Categoría: Politica y Actualidad

  • “Cómo dispararse en el pie”: la lección liberal de Guy Sorman

    En su artículo “Cómo dispararse en el pie”, publicado originalmente en el ABC español, el economista y ensayista Guy Sorman ofrece una advertencia urgente, una lección liberal para distraídos: las naciones que levantan barreras proteccionistas sin medir consecuencias solo cosechan miseria y estancamiento. El autor recurre a la larga tradición liberal —desde la Escuela de Salamanca hasta Adam Smith— para recordar los fundamentos del crecimiento sostenible: leyes estables, Estado modesto y eficiente, moneda confiable, libertad empresarial y comercio sin restricciones.

    1. Orden decretado frente a orden espontáneo

    Sorman contrapone el orden decretado —resultado de utopías económicas forzadas por el poder político— con el orden espontáneo, surgido del genio creativo de la sociedad y la interacción libre. El primero deriva en declive económico y represión (comunismo, fascismo); el segundo, en prosperidad compartida —el verdadero legado del capitalismo real.

    2. Proteccionismo como autolesión

    El corazón del ensayo reflexiona sobre el proteccionismo contemporáneo, ejemplificado en decisiones recientes de Estados Unidos (Trump). Sorman lo compara con pegarse un tiro en el pie: el cierre de fronteras no solo encarece productos e infla precios para consumidores, sino que erosiona las relaciones comerciales y la estabilidad institucional.

    3. Reglas impredecibles: el enemigo del desarrollo

    Sorman retoma la idea del economista francés Raymond Barre: es preferible una política económica mala pero duradera, que una buena pero efímera. La imprevisibilidad —como cambios arbitrarios en aranceles o instituciones— destruye confianza e inversiones. Según Sorman, esto está ocurriendo hoy en EE.UU., con efectos globales.

    4. Negar la realidad: autodestrucción institucional

    La crítica de Sorman se torna aún más mordaz cuando describe la negación de realidades objetivas: desempleo creciente, encuestas independientes, políticas insostenibles, o el intento de destituir autoridades estadísticas o monetarias para ocultar la realidad. Romper “el termómetro” no cura la fiebre: solo adormece la percepción del dolor, lo cual es peligroso en lo político .

    5. ¿Quién detendrá el suicidio nacional?

    Cierra su artículo con una apelación: ante la auto-aniquilación de una gran nación, ¿habrá rescate liberal? Sorman cree que no vendrá de EE.UU., sino de Europa: una Europa unida, coherente y valiente capaz de imponer valores liberales frente a la deriva suicida.


    Perspectiva complementaria: más allá de Sorman

    Reglas claras y Estado limitado: El énfasis en reglas claras y permanentes no es nuevo: Friedrich Hayek argumentaba que solo un Estado neutral y limitado puede proteger la libertad y el orden espontáneo.

    Costos ocultos del proteccionismo: No solo afecta precios; crea mercados cerrados, innovación retrasada y clientelismos locales que se perpetúan sin competencia.

    La ilusión de la soberanía económica: La idea de «independencia productiva» ignora que pocos países tienen todos los recursos y capacidades tecnológicas en su territorio. El intercambio permite especialización y acceso a bienes superiores.

    Europa como baluarte liberal: La propuesta de Sorman gana fuerza si consideramos el proyecto europeo histórico: construcción de instituciones supranacionales (UE), acuerdos de libre comercio y defensa del régimen liberal como contrapeso al populismo y al autoritarismo.

    Guy Sorman, con lúcido análisis, nos advierte contra la ineptitud moderna de olvidar los fundamentos liberales: mercados abiertos, reglas duraderas y reconocimiento de la realidad. Su metáfora del tiro en el pie es desafiante: la economía moderna requiere humildad, prudencia y confianza institucional. Sin ese andamiaje, incluso las democracias más sólidas corren el riesgo de dispararse, lenta pero inexorablemente, hacia su propia implosión.

  • Inflación, Gobierno y Familia

    Si te interesa estudiar más y mejor estos temas está el libro “Inflation and the Family” -inflación y la familia; obra que llena un vacío vital en la economía que nos viene como alud, impactando lo que dice su título… a la familia.

    De por medio y tal como señala el autor, Degner, está la ética de la producción monetaria; a lo cual yo añadiría, la ética del uso del dinero ajeno por parte de los gobiernos y sus políticos; lo cual no está mal, siempre que no se desboquen y menos que sea para el pillaje. Como ya he dicho en otros escritos, todo esto lleva a la destrucción de la familia y ¡vaya si eso no está ocurriendo hoy día!

    Por otro lado, ya todo indica que la moneda “fiat” o de fiar o confianza, en que se convirtió el dólar luego de abandonar el estándar de oro, ya llega a su fin. ¿Confía usted en el dólar? Si respondes que sí, te aconsejo que le metas algo de estudio a estas cosas y a lo que es y no es o debe ser un gobierno. Precisamente, hoy escuché a una genial economista decir que: se conocen los gobiernos socialistas marxistas cuando estos se meten a ser actores en el mercado.

