Etiqueta: privacidad

  • Desafíos a la Privacidad en Cripto: Impacto de la Descontinuación de zkSNACKs

    La noticia de que zkSNACKs está discontinuando su servicio de coordinación de CoinJoin a partir del 1 de junio de 2024 tiene profundas implicaciones para la libertad, los emprendimientos, la innovación y, sobre todo, la privacidad en el ecosistema de Bitcoin.

    En primer lugar, la decisión de zkSNACKs de cesar sus servicios de CoinJoin es un recordatorio de los desafíos que enfrentan los proyectos centrados en la privacidad en un entorno regulatorio cada vez más complejo. A lo largo de los años, zkSNACKs ha sido pionero en el desarrollo de Wasabi Wallet, una herramienta valiosa para aquellos que valoran su privacidad financiera en el mundo digital. El cese de este servicio puede dificultar la capacidad de los usuarios de Bitcoin para mantener su privacidad y anonimato al realizar transacciones.

    Desde una perspectiva de libertad, la privacidad financiera es fundamental para proteger los derechos individuales y la autonomía económica. La capacidad de realizar transacciones de manera privada y segura es un componente esencial de la libertad financiera y la soberanía individual. El cierre del servicio de CoinJoin de zkSNACKs representa un obstáculo en el camino hacia la protección de esta libertad.

    En términos de emprendimientos, la discontinuación del servicio de CoinJoin plantea desafíos para aquellos que dependen de herramientas como Wasabi Wallet para proteger la privacidad de sus transacciones. La incertidumbre regulatoria desalienta profundamente la innovación y obstaculiza el desarrollo de nuevas soluciones de privacidad en el espacio de las criptomonedas.

    La innovación también se ve afectada por esta noticia. zkSNACKs ha sido un líder en la búsqueda de soluciones innovadoras para mejorar la privacidad en Bitcoin. El cierre de su servicio de CoinJoin podría ralentizar el ritmo de la innovación en este campo y limitar las opciones disponibles para aquellos que buscan proteger su privacidad financiera.

    En cuanto a la privacidad, el cese del servicio de CoinJoin destaca la importancia de proteger la privacidad en un mundo cada vez más digitalizado. La privacidad financiera es un derecho fundamental que debe ser protegido en un entorno en el que nuestras actividades económicas están cada vez más interconectadas y sujetas a vigilancia.

    La decisión de zkSNACKs de discontinuar su servicio de CoinJoin también pone de relieve los desafíos compartidos por otros proyectos centrados en la privacidad, como Tornado Cash. En un entorno regulatorio cada vez más complejo, los servicios que buscan ofrecer anonimato y privacidad a los usuarios de criptomonedas se enfrentan cada vez más y con mayor frecuencia a una intensa presión regulatoria y legal. Proyectos como Tornado Cash, que también ofrece mezclas de transacciones para mejorar la privacidad en Ethereum, han enfrentado desafíos similares en términos de cumplimiento normativo y supervisión por parte de las autoridades.

    La discontinuación del servicio de CoinJoin de zkSNACKs es un recordatorio de los desafíos que enfrenta la privacidad en el mundo de las criptomonedas. Es crucial que la comunidad continúe trabajando en soluciones innovadoras y resilientes para proteger la privacidad financiera en el ecosistema de Bitcoin y más allá.

  • Fortaleciendo la Misión de Monero: El Impacto del Deslistado por Binance

    En un movimiento que ha sacudido el panorama de las criptomonedas, Binance, el principal exchange de bitcoin (BTC) y otras criptomonedas a nivel mundial, ha anunciado recientemente su decisión de deslistar a Monero (XMR), una de las criptomonedas más destacadas en términos de privacidad y anonimato.

    Desde el 20 de febrero, XMR dejará de formar parte de los activos digitales disponibles en Binance, lo que ha generado diversas interpretaciones y reacciones en la comunidad criptográfica. Si bien el exchange no ha especificado las razones detrás de esta medida, se presume que podría estar relacionada con presiones regulatorias en torno a la transparencia de las transacciones financieras.

    A simple vista, este movimiento podría percibirse como un golpe para Monero y sus seguidores, como lo refleja la notable caída en el precio de XMR tras el anuncio. Sin embargo, una reflexión más profunda revela que este acontecimiento podría fortalecer los principios fundamentales sobre los que se ha construido la criptomoneda citada.

    Monero se ha destacado en el ecosistema de las criptomonedas por su enfoque en la privacidad y el anonimato. A diferencia de la mayoría de las criptomonedas, donde las transacciones son transparentes y fácilmente rastreables, ésta criptomoneda utiliza tecnologías de ofuscación para garantizar el anonimato de las transacciones y proteger la privacidad de sus usuarios. Este nivel de privacidad ha convertido a Monero en una herramienta invaluable para aquellos que buscan salvaguardar su libertad financiera frente a la vigilancia y la censura.

    La decisión de Binance de deslistar a XRM puede interpretarse como una respuesta a las presiones regulatorias que buscan una mayor transparencia (mayor control en realidad) en las transacciones financieras, incluso en el ámbito de las criptomonedas. Sin embargo, desde una perspectiva pro-Monero, este movimiento puede ser visto como una validación de la misión y los valores de esta red.

    En un mundo cada vez más dominado por la vigilancia y el control centralizado, la esencia de XRM de proteger la privacidad de sus usuarios se vuelve aún más relevante. La exclusión de Monero por parte de Binance podría fortalecer la comunidad de la misma al unir a sus miembros en un renovado compromiso con sus valores fundamentales.

    Además, este «golpe» por parte de Binance podría catalizar el desarrollo de alternativas descentralizadas y plataformas de intercambio que operen con principios alineados a los ideales de privacidad de Monero. De hecho, muchos defensores de Monero han recomendado evitar exchanges con procedimientos de Conoce a tu Cliente (KYC) para preservar la privacidad de sus transacciones.

    En conslusión, la exclusión de Monero por parte de Binance puede ser vista no como un revés, sino como un recordatorio de la importancia continua de la misión de Monero en la defensa de la privacidad financiera y la libertad individual. Este evento subraya la relevancia de Monero en un mundo donde la privacidad se vuelve cada vez más escasa y la vigilancia más omnipresente.

