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  • El Mal de la Infraestructura es el Mal del Inframundo Político

    El término “infraestructura” nos llega del francés de por allá por 1875, que se refería a las estructuras que “infra”, es decir, lo que está por debajo; que en su momento particularmente referido a la ingeniería ferroviaria, al subgrado o base debajo de los polines y rieles. Hoy día el término “infraestructura” tiene varias acepciones, pero en este escrito es el conjunto de elementos, dotaciones o servicios para el buen funcionamiento de un país, ciudad u organización. En ello, mi escrito apunta a la causa de los graves problemas de los proyectos de infraestructuras gubernamentales que suelen fallar por una combinación de complejos factores y paso a apuntar algunos.

    Aunque el mal de las infraestructuras gubernamentales es variado y extenso, para mí el principal comienza o se da cuando los gobiernos del estado se toman para sí actividades de infraestructura que no debería, ya que no son propias de gobierno o la gobernanza; y una de ellas es la educación; tema sobre el cual escribí un libro intitulado “Educación ¿Estatal o Particular? ¿Cree el lector que “¿educar” es “gobernar?”; y disculpen que ponga tantas comillas, pero la respuesta de la pregunta va ligada al verdadero sentido de las palabras.

    Entre las causas más comunes, basadas en estudios y análisis globales:

    • Sobrecostos y subestimación presupuestaria — Los costos reales suelen superar en un 20-50% (o más) los estimados iniciales debido a riesgos no previstos, inflación o cambios en el alcance.
    • Retrasos en ejecución — Causados por problemas en expropiaciones, permisos ambientales, burocracia excesiva o lentitud administrativa.
    • Mala planificación y objetivos poco claros — Alcance mal definido, falta de estudios de viabilidad realistas o alineación insuficiente con necesidades reales.
    • Corrupción y opacidad — En licitaciones, adjudicaciones o ejecución, lo que genera elefantes blancos o proyectos abandonados.
    • Falta de recursos o restricciones irrazonables — Insuficiencia de financiamiento, personal calificado o tiempo adecuado.
    • Gestión deficiente de riesgos — No anticipar impactos ambientales, sociales, políticos o técnicos.
    • Falta de liderazgo y comunicación — Entre “stakeholders” (interesados), contratistas y gobiernos, lo que provoca descoordinación.

    Y lo grave es que cuando todo lo anterior es producto de los gobiernos metidos en dónde no deben meterse; es decir, en actividades que no son gobernar, entonces el problema lo sufren todos los ciudadanos. Pero si la mayoría de las actividades de infraestructura provienen del sector privado, fracasarán algunas empresas, pero quien paga el pato no es toda la nación.

    En el caso anterior está el caso del desarrollo de los ferrocarriles en los EE.UU., o el Ferrocarril de Panamá, que fueron tremendos éxitos en costos y operación. Pero la terminal aérea de Tocumen en la década de los 70 que originalmente fue cotizada en 21 millones terminó costando más de 80. Y ni hablar del Metro de Panamá que costó entre $120-137 millones el kilómetro en comparación al metro de Bogotá que estuvo entre $5 y 10 millones el kilómetro. Y lo que más me disgusta es que cuando señalo estas cifras, me contestan sandeces tales como: “Bueno, Bennett, es que las calles de Panamá son muy angostas…” ¡Por favor! Al precio de Metro podríamos haber cambiado todas las calles.

    Lo cierto es que las infraestructuras gubernamentales se aíslan de retroalimentación, disciplina y rendición de cuentas. Los gobiernos y sus politicastros no ven al mundo con gafas de cálculos económicos que es típico de obras carentes que no nacen de intercambios voluntarios sino de torcidas ambiciones. Son como el NODUCA que como todos somos dueños, nadie lo cuida. Como decía Heraclio: “La mayoría de personas viven dormidas aún cuando despiertan”.

  • Ni el MEDUCA ni la U de Panamá pueden enseñar a ser empresario

    No se requiere una licenciatura para ser para ser exitoso en los negocios. Y, absurdo creer que los funcionarios públicos del MEDCA sabrán cómo desarrollar el espíritu empresarial en sus estudiantes. Lo que sí lograrán infundir en ellos es el desorden que hoy día han estado promoviendo en los cierres de calles. Debemos ver y entender que no puedes entrenar a una persona a ser empresario; y menos en el país del “no a la privatización”, en el cual el gobierno lo tenemos metido hasta en nuestros retretes. En fin, el emprendimiento es una actividad social de distribución del trabajo productivo entre la comunidad; lo cual no se logra cuando dicho intercambio es secuestrado por los gobiernos. La interacción social se da primariamente en la familia, el barrio y tal; pero la función gubernamental primaria es la de dar la seguridad necesaria para que pueda prosperar la actividad social; lo cual se pierde cuando los gobiernos dejan su rol de árbitros para volverse perversos actores en el mercado.

