Categoría: Politica y Actualidad

  • Regulaciones excesivas podrían perjudicar a la tecnología blockchain, asegura el ex Presidente Clinton

    ¿Qué dice el ex-presidente Bill Clinton sobre la «locura» de la criptografía?

    El expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, expresó durante la conferencia sobre Ripple (XRP) que es necesario evitar “las regulaciones excesivas a las nuevas tecnologías, como la blockchain”.

    Según diversas fuentes, Clinton recibió su primer Bitcoin (BTC) en 2016 en una conferencia en Washington, D.C., cuando el empresario de capital de riesgo y tecnología Matthew Roszak le obsequió al ex presidente un Bitcoin (BTC) de regalo. Y se ha convertido en un entusiasta de la tecnología.

    Tras un discurso de apertura en la conferencia anual de Ripple, Swell, en San Francisco el día de ayer, 1 de octubre , Clinton habló con Gene Sperling, quien fue su asesor económico de 1996 a 2001, donde cubrió una amplia gama de temas, desde política exterior y cuestiones culturales hasta la inversión y la banca en cadenas de bloques y criptomonedas. Clinton dijo:

    «Todo este asunto de la cadena de bloques tiene el potencial que tiene sólo porque es aplicable a través de las fronteras nacionales [y] grupos de ingresos». Las permutaciones y posibilidades son asombrosamente grandes». Pero podríamos arruinarlo todo con políticas de identidad negativas y políticas económicas y sociales.

    Por su parte, durante la etapa de preguntas y respuestas de la conferencia, Clinton dio algunas declaraciones sobre el panorama de ciberseguridad que enfrenta actualmente los EE.UU; sin embargo, uno de los temas más relevantes que mencionó fue sobre las sobrerregulaciones que el gobierno ha estado emitiendo. En este sentido, destacó lo siguiente:

    Necesitamos ser capaces de identificar las deficiencias y peligros, pero no podemos permitir que se apliquen las regulaciones más antiguas a las tecnologías nuevas. […] Terminarán asesinando a la gallina de los huevos de oro.

    Comparando blockchain con el auge de Internet comercial en la década de 1990, Clinton dijo que el principal desafío para avanzar en la tecnología es prevenir el abuso por parte de malos actores, sin aplastar su potencial económico. ‘No desea el fraude al consumidor, no desea financiar empresas delictivas y, desde luego, no quiere que sea más fácil realizar ataques severos por parte de terroristas’, dijo Clinton. ‘Ese es el reto de cada nueva tecnología’. En el evento, el CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, anunció que RippleNet, su producto blockchain, admite transacciones comerciales transfronterizas que, de lo contrario, pueden demorar días e incurrir en altas comisiones cambiarias.

    Ripple ha estado invirtiendo esfuerzos durante los últimos meses por posicionarse en el mercado y, además, dejar una huella en materia regulatoria. Aunque la participación de Clinton no llega de sorpresa, pues fue anunciada el pasado julio, incluso se declaró un ávido seguidor de las nuevas tecnologías.

    Tal como lo señaló Clinton, otros entusiastas, como Frank Abagnale, comparten la noción que la blockchain propiciará grandes cambios en la sociedad futura; y todo apunta a la relevancia de sus opiniones sobre la Blockchain, pues con la implementación de esta tecnología, los robos bancarios o hackeos serían casi imposibles o, por lo menos, se verían radicalmente reducidos.

    La funcionalidad transfronteriza, que utiliza el XRP de criptomoneda, ya está en uso por varios bancos y corporaciones globales. Las compañías que utilizan la funcionalidad de pagos transfronterizos de Ripple, apodada XRapid, dijeron que se habían sometido a pruebas piloto que usaban la tecnología y habían firmado contratos para mover los pilotos a la producción comercial. En la actualidad, el sistema de pagos Ripple está en uso en 40 países.

  • Panamá, del puesto 4 al número 27 en el Índice de Libertad Económica

    Panamá llegó a figurar entre las veinte economías más liberales del mundo. A comienzos del siglo XXI, décadas de estabilidad monetaria, apertura comercial, flexibilidad financiera y fiscalidad baja hicieron del istmo uno de los destinos de inversión más populares de América. Sin embargo, esa ventaja se ha perdido en los últimos años, dando como resultado una progresiva pérdida de competitividad que amenaza la prosperidad futura del país.

    Para entender mejor lo ocurrido, echemos un vistazo al Índice de Libertad Económica. Esta publicación nació en los años 90, después de que Milton Friedman sugiriese la posibilidad de clasificar a los países según su grado de apertura al mercado. La propuesta del Premio Nobel de Economía fue respondida por el Instituto Cato, de Estados Unidos, y el Instituto Fraser, de Canadá.

    Ambas organizaciones hicieron un monumental esfuerzo para estudiar la evolución de la libertad económica desde 1975 hasta nuestros días. Gracias a ese ejercicio sabemos que, hace ahora cuatro décadas, la economía panameña era la cuarta más abierta del mundo, con una nota de 7 puntos sobre 10.

    Sin embargo, la evolución en las décadas siguientes no solo no sirvió para consolidar un avance hacia las primeras posiciones del ranking, sino que apuntaló una progresiva pérdida de dinamismo y flexibilidad. En 1980, Panamá cae al octavo puesto del ranking, mientras que en 1990 se desplomó hasta el número quince de la tabla, con 6,3 puntos sobre un total de 10.

    Si avanzamos hasta 2016, el último año estudiado por Cato y Fraser, encontramos que Panamá está ahora en las últimas posiciones del top treinta. El país centroamericano ha llegado a caer fuera del “top cincuenta” y, aunque ha mejorado levemente sus resultados, figura en un decepcionante puesto 27, después de años de malas políticas económicas.

    El informe, punto por punto

    Centrándonos en la categoría del informe que se refiere al tamaño del gobierno, la nota que recibe Panamá es de 7,4 puntos. Puede parecer un resultado digno, pero no hay que olvidar que, apenas hace una década, este indicador rondaba los 8,5 puntos. Por tanto, el aumento del gasto público y de los impuestos tiene un efecto perjudicial para la evaluación general de la economía panameña. Especialmente dañino es el efecto de los impuestos directos (renta, seguro social, etc.), donde el Índice de Libertad Económica apenas otorga a Panamá un total de 4 puntos sobre 10.

    Tampoco hay avances en lo tocante a la calidad institucional. La nota de 2016 es de 5,24 puntos sobre 10, prácticamente igual que la calificación obtenida hace una década. Panamá suspende en áreas tan dispares como las que miden la independencia judicial, la neutralidad en las cortes, el cumplimiento efectivo de los contratos, etc. La protección de la propiedad sí logra el aprobado, pero con una nota de apenas 6,37 puntos.

