Categoría: Opinión

  • Una nueva forma de ganar la guerra comercial

    Liberar el comercio interno para competir en el comercio internacional

    A partir de 2018 se acabaron los miramientos: Estados Unidos comenzó a castigar a China por sus injustas prácticas comerciales y les advirtió a sus aliados, como Europa o Canadá, de sus políticas de comercio dispares. Desde entonces, el comercio ha estado en todos los titulares, con amenazas y contra amenazas de ambos lados.

    Pero este ir y venir distrajo al mundo del hecho de que estamos en un paradigma anticuado, y que una solución mayor podría resultar ser bastante simple.

    Para el paradigma actual de comercio, cuando se lo ve desde dentro del complejo y rígido sistema de comercio burocrático internacional que es la Organización Mundial de Comercio (OMC) y las diferentes instituciones nacionales con la tarea de administrar el comercio, esta escalada en la guerra comercial de la administración de Trump es entendible y justificada.

    Según las (muy defectuosas) reglas de juego, China se está aprovechando de las políticas de libre comercio de Europa y EE. UU. para avanzar oficialmente con su política de completa dominación de todas las industrias. Europa y el resto de Asia están tratando de ganarle un poco de ventaja a Estados Unidos, aunque en principio están más interesados que China en un comercio justo.

    Para Estados Unidos, la tolerancia de tales prácticas de comercio acabaron en un déficit comercial persistente con el resto del mundo, valuado en cientos de miles de millones de dólares, la pérdida de millones de puestos en fabricación y billones en obligaciones de deuda internacionales. En lo positivo, aumentó el rendimiento de ganancias de corporaciones multinacionales americanas que producen en el extranjero y venden en Estados Unidos. También ha bajado el precio de algunos dispositivos (algunos productivos, muchos otros inútiles) para los consumidores.

    Por eso, el plan de la administración de Trump es igualar el terreno, nivelando más o menos los aranceles en bienes entrantes, que son en promedio 10% en China, 4,8% en la Unión Europea y 3,5% en Estados Unidos. Esos aranceles pueden llegar a ser un termómetro simplificado de las complejas barreras de comercio que maneja cada país, pero proveen una buena estimación de qué tan realmente interesado está determinado país en el libre comercio.

    Quedará por ver si el aumento en los aranceles funciona en última instancia. China tiene más que perder pero también puede suprimir mucho más el descontento que EE. UU., donde algunos estados e industrias se movilizarán políticamente para defender el status quo una vez que sufran las represalias.

    Liberar el comercio interno

    Una mirada rápida al manual de la OMC para aplicar tarifas y contra tarifas, como también las muchas consecuencias inesperadas de controlar el comercio, incluso si son pro EE. UU., muestran que este problema necesita ser resuelto a un nivel más alto, fuera del paradigma del comercio controlado por el gobierno.

    La solución es liberalizar radicalmente el comercio, pero no solo a nivel internacional, la liberalización del comercio interno es más importante.

    ¿Comercio interno? La economía clásica y la prensa nos han adoctrinado para que creamos que solo las naciones comercian. Sin embargo, al igual que las estadísticas económicas, no tiene sentido. Son las compañías e individuos los que comercian y en realidad no importa si es nacional o internacional.

    Si compro un par de barras de chocolate suizo Cailler Frigor en Amazon, yo comercio con la compañía que me los transporta desde Europa por Amazon. Les envío dinero y ellos me envían el producto.

    Pasa lo mismo si compro por Amazon chocolate Hershey producido en el país (mucho más barato pero no tan bueno) y lo hago desde aquí, Estados Unidos.

    Los bienes y servicios son intercambiados por dinero, ya sea dentro del país o internacionalmente. Cada impuesto, arancel o regulación que se impone en el camino es un obstáculo al comercio.

    Para el comercio interno en Estados Unidos, las barreras más importantes al comercio entre individuos y compañías son los impuestos al comprar y vender bienes y servicios (impuesto a las ventas) y más importante, impuestos al vender servicios de trabajo (impuesto a las ganancias, o impuesto a la renta).

    Los impuestos a las ganancias de capital y los impuestos sobre los dividendos obstaculizan el camino del libre flujo del capital. El corrupto sistema de dinero fiduciario de reserva fraccional bajo la administración de la Reserva Federal impide que el capital encuentre lugares adecuados para invertir, produciendo exceso de capacidad en sectores como el de bienes raíces y una completa falta de infraestructura de inversión, por citar solo un problema.

    Falta solo agregar otras regulaciones que limitan o prohiben las transacciones comerciales, especialmente en el mercado laboral, para ver que el comercio interno está gravemente lisiado y opera muy por debajo de su capacidad.

    Es irónico que la mayoría de la gente que pide más fervientemente la liberalización del comercio internacional (en realidad solo quieren regulaciones que los favorezcan) son los que están más en contra de la liberalización del comercio interno.

    Si se liberara completamente el potencial del comercio interno, Estados Unidos no tendría que preocuparse sobre el 10% de tarifas promedio en China o de las exportaciones a China en general, porque los bienes nacionales producidos podrían competir fácilmente con productos que vienen de una economía en desarrollo, semi-planeada por el Estado. Sin los costos regulatorios y de los impuestos, incluso los paneles solares producidos en Estados Unidos serían más baratos y mejores que los subsidiados de China.

    El planeamiento estatal es menos eficiente y efectivo que la operación de los mercados libres; por lo tanto, China no puede ganar el juego a largo plazo, como tampoco pudo la Unión Soviética, ni Japón, cuyos mercados estuvieron fuertemente regulados por el Estado durante sus años de crecimiento. Por supuesto, esto no significa que China no pueda apuntarse algunas victorias aisladas bajando el precio de algunos productos para el mercado estadounidense, virtualmente gratis, y socavar alguna industria. Nada es perfecto. Pero los costos para China serían incluso más altos de los que son hoy en día y agotaría los recursos del país a largo plazo.

    Como resultado de liberar el comercio interno, la gente y compañías en Estados Unidos producirían en el país, debido a que las regulaciones y el costo impositivo serían mucho menores o incluso nulas; o comerciaría con países interesados en el comercio libre real. El escenario ideal sería que casi todo producto que entra ahora de China sea producido en el país por el mismo precio o menor, para que no sean necesarios los aranceles comerciales internacionales.

    El presidente de EE UU. Donald Trump con una proclama en una ceremonia en la Casa Blanca, que establece aranceles a la importación de acero y aluminio. Washington DC, 8 de marzo de 2018. (Leah Millis/Reuters)

    Es interesante que la administración de Trump está encauzada en esta dirección, y la desregulación y baja de impuestos va en la dirección correcta considerando el punto de partida no liberal del comercio interno. No obstante, si Estados Unidos quiere competir con jugadores extranjeros hostiles como China, los impuestos y regulaciones tienen que desaparecer.

    Atrapado en el medio

    Por el momento, Estados Unidos ocupa una incómoda posición media. Sus políticas de comercio internacional son relativamente libres comparadas con sus competidores, y también lo son sus regulaciones y políticas de comercio internas; por esta razón es que Estados Unidos es aún la economía grande más competitiva del mundo según el Índice de competitividad global del Foro Económico Mundial (FEM).

