. Los pagos suelen ser asuntos estructurados, y pagarlos con la moneda menos deseable mata dos pájaros de un solo tiro.

    En cambio las incertidumbres con respecto al futuro, son asuntos no estructurados para los cuales ahorrar se convierte en un hábito cultural, y para ahorrar, bueno, es mejor usar una moneda que la experiencia demuestre que no va a cambiar de valor demasiado en el futuro. O sea la moneda buena. Mientras, para las actividades estructuradas de la vida, se usa la moneda mala que se sabe que tiene más posibilidad de perder valor en el futuro.

    La experiencia de Argentina, de Venezuela, dice que cuando la moneda se devalúa rápido, la gente prefiere usar la moneda local para los negocios diarios, y reservar los dólares y el oro para los grandes negocios eventuales, como comprar una casa.

    Volvamos a Panamá. Si bien es cierto que el acuerdo monetario de 1904 mantiene una paridad dólar/ balboa, la misma no surge simplemente porque la ley lo dice, sino porque Panamá, para acuñar cierta cantidad de moneda fraccionaria en balboas debe hacer un depósito en dólares en el Tesoro Norteamericano. Pero esto aunque sea cierto crea cierta incertidumbre a futuro. ¿Podrán gobiernos futuros hacer este depósito para sostener la paridad? ¿Son las monedas de balboa tan deseables de tener si solo se las puede usar localmente? ¿Qué es más cómodo de portar, monedas metálicas grandes o billetes? ¿Cuál moneda tiene más aceptación en una economía que usa muchas máquinas vendedoras, la metálica o el billete? ¿Cual tiene más aceptación en el extranjero, el balboa metálico de Martinelli o el billete de Dólar del Tesoro de los Estados Unidos? En fin, ¿cuál moneda es más deseable tener a largo plazo, el balboa metálico o el dólar americano?

    La respuesta la está dando en la calle el consumidor. Porque al final las monedas son artículos de consumo, y se aprecian por su utilidad para conservar y transmitir el valor, y por su utilidad como medio de intercambio. Y al final ¿cuál escoge el consumidor como más deseable y como menos deseable? El consumidor ha votado y ha deseado que las monedas de balboa son menos deseables que los billetes de a dólar. Ley de Gresham de nuevo. Así que los billetes de dólar han desaparecido de la calle y las monedas de un balboa son las monedas de uso común. Esta Ley no falla.

    Y por favor, no le echen la culpa a los venezolanos, como hacen ciertos grupúsculos xenofóbicos pagados por uno de los creadores de este fenómeno ( y su Caballo de Troya en otro partido) de decir que “no hay dólares en la calle porque los venezolanos lo mandan para fuera”. Para empezar, el dinero que mandan los venezolanos para afuera no son dólares de billetes sino unos y ceros en la memoria de computadoras. Los dólares físicos son depositados como remesas, y la casa de transferencias los convierte en unos y ceros. Los billetes físicos se quedan en Panamá e ingresan al sistema bancario, el cual los guarda. Por ahora los cajeros bancarios usan billetes de a dólar de 5 en adelante. Ley de Gresham de nuevo.

    Vemos como positivo que el nuevo gobierno haya decidido parar el relajo, y reducir poco a poco los 100 millones de monedas de balboa que circulan en la actualidad. No es lo ideal que dólares y balboas coexistan, nos parece un gradualismo equivocado e idealmente deberíamos dejar de acuñar monedas nacionales, volviendo a la libertad monetaria de la Constitución de 1904. Pero por ahora, la medida tomada es una vuelta a la seriedad que no podemos dejar de aplaudir.

  • Un aviso para Nito. Macri o el resultado del continuismo

    Argentina tiene un curioso sistema de Primarias, instaurado por el Kirchnerismo… donde en lugar de que los partidos políticos hacen primaras internas para elegir los candidatos, estas primarias actúan como una segunda vuelta adelantada, donde los partidos eligen sus candidatos en una elección simultánea, donde los que no pasan de cierto umbral lo pueden competir. En otras palabras, es una especie de segunda vuelta adelantada donde fuerza a un bipartidismo artificial. Donde los candidatos milagrosos que tienen poco voto partidista pero si una posibilidad de lograr un elevado voto independiente no tienen oportunidad. El número de 1.5 reglamentario es para entrar en la papeleta. Los que no pasen de esta cifra no pasan a la segunda vuelta. El resultado final es que el dúo Peronista Fernández y Fernández, donde Cristina Fernández, pese a todas sus acusaciones de corrupción, es la candidata a vicepresidenta, sacó el 47% de los votos, mientras que el dúo oficialista Macri y Pichetto, solo llegó al 32% de los votos. De seguir esta tendencia, es posible que Cristina Fernández vuelva al poder como vicepresidenta en las elecciones de Octubre.

    Y la culpa es de Mauricio Macri…. Macri heredó una economía argentina donde un tercio de la población sostiene a dos tercios de la misma que trabaja en el Estado o vive de subsidios del Estado. Donde las actividades productivas están gravadas con impuestos tales que si la carga fiscal fuera cumplida a cabalidad y nadie evadiera impuestos, se terminaría pagando en impuestos más de lo que se genera en ingresos brutos. Un país que pese a su elevada carga fiscal, sufre de déficits crónicos, que motivan elevadas tasas de inflación y problemas de deuda externa, incluyendo las amenazas crónicas de default.

    Argentina fue uno de los países más ricos del mundo per cápita   hace 100 años (o el número uno con correcciones actuales), pero ahora lejos de ser un país rico, una Australia o Canadá hispanoparlante, es superado en renta per cápita por países como Panamá, Chile y Uruguay en la región. Desde 1930 y peor aún, desde la llegada del Peronismo, Argentina ha caído en el surrealismo económico, la presunción de que el sentido común económico no se les aplica a ellos, una especie de Venezuela a fuego lento. Donde el caos económico no llegó de golpe de la mano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sino que ha sido un proceso a fuego lento, de unos 80 años, donde gobiernos peronistas, gobiernos militares, gobiernos del partido radical, se han ido intercambiando el poder, de manera medio pacífica o violenta, pero nunca se han atrevido a cambiar de curso.

