Categoría: Cultura y Sociedad

  • Viajes en el tiempo: el físico Gavassino demuestra su posibilidad

    Imagina, por un momento, que tienes acceso a una máquina del tiempo. La pregunta es inevitable: ¿a dónde irías? ¿A impedir el auge del reguetón? ¿A susurrarle a Da Vinci que los helicópteros no son tan prácticos sin motores? Los viajes en el tiempo han sido objeto de fascinación en la ciencia ficción, pero el físico Lorenzo Gavassino acaba de demostrar algo sorprendente: podrían ser posibles. Eso sí, nada de lo que Hollywood nos ha contado parece encajar en su análisis científico.

    La base de su propuesta, publicada en Classical and Quantum Gravity, es un concepto tan extraño como apasionante: las curvas cerradas de tipo tiempo (CTCs, por sus siglas en inglés). Estas curvas, que surgen en ciertos modelos del universo, permiten que el tiempo fluya de manera circular. Es decir, en lugar de ser una línea recta hacia adelante, podría doblarse sobre sí mismo y llevarnos de regreso a nuestro propio pasado.

    No tan rápido, Marty McFly

    Antes de que prepares el DeLorean, Gavassino advierte que estos viajes temporales no implican paseos por el pasado para corregir errores o comprar boletos de lotería ganadores. El principio de autoconsistencia, una pieza clave en su teoría, elimina las paradojas clásicas, como la famosa “paradoja del abuelo” (¿qué pasa si retrocedes y evitas tu propio nacimiento?). Según Gavassino, las leyes de la mecánica cuántica garantizan que cualquier evento en una CTC debe ocurrir de manera que no contradiga el resto de la línea temporal. En otras palabras, no puedes alterar el pasado porque simplemente no puedes.

    Además, las implicaciones termodinámicas de estas curvas son profundas. La entropía, esa medida del desorden que marca la flecha del tiempo, debería regresar a su estado inicial al completar un bucle temporal. Esto significaría una inversión espontánea del tiempo tal como lo entendemos, donde lo roto se recompondría mágicamente y los recuerdos adquiridos durante el viaje desaparecerían al final. Suena más a un truco cuántico que a un episodio de Doctor Who.

    Entonces, ¿dónde está la magia?

    Uno de los conceptos más intrigantes del trabajo de Gavassino es el “evento de mínima entropía”, un punto dentro de una CTC donde el orden parece surgir de la nada. ¿Qué significa esto? En teoría, estructuras complejas, como un cerebro humano o un libro completo, podrían aparecer espontáneamente en este punto debido a fluctuaciones estadísticas. Sí, suena absurdo, pero es el tipo de absurdidad que la física cuántica parece disfrutar.

    Además, cualquier intento de interactuar con una versión más joven de uno mismo sería, según Gavassino, casi imposible. Lo más cercano a ese escenario sería la aparición de un “clon” ilusorio, generado por las mismas fluctuaciones estadísticas que crean el evento de mínima entropía. En resumen, no podrías darte consejos sobre cómo evitar tus errores de juventud, pero tal vez podrías saludarte desde lejos.

    Más allá de la ciencia ficción

    El estudio de Gavassino no es solo un ejercicio académico; es un ejemplo de lo poco que entendemos sobre el tiempo y su relación con las leyes fundamentales del universo. Su trabajo desafía nuestra intuición y nos invita a pensar más allá de los límites convencionales. ¿Qué significa realmente el tiempo? ¿Es algo que podemos doblar, manipular o recorrer como si fuera un río? Y si es así, ¿qué responsabilidad moral implicaría alterar el curso de la historia?

    Un desafío para el lector

    La próxima vez que pienses en viajes en el tiempo, no te detengas en las imágenes de películas o novelas. Pregúntate: ¿qué implicaría realmente vivir en un universo donde el tiempo no es lineal? ¿Cómo afectarían estas leyes a nuestras ideas de causalidad, identidad y libre albedrío? Y, sobre todo, ¿estamos preparados para las consecuencias de lo que podríamos encontrar en esas curvas cerradas?

    Como demuestra Gavassino, el tiempo es mucho más que un concepto filosófico o una herramienta narrativa; es una dimensión entrelazada con las reglas más profundas del cosmos. Y aunque los viajes en el tiempo no nos permitirán deshacernos del reguetón (al menos no por ahora), sí nos obligan a replantearnos qué es posible en este vasto y misterioso universo. ¿Listo para investigar más?

  • Polonia: El Renacimiento de un Escudo Histórico para Europa

    En su artículo «El momento polaco», para el medio ABC, Guy Sorman traza un recorrido histórico y político que posiciona a Polonia como una nación clave para la defensa de los valores democráticos y liberales en Europa. El análisis de Sorman no solo destaca el papel histórico de Polonia como baluarte frente a las amenazas externas, sino que también celebra el liderazgo actual de Donald Tusk como una oportunidad única para revitalizar el proyecto europeo frente a los desafíos contemporáneos. A continuación, examinaremos los principales puntos de este texto y su relevancia en el contexto geopolítico actual.

    Polonia como baluarte histórico de Europa

    Sorman inicia su artículo recordando episodios en los que Polonia actuó como escudo de Europa frente a amenazas externas. Desde la contención de las invasiones mongolas en el siglo XIII hasta la defensa de Viena frente al Imperio Otomano en 1683, Polonia aparece como un actor central en la salvaguarda de la cristiandad y la estabilidad europea. Este hilo histórico se extiende al siglo XX con el Milagro del Vístula en 1920, cuando el ejército polaco detuvo la expansión del comunismo soviético hacia Occidente.

