Etiqueta: libertad

  • ¿Qué es el Estatismo?

    La palabra “estado” viene del latín “status”, de estar o situación, sitio. Cuando alguien te pregunta: ¿cómo estás?, la respuesta típica es, “muy bien”; aunque yo suelo contestar: “parado o sentado”. Entonces; ¿cómo es que esta palabra adquirió un significado político? ¡Ah, sí!, “político se refiere a la “polis”, que es la ciudad, como metrópolis. El vocablo, “política” se refiere a la organización y administración de la ciudad y hoy día, a todo el país. Mi entronque con el término “estado” y “estatismo” viene de la distorsión que le hemos dado al vocablo “estado”, llevándolo a significar “gobierno”, lo cual no es. Ok, Bennett, ¿y qué rayos es el estado y el estatismo?

    El término “estado” se refiera a la población que se organiza políticamente para lograr una conducción ordenada y libre en su territorio.

    El gobierno es la organización o entidad a la cual el estado le asigna la función de cumplir los mandatos vertidos en constitución; es el árbitro del partido. Ya les cuento que es el estatismo.

    Definiciones de John A. Bennett N.

    Gobierno”, como tantas palabras, tiene muchas acepciones, entre las cuales la RAE nos ofrece: “La conducción arbitraria del timón del barco”. ¿El gobierno en Panamá se conduce arbitrariamente? Sí, ya que la constitución es tan mala que es imposible de cumplir con ella y abre el camino a la discrecionalidad. Además, quien maneja el timón de un barco, auto y tal, definitivamente debe usar su arbitrio para evitar los baches y los locos al volante. Pero una cosa es evitar un bache y otra el destino que le fue ordenado en constitución.

    A ver si aterrizo… Yo creo que el estado es la organización del pueblo que busca la mejor forma de sociedad o asociación pacífica y fértil. Y es que me he visto forzado a definirlo así ya que lo que sale en los diccionarios, incluyendo la AI, es un guacho, que en Panamá significa “arroz asopado”.

    Entonces, si aún están conmigo, vamos más allá; sin perder de vista que le seguimos la pista a lo que es el “estatismo”. Lastimosamente el asunto no está nada claro y típicamente anda chueco. Aunque el término “estatismo” tiene su origen en el Siglo 17, el mismo ha sufrido mutaciones y en el Siglo 20 se refiere al: sistema político en el cual el poder estatal, por diversas razones o motivos, se desboca violando las órdenes constitucionales que, en el caso de la constitución panameña su preámbulo comienza diciendo: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”

    ¿Crees que los controles de precio en salarios mínimos, descuentos a jubilados y toda la cantidad de actividades del mercado en que se involucran los gobiernos garantizan la libertad y nos fortalecen? El estatismo es la veneración del poder político y, vayan a ver sus propósitos. En una época el poder lo compartían la iglesia y los gobiernos del estado; con lo cual le daba poder divino a sus diabluras. Entonces y ahora, la intención de la politiquería está en liquidar la distinción entre el estado, la sociedad y el gobierno, haciendo ver que son lo mismo; y ello conduce a que una buena parte de la sociedad llame a los gobernantes a solucionar sus necesidades, lo cual es triste ya que para eso no son ni sirven ser los gobiernos.

    ¡Qué difícil! le resulta al pueblo ver y entender que los intereses de las instituciones gubernamentales no coinciden con las necesidades del pueblo debido a la distorsión de lo que es el gobierno. Así, la libertad se ha convertido en magnanimidad del gobernante y el vocablo “democracia” la llave del engaño y la servidumbre. 

  • El Intramuros y el Arrabal

    Acabo de leer un escrito de Ford Smith en el Mises Wire, intitulado “el gobierno es una estafa”, lo cual, seguramente, dejará a muchos turulatos; pero bien vale la pena prestar atención ya que como andan las cosas en nuestro y otros patios, los gallotes revolotean la carroña. ¿Cómo es que tantos “sindicatos” en Panamá creen que cerrando calles se arreglan sus problemas sociales o, aún los suyos personales? O, el caso reciente en Nueva York en dónde están cercanos a elegir un alcalde comunista y antisemita que promete un gobierno a la Cuba en la metrópolis del capitalismo. La respuesta a tal misterio les puede dejar patidifusos: Lo que hemos tenido en Panamá y tienen en tantos países, y EE.UU. no se escapa, no es “gobierno” sino una casta élite ignorante o, simplemente perversa, que ha buscado acomodo histórico en contra del Arrabal; en algunos sitios más y otros menos.

