Etiqueta: libertad

  • Gobiernos de gorrones

    “Gorrón” es aquel que se aprovecha consumiendo o utilizando bienes que otras personas producen, sin ofrecer ninguna compensación o devolver favores; de dónde emana la pregunta: ¿acaso ello no guarda relación con la forma en que los gobiernos y sus funcionarios, que poco o nada funcionan, desempeñan sus labores? Lo peor del gobierno de gorrones es que ocurre gracias a la complacencia o peor, el contubernio de la población en general y de empresarios en particular que toleran semejante insensatez.

    En su momento, quien bien destacó el fenómeno del gorroneo gubernamental fue Ayn Rand, en su obra La Rebelión de Atlas, en dónde saca a relucir que sean tantos los que en vez de oponerse de forma contundente contra el autoritarismo castrante, se doblegan y adaptan a los gorrones en detrimento a la actividad de sus negocios y del bienestar común.

    A muchos les cuesta entender que el llamado al amor del prójimo no es una contundente obligación que emplaza a unos a socorrer a otros sin mayor contemplación a las dificultades inherentes en el socorro. Por ejemplo, si ves que alguno se está ahogando, no te tires al agua a salvarlo si no sabes nadar. Pero, más allá, cada persona tiene todo el derecho de usar su mente para satisfacer sus necesidades propias, luego de lo cual podrá asistir a otros en la medida de sus posibilidades y no de manera obligada; tal como ocurre con las normas de asistencia social impuestas por gobiernos que, en muchos casos, ni siquiera convienen o asisten de manera definitiva.

    Gran parte del andamiaje gubernamental existente termina abrazando la mediocridad o peor, en nombre de un falso y imprudente igualitarismo colectivista. ¿De dónde sacan que es obligación de unos servir a otros, no a través de una sensibilidad personal sino a través de una intervención centralizada?

    Muchos no realizan que cada día hay más personas emprendedoras que están cansadas de que el fruto de su trabajo sea arrebatado para fondear una disfuncionalidad gubernamental cada vez mayor. Y es que a menudo olvidamos que la actividad emprendedora no prospera en un ambiente infértil en libertad. Emprender es harto complejo y peor cuando cargamos al emprendedor con normas abusivas y sin sentido.

    Y ¿qué mejor ejemplo de lo que señalo en el párrafo precedente que lo visto con el COVID, dónde las medidas normativas obligadas no sólo fueron infructíferas sino que causaron y seguirán causando inmensos daños a futuro.

    ¿Acaso somos tan irreflexivos que no rechazamos una gobernanza tiránica? O como algunos suelen decir: que el gobierno deriva su autoridad del consentimiento de los gobernados. No más veamos lo que ocurre en nuestro patio en dónde los agentes de tránsito hacen retenes delictivos con el fin de asaltar a los conductores y luego alegar que “nos están cuidando”.

    Pero, peor aun cuando los politicastros, siguiendo el ejemplo de tantos mandatarios, vilipendian al empresario o rico, acusándolo de acaparador y falto de compasión. Sí, por supuesto que los hay, pero la generalización es falaz y odiosa.

    En fin y tal como lo señala Jon Miltimore, “no es solamente los impuestos exagerados que afectan sino otros, tales como: costos, moralidad, sociedad, cultural y tal; conjuntamente con la violación de los derechos de propiedad y peor, cuando se celebra el pillaje.

    A todo ello, poco reparamos en aquello de la pendiente resbaladiza; es decir, que el malandar no es estacionario sino que va en aumento. Ello es análogo al alcoholico o drogadicto cuya adicción aumenta y lo lleva al desastre. Es el fenómeno que vemos en nuestro patio de una rebatiña de pillaje que va en aumento.

  • Sobre un escritor de imaginación superlativa

    Se trata de Giovanni Papini (1881-1956), mi cuentista favorito de una imaginación y una cultura enciclopédica volcada en una parla exquisita. Tengo en mi biblioteca en seis gruesos tomos sus obras completas donde trata los temas más variados que constituyen un deleite y un inmenso alimento para el espíritu.

    También tengo una de sus bibliografías de su amigo Victorio Franchini donde relata la obsesión que desde chico lo embargaba a Papini por el conocimiento, su vida en Florencia que tuvo que abandonar en la Segunda Guerra por las aldeas de Sergiano y Bulciano, la estrecha relación con sus dos hijas (influido por el marido de la mayor quien era doctor en leyes y muy compenetrado en literatura clásica) y sus dos nietas (una de las cuales fue su secretaria), su amistad con el gran músico Vito Frazzi y tantas otras facetas del célebre florentino.

    En esa biografía Franchini detalla el modo meticuloso de las lecturas y las notas en carpetas abiertas que manejaba el autor de marras quien repetía que “el verdadero escritor no trabaja para los críticos ni para ganar dinero, trabaja para manifestar lo que tiene dentro de su alma” y “es innegable el hecho de que el artista no está nunca contento de la propia obra, porque persigue un ideal inalcanzable”, son “vibraciones íntimas” ya que “todo sustantivo, todo adjetivo y todo verbo es una marca de su mosaico espiritual”.

    En otras oportunidades he escrito sobre Papini en direcciones distintas de las que aquí consigno como una manera de rendirle homenaje: esta vez apunto quince de sus ocurrencias estampadas en sus múltiples trabajos y puestas en mis palabras para así mínimamente ilustrar la marcha de la mente de este coloso de la pluma.

    1. Un diálogo entre el primer hombre que habitó el planeta y el último antes de la extinción de la especie revela una degradación que, sin solución de continuidad, ha carcomido a la humanidad. En el último hombre queda reflejado el prototipo de la masificación. Había en él una pérdida tan radical del yo que ni siquiera tenía nombre. Se lo conocía por un número. Mantenía que al pretender “jugar a Dios” sentó las bases de la arrogancia y la soberbia que condujo a la sociedad masificada y guiada por líderes obnubilados por el poder que no conoce límites.

    2. Se indaga acerca de porqué es que el hombre cubre todo su cuerpo con vestimenta, incluso las manos con guantes y, sin embargo, no se cubre la cara a pesar de que esto le podría reportar grandes ventajas. El uso sistemático de máscaras permitiría mostrar rostros alegres cuando uno está triste, gestos interesados cuando uno esta semidormido de aburrimiento o reflejos adustos cuando uno está de humor distinto. Quitarse las máscaras podría estar reservado para las relaciones íntimas, igual que el quitarse la ropa.

    3. Es habitual que la gente se refiera al lodo como sinónimo de lo desagradable y de lo perverso. Sin embargo, el escultor lo usa antes del bronce o del mármol, los edificios lo usan en todos los ladrillos, muchas de las vajillas son de ese material y estamos parados sobre esa materia prima. Entonces, paradójicamente, resulta que la humanidad le debe mucho al lodo y, al mismo tiempo, se refiere peyorativamente a él.

    4. En un reportaje imaginario a Frank Lloyd Wright, este describe las viviendas del futuro. Explica que no hay porque desfigurar la naturaleza. Que resulta posible construir viviendas de gran confort embutidas en las montañas y disimuladas en los bosques sin necesidad de apiñarse en cajones de cemento. Tal vez esto se revalorice en vista de los notables progresos de la tecnología ya que en el futuro no habrá que “ir al trabajo” debido a que las reuniones, transferencias, compras, comunicaciones y estudios se harán a través de otro modo y, por ende, no habrá más necesidad de ciudades en el sentido tradicional de la expresión.

