Etiqueta: impuestos

  • El vicio del confisca, parte y reparte

    Hay que dejar de alimentar al Estado gordo y volver a premiar al que crea riqueza no sólo para sí sino una riqueza que se derrama en trabajos y toda clase de actividades productivas. Todo lo demás es puro vicio del confisca, parte y reparte para quedarse con la mejor parte.

    Los impuestos solo se justifican si son para financiar justicia, seguridad y defensa. Todo lo demás es, en el mejor de los casos, innecesario; y en el peor, robo deliberado y destructivo de la sociedad. En este sentido vale ver y considerar que el ideal de una sociedad está en, valga la redundancia, en la clase de sociedad ‘asociación’ entre las personas que la constituyen; en esencia, la familia, que es el tuétano de una sociedad.

    En el sentido expuesto en el párrafo anterior, debemos, nuevamente, ver y entender que el estado es un mal necesario ya que el estado es, en esencia, poder, fuerza y violencia o, mejor dicho, el estado ejerce, o intenta ejercer, a través de sus gobiernos, el monopolio de la violencia; comenzando con la confiscación impositiva o impuesta de lo que produce la gente; recursos que intenta justificar su confiscación aduciendo que es para el bien de todos. Pero a pregunta que debemos hacernos es: ¿De verdad que los impuestos son para nuestro bien? O… ¿en qué medida se usan bien esos impuestos arrebatados?

    Porque, ¿a quién le quitan el dinero? No al que lo derrocha, sino al que lo multiplica: al empresario, al médico, al ingeniero, al que madruga. ¿Y a quién se lo dan? No al que lo convertiría en más riqueza y empleo. Se lo dan al que votará por los politicastros mañana y al amigo del poder que se queda con la mejor tajada hoy.

    Así funciona el Robin Hood gubernamental, pero al revés: roba al pobre productivo para dárselo al rico político y a su clientela cautiva.

    Los subsidios no son caridad; son droga electoral. Crean dependencia, inflan burocracias y enriquecen a los intermediarios. Sin la promesa del jamón, la beca y tal, nadie daría el voto a estos saqueadores disfrazados de salvadores.

    Si mañana desaparecieran los incentivos para confiscar y repartir, el sistema colapsaría en 24 horas. Justo por eso lo defienden con uñas y dientes. Mientras creamos que la pobreza se soluciona quitándole al que genera para dárselo a quien roba, pero le da al pueblo, seguiremos el camino lemúrido de unas sociedades que, enceguecidas por la propaganda del Estado providente, corren en manada hacia el precipicio fiscal, demográfico y moral… mientras los políticos van al frente gritando “¡más subsidios, más rápido!”.

    Lo triste es que la cura es sencilla: dejar de alimentar al Estado gordo y volver a premiar al que crea riqueza no sólo para sí sino una riqueza que se derrama en trabajos y toda clase de actividades productivas. Todo lo demás es puro vicio del confisca, parte y reparte para quedarse con la mejor parte… y, al final, siempre sobra miseria y faltan libertades.

    A todo ello, es curioso que vaya en aumento el clamor de subsidios cuando la libertad económica ha reducido inmensamente los niveles de pobreza en el mundo. ¿Será que se trata del mal de la envidia? ¿O será una pérdida de los valores de la familia, del sentido de comunidad?

    Y, finalmente, debemos ir más allá y ver y entender que lo ideal es que no necesitemos otro gobierno que no sea el de la Naturaleza Divina. A ver si lo digo con más claridad: ¿Crees que en el Cielo hay estado y gobierno? Sería absurdo pues en el “Cielo” o la dimensión del mañana, en dónde no hay secretos ni mentiras ni violencia, no hace falta tener políticos ni policías, legisladores y mucho menos ladrones, lo que tendremos es una asociación de amor y fraternidad celestial. 

  • Aguinaldos públicos: la fiesta inmoral del privilegio

    La reciente revelación de que diversas entidades del Estado panameño destinarán más de 70 millones de dólares en 2025 y 67 millones en 2026 a gratificaciones y aguinaldos debería encender una alarma no solo económica, sino fundamentalmente moral. Desde una perspectiva republicana responsable, lo preocupante no es solo la cifra , ya de por sí escandalosa en un contexto de crisis fiscal y carencias sociales, sino la filosofía que subyace a este tipo de prácticas: la idea de que el dinero de los demás puede usarse como si fuese propio, para premiar lealtades, alimentar clientelas y perpetuar privilegios.

    Incluso si existiera algo parecido a una verdadera meritocracia en la administración pública (lo que en la práctica está muy lejos de ocurrir, pues las vacantes suelen llenarse por simpatías políticas más que por concurso de oposición y antecedentes), el otorgamiento de bonos y aguinaldos extraordinarios con recursos públicos es profundamente inmoral. El dinero estatal no es un fondo privado de gratificaciones, ni una caja de celebración para premiar al funcionario más sumiso al jerarca de turno. Es, en rigor, el fruto del esfuerzo de millones de ciudadanos que trabajan y producen, y a quienes el Estado extrae coercitivamente parte de su ingreso mediante impuestos.

