Etiqueta: China

  • Las rivalidades que vienen y la inocencia de los políticos.

    China quiere vender sus recursos, y adquirir materias primas. Para eso lanzó las Iniciativas de la Seda y el Camino y el Collar de Perlas. El gobierno del partido comunista chino se basa en un contrato social tácito. El gobierno garantiza al pueblo un aumento de sus niveles de vida, pero el pueblo no va a desafiar el monopolio del partido comunista chino. Por ahora, después de Tianamen, ese contrato social funciona bastante bien. Pero este acuerdo depende de que los chinos cada vez puedan conseguir las materias primas que necesita, y vender sus productos. Para esto dependen de la buena voluntad de los Estados Unidos, algo que no les gusta. Así que eventualmente van a necesitar bases en el extranjero para garantizar sus rutas marítimas, o sea un Collar de Perlas militar. Pero al hacerlo, de paso puede controlar las rutas marítimas de otros. Lo cual lleva a rivalidades de carácter militar.

    Por ejemplo, en 1900, los alemanes, cansados de depender de la buena voluntad de los británicos, decidieron tener colonias y una flota marítima lo cual hizo que los británicos, históricamente amigos de Gran Bretaña, se convirtieran en enemigos durante dos guerras mundiales. Lo mismo pasó cuando Japón, potencia emergente, decidió que no podía depender de la buena voluntad de los occidentales en garantizar sus fuentes de materias primas de Asia, así que crearon una flota, que chocó militarmente primero con los rusos, y que luego, cuando los norteamericanos no garantizaron sus rutas de materias primas, embargadas como represalia por la invasión a China, con los norteamericanos. Todos sabemos cómo terminó eso. El afán de China de poder garantizarse a sí misma las rutas de materias primas y sus recursos puede llevarla a choques militares con la India primero y luego con los Estados Unidos.

    El tema actual es que poco a poco, de la bipolaridad ideológica de la guerra fría, USA o URSS, o de la unipolaridad de los 90s donde los USA quedaron solos como árbitros del mundo, vemos surgir un mundo multipolar, similar a la Europa del siglo XIX, marcada por áreas de influencia definidas por intereses económicos más que ideológicos. Donde la Unión Europea (realmente el eje franco alemán), una Rusia que sigue en retroceso desde el fin de la Unión Soviética, una ascendente China, una emergente India, y posiblemente un Brasil que busca todavía su rol en el mundo, se pelean áreas de influencia, y buscan aliados no por ideología, sino por temas económicos específicos.

    Salvo los Estados Unidos y la EU que comparten la civilización occidental, cada potencia representa una civilización, Rusia, la cristiana ortodoxa, China, la civilización china, India, la India. Y todas apuntan a áreas de influencia local. Se alían pero también se enemistan por esas áreas. Rusia choca con los occidentales por la Ucrania, fuente de recursos mineros y agrícolas que rusos y alemanes han querido por siglos, y el Báltico o sea la salida a rutas comerciales marítimas, como fue en la era de los zares.

    Además quiere evitar que los árabes saudíes construyan un oleoducto a Europa a través de Siria. África es el gran premio en disputa la Unión Europea, representada por Francia, la China y la India. El control de Indico, ruta necesaria para mover materias primas a la India y China, va crear una guerra entre China y la India tarde o temprano. Los USA ven a Latinoamérica, sobre todo al Caribe, como su área de seguridad natural, pero el Brasil de Bolsonaro va a aspirar a ser el policía de Sudamérica posiblemente con el visto bueno norteamericano. Rusia, y China van a chocar en Asia central tarde o temprano por el Asia Central. Pero por ahora son aliados porque la ruta de la seda los beneficia, mientras no tengan bases militares. El mundo islámico por ahora también está en disputa, los europeos y los gringos van en retroceso, pero los rusos y chinos no van a llenar el vacío por ahora

    Los chinos quieren un Collar de Perlas civil y militar para garantizar la salida marítima de sus mercancías y la llegada de sus materias primas. Y esto puede traer problemas, sobre todo por la parte militar, garantizar las rutas marítimas, ya hemos dicho, puede afectar que otro garantice sus propias rutas marítimas. Y empieza una rivalidad naval que puede terminar mal.

    ¿Cómo afecta eso a Panamá? Panamá es parte del Collar de Perlas Chino… China quiere extraer recursos de Colombia y Venezuela, y quiere garantizar una ruta por Panamá.

    Si lo hiciera pacíficamente no habría problemas, pero ya vemos cómo busca mantener en poder al económicamente incompetente Nicolás Maduro, o ya ofreció a Panamá la trampa de la deuda china en forma de un ferrocarril. La cuenca del Caribe es área de seguridad nacional de los Estados Unidos, y éste no duda en mantener su hegemonía en ese sector. Que Panamá se vea involucrado en una rivalidad entre los Estados Unidos y China no es bueno. Sobre todo cuando el Brasil de Bolsonaro aspira ahora a ser el centro de Sudamérica, mientas que Lula practicaba con el Foro Social de Río, una política ideologizada de enfrentamiento al “capitalismo”, Bolsonaro parece saber que el capitalismo es la base del crecimiento económico, y busca convertir a Brasil en una potencia regional, con el visto bueno de los Estados Unidos.

    Esto pareciera que la Cancillería, enfocada en un mundo de biempensantes y “buenos ciudadanos globales”, parece ignorar que los países, en un mundo sin ideologías se siguen moviendo por los intereses nacionales, o en el peor de los casos por los intereses económicos personales de los dirigentes nacionales. Esto último puede ser que lo entienda bien el Presidente actual… aunque no sabemos si sus intereses personales coinciden con los del país.

  • El tribunal de Internet de China usará blockchain para proteger los derechos de autor de escritos en línea.

    En China, un tribunal de Internet ha recurrido a blockchain para proteger los derechos de autor de los escritores en línea. Según informes, China ha establecido tres tribunales de Internet en Hangzhou, Pekín y Guangzhou. Estos tribunales tienen la intención expresa de gestionar los casos relacionados con internet y permitir que los demandantes presenten sus quejas en línea. Por ejemplo, la piratería es un problema importante para ellos y hasta ahora, crear un sólido registro de autoría había sido un desafío. Blockchain es una tecnología ideal para ayudar a estos cronistas a mantener la propiedad sobre su trabajo, y también podría ayudar a reducir el proceso legal involucrado en la aplicación de la ley de propiedad intelectual.

    De acuerdo con un informe publicado en China.org.cn, la tecnología Blockchain será el proceso integral para el trabajo en línea y podrá ser utilizado por los escritores como prueba en los tribunales. Anteriormente, los escritores tenían que basarse en capturas de pantalla y contenido descargado como evidencia, y solía ser difícil obtener reconocimiento legal, ya que no se consideraba una prueba lo suficientemente creíble porque podía falsificarse fácilmente, dijo a la prensa Wang Jiangqiao, un juez de la corte de Internet.

