Etiqueta: trabajo

  • El verdadero salario mínimo es cero

    Ninguna ley puede evitar que el trabajador quede con un salario ‘cero’, y cuando ello es el resultado de leyes de salario mínimo, «salmin», que es control de precio, la culpa debe recaer sobre las erradas políticas clientelistas. En resumen, ni la democracia ni los gobiernos son para dictar términos contractuales entre los ciudadanos; que, cuando inevitablemente fracasan son culpa de las partes contratantes y no de los legisladores.

    Es barbárico soslayar los efectos colaterales de los controles de precio, tanto en alimentos como en salarios y tal; los cuales, en miles de años de historia siempre han creado miseria. Además de la creación de desempleo e, inclusive, la disminución de otros beneficios no salariales, el «salmin» puede conducir a un aumento en los precios de los alimentos y del cuidado de los niños; lo cual puede más que negar cualquier beneficio de aumento salarial.

    ¿Y qué del efecto sobre las empresas que se ven obligadas a pagar más, mientras reduce márgenes y la viabilidad del negocio? A todo ello, los politicastros son los que tiran la piedra y esconden la mano. Hacen ver que están ayudando cuando muchas veces es completamente falso y no pasa de ser un ardid politiquero para ganar votos, sin importar que en vez de resolver termine empeorando economías.

    ¿Alguna vez han visto a los legisladores haciendo una evaluación de los efectos de elevar forzosamente el «salmin»? Es algo así como un médico que opera al paciente y luego no le da seguimiento al operado.

    La esencia fundamental de un mercado libre se basa sobre contrataciones consensuales y no aquellas forzadas que, cuando salen mal, los politicastros que las dictaron no dan la cara. La mayoría de los negocios en el país sólo logran mantenerse o peor, están en pérdidas o en vías de quiebra; y el salmin lo único que hace es llevar unos a pérdida y otros a quiebra.

    Hay formas mucho mejores para ayudar a los que tienen falta de ingresos, pero como los resultados de semejantes políticas no son instantáneas ni mágicas, los pervertidos politicastros se van por la ruta del mal. La auténtica función de las autoridades electas y de sus funcionarios no es la coerción sino la de protegerlos en contra de la coerción; ¿cuán difícil es entender esto?

    Por otro lado, debemos siempre regresar a señalar que el «salmin» es un instrumento que prohíbe trabajar a los menos capacitados; esos que podrían trabajar por menos para llevar algo a casa. En otras palabras, el salmin es la fórmula perfecta para crear más informalidad. Y, en particular, afecta más a los que buscan por primera vez entrar al mercado laboral.

    Otro aspecto que poco o nunca se considera, es que los buenos trabajadores solitos se ganan sus aumentos; pero cuando dichos aumentos les llegan vía la coerción politiquera, sólo se esfuerzan en ser miembros de los sindicatos.

    El verdadero propósito del salmin no es ayudar a los que menos tienen sino ayudar a los sindicalizados a no ser desplazados por otros que están dispuestos a trabajar por menos. El salmin es un instrumento que desincentiva el mejor rendimiento. Y, a todo ello, el salmin es magnífica estrategia para fomentar las políticas del parasitismo; es decir, dañan el mismo tejido de una sociedad.

    En síntesis, las leyes del salmin no son bien intencionadas sino todo lo contrario; ya que va creando adicción por el centralismo y son camino de servidumbre a la clase política. Y… en dónde hay leyes salmin no existe el capitalismo sino el socialismo o peor

  • La Mochila Austríaca: Flexibilidad y Seguridad para los Trabajadores/Empleadores en Panamá

    La Mochila Austríaca: Una Herramienta Importante para los Trabajadores y su Potencial en la Modernización de la Legislación Laboral en Panamá

    En los últimos años, la «mochila austríaca» ha ganado atención como una herramienta innovadora en la gestión del empleo y la modernización de las legislaciones laborales. Este concepto, originado en Austria en 2003, busca ofrecer a los trabajadores mayor flexibilidad y seguridad en el mercado laboral. En este artículo, exploraremos qué es la mochila austríaca, por qué es importante para los trabajadores y cómo su implementación podría beneficiar a Panamá en la modernización de su legislación laboral.

    ¿Qué es la mochila austríaca?

    La mochila austríaca, también conocida como «cuenta individual de capitalización», es un sistema en el cual los empleados acumulan fondos a lo largo de su carrera laboral. Estos fondos son aportados por el empleador y pueden ser utilizados por el trabajador en caso de despido o al momento de su jubilación. La característica principal de la mochila austríaca es que los fondos pertenecen al trabajador y lo acompañan a lo largo de su vida laboral, independientemente de los cambios de empleo que pueda experimentar. Estos fondos, además, son gestionados en búsqueda de un rendimiento por empresas privadas creadas para tal efecto.

    Importancia para los trabajadores:

    La mochila austríaca ofrece a los trabajadores una mayor seguridad en el empleo y la posibilidad de acumular capital a lo largo de su vida laboral. En comparación con los sistemas tradicionales de indemnización por despido, donde el trabajador depende del empleador para recibir una compensación adecuada, la mochila austríaca brinda autonomía al empleado al permitirle gestionar sus propios recursos acumulados. Esto da lugar a una mayor movilidad laboral y una mayor capacidad para enfrentar situaciones de desempleo o transiciones entre empleos.

    Importancia para los empleadores:

    1. Reducción de los costos de despido: Con la mochila austríaca, los empleadores pueden disminuir los costos asociados con los despidos. En lugar de tener que pagar una compensación completa al trabajador al finalizar su contrato, los fondos acumulados en la mochila pueden utilizarse para cubrir parte o la totalidad de la indemnización. Esto alivia la carga financiera para el empleador y fomenta una mayor flexibilidad en la gestión del personal.

    2. Mitigación del riesgo laboral: La mochila austríaca permite a los empleadores reducir el riesgo laboral al ofrecer una estructura más predecible para los despidos. Al acumular fondos a lo largo del tiempo, los empleados tienen una red de seguridad en caso de desempleo, lo que puede reducir las demandas y los conflictos legales relacionados con los despidos. Esto proporciona estabilidad y certidumbre tanto para el empleador como para el trabajador.

    3. Incentivo para contrataciones y flexibilidad laboral: La implementación de la mochila austríaca puede fomentar la contratación y la flexibilidad laboral. Al tener un sistema en el cual los fondos acumulados por los empleados los siguen a lo largo de su vida laboral, los empleadores pueden sentirse más seguros al contratar personal nuevo, ya que los costos de despido pueden ser mitigados por los recursos disponibles en la mochila. Esto puede promover un mercado laboral más dinámico y facilitar la adaptación a los cambios económicos o empresariales.

    4. Mejora de la competitividad empresarial: Al reducir los costos de despido y brindar una mayor flexibilidad laboral, la mochila austríaca puede hacer que las empresas sean más competitivas. Los empleadores tienen la capacidad de ajustar su fuerza laboral de manera más eficiente en función de las necesidades cambiantes del mercado, sin incurrir en gastos excesivos en caso de reducciones de personal. Esto puede mejorar la agilidad empresarial y fortalecer la capacidad de adaptación a las fluctuaciones económicas.