    Este marco histórico refuerza la idea de que Polonia, a menudo subestimada, ha jugado un papel desproporcionado en la configuración del destino de Europa. Más que un repaso nostálgico, Sorman utiliza estos ejemplos para cimentar su argumento: Polonia, una vez más, está llamada a liderar en un momento crítico para Europa.

    Donald Tusk: Un líder liberal en tiempos de incertidumbre

    La figura de Donald Tusk emerge como el eje central del análisis de Sorman. Según el autor, Tusk no solo representa la restauración de la democracia en Polonia tras los años de populismo de derecha, sino también un modelo de liderazgo liberal que la Unión Europea necesita urgentemente. Su programa, resumido en el lema “¡Seguridad! ¡Europa!”, combina una economía liberal dinámica con un compromiso firme con la seguridad militar y los valores democráticos.

    Polonia, bajo la dirección de Tusk, ha demostrado un compromiso ejemplar con la defensa, destinando cerca del 5% de su PIB al gasto militar, una cifra que supera con creces la de otros países europeos. Este esfuerzo no solo fortalece la seguridad frente a las amenazas rusas, sino que también responde a las críticas de Estados Unidos, que ha presionado a sus aliados europeos para aumentar sus presupuestos de defensa.

    El enfoque de Tusk, sin embargo, va más allá de la seguridad militar. Sorman lo describe como un defensor de la Europa liberal frente al iliberalismo representado por figuras como Viktor Orbán en Hungría y Marine Le Pen en Francia. En este sentido, su liderazgo se presenta como una oportunidad para revitalizar el proyecto europeo, recordando los beneficios sociales, económicos y políticos que han caracterizado a la Unión.

    Desafíos globales y el papel de Europa

    Sorman no minimiza los retos que enfrenta Tusk en su presidencia rotatoria de la Unión Europea. Con solo seis meses de mandato, las prioridades son claras: garantizar el apoyo europeo a Ucrania frente a la agresión rusa, reafirmar el compromiso con la OTAN y consolidar los valores democráticos y liberales en un contexto de crecientes tensiones internas y externas.

    En este sentido, Sorman advierte sobre el peligro del chantaje estadounidense y del imperialismo ruso, subrayando la necesidad de que Europa actúe con autonomía y determinación. La referencia a Elon Musk, a quien Sorman describe como un «delirante», introduce una dimensión contemporánea al debate, señalando cómo los actores no estatales también influyen en la dinámica global y desafían los valores europeos.

    El reto de ilusionar a Europa

    Sorman concluye su artículo con un llamado a la acción: Europa necesita líderes ilustrados capaces de devolver la ilusión a sus ciudadanos. La propuesta de Tusk, basada en seguridad y liberalismo, podría ser la chispa que reactive la confianza en un proyecto europeo que, según el autor, se encuentra en una encrucijada. Más allá de la seguridad y la economía, Sorman subraya la importancia de reafirmar los principios democráticos y liberales que han sido la piedra angular de la Unión Europea desde su creación.

    «El momento polaco» de Guy Sorman es tanto un homenaje al papel histórico de Polonia como un análisis del liderazgo de Donald Tusk en un momento crucial para Europa. Al conectar los logros pasados de Polonia con los desafíos actuales, Sorman presenta un argumento convincente sobre la importancia de este país en la defensa de los valores europeos frente a las amenazas internas y externas. Bajo la dirección de Tusk, Polonia tiene la oportunidad de demostrar que el liderazgo liberal no solo es viable, sino necesario para el futuro de Europa. En un contexto de creciente incertidumbre global, este «momento polaco» podría marcar el comienzo de un renacimiento europeo basado en los principios de libertad, seguridad y cooperación.

  • 2025 es un año cuadrado según las matemáticas, y puede ser el único de nuestras vidas

    El año que comienza es un año cuadrado: 2025 = 45². No decimos que eso sea bueno ni malo, porque el anterior año cuadrado fue 44² = 1936, que no brilla precisamente por ser un año de paz. Pero lo que sí podemos afirmar es que, para la mayoría de nosotros, 2025 será el único año cuadrado en el que vivamos: algunos mayores sí que vivían en 1936 y algunos de los más jóvenes de hoy puede que lleguen al 2116.

    Comencemos con un pequeño juego.

    En el calendario de enero de 2025 marque un cuadrado de tamaño 4×4. Tiene 4 posibilidades:

    2025 año cuadrado

    Sume los números que aparecen en los vértices del cuadrado que ha elegido y apunte ese número.

    Elija ahora uno de los números del interior del cuadrado, rodéelo con un círculo y tache todos los que están a izquierda y derecha y arriba y abajo del que ha señalado.

    De entre los números que están sin tachar (ni rodear), elija un segundo número. Márquelo también con un círculo y tache los que están por encima de él, por debajo, a su izquierda y a su derecha.

    De los que quedan sin tachar ni rodear elija uno, rodéelo y, de nuevo, tache los que están en su misma fila y columna.

    Ya le quedan pocos números sin usar. Elija uno de ellos, enciérrelo con un círculo, y tache todos los que queden sin usar en el cuadrado.

    Sume los números que había metido en los círculos.

    ¿Coincide esa cantidad con la que había escrito antes? ¿Sorprendente?

    Por qué coincide la cifra

    El hecho de rodear números y tachar los que se encuentran en la misma fila o columna fuerza a que se elijan 4 números con una propiedad importante: cada uno de los números encerrados con un círculo está en una fila diferente y, a la vez, en una columna diferente.

