Categoría: Politica y Actualidad

  • El Politicastrismo

    Se le llama “politicastro” a quien ejerce la actividad gubernamental de manera ineficiente, deshonesta o pérfida y cuando los gobiernos se desbocan en tamaño y en lo que hacen, la tendencia del politicastrismo igualmente se desboca y crece. Las circunstancias que conducen al desbocamiento gubernamental y político son variadas, y entre las básicas, está el deseo de sacar provecho personal indebido; realidad que va en aumento en la medida en que la acción gubernamental se extralimita de sus funciones primordiales y fundamentales y es interesante conocer cuándo y cómo se desbocaron nuestros gobiernos.

    El desgobierno comenzó con la Conquista y el manejo de la finca del Rey a través de administradores ladrones y asesinos como Pedrarias, que abrieron las trochas del policastrismo en Panamá, Castilla de Oro o como quieran llamarle. Ya en 1850 con el tropel de la Fiebre del Oro y la construcción del Ferrocarril por los gringos de Aspinwall a la ciudad de Panamá, se pusieron en juego otros factores que marcaron el giro de nuestro desarrollo. Luego los gringos: independizaron el país; sanearon el área; construyeron el Canal; pavimentaron las calles de la ciudad y la dotaron de agua potable y condujeron las servidas al mar, la electricidad y tal. Todo ello acostumbró a la población a pensar que todas esas actividades eran propias del gobierno, lo cual es una monumental falacia, como pensar que también podemos delegar a la clase política la limpieza de nuestros traseros cuando vamos al retrete.

    Al irse los gringos en vez de privatizar las actividades señaladas, se las quedó la clase política; que no desperdiciaron la gran oportunidad de estar metidos en el concolón del chen-chen. Y es que, igual que los zorros aman los gallineros, el politicastrismo ama la conducción de: la educación, el transporte, el agua, la energía eléctrica, la seguridad social, etc., y por ello todas estas andan manga por hombro. La razón es simple; no hay peores empresarios que los politicastros. Ninguna de las actividades mencionadas son gobierno sino el mercado dónde está el chen-chen y donde no deben estar los zorros. Igual que los árbitros de un partido de futbol no deben andar pateando los balones.

    En el ayer de limitada capacidad informativa era relativamente fácil la opacidad en el manejo de la cosa pública, lo cual hoy día está cambiando de manera acelerada y creando crisis para los politicastros, a quienes no les es fácil esconder sus fechorías. Y, por otro lado hoy, que los secretos ya desaparecen, los ciudadanos no pueden seguir ignorando las realidades que les quedan en las narices.

    Antes no se escuchaban críticas al MEDUCA; pero hoy día lo dicen hasta las propias autoridades de dicha institución. Lo que pocos señalan es que educar y gobernar no conjugan. Que la burrocracia es prima de la ineficiencia y pretender que el gobierno pueda administrar una empresa del tamaño y complejidad de MEDUCA es tontería o muchas ganas de sacar ventajas mal habidas; es mantener ignorante al pueblo para estafarles.

    De tanto en tanto hay quienes me invitan a platicar y, entre las cosas que les pregunto es: “¿Para qué son los cupos de taxi?”, y se quedan mudos y sonrientes, pues jamás se los han preguntado. Son los permisos que daba Pedrarias Dávila a quienes querían montar cualquier negocio en la finca del rey; lo cual requería licencia, la cual tenía precio. Hoy el “cupo” es lo que cabe, según la Cosa Nostra de la ATTT. Pero… qué curioso que los Uber y tal, sean mejores y más más económicos. ¡Claro!, entre otra porque no pagan la coima… digo, el cupo.

  • Entre la República y la Mafia

    «Les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto».

    Se le llama despotismo estatista a los sistemas de gobierno en los cuales el estado se instituye como la suprema autoridad, llegando a imponerse de manera opresiva, arbitraria y engañosa sobre las personas que conforman la nación; vale decir, la comunidad de personas compuesta por una o más nacionalidades, diversidad cultural y que poseen un territorio y un gobierno más o menos definido.

    El “estado” se refiere a un concepto más abarcador que el gobierno que sólo es el cuerpo o instituciones que representan al estado y que supuestamente somo todos. Se supone que los gobiernos del estado son las autoridades electas por un período, con el encargo de poner en práctica la constitución, sus leyes y reglamentos. Nos dice la AI que el estado puede ser visto como el edificio y los gobiernos como la gente que está dentro.