    Mucho mejor es la calificación que recibe la apertura comercial: 8,7 puntos sobre 10. No obstante, si desglosamos este resultado, llegamos a algunas conclusiones preocupantes. Quizá la más respetable es que el control y las restricciones a los inversores extranjeros han hecho que el pilar dedicado a medir estas cuestiones haya caído hasta apenas 7,7 puntos. Las crecientes restricciones que ha aprobado el gobierno bajo presión de organismos internacionales imponen numerosas trabas y limitaciones a la llegada de capital foráneo.

    La regulación es otro punto problemático. Panamá recibe solo 6,9 puntos en este indicador, sobre todo por las dificultades que enfrentan las empresas a la hora de contratar (5,05 puntos) y de operar (6,54 puntos). Especialmente preocupante es que el coste de las obligaciones tributarias reciba una nota de 5,33 puntos. Un país que antaño destacaba por sus impuestos bajos y sus facilidades para hacer negocios ha terminado recibiendo calificaciones muy decepcionantes en las áreas que miden estos asuntos.

    Al menos la estabilidad monetaria cotiza al alza y arroja una nota de 9,7 puntos. Sin embargo, si se siguen introduciendo trabas que golpean la entrada y salida de capitales, la dolarización terminará resintiéndose.

    Poner fin al entreguismo

    Es cierto que Panamá ha sufrido en las últimas décadas una fuerte presión por parte de organismos como la OCDE. Sin embargo, también es cierto que otros gobiernos han enfrentado choques similares y han conseguido blindar e incluso mejorar su libertad económica. Desde los años 70 hasta hoy, Irlanda ha dado ejemplo a la hora de bajar impuestos y reducir trabas a la inversión extranjera, pero también ha enseñado al mundo lo importante que es defender la soberanía fiscal como baza de competencia económica. Si el Tigre Celta hubiese actuado como Panamá, su ventaja tributaria se habría esfumado hace años y su milagroso crecimiento económico jamás habría tenido lugar.

    El entreguismo de las autoridades panameñas es preocupante. Una economía que antaño se colocaba a la cabeza de América Latina en libertad económica no puede plegarse sin más ante todo tipo de requisitos intervencionistas que reducen el atractivo del país como centro financiero internacional. Es imposible mantener al istmo como un “hub” de inversiones adaptado a los tiempos modernos si no existe una estrategia de país volcada en recuperar las ventajas perdidas.

    Para consolidar esa agenda de futuro, es fundamental que el gobierno panameño sirva a los intereses de los panameños y no a la voluntad de los burócratas de la OCDE. Partiendo de esa base, habrá que reformar el código tributario, recuperar la defensa de la privacidad inversora, apostar por nuevas tecnologías como blockchain y consolidar una alianza con países que juegan un rol similar en la economía mundial. Ese es el camino de la libertad, que es también el de la prosperidad.

  • Cuidado con la trampa de la deuda china

    Un viejo dicho chino dice que si le prestas dinero a los pobres serán tus esclavos para siempre. Sri Lanka, Paquistán, Montenegro, las Islas Maldivas, Djibouti y Venezuela son países que han caído en la trampa de la deuda china. La trampa de la deuda china funciona de esta manera.

    China presta dinero para proyectos económicos poco viables, a gobiernos que no tienen crédito de la banca occidental porque son proyectos poco viables económicamente hablando. Estos préstamos, como son muy arriesgados son contratados a intereses elevados. Luego cuando el gobierno falla, China pide concesiones portuarias que pueden tener algún uso militar y comercial a cambio con condiciones ventajosas. Este ha sido el modus operandi en estos países. Es una manera mucho más agresiva de hacer las cosas que lo que hacen las potencias occidentales a través del FMI y el Banco Mundial. Por lo menos los occidentales disimulan y no piden concesiones territoriales y navales. Solo políticas y económicas. China no tiene paciencia para esto. Le sobra el dinero y está ansiosa de ser una potencia. Es hacer más o menos lo que hacían Francia e Inglaterra en el siglo XIX. Solo que China por ahora no invade a los deudores.

    Panamá, de la mano del afortunadamente gobierno saliente, se ha lanzado de manera poco transparente a ofrecer cosas a los chinos y a pedirle cosas a los chinos. Una de las megaobras que más llama la atención es el ferrocarril, que típicamente el gobierno actual, estatista a morirse quiere que sea estatal, no privado y financiado con préstamos de China. Panamá tiene que saber una cosa, los Chinos son comerciantes natos, y los cuentos chinos se pagan caro. Mucho cuidado con estas ofertas brujas. Veamos los casos en los cuales quienes creen en cuentos chinos han terminado en la esclavitud del deudor y el control chino de partes estratégicas del país.

    La iniciativa de la cinta y el camino de China (Belt and Road) busca recrear la ruta de la Seda de China a Europa, por tierra a través del Asia Central y Rusia al estilo de Marco Polo o por mar vía el Canal de Suez y el Cabo de Hornos. El problema es el método, muchos de los países necesitan dinero para hacer su parte de la ruta, sean carreteras o sean puertos; China presta el dinero, pero con intereses garantizados bastante elevados. Y cuando los países no pueden pagar, los chinos piden cesión de territorio a 99 años o bases militares.

    China está jugando a un ajedrez naval. Salvo en el caso de Montenegro, Paquistán, Sri Lanka y las Maldivas son lugares estratégicos con respecto a la India. Un rival militar potencial de la India y con la cual China tiene conflictos. La invasión del Tibet y las aventuras chinas en estos países tienen como objeto rodear militarmente a la India a largo plazo. La presencia China en Djibouti tiene como objeto bloquear la presencia de militares de la OTAN en el cuerno de África. La presencia China en Nicaragua, Panamá y Venezuela puede servirles para controlar el sur del Caribe y poder mover recursos de Sudamérica sin interferencia norteamericana. Esto explica la entrada de Colombia en la OTAN y trae augurios pésimos para la neutralizad del Canal, algo que nuestro gobierno parece querer ignorar olímpicamente. Una cosa es que los puertos estén manejados por empresas chinas civiles y la otra es que se ceda al gobierno chino territorio para poner una embajada a orillas del Canal. Este es un patrón que se ha seguido en varios otros países. Y todavía no nos han prestado plata.

    Caso Sri Lanka. En el 2010 los Chinos prestaron 1.5 millardos para hacer un puerto, que no tuvo éxito, así que los chinos obtuvieron una concesión por leasing por 99 años. Esto no tiene a los indios muy felices. Pese al supuesto uso civil de los puertos.

    Caso Pakistán. Este le debe China 6 mil millones de dólares, China le cobró un interés elevado garantizado por el gobierno paquistaní. Pakistán le pagó en parte con un puerto de aguas profundas y una base militar. Ahora China rodea a la India por el Occidente y por el Sur.

    Caso Las Maldivas. Una deuda que llega al 100 del GDP, y que eventualmente China quedará por cobrar en dinero, o en tierras, cerca de la India.

