Etiqueta: Rusia

  • Banco de Rusia emitió una garantía bancaria en Yuan chino utilizando tecnología blockchain

    La emisión de garantías bancarias es una práctica común en la industria financiera. Una garantía bancaria es una promesa formal de un banco de cumplir con las obligaciones financieras de su cliente en caso de que el cliente no pueda cumplir con esas obligaciones. Las garantías bancarias son comúnmente utilizadas en transacciones internacionales para asegurar que las partes involucradas cumplan con sus obligaciones.

    La emisión de garantías bancarias tradicionalmente ha sido un proceso manual y tedioso. Sin embargo, la tecnología Blockchain ha permitido automatizar y digitalizar el proceso, lo que reduce el tiempo y los costos involucrados en la emisión de garantías bancarias. Pero ahora a ello se le suma un componente político: evita el bloqueo o sanciones de países terceros ya que se difumina la intermediación financiera. El uso de yuan chino en la transacción comercial indica una mayor cooperación financiera entre Rusia y China, una de las consecuencias de la guerra producida por la invasión de Rusia a Ucrania.

    En una demostración del potencial de la tecnología blockchain en la banca, el Banco de Crédito de Rusia (MKB) ha emitido una garantía bancaria en yuan chino utilizando esta tecnología. La transacción se realizó a través de Masterchain, una plataforma de cadena de bloques nacional creada por el Banco Central de Rusia para transferir activos digitales entre los participantes. El tamaño de la garantía digital fue superior a los 100 millones de yuanes chinos (cerca de USD $144 mil).

    La tecnología blockchain es conocida por su capacidad para mejorar la transparencia, la seguridad y la eficiencia en una variedad de industrias, incluyendo la banca. En este caso, la emisión de una garantía bancaria en yuan chino utilizando blockchain proporciona una mayor seguridad y transparencia en el proceso.

    La garantía bancaria emitida por el banco de Rusia se convierte en un contrato inteligente en la blockchain, lo que significa que todas las partes involucradas tienen acceso a él y pueden verificar su autenticidad. Además, la tecnología blockchain garantiza que la garantía bancaria sea irrevocable y no pueda ser modificada.

    En un comunicado de prensa, el MKB,  explicó que la garantía está denominada en la moneda a la que están vinculados los contratos del importador. En caso de un pago en virtud de él, el proveedor recibirá rublos rusos a un tipo de cambio acordado por las partes.

    La garantía bancaria fue acordada por las tres partes interesadas: el principal, el banco garante y el beneficiario. La ventaja promocionada de usar un documento digital, que aparentemente no se puede falsificar ni perder, es que el beneficiario no necesita esperar la versión en papel o solicitar una confirmación al banco sobre la autenticidad de la garantía.

    ‘Esta es la primera garantía bancaria digital en el mercado, que se emitió en yuanes, a través del sistema Masterchain. La mayoría de los contratos de comercio exterior se atienden en moneda china, y la demanda de pagos en yuanes solo está creciendo’, comentó Natalya Bahova, directora del Departamento de Finanzas Internacionales y Estructuradas de MKB.

    Rusia más cerca que nunca del Yuan

    El yuan se convierte en una alternativa económica cada vez más popular en Rusia, en detrimento del dólar. En medio de las sanciones y la volatilidad del rublo, tanto el gobierno como las empresas y los consumidores minoristas han recurrido cada vez más al yuan, también conocido como renminbi.

    Un informe del Wall Street Journal destaca esta tendencia creciente de adopción de la moneda china. Según el informe, el yuan ha asumido un papel cada vez más importante en el fondo de riqueza soberano de la nación y las exportaciones rusas en yuanes han aumentado un 14%. Además, las empresas locales emiten cada vez más bonos en esta moneda.

    Una de las razones de este aumento en la adopción del yuan es que solicitar préstamos en yuanes es más barato que en rublos. También se destaca que los hogares rusos están recurriendo cada vez más al yuan como alternativa de ahorro, con casi USD $6.000 millones en yuanes depositados en bancos rusos para fines de 2022.

    En un esfuerzo por apartarse del dólar y otras divisas occidentales, los reguladores rusos están explorando el uso de monedas digitales para el pago de acuerdos transfronterizos y están discutiendo esta posibilidad con países aliados como Cuba e Irán. Además, el Banco Central de Rusia está avanzando en los planes de lanzamiento de un rublo digital o CBDC, que comenzará a probarse con los bancos locales en abril de este año.

  • ¿Qué es el Artículo 5 de la OTAN y bajo qué circunstancias se aplicaría?

    La aplicación del Artículo 5 de los estatutos de la OTAN ha salido a relucir con más fuerza desde que Rusia invadió Ucrania el pasado mes de febrero.

    La explosión de este martes en suelo polaco en la que murieron dos personas a causa de misiles rusos, de acuerdo a la Cancillería polaca, ha llevado especulaciones sobre una eventual aplicación del Artículo 5 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para la defensa de sus miembros.

    La Alianza Atlántica, como también se la conoce, fue fundada en 1949 tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, y estableció sus normas mediante un tratado que consta de 14 artículos.

    ¿En qué consiste el Artículo 5?

    A lo largo del último año este mecanismo de carácter político ha salido a relucir después de que Rusia invadiera Ucrania el 24 de febrero pasado.

    Los integrantes de la OTAN acordaron en conjunto, apelando a la defensa y autodeterminación establecidos en el Artículo 5 de la Carta de las Naciones Unidas, que la organización puede tomar medidas para socorrer a cualquiera de sus países miembros.

    “El Artículo 5 es una decisión política”, precisó el martes por medio de un tuit el ex comandante del Ejército de Estados Unidos en Europa, el general retirado Ben Hodges, al tiempo que precisó que primero se debe llamar a consultas hasta que se tenga más información para determinar los procedimientos a implementar, según establece otra regulación, el Artículo 4.

    Este miércoles está previsto que los cancilleres de la Alianza Atlántica, en virtud de este último artículo, se den cita para evaluar lo sucedido.

    ¿Qué acciones contempla?

    El Artículo 5 de la OTAN permite a los gobiernos miembros tomar las acciones que consideren pertinentes “incluido el uso de la fuerza armada para restaurar y mantener la seguridad del área del Atlántico Norte”.

    ¿Quién lo decide?

    El Consejo de Seguridad de la OTAN es el encargado de dar la orden para aplicar esta medida, si bien la participación -o no- en una acción militar depende de cada país, en virtud a su soberanía.

    “Cualquier ataque armado de este tipo y todas las medidas tomadas como resultado del mismo serán inmediatamente informados al Consejo de Seguridad”, también el encargado de ordenar dar fin a la respuesta en consecuencia señala el texto.

    ¿Es aplicable automáticamente el Artículo 5?

    No. Los estatutos de la alianza militar establecen en el Artículo 4 que, ante un evento significativo, las naciones miembros implicadas deberán hacer una consulta para el análisis de la situación, “cuando, en opinión de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las partes se vea amenazada”.

    Los estatutos de la organización, actualmente de treinta Estados miembros, expresan de manera clara en su acápite quinto que “un ataque armado contra uno o más de ellos en Europa o América del Norte se considerará un ataque contra todos ellos”.

