Categoría: Opinión

  • El Bingo electoral

    Ayer fue el debate/panel de los vicepresidentes y salvo la ausencia del candidato Casis, no hay nada nuevo sobre el sol. O sobre las luces LED.  Los candidatos dijeron y repitieron lugares comunes, evadieron e hicieron campaña.

    Para el próximo debate propongo hacer un Bingo y juego de borrachos. Por cada lugar común que diga un candidato se tomará un trago y se pondrá una ficha en el Bingo. El primero que llena el Bingo se gana una Botella de agua. Para que los evangélicos puedan participar.

    En el Bingo propongo una serie de palabras y expresiones. Estos serán los campos:

    • Yo apoyo a la familia tradicional
    • Auto sostenible
    • Fomentar las exportaciones.
    • Consumir el producto nacional
    • Apostar por la juventud
    • Apostar por la educación
    • Parar las importaciones
    • En mi gobierno X será gratis (o subsidiado por el Estado)
    • Hay una mala distribución de la riqueza
    • Hay que eliminar AUPSA
    • Tecnificar el agro
    • Tienen al productor abandonado
    • En mi gobierno la cosa será diferente
    • No voy a privatizar X cosa
    • El matrimonio es entre un hombre y una mujer
    • Yo voy a parar la corrupción
    • El presupuesto alcanzaría de no ser por la corrupción
    • Para salvar la Caja del Seguro Social voy a hacer que todos paguen sus cuotas a tiempo

    Por cada vez que un candidato diga algo así, se pone una ficha en el bingo y se toma un trago.

    Creo que es la única manera de hacer unas elecciones, que pueden ser cruciales para el futuro de país, entretenidas. Porque por ahora, salvo predeciblemente los candidatos del FAD, los demás candidatos parecen decir lo mismo. Solo a Nito Cortizo y a Carrizo se lo justifico porque son los que van a la delantera y tienen que cuidar su ventaja, así que tienen que cuidarse de no cometer errores. Lo que no se entiende es cómo los demás candidatos, los cuales deben ver como ganan votos, son tan conservadores y aburridos que solo compiten por decir los mismos lugares comunes. Todo como si el país pudiera darse el lujo de esperar.

    Por lo menos con el bingo que propongo nos podemos librar del aburrimiento en estas elecciones.

  • Efectos de red e infraestructura financiera

    Probablemente tienes cientos de amigos en Facebook. Incluso si hace tiempo que dejó de gustarte Facebook, quieres saber qué piensan tus amigos, dónde están, qué artículos leen. Podría haber una mejor red social, una que sea más consciente de la privacidad, una que no haya tenido ningún escándalo de privacidad, una que no venda sus datos privados. Y las hay, MastodonHonestDiasporaSteemit , Minds sólo por nombrar algunas.

    ¿Quieres hablar con tus amigos? Probablemente utilizas Facebook Messenger o Whatsapp, aunque existen alternativas más seguras como Signal, que está encriptada. ¿Por qué? Porque todos tus amigos están ahí.

    Bienvenido al poder de los efectos de red. Los efectos de las redes son muy útiles, pero también pueden ser objeto de abuso, y son muy difíciles de construir. Un efecto de red del dólar estadounidense es mucho mayor que el de un peso colombiano, porque cuando lleva su dólar estadounidense casi a cualquier parte del mundo, puede comprar lo que se desee, a menudo sin tener que cambiarlo por ninguna otra moneda. Mucha gente sabe cómo es un billete de dólar y cuál es su valor.

    En el anterior artículo, he mencionado cómo los EE.UU. introdujeron el FATCA, al adjuntar una regulación hecha en los EE.UU., a un enorme efecto de red de las transferencias electrónicas en dólares, aplicando efectivamente su legislación interna en todo el mundo. Incluso yo, que no tengo ningún negocio en los Estados Unidos, nunca he vivido allí, he llenado el formulario FATCA más veces de las que me gustaría. ¿Y si China hiciera lo mismo? y Panamá y la UE. Iría al banco y llenaría el formulario chino, el estadounidense, el panameño y el de la UE, para que todos los países quedaran satisfechos.

    Para que los efectos de red sean beneficiosos para las personas, es necesario que haya poca fricción. Y eso es algo en lo que las transferencias electrónicas internacionales son claramente inferiores. Si usted está enviando dólares estadounidenses, tienen que pasar por el centro llamado «banco corresponsal» o «banco intermediario». Este banco normalmente sólo reenvía la transacción a su parte de la red, de manera similar a como su enrutador de Internet doméstico envía paquetes desde su ordenador portátil y su teléfono inteligente a Internet. Pero imagine que su router le pidiera que primero confirme que el correo electrónico que está tratando de enviar no es un discurso de odio, que no se está comunicando con un cártel de droga, que pagó los derechos de licencia por todas las ideas del correo electrónico. Luego le preguntaría si no tiene ninguna relación con China, si no está evitando ninguna restricción de censura y si no esta enviando el correo electrónico en nombre de otra persona. Después de mostrar toda la documentación, su correo electrónico se reenviaría a Internet y se entregaría al destinatario, a menos que no esté satisfecho con la información y rechace el correo electrónico de todos modos, o solicite documentación adicional. Y este proceso tomaría de 3 semanas a un mes. ¿Sería ésta una red de comunicación eficaz?

    Ahora imagine que el remitente del correo electrónico fuera realmente un criminal y estuviera organizando un acto terrorista u ordenando un nuevo suministro de cocaína fresca colombiana. Sabiendo cómo funciona esta infraestructura, ¿usarían alegremente este enrutador o encontrarían otra forma de comunicarse?

    Y si usted es un usuario normal de correo electrónico que sólo quiere enviarle un correo a su casero sobre un inodoro roto, seguramente no esperaría tres semanas para que el correo llegue.

    Entonces, ¿por qué toleramos esto en la infraestructura bancaria? En primer lugar, todos recordamos cómo solía funcionar. Esta era la forma moderna y electrónica de enviar dinero. Sí, tardaría unos días, pero con el tiempo llegaría. Nunca recibimos un anuncio del banco diciendo que seremos acosados por una burocracia interminable y una pregunta estúpida sobre cómo usamos nuestro propio dinero. Abrimos una cuenta bancaria y no nos importa lo difícil que es para aquellos que no tienen una (¡más de la mitad de la población adulta en Panamá no tiene una cuenta bancaria!).

    Creemos la historia sobre el efecto de red que solían tener las transferencias bancarias, pero estas historias ya no son ciertas. Y lo triste es que nunca hemos votado a favor de estos cambios, ni siquiera democráticamente y definitivamente y tampoco por nuestras elecciones de mercado. Se nos impusieron, como un virus que infecta a toda la red.

