Categoría: Politica y Actualidad

  • No, la JMJ no atraerá inversión extranjera a Panamá: los datos que lo demuestran

    La celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá es una buena noticia para los católicos del istmo. Sería absurdo negar la trascendencia religiosa, cultural, mediática y social de un acontecimiento así. No obstante, es un error que el gobierno panameño pretenda asociar la visita del Papa Francisco con un supuesto boom inversor que poco o nada tiene que ver con este tipo de reunión.

    Echemos un vistazo a los datos. En el año 2008, Australia acogió la Jornada Mundial de la Juventud. Sin embargo, como refleja el siguiente gráfico, la entrada de inversión extranjera directa no se comportó de modo distinto tras la celebración de la reunión católica.

    España celebró la edición 2011 de la JMJ, con idéntico resultado. Tal y como pone de manifiesto el siguiente gráfico, el volumen de inversión extranjera no muestra cambio alguno tras la celebración del evento.

    Un par de años después, en 2013, la JMJ llegó a Brasil. Una vez más, la curva de inversión extranjera se mantuvo indiferente, sin cambios entre la situación previa y el escenario posterior a la visita del entonces Pontífice, Benedicto XVI.

     

    Polonia es el último país que ha organizado una Jornada Mundial de la Juventud. Según el informe de Inversión Mundial que elabora la ONU, el flujo de inversión extranjera directa hacia el país del Este de Europa se redujo en 2017, año siguiente a la celebración del evento. Durante dicho ejercicio, la inversión foránea cayó de 14.000 a 6.500 millones.

    Parece evidente, por tanto, que la relevancia de la JMJ se circunscribe al plano religioso, cultural, mediática o social, pero no se extiende al terreno económico. De hecho, no hay que olvidar que estos eventos implican ciertos costes para el sector productivo: cierre temporal de oficinas, vacaciones forzosas de trabajadores ocupados en zonas cortadas por motivos de seguridad, aumento del gasto público, etc.

    Pero, entonces, ¿qué puede hacer Panamá para aumentar su competitividad en el ámbito de la inversión internacional? Y, mejor aún, ¿qué recetas pueden ayudar a mejorar la captación de capital foráneo y crear, al mismo tiempo, un entorno más atractivo para quienes ya operan dentro del istmo? Quizá la mejor respuesta a esta pregunta es la que nos ofrece el Foro Económico Mundial en su Índice de Competitividad.

    De acuerdo con la encuesta de ejecutivos incluida en dicha publicación, el 18% de los empresarios menciona la ineficiencia burocrática de las Administraciones Públicas como el primer factor que les impide hacer negocios e invertir con facilidad en Panamá. Un 15% cita la corrupción, un 14% lamenta la falta de conexión entre educación y mercado de trabajo y un 10% se queja de regulaciones laborales excesivamente restrictivas.

  • El problema de los independientes

    Panamá permite por segunda vez consecutiva, la figura del independiente en las elecciones; y esta vez, como en la serie de Ocean Eleven, que a cada entrega le aumentan un número, son tres los independientes.

    Vamos que ha sido dramático, con los días de los muertos vivientes que aportan sus firmas, con menores de edad emancipados que también firman, con foto finish, con acusaciones por primera vez a un Tribunal Electoral de fraude y de parcialización. Pero bueno, al final quedarán tres candidatos independientes a la Presidencia de la República.

    Y es aquí donde está el problema, que la frustración de la gente con los partidos políticos se está decantando no por crear partidos políticos nuevos y reformar los ya existentes, sino por eliminarlos del todo buscando candidatos independientes a puestos de elección popular.

    No nos oponemos a los candidatos independientes para puestos menores, pero para la presidencia hay un problema. Un presidente debe gobernar con un equipo de trabajo. Un partido político actúa de hecho como una marca de mercadeo. Los votantes de un partido saben más o menos qué esperar de él. Saben cómo han sido sus gobiernos, saben qué cuadros son ladrones y que cuadros son serios y responsables. De un candidato independiente no se sabe nada. Son un concurso de personalidades, y un gran salto al vacío amparado por la fe. Esto no está mal para puestos de elecciones menores, o para puestos en el Órgano Legislativo, pero trae problemas en el Ejecutivo porque al final se trata de gobernar. En otras instancias, por el contrario, se trata de las actuaciones individuales del político, así que la figura del independiente trabaja bien.

    Por ahora los independientes actúan como una válvula de escape para los que están descontentos con el sistema de partidos tengan alguna opción; sin embargo, hasta cierto punto los independientes refuerzan el sistema de partidos. Porque los descontentos no van a votar en bloque por un independiente sino por varios, mientras que los militantes y simpatizantes de un partido van a salir a votar en bloque por su partido. En la próxima elección quizás Marco Ameglio robe votos a los simpatizantes del panameñismo, pero dudamos que Ana Matilde Gomez y Ricardo Lombana, le roben muchos votos al PRD o al CD.

    Esto le permite en un país sin segunda vuelta (y no la propiciamos) al partido que saque la mayor minoría, ganar, como en el pasado han ganado Juan Carlos Varela o Ernesto Pérez Balladares.

    Y el problema de los partidos es que éstos no se dan por aludidos. Saben que la opinión pública los rechaza y en lugar de cambiar y adaptarse a los tiempos, buscan satisfacer solamente los intereses de su voto duro. Solo así podemos entender la campaña de Weber para tratar de que lo nombren magistrado. Y saben esto porque los votantes independientes, que son mayoría, no tienen un catalizador común y votan de manera dividida.