    Y sí, en Panamá me estoy refiriendo al llamado “Arrabal” que existía fuera de las murallas o “intramuros” de la antigua ciudad de Panamá en 1678, hoy conocida como San Felipe. La realidad es que hoy y siempre hemos hecho parodia del Preámbulo constitucional que comienza cacareando

    con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”;

    Y la pregunta que gime ser aclarada es: ¿¡A qué rayos llamamos “libertad”!?, ya que lo que hoy tenemos no es tal. ¿Creen que podemos llamar “libertad” a gobiernos enquistados hasta las coronillas en el mercado? Gobierno son unos pocos, mientras que mercado somos todos; y los dos jamás se deben confundir. Pero, ¿cómo catalogar cierres viales delictivos?, en los cuales los manifestantes se pasean con pancartas que leen:

    exigimos que venga el gobierno a resolver nuestros problemas”.

    ¿Cómo fue que los pobladores del Arrabal, situado fuera de las murallas del antiguo “Intramuros” de la vieja ciudad de Panamá llegaron a creer que “los gobiernos” eran sus aliados? Muy triste que las gallinas llegasen a ver a los zorros como amiguitos que están dentro del gallinero para cuidarlas y resolver sus problemas. La respuesta a la pregunta planteada es penosa. Y es que, si te pasas 500 años con eso de “robó pero le dio al pueblo”, nada raro que los pobladores del Arrabal se hayan vuelto adictos a las migajas. Y… quienes no adviertan que, en Panamá, con rarísimas excepciones, lo que hemos tenido a través de nuestra historia son parodias de gobierno, viven del engaño; ya sea, hacia los demás o hacia sí mismos.

    Y quizá el caso más y penoso de esta verdad que les pinto es el del llamado MEDUCA, ese que NODUCA y que pocos ven y entienden que dicha “institución” es una herramienta en el Intramuros para mantener serviles a los del Arrabal; serviles a sus bestiales y zorrunos instintos.

    Hoy, que la humanidad se asoma a un futuro fabuloso e inimaginable, en el cual ya podemos convertir a todos los niños en genios, seguimos aferrados al bestial NODUCA; y eso es abominable. Y es que el secreto de la riqueza humana no está en la centralización, y menos cuando la misma se centra en una jauría del Intramuros que… o no entiende que la riqueza humana anda dispersa entre toda la población o peor, que lo saben e igual lo persiguen; tal como ocurre con los sindicatos.

    Y lo más triste es que el centralismo o Intramuros lo hemos grabado en Constitución; y si alguno lo duda no tiene más que leer el Artículo 284 y otros más.

  • Hong Kong: de faro de libertad a altavoz único de Beijing

    La reciente disolución de la League of Social Democrats —el último partido pro‑democracia que aún celebraba protestas callejeras— marca un hito sombrío en la historia de Hong Kong. Bajo la coacción del régimen, este partido decidió disolverse ante la imposibilidad de operar bajo una vigilancia omnipresente y un peligro legal constante.

    Este desmantelamiento no ocurre en el vacío: es la culminación de un proceso sistemático de absorción política y cultural por parte de China. Desde que entró en vigor la Ley de Seguridad Nacional en 2020, Beijing ha actuado para eliminar cualquier forma de oposición institucional .

    Una gradual clausura de derechos políticos

    Según Freedom House, Hong Kong pasó de un estatus de “parcialmente libre” (scoring ~40/100) a una realidad de silencio y miedo (freedomhouse.org). Antes un laboratorio de libertades —con pluralismo político, prensa vibrante, y espacio para la crítica— ahora es una ciudad con una sola voz: la del partido único. Lo que otrora era autonomía garantizada por el principio “un país, dos sistemas”, se ha reducido a una mascarada jurídica detrás de uniformidad autoritaria.

    Las reformas electorales de 2021 y la promulgación del artículo 23 han reforzado este proceso, imponiendo filtros de lealtad que excluyen toda disidencia . Así, el sistema que antes permitía cierto disenso hoy está deliberadamente construido para excluirlo.

    La disolución de organizaciones y la persecución sistemática

    La más reciente disolución de la League of Social Democrats se suma a un largo registro: el Civic Party desapareció en 2023, la Democratic Party inició su proceso de disolución en abril de 2025 , y decenas de ONG, medios y sindicatos fueron clausurados o intimidados .

    Combinado con arrestos masivos —más de 300 bajo la NSL, 85% de ellos por expresiones legítimas según Amnesty International— surge un ambiente de autocensura y miedo, donde cualquier voz crítica es considerada «subversiva».

     ¿Qué se pierde cuando desaparece la disidencia?

    1. Pluralidad de ideas: sin oposición formal, la deliberación pública se empobrece gravemente.
    2. Controles democráticos: sin partidos adversarios, no hay rendición de cuentas real.
    3. Espacio civil: con medios, sindicatos y sociedades civiles destruidos, el sistema se queda sin contrapesos.
    4. Seguridad jurídica fracturada: la discrecionalidad reemplaza la previsibilidad.

