Categoría: Opinión

  • Deja Vú de 1994..

    Decía Karl Marx en su 18 Brumario que la historia se repite en espiral, primero como una tragedia y segundo como una comedia. Esta elección recuerda bastante a la elección de 1994 donde ganó Ernesto Pérez Balladares. El Toro, como popularmente se le conoce, fue el Napoleón Bonaparte del PRD. El hombre que con un 33%, el bloque duro del PRD históricamente, logra ganar una oposición en una campaña electoral muy fragmentada por Mireya Moscoso, Rubén Blades, Chinchorro Carles, Eddie Vallarino.

    Tras un período difícil post invasión, el Toro libró al PRD del estigma de ser el partido de los militares y lo convirtió en un partido viable que demostró que podía usar la considerable experiencia de muchos de sus miembros para gobernar eficientemente en democracia. Ahora la historia se repite, tras 10 años fuera del gobierno, con un partido muy dividido, que en la última elección marcó por debajo de su 33% histórico y su resultado más bajo, el 27% de Juan Carlos Navarro en el 2014 en un PRD agobiado por las divisiones internas y las puñaladas traperas. Un PRD unido gana pero sin lograr sumar el voto independiente como sí lo hizo Martín Torrijos que llegó al 45% de los votos. El partido Cambio Democrático obtuvo prácticamente un resultado similar al de las elecciones pasadas, con un 31% versus un 32%. Lo cual demuestra que los escándalos de corrupción de su partido por ahora no han hecho mella en su base electoral, pero no han sabido capitalizar, al igual que sus rivales del PRD, el voto independiente.

    En un ambiente electoral muy dividido, el PRD y el CD fueron rivales casi empatados con sus respectivas bases electorales. Pero ninguno logró convencer a los votantes de otros partidos o a las personas sin partido, de que era sensato votar por sus candidatos. De no corregir esto, llevarían las de perder en un ambiente electoral menos diluido. Al ganador Laurentino Cortizo, le toca buscar la manera de recuperar ese apoyo, a esos independientes que en un momento tuvo según las encuestas y que fue perdiendo poco a poco. Ernesto Pérez Balladares lo hizo, buscando talentos entre los independientes, en el MOLIRENA o en el Partido Popular. ¿Lo hará Nito Cortizo? El PRD después de 10 años fuera del poder gana solo con su 33% lo cual lo pone demasiado cerca del CD para que sea algo cómodo en futuras elecciones donde el desgaste del poder o divisiones internas podrán quitarle algunos puntos de nuevo. ¿Podrá Rómulo Roux hacer lo mismo en la oposición? Si quiere ser presidente de Panamá, tiene que sumar más allá de ese 32%.

    La sorpresa del día fue Ricardo Lombana, el candidato independiente que logró 19% del voto en dos meses de campaña, pese tener un discurso un poco ambiguo y no tener estructura partidista. Para tener una idea, Rubén Blades, una gloria nacional, con un partido organizado como Papá Egoró, y 6 meses de campaña, sacó un porcentaje similar de votos en el 94. En gastos de campaña, cada voto de Lombana costo 43 centavos, mientras que sus rivales del PRD y el CD gastaron más o menos 19 dólares por cada voto.

    Lombana no ganó, pero si tuvo una pequeña victoria. Su reto ahora es evitar el error de Rubén Blades y logar mantenerse vigente para el 2024. Lo cual no será fácil porque Cambio Democrático, con un discurso abiertamente populista, ha demostrado fuerza y tener una base electoral del 32 por ciento bastante estable. Y el PRD probablemente esté desgastado por el ejercicio del Poder. El Panameñismo, antes un partido fuerte, obtiene los peores resultados de su historia, en un partido que nunca logró pasar el nacionalismo y un populismo vago, y abrazar la tecnocracia. El CD se está llevando su clientela populista y los independientes como Lombana, a la clase media educada. Su futuro es el de un partido satélite para alianzas. Es el nuevo Molirena o Partido Popular.

    Por ahora Panamá se debate entre la maquinaria tecnocrática liberal y el populismo ligero del PRD versus el populismo de derechas duro del Cambio Democrático, cada uno dominando un tercio del electorado, mientras que los independientes y los restos del panameñismo, se quedan con el tercio restante. Entre las buenas noticias está aquella que en Panamá, los discursos extremistas no calan todavía.

    El discurso de izquierda marxista dura del FAD sólo logró sumarle 2 mil votos más que la elección pasada, solo 12 mil votos. Marco Ameglio, que tenía un buen discurso económico dejó que su discurso odioso contra las minorías sexuales lo tapara, y quedó de último. Ana Matilde Gómez empezó bien pero quiso jugar a la lucha de clases y al pobrismo y se estancó.

    Dentro de todo son buenas noticias. El PRD tiene el material humano para hacer un buen gobierno como dice su eslogan de campaña y mantener a Panamá compitiendo con Chile como el país con la mejor economía de la región, un país que llegue a considerarse desarrollado, pero también tiene material humano para convertir a Panamá en México o Venezuela. Esperemos que Nito elija a los primeros y aparte a los segundos o los mande a Bocas del Toro. Todo Panamá se lo agradecerá.

  • Al trabajo sin más dilación..