    La única solución sería que por lo menos dos candidatos independientes creen una plataforma común y empujen un mecanismo para lograr satisfacer las dos grandes fuertes del hastío político de los panameños, el sistema de partido y la corrupción pública y manifiesta de la Asamblea de Diputados y la Corte Suprema de Justicia.

    Para esto, éstos deben apelar a los votantes a que voten para forzar la Asamblea a reformarse o someterla a la opción nuclear de una Constituyente Originaria.

  • Bolsonaro: “La Bolsa Sona”

    “Barcelona es bona si la bolsa sona, si la bolsa no sona, Barcelona no es bona”

    La aparición de Bolsonaro ha traído de nuevo a la palestra una discusión ética y política respecto a la izquierda y la derecha. Al respecto voy a insistir en que es un tema trascendente y a mi juicio Bolsonaro lo pone de manifiesto. En primer término dícese que Bolsonaro es de extrema derecha, y una vez más me pregunto que significa es calificación o descalificación.

    Todo parecería indicar que Bolsonaro pretende reinstaurar en Brazil el sistema político económico que cambió la historia del mundo, y trajo por primera vez en la historia la libertad y la creación de riqueza. Por tanto pareciera a partir de sus declaraciones que pretende liberar al Brazil del sistema de izquierda imperante que destruyó la economía y que también planteo la problemática de la libertad. Y no olvidemos eliminar la corrupción.

    En razón de esa actitud que considero una virtud, también se ha opuesto a la dictadura de Maduro en Venezuela y tampoco ha ignorado la prevaleciente en Cuba por casi sesenta años. Este último hecho parece ser ignorado en el resto del llamado mundo Occidental. Fue así que Obama firmó un acuerdo con Raúl Castro y los europeos continúan invirtiendo en las playas de Cuba.

    Es un hecho notorio que aparezca en América Latina una personalidad que como Bolsonaro pretende reconocer públicamente el fracaso económico del socialismo y su lamentable éxito político. Insisto pues en que la demagogia está presente en el mundo occidental vía el socialismo y la evidente confusión prevaleciente entre los derechos individuales y los derechos humanos. Hecho al que me he referido en anteriores oportunidades. Pero otra vez voy a insistir en la presente falacia de la igualdad como principio en que se basa la reducción de la pobreza, cuando la historia ha demostrado lo contrario.

    Cuando los derechos son del pueblo, nadie tiene derecho, y es la razón de ser de la instauración del poder absoluto. Y permítanme citar de nuevo a Alexander Hamilton que escribió: “Una peligrosa ambición subyace bajo la especiosa máscara del celo por los derechos del pueblo”. Pero Marx está presente en Occidente vía Eduard Bernstein que en discusión con Lenin dijo: “Al socialismo se puede llegar democráticamente y sin revolución”. Creo que lamentablemente tuvo razón, y a los hechos me remito.

    Al respecto escribió Fareed Zakaria en su artículo en Foreign Affairs: “Populism on the March”. Allí en primer lugar reconoció que Occidente está en problema y seguidamente escribió definiendo al populismo: “¿Qué es populismo? El significa cosas diferentes para diferentes grupos, pero todas las versiones comparten un recelo de una hostilidad hacia las élites, corrientes políticas e instituciones establecidas. Históricamente el populismo ha tenido variantes de izquierda y de derecha y las dos están hoy floreciendo”.

    Al respecto vale recordar hoy las palabras de León XIII en su encíclica Rerum Novarum en 1891: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos; afánanse en verdad por ello los socialistas; pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual su ingenio, ni la salud ni las fuerzas. Y a la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna. La cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad”. Creo que había aceptado la mano invisible de Adam Smith. No puedo menos que reconocer la sabiduría de estas palabras y que hoy lamentablemente son ignoradas por el Papa Francisco.

    Volviendo a Bolsonaro ahora surge en The Economist otra confusión al respecto, por llamarlo un peligroso populista con algunas buenas ideas. No me cabe la menor duda que esa observación entraña otra confusión en el ámbito de las calificaciones en la filosofía política. El populismo lo describió Aristóteles como la democracia destructora de la república en función de la demagogia. Y advirtió: “Tengan cuidado que los pobres siempre van a ser más que los ricos”.

    Por otra parte como dije en el artículo citado de Foreign Affairs se reconoció la existencia del populismo de izquierda, socialismo y de derecha nacionalismo. La imperancia del primero trasmitida en el aumento del gasto público determinó la caída en la tasa de crecimiento de la Unión Europea. A partir de la crisis del 2008 el único país europeo que creció fue Alemania un 7% en el período. Hoy parece que tampoco crece. Por otra parte el populismo de derecha representado por Maurice Le Pen en Francia constituye una amenaza a la permanencia de la Unión Europea.

    Aparentemente Bolsonaro en defensa aparente de los principios que cambiaron al mundo parece popular. El es favorable a la reducción del gasto público y el déficit fiscal, a eliminar la corrupción, a la liberación del comercio y adoptar acuerdos bilaterales además del Mercosur, y por supuesto el respeto por la propiedad privada. A esa política propuesta se le ha denominado extrema derecha y The Economist populismo.

    Creo que lo importante es destacar las propuestas políticas y económicas que pretenden recuperar la economía breasileña, que se encuentra defenestrada por los gobiernos de izquierda prevalecientes en los últimos 20 años, con Lula da Silva a la cabeza, hoy preso por corrupción política.

