Categoría: Opinión

  • ¿Igualdad a la fuerza?

    Nada de malo tiene que luchemos por una igualdad entre humanos, salvo… dependiendo qué entendemos por “igualdad”. En sentido sarcástico: ¿Acaso igualdad de estatura, hermosura, inteligencia, coraje, iniciativa, y así? ¿Cree el lector que planteo lo absurdo? Pues sepan que algunos aspirantes a la presidencia de los EE. UU., tal como Kamala Harris, está prometiendo obligar a empresas con más de 100 empleados a divulgar sus planillas y salarios a la Comisión de Igualdad de Oportunidad de Empleo, y quien no pague lo que crea la oficina que sea un salario adecuado será sancionado con multas. Otras autoridades quieren resarcir económicamente a los descendientes de los esclavos, a las víctimas de racismo, sexismo, homofobia y quien sabe qué otra reparación se les ocurra. ¡Por supuesto que no buscan igualdad!, sino votos y algo más… Buscan paliar la envidia que queda expuesta ante las desigualdades del mundo, reales o imaginadas.

    Día a día aumenta la cantidad de personas que piensan que la función de gobierno es la de lograr una igualdad ciudadana; el problema surge cuando no definen bien la clase de igualdad que buscan. Una cosa es igualdad ante la ley; que poco se cumpla es otra cosa. Pero no sólo es igualdad ante cualquier ley, sino una ley buena y justa, dado que a través de la historia mucho se ha prostituido la ley para beneficiar a unos en detrimento de otros.

    Sin embargo, es poco común ver a quienes aspiran a puestos de autoridad prometer que van a defender libertades, tales como las de tránsito, expresión y propiedad; derechos que van en mengua, dado que cada día se pretende usar al estado para imponer falsas igualdades a través de la intervención centralizada. ¿Será que no saben a qué condujo eso en países que adoptaron el totalitarismo? Desafortunadamente,  muy a menudo por encima del saber están la envidia y los odios.

    Y, hasta la malísima constitución panameña da sus primeros pasos estableciendo el derecho a la propiedad. Desgraciadamente luego se contradice y vulnera dichos derechos; tal como ocurre en su Título X cuando dice que el gobierno puede intervenir en toda clase de empresa para que se cumpla en ésta, la “justicia social”. Lástima que por ningún lado se define el concepto, lo cual crea la discrecionalidad autoritaria. No más tenemos que elegir a un socialista exuberante y veremos lo que creen es la “justicia social”. Ilústrense con el Artículo 284.

    ¿Cómo es que tantos catedráticos universitarios resienten el sistema capitalista basado en los derechos de propiedad? La respuesta puede ser tan simple como el resentimiento de ver que otros sin cátedras y con sólo un “Despacito” logren más ingresos y prestigio.

    Otros resienten las responsabilidades que vienen apareadas con la libertad y la necesidad de producir o sufrir. El problema está en ver a nuestro alrededor a personas económicamente exitosas que despiertan envidias. Pero poco ven que el estado no es la manera de migrar hacia la riqueza; sea ésta económica, espiritual o de otra índole. Más aún, delegar estas cosas al estado lo agrava todo.

    Otros denuncian al “capitalismo” como fuente de desigualdad. Pero… ¿acaso lo que tenemos en Panamá es “capitalismo”? Lo que practicamos es un guacho de clientelismo, socialismo, una pizca de capitalismo, corrupción, y otros ismos.

    La realidad es que en el mundo evolutivo de hoy la intermediación estatal a cargo de politicastros termina con más desigualdad; mientras que la criptoanarquía nos deja como único camino la responsabilidad de ser libres.

  • Un documental obligatorio para ver. EL Chavismo, la Peste del Siglo XXI

    Ayer vi “El Chavismo, la Peste del Siglo XXI”, cortesía de la Fundación Libertad que me invitó.

    El documental narra, con la presencia de personajes de la vida venezolana, y comentaristas internacionales cercanos al liberalismo y la socialdemocracia, el ascenso y destrucción del socialismo del SIGLO XXI. Las imbecilidades de la clase política venezolana del punto fijismo, la personalidad destructiva de Hugo Chávez y su entorno, el oportunismo de los cubanos, rusos, y chinos, la ignorancia del venezolano promedio que busca un vínculo emocional con los políticos en lugar de buscar un vínculo racional con sus políticas. El divorcio entre lo que los gobernantes dicen hacer y lo que realmente hacen. Todo se desemboca en un coctel explosivo.

    Chávez se lanzó desde el principio a un proyecto golpista en un país que desde 1830 hasta el punto fijo, solo había sido gobernado directamente o tras bambalinas por militares, y donde había resentimiento institucional porque los militares habían perdido en manos de los políticos civiles el control de la sociedad que habían tenido desde 1830 hasta 1958, donde se inauguró una era de bipartidismo entre socialcristianos, El COPEI y socialdemócratas, los ADECO.

    Durante este período de gobiernos civiles democráticos, se cometieron varios errores garrafales. El Populismo petrolero, que hizo al país creerse que era más rico y democrático de lo que realmente era. El resultado es que entre los empresarios se instauró el rentismo mercantilista, en el pueblo el rentismo clientelista y en los políticos la corrupción. El país se imaginó que el boom petrolero de los sesentas iba a durar para siempre. Y la clase política aparte de esto desarrollaría dos errores garrafales que harían peor las cosas. La primera, la reelección, que impediría relevos generacionales. La segunda el personalismo a ultranza, donde los odios personales les impide tomar medidas por el bien de país. Por ejemplo, tras un sangriento golpe de estado fallido por el cual Hugo Chávez debió haber sido encarcelado con la pena máxima y erradicado de la vida política. En su lugar, Rafael Caldera, por odio a Carlos Andrés Perez, no solo lo liberó, sino que le permitió correr para presidente y ganar las elecciones. El enorme carisma de Chávez no oculta que era una persona obsesionada por el poder, dispuesta a decirles a las personas lo que le convenía y querían oír en el momento, que tenía un menjurje ideológico en el cerebro, mezcla de pindin marxismo, cristianismo, animismo, y todos los resentimientos de la sociedad latinoamericana. EL resultado solo podía ser destrucción.

