Categoría: Opinión

  • El problema de la penalización de la evasión fiscal

    Panamá está en una encrucijada, la inversión extranjera directa ha caído, los activos líquidos han bajado, el desempleo aumenta y el crédito se contrae. Ante esto cediendo presiones de los organismos internacionales, el gobierno nacional busca penalizar la evasión fiscal.

    Las razones son dobles. La primera es que Panamá puede mostrarle al Fondo Monetario Internacional que evadir impuestos es delito en Panamá, y a la vez, mostrarle a la Unión Europea que podemos ahora acoger las solicitudes de investigar penalmente la evasión fiscal porque en Panamá también es delito.

    Sin embargo las presiones del Fondo Monetario Internacional parecen más enfocadas en hacerle un favor a los Europeos que en buscar aumentar las recaudaciones.

    Hay maneras de aumentar la recaudación fiscal en Panamá que no requieren la penalización de la evasión fiscal. Para empezar deben hacer el trámite fiscal más barato en tiempo y dinero, más sencillo y amigable a los usuarios. Mejorar la información fiscal que suele ser desconocida para los contribuyentes, reducir las tasas y simplificar los impuestos que son demasiado altos para que la gente los pague.

    Todo esto no se ha hecho. Sin embargo en lugar de darnos a elegir entre una zanahoria o un garrote, solo se nos muestra el garrote. Y lo que es mas preocupante, el hecho de que Panamá adquiera todo tipo de compromisos con la OCDE, el GAFI y el FMI en materia fiscal no nos quita el peso de encima, a cada cesión de terreno nuestra, se responde con nuevas exigencias. Y lo peor, el gobierno se ha ido comprometiendo a cumplir cosas pensando que con firmar nos van a dejar tranquilos, cuando no tenemos la capacidad institucional para cumplir con lo que firmamos y quedamos mal cuando nos piden un acuerdo de intercambio de información y no se da, bien por falta de capacidad, que es vista por Francia y otros de nuestros críticos como falta de voluntad en cumplir lo pactado.

    El tema es que penalizar la evasión fiscal, es un grave error conceptual,  aunque en el borrador de proyecto de ley está escrito que es para personas que ganen más de un millón de dólares al año para caer en el monto a evadir penalizable. Esto significa que el grueso de los contribuyentes en Panamá por ahora no se ven amenazados por la persecución penal de la evasión fiscal, pero una vez que nos acostumbremos a que el Estado penalice la evasión fiscal es cuestión de tiempo para que gobiernos sucesivos bajen el monto perseguible penalmente. Y todos recordamos que en Panamá existe una tradición de usar la evasión fiscal como un instrumento para perseguir opositores políticos. Que el actual gobierno no lo haya hecho no implica que un gobierno anterior no lo hizo, y que un gobierno futuro no lo vaya a hacer.

    Si al Fondo Monetario Internacional realmente le interesara aumentar la recaudación fiscal para el gobierno de Panamá, tendría que sugerir otras medidas. Al FMI lo que realmente le interesa es que Panamá pueda colaborar con los gobiernos Europeos en la persecución penal de la evasión fiscal sin mirar los efectos institucionales y políticos que esto pueda tener en Panamá.

    Porque simplificar los trámites y bajar los impuestos podría lograr aumentar la recaudación sin recurrir a medidas penales. Muchas personas evaden impuestos no porque no quieran sino porque son demasiado caros. Y están los temas tecnológicos e institucionales. Pero está claro que el FMI vela más por los intereses de la Unión Europea que por los de Panamá…. Y pareciera que nuestras autoridades hacen más o menos lo mismo.

  • Cuentos Chinos, el caso de Zambia

    Ahora que esta de moda que los gobiernos irresponsables y gastadores se endeuden con los chinos porque ya no pueden endeudarse con los banqueros con el aval del Fondo Monetario Internacional, será bueno que veamos el ejemplo de otros países como Paquistán, Siri Lanka, Somalia, las Maldivas, y Venezuela para darnos cuenta que endeudarse con China es aún peor que endeudarse con los socios del FMI. El FMI nos va a pedir por ejemplo que penalicemos la evasión fiscal, pero los Chinos nos van a pedir la soberanía que tanto nos ha costado.

    El caso de Zambia es típico. El país contrajo deudas tan grandes que no puede pagar, por lo que está cediendo la titularidad de sus infraestructuras de transporte y energía, sus canales de televisión y el poder sobre la minería a empresas chinas como garantía de pago.

    La cadena de televisión ZNBC ahora pertenece a China. Zambia debe a China proyectos de construcción que le cuestan el 15% del presupuesto. Los chinos pueden decomisar activos si no se cumplen con los pagos. La deuda publica de Zambia pasa del 54% del PIB. Al final muchos países Europeos han suspendido los créditos y ayudas a Zambia porque sospechan que pueden ser usadas para pagar deudas.

    El partido de oposición de Zambia ha logrado victorias, el PF ha hecho suyo el discurso anti chino.

    Sin embargo en el gobierno se enamoró también del dinero chino. Ahora existen los rumores de que el Aeropuerto Internacional, un canal de televisión y la compañía eléctrica están en la mira del gobierno Chino. El gobierno niega estos rumores. China ha invertido mas de dos mill millones de dólares en Zambia, en minería, vivienda, servicios y agricultura. El Fondo Monetario advierte que el país se encuentra en riesgo de sufrir un estrés por la deuda. Sin embargo el gobierno lo niega.

    Según el gobierno se trata de una campaña para romper la amistad de Zambia con el gobierno chino usando el tema del Colonialismo como excusa. Que el espectro de la deuda se usa como excusa para crear miedo a un nuevo colonialismo. Y que los que practicaron el colonialismo antes no tienen derecho a criticar a los chinos.

    Chinese President Xi Jinping (2nd R) poses for photos with Zambian President Edgar Lungu (2nd L) at a welcome ceremony in Beijing, capital of China, March 30, 2015. (Xinhua/Rao Aimin)

    Los críticos dicen que los chinos tienen todo el derecho del mundo a invertir en Zambia, como cualquier otro inversor extranjero, pero que los acuerdos con el gobierno tienen que ser conocidos y transparentes.

    Los chinos dicen que sus objetivos no son coloniales, que China nunca ha sido ni será un país colonialista. Pero está claro que hay algo anormal. Un prestamista normal presta el dinero y luego se sienta a esperar que se le pague con intereses; no le dicen cómo se deben operar sus negocios o en qué debe trabajar para que se le pague, y los chinos hacen precisamente esto. Toman las decisiones financieras críticas en las empresas a las que les prestaron. O piden concesiones territoriales estratégicas.