  • La Paradoja de la Subasta: Cuando el Gobierno se Apropia de Fondos de Transacciones Voluntarias en la Dark Net

    En un nuevo giro de la compleja relación entre criptomonedas y autoridades, el gobierno de Estados Unidos ha anunciado la subasta de más de 2,800 Bitcoins (BTC) incautados durante investigaciones contra Silk Road. Aunque estos fondos provienen de transacciones realizadas en la Dark Net, la subasta plantea una paradoja única: ¿hasta qué punto el gobierno tiene derecho a apropiarse de fondos que, aunque vinculados a actividades ilícitas, surgieron de transacciones libres y voluntarias?

    La Paradoja de la Dark Net y la Propiedad de los Fondos

    El anuncio del gobierno estadounidense sobre la subasta de estos BTC, valorados en más de USD $130 millones, revela un dilema ético y legal. Estos fondos, inicialmente fruto de transacciones en la Dark Net, representan una forma única de dinero que, si bien podría haber estado vinculado a actividades ilícitas, surgieron de intercambios libres y voluntarios entre individuos.

    El cierre de Silk Road en 2013 dejó al descubierto un mercado que, aunque sumido en la controversia, también funcionaba como un espacio para transacciones voluntarias y libres. La paradoja radica en que, al confiscar y posteriormente subastar estos fondos, el gobierno se apropia de recursos que, en última instancia, pertenecían a individuos que participaron en transacciones consensuadas.

    El Conflicto entre Libertad y Control

    La subasta plantea preguntas fundamentales sobre la autonomía financiera y la intervención gubernamental. Aunque las transacciones en la Dark Net están rodeadas de controversia, algunos argumentan que el gobierno, al incautar y vender estos BTC, está extralimitándose en su papel de regulador. ¿Hasta qué punto debería intervenir el Estado en transacciones que, a pesar de su contexto ilegal, surgieron de la libertad de elección de los participantes?

    La paradoja reside en que, mientras se persigue la erradicación de actividades ilícitas, se cuestiona la legitimidad de apropiarse de fondos que, en su origen, representan una forma de intercambio descentralizado. Este conflicto entre libertad individual y control estatal destaca la complejidad de regular un espacio como la Dark Net, donde las transacciones, aunque ilícitas según la legislación positiva, se basan en el principio de voluntariedad.

    Reflexiones sobre el Futuro de las Criptomonedas y la Intervención Gubernamental

    La subasta de estos BTC no solo abre la puerta a una discusión ética, sino que también plantea la cuestión de cómo deben abordarse estos temas en el futuro. A medida que las criptomonedas continúan ganando relevancia, es crucial considerar en qué medida el gobierno puede y debe intervenir en transacciones descentralizadas, incluso si estas tienen lugar en la oscuridad de la red.

    El desafío radica en encontrar un equilibrio entre la lucha contra actividades ilegales y el respeto por la autonomía financiera de los individuos. ¿Es posible diseñar políticas que logren ambas metas sin sacrificar uno de estos principios fundamentales?

    Conclusión: Entre la Libertad y la Seguridad

    La subasta de estos BTC provenientes de la Dark Net destaca la paradoja inherente a la intervención gubernamental en transacciones descentralizadas. Mientras se busca garantizar la seguridad y prevenir actividades declaradas ilícitas, es esencial reflexionar sobre el precio de esa intervención en términos de libertad individual y propiedad privada. El dilema planteado por esta subasta invita a la sociedad a considerar cuidadosamente cómo se equilibran estos valores en el cada vez más complejo mundo de las criptomonedas.

  • Privacidad Mental e Inteligencia Artificial: La Encrucijada Ética de Meta

    En un mundo donde la frontera entre la ciencia ficción y la realidad se desdibuja cada vez más, Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, ha dado un paso audaz al presentar su última creación: una aplicación basada en inteligencia artificial (IA) que convierte las imágenes mentales en representaciones visuales reales. Este emocionante avance plantea preguntas profundas sobre el potencial de la IA para leer y decodificar la mente humana, así como desafíos éticos significativos relacionados con la «privacidad mental».

    La aplicación, conocida como Image Decoder, utiliza una combinación de técnicas innovadoras. En primer lugar, se aprovecha de la magnetoencefalografía (MEG), un método de escaneo cerebral no invasivo que mide la actividad eléctrica en el cerebro con una precisión extraordinaria. La MEG es capaz de capturar miles de mediciones por segundo, lo que proporciona una visión detallada de cómo las imágenes son percibidas y procesadas en la mente de un individuo. Luego, la IA entra en juego para traducir estas mediciones en representaciones visuales.

    Un aspecto destacable de este avance es su capacidad para funcionar en tiempo real, lo que significa que los investigadores pueden observar lo que una persona está viendo o imaginando en el momento en que ocurre, sin necesidad de estar físicamente presentes en la misma ubicación. Este potencial se demostró en una demostración en X (anteriormente Twitter), donde los investigadores pudieron decodificar la actividad cerebral generada por MEG y mostrar lo que una persona estaba mirando en ese mismo instante.

    El éxito de Image Decoder se basa en gran medida en el uso de DINOv2, un modelo de aprendizaje autosupervisado que fue entrenado con más de 60,000 resultados de MEG anteriores de pacientes. Aunque el sistema aún no es perfecto y enfrenta limitaciones técnicas, ha alcanzado niveles de precisión del 70% en los casos de mayor rendimiento, lo que representa un avance significativo en la recuperación y recreación precisa de imágenes basadas en datos MEG.

    El potencial de esta tecnología es inmenso. Meta sugiere que Image Decoder podría proporcionar una «voz» a personas que han perdido la capacidad de hablar debido a lesiones cerebrales. Además, abre la puerta a la posibilidad de que la IA pueda realizar funciones basadas en pensamientos, lo que podría revolucionar la forma en que interactuamos con la tecnología en el futuro.

    Sin embargo, existen desafíos significativos en el horizonte. La precisión de la decodificación disminuye cuando las personas son instruidas a imaginar representaciones en lugar de simplemente observar objetos físicos. Esto sugiere que el sistema todavía tiene limitaciones técnicas que deben abordarse antes de que pueda alcanzar su máximo potencial.

    Además, la tecnología plantea cuestiones éticas fundamentales, en particular la «privacidad mental». La capacidad de acceder y decodificar las imágenes y pensamientos de una persona plantea preocupaciones sobre la invasión de la privacidad y la propiedad de datos. En un momento en que la recopilación de datos y la privacidad en línea son temas candentes, este avance podría generar una discusión aún más intensa sobre quién tiene acceso a nuestros pensamientos y cómo se utilizan.