    A riesgo de ser cansón, repito que…

    los árbitros de un partido de futbol no deben patear el balón; y los gobiernos no deben vender educación, agua, electricidad, comida, etc., ya que esas son actividades propias del mercado.

    El tema gira en torno a la cultura y particularmente al matrimonio y los hijos; mientras que el gran interés de las tendencias socialistas y del comunismo esta en controlar a través de la misma familia. Pero no sólo los socialistas, ya que los supuestos gobiernos capitalistas de Panamá también han estado en lo mismo; aunque con propósitos y razones más rastreras. Detrás del control no hay nada bueno; ya que la riqueza no la encontraremos en dictaduras sino en la libertad.

    El problema no sólo se encuentra en las políticas de la emisión monetaria sino en el uso de esos billetes que llamamos “dinero”; lo cual es curioso, ya que el dinero, los billetes, no tienen más valor en sí que el papel de servicio y, cuidado que el de servicio tiene más valor real, ya que limpia caca y los dólares sólo la riega dejándonos con un trasero embarrado.

    Otro terrible aspecto del dinero papel es que luego de salir de la imprenta sirven primero a los cocotudos que lo reciben, cuando aún guardan su valor. Luego, cuando la gente ve que hay exceso de papelitos verdes devaluados, los mismos pierden valor y son los que le llegan a Tío Pueblo; lo cual es asqueroso engaño.

    Lo que señalo anteriormente nos dice que se trata de aprovecharse no sólo de la ignorancia de la población, sino que impacta en la destrucción de la misma familia que es la base de la sociedad. Pero lo más importante y trascendental es que poco o nada de esta realidad se aborda en los medios, acerca de la relación entre las políticas gubernamental, la economía y la familia; que, como ya dije, la estamos destruyendo. Por algo hoy día las mujeres jóvenes poco se casan y van dilatando tener hijos; lo cual altera por completo la constitución social para el mal.

    El reto que aún queda por delante es el de despertar ante estas realidades de cómo las malas políticas de inflación y mal uso de los fondos públicos termina alterando la formación de la familia, así como la misma fertilidad y el divorcio. Las respuestas ya asoman en los notorios y preocupantes cambios y comportamientos en la sociedad de la familia; particularmente en las de menos recursos que son más afectadas y alteradas. Uno de los fenómenos observados se da en el aumento del endeudamiento. Y ni hablar la enfermiza dependencia al estado regalón que premia a los serviles y castiga a los que aman la libertad. 

  • Revés judicial a los aranceles de Trump: ¿qué significa para la logística, la tecnología y el comercio global?

    La última semana de agosto trajo un golpe inesperado a la política comercial de EE. UU.: la Corte de Apelaciones del Circuito Federal declaró que la mayoría de los aranceles impuestos por la administración Trump bajo la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) son ilegales. En términos simples, este revés judicial para Trump significa que el tribunal consideró que un presidente no puede usar poderes de emergencia para cobrar impuestos a las importaciones, pues esa facultad es del Congreso.

    Eso sí: la decisión no se aplica de inmediato. Los jueces suspendieron sus efectos hasta el 14 de octubre para dar tiempo a que el gobierno de  Trump eleven el caso al Tribunal Supremo; mientras tanto, los aranceles siguen cobrándose.

    Este limbo jurídico genera un terreno lleno de preguntas para importadores, operadores logísticos y equipos de sistemas. ¿Cómo planificar cuando el mismo tributo puede desaparecer en semanas?

    Efectos globales: precios, rutas y tensiones comerciales

    1. Costos impredecibles. Los importadores pagan hoy aranceles que podrían declararse inválidos mañana. Eso obliga a provisionar flujo de caja adicional y a diseñar estrategias de reembolso por si los tribunales confirman la ilegalidad.
    2. Redirección de flujos. Algunas multinacionales están moviendo parte de su producción para evitar “golpes de clasificación”. Esto incluye buscar orígenes alternativos, ajustar el contenido regional de sus productos o incluso desviar cargas hacia países con acuerdos más estables.
    3. Relaciones internacionales. Si el Supremo confirma el fallo, Washington perderá una herramienta de presión comercial, lo cual puede reducir tensiones con socios como la UE o México. Pero si lo revierte, se consolidará un precedente de unilateralismo que otros países podrían imitar.