    Y es aquí donde está la precaución para Panamá. No se trata de ser paranoicos con los chinos, sino mas bien precavidos. China tiene sus intereses y en el caso de Panamá tenemos los nuestros. Los chinos nunca han sido colonialistas en el pasado, esto no implica que no puedan serlo en el futuro.

    Cuando alguien ofrece dinero con términos demasiado ventajosos, para proyectos dudosos económicamente hablando, podemos decir que podemos caer en una trampa.

    Como ciudadanos debemos exigir al gobierno transparencia en las relaciones con el gobierno chino y con cualquier otro gobierno. Y en el tema de los terrenos de la embajada, ya empezamos mal, cediendo un puesto estratégico en la entrada del Canal a un país que no se ha comprometido a respetar la neutralidad del mismo.

     

  • El mundo de los offshores después de Trump.

    El mundo de las compañias offshore está sometido a dos revoluciones simultáneas. Por un lado, las presiones de la OCDE y la Unión Europea para eliminar la Erosión de la Base Imponible  (BEPS) y por otro lado la reforma fiscal de Donald Trump. Esta combinación no trae buenos augurios para el sistema offshore Panameño. Porque por un lado estamos cerrando la puerta a la inversión extranjera y por la otra ésta ya no tiene razones para estar en Panamá cuando ya no es un refugio fiscal y los Estados Unidos sí lo es y mejor aún.

    Un sistema offshore implica tener sociedades de personas que no residen en Panamá, en un País que no les cobra impuestos por sus operaciones en el territorio, en el caso de Panamá no porque tengan una ventaja especial, sino porque Panamá es un país que no ve a sus personas como activos, sino como personas y no cobra impuestos a las rentas extranjeras. Finalmente los sistemas ofshore ofrecen privacidad financiera, en diversos grados. Panamá ha tenido que ceder su privacidad a las presiones del GAFI y la OCDE. El problema es que ahora también tiene presiones para evitar servir como refugio fiscal que erosione la base impositiva en otros países, justo cuando los Estados Unidos, de la mano de Donald Trump se quiere convertir en un enorme refugio fiscal por lo menos para que las empresas repatríen sus ingresos y a la vez atraer inversionistas del extranjero.

    Tras los acuerdos de intercambios de información fiscal, las empresas offshore deben seguir sirviendo para proteger el patrimonio personal, después de pagados los impuestos. Si bien cada vez se hace más difícil usar los sistemas offshore para evitar impuestos, un sistema offshore todavía puede servir para protección de activos post impuestos. También un sistema offoshore puede servir para hacer negocios multinacionales, usando la jurisdicción como base para lidiar con negocios que se realizan en multiples jurisdicciónes. En otras palabras, el sistema offshore panameño sigue siendo útil, pese a las presiones de la OCDE y el GAFI, eso sí, siempre y cuando el gobierno entrante, ya que no tenemos esperanzas de que el gobierno actual quiera hacer algo, tome las medidas necesarias para adaptar el sistema a las nuevas circustancias.

    Uno de los grandes cambios de Trump es que su portafolio de acciones, wallet electrónicos de criptomonedas, e inversiones de bienes raíces ahora van a tener que pagar impuestos sobre las ganancias aunque la transacción sea en el extranjero. Esto es un desafío importante porque ahora muchas operaciones que se hacían offshore se van a hacer en los Estados Unidos porque no hay ventajas reales en hacerlas en el extranjero. La única manera de beneficiarse del sistema offshore para un ciudadano norteamericano es viviendo él también en el extranjero. Otras jurisdicciones han reconocidio esto y creado ventajas migratorias para los ciudadanos extranjeros que quieran hospedarse en los refugios fiscales y llevar su dinero allí. Esto en muchos casos implica la nacionalidad del país; Panamá de hecho no ha tomado medidas para casar su política migratoria con la politica fiscal y de atracción de negocios offshore.

    Una de las políticas de Trump con su reforma fiscal es que las corporaciones ya no pueden retener sus ganancias offshore. La principal razón para los ciudadanos norteamericanos para tener negocios offshore es la Foreign Earned Income Exclusion y el no tener que pagar gastos del Seguro Social o impuestos a la planilla para ser mas explícitos, si se es autoempleado en una corporación offshore.

    Está claro que para poder seguir usando los beneficios de tener sociedades offshore lo mejor es ser un expatriado.  Trump no ha cumplido del todo sus promesa de campaña de eliminar la extraterritorialidad sobre la renta; si bien la hizo para las corporaciones, no lo hizo para los individuos. Donald Trump favoreció a las grandes multinacionales versus los ciudadanos expatriados, aunque sí subió a mas de 100,000 dólares los ingresos personales en el extranjero que no son gravables en los Estados Unidos.

    El problema ahora es que las presiones hacia la privacidad van por otros lugares mas allá de los acuerdos de intercambios de información;  por ejemplo, el gobierno británico ha pedido, para frenar el lavado de dinero en inversiones inmobiliarias, que los beneficiarios finales sean conocidos. El nuevo ataque regulatorio ya no va orientado a las jurisdicciones sino a la posibilidad de usar sus productos en otros países.

    Ante estas medidas lo mas exitoso es convertir a Panamá en un centro de operaciones con impuestos bajos ya que la hora de usar las sociedades y las cuentas de papel para esconder dueños ausentes está cada vez más bajo asalto. Y es allí donde Donald Trump ha ganado: la reforma fiscal que ha aprobado hace menos necesario para las multinacionales tener sedes en el extranjero.

    Queda para el siguiente gobierno proponer reformas para que Panamá sea competitiva en lugar de ver cómo los bancos y firmas de abogados pierden empleos y el gobierno recaudación. La reforma debe ser por convertir a Panamá en un centro de operaciones multinacionales real, no solo de facturación y de protección de activos, y no solo líquidos.

  • Panamá, del puesto 4 al número 27 en el Índice de Libertad Económica

    Panamá llegó a figurar entre las veinte economías más liberales del mundo. A comienzos del siglo XXI, décadas de estabilidad monetaria, apertura comercial, flexibilidad financiera y fiscalidad baja hicieron del istmo uno de los destinos de inversión más populares de América. Sin embargo, esa ventaja se ha perdido en los últimos años, dando como resultado una progresiva pérdida de competitividad que amenaza la prosperidad futura del país.

    Para entender mejor lo ocurrido, echemos un vistazo al Índice de Libertad Económica. Esta publicación nació en los años 90, después de que Milton Friedman sugiriese la posibilidad de clasificar a los países según su grado de apertura al mercado. La propuesta del Premio Nobel de Economía fue respondida por el Instituto Cato, de Estados Unidos, y el Instituto Fraser, de Canadá.

    Ambas organizaciones hicieron un monumental esfuerzo para estudiar la evolución de la libertad económica desde 1975 hasta nuestros días. Gracias a ese ejercicio sabemos que, hace ahora cuatro décadas, la economía panameña era la cuarta más abierta del mundo, con una nota de 7 puntos sobre 10.