    Países que implementan la mochila austríaca y sus beneficios:

    Varios países han implementado o considerado la implementación de la mochila austríaca en sus legislaciones laborales. Austria, el país de origen, es uno de los ejemplos más destacados. Otros países, como Alemania, Italia y Países Bajos, también han adoptado variantes de este sistema. Actualmente en España es un modelo en discusión. Los beneficios incluyen una mayor flexibilidad para los empleados, fomento de la movilidad laboral, reducción de los costos de despido para los empleadores y una mayor seguridad económica para los trabajadores en situaciones de desempleo.

    Importancia para la modernización de la legislación laboral en Panamá:

    La adopción de la mochila austríaca en Panamá podría representar una oportunidad para modernizar su legislación laboral y mejorar las condiciones para los trabajadores. La implementación de este sistema permitiría a los empleados acumular capital a lo largo de su vida laboral, brindando una red de seguridad en caso de desempleo. Además, la mochila fomentaría la movilidad laboral y facilitaría la transición entre empleos, lo que sería beneficioso para un mercado laboral más dinámico y competitivo.

    Además, al darle al trabajador la propiedad de los fondos acumulados en su mochila, se promovería la responsabilidad y el ahorro a largo plazo. Esto podría tener un impacto positivo en la estabilidad financiera de los empleados durante su vida laboral y en su jubilación. Claro que para los trabajadores con mucha antigüedad deberá contemplarse alguna compensación hasta que el sistema haga su transición y funcione a pleno, pero ello no es impedimento para los que se incorporan al sistema bajo esta modalidad.

    A modo resumen, la mochila austríaca se presenta como una herramienta importante para los trabajadores, ofreciendo mayor flexibilidad y seguridad en el empleo. La implementación de este sistema en Panamá podría contribuir a la modernización de su legislación laboral y mejorar las condiciones laborales de los empleados. Al brindar a los trabajadores la oportunidad de acumular capital y tener autonomía sobre esos fondos, se fomenta la movilidad laboral, se reducen los costos de despido para los empleadores, se reduce el riesgo laboral para el empleador y se promueve una mayor estabilidad económica para los trabajadores. La mochila austríaca podría ser una solución innovadora para fortalecer el mercado laboral panameño en beneficio de empleados y empleadores por igual.

  • Pánico al futuro próximo

    El miedo o pánico a lo desconocido produce curiosas reacciones. En mi caso, que me gusta anticipar el mundo próximo a nosotros y cosas como la AI o Inteligencia Artificial, me he tropezado con personas que, al escucharme habar de las maravillas que están a la vuelta de esquina, se disgustan conmigo. Me parece que las razones son variadas. Para algunos, realidades como que la nevera de casa sea más inteligente que uno les deja patidifusos. Para otros, es la perspectiva de la destrucción del empleo. Pero… ¿qué si les digo que será todo lo contrario? Y, allí está el meollo del asunto, que la mayoría carece de luces largas y miran hacia delante como mirando hacia atras.

    Pregunto ¿acaso la adopción de automotor y abandono del caballo como medio de transporte acabó con el empleo? No, todo lo contrario. Pero, ¿cómo convencer a tía Clotilde de que la nevera con AI no irá a su cuarto en la noche a congelarla?

    Aunque no soy genio futurista, lo que veo a futuro es que la IA nos abrirá horizontes inesperados y nuevos caminos; entre los cuales están grandes reducciones en los costos de productos y servicios que serán el rescate de los pobres. Tal es el caso de las neveras, que en un tiempo sólo las tenían los ricos.

    Me llama poderosamente la atención cuando hablo con muchos y uso términos que no entienden, lo cual leo en sus miradas; y doy riendas al atrevimiento de preguntar: ¿Conoces el significado…? Normalmente contestan con un simple “no”. Y sigo ¿Por qué no si tienes la respuesta en la mano…? Simplemente pregúntale a tu celular. ¡Ah!, pero pocos platican o se escriben con su ordenador, teléfono, celular, computadora y el nombre que sea con que nos referimos al aparato de AI que llevan hoy día hasta los sin hogar o, “piedreros” en panameñes.

    El secreto de adaptarse a los cambios se da en sociedades productivas y no aquellas en las cuales se vilipendia el emprendimiento o la “privatización”, como hemos hecho en Panamá. La tecnología de AI es una herramienta nueva con mayor capacidad que nos ayuda a aumentar la productividad a menos costo, lo cual se traduce en menor precio y mayor demanda. Lo que sí hará la AI, si es que la usamos, es crear nuevas áreas de trabajo o empleo, que requerirá mejor uso del capital, cápita o cabeza; lo cual no es nada malo.

    Espero no ver un renacimiento del ludismo de principios del siglo XIX, cuando los sindicalistas textiles entraban a las fábricas a destruir las máquinas hilanderas. La realidad deambula por otros recodos del andar humano al desplazar el trabajo monótono por otros más creativos y entretenidos. Veamos que el Uber no eliminó al taxi, sino permitió mayores puestos de trabajo y reducciones en el tiempo y costo del transporte. Más aún, la AI se ha convertido en alcahuete del amor conyugal ¿Será ello algo malo?

    En fin, cuando los autos reemplazaron a los caballos muchos se pusieron tristísimos ya que añoraban el olor a esa caca equina que éstos derramaban por doquier. O como áreas en Panamá dónde no hay sistema séptico y los efluvios humanos se derraman por laderas inundando la atmósfera con aliento escatológico. Muchos ni dan mantenimiento a sus tanques sépticos por miedo a perder ese perfume que la nariz desde la infancia sin tregua olfateó.

  • ¿Peligra su trabajo con la inteligencia artificial?

    Ante el acceso generalizado a la Inteligencia Artificial, hay preocupación sobre su impacto en el plano laboral. Algunos expertos creen que habrá cambios en casi todas las profesiones, y otros opinan que la tecnología ayudará a las personas a realizar sus tareas y creará nuevo trabajo.

    Google anunció el miércoles herramientas operadas con inteligencia artificial que se encuentran en proceso de prueba y pronto estarán disponibles para el público general.

    Las herramientas asistirán en escribir y organizar correos electrónicos, tomar notas durante una reunión, crear documentos con textos completos y presentaciones a través de aplicaciones que ya se utilizan popularmente, como Gmail, Google Doc o Slides. Las herramientas tienen como objetivo darle un “colaborador” a los humanos en tiempo real, dijo durante el anuncio Thomas Kurian, director de Google Cloud.

    Recientemente, Microsoft lanzó su nuevo motor de búsqueda con IA, que integra al ChatGPT, de la compañía OpenIA, que tiene la capacidad de generar largos y coherentes textos, códigos, explicar y razonar y proveer casi cualquier información.

    En los últimos 200 años, desde la Revolución Industrial, las nuevas invenciones han revolucionado los mercados laborales. Pero con la llegada de la IA, los expertos auguran que habrá cambios en casi todas las áreas profesionales.