    5. En una conversación con el diablo este se queja amargamente porque dice que sus servicios ya no se solicitan en el mundo moderno. Reclama que la gente modere un poco sus inclinaciones pecaminosas y deje de mostrar tanta iniciativa y entusiasmo en esa dirección, puesto que de ese modo su intervención se torna innecesaria. Maldice esta situación porque lo hace sentir inútil y fracasado.

    6. Todas las mañanas, después de celebrar misa, un sacerdote se dedicaba al estudio y la meditación. Un día irrumpió apresuradamente uno de los feligreses diciendo que debía realizar una consulta urgente con el sacerdote. Dijo que toda la vida le habían enseñado que el buen cristiano debía sacrificarse. En este sentido puso de manifiesto que él se consideraba una buena persona con buenas inclinaciones y que por eso últimamente se había estado esforzando por cometer actos malos que en verdad le producían las mayores tribulaciones. Insistió que en esos momentos se había propuesto realizar actos que le reportaran mayores sacrificios y dolores personales. En medio de sus reflexiones se abalanzó sobre el sacerdote y lo mató, cosa que le produjo dolores imponderables. Pensó que este sería el más grande de los sacrificios ya que lo conduciría al infierno que es, precisamente, el sacrificio eterno que según él pensaba es lo mejor para un buen cristiano consistente con la teoría del sacrificio. Después de cometer el crimen el feligrés comenzó a arrepentirse pero estimó que el arrepentimiento lo salvaría del sacrificio eterno. Entonces, para evitar la consumación del arrepentimiento, se arrojó por la ventana de la vivienda del sacerdote.

    7. Luego de muchos años de ausencia, una persona de edad madura visitó su pueblo natal y se detuvo ante un viejo estanque. Se quedó un largo rato mirando su rostro reflejado en el agua. Después de cierto intervalo la imagen se fue transformando en él mismo cuando era muy joven. Se inició así una prolongada conversación. El joven mostraba un provincialismo ingenuo y sano, el adulto mostraba ventaja en cuanto a su experiencia. El adulto inquiría al joven acerca de cómo veía que se había desenvuelto su vida. La escena nos recuerda que Sócrates reiteraba que una vida sin examen no vale la pena ser vivida. A criterio del joven ¿el hombre adulto debería haber hecho lo mismo que hizo o debería haber procedido de otra manera?. El diálogo invita a la reflexión y al autoexamen.

    8. Un hombre meditaba en torno a un reloj parado. Estaba detenido en las siete. Pensaba que ese viejo reloj se ajustaba al mundo dos veces por día. El resto del tiempo el reloj era un paria, iba contra la corriente, estaba apartado de lo que señalaban los demás. Al observador se le ocurrió trazar un correlato con personas distintas al resto, que tenían sus propias ideas, que pensaban por sí mismas y no a cuenta del resto. Igual que el reloj, las personalidades definidas sólo revelan coincidencias esporádicas con el resto de la gente. Miraba al viejo reloj con simpatía y desfilaban por su mente sus propias desavenencias con el mundo exterior por seguir los mandatos de su fuero interno.

    9. Un personaje desde muy chico se fue acostumbrando a mentir, a falsear los hechos, a torcer y desfigurar la realidad. No podía decir la verdad. Las simulaciones resultaban cada vez más frecuentes y más peligrosas. Finalmente se dedicó al homicidio ocultando rastros y entreteniéndose en despistar a la policía. Mentía una y otra vez para ocultar sus monstruosidades. Seguía con atención las rutas desviadas que denunciaban los periódicos. Llegó un momento que se asqueó de tanta farsa. Comenzó a ver en todas las miradas una denuncia. Su mirada interior se le tornaba insoportable. Decidió mantener un juicio en la intimidad. Él mismo hizo de acusador, defensor y juez. Le llevó un tiempo largo el juicio. Se esmeró en presentar las mejores argumentaciones posibles de cada lado. Cuando llegó la hora del veredicto no tuvo el coraje de decretarse la pena capital pero se impuso treinta años de reclusión, para lo cual vendió todas sus propiedades y adquirió una casa abandonada muy alejada de todo y la reforzó con barrotes. Le pidió a un labrador que él y su familia le proporcionaran un alimento precario a cambio de una importante suma de dinero. La clausura se hacía a diario más insoportable pero el peón contratado cumplía religiosamente su promesa de mantenerlo encerrado. En última instancia, la fuerza de la conciencia pudo más que toda la policía y los investigadores reunidos.

    10. En una contribución sobre Kierkegaard se subraya que lo que llamamos vida es una muerte constante. Desde el momento del nacimiento comienza el proceso que conduce al deterioro del cuerpo. En este sentido cada instante es una muerte parcial. Por el contrario, la llamada muerte es en realidad la vida ya que la intensidad de las vivencias son perpetuas.

    11. En una conversación imaginaria con Aldous Huxley se destaca la subordinación del hombre al Leviatán. Bajo la apariencia de mayores seguridades el hombre renuncia a la libertad, hasta que todo se convierte en un espantoso hormiguero humano con la consiguiente desaparición del individuo. Curiosamente, de este modo, el hombre se queda sin seguridad y sin libertad puesto que la primera depende de la segunda. La libertad incentiva la capacidad creadora que, entre otras cosas, proporciona mayor y mejor seguridad.

    12. Un profesor explicaba que todas las divisiones de la historia que se han efectuado hasta ahora se basan en aspectos superficiales e irreales. Hechos como el descubrimiento de América o la toma de Constantinopla por los turcos resultan irrelevantes. Sostenía que, hasta el momento, lo que el hombre ha buscado es el poder sobre otros y que el poder es la fuerza y la fuerza son los armamentos. Por tanto, concluía que la historia debiera dividirse en seis grandes capítulos. Las piedras con puntas, el metal y el hacha, la lanza y el arco, las catapultas, la artillería desde el arcabuz a la ametralladora y los cañones de largo alcance y la bomba atómica. Todo lo demás son anécdotas. La historia se ha caracterizado por la lucha desenfrenada por el poder.

    13. Un filósofo se pone a considerar en qué consiste en última instancia el yo. De qué está formado. A poco andar percibe que todo lo que se conoce se debe a la influencia de alguien. Si hay la suficiente memoria se podría fraccionar el yo en innumerables etiquetas en las que figuraría el nombre de quien proporcionó la idea original, con lo que el yo no sería más que la suma de otros. Sin embargo el yo, la exclusividad del yo, consiste en las reflexiones y consideraciones que se hacen sobre las ideas de otros y las propias contribuciones. Limitarse a repetir lo que otros han dicho hace que se pierda el yo y uno se convierta en los demás. Como se ha hecho notar, el limitarse a repetir bloquea el pensamiento, del mismo modo que nunca se aprenderá a dibujar si se calca toda la vida.