    Un país donde políticas como la substitución de importaciones, los impuestos a las exportaciones, las expansiones monetarias crónicas, que crean una inflación crónica que en los años 80s llegó a la hiperinflación. Un país que tiene crisis económicas serias cada 15 años, y que está seriamente en amenaza de default todo el tiempo. Un país donde los sindicatos peronistas y los que viven de las dádivas estatales controlan la calle. Un país que sigue teniendo las mejores universidades de América Latina junto con México y Colombia (pareciera que en todos estos casos tener las mejores universidades no ayuda mucho al país) pero que es incapaz de producir un pensamiento económico que no sea justificar las políticas populistas del poder. Un país que culturalmente fue líder en la región junto con México, pero ya no lo es pese tener mucha gente inteligente.

    Macri pudo haber cambiado todo esto cuando llegó al poder en el 2015, pero optó la política del gradualismo. O sea, evitar cambios radicales del modelo peronista de los esposos Kirchner, y peor aún, al no hacer cambios radicales, se continúa de hecho con las políticas más irracionales e irresponsables del gobierno anterior. Pero esta vez con “cariño” o con “rostro humano”. El resultado es que no se satisface a nadie. Para los populistas que siguen viviendo de las transferencias de riqueza de los sectores productivos, no es lo mismo que el populismo verdadero. Para los sectores productivos, la sangría de recursos continúa. Y la economía sigue decreciendo, mientras que los problemas se agravan. El gradualismo implica tener que seguir por un tiempo las políticas del gobierno anterior, validándolas de alguna manera, mientras poco a poco se arreglan las cosas. El problema es que es muy probable de que acabe el tiempo antes de que se puedan arreglar las cosas. Y eso es lo que le ha pasado a Macri, entre las políticas de choque los primeros 100 días y el gradualismo, eligió el último. Y la economía siguió empeorando, y las bombas que dejó Cristina Kirchner le estallaron en la cara.

    La lección para Nito Cortizo es clara…. si mantiene el gradualismo para cambiar los errores de las administraciones Martinelli y Varela, es muy probable que los cambios no se vean a tiempo, y tengamos una nueva presidencia de Ricardo Martinelli en el 2024. La única solución es huir hacia adelante y hacer los cambios y reformas antes de que sea demasiado tarde.

  • La cordura regresa al MEF

    Héctor Alexander tiene una taréa titánica. 10 años de ministros de economía de tendencia panameñista y dos presidentes botarates han dejado a las finanzas en un estado lamentable.

    Por ahora el nuevo ministro tiene el reto de volver a sanear las finanzas públicas, como lo estaban cuando dejó el puesto. Y ya hay indicios que demuestran que se busca algo de seriedad en el manejo de las finanzas públicas. Para empezar, hay voluntad de pagar las deudas del estado con sus suplidores. En otras palabras, los gobiernos anteriores tenían la mala costumbre de ordenar proyectos de obras públicas, para luego demorar el pago indefinidamente, agilizándolo a cambio de una rebaja o del pago de “comisiones” a intermediarios, usualmente operadores políticos en una orgía de corrupción.  Para hacer esto se han tenido que emitir bonos por dos mil millones de dólares. La mayor emisión de bonos de Panamá, la demanda llegó a alcanzar 5 veces lo que Panamá emitió.

    Con esto se espera terminar 8 años de déficits presupuestarios, pagarle lo que el estado debe a los suplidores y poner a andar obras de mantenimiento de infraestructura. Si bien no soy muy amigo de la deuda pública, a veces hay que endeudarse para sanear las finanzas hasta tomar medidas más permanentes. Esperemos que esta sea la intención del actual gobierno, y por ahora no dudamos de la buena intención.

    Otra medida saludable es detener la circulación de balboas. El balboa, hasta que Ricardo Martinelli llegó, había sido una moneda ficticia con paridad al dólar. Y sólo circulaba en forma de moneda fraccionaria en pequeñas cantidades. El problema de la acuñación de balboas en masa, primero por RIcardo Martinelli y luego por Juan Carlos Varela, es la cantidad de unidades monetarias; y de hecho, Varela planeaba acuñar cientos de unidades monetarias, por lo que ya no solo el Balboa es una moneda ficticia para propósitos monetarios, sino que empezaba poco a poco a comportarse como una moneda real, poco deseable, porque a diferencia de los dólares, no son convertibles en el extranjero a otra monedas, son incómodas de portar, no existe una política de cambio oficial ni un Banco Central. No la aceptan la mayoría de las máquinas, que solo aceptan dólares. Las pingües ganancias en señoreaje y los ahorros de transporte de dólares viejos no justifican todos estos inconvenientes. La ley de Gresham empezaba a aplicarse en Panamá, la moneda mala desplaza en el uso corriente a la moneda buena. Los billetes de un dólar empezaban a escasear, y habían personas que empezaban a vender billetes de un dólar a 1.25 monedas de balboa, una devaluación de hecho. Amazon y Pay Pal empezaron a cobrar en balboas y le adjudicaron un valor real de 0,95 balboas por dólar.

    Todas las molestias citadas no justifican la existencia de las monedas de un balboa, pero todavía, Varela pensaba emitir monedas de 5 y 10 balboas. Unos irresponsables totales y completos, el ex presidente y su equipo de trabajo. ¿Se imaginan el efecto que hubiesen tenido estas sobre los cajeros automáticos?  ¿Cuál hubiera sido la postura del Fondo Monetario Internacional? Existe una razón por la cual los chinos inventaron el papel moneda. Existe una razón por la cual existen políticas de emisión monetaria y de cambio. Panamá en 1904 tomó la decisión correcta de no tener Banco Central y moneda de curso forzoso. Las medidas de Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela iban en la dirección contraria. El ministro Alexander sabe que se estaba llevando la no política monetaria de Panamá por caminos muy peligrosos y ha decidido suspender el experimento.

    Y también ha dado mensajes muy claros sobre la contención del gasto público y la necesidad de fomentar el ahorro para luego poder invertir lo ahorrado, en un giro radical contra el populismo y el despilfarro que se sostienen sobre la falsa creencia de que el gasto es el que estimula la economía.