    “A diferencia de estas otras innovaciones, la IA interactúa directamente con los humanos y la cognición humana: puede acceder a nuestras mentes. ChatGPT es solo el comienzo», dijo a la Voz de América Ashlesha Nesarikar, fundadora y directora de Plano Intelligence, una empresa de IA con sede en Texas. «Los trastornos causados por la IA superarán con creces nuestras experiencias”.

    Los artistas, por ejemplo, podrían ver su arte utilizado en obras derivadas. Los escritores creativos podrían ver copiados sus estilos. Los audios o videos podrían modificarse para cumplir nuevos propósitos, y equipos enteros creativos pueden ser reemplazados por una AI autónoma, explicó Nesarikar.

    Otros trabajos administrativos en contabilidad, derecho, finanzas, atención médica o educación, entre otros, podrían verse afectados gravemente a menos que impliquen una interacción directa con los clientes a nivel personal, indicó Nesarikar.

    Pero pese a los riesgos para profesiones tradicionales, Maura Grossman, profesora de Ciencias de la Computación de la Universidad de Waterloo, en Canadá, augura que se ganarán nuevos puestos de trabajo.

    “Ya podemos ver empresas que anuncian nuevos puestos para científicos informáticos y de datos familiarizados con ChatGPT, y para ‘ingenieros rápidos’ que pueden desarrollar consultas para generar resultados útiles”, dijo a la VOA.

    Selmer Bringsjord, director del Departamento de Ciencias Cognitivas del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York, dijo que “en general, cualquier cosa que se pueda predecir con bastante precisión a partir de datos masivos sobre actividades pasadas debería ser posible de conquistar para la IA, lo que significa que cualquier trabajo humano que se base en datos anteriores está en riesgo».

    «Realmente, la creatividad es un gran factor decisivo”, dijo.

    Bringsjord apuntó que, tradicionalmente, los economistas usan modelos que implican que a medida que aumenta la automatización, la productividad humana también aumenta, y si esa automatización reemplaza a un humano, ese humano puede pasar a otro trabajo en otro sector del mercado.

    Sin embargo, “lo que los economistas hasta este punto nunca tomaron en cuenta explícitamente en sus modelos es la posibilidad de una inteligencia artificial que literalmente iguale o supere a la inteligencia humana en algunos dominios».

    «Esto ahora está empezando a suceder. Hay trabajos que ChatGPT puede hacer en todos los ámbitos, y mejor que cualquier humano”, indicó.

    ¿Cómo ser competitivos frente a la IA?

    La rapidez con que las herramientas de IA pueden realizar tareas es uno de los aspectos con los que los humanos tendrán dificultad compitiendo, por lo que es necesario adquirir nuevas habilidades, apuntaron los expertos.

    Grossman, por su parte, aseguró que “debido a que la IA no es completamente autónoma y puede cometer errores, todavía existe la necesidad de que un humano esté al tanto para verificar su trabajo».

    «Por el momento, las herramientas de IA aumentarán el trabajo de los humanos, en lugar de reemplazarlos por completo, permitiéndoles hacer más”, dijo.

    Esto trae consigo una nueva realidad. En el pasado, los estudiantes completaban su educación y capacitación e ingresaban a la fuerza laboral. Ahora “es posible que nos estemos moviendo hacia un mundo donde los trabajadores regresan periódicamente a la escuela a lo largo de sus vidas para volver a capacitarse a medida que avanza la tecnología”, agregó Grossman.

    Una estrategia sería vincularse a trabajos que hacen y mejoran la IA y los robots, dijo Bringsjord.

    Otros trabajos competitivos son aquellos que valoran la capacidad para resolver problemas únicos que requieran una gran precisión. Por ejemplo, personas especializadas en reparaciones graves en áreas como plomería o carpintería.

    Estos, aunque son servicios difíciles de ejercer por la AI, son mal remunerados, dijo David Autor, profesor de economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, el miércoles durante un evento del Instituto Brookings, un centro de investigación en Washington DC.

    “Tenemos muchas personas altamente estudiadas que realizan tareas profesionales, técnicas y gerenciales, ya sea investigación, medicina, derecho, o tareas creativas. Y luego tenemos muchas personas que están haciendo servicios en persona que son difíciles de automatizar pero también difíciles de hacer más productivos, y como consecuencia están bastante mal pagados y usan habilidades relativamente genéricas”, indicó.

    “Mucha gente podría ser un buen mesero o guardia de seguridad o limpiador con un poco de entrenamiento, y eso significa que esos no tenderán a pagar bien. Así que el desafío también es grande, ¿cuál es el nuevo terreno que se abrirá?”, agregó.

    Nesarikar, por su parte, apuntó que “la demanda de trabajo relacionado con la capacitación, las pruebas, el mantenimiento y el aprovisionamiento de aplicaciones de IA aumentará, aunque estos trabajos pueden requerir una educación técnica de nivel de maestría o experiencia equivalente”.

    Lo cierto es que no hay forma de detener la proliferación de la IA, según los expertos, así que los trabajadores deben evitar luchar contra los desarrollos y en cambio adoptarlos.

    «Es difícil proclamar cualquier trabajo como ‘a salvo’ de la automatización. Dicho esto, sigue siendo valioso desarrollar habilidades blandas, como la empatía, las habilidades de negociación y el sentido del humor, que serán difíciles de reemplazar con IA”, concluyó.

  • En defensa de los robots

    En demasiadas circunstancias se vienen reiterado alarmas debido al notable avance tecnológico referido a los robots que se dice que, como cada vez abarcan más áreas, se acentuará el desempleo. Resulta sumamente curioso este razonamiento pues, si fuera cierto, no habría problema puesto que dado que todas las necesidades estarían cubiertas y no habría necesidad de trabajar. Es decir, se supone el paraíso ya que al no requerir trabajo las condiciones de vida se tornan idílicas.

    Pero lamentablemente las cosas no son así, las necesidades son ilimitadas y los recursos son escasos y el recurso por excelencia es precisamente el trabajo. No solo por tratarse de humanos sino porque no puede concebirse la producción de ningún bien ni la prestación de ningún servicio sin el concurso del trabajo.

    Es menester aclarar que en un mercado libre en materia laboral nunca bajo ningún concepto y circunstancia sobra aquel factor clave que, como queda dicho, es siempre escaso en relación a las permanentes y estiradas necesidades a medida que se progresa. No importa el grado de miseria o de riqueza, nunca sobre ese factor esencial. Incluso en el caso de náufragos que llegan a una isla desierta no dirán que como no hay “fuentes de trabajo” pueden descansar. Al contrario, no le alcanzarán las horas del día y de la noche para sobrevivir. Las remuneraciones en ese caso consistirán en los intercambios: cocos recogidos por animal apresado y así sucesivamente. En la medida en que se ahorre de lo habitualmente consumido se podrá destinar tiempo para fabricar un equipo de capital lo cual permitirá elevar el nivel de vida. Por ejemplo invertir tiempo en fabricar una red de pescar lo cual habilitará recoger mayor cantidad de peces en lugar de hacerlo a los cascotazos. Esa mayor cantidad de peces por unidad de tiempo se traduce en un mejor nivel de vida y así con el resto de las cosas.