    Las preocupaciones éticas no son infundadas. Ya hemos sido testigos de casos en los que las gigantes tecnológicas como Amazon y Meta han utilizado datos de usuarios sin su consentimiento para mejorar sus modelos de IA. La idea de que ahora puedan acceder a nuestros pensamientos abre un nuevo territorio en términos de privacidad mental y seguridad de datos.

    Este no es el único avance en el campo de la IA y la neurotecnología que plantea cuestiones importantes. Un estudio de la Universidad de California en Berkeley demostró recientemente que la IA puede recrear música escaneando la actividad cerebral de las personas. Aunque estos desarrollos tienen el potencial de cambiar la vida de personas con discapacidades físicas y ofrecer soluciones innovadoras, también plantean cuestiones profundas sobre los límites éticos de la tecnología.

    En última instancia, la capacidad de la IA para leer la mente y convertir pensamientos en imágenes representa una revolución potencial en la relación entre la humanidad y la tecnología. Si bien ofrece un mundo de posibilidades, también plantea una serie de preguntas inquietantes que requerirán una atención cuidadosa y una regulación ética rigurosa para garantizar que se utilice de manera responsable y en beneficio de la sociedad en su conjunto.

  • Derecho a Pagar en Efectivo: Un Escudo Contra el Control Gubernamental

    En un mundo donde la tecnología financiera avanza a pasos agigantados, el debate sobre el uso del efectivo y la privacidad de las transacciones ha cobrado un nuevo y ardiente significado. El reciente anuncio del canciller austriaco, Karl Nehammer, sobre la propuesta de consagrar el derecho a pagar en efectivo en la constitución del país, refleja la creciente preocupación en Europa por el declive del uso del efectivo y la consiguiente pérdida de anonimato en las transacciones financieras.

    El uso creciente de pagos electrónicos, tarjetas de crédito y aplicaciones móviles ha planteado inquietudes sobre la privacidad y el control gubernamental en la vida financiera de los ciudadanos. La noticia sobre la inclusión del derecho a pagar en efectivo en la constitución austriaca es una respuesta directa a esta preocupación, enmarcada en el contexto de una guerra cultural en curso en la Unión Europea.

    El movimiento político encabezado por el Partido de la Libertad de Austria y su llamado a proteger el uso del efectivo surge como una reacción a la creciente popularidad de los pagos electrónicos y sin contacto en Europa. Este partido de derecha ha acusado al gobierno de conspirar para eliminar el efectivo, alegando que esta medida podría convertirse en una herramienta de seguimiento y control masivo de la población.

    El derecho a pagar en efectivo no solo es una cuestión económica, sino que también tiene implicaciones culturales y políticas. El efectivo ha sido durante mucho tiempo un símbolo de independencia financiera y un recordatorio tangible de la libertad individual en las transacciones. La posibilidad de pagar en efectivo permite a los ciudadanos tener un mayor control sobre su dinero y proteger su privacidad, evitando que terceros, ya sean gobiernos o empresas, rastreen y analicen sus movimientos financieros.

    La inclusión del derecho a pagar en efectivo en la constitución austríaca no solo busca mantener viva esta tradición, sino que también envía un mensaje fuerte sobre la importancia de salvaguardar la privacidad financiera en una era digital. Al reconocer el efectivo como opción de pago y garantizar el suministro básico de papel moneda, el gobierno austríaco está tomando medidas para proteger la elección individual y la autonomía financiera.

    El declive en el uso del efectivo se ha observado en varios países, como Estados Unidos y algunas economías avanzadas de Europa. Si bien los pagos electrónicos pueden ofrecer comodidad y eficiencia, también plantean preocupaciones sobre la seguridad de los datos y la invasión de la privacidad. Las empresas de tarjetas de crédito y otras instituciones financieras han estado vendiendo datos de transacciones personales a anunciantes y especialistas en marketing, lo que ha suscitado inquietudes sobre el uso indebido de la información financiera de los individuos.

    La tokenización, aunque diseñada para preservar la privacidad, no siempre es infalible y puede permitir que las empresas correlacionen datos anónimos con perfiles individuales. Esta posibilidad de rastrear patrones de consumo y otros aspectos de la vida de las personas plantea cuestiones éticas y de privacidad, especialmente en un mundo donde la información personal se ha convertido en una moneda de cambio en el mercado publicitario.

    El debate sobre el derecho a pagar en efectivo y la privacidad de las transacciones financieras no se trata solo de la elección de un medio de pago. Es una discusión fundamental sobre los valores democráticos, la autonomía financiera y la protección de la privacidad individual en un entorno digital cada vez más conectado. El paso dado por Austria para consagrar este derecho en su constitución es un recordatorio importante de que la libertad de pagar en la forma que elijamos es un pilar esencial de una sociedad democrática y diversa.

  • Francia aprueba ley polémica: Acceso remoto a cámaras y micrófonos de smartphones en investigaciones

    Francia ha aprobado un proyecto de ley que permite a la policía acceder de forma remota a las cámaras, micrófonos y GPS de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos de personas bajo investigación de delitos castigados con al menos cinco años de cárcel. Esta medida, que forma parte de un proyecto de ley más amplio para reformar la justicia, ha generado preocupaciones en cuanto a los derechos civiles y la privacidad de los ciudadanos.

    Bajo esta nueva ley, las autoridades podrán geolocalizar y grabar comunicaciones de voz de personas sospechosas de terrorismo y delincuencia organizada. Además, podrán acceder a las cámaras y micrófonos de los dispositivos móviles de las personas investigadas. Para ello, se requeriría que el usuario instale una aplicación y otorgue permisos para el control de la cámara y el micrófono. Sin embargo, es poco probable que los usuarios den su consentimiento para tal acceso, por lo que podría requerirse la ley o decreto que ordene a los operadores de telefonía permitir esta vigilancia.

    Esta medida ha generado preocupaciones en términos de derechos civiles y privacidad. La idea de que las autoridades tengan acceso a la información y comunicaciones privadas de los ciudadanos plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la seguridad y la libertad individual. Como dice el refrán, «quien en nombre de la seguridad admite recortes en su libertad, más temprano que tarde terminará perdiendo a las dos».