    El sitio web oficial de Hangzhou Internet Court dice que “se comporta como una ‘incubadora’ para la gobernanza espacial de Internet, un ‘campo de prueba’ para las reglas judiciales de Internet, un ‘líder’ para disputas diversificadas de Internet y un ‘primer motor’ para la transformación de pruebas.”

    Hangzhou es el hogar de muchos, si no la mayoría, de escritores en línea en China, y de 107 escritores en línea «famosos» en el distrito Binjiang de la ciudad, que trabajan en una especie de «pueblo de escritores». La noticia podría ser un alivio para los 800 millones de usuarios de Internet del país y otros negocios en línea que han dado lugar al aumento en el número de disputas relacionadas con Internet.

    Wang Jiangqiao, un juez de la Corte de Internet, dijo que ya que «la cadena de bloqueo garantiza que los datos no pueden ser manipulados [con] todas las huellas […] digitales almacenadas en el sistema de cadena de bloqueo judicial […], tiene un efecto legal», señalando específicamente la capacidad de rastrear «autoría, tiempo de creación, contenido y evidencia de infracción».

    La declaración de Jiangqiao está muy en línea con la Corte Suprema de China, ya que a principios de septiembre, aprobó una sentencia que blockchain puede autenticar legalmente la evidencia de pruebas.

    Al parecer, una startup rusa también está trabajando en una red de derechos de autor basada en blockchain en Uzbekistán. El proyecto comenzará digitalizando las patentes y almacenándolas en la cadena antes de pasar también a la protección de la propiedad intelectual.

    El uso de blockchain para contrastar la piratería en los medios en línea no es nuevo, pero en un país como China, que ha sido un duro oponente de esta tecnología, es un gran paso. A diferencia de muchas otras naciones que se acercan a blockchain con cautela , los tribunales chinos han bendecido el uso de blockchain en numerosas funciones legales.

  • Por qué la china Huawei es una amenaza a la seguridad nacional para Estados Unidos

    La detención en Canadá de Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei y directora financiera de la compañía, provocó un nuevo foco de conflicto entre Estados Unidos y China.

    Si bien no se revelaron los cargos en su contra, se conoció que el arresto se efectúo a instancias de Washington, debido a que la Casa Blanca cree que la empresa violó las sanciones a Irán.

    Por su parte, Pekín exigió la liberación inmediata de la ejecutiva y calificó la detención como una «violación a los derechos humanos».

    Huawei, que con el 15% del mercado global es el segundo mayor productor de celulares del mundo, ha sido objeto de prohibiciones en varios países occidentales porque temen que Pekín obligue a la compañía a revelar secretos industriales y otra información confidencial que podría poner en riesgo la seguridad nacional.

    Países como Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia han bloqueado al gigante por razones de seguridad. Mientras que otros como Canadá, Alemania, Japón y Corea del Sur han puesto a la firma bajo evaluación.

    Huawei, por su parte, defiende su independencia, negó las acusaciones e insistió en que es una empresa privada.

    Pero Estados Unidos argumenta que Huawei representa un riesgo para la seguridad nacional por los vínculos de su fundador Ren Zhengfei con la armada china, ya que fue un ex oficial del Ejército Popular de Liberación.

    Además, la Casa Blanca está preocupada por el rápido crecimiento en el mercado de infraestructura de red celular: es el mayor proveedor de equipos de telecomunicaciones del mundo. Las acusaciones de espionaje desde China a Estados Unidos se han alimentado con investigaciones de Bloomberg, rumores de un hackeo al teléfono del presidente Trump y respuestas ácidas desde altas esferas del gobierno chino.

    Así como China ocupa un lugar cada vez más preponderante en el escenario mundial, lo mismo le ocurre al gigante tecnológico. Con 178 mil empleados a nivel mundial, y 16 laboratorios de investigación repartidos en el planeta, está detrás de Samsung como una de las marcas que más smartphones vende. Además, es una de las empresas que más ha innovado en la expansión de la nueva red 5G, y ofrece tecnología de redes a más de 100 países en el globo. Por esta posición privilegiada en la industria, lograda en 30 años de existencia, esta multinacional con base en Shenzhen ha estrechado su relación con el gobierno chino, y servido de catapulta a otras marcas chinas que han logrado extender su mercado.

    Teóricamente, tener el control de la tecnología que está en el centro de las más importantes redes de comunicación le permitiría espiar o de interferir comunicaciones en cualquier eventual conflicto, especialmente en un contexto en que cada vez más productos funcionan a través de Internet.

    A Estados Unidos le preocupa especialmente una norma aprobada en 2017 por la Agencia Nacional China de Inteligencia que establece que las empresas deben «apoyar, cooperar y colaborar con el trabajo de inteligencia nacional».

    Después de la aprobación de esa normativa, EE.UU., Australia y Nueva Zelanda prohibieron a sus firmas locales que utilizaran Huawei para proveer la tecnología que permite el uso de las redes 5G.

    Son tres miembros del grupo que comparte información de inteligencia llamado «Los 5 ojos». El cuarto país del grupo es Canadá, que actualmente está revisando su relación con la empresa.

    Y Reino Unido hasta ahora no ha tomado ninguna determinación contra la empresa, aunque le ha solicitado que arregle problemas que representan «nuevos riesgos» para la red.

    En tanto que Huawei se presenta como una firma privada cuyos dueños son sus empleados y que no tiene vínculos con el gobierno chino, más allá de sus obligaciones impositivas.

    La compañía también asegura que entre sus prioridades está la seguridad de sus productos y que parte de la hostilidad de la que ha sido víctima se debe a que la empresa es vista como una amenaza desde un punto de vista comercial.

    En el pasado, el propio gobierno chino ha declarado que el bloqueo de los productos de Huawei se debe a «prácticas proteccionistas y discriminatorias».

    El nuevo episodio de hostilidad contra la firma se produce en medio de la guerra comercial entre Washington y Pekín, con el presidente Donald Trump acusando a China de prácticas comerciales injustas y de facilitar el robo de propiedad intelectual a las empresas estadounidenses.

    Por otro lado, en la medida que varios países planean introducir simultáneamente las redes de comunicación 5G, el escenario se ha vuelto más competitivo para las empresas que intentan adjudicarse contratos.

    «Hay una guerra de normas» tras bambalinas, dice Emily Taylor, del centro de estudios británico Chatham House.

    «Creo que la ventaja comercial de definir normas que favorecen a tus proveedores tecnológicos locales, también es algo que está en juego», completa la ejecutiva a BBC Mundo.

    Japón también prohibirá el uso gubernamental de dispositivos de telecomunicaciones fabricados por los gigantes chinos Huawei y ZTE debido a las preocupaciones sobre ciberseguridad, según informaciones aparecidas este viernes.

