Categoría: Opinión

  • Cuba en el continente después del Vizconde de Bragelonne

    A 60 años de la jornada “gloriosa” del 1º de enero de 1959, cuando a Cuba le llegó la noche, creo que sigue existiendo una confusión peligrosa respecto a las razones que determinaron por qué  hizo irrupción Isis, cuando esperábamos a Horus. No creo que nadie pueda ofenderse si me refiero a lo que podría considerar la visión casi universal de lo que era Cuba en 1958. Según la “sabiduría ortodoxa”, que tiene mucho de “doxa” y poco de “ortho”, Cuba era el burdel de Estados Unidos. Allí pululaban los gángsters y la mafia americana que, con George Raft a la cabeza, controlaba gran parte de lo que se suponía era un garito universal. Según la propaganda de izquierda, con esa máquina de la mentira en nombre de la virtud, el presidente Fulgencio Batista y Zaldívar había matado a unos 20.000 idealistas, seguidores del Quijote del Plata, el “Che” Guevara.

    No menos importante era la imagen de que Cuba era el paradigma de la mala distribución de la riqueza en América, donde se confirmaba el dictum de Marx de que los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y por supuesto imperaba el racismo más absoluto, donde los “negros” no tenían cabida en una sociedad a la que habían contribuido con su música y su ritmo. Por supuesto, en medio de la confusión resonaba igualmente la corrupción del gobierno de Batista, que podría decir tristemente que no la había inventado él. Esto, que he llamado la “sabiduría ortodoxa”, reinaba igualmente en el Departamento de Estado de Estados Unidos en manos de Roy Rubbotton y Sol Linowitz. Al respecto, el embajador en La Habana, Earl T. Smith, intentaba infructuosamente transmitir la realidad imperante en el denominado “Movimiento 26 de Julio”, pero como dice el refrán “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así, en tiempos de la administración conservadora de IKE (I don’t like), Estados Unidos le quitó el apoyo a Batista y Ikesenhower le pidió a Batista que se fuera y dejara entrar a Fiel en La Habana.

    En su libro El Cuarto Piso, Earl T. Smith escribió: “Si pudiera conseguir un jurado de doce personas imparciales, estaría dispuesto a apostar cien mil dólares a que puedo convencer a todos los miembros del jurado antes de 24 horas de que el movimiento de Castro está infiltrado y dominado por los comunistas.” Decididamente, los políticos americanos habían pasado a desconocer a los dictadores de izquierda y Castro fue la primera oportunidad de esa política. Yo no voy a dejar de reconocer que la historia política de Cuba, a partir de la independencia de 1902, cuando Estados Unidos terminó la primera intervención, deja mucho que desear. También sería falaz intentar desconocer que había burdeles en La Habana, pero en cuanto al juego, podría decir que en el casino de Mar del Plata hay ciertamente más ruletas que las que hubo en todos los casinos de La Habana.

    Tampoco voy a decir que en Cuba todo el mundo era rico y que no había ricos y pobres o que los negros ocupaban en la sociedad el mismo lugar que los blancos. Pero sí voy a decir que nada de eso puede explicar ni la aparición de Fidel Castro, ni su larga permanencia. Y desconocer esta fea realidad es una nueva amenaza que se cierne sobre el continente, independientemente del eventual deceso de Castro, que fue seguido por Raúl hasta la fecha. Todo el mundo parece ignorar que el 4 de septiembre en 1933, en medio de la crisis económica mundial, algunos suboficiales al mando del sargento taquígrafo Fulgencio Batista dieron un golpe de estado a la plana mayor del ejército. Este golpe institucional, que rápidamente convirtió a los sargentos en generales y llevó a Batista al poder desde el campamento de Columbia hasta su elección como presidente constitucional (fraudulento) en 1940, fue en su momento aprobado y apoyado por la clase política cubana. Entre ellos, estaba precisamente el denominado Directorio Revolucionario: Carlos Prío Socarrás, Grau San Martín, Carlos Saladrigas, como el periodista Sergio Carbo, etc. Como escribiera alguna vez, los revolucionarios le habían concedido el poder a los sargentos.

    Batista llegó al poder con ciertas tendencias comunistas, influenciado por Mella. Pero en aquel entonces, aun cuando la Enmienda Platt, que autorizaba la intervención americana para imponer el orden y defender la propiedad privada no había sido derogada, Roosevelt se negaba a intervenir. No obstante tan pronto se produjo el golpe militar, Roosevelt envió a La Habana al acorazado Mississippi, el crucero Richmond y dos destructores. Batista parece que percibió el mensaje anticomunista enviado desde Washington y optó por los dólares, pues parece descreía de los rublos. En esa misma línea se encontraban los sargentos, ya generales, cuando se dio la segunda oportunidad y los Estados Unidos habían tomado en serio la derogación de la Enmienda Platt.

    Cuando más adelante los mismos sargentos-generales se dieron cuenta de que Estados Unidos le había quitado el apoyo a Batista, decidieron “acomodarse” con el régimen que viniese. Tanto más cuando los revolucionarios habían logrado traumatizar la vida cotidiana y la gente ya pensaba que cualquier cosa era mejor que Batista. Algunos datos históricos dan cuenta de la corrupción política que entonces imperaba en la isla de los sargentos. En primer lugar, se votaban los presupuestos para la lucha en la Sierra Maestra y los políticos los dividían con los militares. En consecuencia, mandaban al frente algunos hombres casi desarmados, que finalmente engrosaban las filas de las guerrillas.

    En Santiago de Cuba, se encontraba la base militar más importante después de la de Columbia, en La Habana. Fidel Castro fue a dialogar con el jefe de dicha base, y éste le rindió sus 5.000 hombres frente a menos de 300 guerrilleros, a cambio de su nominación como jefe del próximo “ejército revolucionario”. Por supuesto, los sargentos les vendían las armas a los revolucionarios, total daba lo mismo, viniese quien viniese la Isla “era de corcho y siempre flotaría”. El dicho popular daría cuenta de esta actitud: “aquí lo que hay es que no morirse, el muerto al hoyo y el vivo al pollo.”

    Poco antes de la caída, el “Che” Guevara atravesó con una columna de 200 hombres la provincia de Camaguey para dirigirse a la Sierra del Escambray, en las Villas. Camaguey es decididamente la pampa cubana, pero nadie lo vio pasar. Consecuencia, los sargentos le devolvieron el poder a los revolucionarios y Batista, conciente de esta realidad, escapaba con su séquito el 31 de diciembre de 1958, dejando a Cuba en la anarquía total.

    La explicación anterior es de la mayor importancia, los militares sargentos es la variable explicatoria del advenimiento de la noche. Todos los otros elementos no son más que causales adicionales secundarias, ya que Cuba, a pesar de la corrupción política, disfrutaba de un nivel de vida muy superior al resto de América Latina, con Argentina incluida. Corrupción e ignorancia asolaban a la tierra de Martí, pero en ello no era demasiado diferente del resto de América Latina, cuyos fracasos políticos sucesivos se sufren todavía. Y el relativo éxito económico de Cuba se debía fundamentalmente a que la corrupción política no había llegado al plano de lo ideológico y el sistema capitalista -con las deficiencias del caso- definía la relación económica con Estados Unidos, que era sustantiva.