    14. Varios socios se reúnen a los efectos de fundar un instituto para la regresión humana. Sostienen que resulta imposible convertir un animal en un ser humano, pero que no resulta descabellado lo inverso. En el primer caso se requiere de la potencia creadora mientras que en el segundo solo hay que denigrar. Consideraban que este instituto podría resultar un buen negocio en vista de la cantidad de gente que les resulta molesto pensar y, al confundir los medios de vida con los fines, de hecho se embrutecen. Terminan creyendo que las tareas que realizan para el sustento son el fin de la vida, que el arbitraje en el negocio es lo supremo y lo único que hay por considerar y, así, abandonan los esfuerzos por el ensanchamiento y consiguiente enriquecimiento del alma. Por esto es que también se destaca que no siempre es cierto que primero muere el cuerpo: en algunas personas primero desaparece el alma. Este ensayo está emparentado con otro en el que se pone al descubierto las razones del embrutecimiento. Allí se dice que las noticias en gran medida se concentran en mostrar imágenes violentas y escandalosas. El cine exhibe un bestialismo feroz en el que se sustituye el pensar por el ver. Se le otorga una desmesurada importancia al deporte donde prevalece el músculo sobre el cerebro. Los bailes y la música han descendido a lo salvaje y tribal. El lenguaje moderno se limita a una serie de gestos y ruidos guturales y cuando se pretende transmitir algo es siempre en torno a un materialismo frívolo e indigno del ser humano. Por ello es que los socios del cuento consideraban que el instituto de regresión podría convertir en realidad lo que de hecho era el sueño de muchos.

    15. Esta breve antología se basa en mis recuerdos más o menos lejanos de las narraciones de Papini, pero esta última -los pensamientos del sabio- la circunscribo a la transcripción textual de una cita que tengo a mano. Entre otras muchas cosas, el sabio, después de referirse a los males causados por el patrioterismo, dijo a sus oyentes: “Y poco me importa ser gobernado por los rojos o por los negros, por los blancos o por los azules. Sé perfectamente bien, que, tanto unos como los otros arrebatan pedazos de mi libertad y sacan provecho de mis haberes. Cualquiera sea el partido dominante, el buen ciudadano está condenado a vivir en una jaula y a pagar los impuestos y tasas”.

    A pesar de sus destrezas supremas Papini era humano y como tal le correspondían las generales de la ley en cuanto al dictum de Einstein: “Todos somos ignorantes, solo que en temas distintos” y nuestro escritor al no entender de los vericuetos de la política de su tiempo cuando entraba en lo específico partidario del momento frecuentemente erraba el blanco…pero quién no se equivoca, la perfección no está al alcance de los mortales.

  • El liberalismo es universal sostiene Guy Sorman

    El liberalismo es universal, afirma el escritor y filósofo francés Guy Sorman en un artículo para el periódico ABC. Según Sorman, la aspiración occidental a la unidad de la raza humana y la universalidad de la libertad es un requisito previo que sigue estando cargado de consecuencias y arroja luz sobre la diplomacia occidental. Desde el monoteísmo que se impuso a los hebreos, el cristianismo que se difundió por el mundo, hasta los grandes descubrimientos del siglo XV, los europeos siempre han emprendido la conquista del mundo para difundir sus creencias y civilización superior.

    El repaso histórico que Sorman hace pretende subrayar la singular creencia de los occidentales en la unidad de la raza humana y la universalidad de la libertad, lo que carga de consecuencias y arroja luz sobre la diplomacia occidental. En este sentido, en Ucrania el deber de intervenir se basa en la convicción de que los ucranianos son «como nosotros» y aspiran a la misma libertad. Putin, por su parte, presenta el argumento opuesto, ya que afirma que el liberalismo es solo una creación de la propaganda occidental.

    En contraposición, los chinos nunca han intentado imponer el confucianismo al resto del mundo, ni los indios el hinduismo. Cuando los árabes se lanzaron a la conquista del mundo, lo hicieron para afirmar su superioridad militar más que su religión. En el Corán se dice que el islam no debería imponerse por la espada.

    El liberalismo es una corriente de pensamiento político y económico que defiende la libertad individual, la propiedad privada, el libre mercado y la democracia representativa. El liberalismo cree en la igualdad ante la ley, el pluralismo, la tolerancia y la diversidad, y se opone al autoritarismo, el colectivismo y el estatismo. Según Sorman, el liberalismo es universal porque se basa en la naturaleza humana, no en la cultura. La libertad de pensar, de expresarse, de ir y venir o de emprender está anclada en nuestra alma. Es nuestra segunda naturaleza, como el aire que respiramos.

    Sin embargo, algunos prefieren las ideologías totalitarias o las utopías de pacotilla al liberalismo. Para hacer la revolución, todavía es necesario ser libre para manifestarse o gritar «¡ninguna libertad para los enemigos de la libertad!». Aunque el liberalismo representa solo una fracción de nuestra civilización, está en competencia permanente con otras visiones del mundo como las que privilegian la identidad nacional frente a la libertad individual o el culto al estado del bienestar.

    En resumen, Guy Sorman considera que el liberalismo es universal porque se basa en la naturaleza humana, no en la cultura. Y concluye comentando que el fallecido Nobel de la Paz Liu Xiaobo recordó que la I República de China, anterior a muchas democracias europeas, fue fundada en 1911 con elecciones por sufragio universal, partidos y libertad de prensa. «No hace falta, me decía a menudo Liu, explicar a los chinos qué es el liberalismo. Lo saben desde 1911, de nuevo en 1989, en la plaza de Tiananmen y, hoy en Hong Kong y en Taiwán. Si la China de Pekín no es liberal es porque la policía y el Ejército lo prohíben».  No se trata de una singularidad genética o cultural propia del pueblo chino.

    Claro que todo lo anterior puede ser refutado sostiene el autor. El liberalismo es el derecho a la crítica, pero preferentemente, «una crítica basada en el conocimiento más que en el prejuicio o en la autoflagelación woke de moda en EE.UU. Reivindicar el liberalismo y proclamar su universalidad es respetar todas las demás civilizaciones, empezando por la nuestra».

  • No podemos ser libres si no sabemos qué es la libertad

    Vale repetir hasta el cansancio que, “la Babel nos nuble el entendimiento y la comunicación”; y, en tal sentido, para entender un tema como el de la libertad, es imperativo comenzar escudriñando las palabras claves, sus orígenes y variación de significados o acepciones. En el caso que abordo, ¿cuál es el significado o sentido del vocablo “liberad”. Según la RAE, es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” De inmediato sobresale que la liberad es: una facultad, potencia física o moral; es un dote de la naturaleza y no algo que fabricamos en rancios aposentos legislativos; relativa a nuestras obras, lo que hacemos y cómo lo hacemos y a qué propósito. También aborda nuestra capacidad de abstenerse de obrar; y, en la parte final de la definición sale algo fundamental que típicamente pocos entienden y meditan, y es que somos responsables de nuestros actos, para bien o mal. Pero no sólo responsables en cuanto a rendir cuentas sino de entender y dar seguimiento a nuestros actos; tal como en el matrimonio, en el cual se crea un compromiso de hacer el bien hasta el final de nuestras vidas.

    Otra manera de enfocar la libertad es que somos libres para hacer el bien y no el mal o lo que nos venga en ganas; y, en tal sentido, debemos responder ante el prójimo dado que nuestro actuar no sólo nos afecta en lo personal sino en lo comunal o social.

    El otro aspecto esencial e inescapable es que la libertad implica ausencia de coerción. En este sentido, gran parte de lo que hacen nuestros gobiernos viola nuestros derechos, nuestra libertad; tal como ocurre con los impuestos que en esencia son un acto coercitivo de pillaje y despojo. También debemos distinguir entre la libertad positiva y la negativa; siendo la primera de estas la de hablar e interactuar con otros y la negativa sería la de proteger a unos en contra de la tiranía de otros. Y, en todo ello veremos la inmensa oportunidad de líderes políticos de liderar en demagogia.

