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  • El Salvador Cede al FMI Cambios Clave en la Ley Bitcoin

    El Salvador ha dado un giro significativo en su política de adopción de Bitcoin, cediendo ante las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para asegurar un préstamo de 1.4 mil millones de dólares, haciendo cambios claves en la Ley Bitcoin. Esta decisión marca un cambio drástico desde que el país se convirtió en el primer estado del mundo en aceptar Bitcoin como moneda de curso legal en 2021.

    Contexto de la Reforma

    La Asamblea Legislativa de El Salvador, dominada por el partido Nuevas Ideas del presidente Nayib Bukele, aprobó rápidamente una reforma a la Ley Bitcoin, que ha estado vigente desde septiembre de 2021. Esta reforma fue impulsada por la necesidad de cumplir con los requisitos del FMI, que ha expresado su preocupación por los riesgos asociados con el uso de criptomonedas en la economía del país. Con 55 votos a favor y solo 2 en contra, los legisladores eliminaron la obligación para las empresas de aceptar Bitcoin, convirtiendo su uso en algo voluntario.

    Cambios Clave en la Ley Bitcoin

    Los cambios introducidos en la ley son significativos:

    • Aceptación Voluntaria: Las empresas ya no están obligadas a aceptar Bitcoin como forma de pago, lo que representa un cambio fundamental respecto a la legislación anterior.
    • Eliminación del Rol Estatal: Se suprime el papel del gobierno en la promoción y facilitación del uso de Bitcoin, lo que incluye la eliminación de referencias a la criptomoneda como moneda de curso legal.
    • Limitaciones en el Uso: Las transacciones con Bitcoin ahora se limitarán a interacciones entre ciudadanos y empresas privadas, excluyendo a las instituciones públicas.

    Estos cambios reflejan una respuesta directa a las preocupaciones del FMI sobre la estabilidad financiera y la integridad económica del país. El organismo internacional había advertido sobre los riesgos asociados con la volatilidad del Bitcoin y había instado al gobierno salvadoreño a reconsiderar su política.

    Implicaciones Económicas

    El acuerdo con el FMI no solo proporciona un alivio financiero inmediato, sino que también abre las puertas a otros préstamos y financiamiento por parte de instituciones como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Se estima que el acuerdo podría desbloquear hasta 3.5 mil millones de dólares adicionales en financiamiento para El Salvador. Sin embargo, este cambio también refleja una realidad más amplia sobre la adopción de criptomonedas en El Salvador. A pesar de ser pionero en la adopción de Bitcoin, encuestas recientes indican que aproximadamente el 92% de la población no utilizó Bitcoin para transacciones durante 2024. Esto sugiere que la aceptación y uso real de la criptomoneda han sido limitados entre los ciudadanos.

    Reacciones y Futuro

    La reacción a estos cambios ha sido mixta. Mientras que algunos sectores ven esto como una medida necesaria para estabilizar la economía del país, otros critican al gobierno por retroceder en su ambiciosa agenda de innovación financiera. Stacy Herbert, directora de la Oficina Nacional de Bitcoin, ha afirmado que aunque Bitcoin seguirá siendo considerado un activo legal, su uso se limitará principalmente a inversiones privadas. Además, se ha anunciado que la billetera gubernamental Chivo Wallet será «vendida» o «descontinuada», lo que pone fin a uno de los principales mecanismos estatales para facilitar transacciones en Bitcoin.

    La reforma a la Ley Bitcoin en El Salvador representa un cambio significativo en la estrategia económica del país y una clara respuesta a las presiones internacionales. Al hacer que el uso de Bitcoin sea voluntario y limitar el papel del estado, El Salvador busca equilibrar sus ambiciones innovadoras con las realidades económicas y las exigencias impuestas por el FMI. Este desarrollo plantea preguntas sobre el futuro del Bitcoin en el país y su capacidad para cumplir con sus objetivos económicos sin depender excesivamente de esta criptomoneda.

  • El FMI es una verdadera vergüenza

    Una vez más el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorga facilidades al gobierno argentino que se caracteriza por endeudarse para luego instalarse en su condición de incumplidor serial. Siempre un explosivo para el próximo gobierno y así sucesivamente en una calesita macabra que se va cayendo a pedazos pero en todos los casos el derrumbe lo sufre la gente de a pie que sistemáticamente ve encogidas sus perspectivas.

    En un país en el que se vienen repitiendo medidas empobrecedoras con una monotonía exasperante no hay más remedio que reiterar las alarmas y sugerir medidas que reviertan los graves problemas que suscita el estatismo que venimos sufriendo desde hace largas décadas a contramano de valores alberdianos que hicieron de nuestro país la admiración del mundo hasta que irrumpió el siempre devastador estatismo.

    Nuestros gobiernos mendigan préstamos para financiar un aparato estatal elefantiásico que carcome todo vestigio de productividad en el contexto de cargas tributarias insoportables, déficit crónicos, inflaciones astronómicas, regulaciones asfixiantes, economía cerrada y mercado laboral anti-trabajo, y henos aquí que en una segunda ronda alardean con que no hay que “pagar con el hambre del pueblo” (que los mismos gobernantes provocan) sin percatarse que los acreedores no pretenden cobrase con hambrunas sino con dólares.

