GCCViews

  • Celebremos la Resurrección

    Una estimada amistad, Richard Rahn, presidente de “Institute for Global Economic Growth”, economista y escritor más que prolijo, quien nos acompañó en Panamá en 1917 en ocasión del foro Pathways, en artículo del Washington Times, nos recuerda de que estamos en época de esperanza, de renovación en la resurrección. Es así ya que la humanidad no aprende y avanza sino a través de las tormentas de locura y corrupción que ponen en evidencia el mal camino y nos ayudan a retomar el bienandar.

    Es muy cierto que vivimos tiempos de líderes incompetentes, de tranques y baches en las calles. Pero, más que nada, de contratiempos económicos a causa de políticas económicas alocadas o, mejor dicho, completamente corruptas en malgasto. Nos endeudamos para sostener al gobierno desmedido cuyo principal objetivo apunta a perpetrarse en la papa. ¡Qué ingenuidad!, cuando lo que hacen les traerá todo lo contrario.

    La realidad es que vivimos tiempos de cambio y adaptación. Tiempos en los cuales se dará avances en la medicina, a punto que lograremos vencer a la mayoría de las enfermedades y prolongar nuestras vidas. Avances que, con el tiempo, reducirán los costos de vida de forma inimaginable.

    Y, a todo ello, nos daremos cuenta de la forma torcida en que muchos intentan torcer realidades; tal como la del cambio climático, que pintan como un fenómeno nuevo y destructivo, cuando la naturaleza del mismo Universo es una de cambio. Cuando se acaben los cambios se acaba el Universo. Pero, el mayor de los peligros y maldades que nos asedian están en la locura de tantos que adversan los verdaderos derechos humanos de libertad y autodeterminación; sin los cuales la humanidad no puede acceder a su destino de un mañana en el cual podremos mover montañas.

    Ya la ciencia asoma a la energía de fusión, limpia, segura, ilimitada y económica. Y tal como lo advierte Rahn, “ló único que hace falta es que la clase política comience a actuar como adultos y nos den el permiso…” permiso de administrar nuestras vidas y nuestro futuro. Rahn también nos habla del desastre de nuestros sistemas que osamos llamar “educativos”. De lo triste que es mantener a toda una juventud sumida en mazmorras como las del MEDUCA.

    También por el lado oscuro de la Fuerza vemos el movimiento “woke”, que traduce a “estar al tanto y activamente atento a las realidades sociales, en particular a las del racismo.” Suena medio bonito pero debajo de todo ello subyacen los efectos que nos trae la mala educación, la politiquería de arrabal y entro otras más, la Babel idiomática en la cual pretenden cambiar la forma en que hablamos y pensamos; es decir, asignar nuevos sentidos a las palabras, con lo cual llegaremos a tal punto que unos y otros no podremos comunicarnos.

    La realidad es que la verdadera prosperidad no nos llegará por la vía de los partidos políticos tradicionales y corroídos; sino, a través de mercados desembarazados que permitan que sean los ciudadanos los que marquen el compás de su andar. De ciudadanos cuya única esperanza de vida no sea la de un jamón en Navidad.

    En fin, y vuelvo a citar a Rahn: “La buena nueva es que la locura del momento pasará, tal como ha ocurrido siempre.” Debemos estar atentos a las nuevas oportunidades que se presentan y van en aumento. Oportunidades de dejarles un mundo mejor a nuestros hijos. Un mundo cuyo objetivo será viajar a nuevos puertos; de manera que una vez más tomemos conciencia de que el mundo no es plano… el mundo no tiene límites.

  • Feliz Navidad y Próspero Año les desea Goethals Consulting.

    En estos días tan especiales, recordamos a Juan Pablo II y su particular visión sobre el tradicional «arbol de Navidad». Juan Pablo II fue el primer Papa en colocar un árbol de Navidad en el recinto abrazado por la columnata de Bernini en el Vaticano, iniciando la tradición en 1982. La Navidad en el Vaticano no siempre incluyó un árbol gigante erigido en medio de la Basílica de San Pedro pero que hoy ya es una tradición anual  que incluye donaciones del abeto procedente de diversos países y líderes de renombre, como el checo Vaclav Havel que lo llevó personalmente en 1999.

    Juan Pablo II amaba la Navidad, especialmente todas las tradiciones que venían de su tierra natal de Polonia. Un amigo de Juan Pablo II explica en el libro de Wlodzimierz Redzioch que «El Santo Padre estaba muy ansioso de que celebráramos las fiestas en un ambiente familiar, según las tradiciones polacas… Al Santo Padre le gustaba mucho el árbol de Navidad. «.

    «Debo decirles – confesaba – que yo personalmente, a pesar de tener unos cuantos años, espero impacientemente la llegada de la Navidad, momento en el cual, es traído a mis habitaciones este pequeño árbol. Todo ello lleva un enorme significado que trasciende las edades, tanto ancianos como niños reaccionan de la misma manera, si bien en distintos niveles de comprensión”.

    El Papa Karol Wojtyla explicó el mensaje de este símbolo durante el Ángelus del 19 de diciembre del 2004: que el árbol de Navidad era una costumbre muy antigua que exalta el valor de la vida, pues en el invierno las ramas siempre verdes se convierten en un signo de la vida que no muere.

    «En invierno, el abeto siempre verde se convierte en signo da la vida que no muere», aclaró dirigiéndose a los peregrinos que se encontraban junto al portal de belén en construcción que sería descubierto después de la misa del Gallo en Nochebuena.

    «Generalmente, en el árbol decorado y a sus pies se colocan los regalos de Navidad. El símbolo se hace elocuente también desde el punto de vista típicamente cristiano: recuerda al «árbol de la vida» (Cf. Génesis 2, 9), representación de Cristo, supremo don de Dios a la humanidad», indicó.

    «El mensaje del árbol de Navidad es, por tanto, que la vida es «siempre verde» si se hace don –subrayó Juan Pablo II–: no tanto de cosas materiales, sino de sí mismo: en la amistad y en el afecto sincero, en la ayuda fraterna y en el perdón, en el tiempo compartido y en la escucha recíproca».

