Categoría: Opinión

  • De Martinellis y billetes de a uno

    El gobierno anuncia que por fin, en Octubre, van a empezar a llegar los billetes de a uno. Esto es una gran noticia, porque francamente existe una razón por la cual los chinos, gente muy práctica, hace siglos inventaron el papel moneda.

    Las monedas metálicas son un dolor de cabeza; es cierto que pueden ser eternas, he visto monedas de hace siglos en buen estado, pero pesan, hacen ruido y las máquinas expendedoras de bebidas, alimentos, recarga de tarjetas del metro y metrobus no las aceptan. Luego existe el problema de que los turistas reciben en cambio monedas de un balboa que no son convertibles fuera de Panamá en nada, lo cual significa de facto un encarecimiento de las compras que hacen en Panamá porque el vuelto no vale nada. El tema de los Martinellis es que el estado, para obtener una ganancia pequeña, comparada con el presupuesto por señoreaje, hizo reemplazar los billetes de dólar con Martinelli, que acuñó 40 millones, y luego peor con Varela, que acuñó 60 millones, para volver a obtener algunas pequeñas ganancias para el estado en Señoreaje. Esto creó en la calle un interesante experimento de teoría monetaria corroborando la Ley de Gresham.

    Hablemos primero de la Ley de Gresham.

    La Ley de Gresham, llamada así en honor de un Banquero inglés del siglo XVI, dice que cuando en un mercado coexisten dos monedas distintas, una buena, con mayor valor estable, y otra mala, con tendencia a devaluarse, la gente paga con la moneda mala, y atesora la moneda buena, lo cual hace que la moneda mala saque de circulación a la buena. Herbert Simon, premio Nobel, hizo estudios sobre la ley de Gresham, y concluyó que los asuntos estructurados sacan de atención a los no estructurados. Las cosas para las cuales se tiene que cumplir un horario o listas estrictas tienen más atención que aquellas para las cuales no existen horarios fijos y planes estructurados. A éstas se les responde con un “quizás”, “de repente más tarde”, “la otra semana”. Los pagos suelen ser asuntos estructurados, y pagarlos con la moneda menos deseable mata dos pájaros de un solo tiro.

    En cambio las incertidumbres con respecto al futuro, son asuntos no estructurados para los cuales ahorrar se convierte en un hábito cultural, y para ahorrar, bueno, es mejor usar una moneda que la experiencia demuestre que no va a cambiar de valor demasiado en el futuro. O sea la moneda buena. Mientras, para las actividades estructuradas de la vida, se usa la moneda mala que se sabe que tiene más posibilidad de perder valor en el futuro.

    La experiencia de Argentina, de Venezuela, dice que cuando la moneda se devalúa rápido, la gente prefiere usar la moneda local para los negocios diarios, y reservar los dólares y el oro para los grandes negocios eventuales, como comprar una casa.

    Volvamos a Panamá. Si bien es cierto que el acuerdo monetario de 1904 mantiene una paridad dólar/ balboa, la misma no surge simplemente porque la ley lo dice, sino porque Panamá, para acuñar cierta cantidad de moneda fraccionaria en balboas debe hacer un depósito en dólares en el Tesoro Norteamericano. Pero esto aunque sea cierto crea cierta incertidumbre a futuro. ¿Podrán gobiernos futuros hacer este depósito para sostener la paridad? ¿Son las monedas de balboa tan deseables de tener si solo se las puede usar localmente? ¿Qué es más cómodo de portar, monedas metálicas grandes o billetes? ¿Cuál moneda tiene más aceptación en una economía que usa muchas máquinas vendedoras, la metálica o el billete? ¿Cual tiene más aceptación en el extranjero, el balboa metálico de Martinelli o el billete de Dólar del Tesoro de los Estados Unidos? En fin, ¿cuál moneda es más deseable tener a largo plazo, el balboa metálico o el dólar americano?

    La respuesta la está dando en la calle el consumidor. Porque al final las monedas son artículos de consumo, y se aprecian por su utilidad para conservar y transmitir el valor, y por su utilidad como medio de intercambio. Y al final ¿cuál escoge el consumidor como más deseable y como menos deseable? El consumidor ha votado y ha deseado que las monedas de balboa son menos deseables que los billetes de a dólar. Ley de Gresham de nuevo. Así que los billetes de dólar han desaparecido de la calle y las monedas de un balboa son las monedas de uso común. Esta Ley no falla.

    Y por favor, no le echen la culpa a los venezolanos, como hacen ciertos grupúsculos xenofóbicos pagados por uno de los creadores de este fenómeno ( y su Caballo de Troya en otro partido) de decir que “no hay dólares en la calle porque los venezolanos lo mandan para fuera”. Para empezar, el dinero que mandan los venezolanos para afuera no son dólares de billetes sino unos y ceros en la memoria de computadoras. Los dólares físicos son depositados como remesas, y la casa de transferencias los convierte en unos y ceros. Los billetes físicos se quedan en Panamá e ingresan al sistema bancario, el cual los guarda. Por ahora los cajeros bancarios usan billetes de a dólar de 5 en adelante. Ley de Gresham de nuevo.

    Vemos como positivo que el nuevo gobierno haya decidido parar el relajo, y reducir poco a poco los 100 millones de monedas de balboa que circulan en la actualidad. No es lo ideal que dólares y balboas coexistan, nos parece un gradualismo equivocado e idealmente deberíamos dejar de acuñar monedas nacionales, volviendo a la libertad monetaria de la Constitución de 1904. Pero por ahora, la medida tomada es una vuelta a la seriedad que no podemos dejar de aplaudir.