    Todavía no queda claro sobre qué va a pasar con los impuestos, por ahora no hay aumentos ni moratorias fiscales;  ni qué va a pasar con el Seguro Social. Pero es un buen comienzo y hay que aplaudirlo.

  • ¿Austeridad o aumento de impuestos?

    El nuevo gobierno se encuentra con una realidad económica poco envidiable. Los dos gobiernos anteriores endeudaron al país probablemente hasta más allá de los 30 mil millones de dólares si tenemos en cuenta todas las deudas del sector público y los “llave en mano”. El nuevo gobierno se topa con que los gobiernos anteriores jugaron a dejar el tema del programa de Invalidez, Vejez y Muerte al siguiente gobierno por 10 años y ya ahora no se puede postergar más la reforma; se encuentra que hay que reformar la educación , la salubridad y la seguridad. Quiere pagarle a los proveedores y usar el programa Manos a la Obra para reactivar la economía. Pero no hay dinero. A Laurentino Cortizo le quedan pocas opciones, puede pedir prestado, seguro de que las calificadoras y los bancos nos van a seguir prestando hasta que estemos como Grecia.

    Las otras opciones son, subir impuestos e inflar la moneda. Por ahora no podemos inflar la moneda,  aunque la existencia de los «martinellis» y su extensión empieza a preocupar; de hecho ya vemos como ciertos servicios empiezan a cambiar los balboas a 0.95 balboas por un dólar americano. Por primera vez el balboa es algo real así como la inflación monetaria gracias a que Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela no entienden que acuñar moneda por señoreaje es emitir moneda. No hay barreras mágicas entre acuñar monedas metálicas o imprimir papel moneda. Estamos acuñando balboas, esperemos que el gobierno entrante pare esta locura.

    Lo que queda entonces, si no se puede endeudar más o devaluar más nuestros ahorros y salarios, es subir impuestos o cortar gastos.

    Algunos proponen subir impuestos, total esa es la moda en los USA y en Europa. El problema es que subir impuestos, como si estuviéramos en los Estados Unidos o Escandinavia no va a funcionar. Mientras las personas vean a personajes como ciertos diputados del partido del gobierno en la Asamblea, la gente se seguirá preguntando si realmente vale la pena subir los impuestos solo para ver que la mayor recaudación, de haberla, se perderá en corrupción, subsidios clientelistas, planillas, contratos de alquileres a amiguetes. En otras palabras, es dudoso que los panameños estén dispuestos a pagar más impuestos, mientras vean que el dinero de los mismos no se destina al bien común sino a alimentar un monstruo burocrático, de corrupción, impunidad, clientelismo, populismo, y demagogia.

    En consecuencia, para poder justificar políticamente un alza de impuestos, la gente tiene que ver el resultado de esos impuestos. Los europeos pagan impuestos altos, porque están viendo que realmente se obtiene un beneficio colectivo de estos impuestos. Los norteamericanos que ven como parte de estos impuestos termina en subsidios clientelistas y en operativos militares de dudosas intensiones, están un poco menos dispuestos a pagar impuestos. Los latinoamericanos todavía más. Cuando vemos que tenemos un estado que no vale los impuestos que pagamos por él, y además es caro y complicado pagar impuestos, tratamos de eludirlos y usar ese dinero en cosas más productivas.

    En otras palabras, no nos gusta seguir engordando al monstruo. Y tenemos razón.

    Laurentino Cortizo debe empezar por cortar la grasa y matar al monstruo, racionalizando el gasto público. Luego podremos hablar de sacrificios. La gente no quiere que en una recesión económica le saquen un centavo más de sus ingresos en impuestos, y que se los quieran subir mientras siguen robando a manos llenas y los ladrones siguen impunes, es un insulto doble. El gobierno tiene que pensar en controlar los gastos en planilla y subsidios, y no solo los subsidios populistas a los pobres sino los subsidios mercantilistas a los empresarios. El gobierno debe pensar en retomar las privatizaciones, como la de los correos, la del IDAAN y aunque se opongan las personas más ricas de Panamá, la de los Aeropuertos Internacional de Tocumen, Rio Hato, David, y Panamá Pacifico, haciéndolo de manera separada para que puedan competir entre si. En otras palabras, el gobierno no debe hablar de subir impuestos, si antes no corta gastos, vende activos, y suprime la corrupción y la impunidad. Esperemos que siga este camino.

  • La tónica de los 100 primeros días

    El nuevo presidente de Panamá es un político relativamente veterano, lo cual es bueno porque uno sabe que no se va a salir con locuras o improvisaciones, pero también se sabe que viene con el equipaje de la política tradicional. O sea con los compromisos y consensos con los demás miembros de su partido, que incluyen diputados cuestionables y políticos de todos los signos, porque el PRD tiene desde liberales hasta excomunistas y chavistas, y se jacta de ser socialdemócrata. Así que el presidente tendrá que hacer un equilibrio. Esto no siempre es malo, porque Ricardo Martinelli no tenía que buscar compromisos con nadie, y sabemos cómo terminó la historia, y Juan Carlos Varela solo buscaba compromisos cuando estos significaban problemas para él aunque no para el país.

    A pesar de que The Economist define a Nito Cortizo como “the bland and sensible choice” o sea aburrido y sensato, su discurso fue corto y entretenido, buscando demostrar una pasión que sus críticos dicen que no tiene. Para empezar, a un PRD que por mucho tiempo tuvo el nacionalismo canalero de la quinta frontera como su norte, que pareció haber perdido debido a que el tema canalero ya se arregló y el canal tiene 20 años de ser panameño, trata de crear un nuevo foco político, que es la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la sexta frontera. Somos el sexto país más desigual del mundo, y necesitamos oportunidades para todos, ley y orden. Que Panamá perdió una década en desarrollo institucional, lo cual es cierto, y de hecho se retrocedió una década en el manejo de las finanzas públicas. En eso Laurentizo Cortizo tiene razón, aunque sería bueno saber si entiende la profundidad del daño realizado. La evidencia empírica demuestra que las economías dirigidas no son las mejores para fomentar la igualdad, ya que suelen transferir recursos hacia los grupos poderosos, y por lo contrario, las economías inclusivas son las que tienen más igualdad al tener un estado de Derecho que garantice la igualdad ante la Ley, la igualdad de oportunidades, la inclusión institucional, y se pase de una economía extractiva a una inclusiva según la definición de Douglas North.