    Si bien la ley establece algunas garantías, como la necesidad de una autorización judicial para llevar a cabo la vigilancia y limitaciones sobre las profesiones que pueden ser objeto de ella, las preocupaciones persisten. Algunos argumentan que esta ley puede ser una forma de vigilancia masiva que atenta contra la vida privada de las personas. Además, existe el temor de que estas medidas se utilicen de manera abusiva o se amplíen a otros ámbitos más allá de los delitos graves.

    Es importante encontrar un equilibrio entre la protección de la seguridad y los derechos civiles de los ciudadanos. Si bien es comprensible que las autoridades busquen herramientas efectivas para combatir el crimen y el terrorismo, estas medidas deben estar sujetas a un escrutinio y control adecuados para evitar abusos y proteger los derechos fundamentales de las personas.

    La aprobación de esta ley en medio de las protestas sociales en Francia plantea preguntas sobre el contexto político en el que se toman estas decisiones. Es importante que los gobiernos escuchen las preocupaciones de la sociedad y realicen un análisis riguroso de las implicaciones de estas medidas en los derechos y libertades de los ciudadanos.

    En conclusión, la aprobación de la ley en Francia para ampliar la autoridad policial a través de la tecnología plantea preocupaciones legítimas sobre los derechos civiles y la privacidad. Es fundamental encontrar un equilibrio adecuado entre la seguridad y la protección de los derechos individuales. Las medidas de vigilancia deben ser proporcionales, sujetas a un control adecuado y garantizar la protección de los derechos fundamentales de las personas. Como sociedad, debemos reflexionar sobre las implicaciones de estas decisiones y asegurarnos de que no comprometamos nuestras libertades en nombre de la seguridad.

  • Snowden marca los desafíos de la inteligencia artificial

    En la Conferencia que se llevó a cabo la semana pasada, Consensus 2023, el  actual presidente de Freedom of the Press Foundation, Edward Snowden, compartió sus puntos de vista sobre el futuro de la inteligencia artificial (IA). Snowden, conocido por su papel en revelar el programa de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), se unió virtualmente a la conferencia desde Rusia. Su discurso fue cautelosamente optimista, argumentando que si queremos que la IA supere las capacidades humanas, debemos dejar de enseñarles a pensar como nosotros y permitir que sean «mejores que nosotros».

    Aunque Snowden reconoce que las tecnologías de IA pueden empoderar a los actores malintencionados, también considera que hay casos de uso positivos para esta tecnología emergente. Por ejemplo, Snowden sugiere que las IA podrían impedir la vigilancia gubernamental en lugar de alimentar programas de inteligencia invasivos. «Quizás podrían dejar de espiar al público y empezar a espiar para el público», dijo Snowden. «Eso sería un beneficio neto».

    Sin embargo, Snowden también advierte que el lanzamiento de modelos de IA cada vez más sofisticados, como ChatGPT, podría alentar a las grandes empresas tecnológicas y al gobierno a invadir la privacidad de los usuarios. Para evitar que esto suceda, Snowden argumenta que las personas deben luchar por mantener los modelos de IA abiertos. «La gente levantará la bandera roja del ‘ software comunista’, donde debemos declarar que los modelos deben ser abiertos», dijo Snowden.

    En su discurso, Snowden también criticó los métodos actuales de entrenamiento de IA, que implican alimentar a la IA grandes cantidades de contenido en línea, incluidos comentarios de redes sociales. Snowden argumenta que esto no es ideal. «Los están entrenando en hilos de Reddit», dijo Snowden. «Es como el equivalente en internet de los comentarios de YouTube. Pero quieres crear algo decente, bueno, creativo y útil».

    Además, Snowden señala que los métodos de entrenamiento actuales se basan en enseñar a las IA a «pensar como nosotros», lo que podría limitar su potencial para mejorar la humanidad. «Al igual que con los niños, no necesitamos que las máquinas sean como nosotros», dijo Snowden. «Necesitamos que sean mejores que nosotros. Y si no son mejores que nosotros, hicimos un trabajo terrible».

    Concluyendo, Snowden destaca que la forma en que se utiliza la tecnología de IA depende de cómo se entrena a los motores de IA. Para aprovechar al máximo su potencial, debemos dejar de enseñarles a pensar como nosotros y permitir que la IA sea mejor que nosotros. Al mismo tiempo, debemos luchar por mantener los modelos de IA abiertos y transparentes para evitar que los actores malintencionados los utilicen para sus propios fines.

  • Ok, Google: ¿de verdad me importa mi privacidad?

    Siri y Alexa se han colado en nuestras vidas: nos acompañan en nuestros smartphones, altavoces inteligentes, sistemas de navegación y dispositivos de domótica. Son asistentes virtuales de gran utilidad en muchos contextos. Por ejemplo, para utilizar nuestros teléfonos mientras cocinamos o para facilitar el acceso a internet a personas con diversidad funcional. Sin embargo, su uso no está exento de riesgos. Algunos, que quizá desconozcamos. ¿Hasta qué punto arriesgamos nuestra privacidad con ellos? ¿Realmente nos importa perder nuestra intimidad?

    La cara B de los asistentes virtuales

    Dada la variedad de dispositivos en los que se incorporan, es difícil tener cifras precisas sobre la penetración de asistentes virtuales en la actualidad. En el mercado americano más del 50 % de los hogares tiene ya un altavoz inteligente y en España las cifras se sitúan en torno al 7 %.

    Hablamos de asistentes virtuales que funcionan con un conjunto de sistemas y algoritmos que reconocen el lenguaje natural y ejecutan distintas tareas. Pero, además de recopilar datos personales de la misma forma que otras aplicaciones, estos asistentes recogen un tipo de información especialmente sensible: las grabaciones de voz.

    Aunque están diseñados para activarse únicamente cuando se mencionan los términos clave (“hey Siri”, “Alexa”), estos términos no siempre se detectan de manera correcta y los dispositivos pueden llegar a despertarse entre 20 y 40 veces en un día. Como resultado, realizan grabaciones de entre 6 segundos y 2 minutos antes de desconectarse.

    ¿Qué ocurre en esos casos? Las empresas desarrolladoras tienen permiso para escuchar estas grabaciones (recordamos, realizadas en nuestros salones, cocinas y alcobas) con el fin de mejorar sus algoritmos. En algunas ocasiones estas grabaciones han sido cedidas a empresas de terceros, e incluso filtradas a la prensa, con el consiguiente revuelo.