    No importa quien haya ganado.  Cualquiera de los candidatos hizo su campaña, prometiendo o comprometiendo, mejores días para  la ciudadanía. Mejores días en términos de educación, salud, justicia, ética y civismo, economía y seguridad. Lo interesante es que casi no han discutido sobre cómo llevar a cabo todos estos compromisos/promesas. Y ello no deja de ser una buena noticia, porque quizás tengamos un líder escondido que esté dispuesto a que esas  promesas/compromisos se hagan realidad tomando las medidas correctas;  caminar sobre el agua, como decía Mart Laar, el estoniano que colocó al país en la senda del éxito y el progreso.  Y es  imperante que se comience ya mismo, desde hoy, porque si no se traza una línea de acción en forma inmediata dentro de los primeros 6 meses, la implementación será fagocitada por el día a día de la burocracia.

    Albert Einstein sentenció un día, que pretender resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, era el significado de la locura. Y ya todos en Panamá  experimentamos la locura y no fue agradable;  no hay logros aplaudibles en materia de educación, salud y ética y civismo. Por el contrario, mejor calidad en la educación, salud accesible para todos y baja o ausencia de corrupción han sido las promesas más repetidas desde hace años, sin  haber obtenido  cambios en los resultados  prometidos. Entonces, es hora, es la hora, de intentar algo diferente para que esta vez sí, los resultados sean diferentes. Ya no hay más tiempo. La tecnología alrededor del globo no da tregua, y si no se hace ahora, ya no es cuándo la pregunta, sino qué haremos con una generación desperdiciada  y un futuro que no aguarda.

    Entonces, sólo queda intentar lo diferente, observar a los mejores y a trabajar sin más dilación. ¿Qué debe hacer la nueva Administración surgida ayer de las urnas? Ante todo, deben dar señales que el camino será el respeto a las Instituciones, esto es, que  se garantizarán los derechos individuales de cualquier persona viviendo en suelo panameño y ello va desde la garantía de una justicia efectiva, a la seguridad de transitar tranquilo por las calles y hasta la seguridad de que las cargas, regulaciones e impuestos no afectarán la propiedad de personas y empresas. Luego de las primeras señales, vienen las acciones concretas:

    Reforma de la política: Afianzar la seguridad y justicia. Poner al Estado en su lugar, a cargo de las funciones de seguridad y administración de justicia, en consecuencia, limitar sus poderes y su presupuesto a las atribuciones y recursos estrictamente necesarios al cumplimiento de tales funciones.

    Esto implica  combatir la inseguridad, la violencia y el crimen, como primera prioridad en la agenda estatal. Panamá no tiene hipótesis de conflicto, por lo que destinar cuantiosos recursos para prevención del terrorismo, o asuntos de cooperación internacional deberían pasar a un segundo plano cuando la inseguridad acecha los parques y paseos del país.

    Fomentar, fomentar y fomentar  la práctica de los árbitros y amigables componedores para agilizar la correcta aplicación de justicia en los casos donde las personas se sienten más afectadas. Los grandes ya proponen en sus contratos la cláusula de arbitraje.

    Asamblea: se debe quitar a la misma de la tarea reguladora  respecto de actividades que son privadas por naturaleza. Pertenecen al campo privado o de los particulares las relaciones sexuales, matrimoniales, familiares, laborales, comerciales, educativas, cívicas, culturales, artísticas, religiosas, médicas, científicas y técnicas, previsionales y de beneficencia, etc., y tienen que realizarse conforme la voluntad de los participantes e involucrados expresada en contratos; no de normativas dictadas por la Asamblea bajo forma de leyes especiales, ni por el Ejecutivo bajo forma de decretos, ni por la ONU, la OEA u otros organismos interestatales bajo forma de tratados o “convenios internacionales”. Todo ello implica una profunda revisión y reforma desregulatoria. Algunas de ellas serán más fáciles que otras, que seguramente no podrán hacerse ahora, pero debe dejarse el camino pavimentado para la próxima vez. Si tienes diez mil regulaciones, destruyes el respeto por la ley dijo una vez Churchill.

    Se debe poner a la Asamblea  en su lugar y en su función más importante: a vigilar que el Ejecutivo no se salga de sus límites, vigilancia que se ejerce sobre todo mediante el control de su Presupuesto Fiscal, alimentado sólo de los impuestos y no de deudas. Implica además poner a los partidos políticos en su lugar: como asociaciones privadas, sin dependencia alguna con los recursos del  Estado, a fin de que puedan ser los vasos comunicantes y la voz de la ciudadanía. Así de fácil se reduce a su mínima expresión la corrupción, porque no es otra que la burocracia y la absurda regulación  la que destruye la moral de  las personas.

    Reforma de la economía: Dejar que las actividades económicas las ejecuten los trabajadores, los emprendedores, y los inversionistas. Se debe sacar a los políticos, funcionarios y burócratas de su función favorita, de generar negociados y poner en planilla estatal a manzanillos y empresarios prebendarios. Para ello deben ser privatizadas (mejor dicho, regresar a su cauce natural) o concesionadas  las empresas que aún quedan en manos del estado y desreglamentadas estas actividades, para que sean sensibles a las necesidades, deseos, exigencias y preferencias de los consumidores, del lado de la demanda, y de los productores, del lado de la oferta, y así crear y distribuir la riqueza por su canal natural: el mercado. El IDAAN debe ser, guste o no, el primero en la lista; luego las participaciones estatales en empresas como la telefonía y al fin,  la eliminación total de organizaciones que sólo están para otorgar subsidios disimulados a falsos empresarios que no se animan al riesgo.

    La plataforma de servicios internacionales debe ser protegida contra los embates de organizaciones extranjeras; ello se hace unificando los impuestos en todo el país, unificando  los niveles de presión impositiva que poseen las empresas multinacionales en zonas especiales , a la baja;  eliminando así la distorsión y disminuyendo la presión,  la inversión se hace aún más apetecible, sin diferencias entre locales y extranjeros o zonas dentro del mismo país.