    Así, entre los 4 números se barren todas las filas y todas las columnas. Por otra parte, los números de la segunda fila se obtienen sumando 7 a los de la primera fila. Los de la tercera se obtienen añadiendo 14 y los de la cuarta sumando 21 a los de la primera. Si llamamos “a” al vértice superior izquierdo, los demás números de esa fila serán a+1, a+2 y a+3. Si, por ejemplo, los números elegidos fueran los de la diagonal, la suma sería a+(a+1+7)+(a+2+14)+(a+3+21). Cualquier elección que hagamos nos llevará a esa misma suma (aunque expresada en un orden diferente). No es magia. Son matemáticas.

    1 de enero de 2025

    Hay un desfase entre el 1 de enero y el primer día de cada uno de los otros meses. Dicho desfase se produce porque, salvo febrero en años no bisiestos, los meses no constan de semanas completas.

    Maurice Kraitchik menciona en su libro Mathematical Recreations una fórmula ideada por Carlos Federico Gauss para poder determinar el día de la semana, pero es mucho más versátil y rápida la que descubrió Lewis Carroll y que fue publicada en Nature como nota corta. El método de Carroll requiere hacer algunos cálculos: básicamente dividir entre 4 y entre 7 y quedarnos con los restos.

    En 2020 Miquel Durán, profesor de química y entusiasta divulgador, y yo mismo adaptamos los cálculos de Carroll a un esquema gráfico en el que para determinar el día de la semana en que cae una fecha no hay más que contar con los dedos. Este es nuestro calendario perpetuo:

    1. Elija el año. Atención, los años bisiestos están escritos con tinta blanca. Ponga su dedo índice sobre el año elegido.
    2. Busque el mes. Verá un número debajo del mes. Muévase en el sentido de las agujas del reloj tantos pasos como indica el número que está bajo el mes.
    3. Muévase en el sentido de las agujas del reloj tantas veces como indique el número del día de la fecha que ha elegido.
    4. Precaución: si el año elegido era bisiesto y el mes es enero o febrero, debe moverse una posición hacia atrás.

    El lugar donde está ahora su dedo índice indica el día de la semana en que cae la fecha elegida.

    El orden de los días

    El día 1 de enero de 2025 es miércoles, el día de Mercurio.

    El origen del nombre de los días de la semana es bastante conocido: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus. Sábado y domingo nos descuadran la idea astronómica por tratarse de nombres religiosos: el Sabbat y el Dies Domini. En latín sí estaban las referencias a Saturno y Sol, que se mantienen en inglés todavía hoy.

    Rob Eastaway comenta en su libro How Long is a Piece of String la razón del orden en el que aparecen los días de la semana. Los datos conocidos de los que partimos son los tiempos que tardan los objetos celestes, desde nuestro punto de vista, en dar una vuelta y volver a la posición inicial: Saturno tarda 28 años; Júpiter, 12 años; Marte, 687 días; el Sol, 365 días; Venus, 225 días; Mercurio, 88 días, y la Luna, 28 días. Podríamos haber puesto los nombres de los días de la semana por este orden y haber acabado, pero ese no es el orden que utilizamos.

    La clave del orden en el que aparecen mencionados los días de la semana se debe a que los babilonios nombraron las horas, no los días, según los periodos de las órbitas, de mayor a menor. Así, escribieron las 24 horas del día asignando esos nombres:

    2025 año cuadrado

    Si nos fijamos en una línea cualquiera de esa tabla veremos el orden habitual en el que aparecen los días de la semana.

    El final de un año y el principio de otro nos evoca muchos sentimientos: hacemos balance de lo que ha pasado y también propósitos para el nuevo periodo que comienza. Podríamos hacerlo en cualquier momento pero, como todo ritual, bien merece una ocasión solemne.

    2025 puede ser el único año cuadrado de nuestras vidas. ¡Habrá que celebrarlo!The Conversation

    Fernando Blasco, Profesor Titular de Universidad de Matemática Aplicada. Área de interés: educación, divulgación y comunicación científica., Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Hola 2025, en Viernes de Poemas

    Hola 2025

    Recuerdo imaginar en la década de 1980 si llegaría yo al 2000 y hoy, 31 de diciembre del 2024 contemplando el cambio al año nuevo me pregunto ¿qué pasó? Creo que fue el tiempo; pero… hoy que me dice mi hermano Irving que el tiempo es relativo o, más aún, que el tiempo no existe, hoy definitivamente no sé qué pasó. A ver si logro expresar lo que pienso y siento, este mañana sentado ante el nuevo año; pero lo hago en el medio que mejor me inspira, en prosa sentimental.

    Hola 2025

    ¿Qué recuerdos dejo en la estela del 2024?
    Ahora, dedos en teclas, los busco en el retrovisor de mi mente
    Y en la opacidad de eventos derramados en decanto
    No logro distinguir eventos clarividentes

    Curioso que las visiones sean emotivas
    Que sin emoción no hay noción
    Que sin noción no hay retentiva
    Y sin retentiva se pierda la creación

    ¿A dónde se fueron mis recuerdos?
    Hoy en la antesala de los Alisios
    Y en la ausencia de ventiscas colmado
    Me pregunto la razón de mis olvidos.

    ¿Serán los años que llevo enredados?
    ¿Será que busco en sueños el amor pasado?
    ¿O será que distraído se escabullen los días?
    Y dormidos los amores ya cansados

    Y… frente al año como cerro que empina
    Me asedian enigmas del destino
    Enigmas de las rutas supinas
    Y de los recovecos del camino

    Pero que importa el andar
    Lo que importa es el caminar
    Importa el paso a paso encantar
    Y a nuevos destinos inimaginables llegar

    John A.Bennet Novey, especial para nuestra sección Viernes de poemas .