  • Un aviso para Nito. Macri o el resultado del continuismo

    Argentina tiene un curioso sistema de Primarias, instaurado por el Kirchnerismo… donde en lugar de que los partidos políticos hacen primaras internas para elegir los candidatos, estas primarias actúan como una segunda vuelta adelantada, donde los partidos eligen sus candidatos en una elección simultánea, donde los que no pasan de cierto umbral lo pueden competir. En otras palabras, es una especie de segunda vuelta adelantada donde fuerza a un bipartidismo artificial. Donde los candidatos milagrosos que tienen poco voto partidista pero si una posibilidad de lograr un elevado voto independiente no tienen oportunidad. El número de 1.5 reglamentario es para entrar en la papeleta. Los que no pasen de esta cifra no pasan a la segunda vuelta. El resultado final es que el dúo Peronista Fernández y Fernández, donde Cristina Fernández, pese a todas sus acusaciones de corrupción, es la candidata a vicepresidenta, sacó el 47% de los votos, mientras que el dúo oficialista Macri y Pichetto, solo llegó al 32% de los votos. De seguir esta tendencia, es posible que Cristina Fernández vuelva al poder como vicepresidenta en las elecciones de Octubre.

    Y la culpa es de Mauricio Macri…. Macri heredó una economía argentina donde un tercio de la población sostiene a dos tercios de la misma que trabaja en el Estado o vive de subsidios del Estado. Donde las actividades productivas están gravadas con impuestos tales que si la carga fiscal fuera cumplida a cabalidad y nadie evadiera impuestos, se terminaría pagando en impuestos más de lo que se genera en ingresos brutos. Un país que pese a su elevada carga fiscal, sufre de déficits crónicos, que motivan elevadas tasas de inflación y problemas de deuda externa, incluyendo las amenazas crónicas de default.

    Argentina fue uno de los países más ricos del mundo per cápita   hace 100 años (o el número uno con correcciones actuales), pero ahora lejos de ser un país rico, una Australia o Canadá hispanoparlante, es superado en renta per cápita por países como Panamá, Chile y Uruguay en la región. Desde 1930 y peor aún, desde la llegada del Peronismo, Argentina ha caído en el surrealismo económico, la presunción de que el sentido común económico no se les aplica a ellos, una especie de Venezuela a fuego lento. Donde el caos económico no llegó de golpe de la mano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sino que ha sido un proceso a fuego lento, de unos 80 años, donde gobiernos peronistas, gobiernos militares, gobiernos del partido radical, se han ido intercambiando el poder, de manera medio pacífica o violenta, pero nunca se han atrevido a cambiar de curso.

    Un país donde políticas como la substitución de importaciones, los impuestos a las exportaciones, las expansiones monetarias crónicas, que crean una inflación crónica que en los años 80s llegó a la hiperinflación. Un país que tiene crisis económicas serias cada 15 años, y que está seriamente en amenaza de default todo el tiempo. Un país donde los sindicatos peronistas y los que viven de las dádivas estatales controlan la calle. Un país que sigue teniendo las mejores universidades de América Latina junto con México y Colombia (pareciera que en todos estos casos tener las mejores universidades no ayuda mucho al país) pero que es incapaz de producir un pensamiento económico que no sea justificar las políticas populistas del poder. Un país que culturalmente fue líder en la región junto con México, pero ya no lo es pese tener mucha gente inteligente.

    Macri pudo haber cambiado todo esto cuando llegó al poder en el 2015, pero optó la política del gradualismo. O sea, evitar cambios radicales del modelo peronista de los esposos Kirchner, y peor aún, al no hacer cambios radicales, se continúa de hecho con las políticas más irracionales e irresponsables del gobierno anterior. Pero esta vez con “cariño” o con “rostro humano”. El resultado es que no se satisface a nadie. Para los populistas que siguen viviendo de las transferencias de riqueza de los sectores productivos, no es lo mismo que el populismo verdadero. Para los sectores productivos, la sangría de recursos continúa. Y la economía sigue decreciendo, mientras que los problemas se agravan. El gradualismo implica tener que seguir por un tiempo las políticas del gobierno anterior, validándolas de alguna manera, mientras poco a poco se arreglan las cosas. El problema es que es muy probable de que acabe el tiempo antes de que se puedan arreglar las cosas. Y eso es lo que le ha pasado a Macri, entre las políticas de choque los primeros 100 días y el gradualismo, eligió el último. Y la economía siguió empeorando, y las bombas que dejó Cristina Kirchner le estallaron en la cara.

    La lección para Nito Cortizo es clara…. si mantiene el gradualismo para cambiar los errores de las administraciones Martinelli y Varela, es muy probable que los cambios no se vean a tiempo, y tengamos una nueva presidencia de Ricardo Martinelli en el 2024. La única solución es huir hacia adelante y hacer los cambios y reformas antes de que sea demasiado tarde.

  • El socialismo es impracticable

    Ludwig Von Mises, dijo que el socialismo era la aplicación de los valores militares en la economía y un programa político económico impracticable. Para que un programa socialista funcione, se necesita una mano de obra muy bien motivada y disciplinada, determinación que debe extenderse a toda la sociedad. Una sociedad socialista es una máquina de gente haciendo su trabajo de manera correcta, dentro de su organización, la cual al mismo tiempo tiene que trabajar de manera perfecta con otras organizaciones, todo bajo la dirección de orquesta de un planificador. Que no debe equivocar ninguna nota. Que debe tener la melodía, o plan correcto y verificar que todos sus subalternos cumplan a cabalidad su parte del plan. El problema es que el margen para soportar los errores e inconsistencias del mundo real no existe en el socialismo. La planificación centralizada es demasiado compleja e interdependiente para ser resiliente, necesita información perfecta en tiempo real que no existe, y necesita tener decisiones correctas todo el tiempo, lo cual es imposible de garantizar, porque están tomadas por seres humanos falibles operando con informaciones imperfectas y que no tienen la piel en juego si las cosas salen mal. Un solo error o problema en la cadena y el error se hace sistémico y afecta a toda la cadena porque todo está demasiado interconectado y centralizado. Esto inicia un proceso en cascada que termina destruyendo a todo el sistema como le pasó a la Unión Soviética en los 1980s.