    La ley laboral del siglo pasado debe derogarse en forma inmediata. Ni los trabajos, ni las personas son los mismos de antaño ni las demandas y exigencias actuales pueden satisfacerse con este Código. Directamente debe desregularse y fomentarse la libre contratación; si ello no es posible, al menos debe derogarse la regulación sobre salario mínimo como prioridad antes que nos atrape otro año.

    La actividad regulatoria esencial del estado debe realizarse bajo modernas y seguras tecnologías. La tecnología no debe usarse contra el ciudadano, sino a favor de él. Blockchain e Inteligencia Artificial deben ser utilizados para cuando la actividad privada necesita su apoyo para transaccionar a nivel internacional, no para espiar a los rivales o empresas.  Proyectos como la Factura Electrónica no deben implementarse.

    Reforma de la Educación: Del lado de la demanda, es poner la educación en manos de los educadores y no del Estado, para que los niños y los padres en la enseñanza de sus hijos, puedan escoger con entera libertad el centro docente de su preferencia, con el tipo de educación, y el contenido, los planes, los programas y el sistema o método que prefieran. Con bonos y subsidios para quienes no puedan pagar. Y del lado de la oferta, que todos los maestros, profesores, docentes y capacitadores puedan competir, tanto en calidad, como en variedad y precios.

    ¿Y los pobres? los más pobres tienen que ser asistidos por el Estado con vouchers o cupones, para pagar por sus matrículas y gastos en las agencias y centros docentes de su elección, los cuales serán reembolsables en dinero por el Estado, a todos aquellos institutos que los usuarios hayan escogido para su educación.

    Reforma de la salud: Al igual que en la educación, se trata de poner la medicina en manos de los médicos y auxiliares de la medicina, no del Estado, para que los enfermos, discapacitados y accidentados puedan escoger libremente el centro médico, hospital o clínica de su preferencia, con la atención de su elección, del lado de la demanda de servicios médicos. Y para que los médicos, enfermeras, e involucrados en la profesión médica en general puedan competir, tanto en calidad y variedad como en precio, del lado de la oferta de medicina.

    Al igual que con la educación, en este caso los enfermos, discapacitados y accidentados pobres sin cobertura, deben ser asistidos por el Estado con vouchers, para pagar por sus gastos en los centros médicos de su elección, los cuales serán reembolsables por el Estado, a los institutos de salud que estos usuarios hayan escogido para sus tratamientos.

    Reforma de las Jubilaciones y Pensiones: En base al mismo esquema de la educación y la salud, es poner la CSS en manos de los administradores de fondos y no del Estado, para que futuros  jubilados y pensionados puedan escoger con entera libertad la Caja o Fondo Previsional de su preferencia, con el tipo de Plan, Póliza o contrato de su elección, del lado de la demanda. Y del lado de la oferta, para que las compañías administradoras puedan competir, en calidad, variedad y precios.

    En la transición, los actuales jubilados deberán ser pagados por los remanentes y seguramente, sí, impuestos especiales que deberán pagarse al efecto y cesarán una vez terminados los últimos beneficiarios del antiguo sistema. La rama de la salud deberá ser ejecutada en forma separada de acuerdo al punto anterior.

    Muy probablemente, la ejecución de estas medidas  implican para el país tener que denunciar ciertos Convenios y Organismos internacionales. Está bien, tendremos que prescindir de sus consejos y “misiones técnicas”; y vivir con la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones, lo cual será una gran bendición para las futuras generaciones. Sólo hay que hacerlo; otra vez, como diría Churchill, No es suficiente con hacer lo mejor que podamos. A veces, debemos hacer lo que se requiere.

    Nota: esta redacción fue hecha antes de conocerse los resultados electorales.

  • De planes de trabajo, eslóganes y compromisos

    Hay un problema en los planes de trabajo. Por un lado está bueno para saber qué es lo aceptable e inaceptable en un candidato. Por ejemplo, el que lee el plan de trabajo del FAD sabe que éstos están muy cómodos con los controles de precios y salarios para todos y con los exprópiese, o sea, la imitación de Maduro. Y quienes han leído el plan de gobierno de Nito Cortizo saben que es un sensible plan centrista, tal vez demasiado predecible, reflejo de una candidatura que ha sido descrita por The Economist como bland and sensible (“sensata pero aburrida”).

    Blandón, como buen panameñista, presenta un buen plan de gastos, perdón, de gobierno, aunque no dice cómo lo va a financiar. Rómulo Roux tiene un programa de computadora europeo que permite identificar carencias y deseos por región electoral y segmento de población. Y presenta propuestas más o menos populistas de acuerdo con sus necesidades. “Es la economía estúpido” dijo James Carville. Y Rómulo Roux, aunque de una manera vaga y populista, es el único candidato que parece seguir esta máxima buscando la nostalgia de la bonanza de gasto y deuda del gobierno de Ricardo Martinelli con su eslogan “lo bueno vuelve”.

    Nito Cortizo, con “el buen gobierno”, apela a la experiencia del PRD para contrarrestar la mala imagen de sus diputados, pero no se centra en cómo el buen gobierno va a mejorar la situación económica de la gente; más bien garantiza que por lo menos no se va a seguir empeorando como ahora. Blandón, con su “cambio profundo” refleja la disyuntiva del Partido Panameñista, que sabe que han tenido un pésimo gobierno, así que prometen cambio, algo duro de creer cuando se es el candidato oficialista, y mucho más si va a ser profundo.