    Henry Hazlitt el economista estrella de Newsweek durante décadas y el célebre autor de La economía en una lección y del detallado y voluminoso análisis de la teoría keynesiana titulada Los errores de la nueva economía, escribió una columna el 11 de noviembre de 1963 que parece preparada para las instancias que corren. Se titulaba “Deshagan el FMI” donde explica que esa institución se estableció en reemplazo de la disciplina monetaria que establecía el patrón oro clásico al efecto, en su lugar, de dar rienda suelta a los procesos inflacionarios. Una vez establecidos los Acuerdos de Génova y Bruselas de los años 20 que permitieron abrir los grifos de la inflación a través de las bancas centrales, se instaló este “banco central de bancos centrales” que luego se transformó en prestamista de gobiernos fallidos. Hazlitt recuerda que “los padres de la entidad fueron Harry Dexter White por los Estados Unidos y Lord Keynes por Inglaterra. White sirvió como director ejecutivo del FMI quien en 1945 fue denunciado por el FBI como espía ruso lo cual fue ratificado por la Justicia en Estados Unidos […] Y Keynes -el mayor apóstol de la inflación de todos los tiempos- en el Parlamento británico el 23 de mayo de 1944 aseguró:”Si tengo alguna autoridad para decir en que es y que no es la esencia del patrón oro, diría que este plan es su exacto opuesto es decir el derrumbe de la moneda independiente del poder político”.

    En esta línea argumental es pertinente recordar que en su prólogo a la edición alemana de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, en 1936, en plena época nazi, Keynes escribió que “la teoría de la producción global que es la meta del presente libro, puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario que a la producción y distribución de un determinado volumen de bienes obtenido en condiciones de libre concurrencia”.

    En este contexto Hazlitt concluye que “la solución real consiste en desmantelar el Fondo Monetario Internacional […] ya que es una gigantesca máquina de inflación mundial” y más adelante subraya que “es realmente asombroso que este sistema fabricado en Breton Woods en 1944 es no solo tolerado sino considerado sacrosanto”.

    Por su parte el cuatro veces candidato a la presidencia en Estados Unidos y ex congresista Ron Paul en el Ron Paul Institute, el 24 de marzo de 2015, en una columna titulada “Eliminen, no reformen al FMI” reitera que esa institución es coactivamente financiada por los contribuyentes de distintos países para dar sustento a gobiernos corruptos y quebrados como consecuencia de aplicar medidas estatistas, y cuando están por renunciar o reconocer sus fracasos reciben carradas de dólares a tasas de interés menores a las de mercado y con repetidos períodos de refinanciación y perdones de diversa envergadura. A título de ejemplo muestra la financiación que recibía del FMI Saddam Hussein y al último apoyo escandaloso a Grecia.

    Al decir de economistas de la talla de Peter Bauer, Doug Bandow, Robert Barro, Karl Brunner, Ronald Vauvel y Raymond Mickesell esta institución sirve para financiar a gobernantes ineptos empujados por la realidad de sus desaciertos, en lugar de permitir que se reviertan sus fracasadas políticas estatistas reciben cuantiosos recursos del Fondo. Sostienen estos profesionales que ese ha sido el caso repetidamente en Argentina, México, Bolivia, República Dominicana, Haití, Indonesia, Irak, Pakistán, Tanzania, la ex Camboya, Filipinas, Ghana, Nigeria, Sri Lanka, Zambia, Uganda, Turquía, El Salvador, Egipto y Etiopía.

    En su visita a Buenos Aires, Yuri Yarim Agaev, enviado por Vladimir Bukouvsky -uno de los más destacados disidentes de la ex Unión Soviética junto con Alexander Solzhenistin- informó que luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza liberales rusos estuvieron a punto de acceder al gobierno “si no fuera por la apresurada irrupción del FMI que dotó de millones de dólares a miembros de la nomenclatura de donde finalmente surgió el actual gobierno”.

    Fue muy difundido el caso del general Mobutu Sese Seko que usurpó el poder en Zaire que fue el mayor receptor de ayuda por parte del FMI en relación a su población. El poder de Mobutu fue absoluto condenando a la gente a los suplicios más horripilantes en un contexto de saqueo permanente que permitió que ese sátrapa acumulara una fortuna de ocho mil millones de dólares de esa época.

    A lo consignado debe agregarse el jugoso ensayo de Anna Schwartz (la coautora con el premio Nobel en Economía Milton Friedman de la muy difundida historia monetaria estadounidense) titulado “Es tiempo de terminar con el FMI y el Departamento de Estabilización del Tesoro” y el libro de la doctora en economía por la Universidad de Oxford Dambisa Moyo titulado Cuando la ayuda es el problema, en donde se detallan innumerables casos patéticos de países que reciben cuantiosos recursos en medio de corrupciones alarmantes y dislates económicos fomentados por la ayuda que proviene coercitivamente de bolsillos ajenos.

    En el contexto de la deuda pública externa, es de interés recordar que cuando Thomas Jefferson siendo embajador en París recibió la flamante Constitución norteamericana escribió que “si hubiera podido agregar una cláusula adicional la concretaría en la prohibición al gobierno de contraer deuda” que como lo expresó otro premio Nobel de Economía, James M. Buchanan, “significa comprometer coactivamente patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en el proceso electoral para elegir al gobierno que contrajo la deuda.”