    ¿Nos preocupa nuestra privacidad… o no tanto?

    Según datos del CIS, al 75 % de los ciudadanos españoles le preocupa la protección de sus datos. Sin embargo, no siempre actuamos de forma coherente y no hay evidencias de que premiemos o utilicemos en mayor medida aquellas aplicaciones más transparentes o respetuosas con nuestros datos.

    Este fenómeno, denominado “la paradoja de la privacidad”, tiene distintas explicaciones.

    1. Sabemos los riesgos, pero los asumimos porque el servicio que nos ofrecen nos resulta útil. Alternativamente, y de un modo más irracional, porque los beneficios que obtenemos son inmediatos, mientras que los riesgos en seguridad son costes futuros.
    2. No somos conscientes de esos riesgos y utilizamos esos servicios sin conocer las potenciales consecuencias.
    aparato eléctronico redondo y gris con un punto luminoso en el centro.
    Shutterstock / pianodiaphragm

    Estudiando la paradoja de la privacidad

    Para aclarar cuál de estas dos posibilidades predomina, la Universidad Pública de Navarra ha iniciado una investigación –pendiente de publicación– que mide en la red social Twitter el impacto de las noticias positivas y negativas relacionadas con la privacidad de los asistentes virtuales.

    El objetivo no es otro que arrojar luz sobre la paradoja de la privacidad: si las noticias generan un impacto significativo en el tipo de conversación generada, será evidente que los usuarios no eran previamente conscientes de estos riesgos.

    Para ello, este proyecto ha generado una base de datos de dos años de tuits que mencionan los asistentes de Google, Apple y Amazon (más de 600 000) y la ha cruzado con una base de datos de noticias positivas y negativas sobre los asistentes para este periodo. A continuación se estudió el volumen de conversación antes, durante y después de las noticias, así como el sentimiento medio que expresaban esos tuits (basado en el tipo de lenguaje que se utiliza).

    Se observó que, en general, los aspectos ligados a la privacidad están poco presentes en la conversación: solo se mencionan en el 2 % de los casos, aunque esta cifra se duplica en el caso de Apple, marca que pone un énfasis mayor en el tratamiento de los datos personales.

    Por otra parte, las noticias negativas sobre privacidad tienen un fuerte impacto, tanto en el volumen de conversación como en el sentimiento medio, que se hace más negativo. Las noticias positivas no tienen ningún efecto. Además, el impacto de las noticias negativas es mucho más fuerte para Apple que para Google, lo que indica que posicionarse en privacidad tiene sus riesgos, ya que los usuarios van a reaccionar más negativamente ante problemas relacionados con este ámbito.

    Por tanto, los resultados de esta investigación indican que los usuarios no somos conscientes de los riesgos que asumimos y reaccionamos muy negativamente cuando se ponen al descubierto. Esto nos deja dos conclusiones principales:

    1. Los individuos debemos ser más activos recabando información sobre los servicios que utilizamos.
    2. Las administraciones deben asumir un mayor papel en la educación y control de los asistentes virtuales, ya que es improbable que sean las plataformas las que informen mejor a sus usuarios.The Conversation

    Mónica Cortiñas, Profesora Titular Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad Pública de Navarra

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Son inteligentes los servicios de inteligencia?

    Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre.

    En los últimos tiempos observamos con cierta alarma que los aparatos estatales teóricamente encargados de velar por los derechos de los gobernados son en realidad atacantes y en la materia de esta nota periodística espían a la gente con lo que se invade su privacidad. Como ha escrito Milan Kundera “si se pierde la privacidad se pierde todo”. Es sumamente curioso que el ciudadano se vea obligado a financiar con impuestos acciones que lo persiguen y aplastan. Antes he escrito sobre este tema de los llamados servicios de inteligencia, pero en vista que vuelva a surgir el asunto es del caso reiterar lo dicho.

    El adagio consigna que si a uno lo engañan una vez, la vergüenza corresponde a quien engaña, pero si nos vuelven a engañar con lo mismo, la vergüenza es para uno. Resulta de interés preguntarse y repreguntarse qué grado de compatibilidad o incompatibilidad existe entre los llamados servicios de inteligencia y el sistema republicano de gobierno. Como es sabido, uno de los ejes centrales de esta forma de concebir el aparato político consiste en la transparencia de sus actos.

    Conviene llevar a cabo el ejercicio de una mirada crítica sobre estas reparticiones tan peculiares. Prácticamente todos los gobiernos cuentan con servicios de inteligencia, lo cual no invalida el interrogante. Cuando menos, llama la atención que una sociedad libre se desplace simultáneamente por dos andariveles tan opuestos.

    Por una parte, se insiste en la necesidad de que los funcionarios gubernamentales sean responsables de sus actos y que éstos estén en conocimiento de los gobernados y, por otro, se procede de modo clandestino, echando mano a fondos reservados para propósitos de espionaje y otros menesteres non sanctos que se mantienen en las sombras. Parecería que hay aquí un doble discurso y que se entroniza una hipocresía digna de mejor causa.

    Agentes dobles, contrainteligencia, secretos de Estado, escuchas y detenciones sin orden de juez, violaciones de domicilio y en otros partes del mundo se agregan asesinatos, sabotajes y en la mayor parte de los casos lados seguimiento de los dirigentes de partidos políticos de oposición son sólo algunos de los hechos que producen los más renombrados “servicios”. Esto es en el “mundo libre”, ya que en los países totalitarios se añade la tortura y la implacable persecución a quienes no adhieren al poder de turno.

    En los Estados Unidos, actualmente existen veinticuatro “oficinas de inteligencia”, entre las que se destaca la CIA, creada a fines de la década del 40. En Inglaterra, el M15 y el M16; en Canadá, la CSIS; la BND en Alemania; el Mossad en Israel, y la FSB, sucesora de la KGB, en Rusia son sólo algunas de las caras visibles de este entramado de espionaje, contraespionaje y guerra subterránea.

    El periodista de la BBC de Londres Paul Reynolds puso en tela de juicio la eficiencia de los servicios de inteligencia más destacados del mundo a raíz de la célebre invasión de Irak, en una columna titulada “¿Podemos confiar en los servicios de inteligencia?”. Por su parte, Harry Browne señala los fiascos de los servicios de inteligencia estadounidenses en Vietnam, Corea, Somalía y Haití, e incluso tiende un manto de sospechas sobre los que operaron durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se terminó entregando a Stalin aproximadamente las tres cuartas partes de Europa.