    En una economía capitalista, sobre todo en un capitalismo liberal donde la libre competencia está más o menos garantizada y no se creen oligopolios demasiado grandes para fallar, el sistema está mucho menos descentralizado, existen muchas redundancias más o menos independientes, que garantizan que un fallo o error en el sistema sea localizado, y si una parte el sistema fracasa, otras empresas similares llenen su hueco rápidamente. La anarquía y redundancia del capitalismo, que los socialistas ven como un gasto innecesario de recursos, en realidad es una de sus fortalezas, porque crea redundancias y resiliencias. En un sistema capitalista la propiedad privada garantiza que los actores económicos tengan la piel en juego si las cosas salen mal. En el socialismo hay un solo sistema, el estatal, y por lo tanto, si éste fracasa, fracasa todo el sistema. Si una fábrica de pan en un sistema socialista trabaja mal, la gente se queda sin pan. Si una fábrica de pan en un sistema capitalista trabaja mal, la gente le compra pan a la competencia. En un sistema capitalista el dueño del negocio que quiebra pierde su negocio, es su piel la que está en juego. En un sistema socialista, el burócrata que tomó una decisión mala busca un chivo expiatorio o una excusa ideológica.

    El otro gran problema del socialismo es la motivación. Adam Smith declaró que el interés propio, es el motor de una economía capitalista, los biólogos evolutivos hablan de un gen egoísta, que la principal función de los organismos vivientes es perpetuar y reproducir sus propios genes. Es cierto que en las especies sociales como los humanos, el interés colectivo y la solidaridad tribal hacen contrapeso a los intereses individuales, pero pensar que la propaganda, el adoctrinamiento ideológico y el temor al castigo pueden reemplazar al interés individual y el tener la piel en juego como motivo para la producción económica, es ilusorio. No se puede cambiar la naturaleza evolutiva del ser humano. El interés personal seguirá existiendo, solo que en el socialismo se va a canalizar por medios poco productivos, como la intriga, el arribismo político, la corrupción y el mercado negro. Y la mano de obra y la burocracia disciplinada y motivada del socialismo simplemente desaparece. El sistema se estanca, como le pasó a la URSS durante el período Breznev en los 1970s.

    Por todas estas razones, el socialismo, por lo menos al estilo soviético, resultó un programa político económico inaplicable. Necesita de gente perfectamente motivada, en una burocracia sin motivos de lucro o interés personal, tomando decisiones perfectas con información perfecta, sin la asistencia de un mercado redundante y resiliente, sin arriesgar nada si las cosas salen mal. Algo que es imposible de lograr en el mundo real.

    El mercado puede ser caótico, la mano invisible de Adam Smith es una analogía mala de una época cuando los intelectuales eran deístas. Más bien es como la teoría evolutiva de Darwin, un proceso caótico de prueba y errores, donde la extinción o el cierre de empresas es la prueba de que los genes en el primer caso o los memes en el segundo caso, no eran los correctos para sobrevivir en el ecosistema. Donde a la muerte de una especie o empresa, otra llena su lugar ecológico o la ecología misma cambia. Pero el mercado, esa anarquía de millones de personas comprando y vendiendo, abriendo y cerrando empresas, esa destrucción creativa, es la razón por la cual las economías de mercado liberales son tan resilientes.

    Y la palabra operativa es liberal… economía de mercado liberales o capitalismo liberal. Porque también existe otro tipo de capitalismo. El capitalismo de amigos o mercantilismo. En el cual también existen la propiedad privada, los empresarios y el mercado capitalista, pero el Estado se asegura que existan ganadores y perdedores fuera de las decisiones tomadas dentro del mercado. Como le sucede a los bancos tras la creación de los bancos centrales o a los complejos militares industriales. O en América Latina a casi todas las grandes empresas. Esto sistema implica una especie de planificación por proxy que crea oligopolios “demasiado grandes para fallar” donde la intervención estatal evita que los dueños de estas empresas tengan la piel en juego si las cosas salen mal. Como los rescates bancarios. Estos oligopolios tienen los mismos problemas que las grandes economías estatales, errores o malas planificaciones suelen afectar en cascada grandes partes de la economía y usualmente requieren de transferencias de recursos de sectores productivos de una economía a otros menos productivos pero políticamente más influyentes cuando la piel está en juego. Por eso la palabra operativa es capitalismo, pero capitalismo liberal.

  • La cordura regresa al MEF

    Héctor Alexander tiene una taréa titánica. 10 años de ministros de economía de tendencia panameñista y dos presidentes botarates han dejado a las finanzas en un estado lamentable.

    Por ahora el nuevo ministro tiene el reto de volver a sanear las finanzas públicas, como lo estaban cuando dejó el puesto. Y ya hay indicios que demuestran que se busca algo de seriedad en el manejo de las finanzas públicas. Para empezar, hay voluntad de pagar las deudas del estado con sus suplidores. En otras palabras, los gobiernos anteriores tenían la mala costumbre de ordenar proyectos de obras públicas, para luego demorar el pago indefinidamente, agilizándolo a cambio de una rebaja o del pago de “comisiones” a intermediarios, usualmente operadores políticos en una orgía de corrupción.  Para hacer esto se han tenido que emitir bonos por dos mil millones de dólares. La mayor emisión de bonos de Panamá, la demanda llegó a alcanzar 5 veces lo que Panamá emitió.

    Con esto se espera terminar 8 años de déficits presupuestarios, pagarle lo que el estado debe a los suplidores y poner a andar obras de mantenimiento de infraestructura. Si bien no soy muy amigo de la deuda pública, a veces hay que endeudarse para sanear las finanzas hasta tomar medidas más permanentes. Esperemos que esta sea la intención del actual gobierno, y por ahora no dudamos de la buena intención.