    Ser libre de deseos es otro asunto muy diferente. De hecho, no somos libres tanto de buenos como malos deseos; lo cual, en sí, no es malo, pues lo malo está en nuestros actos. Nada malo hay en sentir una atracción por otra persona, sea o no de tu género. Otra cosa, muy diferente, está en cómo actuamos frente a todo ello.

    Tal vez la médula del asunto es ver y entender que el gobierno es, en esencia, la negación de nuestra libertad. De que somos libres de ser gobernados, en el sentido equivocado del término; tal como la RAE nos dice que “gobernar” es el arbitrario control del timón del barco. El gobierno está para proteger en la comunión. Los impuestos, por ejemplo, que son dinero expropiado de manera coercitiva, debían ser usados, exclusivamente, en la salvaguarda de nuestra liberad y propiedad y no para lograr una supuesta igualdad o falsa solidaridad. El gobierno que quita a unos para dar a otros es un gobierno prostituido. En síntesis, la caridad no es cosa forzada sino personal y libre.

    Aquello que recibe un ciudadano de forma gratuita por el gobierno le fue arrebatado a otra a la fuerza. Como dijo Bastiat: “está lo que se ve y lo que no se ve”. Para muchos el llamado “rico” le roba el fruto de trabajo de los obreros. Eso es lo que a vista simple parece que ocurre; pero el asunto no es tan simple, ya que de por medio está la valoración del trabajo de unos y de otros. ¿Acaso es menos valioso el emprendedor y la capacidad de dirigir la labranza del obrero a buen puerto?

    En resumen y como reza el adagio: “No hay tal cosa como un almuerzo gratuito”. Y, arrebatas a uno para “ayudar” a otro yace un contingente de males que no se ven a primera vista. El problema hoy días es que las masas de la izquierda que han secuestrado y prostituido estos las palabras, tal como llamar “democracia” a la tiranía de las mayorías o en los EE.UU. del partido que: se llama “liberal” cuando no es tal; se llama democrático, cuando no es tal; y se apoda progresivo cuando es regresivo. O, llegar al absurdo de alegar que hay derecho a la salud, agua, jamón y carnaval y tal.

  • Sobre la «vieja excusa del libre mercado»

    Vale la pena analizar un comentario en Twitter que lee:  “La vieja excusa del libre mercado para torcer leyes y evitar regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia. Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    Al leer, releer y analizar lo escrito, logramos un atisbo a una lúgubre realidad cultural panameña y de muchos otros lares; en donde aflora la falta de entendimiento de lo que es libertad y mercado. Pero, quien dijo lo anterior tiene un cachito de razón al decir “la vieja excusa…” Sí, no cabe duda de que los malos gobernantes y sus acólitos se valen de lo bueno y lo tuercen hacia sus putrefactos propósitos. Ahondemos en lo dicho.

    Al decir “la vieja excusa del libre mercado”, leo que la autora admite una de dos cosas: a) Que el mercado no es libre; o b) Que la ideología del libre mercado se presta para torcer las cosas.

    Seguidamente habla de “…evitar las regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia.” ¡Epa! Ese no es el objetivo medular del mercado libre. Pero aún aquí lo autora no se pronuncia expresamente en contra de la liberad del mercado; lo cual queda a la luz de “la vieja excusa”.

    Pero, en el siguiente párrafo el perico se cae de la percha al decir: “Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    La libertad, no sólo del mercado sino de todo lo demás está inscripta en la misma Creación del Universo. Los humanos, en la Creación engendramos el albedrío, el don del bien y del mal. Sin ello la humanidad zozobra. La libertad social de intercambios voluntarios no está centrada en la “acumulación del capital”; al menos no como parece inferir la autora. Primero, debemos entender lo que es el capital, que definitivamente no sólo dinero; dado que el mayor “capital” humano no llega por intermedio del vocablo derivado de capitalis que es cabeza. Y, la buena cabeza debía entender que el mayor capital humano es la acumulación del conocimiento del universo. En economía hablamos de la productividad y no del dinero; siendo este último sólo un medio.

    Al hablar de “bienestar y equilibrio natural del cual dependemos”, habría que ver que quiere decir. Para mí, el “equilibrio natural” se logra mediante la libertad, mientras que las “regulaciones”, si son buenas, son el medio para un buen derrotero.

    Todo lo anterior lo leía en Twitter y es precisamente allí dónde podemos encontrar un atisbo de cómo la putrefacta gobernanza va infectando y trastocando el libre mercado. Menos mal que Elon Musk tuvo el coraje de invertir 40 millardos para rescatar a dicha empresa que había sido secuestrada por los bastardos apetitos del estado profundo.

    Y, en Panamá tenemos un monopolio de la podredumbre gubernamental; particularmente cuando en la cuna de la libertad de pensamiento, palabra y expresión de fe, vemos lo que ocurre hoy día, cuando las agencias de gobierno se han puesto al servicio de los más torcidos.

    Mucho peor es ver que en EE.UU. tanto como en nuestro patio, demasiados empresarios andan chuecos, ya que si no lo hacen pierden hacha calabaza y miel. Me consta, pues los gobiernos quebraron mi empresa cuando rehusamos pagar coimas. Algunos “empresarios me han dicho: “John, lo que pasa es que no sabía hacer “negocios”. Y sí, lo admito.

    Hemos sido ingenuos al pensar que con las nuevas tecnologías de la información y comunicación sería más fácil ver todo. ¡Sorpresa!, y más vale que pongamos atención… los adelantos tecnológicos han servido para aumentar la capacidad no sólo del bien sino del mal.

  • San Valentín y las criptomonedas: Una unión sorprendente

    San Valentín, el día de los enamorados, está a la vuelta de la esquina y muchas personas están buscando formas creativas de demostrar su amor. Si eres un apasionado de las criptomonedas, ¿por qué no combinar ambas cosas y sorprender a tu pareja con un regalo único y tecnológico?

    Desde su creación en 2009, Bitcoin se ha convertido en una de las criptomonedas más populares y ampliamente aceptadas. Con su sistema descentralizado y su tecnología blockchain, Bitcoin ha revolucionado la forma en que las personas piensan y manejan su dinero. A medida que el interés y la adopción de las criptomonedas continúan creciendo, es una oportunidad perfecta para explorar cómo puedes usar esta tecnología para demostrar tu amor este 14 de febrero.

    Aquí hay algunas ideas para usar las criptomonedas como regalos de San Valentín:

    1. Regala una fracción de un Bitcoin: Aunque un Bitcoin puede ser costoso, puedes regalar una fracción de un Bitcoin (unos satoshis) a tu pareja. Esto les permitirá experimentar con las criptomonedas y entender mejor cómo funcionan, además de ser un regalo valioso y significativo.
    2. Compra un regalo con criptomonedas: Hay una amplia variedad de productos y servicios disponibles para comprar con criptomonedas, desde ropa hasta vuelos y estancias en hoteles. ¡Haz una búsqueda y sorprende a tu pareja con un regalo que hayan estado deseando!
    3. Regala una wallet o cartera de criptomonedas: Si tu pareja es nueva/o en el mundo de las criptomonedas, ¿por qué no ayudarles a empezar con una cartera de criptomonedas? Esto les permitirá no sólo almacenar y gestionar sus criptomonedas de forma segura y fácil, sino ingresar en una sociedad disruptiva y apasionante.
    4. Comparte una experiencia única con criptomonedas: ¿Por qué no sorprender a tu pareja con un viaje o una cena pagados con criptomonedas? Esta experiencia única será un recuerdo especial y les dará una idea de cómo las criptomonedas pueden ser utilizadas en el mundo real.