  • La amenaza nuclear de Putin según la teoría de juegos

    Contamos con un Reloj del Juicio final. En 1945, científicos que directa o indirectamente, como Albert Einstein, habían contribuido a desarrollar las primeras armas nucleares, fundaron el Boletín de Científicos Atómicos, y dos años más tarde crearon el Reloj del Juicio Final. No es un reloj físico, es una idea que recoge en minutos y segundos el tiempo que resta hasta la media noche, el fin del mundo. Este oscuro reloj es una metáfora del riesgo de que un conflicto nuclear acabe con la civilización tal cual la conocemos. Al inicio de cada año se emite un comunicado oficial que indica si hemos adelantado o retrasado segundos.

    El reloj del juicio final. Evolución desde su creación.
    Fuente: Boletín de científicos atómicos

    La perestroika de Mijaíl Gorbachov nos hizo ganar tiempo, y la caída de la Unión Soviética marcó el momento más alejado del juicio final. A partir de entonces, cada año ha ido aproximándose a las 0:00h, entre otras cosas por la inclusión de nuevos riesgos como el calentamiento global, la incorporación de más países al club nuclear y el desarrollo de nuevas armas.

    Al inicio de 2022 el reloj marcó solo 100 segundos para la medianoche, pero pocos medios se hicieron eco, la sensación del riesgo de guerra nuclear parecía haber desaparecido.

    La doctrina de la destrucción mutua asegurada y las matemáticas

    Un encuentro casual en la Univesidad de Princeton entre dos refugiados del nazismo llevó a una cooperación que acabaría con la publicación en 1944 de un libro soprendente: La teoría de los juegos y el comportamiento económico. Los autores eran el matemático húngaro John von Neumanny el economista austriaco Oskar Morgenstern. La teoría de juegos abría un campo de las matemáticas que serviría para valorar las actuaciones humanas frente a distintas situaciones. El área principal de aplicación era la economía. Sin embargo, el método se ha extendido a otras áreas, y una de ellas es la guerra.

    Tras la II Guerra Mundial la misma teoría de juegos llevó a John von Neumann a proponer la doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD, acrónimo en inglés, que también significa loco). Según MAD, si EE UU (y la OTAN) y la URSS (y el Pacto de Varsovia) tenían cada cual suficientes armas nucleares para acabar con el otro no las usarían, pues sería su autodestrucción. Aunque al filo de la navaja, el mundo vivió entonces un periodo de paz inusualmente prolongado.

    Desde 1986 el número de cabezas nucleares fue disminuyendo aunque se han mantenido en una cantidad suficiente para llevar al conjunto del planeta a la catástrofe.

    nuclear
    Inventario estimado de de cabezas nucleares en el mundo, 2022.
    Matt Korda, and Robert Norris, Federation of American Scientists, 2022.

    Pero el equilibrio que postula MAD se tambalea. La situación cambió el 24 de febrero de 2022 con el inició de la invasión de Ucrania por Rusia, y Putin se ha encargado de recordarnos que el riesgo del empleo de armas nucleares sigue existiendo.

    Escenarios según la Teoría de Juegos

    La invasión de Ucrania, que parecía que iba a ser un paseo militar, se ha convertido en un fiasco para Putin. Se han puesto en evidencia las debilidades de su ejercito y su inferioridad frente a las armas occidentales. Incluso teniendo en cuenta que la propaganda en las guerras dificulta conocer la verdad, es claro que Ucrania está recuperando, a un alto coste de vidas, parte de los territorios ocupados con algunas operaciones de un éxito incuestionable, como ha sido la destrucción parcial del puente de Kerch, que une Crimea y Rusia ¿Que sucederá si el avance de Ucrania sobre estas zonas continúa?

    La teoría de juegos puede aportarnos algo de claridad. Consideremos tres escenarios:

    1. La guerra se enquista y se prolonga indefinidamente.
    2. Rusia lanza una gran ofensiva y consigue que Ucrania acepte las condiciones de Putin.
    3. Ucrania, con la ayuda occidental, consigue expulsar a los rusos de las áreas ocupadas.

    La tercerea opción es para muchos la ideal. Es posible que Rusia acepte la situación, pero aquí Putín se juega más que la derrota. En el abandono de las zonas ocupadas podría destruir los reactores de Zaporiyia. Esta sería una acción desesperada que no le proporciona ninguna ventaja ni evitaría su caída, y además la contaminación afectaría a Rusia. Podríamos plantear que Putin en esa situación recurra al empleo de armas nucleares. Rusia dispone de un gigantesco arsenal nuclear que podría utilizar contra algún país de la OTAN, pero en ese caso la destrucción mutua asegurada está garantizada. Por esa razón esta vía parece descartada.

    El escenario mas probable: El empleo de un bomba táctica

    Pero ¿qué sucedería si se emplea un arma táctica (una bomba nuclear pequeña) en las zonas recuperadas por Ucrania que Rusia considera de su soberanía?

    Rusia formalmente, aunque de forma ilegal, las ha incorporado a su territorio. De acuerdo con su doctrina, uno de los casos en los que contempla el uso de armas nucleares es la agresión contra la Federación Rusa, incluso con armas convencionales, si la existencia del Estado resulta amenazada. La recuperación por Ucrania de estos territorios en la legalidad rusa puede considerarse como una amenaza contra la Federación Rusa.

    Una bomba nuclear de fusión utiliza deuterio y tritio que es activado por menos de 10 kg de U-235 o Pu-239. Estos isótopos tienen que estar en concentraciones muy altas, varias veces superiores a las que se encuentran en los reactores nucleares, y conseguirlos es, afortunadamente, extremadamente difícil. De hecho, Rusia y EE UU desde hace décadas no los producen, les sobra con lo que tienen en existencias.

    Al fisionarse el U-235 o el Pu-239 generan mayoritariamente isótopos de vida corta que en pocos minutos se desintegran. Lo mismo ocurren con los neutrones liberados que activan algunos materiales que son radiactivos pocas horas. El destrozo lo produce sobre todo la liberación de energía. Las más pequeñas (1 kt o menos) son como bombas convencionales pero de potencia destructiva muy superior. La consecuencia es que el país que las lanza no teme ver contaminado su propio territorio, por lo que no es un problema usarlas dentro de sus fronteras o en sus proximidades. Se estima que Rusia tiene unas 2 000 armas de este tipo, pero le basta usar una para cambiar las reglas del juego.

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    Estimación gráfica de los efectos de una pequeña bomba nuclear de 1 kt lanzada en Dnipro, según la web NUKEMAP.
    Nukemap / Alex Wellerstein

    Rusia podría utilizar estas bombas en áreas con baja densidad de población y, aunque no provocase miles de muertos, el efecto propagandístico sería incontrolable. Habríamos entrado en el reino de la incertidumbre, y en el mejor de los casos quizás el cataclismo solo sería económico.

    La Unión Europea tiene que tener preparada una acción conjunta ante esta eventualidad. De hecho, es necesario un acuerdo que incluya al mayor número de países posibles para aislar a cualquier estado que utilice un arma de este tipo. En un mundo postnuclear todos seríamos perdedores.

    La mejor opción según la teoría de juegos

    Una de las variantes de la Teoría de Juegos son los juegos cooperativos, populares por la película Una mente maravillosa que cuenta la vida de su principal creador, John Nash.