    Claro que mientras el precio del petróleo fue alto, su socialismo de commodities pareció funcionar. Se hicieron programas sociales, se subsidiaron movimientos afines por todo el mundo, se compraron billones de dólares en armas rusas, mientras se cerraban medios, expropiaban empresas, se erosionaban las libertades democráticas, y el estado de derecho. Luego pasaron tres cosas, los estudiantes se alzaron, y el precio del petróleo empezó a caer, y Chávez se murió de Cáncer, dejando el muerto a Maduro. Y por supuesto, está el narcotráfico.

    Cuando veas a Venezuela arder, pon tus barbas panameñas en remojo.

    No somos inmunes a los males de la Venezuela del período de 40 años entre 1958 y 1998. Háganle al país un favor, aquí les dejamos  el documental en YouTube, mírenlo y compártanlo.

  • Los vicios de la acreditación

    Acreditación puede referirse a aquello que merece crédito, consideración o reconocimiento. En sentido simple, la acreditación no es más que un documento que brinda testimonio de algo; tal como el haber pasado por una universidad, aunque poco haya calado en proceso. Pero, como bien señalan algunos, “como uno de tantos tentáculos gubernamentales, la acreditación no es más que un proceso de colonización y control”. Y, precisamente, una de las conclusiones de un estudio llevado a cabo por Goethals Consulting Corp., y patrocinado por la embajada británica en Panamá, sentenció que el MEDUCA se preocupa mucho más en acreditar los claustros educativos que en lograr resultados acreditables.

    Procurar acreditación no es igual que procurar educación. Si el MEDUCA se dedicara a acreditar los resultados, otro gallo cantaría en los predios educativos y en el país. Y lo mismo ocurre con los educadores, incluso aquellos que estando acreditados no educan. Se paga por la acreditación y no por la capacitación. Según parece, el educar con resultados da pereza; mientras que acreditar es fácil, y terminas con un pergamino que puedes colgar en una pared o que sirve para que el MEDUCA te aumente el salario, sin que tengas que mejora la forma de educar.

    Hoy día, en que la información anda suelta por las redes cibernéticas, la acreditación pierde sentido y surge la necesidad de nuevas formas de dar crédito y confiabilidad. Desafortunadamente los gobiernos aún siguen siendo la principal barrera evolutiva en su trastocado intento y objetivo de acreditar aquello que mucho mejor acredita el mercado. El problema es que los gobiernos o sus gobernantes, esos que “prosperan” en aquello que bien apodó el presidente Trump de los EE. UU. como “the swamp”, que traduce bien a barrizal o estercolero político, poco gustan delegar a la actividad ciudadana o mercado y mucho colocar allí dónde pueden alcanzar.

    Si verdaderamente queremos salir del lodazal de nuestro fatídico sistema educativo gubernamental, y aún el privado, en buena medida viciado por una intervención gubernamental, ya va siendo hora de admitir que no se trata de nuevos parches sino de cambios radicales. Uno de esos cambios radicales es el de tratar la educación como tratamos a otros servicios y productos del mercado que se basan en resultados y no en acreditaciones clientelistas.

    Pero los estereotipos contrarios a la acumulación de riqueza económica bien lograda desatienden la realidad que existe en esos agentes cuya éxito económico y divergencia con el estercolero les permite abrir nuevas trochas de desarrollo. Como bien lo decía Ayn Rand al hablar de la creación de riqueza, que la creación de nuevas sociedades se logra mejor por los caminos descentralizados. Esto no quiere decir que se trata de anarquía, ya que los liberales definitivamente no somos anárquicos; lo que creemos es en aquello de “es buen culantro, pero no tanto…” simplemente reemplacen “culantro” por “gobierno”.

    En fin, no es sólo asunto de acreditación para lograr empleos, sino de la creación de actividades productivas con valor agregado para toda la humanidad. No es asunto de acreditación sino de creación; esa que poco se encuentra en estancos aposentos de gobiernos desmedidos.

  • El fenómeno del licenciamiento

    En esencia, el licenciamiento es la pervertida estrategia diseñada para intervenir desde el poder central improductivo, en la actividad y producción económica de los sectores productivos, dejando por fuera a los sectores improductivos; precisamente porque son “improductivos”. Y al poner “improductivo” entre comillas, lo hago con el propósito de referirme a esos sectores que no le representan ingresos ladinos al rey y a los compinches del rey.

    Buen ejemplo de un licenciamiento pérfido es aquel licenciamiento diseñado para excluir los precios competitivos más bajos y así aumentar los ingresos de los grupos privilegiados a través de esquemas de clientelismo parásito; a la vez que logran más ingresos fiscales para alimentar al estado obeso y desmedido.

    En los EE. UU. está el caso de una persona que invitó a otra para hacerle las uñas, y escogió a propósito hacerlo frente a las oficinas de la agencia de cosmetología de la ciudad, en dónde fue arrestado por cometer el horrendo crimen de hacerle las uñas sin licencia. ¿Desde cuándo y cómo es que instauramos gobiernos para evitar que los ciudadanos pudiesen ganarse la vida? Si fuese el caso, todos los vendedores ambulantes en nuestras calles deberían ser arrestados y multados. No se hace porque no es posible hacerlo; y no por falta de ganas de hacerlo.