    La decisión podría aplicarse a partir del lunes, y llegaría después de que Estados Unidos solicitara a sus aliados que eviten los productos fabricados por esas dos compañías debido a los temores de que sirven para llevar a cabo ciberataques, indica Yomiuri Shimbun, citando fuentes gubernamentales no identificadas.

    Los productos japoneses que usen partes fabricadas por algunas de estas dos empresas chinas también quedarán excluidos del uso gubernamental.

    Según Yomiuri Shumbun, el gobierno no prevé citar directamente a las compañías para evitar el enfado de China.

    Al ser preguntado sobre estas informaciones, el portavoz gubernamental Yoshihide Suga no quiso hacer comentarios y dijo que Japón «coopera estrechamente con Estados Unidos» en cuestiones de ciberseguridad.

    Los asequibles teléfonos inteligentes de Huawei han logrado una fuerte incursión en el mundo desarrollado, pero la empresa se ha enfrentado a varios reveses en grandes economías occidentales debido a las preocupaciones sobre la seguridad.

    Fuente: IproUP

  • China, una nueva era de riesgos y oportunidades.

    Una de las diferencias entre una persona liberal y una conservadora es cómo el cerebro procesa la información ante cosas nuevas. Un conservador tiende a ver primero los posibles riesgos, antes de ver las posibles ventajas y oportunidades. El conservador es naturalmente cauteloso. El liberal es naturalmente curioso. Diferencias válidas para explicar la visión sobre las relaciones de Panamá con China.

    Panamá por fin decide entablar relaciones comerciales con China, algo muy esperado, y el presidente chino pronto nos visitará. Esta nueva era de relaciones chino-panameñas tiene una serie de ventajas y desventajas para Panamá. Pero como liberal veo las oportunidades que son enormes, pero sin omitir los riesgos potenciales. Por eso vamos hacer un giño a los conservadores y mostrar los riesgos primero, ya que las oportunidades y ventajas se caen de su peso.

    Riesgos.

    1. Los chinos no han firmado el tratado de neutralidad, Panamá corre el riesgo de quedarse involucrada en una rivalidad comercial y militar entre los dos principales socios comerciales del Canal de Panamá. Por eso deben evitarse gestos que se ven involuntariamente como que Panamá quiere favorecer a una de las partes. En este caso hablamos de la embajada China a orillas del Canal.

    Esta rivalidad comercial militar entre los Estados Unidos y China es muy similar a la que tuvieron los Estados Unidos con el Reino Unido en el siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX. Recordemos que los Estados Unidos negoció el tratado Clayton Bulwer con los británicos, a mediados del siglo XIX donde de hecho éstos reconocían la prioridad norteamericana en Centroamérica y el Caribe, dando a los primeros derecho primordial sobre un canal en la región. Al final el hecho de ser aliados militares y las relaciones comerciales y culturales permitieron que la supremacía naval británica diera paso pacíficamente a la norteamericana durante la segunda guerra mundial; pero en otros casos las rivalidades navales han terminado mal. Como pasó con los alemanes contra los británicos o con los japoneses con los norteamericanos.  Panamá debe tener una diplomacia madura para evitar verse involucrada en una rivalidad similar. Y esto da más sentido a que Colombia entre en la OTAN. Un seguro de vida cercano a Panamá para los Norteamericanos.

    Por eso debemos evitar la deuda gobierno a gobierno entre China y Panamá, que los chinos pidan bases militares en pago o por avaricia o falta de visión les demos ventajas en temas de seguridad que hagan que las alarmas de los estadounidenses salten.

    2. Los chinos tienen fama de que no les tiembla la mano para pagar coimas, y sabemos por experiencia que a nuestros políticos, periodistas y líderes sindicales no les tiembla la voz para pedir coimas y luego la mano para cobrarlas.  Esto hace que si el público no se fija, son capaces de meternos en cualquier esquema de proyectos faraónicos que no son viables y que nos van a endeudar por generaciones y que los chinos van a cobrar en especie. El caso del tren es el más obvio. Un proyecto que no puede ser económicamente viable y que probablemente nos va a meter en deuda que tendremos que pagar cediendo de hecho soberanía a los chinos, como le ha pasado a Pakistan, Siri Lanka, las Maldivas, Venezuela y a Zambia. Todos se metieron en deudas impagables con China, y todos terminaron cediendo bases militares, puertos y concesiones mineras a los chinos a muy largo plazo. Por eso hay que tener mucho cuidado en los proyectos que impliquen que el Estado panameño contraiga deudas con China. Inversiones chinas, sí; ¿deudas del estado con China? No son una buena idea.

    3. China teóricamente es un país comunista, donde no existe propiedad privada de los medios de producción. Pero claro que existe de hecho empresa privada y las empresas chinas compiten ferozmente entre ellas y tienen emprendedores e inversionistas como Jack Ma. Pero legalmente son empresas estatales aunque de hecho son empresas privadas con dueños. El problema de este capitalismo de estado es que legalmente significaría que Panamá tiene que permitir ahora que estados extranjeros tengan propiedad sobre la tierra y sobre empresas en Panamá. Además este sistema de facto hace muy difícil saber quiénes están detrás de muchas empresas chinas. En algunos casos, las empresas son propiedad del ejército chino, lo que crea problemas con los norteamericanos en materia de seguridad. Un ejemplo clásico, el tema de Huawei.

    4. Los chinos no tienen ningún compromiso con la democracia y no les importa con quién hacen negocios mientras los negocios se hagan. Los chinos están para hacer negocios, no para exportar modelos políticos y económicos como los norteamericanos o los rusos durante la guerra fría. Los norteamericanos que no son santos, han apoyado dictaduras en nuestra historia, pero han dejado de apoyarlas cuando les han creado problemas de imagen o la opinión pública de su países se les ha puesto en contra. A los chinos esto no les importa. El caso de Venezuela es un ejemplo. Mientras Maduro les dé lo que quieran, harán negocios con Maduro, o con Duterte o con quien sea.

    5. China es notoria por sus variables controles de calidad, de protección ambiental y laboral, y probablemente presionará a Panamá para que relaje sus estándares en estas materias.

    Pero están las oportunidades indudables de tener negocios con China.

    1. China es de hecho la segunda economía del mundo y nuestro segundo mayor usuario del Canal, es muy posible que en los próximos diez años pase a ser el primero. Simplemente no podemos seguir ignorando a la quinta parte de la población de la tierra, a la tierra de origen de la comunidad inmigrante más grande de Panamá, con una historia de más de 150 años. Se calcula que más o menos 2% de la población de Panamá o más, es de origen chino. Los chinos han sido pioneros en muchas prácticas comerciales por más de dos mil años. Empresas como AliBaba son pioneras en el comercio electrónico. La iniciativa de una nueva Ruta de la Seda es importante y Panamá no puede darse el lujo de quedarse afuera.