    En resumen, el San Valentín es una oportunidad perfecta para demostrar tu amor a través de las criptomonedas. Ya sea regalando una fracción de un Bitcoin, comprando un regalo con criptomonedas, regalando una cartera de criptomonedas o compartiendo una experiencia única, estas opciones ofrecen una forma creativa y tecnológica de demostrar tu amor.

    Sin embargo, es importante tener en cuenta que las criptomonedas son un mercado altamente volátil y que el valor de las monedas puede fluctuar rápidamente. Antes de regalar o invertir en criptomonedas, asegúrate de investigar y comprender los riesgos y la tecnología detrás de ellas. Y lo más importante, asegúrate de comprender el estilo y filosofía de vida que propone el Bitcoin.

    En última instancia, lo más importante en San Valentín es demostrar tu amor y apreciación hacia tu pareja, y cualquiera que sea la forma en que elijas hacerlo, lo importante es la intención detrás de ella.

    En conclusión, San Valentín y las criptomonedas pueden parecer una combinación inusual, pero si eres un apasionado de la libertad, tecnología y las finanzas, ¿por qué no darle una oportunidad a esta unión sorprendente y sorprender a tu pareja con un regalo único y significativo? ¡Feliz San Valentín!

  • La vida como diversión: un apunte

    di-vertir es separarse de lo importante para internarse en un paréntesis de las obligaciones y metas centrales en la vida que son el amor, la felicidad, el buen hogar, el conocimiento que alimenta el alma, el trabajo adecuado y similares, pero para que todo esto sea posible es menester que tenga lugar el respeto recíproco como valor necesario para todo lo demás.

    Es realmente llamativo pero se ha filtrado de contrabando una palabreja en el vocabulario casi diario que confunde grandemente. Se suele decir que tal o cual trabajo se adopta porque “es divertido”, se ingresa a esta o aquella carrera universitaria debido a que “suena divertida” y así sucesivamente.

    En verdad esta forma de analizar las cosas constituye una sandez mayúscula. El diccionario etimológico de la lengua española editado por el Fondo de Cultura Económico define divertir como “recreo, distracción, pasatiempo […] acción y efecto de desviarse o apartarse” puesto que di-vertir es separarse de lo importante para internarse en un paréntesis de las obligaciones y metas centrales en la vida que son el amor, la felicidad, el buen hogar, el conocimiento que alimenta el alma, el trabajo adecuado y similares pero para que todo esto sea posible es menester que tenga lugar el respeto recíproco como valor necesario para todo lo demás.

    Lo dicho para nada descarta la importancia del divertimento, del esparcimiento, de la distracción tan necesaria para el recreo de las faenas relevantes en la vida, se trata de establecer prioridades.

    En esta nota periodística nos centramos en esto último. Se trata de la obligación moral de todo ser humano a contribuir al respeto recíproco sin lo cual no cabe ningún objetivo noble. No importa a que se dedique cada uno, si a la música, la jardinería, la plomería, la arquitectura, la filosofía, el deporte, la medicina, la economía o lo que fuere, como queda dicho es indispensable el respeto para que todo esto pueda funcionar. No cabe sostener que otros son los que se deben ocupar para que tenga lugar esa consideración recíproca. No es aceptable endosar el problema a otros. No es decente hacer de free riders del trabajo de terceros o para recurrir a un argentinismo, no muestra decencia el hacer de garroneros del esfuerzo de terceros.

    Y no es para nada sensato decir que hay que limitarse a portarse bien, limpiar bien el hogar, trabajar adecuadamente para el sustento, no robar, no matar, formular críticas en la sobremesa para luego de engullir alimentos, dedicarse a cuestiones personales que pueden ser muy legitimas y necesarias pero que en ningún caso pueden sostenerse si no hay respeto. Esta es una manera cínica de anestesiarse la conciencia y eludir responsabilidades. Limitándose a esos procedimientos básicos nadie entenderá los pilares filosóficos, jurídicos, históricos, morales y económicos, en otros términos del modo de vida basado en valores sustanciales para la cooperación social y actividades en común. Se requieren explicaciones y argumentos. Y no es aceptable que se diga cómodamente que otros tienen la vocación de trasmitir esos valores y principios esenciales por lo que se reclinan en sus poltronas y solo operan en dirección a los intereses inmediatos en una actitud suicida sin percatarse que a los otros también les gustaría dedicarse a lo suyo y desentenderse de lo dicho.

    Como muchas veces he citado, Alexis de Tocqueville ha consignado que es común que en países donde ha habido gran progreso moral y material la gente da eso por sentado, lo cual es el momento fatal ya que los espacios serán ocupados por otros y cuando se despierten los que han dado por sentado el progreso a poco andar se encontrarán con una hecatombe moral y material.

    En el cierre de una conferencia que pronuncié hace poco en el Teatro Broadway en Buenos Aires lo cité a Martin Luther King quien ha exclamado con razón que “no me asustan los gritos de los violentos, me aterra el silencio de los mansos”, mansos que al decir de Miguel de Unamuno son “mamíferos verticales”, o como refiere Giovanni Papini “almas deshabitadas” o como escribe Mario Vargas Llosa “individuos sin mayor trastienda”. Son los que solo se divierten, son los que no prestan atención a la misión central del ser humano para que pueda seguir siendo humano.

    Ahora bien hay que detenerse concretamente cuáles pueden ser los caminos para contribuir a que se entiendan los fundamentos de una sociedad libre puesto que de eso se trata cuando se alude al respeto recíproco que es la columna vertebral de la sociedad civilizada. La vía más fértil es sin duda la cátedra, el libro, el ensayo y el artículo, pero no todos están en condiciones de asumir semejantes responsabilidades por tanto es pertinente detenerse a considerar un camino accesible a todos.

    Esta vía estriba en convocar a reuniones en casas de familia a un grupo reducido de personas, digamos entre cuatro y seis donde todos estudian un buen libro, preferentemente que recorra un abanico de temas vinculados a muy diversos aspectos de la sociedad libre. En estas reuniones por turno uno expone y los demás debaten y así de modo rotativo en los diversos encuentros que pueden ser, digamos, semanales o quincenales. Esta metodología tiene la inmensa virtud que simultáneamente permite la capacitación personal al tiempo que abre paso a la difusión. Allí donde esto se practica resulta notable el efecto multiplicador en las familias, en los trabajos y en las reuniones sociales.

    Por supuesto que hay otros canales para lograr los objetivos propuestos que se entiendan y acepten los valores a los que nos venimos refiriendo pero el asunto es poner manos a la obra y no detenerse en los buenos momentos puesto que la distracción indefectiblemente retrotrae a lo malos. No en vano el marxista Antonio Gramsci ha dicho con mucha razón “tomen la cultura y la educación, el resto se da por añadidura”.