  • Los Panama Papers y el bloqueo económico

    Después de la infame filtración de los Panama Papers, ha sido mucho más difícil para las compañías panameñas llevar a cabo negocios internacionales. Mi visión de este problema es desde el punto de vista de alguien que hace negocios en todo el mundo habiendo comenzado mis primeras empresas en Eslovaquia (parte de la Unión Europea).

    Esta burocracia económica y bloqueo no comenzó en Panamá, sino en Suiza. El Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos se dio cuenta de que una gran cantidad de dinero terminaba en cuentas en bancos suizos. Después de algunas presiones, introdujeron el FATCA, que es una regulación extraterritorial, que se propaga como un virus a través del efecto de red de los bancos.  Así es como funciona: si usted es una institución financiera estadounidense, debe cumplirla, porque es una ley. Si usted como institución coopera con otra institución bancaria (por ejemplo, a través de una relación bancaria con un banco intermediario), esta otra institución bancaria también tiene que cumplirla. Por lo tanto, si quieres estar en la red, tienes que cumplir (o la alternativa sería una deducción fija del 30% de todas las transferencias de los bancos que no cumplan).

    Lo que es interesante acerca de FATCA es no solo cuán proactivos son los reguladores estadounidenses y cómo son capaces de utilizar los efectos de la red para regular el sistema financiero de todo el mundo, sino también la facilidad con la que transfirieron toda la responsabilidad de su recaudación de impuestos a las instituciones financieras. Con FATCA, todo el secreto bancario ha desaparecido, todos los bancos quieren ahora conocer a los propietarios, a los beneficiarios finales, no hay cuentas numeradas.

    Inspirados en el FATCA, otros países inventaron algo similar, llamado CRS de la OCDE. Que no haya confusión, casi todos los países importantes firmaron el CRS, con la notable excepción de los Estados Unidos. Ahora todos los países obtienen reportes de información financiera privada de sus residentes fiscales.

    Lamentablemente, FATCA y CRS no son las únicas normas. Estar en la red no significa que las transferencias deban funcionar. Para que ello ocurra, hay otra alerta que cumplir: el lavado de dinero. FATCA y CRS, se aseguran de que las víctimas de los infiernos fiscales no tengan dinero anónimo en los llamados paraísos fiscales. Pero, ¿qué pasa con los malvados carteles de la droga que limpian el dinero usando varios esquemas? Pues bien, la mayoría de ellos reciben ayuda de bancos, pero no de bancos en paraísos fiscales, sino de bancos como Deutsche Bank o el Citi.

    Mientras tanto, hacer negocios internacionales en Panamá se está volviendo cada vez más difícil. Abrir una cuenta bancaria para un individuo o una empresa es un proceso difícil y burocrático, enviar dinero al extranjero es aún más difícil. Ha habido casos de envío de menos de $1000 al extranjero que han sido bloqueados debido a la sospecha de lavado de dinero. ¿En serio? ¿1000 dólares es blanqueo de dinero? Aparentemente, sí.

    Hablando con un amigo, que es director ejecutivo de una institución financiera europea, me dijo que cuando decidió solicitar ese trabajo, no tenía idea de que » iba a dirigir una estación de policía». Mi banquero, en el banco donde tengo mi dinero, dijo que tienen cinco veces más gerentes de cumplimiento que personas que realmente hacen lo que el banco debería hacer: ayudar a mi dinero a trabajar para mí y crear ingresos.

    Uno de los acontecimientos recientes es que la UE quiere añadir a Panamá a la lista negra de países con ‘dinero sucio’. Todo ello a pesar de que la UE considera a Panamá un país cooperante y de que Panamá ha firmado todos los tratados de la OCDE contra la evasión fiscal. Lo que esto significa: que todo el mundo considera a Panamá como una jurisdicción amigable, pero el dinero que toca el sistema bancario panameño es etiquetado, investigado y bloqueado como si fuera enviado directamente desde los cárteles de la droga.

    ¿Ayudará? Por supuesto que no. Los bancos del mundo estarán encantados de lavar dinero por una cuota, lo han estado haciendo durante años. Sólo se tiene que pagar a los bancos adecuados en los países adecuados una comisión porcentual por este servicio. En serio, sólo busque en Google los casos de lavado de dinero en el mundo, y verá que no son los bancos panameños los que ayudan a las empresas a lavar dinero. Los dueños de algo que la OCDE llama ‘dinero sucio’ estarían locos si utilizaran los bancos panameños, cuando incluso una transacción de $1000 desde Panamá es considerada sospechosa y merece una larga investigación.

    También tenemos el tema de las criptomonedas, al cual me referiré en el próximo artículo.

  • Un problema de mujeres?

    Como hoy, día que redacto mi columna, es el día internacional de la mujer, debo hacer varios comentarios sobre el feminismo.

    Los reaccionarios de todo tipo ven mal al feminismo, mientras que para todas las izquierdas, el feminismo es prácticamente un señalamiento de virtud. Soy progresista, ergo soy feminista y viceversa. El problema es que hay diversos tipos de feminismo, y como dice la feminista disidente Camile Paglia, casi todos vienen de Rousseau.

    Rousseau es el creador del mito del buen salvaje, en el cual la humanidad vivía un estado mítico de naturaleza, donde todo era lindo e idílico, hasta que un pecado original de la sociedad, rompe ese equilibrio y lanza a la humanidad a una larga caída, donde las personas nacen buenas, pero la sociedad las corrompe. Este pecado original puede ser la propiedad privada de los medios de producción para los socialistas, el patriarcado para las feministas que vienen de Rousseau, o sea casi todas, el separarse de la naturaleza para los ecologistas radicales, el comer carne para los veganos, en fin. Como todos estos movimientos tienen una rama Rousseauniana, el resultado es que suelen combinarse bastante bien. En movimientos socialistas feministas, o en movimientos ecologistas socialistas. Sin embargo no caigamos en el error conservador de pensar que todos estos movimientos tienen que ser rousseaunianos.

    El feminismo siempre ha existido, siempre ha habido mujeres que cuestionan su estatus social inferior. Preocuparse por el medio ambiente empezó como un movimiento conservador. El socialismo de naturaleza religiosa siempre ha existido.

    El feminismo moderno empezó como una preocupación liberal por la falta de igualdad legal y de libertad personal de las mujeres, condenadas a no tener propiedad, a no heredar, a pasar de la tutela de su padre a la de su marido. La primera oleada del feminismo buscaba la igualdad legal más que todo, el derecho al sufragio universal y la igualdad legal para ser propietarias y ejercer profesiones. Este movimiento era más bien de clase media y alta. Al mismo tiempo surge un feminismo más proletario de trabajadoras de las industrias textiles, que combina las preocupaciones sindicales de la época como vacaciones, días libres, mejores condiciones de trabajo. Ese es el inicio de los distintos feminismos socialistas.