    Otra medida saludable es detener la circulación de balboas. El balboa, hasta que Ricardo Martinelli llegó, había sido una moneda ficticia con paridad al dólar. Y sólo circulaba en forma de moneda fraccionaria en pequeñas cantidades. El problema de la acuñación de balboas en masa, primero por RIcardo Martinelli y luego por Juan Carlos Varela, es la cantidad de unidades monetarias; y de hecho, Varela planeaba acuñar cientos de unidades monetarias, por lo que ya no solo el Balboa es una moneda ficticia para propósitos monetarios, sino que empezaba poco a poco a comportarse como una moneda real, poco deseable, porque a diferencia de los dólares, no son convertibles en el extranjero a otra monedas, son incómodas de portar, no existe una política de cambio oficial ni un Banco Central. No la aceptan la mayoría de las máquinas, que solo aceptan dólares. Las pingües ganancias en señoreaje y los ahorros de transporte de dólares viejos no justifican todos estos inconvenientes. La ley de Gresham empezaba a aplicarse en Panamá, la moneda mala desplaza en el uso corriente a la moneda buena. Los billetes de un dólar empezaban a escasear, y habían personas que empezaban a vender billetes de un dólar a 1.25 monedas de balboa, una devaluación de hecho. Amazon y Pay Pal empezaron a cobrar en balboas y le adjudicaron un valor real de 0,95 balboas por dólar.

    Todas las molestias citadas no justifican la existencia de las monedas de un balboa, pero todavía, Varela pensaba emitir monedas de 5 y 10 balboas. Unos irresponsables totales y completos, el ex presidente y su equipo de trabajo. ¿Se imaginan el efecto que hubiesen tenido estas sobre los cajeros automáticos?  ¿Cuál hubiera sido la postura del Fondo Monetario Internacional? Existe una razón por la cual los chinos inventaron el papel moneda. Existe una razón por la cual existen políticas de emisión monetaria y de cambio. Panamá en 1904 tomó la decisión correcta de no tener Banco Central y moneda de curso forzoso. Las medidas de Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela iban en la dirección contraria. El ministro Alexander sabe que se estaba llevando la no política monetaria de Panamá por caminos muy peligrosos y ha decidido suspender el experimento.

    Y también ha dado mensajes muy claros sobre la contención del gasto público y la necesidad de fomentar el ahorro para luego poder invertir lo ahorrado, en un giro radical contra el populismo y el despilfarro que se sostienen sobre la falsa creencia de que el gasto es el que estimula la economía.

    Todavía no queda claro sobre qué va a pasar con los impuestos, por ahora no hay aumentos ni moratorias fiscales;  ni qué va a pasar con el Seguro Social. Pero es un buen comienzo y hay que aplaudirlo.

  • ¿Austeridad o aumento de impuestos?

    El nuevo gobierno se encuentra con una realidad económica poco envidiable. Los dos gobiernos anteriores endeudaron al país probablemente hasta más allá de los 30 mil millones de dólares si tenemos en cuenta todas las deudas del sector público y los “llave en mano”. El nuevo gobierno se topa con que los gobiernos anteriores jugaron a dejar el tema del programa de Invalidez, Vejez y Muerte al siguiente gobierno por 10 años y ya ahora no se puede postergar más la reforma; se encuentra que hay que reformar la educación , la salubridad y la seguridad. Quiere pagarle a los proveedores y usar el programa Manos a la Obra para reactivar la economía. Pero no hay dinero. A Laurentino Cortizo le quedan pocas opciones, puede pedir prestado, seguro de que las calificadoras y los bancos nos van a seguir prestando hasta que estemos como Grecia.

    Las otras opciones son, subir impuestos e inflar la moneda. Por ahora no podemos inflar la moneda,  aunque la existencia de los «martinellis» y su extensión empieza a preocupar; de hecho ya vemos como ciertos servicios empiezan a cambiar los balboas a 0.95 balboas por un dólar americano. Por primera vez el balboa es algo real así como la inflación monetaria gracias a que Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela no entienden que acuñar moneda por señoreaje es emitir moneda. No hay barreras mágicas entre acuñar monedas metálicas o imprimir papel moneda. Estamos acuñando balboas, esperemos que el gobierno entrante pare esta locura.

    Lo que queda entonces, si no se puede endeudar más o devaluar más nuestros ahorros y salarios, es subir impuestos o cortar gastos.

    Algunos proponen subir impuestos, total esa es la moda en los USA y en Europa. El problema es que subir impuestos, como si estuviéramos en los Estados Unidos o Escandinavia no va a funcionar. Mientras las personas vean a personajes como ciertos diputados del partido del gobierno en la Asamblea, la gente se seguirá preguntando si realmente vale la pena subir los impuestos solo para ver que la mayor recaudación, de haberla, se perderá en corrupción, subsidios clientelistas, planillas, contratos de alquileres a amiguetes. En otras palabras, es dudoso que los panameños estén dispuestos a pagar más impuestos, mientras vean que el dinero de los mismos no se destina al bien común sino a alimentar un monstruo burocrático, de corrupción, impunidad, clientelismo, populismo, y demagogia.

    En consecuencia, para poder justificar políticamente un alza de impuestos, la gente tiene que ver el resultado de esos impuestos. Los europeos pagan impuestos altos, porque están viendo que realmente se obtiene un beneficio colectivo de estos impuestos. Los norteamericanos que ven como parte de estos impuestos termina en subsidios clientelistas y en operativos militares de dudosas intensiones, están un poco menos dispuestos a pagar impuestos. Los latinoamericanos todavía más. Cuando vemos que tenemos un estado que no vale los impuestos que pagamos por él, y además es caro y complicado pagar impuestos, tratamos de eludirlos y usar ese dinero en cosas más productivas.