    La realidad a menudo deambula por curiosos laberintos. Imagínense que personajes como Steve Jobs, Bill Gates, Elon Musk, Richard Branson, Jeff Bezos y empresarios exitosos en Panamá tienen en común y quedarán muy sorprendidos. Nos cuenta Douglas French del Mises Wire, que Branson sufría de dislexia y fue malísimo en la escuela, tal como lo fui yo, que como Branson, no me gradué de la Universidad; aunque no se me ocurre compararme con él. Steve Jobs desertó la universidad, lo mismo que Bill Gates. Y el caso de Bezos que se graduó de ingeniero eléctrico. U Oprah Winfrey quien ganó tres Emmy antes de graduarse.

    En mi caso, tuve la oportunidad de involucrarme en una gran cantidad de actividades no sólo empresariales y gubernamentales, aviación, educación, actividades marinas, en el arte de la pintura, la poesía, la composición de canciones, cocina, la escritura, y muchas otras más. Suelo contar que luego de pintar no tan mal con carboncillo, un día me encontré con un libro de como pintar a carboncillo y lo leí todo, pero… curiosamente, ya en la práctica y por cuenta propia había aprendido prácticamente todo lo que el libro enseñaba; lo cual me trae a mente el caso del empresario Booker T. Washington, un negro nacido esclavo que, entre muchas otras, aprendió a leer y escribir solito.

    Lo otro que me ha quedado luego de tantos caminos trillados es que mis actividades no siguen caminos trillados por otros sino que aprendí por mi cuenta, a mi ritmo y entusiasmo. Es como lo que me ocurrió al ir a registrar mis canciones y una funcionaria me preguntó cuál era el género de mis canciones; le dije: “Ni idea”, déjeme consultar con mi hijo, que es compositor graduado de la U de Carolina del Norte. Cuando le pregunté, estaba con otro profesor de música y se pusieron a discutir el genero de mi música, y hasta el día de hoy no concuerdan. Le dije a la funcionaria… “típico” y ¿vaya usted a ver que es típico. Típico mío, será.

    En fin, el buen empresario actúa frente a frente a lo desconocido; tal como mi padre, Irving Bennett, que montó en Novey la primera ferretería en Panamá y probablemente en toda Latinoamérica que sacó toda la mercancía de los depósitos y la expuso a la clientela. Lo curioso es que cuando lo propuso a los socios, estos, junto a muchos amigos le advertían: “Irving, no puedes hacer eso, te van a robar todo.” No fue así y el primer año Novey cuadruplicó sus ventas. ¿Crees que en el MEDUCA enseñan eso? 

  • El Politicastrismo

    Se le llama “politicastro” a quien ejerce la actividad gubernamental de manera ineficiente, deshonesta o pérfida y cuando los gobiernos se desbocan en tamaño y en lo que hacen, la tendencia del politicastrismo igualmente se desboca y crece. Las circunstancias que conducen al desbocamiento gubernamental y político son variadas, y entre las básicas, está el deseo de sacar provecho personal indebido; realidad que va en aumento en la medida en que la acción gubernamental se extralimita de sus funciones primordiales y fundamentales y es interesante conocer cuándo y cómo se desbocaron nuestros gobiernos.

    El desgobierno comenzó con la Conquista y el manejo de la finca del Rey a través de administradores ladrones y asesinos como Pedrarias, que abrieron las trochas del policastrismo en Panamá, Castilla de Oro o como quieran llamarle. Ya en 1850 con el tropel de la Fiebre del Oro y la construcción del Ferrocarril por los gringos de Aspinwall a la ciudad de Panamá, se pusieron en juego otros factores que marcaron el giro de nuestro desarrollo. Luego los gringos: independizaron el país; sanearon el área; construyeron el Canal; pavimentaron las calles de la ciudad y la dotaron de agua potable y condujeron las servidas al mar, la electricidad y tal. Todo ello acostumbró a la población a pensar que todas esas actividades eran propias del gobierno, lo cual es una monumental falacia, como pensar que también podemos delegar a la clase política la limpieza de nuestros traseros cuando vamos al retrete.

    Al irse los gringos en vez de privatizar las actividades señaladas, se las quedó la clase política; que no desperdiciaron la gran oportunidad de estar metidos en el concolón del chen-chen. Y es que, igual que los zorros aman los gallineros, el politicastrismo ama la conducción de: la educación, el transporte, el agua, la energía eléctrica, la seguridad social, etc., y por ello todas estas andan manga por hombro. La razón es simple; no hay peores empresarios que los politicastros. Ninguna de las actividades mencionadas son gobierno sino el mercado dónde está el chen-chen y donde no deben estar los zorros. Igual que los árbitros de un partido de futbol no deben andar pateando los balones.