    La administración del dinero de otros sólo puede justificarse en nombre de economías de escala y coordinación, para proveer bienes que, de otra forma, serían más costosos o ineficientes de gestionar individualmente. Es decir: seguridad, justicia, salud y educación básica. Servicios esenciales cuya provisión colectiva tiene una justificación pragmática y, también humanitaria. Más allá de ese marco, todo uso de los fondos públicos es un acto de expoliación.

    Por eso, cuando se destinan decenas de millones a aguinaldos y bonos para funcionarios, muchos de los cuales ya disfrutan de estabilidad laboral, privilegios sindicales y escalas salariales difíciles de encontrar en el sector privado, lo que se consuma es un acto de despilfarro inmoral. Se premia no al mérito, sino a la cercanía política; no al esfuerzo, sino al servilismo. Y peor aún: se financia ese derroche con los recursos que podrían aliviar problemas urgentes y reales, como el acceso al agua potable, la infraestructura de salud colapsada o la crisis educativa.

    No se puede juzgar estas cifras con criterios de legalidad formal, porque la ley puede ser tan solo el instrumento de un sistema de privilegios. Lo que está en juego es un principio ético: nadie tiene derecho a disponer del fruto del trabajo ajeno salvo para lo estrictamente necesario en términos de convivencia y protección mutua. Cuando se usan millones de dólares para “coronar” al mejor burócrata complaciente, lo que ocurre es un doble atropello: se roba al ciudadano y se degrada la noción misma de servicio público, transformándola en botín partidista.

    No hay que perder de vista lo más importante: lo que para un funcionario es un “bono de gratificación”, para un ciudadano es el sacrificio de horas de trabajo, de emprendimientos postergados, de inversión no realizada. Cuando el Estado se convierte en una fiesta de aguinaldos, deja de cumplir su función más básica y se convierte en un festival de saqueo institucionalizado.

    La ética liberal nos recuerda que administrar el dinero de los demás es siempre un acto de extrema responsabilidad. No se trata de hacer fiestas con recursos públicos, sino de garantizar que lo que se toma al ciudadano retorne en forma de bienes esenciales que aseguren la vida en sociedad. Todo lo demás es abuso, y el abuso no se justifica ni con leyes ni con lindos discursos.

  • Cuál Justicia Social?

    Lo que llamamos constitución en Panamá, desde su preámbulo, habla de “exaltar la dignidad humana, promover la justicia social…” y tal, pero, le pregunto al lector ¿sabes lo que es la justicia social? La llamada constitución no lo aclara; y digo “llamada constitución” ya que no estoy solo al opinar que dicho mamotreto no constituye sino el desorden económico y social; tal como está en el Artículo 78 que intenta establecer que:

    La Ley regulará las relaciones entre el capital y el trabajo, colocándolas sobre una base de justicia social y fijando una especial protección estatal en beneficio de los trabajadores.”

    ¿Tienes la mínima idea de la complejidad y magnitud de lo que son las “relaciones entre el capital…” ¿Quién rayos es don Capital y quien es el señor trabajo? ¡Nadie! Son los que se les ocurra y convenga a los nefastos “gobernantes” de turno. Son palabras y frases comodín que abren el camino a una discrecionalidad sin límites. Y es embuste total decir que “beneficia a los trabajadores”; no, a quien beneficia es a los ladrones del estado profundo.

    Más adelante la incoherente constitución en su Artículo 91 vuelve a la carga en el al decir que:

    La educación es democrática y fundada en principios de solidaridad humana y justicia social”.

    Y menos mal que aclararon que se trataba de “solidaridad humana”; imagínense si fuese solidaridad entre caimanes o mapaches. ¿Y qué quisieron decir que la educación sería democrática? La democracia supone ser el gobierno por el pueblo a través de los gobiernos electos; lo cual no tiene nada que ver con la educación. ¿Será la excusa para que el gobierno centralice la educación para mejorar su capacidad de adoctrinamiento y centralización? ¿Educar no es gobernar? Lo que compete a los gobiernos del estado es ver que no se hagan trampas en el mercado educativo y no ser ellos los tramposos.

    Y, finalmente, la tortuosa farándula de hemorragia verbal termina en el Artículo 284 que es una oda que enaltece el carácter comunista de la misma:

    El Estado intervendrá en toda clase de empresas, dentro de la reglamentación que establezca la Ley, para hacer efectiva la justicia social a que se refiere la presente Constitución y, en especial, para los siguientes fines:

    1. Regular por medio de organismos especiales las tarifas, los servicios y los precios de los artículos de cualquier naturaleza, y especialmente los de primera necesidad.

