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  • Carlos Alberto Montaner, el héroe de la libertad

    Una de las veces que tuve el gusto de presentarlo ante una nutrida audiencia en Buenos Aires, recordé que mi querido Carlos Alberto un tiempo antes en una conferencia en Miami fue interrumpido a poco de comenzar por una oyente que le preguntó cuándo iba a cantar confundiéndolo con Ricardo Montaner. Cuenta mi amigo con el sentido del humor que lo caracteriza que se levantaron “unos doscientos espectadores desilusionados”.

    Cuando leí la despedida de Carlos Alberto anunciado que no publicaría más sus columnas semanales debido a una enfermedad cerebral, se me partió el alma. Sus textos distribuidos en diversos medios en todo el mundo constituyen un recopilado de enseñanzas notables escritas con una pluma privilegiada y siempre en defensa de la libertad.

    Nació en Cuba en 1943, al principio apoyó a Castro en su derrocamiento de Batista pero a poco andar se percató del peligro y la catástrofe del régimen comunista. Lo detuvieron en 1960 a los 17 años de edad y fue condenado a veinte años de prisión. Pudo escapar y refugiarse en la embajada de Honduras y luego se exilió a Estados Unidos donde estudió literatura en la Universidad de Miami que luego completó en la Universidad Complutense de Madrid.

    Escribió veinticinco libros, tal vez los más conocidos sean Libertad: el camino al progreso y Viaje al corazón de Cuba pero el más renombrado ha sido su obra en inglés que lleva por título Latin Americans and the West que me envió con una muy afectuosa dedicatoria y donde tengo el privilegio que me cita. Allí desarrolla con magistral enjundia la historia latinoamericana, sus errores y aciertos junto a las recetas clave para el adelantamiento moral y material que básicamente se resumen en el respeto recíproco, desafortunadamente tan abandonado por muchos gobiernos que actúan como megalómanos con la pretensión de dirigir vidas y haciendas ajenas que indefectiblemente desembocan en fracasos estrepitosos. Todo a contramano de lo que hacen las naciones libres cuyos éxitos irrumpen en la medida en que incorporan políticas liberales de limitación al poder político.

    Ha cosechado reconocimientos, premios y galardones por doquier por una labor extraordinaria. No soy afecto a la utilización de la expresión “héroe” pero en este caso se aplica con justicia como a ninguna otra persona. Sus faenas son de un valor imposible de catalogar pero apreciadas por todos los partidarios de la sociedad libre. Una máquina de producir piezas memorables.

    Tuvo la generosidad de escribir recientemente para un libro en mi homenaje que me emocionó vivamente, en especial la referencia a mi padre a quien le debo ser liberal pues a pesar de haber completado dos doctorados nunca escuché desde la cátedra algo razonable sobre esa tradición de pensamiento. Su perseverancia por mostrarme otros lados de la biblioteca lo cual junto con sus trabajos de difusión e invitación de profesores liberales me permitió zafar del estatismo reinante.

    Al efecto de ilustrar lo dicho sobre Carlos Alberto con quien he tenido la inmensa satisfacción de haber compartido eventos en distintos países, transcribo unos poquísimos pasajes de algunas de sus miles de columnas publicadas durante décadas como una muestra infinitesimal para que el lector no adentrado en sus textos pueda espiar los quilates de este formidable escritor. La mejor manera de homenajearlo es leerlo.

    -”En Cuba no se elige entre diversas opciones, sino se ratifica, se reitera, a la espera de que una vez la chispa encienda la pradera. Los técnicos del Partido Comunista son expertos en buscar excusas a las crisis que les inflige el sistema, pero no son magos imaginando soluciones. Queda la de largarse de la isla, pero eso es útil siempre que se corrijan las causas de la espantada”.

    – “Se llama Nayib Bukele -nombre palestino- ha hecho algo antes de cumplir los 41 años que para sus numerosos partidarios es un acierto, pero para sus adversarios es la confirmación de sus peores pesadillas. Inauguró una cárcel que albergará 40.000 pandilleros presos. La llaman CECOT: “Centro de Confinamiento de Terroristas”. No importa que no sean exactamente terroristas. Estamos en la lucha por apropiarnos de las palabras. A los efectos del Estado de Derecho producen los mismos daños que el terrorismo […] Hay que dormir sobre el concreto. Cero visitas conyugales. Ni hay la posibilidad de redención o cambio. Hay sólo dos inodoros y una ducha por 100 de los posibles reos. La cárcel está a prueba de fugas. En torno a la cárcel existe una red de alambre de púas electrificada con una carga de 15,000 voltios. Basta un paso en falso para presentir el calor y el olor del cadáver quemado […] Me imagino que el señor Bukele sabe que el más despiadado de los mareros tiene derechos, y ello incluye ciertas prestaciones obligatorias en cuanto a personas por baños, y el acceso a visitas conyugales. Precisamente, el Estado no puede dedicarse a la venganza, ni a torturar, y debe tratar a los delincuentes con un seco respeto. Exactamente el comportamiento que ellos no tuvieron en la comisión de sus delitos […] Bukele posee todos los poderes del Estado. Los tres clásicos: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. A lo que habría un cuarto poder: “Internet”, en el que Bukele es un maestro. La capacidad de informar a la opinión pública (o no informar), o informar distorsionadamente mal”. (Por mi parte recuerdo mi nota en este mismo medio titulada “Revueltas varias: la clave es la educación” donde subrayo que cualquiera sea el país, el asunto no es agarrárselas con los poderes constituidos sino trabajar en lo que forma las cabezas de los votantes, lo contrario es ocuparse de los efectos pero no de las causas del problema).

    -”Vladimir Putin se ha encontrado la horma de sus zapatos en la resistencia casi suicida que halló en Ucrania. Cada muerto civil o militar ucranio se ha sacrificado por su país de origen y por Europa. Putin quisiera que su zona de influencia incluyera a Polonia y los países bálticos. A Hungría, a Bulgaria y a Rumanía, a los checos y a los eslovacos. No así en Alemania, donde los rusos han admitido su derrota total, porque se trata de una zona absorbida por una región mayor (la de los aliados, Estados Unidos más Inglaterra y Francia). Pese a que Alemania era el más desarrollado de los países satélites, (más que Moscú). Lo que no era mucho que decir de la economía comunista. Estaba herida de muerte […] Me parece injusto sostener que los ucranios deban pelear con un brazo atado a la espalda. Mientras ellos tengan que limitarse a reñir una guerra defensiva, la Rusia de Putin cuenta con la posibilidad de devastar las ciudades con sus inclementes bombardeos. Además, les puede decir a sus compatriotas cualquier cosa sobre el estado de la guerra […] Putin no se envalentonará y no le declarará la guerra a la OTAN por lo mismo que ocurrió en 1962 durante la Crisis de los Misiles. La perderían irremisiblemente. Si no pudieron derrotar a Ucrania en tres días, como se habían propuesto, y ya llevan más de un año, una acción concertada de los 30 países que forman la OTAN sería inderrotable”.