    El caso de las manicures es obvio, pero hay una inmensa cantidad de otros casos en dónde no es tan obvio y absurdo. La realidad es que el acto de licenciamiento en Panamá nos llegó cuando aramos la finca del rey de España conocida como Castilla de Oro. Nadie podía llevar a cabo comercio dentro de la finca del rey si éste no le daba licencia para ello. Pero, de inmediato surgió el mercado informal, particularmente en los arrabales fuera de la ciudad amurallada de San Felipe; lo cual llevó a la creación de una ley que prohibía a los negros la buhonería. Hoy día nada ha cambiado sino los nombres. Tenemos el taxi pirata que funciona si la licencia que ahora llamamos “cupo”; y nadie sabe el propósito del cupo; salvo el de la coima, que si no se paga no se obtiene el cupo. A nadie que le he preguntado la razón del cupo me contesta que tendría motivos de seguridad.

    La realidad es que la licencia gubernamental que supone ser para protegernos no hace tal cosa, y más bien es el instrumento de una estafa. Es algo análogo a los controles que dificultan o entorpecen a los ciudadanos probos la tenencia y porte de armas de fuego para su defensa. Las autoridades alegan que nos están protegiendo, lo cual es falso; entre otras razones, porque las autoridades y sus policías no tienen el don de la ubicuidad y en la mayoría de los casos llegan a la escena del crimen luego que los malhechores se han ido. ¿Se imagina usted que hiera o mate a un asaltante con un arma sin licencia? Quien estaría en aprietos es quien usa su derecho inalienable de defender su vida o propiedad. En el fondo se trata de gobiernos que temen a los ciudadanos probos. O, gobiernos que tienen negocios de contrabando de armas y quieren aumentar los precios de las mismas.

    El incentivo natural del ciudadano que busca ser retribuido por su servicio es la ganancia lograda en virtud de un buen producto o servicio dado con atención y esmero. La pregunta es si ¿acaso el licenciamiento gubernamental agrega algo sustantivo a ello? O lo podemos ver por otro lado; el que estemos acostumbrando a la población a depender de una inexistente o ineficaz protección gubernamental, mientras que vamos perdiendo nuestra capacidad crítica. Algo así como: “No, yo no necesito protegerme porque para eso está el estado y su policía?

    De ser por el licenciamiento Thomas Edison no hubiese podido ser certificado como ingeniero, o Abraham Lincoln no hubiese podido practicar leyes. O peor, Albert Einstein no podría haber enseñado clases de ciencia en una secundaria.

    La realidad del licenciamiento es que no sólo encarece las cosas sino que es instrumento de la corrupción. El que hayamos aceptado mansamente que creamos el gobierno para que nos conceda permiso para comerciar es más que absurdo. Para lo que sí son buenos los burócratas gubernamentales, y ni hablar los burrócratas, es para crear más y mejores formas de coartar nuestras libertades, encarecerlo todo, y crear una inmensa economía informal. Y… menos mal que gozamos de dicha economía informal; pues, de lo contrario, ser pobre sería mucho más trágico.

  • Principales objeciones al proyecto de reformas constitucionales de La Concertación

    ¿Por qué no gusta el proyecto de reformas propuesto? Porque el tema es que mientras estamos ocupados tratando de solucionar dos problemas importantes a escala constitucional, la Concertación va mucho más allá;  y quiere colarnos asuntos de carácter programático en la Constitución que definen el papel y propósito del Estado mucho más allá del tema de los honorables diputados y magistrados. Las reformas constitucionales propuestas por la Concertación contienen cambios substanciales a la idea del Estado Panameño.

    Por ejemplo, se plantea cambiar el artículo 1 de la Constitución para definirlo como una nación pluricultural y étnica, organizada en un Estado Social de Derecho. Además propone un artículo nuevo, larguísimo artículo, donde establece que sus funciones son las de promover los derechos humanos, la participación en paridad, la convivencia y demás buenas intenciones, pero nunca en ningún momento declara que todo este respeto a los Derechos Humanos, la participación y la convivencia tiene como objeto asegurar la vida, la libertad, la prosperidad y la búsqueda de la felicidad de los asociados. Se pinta un mundo idílico como un propósito en sí mismo. Cuando la finalidad de todo esquema constitucional es asegurar el desarrollo de las personas individuales. La sociedad al final es un conjunto de individuos. No hay en los cambios programáticos ninguna mención a esto.

    Hay un dicho, que quien parte y reparte, se lleva la mejor parte. La Concertación propone un artículo nuevo, en el cual se convierte en sí misma en “la instancia nacional de participación ciudadana, en materia de diálogo social, construcción de consensos, consulta, verificación, recomendación y propuestas sobre la formulación y ejecución de las políticas públicas y compromisos de Estado.” Francamente esto es terrible. Básicamente un organismo se quiere abrogar y centralizar en sí, temas que son parte de la sociedad civil, los partidos políticos, los medios de comunicación y los poderes ejecutivo y legislativo del Estado. Esto es corporativismo. Y es inaceptable en un estado democrático moderno.

    Se propone también modificar el artículo 35 de la Constitución, eliminando las menciones a la moral cristiana y a la Iglesia Católica como la de la mayoría de los panameños. Estamos de acuerdo. Sin embargo no se menciona por ningún lado la idea de separación de la Iglesia y el Estado y la prohibición de una religión de Estado. Creo que tras la presidencia de Juan Carlos Varela, Panamá no puede esperar más. El documento de la Concertación se queda corto. Muy corto. Es un artículo que por ser de carácter normativo, puede ser modificado con urgencia.