    Hong Kong se convierte así en un modelo de cómo una entidad que alguna vez fue libre puede ser absorbida casi sin disparar un tiro, solo a través del silencio, la ley y la presión institucional.

     Comparativas globales

    La dinámica que hoy vive Hong Kong ya se observa en otros lugares. En Hungría, la izquierda recurrió a controles en medios; en Rusia, a leyes restrictivas; en Turquía, a detenciones por opinión. Lo común es el mismo mecanismo: legalidad formal para justificar autoritarismo real.

    Pero lo que hace a Hong Kong único es su transformación en apenas cinco años —de un polo de libertad a una región “cerrada” — según el CIVICUS Monitor.

    Reflexiones clave para democracias en riesgo

    • La legalidad no es legitimidad: lo que está permitido por ley puede seguir siendo profundamente injusto y opresivo.
    • Un solo partido, cero libertad: cuando solo una voz es escuchada, la democracia muere.
    • Silencio visible: la autocensura suele ser el peor síntoma de un régimen represivo.
    • El control sofisticado es más eficiente: el poder actual opera sin tanques, con corrupción legal y presión silenciosa.

    Rumbo irreversible

    Lo que antes fue Hong Kong, modelo de competencia política y prensa abierta, hoy es una ciudad muerta políticamente, absorbida por Beijing poco a poco, sin bombas, sin invasiones, pero con leyes, presión económica y jurídica.

    La disolución de la League of Social Democrats solo es la confirmación de un rumbo irreversible.

    Para quienes valoramos la libertad, queda una pregunta urgente: ¿Estamos atentos al silenciamiento de nuestra propia sociedad, sutil o legal a través de códigos, filtros o leyes? Porque lo que comienza en otro lado puede replicarse acá, si no actuamos con convicción.

  • A más gobierno más pobreza

    Dudo que podría excederme en mi constante criticar no sólo el desbocado poder gubernamental sino el desbocado tamaño de megalodón gubernamental. Y ¡ojo!, que no uso el término “estatal”, ya que estado, supuestamente somos todos y gobierno son los supuestos «servidores públicos», esos que poco sirven. El asunto está en ¿por qué no sirven? Y, la respuesta ya la di: porque se han o nos hemos excedido no sólo en el tamaño del aparato de gobierno sino en los encargos que le hemos o se han dado.

    Lo cierto es que, desde el momento en que una población permite el desbocamiento de su gobierno, dicha población está en problemas; ya que el aparato gubernamental es como un león glotón, que mientras más le das más quiere. Pero, no sólo eso, sino que dicho organismo estatal se va transformando y mutando en un monstruo que ya no sirve el interés de su gente, sino que sólo se enfoca en satisfacer su insaciable apetito.

    El elemento clave en todo esto es lograr que sean los ciudadanos, en su persona, en su familia, en el barrio y así, quienes atiendan y resuelvan sus vidas. ¡A cosas que jamás se delegan! La constitución la hace la gente, y le delega el cumplimiento de ello al gobierno. Pero, si, de salida, la constitución está mal constituida, allí comienza el problema. O peor, cuando una constitución, tal como la panameña, es tan torcida que instituye una absurda discrecionalidad a una abusadora clase política.

    Cuando hablamos del “mercado” estamos hablando de la relación entre ciudadanos, en dónde el poder estatal juega el papel mediador y no de ejecutor. Pero, cuando el gobierno pasa árbitro a jugador, se pone en marcha un proceso fatal; el proceso de juez y parte, permitiendo que el juez se quede con la mejor parte.

    Hay variedad de casos que ilustran el problema; tal como aquello del COVID o el Cambio Climático, que son como tantos males que, o no son tal como los pintan, o se curan con reposo y sopita de caldo de pollo; pero, ¡jamás con lobotomía!

    Cuando, como ocurre en Panamá, quien paga coima es quien se lleva la chuleta, entonces todo el mercado se prostituye. Me consta, ya que nuestra empresa perdió contratos ganados en licitación porque no “pagó”.

    Y ¡por supuesto! que los que menos tienen son los que más ilusión tienen de “¿qué hay para mí?” Es como el caso de los comederos para pájaros y tal, en dónde ya nadie trabaja en producir sino en ver qué “autoridad” es la que más promete dar lo que no le pertenece. Por algo en los años desde el COVID en nuestro patio son pocas las nuevas empresas que han sido creadas; sólo la informalidad y las botellas y garrafones.