    Entonces el Fondo Monetario Internacional alimenta a burócratas que son remunerados con honorarios colosales a costa de los contribuyentes para en definitiva incentivar el despilfarro y, por ende, el empobrecimiento de todos pero muy especialmente de los más vulnerables cuyos salarios se ven reducidos por el creciente estatismo.

    En este escenario, los gobiernos que se encuentren en serias dificultades por sus mayúsculos desaciertos tendrán dos opciones: rectificar sus errores abriendo el mercado y fortaleciendo marcos institucionales civilizados o, de lo contrario, continuar con los desatinos pero financiados por Corea del Norte, Cuba o similares…si es que allí encontraran dólares, pero no de parte de Washington y sus aliados. Entonces, el fondo del Fondo estriba en terminar cuanto antes con esta entidad que tanto daño ha causado y lo sigue haciendo.

    Recomiendo a los lectores interesados en este tema que consulten los muchos textos recopilados en el Ludwig von Mises Institute donde múltiples autores coinciden en base a muy diversas documentaciones que el FMI debe liquidarse a la brevedad para bien del mundo libre. En ese escenario, como queda dicho, las pesadas burocracias desaparecerían y la banca privada dirigirá sus recursos donde predominen marcos institucionales serios y, por ende, una economía exenta de estatismo crónico y de corrupciones alarmantes.

    En Britannica se lee que “El impacto de los préstamos del FMI ha sido ampliamente debatido. Oponentes al FMI argumentan que sus préstamos incentivan a que los estados miembros apliquen muy malas políticas económicas domésticas, sabiendo que si lo necesitan el FMI los sacarán del apuro. Esta red de contención, sostienen los críticos, demoran las necesarias reformas y crean dependencias de largo plazo. Los oponentes también apuntan que los rescates del FMI se extienden a la banca que ha realizado préstamos a insolventes, por ende los alientan a que aprueben inversiones aun más riesgosas.”

    Se podrá preguntar y repreguntar cómo es posible que el FMI insista en prestar una y otra vez a gobiernos espantosamente irresponsables pero debe advertirse que a diferencia de los que prestan asumiendo riesgos con recursos propios, los burócratas de esta entidad internacional lo hacen coactivamente con el fruto del trabajo ajeno y -vuelvo a remarcar- percibiendo ellos salarios monumentales. No es para hacer algo ad hominem sino al solo efecto ilustrativo pero es preciso subrayar que a esta altura necesitamos una política cristalina y no Kristalina.

  • América Latina enfrenta un tercer shock debido al endurecimiento de las condiciones financieras mundiales

    El ímpetu del crecimiento continúa, pero la menor disponibilidad y el encarecimiento del financiamiento ralentizarán las economías de América Latina mientras la inflación siga siendo elevada. Las prioridades de política económica son restaurar la estabilidad de los precios y mantener la sostenibilidad fiscal, además de proteger a los grupos vulnerables.

    Santiago Acosta-OrmaecheaGustavo AdlerIlan GoldfajnAnna Ivanova

    13 de octubre de 2022

    Los países de América Latina, que siguen bajo los efectos de dos shocks anteriores: la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, se enfrentan ahora a un tercer shock: el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales.

    Hasta ahora, el ímpetu del crecimiento fue positivo, reflejando el retorno de los sectores de servicios y el empleo a los niveles previos a la pandemia, y condiciones externas favorables —precios altos de las materias primas, demanda externa y remesas sólidas, y repunte del turismo. Esta situación ha dado lugar a varias revisiones al alza del crecimiento este año.

    Pero el financiamiento es cada vez más escaso y caro, debido al aumento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales para controlar la inflación. Los flujos de capitales a los mercados emergentes están desacelerándose y los costos de financiamiento externo, aumentando. Las tasas de interés internas en los mercados emergentes también están aumentando, debido al incremento de las tasas por parte de los bancos centrales para combatir la inflación, pero también a la reducción del apetito de los inversionistas por activos de mayor riesgo.

     

    En América Latina, estos factores llevarán a una desaceleración de la actividad, ya que los costos de financiamiento más elevados serán un lastre para el crédito interno, el consumo privado y la inversión.

    A comienzos de este año, el aumento de los precios de las materias primas y el crecimiento sólido contribuyeron a compensar los efectos de las condiciones globales de financiamiento más restrictivas, ya que los inversionistas se vieron atraídos por una región que cuenta con grandes exportadores de materias primas, en un contexto de necesidades de alimentos y energía a escala mundial. Pero las tasas de interés más elevadas están presionando a la baja los precios de las materias primas a medida que la economía mundial se desacelera, reduciendo así su efecto amortiguador. La desaceleración económica también podría reducir las exportaciones, las remesas y el turismo en la región.

    La incertidumbre en torno a las tasas de interés globales y a si puede controlarse la inflación de manera ordenada —el denominado “aterrizaje suave”— significa que también podría haber picos de volatilidad y aversión al riesgo de los inversionistas. En otras palabras, la transición a tasas de interés globales más elevadas podría venir con turbulencia.

    Crecimiento sólido, pero con desaceleración

    Ante las sorpresas positivas en la actividad, hemos actualizado nuestra proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe este año a 3,5%, desde 3% en julio.

    Pero, con vientos cambiantes hacia adelante, el crecimiento se desacelerará el próximo año con mayor rapidez de lo proyectado en julio, hasta 1,7%.