    La capa tecnológica: cuando los sistemas deben bailar al ritmo de la política

    El comercio exterior no se sostiene solo con barcos y contenedores. Detrás, hay capas de software que deben adaptarse a cada vaivén regulatorio. Hoy más que nunca, los responsables de IT y compliance están afinando sus plataformas para no perder el compás:

    • ERP (SAP, Oracle, Dynamics). Deben parametrizar aranceles con fechas de vigencia y vincularlos a su base legal (IEEPA vs Sección 232/301). Esto les permite recalcular automáticamente los costos de importación y simular escenarios con o sin devolución de derechos. Ahora imaginen el altísimo costo que representa para los productores mundiales cambiar estos parámetros a cada impulso político que se generan con frecuencias temporales cada vez menores.
    • TMS/WMS. Los sistemas de transporte y almacén ya están ajustando reglas de ruteo: por ejemplo, se priorizan puertos con menos congestión o deciden si conviene acelerar la entrada de una carga para entrar en una “ventana de exención” aduanera. Estas decisiones no son gratuitas, más allá del trastorno logístico que implican.
    • Sistemas aduaneros (ACE/ABI en EE. UU.). Los brokers y equipos internos deben mantener actualizadas las tablas con los códigos de recargo (subcapítulos 9903) y documentar el fundamento legal de cada entrada. Esto es clave para futuras devoluciones, pero es un costo que también impactará en los precios que paguen los consumidores americanos.
    • Integraciones EDI. Los mensajes electrónicos entre navieras, terminales y aduanas (ANSI X12) ahora necesitan transportar campos adicionales como la fecha exacta de carga a bordo, dato decisivo para saber si una mercancía califica a exención.
    • Analítica financiera. Muchas compañías ya tienen dashboards de “duty at risk”, donde se calcula cuánto capital está comprometido en aranceles que podrían desaparecer. Esto facilita proyecciones de flujo de caja y evita sorpresas en el trimestre.

    En el agua: qué hacen hoy los barcos

    El impacto no es solo de escritorio. En los puertos estadounidenses se observa un patrón curioso:

    • Algunos importadores están acelerando arribos para que su mercancía entre antes de la fecha de corte y quede protegida por exenciones de tránsito.
    • Otros, al contrario, están demorando el despacho aduanero mediante zonas francas o depósitos, esperando claridad judicial antes de “consumir” la entrada.

    Las navieras reportan que no hay una paralización general, pero sí mayor volatilidad en los tiempos estimados de llegada (ETA) y movimientos en puerto. Todo esto repercute en las tarifas spot, que se ajustan con rapidez ante cualquier expectativa de reducción de volúmenes.

    Mientras tanto, qué hacen importadores y operadores

    1. Congelan reglas actuales en los sistemas, pero preparan un plan de reversión automática si el fallo se confirma.
    2. Revisan contratos logísticos e incluyen cláusulas de reparto de costos en caso de cambios arancelarios.
    3. Auditan orígenes y clasificaciones para detectar oportunidades de exención bajo otros regímenes.
    4. Capacitan a sus equipos en las guías recientes de CBP y en la sentencia del Circuito Federal.

    Una pesadilla global para el flujo normal del comercio

    Este último episodio demuestra que el comercio global no depende solo de acuerdos internacionales o de la capacidad de los puertos, sino también de la resiliencia de los sistemas de información de las empresas. En un escenario donde un arancel puede nacer y morir por una orden política o judicial, las empresas que mejor se adaptan son aquellas capaces de versionar reglas en su ERP, recalcular rutas en su TMS y traducir fechas de carga en decisiones financieras. La pregunta es quiénes son tan grandes como para poder hacerlo sin fricciones. Más que nunca, la cadena de suministro global necesita no solo barcos veloces y empresas adaptativas, sino reglas de juego claras y estables. El libre comercio no debería ser rehén del capricho político. Las compañías invierten en tecnología, logística y talento para sostener el movimiento del mundo; los políticos, en cambio, parecen invertir en incertidumbre. Y en un mercado global, la incertidumbre cuesta más caro que cualquier arancel.

  • La Obediencia del Rebaño

    La obsesión de los malos gobiernos se denota en su afán de poder. El grave problema del control central que busca una igualdad ilusa es que lleva a disminuir la racionalidad; ésa que lleva al ser racional a leer estas cosas que escribo y a objetar el intervencionismo central irrazonable. Y otro problema con la intromisión central en la educación es que no sólo se busca controlar al ciudadano de mañana sino a sus padres de hoy; esos que andan convencidos de que el MEDUCA educa y, peor, que realmente es “gratuito”. ¿Crees que podrías ponerle cifra $ al daño que produce MEDUCA en nuestros hijos y en el país?

    Por otro lado, el estudiante aventajado no conviene a los gobiernos de la Cosa Nostra, que afanadamente buscan la equidad dónde esta no anda; vale decir, en la igualdad de la sopa aguada. Y, por supuesto que todo ese control central y adoctrinamiento tienen que ser los más disimulados posible, ya que no son tantos que comulgan con semejante barbaridad. Y, hablando de dignidad, vean que hasta nuestra Constitución habla de ello en su Preámbulo cuando dice “exaltar la dignidad humana”; lo cual trae la pregunta de cómo hemos de lograr eso, ¿acaso a través del adoctrinamiento y el intervencionismo gubernamental en cosas que no son gobernar?; tal como vender electricidad, agua, comida, transporte, educación, y hasta perdón de infracciones por un precio. Pero esto último lo hacen los agentes de la ATTT… ¡Aja!, ¿y sus jefes ni se enteran y menos actúan?.