    Llegado Fidel a La Habana, el 7 de enero de 1959, se convirtió rápidamente en el poder detrás del trono y el país se gobernaba por televisión a través de los invariablemente interminables discursos del “Comandante”. Las prevenciones de Smith fueron corroboradas en el primer discurso de Castro a su llegada a La Habana, después de haber hecho (a lo Mao Tse Tung) una gran marcha desde Oriente. Allí, por si había alguna duda, dijo y yo lo recuerdo, pues tuve la oportunidad de oírlo personalmente: “Nosotros estamos aquí no por el Pentágono, sino en contra del Pentágono” y dicho y hecho expulsó a la misión militar americana en la isla. No obstante, Estados Unidos todavía durante el gobierno de Eisenhower, decidió contemporizar con el régimen y mandó un nuevo embajador, el Sr. Bonsal. Castro, ni lento ni perezoso, lo hizo esperar seis horas, de plantón, antes de recibirlo finalmente en el palacio de gobierno.

    Todavía se piensa que Castro apeló a la Unión Soviética porque los Estados Unidos no lo apoyaban. Lo último que quería Fidel Castro era un acuerdo con Estados Unidos, aun cuando durante algún tiempo escondiera sus verdaderos designios, y decía que su revolución no era roja sino verde oliva. La sabiduría popular bautizó a su revolución de “melón”: verde por fuera y roja por dentro. Castro había llegado bajo el eslogan de restaurar la Constitución de 1940. Mis reservas respecto de dicha Constitución me las guardo por el momento, pero la misma disponía el llamado a elecciones, a lo que Castro respondió “para qué”. La realidad es que de haber habido elecciones en aquel momento, Castro podría haber obtenido más del 90% de los votos, con el mío en contra, desde luego.

    Pero la institucionalidad no era su objetivo y efectivamente el presidente Urrutia pasó a la historia con el apelativo de “cuchara” (ni pincha, ni corta). Al fin, al poco tiempo, Castro por televisión cambió la Constitución o el sistema presidencialista por uno supuestamente parlamentario, en el cual él sustituía a Miro Cardona como Primer Ministro, pero con facultades extraordinarias. Las decisiones en dirección al autoritarismo se sucedieron a pesar de que por algún tiempo la clase dirigente política, empresaria  y periodista seguía “esperanzada” contemplando la llegada de la revolución como una alborada. En este sentido, debo citar algunas palabras del “mea culpa” de Miguel Ángel Quevedo (el director de Bohemia), antes de suicidarse: “Para que los que puedan aprendan la lección… para que la prensa no sea más eco de la calle, sino un faro de orientación para esa calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyos frutos hemos visto que no podían ser más amargos.”

    Ya en 1961, los hechos eran evidentes y el rumbo estaba decidido cuando el propio Fidel Castro reconociera públicamente que toda su vida había sido marxista-leninista. La política americana intentó un cambio y finalmente se planeó la fracasada invasión de la Bahía de Cochinos. Pero el Diablo metió la cola, y en las elecciones de 1960 ganó John Fitzgerald Kennedy, cuya visión del mundo se oponía ya a la tradicional de las instituciones americanas. Así, en su discurso famoso en América Latina, que según tengo entendido proviene de las palabras de Mussolini, dijo: “no preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país.” Con esas palabras revertía la doctrina de los Founding Fathers, según la cual la razón de ser del gobierno es la defensa de los derechos individuales (rule of law) y no la razón de Estado. Este período fue gráficamente calificado por Paul Jhonson con el sugestivo título de El intento de suicidio americano.

    El resultado de la incursión de “Camelot” en la Casa Blanca fue la traición de Bahía de Cochinos y, dos años más tarde, lo que he denominado el intercambio de misiles por caimanes. Así, se decidió el destino deplorable y siniestro de Cuba y la Nueva Frontera había extendido la frontera soviética al continente. La guerrilla entrenada y financiada en La Habana asolaba al continente, pero allí, a diferencia de Cuba, los “ideales” del resentimiento guevarista fueron derrotados. Los actos de terrorismo se multiplicaron, particularmente a partir del año 1973, pero hoy sólo se recuerda el “terrorismo de Estado”, que mal que nos pese nos salvó al menos por algún tiempo del destino manifiesto comunista. Por supuesto que en esta observación me llamarán torturador, pues la izquierda se ha adueñado de la ética política.

    Lamentablemente Estados Unidos sigue ignorando lo que ha sido el principio de los Founding Fathers respecto a la viabilidad de la democracia. Ese principio es el temor a la opresión de las mayorías en ausencia del rule of law, es decir, los límites al poder político y el respeto a los derechos individuales. Así, el sufragio universal ha dado rienda suelta a la demagogia en nombre de la democracia, Babeuf está de vuelta en “Occidente” y la conspiración de los iguales encuentra su legitimidad en la desigual distribución de la riqueza.

    Al olvidar aquel principio, la política americana hacia nuestro continente parte de un supuesto falso que es que el sufragio universal per se y consecuentemente  la ausencia de militares en los gobiernos demostraría la vigencia de los valores de la libertad. Ignora, así, que en la mayor parte de nuestros países se desconoce la esencia misma del rule of law y peor aun, que en ellos el antiyanquismo determina la victoria en las urnas.

    Al mismo tiempo, la política seguida con Cuba ignora el principio de Maquiavelo respecto a que el que no va a usar la daga no debe mostrar la empuñadura. Ese principio fue seguido por Teddy Roosevelt cuando dijera “speak soft and carry a big stick”. Pues bien, el embargo y así como las expresiones respecto a la falta de libertad en Cuba constituyen la antítesis de los anteriores principios y de hecho convirtieron a Fidel Castro en el David que ha vencido al Goliat del imperialismo. Esta realidad empaña la imagen real de Estados Unidos en el continente y yo diría que en el mundo. Se olvida, entonces, que la libertad que se disfruta en Occidente se ha debido, indudablemente, a la presencia de Estados Unidos en el mundo.

    La revolución cubana hoy no es el mayor peligro en el continente, pero su persistencia es un símbolo del antiimperialismo prevaleciente, tras el cual se esconde la presencia del marxismo en América, aun después de la caída del Muro de Berlín. Es indudable que el peligro cruzó el Caribe y se trasladó a la República Bolivariana. Así, vemos los pasos sucesivos de Chávez, seguidos por Maduro que continúa  sin prisa pero sin pausa la evolución de la revolución cubana. El enfrentamiento con Colombia trasciende lo nacional y es, en el fondo, expresión de la lucha ideológica de la cual Maduro es hoy la mano derecha de Raúl y en acuerdo con Obama.