    Caso Montenegro. Una autopista a ninguna parte. Que ha endeudado a Montenegro y que todavía no puede pagar sin endeudarse más. La deuda vs PIB de Montenegro llega al 80%. Todavía no sabemos que pedirá China.

    Caso Djibouti. Los chinos tomaron el control de un puerto de Contenedores, cerca del acceso a las bases navales de la OTAN. En la entrada del Mar Rojo donde está el canal de Suez.

    Caso Venezuela. El gobierno, sin dinero e imprimiendo dinero del aire, recurre cada vez más a dar en garantía sus recursos mineros y petroleros a China a cambio de préstamos que los Chinos saben que no podrán pagar.

    Malasia iba por el mismo camino, hasta que un cambio de gobierno de votantes molestos por la influencia china suspendió dos tercios de los contratos chinos, pidiendo la cancelación de los proyectos. El proyecto más familiar es el ferrocarril financiado por un banco estatal Chino. Un ferrocarril que costaba más de lo publicado y que iba a meter a Malasia en un serio problema de deuda. Esto nos debe encender varias luces amarillas de cautela. Porque a nosotros también nos han ofrecido un tren………..

    Soy un creyente en que Panamá debe tener relaciones cordiales con el país más poblado de la Tierra y la segunda economía del mundo, pero los panameños tenemos la tendencia de ser como esas mujeres que se divorcian de un marido abusivo para caer en las manos de otro marido abusivo. Salimos de Madrid para caer en Bogotá, de Bogotá para caer en Washington y ahora queremos salir de Washington para caer en las manos de Beijing. Lo ideal es aprender a ser independientes.

    El problema es que tenemos una administración totalmente autista, inmune a las opiniones y omisiones del mundo exterior hasta que éstas no conlleven amenazas directas contra las personas que tienen el poder, sólo en ese caso reconsideran o reculan.

    Ya metimos la pata con la embajada, ahora toca mirar con lupa lo del tren.

  • Provocando a los gringos, el Canal y el peligro amarillo.

    Vemos que los Estados Unidos llamaron a consultas a sus embajadores o representantes diplomáticos en varios países que recientemente rompieron con Taiwán para establecer relaciones diplomáticas con China. Esto revela cierta molestia y preocupación en la Administración Trump por el avance del poderío diplomático de China. Para acabar de meter el dedo en la llaga y hurgarlo bien, la administración de Varela ha tomado medidas que parecen una provocación deliberada a los norteamericanos. Como concederle a China una embajada con vista al Canal, algo estratégico en caso de guerra, o concederle terrenos en Amador para que hagan un centro cultural, algo que también ha sido visto como otra provocación. Es como decir, “se fueron los gringos del canal, ahora sus rivales económicos y militares llegaron”. Varela se olvida que tomar partido en la rivalidad entre los dos mejores clientes del Canal no es buena idea. Sobre todo cuando todavía falta una generación para que China pueda ser rival de los norteamericanos en el poderío naval. El conflicto se viene gestando hace rato.

    China despierta.

    Los gringos están preocupados. China ya está cerca de ser la segunda economía del mundo si no lo es ya, superando a Europa, y pronto, en menos de una década sobrepasará a los Estados Unidos.

    La época del Made in América ya se acabó. Hace 40 años usábamos carros Ford o Chevrolet, tomábamos fotos con cámaras Kodak. Usábamos electrodomésticos Whirlpool o Westinghouse. Los televisores y tocadiscos eran RCA o General Electric.

    Hoy nada de eso está hecho en los Estados Unidos. Los carros que usamos son coreanos o japoneses, los electrodomésticos y cámaras también. Y casi todo está hecho con componentes hechos en China. China es el taller del mundo. Casi todos los productos manufacturados desde la ropa que vestimos a los celulares que usamos para chatear, a los componentes de esta computadora con la cual escribo estas líneas, son hechos en China.

    ¿Qué fabrican ahora los Estados Unidos? Aviones, armas de guerra. Los productos donde los Estados Unidos dominaron el mundo, ahora son hechos en China, Corea y Japón. La economía norteamericana vive de la agricultura, pero ésta no emplea a mucha gente y de los servicios. Y allí es donde está el problema. Los servicios financieros dependen mucho del dólar y la FED, lo cual puede ser una burbuja. Y los servicios de entretenimiento como las industrias del cine, la música y en menor lugar los deportes (los gringos no han logrado meter sus deportes con fuerza en el mundo salvo el basquetbol).

    El sector secundario norteamericano es lo que ha decaído, y en parte ésa es una de las razones por las cuales Trump fue electo presidente. Para restaurar la capacidad manufacturera de los Estados Unidos y darle trabajo a los obreros blue collar.

    Los chinos saben todo esto. Y los chinos tienen un hueso que roer. China se llama a sí misma el Renio del Medio. Por más de dos mil años China fue el país más poderoso del mundo. Y el país con mejores estándares de vida desde la Antigua Grecia. Pero vino la revolución industrial y China se quedó atrás para ser humillada por pequeños reinos Europeos. Los portugueses, los alemanes, los franceses y principalmente por los británicos. La guerra del Opio en mediados de los 1840s donde los británicos lograron a manu militaris el derecho de venderle drogas al pueblo chino, es vista como el inicio de la humillación de los cien años por parte de los occidentales. Tiempo que terminó con la victoria comunista en 1948.

    China estaba desde la invasión Manchú en 1700s en estado de perpetua guerra civil. Los chinos sacaron dos conclusiones. Para evitar ser humillada de nuevo China debía industrializarse, y rearmarse. También debería permanecer unida, porque la China humillada por manchúes, británicos y japoneses lo había sido por estar gobernada por señores de la guerra locales en lugar de tener un gobierno fuerte como el del Partido Comunista. Hasta cierto punto China abrazó el comunismo como una manera tener un gobierno monolítico que rearmara e industrializada al país. Económicamente el gobierno fue un fracaso pero políticamente logró su objetivo. Den Xiao Ping cambió la política económica a un capitalismo de Estado pero mantuvo la hegemonía del partido Comunista.

    Los chinos tienen ahora un plan de rearme, que busca crear anillos defensivos en todo el Pacífico, el primero es de Vietnam a Taiwán a Corea. Esto alarma a Japón. El segundo, mucho más polémico,  abarca a las islas del Pacífico en control de los Estados Unidos como Guam, las islas Marshall y las Aleutianas, esto ha despertado alarmas tanto en los Estados Unidos como en Australia. Cuando avance el siglo XXI veremos una rivalidad militar entre China y Estados Unidos con sus aliados por el control del Pacífico. A Panamá le conviene ser neutral en esa rivalidad. Y es allí donde está el problema con Panamá.

    Panamá en la estrategia naval norteamericana.