    Má de 40 años después, el árbol de Navidad sigue siendo una imagen poderosa en la Plaza de San Pedro, todo debido a un Papa nostálgico, queriendo celebrar la Navidad como lo hacía en su casa. Sentimiento que compartimos y seguimos repitiendo la misma historia muchos de nosotros.

    Más allá de la anécdota, lo importante es la tradición,  el mensaje, en palabras de  Benedicto XVI “al encender las luces del Nacimiento y del árbol de Navidad en nuestras casas, ¡que nuestro ánimo se abra a la verdadera luz espiritual traída a todos los hombres y mujeres de buena voluntad!

    Muchas felicidades de parte de todo el equipo de Goethals Consulting.

     

  • Del adoctrinamiento a la educación

    Escribí y publiqué un libro intitulado “Educación ¿estatal o particular?” y con el pasar del tiempo cada día veo que los caminos chuecos son difíciles de enderezar; y, cada vez me recuerdan el poema que nos legó nuestro padre, Irving H. Bennett, del autor Sam Walter Foss, intitulado El Sendero de la Vaca, el cual traduje al castellano y publiqué con algunos comentarios y que voy a volver a publicarlo a la par de este escrito de hoy sobre el sendero del adoctrinamiento educativo que destruye a nuestra sociedad.

    El periodista y académico israelí Eliezer Ben-Yehuda, quien arribó a Jerusalén en 1881 y dedicó su vida a crear 17 volúmenes de un diccionario hebrero, nos legó un vital mensaje acerca de la importancia del idioma en la educación y la cultura. Hoy, que veo con inmensa tristeza un Panamá en el cual los graduados de secundaria no saben leer ni escribir, recaigo sobre las razones de algo tan absurdamente brutal que es la educación centralizada en gobiernos corruptos hasta sus médulas.

    En el artículo de Paula Jacobs que me motivó a una vez más abordar el tema de la educación, mayormente enfocado a través del idioma, Jacobs destaca el que la juventud israelí de hoy, apenas un 13% entiende las palabras del alfabeto hebreo. ¿Qué porcentaje en Panamá entiende las palabras del castellano?: cuando en nuestro país llamamos “invierno” al verano e “verano al invierno”; y, peor aún, nos enseñan que sólo tenemos 2 estaciones, con lo cual nos roban las primaveras y los otoños.

    Pero, mucho más allá de las aulas del NODUCA panameño, vemos la triste situación de los diccionarios de nuestro idioma. La RAE, por ejemplo, dedica 78 palabras para dar significado al vocablo “etimología”, mientras que el Merriam-Webster le dedica 329 palabras y 3 artículos que abordan el término. Y… hoy que toda Latinoamérica se está mudando a los EE.UU. ¿qué será de nuestro idioma? Y mucho peor, de nuestra capacidad de comunicarnos y entendernos.

    Luego, en un artículo de Paula Jacobs, nos cuenta el caso de Elana Simon casada don esposo judío y con un padre afrodescendiente, que viviendo en Brooklyn no logra encontrar una escuela que llene los cometidos de la familia. Buscaban un ambiente inclusivo, que no sólo abordara la oración sino la comunicación. Entender lo que leen o las palabras que escuchan en canciones. Finalmente encontraron una escuela en la cual las maestras lograban enseñar de manera entretenida, que es el secreto de la educación; es decir, la emoción.

    También cuenta Jacobs que en las escuelas públicas en los EE.UU. está prohibido preguntar a los alumnos acerca de su religión. Nooo, eso es tabú. Y, por otro lado, está la gran importancia de dominar dos o más idiomas dado lo que ello abona en un sentido cognitivo junto con beneficios sociales; lo cual me consta, dado que fui bilingüe desde mi infancia. ¡Ha sí!, y antes que se me pase, por muchos años me dediqué a la docencia, habiendo fundado dos escuelas, una privada y otra gubernamental conjuntamente con el PNUD y la OACI.

    Y reiterando el tema del lenguaje, de entender las palabras desde su origen; ninguna sociedad puede avanzar sanamente si no logran la capacidad de comunicación y entendimiento que ello lleva implícito.

    En fin, nuestro inmenso error fue haber delegado la educación de nuestros hijos al centralismo; a esa desorganización gubernamental corroída totalmente e incapaz de cumplir con semejante encargo. La solución es simple… descentralizar, por no usar el odiado vocablo de “privatizar”. Dicho simple: en el NODUCA no existe la riqueza de la desigualdad; y, si no entiendes eso, olvida lo que acabas de leer.

  • El Sendero de la Vaca

    Seguramente habremos escuchado decir que quien no conoce la historia, está condenado a repetirla; lo cual no sería malo si es que repitiésemos lo bueno. Pero, tristemente, pareciera más común repetir lo malo. En el caso que hoy me ocupa, les quiero recontar algo de la historia y sabiduría del bibliotecario y poeta Sam Walter Foss que nos acompañó en este mundo entre los años 1858 y 1911. Una de sus obras fue la del Sendero de la Vaca, la cual, por alguna razón, me trae a mente lo que vivimos hoy día con la pseudo educación gubernamental en nuestro país; que bien podría referirse a otras cosas gubernamentales más.

    El poema de Foss me vino a través de mi padre. Todavía guardo el recuerdo de mi juventud, en un mundo lejano y disperso por las ventiscas del tiempo, de haberle escuchado el cuento del Sendero de la Vaca. Habrá sido en su oficina o quizá en algún cuarto de la vieja casa empedrada, en la cual crecí; ya no recuerdo. Ahora hace muchos años que mi padre también es una memoria que tiene muchas formas de hacerse presente. Así fue, cuando años más tarde, trabajando en el Ministerio de Gobierno, pude apreciar el alcance de aquel cuento. ¡Con qué facilidad lo burocrático se arraiga como camino santificado!, aunque sus fieles seguidores no tengan la menor idea del origen y razón de semejante proceder. Prácticamente podía escuchar la risa pícara de mi padre, cuando me entregaba alguna prenda recogida en el camino de su vida. Bien conocía el Sr. Foss la naturaleza humana: que para tomar una medicina hace falta mezclarla en un vaso, con algo que la haga más potable; y aquí se las brindo: una moraleja mezclada en un cuento de vaca:

    “Un día a través del bosque primaveral, una vaca regresó a casa, como deben hacerlo las buenas vacas; pero en ello dejó un tortuoso sendero, como es natural de toda vaca. Desde entonces, han pasado trescientos años e, infiero que la vaca ha muerto, pero aún persiste su sendero y de allí reza la moraleja de este cuento.