    Tengamos claro que la función gubernamental no consiste en dirigir las acciones del pueblo más allá de inhibir las faltas y los delitos. Así, bien podemos decir que una gran cantidad de actividades que han asumido los gobiernos en Panamá o las que se han apropiado, no son gobierno sino propias de la comunidad a través del mercado. Tomemos la educación, como ejemplo: ¿cómo es que los gobiernos no han podido acabar con las escuelas privadas, Y ¡vaya si no ha tratado!, incluyendo las brujas y las rancho? El que la respuesta no sea obvia lo dice todo.

    La función propia y productiva de los gobiernos del estado es la de evitar que algunos malandrines agredan a quienes están en lo suyo creando prosperidad propia y generalizada. Pero… ¿qué hacer cuando el gobierno con su MEDUCA, IDAAN, etc., es el violador? ¿De verdad crees que la solución está en la ACODECO? O sea, que el gobierno se preocupara de castigar al gobierno… ¡qué lindo!, e iluso.

    La enseñanza y educación no es interventora sino promotora de la función propia autodidacta. ¿Pero como hacer cuando el propio MEDUCA es intervención y fracaso? ¿Acaso no están enterados de que mientras más invertimos en el MEDUCA peores resultados tenemos? No sólo en Panamá, en Gringolandia pasa igual. En contraposición, la función parental de la familia en la educación de sus hijos depende de que sean los padres quienes estén al frente ya que, de lo contrario, ocurrirá lo que vemos; que sean tantos los padres que le dejen el asunto al MEDUCA mientras ellos andan en otras cosas.

    La intervención gubernamental con el MEDUCA es, en sí, una agresión en contra no sólo de la familia y de sus hijos sino en contra del futuro del país; ya que, entre otras, no deja claro ni promueve la independencia del pueblo sino el servilismo en los caminos vacunos de la mente. Si los padres se equivocan en la educación de sus hijos, ello no justifica y da lugar a la entrada del MEDUCA. Algunos padres se equivocarán, pero mientas más deleguen lo indelegable a los gobiernos del estado las cosas irán de mal en peor. 

  • La Doctrina de la Obediencia

    Un MEDUCA (Ministerio de Educación) no puede más que vender doctrina de obediencia a los gobiernos del estado; y vemos que cada gobierno tiende a imponer sus intereses más que los de la comunidad. Pero la tiranía no conjuga con el verdadero espíritu humano, ese que crece y florece en libertad, tal como dice nuestra Constitución en el mero principio de su Preámbulo. En los gobiernos de la Cosa Nostra es natural la emergencia del despotismo y vaya que si se tiene la herramienta ideal para adoctrinar no la van a usar.

    En el MEDUCA será raro encontrar espontaneidad, diversidad, y personas independientes, el producto de la educación centralizada son caminos de servidumbre semejantes a los rebaños de semovientes. Aún, históricamente, las manifestaciones estudiantiles han sido más instrumentos de la Cosa Nostra, en dónde sus clanes se baten furiosamente por ganarse el Palacio de las Garzas.

    ¿Crees que el estatista o el estatismo no va a procurar el servilismo? Las opciones están entre el control parental o estatal. Y si creen que exagero, sólo tienen que fijase en nuestro Panamá en dónde el estado, a través de sus gobiernos los tenemos metido hasta en el agua de nuestros retretes.

    La educación no siempre la manejaron los gobiernos del estado. Y en esto vale hacer un alto y distinguir entre “estado y gobierno”. El estado es la población, mientras que los gobiernos son los organismos que crea el estado para arbitrar el partido de la nación. Y perdonen que lo diga, pero hasta para robar. El asunto es que con la centralización educativa no se logró mejorar ni la educación ni los educados. En los EE.UU. lo que si se logró en los primeros 5 años luego de la centralización fue un aumento de 750% en los salarios de los funcionarios encargados del adoctrinamiento; con el perdón de los verdaderos educadores que sé los hay pero como dice el refrán: “La excepción confirma la regla”.

    La otra fue la educación compulsoria, en dónde o vas al MEDUCA o a las escuelas privadas que son tuteladas por el MEDUCA. Al comienzo de la centralización la educación en casa era muy mal vista o hasta prohibida. Recuerdo el caso de una familia alemana que se mudó a los EE.UU. para educar en casa a sus hijos. Un día entró el SWAT derribando pureta y armados hasta los dientes, y se llevaron esposados a los padres, frente a sus hijos; porque habían recibido una orden de captura por INTERPOL.

    Y, con el centralismo viene apareado el síndrome de la igualdad o equidad; lo cual es absurdo dado que si algo caracteriza este mundo es la desigualdad. ¿Se imaginan un mundo en dónde todos son iguales en la ignorancia? En el aula lo peor es la uniformidad en la enseñanza, ya que el aprendizaje no es parejo. Yo fui uno de los alumnos más retrasados en mi primaria y parte de la secundaria y, sin embargo, miren que no escribo tan mal.