    La aplicación de los juegos cooperativos a la situación actual probablemente nos llevaría a que la opción menos mala fuese una negociación con Rusia que evitase la opción nuclear, antes que expulsar a Rusia de todas las zonas que ha ocupado, que además llevan en guerra desde 2014.

    Putin, antes de que lo expulsasen y de recurrir al arma nuclear, aceptaría la negociación. A la larga, parar la guerra, aunque eso implique hacer algunas concesiones injustas para Ucrania, acabará volviéndose contra Putin.

    En un análisis de riesgo-beneficio, la teoría de juegos nos lleva a que la negociación con Putin es la opción menos mala, pero es un juego en la cuerda floja.

    En cualquier caso, hay que reanudar el camino de la reducción de armas nucleares: quienes las tienen pueden usarlas para chantajear a quienes no las poseen. De no hacerlo, asistiremos a una nueva carrera nuclear a la que intentaran unirse nuevas naciones. El Reloj del Juicio Final avanzaría más que nunca hacia la media noche.The Conversation

    J. Guillermo Sánchez León, Modelización matemática. IUFFyM, Universidad de Salamanca

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Cómo está el sector petrolero de Venezuela ahora que EEUU le abre una ventana?

    La empresa petrolera Chevron podrá negociar cara a cara con el gobierno de Venezuela, que aspira a casi triplicar su actual cuota de producción.

    El alivio de algunas sanciones económicas contra el sector petrolero del Estado venezolano, por parte de la Casa Blanca, pone bajo el foco global a una industria millonaria en reservas de crudo, pero empobrecida en sus números recientes por un múltiple abanico de dificultades.

    El pulmón de Venezuela

    La industria petrolera es la quintaesencia de la economía venezolana desde el llamado reventón del primer pozo de crudo, en diciembre de 1922, en el estado occidental de Zulia, a 700 kilómetros de la capital, Caracas. El Barroso II, como se le conoció en todo el mundo, se mantuvo regurgitando petróleo por 10 días.

    Se calcula que las ganancias por explotación petrolera han representado desde entonces entre 90% y 95% del Producto Interno Bruto de Venezuela.

    El expresidente Hugo Chávez y también su sucesor, Nicolás Maduro, aunque en menor medida, hicieron votos para que el país dejara de ser “rentista” o dependiente de sus cuotas de crudo y, además, que la economía nacional se diversificara en otras industrias. Ese hito nunca llegó, sin embargo.

    Venezuela, de hecho, vivió dos grandes momentos recientes por el alza mundial de los precios de los barriles de crudo. Los economistas los llaman booms petroleros, por las tarifas de más de 100 dólares por cada barril: entre 2004 y 2008; y, luego, entre 2011 y 2014. Según investigaciones del economista y director de la firma Capital Market Finance, Jesús Casique, el gobierno obtuvo ganancias de 290.968 millones de dólares en aquel primer boom.

    Cerca de los 700.000 barriles

    La producción petrolera se ha desplomado durante el mandato del presidente Nicolás Maduro. El oficialismo suele culpar de ello a las sanciones económicas de Estados Unidos contra su industria prima, pero cifras oficiales dan cuenta de un descenso paulatino de la producción mucho antes de que el expresidente Donald Trump anunciara sus medidas en ese sector, entre 2019 y 2020.

    Venezuela producía 2,5 millones de barriles de petróleo al día en 2013, cuando Maduro ascendió al poder. Poco a poco, esos números fueron cayendo mientras el país se sumía en una crisis económica ajena a las sanciones: en 2016, bajó a 2,2 millones de barriles al día, en promedio; en 2017, a 1,9 millones; en 2018, a 1,4; y en 2019, ya sancionado, la nación produjo 878 millones de barriles.

    Expertos petroleros advierten que la crisis en la industria petrolera previa a las sanciones extranjeras se concretó por falta de mantenimiento de los sitios de operaciones, la corrupción gerencial, el incremento de la nómina de PDVSA y la ausencia de mano de obra calificada en los campos y las direcciones oficiales.

    El peor año de producción fue 2020, cuando rondó los 527.000 barriles. Dos años luego, la cooperación de Rusia e Irán para evadir sanciones en el mercado financiero y reactivar moderadamente los campos petroleros han permitido a Venezuela escalar su producción hasta cerca de los 700.000 barriles por día.

    El país suramericano produjo en abril pasado 775.000 barriles por día, es decir, 47.000 más que el mes anterior, de acuerdo con los reportes del gobierno de Maduro a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

    Venezuela es la meca de las reservas petroleras probadas del mundo. Su subsuelo tiene 303.000 millones de barriles de crudo, en promedio, según un informe energético publicado en 2010 por la agencia de inteligencia de Estados Unidos. Solo Arabia Saudita (260.000 millones) y Canadá (170.000 millones) se le acercan en esa categoría.

    ¿Rumbo a dos millones?

    El presidente Maduro ha reiterado su meta de producir dos millones de barriles al día, una cuota similar a la de hace cuatro años. El país tendría que triplicar en solo meses su cuota de extracción y exportación de barriles de petróleo, lo que expertos independientes del sector consideran imposible e ilusorio.

    “Este año vamos a dos millones de barriles diarios llueva, truene o relampaguee. Este año recuperamos la producción petrolera de la mano de la clase obrera”, indicó en marzo el mandatario venezolano durante un acto oficial.

    Su gobierno reportó cerca del día de Navidad, en diciembre de 2021, que había llegado al “hito” de producir un millón de barriles, pero los informes oficiales no reflejaron luego esos números. Economistas indicaron que ello se debe a que el gobierno quizás haya alcanzado la cifra en un día o momento específico.

    Reparaciones necesarias

    Venezuela aspira a incrementar su bombeo de crudo en medio de un veto internacional a la energía del segundo productor de petróleo del mundo, Rusia, por su incursión armada en Ucrania. El reto es, sin embargo, cómo producir lo suficiente para países como Estados Unidos si su parque refinador está operando al 10%, se preguntó en marzo el economista Rafael Quiroz.

    Irán anunció la semana pasada la firma de un acuerdo con Venezuela por 110 millones de euros (115,7 millones de dólares) para que su Compañía Nacional Petrolera de Ingeniería y Construcción ayudase a PDVSA poner en óptima marcha su refinería El Palito, una de las más grandes del país suramericano.

    De acuerdo con el vocero de una matriz de la compañía petrolera iraní, El Palito solo opera al 50% de su capacidad, de 140.000 barriles de crudo por día.

    La meta con Chevron

    La administración estadounidense del hoy expresidente Donald Trump ordenó en abril de 2020 a Chevron “cesar gradualmente” sus actividades petroleras y reducirlas a un mero “mantenimiento” de sus activos. También, le prohibió establecer negociaciones directas con la empresa estatal venezolana.

    Chevron es la única gran compañía petrolera de Estados Unidos presente en Venezuela. El especialista en economía y petróleo, Antonio De La Cruz, explicó en marzo pasado a la VOA que Chevron produce entre 120.000 y 130.000 barriles de petróleo mediante una figura conocida como empresa mixta, en la cual el Estado venezolano tiene mayoría. La aspiración de la compañía norteamericana es poder producir 400.000 barriles de crudo al día y sumar una cuota similar producida por PDVSA para comercializarlo fuera del país, dijo.