    El sendero lo tomó el día siguiente un perro solitario que por allí pasaba, y luego una oveja guía retomó el trillo, sobre monte y a través de valles, y trajo consigo a su rebaño, tal como lo hacen las buenas ovejas guías.

    Y desde ese día, por las lomas y los valles, a través de esos viejos bosques, se hizo una vereda y muchos hombres deambularon por el torcida camino, subiendo y bajando, profiriendo palabras de divina indignación, al tener que seguir tan torcida excursión; pero aun así la siguieron – no se rían – las primeras migraciones de esa vaca, que a través de la sinuosa vereda boscosa anduvo, pues, se bamboleaba al caminar.

    Al paso del tiempo, la vereda se convirtió en camino real, que retorcía, viraba y volvía a virar; y este sinuoso camino real se convirtió en carretera, donde muchos fueron los jamelgos que con sus cargas laboraron bajo el ardiente sol, viajando tres millas en una. Y así, durante un siglo y medio, trillaron el camino de la vaca.

    Los años pasaron veloces, y la carretera se convirtió en calle de pueblo; y esto, antes que el hombre percatar pudiese, populosa vía pública de ciudad. Y pronto fue la calle central de renombrada metrópolis; por la cual hombres, por dos siglos y medio, siguieron el sendero de la vaca.

    Cada día cien mil hombres volvían a seguir el sendero de la vaca, todo el tráfico de un continente, siguiendo los pasos de un rumiante.

    Cien mil hombres fueron guiados por una vaca hace trescientos años muerta.

    Todavía seguían ciegamente el sinuoso andar, perdiendo cien años al día; pues tal reverencia es dada, a un establecido precedente.

    Esto encierra una moraleja, si fuese yo ordenado y llamado a predicar; pues los hombres son dados a marchar a ciegas por los caminos vacunos de la mente, y laboran de sol a sol, haciendo lo que otros hombres han hecho.

    Siguen el trillado camino, de aquí allá, ida y vuelta, apegados al errante proceder, cumpliendo la faena que otros le legaron. Mantienen el camino como sendero iluminado, todas sus vidas a él apegados.

    Pero como ríen los viejos dioses del bosque, habiendo conocido a la fenecida vaca.

    Cuantas cosas podría esta anécdota enseñar, pero no he sido ordenado a predicar.”

    Jamás olvido mi primer trabajo gubernamental, cuando le pregunté a la secretaria en jefe, que tenía toda una vida allí, la razón de un procedimiento: Me puso una mirada fiera y con tono sardónico me espetó: “Es que así siempre se ha hecho.” Eso fue en 1968 y dudo que mucho haya cambiado en dicho ámbito “público”.

  • La importancia del evolucionismo

    Posiblemente el tema evolutivo sea uno de los más trascendentes para comprender la naturaleza del conocimiento. Ahora se renueva la necesidad de volver al ruedo luego de un debate muy difundido que tuvo lugar en París entre intelectuales de fuste. Es difícil entender la postura de quien se declara opuesto al evolucionismo. Dado que los seres humanos estamos a años luz de la perfección en todas las materias posibles, entre otras cosas, debido a nuestra colosal ignorancia, la evolución es el camino para intentar la mejora de la marca respecto de nuestra posición anterior, en cualquier campo de que se trate. Lo contrario es estancarnos en el empecinamiento al mostrarnos satisfechos con nuestros raquíticos conocimientos. Es cierto que en el transcurso de la vida, tomando como punto de referencia el universo, en términos relativos es poco lo que podemos avanzar, pero algo es algo. No hay tema humano que no sea susceptible de mejorarse.

    Pero aquí viene un tema crucial: el simple paso del tiempo no garantiza nada, se requiere esfuerzo de la mente para progresar, básicamente en cuanto a la excelencia de los valores. También en la ciencia que no abre juicios de valor (simplemente describe) en su terreno específico, aunque el científico genuino tiene presente la ética ya que sin el valor de la honestidad intelectual se convierte en una impostura. El progreso es sinónimo de evolución pero no es un proceso automático, como queda expresado, hay que lograr la meta con trabajo.

    En el siglo XVIII, especialmente John Priestley y Richard Price, sostuvieron que, si existe libertad, el hombre inexorablemente progresaría. Este es un punto que debe clarificarse. La libertad es una condición necesaria para el progreso, más no es suficiente. La libertad implica respeto recíproco, lo cual puede existir pero si el hombre se degrada inexorablemente habrá involución y, en última instancia, un ser degradado a niveles del subsuelo.

    Hans Zbiden nos recuerda la novela de Saltykov -La conciencia perdida- en la que todos los personajes deciden desprenderse de sus respectivas conciencias como algo inútil a los efectos de “sentirse liberados”. Sin embargo, los esfuerzos resultaron contraproducentes puesto que un misterioso desasosiego los empuja a retomar la voz interior y la brújula para que la conducta tenga sentido. El tema se repite en el conocido personaje de Papini, un engendro que la degradación más escalofriante hizo que ni siquiera tuviera un nombre ya que se lo identificaba con un número, igual que en El innombrable de Samuel Beckett.

    De cualquier modo, es de gran interés introducir el concepto de la involución al efecto de percatarse de que el cambio no necesariamente significa evolución. En el medio está la conducta del ser humano que puede destruir o construir.

    Entre muchos otros, Clarence Carson en The Fateful Turn alude al célebre profesor de filosofía de Harvard, Josiah Royce que en sus obras incluye aspectos de lo que estamos tratando en esta nota, lo hace especialmente en The World and the Individual y en The Spirit of Modern Philosophy.