    La primera oleada del feminismo del siglo XIX a la primera mitad del Siglo XX, era tanto liberal como socialista, y se centraba en lograr derechos legales. La segunda oleada del feminismo es más bien de clase media y surge en la segunda mitad del siglo XX, era más de tendencia liberal social, y se centraba en cambios de actitudes sociales, más allá de los cambios legales. Por ejemplo el derecho de la mujer a su sexualidad, el derecho de la mujer a gozar de su cuerpo mediante el control de la natalidad y el aborto, la igualdad salarial, y estar libre del acoso.

    Este feminismo de segunda generación se aparta más del liberalismo, ya que por ejemplo implica no tanto la igualdad legal salvo en temas como el control de la natalidad y el aborto, sino acciones afirmativas del estado sobre la esfera privada, en temas como el acoso sexual, la discriminación laboral, la violencia doméstica y la maternidad. Esto aparta al feminismo un poco del liberalismo clásico. Y el individualismo en los temas sexuales lo aparta del comunismo tradicional que es algo puritano.

    Lo cual nos lleva a la tercera ola del feminismo, fundamentada en el postestructuralismo francés. Esta se aparta totalmente del liberalismo clásico e inclusive se puede hablar de un feminismo no-liberal. Si la primera ola busca la igualdad ante la ley del feminismo clásico, y la segunda buscaba lograr esa igualdad de manera más efectiva en la vida cotidiana, en la tercera ola, busca eliminar el patriarcado de las mentes de las personas mediante la modificación de la conducta y el lenguaje. Ya no es la igualdad legal o la acción afirmativa del estado en las esferas de la vida para garantizar esta igualdad. Ahora la masculinidad, el “male gaze”, o sea la lujuria masculina, el lenguaje sexista (básicamente todo el lenguaje), el man splaining (o sea el explicar cosas desde una actitud de superioridad masculina), la interseccionalidad, que lleva a la práctica la idea Nietzscheana de que no hay verdades sino voluntades de poder, ver “man xplaing”, han llevado a la tercera ola de feminismo a ser un feminismo iliberal, que sanciona códigos de conducta, códigos de lenguaje, o sea censura, que hace muy difícil identificar la verdad objetiva en favor de una subjetividad total, determinada por el género, pero que al mismo tiempo busca negar la idea de género. Esto ha llevado a un caos intelectual en las universidades y a una reacción contraria al feminismo, que vemos en personajes como Donald Trump y Jair Bolsonaro. Y no serán los últimos.

    La idea de un feminismo más relajado, seguro de sí mismo y liberal en su idea de buscar tanto la libertad, la igualdad y la fraternidad, ha sido reemplazada por el feminismo de los códigos estrictos y las políticas de identidad. Esto no solo ha ralentizado el feminismo, sino que ha provocado una reacción contraria al mismo.

    La idea de un feminismo liberal, donde se defienda la idea de que la mujer tiene el mismo derecho a decidir sobre su vida, propiedad y buscar su felicidad personal (que tiene un hombre), es liberal y es feminista. El problema es cuando se quiere actuar coactivamente sobre toda la sociedad para que cambie de acuerdo con los ideales feministas porque el patriarcado, que puede tener alguna razón biológica que explique por qué ha durado tanto y se presenta en casi todas las culturas humanas, sea erradicado porque es el pecado original que impide regresar a la humanidad a su estado de virtud original. Ese tipo de feminismo no es liberal. Es hermano del socialismo e imposible sin coacción estatal.

  • Preguntas que los periodistas (y el público) deberían hacerles a los políticos.

    Ya que el panel, porque no fue un debate verdadero, no hizo ciertas preguntas deberíamos proponer las nuestras. En varios ejes. Preguntas que eviten que los políticos, que no sean del FAD, den las mismas respuestas de cajón. Porque estas elecciones se ven soporíferas.

    Vemos los ejes y empecemos con las funciones esenciales de un Estado que se precie de serlo, seguridad y justicia.

    1. ¿Qué piensa hacer con la seguridad ciudadana aparte de prometer que va a aumentar el pie de fuerza de la policía o comprar nuevos equipos, que son las promesas cajoneras?
    2. ¿Qué medidas va a tomar para asegurar que el Ministerio de Seguridad sea la cadena de mando entre un presidente democráticamente electo y la fuerza pública y no el vocero de la fuerza pública en el gabinete?
    3. ¿Qué medida va a tomar para evitar que los altos mandos de la policía no se metan en asuntos más allá del tema de la seguridad?
    4. ¿Qué medidas va a tomar para incrementar la participación ciudadana en el tema de la seguridad?
    5. Qué va a hacer respecto a la veda total a la importación de armas para deporte, defensa personal o caza a Panamá que se implantó en el 2011?
    6. ¿Qué se piensa hacer con respecto a las pandillas? ¿Seguirá el programa barrios seguros?
    7. ¿Qué opina de cómo está funcionando el sistema penal acusatorio?
    8. ¿Qué piensa hacer respecto al presupuesto del Órgano Judicial y el Ministerio Público, seguirán siendo comparativamente inferiores al del Ministerio de la Presidencia o la Asamblea Nacional?
    9. ¿Tiene pensado proponer alguna reforma constitucional a la manera de cómo son electos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia?
    10. ¿Opina que la actual procuradora está haciendo un buen papel o si pudiera propondría una persona distinta para el cargo?

    Economía Nacional. «Es la economía, estúpido» es la frase de James Carville. La economía se ha venido desacelerando, sin menos crecimiento hay menos dinero para pagar impuestos y cuotas del Seguro Social. La OCDE ha impulsado una serie de reformas que han afectado la competitividad de nuestra plataforma de servicios; ante esto qué piensa hacer para:

    1. ¿Reactivar la economía sin aumentar la deuda pública?
    2. ¿Recortar la deuda pública?
    3. ¿Enfrentar las presiones de la OCDE más allá el mero cumplimiento, que va a hacer? ¿Piensa usted tomar medidas para compensar los negocios perdidos para Panamá? ¿Tiene alguna estrategia de negociación común con otros países en nuestra misma situación?
    4. ¿Qué piensa hacer con la enorme planilla pública?
    5. ¿Qué piensa hacer con los subsidios?
    6. ¿Qué piensa hacer con los impuestos ahora que otros países los están bajando para ser más competitivos?
    7. ¿Cree que la corrupción es una causa de los problemas económicos de Panamá o un síntoma?
    8. ¿Qué piensa hacer para controlar la corrupción?
    9. ¿Qué piensa del actual Código de Trabajo, cree que son necesarias reformas al mismo?
    10. ¿Qué va a hacer con el déficit actuarial de la Caja del Seguro Social?
    11. ¿Qué piensa hacer con el control de precios?

    Nótese que no hemos hablado del agro, ni del sistema de salud ni la educación. Estos temas importan pero son temas de políticas públicas que no se pueden llevar bien a cabo si no hay seguridad y si la economía no marcha bien. Porque para mejorar el agro o reformar el sistema de salud o el sistema educativo, se necesita dinero, y el dinero lo produce una economía sana con seguridad física y jurídica.