    En tanto que los militares argentinos que con sus errores y excesos ganaron la guerra subversiva, son presa del fanatismo por los derechos humanos y se ignora paladinamente la violación pertinaz de los mismos en Cuba.  Existe hoy una preocupación en el mundo por la situación de Venezuela, pero se sigue ignorando la dictadura cubana. No obstante con respecto a Venezuela se persiste en la necesidad del diálogo con Maduro y se teme la invasión americana y así igualmente se olvida que la libertad en Santo Domingo se debió a que Johnson envió los marines y en Panamá a la preocupación americana por el canal

    Es evidente que la lucha ideológica permanece en el mundo legitimada ahora en algunos países por el sufragio universal. Por favor no ignoremos los crímenes de Fidel Castro a su llegada la Habana con la colaboración del Che Guevara como jefe de la prisión política de la Cabaña trasladada después al Castillo del Príncipe. Y recordemos las palabras de Martí: “Ver cometer un crimen en calma es cometerlo”. Y el hambre en Cuba no se debió al embargo americano sino a la decisión de Fidel Castro de nacionalizar toda la propiedad privada a su llegada a La Habana. No olvidemos que a 90 millas de la Florida pervive el régimen más criminal que América Latina padeciera y que ahora se intenta imponer en Venezuela.

  • La Enfermedad Holandesa y su Cura Noruega.

    Tener un recurso natural valioso es una maldición. Los países pueden de hecho volverse locos, imaginarse que son ricos y terminar pobres. El caso más reciente es Venezuela. Un país se imagina rico, expande los gastos sociales a niveles que generan dependencia, expande el gasto público corriente en planilla, se lanza a hacer inversiones no viables, deja de controlar la corrupción porque donde el dinero parece sobrar no vale la pena gastar esfuerzos controlándola.

    Donde hay una fuente de ingresos tan grande, las personas aspiran a trabajar en esa industria, dejando sin talento a otras industrias, los políticos se dedican a ver cómo hacen que el estado viva de esta industria así que descuidan el marco institucional que hace que otras industrias prosperen. Y como el estado tienen una fuente de ingresos que viene de una sola industria, no tiene que preocuparse por el bienestar de las demás industrias y de paso por el bienestar del resto de la sociedad. Los países que tienen economías extractivas generalmente no son democráticos. La calidad de las instituciones democráticas se debilita. Eso le pasó a Venezuela, a la naciente democracia Rusa, a las monarquías teocráticas de Arabia. Y todas las economías extractivas tienen un problema serio cuando los precios internacionales del producto maravilloso fluctúan. Y todo el sistema se viene abajo.

    La enfermedad holandesa es un mal económico real, el hecho de que en todo el debate sobre Venezuela no se mencione, refleja lo alejado que están nuestros medios del pensamiento económico moderno. Consiste en que en una economía que tiene una desproporcionada fuente de ingresos extranjeros, usualmente mediante la explotación de un solo recurso natural, ve como el sector manufacturero o la agricultura decaen comparativamente.  Aunque la enfermedad holandesa también puede ser provocada por la ayuda extranjera o por un aumento de la inversión extranjera directa.

    La explotación de un recurso como el petróleo en el caso de Venezuela, hace que los recursos humanos se concentren en esa área, así como la atención de los políticos; y esto lleva a una des-industrialización de las industrias manufactureras o agro-industriales. Al final sale más barato importar cosas que producirlas. Y cuando los precios del petróleo caen, todo se viene abajo. Eso sin contar cómo las expropiaciones, los controles de precios y salarios agravaron aún más la decadencia de estos sectores versus el recurso natural favorecido.

    La enfermedad holandesa afectó a otros países vecinos como Gran Bretaña y Noruega. Sólo Noruega se libró de la enfermedad Holandesa. ¿Cómo lo hizo?

    Muy sencillo…. “capitalismo de estado”. Noruega tiene una empresa mixta de petróleo, de mayoría de acciones estatales pero Noruega se puso un tope a la producción de petróleo por año, para evitar que durante una bonanza el petróleo se sobre-produzca y luego cuando el precio caiga, la economía no encuentre los recursos del petróleo a la cual se acostumbró. Noruega creó un enorme fondo soberano de ahorros con las ganancias del petróleo, en lugar de inyectarlas directamente a la economía como hicieron casi todos los países. Este fondo soberano, en lugar de estar en un banco ganando intereses bajísimos, se invierte en acciones en todo el mundo. Noruega ejerce, al igual que China, un capitalismo de estado.

    Y esa es la lección que Panamá debería aprender para lidiar con los problemas de qué hacer con los fondos de la ACP y con las jubilaciones de la gente. En 1967 Noruega estableció un Fondo de Pensiones globales, a la cual van a parar los ingresos de las participaciones accionaria de las empresas estatales, los impuestos de las empresas privadas y las licencias de exploración. Aunque se llama fondo de pensiones, los fondos de los mismos no provienen de pensiones, pero su disposición sí.

    A cada ciudadano noruego le toca proporcionalmente un porcentaje de los ingresos producidos por el rendimiento de las inversiones e intereses de este fondo en materia de pensiones como si fueran un ahorro personal por ciudadano. Cada ciudadano noruego tiene 192 mil dólares en el fondo. Claro que una porción importante del fondo es ahorro nacional, del cual solo se puede sacar para el presupuesto del gobierno un pequeño porcentaje en emergencias mediante actos del parlamento.

    El 40% del fondo se invierte en el mercado internacional de valores. El fondo Noruego es uno de los mayores holdings accionistas del mundo, y el mayor de Europa. Tiene la capacidad de influir en gobiernos corporativos como Facebook o Google. Al mismo tiempo Noruega estableció un Fondo de Pensiones Noruego distinto. Este funciona como un fondo de seguros nacional. Y solo invierte dentro de Noruega.

    Esta política Noruega tiene tres grandes ventajas.

    1. Previene la enfermedad holandesa, evitando que los fondos de una bonanza del petróleo distorsionen la economía. Se evita ser otra Venezuela.
    2. Hace a los ciudadanos conscientes de que el recurso natural es suyo. En lugar de recibir subsidios clientelistas del gobierno, los aportes de los recursos naturales llegan a cada ciudadano en forma de dividendos.
    3. Da un respaldo financiero a la soberanía nacional resguardándolo de los vaivenes del mercado internacional.

    Panamá debe considerar algo así con respecto al Canal de Panamá en lugar de hacerlo nuestra PDVSA.

     

  • Redistribución de la riqueza?

    Me llamó la atención un comentario de Ana Matilde Gómez que fue replicado en Facebook y comentado, pero desde un enfoque limitado. “¿Hacia dónde se está yendo toda la riqueza que genera el país, qué es lo que está pasando en Panamá que nuestro modelo económico no ha podido hacer una redistribución de riqueza?” El comentario se presta a interpretación y merece mayor profundidad si es que hemos de nadar en él. ¿Qué significa eso de “redistribución de riqueza”? O ¿a qué ‘modelo’ económico se refiere? En todo caso, por regla, la riqueza no se redistribuye; se crea, particularmente cuando se trata de riqueza espiritual. Pero, intentemos enfocar el asunto por otros lados.

    Comencemos por ‘riqueza’. ¿De qué riqueza estamos hablando? Algunos dirán que se trata de abundancia de bienes materiales, tal como propiedades inmuebles, dinero, joyas, prendas y tal.

    También se suele medir la riqueza de capitales. La etimología del término “capital” proviene del latín “capitalis” o cabeza, que es donde reside la inteligencia; cosa que es muy difícil de redistribuir, tal como lo demuestra el MEDUCA.