    Royce se detiene a enfatizar que muchas veces se piensa que el progreso equivale a lo nuevo y que hay que adaptarse para pasar por un “ser ajustado” (políticamente correcto diríamos hoy). Esta visión, dice el autor, conduce al fracaso y al retroceso. Aunque en sus primeros trabajos no fue claro, en su última etapa resulta contundente al salirse del cul-de-sac a que inexorablemente conduce la capacidad de la mente para elegir entre distintos caminos, para refutar a los que sostienen que todo está previamente programado en el ser humano. De este modo obvió las contradicciones de aquella postura puesto que la racionalidad carece de sentido si la razón no juega un rol decisivo, lo cual implica libertad y, en este contexto, vincula estas consideraciones con el evolucionismo que proviene de sujetos pensantes y no como algo imposible de modificarse.

    Darwin tomó la idea del evolucionismo de Mandeville que la desarrolló en el campo cultural, dos territorios bien distintos, por ello es que resulta ilegítima la extrapolación de un área a otra como cuando se hace referencia al “darwinismo social”, sin percatarse que el evolucionismo humano trata de selección de normas no de especies y, lo más importante, a diferencia de la biología, los más fuertes transmiten su fortaleza a los más débiles vía las tasas de capitalización como una consecuencia necesaria aunque no buscada y, a veces, no querida. Todo lo cual es bien distinto de la sandez del llamado “efecto derrame” como si el proceso consistiera en que los menesterosos recibieran algo después de que el vaso de los opulentos rebalse.

    Por esto es que resulta un insulto a la inteligencia los ministerios de educación y cultura que imponen pautas curriculares a todas las casas de estudio, no solo a las estatales sino a las privadas por la que están de hecho privadas de independencia. Esta imposición contradice la necesaria apertura evolutiva en competencia puesto que nadie tiene la precisa en cuanto a la estructura curricular y el proceso evolutivo no debe circunscribirse a las mentes de los burócratas sino a las de todos los involucrados en busca de la excelencia lo cual requiere puertas y ventanas abiertas para que entre el mayor oxígeno posible.

    En términos más generales, el progreso está atado al nivel axiológico puesto que inexorablemente descansa en un esqueleto de valores cuya consideración es ineludible.

    Siempre tras el progreso hay ideas que lo sustentan y explican. No hay tal cosa como los ciclos irreversibles de la historia ni “las leyes históricas”, todo depende de lo que hagan diariamente los seres humanos. De lo contrario sería aconsejable descansar y esperar el ciclo favorable. La posición de los Fukuyama son marxismos al revés. Como he citado antes, Paul Johnson ha escrito con mucha razón que “Una de las lecciones de la historia que uno tiene que aprender, a pesar de ser muy desagradable, es que ninguna civilización puede tomarse por segura. Su permanencia nunca puede considerarse inamovible: siempre habrá una era oscura esperando a la vuelta de cada esquina”.

    Por su parte, Arnold Toynbee también insiste en que la civilización es un esfuerzo “hacia una especie más alta de vida espiritual. No puede uno describir la meta porque nunca se la ha alcanzado o, más bien, nunca la ha alcanzado ninguna sociedad humana […] la civilización es un movimiento no una condición, es un viaje y no un puerto”.

    Una receta básica en dirección al progreso es el fortalecimiento de las autonomías individuales, es decir, el individualismo. En no pocas ocasiones se interpreta el individualismo como sinónimo de seres autárquicos que se miran el ombligo cuando, precisamente, significa el respeto recíproco a los efectos de poder interactuar con otras personas de la forma más abierta y fluida posible.

    Son los socialismos en sus diversas vertientes los que bloquean y coartan las relaciones interpersonales alegando “culturas nacionales y populares” y similares al tiempo que se le otorgan poderes ilimitados a los gobernantes del momento para atropellar los derechos de la gente, con lo que se quiebra la cooperación social y la dignidad de las personas.

    El trabajo en equipo surge del individualismo, a saber, que las personas para progresar descubren que logran mucho más eficientemente sus propósitos que si procedieran en soledad y asilados. Por el contrario, los estatismos al intervenir en los acuerdos libres y voluntarios para cooperar, crean fricciones y conflictos cuando imponen esquemas que contradicen las preferencias de quienes deciden arreglos diferentes y que cumplen con la sola condición de no lesionar derechos de terceros.

    Las evoluciones humanas son procesos complejos y lentos que son detenidos o desfigurados cuando el Leviatán se entromete, y cuesta mucho recomponer los desaguisados. Como hemos dicho, el mojón o punto de referencia es siempre el valor moral que cuando se lo decide ignorar por cuenta propia o por entrometimientos del aparato estatal se desmorona la evolución para convertirse en involución como han apuntado autores de la talla de C. S. Lewis en La abolición del hombre.

    Por último, un punto muy controvertido en el que desafortunadamente la mayor parte de los literatos no coincide. Es la importancia, al escribir, de dejar algún testimonio de los valores con que se sustenta la sociedad abierta aunque más no sea por alguna hendija colateral (incluso para la supervivencia de los mismos literatos). En este sentido, por ejemplo, comparten enfáticamente lo dicho Giovanni Papini, T. S. Eliot y Victoria Ocampo. No necesito decir que de ningún modo esto debe surgir de una disposición de cualquier índole que sea, lo cual ofendería a todo espíritu libre, se trata de un simple comentario para ser considerado como un andarivel para la defensa propia.

    He consignado varias veces que bajo mi computadora tengo un inmenso letrero que reza nullius in verba que es el lema de la Royal Society de Londres que significa que no hay palabras finales, como queda dicho, debemos estar sentados en la punta de la silla y receptivos a nuevos paradigmas que mejoren nuestros conocimientos que como nos ha enseñado Popper tienen la característica de la provisionalidad abiertos a refutaciones.

  • Intervencionismo castrante

    Castrante, más allá de su sentido genital, lo definen en diccionarios como aquello que “limita la originalidad y libertad de ideas. Es la actuación de personajes y entidades políticas que, a través de meterse en lo que no deben, intervencionismo,  debilitan el poder llevar a cabo el curso normal y productivo de la sociedad. Es el padre o la madre autoritaria cuya actuación limita el desarrollo de sus vástagos. En fin, es una actuación contraria a la misma naturaleza del Creador que nos hizo libres para actuar, aprender, errar o tener éxito, como único camino de evolución.