    *La imagen que ilustra el poema fue generada con AI.. que ha determinado su propio prompt a partir de la lectura de la poesía. Impresiona por momentos, dado que son técnicamente ceros y bits combinados, pero ha captado muy bien los sentimientos de Juan Alejo: «Una ilustración reflexiva y sentimental que representa la transición del año 2024 al 2025. La escena muestra a una persona sentada en un escritorio en una habitación con poca luz, escribiendo en una máquina de escribir antigua. La vista fuera de la ventana revela un cielo nocturno sereno con estrellas y débiles rastros del amanecer que simbolizan la esperanza. El fondo incluye un calendario de estilo retro que muestra el 31 de diciembre de 2024 y el 1 de enero de 2025, con un reloj que indica la medianoche. Elementos etéreos, como débiles rastros de recuerdos, representados por hilos brillantes y translúcidos, fluyen alrededor del individuo, simbolizando la búsqueda de significado y recuerdo. El tono general es nostálgico y poético.»

  • Entre promesas renovadas y desafíos globales: una perspectiva libertaria para el 2025

    A medida que el calendario avanza inexorable hacia el nuevo año, se abre el tradicional ciclo de reflexión y propósitos. Entre brindis y abrazos, renuevan su espacio las promesas incumplidas, las metas ambiciosas y las esperanzas de un futuro mejor. Pero también, entre las luces y el júbilo, acecha el recuerdo de un mundo que no parece detenerse en sus conflictos ni en su complejidad. Desde la interminable guerra en Ucrania hasta la gran intriga que trae consigo la llegada de nuevos gobernantes en 2025 –con Trump nuevamente en escena como una fuerza polarizadora–, el panorama global sigue dominado por las maniobras de los poderosos. Los Estados Unidos mantienen su hegemonía, mientras otros países intentan reconfigurar sus papeles en un tablero donde los intereses individuales parecen quedar relegados frente a las agendas de quienes ostentan el poder.

    Políticos: los grandes maximilizadores de utilidades

    En este contexto, resulta tentador –como lo ha sido durante siglos– depositar nuestras esperanzas en los líderes y sus promesas. Pero, desde una perspectiva libertaria, es esencial recordar que los políticos no son los salvadores que pintan ser. Ellos son, en el mejor de los casos, actores racionales que maximizan sus propias utilidades: buscan perpetuarse en el poder, proteger sus intereses y favorecer a quienes les aseguran apoyo.

    Si algo nos ha enseñado la historia, es que las grandes revoluciones personales y sociales no surgen de despachos gubernamentales, sino de la acción decidida de individuos y comunidades. Confiar nuestro destino en un grupo que circunstancialmente está en el poder es un acto de fe que no siempre se ve recompensado. Por eso, el verdadero propósito para 2025 debería ser claro: confiar más en nosotros mismos, en nuestras redes cercanas, y en las herramientas que la tecnología nos brinda para construir nuestra soberanía personal.

    Tecnología y soberanía financiera: las llaves del futuro

    Hoy más que nunca, contamos con medios para ejercer una independencia real frente a las decisiones de los poderosos. Las criptomonedas, como Bitcoin o Monero, representan mucho más que simples alternativas al sistema financiero tradicional. Son la posibilidad tangible de construir una soberanía financiera que dependa de nosotros mismos y no de bancos centrales o políticos que manipulan las monedas nacionales según sus necesidades del momento.

    Monero, con su enfoque en la privacidad y el anonimato, ejemplifica el sueño libertario de una economía donde nuestras transacciones sean realmente nuestras, sin interferencias ni vigilancia. A través de estas herramientas, podemos aspirar a un mundo donde no seamos simples peones en los juegos de los poderosos, sino agentes activos de nuestro propio destino.

    Un mensaje de acción

    Este fin de año, entre propósitos y reflexiones, podríamos cambiar el enfoque. En lugar de confiar en que las decisiones de un nuevo gobierno o los tratados internacionales resolverán los problemas del mundo, elijamos creer en nosotros mismos. En nuestras comunidades, en nuestras familias y en nuestros vecinos. En la capacidad que tenemos de construir un entorno más justo y libre a partir de nuestras acciones.

    Para 2025, propónganse algo diferente: educarse financieramente, explorar las herramientas tecnológicas que promueven la independencia, apoyar negocios locales, construir redes de confianza y colaborar con quienes comparten sus valores. La verdadera revolución no necesita un decreto presidencial ni una cumbre mundial. Está en las decisiones que tomamos cada día y en la valentía de vivir según nuestras convicciones.

    El mundo seguirá siendo un lugar complejo, con guerras y gobernantes que prometen más de lo que cumplen. Pero si algo es seguro, es que la posibilidad de un futuro más libre y soberano está en nuestras manos. Que el próximo año sea un recordatorio de que la confianza más valiosa no está en los políticos, sino en nosotros mismos.

    ¡Feliz 2025 y que el poder vuelva a estar donde siempre debió estar: en las manos de cada uno de nosotros!

  • Un cuento de Navidad: El Taller de las Luces

    «En el pequeño pueblo de Valverde, donde las montañas nevadas acariciaban el cielo y los ríos murmuraban historias antiguas, la Navidad se celebraba con un evento especial: la iluminación del Gran Árbol en la plaza central. Pero ese año, las cosas habían cambiado. Una tormenta temprana había destruido las decoraciones, y el pueblo, sumido en preocupaciones económicas, dudaba en organizar la fiesta.