    Los independientes tienen un problema que los partidistas no; los candidatos de los partidos oficialistas pueden armar equipos de trabajo de la maquinaria de sus partidos para organizar sus campañas y armar planes de trabajo, que son como una especie de “camello”. Un camello es un caballo hecho por una comisión dice el refrán. Pero por lo menos sabemos mediante los planes de trabajo qué es lo que desearían los candidatos al llegar a gobernar y qué consideran inaceptable (o sea que no dicen).  Aunque todos sabemos que estos planes de trabajo, sobre todo mientras más largos sean nunca se cumplen. Son más bien trámites.

    Ricardo Lombana con su “otro camino” apela a los que están hastiados de la clase política actual, sobre todo la clase media educada. Y el que sea deliberadamente vago con sus planes de gobierno puede ser una estrategia. Busca como Boris Yeltsin y Donald Trump debilitar un sistema existente, más que suplantarlo por otro sistema. De esa manera permite que personas disímiles puedan proyectarse en su candidatura con comodidad, porque éstos quieren otro camino, aunque no saben cuál sea.

    Ana Matilde Gómez con su “un Panamá diferente” busca la misma clientela electoral que Lombana, con un plan de trabajo más detallado, producto de su mayor experiencia, pero a su vez más contraproducente porque permite que la gente disienta en más puntos concretos. Con Marco Ameglio el eslogan “la revolución independiente” falló un poco. Porque si bien resalta la rebeldía independiente al sistema de partidos, también es cierto que el candidato tiene una larga trayectoria partidista y no dice cuál es objetivo de esta revolución.

    Las políticas sobre eslóganes de campaña y sobre planes de trabajo tienen mucho que ver con el mercado electoral y estrategias de marketing de los candidatos. No es algo casual como se quiere ver.

    Ahora se inicia la veda, la otra semana veremos cuál fue el más acertado. Si una confirmación del sistema actual, aunque bajo amenaza de tener que hacer reformas con Nito Cortizo; una deriva populista de derecha con Rómulo Roux, o la victoria de un independiente que busca la ruptura del sistema como Ricardo Lombana. Y por supuesto, no podemos descontar la maquinaria del Panameñismo todavía, que puede lograr un tercer lugar con sus peores resultados desde el 2004.

    En un par de días lo sabremos.

     

  • España de nuevo invertebrada. Una oportunidad para Panamá

    Pasaron las elecciones y la coalición tácita de socialdemócratas del Partido Socialista Español, de los postcomunistas de Podemos y los partidos independentistas catalanes que dió el voto de censura a Rajoy, se mantiene. La derecha española sigue dividida entre cortejar al centro con Ciudadanos, o irse a los extremos de Vox. Esto ha hecho que la derecha española tradicional del Partido Popular colapse, hundida por un mar de corrupción y la falta de una ideología clara. Lo único que une a la derecha española ahora mismo es la cuestión catalana. O más bien, su negativa a reformar la constitución para que una región autónoma pueda hacer referendos unilaterales para declarar su independencia, ya que la derecha española sostiene que un divorcio es cosa de dos y un referéndum pro autonomía tiene que hacerse en todo el país y ganarse en todo el país. Es como si para separar a Panamá de Colombia hubiera que hacer y ganar un referéndum en Panamá y Colombia a la vez. O si para que Estonia se separe de la URSS hubiera de hacer un referéndum en toda la Unión Soviética. En otras palabras, un requisito imposible. ¿Se imagina a John Adams tratando de convencer al parlamento británico que apruebe la declaración de independencia de los Estados Unidos? La autodeterminación de los pueblos no funciona así, funciona cuando hay suficientes personas que piensan de una manera específica y deciden que son una nación que se merece un estado aparte y otras naciones los reconocen así.

    Una de las cosas que la derecha española no parece entender, ni los moderados de Ciudadanos, ni los radicales de Vox, es que el separatismo español puede tomar medidas radicales e incluso violentas como las de ETA por una sencilla razón: no tienen la piel en juego, saben que en el fondo no exponen a las sociedades a las que claman representar, las consecuencias reales de sus políticas separatistas. Como el tener a partidos burgueses moderados como el Partido Nacionalista Vasco o los herederos de Convergencia i Unió em Cataluña compartiendo país con izquierdas marxistas radicales, y quedando fuera de la Unión Europea, la OTAN y las estructuras atlánticas, porque dudamos que España y Francia estén muy felices con el divorcio. Una derecha española que se equivoca en el tema catalán y peor aún, una derecha española que se equivoca en su mejor carta de presentación, el tema económico.

    Porque los super keynesianos del PSOE y los neo marxistas de Podemos prometen una serie de exabruptos económicos que probablemente sometan a una España que apenas se recupera de la recesión económica, en el caos y el estancamiento perpetuo. Ante esto, las propuestas económicas de Ciudadanos, del Partido Popular y sorprendentemente de Vox, son las más sensatas. Pero como la sensatez no está de moda, partidos como Vox apuestan a combatir las estupideces económicas de la izquierda española con las estupideces sociales de un partido orgulloso de buscar cualquier causa políticamente incorrecta y clericalista, como su oposición radical a los derechos de las mujeres, gays,  el querer combatir las incoherencias fiscales del régimen de autonomía Español con un centralismo trasnochado. “Es la economía, estúpido”, dijo el gran James Carville; no se trata de probar quién es más estúpido.  El resultado es la victoria minoritaria del PSOE de Pedro Sánchez, que recuerda bastante a Zapatero en su estilo e ideas, la alternativa de o unirse a Ciudadanos en una coalición centrista, o irse con Podemos en una demencial coalición de izquierdas duras.