    Por otro lado, el vocablo “mafia”, se refiere a cualquier organización criminal y clandestina; pero… digo yo que cuando un gobierno alberga una organización criminalmente clandestina, entonces deja de ser gobierno y pasa a ser mafia. Y al hablar de “república”, del latín res-pública o cosa oficial o pública, veremos que, cuando las máximas autoridades se corrompen, ello constituye un atentado contra la república. Entonces, al ver lo planteado arriba, ya les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto.

    Pero no crean que sólo me refiero a Panamá, pues en los EE.UU., cuna de auténtica libertad, igualmente ocurrió el surgimiento del imperio; tal como fue planteado en el libro “The Rise of Empire” escrito en 1952 (el Surgimiento del Imperio). Y no sólo en los EE.UU. sino por todo el planeta; y ni hablar de los países comunistas y socialistas. En los EE.UU. fue el llamado “New Deal” o nuevo arreglo, que no era más que el deseo de regresar a conducir el país como se solía antes de la independencia de Gran Bretaña. En Panamá, nunca cambiamos la forma de gobierno que nos dejó la Madre Patria; con la diferencia que ya los Pedrarias no mandan parte del tesoro al rey de España sino se han quedado repartiéndoselo entre el conjunto mafioso; derramando migajas a una población viciada en servilismo.

    Si les parezco extremista en lo que señalo, miren no más algunas cosas que recién publica quien fue director del diario La Prensa, quien revisó el final de la Estrategia Marítima de Nacional de Panamá, apoyó la creación de la Universidad Marítima de Panamá, miembro de la Comisión Presidencial para la transferencia del Canal de Panamá de los EE.UU. a nuestro país, ex presidente de la APEDE, etc., etc., hablando de cantidad de actos de corrupción gubernamental los describe así:

    “…esto no es negligencia, es un diseño. Una estructura de poder que ha aprendido a sobrevivir cambiando de forma, pero nunca de fondo. Es el mismo viejo truco del Gatopardo, ahora vestido con discursos de transparencia y modernización”.

    “No habrá justicia social, ni desarrollo sostenible, ni institucionalidad sólida, mientras el poder legislativo siga capturado por logias corruptas, clientelistas y profundamente cínicas.”

    “Panamá necesita una Asamblea que rinda cuentas, que respete la ley, que entienda que el poder no es un botín.”

    Muchos dicen que necesitamos un Bukele, pero… tales personajes típicamente sólo surgen luego de la destrucción del país. En tal sentido, Cuba podría estar más cerca de un repunte que nosotros. El presidente Mulino necesita el apoyo de la ciudadanía. Tristísimo que un Panamá con tantos recursos esté como estamos.

  • Tiananmen: Entre la Esperanza y el Silencio

    Entre el 2 y el 4 de junio de 1989, el corazón de Pekín fue testigo de uno de los episodios más oscuros de la historia contemporánea de China. Lo que comenzó como una manifestación pacífica de estudiantes y ciudadanos en la Plaza de Tiananmen, clamando por reformas democráticas y el fin de la corrupción, culminó en una brutal represión por parte del gobierno chino.

    El 2 de junio, las tensiones aumentaron cuando el Ejército Popular de Liberación comenzó a movilizar tropas y tanques hacia el centro de la ciudad. Los manifestantes, decididos a mantener su posición, erigieron la «Diosa de la Democracia», una estatua que simbolizaba sus aspiraciones de libertad y cambio político.

    La noche del 3 de junio marcó el inicio de la violencia. Las fuerzas armadas avanzaron hacia la plaza, disparando contra civiles desarmados y aplastando a quienes intentaban bloquear su paso. El 4 de junio, al amanecer, la plaza fue despejada, dejando un número indeterminado de muertos y heridos. Las estimaciones varían, pero se cree que cientos, posiblemente miles, perdieron la vida en esos días.

    Más allá de las cifras, el legado de Tiananmen perdura en las cicatrices de quienes sobrevivieron y en la memoria de los familiares de las víctimas. Grupos como las «Madres de Tiananmen«, lideradas por Ding Zilin, han luchado incansablemente por el reconocimiento de los hechos y la justicia para sus seres queridos. Su activismo ha sido constantemente reprimido, enfrentando vigilancia, arrestos domiciliarios y censura.

    El gobierno chino ha mantenido una política de silencio y negación respecto a los acontecimientos de Tiananmen. La censura en medios y plataformas digitales ha borrado casi todo rastro de las protestas, y cualquier intento de conmemoración es rápidamente suprimido. Sin embargo, fuera de China continental, en lugares como Hong Kong y Taiwán, se han mantenido vivas las vigilias y actos de recuerdo, aunque en los últimos años también han enfrentado restricciones.