    2. China puede servirnos como una fuente de apoyo contra las presiones de la OCDE y la Unión Europea. Cuando el presidente chino habla de reforzar la concertación y coordinación en la ONU y la OMC, en defensa común del sistema multilateral del comercio y en promoción de una economía abierta mundial, es claro que tenemos un aliado, como Hong Kong, bajo el paraguas chino, ha logrado resistir las presiones de la OCDE para desmantelar su estructura de servicios. Eso sí, para esto necesitamos un presidente y una cancillería que estén a la altura de esta misión, algo que no tenderemos de seguro por los próximos 7 meses.

    3. China brinda oportunidades para la exportación, aunque los chinos son notoriamente proteccionistas en muchas cosas, y oportunidades para la inversión, aunque está el problema de la propiedad real de las inversiones. Está claro que Panamá tiene ahora un problema que nos impulsa a tratar con China. Antes la Zona Libre era la re exportadora de China por excelencia. Ahora los países prefieren comprar directamente a China. Para poder revertir esta tendencia, tenemos que hablar con China y poner centros de distribución de empresas chinas acá.

    En fin, los riesgos de la nueva era chino-panameñas son específicos, pero las oportunidades son abiertas y amplias. Son riesgos que se pueden controlar, porque las oportunidades son mucho más variadas. Tantas que no pueden enumerarse. Así que por ahora, el abrir el camino con China, tantas veces atrasado, es uno de los pocos logros del gobierno de Juan Carlos Varela.

  • Los productores de soja en medio de la guerra comercial.

    Los cultivadores de soja de EEUU, que están comenzando a cosechar su producto para el año que viene, saben que posiblemente tendrán que almacenar parte de su cosecha de la semilla oleaginosa para que enfrentar la gran guerra comercial con China.

    China impuso aranceles sobre los frijoles estadounidenses en represalia a las medidas de la administración Trump, y los compradores de la nación asiática están recurriendo a otras fuentes de suministro. Sin una solución rápida, los flujos comerciales globales de soja pueden cambiar irreversiblemente, excluyendo parte de los productos estadounidenses.

    Los últimos datos federales, muestran que las ventas de soja estadounidense a China han disminuido en un 94% con respecto a la cosecha del año pasado. La esperanza es que los precios suban antes de que el producto se eche a perder.

    El presidente Trump ha visto en los aranceles la herramienta para llevar a cabo los cambios en las relaciones económicas con China y otros socios comerciales con la idea de impulsar la industria estadounidense del acero o la fabricación de automóviles, que ha ido perdiendo terreno frente a sus rivales extranjeros. Pero eso tiene un alto costo para algunas industrias, como la agricultura, que ha prosperado en la era de la globalización gracias a la exportación de productos a mercados extranjeros.

    En 2017, la soja fue la mayor exportación agrícola de Estados Unidos a China, que representa alrededor del 60% del comercio mundial de productos básicos. El país consumió 110 millones de toneladas de soja en ese año, y el 87% de esos frijoles fueron importados, esto en gran parte para sostener su industria ganadera, ya que los granos se trituran para su uso en la alimentación animal.

    Después de China, los países de la UE son el segundo mayor comprador de soja procedente de EEUU, por lo que ante la posible pérdida del mercado chino, el desafío para los EEUU es encontrar suficiente demanda en Europa y en otras partes del mundo para absorber su producción de soja. La UE ha comprado tradicionalmente más a Brasil que a EEUU, aunque la brecha ha comenzado a cerrarse en los últimos años.

    En cuanto a China, ha dejado claro que ya está buscando satisfacer sus necesidades de soja en otras partes del mundo, y su proveedor clave a nivel mundial es Brasil, que se ha convertido en un importante productor en los últimos años, superando incluso a los EEUU. Pero también hay factores estacionales a considerar porque la temporada pico de Brasil tiende a ser más temprano en el año, mientras que la temporada en los EEUU es de otoño a invierno, por lo que es poco probable que Brasil por sí solo pueda satisfacer la demanda china. Algunas naciones que cultivan soja, como Canadá, están enviando sus propios frijoles a China a precios altos y luego compran frijoles estadounidenses a precios más bajos para satisfacer la demanda interna.

    Algunos analistas predicen que China se verá obligada a comprar más frijoles estadounidenses después de que agote estas fuentes, otros tienen la esperanza de que China y Estados Unidos alcancen un acuerdo para eliminar los aranceles, pero esperar conlleva riesgos, la soja puede echarse a perder. «Desafortunadamente, la esperanza es un plan de marketing terrible», dijo Nancy Johnson, directora ejecutiva de la Asociación de Productores de Soja en Dakota.

    El gobierno de Trump dijo en agosto de este año que distribuiría $3.6 mil millones a los agricultores de soja para compensar la caída en los precios del mercado. Sin embargo, la tasa de subsidio de 82.5 centavos por bushel cubre menos de la mitad de las pérdidas que enfrentan los agricultores en el país a los precios actuales del mercado.

    Los agricultores por su parte están planteandose diverisificar sus cosechas y plantar la mitad de los acres de soja y en su lugar, dedicar más tierra al maíz, y también al trigo por primera vez en dos décadas, y quizás a cultivos especiales como guisantes y frijoles negros, que requieren más trabajo y equipo especializado, pero que también tienen precios más altos en el mercado.

    En fin, la idea es encontrar un balance y no tener tantas pérdidas en medio de una guerra en el que el sector agricola está saliendo muy perjudicado.

  • Los resultados de las elecciones de EE.UU. frustran las esperanzas de Beijing, pero Trump y Xi aún pueden llegar a un acuerdo

    Un economista predice que el acuerdo comercial entre EE.UU. y China se firmará en 2019

    Los resultados de las elecciones de mitad de período de 2018 en Estados Unidos no ayudaron a los objetivos geopolíticos del régimen comunista chino, el cual desplegó su brazo propagandístico en el extranjero para influir en los votantes de regiones clave de Estados Unidos.

    Beijing podría verse obligado a hacer concesiones cuando el mandatario chino Xi Jinping se reúna con el presidente estadounidense Donald Trump en una cumbre programada para finales de este mes, debido a la creciente tensión como resultado de la presión económica interna y la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

    Al 8 de noviembre, los republicanos controlaban 51 bancas en el Senado frente a los 44 del Partido Demócrata, mientras que los demócratas obtuvieron la mayoría en la Cámara de Representantes, con 225 escaños frente a los 197 del Partido Republicano.

    En la mañana del 7 de noviembre, el día después de las elecciones, Trump escribió en un tuit: “Recibí tantas Felicitaciones de parte de muchos por nuestra Gran Victoria de anoche, incluyendo de naciones extranjeras (amigas) que me estaban esperando, y anhelando acuerdos comerciales. Ahora todos podemos volver al trabajo, ¡y hacer las cosas!”.