    Mejorar el agro, la educación y la salud requiere de políticas públicas a largo plazo, que suelen ser políticas de estado, desgraciadamente, salvo en tener una buena infraestructura vial, no pareciera que existen los consensos a largo plazo para tener políticas de salud, educativas y agropecuarias que no cambien cada 5 años con cada gobierno. Y por ahora nadie parece prometer al agro nada más que más subsidios y más protecciones, o nadie habla de cambios profundos en el tema de salud o educación que no sean tirarle más dinero a lo que existe con la intención de que este cambie radicalmente. Así que curiosamente en las preguntas que planteo no incluyo estos temas, porque salvo el FAD que no teme ser demencial en sus propuestas, existe en los demás candidatos el consenso de responder a lo seguro hablando mucho y sin decir nada nuevo.

    Por lo que vemos, vamos hacia una campaña aburrida, donde ni siquiera los que están detrás de las encuestas quieren arriesgar algo. Así que hagámosles preguntas más duras, en lo económico y en el tema de la seguridad y la justicia, a ver si por lo menos arriesgan algo o van a seguir hablando como si estuvieran en una sustentación de tesis las semanas que nos quedan.

    Panamá ha tenido desde los 2010 dos gobiernos funestos, uno que hacía que todo se moviera a punta deuda pública sin importarle la institucionalidad, y otro que se dedicó a entregar letrinas, cortar cintas y firmar todo lo que le pusieran enfrente aunque entregara al país. No podemos permitirnos que el país pierda 5 años más.

    Necesitamos candidatos que den respuestas sinceras a las preguntas que aquí formulamos. Por ahora no las tenemos.

  • Panamá después de Maduro


    Unos turistas me preguntaban por qué las prostitutas en Panamá son colombianas, venezolanas y cubanas. La respuesta es sencilla. Son países con mujeres atractivas que han cometido serios errores históricos en su economía. Y Panamá ha sabido aprovecharse de ello, y no solo en el mundo de la prostitución. Los errores de las dirigencias de Colombia y Venezuela han sido la ganancia de Panamá. Maduro puede que se vaya, en un mes, en un año, o en 10 pero tarde o temprano se va. Y no sabemos el escenario que puede ser una Venezuela post maduro. Puede ser tipo Rumania, donde el Chavismo y los militares controlan el Estado, aunque dejando que la oposición pueda compartir el poder; puede ser como Irak, el gobierno totalmente en manos de la oposición y los remanentes del chavismo en la guerrilla. O peor, tipo Libia, en la cual el país queda en manos de facciones armadas por un buen rato.

    El problema es que aunque no nos guste y lo neguemos, Panamá se ha beneficiado enormemente de los errores del chavismo tardío y del madurismo.

    Dependiendo qué pase en la Venezuela post Maduro y cuánto dure el período de transición, en algún momento la comunidad venezolana que vive en Panamá va a querer regresar a su país. Algunos lo harán inmediatamente, otros de manera gradual, dependiendo de cómo sea la Venezuela post Maduro. Muchas personas piensan que los venezolanos son inmigrantes y que no van a regresar, pero ellos son más bien exiliados y refugiados, eso explica sus problemas de adaptación, y es muy probable que solo aquellos que tengan negocios muy prósperos en Panamá no quieran regresar a su tierra.

    Este regreso gradual de los venezolanos a su tierra va a tener un efecto en la economía panameña. Los panameños nos hemos creado una reputación de xenofóbicos y legalmente a los venezolanos que tienen hijos en Panamá, se les cierran muchas puertas en las carreras profesionales, muchos de ellos ya están en edad universitaria, sus opciones son nacionalizarse o irse a un tercer país. Probablemente muchos decidan regresar a su país. Otros profesionales venezolanos están subempleados, odontólogas trabajando de vendedoras, abogados manejando restaurantes, contadoras de meseras y el proteccionismo laboral del panameño, del que el gobierno Panameñista es fiel defensor, hace duro que esos profesionales puedan desempeñar las carreras para las cuales se prepararon, así que la opción va a ser nacionalizarse o regresar a su país tarde o temprano. Si esta opción está abierta lo van a hacer.

    Hasta los empresarios venezolanos exitosos saben que Venezuela tiene un mercado potencial mucho más grande que el panameño. Así que muchos regresarán a su país o vivirán a caballo entre Panamá y Venezuela.

    Ahora bien, ¿qué efecto puede tener esto con respecto a la economía Panameña? Veamos.

    1. El mercado inmobiliario se va a deprimir más.

    La sobre oferta de los últimos años, la subida de las tasas de intereses hipotecarios, de por sí hacen que los precios de las viviendas caigan, y se vendan menos. Los precios de las viviendas deben bajar. Si muchos venezolanos quieren regresar a su país, probablemente vendan sus viviendas con pérdidas pero que igual les permiten comprar bienes en la deprimida Venezuela a bajo costo. Esto va a poner muchas viviendas a bajo costo en el mercado. Quien posea a ahorros se va beneficiar enormemente, pero está claro que la sobre oferta de viviendas va a hacer que los precios caigan y va a bajar la industria de la construcción de nuevas viviendas destinadas a grupos altos o medios. Lo mismo le va a suceder a los alquileres de habitaciones o cuartos o de locales comerciales.

    1. Las escuelas privadas van a sufrir.

    Muchas escuelas y universidades privadas estaban en rojo, y la emigración venezolana permitió que sus hijos sacaran del rojo a estas escuelas y universidades, las cuales poco a poco pueden volver al rojo si no encuentran nuevos clientes.

    1. Los depósitos se van a retirar.

    Poco a poco el dinero de muchos depósitos bancarios regresará a Venezuela. El bolívar siempre ha sido inestable; inclusive antes de Chávez, la inflación promedio era del 30% anual lo que hacía necesario tener depósitos en divisas en el extranjero si se quería ahorrar a largo plazo, así que los depósitos no regresarán a Venezuela en masa, pero el estado de depresión de la economía venezolana será tal que quien tenga ahorros en el extranjero podrá usarlos para adquirir bienes raíces baratos en Venezuela. Así que los depósitos pueden bajar de todas maneras.

    En general, todo el sector privado se beneficia de la inmigración venezolana. Es cierto que aumentan la competencia por trabajos o negocios, pero por otro lado un inmigrante necesita alimentar a sus hijos, educarlos, pagar hospedaje o comprar casa, comprar ropa, alimentos, muebles; en otras palabras, probablemente ocupe un puesto de trabajo pero crea muchos más en otros lugares.

    Ahora el regreso de estas personas y sus dineros hacia sus países va a tener un efecto negativo en la economía nacional si no buscamos una fuente de ingresos alternativa. Y por lo que veo eso queda para el próximo gobierno.

  • ¿Cuál debate?