    Desdichadamente, proponer a la politiquería burlesca y corrupta que deje de intervenir en lo que no le compete ni conviene a la sociedad, es caer en el desfiladero; caer en desgracia y correr riesgos de ser anulado por los personajes de mezquinos y procaces intereses. Lo que necesitamos es menos intervención central para ver si aún estamos a tiempo para evitar fatales colapsos, como lo de la CSS. O, tal vez me equivoco y resulta que el colapso es la única vía de solución que nos queda.

    Cuando dejamos que sean los actores del mercado los que, al compás de sanas limitaciones constitucionales, simples y claras, sean las que nos conduzcan por los mejores senderos del desarrollo, es que vamos por mejores caminos. Debemos evitar el proteccionismo estéril, los subsidios castrantes y los mercados sobre regulados que terminan logrando todo lo contrario al interés común o “social”, tal como sediciosamente fue plasmado en la actual constitución panameña.

    Imaginemos una familia en la cual el padre y/o la madre no permitan que sus hijos se desarrollen en experiencias, en criterio y en la sana búsqueda de un nuevo y mejor mundo. Una familia que produzca hijos castrados, incapaces de valerse por sí mismos.

    Alrededor del mundo, igual que en Panamá, el intervencionismo central, a través de malévolas leyes, de una castrante intervención educativa, del malgasto, sistemas de transporte viciados y tanto más. Y, ni hablar de un poder legislativo que se usa y se aprovecha de la autoridad para ser autores del mal.

    Casos como las vedas de pesca marina en épocas de desove, que sólo las cumplen las empresas pesqueras serias y fáciles de controlar; mientras que a los desordenados se les da rienda suelta para violar a sus anchas. O todos esos desordenados que en las vías conducen por los hombros, mientras se castiga a los respetuosos de las normas de tránsito que se resignan a los tranques. Una y otra vez la intervención es castrante y no edificante.

    Entre los grandes secretos y retos que aún asoma entre nuestros disparates constitucionales vemos, en el Preámbulo constitucional, lo siguiente: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad, asegurar la democracia… exaltar la dignidad humana…” Pero… ¿cómo vamos a lograr estos nobles fines cuando más adelante leemos cosas como: “El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para hacer efectiva la justicia social…”.

    En su momento, altos personeros de la dictadura militar que se tomó, por la vía no democrática la facultad del intervencionismo castrante, declararon que ellos ya tenían el control de las armas, pero que les faltaba el controlo económico. Tristemente y desde entonces, poco saben y entienden qué hicieron con esos pérfidos poderes.

  • Jack Dorsey impulsa una alternativa descentralizada de Twitter

    Con la investigación interna dirigida por Elon Musk identificando problemas relacionados con la censura en Twitter, el ex director ejecutivo de la plataforma social, Jack Dorsey, ha promovido la idea de un ‘protocolo libre y abierto’ para las redes sociales.

    En una publicación, Dorsey destacó algunas posibles soluciones a los problemas actuales de la plataforma de Twitter. Según el ex director ejecutivo de Twitter, esto incluye hacerlo resistente al control corporativo o gubernamental, otorgar el derecho de eliminar contenido únicamente al autor original e implementar la moderación a través de la elección algorítmica.

    Explicó que su esperanza de construir un Twitter de acuerdo con sus deseos murieron en 2020 con la entrada de un inversionista activista anónimo. «Planeé mi salida en ese momento sabiendo que ya no era adecuado para la empresa», escribió.

    Los principios sobre los que esperaba construir (resistencia al control corporativo y gubernamental, contenido controlado por el usuario sin excepciones y moderación algorítmica) no están presentes en el Twitter de hoy, ni en el que dirigió, admitió.

    Aun así, escribió que, contrariamente a las insinuaciones que acompañan a los llamados Archivos de Twitter, «no hubo malas intenciones ni agendas ocultas, y todos actuaron de acuerdo con la mejor información que teníamos en ese momento».

    Refiriendose al caso Trump, dice: El mayor error que cometí fue seguir invirtiendo en crear herramientas para que nosotros gestionáramos la conversación pública, en lugar de crear herramientas para que las personas que usan Twitter las gestionaran fácilmente por sí mismas. Esto cargó a la empresa con demasiado poder y nos abrió a una presión externa significativa (como los presupuestos de publicidad). En general, creo que las empresas se han vuelto demasiado poderosas, y eso me quedó completamente claro con nuestra suspensión de la cuenta de Trump. Como dije antes, hicimos lo correcto para el negocio de la empresa pública en ese momento, pero lo incorrecto para Internet y la sociedad.

    Y continúa comentando respecto a la investigación liderada por Musk: En cuanto a los archivos, me gustaría que se publicaran al estilo de Wikileaks, con muchos más ojos e interpretaciones a considerar. Y junto a ello, compromisos de transparencia para las actuaciones presentes y futuras. Tengo la esperanza de que todo esto suceda. No hay nada que esconder… solo mucho de lo que aprender. Los ataques actuales a mis antiguos compañeros pueden ser peligrosos y no resuelven nada. Si quieres culpar, dirígeme a mí y a mis acciones, o a la falta de ellas.

    Empujando lo que considera una solución más acorde a la vista de lo aprendido, aboga por una verdadera red descentralizada, una solución real en la cual Dorsey, por supuesto, está trabajando duro (o al menos está presente) en Bluesky, pero menciona a Mastodon y Matrix como otras vías de desarrollo que valen la pena: «Habrá muchos más. Uno tendrá la oportunidad de convertirse en un estándar como HTTP o SMTP. No se trata de un «Twitter descentralizado». Este es un impulso enfocado y urgente para un estándar de tecnología central fundamental para hacer que las redes sociales sean una parte nativa de Internet».