    2. Exigir la debida eficacia en los servicios y la adecuada calidad de los artículos mencionados en el aparte anterior.

    3. Coordinar los servicios y la producción de artículos. La Ley definirá los artículos de primera necesidad.

    Hay que ser osado, ingenuo o no sé qué para montar una empresa en un país en el cual la mafia gubernamental puede dictarte tarifas, los servicios y precios, exigir lo que el burrócrata cree es la eficacia de los servicios y la calidad; y, que pretenda coordinar los servicios y la producción… ¿Se da cuenta el lector el grado de desquicio al cual llegó el constituyente y quienes firmaron semejante mamotreto? Y ni hablar que aún hoy, en el 2025, habiendo reconocido lo terrible que es la constitución que padecemos, muchos estamos temerosos de que terminar con una peor de la actual, que lo único que constituye es el desorden; tanto así que ni han intentado cumplir a cabalidad con semejantes mandatos constitucionales.

    La actual constitución panameña no instituye el libre mercado sino la intervención del mercado por parte de la Cosa Nostra; lanzando a quienes se aventuran en la actividad productiva formal a las fauces de la jauría burrocrática del estado profundo.

  • El caso de Roger Ver: Justicia o herramienta de control?

    La detención en España del empresario Roger Ver, conocido como «Bitcoin Jesus», ha generado controversia no solo por las acusaciones en su contra, sino también por lo que representa en términos de justicia, poder estatal y libertad individual. Ver, quien enfrenta una posible extradición a Estados Unidos y una condena de hasta 109 años de prisión, es un símbolo de la resistencia al sistema financiero tradicional y un férreo defensor del derecho de las personas a decidir cómo manejar su dinero, lejos de la intervención gubernamental.

    Los cargos contra Ver: más allá de los impuestos

    Las acusaciones contra Roger Ver, según diversas fuentes, están relacionadas con una supuesta evasión fiscal y otras irregularidades financieras. Sin embargo, el trasfondo parece ir más allá de lo estrictamente legal: el caso tiene tintes de ser un ejemplo del «garrote legal» utilizado para enviar un mensaje a quienes desafían las estructuras tradicionales. ¿Es proporcional perseguir con tanta dureza a alguien cuyo «crimen» es cuestionar la hegemonía estatal en cuestiones de dinero y fiscalidad?

    Los 109 años de condena que podría enfrentar no solo son desmesurados, sino que rozan lo absurdo. Este castigo desproporcionado parece diseñado no solo para sancionar, sino para disuadir a otros de seguir su camino, algo que va en contra de los principios básicos de justicia y proporcionalidad. La paradoja es evidente: los sistemas que deberían proteger a los ciudadanos son utilizados como herramientas de represión y disciplina.

    Un ataque a la libertad financiera

    Roger Ver ha sido una figura controvertida, pero también fundamental en la adopción de Bitcoin y otras criptomonedas. Su postura, que aboga por un mundo donde las personas tengan mayor control sobre su dinero y se reduzca el rol de los intermediarios tradicionales, ha chocado frontalmente con gobiernos acostumbrados a tener el monopolio del dinero.

    Este caso también pone de manifiesto cómo los sistemas tributarios se convierten en un arma para perpetuar el poder centralizado. La fiscalidad, más allá de su función redistributiva, se utiliza en demasiadas ocasiones para sofocar movimientos que buscan empoderar a los ciudadanos y disminuir la dependencia estatal.

    España como aliado en el control global

    La colaboración de España en la detención de Ver y su posible extradición a Estados Unidos plantea preguntas sobre la soberanía y la independencia judicial. ¿Hasta qué punto los estados actúan como extensiones de los intereses de las grandes potencias, especialmente cuando se trata de figuras que desafían el status quo global? España, con su historial de cuestionamientos a la extradición, no está exenta de críticas por actuar, aparentemente, como un simple intermediario en este caso.

    Un llamado a la reflexión

    El caso de Roger Ver va más allá de su persona. Es un llamado a reflexionar sobre los límites del poder estatal, la proporcionalidad de las penas y el derecho de los individuos a desafiar sistemas centralizados. Si permitimos que figuras como Ver sean aplastadas por la maquinaria estatal sin cuestionarlo, ¿quién será el próximo?

    La lucha de Ver por la libertad financiera no es solo suya; es una lucha que define cómo queremos que se estructure la relación entre los ciudadanos y el Estado en el siglo XXI. La pregunta es si estamos dispuestos a defenderla o si permitiremos que se sigan utilizando las leyes como herramientas de control y no como instrumentos de justicia.