    El Panel de los candidatos, mal llamado debate porque más bien fue una entrevista colectiva donde los candidatos no debatieron propuestas sino que presentaron sus respuestas a preguntas concretas hechas por los periodistas. Pero no debatieron las propuestas entre ellos. Era un panel y no un debate.

    Este es el formato blando del Tribunal Electoral Actual, que en su afán de eliminar las campañas sucias que ofenden a los ciudadanos, ahora las campañas son tan limpias que aburren al ciudadano. El debate lo gana no el virtuoso, sino Juan Jované los ganaría todos, sino el que no mete la pata y da seguridad. El que juega para no perder. Los que necesitan debatir para ganar votos no ganan nada con ese formato de “debates”. Pero a otros candidatos los ayuda bastante.

    Los políticos juegan para no perder, no para ganar. Y eso se vio en el debate de ayer. Todos, con las probables excepciones de Lombana y Genaro López, jugaron a lo seguro.

    El resultado es más o menos el mismo. No habrá cambios significativos en Salud, Educación, en la Caja de Seguro Social y en la política agraria. Será más de lo mismo; se le va a tirar más dinero al sistema sin cambiarlo, “solo que esta vez sí funcionará”. Más regulaciones de precios, más burocracia. ¿Qué puede salir mal?

    Y en el agro, mejor ir para atrás, a la substitución de importaciones, a la autarquía. Porque eso sí va a resolver el problema de los productores panameños aunque no el problema de los consumidores o el de la fábrica de pobres que es el trabajo agrario. Yo pensaba que los políticos trabajan para los consumidores y no para los productores, pero me equivoco. Los consumidores votan, pero los productores hacen donaciones de campaña y trancan calles. Claro que “la culpa es de los intermediarios y de AUPSA”. Dar un giro de 180 grados a la política agraria y tratar de imitar a Nueva Zelanda, ver temas como derechos de propiedad sobre la tierra están totalmente fuera del radar. Sólo Nito trató el tema de la OCDE y la Unión Europea. Para los demás este tema no existe. Y Genaro era de esperarse, trataría de imponer una Ley de Precios Justos a la venezolana, ¿qué rayos puede salir mal?

    En otras palabras, parece que gane quien gane en el 2019, el país va a seguir en la misma línea de Martinelli y Varela, de tirarle dinero de deuda a los problemas a ver si se resuelven solos, de volver a las protecciones agrarias y controles de precios para que en el agro todo siga como está.

    El problema es que cada vez hay menos dinero que tirarle a los problemas. Como descubre Varela, las recaudaciones de ingresos caen. Cuando la economía está bien, se pagan impuestos con los ingresos, pero si estos ingresos bajan, los ingresos fiscales caen también. Pero casi todos los políticos ayer parecen no darse cuenta de esto. Prefieren mantener la fachada de que Panamá es un país rico por magia y que siempre van a tener dinero que tirarle a los problemas. Y si realmente creen esto, nos vamos a estrellar y duro.

    El aburrimiento me mata. Porque en este caso el aburrimiento es resultado de evitar tratar de decir las cosas por su nombre, y eso nos va a matar a todos.

     

  • Llega el Año del Hidalgo

    En México hay un dicho que se puede aplicar al final de gobierno de cada período en toda Latino América, “este es el Año del Hidalgo, bien pendejo es quien deje algo”. El Año del Hidalgo es una institución política en México y también en Panamá. Es el último año de un período de gobierno, donde los funcionarios descubren, como en la canción de Wilfrido Vargas, el poco tiempo que les queda como funcionarios y comienzan “coge aquí, coge allá, coge allá, coge aquí, coge aquí, coge allá”.

    Ese es el año del Hidalgo en pocas palabras. Como nuestras sociedades de herencia colonial ven el servicio público como una manera de avanzar socialmente, servirse personalmente del servicio público es perfectamente aceptable. Y por supuesto, la tolerancia social hacia esto, se traduce en un Ministerio Público poco propenso a investigar y a un Órgano Judicial poco propenso a sancionar. Al no haber incentivos para no ser corrupto, muchos eligen serlo. Uno de los detalles que los estatistas de izquierda y derecha suelen olvidarse es que los servidores públicos son seres humanos con sus propias motivaciones personales más allá del servicio público, sólo que éstas, como ha demostrado la economía del “Public Choice”, canalizan sus motivos de manera distinta que los ciudadanos particulares en la empresa privada.

    Una de las tentaciones de todo servidor público es la de perpetuarse en el cargo; los panameños sabiamente la hemos limitado en el Ejecutivo mediante la figura de la no reelección presidencial. Esto limita esta tentación no sólo en el Presidente de la República, sino en muchos funcionarios con mando y jurisdicción que saben que no van seguir gozando de las mieles del poder después de 5 años.

    El problema es que esto si bien evita el mal mayor, nos deja el mal menor. El Año del Hidalgo o sea saber que te vas, así que no vas a dejar ni el papel higiénico de los baños al siguiente gobierno. Y tratar de rebuscarse como sea y donde sea. Si tienes que entregar la economía del país al FMI para lograr préstamos de último minuto que te puedas gastar antes de las elecciones tratando de no hacer lo que no hiciste en cinco años, lo vas a hacer. Si te tienes que pelear con los gringos mirando al otro lado en los movimientos raros en la frontera, lo vas a hacer. Si vas a tratar de gastarte todo el presupuesto del estado antes de Julio para no dejarle nada al siguiente gobierno, lo vas a hacer. Lo que importa es que los tuyos coman antes de las elecciones. Y como el pez se pudre por la cabeza, los funcionarios menores, que saben que sus puestos van a estar en juego la segunda mitad del año porque el partido que viene va a querer nombrar a su gente, a coger aquí y allá o a pedir coimas y a hacer favores. Porque saben que fuera de la planilla hace más frío y tienen que guardar para el invierno.

    Los diputados son otra historia. No hay límites a la reelección de los mismos, y estos han sabido vender sus votos a los ejecutivos de turno a cambio de tener suficiente grasa clientelista con las cuales mantener sus maquinarias electoreras andando. Hay un movimiento de bases por la no reelección de los diputados. Simpatizo con el mismo. Los malos diputados no deben ser premiados con la reelección; sin embargo, la cultura del clientelismo es demasiado fuerte. Para el votante promedio, un buen diputado es el que trae gasto clientelista a sus comunidades, aunque su papel para el común de la nación sea funesto. Una de las medidas propuestas sería reformar la Constitución para limitar la no-reelección de los diputados. No es mala idea, hay diputados que prácticamente han vivido toda su vida de la planilla. Lo malo es que limitarla a un solo período como sucede en el ejecutivo, trasladaría el efecto del Año del Hidalgo a la Asamblea de Honorables Diputados. Si negocian todo ahora mismo, se pueden imaginar lo que llegarían a negociar si saben que tienen que ir de todas maneras y los votantes no los pueden castigar con la no-reelección o premiarlos con la reelección. De hecho, el debate sobre la penalización de la evasión fiscal dejó claro que los diputados con menos oportunidad de reelegirse eran los más dispuestos a aceptar los argumentos del gobierno. El Año del Hidalgo es una realidad.