    Poniendo su dinero donde está su boca, anunció que comenzará financiando Signal (definitivamente la única herramienta hoy día resistente a los gobiernos) por una suma de $ 1 millón al año. Más subvenciones están por llegar, dijo, y solicitó recomendaciones de proyectos similares donde invertir.

  • Nueva Zelanda impone prohibición de por vida a los jóvenes que compran cigarrillos

    Nueva Zelanda aprobó el martes un plan único para eliminar gradualmente el consumo de tabaco al imponer una prohibición de por vida a los jóvenes que compran cigarrillos. La ley establece que el tabaco nunca se puede vender a nadie nacido a partir del 1 de enero de 2009.

    Significa que la edad mínima para comprar cigarrillos seguirá aumentando. En teoría, alguien que intente comprar un paquete de cigarrillos dentro de 50 años necesitaría una identificación para demostrar que tenía al menos 63 años.

    Pero las autoridades sanitarias esperan que el tabaquismo desaparezca mucho antes de esa fecha. Tienen el objetivo declarado de hacer que Nueva Zelanda esté libre de humo para 2025.

    La nueva ley también reduce el número de minoristas autorizados a vender tabaco de aproximadamente 6000 a 600 y disminuye la cantidad de nicotina permitida en el tabaco que se fuma.

    “No hay una buena razón para permitir que se venda un producto que mata a la mitad de las personas que lo usan”, dijo la ministra adjunta de Salud, la Dra. Ayesha Verrall, a los legisladores en el Parlamento. “Y puedo decirles que terminaremos con esto en el futuro, cuando aprobemos esta legislación”.

    Dijo que el sistema de salud ahorraría miles de millones de dólares al no tener que tratar enfermedades causadas por fumar, como cáncer, ataques cardíacos, derrames cerebrales y amputaciones. Ella dijo que el proyecto de ley crearía un cambio generacional y dejaría un legado de mejor salud para los jóvenes. Los legisladores votaron a lo largo de las líneas del partido al aprobar la legislación 76 a 43. El partido libertario ACT, que se opuso al proyecto de ley, dijo que muchas tiendas pequeñas, conocidas en Nueva Zelanda como lecherías, cerrarían porque ya no podrían vender cigarrillos “Nos oponemos a este proyecto de ley porque es un proyecto de ley malo y su política es mala, es así de directo y simple”, dijo Brooke van Velden, líder adjunto de ACT. “No habrá mejores resultados para los neozelandeses”. Ella dijo que la prohibición gradual equivalía a una ‘prohibición del estado niñera’ que terminaría creando un gran mercado negro. Ella dijo que la prohibición nunca funcionó y siempre terminó con consecuencias no deseadas.

    La ley no afecta el vapeo, que ya se ha vuelto más popular que fumar en Nueva Zelanda.

    Estadísticas de Nueva Zelanda informó el mes pasado que el 8% de los adultos de Nueva Zelanda fumaban a diario, frente al 16% de hace diez años. Mientras tanto, el 8,3% de los adultos vapeaba a diario, frente a menos del 1% hace seis años.

    Las tasas de tabaquismo siguen siendo más altas entre los indígenas maoríes, con alrededor del 20% informando que fuman.

    Nueva Zelanda ya restringe la venta de cigarrillos a mayores de 18 años, requiere que los paquetes de tabaco vengan con advertencias sanitarias gráficas y que los cigarrillos se vendan en paquetes estandarizados.

    En los últimos años, Nueva Zelanda también impuso una serie de fuertes aumentos de impuestos sobre los cigarrillos.

    El cambio de ley fue bien recibido por varias agencias de salud. Health Coalition Aotearoa dijo que la nueva ley representaba la culminación de décadas de ardua defensa por parte de organizaciones comunitarias y de salud.

  • Explorando las posibilidades y desafíos de la IA de textos ChatGPT

    Abordo en este análisis reflexiones sobre las posibles implicaciones y retos del desarrollo y acceso generalizado a la inteligencia artificial de textos, en boca de tantos tras la activación a finales de noviembre de la herramienta ChatGPT, en acceso abierto.

    Incorporo nota metodológica al final.

    Transformación de negocios con la IA de textos

    El desarrollo de la IA de ChatGPT tiene el potencial de cambiar significativamente la forma en que la gente interactúa con la tecnología.

    Puede mejorar la eficiencia y precisión en tareas que requieren una interacción natural con el lenguaje humano. Por ejemplo, puede tener un impacto en la atención al cliente y la atención médica, ya que puede mejorar la eficiencia y precisión en la interacción con los clientes y pacientes.

    También puede tener un impacto en el sector financiero, ya que puede ayudar a realizar análisis y predicciones más precisos en el mercado financiero.

    Además, puede tener un impacto en el sector educativo, ya que puede utilizarse para crear programas de enseñanza personalizados y adaptativos.

    La IA también puede ser utilizada para crear herramientas y soluciones innovadoras en áreas como la logística, la energía y la producción.

    Mapa de riesgos

    Hay varios posibles riesgos y desafíos asociados con el desarrollo de la IA, como la privacidad y la seguridad de la información.

    Uno de los principales riesgos es la posibilidad de que la información personal sea recopilada, almacenada y utilizada de manera indebida por parte de terceros. Esto puede ocurrir a través de ataques cibernéticos, uso no autorizado de la información por parte de empleados de la empresa o incluso a través de vulnerabilidades en el propio software de la IA.

    Además, la IA también puede ser utilizada para fines malintencionados, como el spamming, el phishing o la difusión de noticias falsas. Por lo tanto, es importante desarrollar medidas de seguridad efectivas para proteger la privacidad y la seguridad de la información en el contexto del desarrollo de la IA.

    Medidas de seguridad

    Hay varias medidas de seguridad que pueden ser efectivas para proteger la privacidad y la seguridad de la información en el contexto del desarrollo de la IA.

    • Implementar medidas de cifrado efectivas para proteger la información contra el acceso no autorizado.
    • Establecer políticas de privacidad claras y transparentes para informar a los usuarios sobre cómo se recopila, almacena y utiliza su información personal.
    • Realizar regularmente auditorías y pruebas de seguridad para detectar y corregir vulnerabilidades en el software de la IA.
    • Capacitar y educar a los empleados sobre las buenas prácticas de seguridad informática y las políticas de privacidad de la empresa.
    • Colaborar con expertos en seguridad informática y privacidad para desarrollar medidas efectivas y estar al día con las últimas amenazas y tendencias en el campo de la seguridad de la IA.