    Dos puntos clave para llegar a esa cuota de 800.000 explotados y comercializados por Chevron, anticipó De La Cruz, son la flexibilización de las sanciones del gobierno de Joe Biden y una modificación legal en Venezuela que permita a Chevron tener mayoría de acciones en esas empresas mixtas.

    Son temas que, desde esta semana, la compañía estadounidense podrá tratar cara a cara con el antes vetado gobierno venezolano.

  • Empresas chinas en dilema sobre Rusia

    Las empresas chinas están atrapadas entre el alto riesgo de reputación de permanecer en Rusia durante su guerra contra Ucrania y el sentimiento pro-Moscú que domina los medios controlados por el estado de China. Hasta ahora, la mayoría ha optado por permanecer en silencio.

    Según la Escuela de Administración de Yale, más de 400 empresas han anunciado su retiro de la economía rusa desde que Putin inició la guerra el 24 de febrero. La mayoría tiene su sede en Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Corea del Sur.

    Salvatore Babones, profesor asociado de la Universidad de Sydney con experiencia en la economía política de la región del Indo-Pacífico, dijo que para las empresas fuera de China, el deseo de mantener una imagen pública positiva las llevó a retirarse de Rusia.

    “El riesgo de permanecer en Rusia es de reputación”, dijo a la VOA Mandarin en una entrevista telefónica. «Rusia es un mercado relativamente pequeño y hay una gran reacción pública contra Rusia en este momento. Ellos (las empresas) están respondiendo a la presión de los consumidores».

    Las importaciones de Rusia desde China totalizaron alrededor de 54,900 millones de dólares en 2020. China es la fuente más grande, seguida de Alemania, con 23,400 millones de dólares, y Estados Unidos, con poco más de 13,2000 millones de dólares, según el sitio web Trading Economics, que utiliza cifras de la base de datos COMTRADE, de Naciones Unidas. En comparación, el sitio informa que las exportaciones de China a EE. UU. en 2020 totalizaron 452,6000 millones.

    Dan Harris, un abogado comercial que se especializa en hacer negocios en mercados emergentes y es coautor del China Law Blog, dijo que el cálculo comercial ha cambiado debido a las sanciones impuestas a Rusia.

    «Las empresas que no están sancionadas… están diciendo ‘estoy fuera’ por razones de reputación o porque no vale la pena averiguarlo y correr el riesgo de meterse en problemas para vender productos por valor de 100.000 dólares a Rusia. Es simplemente más fácil y más seguro salir», dijo a la VOA Mandarin por teléfono.

    Un enfoque diferente

    Pero mientras las empresas que no chinas se apresuran a salir de Rusia, la mayoría de las empresas chinas, especialmente las del sector tecnológico, han optado hasta ahora por quedarse.

    Estados Unidos y otras naciones han impuesto sanciones sin precedentes a Rusia, incluidas prohibiciones de importación en el área de energía, prohibiciones de exportación de tecnología avanzada y medidas para excluir a Moscú del sistema SWIFT que los bancos y otras instituciones financieras utilizan para transacciones financieras globales.

    En una llamada telefónica el viernes, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, advirtió al presidente chino, Xi Jinping, que Beijing enfrentaría graves consecuencias si decidiera brindar ayuda al esfuerzo bélico del presidente ruso, Vladimir Putin.

    El 14 de marzo, el índice Hang Seng de Hong Kong alcanzó un mínimo de seis años por los temores de que las empresas chinas pudieran ser condenadas al ostracismo si Beijing se pusiera del lado de Rusia, según Bloomberg.

    Pero en las redes sociales chinas, donde el sentimiento contra la guerra está fuertemente censurado, los internautas apoyan abrumadoramente a Rusia. Un análisis de CNN mostró que durante la primera semana de la invasión rusa, la mitad del contenido más compartido en la plataforma Weibo de China, similar a Twitter, contenía información atribuida a un funcionario ruso o comentarios recogidos directamente de los medios estatales rusos.

    En consecuencia, algunas empresas chinas han duplicado su apoyo a Moscú, mientras que otras han cambiado de rumbo después de ser criticadas en línea por anunciar planes para detener las operaciones en Rusia.

    El gobierno chino se ha negado a llamar invasión a la acción de Rusia en Ucrania. En una sesión informativa diaria el 15 de marzo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, dijo que China estaba «profundamente apenada de ver que la situación en Ucrania ha llegado a su estado actual», e insistió en que el país estaba trabajando para las conversaciones de paz.

    Didi, una aplicación de transporte compartido, se enfrentó a la reacción del público después de anunciar que se retiraría del mercado ruso el 4 de marzo. Los cibernautas chinos criticaron a la empresa y la acusaron de ceder ante la presión de Estados Unidos. Más tarde, la compañía hizo un giro y dijo que continuaría operando en Rusia.

    Lenovo Group, con sede en Hong Kong, que anunció la suspensión de sus envíos a Rusia a fines de febrero, enfrentó críticas similares en las redes sociales chinas. Sima Nan, un experto de la televisión china conocido por su sentimiento nacionalista y antiestadounidense, escribió en su cuenta de Weibo que «la decisión de Lenovo de seguir los pasos de Estados Unidos es repugnante».

    Este apoyo público a Rusia ha dejado poco margen de maniobra a las empresas, según Babones.

    “El gobierno chino reprime cualquier tipo de discusión (que condene a Rusia)”, dijo. «No puedo imaginar que en China veamos una condena masiva de Rusia que lleve a presionar a las empresas chinas para que abandonen el mercado».

    La posición oficial de China sobre la invasión de Moscú se ha extendido a ambos lados. Beijing ha pedido una resolución pacífica del conflicto al tiempo que sostiene que las sanciones impuestas por Occidente a Rusia son contraproducentes.

    La publicación de negocios japonesa Nikkei Asia citó a un funcionario de una importante empresa de telecomunicaciones china el 9 de marzo diciendo que la mayoría de las empresas chinas «no expresarán opiniones que entren en conflicto con la postura del gobierno». Al mismo tiempo, dijo el funcionario, las empresas evitarán «cualquier declaración que sea amistosa con Rusia para evitar el boicot de las empresas occidentales».

    Un exejecutivo de la empresa china de telecomunicaciones Xiaomi le dijo al Financial Times, y fue citado en otra parte diciendo, que «es políticamente delicado anunciar abiertamente una suspensión de ventas en el mercado ruso como Apple y Samsung, pero desde una perspectiva comercial, hace (sentido) para esperar y observar lo que sucede a continuación».

    Costo para las empresas chinas

    Ese enfoque de esperar y ver podría ser costoso para las empresas chinas, según los expertos. Y las empresas que apoyan más abiertamente a Rusia corren el riesgo de perder cuota de mercado internacional, lo que las obliga a recalcular los riesgos de permanecer en Moscú.

    Por ejemplo, en el gigante de las telecomunicaciones Huawei, solo el rumor de que estaba ayudando a los rusos a defenderse de los ciberataques tuvo costos reputacionales.

    Estos se derivaron de un informe del 6 de marzo del Daily Mail, un periódico británico, que citó «informes en China» que decían que Huawei había estado ayudando a Rusia a estabilizar su red de Internet después de los ataques cibernéticos desde el comienzo de la crisis de Ucrania.