    Sin embargo, la evolución en las décadas siguientes no solo no sirvió para consolidar un avance hacia las primeras posiciones del ranking, sino que apuntaló una progresiva pérdida de dinamismo y flexibilidad. En 1980, Panamá cae al octavo puesto del ranking, mientras que en 1990 se desplomó hasta el número quince de la tabla, con 6,3 puntos sobre un total de 10.

    Si avanzamos hasta 2016, el último año estudiado por Cato y Fraser, encontramos que Panamá está ahora en las últimas posiciones del top treinta. El país centroamericano ha llegado a caer fuera del “top cincuenta” y, aunque ha mejorado levemente sus resultados, figura en un decepcionante puesto 27, después de años de malas políticas económicas.

    El informe, punto por punto

    Centrándonos en la categoría del informe que se refiere al tamaño del gobierno, la nota que recibe Panamá es de 7,4 puntos. Puede parecer un resultado digno, pero no hay que olvidar que, apenas hace una década, este indicador rondaba los 8,5 puntos. Por tanto, el aumento del gasto público y de los impuestos tiene un efecto perjudicial para la evaluación general de la economía panameña. Especialmente dañino es el efecto de los impuestos directos (renta, seguro social, etc.), donde el Índice de Libertad Económica apenas otorga a Panamá un total de 4 puntos sobre 10.

    Tampoco hay avances en lo tocante a la calidad institucional. La nota de 2016 es de 5,24 puntos sobre 10, prácticamente igual que la calificación obtenida hace una década. Panamá suspende en áreas tan dispares como las que miden la independencia judicial, la neutralidad en las cortes, el cumplimiento efectivo de los contratos, etc. La protección de la propiedad sí logra el aprobado, pero con una nota de apenas 6,37 puntos.

    Mucho mejor es la calificación que recibe la apertura comercial: 8,7 puntos sobre 10. No obstante, si desglosamos este resultado, llegamos a algunas conclusiones preocupantes. Quizá la más respetable es que el control y las restricciones a los inversores extranjeros han hecho que el pilar dedicado a medir estas cuestiones haya caído hasta apenas 7,7 puntos. Las crecientes restricciones que ha aprobado el gobierno bajo presión de organismos internacionales imponen numerosas trabas y limitaciones a la llegada de capital foráneo.

    La regulación es otro punto problemático. Panamá recibe solo 6,9 puntos en este indicador, sobre todo por las dificultades que enfrentan las empresas a la hora de contratar (5,05 puntos) y de operar (6,54 puntos). Especialmente preocupante es que el coste de las obligaciones tributarias reciba una nota de 5,33 puntos. Un país que antaño destacaba por sus impuestos bajos y sus facilidades para hacer negocios ha terminado recibiendo calificaciones muy decepcionantes en las áreas que miden estos asuntos.

    Al menos la estabilidad monetaria cotiza al alza y arroja una nota de 9,7 puntos. Sin embargo, si se siguen introduciendo trabas que golpean la entrada y salida de capitales, la dolarización terminará resintiéndose.

    Poner fin al entreguismo

    Es cierto que Panamá ha sufrido en las últimas décadas una fuerte presión por parte de organismos como la OCDE. Sin embargo, también es cierto que otros gobiernos han enfrentado choques similares y han conseguido blindar e incluso mejorar su libertad económica. Desde los años 70 hasta hoy, Irlanda ha dado ejemplo a la hora de bajar impuestos y reducir trabas a la inversión extranjera, pero también ha enseñado al mundo lo importante que es defender la soberanía fiscal como baza de competencia económica. Si el Tigre Celta hubiese actuado como Panamá, su ventaja tributaria se habría esfumado hace años y su milagroso crecimiento económico jamás habría tenido lugar.

    El entreguismo de las autoridades panameñas es preocupante. Una economía que antaño se colocaba a la cabeza de América Latina en libertad económica no puede plegarse sin más ante todo tipo de requisitos intervencionistas que reducen el atractivo del país como centro financiero internacional. Es imposible mantener al istmo como un “hub” de inversiones adaptado a los tiempos modernos si no existe una estrategia de país volcada en recuperar las ventajas perdidas.

    Para consolidar esa agenda de futuro, es fundamental que el gobierno panameño sirva a los intereses de los panameños y no a la voluntad de los burócratas de la OCDE. Partiendo de esa base, habrá que reformar el código tributario, recuperar la defensa de la privacidad inversora, apostar por nuevas tecnologías como blockchain y consolidar una alianza con países que juegan un rol similar en la economía mundial. Ese es el camino de la libertad, que es también el de la prosperidad.

  • Víctima de la Masacre de Plaza Tiananmen: ‘El régimen chino no ha cambiado’

    NUEVA YORK – “¿Por qué hubo una orden para empezar a matar?”, preguntó sin rodeos Fang Zheng.

    Su simple pregunta, entre una inmensa cantidad de otras preguntas relacionadas, no ha obtenido respuesta desde hace casi 30 años. Pero Zheng –una víctima convertida en activista, cuyas piernas fueron aplastadas por un tanque durante la masacre de la Plaza Tiananmen– todavía sigue luchando por la verdad.

    El baño de sangre del 4 de junio de 1989, llevado a cabo por órdenes del Partido Comunista Chino (PCCh), se cobró la vida de una multitud de estudiantes chinos que protestaban por una reforma democrática. El régimen sigue negando cualquier implicación, y en China la búsqueda en Internet sobre el incidente o cualquier tema relacionado continúa estando censurada.

    El PCCh había presionado a Zheng, que ahora tiene 55 años, para que dijera que resultó herido por un accidente de tráfico, pero él se negó a hacerlo. La historia de Zheng trae de recuerdo la imagen de la foto de la masacre reconocida en todo el mundo como el “Hombre del tanque”.

    La búsqueda de la “verdad” por parte de Zheng tiene tres niveles de significado, en primer lugar que los altos funcionarios del PCCh admitan y asuman su responsabilidad de lo ocurrido. En segundo lugar, que el pueblo chino se entere de los hechos, el cual ha sido arrancado de las páginas de los libros de historia. Y por último, que el PCCh dé a conocer todos los detalles de lo sucedido, incluyendo el número de muertos.

    En una entrevista con La Gran Época antes de su discurso en el Foro de Oslo por la Libertad de 2018, Zheng, ahora en una silla de ruedas, afirmó que el PCCh no ha cambiado desde la masacre.