    Nito Cortizo habla de cinco Panamás, el moderno que más bien podemos llamar el internacional, el que está insertado de lleno en la economía global. El de los barrios y la clase media, cuya inserción en la economía global es solo a medias, el rural que es todavía menos insertado en el mundo globalizado y el de las comarcas que por razones culturales y legales vive en un mundo aparte, congelado y que es una fábrica de pobres. Integrar estos cinco Panamás va a ser un reto importante. Sobre todo cuando el clientelismo y la xenofobia parecen tener influencia en los barrios y la clase media, y el aislamiento y el proteccionismo en el mundo rural y las comarcas.

    En su discurso dejó claro que el Estado de derecho, la competitividad, la educación serán puntos importantes así como el más vago combate a la pobreza. Y dejó claro que el clientelismo y la erosión de la separación de poderes, fueron parte del legado de los últimos 10 años. E hizo un llamado a que el Ministerio Público y el Órgano Judicial hagan su parte; la pregunta que nos podemos hacer es, ¿la harán? ¿Qué pasa si estos se niegan a cumplir su parte?

    En los primeros 100 días, pretende presentar un proyecto de Reformas Constitucionales, ¿qué tan serias serán? Reformas a la ley de Contratación Pública. Hacer los pagos a los proveedores atrasados, ¿habrá el dinero?  Poner en marcha un plan de Obras Públicas, ¿habrá el dinero?  Rebajas de impuestos para reactivar la construcción y una ley de Leasing inmobiliario lo cual está bien y extender la cobertura de la ley de interés preferencial, esta última es una transferencia de recursos de la clase media a la Capac en nuestra opinión. Promover las inversiones extranjeras mediante PRO PANAMA y mediante la Unidad de Competitividad de los Servicios Internacionales. Todo esto está muy bien y es algo que hace tiempo había que hacer. También se busca crear el Banco de Oportunidades; en lo personal somos un poco escépticos sobre las bancas estatales, que terminan siendo focos de corrupción y clientelismo, AMPYME por ejemplo empezó bien y termino en clientelismo puro y duro. Y crear el Ministerio de Cultura, lo cual significa que el INAC se sentará en el gabinete como en muchos países.

    Así, entre medidas sensatas para aumentar la competitividad y medidas entre keynesianas y ofertistas para estimular a la construcción, prometemos pasar los primeros 100 días.

    Se le quedaron en el tintero algunas cosas, como si cree en derechos de propiedad, economía de libre mercado para todos o qué se va a hacer con la burocracia más allá de una austeridad moderada que si se prometió. En los próximos meses lo sabremos.

  • Panamá, Unión Europea y GAFI

    El anuncio de la inclusión, nuevamente de Panamá en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) de países que presentan deficiencias estratégicas en la lucha contra el blanqueo de capitales y el financiamiento del terrorismo ha sido recogido por la prensa europea.

    El GAFI, con sede en Paris y presidido actualmente por E.E.U.U. tiene 36 miembros (34 países y dos organizaciones regionales, Comisión Europea y Consejo de cooperación del Golfo).

    La presencia de Panamá en la lista de gris de GAFI no es un hecho aislado de lo acontecido el 13 de febrero pasado, cuando la CE propuso una lista negra de 23 países o territorios de “alto riesgo” de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. Entre los siete nuevos nombres, figuraban Panamá, Arabia Saudita y cuatro territorios estadounidenses.

    Días después, los gobiernos de la Unión Europea (UE) tumbaron formalmente la lista negra elaborada por Bruselas, aduciendo que el proceso utilizado no incentiva «activamente a los países afectados a adoptar medidas decisivas» y además no respeta el derecho de éstos a «ser escuchados», según un comunicado. El gobierno panameño rechazó la medida y llamó al embajador a consultas.

    Pero en realidad, lo que propició la eliminación de la lista negra de la CE fueron las duras criticas que despertó tanto de Washington como de Riad, denunciando “una decisión políticamente motivada”. “Pienso que es bochornoso la manera como este asunto ha sido tratado “, declaró Gordon Sondland, embajador norteamericano ante la UE.

    El Departamento del Tesoro de EE.UU. cuestionó la eficacia de la metodología empleada, indicando a los bancos de EE.UU. que no tienen que tomar la lista en consideración ni realizar cambios generales en los protocolos de calificación interna y monitoreo. “Más allá de nuestras preocupaciones con la metodología de listado, el Departamento del Tesoro rechaza la inclusión de Samoa de EE.UU., Guam, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de EE.UU. en la lista”.

    Por otro lado, en Bruselas se da por seguro un fuerte ejercicio de presión diplomática a los Estados miembros durante la cumbre con la Liga Árabe en Egipto el 24 y 25 de febrero, incluida una carta firmada por el rey Salman y entregada a las delegaciones europeas en la que criticaba la «sorprendente» inclusión del reino y advertía sobre las consecuencias financieras “en el comercio y los flujos de inversiones entre el Reino y la Unión Europea», informó el Financial Times.

    La iniciativa de la CE de incluir a Arabia Saudita en su lista se dio en un contexto de fuertes tensiones entre Bruselas y Riad a raíz del presunto asesinato del periodista disidente saudí Jamal Khashogg en el consulado del país en Turquía. Pero Francia, Reino Unido y Alemania bloquearon dicha iniciativa, la cual fue interpretado como la voluntad de estos países de no poner en riesgo sus millonarios contratos de ventas de armas. Arabia Saudita es un importante socio comercial de Francia. Según el diario francés Le Monde, que se basa en un informe del Parlamento 2018 sobre las exportaciones de armamento, «Esto es más de 11 mil millones de euros de pedidos saudíes que se han validado en nueve años, un promedio de 1,2 mil millones de euros por año».