    Sin duda que si la situación es miserable, serán miserables también los ingresos de cada cual en el caso de la isla retribuciones en especies en el contexto del trueque. En cambio, en lugares de altas tasas de capitalización, es decir, instalaciones, equipos, herramientas, maquinaria y conocimiento relevante, en esa media se incrementa el nivel de vida. La diferencia entre un país rico y uno pobre estriba en las tasas de capitalización y, a su vez, el ritmo de esas tasas depende de marcos institucionales civilizados, o sea respeto a los derechos individuales: la vida, la libertad y la propiedad de cada cual.

    Los salarios e ingresos en términos reales no son nunca consecuencia de voluntarismos ni de decretos, son como queda dicho el resultado del volumen de inversión. Los recursos naturales, los climas y las etnias no definen el asunto, solo se trata del monto invertido. Cuando en un país rico se retribuye con seguros de salud, con automotor, con pagos a colegios, con jubilaciones, son vacaciones y con música funcional en las oficinas no es por bondad de los empleadores, por el contrario están obligados a retribuir de ese modo, de lo contrario no encuentran colaboración.

    Si los aparatos estatales o grupos apoyados por los gobiernos imponen salarios superiores a los de mercado, es decir, superiores a lo que permiten las aludidas tasas de capitalización, el efecto inexorable es el desempleo involuntario. A saber, ocurre que gente se ofrece para trabajar, pero no hay demanda a ese salario artificial. Por otra parte, el desempleo voluntario no constituye un problema pues se trata de personas que no quieren trabajar dadas las circunstancias imperantes o porque viven de rentas o porque estiman que lo que se ofrece no es suficiente. La tragedia, el drama, el problema grave irrumpe cuando las mal llamadas “conquistas sociales” se imponen pues en esa situación se barren personas del mercado o, de lo contrario, se trabaja en el mercado informal al efecto de salvarse del desempleo.

    En este contexto es pertinente subrayar que los sindicatos son de gran utilidad en una sociedad libre siempre que se trate de asociaciones voluntarias que, por ejemplo, informan cuanto se abona en las distintas faenas, se ofrece obras sociales y equivalentes siempre que sean competitivas y abiertas. Los aportes obligatorios, las afiliaciones compulsivas, las representaciones coercitivas y las acciones intimidatorias y violentas son incompatibles con la libertad y el respeto recíproco. Esto desde luego incluye la imperiosa necesidad de abrogar las denominadas retenciones que habitualmente llevan a cabo los empleadores forzados por legislaciones inmorales.

    Ahora bien, cuando se introduce un adelanto tecnológico que produce mayor cantidad y mejor calidad, se libera trabajo para dedicarse a otras cosas ya que como apuntamos las necesidades son infinitas y cambiantes, de lo contrario otra vez debemos aludir a Jauja o al paraíso donde no habría necesidad de incurrir en el costo de trabajar puesto que todos estarían satisfechos. Entonces esa liberación se emplea en otros sectores y los empresarios y comerciantes siempre deseosos de incrementar ganancias fruto de arbitrajes son los principales interesados en capacitar al efecto de sacar partida de la situación. Es el caso del hombre de la barra de hielo antes que apareciera la heladera o los fogoneros de las locomotoras antes del los motores Diesel, el cartero antes de los mails, los mecanógrafos antes de las computadoras o los cableados antes del celular inalámbrico.

    Por eso es que las referencias a los acuerdos entre el capital y el trabajo son impropias: se trata de formas distintas de trabajo, el capital está formado por aparatos que no negocian. De allí que sea una sandez mayúscula aludir a “la clase trabajadora” como si hubiera una clase que trabaja y otra que la explota. Cuando un pintor de brocha gorda se muda de La Paz Bolivia a Huston en Estados Unidos se observa que el candidato en cuestión eleva exponencialmente su salario. No es porque el estadounidense sea más generoso que el boliviano, es porque en el primer caso está obligado a pagar más para lograr el trabajo.

    A veces se ha dicho que no es justo permitir que contrate un millonario con una persona que no le alcanza el sustento para llegar a fin de mes, a fin de semana o a fin del día puesto que se continúa diciendo hay una “evidente desigualdad en el poder de contratación”. Pues no hay tal cosa, el asunto está a todos luces mal analizado. Es irrelevante cuanto tenga cada uno en cuenta corriente, el nivel del salario va por otro andarivel. Como hemos visto, depende exclusivamente de las tasas de capitalización. Ilustremos esto con el ejemplo de una billonario que en cierto pueblo pregunta cuanto cuesta pintar su mansión. Supongamos que le dicen mil, entonces ese rico concluye que como su cuenta corriente está rebosante y su patrimonio es colosal pagará quinientos, el resultado indefectible es que no pintará su casa. Es del todo inatingente a cuanto asciende su riqueza, si en el mercado laboral la cifra es mil no hay salida, el que ofrece menos se queda sin el servicio y si se pretende pagar más esa persona tendrá sus días contados como comerciante y consumirá su patrimonio.

    Entonces nada hay que preocuparse por la generalización de robots y similares, solo hay que celebrar puesto que el nivel de vida necesariamente se eleva a medida que se libera nuevo trabajo para llevar a cabo nuevas tareas que dan lugar a nuevos bienes y servicios. Para no decir las muy fascinantes tareas que han desempeñado robots durante el pico de la pandemia para distribuir medicamentos sin peligro de contagios.

    El principio del robot es exactamente el mismo que el de la máquina en general, antiguamente también muchos distraídos y mal informados objetaron la aparición de maquinaria como enemigo del trabajo, en realidad el verdadero enemigo del trabajo reside en las ideas atrabiliarias de regulaciones y controles ejecutadas por politicastros ignorantes del sentido elemental de la economía. El decimonónico Frédéric Bastiat en el capítulo 20 de su célebre Sofismas económicos ya había ridiculizado la absurda sugerencia de destruir maquinarias y herramientas “para defender el trabajo” y establecía un correlato con las restricciones al comercio exterior que obligan a comprar más caro y de peor calidad “al efecto de proteger fuentes de trabajo” lo cual empobrece al forzar a desembolsar más por unidad de producto que necesariamente conduce a que hayan menos productos.

    Y respecto a la maquinaria no hay necesidad de circunscribirla a sofisticadas para uso industrial, la idea, como decimos asimilable al robot, va del uso cotidiano desde la máquina de coser, la licuadora, la cortadora de pasto y el taladro. Si destruimos la maquinaria y consecuentemente el robot cae precipitadamente el nivel de vida y nos retrotraemos a la cueva y al taparrabos, ni siquiera al garrote pues se trata de una herramienta. Además de todo lo expuesto debe agregarse el trabajo que demanda la fabricación de robots, maquinaria y herramientas.