    Bien venido Bolsonaro quien ya según la reciente información ha logrado que “sone la Bolsa de Brazil”. Nada mejor puede esperarse políticamente que la política correcta sea popular y haga posible rescatar los principios reconocidos en el Rule of Law, bajo las ideas de Locke, Hume y Adam Smith desarrollados por lo Founding Fathers en Estados Unidos. Esa es la inversa de la popularidad en que se basan los gobiernos de izquierda fundados en la demagogia del populismo de izquierda y de derecha.

    Perdón de nuevo por la multiplicidad de citas. Me parece importante hacerlo pues las ideas de la libertad que yo defiendo afortunadamente no son mías. Si hubiesen sido mías estaríamos viviendo en la Edad Media. Y esta aclaración no la hago por modestia. Yo no tengo ese defecto.

  • El precio de la JMJ

    Dice el señor de los encajes de pollera que la JMJ es una inversión para Panamá, que nos pone en el mapa. Que es una inversión, porque seguramente los mochileros religiosos que llamamos peregrinos seguramente van a gastar plata en bares y restaurantes en lugar de hacer botellones enormes en la vía pública, aunque es cierto que las ramas más pudientes de la Iglesia Católica así como los periodistas probablemente le den vida a la deprimida industria turística local.

    Ya hemos visto la falacia de los grandes eventos públicos organizados por el Estado; es un clásico ejemplo de lo que se ve (el evento) versus lo que no se ve (las disrupciones causadas en otras industrias). Y que estos mega eventos suelen terminar costando más para los contribuyentes que lo que recaudan para el estado o para industrias específicas como la del turismo, que reciben un subsidio encubierto de las industrias y sectores de la economía que ven su actividad mermada por el evento.

    Algunos calculan el costo directo para el contribuyente panameño en más de 50 millones de dólares, en gastos aprobados para la JMJ, tanto protocolares, como relacionados al evento (tarimas, alfombras rojas), como paquetes de ayuda a los peregrinos, como gastos de seguridad. Más difícil será calcular cuánto costarán las cosas que no se harán los 3 días en que las oficinas públicas van a estar cerradas y los trámites que no se harán durante estos días que repercutirán negativamente en las empresas. Ni pensar en cuánto costará la productividad perdida de las empresas que se verán forzadas a cerrar (y que así y todo deberán pagar sus impuestos como si hubieran estado abiertas).

    Y hablando de repercusiones negativas. También han que tomar en cuenta otras cosas como las interrupciones en el tránsito por la ciudad esos días, incluyendo las restricciones al tránsito vehicular por tener calles cerradas, que sin duda afectarán negativamente la productividad de las empresas localizadas en esas rutas.

    Así que los costos van subiendo. Los cálculos optimistas consideran que la JMJ generará unos 230 millones en ganancias, aunque ya sabemos que nos está costando organizarla como 55 millones aportados supuestamente por la Iglesia y la empresa privada sin contar los gastos estatales (ya vemos una partida por aquí y otra por allá en los diarios todos los días, 10 millones por aquí, 12 millones por acá) y excluimos porque las desconocemos, las pérdidas que van a ocasionar en los sectores de la economía que no están relacionados ni con el turismo ni con el gasto público. Existen razones por las cuales los mega eventos, sean los juegos de la NFL o la JMJ, o las Olimpiadas o la Copa del Mundo, suelen ser organizados por países cuya clase política está dispuesta a soportar la gloria del evento con los impuestos de otros. Si estos eventos fuesen realmente rentables para todos, los organizaría la empresa privada principalmente. No habría necesidad de organizarlos con fondos públicos asignados por los políticos. Esto es una regla básica para saber si un evento es bueno para el público, ¿usa fondos públicos o privados?

    Aparte de ser incompatible con un estado laico moderno (vamos, en los Estados Unidos donde hay una verdadera separación de la iglesia y el estado, el estado gastaría en seguridad, pero no en poner tarimas o ayudar a los peregrinos),  si se hiciera, debería totalmente manejado por la Iglesia y la empresa privada, salvo en el tema de la seguridad que es función esencial del Estado.

    Y qué decir del cierre de las oficinas públicas. ¿Cerrarían las oficinas públicas si viene alguna otra figura religiosa? ¿No es eso el usar al estado para hacer proselitismo en favor de la Iglesia Católica de facto, a costa del tiempo de los funcionarios que pagamos todos los ciudadanos independientemente de nuestras creencias? Y de los trámites que no podremos hacer, o de los dineros que no podremos facturar esos días.

    El costo de la JMJ es mucho más profundo de lo que nos están diciendo.

  • Una constituyente Inoportuna

    El presidente, en la cúspide de su impopularidad, y viendo una derrota clara para su partido en las próximas elecciones se saca de la manga la constituyente. O sea, llamar al público a una refundación radical del Estado mediante una nueva Carta Magna. Esto lo ha hecho pasando por encima de pedirle un visto bueno a la Asamblea Nacional. Sabemos que ésta posiblemente se negará del todo.

    ¿Qué se busca con esto y qué consecuencias tiene?

    Políticamente es claro que se busca amarrar, como en algún momento intentó Ricardo Martinelli, al próximo gobierno. Se puede dar el caso de que el ganador de las elecciones del 2019 obtendría una victoria pírrica, porque ganaría no para llevar a cabo su plan de gobierno, sino para convocar a un Asamblea Constituyente que daría por terminado su mandato. En otras palabras, todo el tiempo y esfuerzo, todos los recursos utilizados por los candidatos a puestos de elección en las elecciones del 2019 serían en vano, ya que sus cargos serían anulados por la Asamblea Constituyente.