    – “Lo que quiero decir es que se trata de un despropósito siquiera enunciar que se puede solucionar el hecho de que muchos son pobres porque hay unos ricos que no desean pagar impuestos. Eso, sencillamente, no es verdad. Es preferible que exista la propiedad privada, aunque ciertas personas alcancen unas fortunas enormes, a lo contrario: Estados donde se prohíbe la existencia de propiedad privada. ¿Cómo se puede asegurar una cosa tan potencialmente dañina? Porque del año 1917, en que se realizó la revolución bolchevique, a la década de los noventa, hubo un Estado que fracasó totalmente experimentando la no existencia de la propiedad privada. No se trata de la libertad en abstracto, sino de las trabas que ponen los Estados al sueño de los emprendedores. Pocos Estados hay más libres que Inglaterra e Israel. Pero hasta que la señora Margaret Thatcher y el señor Menájem Beguín no comenzaron la liberación del mercado, seguían vigentes las ideas de Clement Atlee y sus sospechas de las actividades privadas. En el caso del señor Beguín no parece haber un permanente debate sobre las condiciones del mercado -como sí fue una constante en la señora Thatcher- sino una coincidencia en el tiempo. La población israelí se dio cuenta de que era una rémora el presupuesto ideológico de las cooperativas, y hoy son menos del 2% de las propiedades. El caso de Suecia es todavía más claro en la involución de los impuestos. Ingmar Bergman, el director de cine y teatro, se vio obligado a pagar el 109% de sus ingresos para continuar subsidiando el “Estado de Bienestar”. Ello ocurrió en 1976 cuando se cumplían 40 años de la ascensión al poder del Partido Socialdemócrata Sueco. Ese mismo año sucedió lo que no podía ocurrir. Carl Bildt derrotó a los socialdemócratas con su partido “Moderado” y le arrebató el poder a quienes lo habían ejercido durante varias décadas. No creo que el ejemplo de Bergman sea ajeno a este fenómeno. Fue muy sonado en Suecia. En especial, el hecho de que Bergman cuenta en sus memorias de cómo los dos agentes lo obligaron a dejar la puerta entreabierta del cuarto de baño (por miedo a la fuga), mientras él se aliviaba de un retortijón estomacal generado por la propia visita de la policía fiscal. En todo caso, se ha visto en España con especial antipatía el ataque de Ione Belarra, Ministra de Podemos -comunista- al valenciano Juan Roig, propietario de los supermercados Mercadona, una empresa modelo en el competitivo mundillo de los alimentos (la sexta empresa de España, de acuerdo con el ranking que ha establecido la Advice Strategic Consultant). La señora Belarra quiere formular un tope para los precios de los alimentos y ha llamado al mejor empresario de España “capitalista despiadado”, sin percatarse de que el aumento de los precios es producto de la guerra que ha desatado Rusia contra Ucrania. Por otra parte, desde Adam Smith se sabe que el mercado, con su mano invisible, donde existe una fuerte competencia es mucho más eficaz que las policías fiscales para bajar los precios. Ergo la señora Belarra, si quisiera, realmente, bajar los precios, debería fomentar la propiedad privada en la distribución de alimentos. Pero eso contradice sus ideas comunistas. Es pedirle peras al olmo”.

    Estos párrafos telegráficos tomados al azar y a vuelo de pájaro permiten saborear la pluma de Montaner, el héroe de nuestra historia cuyos testimonios quedarán grabados en el firmamento liberal.

  • Alas de niño

    Pensé que este sólo sería una colección de poesías comentadas, pero… ¿Por qué? Al incluir la poesía Alas de Niño, recordé que este lamento de tiempos extraordinarios que me fueron concedidos, me motivó a otras expresiones del aire y los años de fantásticas aventuras que desde muy niño fueron mías. Así, a continuación no sólo les dejo la poesía Alas de Niño, sino también un escrito intitulado “Aviones de Papel y una canción: El Avión de Papel.”

    Alas de niño

    Un día soñé volar,

    Y romper las ligaduras

    Del terruño mortal,

    Remontando valles y llanuras.

     

    Aquel sueño juvenil

    Se hizo realidad

    Y en un día de abril

    Derramé mi ansiedad.

     

    Hoy mis alas raídas

    Ya no surcan los cielos dorados

    En tardes heridas

    De fuegos encarnados.

     

    Donde se ha ido

    Ese sueño de infancia.

    ¿Acaso lo he perdido

    y moriré con esta ansia?

     

    ¿Viviré este anhelo

    Añorando libertades

    De rasgar los velos

    De las nubes otoñales?

     

    Aquellas mañanas cristalinas

    Que dejaban ver dos mares.

    Uno con ondas perlinas,

    El otro sereno en andares.

     

    Quizás no vuelva jamás

    Mis ansias en alas surcar,

    Dejando parajes detrás

    Buscando destinos lograr.

     

    Más… nunca dejaré de soñar

    Entre cúmulos heridos de albor,

    Aventuras que no he de olvidar

    Bruñidas del ruido motor.

     

    A lo lejos, ya puedo avisar

    La pista en que no podré despegar

    Y ahora no más, alzo al cielo el mirar

    A ver los aviones pasar.

    Juan Alejo.

  • Entre tantas, un quinteto de mujeres ejemplares

    Lo primero es decir que para evaluar la inteligencia y los talentos de una persona es irrelevante el sexo y con mucho mayor razón para garantizar sus derechos. Lamentablemente esto no ocurrió en parte de la historia donde machos acomplejados tenían sojuzgadas a las mujeres, un crimen que puede ponerse a la altura del espanto de la esclavitud.

    Hoy día un mal llamado feminismo opera contra la mujer al pretender el establecimiento de cupos laborales, académicos y políticos lo cual constituye una bofetada a la mujer, al tiempo que introducen marxismo por doquier y todo tipo de afrentas a la feminidad.

    Habiendo dicho esto resumo mi homenaje a las mujeres destacando cinco figuras extraordinarias. De más está decir que en un espacio breve como el de una nota periodística ni en ningún otro texto cabría la enumeración de tantas y tantas mujeres extraordinarias, algunas conocidas por la opinión pública y las más desconocidas pero que llevan a cabo en muy diversas ocupaciones faenas admirables. Más aún muchas veces se pone en evidencia la mayor capacidad de la mujer respecto del hombre debido a su sensibilidad más aguda. Vamos entonces a nuestra muestra por cierto sumamente minúscula de los cinco casos anunciados.

    Primera, la pionera del auténtico feminismo o en otros términos la liberación de la mujer de la antedicha esclavitud encubierta, Mary Wollstonecraft que murió al dar a luz a Mary Godwin, la autora de Frankenstein que contrajo nupcias con Percy Shelley (el del poema “Power, like a desolating pestilente/ Pollutes whate`er it touches”). Aquella extraordinaria precursora escribió en 1792 A Vindication of the Rights of Women, libro en el que se leen párrafos que contienen los siguientes pensamientos: “¿Quién ha decretado que el hombre es el único juez cuando la mujer comparte con él el don de la razón? Este es el tipo de argumentación que utilizan los tiranos pusilánimes de toda especie, ya sean reyes o padres de familia común […] Pero si las mujeres deben ser excluidas sin tener voz ni participación en los derechos naturales de la humanidad, demostrad primero, para así refutar la acusación de injusticia y falta de lógica, que ellas están desprovistas de inteligencia […] Deseo sinceramente que desaparezca de la sociedad la diferencia entre los sexos, salvo cuando se trate de relaciones amorosas […] ¿Acaso se demuestra que el alma tiene un sexo? […] Tanto la novela como la música o la galantería tienden a hacer a las mujeres unas criaturas de la sensación; de este modo, su carácter se forma en el molde de la estupidez […] que revelan un grado de imbecilidad que degrada a cualquier criatura racional […] No deseo que tengan poder sobre los hombres sino sobre sí mismas a pesar de que los hombres a través de sus escritos han intentado con mayor tesón domesticar a la mujeres”.