    Es que siempre los burócratas están tentados a utilizar este y otros departamentos y oficinas para fines políticos, y cuando no hay claros límites al poder y se permite recurrir a la clandestinidad los abusos no deben sorprender, sin contar con las traiciones, las falsas denuncias y las delaciones internas y ex amistades, como ocurría con la policía secreta de Sha de Persia, incluso con Ben Laden y en la CIA.

    Por esto es que León Hadar, del Cato Institute, sugestivamente titula su ensayo “Los servicios de inteligencia no son inteligentes” que inspira el título del presente texto. Allí muestra con profusión de datos cómo la alegada seguridad nacional está en riesgo con estos procedimientos oscuros en los que, por definición, no hay control de gestión propiamente dicho. Hadar se refiere a los Estados Unidos. Imaginemos qué le cabe, por ejemplo, a lo que fue nuestra SIDE creada por Perón, luego SI y hoy AFI. Cambios de nombres pero con una alarmante y persistente continuidad de procedimientos aberrantes que incluyen casos espantosos y muy sonados en todos los rincones del planeta como es el del fiscal Alberto Nisman.

    David Canon, del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Indiana, en su trabajo titulado Inteligencia y ética, alude a las declaraciones de un agente de la CIA que explica que lo importante es lograr los objetivos sin detenerse en los medios: “Los temas legales, morales y éticos no me los planteo, igual que no lo hacen los otros [integrantes de la CIA]”, dice, y documenta la cantidad de “sobornos a funcionarios, derrocamiento de gobiernos, difusión deliberada de mentiras, experimentos con drogas que alteran la mente, utilización de sustancias venenosas, contaminación de alimentos, entrega de armas para operar contra líderes de otros países y, sobre todo, complotar para asesinar a otros gobernantes”.

    En esta dirección ofrece ejemplos de operaciones de la CIA en Costa Rica, Corea, Colombia, Laos, Guatemala, Irán, China e Indonesia. Asimismo, el ex presidente estadounidense Harry S. Truman 15 años después del comienzo de la oficina de inteligencia declaró a la prensa: “Cuando establecí la CIA, nunca pensé que se entrometería en estas actividades de espionaje y operaciones de asesinato”.

    Pero, como bien destaca Norman Cousins, el establecimiento de entidades de estas características “necesariamente tiene que terminar en un Frankenstein”. Idéntica preocupación revela Drexel Godfrey en la revista Foreign Affairs, en un artículo titulado “Ethics and Intelligence”, en el que añade las encrucijadas del célebre embajador Joseph Wilson, quien contradijo los informes de inteligencia ingleses y norteamericanos respecto de la patraña de las armas de destrucción masiva.

    No se avanza mucho aunque se establezcan estrictos controles republicanos, división horizontal de poderes y, en general, los indispensables límites al poder político si puede deslizarse por la puerta trasera todo tipo de abusos, sin rendir cuenta al público, por más que se tejan subterfugios más o menos elaborados a través de comisiones parlamentarias.

    Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre. No en vano en los Estados Unidos se extiende la utilización de la expresión rusa “zar” para el máximo capitoste del espionaje.

    Es útil cuestionar y someter al análisis temas que habitualmente se dan por sentados. Si no se procede a esta revisión periódica, podemos encontrarnos con que estamos avalando ciertas políticas que resultan nocivas, pero que continúan en vigencia sólo por inercia, rutina o molicie. John Stuart Mill decía que todas las buenas ideas pasan invariablemente por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. Este tema de los llamados servicios de inteligencia se vincula con muchos otros que también requieren limpieza de telarañas mentales para su mejor comprensión.

    Ahora se informa que miembros del servicio de inteligencia del gobierno anterior en Brasil ayudaron en los actos de vandalismo a la sede de los tres poderes, tomando como ejemplo el bochorno de Donald Trump que además de alentar el ataque al Capitolio con el apoyo logístico de algunas reparticiones de los servicios, desconoce los resultados electorales a pesar de estar certificados por los cincuenta estados, por sesenta y un jueces federales y locales y su propio Vicepresidente.

    En conexión con la llamada “inteligencia” menciono cuatro áreas adicionales al correr de la pluma. En primer término, la seguridad. Paradójicamente, en no pocos lugares para proteger este valor se lo conculca. Esto ocurre hoy, en gran medida, con la lucha antiterrorista. En última instancia, el terrorismo apunta a desmantelar y liquidar las libertades individuales. Pues lo curioso del asunto es que, por ejemplo, en lo que ha sido el baluarte del mundo libre –los Estados Unidos–, con el argumento de proteger aquellos derechos se los lesiona, con lo que en la práctica se otorga una victoria anticipada a los criminales del terror. Tal es el ejemplo de la vergonzosa denominada “ley patriótica”.

    En segundo lugar, para mitigar las convulsiones que hoy tienen lugar, debería hacerse un esfuerzo mayor para no caer en la trampa mortal de las guerras religiosas y para distinguir un asesino de quien suscribe determinada religión. Hay que insistir en los graves peligros y acechanzas que aparecen al vincular el aparato estatal con una denominación confesional.

    El tercer capítulo, emparentado con el surgimiento de los servicios de inteligencia para contrarrestar las guerras, son las epidemias de nacionalismos, xenofobias y racismos a que nos hemos referido la semana pasada en este mismo medio y que toman los lugares de nacimiento como un valor y un desvalor para el extranjero, como si las fronteras tuvieran algún sentido fuera de la descentralización del poder.

    Por último, no estaría mal revisar exhaustivamente el papel de las Naciones Unidas, de la que dependen innumerables oficinas que pregonan a los cuatro vientos, en sus publicaciones y en las declaraciones de sus directivos, políticas socializantes que conducen a la pobreza y a la guerra, al tiempo que muchas veces se constituyen durante largos períodos en observadores incompetentes, tal como ha ocurrido hasta el momento en el caso actual de Hezbollah e Israel.