    Pero el término “capital” o capitales tiene mayores sentidos, tal como vemos en el cristianismo cuando se habla de ‘los pecados capitales’; que son vicios que dan lugar a la comisión de otros vicios. Son pecados capitales la soberbia, pereza, lujuria, avaricia, gula, ira, y la envidia. Entonces, bien podemos asegurar que quien no peca en lo capital posee una gran riqueza; aquella que conduce a la felicidad.

    Pero, cuando Ana Matilde habla de “nuestro modelo económico”, el asunto se pone interesante y también se presta a la interpretación. La palabra “modelo” o arquetipo, se refiere a un ideal que sirve para ser reproducido reiteradamente. Por ejemplo, cuando un fabricante de aviones saca un modelo nuevo, se le otorga un certificado de tipo, de manera que todos los aviones que luego se produzcan tendrán una certificación de vuelo en virtud de ser iguales al modelo. Por tanto, dudo que lo que tenemos en Panamá sea un ‘modelo’; a menos que sea tétrico.

    Se supone que nuestro “modelo económico” nace en nuestra Constitución; la cual está lejos de ser modelo; comenzando por su Título X el cual creo fue redactado para un film de Cantinflas. Y de ser modelo, lo es socialista tirando a comunista.

    Pero, buscando lo positivo el comentario de Ana Matilde, con aquello de “redistribuir la riqueza” (repartirla); creo que no lo dijo en el sentido de como lo hacen sus colegas diputados con las partidas circuitales, contratos y tal. La única forma de redistribuir riqueza material, ya que las otras no se pueden redistribuir, es a través de un “modelo” de “libre mercado”; en donde la riqueza se crea y se permuta en forma voluntaria, en donde ambas partes salen beneficiadas.

    Más allá, y como bien citó el abogado Raúl Eduardo Molina a Ayn Rand: “Quien reclama el “derecho” a “redistribuir” la riqueza producida por otros, está reclamando el “derecho” a tratar a los seres humanos como esclavos”.

    La única forma en que el estado, sus gobiernos y autoridades pueden contribuir con una mejor “repartición” de riqueza es si se apegan al mandato de tutelar la vida, libertad y propiedad. Si ni eso pueden hacer nuestros democráticos políticos ¿para que el resto de la pollera? Si queremos mejor distribución de riqueza, pongamos mucha más atención a la justicia y dejemos el relajo de la corrupción.

  • La Iglesia y los abusos sexuales

    La reciente noticia respecto a las revelaciones de un obispo argentino concerniente a sus abusos sexuales, a mi juicio constituyen una prueba más de mi pensamiento que creo la historia lo comprueba. Ese problema de hoy está igualmente demostrado por el monto de miles de millones de dólares que la Iglesia ha tenido que pagar en Estados Unidos por los abusos sexuales de los curas. Situación que se ha repetido en Chile y…

    Hace tiempo comprendí lo que creo que es un hecho indiscutible. La homosexualidad es un hecho biológico. De otra forma no podría comprender que un hombre prefiere violar a un chico que tener una relación sexual con una mujer. Desde mi sentimiento vital yo considero que la relación sexual con una mujer es el mayor placer que un hombre tiene en la vida. Ignorarla no creo sea consecuencia de un sacrificio religioso sino un sentimiento vital. Consciente de esa realidad soy a la vez partidario de reconocer el derecho a legalizar al matrimonio homosexual. Como bien reconociera David Hume, es imposible racionalmente dejar de sentir lo que se siente. Mi preocupación al respecto se refiere a los efectos que ello puede tener sobre la cultura y los sentimientos de los hijos que de alguna manera generen.

    Debo aclarar que me estoy refiriendo a la homosexualidad masculina y no a la de las mujeres, pues ese tema me es desconocido. Hace tiempo escribí: “A las mujeres hay que amarlas, no entenderlas. Entenderlas es un proyecto imposible”. Desde mi punto de vista una mujer con relaciones homosexuales no deja de ser mujer. Por el contrario, un hombre, decididamente ha dejado de serlo.

    No obstante que comprendo lo que considero la razón de ser de la homosexualidad masculina, ello no quiere decir que ignore que la pedofilia no constituya un delito. Por el contrario ello implica la violación del derecho de los menores. Por tanto considero que los que realicen este acto no solo deben compensar económicamente, sino que deben ser detenidos y apresados.

    Por todo lo dicho anteriormente a su vez considero que la Iglesia católica desde el Concilio de Letrán de 1215 confirmado por el Concilio de Trento de 1545 fue la primera asociación de homosexuales del mundo. En esos Concilios se decidió el celibato de los curas. La religión a mi juicio no es la razón de ser de la supuesta abstención sexual. En virtud de esa realidad las religiones protestantes mantienen lo que considero la coherencia de amar a Dios en el cielo y a las mujeres en la tierra.

    Otro factor a tener en cuenta es el mandamiento “No Fornicar”. ¿Cuál es el significado moral de ese mandato? Puedo adelantar que si no fuese por el placer de las relaciones sexuales la humanidad no existiría. La única razón de acostarse con una mujer no surge solo del propósito de tener un hijo. El hijo puede ser la consecuencia no la causa. Pero recuerdo que hace algunos años aprendí empíricamente que la relación sexual con su esposa que no fuese con el propósito de tener un hijo era pecado, y me atrevería a considerar que era considerado fornicar.

    Siguiendo con la ética de los mandamientos tenemos: “No desear la mujer de tu prójimo”. Otro mandato imposible de cumplir, pues el deseó es imposible de evitar como antes dije en nombre de Hume. El pecado podría resumirse al hecho de tener relación sexual con la mujer de tu prójimo. O sea estaríamos incumpliendo el no fornicar.
    En esa misma situación considero que está: “No desear los bienes ajenos”: Ojala fuese posible de que se cumpla pues en ese deseo se manifiesta la demagogia vigente vía el socialismo en nombre de la falacia de la búsqueda de la igualdad económica y su resultado la desigualdad política.

    Igualmente la situación presente en términos políticos y la Iglesia es la aparente posición del Papa que fue a visitar a Fidel Castro ignorando los crímenes del régimen cubano y la falta de libertad pendiente.

    Pero en fin el problema pendiente del momento sigue siendo la persistencia de la pedofilia de los curas. No santifiquemos la violación sexual en nombre de Dios. Si Dios existe tiene claro la razón de ser de la existencia de Adán y Eva como el reducto de la creación humana. Y recordemos que Eva surgió de la costilla de Adán, pero ello no cambia el hecho indiscutible de la naturaleza humana.

  • China es la llave para Venezuela

    Con el perdón de mis amigos chavistas, Hugo Chávez y Nicolás Maduro van a pasar a la historia como dos de los gobernantes más irresponsables en toda la historia latinoamericana, tras haber malgastado el boom económico más importante de la historia de Venezuela, han dejado un país en hiperinflación, súper endeudado, al borde de una guerra civil y que pronto va a ver cómo sus recursos naturales más preciados, como el petróleo y el oro, quedan en manos de potencias extranjeras.