    Porque estemos claros, una Constituyente es un cambio radical, estamos hablando de quitar la piedra angular sobre la cual se sostiene todo el sistema legal y político de un Estado y reemplazarlo por otro. Esto significa mantener a todo el país en pausa por dos años más, cuando el país desde el 2016 vive una marcada desaceleración económica que el gobierno esconde con cifras maquilladas pero que es evidente en el día a día de los panameños. ¿Conviene paralizar al nuevo gobierno dos años más con una Constituyente, mientras la economía del país se frena? Parece que los proponentes de la Constituyente no piensan en esto. Los del gobierno es claro que buscan neutralizar al siguiente gobierno, porque si hubieran estado desesperados por la constituyente, la hubieran convocado al inicio de su período y no al final. Los de la sociedad civil se dividen en dos grupos, los abogados divos constitucionalistas que se miran en el espejo y aspiran a ser los padres de la refundación de la Patria, y los grupos de extrema izquierda que desean quizás dar un cambio radical a la composición del Estado Panameño.

    El problema es que fuera de estos grupos, nadie en Panamá parece tener claro qué se quiere con una Constituyente. No hemos avanzado mucho desde el ejercicio de la Junta de Notables de Ricardo Martinelli, una serie de cartas al Niño Dios legales, donde cada grupo aspira a elevar su tema mascota a nivel constitucional. Básicamente todos los proponentes de la Constituyente actuales aspiran a eso. A que sus intereses especiales o sus políticas personales sean elevados a normas constitucionales. Y ésa ha sido desgraciadamente la constante de los últimos ejercicios constituyentes latinoamericanos.

    Las constituciones latinoamericanas modernas suelen ser cada vez más largas y detallistas, pero no logran resolver los problemas de crecimiento económico, inequidad, corrupción legal y falta de estabilidad política. Crean hermosas políticas de papel, pero no resuelven nada en la práctica.

    Y es que todos sabemos que la Constitución Panameña actual tienen problemas serios, como la falta de legitimidad en su origen en la dictadura militar, así como el hecho de que los poderes del Estado dependen en la práctica del Ejecutivo quien controla el presupuesto, lo cual significa que elegimos un monarca, no un presidente por un período limitado de 5 años. Esto ha sido una receta para la corrupción y la impunidad. Sólo cuando la sociedad corrupta entre los poderes del Estado se rompe temporalmente como ahora, podemos ver lo corrupto que es el sistema político actual. Pero resulta curioso que los impulsores de la Constituyente no toquen este tema ni qué normas proponen para resolverlo en la nueva constitución; más bien se enfocan en los mecanismos para llamar a una Asamblea Constituyente, como si ésta fuera un fin en sí y no un medio para cambiar la constitución. Si se está desesperado por cambiar la constitución lo más lógico sea que se diga de antemano qué se quiere cambiar ¿no? El problema de ir a una Asamblea Constituyente de esa manera es que no se sabe qué clase de Constitución va a salir de ésta, y se puede terminar con algo peor, lo cual va a poner al país en vilo por dos años, en medio de una crisis económica.

    Hay mecanismos adecuados para cambiar la Constitución sin irse a un salto al vacío político. Como las reformas constitucionales. Y de irse a un Asamblea Constituyente, una paralela al inicio y no final de un período presidencial sería garantía de hacer cambios de la manera racional y calmada que el país necesita.

    Llamar a una constituyente en las circunstancias actuales, dejando la puerta abierta a un caos político sin que la sociedad la pida, es un ejercicio de irresponsabilidad suprema de los cuales ya hemos tenido varios en los 2010s.

  • Los ‘Chalecos Amarillos’ y la crisis del Estado de bienestar

    Europa y un modelo socialdemócrata en crisis. Pero, ¿alcanza la ciudadanía a comprender el fenómeno en todo su alcance?

    Por Juan David García Ramírez

    Los movimientos de protesta que días pasados han conmovido la tranquilidad social en las grandes urbes europeas –comenzando por París– acaso evoquen los tiempos convulsos de la Roma imperial; instancia aquella en la que la disconformidad de sectores bien representativos de la población supo hacerse sentir en las calles –al menos, así lo relata Tácito en su Historia.

    A lo largo de las últimas horas, turistas despistados y opinadores snobistas se han escandalizado con el accionar de las turbas, con los bloqueos de avenidas, plazas o del funcionamiento de trenes subterráneos, así como con los ataques registrados en perjuicio de las fuerzas del orden.

    A aquellos, tras no haber tomado nota respecto de la crisis del Estado de bienestar, les resulta incomprensible que en París, Berlín, Madrid o Estocolmo, la conflictividad social se haya acentuado. En París –conforme ya se ha visto–, los comentados ‘Chalecos Amarillos‘ se tomaron las calles durante semanas, en abierto rechazo a la decisión del gobierno del presidente Emmanuel Macron de aumentar el precio de los combustibles. En Madrid, desde tiempos de la recesión económica, las manifestaciones masivas de pensionados y empleados públicos –inicialmente autocalificados como ‘Indignados’– tuvieron por fin explicitar una férrea oposición contra los recortes, y hoy son cosa de todos los días. En Berlín, Frankfurt y otras ciudades germanas, miles de ciudadanos han expresado sus reparos en torno de los efectos nocivos que comporta la entrada indiscriminada (y carente de control alguno) de centenares de miles de inmigrantes provenientes de Oriente Medio.