    Segunda, la gran Sophie Scholl, una biografía corta pero muy intensa. Tengo en mi biblioteca una fotografía en recuerdo a esta valerosa antinazi que fue ejecutada sin dar tiempo a otra instancia judicial en un clima de farsa criminal instaurado por los sicarios de Hitler y sin posibilidad de contactar abogados. Su persistente y valiente acción en defensa de las libertades individuales, tanto en universidades como en otros lugares públicos y asambleas fueron las causas para este asesinato con visos de juicio. En mi casa en parte del año conservo rosas blancas al efecto de recordar el célebre emblema de su movimiento denominado La Rosa Blanca. Proclamaba a los cuatro vientos que en una sociedad libre “debe dejarse a la persona que siga su camino sin violentar el de los demás”. La mataron cuando tenía veintidós años, una estudiante universitaria que aglutinaba a sus condiscípulos de las aulas y a todos en muy diversos espacios, distribuyendo material de lectura basado en la libertad y consecuentemente en contra de las tiranías que sostenía “degradan y empobrecen moral y materialmente al ser humano”. La emoción me embarga cuando la rememoro.

    Tercera, la intrépida periodista Anna Politkovskaya, también vilipendiada por ser mujer y asesinada en un ascensor por denunciar la corrupción, los fraudes y el espíritu mafioso de la Rusia después de salir del infierno comunista. Nació en Nueva York, hija de diplomáticos rusos ante las Naciones Unidas, estudió en los Estados Unidos para luego vivir en la tierra de sus ancestros, donde se graduó en la carrera de periodismo en la Universidad de Moscú y allí tuvo su primera confrontación seria al presentar su tesis sobre Marina Tsvetaeva, la poetisa condenada por el régimen estalinista. En Moscú, con un grupo de amigos fundó un diario, la Novaya Gazeta, con la idea de competir nada menos que con Pravda, el periódico oficial que paradójicamente significa “verdad”. Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del gobierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de The Guardian de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los gobiernos de Putin, fueron asesinados por los sicarios una cantidad inaudita de periodistas que se animaron a hablar de las atrocidades del sistema. A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era: “Si alguien cree que puede vivir una vida confortable en base a pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares). Randon House de Nueva York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de A Russian Diary. A Journalist’s Final Account for Life, Corruption and Death in Putin’s Russia. Salman Rushdie escribe: “Como toda buena investigadora periodística, Anna Politkovskaya presentó verdades que reescribieron los cuentos oficiales. La continuaremos leyendo y aprendiendo de ella a través de los años”. Antes de eso publicó un libro con una notable investigación cuyo título en la versión castellana es La Rusia de Putin (Barcelona, Debate) donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos y las iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.

    Cuarta, Isabel Paterson cuya voluminosa obra de 1943 sigue siendo un himno al respeto recíproco titulada The God of the Machine donde expone los principios del liberalismo clásico de modo magistral. Lejos de dogmatismos sectarios y abierta al conocimiento como corroboración provisoria al estilo de Karl Popper. En ese libro resume su visión como que la función vital del ser humano no consiste en esperar permisos, todos deben ser respetados en sus propósitos” por lo que destaca muy especialmente en el capítulo veintiuno la importancia de contar con sistemas educativos libres y competitivos sin mandones que intenten imponer estructuras curriculares para así lograr la mayor dosis de excelencia académica posible. Este capítulo fue publicado también como separata.

    Paterson estuvo muy cerca de Leonard E. Read, a quien ayudó junto con el filósofo John Chamberlin en su inicio a fundar el primer think tank liberal de la segunda posguerra y con quien participó activamente en consignar las notas originales de la Mont Pelerin Society (la Academia Internacional de la Libertad al decir de Friedrich Hayek). Personajes como Ayn Rand ponderaron reiteradamente las múltiples novelas publicadas por Paterson, como sus éxitos editoriales titulados Never Ask the End y The Golden Vanity.

    Y quinta, Victoria Ocampo, no hay escritor hispanoparlante ni lector serio de ese mundo que no tenga conciencia del inmenso agradecimiento que se le debe a la editorial y a la revista Sur, que es lo mismo que decir Victoria Ocampo puesto que ella las sufragaba para beneficio de las letras y la cultura universales. Nació a fines del siglo diecinueve, épocas que en Buenos Aires se pretendía cargar a las criaturas con los nombres de buena parte de su árbol genealógico y del santoral: se llamaba Ramona Victoria Epifanía Rufina. Ella reunió en sus salones a intelectuales como Otega y Gasset, Octavio Paz, Paul Valéry, Albert Camus, Victor Massuh, Eduardo Mallea, Aldous Huxley, Alfonso Reyes, Borges, Bioy Casares, Alicia Jurado, Igor Stravinsky, Carl Jung y Julián Marías.

    Siempre estuvo del lado de quienes aclaman la libertad como un valor supremo. Sufrió persecución y cárcel durante la dictadura peronista por sus manifestaciones claramente liberales (“En la cárcel -escribe- uno tenía al fin la sensación de que tocaba fondo”). Los nacionalistas de la época intentaron por todos los medios sabotear sus tareas, incluso, en 1933, la Curia Metropolitana la declaró persona non grata porque “Tagore y Krishnamurti, dos enemigos de la Iglesia, son amigos suyos”.

    Hay quienes -los más- aseguran que el arte nada tiene que ver con la moralidad o inmoralidad, es simplemente arte y debe juzgarse como tal sin apreciaciones éticas, solo estéticas. Sin embargo, los hay que sostienen lo contrario. En línea con T. S. Elliot y Giovanni Papini, Victoria escribe que “el arte de bien elegir y de bien disponer las palabras, indispensable en el dominio de la literatura, es, a mi juicio, un medio no un fin” y agrega “no veo en realidad por qué cuando leo poesía, como cuando leo teología, un tratado de moral, un drama, una novela, lo que sea, tendría que dejar a la entrada -cuál paraguas en un museo- una parte importante de mí misma, a fin de mejor entregarme a las delicias de la lectura”. Más aún Ocampo ilustra el punto con el correlato del amor: “La atracción física sola (si es que puede existir sin mezcla) es simple apetito. Pero esta atracción, acompañada por las que atañen al corazón, a la inteligencia, al espíritu, es una pasión de otro orden y de otra calidad. En materia de literatura, como en materia de amor, ciertas disociaciones son fatalmente empobrecedoras”.

    En momentos de escribir estas líneas en buena parte del mundo hay una crisis mayúscula de valores, parecería que en gran medida se ha perdido el sentido de dignidad y la autoestima y se ha abdicado en favor de los mandones de turno, pero en homenaje al quinteto descrito brevemente en esta nota en sus luchas por la libertad, la dignidad y la cultura, metas que no debemos cejar en la trifulca cotidiana, porque como ha escrito Benedetto Croce “la libertad es la forjadora eterna de la historia” ya que “es el ideal moral de la humanidad” y por eso “el dar por muerta la libertad vale tanto como dar por muerta la vida”.

  • Gobiernos de gorrones

    “Gorrón” es aquel que se aprovecha consumiendo o utilizando bienes que otras personas producen, sin ofrecer ninguna compensación o devolver favores; de dónde emana la pregunta: ¿acaso ello no guarda relación con la forma en que los gobiernos y sus funcionarios, que poco o nada funcionan, desempeñan sus labores? Lo peor del gobierno de gorrones es que ocurre gracias a la complacencia o peor, el contubernio de la población en general y de empresarios en particular que toleran semejante insensatez.

    En su momento, quien bien destacó el fenómeno del gorroneo gubernamental fue Ayn Rand, en su obra La Rebelión de Atlas, en dónde saca a relucir que sean tantos los que en vez de oponerse de forma contundente contra el autoritarismo castrante, se doblegan y adaptan a los gorrones en detrimento a la actividad de sus negocios y del bienestar común.