    Para más detalles sobre el caso y posibles acciones, puedes visitar la página oficial de la campaña Free Roger Now

  • Emiratos Árabes Unidos (EAU) eximen a las criptotransacciones del impuesto sobre el valor añadido (IVA)

    Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han dado un paso significativo en su camino hacia la adopción y regulación de las criptomonedas. El reciente anuncio de la Autoridad Tributaria Federal (FTA) de eximir en los EAU a todas las transacciones con criptomonedas del pago del IVA marca un avance importante en la consolidación de la región como un centro global de innovación financiera y tecnológica. Esta medida entrará en vigor el 15 de noviembre de 2024, pero se aplicará retroactivamente a las transacciones que hayan ocurrido desde el 1 de enero de 2018.

    La exención del IVA implica que tanto los intercambios como las transferencias de criptomonedas no estarán sujetas al gravamen del 5% que hasta ahora las afectaba. Esto no solo beneficia a los usuarios y empresas que operan en el sector, sino que también refuerza la legitimidad de las criptomonedas como parte del sistema financiero tradicional de los EAU, una región que se ha destacado por su enfoque progresista en la regulación de activos digitales.

    Un paso más en la regulación amigable de las criptomonedas

    En los últimos años, los EAU han liderado la región del Medio Oriente en la creación de un marco regulatorio para las criptomonedas. En 2022, Dubái estableció la Autoridad Reguladora de Activos Virtuales (VARA), marcando un hito al ser la primera jurisdicción en la región en emitir un marco regulador integral para las criptomonedas. Esta nueva exención del IVA consolida aún más a los EAU como un entorno favorable para la innovación y adopción de criptomonedas y activos digitales.

    La industria de las criptomonedas y la exención fiscal: ¿un modelo a seguir?

    Desde una perspectiva libertaria, la decisión de los EAU resulta un modelo de política que otros países deberían considerar. La imposición de impuestos a las transacciones de criptomonedas no solo es un obstáculo para el crecimiento de la industria, sino que también se basa en la idea de un Estado que interviene y regula en exceso. Para los defensores del libre mercado y las criptomonedas, este tipo de exenciones fiscales no solo estimulan la inversión y la innovación, sino que además promueven un sistema financiero donde las personas tienen más libertad para gestionar sus activos sin la carga constante de un Estado que decide cuánto deben pagar por transacciones privadas.

    En contraposición, muchos países, incluyendo la Argentina, han optado por imponer gravámenes e impuestos a las criptotransacciones, viendo esta nueva clase de activos como una oportunidad para recaudar. Sin embargo, esta estrategia ha demostrado ser contraproducente, pues desincentiva el uso de criptomonedas y favorece la informalidad, además de empujar a los inversores y usuarios hacia jurisdicciones más amigables, como los Emiratos Árabes Unidos.

    La intervención estatal y sus efectos: lecciones para otros países

    Para los libertarios, la intervención estatal en la economía, sea mediante impuestos o regulación, distorsiona los mercados y sofoca la innovación. Los Emiratos han demostrado que un enfoque más flexible, basado en la no intervención y en exenciones fiscales, puede atraer inversiones y consolidar una posición de liderazgo en la economía global.

    Muchos países siguen adoptando medidas restrictivas, a menudo bajo el pretexto de proteger al consumidor o al sistema financiero. Sin embargo, como se ha visto en economías que promueven la libre competencia y un entorno menos regulado, la intervención excesiva lleva a mercados distorsionados, donde las transacciones no reflejan el valor real de los activos debido a las cargas fiscales o normativas.

    Un comentario sobre la moralidad de los impuestos

    La cuestión de qué deben financiar los contribuyentes siempre ha sido un debate moral en las sociedades. Para los libertarios, la idea de que el Estado se entrometa en las decisiones personales de inversión a través de impuestos no solo es ineficiente, sino inmoral. ¿Por qué deberían los pagadores de impuestos financiar gastos que no han decidido, mientras ven cómo sus transacciones personales y empresariales son gravadas constantemente?

    En este sentido, los Emiratos ofrecen una alternativa interesante al desmantelar las barreras fiscales y permitir que las personas decidan libremente cómo gestionar y utilizar sus activos digitales. Este enfoque puede tener consecuencias positivas no solo para la industria de las criptomonedas, sino para la economía en general, que se beneficiará de un sistema financiero más libre y menos intervenido.

    La exención del IVA sobre las criptotransacciones en los EAU es un paso clave hacia la modernización de su economía y la consolidación de su posición como centro de innovación tecnológica y financiera. Desde una perspectiva libertaria, esta medida es un ejemplo de cómo un gobierno puede adoptar un enfoque menos intervencionista y más orientado hacia el libre mercado, permitiendo que la economía y la innovación florezcan. Países con economías más restrictivas deberían tomar nota: menos intervención, menos impuestos y más libertad son clave para el éxito económico y la confianza de los inversores.