    Desde 1751 ya personajes como el marqués d’Argenson habló del “laissez-faire”, que traduce “dejar hacer”. Tristísimo que luego de 271 años aún no veamos que dar al gobierno lo que es del gobierno y al pueblo lo que es del pueblo. En fin, los subsidios sirven, más que nada, para beneficiar a los politicastros y no a la población que, a la larga, sale perdiendo; ya que la verdadera riqueza es aquella que emana de la producción y no de la repartidera.

    Por otro lado, los precios deben obedecer o reflejar la realidad del mercado y no la codicia de los politiqueros. ¿Qué es más urgente, el aumento de salarios impuesto por agremiados o el logro de mayor empelo? Y, los bonos gubernamentales son un mecanismo destructor de la productividad y la riqueza. No es fácil de entender, pero es la realidad. En fin, sin una reducción del malgasto gubernamental, no hay salida.

  • Tiananmen: Entre la Esperanza y el Silencio

    Entre el 2 y el 4 de junio de 1989, el corazón de Pekín fue testigo de uno de los episodios más oscuros de la historia contemporánea de China. Lo que comenzó como una manifestación pacífica de estudiantes y ciudadanos en la Plaza de Tiananmen, clamando por reformas democráticas y el fin de la corrupción, culminó en una brutal represión por parte del gobierno chino.

    El 2 de junio, las tensiones aumentaron cuando el Ejército Popular de Liberación comenzó a movilizar tropas y tanques hacia el centro de la ciudad. Los manifestantes, decididos a mantener su posición, erigieron la «Diosa de la Democracia», una estatua que simbolizaba sus aspiraciones de libertad y cambio político.

    La noche del 3 de junio marcó el inicio de la violencia. Las fuerzas armadas avanzaron hacia la plaza, disparando contra civiles desarmados y aplastando a quienes intentaban bloquear su paso. El 4 de junio, al amanecer, la plaza fue despejada, dejando un número indeterminado de muertos y heridos. Las estimaciones varían, pero se cree que cientos, posiblemente miles, perdieron la vida en esos días.

    Más allá de las cifras, el legado de Tiananmen perdura en las cicatrices de quienes sobrevivieron y en la memoria de los familiares de las víctimas. Grupos como las «Madres de Tiananmen«, lideradas por Ding Zilin, han luchado incansablemente por el reconocimiento de los hechos y la justicia para sus seres queridos. Su activismo ha sido constantemente reprimido, enfrentando vigilancia, arrestos domiciliarios y censura.

    El gobierno chino ha mantenido una política de silencio y negación respecto a los acontecimientos de Tiananmen. La censura en medios y plataformas digitales ha borrado casi todo rastro de las protestas, y cualquier intento de conmemoración es rápidamente suprimido. Sin embargo, fuera de China continental, en lugares como Hong Kong y Taiwán, se han mantenido vivas las vigilias y actos de recuerdo, aunque en los últimos años también han enfrentado restricciones.

    La imagen del «Hombre del Tanque», un individuo solitario que se interpuso frente a una columna de tanques el 5 de junio, se ha convertido en un símbolo mundial de resistencia pacífica. Su identidad y destino siguen siendo desconocidos, pero su acto de valentía encapsula el espíritu de quienes se atrevieron a desafiar al poder en busca de libertad.

    A 36 años de los hechos, Tiananmen sigue siendo un recordatorio de los peligros del autoritarismo y la importancia de la memoria histórica. La lucha por la libertad y la justicia continúa, y es responsabilidad de la comunidad internacional mantener viva la memoria de aquellos que sacrificaron sus vidas por un futuro más justo.

    Recordar Tiananmen no es solo un acto de homenaje, sino una declaración de compromiso con los valores universales de derechos humanos y democracia. Es un llamado a no olvidar y a seguir luchando contra la opresión, dondequiera que se manifieste.

  • El Carácter como Condición para la Libertad

    Lawrence Reed, presidente honorario de la Foundation for Economic Education (FEE) y autor de Are We Good Enough for Liberty?, sostiene una tesis fundamental: sin carácter, la libertad es insostenible.

    Reed explica que el carácter fuerte es la base indispensable de una sociedad libre. No se puede preservar la libertad en un pueblo que carece de virtudes esenciales como la honestidad, la humildad, la paciencia, la responsabilidad, la autodisciplina, la autosuficiencia, el optimismo, el coraje, una visión de largo plazo y el deseo constante de aprender. Estos valores no son simples adornos morales: son pilares estructurales. Donde faltan, la libertad inevitablemente se deteriora.

    Los Elementos Fundamentales del Carácter

    Cada una de estas virtudes cumple un rol esencial en el sostenimiento de una sociedad libre:

    • Honestidad:
      La verdad es la base de la confianza social. Sin honestidad, las relaciones humanas —y la vida en comunidad— se corrompen. La honestidad actúa como primer escudo contra el abuso de poder. Por el contrario, cuando se toleran la mentira y el engaño, los líderes corruptos ascienden al poder reflejando el desprecio generalizado por la verdad.