    A muchos les cuesta entender que el llamado al amor del prójimo no es una contundente obligación que emplaza a unos a socorrer a otros sin mayor contemplación a las dificultades inherentes en el socorro. Por ejemplo, si ves que alguno se está ahogando, no te tires al agua a salvarlo si no sabes nadar. Pero, más allá, cada persona tiene todo el derecho de usar su mente para satisfacer sus necesidades propias, luego de lo cual podrá asistir a otros en la medida de sus posibilidades y no de manera obligada; tal como ocurre con las normas de asistencia social impuestas por gobiernos que, en muchos casos, ni siquiera convienen o asisten de manera definitiva.

    Gran parte del andamiaje gubernamental existente termina abrazando la mediocridad o peor, en nombre de un falso y imprudente igualitarismo colectivista. ¿De dónde sacan que es obligación de unos servir a otros, no a través de una sensibilidad personal sino a través de una intervención centralizada?

    Muchos no realizan que cada día hay más personas emprendedoras que están cansadas de que el fruto de su trabajo sea arrebatado para fondear una disfuncionalidad gubernamental cada vez mayor. Y es que a menudo olvidamos que la actividad emprendedora no prospera en un ambiente infértil en libertad. Emprender es harto complejo y peor cuando cargamos al emprendedor con normas abusivas y sin sentido.

    Y ¿qué mejor ejemplo de lo que señalo en el párrafo precedente que lo visto con el COVID, dónde las medidas normativas obligadas no sólo fueron infructíferas sino que causaron y seguirán causando inmensos daños a futuro.

    ¿Acaso somos tan irreflexivos que no rechazamos una gobernanza tiránica? O como algunos suelen decir: que el gobierno deriva su autoridad del consentimiento de los gobernados. No más veamos lo que ocurre en nuestro patio en dónde los agentes de tránsito hacen retenes delictivos con el fin de asaltar a los conductores y luego alegar que “nos están cuidando”.

    Pero, peor aun cuando los politicastros, siguiendo el ejemplo de tantos mandatarios, vilipendian al empresario o rico, acusándolo de acaparador y falto de compasión. Sí, por supuesto que los hay, pero la generalización es falaz y odiosa.

    En fin y tal como lo señala Jon Miltimore, “no es solamente los impuestos exagerados que afectan sino otros, tales como: costos, moralidad, sociedad, cultural y tal; conjuntamente con la violación de los derechos de propiedad y peor, cuando se celebra el pillaje.

    A todo ello, poco reparamos en aquello de la pendiente resbaladiza; es decir, que el malandar no es estacionario sino que va en aumento. Ello es análogo al alcoholico o drogadicto cuya adicción aumenta y lo lleva al desastre. Es el fenómeno que vemos en nuestro patio de una rebatiña de pillaje que va en aumento.

  • Sobre un escritor de imaginación superlativa

    Se trata de Giovanni Papini (1881-1956), mi cuentista favorito de una imaginación y una cultura enciclopédica volcada en una parla exquisita. Tengo en mi biblioteca en seis gruesos tomos sus obras completas donde trata los temas más variados que constituyen un deleite y un inmenso alimento para el espíritu.

    También tengo una de sus bibliografías de su amigo Victorio Franchini donde relata la obsesión que desde chico lo embargaba a Papini por el conocimiento, su vida en Florencia que tuvo que abandonar en la Segunda Guerra por las aldeas de Sergiano y Bulciano, la estrecha relación con sus dos hijas (influido por el marido de la mayor quien era doctor en leyes y muy compenetrado en literatura clásica) y sus dos nietas (una de las cuales fue su secretaria), su amistad con el gran músico Vito Frazzi y tantas otras facetas del célebre florentino.

    En esa biografía Franchini detalla el modo meticuloso de las lecturas y las notas en carpetas abiertas que manejaba el autor de marras quien repetía que “el verdadero escritor no trabaja para los críticos ni para ganar dinero, trabaja para manifestar lo que tiene dentro de su alma” y “es innegable el hecho de que el artista no está nunca contento de la propia obra, porque persigue un ideal inalcanzable”, son “vibraciones íntimas” ya que “todo sustantivo, todo adjetivo y todo verbo es una marca de su mosaico espiritual”.

    En otras oportunidades he escrito sobre Papini en direcciones distintas de las que aquí consigno como una manera de rendirle homenaje: esta vez apunto quince de sus ocurrencias estampadas en sus múltiples trabajos y puestas en mis palabras para así mínimamente ilustrar la marcha de la mente de este coloso de la pluma.

    1. Un diálogo entre el primer hombre que habitó el planeta y el último antes de la extinción de la especie revela una degradación que, sin solución de continuidad, ha carcomido a la humanidad. En el último hombre queda reflejado el prototipo de la masificación. Había en él una pérdida tan radical del yo que ni siquiera tenía nombre. Se lo conocía por un número. Mantenía que al pretender “jugar a Dios” sentó las bases de la arrogancia y la soberbia que condujo a la sociedad masificada y guiada por líderes obnubilados por el poder que no conoce límites.

    2. Se indaga acerca de porqué es que el hombre cubre todo su cuerpo con vestimenta, incluso las manos con guantes y, sin embargo, no se cubre la cara a pesar de que esto le podría reportar grandes ventajas. El uso sistemático de máscaras permitiría mostrar rostros alegres cuando uno está triste, gestos interesados cuando uno esta semidormido de aburrimiento o reflejos adustos cuando uno está de humor distinto. Quitarse las máscaras podría estar reservado para las relaciones íntimas, igual que el quitarse la ropa.

    3. Es habitual que la gente se refiera al lodo como sinónimo de lo desagradable y de lo perverso. Sin embargo, el escultor lo usa antes del bronce o del mármol, los edificios lo usan en todos los ladrillos, muchas de las vajillas son de ese material y estamos parados sobre esa materia prima. Entonces, paradójicamente, resulta que la humanidad le debe mucho al lodo y, al mismo tiempo, se refiere peyorativamente a él.

    4. En un reportaje imaginario a Frank Lloyd Wright, este describe las viviendas del futuro. Explica que no hay porque desfigurar la naturaleza. Que resulta posible construir viviendas de gran confort embutidas en las montañas y disimuladas en los bosques sin necesidad de apiñarse en cajones de cemento. Tal vez esto se revalorice en vista de los notables progresos de la tecnología ya que en el futuro no habrá que “ir al trabajo” debido a que las reuniones, transferencias, compras, comunicaciones y estudios se harán a través de otro modo y, por ende, no habrá más necesidad de ciudades en el sentido tradicional de la expresión.

    5. En una conversación con el diablo este se queja amargamente porque dice que sus servicios ya no se solicitan en el mundo moderno. Reclama que la gente modere un poco sus inclinaciones pecaminosas y deje de mostrar tanta iniciativa y entusiasmo en esa dirección, puesto que de ese modo su intervención se torna innecesaria. Maldice esta situación porque lo hace sentir inútil y fracasado.

    6. Todas las mañanas, después de celebrar misa, un sacerdote se dedicaba al estudio y la meditación. Un día irrumpió apresuradamente uno de los feligreses diciendo que debía realizar una consulta urgente con el sacerdote. Dijo que toda la vida le habían enseñado que el buen cristiano debía sacrificarse. En este sentido puso de manifiesto que él se consideraba una buena persona con buenas inclinaciones y que por eso últimamente se había estado esforzando por cometer actos malos que en verdad le producían las mayores tribulaciones. Insistió que en esos momentos se había propuesto realizar actos que le reportaran mayores sacrificios y dolores personales. En medio de sus reflexiones se abalanzó sobre el sacerdote y lo mató, cosa que le produjo dolores imponderables. Pensó que este sería el más grande de los sacrificios ya que lo conduciría al infierno que es, precisamente, el sacrificio eterno que según él pensaba es lo mejor para un buen cristiano consistente con la teoría del sacrificio. Después de cometer el crimen el feligrés comenzó a arrepentirse pero estimó que el arrepentimiento lo salvaría del sacrificio eterno. Entonces, para evitar la consumación del arrepentimiento, se arrojó por la ventana de la vivienda del sacerdote.