    Los exportadores de materias primas —los países de América del Sur, México y algunas economías del Caribe— verían reducidas a la mitad sus tasas de crecimiento para el próximo año, ya que la disminución de los precios de las materias primas amplificaría el impacto de las mayores tasas de interés.

    Las economías de América Central, Panamá y la República Dominicana también se ralentizarán debido a la moderación del comercio con Estados Unidos y de las remesas entrantes, aunque se beneficiarán de los precios más bajos de las materias primas. Las economías caribeñas que dependen del turismo continuarán recuperándose, aunque a un ritmo menor del previsto en julio en vista de unas perspectivas para la actividad turística más débiles.

    Lucha contra una inflación persistente

    Pese a la ralentización del crecimiento, la inflación en América Latina seguirá siendo elevada durante algún tiempo.

    La rápida respuesta de los principales bancos centrales de la región, que aumentaron las tasas de interés antes que otras economías avanzadas y de mercados emergentes, contribuirá a reducir la inflación, pero llevará tiempo, ya que la política monetaria tiene que moderar la demanda interna para ejercer presión a la baja sobre los precios.

    Además, las presiones sobre los precios se han ampliado recientemente, afectando a los artículos de las cestas de consumo que van más allá de los alimentos y la energía. Este ha sido el caso en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, donde la inflación alcanzó recientemente el 10%, el máximo en dos décadas, y está poniendo a prueba la credibilidad que los regímenes de metas de inflación se han ganado a base de mucho esfuerzo.

    Teniendo en cuenta esto, hemos elevado nuestros pronósticos de inflación. Las subidas de precios en esos cinco países serán aproximadamente de 7,8% para finales de año, y para finales del próximo año seguirán estando en un nivel elevado de alrededor de 4,9%, todavía por encima de las bandas de tolerancia de los bancos en la mayoría de los casos.

     

    America Latina

    Bancos sanos, riesgos de deuda

    El aumento de las tasas de interés globales también pondrá a prueba la resiliencia de los balances públicos y privados. Los sistemas bancarios de la región, que en general son saludables, mitigan el riesgo de dificultades financieras, con una regulación y supervisión que han mejorado en muchos países.

    Pero siguen existiendo focos de vulnerabilidades. Por ejemplo, la deuda de las empresas ha crecido considerablemente en la última década, en especial fuera del sistema bancario. Será fundamental vigilar estas vulnerabilidades para detectar posibles fuentes de tensión y adoptar medidas tempranas.

     

    Si bien los altos niveles de reservas internacionales y la fuerte credibilidad de los bancos centrales de la región contribuirán a mitigar el impacto de las condiciones financieras más restrictivas, los mayores costos de endeudamiento pondrán a prueba las finanzas públicas debido al aumento de los pagos de intereses, al tiempo que la deuda pública y las necesidades de financiamiento siguen siendo elevadas.

    Un acto de equilibrio

    Los bancos centrales en la región han actuado sin demora y han mantenido ancladas las expectativas de inflación a largo plazo.

    Hacia adelante, la política monetaria debe mantener su curso y no relajarse prematuramente. Fijar la política monetaria en un contexto de alta incertidumbre es difícil, pero tener que restaurar la estabilidad de precios más adelante si la inflación se arraiga sería muy costoso.

    La política fiscal debe centrarse en recomponer el margen de maniobra disponible para la aplicación de políticas económicas, donde sea necesario. Esto exigirá reducir el gasto público, mejorar el diseño de los sistemas tributarios y fortalecer los marcos fiscales para lograr una disciplina sostenida.

    Sin embargo, dadas las urgentes necesidades sociales de la región, las políticas para reducir la deuda y los déficits solo pueden ser eficaces y duraderas si son inclusivas, es decir, si protegen a los pobres.

    Aun cuando exista margen de maniobra fiscal, la política fiscal también debe ir de la mano de la política monetaria y centrarse en apoyar a los grupos vulnerables, en especial mientras persista la inflación elevada y el crecimiento se debilite, pero sin estimular la demanda interna. Esto requerirá una calibración cuidadosa para compensar las medidas de gasto de protección a los pobres.

    Encontrar este punto de equilibrio es fundamental para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, y es la mejor manera de desarrollar resiliencia frente a futuros shocks.

     

    Contenido perteneciente al Fondo Monetario Internacional, con permiso de reproducción, puede ver el original aquí.

  • Según el FMI, su calificación en la APC podría definirse por sus actividades en las redes sociales.

    Los datos tradicionales utilizados para la calificación crediticia podrían ser reemplazados por procesos impulsados ​​por IA basados ​​en búsquedas en línea o historiales de compras.

    Mientras muchas compañías tecnológicas, desde Facebook hasta Apple, están observando de cerca los servicios financieros, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha estado preguntando qué aspectos de la tecnología van a cambiar las finanzas en los próximos años.

    Los investigadores del FMI, han destacado por qué las fintech han surgido en la última década a medida que los bancos físicos se han ido reduciendo y describen cómo los teléfonos inteligentes, la búsqueda en línea y las redes sociales han ayudado a impulsar la innovación financiera mediante el uso de datos no financieros, como el tipo de navegador de un usuario, el dispositivo que se utiliza, el historial de búsquedas en línea de una persona y sus compras.

    Cuatro investigadores examinan los resultados de un documento de trabajo que explora la relación en constante evolución entre finanzas y tecnología. “Estudiamos los efectos del cambio tecnológico en la intermediación financiera, distinguiendo entre innovaciones en información (recolección y procesamiento de datos) y comunicación (relaciones y distribución)”, escriben los expertos en su estudio.