    La imagen del «Hombre del Tanque», un individuo solitario que se interpuso frente a una columna de tanques el 5 de junio, se ha convertido en un símbolo mundial de resistencia pacífica. Su identidad y destino siguen siendo desconocidos, pero su acto de valentía encapsula el espíritu de quienes se atrevieron a desafiar al poder en busca de libertad.

    A 36 años de los hechos, Tiananmen sigue siendo un recordatorio de los peligros del autoritarismo y la importancia de la memoria histórica. La lucha por la libertad y la justicia continúa, y es responsabilidad de la comunidad internacional mantener viva la memoria de aquellos que sacrificaron sus vidas por un futuro más justo.

    Recordar Tiananmen no es solo un acto de homenaje, sino una declaración de compromiso con los valores universales de derechos humanos y democracia. Es un llamado a no olvidar y a seguir luchando contra la opresión, dondequiera que se manifieste.

  • Guy Sorman abre el debate: una respuesta liberal a la IA

    En su reciente artículo publicado en ABC,  el pensador liberal francés Guy Sorman propone una reflexión provocadora y mesurada sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial (IA), anclada firmemente en los principios del liberalismo clásico. Frente al alarmismo apocalíptico y al entusiasmo sin matices, Sorman traza una tercera vía: aceptar el avance tecnológico, pero con conciencia de sus impactos y con propuestas desde la libertad.

    La nota arranca con una anécdota reveladora: un libro supuestamente escrito por un autor chino fue en realidad producido por una IA. Este experimento ficticio sirve para introducir una primera idea central: la IA, en su forma actual, no “crea”, sino que ensambla lo ya existente. Así, para Sorman, la IA no es aún una amenaza a la creatividad humana, pero sí plantea interrogantes sobre la autenticidad, el estilo y el juicio, elementos que todavía escapan a los algoritmos.

    A partir de allí, Sorman avanza con una comparación histórica poderosa. La IA sería, según él, comparable en impacto potencial a la Revolución Industrial. Y recuerda cómo ese cambio, en el siglo XIX, dio origen tanto a la revuelta ludita como al nacimiento del socialismo, entendidos ambos como reacciones ante el temor (justificado o no) de ser desplazados por las máquinas.

    Pero lo que distingue a Sorman de los pesimistas tecnológicos o de los planificadores sociales contemporáneos es su apuesta por una respuesta desde el liberalismo. En lugar de combatir el progreso, propone acompañarlo con herramientas propias del pensamiento liberal: en particular, la renta mínima universal. Esta idea, originalmente esbozada por Milton Friedman como “negative income tax”, consiste en garantizar a cada ciudadano una suma básica para vivir, sin condicionar su uso ni imponer burocracias.

    Sorman subraya que esta propuesta no implica un Estado paternalista, sino una política de redistribución equitativa, no intrusiva y acorde a los valores de una sociedad libre. Frente a la alternativa del “socialismo general” o la “violencia reaccionaria”, la renta mínima aparece como la única utopía liberal que permitiría encarar el cambio tecnológico sin dejar víctimas en el camino.

    Es relevante que Sorman no niega los riesgos: enumera profesiones enteras amenazadas (secretariado, traducción, redacción, análisis médico), pero se cuida de caer en el catastrofismo. Su optimismo está condicionado a que la transición sea bien gestionada, y a que las sociedades liberen sus energías creativas en vez de encerrarse en la defensa de lo conocido. Se pregunta: «¿Deberíamos, como los luditas, aplastar estas máquinas antes de que nos deshumanicen? Imposible, porque la inteligencia artificial no es una máquina, sino un algoritmo que no puede destruirse a martillazos.».

    El artículo deja abierta una invitación al debate: ¿es compatible el liberalismo con un ingreso garantizado? ¿Puede una política así ser financiada sin derivar en un Estado hipertrofiado? ¿Cómo se define una renta “mínima” en términos dignos? ¿Cuál es el límite entre una ayuda y una renta de ocio permanente?

    Guy Sorman no impone respuestas. Su virtud está en plantear el dilema con honestidad intelectual y coherencia doctrinaria, sin esconder los costos de la transición ni idealizar la tecnología. A fin de cuentas, como él mismo insinúa en una de sus reflexiones más agudas: si la IA no puede generar ironía, tal vez allí esté todavía nuestra frontera humana.