    El control de los mares ha sido visto como una de las maneras de lograr que una nación se convierta en gran potencia. Los romanos controlaron el Mediterráneo, el llamado Mare Nostrum. Los Españoles y Portugueses, los Franceses y Holandeses y los Británicos lucharon entre los siglos XVI y XVII lucharon por el control de los mares, y el Reino Unido gano esa rivalidad. Rule Britania, Britania Rule the Waves se convirtió en el segundo himno británico después de God Save the King.

    Los norteamericanos, siendo una ex colonia británica sabían esto, y se lanzaron a potenciar su marina, mucho más que su ejército que siempre fue chico hasta 1942. Se esforzaron en convertir al Caribe en su patio trasero, para evitar que las potencias Europeas lo controlaran. Y crearon el triángulo estratégico Cuba, Puerto Rico y Panamá en el Caribe. Cuba y Panamá se convirtieron en cuasi protectorados y Puerto Rico en una colonia. Tras la guerra hispano norteamericana, los norteamericanos se dieron cuenta que pasar buques del Atlántico al Pacífico, para un país con dos costas extensas como los Estados Unidos era vital, y se esforzaron en tener un Canal por Nicaragua o Panamá a toda costa. En esa época los norteamericanos eran segundones de Gran Bretaña, que era su rival más temido aunque hoy resulta difícil creerlo debido a la alianza entre estos dos países. En la Segunda Guerra Mundial esta estrategia les resultó. Pudiendo reforzar su flota del Pacífico rápido tras Pearl Harbor.

    Pero en la guerra fría ya no era tan importante. Los norteamericanos tenían ahora el control de los mares y tenían flotas enormes para cada océano. Además las armas nucleares hacían el canal un cuello de botella demasiado vulnerable para una flota. Después del 9 de enero de 1964, el Canal de Panamá y su zona aledaña se habían convertido en una vergüenza incómoda para los norteamericanos, y se iniciaron una serie de larga negociaciones con Panamá que culminaron con los Tratados Torrijos Carter y la devolución del Canal a Panamá en 1999.

    China desea tener un pie en Panamá

    Los Estados Unidos vieron al Canal de Panamá exclusivamente como un proyecto militar, no vieron su potencial comercial. Tampoco lo vieron los gobiernos de la Dictadura Militar. Las áreas revertidas se convirtieron en botín de los allegados a los militares y su única política era reemplazar una base militar norteamericana por una panameña. Tras la invasión de 1989 y la disolución de las fuerzas de defensa, los civiles panameños tomaron el control, y vieron correctamente al Canal como una empresa comercial. La Autoridad de las Áreas Revertidas se convirtió en la buena administradora de uno de los negocios de bienes raíces más grandes del mundo. Y la Autoridad Portuaria Panameña, una fuente de corrupción y contrabando durante el gobierno militar, fue eliminada al privatizar los puertos en las orillas del Canal de Panamá.

    Es allí donde los norteamericanos saltan. Cuando Hutchinson Wampoa, una compañía privada con capital Chino adquiere la concesión de los puertos de Balboa sobre una compañía Norteamericana. “Los chinos ahora tienen una base en las orillas del Canal” era el grito de los conservadores norteamericanos. Una de las razones por las cuales a Ernesto Pérez Balladares se le negó la visa después de ser presidente no tiene que ver tanto con el tráfico de chinos, después de todo fue peor con Endara, sino por ser presidente durante este período.

    Pese a que Hutchinson Wampoa se maneja puramente como una empresa comercial, ya era claro que los norteamericanos no tomaban a la ligera que los chinos estuvieran presentes en la boca del Canal de Panamá.

    ¿Cuál es el juego de la administración Varela?

    Varela decide romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecerlas con China. Esto en sí no es malo, China es el segundo mayor socio comercial de Panamá, y su gobierno representa a la quinta parte de la población de nuestro planeta. Es una potestad soberana de Panamá establecer relaciones con China Continental sobre Taiwán. Es más, se debió hacer hace mucho tiempo.

    Ese no es el problema. El problema es que pareciera que impulsado por unas expectativas totalmente ilusas de lo que los chinos pueden lograr al corto plazo, el gobierno está provocando a los norteamericanos. Porque las grandes inversiones chinas no se van a materializar hasta el siguiente gobierno, éstas no van a salvar la imagen del actual. Y como el gobierno actual ha elegido firmar todo lo que la OCDE le ponga enfrente, no puede usar a China como una ayuda en evitar las presiones de la OCDE o para compensar los negocios que pierde Panamá tras ceder con la OCDE, como lo está haciendo Hong Kong por ejemplo. En otras palabras, pareciera que el juego del gobierno Varela es provocar reacciones de los norteamericanos por puro deporte.

    Entre tanto el gobierno miopemente, y olvidado la reacción de los gringos en el caso Hutchinson Wampoa, otorga a los chinos terrenos para que hagan su embajada con vista al Canal de Panamá. Y para terminar de hurgar la herida, le otorgan terrenos en Amador, una antigua base militar norteamericana, también con vista al Canal para que hagan un enorme centro cultural. Para los gringos esto es peor que lo que pasó en los noventas del siglo pasado. Ya no se trata de una empresa comercial china que tiene presencia en las orillas del Canal. Ahora es directamente el gobierno Chino quien tiene presencia en las orillas del Canal. Esto le da una ventaja de inteligencia a los Chinos enorme y pone en peligro la neutralidad el Canal. Cuando los Gringos hicieron su embajada nueva la hicieron en Clayton, pero no en las propias orillas del Canal de Panamá.

    No sé si nuestro gobierno tiene una política de provocar directamente a Trump, recordemos cuando Varela hablaba de que los latinoamericanos tenían que unirse para hacerle frente a Trump una vez electo éste, o simplemente es puro autismo político. Autismo que se revela por ejemplo en cómo han ignorado por 4 años los temas económicos. El tema es que en estas cosas no pierde solo el gobierno actual, sino todo Panamá.

    Pero viendo nuestra política exterior en los últimos 4 años, que pierda Panamá no es algo que parece preocuparle a la presente Administración.

  • Lecciones Macri para el próximo presidente de Panamá.

    Macri llegaba a la presidencia argentina pensando que por ser el nuevo, el poder mágicamente iba a poder desactivar todas las bombas económicas que le dejaban los esposos Kirchner.

    Error garrafal. Cuando una persona busca llegar al poder de manera responsable, debe tener un plan de gobierno, no una carta de deseos al niño Dios. Cuando ganó Macri por un lado respiré tranquilo de que había un aliado menos de Maduro en la región, pero por otro lado, deseaba que hubiera ganado el candidato de Cristina Fernández. ¿Por qué? Porque Argentina tiene el problema de que no toca fondo. Un pueblo que elige a quien toma ideas sistemáticamente antieconómicas pero las consecuencias nunca las paga quien las tomó, sino el gobernante siguiente, lo que permite al verdadero responsable echarle la culpa del incendio al que llegó realmente a apagar el fuego. Esto permite que Argentina tenga una crisis económica seria cada 15 años más o menos.