    El uso de datos no financieros como «el tipo de navegador y hardware que se utiliza para acceder a Internet» o «el historial de búsquedas y compras en línea», que luego se incorporan a la tecnología impulsada por la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, podría «promover la inclusión financiera, por ejemplo, permitiendo más crédito a los trabajadores informales y empresas en las zonas rurales», escriben Arnoud Boot, Peter Hoffmann, Luc Laeven y Lev Ratnovski en una publicación en el blog del Fondo Monetario Internacional (FMI).

    Su puntaje crediticio basado en IA basado en búsquedas web es solo una de las propuestas en el documento, que argumenta que la pandemia Covid-19 está «acelerando la transformación tecnológica de la industria financiera y analiza cómo el FMI puede «salir adelante» de los problemas que esto podría crear.

    Los investigadores argumentan que si los prestamistas tienen una mejor idea de la historia completa de un cliente, pueden estar más dispuestos a ser indulgentes con ellos. «Los bancos tienden a amortiguar los términos de crédito para sus clientes a largo plazo durante las recesiones», escriben. Estos métodos pueden ser superiores a las evaluaciones de riesgo crediticio tradicionales y ayudar a brindar crédito a personas que los bancos ignoran o no tienen forma de evaluar. Según el FMI, hay 1.700 millones de adultos no bancarizados en el mundo.

    Fintech y el uso de información alternativa para evaluar la solvencia crediticia no es una técnica nueva, por lo que el FMI simplemente está estudiando la evolución del mercado fuera de los bancos tradicionales y sus implicaciones políticas a medida que empresas como Facebook y Amazon comienzan a conocer la vida financiera de los clientes más que los bancos.

    «La innovación en la comunicación está impulsada por la variedad de plataformas digitales en las redes sociales, la comunicación móvil y las compras en línea que han penetrado gran parte de la vida cotidiana de los consumidores, aumentando así su huella digital y los datos disponibles», investigadores Boot, Hoffmann, Laeven y Ratnovski escriben en el blog. «Plataformas como Amazon, Facebook o Alibaba incorporan cada vez más servicios financieros a sus ecosistemas, lo que permite el surgimiento de nuevos proveedores especializados que compiten con los bancos en pagos, gestión de activos y provisión de información financiera».

    Los investigadores no explicaron por el momento cómo funcionaría un sistema de este tipo en la práctica. ¿Facebook, por ejemplo, se comunicaría directamente con nuestras instituciones financieras o tendríamos que recopilar y proporcionar los datos? Algunos también argumentan que pinta una imagen de un futuro muy distópico, aunque los investigadores explican que este seguimiento sería por nuestro propio bien, al brindar en un futuro, acceso a más servicios financieros y al alcance de todos.

  • FMI recomienda a Estados Unidos aumentar los impuestos indirectos

    El Fondo Monetario Internacional ha recomendado que los Estados Unidos aumenten los impuestos indirectos para aumentar los ingresos, como forma de compensar el costo de los recientes recortes de impuestos y el aumento del gasto.

    En su último informe sobre la economía estadounidense, publicado el 3 de julio, el FMI dijo que los directores se congratularon por el buen desempeño de la economía de los Estados Unidos, con un crecimiento acelerado, un bajo desempleo y una inflación moderada. También recibieron con agrado las perspectivas favorables a corto plazo y la perspectiva de marcar la expansión económica más larga registrada en su historia . Al mismo tiempo, los directores observaron una mayor incertidumbre política y vulnerabilidades a mediano plazo, incluida la creciente deuda pública, las tensiones comerciales y la desigualdad de ingresos.

    Hicieron hincapié en que los desarrollos y las acciones de política en los Estados Unidos tienen implicaciones significativas para el resto del mundo, y alentaron a las autoridades a tener en cuenta esa consideración en sus decisiones de política.

    Los directores reconocieron los objetivos de la estrategia fiscal y la reforma fiscal, con sus muchas características positivas, para apoyar el crecimiento y promover cambios estructurales para liberar el potencial económico. Observaron que, en la etapa actual del ciclo económico, la postura expansiva de la política fiscal, al tiempo que impulsa a los EE.UU. y la producción mundial en el corto plazo, podría aumentar los riesgos y las incertidumbres en el mediano plazo.

    Específicamente, los directores advirtieron que la política pro cíclica del presupuesto y los planes de política tributaria afectarían adversamente el déficit fiscal, la sostenibilidad de la deuda y los desequilibrios globales. Alentaron a las autoridades a reequilibrar la política fiscal, aumentar la relación entre el ingreso y el PIB a través de una mayor dependencia de los impuestos indirectos y priorizar el gasto en infraestructura.

    Los directores también vieron un margen para focalizar la desgravación del impuesto sobre la renta personal en los hogares de menores ingresos y mejorar el cumplimiento de las disposiciones fiscales con las obligaciones internacionales.

    El informe se hizo eco de los comentarios previos del FMI sobre las medidas de reforma fiscal, particularmente con respecto a los cambios impositivos corporativos e internacionales, sugiriendo que debería imponerse una mayor tasa impositiva sobre las ganancias no repatriadas, que el impuesto comercial debería reformularse como un impuesto al flujo de efectivo y que las disposiciones internacionales deberían rediseñarse para imponer un impuesto mínimo a las jurisdicciones con bajos impuestos y evitar dar un trato más favorable a las exportaciones que a las importaciones y las ventas nacionales.