    También es cierto que hay mujeres que hacen de invalorable apoyo logistico a sus maridos que destinan tiempo y esfuerzo al mencionado estudio y difusión o maridos que hacen de apoyo a sus mujeres para lo propio, lo cual constituye una tarea de inmenso valor y resultado para lograr las metas mencionadas. Ese es el sentido de agradecimientos como el escrito por la filósofa de la historia Gertrude Himmelfarb en su texto más conocido en cuanto a que “once again, I am at a loss to express my debt to muy husband, Irving Kristol, who knows much more” y Mary Woolstonecraft en su libro pionero del feminismo liberal cuando agradece a los hombres que a diferencia de los acomplejados sostienen los mismos derechos de sus pares las mujeres (el único feminismo genuino, lo otro es anti-feminismo y propaganda marxista). Este es también el sentido de la ilustrativa dedicatoria del profesor Murray Rothbard a su mujer en uno de sus libros: “To JoAnn, the indispensable framework”. O la dedicatoria del historiador Paul Johnson a su mujer en una de sus obras traducidas al castellano: “A Marigold, mi colaboradora permanente, mi más sabia consejera y mi mejor amiga.” De más está decir que si ninguno de los dos hace nada al respecto el vínculo se convierte en un páramo disfrazado de seriedad abiertos a que los invada la falta de respeto que cuando se percatan del riesgo resulta tarde para la defensa.

    El asunto es no dejarse estar y proceder en consecuencia pues como se ha dicho una y otra vez los valores no vienen del aire ni aparecen automáticamente. Por ello es que Thomas Jefferson ha repetido a los cuatro vientos que “el costo de la libertad es su eterna vigilancia” y entre nosotros Juan Bautista Alberdi ha escrito que “siendo la acción la traducción de las ideas, los hechos van bien cuando las ideas caminan bien: necesitamos pues hacer un cambio en las actuales ideas.” (Buenos Aires, Imprenta La Tribuna Nacional, “La nueva situación de los argentinos”, Obras completas, pág. 134).

    Al margen y a título de consejo digo que en el terreno de las ideas vale la pena marcar para la mejor recepción del mensaje la trascendencia del remate final en un discurso y también en un texto escrito aunque que en este último caso tiene mayor peso las primeras líneas puesto que determinan la continuación o no de la lectura. Sin embargo, en la conferencia presencial los asistentes habitualmente no abandonan la sala porque haya un comienzo regular, como decimos en este caso resultan clave las palabras finales que motivan la intensidad del aplauso final. Por otra parte, cuando la exposición es por zoom se torna necesario tener en cuenta ambas cosas, además de las palabras de cierre como adorno final para estampar sustancia, en este caso hay que afilar la puntería en las primeras palabras pues el receptor puede desconectarse con facilidad.

    Finalmente, tampoco es indistinto que se hace para divertirse al efecto de calar en la personalidad de cada cual, por eso la cantera de talento que fue José Ortega y Gasset ha transmitido con su exquisita pluma aquella muy sencilla pero inmensa verdad de “dime con que te diviertes y te diré quien eres”.

  • Definamos “educación”

    Educación, en cuanto se aplica al ser humano, es aquel proceso que nos desarrolla los procesos cognitivos desde cero en el vientre materno hasta dónde sea que podemos llegar según una inmensa amplitud de variables. Y, el buen desarrollo de la cognición implica o involucra el proceso de analizar la naturaleza de la Creación en la cuan nos encontramos inmersos. Nacemos y evolucionamos inmersos en las increíbles realidades de un complejo universo que nos llama y reta a su exploración. Y, mientras mejor lo logramos entender, mejor nos puede ir.

    Visto así, la educación se inicia en el hogar en asociación con nuestros padres, hermanos y más allá; es decir, es un proceso de socialización, dado que el ser humano es un ser social, incluyendo lo emocional, cuyo desarrollo cognitivo está íntimamente relacionado con los demás miembros de nuestra especie.

    En cuanto a lo “emocional”, es esencial y elemental entender que el motor de la educación está en las emociones; esas que abundan en el jugar que nos invita a sentir y disfrutar la vida y la aventura de exploración en risas junto a otros. Por ello, los claustros gubernamentales que osamos llamar “educativos” no pasan de ser una aberración; sitios en dónde se extingue el juego y la risa, y con ello el deseo de explorar el universo que nos rodea.

    A todo ello, y desde muy temprano en el proceso educativo en la familia, vamos aprendiendo y adaptando en un sentido moral, vocablo que nos viene del término “moris” o “costumbres”; que abarcan nuestras valoraciones del mundo, de dónde formamos normas de subsistencia, adaptación y desarrollo que nos permiten vivir en armonía con los demás.

    El problema con lo social se complica y agudiza cuando pasamos de la interacción de la familia, el barrio y, eventualmente llegamos al estado y a sus gobiernos; esos que, idealmente, procuran mejorar la seguridad del rebaño. Tristemente, los gobiernos o la gobernanza, que típicamente se traduce en ‘poder’ son sumamente corrompibles, pues como ya debíamos saber, el poder corrompe, y si es absoluto corrompe de manera absoluta. De hecho, a través de la historia, los gobiernos han surgido a través o de las invasiones y las conquistas; ¿acaso no es eso lo que estamos viendo hoy entre Rusia y Ucrania?

    Y, cuando enfocamos lo moral, nos adentramos en el ámbito de lo religioso, con lo cual todo se complica aún más; o, tal vez, se simplifica, dependiendo del enfoque moral o sobrenatural. A través de la historia la educación privada fue diversa y flexible, mientras que la gubernamental tendía a ser inflexible y controladora.

    Es más, desde que llamamos a las escuelas gubernamentales “públicas”, entramos en el mundo del engaño, ya que las privadas también están disponibles al público. Más aún, las escuelas gubernamentales son un afronte a la libertad humana, al derecho de escoger; particularmente cuando consideramos que las gubernamentales se financian con dinero de la gente, que si no tienen la capacidad económica para ir a las privadas quedan condenadas a las gubernamentales que suponen ser seculares.

    Resulta contradictoria la educación centralizada cuando consideramos el mandato preambular constitucional que anuncia en su mismo inicio el “garantizar la libertad”. Y más aún, de “exaltar la dignidad humana”. ¿Acaso es “digno” que te quiten el dinero a punta de pistola para luego meterte forzadamente en mazmorras gubernamentales que poco o nada educan? Un sistema politiquero que lo que sí logra es empoderar a los sindicatos magisteriales cuyo enfoque primario está no está en la creación de emprendedores sino el mejoramiento de salarios y tal.

    En fin, si valoramos la libertad, debíamos valorar el derecho a escoger la educación de nuestros hijos.

  • El problema no es el cambio sino la resistencia al cambio

    Los menos distraídos están muy conscientes acerca, no sólo, de la avalancha del cambio, ya sean climáticos, perláticos o pancreáticos, sino de lo extraordinario de todo ello; lástima que los “menos distraídos” son inmensa minoría, mientras que los más andan totalmente perdidos en la obsolescencia de lo que el viento se llevó.

    Tal vez, para muchos, uno de los ejemplos más ilustrativos e impactantes es que alguien les diga que en un futuro mucho más cercano de lo imaginado, cosas tales como la construcción de carreteras irá en mengua. O, que jamás deberíamos encargar a los gobiernos no sólo de la educación de nuestros hijos sino de la construcción de las carreteras y mucho más. Las razones de todo ello debían ser obvias y el hecho de que no lo sean es clara evidencia de caducidad; y de estar perdidos en la miasma de la corruptela política y social.