    El populismo de los Kirchner ha sido elogiado por personajes como Stiglitz……Pero lo cierto es que el gobierno, si bien paró el caos de la crisis del Corralón, dejó una herencia de controles cambiarios irreales, monumental gasto público, una de las presiones impositivas más altas del mundo, leyes laborales demasiado rígidas y una moneda cuya inflación empieza a ser preocupante. Enfrentar todo ésto le hubiera tocado al sucesor de Cristina Fernández. Por eso hubiera sido más justo que su sucesor nominal fuera el que tuviera que limpiar el estiercolero y quedar embarrado de estiércol en el proceso. Así los kirchneristas no hubieran podido decir, “con nosotros estaban ustedes mejor, vuelvan a votar por nosotros en la próxima elección.”

    Pero le tocó al opositor Mauricio Macri. Y esta es la lección para el próximo presidente de Panamá.

    Martinelli y Varela le van a dejar una deuda inflada, un gasto público elevado, una recaudación fiscal descendente debido a la contracción económica, un Seguro Social en quiebra. Un salario mínimo inflado, una legislación laboral rígida. Compromisos internacionales que atentan contra el centro de servicios de Panamá. Y no basta con decir que se es el cambio porque sus cromosomas tienen un ADN distinto. No, se tiene que presentar un plan de gobierno claro y explicarle desde ahora a la gente que se va a tener que tomar medidas duras y por qué se tiene que tomarlas. Macri en Argentina llegó al poder sin querer armar un plan económico que ameritaba la situación, sin tener un ministro de economía pesado. Sin querer explicar bien por qué el estado de las cosas que heredó de Doña Cristina lo iba a obligar a tener que tomar medidas serias. No basta con decir que se es el Cambio, se tiene que decir por qué las cosas tienen que cambiar.

    Y hay que saber moverse rápido; dejar que las cosas pasen los primeros 100 días de gobierno, o dejar que pasen todavía las elecciones legislativas dos años después y hacer los cambios gradualmente en lugar de desactivar la bomba de una sola vez, solo puede que se lleve a que la bomba estalle y explote en la cara. El pragmatismo es bueno, pero no tanto si en realidad significa no un sentido realista sino falta de convicciones, de conciencia del peligro de no hacer las cosas y falta de valor para hacer lo correcto.

    Esperemos que el próximo presidente tenga el valor de hacer las cosas bien……..la realidad no puede esperar, como no esperó a Macri.

  • La factura electrónica avanza

    La factura electrónica avanza

    Un detalle interesante, el movimiento por la factura electrónica es principalmente latinoamericano. Es una de esas innovaciones latinoamericanas de la cual preferiría no oír.

    Existe una razón especial por la cual los países civilizados donde se respetan los derechos individuales no han implantado sistemas de factura electrónica. Porque la factura electrónica es una manera muy invasiva de meter al estado, y por lo tanto a los funcionarios y políticos en la vida diaria de las personas.

    El IRS gringo puede pedir Fatcas, o meter a la gente presa por evadir impuestos, pero nunca se va a meter a tratar de centralizar todas las transacciones ajenas en sí mismo. Los votantes nunca lo permitirían.

    En América Latina no tenemos esta cultura del individuo y de restricción de los poderes del Estado.

    Somos una mezcla rara de individualismo antisocial de “yo primero y los demás que se vayan al diablo” mezclado con un contradictorio culto al Estatismo. El estado es bueno “mientras sirva mis intereses individuales!.

    Por eso no vemos raro que los políticos y funcionarios fiscales quieran meter al estado en nuestras vidas particulares. Porque con una factura electrónica todos los negocios pasan por los servers del Estado, el cual ahora puede cruzar información. Una vez lo haga solo le queda pedir que elimine el efectivo. Y luego podrá tener un control total de la vida de las personas. Podrá saber cuánto ganas y en qué lo gastas y lo podrá saber de cada persona.

    Captura de Facebook, Agosto 2018, Requisitos facturación en argentina. Monto en dólares aproximado: 100 dólares cambio real

    Herman Goering, líder nazi, apoyaba al control de precios no porque era mejor económicamente, sino porque era una manera de meterse en la vida privada de la gente. Así lo decía cándidamente y sin tapujos. Por suerte el líder nazi no conoció las computadoras modernas, sino hubiera apoyado medidas como la facturación electrónica centralizada por el Estado y la eliminación del dinero físico.

    Con la facturación electrónica se puede invadir la vida privada de las personas de una manera que Goering nunca hubiera soñado. Poder saber qué se vende, en qué cantidades, y posiblemente a quién se lo vende. El Gran Hermano te vigila.

    Este es el gran peligro que los partidarios de la facturación electrónica no quieren ver, pese a que ya vimos con Cucalón y Martinelli lo que puede hacer una persona inescrupulosa a cargo de la DGI.

    ¿Pero pensamos que los vienen después serán mejores? Vamos, parece que en Panamá somos incapaces de aprender. Estamos a punto de crear un monstruo y ofrecerlo a los políticos de turno para que lo usen como quieran.
    Parece que la privacidad, el derecho a la intimidad y la libertad personal no parecen ser parte de nuestra cultura. Y esto es lo más preocupante.

  • No a la Reelección, del hastío a lo constructivo.

    En año pasado en las redes sociales grupos como Claramente iniciaron una campaña de no a la reelección. Esta campaña recogía el hastío que muchas personas tienen con nuestra clase política, hastío que parece estar llegando a niveles peligrosos, donde una salida populista estilo Hugo Chávez o una salida manu militaris tipo 1968 pueden estar a la vista en unos cuantos años.

    La democracia Panameña, ha muerto y renacido antes. En el periodo 1903 a 1946 estuvo sujeta a la intervención norteamericana, el caciquismo de los partidos oligárquicos, el golpe de Acción Comunal, la Constitución de 1941, la deposición de Arnulfo Arias. La constitución de 1946, que todavía es vista por nuestros constitucionalistas como la mejor que hemos tenido, por lo menos en el papel, falló totalmente en la práctica en contener el caciquismo de los liberales y el populismo de los panameñistas, y lo que es peor no pudo evitar que la Guardia Nacional, con Remón y luego con Lilo Vallarino se convirtiera en un estado dentro del Estado, con negocios propios, y convertido en el árbitro de la política criolla. Cuando se les trató de meter en cintura, de la manera torpe que caracterizó al Doctor Arnulfo Arias, éstos le dieron un golpe de Estado.