  • ¿Realmente nuestros gobernantes son necesarios?

    El Poder Ejecutivo está perdido. Se han ido convenientemente a Rusia, en una visita diplomática justo en medio del Mundial de Fútbol. Y después de las visitas iniciales, pareciera que éstos han desaparecido. Están en Panamá, siguen en Rusia, no sé. No ha sido muy transparente este viaje, pese a que todos lo pagamos.

    Lo cierto es que la ausencia del Presidente y la Vicepresidente de los medios, deja claro una cosa. ¿Son éstos realmente necesarios? No me refiero a los viajes, sino a las figuras del Ejecutivo y no a éstas, sino a todas. Total, este gobierno se ha caracterizado totalmente por su falta de grandes iniciativas que requieran del uso de capital político. Más que todo se han dedicado a arrojar subsidios a los problemas, pagándoles con más deuda, dejar que la fuerza pública se auto administre renunciando al deber del control civil sobre ésta, a continuar planes de obras dejados por el gobierno anterior, y de firmar e implantar todo lo que la OCDE, el GAFI y la Unión Europea les pidan.

    Para eso no se necesita tener presidentes o vicepresidentes con algún tipo de liderazgo político; con un administrador interino es suficiente. Estamos ante un gobierno que no aspira a grandes reformas de nuestro sistema económico y político, que no aspira a tomar grandes iniciativas internacionales. Así que no se necesita una gran dirigencia; es más, es posible que no necesitemos nada.

    Nuestros jefes del ejecutivo están desaparecidos, y sin embargo, Panamá no se ha caído en pedazos, esto es positivo, significa que Panamá es un país estable, y realmente los problemas diarios de Panamá son solucionables sin grandes esfuerzos políticos que nuestro ejecutivo no tiene la menor intención de hacer de todas maneras. Así que todo sigue igual.

    Cuando un estado está funcionando, un gobierno no es obligatoriamente una necesidad. Bélgica o Alemania han estado meses sin fijar gobierno, y todo sigue igual; es más, la economía crece. Un ejecutivo fuerte solo es necesario cuando se intentan hacer grandes reformas, algo que en Panamá no se hace desde los años 90s del siglo pasado. Entonces ¿para qué queremos un ejecutivo tan fuerte como el que tiene la constitución de 1972?  Se habla mucho de llamar a una Asamblea Constituyente, un gobierno hasta ahora alérgico a las grandes reformas, que inclusive es alérgico a las reformas parciales, decide proponer la reforma más peligrosa por ser la más profunda de todas. Una Asamblea Constituyente, que reforme toda la pirámide de Kelsen desde la cabeza, dejando al país en medio de un limbo jurídico unos meses, sin ni siquiera poder decir qué se quiere arreglar con la Constituyente.

    Porque si hay algo que reformar o cambiar la Constitución, una de las cosas más importantes que se deben tocar es el presidencialismo excesivo, que como estamos viendo es innecesario para el funcionamiento del Estado y es una fuente de corrupción y clientelismo.

    Cuando hablamos de Constituyente, casi todas las partes lo que quieren es presentar una carta al Niño Dios, con una especie de lista de deseos donde cada grupo de presión tiene su propuesta mascota propia, deseando que se le dé rango constitucional a su mascota, como ya se demostró en el experimento de la Junta de Notables durante el gobierno de Ricardo Martinelli.

    Los verdaderos temas del por qué deberíamos reformar o cambiar la Constitución, que son la estructura del Estado, no se discuten. El exceso de poder del Ejecutivo, la falta de independencia del Órgano Judicial, el diseño unicameral del Legislativo, todos estos problemas se ignoran; es más, ni se discuten, porque todos sueñan con una constituyente para incluir sus mascotas constitucionales.

    Y el problema del ejecutivo todopoderoso en un país donde está demostrado que no es necesario, es un problema que debemos tocar y no lo hacemos. Y debemos hacerlo, porque está demostrado que el exceso de poderes del ejecutivo solo sirve para dos cosas: para el clientelismo y la corrupción. Para nada más. Mejor que nuestros presidentes se vayan a pasear al Mundial siempre.

  • El nazismo, el fascismo y el socialismo tienen sus raíces en el comunismo

    El concepto de una “extrema izquierda” en contraposición a una “extrema derecha” es falso. Los sistemas que se ubican en los dos extremos del espectro, incluido el socialismo y el nazismo, tienen todos su raíz en el comunismo. Y todos ellos creen en los mismos conceptos comunistas clave, como el colectivismo de Estado, la economía planificada y la lucha de clases.

    Todos ellos fueron simplemente interpretaciones diferentes del marxismo, formado justo antes de la Primera Guerra Mundial, en un tiempo en el que la materialización de las ideas de Karl Marx fracasó y los comunistas tuvieron que comenzar de cero.

    Antes de introducirnos en la historia de estos sistemas divergentes, primero necesitamos entender la ruptura entre el socialismo y el comunismo.

    El socialismo se describe en la teoría de Marx de las cinco etapas de la civilización. Luego de ayudar a encuadrar el concepto de “capitalismo” como una sociedad donde la gente puede comerciar libremente, Marx profetizó que luego del capitalismo, vendría una etapa de “socialismo”, seguida de “comunismo”.

    El socialismo fue la etapa que Vladimir Lenin describió como el “monopolio estatal-capitalista”, en el cual una dictadura se adueña de todos los medios de producción.

    La idea es que un régimen comunista usa el poder absoluto de la “dictadura del proletariado” socialista, para destruir todos los valores, todas las religiones, todas las instituciones y todas las tradiciones; lo cual teóricamente conduciría a la “utopía” comunista.

    En otras palabras, el socialismo es el sistema político, y el comunismo es el objetivo ideológico. Por esta razón los seguidores del comunismo argumentan que nunca se alcanzó el “verdadero comunismo”. El sistema ha fracasado en destruir completamente la moral y la creencia humana, aunque se haya cobrado las vidas de más de 100 millones de personas en los últimos 100 años.

    “Antes de la Revolución Rusa de 1917, ‘socialismo’ y ‘comunismo’ eran sinónimos”, dice Bryan Caplan, en el capítulo sobre comunismo de la “Enciclopedia Concisa de Economía”. Caplan es profesor asociado en economía en la Universidad George Mason.

    “Ambos se referían a los sistemas económicos en los cuales el gobierno se adueña de los medios de producción”, sigue Caplan. “Los dos términos divergen en significado en gran medida como resultado de la teoría y práctica política de Vladimir Lenin”.

    Por supuesto, el fracaso de las predicciones de Marx fue también lo que hizo surgir las muchas interpretaciones del comunismo que emergieron después de la Primera Guerra Mundial; entre ellos el leninismo, el fascismo y el nazismo.

    Mientras el mundo hervía en el tumulto que condujo a la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918, muchos comunistas se refugiaron en las palabras de Marx, quien en el “Manifiesto Comunista” de 1848 dijo: “Trabajadores del mundo, uníos”.