    Fang Zheng, de 55 años, cuyas piernas fueron arrolladas por un tanque durante la masacre de Tiananmen en 1989, se prepara para hablar en el Foro de Oslo por la Libertad en Nueva York, el 17 de septiembre de 2018. (Bowen Xiao/La Gran Época)

    “Lo que el PCCh está haciendo hoy es solo una continuación de lo que sucedió hace 30 años. Aunque sus líderes cambiaron de Deng a Jiang, de Hu a Xi, sus principios e ideología no han cambiado”, declaró en la conferencia mundial anual de defensores de los derechos humanos.

    Dijo que lo único que cambió fueron los métodos que utiliza el PCCh para controlar a la gente, agregando que este persigue a todo aquello que no se alinea con sus propios intereses. Como ejemplo, contó que sería imposible que alguien escribiera algo relacionado con el 4 de junio en WeChat (la aplicación de mensajería más popular de China), ya que las autoridades rastrearían y filtrarían sus comentarios.

    “También usan tecnología similar para poner a la gente bajo vigilancia. Siguen los comentarios de todos en Internet y luego los utilizan como evidencia de actividades ilegales y los arrestan”, agregó Zheng. “La tecnología moderna se convierte en una herramienta útil para que el PCCh reprima a la gente, […] la hace incapaz de hablar. Este es el estado actual de China”.

    “Muchos chinos, especialmente los jóvenes, todavía no saben de la masacre. Hay dos razones detrás de esto, una es el control del PCCh, así que a menos que ellos busquen [la información], no lo sabrán. Además, el ambiente es de mucha presión, la gente está acostumbrada a autocensurarse porque tiene miedo de meterse en problemas. Si sabes la verdad, esto ya de por sí podría ser un ‘crimen’”.

    Un recuerdo patente

    Hace tres décadas, Zheng era solo uno de los muchos estudiantes en la abarrotada Plaza Tiananmen que pedían libertad, democracia y el fin de la corrupción del régimen chino. También recuerda que estaban saliendo pacíficamente de la plaza hasta que la atmósfera dio un giro drástico.

    “De repente fuimos atacados por tanques del Ejército Popular de Liberación [del PCCh] que vinieron por detrás. […] Mucha gente murió allí cuando fueron arrollados por los tanques. Así fue como perdí mis piernas”.

    Fang Zheng, de 55 años, cuyas piernas fueron arrolladas por un tanque durante la masacre de Tiananmen en 1989, se prepara para hablar en el Foro de Oslo por la Libertad en Nueva York, el 17 de septiembre de 2018. (Bowen Xiao/La Gran Época)

    “No tenemos idea de cuánta gente murió. […] ¿Quién dio la orden? ¿Por qué dar la orden? Esto también es algo que estamos preguntando y todavía estamos buscando una respuesta porque el PCCh no permite que la gente hable de este tema en absoluto”.

    Aunque existen estimaciones contradictorias sobre el número de muertos, un cable diplomático británico secreto que fue filtrado el año pasado alegó que al menos 10.000 personas fueron asesinadas durante la masacre de la Plaza Tiananmen, citando una fuente del régimen comunista chino.

    Mientras los estudiantes estaban evacuando el área, fueron sorprendidos con un ataque con gas. Durante el caos, una estudiante se desmayó por la conmoción y Zheng la recogió. Mientras la ayudaba, un tanque se acercó rápidamente y Zheng solo tuvo tiempo de empujarla fuera del peligro.

    Zheng fue arrastrado varios metros por el tanque, que le aplastó las dos piernas. Más tarde fue enviado al hospital y sometido a una doble amputación. También tuvo que enfrentar constantes investigaciones por parte de agentes que lo acusaban de ser violento y de haber provocado el ataque.

    A pesar de tal persecución, Zheng continuó diciendo su verdad y luchando contra el relato del gobierno de que él y sus compañeros manifestantes habían desencadenado el ataque.

    Zheng también pidió que la estudiante testificara a su favor, pero ella se rehusó y negó haber estado con él, para así evitarse problemas con el PCCh.

    Atleta antes y después de su lesión, Zheng se convirtió en campeón nacional de lanzamiento de disco para discapacitados. Pero pronto se le negó la posibilidad de participar en grandes eventos porque el PCCh temía que dijera la verdad. Ahora vive en el Área de la Bahía de San Francisco, EE.UU, y continúa abogando por la verdad sobre la Masacre de Tiananmen y el régimen comunista chino.

    Por Bowen Xiao – La Gran Época.

  • Cuidado con la trampa de la deuda china

    Un viejo dicho chino dice que si le prestas dinero a los pobres serán tus esclavos para siempre. Sri Lanka, Paquistán, Montenegro, las Islas Maldivas, Djibouti y Venezuela son países que han caído en la trampa de la deuda china. La trampa de la deuda china funciona de esta manera.

    China presta dinero para proyectos económicos poco viables, a gobiernos que no tienen crédito de la banca occidental porque son proyectos poco viables económicamente hablando. Estos préstamos, como son muy arriesgados son contratados a intereses elevados. Luego cuando el gobierno falla, China pide concesiones portuarias que pueden tener algún uso militar y comercial a cambio con condiciones ventajosas. Este ha sido el modus operandi en estos países. Es una manera mucho más agresiva de hacer las cosas que lo que hacen las potencias occidentales a través del FMI y el Banco Mundial. Por lo menos los occidentales disimulan y no piden concesiones territoriales y navales. Solo políticas y económicas. China no tiene paciencia para esto. Le sobra el dinero y está ansiosa de ser una potencia. Es hacer más o menos lo que hacían Francia e Inglaterra en el siglo XIX. Solo que China por ahora no invade a los deudores.

    Panamá, de la mano del afortunadamente gobierno saliente, se ha lanzado de manera poco transparente a ofrecer cosas a los chinos y a pedirle cosas a los chinos. Una de las megaobras que más llama la atención es el ferrocarril, que típicamente el gobierno actual, estatista a morirse quiere que sea estatal, no privado y financiado con préstamos de China. Panamá tiene que saber una cosa, los Chinos son comerciantes natos, y los cuentos chinos se pagan caro. Mucho cuidado con estas ofertas brujas. Veamos los casos en los cuales quienes creen en cuentos chinos han terminado en la esclavitud del deudor y el control chino de partes estratégicas del país.

    La iniciativa de la cinta y el camino de China (Belt and Road) busca recrear la ruta de la Seda de China a Europa, por tierra a través del Asia Central y Rusia al estilo de Marco Polo o por mar vía el Canal de Suez y el Cabo de Hornos. El problema es el método, muchos de los países necesitan dinero para hacer su parte de la ruta, sean carreteras o sean puertos; China presta el dinero, pero con intereses garantizados bastante elevados. Y cuando los países no pueden pagar, los chinos piden cesión de territorio a 99 años o bases militares.