    El Daily Mail también citó un informe en un sitio de noticias chino que afirmaba que Huawei usaría sus centros de investigación para capacitar a 50,000 expertos técnicos en Rusia. El informe chino ha sido eliminado.

    El 9 de marzo, los dos miembros británicos restantes de la junta directiva de Huawei U.K. renunciaron por el reclamo. Mientras tanto, Robert Lewandowski, un futbolista profesional polaco designado Mejor Jugador Masculino de la FIFA de 2020 y 2021, anunció la terminación anticipada de su acuerdo de patrocinio con Huawei.

    El exembajador regional de Huawei en su país de origen y otras partes de Europa, Lewandowski, usó un brazalete con los colores ucranianos amarillo y azul durante un partido y dijo: «El mundo no puede aceptar lo que está sucediendo allí (en Ucrania). Espero que todo el mundo apoye a Ucrania».

    Harris, el abogado comercial, dijo que Huawei ya está en la lista de «no comerciar» de EE. UU. y algunos de sus aliados, y que las empresas en otras partes del mundo, particularmente las de Europa central y oriental, podrían decidir cortar los lazos con la firma china para evitar violar las sanciones impuestas por Washington y otros gobiernos.

    “Si estás tratando con China en este momento, deberías mirar lo que el mundo le ha hecho a Rusia y pensar que eso podría pasarle a China en los próximos meses”, dijo Harris.

    «Puede que no suceda si China se aleja de Rusia, pero si China no se aleja de Rusia, habrá muchas sanciones y las cosas se pondrán realmente mal», señaló.

  • «Hacktivistas» intentan socavar a Putin con una guerra cibernética.

    La invasión rusa de Ucrania ha provocado una oleada de piratas informáticos voluntarios, o «hacktivistas», que luchan en primera línea digital en una guerra cibernética con Moscú. Grupos como Anonymous, Squad303 y Cyber ​​Partisan han llevado a cabo varios ciberataques contra objetivos rusos en las últimas semanas.

    Después de la invasión rusa de Ucrania, una publicación de Twitter de una cuenta llamada “Anónimo”, con 7,4 millones de seguidores y casi 190.000 tuits, convocó a piratas informáticos de todo el mundo para atacar el engranaje cibernético del país.

    Una publicación de la cuenta hace exactamente un mes indicó que el grupo global se estaba preparando para tomar medidas contra el país, “y retuitearemos sus esfuerzos”, afirmaron.

    El sentido de misión fue alimentado por una llamada, dos días después de que Rusia lanzara su invasión, por parte de Mykhailo Fedorov, viceprimer ministro y ministro de Transformación Digital de Ucrania. En una publicación del 26 de febrero en twitter, Fedorov pidió «talentos digitales» ya que Ucrania estaba «creando un ejército de TI».

    Este grupo internacional de hackers contra Moscú multiplicó entonces sus operaciones. Hubo una sucesión de ataques de “denegación de servicio” (los ataques DDoS se utilizan para hacer que un sitio sea inaccesible sobrecargando los servidores con solicitudes) contra los sitios del Kremlin, el FSB (el servicio de inteligencia) y la estación de televisión estatal RT. Operaciones como el hackeo de canales de televisión rusos podría permitir vencer a los rusos en la guerra de la información, uno de sus puntos fuertes.

    Semanas después de declarar una «guerra electrónica» contra el «régimen criminal del Kremlin», Anonymous, afirmó haber pirateado 2.500 sitios del gobierno ruso y bielorruso, medios estatales y otros sitios «en apoyo de Ucrania». La afirmación, se publicó en Twitter el pasado jueves, aunque corroborar las acciones del colectivo descentralizado de hacktivistas, es por otra parte difícil, ya que el anonimato es un principio clave del colectivo. Pero una revisión de un sitio web que verifica las interrupciones del servidor confirmó que muchos de los sitios web que el grupo afirmó haber derribado están actualmente, o lo estuvieron recientemente, deshabilitados.

    Estos activistas en su «guerra cibernética», también habrían logrado sustraer grandes cantidades de información de los servidores de importantes grupos empresariales como Gazprom y el sitio de Roskomnadzor, el regulador de medios ruso. También tomaron el control de varios canales de noticias rusos, como Russia 24 y Channel One, durante unos diez minutos para transmitir imágenes de los bombardeos rusos.

    Otros grupos como Squad303, han desarrollado una herramienta que permite a cualquier persona enviar mensajes a números de teléfonos celulares rusos para «alertarlos sobre la realidad del conflicto«, según el grupo de hackers que lleva el nombre del escuadrón 303 de combatientes polacos durante la Segunda Guerra Mundial. Afirman que se han enviado más de 20 millones de mensajes a los rusos.

    La invasión rusa de Ucrania ha provocado un resurgimiento de la cibermilitación y nuevos reclutas para «Anonymous», que tuvo su momento de gloria a principios de la década de 2010. «Nunca ha habido tal movilización de hacktivistas a nivel internacional para defender la misma causa», afirmaron varios medios, aunque también es verdad que existe el riesgo de daños colaterales inesperados significativos, como a la infraestructura pública, sea ferrocarriles, hospitales..etc. lo que podría fortalecer el apoyo público ruso a Vladimir Putin, por lo que la precisión y cautela sería crucial para que estos esfuerzos no se volviesen contraproducentes.

  • Putin y los oligarcas: poder económico y poder político en el Kremlin

    Qué papel jugarán los oligarcas rusos si se produce el colapso económico en Rusia por las sanciones occidentales aplicadas ante la guerra a Ucrania.

    El 24 de febrero pasado Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, se reunió con representantes de los círculos empresariales rusos. Precisamente el mismo día en que Moscú inició su agresión militar a Ucrania.

    La reunión estaba prevista de antemano, y, como no podía ser de otra manera, Putin hizo alusión en ella a las inevitables consecuencias económicas de la guerra que acababa de iniciar.

    En este encuentro el marco jerárquico aparecía tan claro como en la espantosa sesión del Consejo de Seguridad Nacional ruso donde, días antes, Putin había humillado al jefe del servicio de inteligencia exterior (SVR por sus siglas en ruso).

    Esta vez la ceremonia no brindó anécdotas tan memorables, pero mostró quiénes son los oligarcas, actores clave para entender tanto la estructura económica de la Rusia actual como su historia más inmediata. En ese sentido, cabe destacar dos cosas:

    1. Que la relación entre poder político y poder económico rusos no siempre tuvo la jerarquía que se mostraba en la ceremonia.
    2. Que en ese encuentro no estaban todos los que suelen caer dentro de esa inquietante denominación.

    Por tanto, se imponen dos preguntas: ¿quiénes fueron y quiénes son los llamados oligarcas?

    Oligarca, el concepto

    Antes de nada, cabe aclarar qué se entiende por oligarca y por qué no hablamos simplemente de empresarios. La palabra oligarquía nos remite a los regímenes políticos de la antigua Grecia, donde solo una fracción de los ciudadanos tenía derechos políticos. En el contexto de nuestro orden político liberal democrático, hablar de oligarquía irremediablemente remite a la idea de la captura ilegítima del orden político por parte de una élite no electa. Y de hecho, eso es lo que hicieron los oligarcas rusos en el contexto del brutal colapso económico de la URSS y del convulso nacimiento de la Federación Rusa.