    La Concertación para el Desarrollo de nuevo vuelve a proponer un artículo nuevo programático, o sea tipo carta al Niño Dios sobre el tema ecológico.  El problema es que si un grupo de presión logra colar en las reformas su tema mascota, otros grupos de presión van a buscar lo mismo. Esta es una de las razones por las cuales las reformas constitucionales, si quieren tener éxito, deben limitarse a temas normativos que afectan la arquitectura del Estado. Debemos dejar de tratar de decir en la Constitución que país queremos. Más bien debemos tratar de evitar tener un país que no queremos.

    De nuevo, en los derechos políticos establece que el art 137 debe mandar que las postulaciones para cargos de elección popular deban ser en paridad, solo para añadir en la propuesta de cambios al artículo 139 que no habrá discriminación por sexo, raza, religión o que tiendan a destruir la forma democrática de gobierno. Lo sentimos mucho;  la Concertación Nacional para el Desarrollo debe tener bien en claro algo: por el principio de no contradicción, es imposible que A sea B y no sea B. O hay paridad, o hay “no discriminación” y democracia. Pero no pueden coexistir ambas cosas. Porque para forzar la paridad, se tiene que discriminar por cuotas basadas en sexo o raza y se tiene que ignorar la voluntad de los votantes en los partidos que llevan a cabo elecciones primarias internas. No se puede establecer dos normas constitucionales dispuestas a contradecirse entre sí.

    El problema actual es el balance de los poderes del Estado y las reformas que la Concertación propone: normas programáticas idílicas. Queda por ver si lo que proponen para el tema que nos importa, es realmente efectivo, o no.

  • Las Reformas de la Concertación

    Ganó Nito, y con él, la necesidad de reformar la Constitución. Sin embargo, hay algo de apuro; en menos de un mes se quiere que la actual Asamblea apruebe reformas constitucionales, como ya sugirió Balbina Herrera hace diez años, usando como base las reformas constitucionales propuestas por la Concertación para el Desarrollo. El principal problema es que se presentan como consensuadas una reformas que no lo han sido. Son una propuesta de ciertos grupos, pero no el objeto de un debate profundo. Y son propuestas que datan de hace diez años, cuando mucho de los problemas que causan hastío en la ciudadanía vienen más bien de hechos más recientes. Por ejemplo,  dudamos que las propuestas de la Concertación sobre la Asamblea Nacional tengan la misma aceptación entre los ciudadanos o limiten realmente los abusos que los ciudadanos detestan. Es más, ni siquiera tocan el tema realmente.

    Dudamos también que las reformas de la Concertación resuelvan los problemas del  Órgano Judicial; es más,  con la creación de un Tribunal Constitucional,  es muy posible que los agraven.

    Otro hecho preocupante es la intención de la propia Concertación Nacional para el Desarrollo en erguirse en una especie de organismo deliberante en sí,  ignorando que precisamente para ésto existe o debe existir el Poder Legislativo.

    El apuro trae cansancio. Es claro que la Concertación tiene razón en concentrarse en el tema de la arquitectura estatal, o sea,  en los poderes del Estado, que son los pocos temas en los cuales existe algún consenso en que tienen que cambiar;  aunque no se ha consensuado realmente en el cómo tienen que cambiar.

    Las reformas de la Concertación proponen cambios en temas como la definición del Estado panameño y los derechos individuales y sociales sobre los cuales NO EXISTE CONSENSO y cambiar estos temas deben ser tema de una Constituyente.  No de Reformas Constitucionales.

    Los asuntos donde existe consenso de que debe haber cambios, son el Poder Legislativo, el Poder Judicial y la manera cómo el Estado determina los presupuestos. Las reformas de la Concertación tocan estos temas, pero a nuestro juicio los llevan por caminos equivocados.

    En el Poder Legislativo los cambios son más que todo cosméticos, no van más allá ni aluden a los temas que se deben discutir, como por ejemplo si la Asamblea debe ser bicameral o si deben haber elecciones de medio período.  En el Órgano Judicial por ejemplo se propone la idea del Tribunal Constitucional, idea a la cual podemos hacer fuertes objeciones.  Y finalmente trata apenas algo de municipios y corregimientos.

    Si Nito Cortizo comete el error de forzar estas reformas, los temas que la ciudadanía ve como problemáticos en los poderes Legislativos y Judiciales continuará. La falta de rendición de cuentas a los ciudadanos en ambos poderes seguirá igual o se agravará.

    Este hastío podría empañar la gestión de Nito Cortizo y dirigir al país aún más hacia el salto al vacío de la Constituyente.

    Uno de los problemas de la Concertación Nacional para el Desarrollo es que por su naturaleza es una entidad corporativista, y como entidad corporativista busca consensos en lugar de mayorías representativas.  Y el voto representativo de los ciudadanos está reemplazado por las gestiones de lobbies y grupos de presión. El dialogo en la Concertación no debe reemplazar nunca el diálogo de la democracia representativa. Porque se termina la República, justamente lo que queremos salvar.

  • Deja Vú de 1994..

    Decía Karl Marx en su 18 Brumario que la historia se repite en espiral, primero como una tragedia y segundo como una comedia. Esta elección recuerda bastante a la elección de 1994 donde ganó Ernesto Pérez Balladares. El Toro, como popularmente se le conoce, fue el Napoleón Bonaparte del PRD. El hombre que con un 33%, el bloque duro del PRD históricamente, logra ganar una oposición en una campaña electoral muy fragmentada por Mireya Moscoso, Rubén Blades, Chinchorro Carles, Eddie Vallarino.