    En el ayer de limitada capacidad informativa era relativamente fácil la opacidad en el manejo de la cosa pública, lo cual hoy día está cambiando de manera acelerada y creando crisis para los politicastros, a quienes no les es fácil esconder sus fechorías. Y, por otro lado hoy, que los secretos ya desaparecen, los ciudadanos no pueden seguir ignorando las realidades que les quedan en las narices.

    Antes no se escuchaban críticas al MEDUCA; pero hoy día lo dicen hasta las propias autoridades de dicha institución. Lo que pocos señalan es que educar y gobernar no conjugan. Que la burrocracia es prima de la ineficiencia y pretender que el gobierno pueda administrar una empresa del tamaño y complejidad de MEDUCA es tontería o muchas ganas de sacar ventajas mal habidas; es mantener ignorante al pueblo para estafarles.

    De tanto en tanto hay quienes me invitan a platicar y, entre las cosas que les pregunto es: “¿Para qué son los cupos de taxi?”, y se quedan mudos y sonrientes, pues jamás se los han preguntado. Son los permisos que daba Pedrarias Dávila a quienes querían montar cualquier negocio en la finca del rey; lo cual requería licencia, la cual tenía precio. Hoy el “cupo” es lo que cabe, según la Cosa Nostra de la ATTT. Pero… qué curioso que los Uber y tal, sean mejores y más más económicos. ¡Claro!, entre otra porque no pagan la coima… digo, el cupo.

  • Menos Mal que Tenemos Economía Informal

    En Panamá, tanto los gobiernos del estado como los medios de información y los grupos que idealizan el confisca parte y reparte para quedarse con la mejor parte, ignoran o peor, burlan la libertad capitalista con el propósito de favorecer el intervencionismo central politiquero que es el fétido manantial de su corrupción. Es común ver los artículos mediáticos que culpan a lo que ellos llaman “la economía informal” de los problemas de pobreza, tal como la falta de seguridad social, transporte, alimento y más. Y ¡por supuesto! que ese cuento es fácil de tragar ya que se cuela por las sendas del peor de los pecados que es la envidia y el deseo desordenado de resolver las carencias personales aunque sea pisoteando las de otros.

    Según Iniciativa en Panamá Sin Pobreza, la economía informal casi alcanza el 50%, aunque hay quienes, como yo, aseveran que es mucho mayor; entre otras, dado que dentro de la supuesta formalidad hay un buen grado de informalidad, de tantas empresas, particularmente pequeñas, que buscan desesperadamente como sobrevivir los embates de la burrocracia gubernamental. Y lo tristísimo de ello es que casi nadie apunta o destaca que tanto la formalidad como la informalidad son calificaciones subjetivas y hasta hipócritas; tal como cuando se dice que la informalidad es mala y la formalidad buena.

    ¿Qué hay de malo en ganarte la vida por la vía que llaman economía informal, cuando ir por lo formal es imposible? En todo caso, ¡menos mal! que existe la vía informal. Y es que como bien apunta el joven boliviano Sergio López -ecónomo graduado en la Universidad de Arkansas, quien estudia la historia de Bolivia y más, “las estadísticas denotan la naturaleza arraigada en las políticas estatales y su impacto socioeconómico perjudicial.”

    Sergio López también señala algo más tétrico que yo veo también tenemos en Panamá: “Bolivia tiene una sicosis estatista destructiva que parece imposible de ser revertida y que les lanza de manera eterna en un abismal ciclo de una crisis tras otra.” En Panamá yo la he venido ventilando en mis apuntes como columnista de diversos medios como el fenómeno del “no a la privatización”; ya que si no quieres empresa privada… ¿¡Qué rayos quieres!? Obvio, pues la única alternativa es la del estatismo o marxismo. O peor, al “maleanterismo político”.

    Recién escuché al presidente Mulino quejarse de que resulta casi imposible para un informal inscribirse en el programa de IVM individual; lo cual es absurdo y confirma lo que vengo señalando. En Panamá es común decir que “los empresarios también andan con la corrupción”. ¡Por supuesto!, ya que todos estamos inmersos en la burrocracia y quien no paga la coima lo llevan a la quiebra.