    Ya desde los años sesenta, generaciones enteras de europeos volviéronse permeables a una fe ciega en el Estado como proveedor de bienes y servicios, garante este de estabilidad social y económica, y como solucionador primigenio de toda problemática emparentada con el individuo. El transporte, la educación, la salud y, tiempo después, la política agraria, la previsión social, la gestión de los asuntos culturales y hasta el control del consumo, se propusieron como excusa para nutrir un crecimiento desmedido de los gobiernos y de la propia Unión Europea –todo lo cual ya se ha agotado. El ciudadano europeo promedio tenía por costumbre burlarse de sus pares estadounidenses, asiáticos y de la América Latina –aunque sobre todo de los primeros, dadas las incontables horas de trabajo que les caracteriza y el escaso tiempo familiar y para vacaciones. Todo ello, mientras italianos, españoles y franceses –siempre gracias al formato de Estado-niñera propugnado por el modelo socialdemócrata europeo– podían y, aún hoy, pueden irse de vacaciones casi durante dos meses en el verano, y obtener licencias médicas a partir de un simple dolor de cabeza; como también pudieron acceder a subsidios de desempleo y a cuantiosas variantes de beneficios, por el solo hecho de existir. Al punto tal en que millones de inmigrantes se exhiben hoy dispuestos a perecer en el Mar Mediterráneo, con tal de aprovechar para sí las mieles del asistencialismo.

    Un manifestante de los chalecos amarillos ondea una bandera tricolor francesa durante una protesta en París. (EFE)

    Sin embargo, hoy día, cuando les toque despertar del sueño, lo cierto es que esos mismos europeos ya no se ríen tanto de sus pares en otros continentes. De tal suerte que, ahora, padecen las consecuencias de haber puesto a la economía de mercado y a la democracia liberal al servicio de la utopía socialista. Hace a esta realidad la estadística de Estados eminentemente gigantescos, como el francés o el español, en donde el 22 y el 16% de la población, respectivamente, ocupa puestos en el sector público. Estos guarismos permiten comprender cómo es posible que tantas personas sigan oponiéndose a la implementación de reformas económicas profundas, por cuanto aquel sistema es el que les ha mantenido aislados de los riesgos de la vida real.

    El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, acaso buscando evitar un movimiento similar al de Francia, ha tomado la decisión de incrementar el salario mínimo en un 22%. No caben dudas: le lloverán aplausos, y su índice de popularidad mejorará. Pero, más tarde o más temprano, la iniciativa resultará onerosa para su país, en tanto que ella solo servirá para pisar el acelerador hacia el esperable colapso del Estado de bienestar.

    Publicado a través de La Gran Epoca.

    Publicado originalmente en El Quindiano (Armenia, Colombia)

  • Las rivalidades que vienen y la inocencia de los políticos.

    China quiere vender sus recursos, y adquirir materias primas. Para eso lanzó las Iniciativas de la Seda y el Camino y el Collar de Perlas. El gobierno del partido comunista chino se basa en un contrato social tácito. El gobierno garantiza al pueblo un aumento de sus niveles de vida, pero el pueblo no va a desafiar el monopolio del partido comunista chino. Por ahora, después de Tianamen, ese contrato social funciona bastante bien. Pero este acuerdo depende de que los chinos cada vez puedan conseguir las materias primas que necesita, y vender sus productos. Para esto dependen de la buena voluntad de los Estados Unidos, algo que no les gusta. Así que eventualmente van a necesitar bases en el extranjero para garantizar sus rutas marítimas, o sea un Collar de Perlas militar. Pero al hacerlo, de paso puede controlar las rutas marítimas de otros. Lo cual lleva a rivalidades de carácter militar.

    Por ejemplo, en 1900, los alemanes, cansados de depender de la buena voluntad de los británicos, decidieron tener colonias y una flota marítima lo cual hizo que los británicos, históricamente amigos de Gran Bretaña, se convirtieran en enemigos durante dos guerras mundiales. Lo mismo pasó cuando Japón, potencia emergente, decidió que no podía depender de la buena voluntad de los occidentales en garantizar sus fuentes de materias primas de Asia, así que crearon una flota, que chocó militarmente primero con los rusos, y que luego, cuando los norteamericanos no garantizaron sus rutas de materias primas, embargadas como represalia por la invasión a China, con los norteamericanos. Todos sabemos cómo terminó eso. El afán de China de poder garantizarse a sí misma las rutas de materias primas y sus recursos puede llevarla a choques militares con la India primero y luego con los Estados Unidos.

    El tema actual es que poco a poco, de la bipolaridad ideológica de la guerra fría, USA o URSS, o de la unipolaridad de los 90s donde los USA quedaron solos como árbitros del mundo, vemos surgir un mundo multipolar, similar a la Europa del siglo XIX, marcada por áreas de influencia definidas por intereses económicos más que ideológicos. Donde la Unión Europea (realmente el eje franco alemán), una Rusia que sigue en retroceso desde el fin de la Unión Soviética, una ascendente China, una emergente India, y posiblemente un Brasil que busca todavía su rol en el mundo, se pelean áreas de influencia, y buscan aliados no por ideología, sino por temas económicos específicos.

    Salvo los Estados Unidos y la EU que comparten la civilización occidental, cada potencia representa una civilización, Rusia, la cristiana ortodoxa, China, la civilización china, India, la India. Y todas apuntan a áreas de influencia local. Se alían pero también se enemistan por esas áreas. Rusia choca con los occidentales por la Ucrania, fuente de recursos mineros y agrícolas que rusos y alemanes han querido por siglos, y el Báltico o sea la salida a rutas comerciales marítimas, como fue en la era de los zares.