    Isabel, una joven artesana conocida por su habilidad para tallar figuras de madera, caminaba por las calles silenciosas y notó la ausencia del bullicio navideño. Recordó las noches de su infancia, cuando las luces del árbol reflejaban la esperanza y el sentido de comunidad. Decidió que algo debía hacerse.

    Reunió a algunos vecinos en su taller. Había quienes dudaban: «No tenemos recursos,» dijo Don Mateo, el panadero. «Con lo que cuesta la electricidad, es imposible,» añadió Clara, la dueña de la tienda de telas. Pero Isabel, con una sonrisa suave y firme, respondió: «La Navidad no es un gasto; es una oportunidad para unirnos. Si cada uno contribuye con lo que pueda, veremos qué ocurre.»

    Inspirados por su entusiasmo, las personas comenzaron a traer lo que tenían: maderas viejas, hilos de colores, pinturas desgastadas. Los niños reunieron piñas y ramas del bosque; los ancianos compartieron historias mientras tejían guirnaldas. Isabel diseñó linternas de madera, y pronto el taller se llenó de luces que cobraban vida al ritmo del esfuerzo colectivo.

    Una noche, mientras trabajaban, se presentó José, un viajero que había llegado al pueblo buscando refugio. Con pocas palabras, explicó que era electricista y que había visto el resplandor del taller. «No tengo mucho, pero puedo ayudarles a conectar las luces,» ofreció. Su gesto sencillo resonó con la esencia de la fiesta: cada uno, desde su individualidad, podía contribuir al bien común.

    Con José a cargo de las conexiones, las luces comenzaron a brillar, primero débiles y luego con un fulgor que llenó el corazón de todos. La noche antes de Navidad, el Gran Árbol fue iluminado. No tenía la simetría de los años anteriores, ni los adornos más costosos, pero cada pieza contaba una historia: una guirnalda tejida por Clara, un adorno tallado por los niños, y las luces que José había ensamblado con paciencia y destreza.

    Esa noche, el pueblo se reunió bajo el árbol. Isabel tomó la palabra: «Esta iluminación es una prueba de que, cuando actuamos libremente desde el corazón, podemos crear algo mucho más grande que nosotros mismos. No se trata de regalos o extravagancia, sino de recordarnos que somos parte de algo mayor: una comunidad donde cada individuo tiene un lugar y un propósito.»

    La multitud respondió con un silencio reverente, seguido de un estallido de aplausos. Alguien comenzó a cantar un villancico, y pronto todas las voces se unieron, llenando el aire con una melodía que hablaba de fraternidad, esperanza y fe.

    Esa noche, mientras las estrellas brillaban sobre Valverde, el pueblo comprendió que la Navidad no era algo que se recibía, sino algo que se creaba, juntos. Isabel miró el árbol y pensó en cómo cada luz representaba el esfuerzo libre y voluntario de cada persona, una pequeña chispa que, unida a las demás, iluminaba hasta las noches más oscuras.

    Y así, el taller de las luces se convirtió en un símbolo de lo que podía lograrse cuando la libertad, la cooperación y el amor al prójimo guiaban el camino, recordando a todos el mensaje eterno de la Navidad: que cada uno, desde su unicidad, puede ser luz para el mundo.»

    Desde Goethals Consulting les deseamos una muy Feliz navidad.

  • Escribir es más que trazar letras, incluso antes de los seis años

    La mayoría de las personas, cuando pensamos en el momento en que aprendimos a escribir, recordamos la caligrafía y el trazo de las letras: aquellas páginas del cuaderno de preescolar llenas de emes, enes o eñes, en las que copiábamos grafías y frases sueltas en nuestros primeros años de escuela. Nuestras primeras letras o palabras eran eso, letras o palabras sueltas, frases con un sentido muy limitado (“mi mamá me mima”), cuya repetición y copia se centraba en el dibujo y el trazo, más que en el significado.

    Pero ¿y si pudiéramos enseñar a los niños a escribir no solo como un ejercicio de repetición y trazado, sino a construir significados desde el principio?

    La enseñanza inicial de la escritura ha estado tradicionalmente eclipsada por la de la lectura. Metodologías muy utilizadas en las aulas anteponen el dominio de la lectura al de la escritura. Aprender a escribir suele consistir en la práctica de la copia y el trazo de letras, palabras o frases descontextualizadas, donde no hay producción de textos con una intención comunicadora.

    Sin embargo, la evidencia científica muestra que las prácticas para leer y escribir han de estar contextualizadas: es decir, tienen que tener un sentido para los aprendices. Esta misma perspectiva se recoge en el marco curricular para la educación infantil y primaria en España, por ejemplo.

    Así como el acompañamiento del docente mediante la lectura en voz alta está muy normalizado, la mediación para la producción de textos escritos desde las primeras edades, que cuenta también con respaldo científico, no resulta tan frecuente en las aulas y su interés no se percibe en las familias.

    Estrategias para escribir sin trazar (aún) las letras

    Las investigaciones muestran el “dictado al docente” como una de las estrategias con mayor impacto en la escritura de textos en la infancia. Desde la primera infancia hasta los 7 u 8 años, las niñas y los niños no poseen todas las habilidades necesarias para escribir de forma autónoma, ya que aún no dominan las relaciones entre fonemas y grafemas, la memorización de las letras o las habilidades motrices. Estos aprendizajes se consolidan aproximadamente a los 8 años.

    ¿En qué consiste esta técnica y qué beneficios conlleva? El dictado al docente parte del diálogo y la interacción entre una persona experta (docente) y los escolares. Se establece una inversión de roles respecto del dictado tradicional: el alumnado habla sobre lo que quiere escribir y es el docente quien traza el texto en la pizarra, en las libretas o cuadernos.

