Categoría: Opinión

  • La factura electrónica avanza

    La factura electrónica avanza

    Un detalle interesante, el movimiento por la factura electrónica es principalmente latinoamericano. Es una de esas innovaciones latinoamericanas de la cual preferiría no oír.

    Existe una razón especial por la cual los países civilizados donde se respetan los derechos individuales no han implantado sistemas de factura electrónica. Porque la factura electrónica es una manera muy invasiva de meter al estado, y por lo tanto a los funcionarios y políticos en la vida diaria de las personas.

    El IRS gringo puede pedir Fatcas, o meter a la gente presa por evadir impuestos, pero nunca se va a meter a tratar de centralizar todas las transacciones ajenas en sí mismo. Los votantes nunca lo permitirían.

    En América Latina no tenemos esta cultura del individuo y de restricción de los poderes del Estado.

    Somos una mezcla rara de individualismo antisocial de “yo primero y los demás que se vayan al diablo” mezclado con un contradictorio culto al Estatismo. El estado es bueno “mientras sirva mis intereses individuales!.

    Por eso no vemos raro que los políticos y funcionarios fiscales quieran meter al estado en nuestras vidas particulares. Porque con una factura electrónica todos los negocios pasan por los servers del Estado, el cual ahora puede cruzar información. Una vez lo haga solo le queda pedir que elimine el efectivo. Y luego podrá tener un control total de la vida de las personas. Podrá saber cuánto ganas y en qué lo gastas y lo podrá saber de cada persona.

    Captura de Facebook, Agosto 2018, Requisitos facturación en argentina. Monto en dólares aproximado: 100 dólares cambio real

    Herman Goering, líder nazi, apoyaba al control de precios no porque era mejor económicamente, sino porque era una manera de meterse en la vida privada de la gente. Así lo decía cándidamente y sin tapujos. Por suerte el líder nazi no conoció las computadoras modernas, sino hubiera apoyado medidas como la facturación electrónica centralizada por el Estado y la eliminación del dinero físico.

    Con la facturación electrónica se puede invadir la vida privada de las personas de una manera que Goering nunca hubiera soñado. Poder saber qué se vende, en qué cantidades, y posiblemente a quién se lo vende. El Gran Hermano te vigila.

    Este es el gran peligro que los partidarios de la facturación electrónica no quieren ver, pese a que ya vimos con Cucalón y Martinelli lo que puede hacer una persona inescrupulosa a cargo de la DGI.

    ¿Pero pensamos que los vienen después serán mejores? Vamos, parece que en Panamá somos incapaces de aprender. Estamos a punto de crear un monstruo y ofrecerlo a los políticos de turno para que lo usen como quieran.
    Parece que la privacidad, el derecho a la intimidad y la libertad personal no parecen ser parte de nuestra cultura. Y esto es lo más preocupante.

  • No a la Reelección, del hastío a lo constructivo.

    En año pasado en las redes sociales grupos como Claramente iniciaron una campaña de no a la reelección. Esta campaña recogía el hastío que muchas personas tienen con nuestra clase política, hastío que parece estar llegando a niveles peligrosos, donde una salida populista estilo Hugo Chávez o una salida manu militaris tipo 1968 pueden estar a la vista en unos cuantos años.

    La democracia Panameña, ha muerto y renacido antes. En el periodo 1903 a 1946 estuvo sujeta a la intervención norteamericana, el caciquismo de los partidos oligárquicos, el golpe de Acción Comunal, la Constitución de 1941, la deposición de Arnulfo Arias. La constitución de 1946, que todavía es vista por nuestros constitucionalistas como la mejor que hemos tenido, por lo menos en el papel, falló totalmente en la práctica en contener el caciquismo de los liberales y el populismo de los panameñistas, y lo que es peor no pudo evitar que la Guardia Nacional, con Remón y luego con Lilo Vallarino se convirtiera en un estado dentro del Estado, con negocios propios, y convertido en el árbitro de la política criolla. Cuando se les trató de meter en cintura, de la manera torpe que caracterizó al Doctor Arnulfo Arias, éstos le dieron un golpe de Estado.

    Tras 21 años de dictadura militar, se volvió traumáticamente a la democracia en 1990. El problema es que esa vuelta fue gracias a una intervención militar norteamericana. Por lo tanto no se dejó tiempo a que una nueva generación de políticos cristalizara la nueva democracia. La política quedó en mano de los caciques sobrevivientes de 1968, y de los aliados de los militares. La constitución de 1972, reformada, siguió vigente, pese a su problema de legitimidad. En los años noventa tanto la coalición panameñista populista, liberal y socialcristiana que adversó a los militares como la populista, liberal socialdemócrata que los apoyó, se lanzaron a recuperar el tiempo perdido, liberalizando la política y la economía durante los gobiernos de Guillermo Endara y Ernesto Pérez Balladares. Pero luego todo paró en 1999.

    Básicamente se han hecho pocos cambios para seguir liberalizando la economía y democratizando la política desde el gobierno de Mireya Moscoso. Y el efecto se siente.

    El gobierno de Martín Torrijos liberalizó un poco la economía, pero mucho más tímidamente. El siguiente gobierno de Ricardo Martinelli marca el inicio de una reversión autoritaria en lo político con una economía propulsada por el gasto estatal apalancado por deuda. El gobierno de Juan Carlos Varela es abiertamente regresivo, reivindicando políticas sacadas de un manual de mitad del siglo XX, como el control de precios, el proteccionismo agrario y desmantelando por presiones internacionales la estructura de servicios de Panamá sin ofrecer nada a cambio. Y desde el gobierno de Martín Torrijos los organismos de seguridad poco a poco parecen reivindicar el papel de estado dentro del Estado que tenían antes de 1968 con el visto bueno de las últimas administraciones.

    La falta de un rumbo claro tanto en lo económico como en lo democrático ha creado la imagen de que nuestra clase política está formada por un grupo de personas que básicamente lo que buscan es disputarse la administración del Estado, no para ejecutar su visión de lo que debe ser Panamá, sino para beneficiarse de negociados a costa del Estado, para ponerle protecciones arancelarias a sus negocios, para crearse monopolios por ley, mientras el panameño ve impotente la falta de interés de la clase política en temas económicos, de seguridad, en la educación, en la salud. Pareciera que los políticos actuales buscan en política las cosas menos polémicas para poder hacer negociados con calma, y le dejan los problemas graves al siguiente gobierno.

    Esto ha creado una sensación de hastío en el público panameño, un aumento de la intolerancia y una decreciente fe en la democracia que puede llevarnos a salidas populistas o militaristas autoritarias en el futuro.

    El movimiento por la constituyente, el endiosamiento de la figura del independiente y el movimiento de no a la reelección son los resultados de este hastío. Son movimientos hasta cierto punto positivos porque tratan de evitar una salida autoritaria a la crisis de nuestra clase política, pero que tienen limitantes. Estas limitantes surgen porque al final solo proponen mecanismos para buscar una salida y un cambio, pero no dicen cuál es el cambio que quieren.

    Los partidarios de la constituyente están tan concentrados en vender la constituyente como salida al problema que nunca dicen qué cosas en la constitución quieren cambiar y cómo sería la constitución que propondrían para Panamá.