    Lo otro que me saca de quicio es escuchar: “Ojalá Mulino resuelva todo…” ¡No!, mis estimados hermanos; Por más bien que apunte Mulino, él no es mago. Si los panameños rechazamos las verdaderas soluciones, no hay salida. Y, por otro lado, pocos saben o se atreven a proponer verdaderas soluciones a los problemas; ya sean de la CSS, de la educación, etc. ya que todas resultan impopulares. Es como ocurre con la Mina de Cobre que la quieren cerrar en vez de arreglar; con lo cual vamos a causar mayor daño económico y ambiental que lo que produjeron los corruptos políticos que nos metieron en el jaleo.

    Salir de los enredos en que nos hemos metido no será nada fácil y habrá que tomar medidas muy duras de tragar. Las soluciones existen pero no será posible si preferimos seguir con el “bien cuidao” politiquero. Algo de esto habló Rubén Castillo con un mensaje dirigido a “quienes amenazan con salir a las calles… a imponer criterios”, pero no soluciones.

  • Desafíos Persistentes: Análisis del Índice de Percepción de la Corrupción 2023 en las Américas

    Enfrentando serios desafíos en la lucha contra la corrupción, las Américas han revelado resultados preocupantes en el Índice de Percepción de la Corrupción 2023 (IPC). Dos tercios de los países de la región obtuvieron una puntuación inferior a 50 sobre 100, subrayando la necesidad urgente de abordar la persistente corrupción que afecta al continente.

    Estado de la Región: Dos Pasos Adelante, Uno Atrás

    En la última década, solo Guyana y República Dominicana han mejorado sus puntuaciones en el IPC, destacando la falta general de progreso en la región. Canadá y Uruguay lideran la tabla regional, mientras que Venezuela, Haití y Nicaragua registran los puntajes más bajos, caracterizados por impunidad y falta de independencia judicial.

    Falta de Independencia Judicial: Un Obstáculo Fundamental

    La carencia de independencia en el Poder Judicial emerge como uno de los principales desafíos en la región. Este fenómeno socava el estado de derecho, promoviendo la impunidad de los poderosos y criminales en detrimento de las personas y el bien común.

    Retos Regionales: América Latina y el Caribe en la Encrucijada

    En América Latina y el Caribe, la falta de transparencia y autonomía en el Poder Judicial facilita la corrupción y la indebida influencia de élites políticas y económicas. En países como Brasil, México y Honduras, la destitución y nombramiento opacos de jueces y fiscales debilita aún más la independencia judicial, perpetuando la injusticia y favoreciendo la impunidad.

    Países en Mejora: República Dominicana al Frente

    Aunque pocos, hay casos de mejoras significativas. República Dominicana ha fortalecido la independencia de su Poder Judicial y Procuraduría General, logrando avances notables en la investigación de casos de gran corrupción. Estados Unidos, a pesar de desafíos éticos, mantiene un sistema judicial funcional.

    Pesos y Contrapesos Débiles: Brasil en Retroceso

    Brasil muestra retrocesos notables, con la participación de figuras clave de la Operación Lava Jato en el gobierno, generando dudas sobre la independencia judicial. La cooptación extrema en países como Nicaragua, Guatemala y El Salvador pone en peligro la democracia y utiliza el Poder Judicial como herramienta política.

    Desafíos a Superar: Guatemala y Chile en el Radar

    Guatemala, tras una caída de 10 puntos desde 2012, enfrenta el desafío de desarticular redes de corrupción que han cooptado al Estado. Chile, a pesar de sus instituciones fuertes, debe abordar la disminución de su puntaje y reforzar medidas contra la corrupción, especialmente en casos de alto impacto.

    Y Panamá? 

    Sigue la caída, ha descendido un punto más desde el 2022.

    corrupción

    Hacia un Futuro Más Justo: Fortalecimiento del Poder Judicial

    Para enfrentar la corrupción, la región necesita urgentemente un Poder Judicial más sólido e independiente. Transparencia en los nombramientos, mayor cooperación internacional y garantías para jueces y fiscales honestos son fundamentales. El fortalecimiento del Poder Judicial será clave para sociedades justas, orientadas hacia una sociedad abierta y libres de corrupción e impunidad en las Américas.

  • Estado profundo

    El término «estado-profundo» es difícil de entender sin tener una comprensión clara del concepto de «estado» en primer lugar. La definición de «estado» es problemática debido a la falta de definiciones precisas en los diccionarios. Además, muchas obras que abordan el concepto de «estado-profundo» no definen claramente el término «estado». Esto nos lleva a la dificultad de hablar correctamente del «estado» y mucho menos de uno «profundo» sin estudiar previamente el significado y la etimología de la palabra o concepto de «estado».