    7. Luego de muchos años de ausencia, una persona de edad madura visitó su pueblo natal y se detuvo ante un viejo estanque. Se quedó un largo rato mirando su rostro reflejado en el agua. Después de cierto intervalo la imagen se fue transformando en él mismo cuando era muy joven. Se inició así una prolongada conversación. El joven mostraba un provincialismo ingenuo y sano, el adulto mostraba ventaja en cuanto a su experiencia. El adulto inquiría al joven acerca de cómo veía que se había desenvuelto su vida. La escena nos recuerda que Sócrates reiteraba que una vida sin examen no vale la pena ser vivida. A criterio del joven ¿el hombre adulto debería haber hecho lo mismo que hizo o debería haber procedido de otra manera?. El diálogo invita a la reflexión y al autoexamen.

    8. Un hombre meditaba en torno a un reloj parado. Estaba detenido en las siete. Pensaba que ese viejo reloj se ajustaba al mundo dos veces por día. El resto del tiempo el reloj era un paria, iba contra la corriente, estaba apartado de lo que señalaban los demás. Al observador se le ocurrió trazar un correlato con personas distintas al resto, que tenían sus propias ideas, que pensaban por sí mismas y no a cuenta del resto. Igual que el reloj, las personalidades definidas sólo revelan coincidencias esporádicas con el resto de la gente. Miraba al viejo reloj con simpatía y desfilaban por su mente sus propias desavenencias con el mundo exterior por seguir los mandatos de su fuero interno.

    9. Un personaje desde muy chico se fue acostumbrando a mentir, a falsear los hechos, a torcer y desfigurar la realidad. No podía decir la verdad. Las simulaciones resultaban cada vez más frecuentes y más peligrosas. Finalmente se dedicó al homicidio ocultando rastros y entreteniéndose en despistar a la policía. Mentía una y otra vez para ocultar sus monstruosidades. Seguía con atención las rutas desviadas que denunciaban los periódicos. Llegó un momento que se asqueó de tanta farsa. Comenzó a ver en todas las miradas una denuncia. Su mirada interior se le tornaba insoportable. Decidió mantener un juicio en la intimidad. Él mismo hizo de acusador, defensor y juez. Le llevó un tiempo largo el juicio. Se esmeró en presentar las mejores argumentaciones posibles de cada lado. Cuando llegó la hora del veredicto no tuvo el coraje de decretarse la pena capital pero se impuso treinta años de reclusión, para lo cual vendió todas sus propiedades y adquirió una casa abandonada muy alejada de todo y la reforzó con barrotes. Le pidió a un labrador que él y su familia le proporcionaran un alimento precario a cambio de una importante suma de dinero. La clausura se hacía a diario más insoportable pero el peón contratado cumplía religiosamente su promesa de mantenerlo encerrado. En última instancia, la fuerza de la conciencia pudo más que toda la policía y los investigadores reunidos.

    10. En una contribución sobre Kierkegaard se subraya que lo que llamamos vida es una muerte constante. Desde el momento del nacimiento comienza el proceso que conduce al deterioro del cuerpo. En este sentido cada instante es una muerte parcial. Por el contrario, la llamada muerte es en realidad la vida ya que la intensidad de las vivencias son perpetuas.

    11. En una conversación imaginaria con Aldous Huxley se destaca la subordinación del hombre al Leviatán. Bajo la apariencia de mayores seguridades el hombre renuncia a la libertad, hasta que todo se convierte en un espantoso hormiguero humano con la consiguiente desaparición del individuo. Curiosamente, de este modo, el hombre se queda sin seguridad y sin libertad puesto que la primera depende de la segunda. La libertad incentiva la capacidad creadora que, entre otras cosas, proporciona mayor y mejor seguridad.

    12. Un profesor explicaba que todas las divisiones de la historia que se han efectuado hasta ahora se basan en aspectos superficiales e irreales. Hechos como el descubrimiento de América o la toma de Constantinopla por los turcos resultan irrelevantes. Sostenía que, hasta el momento, lo que el hombre ha buscado es el poder sobre otros y que el poder es la fuerza y la fuerza son los armamentos. Por tanto, concluía que la historia debiera dividirse en seis grandes capítulos. Las piedras con puntas, el metal y el hacha, la lanza y el arco, las catapultas, la artillería desde el arcabuz a la ametralladora y los cañones de largo alcance y la bomba atómica. Todo lo demás son anécdotas. La historia se ha caracterizado por la lucha desenfrenada por el poder.

    13. Un filósofo se pone a considerar en qué consiste en última instancia el yo. De qué está formado. A poco andar percibe que todo lo que se conoce se debe a la influencia de alguien. Si hay la suficiente memoria se podría fraccionar el yo en innumerables etiquetas en las que figuraría el nombre de quien proporcionó la idea original, con lo que el yo no sería más que la suma de otros. Sin embargo el yo, la exclusividad del yo, consiste en las reflexiones y consideraciones que se hacen sobre las ideas de otros y las propias contribuciones. Limitarse a repetir lo que otros han dicho hace que se pierda el yo y uno se convierta en los demás. Como se ha hecho notar, el limitarse a repetir bloquea el pensamiento, del mismo modo que nunca se aprenderá a dibujar si se calca toda la vida.

    14. Varios socios se reúnen a los efectos de fundar un instituto para la regresión humana. Sostienen que resulta imposible convertir un animal en un ser humano, pero que no resulta descabellado lo inverso. En el primer caso se requiere de la potencia creadora mientras que en el segundo solo hay que denigrar. Consideraban que este instituto podría resultar un buen negocio en vista de la cantidad de gente que les resulta molesto pensar y, al confundir los medios de vida con los fines, de hecho se embrutecen. Terminan creyendo que las tareas que realizan para el sustento son el fin de la vida, que el arbitraje en el negocio es lo supremo y lo único que hay por considerar y, así, abandonan los esfuerzos por el ensanchamiento y consiguiente enriquecimiento del alma. Por esto es que también se destaca que no siempre es cierto que primero muere el cuerpo: en algunas personas primero desaparece el alma. Este ensayo está emparentado con otro en el que se pone al descubierto las razones del embrutecimiento. Allí se dice que las noticias en gran medida se concentran en mostrar imágenes violentas y escandalosas. El cine exhibe un bestialismo feroz en el que se sustituye el pensar por el ver. Se le otorga una desmesurada importancia al deporte donde prevalece el músculo sobre el cerebro. Los bailes y la música han descendido a lo salvaje y tribal. El lenguaje moderno se limita a una serie de gestos y ruidos guturales y cuando se pretende transmitir algo es siempre en torno a un materialismo frívolo e indigno del ser humano. Por ello es que los socios del cuento consideraban que el instituto de regresión podría convertir en realidad lo que de hecho era el sueño de muchos.

    15. Esta breve antología se basa en mis recuerdos más o menos lejanos de las narraciones de Papini, pero esta última -los pensamientos del sabio- la circunscribo a la transcripción textual de una cita que tengo a mano. Entre otras muchas cosas, el sabio, después de referirse a los males causados por el patrioterismo, dijo a sus oyentes: “Y poco me importa ser gobernado por los rojos o por los negros, por los blancos o por los azules. Sé perfectamente bien, que, tanto unos como los otros arrebatan pedazos de mi libertad y sacan provecho de mis haberes. Cualquiera sea el partido dominante, el buen ciudadano está condenado a vivir en una jaula y a pagar los impuestos y tasas”.