    Así todo, los trabajadores del mundo no se unieron, al menos no como lo envisionó Marx. En vez de marchar con el comunismo, en gran parte marcharon detrás de sus respectivos reyes y países.

    Además, la vida de los trabajadores mejoró bajo el capitalismo, contradiciendo las predicciones de Marx que vaticinaban que serían peores. Entonces, cuando surgió la revolución comunista, no sucedió en las sociedades “capitalistas en su última etapa”, que en ese tiempo eran Gran Bretaña y Alemania, sino que sucedió en Rusia. Y en vez de que la Revolución Bolchevique fuera del “proletariado” contra la “burguesía”, como predijo Marx, fue el ejército y el espionaje contra el sistema feudal ruso de los zares.

    Esta serie de eventos refutó en gran parte las predicciones de Marx y obligó a los comunistas de la época a repensar todo de cero, como lo nota el autor bestseller Dinesh D’Souza en su libro: “La gran mentira: Exponiendo las raíces nazis de la izquierda americana”.

    Luego de Lenin, la siguiente revisión comunista en pisar el escenario mundial nació de la mano de Benito Mussolini, quien aprendió de la Primera Guerra Mundial la lección de que el nacionalismo es más unificador que la idea de una revolución de los trabajadores. Él entonces reacondicionó al marxismo en su nuevo sistema de fascismo, usando el principio colectivista “fasci”, que se refiere a un manojo de palitos que refuerzan el mango de un hacha.

    Mussolini explicó el concepto en su autobiografía de 1928, en la cual dice: “El ciudadano en el Estado fascista ya no es más un individuo egoísta que tiene el derecho antisocial de rebelarse contra alguna ley de la Colectividad”.

    Según “Rusia bajo el régimen bolchevique” de Richard Pipes, “No hubo socialista europeo prominente antes de la Primera Guerra Mundial que se haya parecido más a Lenin que Benito Mussolini. Como Lenin, él lideró el ala antirevisionista del Partido Socialista del país; como él, creía que el trabajador no era por naturaleza revolucionario y tenía que ser empujado a la acción radical por la elite intelectual”.

    Luego, poco después, Adolf Hitler emergió con su nuevo sistema socialista bajo el eslogan “nacional socialismo”.

    Aprovechando que el pueblo alemán había quedado dividido en nuevas fronteras nacionales establecidas por el armisticio, Hitler usó políticas de identidad para agrupar a sus seguidores.

    D’Souza hace notar que las políticas del partido Nazi seguían el modelo comunista. El programa de 25 puntos incluía educación y salud gratuitas, nacionalización de grandes corporaciones y fondos, control estatal de los bancos y el crédito, la división de grandes propiedades de tierras en unidades más pequeñas, y otras políticas similares.

    Además, D’Souza dice que “Mussolini y Hitler identificaban ambos al socialismo como el núcleo del Weltanschauung [estilo de vida] nazi y fascista. Mussolini era la figura líder del socialismo revolucionario italiano y nunca dejó de ser leal al socialismo. El partido de Hitler se definía como el defensor del “socialismo nacional”.

    Como todas las otras ideologías comunistas, Hitler se oponía agresivamente al sistema capitalista tradicional. Tal como Lenin culpaba a los ricos dueños de campos y Mao Zedong culpaba a los propietarios de tierras, Hitler transfirió la culpa a un único grupo de personas: los judíos.

    Como dice D’Souza: “el antisemitismo nazi nació del odio de Hitler al capitalismo. Hitler hace una distinción crucial entre el capitalismo productivo, al cual él puede aceptar, y el capitalismo de finanzas, al cual él asocia a los judíos”.

    El conflicto que tomó lugar más tarde entre los varios sistemas durante la Segunda Guerra Mundial no fue una batalla de ideologías opuestas, sino una pelea sobre cuál interpretación del comunismo prevalecería.

    Según “Camino de servidumbre” de F.A. Hayek, “El conflicto entre el partido fascista o nacional socialista y el viejo partido socialista se puede pensar, en gran parte, como la inevitable clase de conflicto entre facciones socialistas rivales”.

    El actual relato de que el socialismo está de algún modo separado del nazismo y el fascismo, y aún mas, creer que estos conceptos están divorciados de sus orígenes comunistas, se debe al revisionismo histórico y a mucha acrobacia mental.

    D’Souza atribuye este cambio de relato a lo que Sigmund Freud llama “transferencia”. La idea es que la gente que comete actos terribles suele transferir la culpa a otros, acusando incluso a sus víctimas, de ser lo que ellos mismos son.

    Por Joshua Philipp – La Gran Época
  • Wall Street Journal coloca cinco compañías Blockchain en su listado de líderes emergentes

    Muchos en la industria consideran que el 2018 es el año del Blockchain, impulsando cientos de proyectos y desarrollos por parte de miles de empresas en todo el mundo, incluso propiciando opiniones positivas de miembros del gobierno.

    Para promover aún más el clamor internacional, el Wall Street Journal (WSJ) publicó recientemente una lista de “compañías tecnológicas por considerar”, dentro de las cuales se escogieron las cinco mejores en desarrollo ledger distribuido que hay hoy en día en el mercado. Esto marca un hito en la historia de la nueva tecnología, especialmente tomando en cuenta que el año pasado no fue considerada para esta lista del WSJ.

    Dentro de la compañías escogidas, la de mayor relevancia se encuentra efectuando desarrollos en temas de micro-pagos y feed de datos para inversionistas; mientras que las otras se enfocan en avances en materia de integración, privacidad y desarrollos móviles.

    De acuerdo con el WSJ las firmas mencionadas son: la empresa desarrolladora de software de Blockchain, Blockstream Corp. que figura en segundo lugar; R3, quien lidera el consorcio bancario más grande del mundo con CORD; Digital Asset Holdings, LLC.; y Brave Software, INC. basado en blockchain y creado por el fundador de Firefox y JaveScript, Brendan Eich, que figura en la doceava posición y fue creado en el 2015 como una alternativa para mostrar anuncios de socios, en vez de “publicidad intrusiva de internet en general” y recompensada con tokens de la compañía y finalmente Abra,la aplicación de remesas basadas en monedas digitales, en décimo tercer lugar .

    Por su parte, David Pettit, un reportero del WSJ, reconoció los beneficios que han traído los avances en Blockchain dentro de mercado emergente y comentó lo siguiente:

    La creciente atención a las criptomonedas ha ayudado a persuadir a un grupo de empresarios altamente capacitados para que trabajen en la utilización de la tecnología Blockchain subyacente para diversos casos de uso.

    Según los voceros del WSJ, los criterios considerados para entrar en las lista son, por ejemplo, el tiempo de la compañía en el mercado y su valor estimado. En este sentido, una compañía que esté en el mercado desde el 2013 y posea una valuación entre unos $50 y $500 millones de dólares podría ser considerada en la lista.

    Otros factores están constituidos por: La experiencia de los fundadores; el récord de inversiones; la cantidad de capitales de inversión recaudados; el crecimiento de las fuerzas de trabajo; y las opiniones de la comunidad sobre dicha compañía.