  • Cuando el MEDUCA Noduca

    El fenómeno del colapso de las instituciones educativas gubernamentales se está dando alrededor del mundo, desde sitios como Nueva Delhi, Islamabad, Lagos y México; y obvio que Panamá no se queda por fuera. Por supuesto que no tiene sentido seguir haciendo más de lo mismo pensando que la culpa es de Lucy. Hay que ser muy ingenuo para pensar así; y en todo caso los problemas de Lucy son de Lucy y los de la educación, como el MEDUCA, son de todos. Pero invito a todo el que tiene Internet de colocar en su buscador de Internet “Makoko Lagos”, y luego “imágenes” y entraran el inframundo de uno de los barrios más pobres del planeta. Lo curioso es que allí lado a lado nos podemos encontrar con una escuela construida con retazos de madera carcomida, huecos por ventanas, porta focos sin focos y abanicos que no abanican. Y sin embargo en ese sitio inesperadamente está surgiendo una educación muy superior a la que se imparte en una escuela gubernamental cercana en dónde los estudiantes se rascan la cabeza esperando a un profesor que no vendrá. ¿Qué hay detrás de todo esto?

    Las investigaciones muestran que estas escuelas de bajo costo de los pobres para los pobres en Lagos, Nigeria, suman arriba de 18,000 y cientos más abren cada año. El costo promedio de colegiatura es como de $35 por período lectivo (7,000 nairas); y algunas cobran hasta 3,000 nairas. En comparación las escuelas de gobierno suman apenas 1,600 y casi ninguna dentro del arrabal. Algunas escuelas son de órdenes religiosas y otras de grupos caritativos; pero la mayoría es de empresarios educadores del mismo arrabal, cuyos clientes ganan menos de $2 al día.

    El gran problema de escuelas por y para pobres es que de acuerdo al gobierno “no existen”; y aun cuando llevas a los funcionarios y se las muestras te dicen algo como, “no, eso no es una escuela, ¿Quién sabe qué será?” Pues sepan que esa es la respuesta del pueblo a la carencia o estafa educativa gubernamental.

    El fenómeno que se observa en países como Nigeria es que sus ciudadanos ya toman conciencia que si no actúan por cuenta propia no habrá futuro para sus hijos. En muchos países del sureste de Asia, más de la mitad de los graduandos de escuelas gubernamentales apenas saben leer y su vocabulario no pasa de unas 300 palabras.

    Algunos piensan que la solución está en construir más escuelas gubernamentales, pero se equivocan. Necesitamos más ciudadanos independiente y no más gobierno metiche. A fin de cuentas, para las privadas ser mejor que el MEDUCA no es difícil y, menos frente a los clientes que te exigen calidad; lo cual no existe con el MEDUCA.

    Un caso interesante es el de cuatro provincias en Pakistán en dónde el gobierno ha decidido no construir más escuelas gubernamentales y en su defecto están canalizando esos fondos al sector privado a través de la Punjab Education Foundation (Fundación Educativa de Punjab); una asociación civil sin fines de lucro que se enfoca en los más pobres. Y una de las ventajas de las escuelas privadas es que tienen mucha más flexibilidad a la hora de contratar y descontratar educadores.

    Me da mucha pena ver la guerra que le arman los del MEDUCA a las escuelas rancho; y es que no ven que el secreto del aprendizaje no está en las paredes de cemento sino en la motivación de los buenos educadores y buenos emprendedores; esos que igual que hacen los negocios asiáticos en Panamá, buscan a su clientela colocando sus establecimientos en los barrios y dando buen servicio.

  • ¿Se rompen los bonos? Bitcoin toma el volante

    Mientras los mercados tradicionales se tambalean, Bitcoin avanza. No es la primera vez que escuchamos esta frase, pero en estos días cobra un nuevo significado. El precio de la criptomoneda más popular del mundo ha vuelto a dispararse, y muchos expertos creen que esto es solo el comienzo. ¿La razón? El mercado de bonos está mostrando señales de agotamiento que podrían marcar un punto de quiebre en la economía global. Y cuando los activos tradicionales flaquean, Bitcoin se fortalece.

    ¿Qué está pasando con los bonos?

    En pocas palabras: los rendimientos están subiendo, y eso no es necesariamente bueno. El bono del Tesoro de EE. UU. a 30 años acaba de superar el 5,15%, algo que no se veía desde 2007. En condiciones normales, esto podría interpretarse como una señal de confianza en la economía. Pero esta vez, el trasfondo es distinto: hay miedo, hay incertidumbre, y sobre todo, hay dudas sobre la sostenibilidad de la deuda estadounidense.