    La igualdad en el salón hace que los aventajados se aburran y los retrasados se frustren. Cada niño aprende a su ritmo y en virtud de la emoción. ¿Crees que en un partido de futbol hay igualdad? Aún, la tendencia de una educación centralizada e igualitaria es tornarse represiva, lo cual destruye el proceso educativo. La igualdad no puede ser obligada; lo cual ha llevado a aguar la sopa para que todos sean igualmente ignorantes.

  • La Familia o la Cosa Nostra

    La Cosa Nostra o Mafia Siciliana tienen bastante en común con algunos gobiernos que se constituyen no a través de un voto democrático limpio y transparente sino una votación prostituida mediante variados mecanismos de engaño y adoctrinamiento. Y no, “prostituido” no sólo se refiere al mercado sexual sino a lo que se corrompe o rebaja.

    A través de la historia humana el poder gubernamental ha sido como la miel, que atrae moscas; lo cual digo en plural. Moscas que se congregan en familias o agrupaciones que se toman el poder a través del poder, el chantaje, violencia, la ley prostituida y el oscurantismo engañoso. Y una de las herramientas favoritas la tenemos en el adoctrinamiento; tal como cuando los gobiernos se toman para sí la educación, esa que nos es una legítima función gubernamental, pero que sirve de maravillas para la Cosa Nostra, tal como el MEDUCA y vayamos a eso.

    ¿A quién corresponde la educación de los hijos, a la familia a la Cosa Nostra? Ni siquiera cuando no es Cosa Nostra un gobierno debe crear MEDUCAs. Y veamos que si tantos gobiernos que hemos conocido en nuestro patio pocos han sabido gobernar. ¿por qué piensas que sabrán educar? De hecho, el MEDUCA no sirve para educar, pero sí para adoctrinamiento de pobreza. El elemento o fin central de la educación es ayudar al niño en su camino hacia la independencia; la cual se da al sexto grado o los 12 o 13 años, cuando los niños y niñas ya son adultos… ¿o es que crees que un ser humano que ya puede reproducirse no es un adulto?

    Si luego de esa edad los tratamos como niñitos, seguirán siendo niñitos; y así lo consideran los hebreos que celebran el “Bar Mitzvá”. Así, lo lógico y sensato es que sean los padres que estén encargados en la educación de sus hijos y, si van a buscar ayuda para ese fin, no debemos inducirlos y menos obligarlos a que sea un MEDUCA; que es un ente político o peor, un ente de la Cosa Nostra.

    En algunos países que por diversas razones no han logrado buen desarrollo social; la evidencia apunta hacia los porcentajes natalidad fuera de la familia nuclear, fuera del matrimonio. Aún en estos casos el o los MEDUCA no son la solución, pues en ello no hay atajos. Lo esencial es respetar el ‘derecho paterno a escoger’, pues sin ello no sólo los niños no maduran sino tampoco los padres.

    Es iluso o ingenuo pensar que los gobiernos del estado por intermedio de MEDUCA se preocuparán por la personalidad independiente de sus víctimas… eee alumnos. ¿De verás crees que el MEDUCA sirve para crear emprendimiento; cuando sus “educadores” no son sino funcionarios sindicalizados que se afanan más en cierres de calles?

    Sin libertad no se puede desarrollar la persona. De hecho, sin emoción no hay educación y aprendizaje y vaya usted a ver si en el MEDUCA hay emoción. Busquen la canción de Pink Floyd intitulada “We are not Brick on a Wall” -no somos ladrillos en una pared. Más aún, la educación y la violencia no conjugan; pero… vayan a ver que los gobiernos son entes de violencia y compulsión. No más con la palabra “impuestos” deberíamos ver esto.

    Y, ni hablar que los gobiernos del estado imponen uniformes o uniformidad y no personalidad libre que rechaza a la Cosa Nostra. Este es el caso del colectivismo socialista que no gusta de la libertad. De hecho, ello ocurre con los currículos que típicamente tienden a la uniformidad; y vaya usted a ver si la riqueza la encontraremos uniformemente distribuida en el mundo.

  • Rebelión en la granja a 80 años: las advertencias de Orwell frente al autoritarismo populista

    En 1945 George Orwell publicó Rebelión en la granja, una fábula política que, bajo la apariencia de un cuento sobre animales, encierra una de las críticas más lúcidas y mordaces contra el totalitarismo. Han pasado 80 años desde entonces y, sin embargo, las advertencias que plantea el autor inglés no solo no han perdido vigencia, sino que parecen cobrar nueva fuerza en un mundo donde los populismos autoritarios resurgen, apelando a las emociones más básicas de la gente: el miedo, la desconfianza hacia un enemigo común y la promesa de seguridad a cambio de libertad.

    El relato es conocido: los animales de una granja se rebelan contra los humanos opresores en nombre de la igualdad y la justicia, pero pronto la revolución es secuestrada por una élite —los cerdos— que va imponiendo su dominio con métodos cada vez más despóticos. Lo que comenzó como una utopía emancipadora termina convertido en una tiranía más brutal que la anterior. “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”, reza la célebre máxima que resume la traición al ideal original.