  • Los productores de mendicidad

    La mendicidad es la acción de mendingar y quienes se dedican a producir mendigos son los gobernantes ineficientes y deshonesto o que siguen fines no loables. Pero… ¿cómo es que los malos gobernantes promueven el comportamiento mendaz? Lo promueven metiendo al gobierno en todo lo que no corresponde a una buena gobernanza. Han acostumbrado a la población a creer que todas las cosas que hacen nuestros gobiernos son propias de la gobernanza. Mendigos son los que viven a costillas de otros, aportando poco a nada a cambio. Pedir a los politicastros que provean… eeeh… de todo: trabajo, jamones, salarios mínimos, vivienda, salud, seguridad social, días libres, carnavales, ¡agua, agua!, descuentos, transporte, y tal vez el novio o la novia, es mendicidad.

    Y ¡por supuesto! que los burrócratas gubernamentales se desviven por crear una burrocracia o regalierno que promueve pedigüeños que pagan con votos. Entre las perversidades que todo ello promueve está el arrebatar al productivo para dar al improductivo y, de paso, van dañando la actividad empresarial de la cual todos dependemos.

    Visto así, los impuestos se convierten en un régimen de caridad compulsoria; aunque, si le dices a funcionarios y otros que reciben gracias del gobierno, que son mendaces, seguro se disgustarán; más que nada debido a que el regalierno se ha convertido en práctica común, a punto que ha llegado a ser cosa “normal”. O peor, que tienen ‘derecho’ a que les den. Que el empresario es un privilegiado que debe ser esquilmado para mantener a los mendaces consuetudinarios.

    En otras palabras, nuestros gobiernos se han convertido en maquinarias que producen mendicidad, a punto que la misma se convierte en potable; o “normal”. Como ya podrá ver quien quiere ver, estamos ante una dicotomía moral; en dónde se desalienta al productivo y promueve al parásito. Y peor aún es que todo ello va produciendo más y más mendigos que respaldan a los politicastros.

    ¿Cuántos panameños cuestionan o ven mal la mayoría de las actividades en que están metidos los gobiernos desde los servicios de agua hasta la repartición de jamones?

    A todo eso y por otro lado, si nos fijamos, veremos que toda la mala práctica señalada tiene otros efectos colaterales perversos; tal es el caso de que la buena caridad, esa que es personal y no politiquera, promueve la productividad, mientras que la mala caridad centralista tiene efectos nefastos en la productividad y el bienestar del país.

    Aunque no lo sepan, la mayoría de los panameños son empresarios que por naturaleza humana son caritativos con su prójimo; es decir, con quienes conoce porque están “próximos” a ellos y viven sus penurias. La destrucción de está verdadera caridad es una barbaridad. El “normalizar” el confisca, parte y reparte por parte de politicastros a punto de que dicho malandar sea “normal”, va aumentando o degradando esa esencial autoestima de cada persona; ya que, a fin de cuentas, no son tan ingenuos como para no ver que son mendigos.

    La auténtica caridad no crea dependencia y así deja espacio para que las personas necesitadas lleguen a mejorar su situación. En general, la caridad siempre, en alguna medida, es degradante; pero lo es mucho más cuando no sólo es falsa sino que viene de parte de quienes suponen dirigir la nación.

    En fin, son tantos los que acusan que los intercambios del mercado, esos que se hacen en libertad, y no con descuentos obligados y controles de precio y tal, son tildados de sacar ventaja a los que menos tienen; ¿acaso son tan ciegos que no ven la perversidad del regalierno?

  • Los impuestos y la Independencia americana

    La independencia de Estados Unidos se refiere al proceso mediante el cual las trece colonias británicas en América del Norte se separaron del dominio británico y se convirtieron en una nación soberana e independiente. Fue declarada el 4 de julio de 1776 con la aprobación de la Declaración de Independencia, en la cual se proclamaron los derechos inalienables y se afirmó la autonomía política de Estados Unidos. La independencia marcó el inicio de la guerra de Independencia de Estados Unidos contra Gran Bretaña y sentó las bases para el establecimiento de una república democrática en América del Norte.

    La independencia de Estados Unidos tuvo varias implicancias en relación a los impuestos y los derechos individuales. Uno de los principales desencadenantes de la Revolución Americana fue el descontento de las colonias por las políticas fiscales impuestas por el gobierno británico.

    Durante el período colonial, Gran Bretaña impuso una serie de impuestos a las colonias americanas para financiar sus costosas guerras y mantener el control sobre ellas. Algunos de los impuestos más conocidos fueron el Acta del Azúcar (Sugar Act), el Acta del Timbre (Stamp Act) y el Acta del Té (Tea Act).

    Estos impuestos fueron percibidos por los colonos como injustos y abusivos, ya que eran impuestos sin su consentimiento y sin tener representación en el Parlamento británico. Esta falta de representación fue resumida en el famoso lema «No taxation without representation» (No hay impuestos sin representación), que se convirtió en uno de los pilares de la lucha por la independencia.