    El término oligarca tiene una doble dimensión. Por una parte, podemos hablar de la captura de determinados sectores económicos por parte de una serie de empresarios, gracias a sus conexiones políticas. Por la otra, también puede tratarse de un abuso de su poder económico para ejercer influencia política. Lo cierto es que, juntas, ambas dimensiones llevan a una simbiosis perversa: el saqueo de recursos conlleva influencia política. Y a su vez, tal influencia propicia un saqueo aún mayor.

    Mijaíl Jodorkovski, antiguo dueño de la petrolera Yukos, tras los barrotes durante el juicio por fraude y evasión de impuestos el 28 de marzo de 2005. Shutterstock / kojoku

    Los oligarcas de la caída del Soviet

    El trampolín político de muchos de los futuros oligarcas, como el ahora disidente Mijaíl Jodorkovski, fueron las propias estructuras de la ya moribunda URSS. Para la empobrecida ciudadanía rusa esto conllevaba una dolorosa ironía: ¡quienes disfrutaron de posiciones de poder o privilegio durante el régimen comunista eran quienes iban a medrar en el nuevo capitalismo! Boris Berezovski, eminencia gris de la inmensamente corrupta administración de Boris Yeltsin (presidente de la Federación Rusa en la década de los 90), ejemplifica el poder que muchos de ellos llegaron a adquirir.

    El episodio más escandaloso de esta perversa simbiosis llegó con las elecciones presidenciales de 1996. Frente a un pujante candidato del Partido Comunista, Guenady Ziuganov, aupado por el hartazgo de gran parte del electorado, Yeltsin tenía que asegurarse la reelección. Así, se ideó un lucrativo esquema: una serie de magnates ofrecieron préstamos al Estado. Tales préstamos se garantizaron con bienes estatales, hipotecados por si el Estado no podía devolver el dinero. Obviamente, el dinero no se pudo devolver. Así, ingentes sectores económicos acabaron en manos de ricos oligarcas a precio de saldo. Los oligarcas que se iban a beneficiar cumplieron su parte del trato. Los medios de comunicación controlados por ellos dieron la debida cobertura mediática a Yeltsin, quien salió reelegido.

    Esta fue, a grandes trazos, la génesis del brutal capitalismo de la nueva Rusia. Pero entonces, llegó un tal Vladimir Putin a la presidencia en el año 2000. Y trajo dos cambios de calado.

    Las fuerzas del orden y el poder del dinero

    En primer lugar, Putin, forjado en la convulsa política local del San Petersburgo de los años 90 y recomendado por Berezovski como un sucesor maleable, demostró más personalidad de la esperada. Fue aupado a la presidencia como defensor contra la amenaza terrorista y, una vez en el poder, marcó el territorio. Los oligarcas recibieron el siguiente mensaje: “Quédense ustedes con lo robado y disfrútenlo. Eso sí, dejen de robar y paguen sus impuestos. Pero sobre todo, por su propio bien, no se metan en política” (parafraseo libre por parte del autor).

    Un policía junto a un joven con un cartel que reza ¡Berezovski, estamos contigo! durante una manifestación el 3 de marzo de 2007 en San Petersburgo. Wikimedia Commons / Fontanka.ru, CC BY

    Berezovski y Vladimir Gusinsky no terminaron de entender el mensaje. Perdieron sus medios de comunicación y acabaron en el exilio. Otros magnates, como Mijaíl Jodorkovsky, lo entendieron aún peor. Jodorkovski pasó 10 años en la cárcel mientras los fieles a Putin se repartían su emporio.

    Y es aquí donde entra el segundo cambio: el nacimiento de una nueva clase de oligarcas, a los que Daniel Treisman ha definido como silovarcas.

    En Rusia se identifica como silovikis a todos aquellos con un pasado en el ejército, en los servicios secretos o en la policía. Por expresarlo de una forma algo más pedestre, podríamos definirlos como “agentes del orden”. Este perfil políticoburócrata empezó a cobrar relevancia de la mano de Vladimir Putin. Se trata de estrechos colaboradores del régimen que provienen del círculo más íntimo de Putin y, en su mayoría, provienen de los sectores del orden público. Un ejemplo es Igor Sechin, quien, a través de la empresa Rosneft, absorbió a la petrolera Yukos, que en su momento perteneció a Jodorkovsky.

    oligarcas
    Oleg Deripaska, presidente de la compañía rusa de aluminio RUSAL.Shutterstock / Alexey Smyshlyaev

    A principios del siglo XXI estaba naciendo, pues, una nueva generación de oligarcas rusos que ha amasado enormes fortunas y representa uno de los grandes puntales de la élite en la que se apoya Putin. Y que, en paralelo, conviven con los oligarcas de los años 90, como Oleg Deripaska, nacidos de la caída de la URSS y que han sabido entender el nuevo consenso que Putin propuso al llegar al poder.

    Oligarquía y sanciones económicas

    Llegados a este punto se impone la pregunta sobre qué papel jugará la oligarquía rusa si se produce el colapso económico por las sanciones occidentales en respuesta a la guerra contra Ucrania. Porque Putin les ofrecía poder económico a cambio de su primacía política. ¿Qué ocurrirá si, además de ceder políticamente, los oligarcas se arruinan? Pues, no lo perdamos de vista, las sanciones persiguen un impacto generalizado a la economía rusa. Afectan, sobre todo, a la ciudadanía rusa. Pero también, aunque tengan más margen, a prácticamente todo el empresariado ruso.

    Habrá que ver qué capacidad de resistencia política tiene el régimen de Vladimir Putin. Por lo pronto, dos son los factores que habrá que tener en cuenta para el futuro inmediato.

    • La reacción de la ciudadaníaTras la anexión de Crimea, en 2014, los rusos se mostraron orgullosos pero ahora no parecen mostrar tanto entusiasmo. Las protestas por la guerra no han sido masivas y, si había potencial para que fuesen a más, la mordaza gubernamental ha logrado, por el momento al menos, amedrentar a otros ciudadanos.Putin se labró su aureola de poder poniendo orden tras el caos cleptocrático de los 90. Sin embargo, gracias a las filtraciones de Alexei Navalni, muchos ciudadanos pueden abrigar sospechas sobre el tren de vida del círculo cercano a Putin, si no de él mismo. Queda saber si la caída en la calidad de vida se combinará con un resentimiento latente entre los ciudadanos rusos.
    • La reacción de la propia oligarquíaEn los primeros días tras el comienzo de la invasión se hicieron escuchar algunas voces de oligarcas en contra del ataque a Ucrania. Pero hay que pensar fríamente en las consecuencias de sanciones prolongadas.Muchos querrían creer que, tarde o temprano, una población indignada saldrá a la calle y agrietará a una élite igualmente insatisfecha. Sin embargo, una situación económica crítica puede llevar a muchos oligarcas a depender aún más del patronazgo del Kremlin, y a afianzar así su control político. Aunque Putin haya roto su parte del contrato al supeditar el éxito económico a un trágico aventurerismo geopolítico.