    En otras palabras, no nos gusta seguir engordando al monstruo. Y tenemos razón.

    Laurentino Cortizo debe empezar por cortar la grasa y matar al monstruo, racionalizando el gasto público. Luego podremos hablar de sacrificios. La gente no quiere que en una recesión económica le saquen un centavo más de sus ingresos en impuestos, y que se los quieran subir mientras siguen robando a manos llenas y los ladrones siguen impunes, es un insulto doble. El gobierno tiene que pensar en controlar los gastos en planilla y subsidios, y no solo los subsidios populistas a los pobres sino los subsidios mercantilistas a los empresarios. El gobierno debe pensar en retomar las privatizaciones, como la de los correos, la del IDAAN y aunque se opongan las personas más ricas de Panamá, la de los Aeropuertos Internacional de Tocumen, Rio Hato, David, y Panamá Pacifico, haciéndolo de manera separada para que puedan competir entre si. En otras palabras, el gobierno no debe hablar de subir impuestos, si antes no corta gastos, vende activos, y suprime la corrupción y la impunidad. Esperemos que siga este camino.

  • Control de Precios y Gradualismo

    Cuando Juan Carlos Varela anunció con sus promesas de campaña que iba a implantar el control de precios para poner 58 dólares en los bolsillos de los panameños, mandó varios mensajes negativos a los inversionistas.

    • “No sé de economía ni quiero saberlo. Que hay 4000 años de data que dicen que el control de precios no funciona, no importa”.
    • “Soy un demagogo, me interesan sus votos, voy a prometer lo que sea para ganar votos”.
    • “Estoy dispuesto a intervenir el mercado, sin que importe la seguridad jurídica, el cálculo económico a largo plazo, y la inversión a futuro en los mercados intervenidos, como el agrario”.
    • “Les voy a mentir, el control de precios es de emergencia pero lo voy a mantener cinco años”.

    Esos mensajes se mandaron al mundo por cinco años, a los cuales si se suman los Panamá Papers, los subsidios, la parálisis burocrática en trámites clave en todos los sectores, el gasto público fuera de control, el “no vamos a defender a Panamá de los ataques”, han hecho que la economía se paralice. El nuevo presidente Laurentino Cortizo tiene que moverse rápido para cambiar su imagen y atraer inversiones, porque subir impuestos en medio de una desaceleración económica sería desastroso y endeudar para gastar, bueno, Panamá está al límite de su crédito.

    Laurentino Cortizo tiene que mandar señales claras. Señales de que él no es Juan Carlos Varela. Señales de que el sí sabe de economía, de que no se dice a la gente lo que quieren oír sino lo que se debe hacer, aunque no guste, y dejar que los mercados agrarios y de alimento funcionen, derribando barreras en lugar de maquillarlas con controles de precios. El peligro para el nuevo presidente es caer en la tentación del gradualismo. O sea de tratar de hacer gradualmente y por consenso cambios económicos urgentes con el riesgo de que cuando se logre el consenso necesario, la situación se encuentre mucho más grave. Esto es lo que hizo Mauricio Macri en Argentina. Heredó una serie de situaciones económicamente destructivas de Cristina Fernández de Kirchner. Y pensó que por ser Mauricio Macri, la gente automáticamente iba a recuperar la confianza de los inversionistas, por no llamarse Cristina Fernández de Kirchner. Y que eso le iba a dar tiempo de lograr consensos para lograr los cambios económicos que necesitaba hacer. Pero el tiempo se le acabó y la economía Argentina es una bomba a punto de explotar.

    Don Laurentino Cortizo ha elegido eliminar gradualmente el control de precios, o eso creemos. En otras palabras, su medida de prolongar el control de precios aunque sacando varios artículos en lugar de eliminarlo de un solo golpe, lejos de mandar señales claras de que tenemos un gobierno pro mercado y no solo pro empresarios, manda señales confusas, en un momento donde debemos salir de la confusión creada por el gobierno anterior, rápido y de manera definitiva. Y si este patrón se mantiene en otros asuntos, como por ejemplo manteniendo las monedas de un balboa, o permitiendo que se esparzan rumores de que se van a acuñar modelo de 10 balboas o de que Panamá va a tratar de entrar a la OCDE. El buen gobierno debe dejar señales claras. Y hacerlo los 100 primeros días.

    El control de precios es dañino porque el sistema de precios es el mecanismo que permite a los productores saber qué se demanda, decidir qué producir, cuánto producir, cuándo producirlo y cuánto cuesta producirlo. El sistema de precios, es la cadena de información fundamental de una economía. Si se interviene el sistema de precios, se rompen las cadenas de información para los productores en los productos controlados. Y los productores de los mismos trabajan con información errónea. Para un gobierno que desea reactivar el agro, es bueno no tocar esta cadena de información.

    Así que es el momento de superar la tentación de gradualismo; ya las elecciones pasaron, y en los primeros 100 días es necesario mandar mensajes distintos, sobre el Control de Precios, sobre el gasto público, sobre la seguridad social, sobre la OCDE. Y las decisiones que se tomarán serán duras y es mejor tomarlas al inicio del gobierno. El gradualismo a lo Macri ha de derrochar el capital político de estos primeros 100 días, y pueda que no esté después, cuando sea necesario tomar medidas fuertes para desactivar la bomba.