    Muchos republicanos que mantuvieron o ganaron sus posiciones son partidarios de la política de Trump de endurecer las relaciones con China. El objetivo de la administración Trump de obtener concesiones chinas en las relaciones comerciales está ganando poco a poco el apoyo bipartidista de varios líderes demócratas que se pronuncian a favor del aumento de los aranceles de Washington sobre el acero y el aluminio chino, a pesar de su oposición al presidente en otros asuntos.

    El vicepresidente Mike Pence pronuncia un discurso en el Instituto Hudson sobre la política de la administración Trump hacia China, en Washington el 4 de octubre de 2018. (JIM WATSON/AFP/Getty Images)

    Sherrod Brown, senador demócrata de Ohio que le ganó al republicano Jim Renacci, informó que “apoyé los aranceles al acero desde el principio, porque el engaño de China le costó el empleo a demasiados trabajadores siderúrgicos de Ohio”.

    Ohio es un estado industrial, y la manufactura contribuye a una parte significativa de la economía local.

    En Iowa donde el medio China Daily, controlado por el Partido Comunista Chino, publicó un inserto en el Des Moines Register criticando las políticas comerciales de Trump porque eran perjudiciales para los agricultores de la región, el gobernador republicano Kim Reynolds prevaleció contra el aspirante demócrata Fred Hubbell. Los republicanos consolidaron sus mayorías tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado para ese Estado.

    La demócrata Abby Finkenauer, que derrotó al republicano Rod Blum por un escaño en la Cámara de Representantes, afirmó durante la campaña que su hermana y su cuñado eran agricultores de maíz y soja. Según ella, fueron impactados por la guerra comercial entre Estados Unidos y China después de que China impusiera aranceles del 25 por ciento a los productos agrícolas de Estados Unidos.

    Finkenauer se pronunció en contra de la política comercial de Trump, diciendo que “los aranceles deben ser justos”.

    En julio, el medio CGTN (China Global Television Network), dirigido por el régimen chino, publicó una animación en inglés, “Monólogo de una soja”, en la que afirmaba que Trump era el responsable de que China trasladara sus compras de soja a Brasil y Argentina. La animación alentaba a los espectadores estadounidenses a elegir a “la persona adecuada” en las elecciones de mitad período.

    El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, citando a funcionarios de inteligencia, declaró en un discurso pronunciado en octubre que “China apunta a los gobiernos y funcionarios estatales y locales de Estados Unidos para explotar cualquier división entre los niveles federal y local en materia política. Está utilizando temas polémicos, como los aranceles comerciales para promover la influencia política de Beijing”.

    Sin embargo, los resultados generales de las elecciones de medio período no sugieren que el PCCh haya tenido éxito.

    La líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-CA), da una conferencia de prensa después de las elecciones de mitad de período de 2018 en el Capitolio, en Washington, el 7 de noviembre. (Zach Gibson/Getty Images)

    Forbes publicó el 5 de noviembre un análisis de Kenneth Rapoza, periodista de negocios, con el título “Querido gobierno chino, los demócratas no te salvarán”.

    En el artículo, Rapoza dijo que tanto los republicanos como los demócratas apoyan los aranceles justos sobre los productos chinos.

    Mencionó a la líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien probablemente se convertirá en presidente de la Cámara después de llevar a los demócratas a la mayoría. En un comunicado de prensa, Pelosi sostuvo:

    “El informe de la investigación del Representante Comercial de los Estados Unidos sobre el robo de propiedad intelectual de China es un buen primer paso, pero se necesita mucho más para hacer frente a todo el espectro del mal comportamiento de China. Las barreras regulatorias de Beijing, los requisitos de localización, los abusos laborales, la política anticompetitiva ‘Made in China 2025’ y muchas otras prácticas comerciales desleales requieren una respuesta completa e integral. Los aranceles anunciados hoy deben ser utilizados como un punto de apoyo para negociar un comercio más justo y abierto para los productos estadounidenses en China”.

    Larry Kudlow, el asesor económico de la Casa Blanca, dijo en julio que: “Xi parece pensar que si espera las elecciones de noviembre, Trump se debilitará y, por lo tanto, aflojará la mordida. Es una apuesta muy mala”.

    Con republicanos y demócratas prominentes más o menos alineados con la política de China, Trump estará llegando a su reunión con Xi en la cumbre del G20 con una confianza bipartidista.

    Allan von Mehren, analista jefe del Danske Bank y economista especializado en China, alegó que cree que hay un 60 por ciento de posibilidades de ver una reunión positiva de Trump-Xi en la que ambos líderes alcanzarían “un marco claro para la negociación con una lista de demandas y un plan para trabajar en ellas una por una”.

    Von Mehren predice que Beijing y Washington firmarán un acuerdo comercial en 2019.

     

    Por Nicole Hao.

  • Nueva estrategia de China para la dominación tecnológica: China Standards 2035

    En la disputa comercial con China, Estados Unidos ha desafiado repetidamente al régimen chino por su desarrollo de tecnologías avanzadas patrocinadas por el Estado, acusando a Beijing de socavar la competencia leal al mismo tiempo que justifica el robo de tecnología extranjera para servir a los intereses nacionales de convertirse en una fuerza matriz en la manufactura de alta tecnología.

    El plan industrial “Hecho en China 2025“, que propone orientar a China hacia la autosuficiencia en diez sectores de tecnología para el año 2025, fue citado repetidamente como evidencia de la agresiva ambición de Beijing.

    A fines de junio, China decidió atenuar la retórica nacionalista a medida que se acercaban los aranceles punitivos del presidente Donald Trump sobre los productos chinos.

    Una directiva interna de las autoridades centrales de China, filtrada a los medios de comunicación taiwaneses, instruyó a la prensa china a no mencionar Made in China 2025, “de lo contrario, se impondrá el castigo”. Varios periodistas de medios de comunicación estatales también confirmaron la existencia de tales instrucciones a Reuters.

    Después de la difusión de Made in China 2025, Beijing ahora está cambiando a una nueva estrategia ambiciosa, China Standards 2035.

    La estrategia

    En enero de este año, la agencia de noticias estatal Xinhua mencionó por primera vez esta estrategia en un breve artículo, que pasó inadvertido en gran parte, de una conferencia nacional sobre los estándares de la industria de Tecnología de la Información (TI).

    Para dominar tecnologías de vanguardia como la Inteligencia Artificial (IA), computación en la nube, Internet de las Cosas (IoT) y big data, China está apuntando a acelerar los esfuerzos para desarrollar estándares técnicos y, finalmente, exportarlos al mercado internacional, señala el informe.

    Si bien aún no se han establecido los estándares técnicos mundiales para estas tecnologías, “esta es la oportunidad de oro para que las industrias y los estándares de nuestro país alcancen el objetivo de ‘adelantar cambiando de carril’”, citó el artículo a un funcionario del comité técnico nacional de China, la Administración de la Normalización.