    Los oligarcas que se enriquecieron en los 90 aspiraron a controlar la política rusa pero se vieron obligados a subordinarse a Putin. Los que lo hicieron, junto con los recién llegados, demostraron estar para quedarse. Sin embargo, no sabemos si esta guerra les llevará a una mayor irrelevancia política o si serán un puntal clave en un cambio de rumbo. Los próximos meses, o incluso años, responderán a un par de preguntas que omitimos al principio: ¿quiénes serán los nuevos oligarcas y de dónde sacarán sus nuevas fortunas?The Conversation

    Eric Pardo, Profesor de Relaciones Internacionales, Universidad de Deusto

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Cada vez más grandes compañías acuden a una ‘guerra tecnológica’ para ayudar a Ucrania.

    Desde los gigantes de las redes sociales hasta los fabricantes de equipos de telecomunicaciones y los editores de videojuegos, un número creciente de empresas están propiciando una guerra tecnológica contra Rusia, interrumpiendo sus negocios en el país en respuesta a la invasión.

    Mykhailo Fedorov, viceprimer ministro de 31 años, el miembro más joven del gabinete de Zelensky, fue el encargado de desarrollar esa vertiente paralela para la defensa de Ucrania. Fedorov comenzó una campaña para reunir el apoyo de las empresas multinacionales para separar a Rusia de la economía mundial y aislar al país del Internet global, desde el acceso a nuevos iPhones y PlayStations hasta transferencias de dinero de Western Union y PayPal.

    Para lograr el aislamiento de Rusia, el viceministro y exempresario tecnológico, utilizó una combinación de redes sociales, criptomonedas y otras herramientas digitales. Tanto en Twitter como en otras redes sociales, presionó a varias compañías multinacionales, y su táctica ha dado sus frutos.

    Más de 330 empresas han anunciado su retirada de Rusia desde el comienzo de la guerra. La App Store rusa, por su parte, ha perdido 6.982 aplicaciones móviles desde el comienzo de la invasión, según datos compartidos con TechCrunch por la firma de inteligencia de aplicaciones Sensor Tower.

    A continuación se expone una lista de las principales compañías tecnológicas que han tomado medidas contra Rusia, y la lista crece cada día:

    Apple

    Apple detuvo todas las ventas de sus productos físicos en Rusia, restringió el acceso ruso a los servicios digitales, incluido Apple Pay, y bloqueó RT News y Sputnik de su App Store fuera de Rusia.
    En Ucrania, la compañía también desactivó las funciones de tráfico e incidentes en vivo en sus Apple Maps «como medida de seguridad y precaución para los ciudadanos ucranianos», en medio de temores de que Rusia pueda apuntar a ubicaciones específicas utilizando estas herramientas.

    Google

    La empresa propiedad de Alphabet dijo el jueves que YouTube y Google Play estaban suspendiendo todos los servicios de pago en Rusia, incluidas las suscripciones. Esto significará una pérdida repentina de ingresos para los creadores de YouTube rusos.
    Google había prohibido anteriormente que los medios de comunicación estatales rusos publicaran anuncios en sus plataformas, bloqueó las aplicaciones móviles conectadas a los medios de comunicación RT y Sputnik de su tienda Play, eliminó a los editores de Google News y los prohibió en YouTube en toda Europa.
    Ahora está suspendiendo todas sus funciones de monetización, incluidas YouTube Premium, Membresías de canales, Super Chat y Merchandise, para los espectadores en Rusia.
    Al igual que Apple, la compañía también ha deshabilitado algunas funciones de incidentes y tráfico en vivo de Google Maps en Ucrania. Sus herramientas de búsqueda y mapas en el país ahora también apuntan a los recursos de las Naciones Unidas para refugiados y solicitantes de asilo.

    IBM
    El gigante tecnológico dijo el lunes que había detenido todos los negocios en Rusia y que sus equipos habían establecido un mapa interactivo que conectaba a los trabajadores y contratistas de IBM que huían de Ucrania con colegas de la compañía en Europa que podían ayudarlos con alojamiento, transporte o suministros.

    Coinbase
    La plataforma de comercio de criptomonedas ha bloqueado más de 25 000 direcciones relacionadas con personas o entidades rusas que creía que estaban involucradas en actividades ilícitas, y se defendió de las afirmaciones de que Moscú podría eludir las sanciones internacionales utilizando criptomonedas.

    Microsoft
    Microsoft dijo el pasado viernes que suspendía todas las ventas de sus productos y servicios en Rusia por lo que describió como la «invasión injustificada, no provocada e ilegal» del país a Ucrania. El gigante del software también se comprometió a ayudar a defender a Ucrania de los ciberataques rusos.
    A principios de semana , Microsoft dijo que no mostraría ningún contenido de los medios de comunicación rusos RT y Sputnik respaldados por el estado, que quitaría la clasificación de sus resultados de búsqueda en Bing y que detendría todos los acuerdos publicitarios con ellos.

    Netflix
    La compañía también cumplió su promesa de abandonar Rusia con la eliminación de su aplicación de transmisión en el país.

    Compañías de videojuegos
    Sony, Nintendo, Ubisoft, EA and Activision Blizzard han declarado que ya no venderán sus juegos y contenido en Rusia.
    La unidad PlayStation de Sony detuvo todas las ventas de sus consolas y software en Rusia y canceló el lanzamiento de su juego de carreras Gran Turismo 7, mientras que PlayStation Store ya no estará disponible en el país.

    Cisco
    El fabricante de equipos de red dice que ha suspendido indefinidamente todas las operaciones comerciales, incluidas las ventas y los servicios, en Rusia y Bielorrusia.
    Además, la compañía dice que está renovando automáticamente el software y los servicios para sus clientes ucranianos sin cargo y ayudando al país a proteger sus servicios críticos de los ataques cibernéticos.

    PayPal
    La compañía de pagos en línea cerró sus servicios en Rusia el sábado después de que dejó de aceptar nuevos usuarios en Rusia a principios de semana.
    Un portavoz de la compañía le dijo a Euronews Next que PayPal continuaría procesando los retiros de los clientes «durante un período de tiempo, asegurando que los saldos de las cuentas se dispersen de acuerdo con las leyes y regulaciones aplicables». La compañía no dio un plazo específico.

    Por su parte Amazon, es la única gran tecnológica con una capitalización bursátil superior al billón de dólares que aún no ha tomado medidas empresariales en protesta por la invasión rusa, aunque sí ha impulsado medidas de carácter humanitario y de refuerzo de la ciberseguridad en Ucrania.

  • Guerra ‘low cost’: cómo Ucrania está usando drones contra Rusia

    “¿Tenéis algún dron? ¡Dádselo a un piloto experimentado! ¿Sabes pilotarlo tú mismo? Entonces, ¡únete a la Unidad 112 de la Brigada Especial de Kyiv!”. Con estas palabras, el 24 de febrero, el ministro de Defensa ucraniano llamó a las armas a la población, mediante un mensaje de Facebook. El mandatario se refería a esos drones que puede comprar cualquier persona aficionada en multitud de tiendas por internet y supermercados. Los ucranianos se preparaban para una guerra de guerrillas, de ataques rápidos y sorpresa, con armas que cuestan unos 100 euros. Incluso países vecinos están haciendo donaciones de estos aparatos sin la intermediación de ningún gobierno. Y funcionan.