    Los empresarios españoles parecen querer una Coalición PSOE más Ciudadanos, pero ojo, Ciudadanos no lo desea, por un lado está el tema de las reformas a la Constitución para tocar el tema del separatismo catalán vía referéndum y por otro lado, está que Ciudadanos apuesta por el hundimiento del PSOE o una coalición PSOE-Podemos más los independentistas, para atrapar el centro político. El problema es que si ocurre algo malo durante el gobierno del PSOE, la maniobra está demasiado clara y es posible que la opinión pública le eche la culpa a Ciudadanos también.

    El PP se sigue hundiendo, y Vox, que tiene propuestas interesantes en lo económico, seguirá aislado en un extremo del espectro político mientras deje que sus propuestas antiinmigrantes, machistas, homofóbicas y centralistas ahoguen lo bueno que tengan que decir en el área económica.

    ¿Cómo nos influye esto a los panameños? Por un lado el PSOE es fiel creyente en el gravar para gastar y en las políticas fiscales de la OCDE, así que España en algún momento se podría sumar a las presiones contra Panamá, en lugar de ser moderada como durante los gobiernos del PP. Por otro lado las subidas de impuestos que una posible coalición PSOE-Podemos puede tratar, y la debilidad de los derechos de propiedad en España frente a las okupaciones e invasiones de viviendas, podría servir para que el gobierno Panameño entrante, atraiga inversiones españolas a Panamá, sobre todo de los emprendedores que huyen de un posible infierno fiscal español. Hay que estar pendientes.

  • Se tiene que decir

    Uno  no quiere ser insensible, pero se tiene que decir algo y se va a decir. Por ahora los debates, si bien han demostrado que hay cierta voluntad en algunos candidatos a la presidencia a tomarse riesgos en decir algo nuevo como en el tema de la Caja del Seguro Social, no se ve el deseo de los candidatos, a semanas de las elecciones, de arriesgarse mucho.

    Uno de los puntos clásicos es el tema de la educación. A diferencia de la Caja de Seguro Social, donde evadir el tema y pasarle la papa caliente al siguiente gobierno es imposible en esta ocasión por el riesgo de quiebra de la misma. Ello hace que las entidades financieras internacionales estén muy pendientes de qué va a hacer el próximo gobierno y si no, no harán los préstamos que un gobierno sin ahorros necesita para gastar sin tocar la sagrada y clientelista planilla.

    En la educación y la justicia no se dijo mucho, o si se dijo, quedó en palabras y proyectos grandilocuentes, pero sin demasiado contenido concreto, quizás porque son temas que no van a bloquear préstamos internacionales si no hacemos el intento por resolverlo. En el peor de los casos, la desidia y cobardía de los gobiernos se paga en forma de competitividad disminuida, oportunidades perdidas, peor calidad de vida, marginación social, delincuencia. Así que no hay presión para arriesgarse tocando temas como qué hacer con los gremios magisteriales, becas, etc. Ya que se debatió tanto sobre la beca universal, se pudo hablar del voucher escolar. Si se va a hablar de Constituyente sería bueno tocar el tema de la Asamblea y el de la justicia también. Son temas donde las presiones, el sacrificio y las buenas o malas consecuencias son internas. O sea que si nadie plantea el debate, ni como candidato ni como periodista, el tema se va a quedar sin plantear.

    En educación nadie habla todavía de descentralizar, sino que se sigue en la quijotesca búsqueda del currículo perfecto. Nadie habla de cómo van a lidiar con la oposición de los gremios magisteriales al cambio, y peor aún, con la oposición interna de la burocracia del Meduca. Se habla de más presupuesto y más becas, de más calidad, pero no se explica por qué lo ya existente no funcionó, sino que se reitera a sí mismo. Entiendo, son las elecciones. Las promesas electorales son ideas que suelen cambiar, pero de allí a la demagogia barata solo hay un paso. Había que decirlo y se dijo.

     

  • Martinelli y su carrera a la Alcaldía

    Vamos a empezar aclarando dos cosas: Ricardo Martinelli no es mi candidato personal para la Alcaldía, y, al menos por ahora, votaré por José Luis Fábrega. También debo aclarar que tengo vínculos familiares con la familia Martinelli aunque está claro que nunca apoyé su Administración ni fui servidor público durante su gobierno, que me parece, en lo personal, una gran oportunidad perdida, porque con el caudal de votos que obtuvo y con sus millones, pudo haber cambiado las instituciones para bien. En su lugar, se dedicó a debilitarlas mientras lanzaba un ambicioso programa de obras públicas apalancado por deuda pública e impuestos a la clase media. A su vez, aumentando el poder y la militarización de las policías, corrompiendo lo que estaba corrupto aún más. Así que no estoy muy contento de que sea el candidato a la Alcaldía de Panamá, mucho menos acompañada por Chello Gálvez, una de las personas que ejemplifica el clientelismo mercenario de la Asamblea Nacional.