    • Humildad:
      Reconocer que nadie posee todo el conocimiento y que siempre hay algo que aprender evita el autoritarismo y la soberbia. La falta de humildad genera gobernantes arrogantes y planificadores centrales que creen saber más que la sociedad misma.

    • Paciencia:
      La construcción de una sociedad libre y próspera requiere tiempo. La impaciencia conduce a atajos que, a menudo, erosionan derechos.

    • Responsabilidad:
      Asumir las consecuencias de los propios actos es vital para la libertad. Sin responsabilidad personal, se alimenta la cultura de la culpa y la dependencia. La irresponsabilidad fomenta una cultura de la victimización, en la que cada quien culpa a otros por las consecuencias de sus propios errores.

    • Autodisciplina:
      Quien no es capaz de gobernarse a sí mismo, abre la puerta para que otros lo gobiernen. La autodisciplina es autodefensa en una sociedad libre. La ausencia de autodisciplina convierte a las personas en presas fáciles de controles externos. Quienes no se gobiernan a sí mismos terminan siendo gobernados por otros.

    • Autosuficiencia:
      La capacidad de proveerse lo necesario reduce la dependencia del Estado o de terceros, protegiendo así la autonomía individual. La falta de autosuficiencia transforma a los ciudadanos en dependientes manipulables.

    • Optimismo:
      La creencia en que los individuos pueden mejorar su destino mediante el esfuerzo y la creatividad es el motor del progreso en libertad. El pesimismo, a su vez, apaga el impulso de construir, innovar y progresar.

    • Coraje:
      La defensa de los derechos individuales requiere valentía, especialmente cuando enfrenta presiones o amenazas. El coraje es otra virtud indispensable: la gente tímida tiende a permitir que sus derechos sean pisoteados sin resistencia.

    • Enfoque a largo plazo:
      Pensar en el futuro evita sacrificar principios o libertades por soluciones rápidas que hipotecan generaciones futuras. Una visión de corto plazo, que busca soluciones inmediatas sin considerar las consecuencias futuras, termina hipotecando a generaciones enteras.

    • Deseo constante de aprender:
      Finalmente, una mente cerrada al aprendizaje condena a repetir los errores del pasado. Una mente abierta y curiosa permite comprender las lecciones de la historia y adaptarse a nuevos desafíos sin caer en errores cometidos.

    Cada uno de estos elementos no sólo define al individuo, sino que también moldea la cultura de una sociedad. Donde estos valores florecen, la libertad prospera; donde se marchitan, la libertad muere.

    Lawrence Reed plantea una pregunta contundente: ¿quién, en su sano juicio, querría vivir en un mundo donde estas virtudes estén ausentes? La respuesta es evidente, pero a menudo las sociedades actúan como si la libertad fuera un hecho garantizado y no un bien que exige ser sostenido mediante el esfuerzo personal.

    La libertad no se preserva únicamente mediante discursos o legislaciones. Se mantiene viva en los actos cotidianos de millones de individuos. Sociedades integradas por ciudadanos virtuosos tienden naturalmente hacia la libertad. Sociedades dominadas por ciudadanos sin carácter, por el contrario, terminan clamando por su propia servidumbre, buscando que «otros» resuelvan lo que ellas mismas no son capaces de enfrentar.

    Así, el desafío central que plantea Reed no es político, sino profundamente moral: ¿somos suficientemente buenos para ser libres? Cada acto de responsabilidad, de honestidad, de compromiso con el aprendizaje, responde afirmativamente a esa pregunta. La libertad no es un regalo que se recibe sin condiciones: es una responsabilidad que exige virtud, carácter y sacrificio. Sin estas bases, tarde o temprano, la libertad se pierde.

  • Manifiesto del Ser Emergente Liberado

    El Manifiesto del Ser Emergente Liberado, escrito por Juraj Bednar, es un llamado a la acción para aquellos que buscan la libertad individual y la transformación social desde una perspectiva liberal. Bednar, conocido por su activismo en el ámbito de las criptomonedas y la privacidad digital, propone un enfoque de cambio que no se basa en la confrontación directa, sino en la creación de nuevas realidades que reflejen los valores de autonomía y autoexpresión.

    Introducción desde una mirada liberal

    En lugar de esperar reformas desde arriba o seguir mapas trazados por otros, Bednar aboga por la emergencia: un proceso de transformación que surge desde el interior del individuo y se manifiesta en acciones concretas que desafían las estructuras existentes. Este enfoque resuena con los principios del liberalismo clásico, que enfatiza la importancia de la libertad personal, la responsabilidad individual y la innovación como motores de progreso social.