  • La tónica de los 100 primeros días

    El nuevo presidente de Panamá es un político relativamente veterano, lo cual es bueno porque uno sabe que no se va a salir con locuras o improvisaciones, pero también se sabe que viene con el equipaje de la política tradicional. O sea con los compromisos y consensos con los demás miembros de su partido, que incluyen diputados cuestionables y políticos de todos los signos, porque el PRD tiene desde liberales hasta excomunistas y chavistas, y se jacta de ser socialdemócrata. Así que el presidente tendrá que hacer un equilibrio. Esto no siempre es malo, porque Ricardo Martinelli no tenía que buscar compromisos con nadie, y sabemos cómo terminó la historia, y Juan Carlos Varela solo buscaba compromisos cuando estos significaban problemas para él aunque no para el país.

    A pesar de que The Economist define a Nito Cortizo como “the bland and sensible choice” o sea aburrido y sensato, su discurso fue corto y entretenido, buscando demostrar una pasión que sus críticos dicen que no tiene. Para empezar, a un PRD que por mucho tiempo tuvo el nacionalismo canalero de la quinta frontera como su norte, que pareció haber perdido debido a que el tema canalero ya se arregló y el canal tiene 20 años de ser panameño, trata de crear un nuevo foco político, que es la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la sexta frontera. Somos el sexto país más desigual del mundo, y necesitamos oportunidades para todos, ley y orden. Que Panamá perdió una década en desarrollo institucional, lo cual es cierto, y de hecho se retrocedió una década en el manejo de las finanzas públicas. En eso Laurentizo Cortizo tiene razón, aunque sería bueno saber si entiende la profundidad del daño realizado. La evidencia empírica demuestra que las economías dirigidas no son las mejores para fomentar la igualdad, ya que suelen transferir recursos hacia los grupos poderosos, y por lo contrario, las economías inclusivas son las que tienen más igualdad al tener un estado de Derecho que garantice la igualdad ante la Ley, la igualdad de oportunidades, la inclusión institucional, y se pase de una economía extractiva a una inclusiva según la definición de Douglas North.

    Nito Cortizo habla de cinco Panamás, el moderno que más bien podemos llamar el internacional, el que está insertado de lleno en la economía global. El de los barrios y la clase media, cuya inserción en la economía global es solo a medias, el rural que es todavía menos insertado en el mundo globalizado y el de las comarcas que por razones culturales y legales vive en un mundo aparte, congelado y que es una fábrica de pobres. Integrar estos cinco Panamás va a ser un reto importante. Sobre todo cuando el clientelismo y la xenofobia parecen tener influencia en los barrios y la clase media, y el aislamiento y el proteccionismo en el mundo rural y las comarcas.

    En su discurso dejó claro que el Estado de derecho, la competitividad, la educación serán puntos importantes así como el más vago combate a la pobreza. Y dejó claro que el clientelismo y la erosión de la separación de poderes, fueron parte del legado de los últimos 10 años. E hizo un llamado a que el Ministerio Público y el Órgano Judicial hagan su parte; la pregunta que nos podemos hacer es, ¿la harán? ¿Qué pasa si estos se niegan a cumplir su parte?

    En los primeros 100 días, pretende presentar un proyecto de Reformas Constitucionales, ¿qué tan serias serán? Reformas a la ley de Contratación Pública. Hacer los pagos a los proveedores atrasados, ¿habrá el dinero?  Poner en marcha un plan de Obras Públicas, ¿habrá el dinero?  Rebajas de impuestos para reactivar la construcción y una ley de Leasing inmobiliario lo cual está bien y extender la cobertura de la ley de interés preferencial, esta última es una transferencia de recursos de la clase media a la Capac en nuestra opinión. Promover las inversiones extranjeras mediante PRO PANAMA y mediante la Unidad de Competitividad de los Servicios Internacionales. Todo esto está muy bien y es algo que hace tiempo había que hacer. También se busca crear el Banco de Oportunidades; en lo personal somos un poco escépticos sobre las bancas estatales, que terminan siendo focos de corrupción y clientelismo, AMPYME por ejemplo empezó bien y termino en clientelismo puro y duro. Y crear el Ministerio de Cultura, lo cual significa que el INAC se sentará en el gabinete como en muchos países.

    Así, entre medidas sensatas para aumentar la competitividad y medidas entre keynesianas y ofertistas para estimular a la construcción, prometemos pasar los primeros 100 días.

    Se le quedaron en el tintero algunas cosas, como si cree en derechos de propiedad, economía de libre mercado para todos o qué se va a hacer con la burocracia más allá de una austeridad moderada que si se prometió. En los próximos meses lo sabremos.

  • Panamá, Unión Europea y GAFI

    El anuncio de la inclusión, nuevamente de Panamá en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) de países que presentan deficiencias estratégicas en la lucha contra el blanqueo de capitales y el financiamiento del terrorismo ha sido recogido por la prensa europea.

    El GAFI, con sede en Paris y presidido actualmente por E.E.U.U. tiene 36 miembros (34 países y dos organizaciones regionales, Comisión Europea y Consejo de cooperación del Golfo).

    La presencia de Panamá en la lista de gris de GAFI no es un hecho aislado de lo acontecido el 13 de febrero pasado, cuando la CE propuso una lista negra de 23 países o territorios de “alto riesgo” de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. Entre los siete nuevos nombres, figuraban Panamá, Arabia Saudita y cuatro territorios estadounidenses.

    Días después, los gobiernos de la Unión Europea (UE) tumbaron formalmente la lista negra elaborada por Bruselas, aduciendo que el proceso utilizado no incentiva «activamente a los países afectados a adoptar medidas decisivas» y además no respeta el derecho de éstos a «ser escuchados», según un comunicado. El gobierno panameño rechazó la medida y llamó al embajador a consultas.

    Pero en realidad, lo que propició la eliminación de la lista negra de la CE fueron las duras criticas que despertó tanto de Washington como de Riad, denunciando “una decisión políticamente motivada”. “Pienso que es bochornoso la manera como este asunto ha sido tratado “, declaró Gordon Sondland, embajador norteamericano ante la UE.