    A pesar de sus destrezas supremas Papini era humano y como tal le correspondían las generales de la ley en cuanto al dictum de Einstein: “Todos somos ignorantes, solo que en temas distintos” y nuestro escritor al no entender de los vericuetos de la política de su tiempo cuando entraba en lo específico partidario del momento frecuentemente erraba el blanco…pero quién no se equivoca, la perfección no está al alcance de los mortales.

  • El liberalismo es universal sostiene Guy Sorman

    El liberalismo es universal, afirma el escritor y filósofo francés Guy Sorman en un artículo para el periódico ABC. Según Sorman, la aspiración occidental a la unidad de la raza humana y la universalidad de la libertad es un requisito previo que sigue estando cargado de consecuencias y arroja luz sobre la diplomacia occidental. Desde el monoteísmo que se impuso a los hebreos, el cristianismo que se difundió por el mundo, hasta los grandes descubrimientos del siglo XV, los europeos siempre han emprendido la conquista del mundo para difundir sus creencias y civilización superior.

    El repaso histórico que Sorman hace pretende subrayar la singular creencia de los occidentales en la unidad de la raza humana y la universalidad de la libertad, lo que carga de consecuencias y arroja luz sobre la diplomacia occidental. En este sentido, en Ucrania el deber de intervenir se basa en la convicción de que los ucranianos son «como nosotros» y aspiran a la misma libertad. Putin, por su parte, presenta el argumento opuesto, ya que afirma que el liberalismo es solo una creación de la propaganda occidental.

    En contraposición, los chinos nunca han intentado imponer el confucianismo al resto del mundo, ni los indios el hinduismo. Cuando los árabes se lanzaron a la conquista del mundo, lo hicieron para afirmar su superioridad militar más que su religión. En el Corán se dice que el islam no debería imponerse por la espada.

    El liberalismo es una corriente de pensamiento político y económico que defiende la libertad individual, la propiedad privada, el libre mercado y la democracia representativa. El liberalismo cree en la igualdad ante la ley, el pluralismo, la tolerancia y la diversidad, y se opone al autoritarismo, el colectivismo y el estatismo. Según Sorman, el liberalismo es universal porque se basa en la naturaleza humana, no en la cultura. La libertad de pensar, de expresarse, de ir y venir o de emprender está anclada en nuestra alma. Es nuestra segunda naturaleza, como el aire que respiramos.

    Sin embargo, algunos prefieren las ideologías totalitarias o las utopías de pacotilla al liberalismo. Para hacer la revolución, todavía es necesario ser libre para manifestarse o gritar «¡ninguna libertad para los enemigos de la libertad!». Aunque el liberalismo representa solo una fracción de nuestra civilización, está en competencia permanente con otras visiones del mundo como las que privilegian la identidad nacional frente a la libertad individual o el culto al estado del bienestar.

    En resumen, Guy Sorman considera que el liberalismo es universal porque se basa en la naturaleza humana, no en la cultura. Y concluye comentando que el fallecido Nobel de la Paz Liu Xiaobo recordó que la I República de China, anterior a muchas democracias europeas, fue fundada en 1911 con elecciones por sufragio universal, partidos y libertad de prensa. «No hace falta, me decía a menudo Liu, explicar a los chinos qué es el liberalismo. Lo saben desde 1911, de nuevo en 1989, en la plaza de Tiananmen y, hoy en Hong Kong y en Taiwán. Si la China de Pekín no es liberal es porque la policía y el Ejército lo prohíben».  No se trata de una singularidad genética o cultural propia del pueblo chino.

    Claro que todo lo anterior puede ser refutado sostiene el autor. El liberalismo es el derecho a la crítica, pero preferentemente, «una crítica basada en el conocimiento más que en el prejuicio o en la autoflagelación woke de moda en EE.UU. Reivindicar el liberalismo y proclamar su universalidad es respetar todas las demás civilizaciones, empezando por la nuestra».

  • No podemos ser libres si no sabemos qué es la libertad

    Vale repetir hasta el cansancio que, “la Babel nos nuble el entendimiento y la comunicación”; y, en tal sentido, para entender un tema como el de la libertad, es imperativo comenzar escudriñando las palabras claves, sus orígenes y variación de significados o acepciones. En el caso que abordo, ¿cuál es el significado o sentido del vocablo “liberad”. Según la RAE, es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” De inmediato sobresale que la liberad es: una facultad, potencia física o moral; es un dote de la naturaleza y no algo que fabricamos en rancios aposentos legislativos; relativa a nuestras obras, lo que hacemos y cómo lo hacemos y a qué propósito. También aborda nuestra capacidad de abstenerse de obrar; y, en la parte final de la definición sale algo fundamental que típicamente pocos entienden y meditan, y es que somos responsables de nuestros actos, para bien o mal. Pero no sólo responsables en cuanto a rendir cuentas sino de entender y dar seguimiento a nuestros actos; tal como en el matrimonio, en el cual se crea un compromiso de hacer el bien hasta el final de nuestras vidas.

    Otra manera de enfocar la libertad es que somos libres para hacer el bien y no el mal o lo que nos venga en ganas; y, en tal sentido, debemos responder ante el prójimo dado que nuestro actuar no sólo nos afecta en lo personal sino en lo comunal o social.

    El otro aspecto esencial e inescapable es que la libertad implica ausencia de coerción. En este sentido, gran parte de lo que hacen nuestros gobiernos viola nuestros derechos, nuestra libertad; tal como ocurre con los impuestos que en esencia son un acto coercitivo de pillaje y despojo. También debemos distinguir entre la libertad positiva y la negativa; siendo la primera de estas la de hablar e interactuar con otros y la negativa sería la de proteger a unos en contra de la tiranía de otros. Y, en todo ello veremos la inmensa oportunidad de líderes políticos de liderar en demagogia.

    Ser libre de deseos es otro asunto muy diferente. De hecho, no somos libres tanto de buenos como malos deseos; lo cual, en sí, no es malo, pues lo malo está en nuestros actos. Nada malo hay en sentir una atracción por otra persona, sea o no de tu género. Otra cosa, muy diferente, está en cómo actuamos frente a todo ello.

    Tal vez la médula del asunto es ver y entender que el gobierno es, en esencia, la negación de nuestra libertad. De que somos libres de ser gobernados, en el sentido equivocado del término; tal como la RAE nos dice que “gobernar” es el arbitrario control del timón del barco. El gobierno está para proteger en la comunión. Los impuestos, por ejemplo, que son dinero expropiado de manera coercitiva, debían ser usados, exclusivamente, en la salvaguarda de nuestra liberad y propiedad y no para lograr una supuesta igualdad o falsa solidaridad. El gobierno que quita a unos para dar a otros es un gobierno prostituido. En síntesis, la caridad no es cosa forzada sino personal y libre.

    Aquello que recibe un ciudadano de forma gratuita por el gobierno le fue arrebatado a otra a la fuerza. Como dijo Bastiat: “está lo que se ve y lo que no se ve”. Para muchos el llamado “rico” le roba el fruto de trabajo de los obreros. Eso es lo que a vista simple parece que ocurre; pero el asunto no es tan simple, ya que de por medio está la valoración del trabajo de unos y de otros. ¿Acaso es menos valioso el emprendedor y la capacidad de dirigir la labranza del obrero a buen puerto?

    En resumen y como reza el adagio: “No hay tal cosa como un almuerzo gratuito”. Y, arrebatas a uno para “ayudar” a otro yace un contingente de males que no se ven a primera vista. El problema hoy días es que las masas de la izquierda que han secuestrado y prostituido estos las palabras, tal como llamar “democracia” a la tiranía de las mayorías o en los EE.UU. del partido que: se llama “liberal” cuando no es tal; se llama democrático, cuando no es tal; y se apoda progresivo cuando es regresivo. O, llegar al absurdo de alegar que hay derecho a la salud, agua, jamón y carnaval y tal.