    Sin duda, la opinión de inversores y medios de comunicación impulsa la popularidad y propicia el uso de las nuevas herramientas tecnológicas, que muchas veces pasan a ser tendencia. El mercado emergente, especialmente aquel que considera al sector financiero, es uno de los más importantes en el sociedad moderna, que valora la facilidad de transacciones y rapidez de acciones para aligerar el estilo de vida acelerado que muchos poseen.

    Fuente: Coincrispy y WSJ.

  • Tenemos una Agencia de Viajes

    El Presidente viajó a Rusia…. en una visita oficial, como diría el personaje Church Lady de Saturday Night Live, “¡qué conveniente!”  Es obvio que el presidente quería ir a ver el Mundial, y en lugar de ir con dineros de Odebretch como lo ha hecho alguien que hoy es reo, quiere ir con dineros del contribuyente, que es básicamente lo mismo pero de manera más directa. Porque en serio, ¿es tan importante ver a Putin en medio de un Mundial? ¿Visitar la tumba de una persona como Lenin? ¿Llamarlo un gran filósofo?  ¿Estaba el presidente de Panamá visitando la URSS o la República Rusa?  No tiene nada de malo visitar las momias en museos o santuarios, pero en una visita oficial visitar la tumba de Lenin es un gesto político que no va a pasar desapercibido.

    Lo que nos hace preguntarnos qué tiene en mente la Cancillería. Parece que tenemos Cancillería, pero no sabemos muy bien para quién funciona. Ciertamente no funciona ni para los empresarios del país, ni para el Partido Panameñista que a diferencia del PRD no está atado por la agenda internacional de la Internacional Socialista, ni para los funcionarios de la Cancillería. Funciona para el Presidente sin duda, quien parece que no quiere problemas con la OCDE y el GAFI, y desea viajar a lugares exóticos, pero no sabemos si funciona para alguien más.

    Veamos, visitar la tumba de Lenin…..

    Si lo hubiera hecho de manera privada, actuando como un turista más pero pagado por el contribuyente, no importa tanto. ¿Pero hacerlo de manera oficial y dando declaraciones favorables al muerto? Hubiera sido mejor decir que se visitaba una Momia.

    Estamos hablando de que se visitó la tumba de alguien que dio un golpe de estado contra una Asamblea Constituyente, financiado por dineros de una potencia extranjera, Alemania, contra la cual su país estaba en guerra. Que provocó una guerra civil que ganó gracias a su falta de escrúpulos en matar a 3 millones de campesinos de hambre para alimentar a su ejército; que creó una policía secreta, la Cheka aún peor que la zarista; que ordenó la ejecución de la familia imperial rusa, incluyendo a niños inocentes; que trató de evitar mediante la guerra la independencia de Polonia.

    Una persona que persiguió y encarceló a sacerdotes, monjas y rabinos. Una persona que siempre manifestó su desprecio por la democracia formal, y su amor por el centralismo. Una persona que bajo la excusa de la dictadura del proletariado, creó una dictadura de partido que luego heredó Stalin, un asesino aún peor que él. Como le dijo Martin Amis a Christopher Hitchens, cuando este último era trotskista, “sin duda te gustan los asesinos, porque tus ídolos Trotsky y Lenin eran asesinos, todos ellos eran asesinos de niños y monjas.” Una persona que no solo asesinó a zaristas conservadores, sino a liberales, a socialdemócratas, a anarquistas, o sea a todos los que no compartían su visión de la política y la historia.  Su lenguaje respecto a sus rivales era el de la epidemiología. Sus rivales o detractores no eran seres humanos, eran bacterias o parásitos para erradicar, no seres humanos con ideas que había que evaluar aunque sea para descartarlas. No vemos cual es el interés de nuestro presidente en visitar semejante personaje. Y la pregunta es, ¿dónde estaba la Canciller durante todo esto?

    Porque la Cancillería fuera de actuar como ente ejecutor de la OCDE y el GAFI, y de renunciar a su deber de proteger los derechos de panameños amenazados por la Lista Clinton, parece que no tiene nada claro que hacer, fuera de ser la agencia de viajes presidencial. ¿Realmente tiene que ir nuestro Presidente durante un Mundial a otro país a firmar acuerdos que bien pudieron firmar funcionarios de menor categoría?

    Si esto es así propongo algo.

    Que todas las firmas de acuerdos importantes se den durante eventos deportivos en el país donde se firman los acuerdos. O si el presidente es fanático de las artes, que se den durante festivales de cine, bienales de artes plásticas, o temporadas festivales de música. Así nuestro presidente podrá culturizarse mientras viaja con nuestro dinero. Y siempre podrá tener la excusa de que firmó un acuerdo de vuelos directos entre el país huésped y Panamá. En lugar de dejar que funcionarios de las respectivas autoridades, actuando mediante las respectivas embajadas lo hagan.

    Vamos, que uno de los privilegios del presidente debe ser viajar a costa del contribuyente.

     

  • El modelo autoritario detrás del ‘Un cinturón, un camino’ de China

    Asia soporta el desequilibrio mientras el régimen chino fortalece su sistema político con ambiciosos proyectos

    En abril, el ministro de defensa chino, Wei Fenghe, anunció en una reunión con el jefe de la Marina pakistaní que Beijing estaba abierto a proveer “garantías de seguridad” para su proyecto de inversión insignia, la iniciativa “Un Cinturón, Un camino” (UCUC).

    La declaración de Wei generó dudas en cuanto a los dichos del régimen chino de que UCUC es un proyecto civil sin objetivos políticos o militares.

    También conocida como la Iniciativa Cinturón y Camino, UCUC fue anunciado en 2013. Se trata de inversiones entre unos 4 a 8 billones de dólares, la mayoría en infraestructura como carreteras y represas, en docenas de países por Asia Central, Asia y otros lugares.

    UCUC atrae a los gobiernos de países más pequeños que no tienen la riqueza, estabilidad política o reputación internacional necesaria para obtener préstamos en circunstancias normales. Sin embargo, el proyecto ha sido criticado por profundizar la corrupción en países con instituciones débiles, por ser una amenaza a la democracia y por beneficiar a las compañías chinas en vez de servir a intereses locales.Muchos observadores, analistas y personas de países que reciben inversiones chinas han tenido por largo tiempo preocupación de que UCUC no sea más que la apuesta de China para construir un bloque de poder, usando su poder económico en naciones más pequeñas y menos desarrolladas, para luego subvertir sus instituciones a fin de que sirvan a los intereses políticos de la autocracia comunista.Otra posibilidad más siniestra es que el desarrollo de métodos avanzados de tecnología de policía y vigilancia por parte del Partido Comunista Chino prolifere más fácilmente en otros regímenes represores si están ya involucrados con Beijing mediante la economía.

    Una elección reciente en Malasia tuvo como ganador al primer ministro Mahathir Mohamad, de 92 años, quien pudo expulsar al partido que gobernó durante 60 años. Malasia es un país del sudeste asiático, donde las compañías chinas con apoyo estatal han invertido más de US$ 30 mil millones en varios proyectos; entre ellos una vía ferroviaria costera y una línea de gas.