    Merece especial atención, que el Grupo de Acción Financiera (GAFI), en cuyos trabajos se basó Bruselas para elaborar su listado complementado por criterios muy estrictos fijados en la Quinta Directiva anti-blanqueo de la UE y fuentes como Europol, se dijo «muy preocupado» por la lista negra de Bruselas. El presidente de GAFI, el norteamericano Marshall Billingslea indicó que “los temas de listas negras y grises hay que tratarlos con mucha precaución”. En ese entonces, ni Panamá, ni los otros países de la lista de la Comisión de la UE figuraban en la lista de GAFI.

    Sin embargo, en el espacio de pocos meses, pese a los esfuerzos y compromisos asumidos con OCDE y GAFI, Panamá es la única jurisdicción  incluida en una corta lista oscura, lo cual podría reducir los flujos financieros, de inversión y comerciales internacionales hacia y desde el país.

    Es claro entonces, que la Comisión Europea y Francia en particular, ambos miembros de GAFI y presionados por sus poblaciones y medios de comunicación social, persisten en estigmatizarnos. Tal como lo expresó un periodista en un canal informativo de televisión francesa: “Panamá está en la mira de la comunidad internacional desde el escándalo de los Papeles de Panamá en 2016”. Esto, pese a que otros países de la región, Argentina, Venezuela y México se vieron salpicados por el escándalo pero no son listados.

    Es pues, preciso ganar espacios que permitan defender los intereses nacionales, así como lanzar campañas e información pública efectiva a través de los medios internacionales  tendientes a proyectar una imagen positiva del país. Esto exige un ejercicio de reflexión e introspección acerca dónde nos encontramos actualmente con respecto al panorama mundial y qué queremos proyectar al exterior.

    El establecimiento de políticas, procedimientos y sistemas de anti-lavado de activos en concordancia con los estándares internacionales debe ir acompañado de una identificación y comprensión de los actores relevantes “mapeo de actores”, organismos internacionales,  ONGs, países amigos y países “saboteadores”, que le permitan a Panamá posicionarse estratégicamente en la comunidad internacional y escapar de las listas. Comprender de primera mano la narrativa histórica de la crisis, la forma en que los eventos han sucedido y el contexto geopolítico presente.

  • ¿Para qué  sirven los Índices de Competitividad Mundial?

    El Centro de Investigación International Institute for Management Development (IMD)  publicó la 31ª edición de su informe anual de competitividad a finales de mayo: el Anuario de Competitividad Mundial. La publicación anual del IMD ha ganado reputación a nivel mundial por ser elaborada por una renombrada escuela suiza de negocios conocida por su fiabilidad e imparcialidad. Para el académico Stéphane Garellii, el ranking de competitividad permite a los gobiernos comparar sus políticas con las de otros países y aprender de las historias de éxito de otras naciones. El  índice de competitividad de un país equivale a un sistema GPS para un automóvil, añade.

    En esta nueva edición, se analiza a fondo el perfil económico de 63 países clasificados a través de 235 indicadores. El ranking tiene en cuenta un amplio conjunto de estadísticas «duras» como el desempleo, el PIB y el gasto gubernamental en salud y educación, así como datos «blandos» de una encuesta de opinión de ejecutivos internacionales que abordan temas como la cohesión social, globalización, eficiencia de las autoridades públicas, entorno empresarial  y la corrupción.

    Singapur resultó ganador este año por primera vez desde 2010, destronando a los Estados Unidos, el cual cayó a la tercera posición. La infraestructura tecnológica avanzada, la disponibilidad de mano de obra calificada, las leyes de inmigración favorables y las formas eficientes de crear nuevos negocios fueron los factores que permitieron colocar a Singapur en la cima del ranking. Hong Kong ocupa el segundo lugar, ayudado por su entorno de política fiscal y comercial y el acceso a la financiación empresarial.

    Según el ranking 2019, el impulso inicial de confianza de la primera ola de políticas fiscales del presidente Donald Trump parece haberse desvanecido en los Estados Unidos. Mientras sigue marcando el ritmo a nivel mundial para los niveles de infraestructura y rendimiento económico, la competitividad de la economía más grande del mundo se vio afectada por la subida de los precios del combustible, la debilidad de las exportaciones de alta tecnología y las fluctuaciones en el valor del dólar.

    En Europa, la economía se encuentra en situación de incertidumbre debido a las turbulencias en los mercados bursátiles, salida del Reino Unido de la Unión Europea y guerras comerciales.

    A pesar de los ataques dirigidos a Suiza por su pasado secreto bancario, investigaciones y escándalos, este país se destaca por ser el más competitivo de Europa y el número 4 en el mundo. Asciende un rango en comparación con 2018, gracias en particular a la alta calidad de sus infraestructuras y la estabilidad del franco. Además de su robusto crecimiento económico y estabilidad, Suiza sobresale por su excelencia en formación y educación, su capacidad para atraer y retener mano de obra altamente calificada, sus servicios de salud y la calidad de vida en general, sostiene el informe.

    Los países latinoamericanos, continuando la tendencia de las últimas ediciones, tienden a empeorar. Aunque Chile sigue siendo el país mayormente competitivo de  la región, fue el que más descendió en la lista global para quedar en el lugar 42 (-7). El informe revela que la caída vertiginosa de Chile se debe a la opinión predominante de que hubo un descenso en el desempeño económico, en la eficiencia gubernamental y en la infraestructura del país. La eficiencia en los negocios y la falta de herramientas tecnológicas en todos los niveles fueron también cuestionadas.

    El patrón de declive se observa también en Argentina 61 (-5)  y Venezuela 63, a la cola del ranking, afectado por la inflación, el acceso deficiente al crédito y una economía débil, indica el informe.

    Hasta ahora, Panamá no ha sido tomado en cuenta para ser objeto del estudio anual del IMD, pero en la publicación del Foro Económico Mundial, conocida como Global Competitiveness Index (GCI) de 2018, que mide cómo utiliza un país sus recursos y capacidad para proveer a sus habitantes de un alto nivel de prosperidad, Panamá sufrió un preocupante descenso al puesto 64 del ranking, respecto al 2017 que se encontraba en el puesto 50 de 140 países analizados. Lo ideal es escalar puestos y no retroceder.