    Tras 21 años de dictadura militar, se volvió traumáticamente a la democracia en 1990. El problema es que esa vuelta fue gracias a una intervención militar norteamericana. Por lo tanto no se dejó tiempo a que una nueva generación de políticos cristalizara la nueva democracia. La política quedó en mano de los caciques sobrevivientes de 1968, y de los aliados de los militares. La constitución de 1972, reformada, siguió vigente, pese a su problema de legitimidad. En los años noventa tanto la coalición panameñista populista, liberal y socialcristiana que adversó a los militares como la populista, liberal socialdemócrata que los apoyó, se lanzaron a recuperar el tiempo perdido, liberalizando la política y la economía durante los gobiernos de Guillermo Endara y Ernesto Pérez Balladares. Pero luego todo paró en 1999.

    Básicamente se han hecho pocos cambios para seguir liberalizando la economía y democratizando la política desde el gobierno de Mireya Moscoso. Y el efecto se siente.

    El gobierno de Martín Torrijos liberalizó un poco la economía, pero mucho más tímidamente. El siguiente gobierno de Ricardo Martinelli marca el inicio de una reversión autoritaria en lo político con una economía propulsada por el gasto estatal apalancado por deuda. El gobierno de Juan Carlos Varela es abiertamente regresivo, reivindicando políticas sacadas de un manual de mitad del siglo XX, como el control de precios, el proteccionismo agrario y desmantelando por presiones internacionales la estructura de servicios de Panamá sin ofrecer nada a cambio. Y desde el gobierno de Martín Torrijos los organismos de seguridad poco a poco parecen reivindicar el papel de estado dentro del Estado que tenían antes de 1968 con el visto bueno de las últimas administraciones.

    La falta de un rumbo claro tanto en lo económico como en lo democrático ha creado la imagen de que nuestra clase política está formada por un grupo de personas que básicamente lo que buscan es disputarse la administración del Estado, no para ejecutar su visión de lo que debe ser Panamá, sino para beneficiarse de negociados a costa del Estado, para ponerle protecciones arancelarias a sus negocios, para crearse monopolios por ley, mientras el panameño ve impotente la falta de interés de la clase política en temas económicos, de seguridad, en la educación, en la salud. Pareciera que los políticos actuales buscan en política las cosas menos polémicas para poder hacer negociados con calma, y le dejan los problemas graves al siguiente gobierno.

    Esto ha creado una sensación de hastío en el público panameño, un aumento de la intolerancia y una decreciente fe en la democracia que puede llevarnos a salidas populistas o militaristas autoritarias en el futuro.

    El movimiento por la constituyente, el endiosamiento de la figura del independiente y el movimiento de no a la reelección son los resultados de este hastío. Son movimientos hasta cierto punto positivos porque tratan de evitar una salida autoritaria a la crisis de nuestra clase política, pero que tienen limitantes. Estas limitantes surgen porque al final solo proponen mecanismos para buscar una salida y un cambio, pero no dicen cuál es el cambio que quieren.

    Los partidarios de la constituyente están tan concentrados en vender la constituyente como salida al problema que nunca dicen qué cosas en la constitución quieren cambiar y cómo sería la constitución que propondrían para Panamá.

    Los partidarios de las candidaturas independientes no dicen que éstas surgen no para romper el oligopolio de los partidos políticos sino que son más bien producto de este oligopolio. Si la legislación electoral no fuera tan cerrada y restrictiva, no habría necesidad de candidaturas independientes pues tendríamos un sistema de partidos mucho más competitivo y receptivo de las necesidades de los votantes. Además, no dicen cómo un independiente podría gobernar o formar cuadros políticos sin tener un partido que lo apoye.

    Los partidarios de la no reelección tienen toda la razón de estar hartos de diputados que parecen llegar al puesto para usar el clientelismo más descarado, para extorsionar legislativamente a los sectores productivos y al ejecutivo emplanillando a sus familiares. Muchos de estos diputados se reeligen continuamente desde los años ochenta, si son PRD o noventas si son de otros partidos. Se ha creado una casta parásita alrededor del Estado. El no a la reelección hace mucho sentido, sin embargo es insuficiente. Una cosa es destruir el status quo, evitando que los actuales diputados se reelijan indefinidamente, otra es asegurarse que los que los reemplacen no sean más de lo mismo, pero con más hambre de robar porque no han probado la papa.

    Por lo tanto ante el hastío que presenta la clase política actual es necesaria no solo una destrucción sino una creación.

    No basta con pedir constituyente, se tiene que decir qué tipo de constitución se quiere.
    No basta con apoyar candidatos independientes, se tiene que desafiar el oligopolio legal de los partidos políticos con sus elevadas barreras de entrada a los partidos nuevos que hacen las candidaturas independientes algo necesario pero poco eficiente.
    No basta con decir no a la reelección, se tiene que empezar a decir qué y quiénes deben reemplazar a los diputados actuales que tanto nos disgustan.

    Cuando se pide la demolición de un edificio viejo, es bueno pensar con qué se lo va a reemplazar, sino puede ser que se termine con un lote baldío lleno de ruinas.

  • Las realidades económicas del socialismo democrático

    Alguien tiene que pagarlo

    Es increíble cuánto puede cambiar en 25 años la plataforma de un partido político.

    El 27 de enero de 1996, el entonces presidente de EE. UU., Bill Clinton, proclamó que la “era del gobierno grande se terminó, pero no podemos volver a un tiempo donde dejábamos a nuestros ciudadanos librados a su suerte”. Y agregó: “Así que por lo tanto […] le pedí al Congreso que se me una para realizar los recortes que acordamos. Démosle al pueblo estadounidense el presupuesto balanceado que se merece, con un modesto recorte de impuestos y menores tasas de interés y una esperanza más brillante por el futuro que nos traerá”.

    Comparemos el mensaje de Clinton con los favoritos demócratas socialistas de hoy, Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. El programa emblema de Sanders es “Medicare para todos”, un plan que pone toda la responsabilidad del gasto para la atención médica de Estados Unidos sobre el presupuesto federal. Como lo explicó Sanders: “Ha llegado también el tiempo de decir que necesitamos expandir Medicare para cubrir a cada hombre, mujer y niño con un programa de atención médica nacional de pagador único”.

    Fiel al estilo, Ocasio-Cortez apoyó recientemente varios otros favoritos de Sanders, como la expansión de los beneficios por seguridad social, 12 semanas de licencia familiar, educación universitaria gratuita junto con un rescate financiero para las deudas de préstamos a los estudiantes, un programa de trabajos garantizados y grandes proyectos de infraestructura.

    Puede sonar ridículo, pero esta visión de expandir masivamente al gobierno apela indudablemente a muchos votantes demócratas, la mayoría de los cuales dicen que prefieren el socialismo al capitalismo. El Partido Demócrata de los 90 es tan diferente al que hoy aspira a tomar el país, que necesitaríamos miles de palabras para cubrir el asunto. Pero un área donde es fácil ver la diferencia es en el gasto.