    Tras un período difícil post invasión, el Toro libró al PRD del estigma de ser el partido de los militares y lo convirtió en un partido viable que demostró que podía usar la considerable experiencia de muchos de sus miembros para gobernar eficientemente en democracia. Ahora la historia se repite, tras 10 años fuera del gobierno, con un partido muy dividido, que en la última elección marcó por debajo de su 33% histórico y su resultado más bajo, el 27% de Juan Carlos Navarro en el 2014 en un PRD agobiado por las divisiones internas y las puñaladas traperas. Un PRD unido gana pero sin lograr sumar el voto independiente como sí lo hizo Martín Torrijos que llegó al 45% de los votos. El partido Cambio Democrático obtuvo prácticamente un resultado similar al de las elecciones pasadas, con un 31% versus un 32%. Lo cual demuestra que los escándalos de corrupción de su partido por ahora no han hecho mella en su base electoral, pero no han sabido capitalizar, al igual que sus rivales del PRD, el voto independiente.

    En un ambiente electoral muy dividido, el PRD y el CD fueron rivales casi empatados con sus respectivas bases electorales. Pero ninguno logró convencer a los votantes de otros partidos o a las personas sin partido, de que era sensato votar por sus candidatos. De no corregir esto, llevarían las de perder en un ambiente electoral menos diluido. Al ganador Laurentino Cortizo, le toca buscar la manera de recuperar ese apoyo, a esos independientes que en un momento tuvo según las encuestas y que fue perdiendo poco a poco. Ernesto Pérez Balladares lo hizo, buscando talentos entre los independientes, en el MOLIRENA o en el Partido Popular. ¿Lo hará Nito Cortizo? El PRD después de 10 años fuera del poder gana solo con su 33% lo cual lo pone demasiado cerca del CD para que sea algo cómodo en futuras elecciones donde el desgaste del poder o divisiones internas podrán quitarle algunos puntos de nuevo. ¿Podrá Rómulo Roux hacer lo mismo en la oposición? Si quiere ser presidente de Panamá, tiene que sumar más allá de ese 32%.

    La sorpresa del día fue Ricardo Lombana, el candidato independiente que logró 19% del voto en dos meses de campaña, pese tener un discurso un poco ambiguo y no tener estructura partidista. Para tener una idea, Rubén Blades, una gloria nacional, con un partido organizado como Papá Egoró, y 6 meses de campaña, sacó un porcentaje similar de votos en el 94. En gastos de campaña, cada voto de Lombana costo 43 centavos, mientras que sus rivales del PRD y el CD gastaron más o menos 19 dólares por cada voto.

    Lombana no ganó, pero si tuvo una pequeña victoria. Su reto ahora es evitar el error de Rubén Blades y logar mantenerse vigente para el 2024. Lo cual no será fácil porque Cambio Democrático, con un discurso abiertamente populista, ha demostrado fuerza y tener una base electoral del 32 por ciento bastante estable. Y el PRD probablemente esté desgastado por el ejercicio del Poder. El Panameñismo, antes un partido fuerte, obtiene los peores resultados de su historia, en un partido que nunca logró pasar el nacionalismo y un populismo vago, y abrazar la tecnocracia. El CD se está llevando su clientela populista y los independientes como Lombana, a la clase media educada. Su futuro es el de un partido satélite para alianzas. Es el nuevo Molirena o Partido Popular.

    Por ahora Panamá se debate entre la maquinaria tecnocrática liberal y el populismo ligero del PRD versus el populismo de derechas duro del Cambio Democrático, cada uno dominando un tercio del electorado, mientras que los independientes y los restos del panameñismo, se quedan con el tercio restante. Entre las buenas noticias está aquella que en Panamá, los discursos extremistas no calan todavía.

    El discurso de izquierda marxista dura del FAD sólo logró sumarle 2 mil votos más que la elección pasada, solo 12 mil votos. Marco Ameglio, que tenía un buen discurso económico dejó que su discurso odioso contra las minorías sexuales lo tapara, y quedó de último. Ana Matilde Gómez empezó bien pero quiso jugar a la lucha de clases y al pobrismo y se estancó.

    Dentro de todo son buenas noticias. El PRD tiene el material humano para hacer un buen gobierno como dice su eslogan de campaña y mantener a Panamá compitiendo con Chile como el país con la mejor economía de la región, un país que llegue a considerarse desarrollado, pero también tiene material humano para convertir a Panamá en México o Venezuela. Esperemos que Nito elija a los primeros y aparte a los segundos o los mande a Bocas del Toro. Todo Panamá se lo agradecerá.

  • Al trabajo sin más dilación..

    No importa quien haya ganado.  Cualquiera de los candidatos hizo su campaña, prometiendo o comprometiendo, mejores días para  la ciudadanía. Mejores días en términos de educación, salud, justicia, ética y civismo, economía y seguridad. Lo interesante es que casi no han discutido sobre cómo llevar a cabo todos estos compromisos/promesas. Y ello no deja de ser una buena noticia, porque quizás tengamos un líder escondido que esté dispuesto a que esas  promesas/compromisos se hagan realidad tomando las medidas correctas;  caminar sobre el agua, como decía Mart Laar, el estoniano que colocó al país en la senda del éxito y el progreso.  Y es  imperante que se comience ya mismo, desde hoy, porque si no se traza una línea de acción en forma inmediata dentro de los primeros 6 meses, la implementación será fagocitada por el día a día de la burocracia.

    Albert Einstein sentenció un día, que pretender resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, era el significado de la locura. Y ya todos en Panamá  experimentamos la locura y no fue agradable;  no hay logros aplaudibles en materia de educación, salud y ética y civismo. Por el contrario, mejor calidad en la educación, salud accesible para todos y baja o ausencia de corrupción han sido las promesas más repetidas desde hace años, sin  haber obtenido  cambios en los resultados  prometidos. Entonces, es hora, es la hora, de intentar algo diferente para que esta vez sí, los resultados sean diferentes. Ya no hay más tiempo. La tecnología alrededor del globo no da tregua, y si no se hace ahora, ya no es cuándo la pregunta, sino qué haremos con una generación desperdiciada  y un futuro que no aguarda.