    La campaña de Mohamad se basó en una plataforma anti corrupción y planteó dudas hacia las grandes inversiones chinas, entre ellas la iniciativa inmobiliaria “Ciudad bosque” donde la mayoría de los compradores no fueron locales, sino chinos.

    El 16 de mayo, el Financial Times escribió citando a Euben Paracuelles, un economista que trabaja en Singapur para Nomura Securities de Japón, que la elección de Mahathir podría moldear la forma en la que Malasia lidia con la influencia china.

    “Es difícil decir si los proyectos serán cancelados o no, como mínimo, podrían ser demorados significativamente, no hay proyectos aprobados por el momento”, dijo Paracuelles al Financial Times.

    El líder chino Xi Jinping y el presidente de Rusia Vladimir Putin (izq) en una cumbre por la iniciativa Un cinturón, Un camino en el Centro Internacional de Conferencias en Lago Yanqi, al norte de Beijing el 15 de mayo de 2017. (Lintao Zhang/AFP/Getty Images)

    ¿Prosperidad en la que ganan todos o cooperación en la represión?

    El régimen chino enfrenta una creciente disconformidad civil e inestabilidad política a medida que el PBI desacelera. Los catalizadores de estos desafíos internos son acciones que toman los gobiernos extranjeros, como los altos aranceles de importación propuestos por el presidente Trump para corregir desequilibrios comerciales del pasado, o las sospechas sobre el poderío militar del PCCh, que se refleja en las amargas relaciones entre Beijing y los países vecinos como Japón, Vietnam e India.

    Según Xie Tian, profesor de negocios en la Universidad Aiken de Carolina del Sur, el régimen chino exporta al extranjero protecciones laborales por debajo del estándar y sobrecapacidad industrial, para construir fuerza geopolítica en Asia.

    “De hecho, el PCCh está exportando su ideología comunista y su sistema comunista de gobierno”, dijo Xie en una entrevista con La Gran Época.

    Con el tiempo, los Estados más débiles que entran en la órbita de la economía china se vuelven efectivamente tributarios dependientes de la buena gracia de Beijing, permitiéndole al PCCh aportar su ayuda para quitar la influencia de Estados Unidos y sus aliados del Este de Asia, dice Xie.

    “Al expandirse hacia afuera, el PCCh puede ostentar su credencial nacionalista en casa”, dice Xie.

    Zeng Jianyuan, un pensador de desarrollo nacional en la Universidad Nacional de Taiwán en Taipei, dice que el régimen chino se enfrenta a una crisis ambiental y escasez de recursos, y por lo tanto, descontento interno.

    “Justo ahora China está tratando de continuar su expansión y desarrollo”, dice Zeng. “Al invertir en pequeños países subdesarrollados de Asia-Pacífico, que no tienen manera de pagar los préstamos, el PCCh puede garantizarse un control duradero en los abundantes recursos estratégicos que ese país posea”.

    Al inflar una nación en UCUC con grandes inversiones, Beijing podrá extraer concesiones si el gobierno local entra en cesación de pago, como pasó con Sri Lanka en diciembre. Cuando el gobierno de Sri Lanka tuvo dificultades para pagar una deuda de 1500 millones de dólares que le debía a inversores chinos, puso al estratégico puerto de Hambantota a préstamo por 99 años a una gran compañía china de Hong Kong.

    Aunque el gobierno de Sri Lanka ha asegurado que Hambantota no será usado con fines militares, la reciente declaración del ministro de defensa chino Wei sugiere que Beijing mantiene esa opción abierta.

    Otros países como Laos, Birmania, Filipinas y Pakistán (todos con gobiernos autoritarios de izquierda) han aceptado grandes préstamos chinos. Ellos también están ubicados en regiones donde el PCCh tiene intereses considerables, como el disputado Mar Meridional de China, donde el ejército chino ha aumentado su presencia en violación del arbitrio internacional.

    El puerto Gwadar, parte importante de la iniciativa Un Cinturón, Un Camino en Pakistán, en una imagen de octubre de 2017. (Amelie Herenstein/AFP/Getty Images)
    En la zona del Océano Índico, la influencia del régimen chino en países como Sri Lanka, Birmania, Bangladesh y Malasia amenaza la seguridad geoestratégica de India. Pakistán, un socio de China de mucho tiempo y también potencia nuclear, está muy involucrado en proyectos UCUC.

    Infraestructura autoritaria

    Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética lideró una alianza con regímenes afiliados ideológicamente al comunismo y con Estados satélites que se oponían al mundo capitalista. Quizá el Partido Comunista Chino haya aprendido la lección de no involucrarse en combates ideológicos abiertos con el resto del mundo, y por eso representa sus relaciones con el extranjero y objetivos internacionales como pragmáticos y orientados al desarrollo.

    La propaganda de fuentes chinas y de afuera han contrastado siempre el enfoque de China con la política exterior de Estados Unidos, el cual, como custodio efectivo de la ley y el orden internacional, ha tenido que lidiar con extensas acusaciones de hegemonía, imperialismo y otras.

    La aparente falta del componente militar o ideológico de Un Cinturón, Un Camino y otros proyectos de inversión chinos oculta la naturaleza del cálculo estratégico de Beijing.

    A fines del siglo XX, muchos en el mundo occidental albergaban esperanzas de que la China comunista se movería inevitablemente hacia el cambio político, mientras se abría hacia el mundo exterior con reformas de mercado.

    Durante toda la década de los 90, Estados Unidos le concedió a China relaciones comerciales favorables, ayudando al crecimiento económico y desarrollo tecnológico. Pero en vez de liberalizar, el Partido Comunista Chino redobló la represión sistemática de disidentes, minoría étnicas, grupos religiosos y otros aspectos de la sociedad civil.

    Mientras tanto, lo que el PCCh llama “socialismo con características chinas” (juntar capitalismo con autocracia), ha propiciado una rampante corrupción sistémica y graves desequilibrios económicos. Una gigante burbuja inmobiliaria y creciente deuda pública amenazan con una crisis financiera; una preponderancia de capital encerrado en empresas estatales o conectadas estrechamente con el partido ha producido una sobrecapacidad industrial a gran escala.

    En el peor de los casos, el PCCh se arriesga a aislarse internacionalmente y a estancarse económicamente, algo que caracterizó a la Unión Soviética en los últimos días de la Guerra Fría, previo al colapso económico y luego el colapso político.

    La corrupción, un vicio endémico del sistema político totalitario del PCCh, aceita las inversiones de UCUC en el exterior, ya que Beijing se involucra en países con gran corrupción donde las instituciones democráticas son débiles o inexistentes.

    En Asia Central, una región que fue parte de la Unión Soviética, UCUC ha estado asociado con la corrupción de liderazgo local. En un análisis publicado en el South China Morning Post de Hong Kong en mayo pasado, se menciona que los inversores chinos suelen apurar los tratos con sobornos.