    Adiós austeridad fiscal

    Una limitación de este ejercicio es que no estamos comparando manzanas con manzanas, porque los números de Clinton son cifras del gasto real, mientras que las de Sanders/Ocasio-Cortez son meramente aspiraciones. Clinton hizo su campaña prometiendo que el gobierno se haría cargo de la cobertura médica, pero no lo consiguió. Eso significa que un puntaje de su propuesta de campaña habría sido peor que los números reales. Es, no obstante, informativo.

    Durante sus dos mandatos en el Salón Oval, Clinton redujo el gasto del gobierno al 17,6 por ciento del PBI en el año fiscal 2001, desde un 20,3 por ciento en el año fiscal 1994. El gasto ajustado por inflación creció un 12,7 por ciento en ocho años—creció un 22,9 por ciento con Reagan y un 100 por ciento con Bush. Gracias a una economía creciente y un Congreso republicano un tanto responsable fiscalmente, el presupuesto de Clinton quedó equilibrado al final de su segundo mandato.

    Ahora bien, los socialistas democráticos nunca hablan sobre cuánto costará su plan. Sin embargo, algunos intelectuales se han ofrecido como voluntarios para hacerles el trabajo. Mi colega Charles Blahous escribió un formidable artículo que puntúa la propuesta de “Medicare para todos” de Sanders. Suponiendo realizable cada una de las optimistas suposiciones de Sanders, él encuentra que el plan costaría, como mínimo, la impresionante cifra de 32,6 billones de dólares en 10 años y agregaría un 12,7 por ciento del PBI al gasto federal para el 2031.

    Más indiscutible es el dramático impacto que tal plan tendría en la oferta y calidad de la atención médica en el país si Sanders obtuviera el recorte del 40 por ciento al reembolso a los proveedores de coberturas privadas que su plan requiere. El plan es tan malo que incluso el Washington Post publicó una editorial en contra.

    Decenas de billones

    Brian Riedl del Manhattan Institute ha contabilizado todo el plan: universidad gratuita, atención médica pagada y demás. Él encuentra que el plan de ensueño de Sanders/Ocasio-Cortez aumentaría el gasto federal en USD 42,5 billones en la próxima década. Y eso es además de los USD 12,4 billones adicionales que se proyecta que el gobierno federal aumente sin que haya ningún nuevo plan socialista en el mismo período.

    La proporción de la deuda respecto al PBI se dispararía al 239 por ciento en 2028 y casi al 500 por ciento en 2048—eso es tres veces más que las proyecciones actuales de la Oficina de Presupuesto del Congreso. El gasto como porcentaje del PBI superaría el 40 por ciento del PBI —más del doble del promedio desde 1965— y alcanzaría el 50 por ciento para el 2048. En otras palabras, Sanders y Ocasio-Cortez hacen que Clinton parezca el economista liberal Murray Rothbard.

    Ellos también hacen que el expresidente Barack Obama parezca Ronald Reagan. Riedl calcula cuántos impuestos adicionales se requerirían para convertir el sueño socialista en realidad. Él supone, generosamente, que el plan democrático socialista recortaría el gasto proyectado de USD 42,5 billones a USD 34 billones.

    Pero pagar incluso los USD 34 billones requeriría una tasa impositiva del 100 por ciento a todas las ganancias corporativas y un 100 por ciento a todos los ingresos salariales por encima de los USD 92.000 para solteros o USD 150.000 para los casados. Incluso este nuevo nivel de impuestos no pagaría ni un centavo de la acumulación de deuda proyectada actualmente, esto simplemente “financiaría” los nuevos sueños socialistas.

    Y todo lo anterior supone de manera no realista que los estadounidenses no van a cambiar su comportamiento cuando los impuestos se vuelvan confiscatorios. Datos de la oferta de trabajo agregada, como la diferencia en horas trabajadas entre países con diferentes niveles impositivos, sugieren que la gente, de hecho, sí cambia su comportamiento cuando la tasa impositiva es mayor y reduce su producción.

    El premio Nobel Ed Prescott, en su famoso artículo de 2004, “¿Por qué los estadounidenses trabajan mucho más que los europeos?” muestra que los trabajadores pasan considerablemente más horas trabajando cuando las tasas impositivas en sus ingresos son menores. Así que, básicamente, con el tiempo, la gente reduce la cantidad de horas que trabaja, el crecimiento económico se desacelera y se recauda menos dinero. Como muestra el trabajo de Prescott, el efecto es incluso más fuerte a medida que crece la asistencia social del gobierno.

    Y luego está el largo plazo. En relación al objetivo de Obama de subir drásticamente la tasa impositiva máxima durante su presidencia, la investigación económica muestra otro punto interesante: impuestos más altos no disuaden de trabajar a la gente rica, pero esas altas tasas aminoran los incentivos de los jóvenes a invertir en educación y en carreras que mejorarían sus posibilidades de volverse la gente rica del mañana. Estas consecuencias económicas negativas obviamente reducen las chances de un crecimiento económico robusto.

    En definitiva, ninguno de nosotros puede pagar los costos reales del presupuesto del sueño democrático socialista. Y estos son solo los costos financieros. No dice nada sobre paralizar la innovación, el emprendurismo y el trabajo bajo tal plan. Es increíble cuánto puede cambiar en 25 años la ideología de un partido político.

    Veronique de Rugy es una investigadora en el Centro Mercatus de la Universidad George Mason y senior fellow en el Instituto Americano de Investigación Económica. Este artículo fue publicado con anterioridad en AIER.org

  • Primera gran conferencia internacional dedicada a la blockchain según anuncio de la OCDE

    Un foro de política de cadena de bloques fue anunciado por la organización para la cooperación y el desarrollo económico. El evento según la OCDE se celebrará en París el 4 y 5 de septiembre para ser el primer evento internacional. Los organizadores buscarán profundizar el uso de esta tecnología en actividades gubernamentales e iniciativas públicas así como en aspectos regulatorios. La noticia se hizo oficial en una publicación a través del sitio web de la OCDE del 28 de agosto.

    La conferencia estará precedida por algunos representantes internacionales como el secretario general Angel Gurría, el primer ministro de Serbia, el primer ministro de las Bermudas y la República de Mauricio, junto al secretario del Estado de Eslovenia; Se espera una asistencia de 400 legisladores, sumado al público del sector privado, quienes podrán discutir temas sobre el potencial de la tecnología blockchain, la ciberseguridad, la privacidad y la prevención, así como su capacidad para optimizar la inclusividad en las diversas industrias.

    En el debate participarán altos funcionarios de Eslovenia, Israel, Rusia, Finlandia, Italia, Serbia y otros países.