    Entonces, sólo queda intentar lo diferente, observar a los mejores y a trabajar sin más dilación. ¿Qué debe hacer la nueva Administración surgida ayer de las urnas? Ante todo, deben dar señales que el camino será el respeto a las Instituciones, esto es, que  se garantizarán los derechos individuales de cualquier persona viviendo en suelo panameño y ello va desde la garantía de una justicia efectiva, a la seguridad de transitar tranquilo por las calles y hasta la seguridad de que las cargas, regulaciones e impuestos no afectarán la propiedad de personas y empresas. Luego de las primeras señales, vienen las acciones concretas:

    Reforma de la política: Afianzar la seguridad y justicia. Poner al Estado en su lugar, a cargo de las funciones de seguridad y administración de justicia, en consecuencia, limitar sus poderes y su presupuesto a las atribuciones y recursos estrictamente necesarios al cumplimiento de tales funciones.

    Esto implica  combatir la inseguridad, la violencia y el crimen, como primera prioridad en la agenda estatal. Panamá no tiene hipótesis de conflicto, por lo que destinar cuantiosos recursos para prevención del terrorismo, o asuntos de cooperación internacional deberían pasar a un segundo plano cuando la inseguridad acecha los parques y paseos del país.

    Fomentar, fomentar y fomentar  la práctica de los árbitros y amigables componedores para agilizar la correcta aplicación de justicia en los casos donde las personas se sienten más afectadas. Los grandes ya proponen en sus contratos la cláusula de arbitraje.

    Asamblea: se debe quitar a la misma de la tarea reguladora  respecto de actividades que son privadas por naturaleza. Pertenecen al campo privado o de los particulares las relaciones sexuales, matrimoniales, familiares, laborales, comerciales, educativas, cívicas, culturales, artísticas, religiosas, médicas, científicas y técnicas, previsionales y de beneficencia, etc., y tienen que realizarse conforme la voluntad de los participantes e involucrados expresada en contratos; no de normativas dictadas por la Asamblea bajo forma de leyes especiales, ni por el Ejecutivo bajo forma de decretos, ni por la ONU, la OEA u otros organismos interestatales bajo forma de tratados o “convenios internacionales”. Todo ello implica una profunda revisión y reforma desregulatoria. Algunas de ellas serán más fáciles que otras, que seguramente no podrán hacerse ahora, pero debe dejarse el camino pavimentado para la próxima vez. Si tienes diez mil regulaciones, destruyes el respeto por la ley dijo una vez Churchill.

    Se debe poner a la Asamblea  en su lugar y en su función más importante: a vigilar que el Ejecutivo no se salga de sus límites, vigilancia que se ejerce sobre todo mediante el control de su Presupuesto Fiscal, alimentado sólo de los impuestos y no de deudas. Implica además poner a los partidos políticos en su lugar: como asociaciones privadas, sin dependencia alguna con los recursos del  Estado, a fin de que puedan ser los vasos comunicantes y la voz de la ciudadanía. Así de fácil se reduce a su mínima expresión la corrupción, porque no es otra que la burocracia y la absurda regulación  la que destruye la moral de  las personas.

    Reforma de la economía: Dejar que las actividades económicas las ejecuten los trabajadores, los emprendedores, y los inversionistas. Se debe sacar a los políticos, funcionarios y burócratas de su función favorita, de generar negociados y poner en planilla estatal a manzanillos y empresarios prebendarios. Para ello deben ser privatizadas (mejor dicho, regresar a su cauce natural) o concesionadas  las empresas que aún quedan en manos del estado y desreglamentadas estas actividades, para que sean sensibles a las necesidades, deseos, exigencias y preferencias de los consumidores, del lado de la demanda, y de los productores, del lado de la oferta, y así crear y distribuir la riqueza por su canal natural: el mercado. El IDAAN debe ser, guste o no, el primero en la lista; luego las participaciones estatales en empresas como la telefonía y al fin,  la eliminación total de organizaciones que sólo están para otorgar subsidios disimulados a falsos empresarios que no se animan al riesgo.

    La plataforma de servicios internacionales debe ser protegida contra los embates de organizaciones extranjeras; ello se hace unificando los impuestos en todo el país, unificando  los niveles de presión impositiva que poseen las empresas multinacionales en zonas especiales , a la baja;  eliminando así la distorsión y disminuyendo la presión,  la inversión se hace aún más apetecible, sin diferencias entre locales y extranjeros o zonas dentro del mismo país.

    La ley laboral del siglo pasado debe derogarse en forma inmediata. Ni los trabajos, ni las personas son los mismos de antaño ni las demandas y exigencias actuales pueden satisfacerse con este Código. Directamente debe desregularse y fomentarse la libre contratación; si ello no es posible, al menos debe derogarse la regulación sobre salario mínimo como prioridad antes que nos atrape otro año.

    La actividad regulatoria esencial del estado debe realizarse bajo modernas y seguras tecnologías. La tecnología no debe usarse contra el ciudadano, sino a favor de él. Blockchain e Inteligencia Artificial deben ser utilizados para cuando la actividad privada necesita su apoyo para transaccionar a nivel internacional, no para espiar a los rivales o empresas.  Proyectos como la Factura Electrónica no deben implementarse.

    Reforma de la Educación: Del lado de la demanda, es poner la educación en manos de los educadores y no del Estado, para que los niños y los padres en la enseñanza de sus hijos, puedan escoger con entera libertad el centro docente de su preferencia, con el tipo de educación, y el contenido, los planes, los programas y el sistema o método que prefieran. Con bonos y subsidios para quienes no puedan pagar. Y del lado de la oferta, que todos los maestros, profesores, docentes y capacitadores puedan competir, tanto en calidad, como en variedad y precios.