    Es importante tener en cuenta la seguridad y la privacidad en todas las etapas del desarrollo de la IA, desde el diseño hasta la implementación y el mantenimiento, para garantizar la protección adecuada de la información personal.

    El papel del Estado

    Los gobiernos y la legislación tienen la responsabilidad de establecer marcos y normas para regular el desarrollo y el uso de la IA. Esto incluye la creación de leyes y regulaciones que protejan la privacidad y la seguridad de la información, así como la promoción de la ética y la transparencia en el desarrollo y uso de la IA. También pueden fomentar la investigación y el desarrollo en el campo de la IA, así como establecer estándares y mecanismos de evaluación para garantizar que la IA cumpla con ciertos requisitos de calidad y seguridad.

    Retos para la prensa

    El desarrollo de la IA en general, y de ChatGPT en particular, puede tener un impacto positivo en la generación de contenidos informativos y en la prensa.

    Por ejemplo, ChatGPT y otras tecnologías de IA pueden ayudar a los periodistas a crear contenido más rápido y preciso, lo que les permite enfocarse en otras tareas importantes, como la investigación y la verificación de hechos.

    Además, la IA también puede ayudar a la prensa a llegar a una audiencia más amplia y ofrecer contenido personalizado a sus lectores.

    Sin embargo, es importante tener en cuenta que la IA todavía tiene limitaciones y no puede reemplazar completamente el trabajo humano en la generación de contenidos informativos.

    Es posible que el desarrollo de la IA como ChatGPT pueda tener algún efecto negativo en la prensa. Si se utiliza en exceso o de manera inadecuada, la IA puede generar contenido que no sea preciso o que incluso sea engañoso. Además, si se utiliza para reemplazar completamente el trabajo humano en la generación de contenidos informativos, esto podría llevar a una reducción en la calidad del contenido y en la diversidad de opiniones en la prensa. Por lo tanto, es importante utilizar la IA de manera responsable y en combinación con el trabajo humano en la prensa.


    Nota metodológica:

    Este análisis ha sido redactado completamente con los textos generados por la herramienta de inteligencia artificial de textos ChatGPT, de acceso abierto en varios países, activada hace unos pocos días.

    La única intervención del firmante de este artículo es la entrada inicial, así como formular la serie de preguntas a ChatGPT para que produzca los textos.

    De los textos generados he seleccionado los que me han parecido más relevantes bajo mi criterio, haciendo puro “Copiar y pegar”, sin añadir ni una sola palabra mía.

    El título también es de la herramienta. He tenido que introducir únicamente una corrección, del número de un artículo determinado.The Conversation


    Francesc Pujol, Profesor en la Facultad de Económicas, Universidad de Navarra

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Signo de interrogación a un así llamado arte

    Hoy aparece un verdadero fraude a la inteligencia algunas expresiones de lo que pasa por arte moderno donde se expone una camiseta sucia con un trozo de materia fecal que con un spot se adorna para que de contrabando se introduzca como una realización artística. Mario Vargas Llosa denuncia con su característica solvencia algo de esto en La civilización del espectáculo y en otro plano artistas como Avelina Lésper también salen al cruce de este absurdo. Pero no es cuestión de agarrárselas contra el mercado pues este no es un lugar ni una cosa, es un proceso en el cual participan todos los humanos y las respectivas valorizaciones pueden ser acabadas o bochornosas a juicio de terceros que solo pueden revertirse vía la educación a la sensibilidad estética. A veces se recurre al negocio con cierta carga peyorativa pero lo que está mal no es el comercio sino en nuestro caso valorizaciones de dudoso contenido que cada cual tiene todo el derecho de sostener si lo estima pertinente, pero también cabe el derecho a criticar.

    Antes he escrito sobre este tema pero dado el reforzado embate contra la excelencia se hace necesario volver a la carga sobre este asunto que a la postre resulta controvertido. Desde la época de la pictografía en las cavernas ha existido una preocupación y un interés por lo bello, por las condiciones estéticas. En los diálogos platónicos encontramos largas disquisiciones sobre la belleza (especialmente en “Hipas mayor”, “Fedón” y el “Banquete”). Kant intenta precisar la idea de belleza en la séptima sección de su Crítica del juicio, la cual diferencia de simples gustos, preferencias y ponderaciones puramente decorativas. En este sentido se ha dicho que “sobre gustos no hay nada escrito” pero en realidad hay ríos de tinta sobre distintos gustos, en verdad el adagio latino dice que “sobre gustos no hay disputas”, lo cual recalca las preferencias subjetivas de cada cual. Pero cuando se trata de la belleza y más específicamente sobre las bellas artes el asunto es distinto, puesto que como apunta Thomas Edmund Jessop en The Objetivity of Aesthetic Value (La objetividad del valor estético), el crítico de arte no lleva a cabo una mera confesión personal o autobiográfica sino que implica que hay ciertas propiedades en la obra que se juzga y que se diferencian de la opinión de quien no entiende de arte, de lo contrario, si el arte fuera todo, no habría tal cosa como arte.

    Hay mucho de misterioso en el arte ya que el artista es quien cambia paradigmas y rompe normas, puesto que si se limitara a hacer lo que le han enseñado en la academia sería un copista. Sin embargo, como, entre otros, enseña John Hospers en Understandig the Arts (Entendiendo las artes), hay ciertas cualidades que distinguen una obra de arte de la basura lisa y llana, del mismo modo que el músico diferencia una composición musical de simples ruidos. Por su parte, George Santayana en The Sense of Beauty (El sentido de la belleza) concluye que “la belleza es el placer que se percibe respecto a la calidad de algo” y Joshua Reynolds en su discurso inaugural en la Real Academia de Londres en 1769 subraya el carácter evolutivo del arte (lo cual también destaca Ernst Gombrich en su Historia del arte) y plantea la paradoja de la necesidad de seguir reglas generales, aunque “las reglas no son cadenas para el genio” en cuyo contexto afirma que el artista debe armonizar las normas de sus predecesores con la introducción de aportes en un esfuerzo metódico para alcanzar la excelencia siempre que “no se destruyan los andamios antes de que se haya levantado el nuevo edificio”.