    Las niñas y los niños no solo toman las decisiones sobre lo que quieren escribir, sino que lo dictan, en un texto dicho para ser escrito, que es diferente al texto oral que formularían en una situación en la que no tuviera que ser escrito, y es la persona adulta quien lo transcribe.

    El dictado al docente permite promover la producción de textos de uso social (cartas, invitaciones, listas, informes, relatos, etc.) desde la primera infancia y a lo largo de la escolaridad. Nuestras investigaciones demuestran que las niñas y los niños pueden escribir textos complejos sin trazar las letras ni tener adquiridas aún las relaciones entre letras y sonidos.

    Comentarios que los niños han dictado a la maestra en un aula de 5 años.
    Alicia Santòlaria.

    Capacidad de expresión

    Esta técnica comporta grandes beneficios porque permite no sobrecargar mentalmente a las niñas y a los niños y les permite involucrarse en un aprendizaje más significativo y funcional, donde prima la capacidad de expresión.

    Ejemplos del dictado al docente se pueden ver en el blog Aprendre a llegir i a escriure del grupo de formación permanente del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona.

    En definitiva, el docente, aparte de estimular, apoyar, acompañar las reflexiones infantiles sobre lo que quieren expresar y cómo lo quieren expresar, hace de bolígrafo.

    Agencia infantil para desarrollar una ciudadanía crítica

    Así, se amplía el potencial comunicativo infantil y las posibilidades de escritura de géneros textuales interesantes para la infancia como las noticias, los cuentos, los experimentos, etc.

    Las situaciones que surgen en el aula generan muchas oportunidades para escribir con sentido: ¿ha habido un vendaval que ha roto ramas en los árboles del patio? Podemos hacer nuestra propia noticia, y enviar una carta al periódico local. ¿Queremos hacer un regalo a las personas que viven en una residencia cercana? Podemos elaborar un libro de relatos divertidos.

    ‘Mediación’ para la escritura

    Con nuestra propuesta, basada en evidencias científicas, queremos establecer un paralelismo con otro proceso de mediación con el que en cambio estamos muy familiarizados: la lectura de cuentos en voz alta a los niños.

    En la mediación en la lectura, los adultos ponen los ojos para ver las letras y palabras, las manos para pasar las páginas y las explicaciones de las imágenes y las expresiones. En la mediación en la escritura, los adultos pueden poner también ojos, manos y explicaciones para componer un discurso escrito a partir de grafemas que forman frases y textos. De este modo, niñas y niños experimentan cómo se construye y organiza un texto que cumple una función comunicativa en la que se sienten involucrados.

    No se nos ocurriría decirle a una niña de cuatro años: “No leas, porque no sabes”, sino “¿Quieres que leamos?”. Con el dictado al docente tampoco decimos “No escribas, porque no sabes”. Decimos, en cambio: “Dime, ¿qué quieres contar? Yo lo pongo aquí, yo hago de bolígrafo”.The Conversation

    Susana Sánchez Rodríguez, Profesora e Investigadora en el área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Universidad de Cádiz y Alícia Santolària Òrrios, Profesora e investigadora del Departament de Didàctica de la Llengua i la Literatura de la UV. Grupo de Investigación en Enseñanza de las Lenguas (GIEL). – Universitat de València), Universitat de València

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Por qué es poco probable que la caída de El Asad lleve la paz a Siria

    La reciente toma de la mayor ciudad del país, Alepo, por parte de la oposición siria cogió por sorpresa a gran parte de la comunidad internacional. Tras la implicación de Rusia, Irán y Hezbolá en la prolongada guerra civil siria, muchos observadores asumieron que las fuerzas de Bachar El Asad habían ganado el conflicto.

    Sin embargo, en la guerra nada es estático.

    Después de Alepo, las fuerzas de la oposición continuaron su avance contra el gobierno sirio, culminando en la toma de la capital de Damasco, que ha obligado a El Asad a huir del país hacia Rusia.

    Los sirios celebran la caída de un dictador que les hizo pasar por una prolongada guerra civil y el fin del férreo control de su familia sobre el país durante medio siglo.

    Pero las fuerzas de la oposición que lo derrocaron en 2024 no son las que apoyaron Estados Unidos y sus aliados en 2013. Los grupos fundamentalistas, frente a las organizaciones moderadas preferidas por los estadounidenses, dominan ahora la oposición.

    Es más, es poco probable que la caída de El Asad devuelva la paz al país a corto plazo.

    La guerra civil siria

    La guerra civil siria ha sido uno de los conflictos en curso más prolongados del mundo. En 2011, como parte de la Primavera Árabe, las fuerzas de la oposición intentaron derrocar a El Asad. Al principio, los países occidentales apoyaron a las fuerzas de la oposición. Las tácticas brutales del régimen de El Asad, que provocaron el desplazamiento de más de la mitad de la población del país, concitaron una gran simpatía internacional.

    Sin embargo, este efecto movilizador duró poco. La escasa atención mundial y la aparición del ISIS hicieron que los gobiernos occidentales dieran prioridad a esta amenaza terrorista sobre la guerra. Esto permitió a El Asad recabar el apoyo de otras entidades para apuntalar su régimen.

    Inicialmente triunfante

    Muchos analistas sostenían que El Asad había ganado la guerra civil siria en 2018, y Estados Unidos bajo Donald Trump retiró sustancialmente su apoyo a los rebeldes sirios.