    Los partidarios de las candidaturas independientes no dicen que éstas surgen no para romper el oligopolio de los partidos políticos sino que son más bien producto de este oligopolio. Si la legislación electoral no fuera tan cerrada y restrictiva, no habría necesidad de candidaturas independientes pues tendríamos un sistema de partidos mucho más competitivo y receptivo de las necesidades de los votantes. Además, no dicen cómo un independiente podría gobernar o formar cuadros políticos sin tener un partido que lo apoye.

    Los partidarios de la no reelección tienen toda la razón de estar hartos de diputados que parecen llegar al puesto para usar el clientelismo más descarado, para extorsionar legislativamente a los sectores productivos y al ejecutivo emplanillando a sus familiares. Muchos de estos diputados se reeligen continuamente desde los años ochenta, si son PRD o noventas si son de otros partidos. Se ha creado una casta parásita alrededor del Estado. El no a la reelección hace mucho sentido, sin embargo es insuficiente. Una cosa es destruir el status quo, evitando que los actuales diputados se reelijan indefinidamente, otra es asegurarse que los que los reemplacen no sean más de lo mismo, pero con más hambre de robar porque no han probado la papa.

    Por lo tanto ante el hastío que presenta la clase política actual es necesaria no solo una destrucción sino una creación.

    No basta con pedir constituyente, se tiene que decir qué tipo de constitución se quiere.
    No basta con apoyar candidatos independientes, se tiene que desafiar el oligopolio legal de los partidos políticos con sus elevadas barreras de entrada a los partidos nuevos que hacen las candidaturas independientes algo necesario pero poco eficiente.
    No basta con decir no a la reelección, se tiene que empezar a decir qué y quiénes deben reemplazar a los diputados actuales que tanto nos disgustan.

    Cuando se pide la demolición de un edificio viejo, es bueno pensar con qué se lo va a reemplazar, sino puede ser que se termine con un lote baldío lleno de ruinas.

  • Las realidades económicas del socialismo democrático

    Alguien tiene que pagarlo

    Es increíble cuánto puede cambiar en 25 años la plataforma de un partido político.

    El 27 de enero de 1996, el entonces presidente de EE. UU., Bill Clinton, proclamó que la “era del gobierno grande se terminó, pero no podemos volver a un tiempo donde dejábamos a nuestros ciudadanos librados a su suerte”. Y agregó: “Así que por lo tanto […] le pedí al Congreso que se me una para realizar los recortes que acordamos. Démosle al pueblo estadounidense el presupuesto balanceado que se merece, con un modesto recorte de impuestos y menores tasas de interés y una esperanza más brillante por el futuro que nos traerá”.

    Comparemos el mensaje de Clinton con los favoritos demócratas socialistas de hoy, Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. El programa emblema de Sanders es “Medicare para todos”, un plan que pone toda la responsabilidad del gasto para la atención médica de Estados Unidos sobre el presupuesto federal. Como lo explicó Sanders: “Ha llegado también el tiempo de decir que necesitamos expandir Medicare para cubrir a cada hombre, mujer y niño con un programa de atención médica nacional de pagador único”.

    Fiel al estilo, Ocasio-Cortez apoyó recientemente varios otros favoritos de Sanders, como la expansión de los beneficios por seguridad social, 12 semanas de licencia familiar, educación universitaria gratuita junto con un rescate financiero para las deudas de préstamos a los estudiantes, un programa de trabajos garantizados y grandes proyectos de infraestructura.

    Puede sonar ridículo, pero esta visión de expandir masivamente al gobierno apela indudablemente a muchos votantes demócratas, la mayoría de los cuales dicen que prefieren el socialismo al capitalismo. El Partido Demócrata de los 90 es tan diferente al que hoy aspira a tomar el país, que necesitaríamos miles de palabras para cubrir el asunto. Pero un área donde es fácil ver la diferencia es en el gasto.

    Adiós austeridad fiscal

    Una limitación de este ejercicio es que no estamos comparando manzanas con manzanas, porque los números de Clinton son cifras del gasto real, mientras que las de Sanders/Ocasio-Cortez son meramente aspiraciones. Clinton hizo su campaña prometiendo que el gobierno se haría cargo de la cobertura médica, pero no lo consiguió. Eso significa que un puntaje de su propuesta de campaña habría sido peor que los números reales. Es, no obstante, informativo.

    Durante sus dos mandatos en el Salón Oval, Clinton redujo el gasto del gobierno al 17,6 por ciento del PBI en el año fiscal 2001, desde un 20,3 por ciento en el año fiscal 1994. El gasto ajustado por inflación creció un 12,7 por ciento en ocho años—creció un 22,9 por ciento con Reagan y un 100 por ciento con Bush. Gracias a una economía creciente y un Congreso republicano un tanto responsable fiscalmente, el presupuesto de Clinton quedó equilibrado al final de su segundo mandato.

    Ahora bien, los socialistas democráticos nunca hablan sobre cuánto costará su plan. Sin embargo, algunos intelectuales se han ofrecido como voluntarios para hacerles el trabajo. Mi colega Charles Blahous escribió un formidable artículo que puntúa la propuesta de “Medicare para todos” de Sanders. Suponiendo realizable cada una de las optimistas suposiciones de Sanders, él encuentra que el plan costaría, como mínimo, la impresionante cifra de 32,6 billones de dólares en 10 años y agregaría un 12,7 por ciento del PBI al gasto federal para el 2031.

    Más indiscutible es el dramático impacto que tal plan tendría en la oferta y calidad de la atención médica en el país si Sanders obtuviera el recorte del 40 por ciento al reembolso a los proveedores de coberturas privadas que su plan requiere. El plan es tan malo que incluso el Washington Post publicó una editorial en contra.

    Decenas de billones

    Brian Riedl del Manhattan Institute ha contabilizado todo el plan: universidad gratuita, atención médica pagada y demás. Él encuentra que el plan de ensueño de Sanders/Ocasio-Cortez aumentaría el gasto federal en USD 42,5 billones en la próxima década. Y eso es además de los USD 12,4 billones adicionales que se proyecta que el gobierno federal aumente sin que haya ningún nuevo plan socialista en el mismo período.

    La proporción de la deuda respecto al PBI se dispararía al 239 por ciento en 2028 y casi al 500 por ciento en 2048—eso es tres veces más que las proyecciones actuales de la Oficina de Presupuesto del Congreso. El gasto como porcentaje del PBI superaría el 40 por ciento del PBI —más del doble del promedio desde 1965— y alcanzaría el 50 por ciento para el 2048. En otras palabras, Sanders y Ocasio-Cortez hacen que Clinton parezca el economista liberal Murray Rothbard.

    Ellos también hacen que el expresidente Barack Obama parezca Ronald Reagan. Riedl calcula cuántos impuestos adicionales se requerirían para convertir el sueño socialista en realidad. Él supone, generosamente, que el plan democrático socialista recortaría el gasto proyectado de USD 42,5 billones a USD 34 billones.

    Pero pagar incluso los USD 34 billones requeriría una tasa impositiva del 100 por ciento a todas las ganancias corporativas y un 100 por ciento a todos los ingresos salariales por encima de los USD 92.000 para solteros o USD 150.000 para los casados. Incluso este nuevo nivel de impuestos no pagaría ni un centavo de la acumulación de deuda proyectada actualmente, esto simplemente “financiaría” los nuevos sueños socialistas.