    David Hume en el capítulo décimo tercero de sus Ensayos morales, políticos y literarios insiste en que la regla para en definitiva juzgar la calidad de una obra de arte es el transcurso del tiempo. Pero en cualquier caso, en estas líneas reiteramos lo señalado por otros en cuanto a que no pocas manifestaciones en el teatro, la pintura, la escultura, la música y la literatura constituyen la antítesis del arte y más bien contribuyen a la demolición de todo sentido estético.

    Ortega, en La deshumanización del arte, consigna que muchos exponentes modernos “adoptan ante el (arte) una actitud insólita: le enseñan los dientes, prestos no se sabe bien si al mordisco o la carcajada”. Juan José Sebreli asevera en Las aventuras de la vanguardia que la neovanguardia proclama “la muerte del arte” y subraya que esta línea sostiene que “las escuelas de arte debería ser la inutilidad de todo saber” y ejemplifica con “Ben Vautier exhibiendo frascos con su orina y Manzoni vendiendo en 1961 latas firmadas y numeradas que contenían ´mierda del artista conservadas al natural´ (…así) la vanguardia arribó insensiblemente a la exhibición de excrementos humanos”.

    Lionel Lindsay, en El arte morboso, escribe que “la belleza era una de las metas del arte (…) pero ahora la fealdad, la deformidad y la discordancia han sido establecidas como nuevos mandamientos”. Jorge Bosch afirma, en Cultura y contracultura, que el llamado arte moderno es el resultado de una mezcla de snobismo, estupidez y primitivismo, lo cual suscribe Paul Johnson en varios de sus escritos. Carlos Grané, en El puño invisible: arte, revolución y un siglo de cambios culturales resume que el futurismo, el dadaísmo, el cubismo y similares son manifestaciones de banalidad, nihilismo, vulgaridad, escatología, violencia, ruido, insulto, erotismo grotesco y sadismo (en el epígrafe de su libro aparece una frase del fundador del futurismo Filippo Tomaso Marinetti que reza así: “El arte, efectivamente, no puede ser más que violencia, crueldad e injusticia”).

    ¿Qué ocurre en ámbitos cada vez más extendidos en aquello que se pasa de contrabando como arte? Es sencillamente otra manifestación adicional de la degradación de las estructuras axiológicas. Es una expresión más de la decadencia de los valores. En este sentido se conecta la estética con la ética. No se necesitan descripciones acabadas de lo que se observa en muestras varias que a diario se exhiben sin pudor alguno: expresiones repugnantes, personas desfiguradas, alteraciones procaces de la naturaleza, embustes de las formas, alaridos ensordecedores y soeces, luces que enceguecen, batifondos superlativos, incoherencias múltiples y mensajes disolventes. En el dictamen del jurado del libro mencionado de Garné que obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco (presidido por Fernando Savater), en Guadalajara, se deja constancia de “los verdaderos escándalos que ha vivido el arte moderno”.

    ¿Qué puede hacerse para revertir semejante espectáculo? Solo trabajar con paciencia y perseverancia en la educación, es decir, en la trasmisión de principios y valores que dan sustento a todo aquello que puede en rigor denominarse un producto de la humanidad, alejándose de lo subhumano y lo puramente animal, en un proceso competitivo de corroboraciones y refutaciones que apunten a la excelencia y no burlarse de la gente con apologías de la fealdad y explotar el subsuelo del hombre con elogios a la indecencia, la ordinariez y a la tropelía. Incluso la forma en que nos vestimos trasmite nuestra interioridad. Un dicho popular precisa la idea: “El hábito no hace al monje pero lo ayuda mucho”. La elegancia y la distinción se dan de bruces con los piercing, los tatuajes, los pelos teñidos de colores chillones, estrambóticas pintarrajeadas del rostro y las uñas, la ropa zaparrastrosa y estudiados andrajos en el contexto de modales nauseabundos, vocabulario procaz, ruidos guturales patéticos que sustituyen la fonética elemental con un ataque inmisericorde al lenguaje (que como sirve para pensar y para trasmitir pensamientos, las dos cosas se deterioran significativamente).

    La bondad, lo sublime, lo noble y reconfortante al espíritu naturalmente hacen bien y fortalecen las sanas inclinaciones. El morbo, el sadismo, lo horripilante y tenebroso dañan la sensibilidad y afectan lo mejor de las potencialidades del ser humano. No es indiferente a nuestra alma la contemplación de la belleza o la mirada al esperpento y lo aborrecible. Todos los días nos formamos, entonces, lo que leemos, la música que escuchamos, las producciones cinematográficas que disfrutamos, el teatro al que asistimos, las pinturas y esculturas que admiramos configuran nuestro comportamiento.

    Debe distinguirse con toda claridad, por una parte, la imperiosa necesidad de abstenerse de recurrir a la fuerza para intervenir en las preferencias de otros (siempre y cuando no lesionen derechos de terceros) y, por otra, las opiniones que puedan esgrimirse sobre la conducta de los demás. Son dos campos de naturaleza sustancialmente distinta. Un dicho que resume bien el pensamiento liberal es live and let live (vivir y dejar vivir), que primero fue título de una novela de Catherine Sedwick de 1837 y, un siglo después, la composición musical de Cole Porter cuya extraordinaria letra final es de este modo: “Live and let live, and remember this line/ Your business is your business/And my business is mine” (Vive y deja vivir, y recuerda esta línea/Tus asuntos son tus asuntos/Y los míos son míos), lo cual, no solo abarca todas las relaciones pacíficas, libres y voluntarias con el prójimo sino que, como queda dicho, incluye las opiniones que puedan suscitarse sobre modalidades ajenas, lo cual no es óbice para que eventualmente se intente persuadir a otros y argumentar sobre la conveniencia de modificar conductas y procedimientos.