    Porque ese boom, lejos de usarlo para modernizar la economía venezolana, lo usaron para sufragar gastos sociales de manera clientelista e insostenible. En lugar de modernizar la sobreprotegida y mercantilista industria venezolana, se dedicaron a ahogarla con controles de precios y salarios y regulaciones, así que es poco lo que pueden recaudar en impuestos del sector privado. Hugo Chávez puso todos sus huevos en el sector estatal financiado por el petróleo. Y se gastó todos sus ingresos en gastos sociales, no se ahorró, no se reinvirtió ni siquiera en la empresa petrolera estatal venezolana, PDVSA, lo que hace el petróleo venezolano cada vez más difícil de extraer y refinar.

    Hugo Chávez es el resultado final del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y el madurismo es el corolario del Chavismo. Venezuela es un país que imaginó su riqueza. Y ahora esa riqueza extractiva imaginaria puede quedar en manos extranjeras. Lo cual irónicamente puede ser una bendición para Venezuela a largo plazo. Porque haber tenido una economía extractiva basada en petróleo, y en menor medida en otros minerales le hizo mucho daño a la democracia venezolana. Simplemente dieron al estado, a los políticos y a sus socios en la empresa privada, un peso desproporcionado en la economía venezolana en perjuicio del contribuyente ordinario. Permiten a los gobiernos llevar a cabo políticas antieconómicas en perjuicio del desarrollo del resto de la economía y permiten imaginarse que siguen siendo ricos sólo porque los precios de la commodities están altos.

    Aún durante los booms económicos venezolanos, todos los gobiernos de Venezuela, los adecos, los copeyanos, los chavistas, mantuvieron gastos económicos deficitarios, o sea que nunca lograron que el estado venezolano gastara lo que recibía en ingresos y siempre mantuvieron déficits que tapaban con deuda externa e imprimiendo dinero. El gran pecado del chavismo fue básicamente exagerar esta tendencia durante el boom económico y mantenerla luego que el boom terminó, lo que ha provocado dos cosas. La primera es una hiperinflación, producto de tratar de cubrir déficits fiscales a punta de imprimir dinero y la segunda, un aumento de la deuda externa con bancos de inversión de alto riesgo como Goldman Sachs que ha comprado bonos venezolanos y con países como China y Rusia cuyos bancos estatales hacen préstamos políticos que saben que el deudor irresponsable es muy probable que no pueda pagarles la deuda en el futuro, pero que no importa realmente, porque en realidad lo que les interesa es ejecutar la garantía o esclavizar al deudor.

    Goldman Sachs por ejemplo, sabe que es dudoso que pueda cobrar todos los préstamos de alto riesgo que le ha hecho a Venezuela, país que los ha usado más que todo para pagar gastos corrientes y no para hacer inversiones, pero eso realmente no es lo que les importa. Goldman Sachs calcula que con las elevadas tasas de interés de los bonos venezolanos que son de alto riesgo puede tener ganancias en unos tres años aunque la deuda no se pague, y por supuesto puede irse contra las refinerías que cuenta PDVSA en los Estados Unidos y el Caribe como garantía. Los rusos que vendieron cuantiosas armas a crédito como semiobsoletos tanques T 72B1 y modernos cazas Sujoi 30, obuses 2S19, misiles S 300 y vehículos blindados de transporte de tropas. Además se gestionó la fabricación bajo licencia del AK 103 en Venezuela. O sea que se usó la deuda rusa para comprar equipo militar a Rusia, con garantía en el oro venezolano, tanto las reservas del Banco Central como las posibles explotaciones mineras futuras. Una deuda que Rusia no piensa condonar.

    Con China básicamente se ha contraído una deuda todavía más grande que muchos calculan en 50 mil millones de dólares. Los chinos básicamente están sufragando el costo de mantener el gobierno venezolano funcionando. Crucialmente permiten que los militares y funcionarios de seguridad del estado reciban su cheque y sus alimentos a tiempo. Pero todo el que ha lidiado con chinos sabe dos cosas, la primera es que a los chinos no les gusta dar fiado. Así que van a pedir alguna garantía. La segunda es que los chinos suelen usar la servidumbre personal como pago de deudas. Es una de las maneras como las mafias chinas financian el tráfico de personas. Te hacen el favor de financiarte, pero a cambio de eso vas a tener que trabajar para ellos para pagar la deuda. Y más o menos eso es lo que van a hacer los chinos con Venezuela. Van por el petróleo. Esa es la garantía de sus préstamos. Para crecer la economía china necesita recursos, y el petróleo es el más importante por ahora. China quiere petróleo de todos lados porque a diferencia de Rusia y los Estados Unidos no tienen petróleo propio así que lo van a conseguir como puedan. Y Venezuela de una manera u otra ha comprometido la producción futura de petróleo con China así como los yacimientos sin explotar.

    Es poco lo que la oposición venezolana puede hacer. Fuera de Venezuela la gente ve el conflicto venezolano como una pelea entre la izquierda y la derecha cuando en realidad es una pelea entre socialdemócratas keynesianos versus el populismo marxista del chavismo. Ninguno de los dos grupos cuestiona los fundamentos extractivos de la economía venezolana. Solo cuestionan su distribución y los métodos. Por ejemplo, los políticos opositores al chavismo se oponen en su mayoría a la dolarización y a la eliminación del Banco Central de Venezuela (BCV) pese a que éste nunca controló la inflación ni antes ni después de Chávez. Pero el pueblo venezolano está dolarizando de facto porque no le queda otra. Y el hecho de que el oro del BCV y otras reservas terminen en manos de Rusia y demás acreedores, hace que el BCV sea muy débil en el futuro. Lo mismo pasará con el modelo extractivo financiando una política de substitución de importaciones. Con el petróleo comprometido con China y con la oposición necesitando el apoyo de China, que es la única que tiene el poder suave de echar a Maduro y sus secuaces del poder, es probable que la oposición venezolana o el chavismo, terminen aceptando el control de facto de China sobre el petróleo venezolano. Así que Venezuela debe dejar hacer que su economía dependa solo del petróleo por fin. Sólo los chinos tienen la habilidad para decidir si el gobierno de Maduro puede o no pagar su planilla. Los chinos son los que tienen que decidir si Maduro se va o se queda. Sin el apoyo de los Chinos, Maduro cae.

    Está claro que el petróleo es la clave del juego en Venezuela para China. Y a diferencia de Putin, que no tiene poder suave en Venezuela, y está demasiado lejos para ejercer el poder militar, o de Trump que tiene el poder militar y poder suave pero está limitado políticamente para ejercerlo, los Chinos no tienen poder militar, están demasiado lejos, pero tienen poder suave para hacer que Maduro se vaya o por lo menos, para decidir si queda un rato más.

    ¿Y eso cómo afecta a Panamá? Pues de una manera muy sencilla, ese petróleo venezolano que los chinos ambicionan tiene que pasar por el Canal de Panamá. La pregunta es si los chinos quieren jugar a respetar la democracia y el dominio norteamericano de facto en la región o bien quieren desafiar militarmente a los Estados Unidos y tener gobiernos títeres manejados por deudas como el de Maduro. Es algo que los panameños tenemos que empezar a pensar mientras nuestra Cancillería duerme y establece relaciones diplomáticas con un país que se rehúsa a firmar el Tratado de Neutralidad del Canal, les ofrece una embajada a orillas del Canal cuya neutralidad no han garantizado y parecen muy deseosos de caer en la trampa de la deuda china con un proyecto de tren que económicamente no es sustentable, que va a tener que ser subsidiado eternamente y que lo más probable que a cambio del préstamo, Panamá vaya a tener que comprar un tren chino, que será construido por empresas chinas con empleados chinos y que Panamá va a pagar capital más intereses a China por eso. Ojo con los nuevos Phillipe Buneau Varilla, que a diferencia del coronel francés, éstos son panameños.

