Categoría: Cultura y Sociedad

  • ¿Podemos delegar al Estado la educación de nuestros hijos?

    La pregunta fundamental que nos debemos plantear en la materia política siempre será: ¿para qué queremos al Estado?; es decir, ¿cuáles son sus funciones? Otra forma de ver el tema sería: ¿Para que sirve o son buenos los gobiernos del estado y para que no.

    Casi todos podemos hallar suelo común en que al Estado corresponde la función de seguridad y en particular la de defender la nación en caso de invasión. Pero, aquí ya debemos hacer un alto y diferenciar en el tema de la “seguridad” ciudadana, pues jamás podríamos delegar toda nuestra seguridad personal, lo cual ni siquiera debía requerir explicación; ya que el estado carece de la facultad de la omnipresencia y; más aún, ni debíamos querer delegar semejante función a los gobiernos, aunque, tristemente, muchos así parecen desearlo. La seguridad comienza en lo personal, en la casa, en el barrio y así hasta llegar al estado. Visto desde otro enfoque, todos somos policías y delegamos esa función en la medida de lo posible y conveniente.

    Dicho lo anterior, podemos extender los conceptos vertidos a la educación y entender que al Estado corresponden algunas funciones sociales pero no todas y no del todo, y se hace vital trazar la frontera entre el Estado, la persona y familia. Con ánimo didáctico mordaz, igualmente señalo que el Estado no puede comer o beber agua por nosotros, y vale la pena señalar esto porque como van las cosas pareciera que algunos hasta la ida al retrete desean delegar. Todo esto nos lleva a la pregunta fundamental formulada en el título de este ensayo; es decir, ¿hasta dónde podemos delegar al estado la educación de nuestros hijos? El problema comienza en artículo 56 de nuestra Constitución cuando dice: “…el Estado… garantiza a los padres de familia el derecho de participar en el proceso educativo de sus hijos.” Magnánima la Constitución que permite a los padres “participar”; y he aquí que asoma el problema.

    Lo malo es que no queremos ver lo que está frente a nuestras narices, tal como vemos con el desorden vial en Panamá, y emana o responde a un grupo de legisladores en la Comisión de Transporte de la Asamblea que ven y usan a la ATTT como su feudo personal. En tal situación, muy lejos quedan los propósitos de seguridad y efectividad del transporte. ¿Acaso no vemos la ilegalidad tantos retenes de tránsito? Tal vez la mayoría no lo ve, y he allí la fuente de anarquía. ¿Acaso no vemos que muchos de los agentes de tránsito no salen a ordenar sino a asaltar a mano armada? ¿No vemos que retienen ilegalmente con la finalidad de mejorar sus ingresos personales y hasta partir y repartir hacia arriba?

    Algo análogo ocurre con el sistema que llamamos “educativo” el cual no educa, porque responde a los bastardos intereses de grupos enquistados en al Apparatchik estatal; cuyas prioridades no compaginan con sus funciones y responsabilidades, y luego, para lograr permanencia, derraman ventajas en gremios sindicales y tal; al tiempo que cacarean de igualdad y equidad.

  • La quinta columna de la Teología de la Liberación

    Como es de público conocimiento, la expresión quinta columnista tiene su origen en el campo militar primero utilizado durante la Guerra Civil española para aludir a cuatro columnas que avanzaban en una dirección mientras que había una quinta con infiltrados que operaba con los objetivos opuestos. Esta terminología también se empleó durante la Segunda Guerra Mundial para hacer referencia a franceses que en su propio territorio estaban camuflados de patriotas pero ayudaban a los nazis para el atropello de derechos, del mismo modo ocurrió en Holanda y Noruega con el apoyo a la invasión del totalitarismo alemán. Todos generalmente con apariencia de suscribirse a un bando pero adherían a las fuerzas contrarias.

    Antes de eso Quinto Fabio Máximo utilizó la estrategia de infiltrarse en las filas enemigas de Aníbal en las Guerras Púnicas, lo cual fue imitado por la Sociedad Fabiana en Inglaterra con el mismo propósito de adentrarse en las mentes con su socialismo tal como había sugerido Antonio Gramsci y que fue aplicado por personajes como Eudocio Ravienes cuando trabajaba para el Kremlin para penetrar la Iglesia española y la chilena.

    En otras ocasiones me he referido a lo que va a continuación pero debido a la persistencia de lo que estimamos es un peligro, vuelvo sobre el asunto. Es lo que sucede en una medida en la Iglesia católica de la actualidad: el disfraz de los valores tradicionales pero en la práctica se actúa en sentido contrario. En este sentido es de mucho interés la obra del sacerdote polaco que en otra oportunidad he citado: Miquel Poradowski -doctor en teología, doctor en derecho y doctor en sociología- en uno de sus libros titulado El marxismo en la Iglesia consigna que “No todos se dan cuenta hasta dónde llega hoy la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia. Muchos, cuando escuchan algún sacerdote que predica en el templo, ingenuamente piensan que se trata de algún malentendido. Desgraciadamente no es así. Hay que tomar conciencia de estos hechos porque si vamos a seguir cerrando los ojos a esta realidad, pensando ingenuamente que hoy día, como era ayer, todos los sacerdotes reciben la misma formación tradicional y que se les enseña la misma auténtica doctrina de Cristo, tarde o temprano vamos a encontrarnos en una Iglesia ya marxistizada, es decir, en una anti-Iglesia”.

    En una oportunidad conversando sobre estos temas, mi amigo RP y abogado Manuel Montes señaló que en momentos de declive de valores muchos eran influidos por ese clima a lo cual no están exentos los sacerdotes, especialmente en los seminarios de iniciación si se los expone a visiones opuestas a los Mandamientos de no robar y no codiciar los bienes ajenos.