    No es la primera vez que Ucrania emplea esta tecnología contra los rusos en los últimos años, y no con poco éxito. Desde el conflicto inicial del Donbás, los soldados pilotaban y manipulaban hábilmente estos aparatos para infligir pequeños daños a las tropas enemigas. Además, son tan pequeños que la defensa resulta difícil.

    Hoy en día el ejército de Zelenski los está empleando para arrojar pequeñas bombas, sabotear líneas de convoys, defender fronteras y explorar el terreno. En el juego del miedo los ucranianos han desarrollado un pequeño dron de ala fija de estas características, que han bautizado como The Punisher (el Castigador).

    Dron bautizado como The Punisher (El Castigador).
    UA Dynamics

    Además, esta tecnología está ayudando a la maquinaria de propaganda y en la guerra por el relato del conflicto, ya que la mayoría de estos pilotos están continuamente subiendo vídeos (verdaderos o falsos) a YouTube y Twitter, e intentando confundir al enemigo y demostrar que hay cientos de ojos mirándoles desde el cielo.

    Miembro de la organización Aerorozvidka y uno de sus drones.
    Аеророзвідка

    Una nueva forma de hacer guerra

    Sin embargo, no todo es positivo para los ucranianos. Esta tecnología plantea escenarios de guerra totalmente impensables hasta ahora. Uno de los principales fabricantes de este tipo de aeronaves es la empresa china DJI, quien mediante GPS puede geolocalizar perfectamente en todo momento a cualquier piloto no experimentado.

    Quizás, viendo la mala publicidad que puede recibir la empresa por el empleo de sus productos en este conflicto, DJI podría decidir deshabilitar la capacidad de vuelo de estos drones en territorio ucraniano. O quizás le interese conocer precisamente esas posiciones y emplearlas con aviesas intenciones.

    No solo son estos juguetes caros los que sobrevuelan los cielos en Ucrania actualmente, sino que hay un arma mucho más grande: los temidos drones turcos TB2 Baykraktar. Desde que comenzó el conflicto, el país de Zelenski ha reclamado numerosos ataques exitosos llevados a cabo con estos drones, atacando convoys de camiones y tanques.

    Estas aeronaves han participado ya en numerosos conflictos bélicos, otorgando una ventaja abrumadora para el bando atacante. A pesar de que los rusos solo proveyeron de rudimentarias defensas a Armenia, éstas fueron aplastadas por los drones en el reciente conflicto de Nagorno-Karabakh. Por lo tanto, Ucrania no se lo ha pensado dos veces y está adquiriendo el mayor número de estas armas. Ahora mismo se estima que tiene una veintena.

    Al contrario que los modestos drones de radiocontrol, esta arma vuela a mucha mayor altitud, de manera casi invisible y con capacidad de arrojar bombas mucho más poderosas. Tanto es así, que en redes sociales circula una canción ucraniana con imágenes de ataques de estos drones al grito de Baykraktar.

    Aparentemente, la ventaja que están dando estos drones turcos no es la vista en otros conflictos. Estas aeronaves son lentas, pesadas, están controladas por un operador humano y, lo más importante, cada una cuesta aproximadamente un millón de dólares, un precio muy bajo frente a otras armas. Eso hace que no sean invencibles para armas antiaéreas altamente sofisticas, con las que sí cuenta el ejército de Vladimir Putin.

    Sin embargo, el hecho de que se sigan haciendo ataques desde el cielo demuestra que este entorno aún no ha sido dominado por ninguno de los dos ejércitos y que estos drones pesados, junto a los pequeños aparatos de radiocontrol, puede que estén frenando en gran medida el avance ruso.

    Sin duda, deberíamos ser conscientes de que el arte de la guerra y su economía están cambiando. Estamos ante la primera guerra TikTok, en la que tenemos una gran abundancia de información falsa y verdadera, y que muchos de los ataques ocurren fuera de nuestra vista, mediante ataques cibernéticos. Todo esto y el auge del empleo de drones y robots quizás lleve a la reflexión de que inevitablemente nos dirigimos a guerras del futuro automatizadas, lowcost y, por lo tanto, con el gatillo mucho más fácil.The Conversation

    Julián Estévez Sanz, Profesor e investigador en Robótica e Inteligencia Artificial, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Mejor USA que rusa

    Hoy leo a Judson Berger quien pregunta: “Quién le dirá a la administración Biden que la extracción petrolífera de Venezuela es tan dañina para el medio como la extraída en Texas”. Lo cual, aunque cierto en cierto grado, sí que hay una diferencia; no sólo en la calidad del crudo sino en las normas ambientales de su explotación y uso. Y ni hablar que al comprarle el petróleo de la élite rusa (a Putin) o a Maduro se está colaborando con criminales y fregando a toda la población estadounidense; junto al resto del planeta, incluyendo a Panamá.

    Precisamente en todo ello vemos la perversidad de la politiquería que en búsqueda de intereses mezquinos está dispuesta a causar inmensos daños a la población. Tal es el caso que vemos en Panamá, en dónde ayer sale en La Prensa algo que publiqué hace años en mi libro, Educación ¿particular o gubernamental?, como también en varios ensayos que abordan el tema de la educación centralizada en contraposición a la descentralizada o privada.

    El problema con el rechazo visceral a la “privada” es: ¿privada de qué? Pues, privada de la corruptela de politicastros y gremios magisteriales de funcionarios del estado que tienen secuestrada a toda la población.

    Y, aunque pareciera que me desvié del tema del petróleo, en realidad no es así, ya que si ponemos atención veremos que tanto el tema energético como el educativo, junto con tantos más, se ven afectados por bajos instintos que ni siquiera son ideológicos sino inmorales. Bueno, la verdad es que ideologías como la del socialismo no sólo son empobrecedoras sino inmorales.

    El otro aspecto del desvío que produjo el gobierno Biden con lo de los combustibles fósiles, es que desconoce y se aprovecha de la ignorancia popular en torno a las realidades de la industria en general. Cerrar la producción petrolífera, alegando la protección del ambiente, es fácil. Lo que no es nada fácil es, una vez que te das cuenta del error, lo difícil que resultará, por muchas razones, volver con la producción.

    Por un lado, los inversionistas habrán quedado espantados. Imagínense la inversión que fue afectada en la suspensión del oleoducto Keystone XL. Y ni hablar las 10,000 plazas de trabajadores especializados que tuvieron que emigrar; los cuales no vuelven así no más.

    Lo triste es que los burrócratas no entienden y no toman en cuenta o no les importa lo difícil y arriesgado de invertir en una exploración petrolífera y luego en la operación; particularmente cuando constantemente deben luchar contra el mar de normas que supuestamente les imponen para cuidar el medio; muchas de las cuales son puro tilín-tilín y poca paleta. Y tengan presente que no sólo es Keystone XL, sino toda la industria desde México hasta Alaska y, de paso, Canadá; mientras, a todo ello, ahora pretenden ayudar a Maduro y otras dictaduras.

    En resumen, mientras que tantos gobiernos sigan secuestrados por oligarquías corruptas, y mientras que la población mal educada en los NODUCA del mundo sigan votando por los más ladinos, la cacareada “brecha” entre ricos y pobres no mejorará lo que bien puede y debe.