    Un foro realmente amplio con muchos invitados

    Hyperledger, Ripple, IOTA y otras compañías de cadenas de bloques tendrán presencia con sus ejecutivos. Estos hablarán sobre la aplicación de las cadenas de bloques en las distintas áreas según el cronograma de OCDE. El folleto “Tecnología de la cadena de bloques y política de competencia” fue lanzado por el comité de competencia de dirección financiera y empresarial. En este se explica lo que es la tecnología y su utilidad para las necesidades gubernamentales y públicas.

    De acuerdo con los organizadores:

    La tecnología Blockchain tiene el potencial de transformar la forma en que funciona una amplia gama de industrias. Sin embargo, cumplir con su potencial depende de la integridad de los procesos y requiere políticas y medidas adecuadas, a la vez que se abordan los riesgos de uso indebido. Los gobiernos y la comunidad internacional desempeñarán un papel importante en la elaboración de políticas y marcos normativos que estén alineados con los desafíos emergentes y fomenten mercados transparentes, justos y estables como base para el uso de dicha tecnología.

    Hace unos meses, la Dirección del Comité de Competencia Financiera y Empresarial de la OECD publicó un reporte en antelación a la conferencia sobre “la blockchain y medidas sobre competencia”, en el cual evalúan las diversas aplicaciones y casos de uso de la tecnología emergente, especialmente en sectores gubernamentales, procesos de registros legales, votaciones o, incluso, para optimizar la transparencia de los servicios públicos.

    Cabe destacar que el pasado mayo, el Comité llevó a cabo un taller sobre finanzas digitales y las nuevas tecnologías, así como sobre el comercio con criptomonedas y las regulaciones hacia las ICOs (Ofertas Iniciales en Criptomonedas).

    En 1961 se creó la OCDE para promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas. Ya son 36 estados los miembros de la OCDE, resaltando Alemania, México, el Reino Unido, Corea del Sur, Estados Unidos etc. El G20 comento el tema blockchain en la conferencia que se dio cita en Argentina en marzo de este año.

  • El rol de la tecnología en Corea del Sur

    Como sabemos, Corea del Sur se está convirtiendo una fuerza importante en tecnología. Sus principales conglomerados coreanos de propiedad familiar o “Chaebols”: Samsung y LG, ya se han establecido como marcas globales en tecnología y electrónica de consumo desafiando incluso a empresas como Apple y GE.

    A principios de este año, Corea del Sur reveló planes de invertir $2 mil millones en inteligencia artificial para lidiar con otros líderes en este campo, como Estados Unidos y China, además de invertir en un importante mercado de criptomonedas. Sus dos principales intercambios de cifrado, Upbit y Bithumb, se encuentran entre los 25 principales intercambios del mundo y se combinan para un volumen diario de negociación de más de $200 millones. Corea del Sur también ha mirado más allá y está buscando otras aplicaciones para la tecnología blockchain: el país ha reestructurado su posición con respecto a las actividades criptográficas para convertirse en una fuerza importante para blockchain.

    Muchos pensaron inicialmente que Corea del Sur sería poco amigable con la criptografía después de que prohibió las ofertas de monedas iniciales locales (ICO) el año pasado alegando que era una medida para impedir que se originaran estafas en el país y proteger a sus ciudadanos de las prácticas corruptas, y emitió regulaciones que frenaron el comercio de criptomonedas, además de que prohibía a sus ciudadanos el uso anónimo de criptomonedas, incluyendo a los funcionarios del gobierno. Esta prohibición obstaculizó el desarrollo de la cadena de bloques en el país, especialmente en el sector privado, y permitió que países vecinos como Singapur y Hong Kong fueran los refugios de la región para las ICO y startups de blockchain.

    Pero finalmente, la prohibición general se levantó y bitcoin ahora goza de estatus legal como método de envío de remesas. Además, se esperan nuevas políticas que rijan las tecnologías blockchain, incluidas las aplicaciones descentralizadas (dapps) y las plataformas. Los intercambios también se establecerán para reclasificarse como instituciones financieras y se regularán como tales. Si se mira a Bitcoin solo, los surcoreanos son responsables del 14% de ese mercado.

    Su capital, Seúl, acogió recientemente la Korea Blockchain Week, y volverá a organizar otro gran evento de blockchain en septiembre. La participación de personalidades como el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, el ex director de la CIA, Michael Hayden o el ex director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, James Clapper, resaltan el interés de los gigantes tecnológicos establecidos y las instituciones tradicionales en tecnología.

    Según palabras de Jea Edman, Presidenta del comité organizador de Block Seoul: «La región ya está en medio de un éxito de construcción de blockchain. Localmente, casi la mitad de la fuerza de trabajo ya está invirtiendo en blockchain y más del 20% de todas las operaciones de cifrado en el mundo están ocurriendo en Corea del Sur. No es accidental que hayamos elegido Seúl. Queríamos estar en el centro de la innovación actual y el pensamiento futuro”.

    Para respaldar este desarrollo, el principal organismo regulador financiero de Corea del Sur, la Comisión de Servicios Financieros, anunció una importante reestructuración para crear una nueva oficina denominada Oficina de Innovación Financiera, la cual se dedicará a proporcionar una administración responsable de las tecnologías financieras emergentes, incluidas las cadenas de bloques y las criptomonedas.

    김용범 금융위 부위원장 겸 증권선물위원회 위원장이 7일 정부서울청사 금융위원회에서 삼성바이오로직스 감리결과 조치안을 증권선물위원회에 상정하기 전 증선위의 회의 운영원칙에 대해 발언을 하고있다.

    El gobierno planea estimular aún más el crecimiento de la cadena de bloques. Recientemente, el país destinó más de $880 millones para el sector tecnológico. El Ministerio de Finanzas también reveló que destinará entre 8 y 9 mil millones de dólares más en los próximos 5 años para financiar este crecimiento a través de la innovación. Su Ministerio de Ciencia y TIC anunció además que invertirá $9 millones para poner en marcha proyectos piloto de blockchain en el sector público. Los proyectos incluyen el uso de la tecnología para votación en línea, despacho de aduana, gestión de la cadena de suministro, logística, bienes raíces y distribución transfronteriza de documentos electrónicos.

    El sector privado de Corea también está aumentando su participación: las startups están explorando aplicaciones más allá de los casos de uso establecidos de blockchain.
    La obsesión del país con la tecnología debería servirle en su búsqueda del dominio de las cadenas de bloques. Mientras que otros países aún luchan por comprender los beneficios de la transformación digital, Corea del Sur ha digitalizado constantemente varios aspectos de su vida. Se espera que el apoyo del gobierno sea clave en este esfuerzo.

    El futuro de las actividades de blockchain y crypto en Corea del Sur parece brillante. Con un gobierno que adopta la tecnología y tiene la intención de asumir un rol de liderazgo en la región, el país será instrumento clave para finalmente convertir a blockchain en una tendencia dominante.