  • Sobre la «vieja excusa del libre mercado»

    Vale la pena analizar un comentario en Twitter que lee:  “La vieja excusa del libre mercado para torcer leyes y evitar regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia. Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    Al leer, releer y analizar lo escrito, logramos un atisbo a una lúgubre realidad cultural panameña y de muchos otros lares; en donde aflora la falta de entendimiento de lo que es libertad y mercado. Pero, quien dijo lo anterior tiene un cachito de razón al decir “la vieja excusa…” Sí, no cabe duda de que los malos gobernantes y sus acólitos se valen de lo bueno y lo tuercen hacia sus putrefactos propósitos. Ahondemos en lo dicho.

    Al decir “la vieja excusa del libre mercado”, leo que la autora admite una de dos cosas: a) Que el mercado no es libre; o b) Que la ideología del libre mercado se presta para torcer las cosas.

    Seguidamente habla de “…evitar las regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia.” ¡Epa! Ese no es el objetivo medular del mercado libre. Pero aún aquí lo autora no se pronuncia expresamente en contra de la liberad del mercado; lo cual queda a la luz de “la vieja excusa”.

    Pero, en el siguiente párrafo el perico se cae de la percha al decir: “Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    La libertad, no sólo del mercado sino de todo lo demás está inscripta en la misma Creación del Universo. Los humanos, en la Creación engendramos el albedrío, el don del bien y del mal. Sin ello la humanidad zozobra. La libertad social de intercambios voluntarios no está centrada en la “acumulación del capital”; al menos no como parece inferir la autora. Primero, debemos entender lo que es el capital, que definitivamente no sólo dinero; dado que el mayor “capital” humano no llega por intermedio del vocablo derivado de capitalis que es cabeza. Y, la buena cabeza debía entender que el mayor capital humano es la acumulación del conocimiento del universo. En economía hablamos de la productividad y no del dinero; siendo este último sólo un medio.

    Al hablar de “bienestar y equilibrio natural del cual dependemos”, habría que ver que quiere decir. Para mí, el “equilibrio natural” se logra mediante la libertad, mientras que las “regulaciones”, si son buenas, son el medio para un buen derrotero.

    Todo lo anterior lo leía en Twitter y es precisamente allí dónde podemos encontrar un atisbo de cómo la putrefacta gobernanza va infectando y trastocando el libre mercado. Menos mal que Elon Musk tuvo el coraje de invertir 40 millardos para rescatar a dicha empresa que había sido secuestrada por los bastardos apetitos del estado profundo.

    Y, en Panamá tenemos un monopolio de la podredumbre gubernamental; particularmente cuando en la cuna de la libertad de pensamiento, palabra y expresión de fe, vemos lo que ocurre hoy día, cuando las agencias de gobierno se han puesto al servicio de los más torcidos.

    Mucho peor es ver que en EE.UU. tanto como en nuestro patio, demasiados empresarios andan chuecos, ya que si no lo hacen pierden hacha calabaza y miel. Me consta, pues los gobiernos quebraron mi empresa cuando rehusamos pagar coimas. Algunos “empresarios me han dicho: “John, lo que pasa es que no sabía hacer “negocios”. Y sí, lo admito.

    Hemos sido ingenuos al pensar que con las nuevas tecnologías de la información y comunicación sería más fácil ver todo. ¡Sorpresa!, y más vale que pongamos atención… los adelantos tecnológicos han servido para aumentar la capacidad no sólo del bien sino del mal.

  • San Valentín y las criptomonedas: Una unión sorprendente

    San Valentín, el día de los enamorados, está a la vuelta de la esquina y muchas personas están buscando formas creativas de demostrar su amor. Si eres un apasionado de las criptomonedas, ¿por qué no combinar ambas cosas y sorprender a tu pareja con un regalo único y tecnológico?

    Desde su creación en 2009, Bitcoin se ha convertido en una de las criptomonedas más populares y ampliamente aceptadas. Con su sistema descentralizado y su tecnología blockchain, Bitcoin ha revolucionado la forma en que las personas piensan y manejan su dinero. A medida que el interés y la adopción de las criptomonedas continúan creciendo, es una oportunidad perfecta para explorar cómo puedes usar esta tecnología para demostrar tu amor este 14 de febrero.

    Aquí hay algunas ideas para usar las criptomonedas como regalos de San Valentín:

    1. Regala una fracción de un Bitcoin: Aunque un Bitcoin puede ser costoso, puedes regalar una fracción de un Bitcoin (unos satoshis) a tu pareja. Esto les permitirá experimentar con las criptomonedas y entender mejor cómo funcionan, además de ser un regalo valioso y significativo.
    2. Compra un regalo con criptomonedas: Hay una amplia variedad de productos y servicios disponibles para comprar con criptomonedas, desde ropa hasta vuelos y estancias en hoteles. ¡Haz una búsqueda y sorprende a tu pareja con un regalo que hayan estado deseando!
    3. Regala una wallet o cartera de criptomonedas: Si tu pareja es nueva/o en el mundo de las criptomonedas, ¿por qué no ayudarles a empezar con una cartera de criptomonedas? Esto les permitirá no sólo almacenar y gestionar sus criptomonedas de forma segura y fácil, sino ingresar en una sociedad disruptiva y apasionante.
    4. Comparte una experiencia única con criptomonedas: ¿Por qué no sorprender a tu pareja con un viaje o una cena pagados con criptomonedas? Esta experiencia única será un recuerdo especial y les dará una idea de cómo las criptomonedas pueden ser utilizadas en el mundo real.

    En resumen, el San Valentín es una oportunidad perfecta para demostrar tu amor a través de las criptomonedas. Ya sea regalando una fracción de un Bitcoin, comprando un regalo con criptomonedas, regalando una cartera de criptomonedas o compartiendo una experiencia única, estas opciones ofrecen una forma creativa y tecnológica de demostrar tu amor.

    Sin embargo, es importante tener en cuenta que las criptomonedas son un mercado altamente volátil y que el valor de las monedas puede fluctuar rápidamente. Antes de regalar o invertir en criptomonedas, asegúrate de investigar y comprender los riesgos y la tecnología detrás de ellas. Y lo más importante, asegúrate de comprender el estilo y filosofía de vida que propone el Bitcoin.

    En última instancia, lo más importante en San Valentín es demostrar tu amor y apreciación hacia tu pareja, y cualquiera que sea la forma en que elijas hacerlo, lo importante es la intención detrás de ella.

    En conclusión, San Valentín y las criptomonedas pueden parecer una combinación inusual, pero si eres un apasionado de la libertad, tecnología y las finanzas, ¿por qué no darle una oportunidad a esta unión sorprendente y sorprender a tu pareja con un regalo único y significativo? ¡Feliz San Valentín!

  • La vida como diversión: un apunte

    di-vertir es separarse de lo importante para internarse en un paréntesis de las obligaciones y metas centrales en la vida que son el amor, la felicidad, el buen hogar, el conocimiento que alimenta el alma, el trabajo adecuado y similares, pero para que todo esto sea posible es menester que tenga lugar el respeto recíproco como valor necesario para todo lo demás.

    Es realmente llamativo pero se ha filtrado de contrabando una palabreja en el vocabulario casi diario que confunde grandemente. Se suele decir que tal o cual trabajo se adopta porque “es divertido”, se ingresa a esta o aquella carrera universitaria debido a que “suena divertida” y así sucesivamente.