    El Departamento del Tesoro de EE.UU. cuestionó la eficacia de la metodología empleada, indicando a los bancos de EE.UU. que no tienen que tomar la lista en consideración ni realizar cambios generales en los protocolos de calificación interna y monitoreo. “Más allá de nuestras preocupaciones con la metodología de listado, el Departamento del Tesoro rechaza la inclusión de Samoa de EE.UU., Guam, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de EE.UU. en la lista”.

    Por otro lado, en Bruselas se da por seguro un fuerte ejercicio de presión diplomática a los Estados miembros durante la cumbre con la Liga Árabe en Egipto el 24 y 25 de febrero, incluida una carta firmada por el rey Salman y entregada a las delegaciones europeas en la que criticaba la «sorprendente» inclusión del reino y advertía sobre las consecuencias financieras “en el comercio y los flujos de inversiones entre el Reino y la Unión Europea», informó el Financial Times.

    La iniciativa de la CE de incluir a Arabia Saudita en su lista se dio en un contexto de fuertes tensiones entre Bruselas y Riad a raíz del presunto asesinato del periodista disidente saudí Jamal Khashogg en el consulado del país en Turquía. Pero Francia, Reino Unido y Alemania bloquearon dicha iniciativa, la cual fue interpretado como la voluntad de estos países de no poner en riesgo sus millonarios contratos de ventas de armas. Arabia Saudita es un importante socio comercial de Francia. Según el diario francés Le Monde, que se basa en un informe del Parlamento 2018 sobre las exportaciones de armamento, «Esto es más de 11 mil millones de euros de pedidos saudíes que se han validado en nueve años, un promedio de 1,2 mil millones de euros por año».

    Merece especial atención, que el Grupo de Acción Financiera (GAFI), en cuyos trabajos se basó Bruselas para elaborar su listado complementado por criterios muy estrictos fijados en la Quinta Directiva anti-blanqueo de la UE y fuentes como Europol, se dijo «muy preocupado» por la lista negra de Bruselas. El presidente de GAFI, el norteamericano Marshall Billingslea indicó que “los temas de listas negras y grises hay que tratarlos con mucha precaución”. En ese entonces, ni Panamá, ni los otros países de la lista de la Comisión de la UE figuraban en la lista de GAFI.

    Sin embargo, en el espacio de pocos meses, pese a los esfuerzos y compromisos asumidos con OCDE y GAFI, Panamá es la única jurisdicción  incluida en una corta lista oscura, lo cual podría reducir los flujos financieros, de inversión y comerciales internacionales hacia y desde el país.

    Es claro entonces, que la Comisión Europea y Francia en particular, ambos miembros de GAFI y presionados por sus poblaciones y medios de comunicación social, persisten en estigmatizarnos. Tal como lo expresó un periodista en un canal informativo de televisión francesa: “Panamá está en la mira de la comunidad internacional desde el escándalo de los Papeles de Panamá en 2016”. Esto, pese a que otros países de la región, Argentina, Venezuela y México se vieron salpicados por el escándalo pero no son listados.

    Es pues, preciso ganar espacios que permitan defender los intereses nacionales, así como lanzar campañas e información pública efectiva a través de los medios internacionales  tendientes a proyectar una imagen positiva del país. Esto exige un ejercicio de reflexión e introspección acerca dónde nos encontramos actualmente con respecto al panorama mundial y qué queremos proyectar al exterior.

    El establecimiento de políticas, procedimientos y sistemas de anti-lavado de activos en concordancia con los estándares internacionales debe ir acompañado de una identificación y comprensión de los actores relevantes “mapeo de actores”, organismos internacionales,  ONGs, países amigos y países “saboteadores”, que le permitan a Panamá posicionarse estratégicamente en la comunidad internacional y escapar de las listas. Comprender de primera mano la narrativa histórica de la crisis, la forma en que los eventos han sucedido y el contexto geopolítico presente.

  • La Libra en la Balanza…

    Facebook ha decidido saltar al mundo de las cybermonedas, aunque no realmente de las criptomonedas. Esta se llama Libra y ha desatado una tormenta. Políticos de la izquierda del Partido Demócrata y políticos europeos le han pedido a Facebook que cese esta actividad, algo que pueden hacer porque a diferencia de otras criptomonedas, LIBRA es manejada de manera centralizada por Facebook. Y este es el problema, esto la hace vulnerable a las presiones políticas.

    Pero ¿cuál es la idea de Mark Zuckerberg? Mark se dio cuenta de un fenómeno preocupante. De los 7 mil millones de individuos de nuestra especie que viven en esta tierra, dos mil millones no están bancarizados. Y que probablemente nunca lo estén. La lucha que existe contra el lavado de dinero y la evasión fiscal en los bancos ha traído un serio aumento de la carga burocrática para los bancos y las responsabilidades legales por delitos no muy claros, son enormes. El resultado es que cada vez es más difícil para una persona tener una cuenta bancaria o para los bancos encontrar bancos corresponsales. Esto puede limitar seriamente el acceso a los servicios financieros por parte de millones de personas. Y es allí donde la Internet, puesta en manos de millones de personas mediante teléfonos inteligentes, puede traer la solución mediante el uso de cybermonedas y cybercrédito.

    El problema de la cybermonedas como Libra, es que no son realmente una criptomoneda. Todo el mundo sabe que en Facebook, la cabeza se llama Mark Zuckerberg. En cambio en Bitcoin nadie sabe quién rayos es Satoshi. Libra tiene una figura de autoridad influenciable e influyente, versus el sistema secreto, descentralizado de Bitcoin.  Libra lo sabe y está tomando medidas para distanciarse de Facebook. El problema es que el código sigue las normas culturales de Facebook. Y estas no son buenas, sabemos la cultura de vigilancia por algoritmos de Facebook, la venta de información a terceros, y la censura ideológica creciente. Esta es una crítica que se hace a las redes sociales que no son anónimas como 4chan o 8chan. Son vulnerables a la censura….. Y por lo tanto, una moneda hecha con la misma cultura también lo es.