    Sin embargo estas explicaciones son necesarias, porque defiendo el derecho de Ricardo Martinelli Berrocal a competir por la Alcaldía de Panamá. Y lo hago no porque piense votar por él, y porque quiero que gane, de hecho no votaré por él, sino porque es un tema de garantías republicanas. Y créame, no me ha sido fácil llegar a esta conclusión. Que RMB pueda correr para la Alcaldía aún con la enorme probabilidad de que gane, es un mal menor a que no pueda correr. Por una sencilla razón, porque por lo que sé, todavía existen garantías en nuestra Constitución Nacional en su artículo 22, que establece que “toda persona acusada de haber cometido un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad en juicio público que le haya asegurado todas las garantías para su defensa.”

    Que yo sepa, RMB no ha sido encontrado culpable en juicio público, y mientras no haya sido condenado en juicio público, sus derechos políticos están vigentes y tiene derecho a ejercerlos.

    Es un tema de hacer respetar la garantía republicana al debido proceso, no para Ricardo Martinelli, sino para todos. Que RMB pueda ser electo alcalde es un mal menor. Imagínese si en Panamá se inhabilitara a todas las personas que estén bajo investigación por delitos, No condenados por delitos, inhabilitados: un RMB, o un Maduro o un Putin podría usar el legalismo de iniciar investigaciones falsas contra sus rivales políticos para inhabilitarlos de correr en las elecciones. Serían elecciones ficticias que limitarían artificialmente la oferta electoral a los votantes. En un país donde el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia se han caracterizado por estar sujetos a los intereses del poder Ejecutivo, sería demasiado fácil usar casos judiciales que no van a ningún lado, pero que el sistema judicial panameño se demora años en resolver, prohibir que las personas bajo investigación y en detención preventiva puedan competir en una campaña electoral, sería un instrumento ideal para que un dictador futuro haga elecciones vaciadas de contenido, solo con opositores elegidos por él.

    Finalmente si RMB sale finalmente electo, nadie puso una pistola en la cabeza a los electores que votaron por él. Y significa que las demás opciones no supieron atraer el voto presentando una oferta más atractiva. Al final, es mejor que la pelea la decidan los contrincantes en el ring y no el árbitro. Que gane quien no queremos es el mal menor. Al final, si las garantías siguen vigentes, siempre podremos hacerle oposición.

  • La Asamblea que se nos viene

    Mientras miramos las carreras de caballos entre Nito, Rómulo, Lombana, Blandón, Ana Matilde, Saúl y Marco, y discutimos la veracidad de las encuestas o los 100 y uno simulacros de votación, o mientras el Tribunal Electoral decide si un detenido preventivamente puede correr para alcalde, nadie se fija en por quién vamos a votar en la Asamblea. Bueno, sí nos fijamos: en la última maleantería de los seguidores de Yaribel Abrego, quien estuvo a punto de ser vicepresidenta en la nómina de su partido, o en el cinismo de Benicio y otros de los diputados del PRD que hacen que la gente que pensaba votar por Nito los vea y se le pase, o en la telenovela de la Levy, entre otros; pero no pasa mucho más de la indignación en las redes sociales. La campaña del “no a la Reelección” se mantiene, pero no sabemos cuánto va a calar en un electorado panameño que detesta el clientelismo de otro, pero adora el clientelismo de su propio diputado. Puede ser que tengamos una Asamblea renovada, o puede ser que tengamos la misma Asamblea con pocas caras nuevas. Y nada nos garantiza de los diputados nuevos que no quieran seguir los corruptos y clientelistas pasos de los diputados anteriores. Total, si el sistema es corrupto, las personas van a tender a corromperse.

    Yo ni siquiera sé por quién voy a votar para diputado. Dos meses de campaña son muy pocos para aprender a conocer a los candidatos a presidente, pese a su exposición nacional. Son muchos menos para aprender a conocer a los candidatos a diputado. Decir “no a la reelección” es fácil. Total, ya se sabe por quién NO se va a votar, pero ¿qué pasa cuando se está en la mesa de votación y se tiene que decidir por cuál se va a votar’. Y lo peor, por ahora casi todos las promesas de campaña son de diputados y diputadas prometiendo que van a pasar leyes donde se gasta el dinero de otros, o sea, de los contribuyentes. Pero todos parecen ignorar el elefante en la sala…… ¿Qué van a hacer estos renovados aspirantes a diputados con la Asamblea si son electos? Porque éste es el verdadero problema.

    Por ahora pocos o ninguno han dicho que de ser electos promoverán reformas constitucionales y legales para reformar la actual Asamblea de Diputados. Pocos o ninguno. Y si estas reformas no se hacen, la corrupción en la Asamblea seguirá, solo que con nuevas caras.

    Ideas como acortar el período de los diputados permitiendo las elecciones de medio término cada dos años y medio en una asamblea monocameral o en la cámara baja en una bicameral. Cosas como establecer una Asamblea Bicameral, con la cámara superior formada por diputados nacionales, que se elija un tercio cada 4 años, para que no coincida con ninguna elección presidencial. La prohibición de partidas circuitales, la eliminación de los suplentes, las restricciones a la cantidad de personas que los diputados puedan nombrar tanto en monto como en los salarios. La eliminación de los privilegios fiscales. Es una inmoralidad que quienes deciden sobre establecer impuestos y cómo gastarlos, puedan eximirse de tener que pagarlos. Que quienes establecen delitos y penas por ley, hacen más difícil que se les investigue por estos delitos.

    Por ahora solo tres candidatos a presidente hablan de constituyente. Por ahora casi todos los candidatos a presidente hablan de reformas a la constitución. Por ahora se habla mucho del cómo reformar la Constitución, pero se habla poco de lo que queremos reformar. Y lo más lamentable es que de ese “no a la reelección”, los nuevos aspirantes a diputados, los llamados a sanear el sistema, tampoco hablan del tema. Lástima.