    En verdad esta forma de analizar las cosas constituye una sandez mayúscula. El diccionario etimológico de la lengua española editado por el Fondo de Cultura Económico define divertir como “recreo, distracción, pasatiempo […] acción y efecto de desviarse o apartarse” puesto que di-vertir es separarse de lo importante para internarse en un paréntesis de las obligaciones y metas centrales en la vida que son el amor, la felicidad, el buen hogar, el conocimiento que alimenta el alma, el trabajo adecuado y similares pero para que todo esto sea posible es menester que tenga lugar el respeto recíproco como valor necesario para todo lo demás.

    Lo dicho para nada descarta la importancia del divertimento, del esparcimiento, de la distracción tan necesaria para el recreo de las faenas relevantes en la vida, se trata de establecer prioridades.

    En esta nota periodística nos centramos en esto último. Se trata de la obligación moral de todo ser humano a contribuir al respeto recíproco sin lo cual no cabe ningún objetivo noble. No importa a que se dedique cada uno, si a la música, la jardinería, la plomería, la arquitectura, la filosofía, el deporte, la medicina, la economía o lo que fuere, como queda dicho es indispensable el respeto para que todo esto pueda funcionar. No cabe sostener que otros son los que se deben ocupar para que tenga lugar esa consideración recíproca. No es aceptable endosar el problema a otros. No es decente hacer de free riders del trabajo de terceros o para recurrir a un argentinismo, no muestra decencia el hacer de garroneros del esfuerzo de terceros.

    Y no es para nada sensato decir que hay que limitarse a portarse bien, limpiar bien el hogar, trabajar adecuadamente para el sustento, no robar, no matar, formular críticas en la sobremesa para luego de engullir alimentos, dedicarse a cuestiones personales que pueden ser muy legitimas y necesarias pero que en ningún caso pueden sostenerse si no hay respeto. Esta es una manera cínica de anestesiarse la conciencia y eludir responsabilidades. Limitándose a esos procedimientos básicos nadie entenderá los pilares filosóficos, jurídicos, históricos, morales y económicos, en otros términos del modo de vida basado en valores sustanciales para la cooperación social y actividades en común. Se requieren explicaciones y argumentos. Y no es aceptable que se diga cómodamente que otros tienen la vocación de trasmitir esos valores y principios esenciales por lo que se reclinan en sus poltronas y solo operan en dirección a los intereses inmediatos en una actitud suicida sin percatarse que a los otros también les gustaría dedicarse a lo suyo y desentenderse de lo dicho.

    Como muchas veces he citado, Alexis de Tocqueville ha consignado que es común que en países donde ha habido gran progreso moral y material la gente da eso por sentado, lo cual es el momento fatal ya que los espacios serán ocupados por otros y cuando se despierten los que han dado por sentado el progreso a poco andar se encontrarán con una hecatombe moral y material.

    En el cierre de una conferencia que pronuncié hace poco en el Teatro Broadway en Buenos Aires lo cité a Martin Luther King quien ha exclamado con razón que “no me asustan los gritos de los violentos, me aterra el silencio de los mansos”, mansos que al decir de Miguel de Unamuno son “mamíferos verticales”, o como refiere Giovanni Papini “almas deshabitadas” o como escribe Mario Vargas Llosa “individuos sin mayor trastienda”. Son los que solo se divierten, son los que no prestan atención a la misión central del ser humano para que pueda seguir siendo humano.

    Ahora bien hay que detenerse concretamente cuáles pueden ser los caminos para contribuir a que se entiendan los fundamentos de una sociedad libre puesto que de eso se trata cuando se alude al respeto recíproco que es la columna vertebral de la sociedad civilizada. La vía más fértil es sin duda la cátedra, el libro, el ensayo y el artículo, pero no todos están en condiciones de asumir semejantes responsabilidades por tanto es pertinente detenerse a considerar un camino accesible a todos.

    Esta vía estriba en convocar a reuniones en casas de familia a un grupo reducido de personas, digamos entre cuatro y seis donde todos estudian un buen libro, preferentemente que recorra un abanico de temas vinculados a muy diversos aspectos de la sociedad libre. En estas reuniones por turno uno expone y los demás debaten y así de modo rotativo en los diversos encuentros que pueden ser, digamos, semanales o quincenales. Esta metodología tiene la inmensa virtud que simultáneamente permite la capacitación personal al tiempo que abre paso a la difusión. Allí donde esto se practica resulta notable el efecto multiplicador en las familias, en los trabajos y en las reuniones sociales.

    Por supuesto que hay otros canales para lograr los objetivos propuestos que se entiendan y acepten los valores a los que nos venimos refiriendo pero el asunto es poner manos a la obra y no detenerse en los buenos momentos puesto que la distracción indefectiblemente retrotrae a lo malos. No en vano el marxista Antonio Gramsci ha dicho con mucha razón “tomen la cultura y la educación, el resto se da por añadidura”.

    También es cierto que hay mujeres que hacen de invalorable apoyo logistico a sus maridos que destinan tiempo y esfuerzo al mencionado estudio y difusión o maridos que hacen de apoyo a sus mujeres para lo propio, lo cual constituye una tarea de inmenso valor y resultado para lograr las metas mencionadas. Ese es el sentido de agradecimientos como el escrito por la filósofa de la historia Gertrude Himmelfarb en su texto más conocido en cuanto a que “once again, I am at a loss to express my debt to muy husband, Irving Kristol, who knows much more” y Mary Woolstonecraft en su libro pionero del feminismo liberal cuando agradece a los hombres que a diferencia de los acomplejados sostienen los mismos derechos de sus pares las mujeres (el único feminismo genuino, lo otro es anti-feminismo y propaganda marxista). Este es también el sentido de la ilustrativa dedicatoria del profesor Murray Rothbard a su mujer en uno de sus libros: “To JoAnn, the indispensable framework”. O la dedicatoria del historiador Paul Johnson a su mujer en una de sus obras traducidas al castellano: “A Marigold, mi colaboradora permanente, mi más sabia consejera y mi mejor amiga.” De más está decir que si ninguno de los dos hace nada al respecto el vínculo se convierte en un páramo disfrazado de seriedad abiertos a que los invada la falta de respeto que cuando se percatan del riesgo resulta tarde para la defensa.

    El asunto es no dejarse estar y proceder en consecuencia pues como se ha dicho una y otra vez los valores no vienen del aire ni aparecen automáticamente. Por ello es que Thomas Jefferson ha repetido a los cuatro vientos que “el costo de la libertad es su eterna vigilancia” y entre nosotros Juan Bautista Alberdi ha escrito que “siendo la acción la traducción de las ideas, los hechos van bien cuando las ideas caminan bien: necesitamos pues hacer un cambio en las actuales ideas.” (Buenos Aires, Imprenta La Tribuna Nacional, “La nueva situación de los argentinos”, Obras completas, pág. 134).

    Al margen y a título de consejo digo que en el terreno de las ideas vale la pena marcar para la mejor recepción del mensaje la trascendencia del remate final en un discurso y también en un texto escrito aunque que en este último caso tiene mayor peso las primeras líneas puesto que determinan la continuación o no de la lectura. Sin embargo, en la conferencia presencial los asistentes habitualmente no abandonan la sala porque haya un comienzo regular, como decimos en este caso resultan clave las palabras finales que motivan la intensidad del aplauso final. Por otra parte, cuando la exposición es por zoom se torna necesario tener en cuenta ambas cosas, además de las palabras de cierre como adorno final para estampar sustancia, en este caso hay que afilar la puntería en las primeras palabras pues el receptor puede desconectarse con facilidad.

    Finalmente, tampoco es indistinto que se hace para divertirse al efecto de calar en la personalidad de cada cual, por eso la cantera de talento que fue José Ortega y Gasset ha transmitido con su exquisita pluma aquella muy sencilla pero inmensa verdad de “dime con que te diviertes y te diré quien eres”.