    Los colonos consideraban que el derecho a la propiedad y a la libre disposición de sus ingresos estaban siendo violados por los impuestos británicos, lo que socavaba sus derechos individuales. Esta creencia fue reforzada por el lema revolucionario «No taxation without representation», que argumentaba que solo un gobierno en el que los ciudadanos tuvieran voz y voto sobre los impuestos podría ser considerado legítimo y respetar los derechos individuales.

    La lucha por la independencia se centró en gran medida en la defensa de los derechos individuales y la libertad frente a la opresión y la interferencia del gobierno británico. Los colonos argumentaron que tenían derecho a gobernarse a sí mismos y decidir sobre sus asuntos internos, incluyendo la imposición de impuestos.

    La Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson y adoptada el 4 de julio de 1776, estableció los principios fundamentales de la nueva nación, basados en la idea de que todos los individuos poseen derechos inalienables, incluyendo la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Además, afirmó que el gobierno debe derivar su poder del consentimiento de los gobernados, y que si un gobierno viola los derechos del pueblo, este tiene el derecho de alterarlo o abolirlo.

    En resumen, la independencia de Estados Unidos estuvo estrechamente vinculada a la lucha por los derechos individuales en relación a los impuestos. Los colonos se opusieron a los impuestos impuestos por Gran Bretaña sin su consentimiento y argumentaron que solo un gobierno con representación legítima y respeto por los derechos individuales podría imponer impuestos de manera justa. La independencia marcó el inicio de una nación que buscaba garantizar la protección de los derechos individuales y el autogobierno.

  • Reforma de la Unión Aduanera de la UE: ¿Un Golpe al Libre Comercio?

    Introducción:
    La Comisión Europea ha presentado recientemente una propuesta legislativa para renovar la Unión Aduanera, un sistema establecido en 1968 para establecer tarifas aduaneras comunes a las mercancías que ingresan a la Unión Europea. Esta propuesta busca modernizar y simplificar el entorno regulatorio, así como centralizar la supervisión y adaptar el sistema a las características del comercio digital. Sin embargo, esta remodelación puede tener consecuencias que afecten principalmente a las personas que se benefician de los bajos precios y la desregulación del libre comercio. En este artículo, analizaremos los detalles de la propuesta y cómo puede impactar en la capacidad de las personas para adquirir productos asequibles.

    El Problema de la Unión Aduanera:
    La Unión Aduanera de la UE ha enfrentado desafíos debido a su estructura obsoleta y la falta de una base de datos centralizada y supervisión efectiva de la cadena de suministro. Los importadores deben lidiar con 27 administradores diferentes y más de 111 sistemas informáticos no siempre conectados entre sí. Esto genera ineficiencias y obstáculos para el comercio fluido de mercancías.

    La Complejidad Creciente:
    La propuesta de reforma se basa en la creciente complejidad del entorno comercial actual por varias razones. En primer lugar, el auge del comercio electrónico ha dado lugar a un aumento significativo de envíos de bajo valor que ingresan a la Unión Europea desde fuera del bloque. En segundo lugar, las normas relacionadas con estándares medioambientales, laborales y sanciones geopolíticas han aumentado, lo que agrega una capa adicional de regulaciones y complicaciones. Estos factores han dificultado la eficiencia y la aplicación efectiva de la Unión Aduanera.

    Detalles de la Propuesta:
    La propuesta de reforma se basa en tres ideas principales. La primera es establecer una nueva asociación entre las aduanas y las empresas basada en la transparencia y la responsabilidad. Se utilizará inteligencia artificial y aprendizaje automático para reducir al mínimo la necesidad de hacer declaraciones aduaneras y simplificar los procesos para las empresas. La segunda idea es establecer una nueva arquitectura para la vigilancia de la Unión Aduanera, creando una nueva autoridad europea que centralice los esfuerzos y coordine mejor a las autoridades nacionales. La tercera idea es adaptar el marco al comercio electrónico, que presenta desafíos únicos, incluyendo altos niveles de fraude.

    Impacto Potencial en el Libre Comercio:
    Aunque la propuesta tiene como objetivo mejorar la eficiencia y la transparencia de la Unión Aduanera, existe la preocupación de que pueda afectar negativamente al libre comercio y a las personas que dependen de los bajos precios y la desregulación para adquirir productos asequibles. Por ejemplo, la eliminación de la exención de derechos de aduana para mercancías de valor inferior a 150 euros puede resultar en un aumento de los costos para los consumidores. Además, la introducción de un centro de datos aduaneros de la UE y la supresión de los límites de valor podrían generar una mayor burocracia y dificultades para las empresas, especialmente para aquellas que se dedican al comercio electrónico.