    Esa metáfora se usa comúnmente en los medios de comunicación estatales Chinos para describir cómo encontrar atajos para superar a otros países y convertirse en líder.

    Muchas de estas industrias tecnológicas, como la Internet de las Cosas (IoT) –dispositivos inteligentes que pueden conectarse a Internet– tienen una serie de organismos de estándares internacionales que supervisan la propiedad intelectual, los estándares de producción y seguridad, y más.

    Para ejercer una mayor representación –y por lo tanto, influencia– sobre los organismos internacionales de normalización, China ya aumentó estratégicamente su participación de mercado en estos campos tecnológicos.

    Al hacer que las normas técnicas Chinas se conviertan en portadoras de normas internacionales, el país ya no tendrá que depender de tecnología extranjera.

    Un visitante prueba un dispositivo IoT en el Congreso Mundial de Soluciones de Internet de las Cosas 2015 en Barcelona el 16 de septiembre de 2015. (JOSEP LAGO / AFP / Getty Images)

    Además, permitiría a las empresas chinas obtener ventajas económicas, ya que una vez que las empresas en otros países se vean presionadas en otros países para cumplir con el estándar global desarrollado por los chinos, pueden “vender sus productos de forma más amplia o ganar regalías de la licencia de sus patentes de conformidad con las normas a fabricantes que desarrollan dispositivos bajo ese estándar y otras compañías relacionadas”, según un informe del Congreso de Estados Unidos, publicado recientemente, que trata sobre el predominio de China en la industria de IoT. El informe advierte sobre los riesgos de que las vulnerabilidades de seguridad fueran explotadas por entidades chinas.

    La autosuficiencia y la necesidad de desarrollar tecnologías nacionales ha sido especialmente un tema de conversación para el mandatario chino Xi Jinping en los últimos tiempos, dados los problemas recientes relacionados con la disputa comercial con Estados Unidos. Cuando la administración de EE. UU. prohibió al gigante chino de telecomunicaciones ZTE comprar piezas y software a proveedores estadounidenses a principios de este año, esta prohibición paralizó el negocio de ZTE. La firma importaba principalmente chips semiconductores de Estados Unidos.

    China Standards 2035 es el esfuerzo de Beijing para coordinar y acelerar los planes de autosuficiencia. Otro informe de los medios de comunicación estatales sobre la conferencia de enero, señaló que la Administración de Normalización seleccionará 10.000 firmas en 100 ciudades para “elevar los estándares Chinos y permitirles alcanzar la coherencia con los estándares internacionales avanzados”.

    El papel de Taiwán y 5G

    Para lograr sus objetivos de China Standards 2035, China estuvo atrayendo a muchos fabricantes taiwaneses por contrato para asociarse con empresas chinas en Inteligencia Artificial (IA), Inteligencia de las Cosas (IoT) y otras industrias tecnológicas, de acuerdo con un informe del 23 de octubre de la revista CommonWealth, una publicación taiwanesa.

    Un funcionario del centro de investigación y desarrollo de Advantech, un fabricante con sede en Taiwán, dijo a CommonWealth que muchas de las propuestas y solicitudes para IoT y fabricaciones inteligentes “provienen de China, ya que EE. UU. no tienen este tipo de demanda”.

    La revista también nombró a TSMC, Largan Precision y Compeq Manufacturing entre la lista de socios del gigante chino de telecomunicaciones Huawei, que anunció en octubre que había desarrollado dos nuevos chips para aplicaciones de inteligencia artificial, como los primeros ejemplos del mundo. En la cumbre donde se dieron a conocer los chips, Huawei dejó en claro sus intenciones de dominar la próxima generación de estándares técnicos para los chips de IA.

    No es una coincidencia que Huawei haya desarrollado la tecnología 5G, la próxima generación de redes inalámbricas, de manera intensiva, y se establezca como un líder mundial en el campo.

    Después de todo, la Inteligencia Artificial, los dispositivos inteligentes, la computación en la nube y otros campos dependen de la infraestructura 5G para ofrecer una conectividad más rápida y confiable.

    China ha adoptado un “enfoque de todo el país que ha creado un ecosistema completo para tecnologías 5G fabricadas en el país y ha promovido su inclusión en estándares técnicos internacionales. Con diez veces el número de sitios 5G por persona que en los Estados Unidos, China parece liderar el despliegue temprano de 5G”, dijo el informe del Congreso de los Estados Unidos.

    Por Annie Wu – La Gran Época

  • Cuentos Chinos, el caso de Zambia

    Ahora que esta de moda que los gobiernos irresponsables y gastadores se endeuden con los chinos porque ya no pueden endeudarse con los banqueros con el aval del Fondo Monetario Internacional, será bueno que veamos el ejemplo de otros países como Paquistán, Siri Lanka, Somalia, las Maldivas, y Venezuela para darnos cuenta que endeudarse con China es aún peor que endeudarse con los socios del FMI. El FMI nos va a pedir por ejemplo que penalicemos la evasión fiscal, pero los Chinos nos van a pedir la soberanía que tanto nos ha costado.

    El caso de Zambia es típico. El país contrajo deudas tan grandes que no puede pagar, por lo que está cediendo la titularidad de sus infraestructuras de transporte y energía, sus canales de televisión y el poder sobre la minería a empresas chinas como garantía de pago.

    La cadena de televisión ZNBC ahora pertenece a China. Zambia debe a China proyectos de construcción que le cuestan el 15% del presupuesto. Los chinos pueden decomisar activos si no se cumplen con los pagos. La deuda publica de Zambia pasa del 54% del PIB. Al final muchos países Europeos han suspendido los créditos y ayudas a Zambia porque sospechan que pueden ser usadas para pagar deudas.

    El partido de oposición de Zambia ha logrado victorias, el PF ha hecho suyo el discurso anti chino.

    Sin embargo en el gobierno se enamoró también del dinero chino. Ahora existen los rumores de que el Aeropuerto Internacional, un canal de televisión y la compañía eléctrica están en la mira del gobierno Chino. El gobierno niega estos rumores. China ha invertido mas de dos mill millones de dólares en Zambia, en minería, vivienda, servicios y agricultura. El Fondo Monetario advierte que el país se encuentra en riesgo de sufrir un estrés por la deuda. Sin embargo el gobierno lo niega.

    Según el gobierno se trata de una campaña para romper la amistad de Zambia con el gobierno chino usando el tema del Colonialismo como excusa. Que el espectro de la deuda se usa como excusa para crear miedo a un nuevo colonialismo. Y que los que practicaron el colonialismo antes no tienen derecho a criticar a los chinos.

    Chinese President Xi Jinping (2nd R) poses for photos with Zambian President Edgar Lungu (2nd L) at a welcome ceremony in Beijing, capital of China, March 30, 2015. (Xinhua/Rao Aimin)

    Los críticos dicen que los chinos tienen todo el derecho del mundo a invertir en Zambia, como cualquier otro inversor extranjero, pero que los acuerdos con el gobierno tienen que ser conocidos y transparentes.