    Además quiere evitar que los árabes saudíes construyan un oleoducto a Europa a través de Siria. África es el gran premio en disputa la Unión Europea, representada por Francia, la China y la India. El control de Indico, ruta necesaria para mover materias primas a la India y China, va crear una guerra entre China y la India tarde o temprano. Los USA ven a Latinoamérica, sobre todo al Caribe, como su área de seguridad natural, pero el Brasil de Bolsonaro va a aspirar a ser el policía de Sudamérica posiblemente con el visto bueno norteamericano. Rusia, y China van a chocar en Asia central tarde o temprano por el Asia Central. Pero por ahora son aliados porque la ruta de la seda los beneficia, mientras no tengan bases militares. El mundo islámico por ahora también está en disputa, los europeos y los gringos van en retroceso, pero los rusos y chinos no van a llenar el vacío por ahora

    Los chinos quieren un Collar de Perlas civil y militar para garantizar la salida marítima de sus mercancías y la llegada de sus materias primas. Y esto puede traer problemas, sobre todo por la parte militar, garantizar las rutas marítimas, ya hemos dicho, puede afectar que otro garantice sus propias rutas marítimas. Y empieza una rivalidad naval que puede terminar mal.

    ¿Cómo afecta eso a Panamá? Panamá es parte del Collar de Perlas Chino… China quiere extraer recursos de Colombia y Venezuela, y quiere garantizar una ruta por Panamá.

    Si lo hiciera pacíficamente no habría problemas, pero ya vemos cómo busca mantener en poder al económicamente incompetente Nicolás Maduro, o ya ofreció a Panamá la trampa de la deuda china en forma de un ferrocarril. La cuenca del Caribe es área de seguridad nacional de los Estados Unidos, y éste no duda en mantener su hegemonía en ese sector. Que Panamá se vea involucrado en una rivalidad entre los Estados Unidos y China no es bueno. Sobre todo cuando el Brasil de Bolsonaro aspira ahora a ser el centro de Sudamérica, mientas que Lula practicaba con el Foro Social de Río, una política ideologizada de enfrentamiento al “capitalismo”, Bolsonaro parece saber que el capitalismo es la base del crecimiento económico, y busca convertir a Brasil en una potencia regional, con el visto bueno de los Estados Unidos.

    Esto pareciera que la Cancillería, enfocada en un mundo de biempensantes y “buenos ciudadanos globales”, parece ignorar que los países, en un mundo sin ideologías se siguen moviendo por los intereses nacionales, o en el peor de los casos por los intereses económicos personales de los dirigentes nacionales. Esto último puede ser que lo entienda bien el Presidente actual… aunque no sabemos si sus intereses personales coinciden con los del país.

  • Congresista republicano propone financiar el muro fronterizo con “Wall Coins”

    Warren Davidson, congresista republicano por el estado de Ohio, sugirió recaudar el dinero para la construcción del muro fronterizo con México utilizando tecnología blockchain, de acuerdo con NPR.

    Davidson, un reconocido entusiasta de las criptomonedas, habló para la edición matutina de NPR sobre la amenaza reciente del presidente Donald Trump de clausurar el gobierno si el Congreso se rehúsa a pagar por un muro fronterizo.

    Hablando sobre este asunto, Davidson comentó que había ofrecido un “compromiso modesto” en la forma de su iniciativa, llamada “compra un ladrillo, construye un muro”, que aceptaría donaciones públicas para la construcción del muro.

    Esencialmente es una invitación a los estadounidenses pro-Trump a poner su dinero donde está su boca. El proyecto de ley no menciona específicamente el uso de las tecnologías de blockchain en la recepción de tales donaciones, pero la entrevista de Davidson en la NPR le dio la oportunidad de aclarar un poco más su visión.

    Al clarificar cómo veía el funcionamiento hipotético de este programa de financiamiento para el muro, Davidson habló de unas “wall coins” basadas en tecnología blockchain, aclarando:

    “Lo puedes hacer mediante una especie de sitio de crowdfunding (recaudamiento de fondos), o inclusive pudieras crear una blockchain y emitir wall coins. El dinero puede recaudarse y francamente, si lo hacemos bien, incluso podríamos aceptar pesos mexicanos”.

    Sin embargo, el congresista no especificó si ya realizó esta propuesta de manera formal a alguna autoridad oficial.

    Davidson es conocido por sus esfuerzos para impulsar legislaciones relacionadas con las criptomonedas, asegurando constantemente que los Initial Coin Offerings (ICOs) necesitan una “regulación ligera” que les permita colocarse al margen de las leyes de valores del país.

    Asimismo, este otoño, fue el organizador de una “mesa redonda de criptomonedas” en la que se reunieron 45 representantes de firmas de Wall Street y emprendedores de la industria cripto para discutir asuntos referentes a las regulaciones de los activos digitales.

    UNITED STATES – DECEMBER 12: Rep. Warren Davidson, R-Ohio, leaves a meeting of the House Republican Conference at the Capitol Hill Club on December 12, 2017. (Photo By Tom Williams/CQ Roll Call)

    Recientemente, Davidson reveló sus planes de introducir una ley que ofrezca una regulación clara a las criptomonedas e ICOs. Entre otras cosas, la ley recomenda crear una clase de activos exclusiva para los activos digitales que evite que sean catalogados como valores. Además, Ohio se convirtió en el primer estado en aceptar pagos de impuestos en Bitcoin (BTC).

    Los asistentes de la Oficina de Davidson dijeron definitivamente que no está, al menos en este momento, buscando construir un token criptográfico o un activo tokenizado para la financiación del muro. No habrá ‘wall coins’, así que ténganlo en cuenta en caso de que algún estafador intente desarrollar una cosa con la esperanza de engañar a los conservadores esperanzados. Lo que Davidson realmente está diciendo es que el muro se construirá de una manera u otra, y en un mundo donde tenemos cadenas de bloques, es posible encontrar formas de financiar un proyecto tan masivo completamente libre de dólares del presupuesto.