    Por supuesto que con robots o sin robots si se pacta una remuneración y llegado el momento se paga otra menor esto es un fraude, un engaño, una trampa que debe ser castigada con todo el peso de la ley puesto que se trata de la lesión al derecho y nada tiene que ver con mercados abiertos y competitivos donde el que sirve a sus semejantes obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. En esta línea argumental también debe insistirse que los llamados empresarios prebendarios son la antítesis del comportamiento decente ya que esos sujetos explotan a sus semejantes vía privilegios atados a inaceptables alianzas con el poder político de turno.

    Lo dicho no autoriza a recurrir a expresiones equivocadas como “inteligencia artificial” puesto que inteligencia inter-legum es decir leer adentro, captar esencias es propio de lo humano y del consiguiente libre albedrío y no de un aparato sujeto a programación y por ende determinado. Como hemos consignado antes, esto es similar a cuando se pondera alegremente la “memoria” de la “computadora”. Pues ni lo uno ni lo otro, cuando algunos de nuestros ancestros hacía un nudo en el pañuelo para recordar algo no alabábamos “la memoria del pañuelo”. Del mismo modo son los humanos los que en verdad computan, el aparato es fruto de impulsos eléctricos. Una cosa es mostrar las inmensas ventajas del progreso tecnológico y otra bien diferente es distorsionar significados y conceptos cruciales.

    Por último, en el plano de la desocupación señalo que en los casos de severos defectos físicos las consiguientes tareas filantrópicas se llevan a cabo en la medida de la libertad que tenga lugar, por eso, para ilustrar el punto si se quieren localizar obras de caridad debe mirarse a países como Estados Unidos y no a la isla-cárcel cubana.

  • Salario Mínimo: ¿de verdad no causa desempleo?

    El premio Nobel de Economía  fue este año para los economistas David Card (Canadá, 65 años), Joshua Angrist (EE UU, 61 años) y Guido Imbens (Países Bajos, 58 años) . Pero a contrario de lo que los medios se hicieron eco apresuradamente , lo cierto es que la premiación ha sido por «concluir por análisis de ciertos  datos parciales históricos», que aumentar el salario mínimo “no necesariamente” genera desempleo. Es absolutamente fundamental ese “no necesariamente” , porque cambia en absoluto el postulado que se intenta inducir, principalmente desde los partidarios «del estado presente», que la introducción del mismo es indiferente. Y no, no lo es.

    Lo que sucede es aquello que ya dijo Hazlitt en 1940: tanto los precios máximos como los precios mínimos, pueden ser operativos o indiferentes. Un precio mínimo por debajo del precio de equilibrio del mercado, es indiferente, no genera efecto ninguno. Por ejemplo, fijar hoy un salario mínimo mensual en Panamá, de trescientos dólares mensuales, no necesariamente va a generar desempleo. Va ser un precio mínimo no operativo. Ningun efecto más produce. Es indiferente. Pero si ese salario mínimo se pauta artificialmente por encima del precio de mercado, por ejemplo en mil dólares mensuales, claro que va a generar desempleo. Es casi hasta frustrante tener que explicar esta cuestión, dado que cualquier economista entiende la ley de oferta y demanda y dado que el salario es finalmente un precio que refleja esa interacción voluntaria, si el mismo se fija artificialmente por encima, no va a haber tal interacción. Ergo, habrá puestos, pero no cubiertos.

    Esto es así porque el propósito de una persona es el mantenimiento de su vida y su bienestar, es poco probable que un empresario le pague a un trabajador más que el valor del producto que genera. Si un trabajador genera por hora un valor de $ 10 para el negocio, entonces el empresario no pagará más que esta cantidad.

    Si el salario mínimo se establece en $ 20 por hora mientras que el trabajador solo puede generar un valor de $ 10 por hora, entonces sería ilegal que la empresa le pagara al trabajador menos del salario mínimo de $ 20 por hora. En tal escenario, la empresa se vería obligada a reducir al trabajador, ya que emplear al trabajador por $ 20 la hora va a afectar la rentabilidad de la empresa. 

    Para el caso, el trabajo merecedor del Nobel se basa en el estudio comparando el cambio en el empleo en restaurantes de comida rápida en Nueva Jersey, que aumentó su salario mínimo estatal, con el de la vecina Pensilvania, que no lo hizo, y no encontraron diferencias sustanciales, concluyendo que los salarios mínimos no excluyen del mercado laboral a los trabajadores de baja productividad. Pero fue solo una observación específica para ese caso y no una conclusión que pueda generalizarse globalmente, en todas las circunstancias y en todas las situaciones, especialmente regulatorias. La acción humana no es un conjunto de datos históricos y predecibles modelados en laboratorio. Y por si hace falta aclarar, un salario mínimo en donde no existe un Código Laboral, es fácil de sostener, dado que contratar y despedir es libre y no atado a positivismo alguno.

    El estudio sobre salarios minimos es muy famoso y tiene su historia. Tambien sus problemas. Pero el premio no fue por el «salario minimo» en sí, sino por los nuevos metodos y creatividad de metodos econométricos que hoy son asunto corriente. Y aquí el problema: el desarrollo y predominio de esos métodos «es el resultado de dejar de lado la teoría o, más bien, de una epistemología positivista a la que adhieren la mayoría de los economistas» señala el ilustre economista Nicolás Cachanosky.

    La causalidad en las ciencias sociales es una construcción teórica, no algo que pueda extraerse de los datos sin una comprensión a priori del comportamiento humano y cómo afecta (y se ve afectado por) los fenómenos económicos y sociales. Los métodos experimentales y cuasiexperimentales pueden proporcionar un conocimiento histórico-empírico limitado, pero tienden a carecer de «validez externa», es decir, nunca se sabe si los resultados se mantendrán en otros entornos.

    El tema no es menor, ni para la ciencia, ni para nuestros países y sus inmaduras democracias, dado que el positivismo, desde el ámbito del conocimiento, es su principal enemigo; es muy preocupante escuchar a economistas que dicen: “yo sólo me guío por los datos”, y este solo contexto que le transmiten a los políticos. Todas las instituciones que atentan contra la evolución económica natural son hijas del positivismo, que se adueñó de los claustros universitarios, la mass media y le da sustento a la política más peligrosa.

  • Colmena robótica israelí irrumpe un trabajo tradicional

    El zumbido de las abejas ahoga el retumbe del brazo robótico. Es la colmena robótica que trabaja con una eficacia que ningún apicultor humano podría igualar. Una tras otra, la máquina escanea pilas de panales que, en conjunto, podían albergar hasta dos millones de abejas, inspeccionándolas en busca de enfermedades, controlando la presencia de pesticidas e informando en tiempo real de cualquier peligro que amenazara a la colonia.

    La colmena robótica de nueva generación ha sido desarrollada por la empresa israelí Beewise, que afirma que este tipo de atención permanente es lo que se necesita para minimizar el riesgo de colapso de las colonias.

    El número de abejas ha disminuido drásticamente en todo el mundo, en gran parte debido a la agricultura intensiva, el uso de pesticidas, las plagas y el cambio climático.

    Las empresas han buscado diferentes tecnologías para intentar frenar el colapso masivo de las colonias, como la colocación de sensores en las colmenas tradicionales de madera o métodos para hacer frente a la pérdida de abejas, como la polinización artificial.