    Los chinos dicen que sus objetivos no son coloniales, que China nunca ha sido ni será un país colonialista. Pero está claro que hay algo anormal. Un prestamista normal presta el dinero y luego se sienta a esperar que se le pague con intereses; no le dicen cómo se deben operar sus negocios o en qué debe trabajar para que se le pague, y los chinos hacen precisamente esto. Toman las decisiones financieras críticas en las empresas a las que les prestaron. O piden concesiones territoriales estratégicas.

    Y es aquí donde está la precaución para Panamá. No se trata de ser paranoicos con los chinos, sino mas bien precavidos. China tiene sus intereses y en el caso de Panamá tenemos los nuestros. Los chinos nunca han sido colonialistas en el pasado, esto no implica que no puedan serlo en el futuro.

    Cuando alguien ofrece dinero con términos demasiado ventajosos, para proyectos dudosos económicamente hablando, podemos decir que podemos caer en una trampa.

    Como ciudadanos debemos exigir al gobierno transparencia en las relaciones con el gobierno chino y con cualquier otro gobierno. Y en el tema de los terrenos de la embajada, ya empezamos mal, cediendo un puesto estratégico en la entrada del Canal a un país que no se ha comprometido a respetar la neutralidad del mismo.

     

  • Víctima de la Masacre de Plaza Tiananmen: ‘El régimen chino no ha cambiado’

    NUEVA YORK – “¿Por qué hubo una orden para empezar a matar?”, preguntó sin rodeos Fang Zheng.

    Su simple pregunta, entre una inmensa cantidad de otras preguntas relacionadas, no ha obtenido respuesta desde hace casi 30 años. Pero Zheng –una víctima convertida en activista, cuyas piernas fueron aplastadas por un tanque durante la masacre de la Plaza Tiananmen– todavía sigue luchando por la verdad.

    El baño de sangre del 4 de junio de 1989, llevado a cabo por órdenes del Partido Comunista Chino (PCCh), se cobró la vida de una multitud de estudiantes chinos que protestaban por una reforma democrática. El régimen sigue negando cualquier implicación, y en China la búsqueda en Internet sobre el incidente o cualquier tema relacionado continúa estando censurada.

    El PCCh había presionado a Zheng, que ahora tiene 55 años, para que dijera que resultó herido por un accidente de tráfico, pero él se negó a hacerlo. La historia de Zheng trae de recuerdo la imagen de la foto de la masacre reconocida en todo el mundo como el “Hombre del tanque”.

    La búsqueda de la “verdad” por parte de Zheng tiene tres niveles de significado, en primer lugar que los altos funcionarios del PCCh admitan y asuman su responsabilidad de lo ocurrido. En segundo lugar, que el pueblo chino se entere de los hechos, el cual ha sido arrancado de las páginas de los libros de historia. Y por último, que el PCCh dé a conocer todos los detalles de lo sucedido, incluyendo el número de muertos.

    En una entrevista con La Gran Época antes de su discurso en el Foro de Oslo por la Libertad de 2018, Zheng, ahora en una silla de ruedas, afirmó que el PCCh no ha cambiado desde la masacre.

    Fang Zheng, de 55 años, cuyas piernas fueron arrolladas por un tanque durante la masacre de Tiananmen en 1989, se prepara para hablar en el Foro de Oslo por la Libertad en Nueva York, el 17 de septiembre de 2018. (Bowen Xiao/La Gran Época)

    “Lo que el PCCh está haciendo hoy es solo una continuación de lo que sucedió hace 30 años. Aunque sus líderes cambiaron de Deng a Jiang, de Hu a Xi, sus principios e ideología no han cambiado”, declaró en la conferencia mundial anual de defensores de los derechos humanos.

    Dijo que lo único que cambió fueron los métodos que utiliza el PCCh para controlar a la gente, agregando que este persigue a todo aquello que no se alinea con sus propios intereses. Como ejemplo, contó que sería imposible que alguien escribiera algo relacionado con el 4 de junio en WeChat (la aplicación de mensajería más popular de China), ya que las autoridades rastrearían y filtrarían sus comentarios.

    “También usan tecnología similar para poner a la gente bajo vigilancia. Siguen los comentarios de todos en Internet y luego los utilizan como evidencia de actividades ilegales y los arrestan”, agregó Zheng. “La tecnología moderna se convierte en una herramienta útil para que el PCCh reprima a la gente, […] la hace incapaz de hablar. Este es el estado actual de China”.

    “Muchos chinos, especialmente los jóvenes, todavía no saben de la masacre. Hay dos razones detrás de esto, una es el control del PCCh, así que a menos que ellos busquen [la información], no lo sabrán. Además, el ambiente es de mucha presión, la gente está acostumbrada a autocensurarse porque tiene miedo de meterse en problemas. Si sabes la verdad, esto ya de por sí podría ser un ‘crimen’”.

    Un recuerdo patente

    Hace tres décadas, Zheng era solo uno de los muchos estudiantes en la abarrotada Plaza Tiananmen que pedían libertad, democracia y el fin de la corrupción del régimen chino. También recuerda que estaban saliendo pacíficamente de la plaza hasta que la atmósfera dio un giro drástico.

    “De repente fuimos atacados por tanques del Ejército Popular de Liberación [del PCCh] que vinieron por detrás. […] Mucha gente murió allí cuando fueron arrollados por los tanques. Así fue como perdí mis piernas”.

    Fang Zheng, de 55 años, cuyas piernas fueron arrolladas por un tanque durante la masacre de Tiananmen en 1989, se prepara para hablar en el Foro de Oslo por la Libertad en Nueva York, el 17 de septiembre de 2018. (Bowen Xiao/La Gran Época)

    “No tenemos idea de cuánta gente murió. […] ¿Quién dio la orden? ¿Por qué dar la orden? Esto también es algo que estamos preguntando y todavía estamos buscando una respuesta porque el PCCh no permite que la gente hable de este tema en absoluto”.

    Aunque existen estimaciones contradictorias sobre el número de muertos, un cable diplomático británico secreto que fue filtrado el año pasado alegó que al menos 10.000 personas fueron asesinadas durante la masacre de la Plaza Tiananmen, citando una fuente del régimen comunista chino.

    Mientras los estudiantes estaban evacuando el área, fueron sorprendidos con un ataque con gas. Durante el caos, una estudiante se desmayó por la conmoción y Zheng la recogió. Mientras la ayudaba, un tanque se acercó rápidamente y Zheng solo tuvo tiempo de empujarla fuera del peligro.

    Zheng fue arrastrado varios metros por el tanque, que le aplastó las dos piernas. Más tarde fue enviado al hospital y sometido a una doble amputación. También tuvo que enfrentar constantes investigaciones por parte de agentes que lo acusaban de ser violento y de haber provocado el ataque.