     

  • Un tema de momentos

    Dicen que en la política el panameño apuesta a ganador, como en una carrera de caballos. Quizás porque las diferencias ideológicas entre los partidos políticos que no sean los comunistas mesiánicos y sectarios del FAD son tan pequeñas, que los partidos y los candidatos son prácticamente intercambiables, y la única diferencia es la capacidad del candidato de pagarte cosas gratis en campaña o en darte algún puesto público en el Estado si gana. En otras palabras es una apuesta económica real, no un voto por convicciones, donde no es fácil distinguir quién tiene convicciones o no, y se vota al menos malo o al que me resuelva.

    Lo bueno es que parece que en esta elección el menos malo pero bien clientelista de los partidos políticos principales va ganando. Esto permite a los pocos panameños que detestamos el clientelismo pero al mismo tiempo estamos cansados de votar en contra de la permanencia en el poder del partido que nos ha robado los últimos cinco años, o sea de votar a favor de la alternancia en el poder, poder votar libremente por el candidato de nuestra elección aunque no vaya a ganar. Porque sabemos que por ahora el gobierno actual tiene pocas oportunidades de permanecer el poder aunque literalmente vendan a sus madres por un puñado de votos. Así que por primera vez se puede votar pensando no en esta elección sino en el futuro.

    Sorprendentemente hay un fenómeno similar al de la elección de 1994, cuando la candidatura de Rubén Blades galvanizó a la juventud. En esa instancia, los partidos tradicionales ganaron. El PRD que tiene el piso electoral más grande ganó en esa ocasión y es favorito para ganar de nuevo.  Papa Egoró no quedó en una posición comparable a los candidatos de los partidos tradicionales, pero quedó cercano a éste. Entonces Rubén Blades cometió el error de irse del país. Y su momento político se perdió para siempre.

    En esta elección puede pasar lo mismo. Que un candidato independiente quede en un respetable cuarto lugar o inclusive más arriba. El resultado será que tendrá que tomar una decisión, puede darse por satisfecho y una este resultado para pedir un puesto en el próximo gobierno, o bien puede aprovechar este momento político para tratar de consolidar a los votantes que depositaron sus esperanzas en él y formar un movimiento político que eventualmente se convierta en un partido político. Para esto requiere la toma de decisiones inmediatas porque la vida política como la vida en general se compone de momentos que no vuelven. Y para esto se requiere de tener alguna ideología que le dé algo de identidad.

    En un país donde todos los candidatos de partidos principales, con excepción del FAD y casi todos los candidatos independientes hablan casi lo mismo, y los candidatos han demostrado un temor a las autoridades eclesiásticas firmando casi todos el pacto por la familia, un pacto hecho expresamente para discriminar a las minorías sexuales, solo el candidato que logre tener una marca que lo diferencie, podrá lograr que su partido subsista; o si es independiente, lograr convertir los votos que saque en un caudal de votos para la próxima elección.

    Muy pronto veremos quién es el que tiene el momento político.

  • Las elecciones y el problema del trabajo en Panamá

    Hace poco una de las personas más conservadoras de Panamá criticó las propuestas del candidato Ricardo Lombana de querer bajar el salario mínimo. Aparte de que el personaje es un mixtificador, y usa la falacia del hombre de paja, ya que Lombana nunca habló de bajar el salarió mínimo, sí es necesario tener un debate sobre el salario mínimo y el Código de Trabajo que no estamos teniendo. Ponerse a citar artículos sobre el debate laboral gringo, no elimina el tema tratado por el delegado de Lombana, de que durante los gobiernos de Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, se aumentó varias veces el salario mínimo, muy por encima a la productividad marginal del trabajador. Hasta el punto de que en ciertos sectores el salario mínimo se acerca al salario promedio de los trabajadores calificados o profesionales de las empresas.

    En un país donde el sistema educativo no forma bien a la mano de obra, la única manera de calificar a los jóvenes es mediante la experiencia laboral. El salario mínimo artificialmente alto perjudica notablemente a los jóvenes sin experiencia. Sobre todo en el interior del país. Es difícil para un joven encontrar un primer empleo que no sea en el Estado. Y muchos jóvenes del interior no tienen otra opción de emigrar a la capital, o integrar las crecientes bandas de Ninis que empiezan a aparecer en David, Santiago y otras otrora pacíficas ciudades del interior. La ciudad de Panamá es el único lugar donde los salarios reales promedio suelen estar por encima del salario mínimo. En el interior cada vez la diferencia entre los salarios promedio y el salario mínimo es así, igual. Eso no facilita los empleos buenos en el interior, quedan pocos trabajos productivos que ofrezcan salarios promedios competitivos. Esto hace que la informalidad laboral crezca en el interior de la República. Un mixtificador podrá decir todo lo que quiera, pero la realidad está allí. A vivir en el agro de subsistencia, a trabajar en una empresa que paga salario mínimo, a trabajar en el Estado, o sea a vivir de los impuestos de otros.

    Costa Rica en cambio, cuenta con un Código de Trabajo más flexible, menos tierras estatales amarradas en las comarcas, o en zonas grises sin titular. El resultado de todo esto es que para crear empleos agroindustriales como con la empresa Del Monte, esos tres mil empleos significaron que la empresa tiene reglas propias en materia laboral y despidos. O sea que el gobierno tácitamente reconoce que para que una empresa pueda crear empleos rurales agroindustriales, es necesario eliminar o modificar las normas del Código de Trabajo. En un país donde no hay fueros ni privilegios según la Constitución, está claro que unos siguen siendo más iguales que otros. Que hay un país de enclaves que progresa y otro de leyes de aplicación general que se estanca. Si se quiere progresar, se tiene que tener el empuje de políticos para que pasen leyes especiales a cada uno. Al final, terminamos discriminando a los panameños con respecto a los extranjeros en la capacidad de crecer empresarialmente. Irónico ¿verdad?