    La colmena robótica de Beewise,  llamada Beehome, del tamaño aproximado de un remolque de carga, alberga 24 colonias que son alimentadas por paneles solares. En su interior, está equipada con un brazo robótico que se desliza entre los panales, visión por ordenador y cámaras. Las aberturas con códigos de colores en los laterales permiten a las abejas entrar y salir.

    Los beehomes usan inteligencia artifical (IA) para identificar cuándo una colonia podría estar preparándose para el enjambre, y automáticamente previene este evento ajustando las condiciones. Los apicultores tradicionales delegan las tareas más peligrosas a un robot que se controla a traves de una aplicación desde la comodidad de un samrtphone.

    Las beehomes detectan también cuando los panales y su miel están listos  para ser extraídos, y los recolecta dentro del beehome. Una vez que un recipiente de miel alcanza su capacidad (100 galones), se genera una alerta para que el apicultor vaya y lo vacíe, haciendo que el proceso sea limpio y eficiente.

    Las beehomes vigilan en forma permanente el mantenimiento de las colmenas. Manejan de forma automática y autónoma la mayoría de los problemas asociados con el apoyo a las colonias. Sin embargo, si surgen problemas que requieren atención personalizada, emiten alertas en tiempo real para que los apicultores humanos puedan intervenir oportunamente. Es decir, el rol tradicional de mayor peligro queda relegado a un robot, pero la toma de decisiones, el control y supervisión seguirán siendo humanos. No es un reemplazo o eliminación del puesto de trabajo, sino una tarea o rol diferente.

    «Todo lo que haría un apicultor, el mecanismo robótico puede imitarlo y hacerlo más eficazmente sin cansarse, sin irse de vacaciones y sin quejarse», dice el director general Saar Safra. Esto incluye la recolección de miel, la aplicación de medicamentos y la combinación o división de colmenas.

    Si bien las quejas de los trabajadores pudieran tener cierto sustento cuando ahora las tareas se hacen más eficientes y un robot reemplaza a 4 o 5 de ellos y solo quedarían un par de puestos nuevos de supervisión, del otro lado, el costo de producir se reduce enormemente con las consecuencias beneficiosas para los consumidores que obtendrán un buen producto a un precio menor.

    Pueden argumentar que los productores de miel quizás se queden con ese diferencial y no bajen los precios. Pero hay que considerar que los extremadamente bajos costos de manejar un beehome (unos 400 dólares mensuales sin gastos adicionales según el anuncio en su web) podrían hacer surgir muchos nuevos emprendedores que plantarán competencia; y a mayor competencia, los precios siempre bajan.

    Esos mismos apicultores que pudieran perder su trabajo, podrían perfectamente, debido a su especialización, montar sus propios emprendimientos con esos bajos costos mencionados. O pudieran surgir nuevas ideas/mercados para un producto que pudiera ser premium, orgánico, artesanal con incluso precios más altos debido al nicho especializado.

    La empresa israelí se llama Beewise, parafraseando su nombre, los posibles apicultores tradicionales deberían ser más inteligentes aún y utilizar su especialización a su favor. Be wise.

  • Ley rider: intervencionismo en el mercado del servicio de delivery en España

    El Real Decreto Ley 9/2021, o ‘Ley Rider’, del 11 de mayo, por el que se modifica el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, entra en vigor este 12 de agosto en España. Con esta normativa, el sector público impone a las empresas de reparto (principalmente, de comida a domicilio) una relación laboral contractual con sus repartidores, conocidos como riders, al repartir la mayoría en bicicleta.

    “Esta ley protege a los más vulnerables porque afecta a los jóvenes de nuestro país y por eso es tan importante lo que estamos haciendo”, dijo Yolanda Díaz Pérez, ministra de Trabajo. Según sus palabras, 16.794 personas han regularizado su situación laboral gracias al esfuerzo de los inspectores. Esto ha tenido un impacto económico de 29 millones de euros, afirmó.

    La nueva ley entró en vigor una vez publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). A partir de ese momento, las empresas tienen tres meses, hasta el 12 de agosto, para realizar los cambios necesarios en sus relaciones laborales con los repartidores de alimentos. Sin embargo, la nueva ley no afecta a los trabajadores de otras plataformas digitales, como las aplicaciones de transporte.

    Muchas empresas en España aprovechan lo que se conoce en los EE.UU. y UK como la “gig economy”, un término que hace referencia a los trabajadores autónomos que trabajan en trabajos temporales y flexibles, como repartir alimentos desde una variedad de empresas y establecimientos, a clientes. Pero en los últimos años, los trabajadores de este sector vienen exigiendo el reconocimiento como personal asalariado y solicitando los derechos correspondientes, como la baja por enfermedad y las vacaciones pagadas.

    Aun cuando es temprano para ver los resultados positivos que pretende la ley rider, la primer consecuencia negativa para los empleados ya se conoce: Empresas como la británica Deliveroo, a raíz de la inminente entrada en rigor de esta ley, ha decidido cerrar su actividad en España y pretende acometer un proceso de despido colectivo que afectará a un total de 3.871 personas, entre personal de oficina y repartidores.

    La empresa anunció este viernes su intención de salir del país en octubre, luego de abrir un “período de consultas” con sus trabajadores, a quienes horas después informó de la apertura del referido proceso directamente a principios de septiembre.

    En un comunicado, los responsables de Deliveroo en España han vinculado su retirada del mercado español con la competencia en el sector de la comida a domicilio, ya que “mantener una posición de mercado de primer nivel requeriría un nivel de inversión muy elevado con un retorno potencial altamente incierto».

    La ley rider también obliga a todas las empresas a informar a los pasajeros de reparto de alimentos sobre cómo los algoritmos y la inteligencia artificial afectan sus condiciones de trabajo, decisiones de contratación y despidos. “Ahora los algoritmos se van a poner al servicio de la mayoría de la sociedad”, dijo la ministra Díaz. «Todas las empresas comerciales de hoy utilizan la inteligencia artificial de una forma u otra y es clave para nosotros ser valientes y gobernar sin miedo la transición tecnológica».

    La ministra también anunció la creación de un comité de expertos que evaluará al gobierno y estudiará “el buen uso de la inteligencia artificial y los algoritmos en las relaciones laborales”. Díaz explicó: “Necesitaremos conocimientos colectivos para que cuando alcancemos una posición más avanzada tengamos la aptitud con respecto a cómo abordamos el uso de la inteligencia artificial en las relaciones laborales”.

    La aprobación de la nueva ley provocó diversas respuestas de los sindicatos y asociaciones empresariales. Aunque la legislación está destinada a brindar más seguridad a los pasajeros que realizan entregas de alimentos, ha sido rechazada por el movimiento Delivery Workers United con el argumento de que provocará la pérdida de puestos de trabajo. Los manifestantes llevaron una pancarta con el mensaje: «Stop Rider law, soy un trabajador autónomo» frente al Congreso el pasado martes.