    Dicho esto, la idea de Mark Zuckerberg con Libra no es mala. Tenemos el fenómeno de la desbancarización de una parte importante de la humanidad. La necesidad de tener servicios financieros internacionales que no dependan de monedas nacionales o de las fronteras legales. Hasta ahora Bitcoin y otras criptomonedas han tenido un impacto negligible en las finanzas mundiales pese a la promesa contraria.  Los especuladores han dado demasiada volatilidad a las criptomonedas.  La idea de Libra es una moneda internacional virtual, respaldada por una canasta de monedas fiat y commodities, respaldada por gigantes de la tecnología y con acceso a los clientes de Facebook, Instagram y Whatsapp. Tal vez esto le de a Libra lo que le falta a las comunidades abiertas que tiene Bitcoin, mecenas que les den el impulso inicial para tener un alcance global. Y a la vez, Libra puede ser que ayude a propulsar las criptomonedas como Bitcoin aún más, porque serían el equivalente virtual del oro a las monedas fiat. O sea, un refugio de calidad fuera de las manipulaciones de los gobiernos.

    Pero Libra ya tiene enemigos, en la izquierda del partido demócrata y en la Unión Europea, que temen que pueda reemplazar las monedas estatales, algo sacrílego para los keynesianos, o para el GAFI que ya ha emprendido una cruzada contra los incontrolables de las criptomonedas.

    ¿Qué lecciones nos quedan para Panamá? Bueno, si se fijan, Libra está basada en una fundación Suiza. Las canastas de monedas están allí. No hay razones por las cuales esto no se pueda hacer también en Panamá. Cuando en el 2004 Richard Rahn habló de la posibilidad de crear una moneda virtual panameña basada en dólares y commodities en Panamá, nadie le hizo caso. Los banqueros le tienen pánico a la idea. Prefieren seguir perdiendo corresponsalías y competitividad ante la maraña de normas del GAFI y la OCDE que Panamá tiene que cumplir pero que otros países directivos de estos organismos no cumplen.  Y extinguirse lentamente y con ellos nuestro país. Señores, nadie gana un juego jugando solo a defenderse.

  • Cielos abiertos para Panamá

    Tenemos aeropuerto nuevo. Muy bien por el Hub de COPA, aunque la experiencia de Emirates indica que el modelo del HUB está un poco obsoleto y el futuro está en las aerolíneas de bajo costo que trabajan rutas punto a punto. Ryan Air ha demostrado en Europa que éste es el camino a seguir.

    La JMJ demostró que la conectividad aérea de Panamá no era tan buena, vinieron la mitad de los peregrinos esperados, y la gente se quejaba de lo caro que era venir a Panamá, y de aquí cerca, como de Centroamérica. El HUB de COPA en Tocumen mueve millones de pasajeros, pero ¿cuántos de éstos vienen a Panamá o salen de los predios del Aeropuerto de Tocumen? Panamá es un buen lugar para un Hub, pero ¿será algún día un buen lugar de destino final o punto de salida para los que quieren viajar? De hecho, la política de Panamá está hecha para desalentar el desarrollo de una industria de transporte punto a punto en favor del HUB.

    Un ejemplo es el que las tasas aeroportuarias de Panamá Pacífico sean iguales o bastante cercanas a las de Tocumen, por lo tanto, en lugar de fomentar la competencia, la desalientan. En lugar de permitir que Panamá Pacífico y Rio Hato desarrollen un turismo con viajes de punto a punto, lo desalientan. Y por supuesto, está el nacionalismo económico de las regulaciones de Aeronáutica Civil, con sus aerolíneas bandera y que exigen en la regulación Panameña que los certificados de explotación quedan reservados para los nacionales, y que en el caso de personas jurídicas el 51% de las acciones y peor, el 60%, si son Aerolíneas para explotación local, estén en manos de panameños. Como montar una aerolínea cuesta mucho dinero, esto significa que son contadas las persona que tienen la capacidad local para ser accionistas de una Aerolínea. Lo cual limita a un duopolio disparejo, COPA y Air Panamá dominan el transporte aéreo local.

    Luego tenemos el problema de los pilotos. Esta es una de tantas profesiones por ley limitadas a extranjeros. Aunque todos son iguales y unos son más iguales que otros, y COPA sobre todo, ha logrado excepciones importantes a la norma cuando ha sido necesario, el hecho es que queda limitada la cantidad de pilotos y personal de tierra disponible localmente a cualquier posible competidor, más aún cuando muchos pilotos locales emigran a volar a la India, al Medio Oriente o a China. Así que si la ley obliga a usar pilotos locales, la disponibilidad de personal calificado y con experiencia significa agarrar los pilotos que por alguna razón COPA no acepte.

    En otras palabras, la política aeroportuaria de Panamá está diseñada a evitar que ningún aeropuerto compita con Tocumen.  Y para hacer muy difícil o imposible que pueda venir capital de afuera a poner aerolíneas locales que diversifiquen la oferta. El resultado es que la conectividad de Panamá sufre y el turismo sufre.  El peor enemigo de la hotelería y el turismo interno panameño son las regulaciones al segmento aeronáutico. Los presidentes de Panamá en este tema parecen ser más los presidentes de una línea aérea privada, que los del país. Mientras el HUB funcione bien, los demás pecados pueden ser ignorados.  ¿Se atreverán los noveles diputados a plantear una reforma regulatoria que mida a todos con la misma vara y se promueva la competencia? ¿Se atreverían los empresarios a pedir Cielos Abiertos Unilaterales para Panamá? Creo que no.

    Y luego salen esos mismos empresarios a quejarse del subsidio al tanque de gas de 25 libras..