    La declaración concluyente del mes pasado de la misión 2018 del FMI a los EE. UU. señaló que la reducción en la tasa impositiva corporativa corporativa cercana al promedio de la OCDE y las mayores provisiones de gasto ayudarán a incentivar la inversión y reducir las motivaciones detrás de la erosión de la base fiscal (BEPS).

    Sin embargo, el FMI también criticó la nueva deducción del 20 por ciento en los ingresos de los negocios transferidos, que, según argumentó, ha creado una gran oportunidad para la evasión de impuestos por parte de personas con altos ingresos. El FMI también dijo que hay margen para fortalecer el diseño de varias de las disposiciones internacionales en el TCJA, particularmente con respecto a los regímenes anti-profit shifting, incluyendo el  Global Intangible Low Taxed Income (GILTI) y el  Foreign Derived Intangible Income (FDII), y el Base Erosion Anti-Abuse Tax (BEAT).

     

  • Subdirector del Departamento de Mercados Monetarios del FMI sugiere medidas para competir con las criptomonedas

    La crisis financiera mundial y los rescates financieros de las principales instituciones financieras renovaron el escepticismo en algunos círculos sobre el monopolio de los bancos centrales en la emisión de moneda.

    Tal escepticismo estimuló la creación de Bitcoin y otros activos criptográficos, que desafiaron el paradigma de las monedas respaldadas por el estado y el papel dominante de los bancos centrales y las instituciones convencionales en el sistema financiero (He y otros, 2016).

    Hace veinte años, cuando Internet alcanzó la mayoría de edad, un grupo de prominentes economistas y banqueros centrales se preguntó si los avances en la tecnología de la información dejarían obsoletos a los bancos centrales (King 1999). Si bien esas predicciones aún no se han cumplido, el aumento de los cripto activos ha reavivado el debate. Estos activos pueden servir algún día como medio de pago alternativo y, posiblemente, como unidades de cuenta, lo que reduciría la demanda de monedas fiduciarias o dinero del banco central. Es hora de volver a plantear la pregunta, ¿la política monetaria seguirá siendo efectiva en un mundo sin dinero del banco central (Woodford 2000)?

    Por el momento, los activos criptográficos son demasiado volátiles y arriesgados como para representar una gran amenaza para las monedas fiduciarias. Además, no gozan del mismo grado de confianza que los ciudadanos tienen en las monedas fiduciarias: se han visto afligidos por casos notorios de fraude, violaciones de seguridad y fallas operativas y se han asociado con actividades ilícitas.

    Pero la continua innovación tecnológica puede ser capaz de abordar algunas de estas deficiencias. Para evitar la posible presión competitiva de los criptomedios, los bancos centrales deben continuar aplicando políticas monetarias efectivas. También pueden aprender de las propiedades de los activos criptográficos y la tecnología subyacente y hacer que las monedas fiduciarias sean más atractivas para la era digital.

    ¿Pero serán más ampliamente utilizados en el futuro? Una trayectoria más larga puede reducir la volatilidad, impulsando una mayor adopción. Y con mejores reglas de emisión, tal vez, reglas ‘inteligentes’ basadas en inteligencia artificial, su valoración podría volverse más estable. Las monedas ‘estables’ ya están apareciendo: algunas están vinculadas a las monedas fiduciarias existentes, mientras que otras intentan emitir reglas que imitan las políticas de inflación o fijación de precios (‘banco central algorítmico’).

    Como medio de intercambio, los activos criptográficos tienen ciertas ventajas. Ofrecen gran parte del anonimato de efectivo al tiempo que permiten transacciones a grandes distancias, y la unidad de transacción puede ser potencialmente más divisible. Estas propiedades hacen que los activos criptográficos sean especialmente atractivos para los micropagos en la nueva economía digital compartida y basada en servicios. Y a diferencia de las transferencias bancarias, las transacciones de activos criptográficos se pueden compensar y liquidar rápidamente sin un intermediario.

    Las ventajas son especialmente evidentes en los pagos transfronterizos, que son costosos, engorrosos y opacos. Los nuevos servicios que utilizan la tecnología ledger distribuida y los activos criptográficos redujeron drásticamente el tiempo que tardan los pagos transfronterizos en llegar a su destino de días a segundos al eludir las redes de bancos corresponsales. Por lo tanto, no podemos descartar la posibilidad de que algunos activos criptográficos se adopten más ampliamente y cumplan más funciones de dinero en algunas regiones o redes privadas de comercio electrónico.

    El aumento de los activos criptográficos y la adopción más amplia de tecnologías de contabilidad distribuida pueden apuntar a un cambio de un sistema de pago basado en cuenta a uno basado en valor o token .

    En los sistemas basados ​​en cuentas, la transferencia  se registra en una cuenta con un intermediario, como un banco. Por el contrario, los sistemas basados ​​en valores o fichas implican simplemente la transferencia de un objeto de pago, como una mercancía o papel moneda.

    Si se puede verificar el valor o la autenticidad del objeto de pago, la transacción puede realizarse, independientemente de la confianza en el intermediario o la contraparte. Tal cambio también podría augurar un cambio en la forma en que se crea el dinero en la era digital: del dinero del crédito al dinero de los productos básicos, ¡podemos mover el círculo completo a donde estábamos en el Renacimiento!