  • Otra víctima de la trampa de la deuda: Kenia puede perder un puerto clave por un préstamo de China

    El gobierno de Kenia puede perder no solo algunos activos clave, sino que también puede perder todos sus derechos soberanos si no paga un préstamo que debe al Banco de Exportaciones e Importaciones de China (Exim, por sus siglas en inglés). En las últimas semanas aparecieron detalles que muestran que los activos de Kenia servirían como garantía y serían confiscados por Beijing en caso de no pagar el préstamo.

    Una carta filtrada de la Oficina del Auditor General advirtió que China se haría cargo del Puerto de Mombasa y de la Autoridad Portuaria de Kenia en general en caso de que Kenia no pagara un préstamo del Exim Bank para construir el ferrocarril de ‘ancho de vía estándar’(SGR, por sus siglas en inglés).

    El Puerto de Mombasa. Los artículos de los medios de comunicación indican que China amenaza con tomar el control si Kenia no paga su préstamo para construir el ferrocarril de ‘ancho de vía estándar’, el 15 de enero. 2019. (Dominic Kirui/Especial para La Gran Época)

    El 28 de diciembre de 2018, el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta mientras hablaba con los periodistas por la televisión en directo en Mombasa, defendió su decisión de pedir un préstamo a China y negó categóricamente cualquier posibilidad que los activos de Kenia fueran confiscados por el gigante asiático.

    “Incluso escucharon decir al propio gobierno chino que eso es una tontería, que no existe. Les digo que no existe”, dijo Kenyatta.

    El presidente prometió poner una copia del contrato a disposición de los periodistas al día siguiente, pero hasta ahora eso no sucedió.

    Sin embargo, el 13 de enero, el periódico independiente más grande de Kenia, La Nación, publicó fragmentos del contrato de marzo de 2014 suscrito por los gobiernos de China y Kenia. Los fragmentos muestran que el acuerdo incluye una cláusula que se mantuvo en secreto: el contrato se regiría por la ley de China y cualquier arbitraje que pudiera surgir sería escuchado y/o resuelto en Beijing.

    El ferrocarril de ‘ancho de vía estándar’ con destino a Nairobi, sale con carga del puerto de Mombasa, el 15 de enero de 2019. (Dominic Kirui/Especial para La Gran Época)

    Según La Nación, también es preocupante la siguiente cláusula relativa a la soberanía de Kenia, “Ni el prestatario (Kenia) ni ninguno de sus activos tiene derecho a inmunidad por motivos de soberanía”.

    El ferrocarril de ‘ancho de vía estándar’ es el primer gran proyecto de desarrollo de Kenia desde su independencia, y para financiar la primera etapa desde Mombasa hasta Nairobi, el gobierno pidió un préstamo al Exim Bank por valor de 3100 millones de dólares. La construcción de la segunda etapa de Nairobi a Naivasha está casi terminada y costó unos 1400 millones de dólares. La tercera y última etapa, que va de Naivasha a Kisumu, costará 3400 millones de dólares. La segunda y tercera etapa también se financió con préstamos del Exim Bank.

    Un político keniano que criticó a los que negociaron el acuerdo con los chinos, exigió que sean procesados. El ex miembro del Parlamento Jakoyo Midiwo dice que los representantes que firmaron el contrato pusieron en peligro la soberanía de Kenia y dejaron a los contribuyentes con la carga de pagar el préstamo.

    Vista aérea del tramo del ferrocarril de ‘ancho de vía estándar’ en el puerto de Mombasa, el 15 de enero de 2019. (Dominic Kirui/Especial para La Gran Época)

    “¿Por qué no hay cargos penales contra las personas que negociaron con los chinos y nunca presentaron ese documento negociado ante el Parlamento, según requiere la Constitución? Si fue alguien del Tesoro Nacional o de la Fiscalía General, hizo algo criminal. No se puede ir a negociar en nombre de los kenianos una deuda que se dice que es el mayor proyecto de capital jamás emprendido en África”, dijo Midiwo en un programa matutino de la televisión local.

    Agregó: “Cuando estaban haciendo esta construcción, no se permitió la entrada a ningún ingeniero keniano. Todos los que trabajaron en la colocación de los rieles provenían de China. Tenemos problemas con los que solo emplean chinos en la SGR”.

    La trampa de la deuda

    En el pasado se plantearon preocupaciones por la trampa de la deuda que Beijing quiere tender a las naciones africanas, tentándolas con acuerdos apetitosos para proyectos de desarrollo en todo el continente africano.

    En Zambia, el gobierno firmó un contrato para un préstamo de desarrollo con China y, más tarde, los chinos se hicieron cargo de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión y ahora poseen el 60 por ciento de las acciones. Esto significa que Beijing puede tomar decisiones importantes sobre el funcionamiento de los operadores de radiodifusión.

    Una grúa recoge un contenedor de un tren y lo carga en un medio de transporte en el puerto de Mombasa, el 15 de enero de 2019. (Dominic Kirui/Especial para La Gran Época)

    También en Zambia, informes recientes indican que China amenaza con tomar el Aeropuerto Internacional Kenneth Kaunda si el gobierno no paga un préstamo a tiempo.

    En Ghana, la Asociación de Radiodifusores Independientes de Ghana (ARIG) se resiste a lo que dicen es un intento de la empresa china de radiodifusión StarTimes de ponerlos fuera del negocio y controlar el espacio nacional de radio y televisión. StarTimes realizó un acuerdo con el gobierno de Ghana de llevar la televisión por satélite a alrededor de 300 pueblos rurales en todo el país africano.

    “La agenda de StarTimes no solo tiene como objetivo el beneficio o el adoctrinamiento de la cultura china (nombres, idioma, comida, etc.) y a los programas, sino un mandato más amplio para asumir el control del espacio de transmisión en países africanos estratégicos, incluyendo Ghana, que es crucial para el objetivo de China”, dijo ARIG en septiembre de 2018 en un comunicado de prensa.

    En diciembre de 2017, Sri Lanka se vio obligada a renunciar al control de su puerto de Hambantota, que lo había construido con dinero prestado de China porque tenía dificultades para pagar el préstamo. Sri Lanka tuvo que entregar el puerto y otras 6000 hectáreas de tierra a China en un contrato de arrendamiento de 99 años para saldar la deuda.

    De vuelta en Kenia, Kenyatta prometió volver a pedir prestado a China, ya que cree que es la única forma segura de desarrollarse.

    “El problema con la deuda es si se la utiliza para consumir. Estoy seguro que la deuda de Kenia, que en general es muy sólida, es para el desarrollo de infraestructura que beneficiará no sólo a nuestra generación, sino también a las generaciones futuras”, afirmó.