    La propuesta de reforma busca equilibrar la necesidad de modernizar la Unión Aduanera con la facilitación del comercio y la protección de los intereses de los consumidores. Sin embargo, es importante abordar las preocupaciones y desafíos que podrían surgir debido a estos cambios.

    Una de las preocupaciones clave es el posible aumento de los costos para los consumidores. Al eliminar la exención de derechos de aduana para mercancías de bajo valor, es probable que los precios de algunos productos importados se vean afectados. Esto podría impactar negativamente a aquellos que confían en la disponibilidad de productos asequibles para satisfacer sus necesidades diarias, pensemos en aquellos que utilizan Amazon, Aliexpress o similares.

    Además, la introducción de un centro de datos aduaneros de la UE y la simplificación de los sistemas informáticos pueden requerir una adaptación y una inversión significativa por parte de las empresas. Esto puede ser especialmente desafiante para las pequeñas y medianas empresas que pueden tener recursos limitados. La implementación de estas medidas debe considerar las necesidades y capacidades de las diferentes empresas para evitar una carga excesiva y garantizar una transición suave.

    Si bien puede ser comprensible la necesidad de abordar el fraude en el comercio electrónico, es importante encontrar un equilibrio para no obstaculizar la capacidad de las empresas y los consumidores de beneficiarse de las ventajas del comercio digital. La lucha contra el fraude debe ir acompañada de medidas que no impongan barreras innecesarias o excesivas para el comercio legítimo.

    En resumen, la propuesta de reforma de la Unión Aduanera de la UE busca abordar los desafíos actuales y adaptarse a las realidades del comercio moderno. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta el impacto potencial en el libre comercio y en aquellos que dependen de los bajos precios y la desregulación para acceder a productos asequibles. Es necesario un enfoque equilibrado que promueva la eficiencia y la transparencia sin imponer cargas excesivas a las empresas y los consumidores. La propuesta ahora debe ser debatida y acordada por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, lo que brinda una oportunidad para abordar estas preocupaciones y garantizar que se logren resultados positivos para todos los involucrados en el comercio internacional.

  • Una política fiscal más estricta

    Leo que un tal Nigel Chalk del FMI aboga por una política fiscal más estricta. La clase de respuesta que semejante desquicio suscita en mí, no lo debo verter en este artículo. Antes que nada ¿qué es una “política fiscal más estricta? El artículo de marras da un ejemplo: aumentar lo que les roban a los ricos, llamado impuestos. ¿Qué es un “rico”. ¿Será una persona con buen sabor, delicioso y tal? Y, en todo caso, ¿a quienes más van a desplumar, acaso a los que no tienen plumas? ¿Dónde colocas el límite entre rico y no rico? Ello es puramente especulativo y disparatado.

    Luego Chalk nos “ilumina con aquello de “contener la inflación y quietar así más peso a los bancos centrales en su política monetaria”. Dementes económicos como este nos han encauzado en la antesala de una recesión que bien podría llegar a ser la madre de todas las recesiones. Política fiscal es una bribonada gubernamental para robar más a unos para luego gastar más, disque para incentivar una economía Titanic.

    Por otro lado está la política monetaria, en dónde los bancos centrales (no Panamá) cambian la cantidad de papelitos falsificados (dólares o tal) y efectúan ajustes a las tasas de intereses bancarios; luego de lo cual se voltean y venden o compran lo que, hipócritamente llaman, “seguridades del tesoro”, para lograr un supuesto “control” inflacionario”. Curioso que eso hacen en muchos países aunque a fin de cuentas no funciona.

    Semejante demencia nos lleva a situaciones tan absurdas y ridículas como las del “Efecto Cantillon” que en 1755 Richard Cantillon sugirió que el dinero no es tan neutral nada. Que la inyección de dinero, papel o lo que sea, bien puede no tener efecto alguno a más largo plazo, y lo que sí hace es afectar de diversas maneras a diversos grupos económicos; tal como ciertos programas de “asistencia a los necesitados” que a fin de cuentas no ayudan sino todo lo contrario. Creer que la clase política típica va a asistir a los pobres es idiotez.

    Por ejemplo, cuando una banca central falsifica más papelitos y se los entrega a los bancos, esos $ van, antes que nada, a sectores más poderosos que los usan antes que la gente se de cuenta del efecto inflacionario. A medida que el dinero circula y ocurre la inflación, disminuyendo el valor de los papelitos falsificados, los menos cocotudos serán los más afectados.