    Y todo lo anterior supone de manera no realista que los estadounidenses no van a cambiar su comportamiento cuando los impuestos se vuelvan confiscatorios. Datos de la oferta de trabajo agregada, como la diferencia en horas trabajadas entre países con diferentes niveles impositivos, sugieren que la gente, de hecho, sí cambia su comportamiento cuando la tasa impositiva es mayor y reduce su producción.

    El premio Nobel Ed Prescott, en su famoso artículo de 2004, “¿Por qué los estadounidenses trabajan mucho más que los europeos?” muestra que los trabajadores pasan considerablemente más horas trabajando cuando las tasas impositivas en sus ingresos son menores. Así que, básicamente, con el tiempo, la gente reduce la cantidad de horas que trabaja, el crecimiento económico se desacelera y se recauda menos dinero. Como muestra el trabajo de Prescott, el efecto es incluso más fuerte a medida que crece la asistencia social del gobierno.

    Y luego está el largo plazo. En relación al objetivo de Obama de subir drásticamente la tasa impositiva máxima durante su presidencia, la investigación económica muestra otro punto interesante: impuestos más altos no disuaden de trabajar a la gente rica, pero esas altas tasas aminoran los incentivos de los jóvenes a invertir en educación y en carreras que mejorarían sus posibilidades de volverse la gente rica del mañana. Estas consecuencias económicas negativas obviamente reducen las chances de un crecimiento económico robusto.

    En definitiva, ninguno de nosotros puede pagar los costos reales del presupuesto del sueño democrático socialista. Y estos son solo los costos financieros. No dice nada sobre paralizar la innovación, el emprendurismo y el trabajo bajo tal plan. Es increíble cuánto puede cambiar en 25 años la ideología de un partido político.

    Veronique de Rugy es una investigadora en el Centro Mercatus de la Universidad George Mason y senior fellow en el Instituto Americano de Investigación Económica. Este artículo fue publicado con anterioridad en AIER.org

  • ¿Puede ser la cédula un instrumento del servilismo?

    La cédula puede ser un instrumento del servilismo, dependiendo de cómo y para qué se utiliza. La tendencia del totalitarismo tiene muchas maneras de manifestarse, y la población muchas maneras de volverse adicta al servilismo. Se define “servilismo” como “ciega y baja obediencia y adulación a la autoridad.” Y un ejemplo del uso de vocablo sería, “el servilismo demostrado ante las autoridades o ante los representantes de la autoridad es penoso”.

    Pero en nuestro querido Panamá nos han acostumbrado de tal manera a ser serviles, que cuando alguien pone en tela de duda un tema como este, ese “alguien” es quien queda entredicho y no quien pone de manifiesto la práctica del totalitarismo. En fin, ¿cómo puede un pueblo madurar y desarrollarse siendo sumiso y pisoteado?.

    No estoy contra la cédula, sino a la exigencia de pedirla sin más razón que la de algún “funcionario público” que le dé por detenerte con única finalidad de que te identifiques. Es decir, sin que hayas cometido falta o delito que justifique tal detención. Y ojo, que no es lo mismo que te detengan momentáneamente para pedirte la cédula; a que te conduzcan ante la autoridad por portarla o exhibirla.

    Una noche iba en auto con mi señora esposa y nos detuvieron en un retén que, a todas luces, parecería ser de esos espurios. Yo mostré mi cédula; pero, mi esposa, inadvertidamente, había dejado la suya. “¿Y la cédula de la señora?” “No la tiene consigo, señor agente.” “¿Y quien es ella?” “Mi esposa”. “Bueno, le vamos a dar un chance.” Examinemos el asunto.

    En la Constitución el termino “cédula” apenas aparece en el Artículo 136 del Capítulo 2 sobre el Sufragio; por lo que bien y de inmediato podemos concluir que origina como un instrumento del sufragio y no como uno de policía. En el Título 2, aparece el vocablo “cédula”; termino cuyo significado significa “papel o documento en que se hace constar una deuda, una obligación o cualquier información de este tipo.” En otras palabras, parecería que estamos endeudados de identificación ante el estado y sus funcionarios.

    Sin embargo, el Artículo 27 de la Constitución dice que “toda persona puede transitar libremente por el territorio… sin más limitaciones que las que impongan las leyes o reglamentos de tránsito, fiscales, de salubridad y de migración.” Esta ley es fundamental, y las que devienen no pueden ir en contra de lo establecido, sino, únicamente, explicar o ampliar, pero sin torcer.

    Ahora, vayamos a la Ley 108 del 8 de octubre de 1973 (plena Dictadura), en dónde su Artículo 2 dice que “la cédula de identidad personal deberá ser obtenida, portada y exhibida ante los servidores públicos…” ¡Mon Dieu! Hoy tenemos un cuarto de millón de “servidores públicos”que, en buena medida, no sirven sino se ‘sirven’. ¿Me dices que cualquiera de ese cuarto de millón te puede detener para pedirte identificación? Parecería un asunto inocuo. ¿Qué hay de siniestro en que te identifiques? particularmente hoy día en donde ya hay cámaras por todos lados, como también la tecnología de identificación facial, de retina, y hasta el modo de caminar y tal.

    Pues, vuelvo a insistir, lo malo está en que te detengan con la única finalidad de que identifiques. Ello es típico de los sistemas totalitarios; y, no es bueno perder de vista que no es tanto en dónde estás, sino hacia dónde vas. Profundicemos un tanto más.

    La documentación típica de identificación ciudadana que deambula por el mundo tiene tres características: 1) que todos los ciudadanos y residentes deben tenerla; 2) que todos deben portarla y presentarla antes las “autoridades” y no como en Panamá que es ante los “servidores públicos” y; 3) que dichos collares caninos, digo… cédulas, deben estar ligadas a una base de datos que contiene información hasta de cómo te sientas en el retrete.

    Peor es que crean o, de hecho, te la pidan cuando les venga en ganas, sin justificación. Por otro lado, está el alegato de: “Estamos cuidando tu vida, propiedades y tal.” ¿De veras que para cuidarnos hace falta violarnos?

    En los EE. UU. han intentado introducir la cédula, pero allá no hay tantos congos. Y el otro aspecto es que una vez que la población se acostumbra a la violación, llega el momento en que uno se envicia. Y nos dicen, “es que, si a la cédula le metemos tu historial policivo, multas, y las veces que pateaste al perro, podrás montarte al avión sin tanto jaleo.” ¡Visiones de The Matrix! En los EE. UU. se prepara una ley para una cédula voluntaria; lo que me trae a mente la mentirilla panameña de “préstame un dólar” y tal. El problemita con las cédulas voluntarias es que eventualmente todos las consiguen y quedamos de vuelta en primera base. Y, en todo caso, ¿por qué no unificar la cédula con la licencia de conducir, y nos ahorramos montones; si, a fin de cuentas, la licencia de conducir no sirve para nada?.

    El mayor peligro de la cédula es que nos convierte a todos en sospechosos infractores o criminales. En Panamá los agentes de pesca andan por las calles arrastrando cuerdas con señuelos a ver quién pica: ¿Quién eres? ¿de dónde vienes?, ¿a dónde vas?, ¿quién es la que va sentada a tu lado? ¿Acaso no es ello lo que potencia la fea práctica coimera?