    El manifiesto destaca la importancia de crear prototipos de libertad en lugar de simplemente protestar contra lo que no funciona. Al hacerlo, se fomenta un entorno donde la belleza, la alegría y la claridad se convierten en herramientas subversivas que inspiran a otros a cuestionar y redefinir sus propias realidades.

    El Manifiesto del Ser Emergente Liberado (Traducción).

    No estamos esperando ser guiados.
    No estamos aquí para seguir mapas dibujados por otros.
    Estamos aquí para escuchar—profunda y valientemente—al tenue pulso de algo real en nuestro interior.

    Ese pulso es la libertad—no como escape, sino como creación.
    No del tipo que grita “no”, sino del que susurra “sí… ¿y si?”

    Elegimos emerger.

    No nos conformamos, y no nos rebelamos.
    Elegimos el tercer camino: la emergencia—una forma de devenir que surge desde dentro,
    y fluye hacia afuera como la luz del sol atravesando una grieta.

    No pedimos permiso para ser completos.
    No esperamos que alguien más arregle el sistema.
    Cultivamos algo más, en otro lugar.
    No ruidosamente. No violentamente. Sino con una presencia innegable.

    Creemos en el derecho a devenir—no una copia, no un rol, sino algo nuevo.
    Somos artistas de la individualidad, hackers de sistemas, jardineros de posibilidades.

    Nuestro método es hackear

    Cambiamos no por la fuerza—sino por la percepción.
    Descubriendo pequeños cambios que lo transforman todo.
    No imponemos ideas; sembramos resonancia.
    No ordenamos; invitamos.

    Creemos que los sistemas internos son tan hackeables como los externos.
    Un pensamiento, una postura, una pregunta en el momento adecuado pueden reiniciar una vida.

    Somos los guías psicodélicos del mundo práctico.
    Caminamos junto a otros—no para enseñarles el camino, sino para preguntar:
    “¿Dónde vive tu libertad?”

    No discutimos, creamos

    Construimos nuevos sistemas en lugar de arreglar interminablemente los antiguos.
    Vivimos de manera diferente, para que otros sientan que es posible.
    Damos forma a la libertad—no como protesta, sino como prototipo.
    No intentamos ganar debates.
    Intentamos hacer obsoleto lo que ya no sirve.

    Creemos que la belleza es subversiva. La alegría es contagiosa.
    Y la claridad es revolucionaria.

    Creemos…

    Que cada ser humano contiene una brillantez oculta,
    y que anhela ser invitada a salir, no forzada a entrar.
    Que la verdad puede ser silenciosa, y aún así derribar muros.
    Que no estás roto—estás en proceso de devenir.

    Esto conduce a una acción emergente…

    Vivimos con integridad que despierta curiosidad en las personas.

    Decimos verdades que dejan espacio para que otros se sumen.

    Construimos cosas que permiten a otros construir sobre ellas.

    Nos liberamos tan completamente que otros empiezan a preguntar cómo.

    Sé la luz extraña.
    Sé la chispa suave.
    Sé quien abre la puerta desde dentro.


    Este manifiesto es una invitación a todos los que creen en la capacidad del individuo para generar un cambio auténtico y duradero. Desde una perspectiva liberal, representa un llamado a la acción para construir un mundo donde la libertad no sea solo un ideal, sino una realidad vivida y compartida.

  • Viola y Elizabeth: el viaje feminista de 1922

    En junio de 1922, Viola LaLonde y Elizabeth Van Tuyl se pararon orgullosas junto a su Ford, listas para un viaje extraordinario. Su plan era ambicioso: cruzar los Estados Unidos desde Washington, DC, hasta San Francisco en una época en la que las carreteras pavimentadas eran escasas y las estaciones de servicio aún no estaban en cada esquina. No buscaban demostrar nada más que su propia capacidad para aventurarse en lo desconocido, ejerciendo su libertad como individuos en un mundo en el que la movilidad femenina todavía era vista con escepticismo.

    Este viaje también se inscribe en el contexto histórico más amplio de los años veinte, una década marcada por el cambio social y el progreso en los Estados Unidos. El movimiento por los derechos de las mujeres estaba en pleno apogeo, y las sufragistas habían logrado recientemente el derecho al voto con la ratificación de la Decimonovena Enmienda en 1920. En este entorno, la travesía de Viola y Elizabeth sirvió como un recordatorio de que la igualdad y la libertad debían ser experimentadas no solo en las urnas, sino también en los caminos abiertos, en los horizontes amplios de un país que prometía oportunidades para todos.