    Pepe Álvarez, secretario general del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), que participó en las negociaciones, celebró la medida este martes. “Esta es una ley que va a poner las cosas en orden”, dijo durante una entrevista televisiva al noticiero La hora de la 1, de la cadena estatal TVE.

    Carlos Gutiérrez, del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), que también participó en las negociaciones, aplaudió la ley, pero afirmó que debería haber ido más allá. “Esta es una ley que va en la dirección correcta porque fortalece la relación de trabajo entre los pasajeros y obliga a las empresas a ofrecer transparencia sobre las nuevas formas de administrar la fuerza laboral, como el uso de algoritmos”, dijo. Pero agregó: “El texto no es tan ambicioso como nos hubiera gustado. Creemos que podríamos haber ido más allá y regularizado las diferentes realidades laborales que se dan en estas plataformas digitales ”.

    La asociación líder de plataformas de entrega de alimentos APS, por su parte, que representa a Deliveroo, Stuart, Glovo y UberEats, declaró su oposición a la ley rider. En un comunicado de prensa emitido el martes, advirtió que el decreto “compromete el desarrollo de un sector que aporta más de 700 millones de euros al PIB de España”. La asociación también criticó el hecho de que la ley se aprobó como un decreto real, lo que significa que no fue objeto de debate parlamentario, y sin consultar a «restaurantes, plataformas y, lo que es más sorprendente, a los propios trabajadores de la entrega«.

    La asociación también criticó la ley rider por obligar a las plataformas a hacer que sus algoritmos sean más transparentes . “Si bien España afirma ser una nación de nueva creación, esta es la primera ley en Europa que incluye la obligación de que las empresas tecnológicas revelen sus algoritmos”, agrega el comunicado de prensa.

    Como siempre sucede, las leyes se juzgan por sus intenciones, pero no por sus resultados. Deberá pasar un tiempo para evaluarlos, pero desde ya, Deliveroo cierra en España y nadie puede anticipar qué sucederá con la vida de esos riders que ahora se quedan sin trabajo.

  • Amazon desarrolla robots «Bert» y «Ernie» para mejorar la seguridad de sus depósitos

    Amazon está utilizando estos robots para lograr alcanzar su objetivo de reducir las lesiones en el lugar de trabajo en un 50% para el 2025.

    Amazon anunció el domingo que para combatir las lesiones de los trabajadores en lugares como sus almacenes y centros de entrega, la compañía está probando algunas herramientas robóticas nuevas llamadas «Bert» y «Ernie».

    No, Amazon no está aprovechando los personajes de Sesame Street para ayudar a mejorar la seguridad en el lugar de trabajo. Bert y Ernie son los últimos desarrollos del laboratorio de robótica y tecnología avanzada de la empresa en el área de Seattle.

    Este laboratorio, junto con otros dos similares en Boston y el norte de Italia, trabaja para desarrollar nuevas herramientas y tecnología para ayudar a los empleados a mover artículos a través de las instalaciones de Amazon de manera más segura y rápida.

    Bert, por ejemplo, es uno de los primeros robots móviles autónomos (AMR) de la empresa y actualmente se está probando para navegar de forma independiente a través de las instalaciones. Según un comunicado de Amazon, este tipo de robots son difíciles de usar en áreas donde trabajan máquinas y humanos, lo que hace necesario tener muchos de sus robots confinados en áreas donde el acceso de los trabajadores está restringido.

    Bert podría cambiar eso, dice la compañía. Con Bert, los empleados podían convocarlo para transportar artículos, eventualmente productos grandes y pesados ​​a través de los almacenes y centros logísticos, lo que reduciría la tensión de los trabajadores.

    Ernie es una nueva estación de trabajo que se está probando en las instalaciones de Amazon y que coloca y saca artículos de los estantes móviles en lugar de que los trabajadores lo hagan ellos mismos y que potencialmente puedan forzar sus cuerpos.

    Con un brazo robótico, Ernie puede sacar esos artículos a veces pesados ​​de los estantes móviles y entregárselos a un empleado.

    «Somos conocidos por ser apasionados de la innovación hacia los clientes, pero poder innovar con la robótica para nuestros empleados es algo que me da un empujón extra de motivación cada día», dijo Kevin Keck, Director del Departamento de Tecnología Avanzada de Amazon.

    Keck admite que una herramienta como Ernie no acelera el flujo de trabajo, pero es de esperar que reduzca la cantidad de incidentes y lesiones en el lugar de trabajo.

    El anuncio de que Amazon está probando estos nuevos robots se produce en medio de una nueva iniciativa llamada ‘WorkingWell’, que tiene como objetivo reducir la cantidad de lesiones en el lugar de trabajo en los próximos cuatro años.

    La iniciativa fue una respuesta directa a un estudio de septiembre de 2020 que demostró que las tasas de lesiones graves en dos instalaciones de Amazon eran más altas que el promedio nacional. Amazon también recibió una multa de $ 7,000 por parte del Departamento de Trabajo e Industrias del estado de Washington después de descubrir que la compañía estaba exigiendo trabajo demasiado duro a sus empleados.

    “La salud y seguridad de nuestros empleados es nuestra prioridad número uno. Al escucharlos, innovar en su nombre e impulsar nuevas tecnologías en nuestras instalaciones durante los próximos meses y años, estoy seguro de que haremos una gran contribución a nuestro objetivo de reducir los incidentes registrables en un 50% para 2025 ”, manifestó Keck.

    Cuando se plantea el tema de la robótica y otras tecnologías avanzadas, algunas personas cuestionan su impacto potencialmente negativo en los puestos de trabajo. Pero la realidad para los empleados de Amazon es bastante diferente. Desde que Amazon comenzó a utilizar la robótica en sus instalaciones en 2012,se han agregado más de 1 millón de puestos de trabajo en todo el mundo y, al mismo tiempo, se  implementaron 350,000 robots de unidades de transmisión móviles. Además, programas como el de aprendizaje de mecatrónica y robótica y la iniciativa Upskilling 2025 brindan nuevas oportunidades para que los empleados crezcan en sus carreras.

    Cuando la energía creativa tiene libertad en el mercado, produce avances que mejoran la calidad de vida de todos sus participantes; a su vez, libera tiempo para que surjan nuevas ideas y productos que agregan valor a la sociedad y estos a su vez, generan nuevos puestos de trabajo. La robótica no quita puestos a nadie, más bien crea permanentemente nuevos puestos y cada vez mejor remunerados.

  • Posibles escenarios post Covid en materia de inmigración y trabajo. Ranking de los mejores pasaportes 2020

    ¿Qué nos depara el futuro post Covid? Bajo un escenario distópico, el futuro del trabajo se caracterizará por la pérdida masiva de trabajo debido a la aceleración de los desarrollos en materia de automatización, la robótica y la inteligencia artificial. Los políticos y líderes empresariales caracterizarán el desplazamiento humano resultante como una «interrupción» inevitable y un subproducto del cambio. Los avances tecnológicos diezmarán familias, comunidades y formas de vida completas. Para muchos, el trabajo estable se convertirá en una cosa del pasado y la tecnología en un instrumento de marginación y discriminación. Los algoritmos se utilizarán para “perpetuar el sesgo de género” (OIT 2019, 35), enfrentar a los trabajadores entre sí y exprimirles la máxima productividad para obtener la mínima compensación. El «uso inapropiado» y la «gobernanza débil» de los algoritmos conducirán a «sesgos, errores y actos maliciosos». (Albinson, Krishna y Chu 2018). Grandes franjas de ciudadanos del mundo se convertirán (en el mejor de los casos) en infelices dependientes de los estados y las élites mundiales. (Donal Kermin, Centro de Estudios para la Migración en New York).