    En el siglo XX, el dinero se basaba predominantemente en las relaciones de crédito: el dinero del banco central, o dinero base, representa una relación crediticia entre el banco central y los ciudadanos (en el caso del efectivo) y entre el banco central y los bancos comerciales (en el caso de reservas). El dinero del banco comercial (depósitos a la vista) representa una relación crediticia entre el banco y sus clientes.

    Los activos criptográficos, por el contrario, no se basan en ninguna relación de crédito, no son pasivos de ninguna entidad, y son más como dinero de productos básicos en la naturaleza. Los economistas continúan debatiendo sobre los orígenes del dinero y explicando por qué los sistemas monetarios parecen haber alternado entre los productos básicos y los créditos a lo largo de la historia. Si los criptoactivos de hecho llevan a un papel más prominente para el dinero de los productos básicos en la era digital, es probable que la demanda de dinero del banco central disminuya.

    ¿Cómo deberían responder los bancos centrales? ¿Cómo pueden prevenir la presión competitiva que los activos criptográficos pueden ejercer sobre las monedas fiduciarias?

    Primero, deberían continuar esforzándose para que las monedas fiduciarias sean mejores y las unidades de cuenta sean más estables. Como señaló la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en un discurso en el Banco de Inglaterra el año pasado, ‘la mejor respuesta de los bancos centrales es continuar aplicando una política monetaria efectiva, mientras se abren a nuevas ideas y nuevas demandas a medida que las economías evolucionan’.

    En segundo lugar, las autoridades gubernamentales deberían regular el uso de criptoactivos para evitar el arbitraje regulatorio y cualquier ventaja competitiva desleal que los cripto activos puedan derivarse de una regulación más leve. Eso significa aplicar rigurosamente medidas para prevenir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, fortalecer la protección del consumidor y gravar efectivamente las transacciones cifradas.

    Tercero, los bancos centrales deberían seguir haciendo que su dinero sea atractivo para su uso como vehículo de liquidación. Por ejemplo, podrían hacer que el dinero del banco central sea fácil de usar en el mundo digital al emitir sus propios tokens digitales para complementar el efectivo físico y las reservas bancarias. Dicha moneda digital del banco central podría intercambiarse, de igual a igual, de manera descentralizada, al igual que los activos criptográficos.

    El Director Adjunto del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI, Dong  He, sugirió estas tres respuestas para combatir la competencia potencial de los bancos centrales a partir de las criptmonedas en el informe publicado el 31 de mayo y cuya versión completa puede consultarse aquí.

  • Del fondo de liquidez al fondo del riesgo moral

    Desde el 2010 el Fondo Monetario Internacional, un castillo de economistas neoclásicos y neo keynesianos que no logran dar un mensaje coherente, ha estado presionando amablemente a Panamá para que se cree un fondo de liquidez. La excusa dada por el señor Fernando Delgado, representante del FMI para Panamá, es que los países sin moneda propia deben disponer de un fondo de liquidez, ya que en caso de una crisis de liquidez, no existe un Banco Central que sirva de prestamista de último recurso, y el gobierno de Panamá no puede respaldar a los bancos con sus propios fondos, porque éstos están limitados por el presupuesto[i].

    Frank de Lima, entonces viceministro aplaudió esta propuesta, pero otras personas veían con razón que un fondo estatal de liquidez permite que los bancos flexibilicen los préstamos, porque ahora saben que tienen una red de seguridad que antes no existía en caso de que los préstamos se compliquen. Ahora los bancos podrán cargarle sus malos negocios y sus activos tóxicos al estado, lo cual hace que las ganancias sigan siendo privadas, pero las pérdidas y malos negocios de los bancos sean ahora públicas. ¿Qué puede salir mal? Bueno, pregúntenle a los Europeos y Norteamericanos, que salvo Islandia, eligieron hacer un rescate financiero de los malos negocios de miles de bancos, con el resultado de que la gran recesión lleva en muchos países casi una década, y se gastaron miles de millones de recursos de los contribuyentes en rescates de bancos que hicieron malos negocios; es más, negocios fraudulentos, mientras que los ciudadanos de a pie, que le deben dinero a los bancos son lanzados de sus viviendas por no pago, los banqueros que hicieron sus préstamos irresponsables o fraudulentos, sabiendo que no los iban a pagar, siguen en sus puestos y no han visto el interior de un juzgado. La pregunta que nadie hizo al FMI es por qué el gobierno tiene el deber de rescatar a los bancos en problemas en lugar de dejarlos quebrar y punto.

    El gobierno aceptó la propuesta del FMI y se lanzó con los banqueros a crear un fondo de liquidez. En el 2013 se lanzan los primeros anuncios del fondo de liquidez[ii] .Aunque se anunció que el fondo no cubriría casos de insolvencia o malos manejos. Sin embargo, terminó el gobierno de Ricardo Martinelli y el Fondo de Liquidez no se hizo efectivo.