    Si examinamos la etimología del término «estado», nos encontramos con que proviene del latín «status», del verbo «stare», que significa «estar» o «estar parado». También podemos considerar el estado de las cosas o del ánimo, lo cual podría llevar a utilizar el término «estado» para referirse al «estado de la situación pública», como el estado de la república, es decir, cómo va la situación del pueblo. Sin embargo, la falta de definiciones claras en los diccionarios dificulta aún más la comprensión del término.

    Uno de los conceptos erróneos más comunes al utilizar el término «estado» es considerarlo sinónimo de gobierno. Sin embargo, según Murray N. Rothbard, el estado no es el gobierno, sino una organización en la sociedad que busca mantener el monopolio del uso de la fuerza y la violencia en un territorio. El estado se diferencia del gobierno, que es la base política y civil suprema con autoridad y poder político. Rothbard señala que muchos creen que «todos somos el gobierno» y justifican todo lo que hace el gobierno. Aquí radica la confusión entre «estado» y «gobierno».

    El «estado-profundo» se refiere a un tipo de gobierno compuesto por redes de poder secretas o no autorizadas que operan de forma independiente al liderazgo político estatal. Funcionan en pro de sus propias agendas y fines. También se le conoce como «gobierno sombra» o «estado dentro del estado». La existencia del estado-profundo plantea la preocupación de que el gobierno pierda el control sobre su propio aparato de gobierno y se convierta en un ente que se aprovecha de la población en lugar de servirla.

    En resumen, el estado-profundo se refiere a un gobierno que opera independientemente del liderazgo político estatal y persigue sus propias agendas. Es importante entender la diferencia entre «estado» y «gobierno» para comprender plenamente el concepto de estado-profundo. El estado es una organización en la sociedad que busca mantener el monopolio del uso de la fuerza, mientras que el gobierno es la autoridad política suprema. El estado-profundo plantea desafíos y preocupaciones en relación con el control y la transparencia del gobierno.

    Nota: artículo resumen de un ensayo extenso sobre el tema

  • La naturaleza de la bestia gubernamental

    Nos dice la Wikipedia que el estado profundo (“deep state”) es aquella gobernanza compuesta por redes potencialmente secretas y que, sin la debida autorización, operan independientemente del liderazgo oficial estatal; y que dichas redes persiguen agendas y fines propios, a las cuales también se les apoda de “gobiernos-sombra” (“shadow governments”) o estado dentro del estado. Sin embargo, habiendo yo trabajado 14 años en funciones gubernamentales, en las cuales dirigí, con rango de autoridad, dos veces una institución estatal, formé otra visión de lo que es el estado profundo o, como preferiblemente suelo llamarle el “gobierno profundo”.

    La definición de la Wikipedia tiende a sugerir que se trata de algo así como una red de conspiración; pero yo lo veo de otra forma. Veo al gobierno profundo como el resultado propio y natural del ejercicio del poder centralizado; realidad que es imperativo conocer y controlar para evitar el mal rumbo que llevamos. Que no se trata solamente de corrupción y conspiración sino de la realidad de las flaquezas humanas que se traducen en aprovecharse del puesto de poder. Pero, también entra en juego la inmensa dificultad de lidiar con una inmensa organización gubernamental centralizada pero disgregada en dónde cada órgano se centra en sus objetivos; o, lo que cree que son sus objetivos, sin la debida coordinación con los demás órganos estatales y sin la debida atención a los límites constitucionales.

    Pero, aún más allá y mucho más insidioso, hay otros factores sociales que también inciden en la formación o deformación del ente gubernativo; vale decir, hablo de aquellas culturas de la población que se han acostumbrado a la gobernanza corrupta y corrompedora. Que, es de esta realidad cultural de dónde se forman los partidos políticos, que luego quedarán encargados de gobernar; no con apego a los mejores intereses de la población sino del partido o peor, de las cúpulas del partido.

    Y más insidioso aún es el que no sólo sean las clases populares las que prohíjan la desordenada gobernanza sino que la patología hace metástasis al resto del organismo de la nación. He trabajado o lidiado con diversas organizaciones empresariales y sindicales en las cuales he sido testigo de los males que saco a relucir. Por ejemplo, a un consejo empresarial que se vende a bastardos intereses del poder central. O sindicatos dominados por espurios intereses ideológicos que quedan por encima del bienestar de sus asociados y de la comunidad. En resumen, el problema es mucho mayor e insidioso.

    Tomemos el caso del llamado MEDUCA, con sus 65,000 funcionarios, al cual “le” asignamos educar a nuestros hijos y que, supuestamente, debía regirse con apego a los fundamentos constitucionales de libertad de pensamiento, tránsito, propiedad y tal. ¿Es eso lo que promueve al MEDUCA? ¿Quién realmente manda en el MEDUCA? ¿Cuánto del poder y decisión lo ejercen los sindicatos y los intereses económicos mezquinos? En fin, el poder central le sustrae la savia económica a la población para darles a cambio un producto inservible.