    El futuro de la migración parece igualmente desalentador. Las tendencias actuales sugieren que el número de migrantes internacionales continuará aumentando debido al desplazamiento laboral, la violencia, la desaceleración económica Post Covid y los estados que no pueden o no cumplirán con sus responsabilidades fundamentales. Políticos sin escrúpulos y medios también continuarán culpando a los migrantes por el desplazamiento económico y cultural de sus electores, la xenofobia aumentará y los migrantes encontrarán hostilidad en las comunidades de acogida. Los nativos criticarán a sus gobiernos e instituciones por no proteger sus intereses y necesidades, y los trabajadores migrantes serán atrapados en el medio.

    Para esta visión distópica, la mejor forma de preservar el escaso trabajo es mantener el status quo, tanto en materia laboral como migratoria. No hay espacio para reforma ni flexibilización laboral/migratoria alguna.

    ¿Cómo trazar un camino diferente para el futuro?¿Existe otra visión diferente?

    Hay otra visión más optimista del futuro que la visión distópica, una visión caracterizada por la cooperación internacional y la solidaridad. Reconoce el potencial de la tecnología «para hacer que el trabajo duro lo sea menos, liberando a los trabajadores para potenciar su desarrollo», también para «liberar a los trabajadores del trabajo arduo, de la suciedad, el trabajo pesado, el peligro y las precariedades ‘y’ para reducir el estrés relacionado con el trabajo y las posibles lesiones «(OIT 2019, 43). Reconoce la forma en que el miedo al desplazamiento puede conducir al nacionalismo excluyente y la xenofobia, pero también la posibilidad de unidad basada en los valores compartidos integrados en las culturas de diversas personas. Reconoce los costos de la migración, pero también sus inmensas contribuciones a las comunidades de acogida. La idea aboga por sistemas y políticas centrados en la persona que promuevan la libertad, los derechos y la dignidad de los trabajadores, los migrantes y que fortalezcan las comunidades y países.

    Los migrantes altamente calificados seguirán teniendo una gran demanda y serán objeto de competencia mundial por sus servicios (CFR 2018, 19; OIT 2018b). La automatización y la inteligencia artificial eliminarán los trabajos principalmente ocupados por personas menos calificadas y de menores ingresos (CFR 2018, 3). Sin embargo, el rápido envejecimiento de la fuerza laboral en los países desarrollados crea una creciente demanda de servicios personales difíciles de automatizar y trabajos de enfermería y cuidado de ancianos (OIT 2018b), que los migrantes ocupan a tasas elevadas. La «economía del cuidado», empleos que requieren «corazón», podría generar 475 millones de empleos para 2030 (OIT 2019, 46). Se estima que el 19 por ciento de los 1,6 millones de trabajadores domésticos del mundo viven en estados árabes donde las tendencias a largo plazo, como una mayor esperanza de vida, la cuadruplicación proyectada de la población de adultos mayores para 2050 y el creciente número de mujeres en la fuerza laboral, conducirán a una mayor demanda de trabajadoras domésticas migrantes para cuidar a los ancianos y niños (Kagan 2017, 3-4).

    El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA) informa que el número de migrantes internacionales aumentó de 173 a 272 millones de personas entre 2000 y 2019 (UN DESA 2019; UN DESA 2017a, 4). Se proyecta que el número de migrantes internacionales aumentará a 457 millones para 2050 (Cuadro).

    La transformación del mercado laboral mundial será un importante impulsor de la migración internacional en el futuro. Las empresas digitales, que funcionan independientes de la ubicación física, están prosperando con la creación de imperios de consultoría digital y los vendedores de Amazon que compran y venden productos a escala global. Básicamente,  se puede ganar dinero en cualquier parte del mundo si hay una conexión a Internet.

    Entonces, las premisas cambian radicalmente. En lugar de creer que un país tiene el monopolio del estilo de vida perfecto y el entorno empresarial, ahora hay países que compiten por la estadía del inversor para generar el consumo, porque el negocio es la persona misma y no las instalaciones físicas o logística o aduanas. El negocio se trasladó a la nube y se puede operar desde cualquier parte del mundo en forma ininterrumpida mientras se viaja.

    Así, donde parecería que la visión distópica se quiere imponer, el Covid viene a acelerar a este nuevo tipo de migrantes, los llamados nómades capitalistas, nómades digitales. Ellos son empresarios e inversores exitosos, estrechamente vinculados a la tecnología, que buscan opciones para estancias reducidas, para reducir su factura de impuestos, aumentar la riqueza en el extranjero y convertirse en ciudadanos globales. Esta franja que fluctúa en edades entre los 20 y los 50 años, son viajeros perpetuos buscando mas dinero, mas libertad y mas opciones para un estilo de vida donde la calidad de la misma en parte está definida por Internet y por la posibilidad de movilizarse fluídamente. Y allí es donde el ranking del Pasaporte cobra una importancia relevante. La idea detrás de este movimiento es “ir donde a uno lo traten mejor”. Los países, especialmente aquellos que buscan acceso inmediato al capital para sostener o acelerar su crecimiento, están buscando estos dueños de negocios exitosos, inversionistas e individuos de alto patrimonio para mudarse a su país.

    El índice de pasaporte de Nomad está basado en 199 ciudadanías combinadas con cinco factores, para un entendimiento más profundo de lo que significa ser ciudadano global. Está diseñado para resaltar las mejores ciudadanías del mundo en base no solo a los viajes que no necesitan visa ( 50 %  de peso) , sino también a las leyes fiscales internacionales (20%), la percepción global (10%), la doble ciudadanía (10%)y la libertad personal (10%).

    Con un puntaje de 114, Suecia es el primer pasaporte del mundo, junto a Irlanda y Luxemburgo, fundamentado en los viajes sin visa a 186 países, un alto nivel de libertad personal y una excelente reputación mundial. El segundo lugar lo comparten Suiza y  Belgica. Finlandia y Portugal en el tercer puesto. Singapur, República Checa y Malta ocupan el cuarto puesto. Dinamarca, Corea del Sur, Austria, Alemania y Reino Unido quedan ubicados en el quinto puesto del ranking preparado para los ciudadanos globales sofisticados y de alto patrimonio.

    Con un puntaje de 141, Panamá queda muy lejos de este ranking de los mejores, ocupando el puesto número 66 del total listado de 199 países.

    Quedan muchas reformas por hacer para atraer a estos nuevos ciudadanos globales, a menos que nos interese quedarnos en el status quo y quedar fuera de competencia en la economía global altamente competitiva y que se potenciará post Covid.