    En el 2016 el FMI vuelve a la carga. Valerie Cerra, su representante regional, vuelve a insistir en el Fondo de Liquidez[iii]. El Superintendente de Bancos de Panamá, Ricardo Fernández y el presidente del Capital Bank, Moisés Cohen, anunciaron estar de acuerdo, pero mientras para Fernández el fondo debería hacerse con aporte de las partes, que incluyen los bancos y el FMI, Cohen más bien parece querer que el mecanismo se implemente de la manera más rápida posible, dice al ser preguntado por la Estrella y esto parece inferir un fondo con dineros públicos.[iv]

    El trabajo siguió, aunque la idea de Cohen de tener en fondo de liquidez listo ya en el 2016 no se materializó, el gobierno, en junio del 2017 acaba de anunciar que tiene listo el mecanismo de un Fondo de Liquidez [v]. El Superintendente Fernández, anunció que las intervenciones del Balboa Bank y del Banco Universal hacían clara la necesidad de un fondo de liquidez, porque éste daría al regulador más opciones durante una reorganización o liquidación de un banco.

    Según Fernández, se trata de una solución para hacerle frente a una situación de pérdida de una corresponsalía bancaria o en un contexto de crisis económica o situación coyuntural negativa, en el que un banco necesita liquidez temporalmente para tratar de buscar una solución simple con un fondeo básico. La idea sería darle acceso a un fondo de liquidez mínimo que le permita por un tiempo corto encontrar una solución y seguir en marcha.

    Sin embargo y he aquí el peligro, este sería un fondo , en principio, de liquidez, no de solvencia, pero Fernández aclaró que también se estaría trabajando hacia un fondo mayor, de riesgo sistémico, pero para más adelante . Esto que muchos ven como una promesa, en realidad es una amenaza.

    A mediados de agosto del 2017, la Superintendencia de Bancos anuncia que el diseño ya está listo. Parece que la postura de que el Fondo funcione con dineros públicos, socializando las pérdidas de los Bancos ganó, ya que el Banco Nacional sería el que aportaría el fondo de liquidez, aunque se deja la puerta abierta para la participación de otros bancos, algo que dudamos que ocurra. Una vez esté el estado aportando al fondo de liquidez no va a haber incentivos para que los bancos privados arriesguen fondos propios para crear un fondo de liquidez privados. ¿Por qué tendrían que hacerlo, cuando pueden socializar sus riesgos con fondos públicos?

    El Banco Nacional está claro en que se socializa en el riesgo. Los bancos privados usan activos para acceder a la facilidad del crédito, y si el banco repaga, se regresa el activo. Por supuesto, si el banco no paga, el activo pasa al Banco Nacional. Esto crea incentivos para que los bancos privados puedan descargar sus activos tóxicos en el Estado Panameño. ¿Qué banco privado querría participar en un fondo de liquidez como prestamista después de esto? Mejor que los activos tóxicos terminen en manos del Estado, verdad? Y conociendo la probada incorruptibilidad de los funcionarios de los bancos estatales, tantas veces demostrada durante el gobierno militar o durante la administración de Ricardo Martinelli, estamos seguros que estos funcionarios van a hacer lo posible para impedir que los bancos privados terminen descargando activos tóxicos en el Banco Nacional, ¿o nos equivocamos?

    Lo peor de todo es que se pretende ir más allá en el futuro, hacia un fondo de insolvencia, lo cual sería el fin de la banca responsable en Panamá. Si un fondo de liquidez, sobre todo si fuera privado, sería aceptable, un fondo de insolvencia sería un estímulo a que los bancos sean mucho más arriesgados prestando dinero. Lejos de evitar el riesgo sistémico, lo fomenta. Cuando un equilibrista sabe que tiene una red de seguridad debajo de él, tiende a ser más arriesgado que cuando no la tiene. Haría ciertos trucos que no se atrevería a hacer de no tenerla.

    Cuando un grupo de bancos tienen un fondo de insolvencia debajo de ellos, tienden a hacer negocios que no harían si este fondo no existiera. En el sistema actual, si un banco es irresponsable y anda en la cuerda floja, al caer, cae el solo. Pero en el sistema planeado, ya no es un solo banco, sino un montón que confiando en la red de seguridad, andan en la cuerda floja, y al caer tantos a la vez, la red de seguridad no va a soportarlos, y va a ceder. ¿Por qué? Porque el prestamista de último recurso elimina el riesgo moral de hacer negocios irresponsables.

    Panamá no tiene moneda propia ni Banco Central para tratar de inventarse una red nueva de la nada. Iríamos por el camino de la Gran Recesión del 2008.

    El sistema panameño ha funcionado muy bien, a pesar, o más bien debido a que no tenemos prestamistas de último recurso que eliminen el riesgo moral y socialicen las pérdidas. Cuando un banco cae, cae él solito, por sus malos manejos o por su oportunismo, pero no caen varios a la vez. El sistema ha resistido la dictadura militar, la invasión de 1989, las crisis del 2002 y del 2008, la quiebra de varios bancos, los Panama Papers, la Lista Clinton. El sistema bancario panameño ha demostrado ser bastante resiliente. Un fondo de liquidez privado no sería mala idea si fuera privado y voluntario; ¿pero estatal?, vamos, lo peor de Panamá como país es su estado. Un estado congelado en los 1970s. Todo lo que pueda salir mal, va a salir mal.

    [i] FMI le propone a Panamá crear fondo de liquidez.
    [ii] Panamá hace cambios en el proyecto de liquidez de la banca.
    [iii] FMI insta a Panamá a crear fondo para el rescate de bancos.
    [iv] Superintendencia sugiera la creación de fondo para riesgo sistémico.
    [v] Regulador Bancario prepara modificación a la ley y fondo de liquidez.