    Por Dominic Kirui, especial para La Gran Época.

  • Los problemas de la cárcel por deudas

    El primer problema de esta tipificación es que surge no de una necesidad local de la sociedad panameña, sino de presiones internacionales. Si no pagar los impuestos al Estado es delito, ya Panamá no se va a poder negar a las solicitudes de gobierno extranjeros de investigar a posibles evasores fiscales en Panamá alegando que no es delito acá. Y también podrá extraditar a los evasores fiscales (según leyes extranjeras) que se refugien en nuestro territorio. Pero no es un clamor de la sociedad local; y sus más vocales defensores son los banqueros que temen perder sus corresponsalías bancarias y los contadores que ven su negocio aumentar y convertirse en un negocio de alto riesgo, con lo cual pueden cobrar más dinero en honorarios Pero el ciudadano de a pié no parece muy entusiasmado.

    Por una sencilla razón. Lo que diferencia la evasión fiscal (que es una ofensa administrativa todavía)  de la defraudación fiscal (que es un delito penal), es simplemente el monto. Las acciones del evasor son las mismas, sólo que el monto de impuestos que debe al estado no lo es. El resultado es que una vez ingresado el tipo penal en el Código Penal, solo es cuestión de tiempo de que políticos del futuro, seguramente bajo presiones internacionales del futuro, o del político al que no le gusten los twitteros, vayan bajando gradualmente los montos para que las acciones del acusado pasen de ser faltas administrativas a delitos penados con cárcel.

    Hoy el monto propuesto por ley es de 300,000, que solo afectan a millonarios, pero mañana pueden ser montos menores que afecten a ciudadanos de a pie. Como en el famoso poema de Martin Niedemoeller, “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, ya que no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, ya que no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
    no protesté, ya que no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, ya que no era judío.  Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.”.

    Primero vendrán por los más fáciles, luego por los demás, justo aquellos que pensaron que eso no era con ellos.

    El delito de evasión fiscal, aparte de la naturaleza política arbitraria del monto necesario para definir el tipo penal, tiene otros problemas. Como por ejemplo que el Estado actúa como juez y como parte, más aún en un país sin verdadera independencia judicial y estado de derecho, donde los poderes del Estado no actúan como contrapesos y balances sino en “armónica colaboración” como dice la Constitución de los militares y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia ha recalcado una y otra vez. En este tipo penal, un funcionario, los auditores de la DGI lo más probable, va a decidir si la evasión llega al monto mágico, para decidir si se eleva a la esfera penal. Ya vimos cómo la DGI fue usada por el gobierno anterior como un elemento para perseguir a sus opositores y nada nos garantiza de que estos tiempos no volverán, con el agravante que ahora se puede decidir terminar con el opositor en la cárcel.

    Tratar penalmente la evasión fiscal bajo el título de defraudación fiscal es volver a la idea de la cárcel por deudas, al menos si el deudor es el Estado.

    Y peor aún. Por lo menos la cárcel por deudas con deudores privados no se prestaba para la persecución política, la penalización de la evasión fiscal sí se presta. Así entramos en períodos peligrosos donde “los estándares internacionales del buen ciudadano global” importan más que el mantenimiento de las libertades democráticas.

     

  • Una nueva cárcel por deudas.

    George Orwell, en Rebelión en la Granja dijo “todos somos iguales, pero unos somos más iguales que otros”. Y esto parece aplicarse a los Estados, donde pareciera que las garantías y estándares morales que se exigen a los ciudadanos no son las mismas que se exigen a los funcionarios y políticos; de hecho en Panamá pareciera que son más suaves para los políticos que para los ciudadanos de a pie.

    Si un gamberro virtual usa fotos de una bloguera rusa para difamar a la procuradora, el Ministerio Público actúa con una celeridad nunca vista cuando es un ciudadano común el que tiene una amenaza que pone en peligro su vida. O cuando se exigen un montón de trámites para poder legalmente acusar a políticos de delitos concretos, que no se exigen a un ciudadano de a pie. Uno de estos temas es la penalización de delitos donde el ciudadano debe dinero a la administración pública, concretamente el tema de la evasión fiscal.

    Anteriormente, antes de la Ilustración, era común que muchas personas dieran con sus huesos en la cárcel por temas de deudas, y por lo tanto, una de las cosas que se propuso la Ilustración fue el eliminar la cárcel por deudas. Pero una cosa era deberle a Juan de los Palotes y la otra deberle al Rey.

    De todas maneras, en el siglo XIX la tendencia fue a eliminar los impuestos sobre las personas, y convertirlo en algo meramente administrativo. Total para hacer muchos trámites como vender cosas, o importar cosas al país tenían tarde o temprano que pagar el impuesto. Pero con la popularidad del impuesto sobre la renta, la cosa empezó a cambiar. Ahora el ciudadano empieza a convertirse en un delator de sí mismo. Tiene que presentarse ante el Rey y sin decir mentiras declarar cuánto gana. La obligación de no declarar contra sí mismo queda tácitamente abrogada, sus palabras ahora van a ser juzgadas contra los hechos que los funcionarios detecten. Ahora deberle al Rey no solo se convierte en una falta administrativa sino en delito. Las deudas fiscales implican cárcel de nuevo, siempre y cuando el acreedor sea el Estado. Porque todos somos iguales, pero unos somos más iguales que otros y el Estado es el dedo ordenador de Dios en la tierra, aparentemente.

    Panamá, país pensado por un liberal con raíces profundas en el liberalismo del siglo XIX y XVIII, el liberalismo de la Ilustración, sabía tácitamente esto, y se resistió a penalizar la evasión fiscal. Era para el panameño un corolario del principio liberal de que no habrá cárcel por deudas. De hecho, el Art. 21 de la Constitución Nacional reza en su frase final: No hay prisión, detención o arresto por deudas u obligaciones puramente civiles. Sin embargo, por presiones externas de los “estándares internacionales” Panamá está dispuesta a ceder más aún y alejarse por primera vez de estos principios liberales para permitir que deberle dinero al Rey, perdón, al ESTADO, sea penalizable con la privación de la libertad. Un precepto Constitucional está a punto de ser violentado.

    Y esta penalización de la evasión fiscal va a traer consecuencias en un país donde la actuación del Ministerio Público y el Sistema Judicial han sido poco neutrales respecto al poder político que controla al ejecutivo.

    Pronto veremos los resultados, que no serán buenos, y los veremos comenzando por aquellos que hoy piden reformar la Constitución cuando ni siquiera pueden respetar la vigente, si es que aprueban la Ley mientras el pueblo está rezando.

  • Angela Merkel se va, ¿cuál es su legado?

    Angela Merkel se va. La primera mujer Canciller de Alemania. La primera persona nacida en Alemania Oriental, criada bajo los comunistas que llega a ser líder de una Alemania unificada. La que ha gobernado Alemania desde el 2005, o sea que tiene ya casi 19 años en el poder. Pero el desgaste es inevitable y a diferencia de las monarquías, el relevo pacífico en el puesto es el principal aporte de las democracias modernas. El año pasado anunció que renunciaba a la presidencia de su partido, tras resultados desfavorables en las elecciones regionales, y puede que este año o el próximo anuncie su renuncia a la cancillería alemana. La carrera por la sucesión está abierta.