    Zeng Jianyuan, académico taiwanés, sostiene que el régimen chino preferiría que sus vecinos fueran autocracias propensas a los sobornos, en vez de democracias limpias e independientes.

    “Para asegurar la estabilidad de su propia autoridad política, el PCCh no quiere ver a los países que lo rodean desafiar el sistema autoritario o que se produzcan revoluciones de color, cosas que pueden afectar el sentimiento de las masas en China”, dice Zeng. “El objetivo del PCCh es tener bajo control a la política y economía de sus vecinos”.

    Por Leo Timm. Yi Ru contribuyó con este reporte.

  • Rajoy, “Yo o el caos”. Puede ganar el caos.

    Rajoy llegó a una España en crisis dejada por el futuro inspector de nubes, Jose Luis Rodriguez Zapatero. Pero su partido, el Partido Popular, nunca ha sido muy popular en España, donde el votante promedio suele ser o de algún tipo de izquierdas o cercano a algún partido autonomista, de derecha o izquierda. Los fantasmas de la Guerra Civil, y la dictadura franquista siguen estando allí y marcando la política.

    Si vemos los números fríos no lo hizo mal, rescatando a una España al borde de la quiebra, y enfrentándose a los separatistas catalanes. Sin embargo, su carácter personalista, que planchó dentro del Partido Popular a quien pudiera relevarle o hacerle competencia, y el hacerlo mirando al otro lado a la corrupción resultante, ha dejado al Partido Popular en la decadencia. Durante dos años sorteó la crisis del caso Gurtel pero al final quedó arrinconado y siendo el primer jefe de gobierno español que cae gracias a una moción de censura. De nuevo su personalismo se ve reflejado.

    Pudo haber dimitido lo que dejaba su partido en el poder unos días o meses más, y llamado a nuevas elecciones. En su lugar prefiere que el PSOE llegue al poder con minoría, sin ser producto de unas elecciones que reclaman la mayoría de los españoles y con los votos de separatistas y comunistas. Lo cual significa que el PSOE hará un gobierno débil y rehén de las peticiones económicamente imposibles de Unidos Podemos, y de ceder a los separatistas con el riesgo de verse como antiespañol.

    Deja a Ciudadanos en el aire y deja al PP fuera del poder. Pero lejos de la corrupción. Rajoy está claro que tiene una estrategia similar a la de Bashir Al Assad, “O son yo o es el caos”. Al Assad y Putin se dedicaron primero a destruir la oposición siria moderada para que la única alternativa fuera que se quedara en el poder su partido Baaz o que ganara la guerra civil siria ISIS o Al Qaeda. Rajoy de seguro va contra el PSOE, que ahora está en el poder débil y rehén de comunistas y separatistas y contra Ciudadanos, que ahora queda en el aire, no es gobierno, pero ya no es la leal oposición.

    Crear caos debilitando al PSOE y a Ciudadanos para presentarse como la única opción ante comunistas y separatistas. Al Assad, Putin, Berlusconi ya han demostrado que el método funciona, destruye a los moderados para obligar a la gente a elegir los extremos. Está claro que la negativa a dimitir sabiendo que iba a ser depuesto porque ya tenían los votos para la moción de censura es algo que Rajoy esperaba. Flaco favor le ha hecho a España y a Europa. Rajoy quería ver llegar al poder con los votos de comunistas y separatistas y tras haber perdido las elecciones. Después de Rajoy el caos.

    Porque si bien España salió del hospital donde la encontró Rajoy, sigue siendo un paciente de cuidado. Es como la persona que sale del hospital después de una crisis cardíaca, pero tiene que someterse a cuidados especiales porque si no lo hace, tendrá una crisis peor. Y una parte importante de ella, Unidos Podemos para empezar, dice que hay que dejar de cuidarse y volver a comer grasas, dulces y dejar de hacer ejercicio y parar la pendejada de tomar medicinas. Ahora el PSOE débil queda a merced de aquellos que dice que debe dejar de cuidarse. De hecho Pedro Sanchez, el guapo, ha dicho que va a aumentar los impuestos. Y sus promesas electorales implican gastos. No tanto como los que quiere Podemos, pero gastos. En una economía que apenas sale del hospital.

    Jose Luis Rodriguez Zapatero, en su afán de arrinconar al Partido Popular, gobernó con los separatistas los cuales pasaron del autonomismo federalista a hacer planes independentistas. El Partido Popular de Rajoy, en su afán de presentarse como “nosotros o el caos” se dedicó a confrontar a los independentistas sin hacer diferencias entre moderados y radicales. España, que apenas estaba saliendo del túnel económico, ahora también tiene que lidiar con la tormenta separatista, con un gobierno débil que no es producto de unas elecciones. Sanchez va a tener que lidiar con una tempestad desde el día uno. Seguro que Rajoy sabía todo esto, y como Sansón, prefirió morir si mueren también los filisteos.

    Porque la tormenta económica todavía no ha terminado. España sigue sin poder mantener sus déficits por debajo del 3% del PIB que exige la Unión Europea. La deuda pública ahora es casi el 100% del PIB. Y Sanchez, comprometido con su programa electoral va a gastar más, y hacer que las empresas gasten más.

    Rajoy rescató a los bancos, modernizó en parte las leyes laborales, la España actual es más competitiva, exporta más, atrae más inversiones, es más productiva y hace las cosas mejor que antes de Rajoy. Pero no todos son rosas. España no puede controlar los déficits y ni el PSOE, ni los grupos comunistas nuevos como Podemos o viejos como Izquierda Unida parecen inclinados a la disciplina fiscal. España sigue teniendo un paro alto, sobre todo el juvenil, sigue teniendo un problema de divorcio entre el mundo laboral y el educativo, sigue teniendo sectores cerrados a la competencia, sigue teniendo déficits en nuevas tecnologías. Sigue teniendo un problema con las pensiones, y la postura del PSOE y de los otros partidos de izquierda va encontrar todavía más lejos que la del Partido Popular de lo exigido por la Unión Europea. En España el discurso populista fuerte contra la propiedad privada, contra el libre mercado, contra la austeridad en lo personal y lo público, sigue siendo culturalmente fuerte. Rajoy fracasó en lograr cambios substantivos en estos temas.

    Y el problema es que los socios europeos, al ver que no solo se incumplen sus exigencias, sino que además se está en abierta rebeldía, pueden imponer a España condiciones más duras, como ha pasado con Grecia. Es una España con un gobierno débil y a merced del chantaje de Podemos y de los separatistas. Los panameños podemos esperar que el nuevo gobierno se sume al discurso fácil contra los paraísos fiscales. Eso es casi seguro.

    ”O soy yo, o es el caos”, dijo Rajoy. Bueno, ya sabemos que Rajoy no es….. Tocará a Sanchez evitar el caos.

     

     

  • El nuevo hombre enfermo de Europa

    Ya hemos visto cómo la Europa mediterránea está enferma. La Eurozona se ha convertido en una Europa de dos velocidades, una Europa dirigida por Alemania que requiere una política monetaria restrictiva para evitar la inflación, a una Europa que busca expandir el gasto con emisión monetaria en el sur. Esto estira al Euro a su máximo.