    Con una deuda nacional que ya supera los 36,8 billones de dólares, y pagos de intereses proyectados en casi un billón para 2025, el panorama no es alentador. Y mientras la Reserva Federal se mantiene firme sin bajar las tasas, el mercado comienza a buscar otras salidas.

    Bitcoin entra en escena

    En este contexto, Bitcoin no solo se ha mantenido fuerte: ha crecido más de un 30% en el último mes. Este impulso no es casualidad. Cada vez más inversores están viendo en las criptomonedas –especialmente en Bitcoin– una alternativa frente a la inestabilidad de los activos tradicionales. ¿Por qué? Porque a diferencia del dólar o de los bonos, Bitcoin no depende de bancos centrales ni de gobiernos.

    Además, hay señales claras de que el interés institucional está creciendo. Los ETF de Bitcoin al contado han superado los 104 mil millones de dólares en entradas. No hablamos de un par de entusiastas cripto: hablamos de grandes fondos que están viendo valor en una moneda descentralizada en medio del caos financiero global.

    El caso japonés y el efecto dominó

    Japón, uno de los principales compradores de bonos del Tesoro estadounidense, está comenzando a subir sus propias tasas de interés tras décadas de política monetaria ultra laxa. Esto podría tener un impacto directo en la demanda global de bonos de EE. UU., debilitando aún más su posición como activo refugio. Si eso ocurre, la presión sobre el dólar aumentará, y Bitcoin volverá a estar en el centro de la escena como alternativa.

    ¿Refugio digital?

    Durante años, se pensó en Bitcoin como un activo volátil, más útil para especular que para resguardar valor. Pero el contexto está cambiando. La narrativa del “oro digital” está ganando terreno, y no solo en el discurso de los criptoevangelistas. Hoy, incluso analistas financieros tradicionales comienzan a aceptar que Bitcoin puede funcionar como una reserva de valor políticamente neutral.

    Y en tiempos de inflación, crisis de deuda y tensiones geopolíticas, esa neutralidad vale oro.

    Los bonos están en crisis, los bancos centrales no tienen margen, y la confianza en los sistemas tradicionales está en declive. En ese escenario, Bitcoin se presenta como una tabla de salvación para muchos. ¿Será el inicio de una nueva etapa para las finanzas globales? Puede que sí. Lo cierto es que, esta vez, la narrativa cripto no suena tan descabellada.

    ¿Querés seguir profundizando? Podés leer el artículo original acá.

  • El Manantial de la Riqueza

    Son muchos los economistas que sostienen que no se puede confiar en un libre mercado y por tanto los diputados y tal deben entrar a controlar lo que allí ocurre. Lo otro que también sostienen economistas de la vertiente del control centralizado, desde Keynes al día de hoy, es que el secreto del desarrollo depende del consumo y cuando el mercado flaquea el llamado “estado” debe actuar de bombero sacando las mangueras para rociar el país con dinero; aunque el mismo sea de Monopolio. El dinero fácil es el manantial de perversas inversiones o negocios poco productivos o simplemente improductivos. Y si a ello agregamos una actuación burrocrática por parte del personal de entidades gubernamentales no habrá incentivos para la inversión; que es parte del problema que tenemos en Panamá.

    Pero… antes de que puede haber producción tiene que darse un mercado lucrativo que permita ahorros pues, sin ahorros ¿de dónde saldrán los fondos para invertir? Nuestra familia Novey tuvo una industria que soportó pérdidas por 14 años antes de lograr ganancias; y luego escucha uno cometarios como: “¡qué suerte han tenido!” O ocurrió que nuestra industria de alimento avícola fueses forzada por el gobierno dictatorial a subsidiar a los avicultores mediante control de precios.

    La verdadera riqueza no está en los papelitos verdes sino en el ahorro y en el uso del capital, tanto físico como intelectual, junto con el trabajo que permite ser productivo. Pero en ello llega la politiquería corrupta que para ganar votos y enquistarse en los sillones del poder crea subsidios pérfidos que terminan produciendo terribles daños económicos y sociales.

    O están esas fabulosas pirámides a la grandeza de regentes mayúsculos en su ego y minúsculos en su actuar. Tal es el caso de la creación del Metro y de Mi Bus que aunque pocos lo ven, son mayúsculas barbaridades deficitarias que no solucionaron, sino que crearon más problemas al tránsito y al transporte. Llamar “subsidio” a semejantes esperpentos, por diversas razones, es patético; pues había mejores soluciones a una fracción de costo de inversión, operación y productividad. Pero hoy, que no alcanza el dinero para mantenimiento y que el desorden vial está peor que nunca, seguimos alabando las pirámides de la ignominia.