    Desde una perspectiva del liberalismo clásico, Rebelión en la granja es una advertencia clara sobre los riesgos de concentrar el poder, incluso en nombre de causas justas. Orwell muestra cómo la promesa de igualdad y justicia degeneran en una maquinaria de control absoluto, donde la libertad individual se sacrifica en aras de un supuesto bien colectivo. El problema no es solo el tirano que asciende, sino la ingenuidad de quienes, con la esperanza de un futuro mejor, ceden sus derechos a un poder que pronto se vuelve incuestionable.

    La clave de la manipulación, nos recuerda Orwell, está en el manejo del discurso. Los cerdos, encabezados por Napoleón, reinterpretan los principios de la revolución según sus propios intereses. Cada vez que los animales dudan, el propagandista Squealer (el “Chillón”) está ahí para convencerlos de que recuerdan mal, de que lo que se hace es por su bien. Es imposible no ver en este personaje un antecedente de lo que hoy llamamos “posverdad”: la manipulación emocional de los hechos hasta que la gente duda de su propia memoria y percepción.

    En la política contemporánea, los populistas autoritarios emplean estrategias similares. Necesitan fabricar enemigos permanentes: “el extranjero”, “el rico explotador”, “la élite globalista”, “los traidores internos”. Así logran movilizar al pueblo detrás de una narrativa de lucha constante, en la que el líder se erige como el único protector. El enemigo externo cumple la misma función que el mítico “Snowball” (Bola de Nieve) en la novela: una figura convenientemente culpable de todos los males, aun cuando esté ausente. “Siempre que algo salía mal, se le echaba la culpa a Bola de Nieve”, se nos dice en la fábula, un recurso que no dista de lo que vemos en líderes actuales que justifican sus fracasos atacando a adversarios imaginarios.

    La tradición liberal clásica ha insistido en que el poder debe estar limitado, controlado y disperso. Friedrich Hayek advertía que “la concentración del poder es siempre peligrosa, sin importar las intenciones de quienes lo ejercen”. En este sentido, Orwell y los liberales comparten una intuición común: el peligro no está solo en quién gobierna, sino en el hecho mismo de que alguien pueda gobernar sin contrapesos reales.

    En la actualidad, el fenómeno no se limita a regímenes explícitamente totalitarios. Gobiernos democráticos también adoptan lógicas populistas: restringen libertades, amplían el control estatal, y todo ello bajo el argumento de que “el pueblo” exige protección. La pandemia, las crisis económicas y las tensiones geopolíticas han servido de excusa para que algunos líderes impongan medidas extraordinarias que luego se normalizan. El ciudadano, cansado y temeroso, acepta la pérdida de derechos a cambio de seguridad, repitiendo el ciclo que Orwell tan bien ilustró.

    La lección más incómoda de Rebelión en la granja es que la servidumbre no siempre es impuesta a la fuerza: a menudo es aceptada. Los animales, agotados y confundidos, terminan justificando su opresión. En un pasaje, Orwell nos muestra cómo el caballo Boxer, símbolo del trabajador obediente, repite incansablemente: “Yo trabajaré más fuerte” y “Napoleón siempre tiene razón”. En esas frases se refleja el drama de quienes, por fe ciega o resignación, terminan sosteniendo al sistema que los explota.

    A 80 años de su publicación, Rebelión en la granja nos advierte que la libertad no se pierde de golpe, sino gradualmente, disfrazada de justicia, seguridad o igualdad. Los liberales encuentran aquí una confirmación de su advertencia: ningún poder absoluto es benigno, y ningún líder que pida confianza ilimitada merece recibirla. Como en la novela, el precio de la ingenuidad política es ver cómo un día, al mirar a los nuevos amos, “era imposible distinguir a los cerdos de los hombres”.

    Orwell no escribió un manual de política, sino una parábola sobre la naturaleza humana y el poder. Pero su mensaje sigue siendo urgente: la libertad requiere vigilancia constante, desconfianza hacia todo poder concentrado y el valor de resistir a quienes, en nombre del pueblo, buscan convertirnos en súbditos.

  • Sharifeh Mohammadi: libertad, disidencia y el espejismo de los “derechos positivos”

    La historia de Sharifeh Mohammadi, ingeniera, sindicalista y activista, es un espejo donde vemos con nitidez el conflicto entre el individuo y el Estado. Arrestada en diciembre de 2023, fue condenada a muerte en julio de 2024 por “baghi” (rebelión armada), pese a que su “delito” real fue apoyar la autoorganización obrera y derechos de mujeres y trabajadores. La condena fue anulada por la Corte Suprema en octubre de 2024 por “defectos” del proceso; sin embargo, en febrero de 2025 un tribunal revolucionario volvió a imponer la pena capital, y el 16 de agosto de 2025 la propia Corte Suprema la ratificó, dejando su vida en manos del capricho estatal.