  • Cuba en el continente después del Vizconde de Bragelonne

    A 60 años de la jornada “gloriosa” del 1º de enero de 1959, cuando a Cuba le llegó la noche, creo que sigue existiendo una confusión peligrosa respecto a las razones que determinaron por qué  hizo irrupción Isis, cuando esperábamos a Horus. No creo que nadie pueda ofenderse si me refiero a lo que podría considerar la visión casi universal de lo que era Cuba en 1958. Según la “sabiduría ortodoxa”, que tiene mucho de “doxa” y poco de “ortho”, Cuba era el burdel de Estados Unidos. Allí pululaban los gángsters y la mafia americana que, con George Raft a la cabeza, controlaba gran parte de lo que se suponía era un garito universal. Según la propaganda de izquierda, con esa máquina de la mentira en nombre de la virtud, el presidente Fulgencio Batista y Zaldívar había matado a unos 20.000 idealistas, seguidores del Quijote del Plata, el “Che” Guevara.

    No menos importante era la imagen de que Cuba era el paradigma de la mala distribución de la riqueza en América, donde se confirmaba el dictum de Marx de que los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y por supuesto imperaba el racismo más absoluto, donde los “negros” no tenían cabida en una sociedad a la que habían contribuido con su música y su ritmo. Por supuesto, en medio de la confusión resonaba igualmente la corrupción del gobierno de Batista, que podría decir tristemente que no la había inventado él. Esto, que he llamado la “sabiduría ortodoxa”, reinaba igualmente en el Departamento de Estado de Estados Unidos en manos de Roy Rubbotton y Sol Linowitz. Al respecto, el embajador en La Habana, Earl T. Smith, intentaba infructuosamente transmitir la realidad imperante en el denominado “Movimiento 26 de Julio”, pero como dice el refrán “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así, en tiempos de la administración conservadora de IKE (I don’t like), Estados Unidos le quitó el apoyo a Batista y Ikesenhower le pidió a Batista que se fuera y dejara entrar a Fiel en La Habana.

    En su libro El Cuarto Piso, Earl T. Smith escribió: “Si pudiera conseguir un jurado de doce personas imparciales, estaría dispuesto a apostar cien mil dólares a que puedo convencer a todos los miembros del jurado antes de 24 horas de que el movimiento de Castro está infiltrado y dominado por los comunistas.” Decididamente, los políticos americanos habían pasado a desconocer a los dictadores de izquierda y Castro fue la primera oportunidad de esa política. Yo no voy a dejar de reconocer que la historia política de Cuba, a partir de la independencia de 1902, cuando Estados Unidos terminó la primera intervención, deja mucho que desear. También sería falaz intentar desconocer que había burdeles en La Habana, pero en cuanto al juego, podría decir que en el casino de Mar del Plata hay ciertamente más ruletas que las que hubo en todos los casinos de La Habana.

    Tampoco voy a decir que en Cuba todo el mundo era rico y que no había ricos y pobres o que los negros ocupaban en la sociedad el mismo lugar que los blancos. Pero sí voy a decir que nada de eso puede explicar ni la aparición de Fidel Castro, ni su larga permanencia. Y desconocer esta fea realidad es una nueva amenaza que se cierne sobre el continente, independientemente del eventual deceso de Castro, que fue seguido por Raúl hasta la fecha. Todo el mundo parece ignorar que el 4 de septiembre en 1933, en medio de la crisis económica mundial, algunos suboficiales al mando del sargento taquígrafo Fulgencio Batista dieron un golpe de estado a la plana mayor del ejército. Este golpe institucional, que rápidamente convirtió a los sargentos en generales y llevó a Batista al poder desde el campamento de Columbia hasta su elección como presidente constitucional (fraudulento) en 1940, fue en su momento aprobado y apoyado por la clase política cubana. Entre ellos, estaba precisamente el denominado Directorio Revolucionario: Carlos Prío Socarrás, Grau San Martín, Carlos Saladrigas, como el periodista Sergio Carbo, etc. Como escribiera alguna vez, los revolucionarios le habían concedido el poder a los sargentos.

    Batista llegó al poder con ciertas tendencias comunistas, influenciado por Mella. Pero en aquel entonces, aun cuando la Enmienda Platt, que autorizaba la intervención americana para imponer el orden y defender la propiedad privada no había sido derogada, Roosevelt se negaba a intervenir. No obstante tan pronto se produjo el golpe militar, Roosevelt envió a La Habana al acorazado Mississippi, el crucero Richmond y dos destructores. Batista parece que percibió el mensaje anticomunista enviado desde Washington y optó por los dólares, pues parece descreía de los rublos. En esa misma línea se encontraban los sargentos, ya generales, cuando se dio la segunda oportunidad y los Estados Unidos habían tomado en serio la derogación de la Enmienda Platt.

    Cuando más adelante los mismos sargentos-generales se dieron cuenta de que Estados Unidos le había quitado el apoyo a Batista, decidieron “acomodarse” con el régimen que viniese. Tanto más cuando los revolucionarios habían logrado traumatizar la vida cotidiana y la gente ya pensaba que cualquier cosa era mejor que Batista. Algunos datos históricos dan cuenta de la corrupción política que entonces imperaba en la isla de los sargentos. En primer lugar, se votaban los presupuestos para la lucha en la Sierra Maestra y los políticos los dividían con los militares. En consecuencia, mandaban al frente algunos hombres casi desarmados, que finalmente engrosaban las filas de las guerrillas.

    En Santiago de Cuba, se encontraba la base militar más importante después de la de Columbia, en La Habana. Fidel Castro fue a dialogar con el jefe de dicha base, y éste le rindió sus 5.000 hombres frente a menos de 300 guerrilleros, a cambio de su nominación como jefe del próximo “ejército revolucionario”. Por supuesto, los sargentos les vendían las armas a los revolucionarios, total daba lo mismo, viniese quien viniese la Isla “era de corcho y siempre flotaría”. El dicho popular daría cuenta de esta actitud: “aquí lo que hay es que no morirse, el muerto al hoyo y el vivo al pollo.”

    Poco antes de la caída, el “Che” Guevara atravesó con una columna de 200 hombres la provincia de Camaguey para dirigirse a la Sierra del Escambray, en las Villas. Camaguey es decididamente la pampa cubana, pero nadie lo vio pasar. Consecuencia, los sargentos le devolvieron el poder a los revolucionarios y Batista, conciente de esta realidad, escapaba con su séquito el 31 de diciembre de 1958, dejando a Cuba en la anarquía total.