    Nuestro infortunio está en una población que no entiende de productividad y que vota por subsidiar los caminos a la servidumbre y la pobreza. En estos días bien lo señaló René Quevedo al decir que cada puesto de trabajo que se ha perdido en el sector formal ha sido reemplazado por 3 en el sector gubernamental; ese que algunos dicen es “formal” y que yo discrepo en ello, pues el verdadero formal paga impuestos surgidos de la producción y no de la imposición fiscal y la malversación.

    En un mercado libre de interferencias centrales politiqueras, empresarios somos todos. Es inmenso el sin sentido de vilipendiar el emprendimiento, al tiempo que se piense que el mero trabajar sea el motor de la productividad. Es empobrecedor el rechazo al emprendimiento productivo en nuestra sociedad; y más sufren quienes carecen de recursos. Quien quiera constatarlo nada más tiene que darse un paseo por Cuba.

    El primer ministro de Estonia cuando estuvo en Panamá en una conferencia de la APEDE preguntó: ¿Conocen ustedes el nombre del presidente de Suiza? Nadie entre los 300 presentes contestó. Y Mart Laar dijo: “No se preocupen, que los suizos tampoco lo conocen.».

    En fin, el buen gobierno es como las tuberías de aguas servidas, que están allí pero no tenemos que verlas ni olerlas.

  • Un nuevo capítulo post Brexit: del distanciamiento al reencuentro

    El 19 de mayo de 2025 se selló un acuerdo histórico entre el Reino Unido y la Unión Europea que marca un giro auspicioso en sus relaciones tras años de tensiones post-Brexit. Este nuevo entendimiento, que abarca áreas clave como comercio, pesca, defensa y movilidad juvenil, no solo apunta a superar heridas abiertas, sino también a trazar una hoja de ruta común hacia una cooperación más madura y pragmática.

    Del desencuentro a la reconstrucción

    Desde que el Reino Unido concretó su salida de la UE en 2020, las relaciones bilaterales se vieron atravesadas por desencuentros, burocracia y desconfianza mutua. Pero con el paso del tiempo y el peso de la realidad geopolítica, ambas partes reconocieron que el aislamiento no era una opción sostenible. Así, este nuevo acuerdo no revierte el Brexit, pero sí representa una aproximación más sensata: una manera de convivir sin renunciar a la soberanía, pero aceptando la interdependencia.

    Los pilares del acuerdo

    Comercio y regulación sanitaria.
    Uno de los avances más celebrados es la eliminación de los controles fronterizos sobre productos agroalimentarios británicos destinados a la UE, gracias a un nuevo acuerdo veterinario. Esto armoniza normativas sanitarias, facilita el comercio y podría inyectar hasta £9.000 millones anuales a la economía británica, reduciendo trabas que afectaban a productores y consumidores por igual.

    Pesca: pragmatismo sobre el orgullo.
    El pacto extiende por 12 años el acceso mutuo a zonas pesqueras, una cuestión especialmente simbólica y conflictiva desde el referéndum de 2016. Aunque algunos sectores pesqueros británicos ven esto como una concesión, el acuerdo garantiza previsibilidad y sostenibilidad para ambos bloques.

    Defensa y seguridad compartida.
    El Reino Unido se reincorpora parcialmente al sistema de defensa europeo a través del fondo “Safe”, con acceso a un presupuesto de €150.000 millones para innovación y seguridad. En un contexto donde EE. UU. reduce su implicancia en la seguridad europea, este giro es estratégico para ambas partes.

    Movilidad y juventud: puentes para el futuro.
    Se restablece la participación del Reino Unido en el programa Erasmus y se lanza un esquema de movilidad juvenil para facilitar intercambios de estudiantes y profesionales jóvenes. Además, los ciudadanos británicos podrán volver a usar e-gates al ingresar a la UE, agilizando el tránsito y reduciendo la fricción en los viajes.

    Ciudadanos en el centro

    Para los ciudadanos británicos, este acuerdo significa recuperar muchas facilidades perdidas post Brexit: acceso a programas educativos, menos burocracia para viajar y mayores oportunidades laborales en Europa. Para los europeos, se mantiene el acceso a recursos y mercados británicos, además de contar con un aliado activo en materia de defensa y cultura.