    Un comentarista de la televisión mexicana proclamó: “Nosotros también somos observadores, pero de la inoperancia de las Naciones Unidas”. En este sentido es recomendable la lectura de gruesos volúmenes como The Fearful Master, A Second Look at the United Nations de Edward Griffin en su época el periodista radial de mayor audiencia en CBS Network y UN: Planned Tyranny del profesor de economía de la Universidad de Harvard Orval Watts donde se detallan las ideas de planificación socialista de los organizadores originales de la institución en 1945 y sus propósitos de extender sus idearios a los países miembros confirmadas luego en algunas de las entidades que han surgido de esa fundación como es el caso resonante de la CEPAL que ha propiciado el estatismo en América Latina, una tendencia en otros casos consignada en estatutos a veces apoyados en distintas operaciones por servicios de inteligencia. Todo lo cual no significa desconocer que algunos de los miembros han denunciado políticas a contramano aquellas medidas muchas de las cuales intensifican los problemas que se anuncia se quieren resolver.

    De todos modos, al efecto de ilustrar preocupaciones justificadas con un ejemplo extremo, el dictador de Uganda Idi Amin Dada -”el caníbal con refrigerador”, como lo denomina Paul Johnson en A History of the Modern World debido a la forma en que engullía a sus prisioneros, además de hacer alarde de sus servicios de inteligencia criminales- el autor relata minuciosamente en el libro de referencia que el primero de octubre de 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas le brindó una ovación de pie por parte de todos los delegados cuando llegó al podio el dictador y otra después de su incendiario discurso lleno de amenazas al mundo libre, en el contexto de las sumamente pastosas actitudes de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas donde ahora el régimen de la tiranía cubana ocupa un sitial de peso.

    Entonces, en nuestra línea argumental de fondo, no sólo debemos concentrar la atención en la naturaleza y los alegados servicios que prestan las estructuras de “inteligencia”, sino también prestar atención a las causas que dan lugar al debate que ahora pretendemos abrir, al efecto de seguir averiguando los graves inconvenientes de este tipo de organizaciones. A esta altura del partido y en vista de los antecedentes truculentos de estos llamados servicios, tal vez debiera abandonarse el uso de la expresión “inteligencia” y sustituir esos departamentos por otros bajo auditorias y controles solo para evitar ataques a los derechos en diversas manifestaciones pero nunca provocar atropellos a las libertades individuales, que como queda dicho constituyen actos contra los principios más elementales de la civilización.

  • Todo sea por los espacios privados

    Todo el fragor entre el estatismo y el liberalismo se resume respectivamente en la falta de respeto o en el respeto a la privacidad. Lo privado es lo personal, lo apartado, lo particular lo distintivo de alguien. Hay temas que es imperioso repetir pues su importancia es decisiva para la cooperación social y el mantenimiento de conductas compatibles con una sociedad libre. Como escribe Julián Marías “la persona es mucho más de lo que se ve en el espejo”, “el soporte carnal” es el aspecto visible pero la dignidad, la autonomía individual, su psique es lo que lo distingue. El derecho nace de estas propiedades al efecto de proteger a la persona de invasiones. Las limitaciones al poder político en la sociedad abierta reconoce y garantiza las libertades de cada cual.

    Milan Kundera destaca que “la persona que pierde su intimidad lo pierde todo”. Hoy observamos que la utilización de los formidables medios de comunicación se utilizan muchas veces para aniquilar a la persona y para quedar incomunicado. Así se observa que algunos consideran que no han hecho nada si no exhiben lo vivido, son seres vacíos en el sentido apuntado por T. S. Eliot en el libro que lleva por título Los hombres huecos. Son más bien simples megáfonos de la moda. También se constata la cantidad de jóvenes que están físicamente con un interlocutor pero simultáneamente están mirando la pantalla de su teléfono con lo cual, en definitiva, no están ni con uno ni con otro.

    Hay dos libros de nuestra época que muestran la preocupación respecto de la privacidad y la cultura desde dos ángulos opuestos. Se trata de La sociedad del espectáculo de Guy Debord y La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa. El primero pretende endosar la responsabilidad del asunto al sistema capitalista y hace una reinterpretación marxista de la sociedad con todo el tufo totalitario del caso, mientras que el segundo suscribe la importancia de la libertad y el respeto a las autonomías individuales propias del liberalismo pero advierte respecto a conductas inconvenientes que si bien no lesionan derechos de terceros, voluntariamente afectan aspectos relevantes del progreso cultural.

    Esta última visión es la que suscribo en la que la cultura deriva de cultivarse, naturalmente como ser humano y no entrenarse en producir ruidos guturales, a gatear, retrotraerse a las cavernas o abandonar el yo para internarse en fantasías varias. Sin embargo, notamos que en la actualidad el batifondo y la imagen sustituyen a la conversación y la lectura de obras que alimenten el alma.

    Los lugares en donde en gran medida se reúnen los jóvenes están tan dominados por altísimos decibeles que apenas pueden intercambiar la hora y el nombre de pila para no decir nada de la exploración de Ortega y Gasset (que a veces los sujetos en cuestión estiman que se trata de dos personas).

    En la era digital y a pesar de sus extraordinarias contribuciones adelantadas entre otros por Nicholas Negroponte desde MIT en Being Digital, hay estudiosos que se alarman con razón de la falta de concentración y la degradación del lenguaje que, por ejemplo, provoca la metralla y el mal uso de un tartamudeo de tuits y mal aprovechado ese canal tan fértil como Twitter. Igual que con el martillo, que puede servir para clavar un clavo o para romperle la nuca al vecino, del mismo modo las maravillas de la tecnología se pueden utilizar para bien o destinarlas al mal.

    La mendicante solicitud de amistad por esas redes me parece poco seria y hasta un tanto ridícula. Hay en general una tendencia marcada a divertirse, esto es como la palabra lo indica a divertir, a separar de las faenas y obligaciones cotidianas para distraerse lo cual es necesario pero si se convierte en una rutina permanente se aparta de lo relevante en la vida para situarse en un recreo constante, lo cual naturalmente no permite progresar.

    Pero hay todavía otro aspecto en este asunto de la intimidad que comentamos al principio de esta nota periodística. El ser humano consolida su personalidad en la medida en que desarrolla sus potencialidades y la abandona en la medida en que se funde y confunde en los otros, esto es, se despersonaliza. La dignidad de la persona deriva de su libre albedrío, es decir, de su autonomía para regir su destino.