    Los impuestos afectan aspectos económicos, sociales y políticos en nuestras vidas que ni siquiera vemos o entendemos. Tomemos el ejemplo de una familia que invierte en reubicar su restaurante y ello le da buenos resultados; pero con los “buenos resultados” vienen los impuestos aumentados, los cuales afecta el ahorro y la factibilidad de montar una sucursal. Y ni entremos a ver la inmensa variedad de impuestos y como producen recaudos repetidamente a través de la cadena transaccional. Te cobran cuando importas, cuando vendes, cuando declaras dividendos, cuando haces trasferencias y más. Pocos llegan a ver y entender los efectos de todo ello. Y ni entremos a ver aquello de las prestaciones, los salarios mínimos, controles de precio, vacaciones, etc.; en la formalidad, lo cual no aplica a la informalidad, que crece día a día.

    Pocos legisladores entienden o les importa lo económico, lo cual explica la cantidad de consecuencias no previstas que se generan. En muchos casos los impuestos a los ricos terminan aumentando brechas, ya que los más ricos tienen los medios para jugar la pacheca, pero no los pobres; y a todo ello los politicastros deambulan en tinieblas.

  • No podemos ser libres si no sabemos qué es la libertad

    Vale repetir hasta el cansancio que, “la Babel nos nuble el entendimiento y la comunicación”; y, en tal sentido, para entender un tema como el de la libertad, es imperativo comenzar escudriñando las palabras claves, sus orígenes y variación de significados o acepciones. En el caso que abordo, ¿cuál es el significado o sentido del vocablo “liberad”. Según la RAE, es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” De inmediato sobresale que la liberad es: una facultad, potencia física o moral; es un dote de la naturaleza y no algo que fabricamos en rancios aposentos legislativos; relativa a nuestras obras, lo que hacemos y cómo lo hacemos y a qué propósito. También aborda nuestra capacidad de abstenerse de obrar; y, en la parte final de la definición sale algo fundamental que típicamente pocos entienden y meditan, y es que somos responsables de nuestros actos, para bien o mal. Pero no sólo responsables en cuanto a rendir cuentas sino de entender y dar seguimiento a nuestros actos; tal como en el matrimonio, en el cual se crea un compromiso de hacer el bien hasta el final de nuestras vidas.

    Otra manera de enfocar la libertad es que somos libres para hacer el bien y no el mal o lo que nos venga en ganas; y, en tal sentido, debemos responder ante el prójimo dado que nuestro actuar no sólo nos afecta en lo personal sino en lo comunal o social.

    El otro aspecto esencial e inescapable es que la libertad implica ausencia de coerción. En este sentido, gran parte de lo que hacen nuestros gobiernos viola nuestros derechos, nuestra libertad; tal como ocurre con los impuestos que en esencia son un acto coercitivo de pillaje y despojo. También debemos distinguir entre la libertad positiva y la negativa; siendo la primera de estas la de hablar e interactuar con otros y la negativa sería la de proteger a unos en contra de la tiranía de otros. Y, en todo ello veremos la inmensa oportunidad de líderes políticos de liderar en demagogia.

    Ser libre de deseos es otro asunto muy diferente. De hecho, no somos libres tanto de buenos como malos deseos; lo cual, en sí, no es malo, pues lo malo está en nuestros actos. Nada malo hay en sentir una atracción por otra persona, sea o no de tu género. Otra cosa, muy diferente, está en cómo actuamos frente a todo ello.

    Tal vez la médula del asunto es ver y entender que el gobierno es, en esencia, la negación de nuestra libertad. De que somos libres de ser gobernados, en el sentido equivocado del término; tal como la RAE nos dice que “gobernar” es el arbitrario control del timón del barco. El gobierno está para proteger en la comunión. Los impuestos, por ejemplo, que son dinero expropiado de manera coercitiva, debían ser usados, exclusivamente, en la salvaguarda de nuestra liberad y propiedad y no para lograr una supuesta igualdad o falsa solidaridad. El gobierno que quita a unos para dar a otros es un gobierno prostituido. En síntesis, la caridad no es cosa forzada sino personal y libre.

    Aquello que recibe un ciudadano de forma gratuita por el gobierno le fue arrebatado a otra a la fuerza. Como dijo Bastiat: “está lo que se ve y lo que no se ve”. Para muchos el llamado “rico” le roba el fruto de trabajo de los obreros. Eso es lo que a vista simple parece que ocurre; pero el asunto no es tan simple, ya que de por medio está la valoración del trabajo de unos y de otros. ¿Acaso es menos valioso el emprendedor y la capacidad de dirigir la labranza del obrero a buen puerto?

    En resumen y como reza el adagio: “No hay tal cosa como un almuerzo gratuito”. Y, arrebatas a uno para “ayudar” a otro yace un contingente de males que no se ven a primera vista. El problema hoy días es que las masas de la izquierda que han secuestrado y prostituido estos las palabras, tal como llamar “democracia” a la tiranía de las mayorías o en los EE.UU. del partido que: se llama “liberal” cuando no es tal; se llama democrático, cuando no es tal; y se apoda progresivo cuando es regresivo. O, llegar al absurdo de alegar que hay derecho a la salud, agua, jamón y carnaval y tal.