    Una lectura ética y política del momento

    En un tiempo donde el cortoplacismo político ha primado, este acuerdo podría interpretarse como un ejemplo alentador de visión a largo plazo. Hoy por hoy, en muchas sociedades, la ética, la libertad y los valores republicanos no se valoran tanto como el beneficio inmediato que ofrece el pragmatismo político. Sin embargo, este nuevo pacto muestra que la cooperación estratégica, basada en principios compartidos y no solo en la urgencia del momento, puede generar beneficios reales y duraderos.

    Una nueva era sin nostalgia

    Este acuerdo no implica un retorno al pasado ni una marcha atrás en el Brexit. Se trata, más bien, de una adaptación madura a una realidad compleja, en la que ni la confrontación ni la autosuficiencia total resultaron viables. Reino Unido y la UE, tras años de incertidumbre, eligen post Brexit, una relación menos ideológica y más funcional. Un nuevo capítulo comienza —y esta vez, con los ciudadanos en el centro.

  • Rerum Novarum y el mercado.

    ¿Nuestra constitución y nuestros gobiernos cumplen con los preceptos emanados de Rerum Novarum y Centécimus Annus?

    Como bien decía Tres Patines: “Ni con la izquierda ni la derecha sino todo lo contrario” con lo cual quiero referirme o enfocar las diferencias que existen entre el comunismo el socialismo y el capitalismo y para abordar la forma disparatada en que tantos usan estos términos, tal como ocurre cuando hablamos de “capitalismo salvaje” o de “ultra derecha” y tal, lo cual es como hablar de un “perro gato”. Hay perros y gatos, pero no perrogatos. ¿Cuál es el trillo de semejante disparate arriero?

    En la vida hay bienandar y malandar lo mismo que hay capitalismo y totalitarismo: el primero es gobierno limitado a controlar el malandar y promover el bienandar; mientras que el intervencionismo presupone corregir los errores u horrores del capitalismo, en lo cual fallan aparatosamente. Sí, el capitalismo en cierto sentido es salvaje; porque la vida es salvaje. Pero… ¿no han notado que el socialismo es mucho más salvaje?

    Bien dijo Sócrates: “Sólo sé que no sé nada”. Y es que pocas cosas son más aterradoras que asomarse sobre el muro de la ignorancia y avistar el Universo; o… tal vez es fascinante. El reto es ver cómo los humanos logramos mayor desarrollo y menos pobreza; tanto económica como espiritual. Se equivocan si creen que sea con el comunismo, socialismo u otras variantes de totalitarismo e intervencionismo; tal como el que tenemos enquistado en la constitución panameña y en nuestro corrupto gobernar.

    Al respecto de lo que vengo apuntando, el 13 de mayo del 1891 el pontífice León XIII expuso la Encíclica Papal Rerum Novarum, latín por “de las cosas nuevas”; en dónde abordaba las consecuencias de la Revolución Industrial y el surgimiento y diferencias entre el socialismo el liberalismo y la “justicia social”, tan mal usada y entendida en nuestra constitución. Pero, curioso que el recién electo Papa, Robert Provost, haya elegido el nombre de León XIV… ¿Tendrá algo que ver con Rerum Novarum y con Centécimus Annus? Pongamos atención:

    • Los gobiernos del estado deben contribuir al logro de los sanos objetivos del trabajador, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, mediante la creación de condiciones favorables para el libre ejercicio de la actividad económica…

    Pero debe hacerlo respetando otro principio fundamental de la propiedad privada:

    • La propiedad privada es un derecho natural del hombre, y ejercer ese derecho, especialmente como miembros de la sociedad, no sólo es lícito, sino absolutamente necesario.” Rerum Novarum

    Y es que como también se deja claro en Rerum Novarum:

    • Los límites deben ser determinados por la naturaleza de la ocasión que exige la intervención de la ley, siendo el principio que la ley no debe emprender más ni proceder más allá de lo requerido para remediar el mal o eliminar el daño.

    Y también nos recuerda Rerum Novarum que:

    • Pero no son pocos los imbuidos de principios perversos y ávidos de cambios revolucionarios, cuyo principal propósito es sembrar el desorden e incitar a sus semejantes a actos de violencia. La autoridad de la ley debería intervenir para frenar a estos agitadores, para evitar que las clases trabajadoras sean engañadas por sus maniobras y para proteger a los legítimos propietarios del expolio.

    Y termino citando a Juan Pablo II en Centécimus Annus:

    • Una comunidad de orden superior no debe interferir en la vida interna de una comunidad de orden inferior, privándola de sus funciones, sino que debe sostenerla en caso de necesidad y ayudar a coordinar su actividad con las actividades del resto de la sociedad, siempre en vista del bien común.”