    Y, aunque en alguna medida todo esto ayuda a pescar a los malos, el problema es… ¿a qué costo? Uno de esos “costos” fue la Dictadura; ¿o es que andamos distraídos? La pesca de malos se hace mediante un sistema de policía altamente profesional de excelencia que no requiere violar derechos fundamentales. ¿Será imposible lograr eso en nuestro patio? Muy mal vamos cuando todos somos culpables hasta que saquemos la cédula. El perro que va por la calle sin collar, ¡a la perrera!

  • Una noticia que no debe pasar desapercibida: Maerks va a probar la ruta por el Ártico.

    Mientras en Panamá sigue el sainete de la Corte y la Procuradora, y se calientan las primarias, una noticia que debería tener primera plana ha pasado sin comentarios.

    Maerks va a probar la ruta por el Ártico.

    Esto significa varias cosas, y ninguna es buena, la primera es que el calentamiento climático global es cierto y la segunda es que le sale un competidor gratuito al Canal de Panamá y al Canal de Suez.

    Maerks piensa enviar un barco, el Venta Maerks, un híbrido de rompehielos y porta-contenedores de 200 metros de eslora capaz de transportar 3200 TEUs, desde Vladivostok, Siberia Rusa, a Busan, Corea del Sur a Bremerhaven Alemania y finalmente a San Petersburgo. Se espera que el buque cruce el estrecho de Bering el 1 de septiembre y llegue a su destino a fin de ese mes durando el viaje 40 días en lugar de los tradicionales 52 que le tomaría vía Suez. El viaje resultará en 7,500 kilómetros menos que si se realizara por la ruta tradicional por el Estrecho de Malasia, Suez, Gibraltar, Canal de la Mancha. La misión es demostrar si la ruta ártica es viable para un porta-contenedores. Los mismos tendrán temperatura artificial para evitar que las cargas se congelen. Para hacer el viaje se usarán estos barcos híbridos de rompehielos y porta-contenedores, los llamados clase ICE 1A. Actualmente la ruta polar de la seda, o sea, moverse del Atlántico al Pacífico por el Ártico solo se puede hacer 3 o 4 veces al año.

    Estos barcos híbridos están construidos por COSCO en la China. Y es que COSCO está interesada en abrir esta ruta desde hace tiempo y ya han hecho 14 viajes. Maerks lo está haciendo para poder competir con COSCO y con los japoneses de MOL que también están interesados.

    Se estima que el calentamiento global ha suprimido 40% de la capa de hielo en las últimas décadas. Esta tendencia de seguir hace la ruta del Ártico viable aunque con ciertos problemas, como la dependencia de buques más pequeños que un Panamax y construidos especialmente con capacidad rompehielos y para calentar la carga si ésta lo requiere, La principal competencia es Suez, que pasa barcos PostPanamax y aún más grandes, y pasa 17,500 buques al año, mientras que por ahora desde el 2016 solo han pasado 19 buques por la ruta de la Seda Ártica, 14 de ellos de COSCO.

    Pero esto es un aviso de en qué andan los Chinos y cómo las rutas marítimas van a cambiar en las próximas décadas. Y la gente de la industria lo sabe; países como Finlandia se preocupan por el cambio ecológico que significa esto, mientras que Putin crea brigadas especiales para la lucha en el Ártico. Todos quieren un pedazo del pastel; ya sea pesca, minería, petróleo, gas, turismo y/o rutas comerciales. La negativa de Trump a aceptar el cambio climático y los acuerdos de París es vista como algo cínica cuando su país se prepara para actuar bajo las condiciones nuevas que ese cambio climático parece traer. O la supuestamente progresista Noruega, ecologista hasta que vea que puede explorar por mas petróleo.

    Bajo el Ártico se encuentran un cuarto del petróleo y gas por descubrir en el mundo. Y se ha formado una carrera por explotarlo con Noruega, Rusia y los Estados Unidos a la cabeza, Rusia ha creado un mando militar y revivido la política de la Unión Soviética en temas militares e industriales del ártico. Sobre todo buscando el control del Mar de Barents, lugar desde donde un submarino misilístico puede atacar cualquier blanco importante en el mundo.

    Para Panamá el mensaje es claro, el mundo está cambiando y va a cambiar aún más. No sabemos qué tanto, pero sí sabemos que el Canal de Panamá va a tener competidores en las próximas décadas.

    Por lo tanto, la postura miope de los políticos de que podemos tener políticas públicas retrógradas en los temas agrarios, industriales, laborales, migratorios y de que podemos alegremente sacrificar nuestro sector servicios porque el Canal lo paga todo, tienen que cambiar. No podemos darnos el lujo de ser un país pegado a un canal .

    COSCO y Maerks ya están explorando el futuro, y ese futuro, para ciertas rutas ya no va a pasar por Suez ni por Panamá. Debemos estar preparados, ¿lo estaremos?

     

     

  • El secreto de los Menonitas

    Los menonitas son una secta cristiana surgida de la reforma Protestante. Eran de hecho los grupos más radicales de la reforma. Los Menonitas empezaron como la versión más pacifista de los anabaptistas, grupo de protestantes que negaban la validez del bautizo de niños.

    Su origen es Zúrich, Suiza, los Hermanos Suizos, como se llamaban los anabaptistas ya para 1526 se habían extendido por toda Alemania; en 1526 se adoptó una medida de que los súbditos de un príncipe alemán debían tener la misma religión que éste, si era luterano, todos deberían ser luteranos. Si era católico, todos deberían ser católicos. Los Hermanos Suizos, negaban la validez de una religión de Estado, y defendían la libertad de su conciencia, lo que se convirtió en el pilar de su fe, y se vieron perseguidos tanto por los católicos como por otros protestantes. No ayudó la rebelión violenta de Munster, donde en febrero de 1534 un grupo de anabaptistas, asumió violentamente el control de la ciudad de Munster, para convertirla en la nueva Jerusalén, aboliendo la moneda y comunizando los bienes, prohibiendo la propiedad privada, el trabajo remunerado, la compra y venta, la práctica del cobro de intereses y hacer a otros trabajar para uno.

    Para lograr esto los anabaptistas de Munster instalaron un régimen de terror teocrático. Finalmente fuerzas externas recuperaron a la ciudad y colgaron a los líderes anabaptistas en junio de 1535.

    En Holanda, un pastor anabaptista y ex sacerdote católico, Memmo Simmos, decide que para evitar que la tragedia de Munster se repitiera, había que centrarse en la Biblia y rechazar la violencia, y el servicio militar.

    Sus seguidores fueron perseguidos violentamente tanto por protestantes como por los católicos, y muchos huyeron a Pensilvania en 1683 y a Europea Oriental. En 1788, Prusia impuso el servicio militar a los que los menonitas, siendo pacifistas, se negaron. El gobierno endureció las restricciones y los menonitas aceptaron emigrar a Rusia, donde Catalina la Grande los acogió. En 1870 la extensión del servicio militar se suspendió en 1870, lo que hizo que muchos menonitas emigraran al Canadá, a los Estados Unidos, a Argentina. Luego con la revolución bolchevique, que respetaba aún menos la autonomía de los menonitas, su libertad de conciencia, y su pacifismo, muchos emigraron Canadá, los Estados Unidos, México, Belice, Costa Rica y Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina. Hasta en África fundaron colonias.