    El gobierno de El Asad, mientras tanto, conservó un apoyo considerable de Rusia, Irán y del grupo armado libanés Hezbolá.

    Pero aunque las fuerzas de El Asad mantuvieron el control de gran parte del país y de sus infraestructuras clave, se mostraron incapaces de derrotar permanentemente a las fuerzas rebeldes sirias. Además, el apoyo al régimen empezó a disminuir entre sus aliados por diversas razones.

    Rusia se vio inmersa en un prolongado conflicto en Ucrania. Israel puso de manifiesto las vulnerabilidades iraníes en una serie de represalias a lo largo del año pasado. Y lo que es aún más significativo, Israel mató a varios dirigentes de Hezbolá en los últimos meses, comprometiendo gravemente su poder militar.

    El régimen de El Asad no poseía una base de apoyo lo suficientemente amplia entre su propio pueblo como para sustituir a sus aliados externos.

    Simultáneamente, sin embargo, las fuerzas rebeldes sirias también experimentaron una transformación.

    La naturaleza cambiante de los rebeldes

    Las fuerzas de la oposición siria han experimentado una marcada evolución tras años de lucha.

    Es importante señalar que estas fuerzas dispares nunca estuvieron totalmente unidas. Al contrario, la oposición siria abarcaba desde elementos liberales y moderados hasta fuerzas fundamentalistas islámicas. Lo único que realmente las unía era la oposición a la tiranía de El Asad.

    La retirada del apoyo por parte de Estados Unidos y muchos de sus aliados socavó la posición de los elementos más moderados de la oposición. Además, las Fuerzas de Autodefensa de Siria sufrieron pérdidas significativas contra Turquía en 2018 y aún no han recuperado su fuerza anterior.

    La pérdida de aliados occidentales y el carácter duradero de la propia guerra civil siria dieron lugar a voces cada vez más radicalizadas. La más destacada de ellas es Hayat Tahrir al-Sham. Se formó en 2017 a partir de la fusión de varios elementos fundamentalistas entre las fuerzas rebeldes sirias.

    Una plétora de países ha designado a Hayat Tahrir al-Sham organización terrorista vinculada a otras organizaciones radicales de la región. Es el grupo armado más poderoso entre las fuerzas rebeldes sirias.

    Aunque Hayat Tahrir al-Sham ha afirmado que ha progresado desde sus orígenes extremistas, eso sigue sin estar claro.

    Panorama de la posguerra

    La cuestión inmediata tras la caída de El Asad es en qué derivará la Siria de la posguerra. El país ha ocupado una importante posición estratégica en los asuntos mundiales desde la Guerra Fría.

    Esa importancia, de hecho, ha aumentado desde el comienzo de la guerra civil a medida que el mundo se ha vuelto cada vez más multipolar en lugar de estar dominado por Estados Unidos y sus aliados.

    Donald Trump ya ha anunciado que Estados Unidos no intervendrá en Siria bajo su mandato. Esto concuerda con su política anterior de retirar las fuerzas estadounidenses de Siria y su postura aislacionista más amplia en términos de política exterior.

    Con Estados Unidos poco dispuesto a actuar y los aliados tradicionales de El Asad incapaces de intervenir, se ha creado un vacío que tiene dos resultados probables.

    La implicación turca

    El primero, y más obvio, es que la oposición siria tome el poder. Hayat Tahrir al-Sham desempeñará un papel importante. Dicho esto, con la destitución de El Asad y la desaparición del único factor unificador entre todos los grupos de la oposición, es probable que se produzcan conflictos internos.

    La segunda posibilidad es que Turquía se implique más en Siria, posiblemente junto con Hayat Tahrir al-Sham.

    Turquía, como varios otros países, ha declarado Hayat Tahrir al-Sham una organización terrorista. Esta designación, sin embargo, no ha impedido a Turquía trabajar con el grupo en el pasado.

    Sin embargo, Turquía considera a las fuerzas kurdas sirias una amenaza mayor que los grupos islamistas. Esto se debe a la importante población kurda que vive en el norte de Siria. Turquía se opone vehementemente al nacionalismo kurdo en todas sus formas debido a la también considerable población kurda que habita su propio territorio.

    No es probable que ninguno de estos acontecimientos devuelva la estabilidad a Siria. Por el contrario, es probable que provoquen el desplazamiento y el sufrimiento continuos del pueblo sirio.The Conversation

    James Horncastle, Assistant Professor and Edward and Emily McWhinney Professor in International Relations, Simon Fraser University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Notre Dame renace: un tributo a la fe, la colaboración y la perseverancia

    El 7 de diciembre de 2024 quedará marcado en la historia como el día en que la Catedral de Notre Dame, devastada por un incendio en abril de 2019, volvió a abrir sus puertas, restaurada a su antiguo esplendor. Este evento, cargado de simbolismo y emoción, no solo celebra el renacimiento de un ícono cultural, sino también la fuerza de la colaboración global que lo hizo posible.

    La ceremonia inaugural: fe y esplendor

    La reapertura comenzó con una ceremonia solemne presidida por el arzobispo de París, Monseñor Laurent Ulrich. La apertura de las puertas principales marcó el inicio de un evento que reunió a más de 1,500 invitados, incluyendo líderes internacionales, artistas de renombre y los propios artesanos que trabajaron en la restauración.

    El presidente Emmanuel Macron, en un discurso emotivo, recordó que «Notre Dame es un símbolo del alma de Francia y del mundo, y su renacimiento muestra que, unidos, podemos superar cualquier adversidad». La soprano Pretty Yende y el pianista Lang Lang deleitaron a los asistentes, mientras el renovado órgano, con sus 8,000 tubos, resonaba por primera vez en años.