    La explicación anterior es de la mayor importancia, los militares sargentos es la variable explicatoria del advenimiento de la noche. Todos los otros elementos no son más que causales adicionales secundarias, ya que Cuba, a pesar de la corrupción política, disfrutaba de un nivel de vida muy superior al resto de América Latina, con Argentina incluida. Corrupción e ignorancia asolaban a la tierra de Martí, pero en ello no era demasiado diferente del resto de América Latina, cuyos fracasos políticos sucesivos se sufren todavía. Y el relativo éxito económico de Cuba se debía fundamentalmente a que la corrupción política no había llegado al plano de lo ideológico y el sistema capitalista -con las deficiencias del caso- definía la relación económica con Estados Unidos, que era sustantiva.

    Llegado Fidel a La Habana, el 7 de enero de 1959, se convirtió rápidamente en el poder detrás del trono y el país se gobernaba por televisión a través de los invariablemente interminables discursos del “Comandante”. Las prevenciones de Smith fueron corroboradas en el primer discurso de Castro a su llegada a La Habana, después de haber hecho (a lo Mao Tse Tung) una gran marcha desde Oriente. Allí, por si había alguna duda, dijo y yo lo recuerdo, pues tuve la oportunidad de oírlo personalmente: “Nosotros estamos aquí no por el Pentágono, sino en contra del Pentágono” y dicho y hecho expulsó a la misión militar americana en la isla. No obstante, Estados Unidos todavía durante el gobierno de Eisenhower, decidió contemporizar con el régimen y mandó un nuevo embajador, el Sr. Bonsal. Castro, ni lento ni perezoso, lo hizo esperar seis horas, de plantón, antes de recibirlo finalmente en el palacio de gobierno.

    Todavía se piensa que Castro apeló a la Unión Soviética porque los Estados Unidos no lo apoyaban. Lo último que quería Fidel Castro era un acuerdo con Estados Unidos, aun cuando durante algún tiempo escondiera sus verdaderos designios, y decía que su revolución no era roja sino verde oliva. La sabiduría popular bautizó a su revolución de “melón”: verde por fuera y roja por dentro. Castro había llegado bajo el eslogan de restaurar la Constitución de 1940. Mis reservas respecto de dicha Constitución me las guardo por el momento, pero la misma disponía el llamado a elecciones, a lo que Castro respondió “para qué”. La realidad es que de haber habido elecciones en aquel momento, Castro podría haber obtenido más del 90% de los votos, con el mío en contra, desde luego.

    Pero la institucionalidad no era su objetivo y efectivamente el presidente Urrutia pasó a la historia con el apelativo de “cuchara” (ni pincha, ni corta). Al fin, al poco tiempo, Castro por televisión cambió la Constitución o el sistema presidencialista por uno supuestamente parlamentario, en el cual él sustituía a Miro Cardona como Primer Ministro, pero con facultades extraordinarias. Las decisiones en dirección al autoritarismo se sucedieron a pesar de que por algún tiempo la clase dirigente política, empresaria  y periodista seguía “esperanzada” contemplando la llegada de la revolución como una alborada. En este sentido, debo citar algunas palabras del “mea culpa” de Miguel Ángel Quevedo (el director de Bohemia), antes de suicidarse: “Para que los que puedan aprendan la lección… para que la prensa no sea más eco de la calle, sino un faro de orientación para esa calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyos frutos hemos visto que no podían ser más amargos.”

    Ya en 1961, los hechos eran evidentes y el rumbo estaba decidido cuando el propio Fidel Castro reconociera públicamente que toda su vida había sido marxista-leninista. La política americana intentó un cambio y finalmente se planeó la fracasada invasión de la Bahía de Cochinos. Pero el Diablo metió la cola, y en las elecciones de 1960 ganó John Fitzgerald Kennedy, cuya visión del mundo se oponía ya a la tradicional de las instituciones americanas. Así, en su discurso famoso en América Latina, que según tengo entendido proviene de las palabras de Mussolini, dijo: “no preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país.” Con esas palabras revertía la doctrina de los Founding Fathers, según la cual la razón de ser del gobierno es la defensa de los derechos individuales (rule of law) y no la razón de Estado. Este período fue gráficamente calificado por Paul Jhonson con el sugestivo título de El intento de suicidio americano.

    El resultado de la incursión de “Camelot” en la Casa Blanca fue la traición de Bahía de Cochinos y, dos años más tarde, lo que he denominado el intercambio de misiles por caimanes. Así, se decidió el destino deplorable y siniestro de Cuba y la Nueva Frontera había extendido la frontera soviética al continente. La guerrilla entrenada y financiada en La Habana asolaba al continente, pero allí, a diferencia de Cuba, los “ideales” del resentimiento guevarista fueron derrotados. Los actos de terrorismo se multiplicaron, particularmente a partir del año 1973, pero hoy sólo se recuerda el “terrorismo de Estado”, que mal que nos pese nos salvó al menos por algún tiempo del destino manifiesto comunista. Por supuesto que en esta observación me llamarán torturador, pues la izquierda se ha adueñado de la ética política.

    Lamentablemente Estados Unidos sigue ignorando lo que ha sido el principio de los Founding Fathers respecto a la viabilidad de la democracia. Ese principio es el temor a la opresión de las mayorías en ausencia del rule of law, es decir, los límites al poder político y el respeto a los derechos individuales. Así, el sufragio universal ha dado rienda suelta a la demagogia en nombre de la democracia, Babeuf está de vuelta en “Occidente” y la conspiración de los iguales encuentra su legitimidad en la desigual distribución de la riqueza.

    Al olvidar aquel principio, la política americana hacia nuestro continente parte de un supuesto falso que es que el sufragio universal per se y consecuentemente  la ausencia de militares en los gobiernos demostraría la vigencia de los valores de la libertad. Ignora, así, que en la mayor parte de nuestros países se desconoce la esencia misma del rule of law y peor aun, que en ellos el antiyanquismo determina la victoria en las urnas.

    Al mismo tiempo, la política seguida con Cuba ignora el principio de Maquiavelo respecto a que el que no va a usar la daga no debe mostrar la empuñadura. Ese principio fue seguido por Teddy Roosevelt cuando dijera “speak soft and carry a big stick”. Pues bien, el embargo y así como las expresiones respecto a la falta de libertad en Cuba constituyen la antítesis de los anteriores principios y de hecho convirtieron a Fidel Castro en el David que ha vencido al Goliat del imperialismo. Esta realidad empaña la imagen real de Estados Unidos en el continente y yo diría que en el mundo. Se olvida, entonces, que la libertad que se disfruta en Occidente se ha debido, indudablemente, a la presencia de Estados Unidos en el mundo.