    Su viaje no fue un acto de rebeldía ni un desafío a la sociedad; fue una afirmación silenciosa de su autonomía. Sin exigir privilegios ni esperar un trato especial, estas mujeres confiaron en su ingenio y determinación para superar los retos del camino. Aprendieron a reparar su vehículo, navegar por terrenos inhóspitos y lidiar con imprevistos, exactamente de la misma manera en que lo haría cualquier viajero intrépido de la época.

    A lo largo de su travesía, Viola y Elizabeth enfrentaron dificultades naturales del viaje: caminos embarrados, llantas ponchadas y condiciones climáticas adversas. No obstante, lejos de considerarse víctimas de un sistema que no les había proporcionado facilidades, asumieron cada obstáculo como parte de la experiencia, demostrando que la autosuficiencia y la perseverancia eran sus mayores aliados.

    Este viaje simbolizó un feminismo basado en la libertad individual y la responsabilidad personal. No hubo discursos sobre desigualdad ni reclamos de derechos especiales. Viola y Elizabeth no esperaron a que alguien les diera permiso ni facilitaran su camino; simplemente salieron y lo hicieron. En una época en la que los roles tradicionales aún pesaban sobre las expectativas de las mujeres, ellas decidieron definir sus propias vidas a través de la acción y la voluntad.

    El espíritu de estas viajeras nos recuerda que la verdadera independencia no se otorga ni se legisla, sino que se ejerce. Viola y Elizabeth no rompieron barreras con protestas, sino con pasos firmes sobre caminos polvorientos. Su legado no es el de una lucha contra la sociedad, sino el de una demostración de lo que una persona puede lograr cuando decide vivir sin restricciones autoimpuestas.

    Su historia sigue inspirando hoy a quienes ven en la libertad individual la mayor de las conquistas. Más allá del género, la clave del progreso personal reside en la voluntad de asumir desafíos sin excusas ni concesiones. Tal como hicieron ellas en 1922, cualquier persona que desee trazar su propio camino solo necesita una visión clara, determinación y la valentía de emprender el viaje.

  • Un cuento de Navidad: El Taller de las Luces

    «En el pequeño pueblo de Valverde, donde las montañas nevadas acariciaban el cielo y los ríos murmuraban historias antiguas, la Navidad se celebraba con un evento especial: la iluminación del Gran Árbol en la plaza central. Pero ese año, las cosas habían cambiado. Una tormenta temprana había destruido las decoraciones, y el pueblo, sumido en preocupaciones económicas, dudaba en organizar la fiesta.

    Isabel, una joven artesana conocida por su habilidad para tallar figuras de madera, caminaba por las calles silenciosas y notó la ausencia del bullicio navideño. Recordó las noches de su infancia, cuando las luces del árbol reflejaban la esperanza y el sentido de comunidad. Decidió que algo debía hacerse.

    Reunió a algunos vecinos en su taller. Había quienes dudaban: «No tenemos recursos,» dijo Don Mateo, el panadero. «Con lo que cuesta la electricidad, es imposible,» añadió Clara, la dueña de la tienda de telas. Pero Isabel, con una sonrisa suave y firme, respondió: «La Navidad no es un gasto; es una oportunidad para unirnos. Si cada uno contribuye con lo que pueda, veremos qué ocurre.»

    Inspirados por su entusiasmo, las personas comenzaron a traer lo que tenían: maderas viejas, hilos de colores, pinturas desgastadas. Los niños reunieron piñas y ramas del bosque; los ancianos compartieron historias mientras tejían guirnaldas. Isabel diseñó linternas de madera, y pronto el taller se llenó de luces que cobraban vida al ritmo del esfuerzo colectivo.

    Una noche, mientras trabajaban, se presentó José, un viajero que había llegado al pueblo buscando refugio. Con pocas palabras, explicó que era electricista y que había visto el resplandor del taller. «No tengo mucho, pero puedo ayudarles a conectar las luces,» ofreció. Su gesto sencillo resonó con la esencia de la fiesta: cada uno, desde su individualidad, podía contribuir al bien común.

    Con José a cargo de las conexiones, las luces comenzaron a brillar, primero débiles y luego con un fulgor que llenó el corazón de todos. La noche antes de Navidad, el Gran Árbol fue iluminado. No tenía la simetría de los años anteriores, ni los adornos más costosos, pero cada pieza contaba una historia: una guirnalda tejida por Clara, un adorno tallado por los niños, y las luces que José había ensamblado con paciencia y destreza.

    Esa noche, el pueblo se reunió bajo el árbol. Isabel tomó la palabra: «Esta iluminación es una prueba de que, cuando actuamos libremente desde el corazón, podemos crear algo mucho más grande que nosotros mismos. No se trata de regalos o extravagancia, sino de recordarnos que somos parte de algo mayor: una comunidad donde cada individuo tiene un lugar y un propósito.»