    China está jugando a un ajedrez naval. Salvo en el caso de Montenegro, Paquistán, Sri Lanka y las Maldivas son lugares estratégicos con respecto a la India. Un rival militar potencial de la India y con la cual China tiene conflictos. La invasión del Tibet y las aventuras chinas en estos países tienen como objeto rodear militarmente a la India a largo plazo. La presencia China en Djibouti tiene como objeto bloquear la presencia de militares de la OTAN en el cuerno de África. La presencia China en Nicaragua, Panamá y Venezuela puede servirles para controlar el sur del Caribe y poder mover recursos de Sudamérica sin interferencia norteamericana. Esto explica la entrada de Colombia en la OTAN y trae augurios pésimos para la neutralizad del Canal, algo que nuestro gobierno parece querer ignorar olímpicamente. Una cosa es que los puertos estén manejados por empresas chinas civiles y la otra es que se ceda al gobierno chino territorio para poner una embajada a orillas del Canal. Este es un patrón que se ha seguido en varios otros países. Y todavía no nos han prestado plata.

    Caso Sri Lanka. En el 2010 los Chinos prestaron 1.5 millardos para hacer un puerto, que no tuvo éxito, así que los chinos obtuvieron una concesión por leasing por 99 años. Esto no tiene a los indios muy felices. Pese al supuesto uso civil de los puertos.

    Caso Pakistán. Este le debe China 6 mil millones de dólares, China le cobró un interés elevado garantizado por el gobierno paquistaní. Pakistán le pagó en parte con un puerto de aguas profundas y una base militar. Ahora China rodea a la India por el Occidente y por el Sur.

    Caso Las Maldivas. Una deuda que llega al 100 del GDP, y que eventualmente China quedará por cobrar en dinero, o en tierras, cerca de la India.

    Caso Montenegro. Una autopista a ninguna parte. Que ha endeudado a Montenegro y que todavía no puede pagar sin endeudarse más. La deuda vs PIB de Montenegro llega al 80%. Todavía no sabemos que pedirá China.

    Caso Djibouti. Los chinos tomaron el control de un puerto de Contenedores, cerca del acceso a las bases navales de la OTAN. En la entrada del Mar Rojo donde está el canal de Suez.

    Caso Venezuela. El gobierno, sin dinero e imprimiendo dinero del aire, recurre cada vez más a dar en garantía sus recursos mineros y petroleros a China a cambio de préstamos que los Chinos saben que no podrán pagar.

    Malasia iba por el mismo camino, hasta que un cambio de gobierno de votantes molestos por la influencia china suspendió dos tercios de los contratos chinos, pidiendo la cancelación de los proyectos. El proyecto más familiar es el ferrocarril financiado por un banco estatal Chino. Un ferrocarril que costaba más de lo publicado y que iba a meter a Malasia en un serio problema de deuda. Esto nos debe encender varias luces amarillas de cautela. Porque a nosotros también nos han ofrecido un tren………..

    Soy un creyente en que Panamá debe tener relaciones cordiales con el país más poblado de la Tierra y la segunda economía del mundo, pero los panameños tenemos la tendencia de ser como esas mujeres que se divorcian de un marido abusivo para caer en las manos de otro marido abusivo. Salimos de Madrid para caer en Bogotá, de Bogotá para caer en Washington y ahora queremos salir de Washington para caer en las manos de Beijing. Lo ideal es aprender a ser independientes.

    El problema es que tenemos una administración totalmente autista, inmune a las opiniones y omisiones del mundo exterior hasta que éstas no conlleven amenazas directas contra las personas que tienen el poder, sólo en ese caso reconsideran o reculan.

    Ya metimos la pata con la embajada, ahora toca mirar con lupa lo del tren.

  • Provocando a los gringos, el Canal y el peligro amarillo.

    Vemos que los Estados Unidos llamaron a consultas a sus embajadores o representantes diplomáticos en varios países que recientemente rompieron con Taiwán para establecer relaciones diplomáticas con China. Esto revela cierta molestia y preocupación en la Administración Trump por el avance del poderío diplomático de China. Para acabar de meter el dedo en la llaga y hurgarlo bien, la administración de Varela ha tomado medidas que parecen una provocación deliberada a los norteamericanos. Como concederle a China una embajada con vista al Canal, algo estratégico en caso de guerra, o concederle terrenos en Amador para que hagan un centro cultural, algo que también ha sido visto como otra provocación. Es como decir, “se fueron los gringos del canal, ahora sus rivales económicos y militares llegaron”. Varela se olvida que tomar partido en la rivalidad entre los dos mejores clientes del Canal no es buena idea. Sobre todo cuando todavía falta una generación para que China pueda ser rival de los norteamericanos en el poderío naval. El conflicto se viene gestando hace rato.

    China despierta.

    Los gringos están preocupados. China ya está cerca de ser la segunda economía del mundo si no lo es ya, superando a Europa, y pronto, en menos de una década sobrepasará a los Estados Unidos.

    La época del Made in América ya se acabó. Hace 40 años usábamos carros Ford o Chevrolet, tomábamos fotos con cámaras Kodak. Usábamos electrodomésticos Whirlpool o Westinghouse. Los televisores y tocadiscos eran RCA o General Electric.

    Hoy nada de eso está hecho en los Estados Unidos. Los carros que usamos son coreanos o japoneses, los electrodomésticos y cámaras también. Y casi todo está hecho con componentes hechos en China. China es el taller del mundo. Casi todos los productos manufacturados desde la ropa que vestimos a los celulares que usamos para chatear, a los componentes de esta computadora con la cual escribo estas líneas, son hechos en China.

    ¿Qué fabrican ahora los Estados Unidos? Aviones, armas de guerra. Los productos donde los Estados Unidos dominaron el mundo, ahora son hechos en China, Corea y Japón. La economía norteamericana vive de la agricultura, pero ésta no emplea a mucha gente y de los servicios. Y allí es donde está el problema. Los servicios financieros dependen mucho del dólar y la FED, lo cual puede ser una burbuja. Y los servicios de entretenimiento como las industrias del cine, la música y en menor lugar los deportes (los gringos no han logrado meter sus deportes con fuerza en el mundo salvo el basquetbol).

    El sector secundario norteamericano es lo que ha decaído, y en parte ésa es una de las razones por las cuales Trump fue electo presidente. Para restaurar la capacidad manufacturera de los Estados Unidos y darle trabajo a los obreros blue collar.

    Los chinos saben todo esto. Y los chinos tienen un hueso que roer. China se llama a sí misma el Renio del Medio. Por más de dos mil años China fue el país más poderoso del mundo. Y el país con mejores estándares de vida desde la Antigua Grecia. Pero vino la revolución industrial y China se quedó atrás para ser humillada por pequeños reinos Europeos. Los portugueses, los alemanes, los franceses y principalmente por los británicos. La guerra del Opio en mediados de los 1840s donde los británicos lograron a manu militaris el derecho de venderle drogas al pueblo chino, es vista como el inicio de la humillación de los cien años por parte de los occidentales. Tiempo que terminó con la victoria comunista en 1948.