    La revolución cubana hoy no es el mayor peligro en el continente, pero su persistencia es un símbolo del antiimperialismo prevaleciente, tras el cual se esconde la presencia del marxismo en América, aun después de la caída del Muro de Berlín. Es indudable que el peligro cruzó el Caribe y se trasladó a la República Bolivariana. Así, vemos los pasos sucesivos de Chávez, seguidos por Maduro que continúa  sin prisa pero sin pausa la evolución de la revolución cubana. El enfrentamiento con Colombia trasciende lo nacional y es, en el fondo, expresión de la lucha ideológica de la cual Maduro es hoy la mano derecha de Raúl y en acuerdo con Obama.

    En tanto que los militares argentinos que con sus errores y excesos ganaron la guerra subversiva, son presa del fanatismo por los derechos humanos y se ignora paladinamente la violación pertinaz de los mismos en Cuba.  Existe hoy una preocupación en el mundo por la situación de Venezuela, pero se sigue ignorando la dictadura cubana. No obstante con respecto a Venezuela se persiste en la necesidad del diálogo con Maduro y se teme la invasión americana y así igualmente se olvida que la libertad en Santo Domingo se debió a que Johnson envió los marines y en Panamá a la preocupación americana por el canal

    Es evidente que la lucha ideológica permanece en el mundo legitimada ahora en algunos países por el sufragio universal. Por favor no ignoremos los crímenes de Fidel Castro a su llegada la Habana con la colaboración del Che Guevara como jefe de la prisión política de la Cabaña trasladada después al Castillo del Príncipe. Y recordemos las palabras de Martí: “Ver cometer un crimen en calma es cometerlo”. Y el hambre en Cuba no se debió al embargo americano sino a la decisión de Fidel Castro de nacionalizar toda la propiedad privada a su llegada a La Habana. No olvidemos que a 90 millas de la Florida pervive el régimen más criminal que América Latina padeciera y que ahora se intenta imponer en Venezuela.

  • La Enfermedad Holandesa y su Cura Noruega.

    Tener un recurso natural valioso es una maldición. Los países pueden de hecho volverse locos, imaginarse que son ricos y terminar pobres. El caso más reciente es Venezuela. Un país se imagina rico, expande los gastos sociales a niveles que generan dependencia, expande el gasto público corriente en planilla, se lanza a hacer inversiones no viables, deja de controlar la corrupción porque donde el dinero parece sobrar no vale la pena gastar esfuerzos controlándola.

    Donde hay una fuente de ingresos tan grande, las personas aspiran a trabajar en esa industria, dejando sin talento a otras industrias, los políticos se dedican a ver cómo hacen que el estado viva de esta industria así que descuidan el marco institucional que hace que otras industrias prosperen. Y como el estado tienen una fuente de ingresos que viene de una sola industria, no tiene que preocuparse por el bienestar de las demás industrias y de paso por el bienestar del resto de la sociedad. Los países que tienen economías extractivas generalmente no son democráticos. La calidad de las instituciones democráticas se debilita. Eso le pasó a Venezuela, a la naciente democracia Rusa, a las monarquías teocráticas de Arabia. Y todas las economías extractivas tienen un problema serio cuando los precios internacionales del producto maravilloso fluctúan. Y todo el sistema se viene abajo.

    La enfermedad holandesa es un mal económico real, el hecho de que en todo el debate sobre Venezuela no se mencione, refleja lo alejado que están nuestros medios del pensamiento económico moderno. Consiste en que en una economía que tiene una desproporcionada fuente de ingresos extranjeros, usualmente mediante la explotación de un solo recurso natural, ve como el sector manufacturero o la agricultura decaen comparativamente.  Aunque la enfermedad holandesa también puede ser provocada por la ayuda extranjera o por un aumento de la inversión extranjera directa.

    La explotación de un recurso como el petróleo en el caso de Venezuela, hace que los recursos humanos se concentren en esa área, así como la atención de los políticos; y esto lleva a una des-industrialización de las industrias manufactureras o agro-industriales. Al final sale más barato importar cosas que producirlas. Y cuando los precios del petróleo caen, todo se viene abajo. Eso sin contar cómo las expropiaciones, los controles de precios y salarios agravaron aún más la decadencia de estos sectores versus el recurso natural favorecido.

    La enfermedad holandesa afectó a otros países vecinos como Gran Bretaña y Noruega. Sólo Noruega se libró de la enfermedad Holandesa. ¿Cómo lo hizo?

    Muy sencillo…. “capitalismo de estado”. Noruega tiene una empresa mixta de petróleo, de mayoría de acciones estatales pero Noruega se puso un tope a la producción de petróleo por año, para evitar que durante una bonanza el petróleo se sobre-produzca y luego cuando el precio caiga, la economía no encuentre los recursos del petróleo a la cual se acostumbró. Noruega creó un enorme fondo soberano de ahorros con las ganancias del petróleo, en lugar de inyectarlas directamente a la economía como hicieron casi todos los países. Este fondo soberano, en lugar de estar en un banco ganando intereses bajísimos, se invierte en acciones en todo el mundo. Noruega ejerce, al igual que China, un capitalismo de estado.

    Y esa es la lección que Panamá debería aprender para lidiar con los problemas de qué hacer con los fondos de la ACP y con las jubilaciones de la gente. En 1967 Noruega estableció un Fondo de Pensiones globales, a la cual van a parar los ingresos de las participaciones accionaria de las empresas estatales, los impuestos de las empresas privadas y las licencias de exploración. Aunque se llama fondo de pensiones, los fondos de los mismos no provienen de pensiones, pero su disposición sí.

    A cada ciudadano noruego le toca proporcionalmente un porcentaje de los ingresos producidos por el rendimiento de las inversiones e intereses de este fondo en materia de pensiones como si fueran un ahorro personal por ciudadano. Cada ciudadano noruego tiene 192 mil dólares en el fondo. Claro que una porción importante del fondo es ahorro nacional, del cual solo se puede sacar para el presupuesto del gobierno un pequeño porcentaje en emergencias mediante actos del parlamento.

    El 40% del fondo se invierte en el mercado internacional de valores. El fondo Noruego es uno de los mayores holdings accionistas del mundo, y el mayor de Europa. Tiene la capacidad de influir en gobiernos corporativos como Facebook o Google. Al mismo tiempo Noruega estableció un Fondo de Pensiones Noruego distinto. Este funciona como un fondo de seguros nacional. Y solo invierte dentro de Noruega.

    Esta política Noruega tiene tres grandes ventajas.

    1. Previene la enfermedad holandesa, evitando que los fondos de una bonanza del petróleo distorsionen la economía. Se evita ser otra Venezuela.
    2. Hace a los ciudadanos conscientes de que el recurso natural es suyo. En lugar de recibir subsidios clientelistas del gobierno, los aportes de los recursos naturales llegan a cada ciudadano en forma de dividendos.
    3. Da un respaldo financiero a la soberanía nacional resguardándolo de los vaivenes del mercado internacional.

    Panamá debe considerar algo así con respecto al Canal de Panamá en lugar de hacerlo nuestra PDVSA.