    Los Menonitas tienen una fundación caritativa, el Comité Central Menonita. La mayoría de los menonitas más conservadores hablan un dialecto alemán similar al Alemán del Palatinado con algo del Fisio y los dialectos del norte de Alemania.

    Una de las razones por las cuales Catalina la Grande los invitó a Rusia es que son gente productiva. Podemos ver como una secta cristiana radical, que rehúsa mucha de las comodidades de la vida actual, en el caso de los Amish casi todas, ha logrado un grado de prosperidad importante, cuando muchas veces los intentos de reformas agrarias que solo van a repartir tierras entre los campesinos locales, fracasan, mientras que los menonitas, que en muchos casos son inmigrantes refugiados, sin nada, que no dominan en idioma local, y que no usan en muchos casos tecnología moderna, triunfan.

    El secreto de los menonitas es sencillo, comienzan a trabajar antes que otros y terminan después, usualmente de sol a sol, evitan los juegos, que ven como triviales, y las bebidas alcohólicas, invierten en pocos avances tecnológicos como televisiones y radios, pero sí en maquinaria agrícola y utensilios del hogar, ya que las mujeres si bien tienen el rol tradicional de amas de casa, suelen ayudar en trabajos como la producción de quesos, embutidos y horticultura. En otras palabras, trabajo duro y largo, ahorro al no gastar en frivolidades e inversión productiva. No es un gran secreto. Es sencillo, pero funciona.

    ¿Qué tanto funciona? Bastante, pese a su estilo de vida espartano, los menonitas mexicanos suelen vivir mejor que sus vecinos no menonitas, al igual que sus correligionarios paraguayos. Antes que alguien toque el tema del racismo alegando que por ser alemanes son superiores, hay que recordar que al mismo tiempo que se fundaban las colonias menonitas del Chaco, otros colonos alemanes no menonitas trataron de hacer lo mismo. Estas colonias resultaron fracasos estrepitosos, mientras que las colonias menonitas triunfaron.

    Los menonitas paraguayos del Chaco aportan 6 al 7 % del PIB de Paraguay, pese a que son una comunidad de 30,000 personas y tienen una Federación de Cooperativas de Producción, integrada en gran parte por menonitas que son responsables de gran parte de la producción agropecuaria.  Están a la vanguardia de la tecnología agropecuaria de Paraguay y de las exportaciones a Europa. Usan un modelo cooperativista pero con propiedad privada sobre la tierra. Unan un sistema de notas de crédito como medio de pago distinto de la moneda paraguaya.

    Aunque trabajan con la propiedad privada, tienen la idea del Gelassenheit, que rechaza el interés propio y la centralidad de la propiedad privada, en favor de la ayuda mutua y compartir con los vecinos, el esfuerzo colectivo, que se puede ver en la construcción de las viviendas, la cooperación y la unión. Los Indígenas con los cuales hacen negocios han aceptado las creencias religiosas de los menonitas pero no tanto sus prácticas comerciales, aunque se llevan muy bien cooperando. Su modelo de negocio se puede definir como de empresa basada en la comunidad o emprendimiento comunitario.

    Los menonitas por su historia creen en una efectiva separación entre la Iglesia y el Estado. Tanto así que para evitar la mínima interferencia del gobierno, tienen sus propias redes de acueductos, viales, plantas eléctricas, hospitales, bancos y colegios. Molinos de viento, Policías de Tránsito, Sistemas telefónicos.

    Producen maíz, algodón, lácteos, maní y soya. Su ganado es alimentado orgánicamente y sin hormonas, produce la mitad de los lácteos de Paraguay. Sus colonias se rigen por Komitee de la Sociedad Civil. Son los dueños de las tierras de las colonias, y de las vías, hospitales, escuelas, bancos, seguros y la cooperativa empresarial de la colonia.

    Leonard Wiebe, Harold Klassen, Alfred Bartel y Gustav Sawatzky (izq. a der.), directivos de Pioneros del Chaco SA.

    En cambio en México, la historia es un poco diferente, los menonitas abandonan México. La razón son los conflictos agrarios que sostienen con los campesinos de la región y la violencia del crimen organizado. Sin embargo, el tiempo que vivieron en México, los menonitas fueron otro ejemplo de éxito, pero el entorno de seguridad y de relaciones con los vecinos no es el mismo de Paraguay. De hecho los menonitas mexicanos parecen estar negociando con Rusia la vuelta a ese país del cual fueron expulsados por los comunistas. Los menonitas producen el 53 por ciento de la producción agrícola del Estado De Chihuahua, sin embargo la institución mexicana del ejido y el uso del agua los ha puesto en disputas con sus vecinos mexicanos por el uso del agua durante las sequías. En México la autonomía menonita del estado no ha podido ser tan efectiva como en Paraguay. Por eso muchos ven la opción de regresar a Rusia. Los menonitas supieron usar el ejido, pero esto no les da propiedad privada sobre las tierras y siguen dependiendo del Estado.

    Los menonitas en Paraguay tienen una experiencia similar a la de la tribu Seminole en Florida, los menonitas aprendieron que para conservar su libertad religiosa tenían que emigrar a países que les dejaran organizarse a su manera, y para organizarse usaron sociedades que ejercen la propiedad privada sobre la tierra y los servicios públicos, financieros, aunque a lo interno funcionan como una gigantesca cooperativa. Los Seminolas, condenados a la pobreza en esa institución criminal que llamamos comarcas, reservas o resguardos indígenas, donde los indígenas recibieron las tierras que nadie quiere a cambio que no ser despojados de ellas, le dieron una vuelta al concepto de propiedad privada, dado que solo pueden ejercer la propiedad de manera colectiva, porque al final la tierra indígena es una asignación del estado a la colectividad.

    En ambos casos, unos para mantener su libertad religiosa y otros para mantener su identidad, encontraron una solución común, la propiedad privada. Y es que la propiedad privada no solo es personal, o por sociedades anónimas. Existen las cooperativas y las sociedades de responsabilidad limitada. Y eso es lo que en ambos casos se logró. Los menonitas consiguieron tierras que son propiedad de una gigantesca cooperativa. Los Seminolas literalmente convirtieron su tribu y su tierra en una gigantesca corporación. De esta manera encontraron la manera de desarrollar su cooperativismo privado a lo interno, mientras que hacia afuera son super competitivas empresas capitalistas. Aquellos que dicen que la propiedad privada y el capitalismo de mercado son solo para ricos y para dueños deben mirar a los menonitas y seminolas. Estos le dan una lección a cualquier anarquista libertario de cómo organizar empresas comunes. Y lo hacen aprovechándose del capitalismo y los derechos de propiedad, no actuando en contra.

  • Octubre en Brasil.

    Brasil tiene elecciones en octubre del 2018. Tras ver la victoria del populista López Obrador y del derechista Duque en Colombia, ahora toca una elección clave en Brasil. Una elección donde se elige Presidente, cámara baja de la legislatura y dos tercios de la cámara alta.
    Brasil es un caso del dicho de Margaret Thatcher de que los socialismos funcionan mientras dura el dinero de otros para repartir.