    China estaba desde la invasión Manchú en 1700s en estado de perpetua guerra civil. Los chinos sacaron dos conclusiones. Para evitar ser humillada de nuevo China debía industrializarse, y rearmarse. También debería permanecer unida, porque la China humillada por manchúes, británicos y japoneses lo había sido por estar gobernada por señores de la guerra locales en lugar de tener un gobierno fuerte como el del Partido Comunista. Hasta cierto punto China abrazó el comunismo como una manera tener un gobierno monolítico que rearmara e industrializada al país. Económicamente el gobierno fue un fracaso pero políticamente logró su objetivo. Den Xiao Ping cambió la política económica a un capitalismo de Estado pero mantuvo la hegemonía del partido Comunista.

    Los chinos tienen ahora un plan de rearme, que busca crear anillos defensivos en todo el Pacífico, el primero es de Vietnam a Taiwán a Corea. Esto alarma a Japón. El segundo, mucho más polémico,  abarca a las islas del Pacífico en control de los Estados Unidos como Guam, las islas Marshall y las Aleutianas, esto ha despertado alarmas tanto en los Estados Unidos como en Australia. Cuando avance el siglo XXI veremos una rivalidad militar entre China y Estados Unidos con sus aliados por el control del Pacífico. A Panamá le conviene ser neutral en esa rivalidad. Y es allí donde está el problema con Panamá.

    Panamá en la estrategia naval norteamericana.

    El control de los mares ha sido visto como una de las maneras de lograr que una nación se convierta en gran potencia. Los romanos controlaron el Mediterráneo, el llamado Mare Nostrum. Los Españoles y Portugueses, los Franceses y Holandeses y los Británicos lucharon entre los siglos XVI y XVII lucharon por el control de los mares, y el Reino Unido gano esa rivalidad. Rule Britania, Britania Rule the Waves se convirtió en el segundo himno británico después de God Save the King.

    Los norteamericanos, siendo una ex colonia británica sabían esto, y se lanzaron a potenciar su marina, mucho más que su ejército que siempre fue chico hasta 1942. Se esforzaron en convertir al Caribe en su patio trasero, para evitar que las potencias Europeas lo controlaran. Y crearon el triángulo estratégico Cuba, Puerto Rico y Panamá en el Caribe. Cuba y Panamá se convirtieron en cuasi protectorados y Puerto Rico en una colonia. Tras la guerra hispano norteamericana, los norteamericanos se dieron cuenta que pasar buques del Atlántico al Pacífico, para un país con dos costas extensas como los Estados Unidos era vital, y se esforzaron en tener un Canal por Nicaragua o Panamá a toda costa. En esa época los norteamericanos eran segundones de Gran Bretaña, que era su rival más temido aunque hoy resulta difícil creerlo debido a la alianza entre estos dos países. En la Segunda Guerra Mundial esta estrategia les resultó. Pudiendo reforzar su flota del Pacífico rápido tras Pearl Harbor.

    Pero en la guerra fría ya no era tan importante. Los norteamericanos tenían ahora el control de los mares y tenían flotas enormes para cada océano. Además las armas nucleares hacían el canal un cuello de botella demasiado vulnerable para una flota. Después del 9 de enero de 1964, el Canal de Panamá y su zona aledaña se habían convertido en una vergüenza incómoda para los norteamericanos, y se iniciaron una serie de larga negociaciones con Panamá que culminaron con los Tratados Torrijos Carter y la devolución del Canal a Panamá en 1999.

    China desea tener un pie en Panamá

    Los Estados Unidos vieron al Canal de Panamá exclusivamente como un proyecto militar, no vieron su potencial comercial. Tampoco lo vieron los gobiernos de la Dictadura Militar. Las áreas revertidas se convirtieron en botín de los allegados a los militares y su única política era reemplazar una base militar norteamericana por una panameña. Tras la invasión de 1989 y la disolución de las fuerzas de defensa, los civiles panameños tomaron el control, y vieron correctamente al Canal como una empresa comercial. La Autoridad de las Áreas Revertidas se convirtió en la buena administradora de uno de los negocios de bienes raíces más grandes del mundo. Y la Autoridad Portuaria Panameña, una fuente de corrupción y contrabando durante el gobierno militar, fue eliminada al privatizar los puertos en las orillas del Canal de Panamá.

    Es allí donde los norteamericanos saltan. Cuando Hutchinson Wampoa, una compañía privada con capital Chino adquiere la concesión de los puertos de Balboa sobre una compañía Norteamericana. “Los chinos ahora tienen una base en las orillas del Canal” era el grito de los conservadores norteamericanos. Una de las razones por las cuales a Ernesto Pérez Balladares se le negó la visa después de ser presidente no tiene que ver tanto con el tráfico de chinos, después de todo fue peor con Endara, sino por ser presidente durante este período.

    Pese a que Hutchinson Wampoa se maneja puramente como una empresa comercial, ya era claro que los norteamericanos no tomaban a la ligera que los chinos estuvieran presentes en la boca del Canal de Panamá.

    ¿Cuál es el juego de la administración Varela?

    Varela decide romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecerlas con China. Esto en sí no es malo, China es el segundo mayor socio comercial de Panamá, y su gobierno representa a la quinta parte de la población de nuestro planeta. Es una potestad soberana de Panamá establecer relaciones con China Continental sobre Taiwán. Es más, se debió hacer hace mucho tiempo.

    Ese no es el problema. El problema es que pareciera que impulsado por unas expectativas totalmente ilusas de lo que los chinos pueden lograr al corto plazo, el gobierno está provocando a los norteamericanos. Porque las grandes inversiones chinas no se van a materializar hasta el siguiente gobierno, éstas no van a salvar la imagen del actual. Y como el gobierno actual ha elegido firmar todo lo que la OCDE le ponga enfrente, no puede usar a China como una ayuda en evitar las presiones de la OCDE o para compensar los negocios que pierde Panamá tras ceder con la OCDE, como lo está haciendo Hong Kong por ejemplo. En otras palabras, pareciera que el juego del gobierno Varela es provocar reacciones de los norteamericanos por puro deporte.