    A pesar de tal persecución, Zheng continuó diciendo su verdad y luchando contra el relato del gobierno de que él y sus compañeros manifestantes habían desencadenado el ataque.

    Zheng también pidió que la estudiante testificara a su favor, pero ella se rehusó y negó haber estado con él, para así evitarse problemas con el PCCh.

    Atleta antes y después de su lesión, Zheng se convirtió en campeón nacional de lanzamiento de disco para discapacitados. Pero pronto se le negó la posibilidad de participar en grandes eventos porque el PCCh temía que dijera la verdad. Ahora vive en el Área de la Bahía de San Francisco, EE.UU, y continúa abogando por la verdad sobre la Masacre de Tiananmen y el régimen comunista chino.

    Por Bowen Xiao – La Gran Época.

  • Cuidado con la trampa de la deuda china

    Un viejo dicho chino dice que si le prestas dinero a los pobres serán tus esclavos para siempre. Sri Lanka, Paquistán, Montenegro, las Islas Maldivas, Djibouti y Venezuela son países que han caído en la trampa de la deuda china. La trampa de la deuda china funciona de esta manera.

    China presta dinero para proyectos económicos poco viables, a gobiernos que no tienen crédito de la banca occidental porque son proyectos poco viables económicamente hablando. Estos préstamos, como son muy arriesgados son contratados a intereses elevados. Luego cuando el gobierno falla, China pide concesiones portuarias que pueden tener algún uso militar y comercial a cambio con condiciones ventajosas. Este ha sido el modus operandi en estos países. Es una manera mucho más agresiva de hacer las cosas que lo que hacen las potencias occidentales a través del FMI y el Banco Mundial. Por lo menos los occidentales disimulan y no piden concesiones territoriales y navales. Solo políticas y económicas. China no tiene paciencia para esto. Le sobra el dinero y está ansiosa de ser una potencia. Es hacer más o menos lo que hacían Francia e Inglaterra en el siglo XIX. Solo que China por ahora no invade a los deudores.

    Panamá, de la mano del afortunadamente gobierno saliente, se ha lanzado de manera poco transparente a ofrecer cosas a los chinos y a pedirle cosas a los chinos. Una de las megaobras que más llama la atención es el ferrocarril, que típicamente el gobierno actual, estatista a morirse quiere que sea estatal, no privado y financiado con préstamos de China. Panamá tiene que saber una cosa, los Chinos son comerciantes natos, y los cuentos chinos se pagan caro. Mucho cuidado con estas ofertas brujas. Veamos los casos en los cuales quienes creen en cuentos chinos han terminado en la esclavitud del deudor y el control chino de partes estratégicas del país.

    La iniciativa de la cinta y el camino de China (Belt and Road) busca recrear la ruta de la Seda de China a Europa, por tierra a través del Asia Central y Rusia al estilo de Marco Polo o por mar vía el Canal de Suez y el Cabo de Hornos. El problema es el método, muchos de los países necesitan dinero para hacer su parte de la ruta, sean carreteras o sean puertos; China presta el dinero, pero con intereses garantizados bastante elevados. Y cuando los países no pueden pagar, los chinos piden cesión de territorio a 99 años o bases militares.

    China está jugando a un ajedrez naval. Salvo en el caso de Montenegro, Paquistán, Sri Lanka y las Maldivas son lugares estratégicos con respecto a la India. Un rival militar potencial de la India y con la cual China tiene conflictos. La invasión del Tibet y las aventuras chinas en estos países tienen como objeto rodear militarmente a la India a largo plazo. La presencia China en Djibouti tiene como objeto bloquear la presencia de militares de la OTAN en el cuerno de África. La presencia China en Nicaragua, Panamá y Venezuela puede servirles para controlar el sur del Caribe y poder mover recursos de Sudamérica sin interferencia norteamericana. Esto explica la entrada de Colombia en la OTAN y trae augurios pésimos para la neutralizad del Canal, algo que nuestro gobierno parece querer ignorar olímpicamente. Una cosa es que los puertos estén manejados por empresas chinas civiles y la otra es que se ceda al gobierno chino territorio para poner una embajada a orillas del Canal. Este es un patrón que se ha seguido en varios otros países. Y todavía no nos han prestado plata.

    Caso Sri Lanka. En el 2010 los Chinos prestaron 1.5 millardos para hacer un puerto, que no tuvo éxito, así que los chinos obtuvieron una concesión por leasing por 99 años. Esto no tiene a los indios muy felices. Pese al supuesto uso civil de los puertos.

    Caso Pakistán. Este le debe China 6 mil millones de dólares, China le cobró un interés elevado garantizado por el gobierno paquistaní. Pakistán le pagó en parte con un puerto de aguas profundas y una base militar. Ahora China rodea a la India por el Occidente y por el Sur.

    Caso Las Maldivas. Una deuda que llega al 100 del GDP, y que eventualmente China quedará por cobrar en dinero, o en tierras, cerca de la India.

    Caso Montenegro. Una autopista a ninguna parte. Que ha endeudado a Montenegro y que todavía no puede pagar sin endeudarse más. La deuda vs PIB de Montenegro llega al 80%. Todavía no sabemos que pedirá China.

    Caso Djibouti. Los chinos tomaron el control de un puerto de Contenedores, cerca del acceso a las bases navales de la OTAN. En la entrada del Mar Rojo donde está el canal de Suez.

    Caso Venezuela. El gobierno, sin dinero e imprimiendo dinero del aire, recurre cada vez más a dar en garantía sus recursos mineros y petroleros a China a cambio de préstamos que los Chinos saben que no podrán pagar.

    Malasia iba por el mismo camino, hasta que un cambio de gobierno de votantes molestos por la influencia china suspendió dos tercios de los contratos chinos, pidiendo la cancelación de los proyectos. El proyecto más familiar es el ferrocarril financiado por un banco estatal Chino. Un ferrocarril que costaba más de lo publicado y que iba a meter a Malasia en un serio problema de deuda. Esto nos debe encender varias luces amarillas de cautela. Porque a nosotros también nos han ofrecido un tren………..

    Soy un creyente en que Panamá debe tener relaciones cordiales con el país más poblado de la Tierra y la segunda economía del mundo, pero los panameños tenemos la tendencia de ser como esas mujeres que se divorcian de un marido abusivo para caer en las manos de otro marido abusivo. Salimos de Madrid para caer en Bogotá, de Bogotá para caer en Washington y ahora queremos salir de Washington para caer en las manos de Beijing. Lo ideal es aprender a ser independientes.

    El problema es que tenemos una administración totalmente autista, inmune a las opiniones y omisiones del mundo exterior hasta que éstas no conlleven amenazas directas contra las personas que tienen el poder, sólo en ese caso reconsideran o reculan.

    Ya metimos la pata con la embajada, ahora toca mirar con lupa lo del tren.