    Analizar y comparar los resultados de las mediciones de competitividad contribuye altamente a entender qué  es la competitividad mundial? Como está Panamá en términos de la competitividad internacional (fortalezas y debilidades)? Cuales son las principales limitaciones de Panamá para ser un país competitivo? Cuáles son los principales factores de mayor relevancia en los cuales tendrá que estar enfocado el sector privado y el gobierno para mejorar la competitividad internacional?

    Los organismos regionales encargados de promover la inversión extranjera consideran que los Índices de Competitividad Mundial son herramientas útiles para la toma de decisiones por cuanto que contribuyen a evaluar los esfuerzos nacionales e identificar algunos de los principales obstáculos para el crecimiento económico.

    «En un año de gran incertidumbre en los mercados globales debida a los rápidos cambios en el panorama político internacional así como a las relaciones comerciales, la calidad de las instituciones parece ser un elemento unificador para aumentar la prosperidad. Un marco institucional sólido proporciona a las empresas la estabilidad para invertir e innovar, garantizando una mejor calidad de vida para los ciudadanos», afirmó Arturo Bris, Profesor y Director del IMD World Competitiveness Center.

  • Principales objeciones al proyecto de reformas constitucionales de La Concertación

    ¿Por qué no gusta el proyecto de reformas propuesto? Porque el tema es que mientras estamos ocupados tratando de solucionar dos problemas importantes a escala constitucional, la Concertación va mucho más allá;  y quiere colarnos asuntos de carácter programático en la Constitución que definen el papel y propósito del Estado mucho más allá del tema de los honorables diputados y magistrados. Las reformas constitucionales propuestas por la Concertación contienen cambios substanciales a la idea del Estado Panameño.

    Por ejemplo, se plantea cambiar el artículo 1 de la Constitución para definirlo como una nación pluricultural y étnica, organizada en un Estado Social de Derecho. Además propone un artículo nuevo, larguísimo artículo, donde establece que sus funciones son las de promover los derechos humanos, la participación en paridad, la convivencia y demás buenas intenciones, pero nunca en ningún momento declara que todo este respeto a los Derechos Humanos, la participación y la convivencia tiene como objeto asegurar la vida, la libertad, la prosperidad y la búsqueda de la felicidad de los asociados. Se pinta un mundo idílico como un propósito en sí mismo. Cuando la finalidad de todo esquema constitucional es asegurar el desarrollo de las personas individuales. La sociedad al final es un conjunto de individuos. No hay en los cambios programáticos ninguna mención a esto.

    Hay un dicho, que quien parte y reparte, se lleva la mejor parte. La Concertación propone un artículo nuevo, en el cual se convierte en sí misma en “la instancia nacional de participación ciudadana, en materia de diálogo social, construcción de consensos, consulta, verificación, recomendación y propuestas sobre la formulación y ejecución de las políticas públicas y compromisos de Estado.” Francamente esto es terrible. Básicamente un organismo se quiere abrogar y centralizar en sí, temas que son parte de la sociedad civil, los partidos políticos, los medios de comunicación y los poderes ejecutivo y legislativo del Estado. Esto es corporativismo. Y es inaceptable en un estado democrático moderno.

    Se propone también modificar el artículo 35 de la Constitución, eliminando las menciones a la moral cristiana y a la Iglesia Católica como la de la mayoría de los panameños. Estamos de acuerdo. Sin embargo no se menciona por ningún lado la idea de separación de la Iglesia y el Estado y la prohibición de una religión de Estado. Creo que tras la presidencia de Juan Carlos Varela, Panamá no puede esperar más. El documento de la Concertación se queda corto. Muy corto. Es un artículo que por ser de carácter normativo, puede ser modificado con urgencia.

    La Concertación para el Desarrollo de nuevo vuelve a proponer un artículo nuevo programático, o sea tipo carta al Niño Dios sobre el tema ecológico.  El problema es que si un grupo de presión logra colar en las reformas su tema mascota, otros grupos de presión van a buscar lo mismo. Esta es una de las razones por las cuales las reformas constitucionales, si quieren tener éxito, deben limitarse a temas normativos que afectan la arquitectura del Estado. Debemos dejar de tratar de decir en la Constitución que país queremos. Más bien debemos tratar de evitar tener un país que no queremos.

    De nuevo, en los derechos políticos establece que el art 137 debe mandar que las postulaciones para cargos de elección popular deban ser en paridad, solo para añadir en la propuesta de cambios al artículo 139 que no habrá discriminación por sexo, raza, religión o que tiendan a destruir la forma democrática de gobierno. Lo sentimos mucho;  la Concertación Nacional para el Desarrollo debe tener bien en claro algo: por el principio de no contradicción, es imposible que A sea B y no sea B. O hay paridad, o hay “no discriminación” y democracia. Pero no pueden coexistir ambas cosas. Porque para forzar la paridad, se tiene que discriminar por cuotas basadas en sexo o raza y se tiene que ignorar la voluntad de los votantes en los partidos que llevan a cabo elecciones primarias internas. No se puede establecer dos normas constitucionales dispuestas a contradecirse entre sí.

    El problema actual es el balance de los poderes del Estado y las reformas que la Concertación propone: normas programáticas idílicas. Queda por ver si lo que proponen para el tema que nos importa, es realmente efectivo, o no.

  • Las Reformas de la Concertación

    Ganó Nito, y con él, la necesidad de reformar la Constitución. Sin embargo, hay algo de apuro; en menos de un mes se quiere que la actual Asamblea apruebe reformas constitucionales, como ya sugirió Balbina Herrera hace diez años, usando como base las reformas constitucionales propuestas por la Concertación para el Desarrollo. El principal problema es que se presentan como consensuadas una reformas que no lo han sido. Son una propuesta de ciertos grupos, pero no el objeto de un debate profundo. Y son propuestas que datan de hace diez años, cuando mucho de los problemas que causan hastío en la ciudadanía vienen más bien de hechos más recientes. Por ejemplo,  dudamos que las propuestas de la Concertación sobre la Asamblea Nacional tengan la misma aceptación entre los ciudadanos o limiten realmente los abusos que los ciudadanos detestan. Es más, ni siquiera tocan el tema realmente.