    Entre tanto el gobierno miopemente, y olvidado la reacción de los gringos en el caso Hutchinson Wampoa, otorga a los chinos terrenos para que hagan su embajada con vista al Canal de Panamá. Y para terminar de hurgar la herida, le otorgan terrenos en Amador, una antigua base militar norteamericana, también con vista al Canal para que hagan un enorme centro cultural. Para los gringos esto es peor que lo que pasó en los noventas del siglo pasado. Ya no se trata de una empresa comercial china que tiene presencia en las orillas del Canal. Ahora es directamente el gobierno Chino quien tiene presencia en las orillas del Canal. Esto le da una ventaja de inteligencia a los Chinos enorme y pone en peligro la neutralidad el Canal. Cuando los Gringos hicieron su embajada nueva la hicieron en Clayton, pero no en las propias orillas del Canal de Panamá.

    No sé si nuestro gobierno tiene una política de provocar directamente a Trump, recordemos cuando Varela hablaba de que los latinoamericanos tenían que unirse para hacerle frente a Trump una vez electo éste, o simplemente es puro autismo político. Autismo que se revela por ejemplo en cómo han ignorado por 4 años los temas económicos. El tema es que en estas cosas no pierde solo el gobierno actual, sino todo Panamá.

    Pero viendo nuestra política exterior en los últimos 4 años, que pierda Panamá no es algo que parece preocuparle a la presente Administración.

  • Lecciones Macri para el próximo presidente de Panamá.

    Macri llegaba a la presidencia argentina pensando que por ser el nuevo, el poder mágicamente iba a poder desactivar todas las bombas económicas que le dejaban los esposos Kirchner.

    Error garrafal. Cuando una persona busca llegar al poder de manera responsable, debe tener un plan de gobierno, no una carta de deseos al niño Dios. Cuando ganó Macri por un lado respiré tranquilo de que había un aliado menos de Maduro en la región, pero por otro lado, deseaba que hubiera ganado el candidato de Cristina Fernández. ¿Por qué? Porque Argentina tiene el problema de que no toca fondo. Un pueblo que elige a quien toma ideas sistemáticamente antieconómicas pero las consecuencias nunca las paga quien las tomó, sino el gobernante siguiente, lo que permite al verdadero responsable echarle la culpa del incendio al que llegó realmente a apagar el fuego. Esto permite que Argentina tenga una crisis económica seria cada 15 años más o menos.

    El populismo de los Kirchner ha sido elogiado por personajes como Stiglitz……Pero lo cierto es que el gobierno, si bien paró el caos de la crisis del Corralón, dejó una herencia de controles cambiarios irreales, monumental gasto público, una de las presiones impositivas más altas del mundo, leyes laborales demasiado rígidas y una moneda cuya inflación empieza a ser preocupante. Enfrentar todo ésto le hubiera tocado al sucesor de Cristina Fernández. Por eso hubiera sido más justo que su sucesor nominal fuera el que tuviera que limpiar el estiercolero y quedar embarrado de estiércol en el proceso. Así los kirchneristas no hubieran podido decir, “con nosotros estaban ustedes mejor, vuelvan a votar por nosotros en la próxima elección.”

    Pero le tocó al opositor Mauricio Macri. Y esta es la lección para el próximo presidente de Panamá.

    Martinelli y Varela le van a dejar una deuda inflada, un gasto público elevado, una recaudación fiscal descendente debido a la contracción económica, un Seguro Social en quiebra. Un salario mínimo inflado, una legislación laboral rígida. Compromisos internacionales que atentan contra el centro de servicios de Panamá. Y no basta con decir que se es el cambio porque sus cromosomas tienen un ADN distinto. No, se tiene que presentar un plan de gobierno claro y explicarle desde ahora a la gente que se va a tener que tomar medidas duras y por qué se tiene que tomarlas. Macri en Argentina llegó al poder sin querer armar un plan económico que ameritaba la situación, sin tener un ministro de economía pesado. Sin querer explicar bien por qué el estado de las cosas que heredó de Doña Cristina lo iba a obligar a tener que tomar medidas serias. No basta con decir que se es el Cambio, se tiene que decir por qué las cosas tienen que cambiar.

    Y hay que saber moverse rápido; dejar que las cosas pasen los primeros 100 días de gobierno, o dejar que pasen todavía las elecciones legislativas dos años después y hacer los cambios gradualmente en lugar de desactivar la bomba de una sola vez, solo puede que se lleve a que la bomba estalle y explote en la cara. El pragmatismo es bueno, pero no tanto si en realidad significa no un sentido realista sino falta de convicciones, de conciencia del peligro de no hacer las cosas y falta de valor para hacer lo correcto.

    Esperemos que el próximo presidente tenga el valor de hacer las cosas bien……..la realidad no puede esperar, como no esperó a Macri.

  • La factura electrónica avanza

    La factura electrónica avanza

    Un detalle interesante, el movimiento por la factura electrónica es principalmente latinoamericano. Es una de esas innovaciones latinoamericanas de la cual preferiría no oír.

    Existe una razón especial por la cual los países civilizados donde se respetan los derechos individuales no han implantado sistemas de factura electrónica. Porque la factura electrónica es una manera muy invasiva de meter al estado, y por lo tanto a los funcionarios y políticos en la vida diaria de las personas.

    El IRS gringo puede pedir Fatcas, o meter a la gente presa por evadir impuestos, pero nunca se va a meter a tratar de centralizar todas las transacciones ajenas en sí mismo. Los votantes nunca lo permitirían.

    En América Latina no tenemos esta cultura del individuo y de restricción de los poderes del Estado.

    Somos una mezcla rara de individualismo antisocial de “yo primero y los demás que se vayan al diablo” mezclado con un contradictorio culto al Estatismo. El estado es bueno “mientras sirva mis intereses individuales!.

    Por eso no vemos raro que los políticos y funcionarios fiscales quieran meter al estado en nuestras vidas particulares. Porque con una factura electrónica todos los negocios pasan por los servers del Estado, el cual ahora puede cruzar información. Una vez lo haga solo le queda pedir que elimine el efectivo. Y luego podrá tener un control total de la vida de las personas. Podrá saber cuánto ganas y en qué lo gastas y lo podrá saber de cada persona.

    Captura de Facebook, Agosto 2018, Requisitos facturación en argentina. Monto en dólares aproximado: 100 dólares cambio real

    Herman Goering, líder nazi, apoyaba al control de precios no porque era mejor económicamente, sino porque era una manera de meterse en la vida privada de la gente. Así lo decía cándidamente y sin tapujos. Por suerte el líder nazi no conoció las computadoras modernas, sino hubiera apoyado medidas como la facturación electrónica centralizada por el Estado y la eliminación del dinero físico.

    Con la facturación electrónica se puede invadir la vida privada de las personas de una manera que Goering nunca hubiera soñado. Poder saber qué se vende, en qué cantidades, y posiblemente a quién se lo vende. El Gran Hermano te vigila.

    Este es el gran peligro que los partidarios de la facturación electrónica no quieren ver, pese a que ya vimos con Cucalón y Martinelli lo que puede hacer una persona inescrupulosa a cargo de la DGI.