    Desde una perspectiva libertaria, el caso es paradigmático: el Estado se arroga la potestad de definir qué asociaciones son “peligrosas” y qué ideas merecen castigo. La coacción jurídica se disfraza de “seguridad” para legitimar la censura y el control social. Para colmo, los cargos se apoyan en afiliaciones pasadas a organizaciones legales de trabajadores o en actividades de difusión, desde artículos hasta grupos de mensajería, lo que convierte la libertad de asociación y de expresión en papel mojado. Varias organizaciones de derechos humanos han subrayado el carácter político de la causa y las violaciones de debido proceso: confesiones bajo coacción, ambigüedades probatorias, juicios de excepción.

    Este choque evidencia una confusión frecuente en el discurso contemporáneo: creer que la libertad se deriva de “derechos positivos”, prestaciones, favores, cuotas administrados por la burocracia. El feminismo libertario recuerda lo contrario: mujeres, hombres y personas trans o no binarias  o de cualquier opción de género escogida, poseen derechos por el hecho de ser individuos. Esos derechos naturales —vida, propiedad, libertad ( dentro de las cuales se dan la asociación o expresión) no “se conceden” desde el estado; se reconocen y se protegen, ante todo, limitando el poder coercitivo estatal. Cuando el Estado se erige en tutor, convierte a los ciudadanos en súbditos: primero condiciona, luego selecciona, y al final decide quién merece hablar, reunirse, protestar o, como en el caso de Mohammadi, quién merece vivir.

    Lejos de la retórica de despacho, hay experiencias que encarnan un feminismo de base, centrado en la agencia personal y la autodefensa comunitaria. Las mujeres de Rojava (noreste de Siria) han construido estructuras horizontales —consejos paritarios, casas de mujeres (Mala Jin), justicia comunitaria— y milicias de autodefensa como las YPJ, que fueron clave contra ISIS. Su ideario, conocido como jineolojî, pone la libertad femenina y la autonomía local en el centro, sin esperar permisos de ningún ministerio. No es un “falso feminismo” de privilegios concedidos desde arriba, sino un ejercicio directo de libertad y responsabilidad compartida.

    En esta clave, el caso de Sharifeh no es una excepción trágica, sino el recordatorio de que la emancipación no se negocia con el poder: se ejerce. Quien defiende un feminismo libertario no pide trato preferencial ni nuevas cadenas “bienintencionadas”, pide que el Estado quite las manos de la garganta: que no criminalice la asociación, que no castigue la crítica, que no convierta tribunales en patíbulos. El pluralismo —mujer, hombre, trans, gay, o como cada quien se defina— se defiende protegiendo al individuo concreto, no creando castas jurídicas.

    ¿Qué hacer? Primero, claridad moral: condenar sin matices la pena de muerte y la criminalización de la disidencia. Segundo, solidaridad práctica con los presos de conciencia y con las redes que documentan abusos y ofrecen defensa legal. Tercero, coherencia intelectual: el feminismo que delega su fuerza en “derechos positivos” administrados desde arriba termina rehén de la misma maquinaria que hoy ejecuta a las disidentes. La alternativa libertaria es más austera y más exigente: límites estrictos al poder, garantías procesales reales, y un principio indeclinable de no agresión.

    Sharifeh Mohammadi nos interpela desde el lugar exacto donde la libertad deja de ser eslogan: cuando cuesta. Su vida pende de una resolución dictada por jueces que responden a la razón de Estado. La nuestra, en cambio, puede responder a la razón de la libertad: defender a cada individuo, sin apellidos ideológicos ni prebendas, porque ahí —y sólo ahí— empieza la justicia.

  • ¿Qué es el Estatismo?

    La palabra “estado” viene del latín “status”, de estar o situación, sitio. Cuando alguien te pregunta: ¿cómo estás?, la respuesta típica es, “muy bien”; aunque yo suelo contestar: “parado o sentado”. Entonces; ¿cómo es que esta palabra adquirió un significado político? ¡Ah, sí!, “político se refiere a la “polis”, que es la ciudad, como metrópolis. El vocablo, “política” se refiere a la organización y administración de la ciudad y hoy día, a todo el país. Mi entronque con el término “estado” y “estatismo” viene de la distorsión que le hemos dado al vocablo “estado”, llevándolo a significar “gobierno”, lo cual no es. Ok, Bennett, ¿y qué rayos es el estado y el estatismo?

    El término “estado” se refiera a la población que se organiza políticamente para lograr una conducción ordenada y libre en su territorio.

    El gobierno es la organización o entidad a la cual el estado le asigna la función de cumplir los mandatos vertidos en constitución; es el árbitro del partido. Ya les cuento que es el estatismo.

    Definiciones de John A. Bennett N.

    Gobierno”, como tantas palabras, tiene muchas acepciones, entre las cuales la RAE nos ofrece: “La conducción arbitraria del timón del barco”. ¿El gobierno en Panamá se conduce arbitrariamente? Sí, ya que la constitución es tan mala que es imposible de cumplir con ella y abre el camino a la discrecionalidad. Además, quien maneja el timón de un barco, auto y tal, definitivamente debe usar su arbitrio para evitar los baches y los locos al volante. Pero una cosa es evitar un bache y otra el destino que le fue ordenado en constitución.