    ¿Nuestra constitución y nuestros gobiernos cumplen con estos preceptos? El actual gobierno lo intenta, pero… el malandar que traemos a cuestas es inmenso.

  • ¿Qué futuro tiene el sistema PAYG? Pensar fuera de la caja en la era del trabajo líquido

    Durante gran parte del siglo XX, los sistemas de pensiones PAYG (Pay-As-You-Go) —basados en la solidaridad intergeneracional— funcionaron como columna vertebral del contrato social moderno. En su esquema más simple, los trabajadores activos financian las jubilaciones de los retirados, con la promesa de que las futuras generaciones harán lo mismo por ellos. Pero esta fórmula, antaño vista como un equilibrio justo entre generaciones, hoy muestra signos crecientes de agotamiento.

    Con el envejecimiento poblacional, la baja tasa de natalidad y el creciente número de trabajadores informales o independientes, el sistema PAYG está tensionado hasta el límite. La proporción entre activos y pasivos se reduce año a año, mientras la longevidad se incrementa y los Estados, sobreendeudados, ya no pueden cubrir los baches con simples ajustes fiscales. En resumen: el modelo es insostenible tal como está.

    Pero más allá de parches o reformas paramétricas (edad de retiro, aportes, topes), el verdadero desafío es conceptual. ¿Tiene sentido seguir apostando a un sistema basado en una solidaridad forzada entre generaciones que ya no comparten ni valores ni trayectorias de vida? ¿Podemos seguir esperando que los jóvenes de hoy financien a los mayores cuando apenas logran financiarse a sí mismos?

    La era del individuo soberano

    La revolución tecnológica y la transformación del empleo están alterando las bases mismas sobre las que se sostenía el modelo tradicional. Hoy los jóvenes:

    • Trabajan de forma fragmentada, autónoma o por proyectos.

    • Piensan más en inversiones, criptomonedas o emprendimientos que en “empleo estable”.

    • Tienen mayor aversión a la dependencia estatal y menos confianza en las instituciones públicas.

    En este contexto, pensar en formas alternativas de previsión social se vuelve urgente. Aquí algunas propuestas «out of the box» que podrían redefinir la jubilación del futuro:

    Nuevas ideas para un nuevo mundo

    1. Capitalización individual descentralizada:
    El modelo chileno fue pionero, pero su implementación fue incompleta. La idea de que cada individuo capitalice su retiro a lo largo de su vida laboral sigue siendo potente, pero puede potenciarse mediante tecnología blockchain, sistemas de ahorro automatizado y vehículos de inversión más flexibles y portables, como fondos tokenizados.

    2. Seguros de retiro privados y colectivos:
    Emergen formas de mutualismo moderno, donde grupos familiares, comunidades o redes de afinidad contribuyen a fondos comunes con reglas claras y transparentes. Es una especie de «solidaridad voluntaria» basada en la cercanía, no en la coerción estatal.

    3. Incentivos fiscales para ahorro familiar:
    En lugar de confiar ciegamente en el Estado, las familias podrían ser el nuevo núcleo de previsión. Políticas que incentiven el ahorro intergeneracional, fideicomisos familiares o herencias planificadas con beneficios fiscales pueden restituir el rol de la familia como pilar del bienestar futuro.

    4. Renta vitalicia compartida (peer-to-peer):
    Modelos de seguros P2P, donde grupos de personas se agrupan para pagar una renta vitalicia entre sí, sin necesidad de un Estado mediador. Estos esquemas se valen de contratos inteligentes y algoritmos que ajustan pagos y distribuciones.

    5. Rediseñar la longevidad laboral:
    La jubilación como ruptura abrupta entre trabajo y ocio es una noción obsoleta. Se pueden promover formas de retiro gradual, trabajos part-time para seniors, mentorías pagadas o economías del conocimiento donde la experiencia sea monetizable aún a los 70 años.

    De la solidaridad forzada a la autonomía responsable

    Tal vez el problema de fondo no sea solo económico, sino cultural: seguimos atados a un modelo que presupone que otros deben cargar con nuestro bienestar futuro. En lugar de ello, la jubilación debería ser una expresión de libertad acumulada, no de dependencia prolongada.

    La solidaridad no debe desaparecer, pero sí relocalizarse: más entre familias, redes, comunidades voluntarias. Y menos en estructuras estatales burocráticas, insostenibles y cada vez más desconectadas de la realidad.

    Quizás el mayor cambio que podamos promover sea este: dejar de pensar en que el sistema debe garantizarnos algo, y empezar a planificar desde la libertad, la responsabilidad y la inteligencia individual.