    La fuerza de los donantes privados: un motor del renacer

    Si bien la restauración fue coordinada por el Estado francés, el papel de los donantes privados fue crucial. Grandes fortunas, como las de las familias Arnault y Pinault, aportaron cientos de millones de euros, asegurando los recursos necesarios en los primeros momentos críticos tras el incendio. A estas contribuciones extraordinarias se sumaron las de más de 340,000 personas de todo el mundo, cuyos aportes, por modestos que fueran, simbolizan un compromiso colectivo con la preservación del patrimonio cultural.

    Este esfuerzo internacional y diverso no solo demuestra el profundo valor de Notre Dame para comunidades globales, sino que también refuerza la idea de que los monumentos históricos trascienden fronteras, siendo propiedad espiritual de todos los que los aman.

    Innovación y tradición: la restauración como obra maestra

    La reconstrucción de Notre Dame no fue solo un desafío financiero, sino también técnico y artístico. Desde la restauración de las vidrieras y el órgano hasta la recreación exacta de la aguja diseñada por Viollet-le-Duc en el siglo XIX, cada paso fue un equilibrio entre la tradición y la modernidad. Además, el entorno de la catedral ha sido revitalizado, con nuevos espacios verdes que invitan a los visitantes a disfrutar de Notre Dame en un contexto contemporáneo.

    Los trabajadores involucrados —más de 2,000 artesanos y especialistas— aportaron no solo su habilidad, sino también su pasión, conscientes de la magnitud histórica de su tarea.

    Notre Dame: un símbolo para el futuro

    La reapertura de la catedral marca el inicio de una nueva etapa. Además de las misas y ceremonias religiosas, Notre Dame continuará siendo un centro de atracción cultural y turística. Las campanas que volvieron a sonar este diciembre no solo celebran su restauración, sino que también homenajean a la humanidad unida en un esfuerzo común.

    En un mundo a menudo dividido, Notre Dame se erige una vez más como un recordatorio de lo que podemos lograr juntos. Su renacer es mucho más que la reconstrucción de un edificio; es un tributo a la colaboración, la fe y la capacidad humana para preservar aquello que realmente importa.

     

  • Los Terribles Efectos de la Intervención Gubernamental en el Mercado

    En Panamá hemos creado una cultura de ciudadanos que apelan por más y más intervención gubernamental y menos y menos empresarialismo; realidad presente en el “no a la privatización”, frase que llama a la estatización. Y… ¿qué es eso de “privatización” y “estatización”?

    Quienes piden no privatizar piden más gobierno a cargo de la Cosa Nostra politiquera y menos empresas privadas. “Estatización” es más empresas gubernamentales, tales como el Metro, MiBus, IDAAN, MEDUCA, PATACÓN, IMA, ENSA y tal. El fenómeno que describo es el del “colectivismo”, que se refiere a darle más prioridad al rebaño que a la vaca y al toro; o, más importancia a quienes cierran las calles que a quienes van en sus autos al trabajo, urgencia y tal.

    El inmenso peligro del colectivismo o pandillerismo se da cuando es adoptado por una repugnante clase política completamente corrupta; la cual entiende muy bien que controlando la mentalidad controlan al rebaño. Desde la misma Biblia y en los Mandamientos podemos ver el poder de control que hay en el pecado de la envidia. Es difícil no “desear la mujer del prójimo” o su dinero, auto, casa, vestido o su belleza física y mucho más. Y falso que la envidia es del pobre al rico, ya que entre los vecinos de los barrios del pueblo sobra la envidia hacia el vecino. Maldito el político que se vale del pecado de la envidia para controlar al populacho; y lo más triste es que he visto a la mayoría de presidentes que hacen eso.

    En fin, los mecanismos para dominar al pueblo son muchos, tal como el Metro, ese que todos lo ven y admiran. Lástima que no tengan la capacidad de ver que no sólo no resolvió las necesidades de transporte urbano sino que no hay fondos para operarlo de manera eficiente y económica. Y, tal vez llegue el día en que no haya fondos para operarlo. O, lo operarán a costillas de que no pueden tapar los cráteres en las calles y tal.

    El estatismo es tan viejo como vieja es la humanidad y de ello hablaba Platón. Y ni hablar de la filosofía comunista que pone a la persona humana por debajo de la turba humana. En el comunismo estatista no hay propiedad; todo pertenece al Estado; incluyendo a tus hijos, que son propiedad del Estado. Es el desastre del MEDUCA, que como es de todos, no tiene dueño y se convierte en objeto de las pirañas políticas, sindicales y del estado profundo.

    Y… ¿qué si les digo que el gobierno de Panamá lo podríamos operar a una fracción del costo que hoy tiran a Cerro Patacón? Me consta porque nuestra empresa hizo un estudio con expertos internacionales y quedó patente. Pero los políticos que pagaron por dicho estudio, no se atrevieron a ponerlo en efecto porque se quedarían sin fondos para robar. ¡Ha!, sí, y no sólo el gobierno funcionaría mil veces mejor sino la economía se dispararía y se reduciría la cantidad de pobres. Lástima que ello sería terrible para la mafia política.

    Pero ¿qué hacer con una población noducada por el MEDUCA? Una población incapaz de ver más allá de los jamones repartidos en navidad y del resto de los disque subsidios que lo único que subsidian es la pobreza y la servidumbre. Una población que se maravilla al ver pasar los trenes del Metro pero que es incapaz de ver la realidad de la deuda pública y del desgobierno que nos conduce al desastre de Venezuela o Cuba.