    Varios intereses en juego en los Estados Unidos han apoyado a Donald Trump y su estrategia del muro fronterizo con financiamiento y apoyo moral durante su presidencia. El Fondo Fiduciario del Muro Fronterizo, si se aprobara, les daría la oportunidad de enviar dinero específicamente para completar una de las promesas de campaña más grandes y controvertidas de Trump. El blockchain podría usarse, si fuera necesario, de varias maneras. Se podrían desarrollar contratos inteligentes para que los fondos se liberen en función de ciertos hitos, o el equivalente de bonos del Tesoro podría emitirse por primera vez en una cadena de bloques. Sin embargo, es muy probable que esas cosas solo sean sueños en este momento. Warren Davidson no es más que una de las voces de una Cámara de Representantes que estará compuesta por una mayoría de demócratas que se oponen a la regulación y contra la frontera a partir de enero.

  • Por qué la china Huawei es una amenaza a la seguridad nacional para Estados Unidos

    La detención en Canadá de Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei y directora financiera de la compañía, provocó un nuevo foco de conflicto entre Estados Unidos y China.

    Si bien no se revelaron los cargos en su contra, se conoció que el arresto se efectúo a instancias de Washington, debido a que la Casa Blanca cree que la empresa violó las sanciones a Irán.

    Por su parte, Pekín exigió la liberación inmediata de la ejecutiva y calificó la detención como una «violación a los derechos humanos».

    Huawei, que con el 15% del mercado global es el segundo mayor productor de celulares del mundo, ha sido objeto de prohibiciones en varios países occidentales porque temen que Pekín obligue a la compañía a revelar secretos industriales y otra información confidencial que podría poner en riesgo la seguridad nacional.

    Países como Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia han bloqueado al gigante por razones de seguridad. Mientras que otros como Canadá, Alemania, Japón y Corea del Sur han puesto a la firma bajo evaluación.

    Huawei, por su parte, defiende su independencia, negó las acusaciones e insistió en que es una empresa privada.

    Pero Estados Unidos argumenta que Huawei representa un riesgo para la seguridad nacional por los vínculos de su fundador Ren Zhengfei con la armada china, ya que fue un ex oficial del Ejército Popular de Liberación.

    Además, la Casa Blanca está preocupada por el rápido crecimiento en el mercado de infraestructura de red celular: es el mayor proveedor de equipos de telecomunicaciones del mundo. Las acusaciones de espionaje desde China a Estados Unidos se han alimentado con investigaciones de Bloomberg, rumores de un hackeo al teléfono del presidente Trump y respuestas ácidas desde altas esferas del gobierno chino.

    Así como China ocupa un lugar cada vez más preponderante en el escenario mundial, lo mismo le ocurre al gigante tecnológico. Con 178 mil empleados a nivel mundial, y 16 laboratorios de investigación repartidos en el planeta, está detrás de Samsung como una de las marcas que más smartphones vende. Además, es una de las empresas que más ha innovado en la expansión de la nueva red 5G, y ofrece tecnología de redes a más de 100 países en el globo. Por esta posición privilegiada en la industria, lograda en 30 años de existencia, esta multinacional con base en Shenzhen ha estrechado su relación con el gobierno chino, y servido de catapulta a otras marcas chinas que han logrado extender su mercado.

    Teóricamente, tener el control de la tecnología que está en el centro de las más importantes redes de comunicación le permitiría espiar o de interferir comunicaciones en cualquier eventual conflicto, especialmente en un contexto en que cada vez más productos funcionan a través de Internet.

    A Estados Unidos le preocupa especialmente una norma aprobada en 2017 por la Agencia Nacional China de Inteligencia que establece que las empresas deben «apoyar, cooperar y colaborar con el trabajo de inteligencia nacional».

    Después de la aprobación de esa normativa, EE.UU., Australia y Nueva Zelanda prohibieron a sus firmas locales que utilizaran Huawei para proveer la tecnología que permite el uso de las redes 5G.

    Son tres miembros del grupo que comparte información de inteligencia llamado «Los 5 ojos». El cuarto país del grupo es Canadá, que actualmente está revisando su relación con la empresa.

    Y Reino Unido hasta ahora no ha tomado ninguna determinación contra la empresa, aunque le ha solicitado que arregle problemas que representan «nuevos riesgos» para la red.

    En tanto que Huawei se presenta como una firma privada cuyos dueños son sus empleados y que no tiene vínculos con el gobierno chino, más allá de sus obligaciones impositivas.

    La compañía también asegura que entre sus prioridades está la seguridad de sus productos y que parte de la hostilidad de la que ha sido víctima se debe a que la empresa es vista como una amenaza desde un punto de vista comercial.

    En el pasado, el propio gobierno chino ha declarado que el bloqueo de los productos de Huawei se debe a «prácticas proteccionistas y discriminatorias».

    El nuevo episodio de hostilidad contra la firma se produce en medio de la guerra comercial entre Washington y Pekín, con el presidente Donald Trump acusando a China de prácticas comerciales injustas y de facilitar el robo de propiedad intelectual a las empresas estadounidenses.

    Por otro lado, en la medida que varios países planean introducir simultáneamente las redes de comunicación 5G, el escenario se ha vuelto más competitivo para las empresas que intentan adjudicarse contratos.

    «Hay una guerra de normas» tras bambalinas, dice Emily Taylor, del centro de estudios británico Chatham House.