    ¿Y los pobres? los más pobres tienen que ser asistidos por el Estado con vouchers o cupones, para pagar por sus matrículas y gastos en las agencias y centros docentes de su elección, los cuales serán reembolsables en dinero por el Estado, a todos aquellos institutos que los usuarios hayan escogido para su educación.

    Reforma de la salud: Al igual que en la educación, se trata de poner la medicina en manos de los médicos y auxiliares de la medicina, no del Estado, para que los enfermos, discapacitados y accidentados puedan escoger libremente el centro médico, hospital o clínica de su preferencia, con la atención de su elección, del lado de la demanda de servicios médicos. Y para que los médicos, enfermeras, e involucrados en la profesión médica en general puedan competir, tanto en calidad y variedad como en precio, del lado de la oferta de medicina.

    Al igual que con la educación, en este caso los enfermos, discapacitados y accidentados pobres sin cobertura, deben ser asistidos por el Estado con vouchers, para pagar por sus gastos en los centros médicos de su elección, los cuales serán reembolsables por el Estado, a los institutos de salud que estos usuarios hayan escogido para sus tratamientos.

    Reforma de las Jubilaciones y Pensiones: En base al mismo esquema de la educación y la salud, es poner la CSS en manos de los administradores de fondos y no del Estado, para que futuros  jubilados y pensionados puedan escoger con entera libertad la Caja o Fondo Previsional de su preferencia, con el tipo de Plan, Póliza o contrato de su elección, del lado de la demanda. Y del lado de la oferta, para que las compañías administradoras puedan competir, en calidad, variedad y precios.

    En la transición, los actuales jubilados deberán ser pagados por los remanentes y seguramente, sí, impuestos especiales que deberán pagarse al efecto y cesarán una vez terminados los últimos beneficiarios del antiguo sistema. La rama de la salud deberá ser ejecutada en forma separada de acuerdo al punto anterior.

    Muy probablemente, la ejecución de estas medidas  implican para el país tener que denunciar ciertos Convenios y Organismos internacionales. Está bien, tendremos que prescindir de sus consejos y “misiones técnicas”; y vivir con la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones, lo cual será una gran bendición para las futuras generaciones. Sólo hay que hacerlo; otra vez, como diría Churchill, No es suficiente con hacer lo mejor que podamos. A veces, debemos hacer lo que se requiere.

    Nota: esta redacción fue hecha antes de conocerse los resultados electorales.

  • De planes de trabajo, eslóganes y compromisos

    Hay un problema en los planes de trabajo. Por un lado está bueno para saber qué es lo aceptable e inaceptable en un candidato. Por ejemplo, el que lee el plan de trabajo del FAD sabe que éstos están muy cómodos con los controles de precios y salarios para todos y con los exprópiese, o sea, la imitación de Maduro. Y quienes han leído el plan de gobierno de Nito Cortizo saben que es un sensible plan centrista, tal vez demasiado predecible, reflejo de una candidatura que ha sido descrita por The Economist como bland and sensible (“sensata pero aburrida”).

    Blandón, como buen panameñista, presenta un buen plan de gastos, perdón, de gobierno, aunque no dice cómo lo va a financiar. Rómulo Roux tiene un programa de computadora europeo que permite identificar carencias y deseos por región electoral y segmento de población. Y presenta propuestas más o menos populistas de acuerdo con sus necesidades. “Es la economía estúpido” dijo James Carville. Y Rómulo Roux, aunque de una manera vaga y populista, es el único candidato que parece seguir esta máxima buscando la nostalgia de la bonanza de gasto y deuda del gobierno de Ricardo Martinelli con su eslogan “lo bueno vuelve”.

    Nito Cortizo, con “el buen gobierno”, apela a la experiencia del PRD para contrarrestar la mala imagen de sus diputados, pero no se centra en cómo el buen gobierno va a mejorar la situación económica de la gente; más bien garantiza que por lo menos no se va a seguir empeorando como ahora. Blandón, con su “cambio profundo” refleja la disyuntiva del Partido Panameñista, que sabe que han tenido un pésimo gobierno, así que prometen cambio, algo duro de creer cuando se es el candidato oficialista, y mucho más si va a ser profundo.

    Los independientes tienen un problema que los partidistas no; los candidatos de los partidos oficialistas pueden armar equipos de trabajo de la maquinaria de sus partidos para organizar sus campañas y armar planes de trabajo, que son como una especie de “camello”. Un camello es un caballo hecho por una comisión dice el refrán. Pero por lo menos sabemos mediante los planes de trabajo qué es lo que desearían los candidatos al llegar a gobernar y qué consideran inaceptable (o sea que no dicen).  Aunque todos sabemos que estos planes de trabajo, sobre todo mientras más largos sean nunca se cumplen. Son más bien trámites.

    Ricardo Lombana con su “otro camino” apela a los que están hastiados de la clase política actual, sobre todo la clase media educada. Y el que sea deliberadamente vago con sus planes de gobierno puede ser una estrategia. Busca como Boris Yeltsin y Donald Trump debilitar un sistema existente, más que suplantarlo por otro sistema. De esa manera permite que personas disímiles puedan proyectarse en su candidatura con comodidad, porque éstos quieren otro camino, aunque no saben cuál sea.

    Ana Matilde Gómez con su “un Panamá diferente” busca la misma clientela electoral que Lombana, con un plan de trabajo más detallado, producto de su mayor experiencia, pero a su vez más contraproducente porque permite que la gente disienta en más puntos concretos. Con Marco Ameglio el eslogan “la revolución independiente” falló un poco. Porque si bien resalta la rebeldía independiente al sistema de partidos, también es cierto que el candidato tiene una larga trayectoria partidista y no dice cuál es objetivo de esta revolución.