    En conclusión, no estamos hablando de conspiraciones sino de lo que ocurre abiertamente ante nuestras narices, a ciencia y paciencia de todos. Pero, como bien en su momento señalara Bastiat: es la ley puesta al servicio de los inescrupulosos para proteger a los pillos de los probos. Para castigar a quienes osan advertir que el rey va desnudo en la procesión y aún así todos lo aclaman diciendo: “Robó pero dio”. No estamos hablando de una democracia sino de algo mucho más siniestro y peligroso.

  • Cuánto gobierno es demasiado gobierno

    Cuánto gobierno es demasiado gobierno

    La pregunta del título de este escrito no sólo es fundamental sino esencial para el desarrollo y prosperidad de una sociedad nacional; y, el mejor ejemplo se dió con los movimientos de independencia de los EE.UU. de Inglaterra. Cuenta Hans Eicholz, integrante senior del Liberty Fund y autor de Harmonizing Sentiments y otros libros históricos, que cuando la provincia de Massachusetts, en acto de rebeldía, dejó de pagar los impuestos, al parlamento inglés le pareció gracioso, ya que confiaban que les iría muy mal sin gobierno y en anarquía. Sin embargo, los días pasaron a semanas, y luego a meses, y la gracia del parlamento se volvió mueca y frustración, hasta convertirse en shock. La explicación la dió Edmund Burke:

    Estábamos confiados que la experiencia de anarquía y falta de gobierno movería a la provincia a la sumisión, de manera que no se ordenó una acción de fuerza inmediata. Pero… algo nuevo e inesperado apareció. La población no sólo halló la anarquía tolerable sino provechosa; por doce meses sin gobernador, sin concejo distrital, sin jueces, ni magistrados ejecutivos. Los miembros del parlamento inglés estaban perplejos.

    Los gobernantes ingleses estaban convencidos de que el orden y la prosperidad fluían desde arriba hacia la masa inculta y no como es en la realidad, que el orden tiene muchos manantiales en cada miembro de la comunidad. Que cada persona, cada familia y cada comunidad cuentan con avenidas de accionar, que tienen sus propios intereses, fe, y capacidad de hacer lo suyo. Que el orden no se origina solamente desde el gobierno político. En fin, que las mejores sociedades son aquellas cuyos miembros no sólo son capaces de conducir sus propias vidas, sino que anhelan su independencia y rechazan las interferencias indebidas que vienen de arriba.

    Nuestro problema en Panamá es que, a través de nuestra historia, hemos delegado demasiado a los poderosos centrales, a los políticos y a la politiquería. Hablo del Intramuros de la vieja ciudad amurallada de San Felipe, en donde a lo negros les estaba prohibida la buhonería. Hablo de la cultura del “bien cuidao”, que degeneró en el fétido clientelismo politiquero de las botellas y de los gobiernos que están metidos en cada paila que ponemos en la mesa cada día.

    Es el Panamá en donde el gobierno no está para gobernar sino para estar repicando en la procesión; es el MEDUCA que compite con las escuelas privadas; es la pervertida CSS; es ese MERCA PANAMÁ al que le cuelgan un “S.A.”; es el IDDAN en nuestros grifos y retretes; y ¿para qué seguir?, pues si ya no van entendiendo el problema, entonces estamos fritos.

    La verdadera riqueza de una comunidad está en su gente, en la diversidad que aporta cada quien en la búsqueda de su felicidad y no en los caminos torcidos que nos marcan los politicastros de la Asamblea y del resto del pútrido andamiaje gubernamental que hemos parido los panameños. Pero que no sólo lo parimos, sino que día a día lo seguimos amamantando.

    El único camino de recuperación de nuestra independencia no está en la separación de España o de Colombia sino del gobierno desmedido y corrupto. Está en tener una Asamblea con la misma cantidad de diputados que provincias para cortar con los compinches.

    En fin, el camino de rectificación no es simple. Dar marcha atrás luego de tanto malandar no será fácil, pero es vital; pues de lo contrario nos iremos al desastre. Será como el condimento del caldo o el picante del sancocho, sólo lo justo para saber que está allí pero no para quemarnos el hocico.