    El nuevo gobierno italiano parece querer expandir la política monetaria europea para sufragar los nuevos gastos públicos, lo cual en un país endeudado a más de su PIB, con impuestos que si se tuvieran que pagar exceden al 100% de lo que se gana, es imposible. Así que como no se pueden endeudar ni pueden recaudar más, solo les queda imprimir moneda. Y allí está el problema, Italia no tiene la Lira, tiene el Euro. Y el Euro tiene límites muy claros a la emisión fijados por el Banco Central Europeo.

    Italia es el país con la mayor deuda nominal de Europa, mayor que la francesa, alemana, británica y española. Peor aún, la deuda es 132% del PIB, solo superado por Grecia. Los partidos de la coalición gobernante quieren que Italia supere el límite de déficit fiscal del 3% y que le condonen a Italia 250 mil millones de EUROS. Poca cosa. Mientras tanto los nuevos gobernantes parecen no querer practicar la ortodoxia económica y fiscal. Y querer expandir las ayudas sociales.

    Italia es demasiado grande para fallar, pero demasiado grande para rescatar. Una crisis sería demasiado pesada para salvarla. Alemania puede rescatar a Grecia, pero no a Italia. Y sería el fin del Euro si se intenta hacer un rescate.

    El nuevo gobierno, siguiendo al populismo de Donald Trump, promete recorte de impuestos, pero al mismo tiempo promete aumentos del gasto, no se sabe con qué dinero, porque a diferencia de la FED, el Banco Central Europeo va a poner el grito en el cielo, o en Berlín.

    Mientras tanto el desempleo juvenil, que es altísimo en todo el sur de Europa, llega al 25%. Más alto que el de España.

    Esta es la gran crisis que se aproxima a la Eurozona, pero por ahora ni la Liga del Norte ni el Movimiento 5 estrellas tienen idea de qué hacer. Es la cuarta economía más grande la Eurozona, y la que menos simpatía tiene por el Euro. Lo cual no es malo; hace cierto sentido que el resto de la Unión Europea proponga una Europa de dos velocidades, y que Italia y Grecia con su inhabilidad de controlar el gasto público tengan monedas propias y crisis económicas propias.

    Pero la crisis italiana tiene una larga data, se inicia antes de que Italia, España y Grecia se unieran al Euro. En el 2002 hubo celebraciones cuando se descartó la vieja Lira por el nuevo Euro. Pero lejos de eso, no hubo un nuevo inicio para la economía italiana. El crecimiento económico fue mediocre siempre. Por lo menos España y Grecia tuvieron sus burbujas antes de que estallaran dolorosamente. Italia tuvo la recesión del 2008, pero sin haber tenido por lo menos una burbuja antes. Mientras que Francia y Alemania se han recuperado de la gran recesión del 2008-2009, aunque con fuertes presiones fiscales que explican las políticas de la OCDE, Italia sigue con un PIB menor al del 2008.

    En 15 años del Euro la economía italiana ha crecido 4%, algo que un país como Panamá crece en un año promedio. El desempleo es del 11.6% y el desempleo juvenil del 25%. Lo cual explica el surgimiento de la xenofobia antinmigrante. En la católica o más bien ex católica Italia, la natalidad es la más baja de todos los tiempos y por debajo de la tasa de reposición.

    El problema de Italia fue agravado por el Euro, porque devaluar la moneda, bajando salarios, expropiando ahorros era la única manera de mantener competitivas las exportaciones italianas.

    Y es que Italia es un país de pequeños empresarios y negocios familiares, los cuales no invirtieron mucho en las nuevas tecnologías y si hubieran querido no habrían podido porque éstas están en su mayoría sobre gravadas con impuestos que no permiten excedentes para reinvertir en capital.

    Italia además producía bienes de bajo costo, que ahora no pueden competir con China.

    Y luego Italia tiene un problema de gasto publico enorme, con sus secuelas de endeudamiento, impuestos altos y productividad más baja.

    El resultado es una tormenta perfecta. Que está por desencadenarse en cualquier momento sobre la Eurozona.  Que coste que les advertimos.

  • Una sana costumbre checa.

    Panamá, desde 1988, no experimenta una recesión en toda la regla. Lo más cercano fue el 2008 y solo fue una especie de ralentizamiento del crecimiento, que llegó al 3% cuando la media panameña en los últimos 15 años ha sido del 5 al 6% anual. Este año parece que vamos a tener el crecimiento más bajo en los últimos 10 años, y que tampoco llegaremos al 4% anual. Claro, es lógica consecuencia porque tenemos un gobierno que solo se dedica a importar regulaciones en materia económica o de seguridad, sin que esto le represente votos o sea algo pedido por los ciudadanos locales, sino que lo hace para ser un “buen ciudadano global”. A costa de los ciudadanos locales, claro está.

    Así, la tendencia ha sido en aumentar la carga regulatoria sobre los ciudadanos privados y las empresas, y en materia de seguridad, a volver a apretar las tuercas en materia migratoria laboral y en asuntos de seguridad y posesión de armas. Al mismo tiempo parece aumentar la carga sobre sí misma en el tema regulatorio, por lo menos en el tema de las compras e inversiones estatales, lo cual ha paralizado la ejecución en estos sectores, pero al mismo tiempo se ha disparado la planilla. No se puede decir que es un quinquenio perdido porque las bombas que nos deja en el tema regulatorio y el tema de seguridad le van a explotar en la cara a los próximos gobiernos. Así que es más bien un retroceso.

    Lo que nos lleva a la indolencia del Panameño versus otros países. La República Checa ha luchado por su libertad, rodeada de alemanes toda la vida. Fue la República Checa la que trató de hacer el socialismo con rostro humano en la Primavera de Praga. Fue la Republica Checa la de Revolución de Terciopelo contra el comunismo en 1989, cuando a dos siglos de la revolución francesa se cumple el sueño de tener una Europa occidental liberal. Pero esas rebeliones contra la versión rusa del socialismo real, no tapan el hecho de que durante toda su historia, quienes atentaron contra la identidad nacional checa no fueron los rusos, sino los germano-parlantes vecinos al Norte, Sur y Oeste de los checos. En 1938 ese enemigo alemán era el nacionalsocialismo de Hitler.

    People wearing masks march across the medieval Charles Bridge to commemorate the 28th anniversary of the 1989 Velvet Revolution in Prague, Czech Republic. Photograph: David W Cerny/Reuters

    Antes fueron los emperadores Austriacos de la casa de Habsburgo. Y el cristianismo católico Romano era la ideología de esa casa real, así que los checos fueron de los primeros en tratar de romper el monopolio religioso de la Iglesia de Roma sobre Europa occidental. Desde antes que Martín Lutero clavara sus 95 tesis en Wittenberg. Lo que nos trae la respuesta de los checos a los gobernantes que hablan paja y hacen estupideces desde el poder.

    En 1419, una pelea entre los sacerdotes husitas contra las autoridades municipales terminó con el alcalde, un juez y cinco miembros del consejo municipal arrojados desde una ventana a la calle y linchados por la multitud. En 1483 una disputa entre husitas moderados y radicales terminó con los alcaldes y ciertos miembros del consejo arrojados por las ventanas para su muerte a manos de la plebe.