    «Creo que la ventaja comercial de definir normas que favorecen a tus proveedores tecnológicos locales, también es algo que está en juego», completa la ejecutiva a BBC Mundo.

    Japón también prohibirá el uso gubernamental de dispositivos de telecomunicaciones fabricados por los gigantes chinos Huawei y ZTE debido a las preocupaciones sobre ciberseguridad, según informaciones aparecidas este viernes.

    La decisión podría aplicarse a partir del lunes, y llegaría después de que Estados Unidos solicitara a sus aliados que eviten los productos fabricados por esas dos compañías debido a los temores de que sirven para llevar a cabo ciberataques, indica Yomiuri Shimbun, citando fuentes gubernamentales no identificadas.

    Los productos japoneses que usen partes fabricadas por algunas de estas dos empresas chinas también quedarán excluidos del uso gubernamental.

    Según Yomiuri Shumbun, el gobierno no prevé citar directamente a las compañías para evitar el enfado de China.

    Al ser preguntado sobre estas informaciones, el portavoz gubernamental Yoshihide Suga no quiso hacer comentarios y dijo que Japón «coopera estrechamente con Estados Unidos» en cuestiones de ciberseguridad.

    Los asequibles teléfonos inteligentes de Huawei han logrado una fuerte incursión en el mundo desarrollado, pero la empresa se ha enfrentado a varios reveses en grandes economías occidentales debido a las preocupaciones sobre la seguridad.

    Fuente: IproUP

  • Por primera vez el Departamento del Tesoro de EE UU sanciona dos direcciones Bitcoin

    El organismo estadounidense vinculó estas dos direcciones Bitcoin a una numerosa cantidad de hackeos a través de un ransomware, cuyos autores eran iraníes. 

    La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que agregaría a dos residentes de Irán, Ali Khorashadizadeh y Mohammad Ghorbaniyan, a su lista de Nacionales Especialmente Designados, SDN.  De esta forma se lista a individuos, grupos y entidades, tales como terroristas y narcotraficantes designados en programas que no son específicos de cada país.

    Además, por primera vez en la historia de la lista, las direcciones de Bitcoin asociadas con los individuos se incluirán con otra información de identificación, como direcciones físicas, casillas de correos, direcciones de correo electrónico y alias.

    La OFAC indicó por primera vez que podría agregar direcciones de cifrado a su lista en marzo, cuando actualizara sus “Preguntas frecuentes” sobre el cumplimiento de sanciones. En ese momento, la oficina destacó el hecho de que las criptomonedas son comparables a las monedas fiduciarias en lo que respecta a la lista SDN. Como tal, la oficina está alertando a los ciudadanos estadounidenses que tienen prohibido enviar fondos a las dos direcciones.

    En un comunicado, el Subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera, Sigal Mandelker, dijo que el departamento “está apuntando a los intercambiadores de divisas digitales que han permitido a los actores cibernéticos iraníes beneficiarse de la extorsión de pagos de rescate digital de sus víctimas”, agregando: Estamos publicando direcciones de criptomoneda para identificar a los actores ilícitos que operan en el espacio de la moneda digital. El Departamento del Tesoro perseguirá agresivamente a Irán y otros regímenes deshonestos que intentan explotar las monedas digitales y las debilidades de las salvaguardas cibernéticas y AML/CFT (anti lavado de dinero y anti financiamiento del terrorismo) para promover sus objetivos nefastos.

    Software malicioso

    Khorashadizadeh y Ghorbaniyan se están agregando a la lista del Departamento del Tesoro por su papel en la facilitación de transacciones financieras relacionadas con el ransomware SamSamEl ransomware ha afectado a más de 200 víctimas en los últimos años, incluidas corporaciones, hospitales, universidades y agencias gubernamentales.

    El software malicioso mantuvo a los datos de estas organizaciones como rehenes a cambio de Bitcoin, según el Departamento del Tesoro.

    OFAC cree que Khorashadizadeh y Ghorbaniyan convirtieron más de 7.000 transacciones deBitcoin en rial iraní, procesando aproximadamente 6.000 bitcoins, por un valor de millones de dólares estadounidenses, en nombre de los creadores de SamSam. Estas transacciones incluían bitcoins recibidos como parte del pago de las víctimas de SamSam.

    Los dos supuestamente depositaron el rial en bancos iraníes.

    Según la OFAC, los dos utilizaron más de 40 intercambios criptográficos, incluidos algunos intercambios anónimos con sede en los Estados Unidos, para procesar las transacciones.

    Cualquier individuo o intercambio que envíe fondos a estos dos hombres puede estar sujeto a sanciones secundarias, incluso por haberse aislado del sistema financiero de los Estados Unidos por completo.

    “A medida que Irán se vuelve cada vez más aislado y desesperado por acceder a dólares estadounidenses, es vital que los intercambios de divisas virtuales, los intercambiadores entre pares y otros proveedores de servicios de moneda digital refuercen sus redes contra estos esquemas ilícitos”, dijo Mandelker.

    Las direcciones

    Estas son las direcciones de los iraníes que transaban con Bitcoin en actividades ilícitas:

    149w62rY42aZBox8fGcmqNsXUzSStKeq8C
    1AjZPMsnmpdK2Rv9KQNfMurTXinscVro9V

    https://www.blockchain.com/btc/address/149w62rY42aZBox8fGcmqNsXUzSStKeq8C

    https://www.blockchain.com/btc/address/1AjZPMsnmpdK2Rv9KQNfMurTXinscVro9V

    Fuentes: Departamento del TesoroCoinDesk

    Versión de DiarioBitcoin