    Dudamos también que las reformas de la Concertación resuelvan los problemas del  Órgano Judicial; es más,  con la creación de un Tribunal Constitucional,  es muy posible que los agraven.

    Otro hecho preocupante es la intención de la propia Concertación Nacional para el Desarrollo en erguirse en una especie de organismo deliberante en sí,  ignorando que precisamente para ésto existe o debe existir el Poder Legislativo.

    El apuro trae cansancio. Es claro que la Concertación tiene razón en concentrarse en el tema de la arquitectura estatal, o sea,  en los poderes del Estado, que son los pocos temas en los cuales existe algún consenso en que tienen que cambiar;  aunque no se ha consensuado realmente en el cómo tienen que cambiar.

    Las reformas de la Concertación proponen cambios en temas como la definición del Estado panameño y los derechos individuales y sociales sobre los cuales NO EXISTE CONSENSO y cambiar estos temas deben ser tema de una Constituyente.  No de Reformas Constitucionales.

    Los asuntos donde existe consenso de que debe haber cambios, son el Poder Legislativo, el Poder Judicial y la manera cómo el Estado determina los presupuestos. Las reformas de la Concertación tocan estos temas, pero a nuestro juicio los llevan por caminos equivocados.

    En el Poder Legislativo los cambios son más que todo cosméticos, no van más allá ni aluden a los temas que se deben discutir, como por ejemplo si la Asamblea debe ser bicameral o si deben haber elecciones de medio período.  En el Órgano Judicial por ejemplo se propone la idea del Tribunal Constitucional, idea a la cual podemos hacer fuertes objeciones.  Y finalmente trata apenas algo de municipios y corregimientos.

    Si Nito Cortizo comete el error de forzar estas reformas, los temas que la ciudadanía ve como problemáticos en los poderes Legislativos y Judiciales continuará. La falta de rendición de cuentas a los ciudadanos en ambos poderes seguirá igual o se agravará.

    Este hastío podría empañar la gestión de Nito Cortizo y dirigir al país aún más hacia el salto al vacío de la Constituyente.

    Uno de los problemas de la Concertación Nacional para el Desarrollo es que por su naturaleza es una entidad corporativista, y como entidad corporativista busca consensos en lugar de mayorías representativas.  Y el voto representativo de los ciudadanos está reemplazado por las gestiones de lobbies y grupos de presión. El dialogo en la Concertación no debe reemplazar nunca el diálogo de la democracia representativa. Porque se termina la República, justamente lo que queremos salvar.

  • Al trabajo sin más dilación..

    No importa quien haya ganado.  Cualquiera de los candidatos hizo su campaña, prometiendo o comprometiendo, mejores días para  la ciudadanía. Mejores días en términos de educación, salud, justicia, ética y civismo, economía y seguridad. Lo interesante es que casi no han discutido sobre cómo llevar a cabo todos estos compromisos/promesas. Y ello no deja de ser una buena noticia, porque quizás tengamos un líder escondido que esté dispuesto a que esas  promesas/compromisos se hagan realidad tomando las medidas correctas;  caminar sobre el agua, como decía Mart Laar, el estoniano que colocó al país en la senda del éxito y el progreso.  Y es  imperante que se comience ya mismo, desde hoy, porque si no se traza una línea de acción en forma inmediata dentro de los primeros 6 meses, la implementación será fagocitada por el día a día de la burocracia.

    Albert Einstein sentenció un día, que pretender resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, era el significado de la locura. Y ya todos en Panamá  experimentamos la locura y no fue agradable;  no hay logros aplaudibles en materia de educación, salud y ética y civismo. Por el contrario, mejor calidad en la educación, salud accesible para todos y baja o ausencia de corrupción han sido las promesas más repetidas desde hace años, sin  haber obtenido  cambios en los resultados  prometidos. Entonces, es hora, es la hora, de intentar algo diferente para que esta vez sí, los resultados sean diferentes. Ya no hay más tiempo. La tecnología alrededor del globo no da tregua, y si no se hace ahora, ya no es cuándo la pregunta, sino qué haremos con una generación desperdiciada  y un futuro que no aguarda.

    Entonces, sólo queda intentar lo diferente, observar a los mejores y a trabajar sin más dilación. ¿Qué debe hacer la nueva Administración surgida ayer de las urnas? Ante todo, deben dar señales que el camino será el respeto a las Instituciones, esto es, que  se garantizarán los derechos individuales de cualquier persona viviendo en suelo panameño y ello va desde la garantía de una justicia efectiva, a la seguridad de transitar tranquilo por las calles y hasta la seguridad de que las cargas, regulaciones e impuestos no afectarán la propiedad de personas y empresas. Luego de las primeras señales, vienen las acciones concretas:

    Reforma de la política: Afianzar la seguridad y justicia. Poner al Estado en su lugar, a cargo de las funciones de seguridad y administración de justicia, en consecuencia, limitar sus poderes y su presupuesto a las atribuciones y recursos estrictamente necesarios al cumplimiento de tales funciones.

    Esto implica  combatir la inseguridad, la violencia y el crimen, como primera prioridad en la agenda estatal. Panamá no tiene hipótesis de conflicto, por lo que destinar cuantiosos recursos para prevención del terrorismo, o asuntos de cooperación internacional deberían pasar a un segundo plano cuando la inseguridad acecha los parques y paseos del país.

    Fomentar, fomentar y fomentar  la práctica de los árbitros y amigables componedores para agilizar la correcta aplicación de justicia en los casos donde las personas se sienten más afectadas. Los grandes ya proponen en sus contratos la cláusula de arbitraje.