    Pero hasta ese momento eran disputas internas. Con la reforma protestante de Martín Lutero surge un movimiento de los distintos príncipes alemanes y checos de usar el protestantismo como una manera de sacarse de encima a los católicos Habsburgos. Se quiso imponer a un Rey de Bohemia, vasallo del Emperador Habsburgo, católico, cuando la mayoría de los nobles eran protestantes. El fin de la tolerancia de los protestantes, la reintroducción de la servidumbre y el cese de la construcción de iglesias protestantes, fueron los detonantes. Los gobernadores católicos nombrados por los Habsburgos fueron arrojados desde las ventanas del castillo de Praga a pilas de estiércol; no murieron pero tuvieron que huir humillados.

    El tema es que los checos aman su libertad y su pequeña nación en el corazón de Europa. Aún en momentos en los cuales parecen luchar contra imposibles. Desde matar a Reinhard Heinrich, el heredero designado de Hitler, pese a la terrible venganza que sabían se exponían, a poner flores en la boca de los cañones de los tanques rusos. A crear movimientos undergrounds basados en la prensa clandestina o ahora, en el Blockchain, a responder a la política antiarmas de la Unión Europea con un derecho constitucional a tener armas, los checos se la saben todas.

    No es solo arrojar a indeseables desde las ventanas a pilas de estiércol. Se trata de reaccionar ante la injusticia. Esta es la lección de la historia checa. Contrasta con nuestra indolencia latina ante el mal gobierno imperante.
    Pero bueno, si por un día fuéramos checos, a quienes echaríamos por la ventana a una pila de estiércol?

  • Extraterritorialidad del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea

    El 25 de mayo de 2016, entró en vigor el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en la Unión Europea (UE) que sustituirá a la actual normativa vigente y que comenzará a aplicarse el 25 de mayo de 2018. Este Reglamento busca armonizar el marco jurídico fragmentado de la protección de datos en el Espacio Económico Europeo (EEE), pero también ganar la confianza y garantizar que el derecho a la vida privada del consumidor sea respetado por las empresas en la economía digital mundial. Esta es la razón por la cual la jurisdicción del RGPD no tiene la intención de detenerse en las fronteras de la UE, lo que plantea la cuestión de la extraterritorialidad.

    El campo de aplicación cubrirá no solo a entidades que traten datos de carácter personal que se encuentren dentro del territorio europeo, sino también a empresas o entidades del mundo entero que traten datos personales como parte de las actividades de una de sus sucursales establecidas en la UE, independientemente del lugar donde sean tratados los datos; o empresas establecidas fuera de la UE que ofrecen productos o servicios (de pago o gratuitos), u observan el comportamiento de los ciudadanos o residentes de la UE.

    Las pautas de RGPD definen la situación arriba citada cuando «las personas son seguidas en Internet». Esto incluye el uso potencial de técnicas de elaboración de perfiles para tomar decisiones sobre las personas involucradas o para analizar o predecir las preferencias de compras, comportamientos o actitudes de éstas. Un ejemplo sería el caso de una agencia de viajes u operador hotelero en Panamá que crea perfiles de sus clientes españoles, italianos, alemanes y polacos para ofrecerles ofertas para otros viajes o estancias.

    Asimismo, todos los organismos públicos y los prestatarios económicos tales como bancos y abogados deberán adecuarse a las obligaciones del RGPD, entre las que se destaca la designación de un Delegado de Protección de Datos (DPO, Data Protection Officer en inglés), quien deberá contar con conocimientos jurídicos y experiencia en la materia de protección de datos.

    El sector de marketing de las empresas se verá fuertemente impactado con esta normativa al tener que recabar el consentimiento “libre e inequívoco, prestado a través de una clara acción afirmativa” para cualquier acción que quiera llevar a cabo con los datos de sus clientes europeos (no más envío de mails “BtoC” en masa). El consentimiento, además, no podrá ser tácito, ni se podrá proporcionar a través de casillas pre marcadas. Los datos de carácter personal incluyen las cookies y las direcciones IP.

    Las empresas tendrán también la obligación de informar a sus clientes en un plazo máximo de 72 horas si se produce alguna brecha de seguridad que haya puesto en peligro la privacidad de sus datos. El RGPD establece igualmente el principio de responsabilidad activa, mejor conocido como “accountability”, a través de la cual se pretende que las empresas se responsabilicen de adoptar las medidas pertinentes que minimicen el posible impacto negativo de sus actuaciones y puedan demostrarlo.

    Por otra parte, el RGPD otorga a los clientes o consumidores europeos el “Derecho al Olvido”, que permite a cualquier persona reclamar la supresión de sus datos de los motores de la búsqueda de internet, o el “derecho a la portabilidad”, que faculta al interesado recuperar una copia de sus datos personales para transmitirla a otra empresa.

    La violación al RGPD contempla un régimen sancionador para la empresa con multas que varían según su propio incumplimiento y que pueden alcanzar cuantías de hasta 20 millones de euros o el 4 por ciento del volumen de negocio total anual global del ejercicio financiero anterior, además de las graves consecuencias en la confianza de sus clientes y conllevar efectos negativos para su reputación.

    El principio de “Privacy by Design” es otra novedad para referirse a la obligación para las empresas de abordar los aspectos técnicos y jurídicos a fin de tomar en cuenta las leyes de privacidad en el momento del diseño de la app o software, no después.

    En lo que respecta a la transferencia de datos personales a Estados miembros no pertenecientes a la UE, el RGPD confirma el principio de que el responsable del tratamiento solo puede transferir datos personales a un tercer Estado si éste proporciona un nivel de protección adecuado, derechos y libertades de las personas afectadas. La regulación también enfatiza la «decisión de adecuación» que puede hacer la Comisión Europea a través de la cual cualquier transferencia transnacional puede hacerse sin autorización específica. A este respecto, en la región latinoamericana, la Comisión Europea solo reconoce a Argentina y Uruguay como países que garantizan un nivel de protección adecuado y confiable para hacer negocios. A falta de una decisión de adecuación, la transferencia puede hacerse mediante el establecimiento de garantías adecuadas y a condición de que las personas cuenten con derechos exigibles y acciones legales efectivas.

    En conclusión, toda entidad o empresa ubicada fuera del territorio de la UE que reciba tráfico web de portales ubicados en la UE, proporcione servicios a personas u otras empresas localizadas en la UE, tendrá que implementar las medidas técnicas y organizativas necesarias para el cumplimiento de lo establecido en el RGPD. En consecuencia, la primera pregunta que deben formularse las empresas que se basan fuera de UE es si actualmente están trabajando o planeando hacer negocios en Europa en un futuro cercano. Luego, será necesario analizar sus modelos de negocios para determinar si están administrando datos de ciudadanos europeos y, de ser así, qué tipo de datos. En esta era, en que todo está conectado, muchas empresas procesan datos de ciudadanos europeos de una manera u otra.