    Brasil se encuentra una encrucijada, como muchas de las cacareadas economías emergentes, tiene que tomar medidas serias para seguir creciendo y no seguir siendo el eterno país de un futuro que nunca llega. Rusia, Sur África, la India, Brasil, todas están en sus propias encrucijadas.

    Brasil tiene el problema de que ya no crece y está fuertemente endeudado, así que necesita ver cómo reactiva su economía en un país marcado por la corrupción.

    Brasil está mostrando algo interesante, que es que por primera vez fuera de Chile, hay políticos dispuestos a defender abiertamente una agenta marcada por el liberalismo clásico. Después de 13 años de gobierno de centroizquierdas hay personas dispuestas a decir, menos Marx y más Misses. Pedir un estado más pequeño y menos corrupto, y más libertad económica. La inflación del Estado durante 13 años de gobierno de los trabajadores, trajo más corrupción, burocracia, inflación, y eso a su vez trajo un decrecimiento económico y menos recaudación.

    La pregunta es si el brasileño puede derrotar al patrimonialismo, a la mentalidad de dueños y esclavos, donde el dueño era el dueño de los esclavos pero también el padre y el salvador. Esa mentalidad heredada del esclavismo lleva a los brasileños a adoptar el clientelismo político y a votar por políticos que reparten el dinero de otros. Y la dependencia que esto produce crea nuevas oligarquías.

    El fracaso del chavismo en Venezuela y el hecho de que miles de venezolanos emigran a Brasil les han abierto los ojos a muchas personas. Esa de hecho es una de las razones por la cual veo de manera positiva que los venezolanos emigren a Panamá también.

    En Brasil existen candidatos dispuestos a proponer una agenda liberal aunque las viejas maquinarias políticas siguen triunfando. Reformar la seguridad social, privatizar empresas estatales, simplificar impuestos y reducir el tamaño de las burocracias son importantes tareas, y cortar la inflación, por supuesto. Retomar el sistema federal y regresarle poderes a los Estados.

    La inseguridad sigue siendo un problema y pese a las políticas de desarme civil de Lula, en Brasil la tasa de homicidios es mayor que en Siria, pese a la guerra en que vive esta última. Sin remozar el sistema de prisiones, las fuerzas de seguridad y la justicia, Brasil tendrá fama de país peligroso donde no vale la pena invertir.

    El avance de las ideas liberales es pequeño pero visible. El problema es que la clase política brasileña sigue siendo la misma. Pero la internet es la que está haciendo el cambio, por lo menos entre los jóvenes de clase media.

    Falta ver cuán lejos llegan.

  • Antigua sabiduría oriental: Para ser un líder recto no hay que controlar demasiado ni ser muy crítico

    Los principios para un buen liderazgo se aplican en todos los niveles de la jerarquía social, ya sea para gobernar un país, manejar un negocio, mantener la casa en orden o tener un matrimonio positivo. Uno de los asuntos clave es la forma en la que los líderes tratan y ven a la gente por la cual son responsables.

    Hay una historia en el “Hagakure”, uno de los textos clásicos japoneses de Bushido, escrito por Yamamoto Tsunetomo en 1716, en la que se describe una discusión sobre detallar los pagos para encontrar un posible mal uso de los fondos. En la historia, un hombre que se opone a la idea dice: “no es tan beneficioso como piensas”.

    El hombre cita un dicho del texto confuciano Kung Tzu Chia Yu, el cual dice “El pez evita la corriente de agua clara; un hombre muy sensato no amasa seguidores”.

    Luego se explayó y dijo: “Los peces pueden sobrevivir y prosperar escondiéndose bajo las algas y en las sombras de cosas en el agua. No prestar atención a las pequeñas faltas le permite a la clase baja vivir en paz. Esto también se trata de asuntos de conducta”.

    Las ideas de no controlar en exceso, no armar programas arrasadores que castigan tanto al culpable como al inocente, y tampoco ser demasiado crítico cuando se trata de faltas menores, todos estos son elementos clave para un buen liderazgo.

    Un buen líder presta atención a las dificultades y necesidades de los que están por debajo de él, y también entiende que nadie es perfecto. Él es estricto consigo mismo, pero indulgente con los demás.

    Muchos de los sistemas totalitarios de gobierno invierten este principio, entre ellos el fascismo, el comunismo y el socialismo. Ellos predican, por el contrario, que la gente debe adaptarse absolutamente al líder: un líder debe ser estricto con sus subordinados pero indulgente consigo mismo.

    Bajo el comunismo, en particular el de Vladimir Lenin, se predicaba la idea de “partidismo”, donde no se toleraban medias tintas sobre ningún asunto. Bajo el concepto de Karl Marx del “materialismo dialéctico”, el punto medio se eliminaba de cualquier asunto social.

    El comunismo predica que cualquier desviación menor de sus objetivos o ideales debería ser tratado con la respuesta más dura posible.

    Del mismo modo, muchos de los movimientos de hoy, que tienen sus raíces en el comunismo, demandan absoluta tolerancia a cualquier forma de decadencia moral, pero piden cero tolerancia a cualquier opinión que se oponga a estas.

    Han eliminado el valor de la tolerancia, irónicamente bajo la bandera de la tolerancia. Y al hacerlo así, han también destruido uno de los cimientos de la armonía social.

    Con el comunismo, esta destrucción de la armonía social es intencional. El comunismo cree que la lucha social ayudará a la sociedad a evolucionar, y por eso intenta crear antagonismos entre la gente de todos los niveles sociales. Y al usar su “propaganda de agitación”, intencionalmente agita el odio y la furia en sus seguidores para ser usados como armas de los líderes del partido.

    El principio de no ser demasiado duro o ser tolerante con las pequeñas faltas se alinea también con la armonía en nuestras relaciones sociales, amistades y lazos familiares.

    En un hogar, si un padre es demasiado duro o quisquilloso, sus hijos no lo querrán; tal como lo harían con un padre que no pone ningún límite o estándar.

    En un matrimonio, si un hombre no le da espacio a su esposa y la sigue en cada movimiento, ella lo resentirá; tal como lo haría si él se fuera al otro extremo y la ignorara por completo.

    Actuando así, la desconfianza puede generar razones para desconfiar; y ser demasiado crítico puede causar que una persona cimente sus fallas. Según los principios del Taiji (yin-yang), donde hay un vacío, se llenará; y donde se empuje, habrá un tirón.

    En la antigua China, típicamente el gobierno no se extendía más allá del nivel de condado, con el conde. Por debajo de eso, se les daba a las familias y a las organizaciones fraternales la libertad de manejar sus propios asuntos, y el gobierno solo asistía a la sociedad para que sea autosuficiente.

    Según las “Seis enseñanzas secretas de T’ai Kunkg”, un antiguo libro chino sobre gobierno y asuntos militares, un líder “que se distingue en la administración de un Estado, gobierna al pueblo como los padres gobiernan a sus hijos queridos, o como un hermano mayor actúa hacia su querido hermano menor”.