    EL salario mínimo demasiado alto hace que los jóvenes y los indígenas no sean empleables para obtener experiencia laboral, sobre todo en las áreas rurales. El Código de Trabajo, sobre todo en las normas de despido y de huelga, hace muy riesgoso hacer empresas industriales. Y si queremos crear empleos de calidad, sobre todo en el interior, discutir sobre estos temas, es algo que tenemos que discutir. Por ahora hay un solo candidato que se ha atrevido a tocar el tema.

  • Brexit: qué pasará con el sector financiero y qué puede hacer Panamá

    Londres y Bruselas acaban de acordar una prórroga de tres meses con la que se pretende retrasar la fecha definitiva del Brexit. La salida de Reino Unido de la Unión Europea tendrá un impacto notable en la industria financiera del Viejo Continente. La City se convirtió en la capital bancaria e inversora de Europa gracias al big bang que experimentó en los años 80, pero buena parte de su ventaja competitiva se va a esfumar ante el divorcio entre las islas y el continente.

    Andrea Enria, encargado de la agencia de supervisión del Banco Central Europeo, ha reconocido que los planes de contingencia del sector financiero incluyen la transferencia de entre 1 y 1,5 billones de dólares a otras jurisdicciones. Dichos caudales volarían principalmente a otras capitales europeas como Frankfurt y Dublín. También se espera que aumente la actividad financiera en París, Milán o Madrid.

    El cálculo del BCE se mueve dentro de las estimaciones que también maneja la City e incluye activos financieros y efectivo de clientes que han depositado sus ahorros en las islas británicas, así como el traslado de la operativa de compra-venta de activos. En comparación con las cifras que se manejaban hace un trimestre, el monto de activos que va camino de salir a otros destinos ha crecido un 20%, de modo que la percepción de riesgo va en aumento, sobre todo a raíz de los continuos desacuerdos que se están produciendo en el Parlamento londinense.

    Con el Brexit no solo se producirá el traslado del capital financiero, sino que también se producirá una intensa salida de capital humano. Para ser precisos, se espera que 7.000 trabajadores del sector hagan las maletas y se trasladen a otras latitudes. A esta cifra hay que sumarle la salida de otros 3.000 financieros que ya se ha detectado en los últimos años. Hablamos, por tanto, de al menos 10.000 salidas.

    Como es evidente, esta pérdida de estos trabajadores acarrea una importante pérdida en términos de experiencia, visión estratégica, contactos, etc. El resultado es, por tanto, una clara pérdida de atractivo para la industria financiera de Londres. En adelante, hacer negocios o invertir en Europa implicará mirar a otras plazas, principalmente a Alemania e Irlanda, pero también a Francia, Italia o España.

    Citigroup ya opera a pleno rendimiento en Frankfurt, Bank of America ha invertido 400 millones de dólares en trasladar sus oficinas a París y Dublín, Barclays ha transferido 200.000 millones de dólares a su nueva división irlandesa, JP Morgan ya ha anunciado su intención de llevar trabajos de back office a Madrid… Se estima que el 40% de las 200 empresas más grandes de la City van a trasladar su actividad a otras latitudes europeas.

    La salida de estas entidades supone una merma notable para las arcas públicas, puesto que un trabajador medio de la City aporta anualmente 110.000 dólares a Hacienda, mediante impuestos directos e indirectos. El agujero en los presupuestos británicos rondaría los 1.000 millones de dólares solamente por las contribuciones individuales de estos trabajadores. A este monto habría que sumarle la caída de ingresos obtenidos por la operativa de las empresas financieras que han optado por recortar su actividad en Londres.

    Lo que está ocurriendo en las islas británicas pone de manifiesto distintas cuestiones que deben invitar a la reflexión a las autoridades de Panamá.

    – La seguridad jurídica es fundamental para establecer un centro financiero internacional de alto valor añadido. En cuanto Londres ha perdido la cobertura de Bruselas, las firmas del sector se han visto obligadas a reaccionar.

    – La entrada o salida de capital en Europa se va a diversificar. Lo mismo ocurrirá con su gestión. Por tanto, los centros financieros internacionales tienen que estar preparados para trabajar con un número creciente de socios preferentes, entre los que destacan Frankfurt y Dublín.

    – Las Islas del Canal ya han movido ficha para no quedarse fuera del mercado de capitales europeo. Firmando el protocolo AIFMD, estos pequeños centros financieros internacionales han conseguido cobertura regulatoria para seguir operando con la UE.

    – La caída de liquidez en los mercados de la City y la necesidad de recuperar el atractivo perdido invitarán a Londres a buscar alianzas estratégicas en otros mercados. Nueva York cubrirá el flanco norteamericano, Singapur y Hong Kong complementarán la vía asiática… y Panamá debería ser el complemento idóneo para el intercambio de capitales con América Latina.

    – Las relaciones comerciales son el complemento económico que acompaña los lazos financieros. Por tanto, un acuerdo que liberalice la compra-venta de bienes y servicios entre Reino Unido y Panamá puede generar un nuevo espacio de crecimiento una vez se produzca la materialización del Brexit.