    La multitud respondió con un silencio reverente, seguido de un estallido de aplausos. Alguien comenzó a cantar un villancico, y pronto todas las voces se unieron, llenando el aire con una melodía que hablaba de fraternidad, esperanza y fe.

    Esa noche, mientras las estrellas brillaban sobre Valverde, el pueblo comprendió que la Navidad no era algo que se recibía, sino algo que se creaba, juntos. Isabel miró el árbol y pensó en cómo cada luz representaba el esfuerzo libre y voluntario de cada persona, una pequeña chispa que, unida a las demás, iluminaba hasta las noches más oscuras.

    Y así, el taller de las luces se convirtió en un símbolo de lo que podía lograrse cuando la libertad, la cooperación y el amor al prójimo guiaban el camino, recordando a todos el mensaje eterno de la Navidad: que cada uno, desde su unicidad, puede ser luz para el mundo.»

    Desde Goethals Consulting les deseamos una muy Feliz navidad.

  • Sin Libertad no hay Democracia

    «En esencia, la democracia no funciona con un pueblo carente de libertad.».

    Del dicho al hecho hay un gran trecho; igual, igual es de la ley a la práctica. Son pocos los que no llegan a entender que no se puede jugar un buen partido deportivo sin normas; y más aún, sin buenas normas, lo cual es el grave problema que tenemos en Panamá con una constitución tan pervertida que ningún gobierno se ha atrevido a llevarla a la práctica o praxis. Hablo del ‘estado de derecho’, que supone ser el principio por el cual nos regimos. Dicho simplemente, hay estado de derecho cuando andamos derecho o en bienandar; cuando la ley es sana y seguimos su trocha.

    El problema en Panamá es que desde la época colonial y antes, siempre hubo una casta oligárquica dominante que usaba su capacidad de dominio para imponer sus faltas de principios, de libertad y propiedad. Hoy día, cuando nuestro planeta ya adquiere un carácter globalista, esas castas oligárquicas han evolucionado, creando una agenda globalista y satánica, por describirlo de alguna manera. Una agenda que niega la misma naturaleza de la Creación y pretende introducir de forma solapada la diabólica dominante.

    La otra faceta de la tragedia está en un cacareo democrático que es como la gallina que cacarea pero sólo pone engaño. Me refiero al intervencionismo gubernamental; el cual es la misma esencia del comunismo, en dónde no rige un estado de derechos sino de intereses de la oligarquía de turno. Es lo que había durante nuestra dictadura militar y que ha seguido de manera solapada en los gobiernos posteriores. En resumen, no se respeta la propiedad privada; realidad que origina desde una supuesta educación centralizada en la cual jamás enseñan los derechos de propiedad. Si lo dudan, vayan a cualquier escuela MEDUCA y pasen examen, no a los estudiantes sino a los “educadores”; con el perdón de los buenos, que por algún lado andan agazapados.

    Todo lo que señalo se pone más peliagudo cuando les digo que el instrumento de todo el mal lo tenemos en la misma democracia, cuando no entendemos lo que es y como funciona; a tal punto que la torcemos y convertimos en la dictadura de las mayoría meducadas o maleducadas. Bien se ha dicho que “la democracia es el mejor medio para llevar a cabo el socialismo”, o el comunismo. Y es que para mí hablar de socialismo es igual que hablar de una mujer levemente preñada.

    En esencia, la democracia no funciona con un pueblo carente de libertad. Y hay muchas maneras de perder la libertad, entre ellas las botellas, los jamones, y el resto de los disque subsidios que nos tienen amarrados al servilismo de las mafias dominantes. La frase que encierra el principio es “el derecho a la autodeterminación”; esa que no la tienen las botellas y sus rémoras. En los EE.UU. esto queda patente en las grandes ciudades con sus políticas regalonas que hoy día típicamente tienden a votar por los demócratas izquierdistas.

    El mayor bien de una comunidad está en la división del trabajo a través del mercado; en dónde todos pueden participar y sacar ventaja; siempre que el mismo no esté intervenido por la mafia gubernamental, como ocurre en Panamá; en dónde hasta el agua potable que usamos nos la proveen los gobiernos del estado.

    Cuando el gobierno interviene en el mercado le da poder a la minoría dominante; esa que se alimenta como sanguijuela de la sangre del pueblo. La única manera de retomar el timón de la barca estatal es sacando a la Cosa Nostra de nuestras vidas. El problemita con ello es que luego todos tendríamos que ser empresarios, lo cual no sería fácil cuando nos adiestraron para ser serviles a las oligarquías de turno.