    En él dice que un líder sabio se enfoca en que el pueblo esté tranquilo, mientras que un líder digno se enfoca en ayudar a la gente a lograr vidas buenas y rectas. Una persona necia, en cambio, no puede ser recta, y entonces se enfoca en luchar contra otros. En el mismo sentido, dice que “cuando el gobernante hace labores, los castigos son numerosos. Cuando los castigos son numerosos, el pueblo está en problemas… Nadie, de cualquier posición, podrá tener una vida estable, y las generaciones no tendrán paz por muchos años”.

    Para llevar tranquilidad a la vida de la gente, el libro dice que “el Cielo tiene sus formas constantes”, y de forma similar, que “la gente tiene sus vidas normales”. Al ayudar a la gente a ser autosuficiente, en concordancia con la forma natural de la vida normal de una persona, mucho es posible. “Si compartes la vida con Todo bajo el Cielo, luego Todo bajo el Cielo estará tranquilo”.

    Por Joshua Philipp

  • La nueva Venecia y las contrataciones públicas.

    Unos dicen que es el cambio climático, otros dicen que es la cochinada de la gente que llena las alcantarillas de basura, pero todos sabemos que son las leyes de contratación públicas lo que han convertido al Cangrejo, la Calle Uruguay y la Avenida México en la Nueva Venecia latina.

    Una de las promesas de campaña del actual Alcalde de Panamá era que iba a ensanchar las aceras. Panamá en los años 40s y 50s poco a poco las fue perdiendo al irse ensanchando las calles para los vehículos. Y en muchos barrios nuevos, nunca hubo buenas aceras. Así que el Alcalde, cansado de las quejas de los turistas que ven a Panamá como un lugar donde no se puede caminar y celoso de la estética de ciudades como Bogotá y Medellín, decidió incluir en su plan de gobierno un ambicioso plan de construcción de aceras. Esto no tiene nada de malo, pero el plan ambicioso chocó con la realidad.

    Y la realidad tiene varios problemas.

    1. La Ciudad de Panamá tiene muchas cosas que están bajo la responsabilidad del gobierno central, como el IDAAN y el MOP, lo que pone muchas decisiones sobre el uso de los espacios públicos fuera de la jurisdicción del alcalde. Lo que hace que coordinar las obras municipales sea difícil, aun cuando se tenga un presidente del mismo partido político.
    2. La ley de contratación pública hace que las contrataciones sean complejas y hay una falta de abogados calificados para manejar los trámites de las mismas.
    3. La alcaldía no tiene un presupuesto autónomo propio para enfrentar obras complejas y extensas, depende del presupuesto nacional.
    4. Los pagos dependen de la Contraloría, lo cual dificulta hacer los mismos a tiempo.

    El resultado de todo esto es que las obras se están haciendo por chorros, les pagan a los contratistas, estos hacen la obra mientras dura el dinero y luego se sientan a esperar el próximo pago. El resultado es que una obra que se prometió que iba a durar de siete a ocho meses, ahora va para más de dos años sin fin cercano a la vista ya que incluso deben mover las alcantarillas, algo aún más complicado, porque además de los pagos de Contraloría a los contratistas, se requiere de la colaboración del IDAAN.

    Luego está el tema de Odebretch. La compañía brasileña era la preferida de los políticos por dos razones, la primera eran sus famosos pagos por debajo de la mesa, los cuales han sido ampliamente expuestos en los medios, pero nunca investigados en Panamá a cabalidad. La segunda razón es que Odebretch sabía hacer algo que muchos políticos desean. ENTREGAR LAS OBRAS A TIEMPO. Y esto significa que Odebretch asumía muchas veces con recursos propios la construcción de la obra y luego se sentaba a esperar los pagos adeudados por el Estado.

    Ahora Odebrech está casi en etapa de disolución y no tiene la capacidad financiera de sentarse a esperar los pagos parciales así que Odebretch y los contratistas más pequeños contratados para construir las aceras trabajan intermitentemente y las obras se han prolongado en el tiempo. Estos nos hace preguntarnos si todo el costo político del gobierno por vetar los proyectos de ley que impiden que compañías condenadas por corrupción en otros países como Odebretch y bloquear las investigaciones a Odebretch tuvo algún resultado positivo, porque está claro que sin la capacidad financiera de antaño, la única justificación seria para contratar con Odebretch, que era su capacidad de entregar a tiempo las obras, asumiendo temporalmente los costos, ya no existe. Ahora el gobierno tiene que pagar el costo político negativo de haber contratado a Odebretch y justificar esta contratación pero sin obras entregadas a tiempo.

    Finalmente está el tema del que el gobierno panameñista tanto en la Presidencia de la República como en la Alcaldía parece ignorar: el tema de la reforma del Estado. Guillermo Endara, Ernesto Pérez Balladares y Martín Torrijos emprendieron importantes reformas al Estado Panameño. Pero los gobiernos panameñistas posteriores a Endara, como el de Mireya Moscoso y el de Juan Carlos Varela más bien se concentraron en resolver el día a día de la administración pública, sin tener iniciativas importantes que no se relacionaran con recaudar fondos para hacer gastos.

    Y salvo para temas puntuales evitaron tomar medidas para modernizar la administración pública. Ricardo Martinelli tampoco, pero a diferencia de los anteriores, sí tenía un programa ambicioso de obras y proyectos, y que al enfrentarse con las limitaciones legales y estructurales del sistema de contrataciones públicas de Panamá, simplemente optó por ignorar la legalidad en lugar de modificarla para ponerla al día. Martinelli en su populismo de derecha simplemente se aseguraba de que las cosas se hicieran, sin importar los procedimientos y la legalidad. Enfrentado con un problema como el Vía Argentina, a la administración del Cambio Democrático no le hubiera importado violar las leyes de contratación pública o pagar los sobrecostos que hubiera que pagar.

    Los panameñistas de hoy, más respetuosos del Estado de Derecho, pero menos creativos que los gobiernos de los noventas para innovar en la administración pública, prefieren trabajar con las ataduras existentes. Resultados se ven en el estancamiento de las obras y de las calles aledañas inundadas. Agravado a esto parece no existir entre las distintas instancias del gobierno un buen nivel de coordinación entre las distintas entidades del Estado.

    Ya es muy tarde para corregir lo hecho, esperamos que las obras se demoren y no estén listas para las elecciones el año entrante. Pero las lecciones quedan allí.

    1. Los problemas internacionales de una compañía, tienen consecuencias locales. Debieron aceptar que Odebretch era una compañía manchada y hacer nuevas licitaciones prohibiendo que compañías condenadas por casos de corrupción internacional liciten. Prefirieron seguir con Odebretch supuestamente por la eficiencia y certeza en los tiempos de cumplimiento. Se olvidaron que la situación internacional de la compañía había cambiado, y que por lo tanto, la capacidad ya no era la misma de antes.
    2. Pretender llegar al poder a recaudar para gastar sin tener una política económica que no sea ver como se cumplen estos objetivos mientras se responde a las presiones de los organismos internacionales es una irresponsabilidad. Se debe llegar al poder teniendo ideas claras en materia de administración y economía.
    3. No basta tener buenas ideas y buenas intenciones, se tiene que tener una buena idea de cómo se van a llevar estas buenas ideas e intenciones a la práctica, sin hacerles el camino al infierno a los demás.