    Las carreteras, igual que los negocios, sean educativos o de cualquier índole, no sólo deben responder a una viabilidad económica que podemos encontrar dispersa entre la población, pero rara vez en los gobiernos, que jamás tuvieron el propósito de los negocios. Tanto la construcción y mantenimiento de las vías de circulación como la educación, etc., son los motores de una economía pujante y adaptable; mientras que los gobiernos, particularmente cuando se sobredimensionan, tienden a lo contrario.

    En el mercado, que es la plaza pública en dónde actúa la gente, encontraremos los fenómenos económicos y sociales de “aquello que se ve, y lo que no se ve”; realidades que requieren luces largas, dado que cada acción humana, desde el sexo, los hábitos, leyes, y mucho más, dan lugar a efectos; es decir, acción y reacción.

    Por un lado están los efectos inmediatos y visibles, tal como la felicidad de quienes reciben jamones o subsidios. Luego vienen los menos visibles, pero sí previsibles; tal como la inflación, aumento de precios, impuestos y, en general un aumento en la pobreza debido a una interferencia politiquera; de pillos que tiran la piedra y esconden la mano.

    Cuando fui presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos (APEDE), la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) nos dio una charla acerca de la expansión del Canal y al final preguntas y respuestas. Luego de varias preguntas y respuestas, yo levanté el dedito y el presentador me digo, “sí, diga Sr. Bennett”. Pregunté: “¿Qué será del Canal cuando se invente el trasbordador molecular?” Un escandaloso silencio llenó el recinto. De pronto, el presentador irrumpió en risa y dijo: “Ya entiendo su pregunta Sr. Bennett, pero tenemos previsión del Canal hasta el año 2050; luego de lo cual vino mi segunda pregunta: “¿Alguno aquí se atreve a describir el año 2050?” Otro silencio total. Y he allí el problema, que seguimos legislando, haciendo y construyendo hacia lo desconocido.

    Cambios que ya están ocurriendo, tales como la robotización, sea de neveras que serán más inteligente que nosotros o de autos que volando burlarán los retenes, dejarán a los distraídos cantando: “¿Qué pasó, no sé decirte, que paso?” Y… ¡sorpresa!, hasta el mal concebido Metro, junto con el Metrobus, ese que no es tal cosa, quedarán en la obsolescencia.

    Es más, el Metro y el Metrobus, fueron y son la mayor estafa de nuestra historia, y casi nadie lo ve. No sólo en sus costos de construcción y operación, sino en cuanto a que no resolvieron nuestras necesidades de transporte urbano; las cuales se hubiesen resuelto a una fracción del costo, tanto de inversión como de operación y servicio con un verdadero sistema de Transporte Rápido por Buses o BRT en inglés.

    Resumiendo, el cambio es inevitable. El problema es seguir resistiéndose al cambio proponiendo soluciones arcaicas que pretenden evitarlo y claro, nunca lograrlo.

  • ¿Son inteligentes los servicios de inteligencia?

    Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre.

    En los últimos tiempos observamos con cierta alarma que los aparatos estatales teóricamente encargados de velar por los derechos de los gobernados son en realidad atacantes y en la materia de esta nota periodística espían a la gente con lo que se invade su privacidad. Como ha escrito Milan Kundera “si se pierde la privacidad se pierde todo”. Es sumamente curioso que el ciudadano se vea obligado a financiar con impuestos acciones que lo persiguen y aplastan. Antes he escrito sobre este tema de los llamados servicios de inteligencia, pero en vista que vuelva a surgir el asunto es del caso reiterar lo dicho.

    El adagio consigna que si a uno lo engañan una vez, la vergüenza corresponde a quien engaña, pero si nos vuelven a engañar con lo mismo, la vergüenza es para uno. Resulta de interés preguntarse y repreguntarse qué grado de compatibilidad o incompatibilidad existe entre los llamados servicios de inteligencia y el sistema republicano de gobierno. Como es sabido, uno de los ejes centrales de esta forma de concebir el aparato político consiste en la transparencia de sus actos.

    Conviene llevar a cabo el ejercicio de una mirada crítica sobre estas reparticiones tan peculiares. Prácticamente todos los gobiernos cuentan con servicios de inteligencia, lo cual no invalida el interrogante. Cuando menos, llama la atención que una sociedad libre se desplace simultáneamente por dos andariveles tan opuestos.

    Por una parte, se insiste en la necesidad de que los funcionarios gubernamentales sean responsables de sus actos y que éstos estén en conocimiento de los gobernados y, por otro, se procede de modo clandestino, echando mano a fondos reservados para propósitos de espionaje y otros menesteres non sanctos que se mantienen en las sombras. Parecería que hay aquí un doble discurso y que se entroniza una hipocresía digna de mejor causa.

    Agentes dobles, contrainteligencia, secretos de Estado, escuchas y detenciones sin orden de juez, violaciones de domicilio y en otros partes del mundo se agregan asesinatos, sabotajes y en la mayor parte de los casos lados seguimiento de los dirigentes de partidos políticos de oposición son sólo algunos de los hechos que producen los más renombrados “servicios”. Esto es en el “mundo libre”, ya que en los países totalitarios se añade la tortura y la implacable persecución a quienes no adhieren al poder de turno.

    En los Estados Unidos, actualmente existen veinticuatro “oficinas de inteligencia”, entre las que se destaca la CIA, creada a fines de la década del 40. En Inglaterra, el M15 y el M16; en Canadá, la CSIS; la BND en Alemania; el Mossad en Israel, y la FSB, sucesora de la KGB, en Rusia son sólo algunas de las caras visibles de este entramado de espionaje, contraespionaje y guerra subterránea.

    El periodista de la BBC de Londres Paul Reynolds puso en tela de juicio la eficiencia de los servicios de inteligencia más destacados del mundo a raíz de la célebre invasión de Irak, en una columna titulada “¿Podemos confiar en los servicios de inteligencia?”. Por su parte, Harry Browne señala los fiascos de los servicios de inteligencia estadounidenses en Vietnam, Corea, Somalía y Haití, e incluso tiende un manto de sospechas sobre los que operaron durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se terminó entregando a Stalin aproximadamente las tres cuartas partes de Europa.

    Es que siempre los burócratas están tentados a utilizar este y otros departamentos y oficinas para fines políticos, y cuando no hay claros límites al poder y se permite recurrir a la clandestinidad los abusos no deben sorprender, sin contar con las traiciones, las falsas denuncias y las delaciones internas y ex amistades, como ocurría con la policía secreta de Sha de Persia, incluso con Ben Laden y en la CIA.

    Por esto es que León Hadar, del Cato Institute, sugestivamente titula su ensayo “Los servicios de inteligencia no son inteligentes” que inspira el título del presente texto. Allí muestra con profusión de datos cómo la alegada seguridad nacional está en riesgo con estos procedimientos oscuros en los que, por definición, no hay control de gestión propiamente dicho. Hadar se refiere a los Estados Unidos. Imaginemos qué le cabe, por ejemplo, a lo que fue nuestra SIDE creada por Perón, luego SI y hoy AFI. Cambios de nombres pero con una alarmante y persistente continuidad de procedimientos aberrantes que incluyen casos espantosos y muy sonados en todos los rincones del planeta como es el del fiscal Alberto Nisman.