    Lo cual deja varias interrogantes. Angela Merkel, aparte del desgaste natural del poder no supo adaptarse a una cambiante situación global. De la amistad con Obama, ha pasado a ser blanco de las hostilidades de Putin y de Trump. De ser la matrona de la Unión Europea que ha convertido Alemania en el motor económico de Europa, se ha convertido en la bestia negra de todos los grupos de izquierda que quieren gastar más imprimiendo mas Euros, sobre todo en el sur de Europa, y de la derecha que está harta de la selva de regulaciones e impuestos de la Unión Europea, gobernada por el eje Franco Alemán. Sus políticas progresistas para la conservadores demócrata-cristianos alemanes, como imponer por primera vez leyes de salario mínimo, o prometer cerrar los reactores nuclearas para el 2020, han puesto a Alemania a depender aún más del petróleo ruso pese a la retórica anti Putin, o sus políticas migratorias que han invitado al país a una ola de refugiados haciendo que aumente la xenofobia.

    Angela Merkel, tuvo una gestión económica acertada en general. Se benefició enormemente de la gestión monetaria del Banco Central Europeo que favoreció a los intereses alemanes, permitiendo que las exportaciones alemanes fueran baratas para otros europeos, y permitiendo que los alemanes ahorraran y celebraran contratos a largo plazo, gracias a la estabilidad monetaria y la inflación nunca mayor del 2% anual y muchas veces menor que ésta. También se benefició enormemente de las reformas laborales de su predecesor Gerard Schroeder aunque al costo de introducir el salario mínimo en la legislación alemana por primera vez.

    Alemania logró empleo máximo durante el gobierno de Angela Merkel, la economía Alemana supo recuperarse rápido durante las crisis del 2008 y del 2010. Alemania también se convirtió en uno de los grandes exportadores del mundo. Su superávit es mayor que el chino.

    Pero tanto la reforma laboral como las políticas monetarias del Banco Central no fueron un resultado de las políticas de Angela Merkel. Ella supo manejar lo que tenía.

    Sin embargo los fracasos de Angela Merkel no se verán hasta dentro de un largo tiempo. Angela Merkel controló el gasto público, pero a costa de cortar los gastos en infraestructura y defensa y no hizo nada para reducir el gasto social.  El resultado es que pese a la política de línea dura de Merkel contra Putin, pocos de los otrora temibles tanques, submarinos y aviones de las fuerzas armadas alemanas, están operativos, y a los soldados les faltan equipos básicos, lo cual enfurece a los norteamericanos con Trump a la cabeza, quienes piensan que los alemanes han optado por recostarse bajo el paraguas del Pentágono y el contribuyente norteamericano mientras proponen una política de línea dura frente a Rusia. Lo mismo pasa con el cierre de los reactores nucleares. Ahora que Alemania pretende oponerse a las pretensiones de Putin es cuando Alemania va a ser más dependiente que nunca del gas ruso.

    Durante las crisis de la deuda griega, Merkel, al prometer un rescate a medias que nunca debió prometer, hizo que Alemania, y no los políticos gringos, aparecieran como los malos de la crisis. Algo similar ocurrió durante la crisis de la primavera árabe. Algo similar pasó con la crisis de los refugiados. Los estallidos de la primavera árabe en Siria y Libia terminaron no en nacientes democracias sino en guerras civiles dominadas por facciones de fundamentalistas financiados por los Árabes Saudíes y con ayuda de los Estados Unidos. Sin embargo Alemania aceptó recibir a millones de refugiados, que es algo incompatible con un estado social grande. Y peor, muchos de estos son culturalmente incompatibles con la sociedad alemana, lo cual ha hecho que los partidos xenofóbicos en Alemania aumenten sus votantes. Peor aún, insistió en usar la Unión Europea para convertir este problema alemán en un problema europeo, lo cual llevó al Brexit y al surgimiento de partidos nacionalistas en Europa Oriental e Italia.

    Y éste va a ser el legado más polémico de Merkel, una crisis de refugiados inasimilables, un estado social alemán demasiado grande, que se ha unido a Francia en su cacería de brujas contra los paraísos fiscales y es incapaz de ser tomado en serio por Trump y por Putin.

    Por ahora la economía está bien, esta es la gran ventaja, pero este legado no es de Merkel sino del Banco Central Europeo.

  • No, la JMJ no atraerá inversión extranjera a Panamá: los datos que lo demuestran

    La celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá es una buena noticia para los católicos del istmo. Sería absurdo negar la trascendencia religiosa, cultural, mediática y social de un acontecimiento así. No obstante, es un error que el gobierno panameño pretenda asociar la visita del Papa Francisco con un supuesto boom inversor que poco o nada tiene que ver con este tipo de reunión.

    Echemos un vistazo a los datos. En el año 2008, Australia acogió la Jornada Mundial de la Juventud. Sin embargo, como refleja el siguiente gráfico, la entrada de inversión extranjera directa no se comportó de modo distinto tras la celebración de la reunión católica.

    España celebró la edición 2011 de la JMJ, con idéntico resultado. Tal y como pone de manifiesto el siguiente gráfico, el volumen de inversión extranjera no muestra cambio alguno tras la celebración del evento.

    Un par de años después, en 2013, la JMJ llegó a Brasil. Una vez más, la curva de inversión extranjera se mantuvo indiferente, sin cambios entre la situación previa y el escenario posterior a la visita del entonces Pontífice, Benedicto XVI.

     

    Polonia es el último país que ha organizado una Jornada Mundial de la Juventud. Según el informe de Inversión Mundial que elabora la ONU, el flujo de inversión extranjera directa hacia el país del Este de Europa se redujo en 2017, año siguiente a la celebración del evento. Durante dicho ejercicio, la inversión foránea cayó de 14.000 a 6.500 millones.

    Parece evidente, por tanto, que la relevancia de la JMJ se circunscribe al plano religioso, cultural, mediática o social, pero no se extiende al terreno económico. De hecho, no hay que olvidar que estos eventos implican ciertos costes para el sector productivo: cierre temporal de oficinas, vacaciones forzosas de trabajadores ocupados en zonas cortadas por motivos de seguridad, aumento del gasto público, etc.

    Pero, entonces, ¿qué puede hacer Panamá para aumentar su competitividad en el ámbito de la inversión internacional? Y, mejor aún, ¿qué recetas pueden ayudar a mejorar la captación de capital foráneo y crear, al mismo tiempo, un entorno más atractivo para quienes ya operan dentro del istmo? Quizá la mejor respuesta a esta pregunta es la que nos ofrece el Foro Económico Mundial en su Índice de Competitividad.

    De acuerdo con la encuesta de ejecutivos incluida en dicha publicación, el 18% de los empresarios menciona la ineficiencia burocrática de las Administraciones Públicas como el primer factor que les impide hacer negocios e invertir con facilidad en Panamá. Un 15% cita la corrupción, un 14% lamenta la falta de conexión entre educación y mercado de trabajo y un 10% se queja de regulaciones laborales excesivamente restrictivas.