    La privacidad o intimidad es lo exclusivo, lo propio, lo suyo, la vida humana es inseparable de lo privado, lo privativo de cada uno. Lo personal es lo que se conforma en lo íntimo de cada cual, constituye su aspecto medular y característico. Es la base del derecho. Es el primer paso del derecho de propiedad. Cada persona tiene el derecho de resguardar y preservar su privacidad y decidir que parte de su ser prefiere compartir con otras personas y cual hace pública para conocimiento de todos los que se interesen por esa faceta de la personalidad. El entrometimiento, la injerencia y el avasallamiento compulsivo de la privacidad lesiona gravemente el derecho de la persona.

    La primera vez que el tema se trató en profundidad, fue en 1890 en un ensayo publicado por Samuel D. Warren y Luis Brandeis en la Harvard Law Review titulado “El derecho a la intimidad”. En nuestro días, Santos Cifuentes publicó el libro titulado El derecho a la vida privada donde explica que “La intimidad es uno de los bienes principales de los que caracterizan a la persona” y que el “desenvolvimiento de la personalidad psicofísica solo es posible si el ser humano puede conservar un conjunto de aspectos, circunstancias y situaciones que se preservan y se destinan por propia iniciativa a no ser comunicados al mundo exterior” puesto que “va de suyo que perdida esa autodeterminación de mantener reservados tales asuntos, se degrada un aspecto central de la dignidad y se coloca al ser humano en un estado de dependencia y de indefensión”.

    Tal vez la obra que más ha tenido repercusión en los tiempos modernos sobre la materia es La sociedad desnuda de Vance Packard y la difusión más didáctica y documentada de múltiples casos es probablemente el libro en coautoría de Ellen Alderman y Caroline Kennedy titulado The Right to Privacy. Los instrumentos modernos de gran sofisticación permiten invadir la privacidad sea a través de rayos infrarrojos, captación de ondas sonoras a larga distancia, cámaras ocultas para filmar, fotografías de alta precisión, espionaje de correos electrónicos y demás parafernalia que puede anular la vida propiamente humana, es decir, la que se sustrae al escrutinio público.

    Lo verdaderamente paradójico es la tendencia a exhibir la intimidad voluntariamente sin percatarse que dicha entrega tiende a anular al donante.

    Como queda dicho, desde que el hombre es hombre ha habido la posibilidad de utilizar instrumentos para bien o para mal. El garrote del cavernícola podía utilizarse como defensa contra las fieras o para liquidar a un contendiente desprevenido. El asunto es que en una sociedad abierta las agencias defensivas y los árbitros en competencia prevengan y repriman las lesiones a los derechos de las personas en el contexto de un proceso evolutivo de descubrimiento de los mecanismos más idóneos para el logro de esos cometidos.

    Sin duda que se trata de proteger a quienes efectivamente desean preservar su intimidad de la mirada ajena, lo cual, como queda dicho, no ocurre cuando la persona se expone al público. No es lo mismo la conversación en el seno del propio domicilio que pasearse desnudo por el jardín. No es lo mismo ser sorprendido por una cámara oculta que ingresar a un lugar donde abiertamente se pone como condición la presencia de ese adminículo.

    Si bien los intrusos pueden provenir de agentes privados (los cuales deben ser debidamente procesados y penados) hoy debe estarse especialmente alerta a los entrometimientos estatales -inauditos atropellos legales- a través de agencias de espionaje, las preguntas insolentes de formularios impositivos, la paranoica pretensión de afectar el secreto de las fuentes de información periodística, procedimientos inauditos y toda la vasta red impuesta por la política del gran hermano orwelliano como burda falsificación de un andamiaje teóricamente establecido para preservar los derechos de los gobernados.

    Todas las Constituciones civilizadas declaran preservar la privacidad de las personas, pero en muchos casos es letra muerta debido a la permanente acción avasalladora de las impertinentes estructuras gubernamentales que se hacen presentes en los vericuetos y recovecos más íntimos del ser humano. Esa intimidad de la que nace su diferenciación y unicidad.

    En ese contexto y en tantos otros en los que se constatan tantos abusos de las maquinarias estatales, suele producirse un temor reverencial a la mal llamada “autoridad”. Mal llamada porque la expresión proviene del latín autor para significar el creador, el que conoce de cierto tema, es decir, quien tiene autoridad moral e intelectual. Por una extensión ilegítima que ha ido aceptando la costumbre y por una expropiación contrabandeada, aquellos que son por naturaleza autoritarios puedan vestirse con plumas ajenas. Así es que se permite la aplicación del término al mandamás, esto es, al que se respalda en la fuerza bruta despojada de la cual queda desnudo de genuina autoridad y de peso propio. Esos personajes son los que en no pocos lares -debido a sus personalidades raquíticas- se hacen llamar “reverendísimo”, “excelencia”, “majestad” y otros dislates de calibre equivalente…relata Kapuscinski en El Sha o la desmesura del poder que los títulos oficiales de ese gobernante eran “Rey de Reyes, Sombra del Todopoderoso, Nuncio de Dios y Centro del Universo” (sic).

    James Bovard advierte en La libertad encadenada acerca de los estropicios provocados por aparatos políticos enmascarados en el ideario libertador que se inmiscuyen en las vidas y las haciendas de todos y van convirtiendo la sociedad libre en un verdadero Gulag esclavizante. Y, como escribe Tocqueville en La democracia en América, todo comienza en lo que aparece como manifestaciones insignificantes: “Se olvida que en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra”. Es como se ha repetido ocurre con la rana: si se la coloca en un recipiente con agua hirviendo reacciona de inmediato y salta al exterior, pero si se le va aumentando la temperatura gradualmente se muere incinerada sin que reaccione, fruto de un acostumbramiento malsano y a todas luces suicida.

    Es de desear que se recupere la cultura y la privacidad para bien de la sociedad abierta, nada puede hacerse en este sentido como no sea a través de la persuasión ya que se trata de un proceso axiológico muy diferente al atropello del Leviatán que es de una naturaleza muy distinta a la de los actos voluntarios. De lo contrario, como advierte Vargas Llosa “nos retrotraeremos a la condición de monos” (los humanos se convertirán en El mono vestido tal como titula su libro Duncan Williams).

    En resumen, toda la noción del respeto recíproco gira en torno a la privacidad que debe ser meticulosamente cuidada si deseamos vivir en una sociedad civilizada. No hay que cansarse de machacar con este tema clave si pretendemos sobrevivir a la barbarie, pues como hemos consignado al abrir esta nota Milan Kundera concluye con razón que si se pierde la privacidad se pierde todo.