    David Canon, del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Indiana, en su trabajo titulado Inteligencia y ética, alude a las declaraciones de un agente de la CIA que explica que lo importante es lograr los objetivos sin detenerse en los medios: “Los temas legales, morales y éticos no me los planteo, igual que no lo hacen los otros [integrantes de la CIA]”, dice, y documenta la cantidad de “sobornos a funcionarios, derrocamiento de gobiernos, difusión deliberada de mentiras, experimentos con drogas que alteran la mente, utilización de sustancias venenosas, contaminación de alimentos, entrega de armas para operar contra líderes de otros países y, sobre todo, complotar para asesinar a otros gobernantes”.

    En esta dirección ofrece ejemplos de operaciones de la CIA en Costa Rica, Corea, Colombia, Laos, Guatemala, Irán, China e Indonesia. Asimismo, el ex presidente estadounidense Harry S. Truman 15 años después del comienzo de la oficina de inteligencia declaró a la prensa: “Cuando establecí la CIA, nunca pensé que se entrometería en estas actividades de espionaje y operaciones de asesinato”.

    Pero, como bien destaca Norman Cousins, el establecimiento de entidades de estas características “necesariamente tiene que terminar en un Frankenstein”. Idéntica preocupación revela Drexel Godfrey en la revista Foreign Affairs, en un artículo titulado “Ethics and Intelligence”, en el que añade las encrucijadas del célebre embajador Joseph Wilson, quien contradijo los informes de inteligencia ingleses y norteamericanos respecto de la patraña de las armas de destrucción masiva.

    No se avanza mucho aunque se establezcan estrictos controles republicanos, división horizontal de poderes y, en general, los indispensables límites al poder político si puede deslizarse por la puerta trasera todo tipo de abusos, sin rendir cuenta al público, por más que se tejan subterfugios más o menos elaborados a través de comisiones parlamentarias.

    Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre. No en vano en los Estados Unidos se extiende la utilización de la expresión rusa “zar” para el máximo capitoste del espionaje.

    Es útil cuestionar y someter al análisis temas que habitualmente se dan por sentados. Si no se procede a esta revisión periódica, podemos encontrarnos con que estamos avalando ciertas políticas que resultan nocivas, pero que continúan en vigencia sólo por inercia, rutina o molicie. John Stuart Mill decía que todas las buenas ideas pasan invariablemente por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. Este tema de los llamados servicios de inteligencia se vincula con muchos otros que también requieren limpieza de telarañas mentales para su mejor comprensión.

    Ahora se informa que miembros del servicio de inteligencia del gobierno anterior en Brasil ayudaron en los actos de vandalismo a la sede de los tres poderes, tomando como ejemplo el bochorno de Donald Trump que además de alentar el ataque al Capitolio con el apoyo logístico de algunas reparticiones de los servicios, desconoce los resultados electorales a pesar de estar certificados por los cincuenta estados, por sesenta y un jueces federales y locales y su propio Vicepresidente.

    En conexión con la llamada “inteligencia” menciono cuatro áreas adicionales al correr de la pluma. En primer término, la seguridad. Paradójicamente, en no pocos lugares para proteger este valor se lo conculca. Esto ocurre hoy, en gran medida, con la lucha antiterrorista. En última instancia, el terrorismo apunta a desmantelar y liquidar las libertades individuales. Pues lo curioso del asunto es que, por ejemplo, en lo que ha sido el baluarte del mundo libre –los Estados Unidos–, con el argumento de proteger aquellos derechos se los lesiona, con lo que en la práctica se otorga una victoria anticipada a los criminales del terror. Tal es el ejemplo de la vergonzosa denominada “ley patriótica”.

    En segundo lugar, para mitigar las convulsiones que hoy tienen lugar, debería hacerse un esfuerzo mayor para no caer en la trampa mortal de las guerras religiosas y para distinguir un asesino de quien suscribe determinada religión. Hay que insistir en los graves peligros y acechanzas que aparecen al vincular el aparato estatal con una denominación confesional.

    El tercer capítulo, emparentado con el surgimiento de los servicios de inteligencia para contrarrestar las guerras, son las epidemias de nacionalismos, xenofobias y racismos a que nos hemos referido la semana pasada en este mismo medio y que toman los lugares de nacimiento como un valor y un desvalor para el extranjero, como si las fronteras tuvieran algún sentido fuera de la descentralización del poder.

    Por último, no estaría mal revisar exhaustivamente el papel de las Naciones Unidas, de la que dependen innumerables oficinas que pregonan a los cuatro vientos, en sus publicaciones y en las declaraciones de sus directivos, políticas socializantes que conducen a la pobreza y a la guerra, al tiempo que muchas veces se constituyen durante largos períodos en observadores incompetentes, tal como ha ocurrido hasta el momento en el caso actual de Hezbollah e Israel.

    Un comentarista de la televisión mexicana proclamó: “Nosotros también somos observadores, pero de la inoperancia de las Naciones Unidas”. En este sentido es recomendable la lectura de gruesos volúmenes como The Fearful Master, A Second Look at the United Nations de Edward Griffin en su época el periodista radial de mayor audiencia en CBS Network y UN: Planned Tyranny del profesor de economía de la Universidad de Harvard Orval Watts donde se detallan las ideas de planificación socialista de los organizadores originales de la institución en 1945 y sus propósitos de extender sus idearios a los países miembros confirmadas luego en algunas de las entidades que han surgido de esa fundación como es el caso resonante de la CEPAL que ha propiciado el estatismo en América Latina, una tendencia en otros casos consignada en estatutos a veces apoyados en distintas operaciones por servicios de inteligencia. Todo lo cual no significa desconocer que algunos de los miembros han denunciado políticas a contramano aquellas medidas muchas de las cuales intensifican los problemas que se anuncia se quieren resolver.

    De todos modos, al efecto de ilustrar preocupaciones justificadas con un ejemplo extremo, el dictador de Uganda Idi Amin Dada -”el caníbal con refrigerador”, como lo denomina Paul Johnson en A History of the Modern World debido a la forma en que engullía a sus prisioneros, además de hacer alarde de sus servicios de inteligencia criminales- el autor relata minuciosamente en el libro de referencia que el primero de octubre de 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas le brindó una ovación de pie por parte de todos los delegados cuando llegó al podio el dictador y otra después de su incendiario discurso lleno de amenazas al mundo libre, en el contexto de las sumamente pastosas actitudes de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas donde ahora el régimen de la tiranía cubana ocupa un sitial de peso.

    Entonces, en nuestra línea argumental de fondo, no sólo debemos concentrar la atención en la naturaleza y los alegados servicios que prestan las estructuras de “inteligencia”, sino también prestar atención a las causas que dan lugar al debate que ahora pretendemos abrir, al efecto de seguir averiguando los graves inconvenientes de este tipo de organizaciones. A esta altura del partido y en vista de los antecedentes truculentos de estos llamados servicios, tal vez debiera abandonarse el uso de la expresión “inteligencia” y sustituir esos departamentos por otros bajo auditorias y controles solo para evitar ataques a los derechos en diversas manifestaciones pero nunca provocar atropellos a las libertades individuales, que como queda dicho constituyen actos contra los principios más elementales de la civilización.