    Mientras tanto el resultado para los demás está allí, negocios quebrando porque podían aguantar obras que demoraran de 7 a 8 meses, no años; automóviles y negocios dañados cuando el agua los inundó, canales, lagos y ríos artificiales que han convertido el Cangrejo y otros barrios de la ciudad en una nueva Venecia. Esto es lo que pasa cuando las buenas intenciones no van acompañadas de una legislación acorde y una buena ejecución.

    Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de GCCViews.

     

  • Creer en la lucha social ha envenenado el discurso, destruyendo la armonía

    Se ha abierto una grieta en la sociedad, y es cada vez mas raro que la gente con puntos de vista diferentes pueda mantener una discusión civilizada. Hace no mucho tiempo atrás, las opiniones políticas de los amigos no importaban tanto, y tener opiniones diferentes no ponía inmediatamente fin a la discusión.

    Los conflictos que han surgido son en parte causados por la pérdida del discurso tradicional, y esto se debió mayormente a dos conceptos comunistas: el siempre cambiante sistema político-moral de la “corrección política” de Mao Zedong y la teoría marxista de la Escuela de Frankfurt de la “tolerancia represora”, en la cual las opiniones que divergen de la narrativa política aprobada deben ser tratadas con intolerancia y supresión violenta.

    Mucho de esto se relaciona con el envenenamiento de la dialéctica tradicional: los métodos de discusión y debate que alguna vez nos permitieron encontrar la verdad y los puntos en común en opiniones contrarias. Entre los métodos más conocidos en Occidente está el método socrático, en el cual la gente de opiniones diferentes se preguntan y responden preguntas, y a través de la discusión son capaces de ensanchar su entendimiento y hallar la verdad.

    Fue este sistema de dialéctica tradicional lo que nos permitía conversar con los que piensan diferente, interactuar incluso con los que no estamos de acuerdo, y mantener un cierto grado de armonía entre personas de diferentes creencias.

    Pero en las formas de debate de hoy día, las conversaciones caen pronto en ataques personales. El tema de discusión se vuelve solo una herramienta política para acusar a la gente de violar algún asunto social políticamente correcto.

    En la raíz de este problema, tanto en la corrección política como en la “tolerancia represora”, está la dialéctica comunista conocida como materialismo dialéctico.

    La dialéctica tradicional le permitía a los lados contrarios buscar la armonía, pero el materialismo dialéctico hace lo contrario. El materialismo dialéctico del comunismo está específicamente diseñado para crear la “lucha”, usando la teoría dialéctica hegeliana en la que el “conflicto conduce hacia adelante”.

    El materialismo dialéctico se trata específicamente de alejar a la gente. El propósito es lo contrario a la dialéctica tradicional. Su objetivo es llevar al conflicto a los dos lados y hacer que la gente quede enfrentada.

    Extremistas de Antifa atacan un simpatizante de Trump en el Parque Martin Luther King Jr. en Berkeley, California, el 27 de agosto de 2017. (Elijah Nouvelage/Getty Images)

    El comunismo, basado en la lucha y el materialismo ateo, usa estos métodos para fomentar la lucha en todos los niveles de jerarquía social y en todos los sectores de la sociedad donde interactúan los diferentes grupos. El comunismo quiere que luches contra algo: cree que los hombres deben luchar contra el gobierno, las mujeres contra los hombres, los niños contras sus familias y maestros, y que la gente debe luchar toda contra el Cielo.

    La desarmonía social en el comunismo es intencional. Para Karl Marx y Friederich Engels, quienes crearon el materialismo dialéctico, la idea de que el “conflicto hace avanzar” jugó un rol en sus teorías de la “evolución” social. Crear más discordia y desarmonía en la sociedad, agudizando los antagonismos entre cuanto grupo pudieron, ayudó al “progreso” del fin más profundo del comunismo, que es destruir la moral, la cultura y la creencia.

    Podemos ver los efectos de este concepto en todos los movimientos sociales basados en teorías comunistas de lucha que usan esta dialéctica deformada, o en sus interpretaciones actuales, entre ellas la “corrección política” y la “tolerancia represora”. En el feminismo marxista, las mujeres luchan contra el hombre y las familias; en los movimientos sociales como Black Lives Matter, u Occupy, vemos grupos de personas que creen que la única solución a sus problemas es la interminable lucha contra otras razas o clases; y la lista sigue.

    Ya que la “tolerancia represora” les enseña a estos grupos que es aceptable usar “cualquier medio” cuando atacan a otros, vemos que el sexismo se usa para luchar contra el “sexismo”; vemos al racismo ser usado para luchar contra el “racismo” y vemos el odio ser usado para luchar contra el “odio”.

    Por supuesto, esto no quiere decir que no existen cosas malas en la sociedad. Pero aparte de la habilidad para discutir e interactuar, otra diferencia clave entre las creencias del comunismo y las de la sociedad tradicional es en cómo deberíamos tratar con nuestros problemas.

    La dialéctica tradicional nos enseña a discutir pacíficamente cuando tenemos diferencias de opinión, la moral tradicional enseña a mirarse uno mismo en los conflictos. Incluso cuando nos menosprecian, la moral tradicional nos enseña que podemos mostrarles a los demás lo opuesto, manteniendo un carácter recto cuando enfrentamos dificultades.

    Las religiones tenían principios como la creencia cristiana de que deberías “ofrecer la otra mejilla” cuando uno recibe un golpe, o las enseñanzas del budismo o taoísmo de que las dificultades son causadas por el karma de hechos pasados. Las creencias tradicionales han también enseñado principios sociales de etiqueta como el dominio propio y los buenos modales, incluso cuando uno se encuentra con cosas desagradables.

    Hay una fábula de la China antigua que ilustra estos principios. Se trata de un burro que se cae en un pozo. Es muy simbólico sobre cómo muchas sociedades tradicionales tratan las adversidades.

    En la historia, un burro se cae a un pozo y el granjero no estaba seguro de qué hacer. El burro estaba llorando y haciendo ruidos terribles, y el granjero, dándose cuenta de que no podía sacar al burro y de que el pozo tampoco podría usarse más, tomó la drástica decisión de llenar el pozo con tierra y enterrar al burro.

    El granjero comenzó a arrojar paladas de tierra dentro del pozo. Los llantos del burro se vuelven más intensos. Pero luego de un corto tiempo, los llantos se detienen. El granjero miró dentro del pozo y vio al burro parado sobre la tierra.

    Viendo esto, el granjero tomó otra pala llena de tierra y la arrojó al pozo. El burro se sacudió la tierra y luego se paró sobre el montón de tierra que iba creciendo. El granjero repitió la acción y el burro repetidamente se sacudía la tierra y subía un poco más, hasta que al final llegó hasta la cima y pudo salir del pozo.

    Esta historia simboliza la creencia tradicional de que las adversidades nos ayudan a mejorar. Ellas nos pueden enterrar o podemos usarlas para elevarnos.

    Es esta la forma en la que la cultura y religión tradicional difiere del comunismo. La religión nos pide mirar dentro de uno mismo y escalar hacia principios más nobles. La tradición nos pide restringirnos y conversar. El comunismo te pide ver hacia fuera de ti mismo y luchar incesantemente.

    Por Joshua Philipp – La Gran Época