  • El gasto de planilla gubernamental necesita los aportes de tres canales para pagarse

    Es desconcertante ver que tantos critiquen el gasto gubernamental excedido y desviado, y la crítica no llega ni a primera base. Pero hoy, como ya parece ser todos los días, me encuentro que, de lo desconcertante hemos pasado a lo delirante, tanto en Panamá como allende. En particular me llamó la atención un artículo de James Bovard publicado por el Instituto Mises, en el cual el autor señala que a pesar de que la gran mayoría reconoce que el gasto desmedido es inmensamente perjudicial; ¡de pronto!, para el gobierno de Biden en USA, lo considera como el camino al progreso y la salvación. ¿De veras?

    Creer que derramando papelitos verdes podemos prosperar es clara señal de demencia o, de algo peor. En el caso de Biden, Bovard nos dice que este presidente declaro: “Tenemos que gastar estos dineros para asegurar el crecimiento económico, sin entrar en consideraciones de cuanto esto ayudara a la gente.” ¿Entendiste? Yo no. Allá lo llaman, “estímulo federal”; acá en nuestro patio una funcionaria de alto rango me dijo que era “welfare”, que traduce a bienestar social. Curioso que en tantos casos el bienestar lleva nombre y apellido.

    Uno de los problemas grandotes es lo difícil que es repartir tanto dinero o lo que sea a través de un aparato gubernamental que no es bueno ni para tapar baches en las calles. En Venezuela vimos el caso de buques llenos de comida, la cual se pudrió en los muelles porque Chávez no lograba repartirlo. Pero seguro que sus amiguitos sí lograron llenar alacenas.

    Tanto en USA como en nuestro patio, las autoridades jamás aceptarán que esos “estimulos” se deben al fracaso de los encierros que han destruido la economía y empobrecido a media humanidad; a punto que ya el COVID dejó de ser el problema principal. Ni hablar que en el proceso pisotearon las libertades ciudadanas y convencieron a medio país de que ellos, “las autoridades” eran la salvación; cuando en realidad son la perdición. En Panamá el sector informal, que antes andaba por el 40%, ahora anda por el 65% o más. Lo único bueno es que muchos están comenzando a copiarse de los asiáticos, que hace mucho estaban claritos en cuanto a eso de ser “empresarios”; o, mejor dicho, “emprendedores”. Y, a todo esto, ni entremos a ver lo de la educación; que, si antes andaba mal, ahora, simplemente, ¡no anda!

    Por otro lado, muchos se volvieron adictos a los “estímulos”; aunque nadie alertó acerca de lo que se estaba “estimulando”. Y, a todo ello, olvidado quedaron las advertencias de ilustres antepasados; tal como el economista Warren Nutter quien advirtió: “Mientras más se toma el gobierno, menos sobrevive la democracia.” Jefferson: “La dependencia es buena herramienta para los designios de ambiciones políticas. Plutarco, en los últimos días del Imperio Romano: “En esos tiempos los subsidios habían corrompido al pueblo, y la mayoría aprendió a comerciar con sus votos.” Montesquieu: “No se puede ser magnánimo sin una gran extorsión: para lo cual hace falta subvertir al estado. Hayek: “El concepto de que el estado debe ser guiado por la opinión de la mayoría tiene sentido solamente si esas opiniones fuesen independientes del gobierno.” En fin, todo cuanto anima al pueblo a ver a los políticos como salvadores, hace peligrar la libertad.

    A fin del día, el “regalierno” (gobierno regalón) nos llevará al desastre. La ley no sólo ha sido prostituida, sino que es tan extensa que ni los conocedores la conocen. El gasto gubernamental es cada vez más insostenible. La Prensa de hoy por Roberto González – 5/8/2021 nos informa que se contemplan $6,233 millones para la planilla estatal del 2022. Y ¡es sólo la planilla!, esa que se está pagando con préstamos. El Canal aportó $1800 al gobierno. Quiere decir que para el año 2022 necesitaremos un poco más de 3 «Canales de Panamá» para pagar solamente la planilla. No sé si el loco soy yo o si hay otros “locos” por allí.

  • ¿Cuál es el secreto de las economías más innovadoras del mundo que lideran en Bloomberg?

    La investigación del cáncer, los viajes espaciales, las alternativas a la carne y las tecnologías inteligentes para el hogar se encuentran entre los principales avances de nuestro tiempo. Pero ¿qué países son líderes mundiales en investigación y desarrollo, actividad de patentes, densidad de alta tecnología y todo lo que conlleva el fomento de la innovación?

    Y más importante aún: ¿Qué condiciones cumplen estos países para estar liderando los rankings de innovación?  La principal es dejando a los emprendedores, creativos e innovadores, en libertad para que nos ofrezcan soluciones reales que mejoren nuestra calidad de vida. El gobierno, las autoridades legislativas y judiciales deben reconocer que la innovación  no puede ser guiada por decisiones que limiten o restrinjan la economía o los intercambios voluntarios en un mercado libre, mucho menos para proteger a sectores que al gozar de privilegios ofrecen un mal servicio, a altos costos y sin condiciones de calidad ni seguridad.