    Asamblea: se debe quitar a la misma de la tarea reguladora  respecto de actividades que son privadas por naturaleza. Pertenecen al campo privado o de los particulares las relaciones sexuales, matrimoniales, familiares, laborales, comerciales, educativas, cívicas, culturales, artísticas, religiosas, médicas, científicas y técnicas, previsionales y de beneficencia, etc., y tienen que realizarse conforme la voluntad de los participantes e involucrados expresada en contratos; no de normativas dictadas por la Asamblea bajo forma de leyes especiales, ni por el Ejecutivo bajo forma de decretos, ni por la ONU, la OEA u otros organismos interestatales bajo forma de tratados o “convenios internacionales”. Todo ello implica una profunda revisión y reforma desregulatoria. Algunas de ellas serán más fáciles que otras, que seguramente no podrán hacerse ahora, pero debe dejarse el camino pavimentado para la próxima vez. Si tienes diez mil regulaciones, destruyes el respeto por la ley dijo una vez Churchill.

    Se debe poner a la Asamblea  en su lugar y en su función más importante: a vigilar que el Ejecutivo no se salga de sus límites, vigilancia que se ejerce sobre todo mediante el control de su Presupuesto Fiscal, alimentado sólo de los impuestos y no de deudas. Implica además poner a los partidos políticos en su lugar: como asociaciones privadas, sin dependencia alguna con los recursos del  Estado, a fin de que puedan ser los vasos comunicantes y la voz de la ciudadanía. Así de fácil se reduce a su mínima expresión la corrupción, porque no es otra que la burocracia y la absurda regulación  la que destruye la moral de  las personas.

    Reforma de la economía: Dejar que las actividades económicas las ejecuten los trabajadores, los emprendedores, y los inversionistas. Se debe sacar a los políticos, funcionarios y burócratas de su función favorita, de generar negociados y poner en planilla estatal a manzanillos y empresarios prebendarios. Para ello deben ser privatizadas (mejor dicho, regresar a su cauce natural) o concesionadas  las empresas que aún quedan en manos del estado y desreglamentadas estas actividades, para que sean sensibles a las necesidades, deseos, exigencias y preferencias de los consumidores, del lado de la demanda, y de los productores, del lado de la oferta, y así crear y distribuir la riqueza por su canal natural: el mercado. El IDAAN debe ser, guste o no, el primero en la lista; luego las participaciones estatales en empresas como la telefonía y al fin,  la eliminación total de organizaciones que sólo están para otorgar subsidios disimulados a falsos empresarios que no se animan al riesgo.

    La plataforma de servicios internacionales debe ser protegida contra los embates de organizaciones extranjeras; ello se hace unificando los impuestos en todo el país, unificando  los niveles de presión impositiva que poseen las empresas multinacionales en zonas especiales , a la baja;  eliminando así la distorsión y disminuyendo la presión,  la inversión se hace aún más apetecible, sin diferencias entre locales y extranjeros o zonas dentro del mismo país.

    La ley laboral del siglo pasado debe derogarse en forma inmediata. Ni los trabajos, ni las personas son los mismos de antaño ni las demandas y exigencias actuales pueden satisfacerse con este Código. Directamente debe desregularse y fomentarse la libre contratación; si ello no es posible, al menos debe derogarse la regulación sobre salario mínimo como prioridad antes que nos atrape otro año.

    La actividad regulatoria esencial del estado debe realizarse bajo modernas y seguras tecnologías. La tecnología no debe usarse contra el ciudadano, sino a favor de él. Blockchain e Inteligencia Artificial deben ser utilizados para cuando la actividad privada necesita su apoyo para transaccionar a nivel internacional, no para espiar a los rivales o empresas.  Proyectos como la Factura Electrónica no deben implementarse.

    Reforma de la Educación: Del lado de la demanda, es poner la educación en manos de los educadores y no del Estado, para que los niños y los padres en la enseñanza de sus hijos, puedan escoger con entera libertad el centro docente de su preferencia, con el tipo de educación, y el contenido, los planes, los programas y el sistema o método que prefieran. Con bonos y subsidios para quienes no puedan pagar. Y del lado de la oferta, que todos los maestros, profesores, docentes y capacitadores puedan competir, tanto en calidad, como en variedad y precios.

    ¿Y los pobres? los más pobres tienen que ser asistidos por el Estado con vouchers o cupones, para pagar por sus matrículas y gastos en las agencias y centros docentes de su elección, los cuales serán reembolsables en dinero por el Estado, a todos aquellos institutos que los usuarios hayan escogido para su educación.

    Reforma de la salud: Al igual que en la educación, se trata de poner la medicina en manos de los médicos y auxiliares de la medicina, no del Estado, para que los enfermos, discapacitados y accidentados puedan escoger libremente el centro médico, hospital o clínica de su preferencia, con la atención de su elección, del lado de la demanda de servicios médicos. Y para que los médicos, enfermeras, e involucrados en la profesión médica en general puedan competir, tanto en calidad y variedad como en precio, del lado de la oferta de medicina.

    Al igual que con la educación, en este caso los enfermos, discapacitados y accidentados pobres sin cobertura, deben ser asistidos por el Estado con vouchers, para pagar por sus gastos en los centros médicos de su elección, los cuales serán reembolsables por el Estado, a los institutos de salud que estos usuarios hayan escogido para sus tratamientos.

    Reforma de las Jubilaciones y Pensiones: En base al mismo esquema de la educación y la salud, es poner la CSS en manos de los administradores de fondos y no del Estado, para que futuros  jubilados y pensionados puedan escoger con entera libertad la Caja o Fondo Previsional de su preferencia, con el tipo de Plan, Póliza o contrato de su elección, del lado de la demanda. Y del lado de la oferta, para que las compañías administradoras puedan competir, en calidad, variedad y precios.

    En la transición, los actuales jubilados deberán ser pagados por los remanentes y seguramente, sí, impuestos especiales que deberán pagarse al efecto y cesarán una vez terminados los últimos beneficiarios del antiguo sistema. La rama de la salud deberá ser ejecutada en forma separada de acuerdo al punto anterior.

    Muy probablemente, la ejecución de estas medidas  implican para el país tener que denunciar ciertos Convenios y Organismos internacionales. Está bien, tendremos que prescindir de sus consejos y “misiones técnicas”; y vivir con la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones, lo cual será una gran bendición para las futuras generaciones. Sólo hay que hacerlo; otra vez, como diría Churchill, No es suficiente con hacer lo mejor que podamos. A veces, debemos hacer lo que se requiere.

    Nota: esta redacción fue hecha antes de conocerse los resultados electorales.