    Las políticas sobre eslóganes de campaña y sobre planes de trabajo tienen mucho que ver con el mercado electoral y estrategias de marketing de los candidatos. No es algo casual como se quiere ver.

    Ahora se inicia la veda, la otra semana veremos cuál fue el más acertado. Si una confirmación del sistema actual, aunque bajo amenaza de tener que hacer reformas con Nito Cortizo; una deriva populista de derecha con Rómulo Roux, o la victoria de un independiente que busca la ruptura del sistema como Ricardo Lombana. Y por supuesto, no podemos descontar la maquinaria del Panameñismo todavía, que puede lograr un tercer lugar con sus peores resultados desde el 2004.

    En un par de días lo sabremos.

     

  • España de nuevo invertebrada. Una oportunidad para Panamá

    Pasaron las elecciones y la coalición tácita de socialdemócratas del Partido Socialista Español, de los postcomunistas de Podemos y los partidos independentistas catalanes que dió el voto de censura a Rajoy, se mantiene. La derecha española sigue dividida entre cortejar al centro con Ciudadanos, o irse a los extremos de Vox. Esto ha hecho que la derecha española tradicional del Partido Popular colapse, hundida por un mar de corrupción y la falta de una ideología clara. Lo único que une a la derecha española ahora mismo es la cuestión catalana. O más bien, su negativa a reformar la constitución para que una región autónoma pueda hacer referendos unilaterales para declarar su independencia, ya que la derecha española sostiene que un divorcio es cosa de dos y un referéndum pro autonomía tiene que hacerse en todo el país y ganarse en todo el país. Es como si para separar a Panamá de Colombia hubiera que hacer y ganar un referéndum en Panamá y Colombia a la vez. O si para que Estonia se separe de la URSS hubiera de hacer un referéndum en toda la Unión Soviética. En otras palabras, un requisito imposible. ¿Se imagina a John Adams tratando de convencer al parlamento británico que apruebe la declaración de independencia de los Estados Unidos? La autodeterminación de los pueblos no funciona así, funciona cuando hay suficientes personas que piensan de una manera específica y deciden que son una nación que se merece un estado aparte y otras naciones los reconocen así.

    Una de las cosas que la derecha española no parece entender, ni los moderados de Ciudadanos, ni los radicales de Vox, es que el separatismo español puede tomar medidas radicales e incluso violentas como las de ETA por una sencilla razón: no tienen la piel en juego, saben que en el fondo no exponen a las sociedades a las que claman representar, las consecuencias reales de sus políticas separatistas. Como el tener a partidos burgueses moderados como el Partido Nacionalista Vasco o los herederos de Convergencia i Unió em Cataluña compartiendo país con izquierdas marxistas radicales, y quedando fuera de la Unión Europea, la OTAN y las estructuras atlánticas, porque dudamos que España y Francia estén muy felices con el divorcio. Una derecha española que se equivoca en el tema catalán y peor aún, una derecha española que se equivoca en su mejor carta de presentación, el tema económico.

    Porque los super keynesianos del PSOE y los neo marxistas de Podemos prometen una serie de exabruptos económicos que probablemente sometan a una España que apenas se recupera de la recesión económica, en el caos y el estancamiento perpetuo. Ante esto, las propuestas económicas de Ciudadanos, del Partido Popular y sorprendentemente de Vox, son las más sensatas. Pero como la sensatez no está de moda, partidos como Vox apuestan a combatir las estupideces económicas de la izquierda española con las estupideces sociales de un partido orgulloso de buscar cualquier causa políticamente incorrecta y clericalista, como su oposición radical a los derechos de las mujeres, gays,  el querer combatir las incoherencias fiscales del régimen de autonomía Español con un centralismo trasnochado. “Es la economía, estúpido”, dijo el gran James Carville; no se trata de probar quién es más estúpido.  El resultado es la victoria minoritaria del PSOE de Pedro Sánchez, que recuerda bastante a Zapatero en su estilo e ideas, la alternativa de o unirse a Ciudadanos en una coalición centrista, o irse con Podemos en una demencial coalición de izquierdas duras.

    Los empresarios españoles parecen querer una Coalición PSOE más Ciudadanos, pero ojo, Ciudadanos no lo desea, por un lado está el tema de las reformas a la Constitución para tocar el tema del separatismo catalán vía referéndum y por otro lado, está que Ciudadanos apuesta por el hundimiento del PSOE o una coalición PSOE-Podemos más los independentistas, para atrapar el centro político. El problema es que si ocurre algo malo durante el gobierno del PSOE, la maniobra está demasiado clara y es posible que la opinión pública le eche la culpa a Ciudadanos también.

    El PP se sigue hundiendo, y Vox, que tiene propuestas interesantes en lo económico, seguirá aislado en un extremo del espectro político mientras deje que sus propuestas antiinmigrantes, machistas, homofóbicas y centralistas ahoguen lo bueno que tengan que decir en el área económica.

    ¿Cómo nos influye esto a los panameños? Por un lado el PSOE es fiel creyente en el gravar para gastar y en las políticas fiscales de la OCDE, así que España en algún momento se podría sumar a las presiones contra Panamá, en lugar de ser moderada como durante los gobiernos del PP. Por otro lado las subidas de impuestos que una posible coalición PSOE-Podemos puede tratar, y la debilidad de los derechos de propiedad en España frente a las okupaciones e invasiones de viviendas, podría servir para que el gobierno Panameño entrante, atraiga inversiones españolas a Panamá, sobre todo de los emprendedores que huyen de un posible infierno fiscal español. Hay que estar pendientes.