    A ver si aterrizo… Yo creo que el estado es la organización del pueblo que busca la mejor forma de sociedad o asociación pacífica y fértil. Y es que me he visto forzado a definirlo así ya que lo que sale en los diccionarios, incluyendo la AI, es un guacho, que en Panamá significa “arroz asopado”.

    Entonces, si aún están conmigo, vamos más allá; sin perder de vista que le seguimos la pista a lo que es el “estatismo”. Lastimosamente el asunto no está nada claro y típicamente anda chueco. Aunque el término “estatismo” tiene su origen en el Siglo 17, el mismo ha sufrido mutaciones y en el Siglo 20 se refiere al: sistema político en el cual el poder estatal, por diversas razones o motivos, se desboca violando las órdenes constitucionales que, en el caso de la constitución panameña su preámbulo comienza diciendo: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”

    ¿Crees que los controles de precio en salarios mínimos, descuentos a jubilados y toda la cantidad de actividades del mercado en que se involucran los gobiernos garantizan la libertad y nos fortalecen? El estatismo es la veneración del poder político y, vayan a ver sus propósitos. En una época el poder lo compartían la iglesia y los gobiernos del estado; con lo cual le daba poder divino a sus diabluras. Entonces y ahora, la intención de la politiquería está en liquidar la distinción entre el estado, la sociedad y el gobierno, haciendo ver que son lo mismo; y ello conduce a que una buena parte de la sociedad llame a los gobernantes a solucionar sus necesidades, lo cual es triste ya que para eso no son ni sirven ser los gobiernos.

    ¡Qué difícil! le resulta al pueblo ver y entender que los intereses de las instituciones gubernamentales no coinciden con las necesidades del pueblo debido a la distorsión de lo que es el gobierno. Así, la libertad se ha convertido en magnanimidad del gobernante y el vocablo “democracia” la llave del engaño y la servidumbre. 

  • Samourai Wallet: sus fundadores cambian su defensa y se declaran culpables ante EE. UU.

    En un giro significativo en el caso legal, Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, cofundadores de Samourai Wallet, han anunciado que cambiarán su declaración de «no culpables» y se declararán culpables ante cargos presentados por el gobierno de EE. UU..

    De la acusación a la declaración de culpabilidad

    En abril de 2024, ambos fueron formalmente acusados de conspiración para cometer lavado de dinero y de operar un negocio de transmisión monetaria sin licencia. Las autoridades federales afirman que la plataforma mezcló más de 2.000 millones de dólares en transacciones ilícitas, y que se lavaron más de 100 millones procedentes del mercado negro en línea.

    Inicialmente, Rodriguez y Hill se declararon inocentes; sin embargo, según documentos judiciales presentados en tribunales de Manhattan, han decidido cambiar su estrategia legal y admitir culpabilidad, posiblemente reduciendo su exposición máxima a condenas conjuntas de hasta 25 años de prisión.

    Implicaciones legales y precedentes

    Este cambio surge en un contexto más amplio de acciones regulatorias en EE. UU. contra mezcladores de criptomonedas. Casos como el de Tornado Cash, cuyo cofundador Roman Storm se encuentra en juicio y enfrenta hasta 45 años de prisión, están generando gran atención en la industria.

    Expertos legales advierten que esta declaración de culpabilidad podría ser interpretada como un aviso sobre la posición firme del Departamento de Justicia (DOJ) frente a herramientas que se considere facilitan el lavado de dinero, incluso si son de código abierto y están destinadas a proteger la privacidad.

    El impacto sobre el software de privacidad y el criptoecosistema

    Samourai Wallet era valorado entre defensores de la privacidad por permitir transacciones anónimas mediante CoinJoin y otras técnicas de mezcla. Críticos del enjuiciamiento lo han descrito como un ataque jurídico contra tecnologías de privacidad financiera. La defensa también alegó que las autoridades no informaron al equipo fundador que el servicio probablemente no requería licencia como transmisor monetario, lo cual generó tensiones con FinCEN.

    Ahora, con la admisión de culpa, el caso Samourai podría tener un efecto paralizante sobre futuros desarrollos de software open source enfocado en privacidad, especialmente en entornos regulatorios estrictos.

    Qué sigue para los cofundadores

    Los próximos pasos incluyen la lectura de pliegos judiciales en una audiencia prevista en la mañana del miércoles ante la jueza Denise L. Cote en el Distrito Sur de Nueva York. Se espera que, a cambio de la declaración, el DOJ retire el cargo más grave de lavado de dinero (con pena máxima de 20 años), manteniendo solo el cargo de operar sin licencia (5 años).

    Aunque los desarrolladores se enfrentan ahora a un panorama legal más favorable que en caso de juicio completo, la sentencia final dependerá del tribunal, considerando factores como cooperación, arrepentimiento o argumentos de defensa.


    Este caso marca un punto de inflexión en el debate sobre privacidad versus regulación en el criptoespacio y puede redefinir los límites legales y amenazas ante el ejercicio de la libertad que enfrentan los desarrolladores de herramientas de mezcla en el futuro cercano.