    ¿Pero pensamos que los vienen después serán mejores? Vamos, parece que en Panamá somos incapaces de aprender. Estamos a punto de crear un monstruo y ofrecerlo a los políticos de turno para que lo usen como quieran.
    Parece que la privacidad, el derecho a la intimidad y la libertad personal no parecen ser parte de nuestra cultura. Y esto es lo más preocupante.

  • No a la Reelección, del hastío a lo constructivo.

    En año pasado en las redes sociales grupos como Claramente iniciaron una campaña de no a la reelección. Esta campaña recogía el hastío que muchas personas tienen con nuestra clase política, hastío que parece estar llegando a niveles peligrosos, donde una salida populista estilo Hugo Chávez o una salida manu militaris tipo 1968 pueden estar a la vista en unos cuantos años.

    La democracia Panameña, ha muerto y renacido antes. En el periodo 1903 a 1946 estuvo sujeta a la intervención norteamericana, el caciquismo de los partidos oligárquicos, el golpe de Acción Comunal, la Constitución de 1941, la deposición de Arnulfo Arias. La constitución de 1946, que todavía es vista por nuestros constitucionalistas como la mejor que hemos tenido, por lo menos en el papel, falló totalmente en la práctica en contener el caciquismo de los liberales y el populismo de los panameñistas, y lo que es peor no pudo evitar que la Guardia Nacional, con Remón y luego con Lilo Vallarino se convirtiera en un estado dentro del Estado, con negocios propios, y convertido en el árbitro de la política criolla. Cuando se les trató de meter en cintura, de la manera torpe que caracterizó al Doctor Arnulfo Arias, éstos le dieron un golpe de Estado.

    Tras 21 años de dictadura militar, se volvió traumáticamente a la democracia en 1990. El problema es que esa vuelta fue gracias a una intervención militar norteamericana. Por lo tanto no se dejó tiempo a que una nueva generación de políticos cristalizara la nueva democracia. La política quedó en mano de los caciques sobrevivientes de 1968, y de los aliados de los militares. La constitución de 1972, reformada, siguió vigente, pese a su problema de legitimidad. En los años noventa tanto la coalición panameñista populista, liberal y socialcristiana que adversó a los militares como la populista, liberal socialdemócrata que los apoyó, se lanzaron a recuperar el tiempo perdido, liberalizando la política y la economía durante los gobiernos de Guillermo Endara y Ernesto Pérez Balladares. Pero luego todo paró en 1999.

    Básicamente se han hecho pocos cambios para seguir liberalizando la economía y democratizando la política desde el gobierno de Mireya Moscoso. Y el efecto se siente.

    El gobierno de Martín Torrijos liberalizó un poco la economía, pero mucho más tímidamente. El siguiente gobierno de Ricardo Martinelli marca el inicio de una reversión autoritaria en lo político con una economía propulsada por el gasto estatal apalancado por deuda. El gobierno de Juan Carlos Varela es abiertamente regresivo, reivindicando políticas sacadas de un manual de mitad del siglo XX, como el control de precios, el proteccionismo agrario y desmantelando por presiones internacionales la estructura de servicios de Panamá sin ofrecer nada a cambio. Y desde el gobierno de Martín Torrijos los organismos de seguridad poco a poco parecen reivindicar el papel de estado dentro del Estado que tenían antes de 1968 con el visto bueno de las últimas administraciones.

    La falta de un rumbo claro tanto en lo económico como en lo democrático ha creado la imagen de que nuestra clase política está formada por un grupo de personas que básicamente lo que buscan es disputarse la administración del Estado, no para ejecutar su visión de lo que debe ser Panamá, sino para beneficiarse de negociados a costa del Estado, para ponerle protecciones arancelarias a sus negocios, para crearse monopolios por ley, mientras el panameño ve impotente la falta de interés de la clase política en temas económicos, de seguridad, en la educación, en la salud. Pareciera que los políticos actuales buscan en política las cosas menos polémicas para poder hacer negociados con calma, y le dejan los problemas graves al siguiente gobierno.

    Esto ha creado una sensación de hastío en el público panameño, un aumento de la intolerancia y una decreciente fe en la democracia que puede llevarnos a salidas populistas o militaristas autoritarias en el futuro.

    El movimiento por la constituyente, el endiosamiento de la figura del independiente y el movimiento de no a la reelección son los resultados de este hastío. Son movimientos hasta cierto punto positivos porque tratan de evitar una salida autoritaria a la crisis de nuestra clase política, pero que tienen limitantes. Estas limitantes surgen porque al final solo proponen mecanismos para buscar una salida y un cambio, pero no dicen cuál es el cambio que quieren.

    Los partidarios de la constituyente están tan concentrados en vender la constituyente como salida al problema que nunca dicen qué cosas en la constitución quieren cambiar y cómo sería la constitución que propondrían para Panamá.

    Los partidarios de las candidaturas independientes no dicen que éstas surgen no para romper el oligopolio de los partidos políticos sino que son más bien producto de este oligopolio. Si la legislación electoral no fuera tan cerrada y restrictiva, no habría necesidad de candidaturas independientes pues tendríamos un sistema de partidos mucho más competitivo y receptivo de las necesidades de los votantes. Además, no dicen cómo un independiente podría gobernar o formar cuadros políticos sin tener un partido que lo apoye.

    Los partidarios de la no reelección tienen toda la razón de estar hartos de diputados que parecen llegar al puesto para usar el clientelismo más descarado, para extorsionar legislativamente a los sectores productivos y al ejecutivo emplanillando a sus familiares. Muchos de estos diputados se reeligen continuamente desde los años ochenta, si son PRD o noventas si son de otros partidos. Se ha creado una casta parásita alrededor del Estado. El no a la reelección hace mucho sentido, sin embargo es insuficiente. Una cosa es destruir el status quo, evitando que los actuales diputados se reelijan indefinidamente, otra es asegurarse que los que los reemplacen no sean más de lo mismo, pero con más hambre de robar porque no han probado la papa.

    Por lo tanto ante el hastío que presenta la clase política actual es necesaria no solo una destrucción sino una creación.

    No basta con pedir constituyente, se tiene que decir qué tipo de constitución se quiere.
    No basta con apoyar candidatos independientes, se tiene que desafiar el oligopolio legal de los partidos políticos con sus elevadas barreras de entrada a los partidos nuevos que hacen las candidaturas independientes algo necesario pero poco eficiente.
    No basta con decir no a la reelección, se tiene que empezar a decir qué y quiénes deben reemplazar a los diputados actuales que tanto nos disgustan.

    Cuando se pide la demolición de un edificio viejo, es bueno pensar con qué se lo va a reemplazar, sino puede ser que se termine con un lote baldío lleno de ruinas.