    El ranking de Bloomberg publicado la semana pasada muestra los países más innovadores por índice de valor. El proceso de clasificación comenzó con más de 200 economías hace ya muchos años, puntuadas en una escala de 0 a 100 en siete categorías igualmente ponderadas. Las naciones que no reportaron datos para al menos seis categorías fueron eliminadas, recortando la lista total a 111. Bloomberg publica las 60 principales economías del mundo en materia de innovación.

    Para el actual ranking, Corea del Sur ocupó el puesto más alto, después de que Alemania ganó el ranking en 2020. El país del este de Asia había estado al frente de la lista también de 2014 a 2019. Estados Unidos ocupó el puesto 11, perdió tres rangos en dos años y salió del top 10 por primera vez.

    Las clasificaciones de 2021 reflejan un mundo en el que la lucha contra Covid-19 ha puesto en primer plano la innovación, desde los intentos de los gobiernos para contener la pandemia, hasta la infraestructura digital que ha permitido que las economías la superen y la carrera para desarrollar vacunas que puedan o pretendan acabar con tal situación.

    La clasificación incluye factores como los gastos de investigación y desarrollo, el número de solicitudes de patentes nacionales y el número de empresas cotizantes públicas nacionales de alta tecnología. Corea del Sur obtuvo 90,49 de 100 puntos posibles, Holanda y Dinamarca fueron los países que más mejoraron entre los 10 primeros, subiendo cuatro y dos puestos, respectivamente.

    Las dos economías más grandes, Estados Unidos y China representan gran parte de la innovación mundial, y también están enfrascados en una batalla sobre áreas clave de política como los derechos de propiedad intelectual. La brecha entre ellos ha disminuido constantemente durante la vigencia del índice. Este año, ambos vieron caer sus rankings.

    Otros ganadores en el índice de este año incluyen a India, que volvió al top 50 por primera vez desde 2016, y Uruguay, que se clasificó por primera vez en el área latinoamericana. Argentina y Chile estuvieron entre los países que más cayeron. Y Brasil continúa sin cambios.

    Panamá, a pesar de sus muchas ventajas, no figura en esta lista. Muy posiblemente pueda deberse a que se han estado tomando decisiones a partir de normas obsoletas que fueron aprobadas en contextos y realidades distintas. Disposiciones que han sido diseñadas a la medida de grupos de interés y regulaciones que carecen de contenido técnico, por ejemplo en aspectos como los costos de transacción que se han visto disminuidos especialmente en los últimos tiempos gracias a las innovaciones tecnológicas.

    Es decir, no se les ha dado importancia a las libertades económicas necesarias para impulsar el emprendimiento, el crecimiento económico y la prosperidad, que, de esta forma, se están viendo afectadas y restringidas por decisiones intervencionistas que buscan controlar y planificar la economía, incrementando la informalidad y el desempleo, y limitando las opciones que tenemos para satisfacer nuestras necesidades a bajos costos.

    El país debería estar actualizando su regulación, y en el mejor de los casos desregulando, para generar las condiciones que permitan aprovechar las oportunidades que pueden generarse post crisis del Covid 19. Por el contrario, con medidas regulatorias y prohibiciones de corte proteccionista se está limitando la libre iniciativa y cerrando las puertas a las innovaciones disruptivas que tienen el potencial de traer importantes fuentes de ingresos, especialmente para quienes por las regulaciones e impuestos tienen que vivir en la informalidad.

    En el 2015, el multimillonario capitalista de riesgo Jim Breyer, fundador y director ejecutivo de Breyer Capital y socio de Accel Partners, frente a la audiencia del Foro de Davos, sostuvo: El mejor antídoto contra el estancamiento es la innovación, la creación de productos y servicios que mejoran la vida, ya sea aire acondicionado, vacunas o mensajes de texto. Todos los países quieren fomentar una cultura de innovación, pero no es fácil de hacer. “He tenido decenas de reuniones a lo largo de los años con líderes de todo el mundo que me preguntaron cómo pueden construir su propio Silicon Valley”, dice Breyer y se responde: “Nunca funciona”.

    Porque simplemente, la innovación no puede estar nunca al arbitrio y capricho de funcionarios judiciales, legisladores y burócratas tratando de condensar y unificar la inteligencia dispersa en una sociedad, desde su pequeñez aislada de una oficina gris sin reto y responsabilidad alguna para crear valor en la misma o ser penalizado por ello.