    En este contexto no puedo eludir tres citas que siguen que han sido muy difundidas pero en este caso se hace necesario reiterar. En la Encíclica Rerum Novarum se lee el siguiente pasaje: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente, y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden todos ser iguales, los altos y los bajos. Afánense en verdad, los socialistas; pero vano es este afán, y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma, grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesitan para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos; y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres, es la diversidad de la fortuna de cada uno”.

    Pio XI ha señalado en Quadragesimo Anno que “Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero” y Juan Pablo II ha aclarado bien el significado del capitalismo especialmente en la sección 42 de Centesimus Annus. En otras oportunidades me he referido en detalle a documentos emitidos por el actual Papa y a sus declaraciones en Cuba, Paraguay, Perú, Brasil y Chile pero en esta ocasión me circunscribo a dos manifestaciones. En entrevista de Eugenio Scalfari –director de La Reppublica– al Papa Francisco, publicada el 11 de noviembre de 2016 en el mencionado diario el periodista le preguntó qué opinaba que en muchas ocasiones se le acuse de comunista o marxista por lo que respondió: “Mi respuesta siempre ha sido que en todo caso son los comunistas los que piensan como los cristianos”.

    En su mensaje a la OIT -reproducido en YouTube desde el Vaticano- el Papa Francisco afirmó que “Siempre junto al derecho de propiedad privada está el más importante anterior principio de la subordinación de toda propiedad privada al destino universal de los bienes de la tierra y por tanto el derecho de todos a su uso. Al hablar de propiedad privada olvidamos que es un derecho secundario que depende de ese derecho primario que es el destino universal de los bienes.” A nadie se le escapa que con este peculiar silogismo la propiedad privada queda sin efecto e irrumpe lo que en ciencia política se conoce como la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie, lo cual perjudica muy especialmente a los más vulnerables debido a la extensión de la pobreza que significa el derroche de los siempre escasos recursos.

    En este cuadro de situación es de interés tener presente lo estipulado por la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede que consignó el 30 de junio de 1977 en su Declaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana que “El teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] Las teorías sociológicas se reducen de hecho a simples conjeturas y no es raro que contengan elementos ideológicos, explícitos o implícitos, fundados sobre presupuestos filosóficos discutibles o sobre una errónea concepción antropológica. Tal es el caso, por ejemplo, de una notable parte de los análisis inspirados por el marxismo y leninismo […] Si se recurre a análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados”.

    Es que la libertad y el consiguiente respeto recíproco resultan esenciales para el bienestar moral y material de todos, muy especialmente de los más vulnerables. Los más necesitados para mejorar en sus condiciones de vida necesitan que se incrementen las inversiones producto de ahorro anterior puesto que constituye la única causa de incrementos en salarios e ingresos en términos reales. Este proceso ocurre cuando se protegen derechos y quienes producen para progresar deben llevar a cabo sus producciones para atender los requerimientos del prójimo. Quienes aciertan obtienen ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos. En esto consiste el mercado libre que demanda protección a la propiedad privada puesto que es lo que permite no solo lo dicho sino la trasmisión de precios que son irremplazables indicadores de la mejor utilización de los siempre escasos recursos. Lo contrario induce al derroche y por ende al empobrecimiento. Esta es la diferencia entre países que progresan porque cuentan con marcos institucionales civilizados y los que se estancan o retroceden debido a estatismos que condenan a la miseria.

    El trabajo más conocido del Padre Gustavo Gutiérrez es Teología de la Liberación, libro publicado en 1971 inmediatamente después de la reunión fundacional de la novel “teología de la liberación” ocurrida en Chimbote (Perú), en 1968, que influyó notablemente en las reuniones de Obispos y sacerdotes en Medellín primero y Puebla después. El libro de referencia cuenta con doce ediciones en castellano, obra traducida al inglés, francés, italiano, alemán, portugués, holandés, vietnamita, coreano, japonés y polaco. Una de los primeros actos del actual Papa cuando asumió fue concelebrar en San Pedro con el Padre Gutiérrez.

    El eje central del libro consiste en señalar que la teología tradicional (“lírica” dice el autor) no se ha comprometido con las políticas concretas de este mundo y que las mismas son capitalistas, lo cual estima significan la explotación a los relativamente más pobres. Respecto a esto último, no menciona el hecho que hoy día no existen prácticamente vestigios de capitalismo puesto que los entrometimientos del Leviatán con las vidas y haciendas ajenas es permanente y creciente a través de alianzas con mal llamados empresarios (que son en verdad ladrones de guantes blancos) que viven del privilegio con el apoyo de instituciones internacionales nefastas como el FMI, a través de gastos estatales elefantiásicos, deudas públicas descomunales que comprometen el patrimonio de futuras generaciones que ni siquiera han participado en la elección del gobernante que contrajo la deuda, a través de impuestos insoportables y de regulaciones absurdas y asfixiantes que, entre otras muchas cosas, generan un desempleo colosal.

    Todos provenimos de la caverna, cuando no del mono, la forma de progresar es contar con marcos institucionales que resguarden el respeto recíproco, lo cual significa el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Como hemos apuntado, esta última institución resulta indispensable puesto que los bienes son escasos en relación a las necesidades, por lo que la asignación y reasignación se lleva a cabo vía las compras y abstenciones de comprar que premian a quienes han dado en la tecla con las preferencias del prójimo y los que no aciertan acumulan pérdidas. Así es como los factores de producción se van adaptando a los requerimientos de la gente. Si se opta por los bienes en común sucede “la tragedia de los comunes” (lo que es de todos no es de nadie y los incentivos se pervierten) y no hay manera de conocer cuales son las cambiantes prioridades de la gente para asignar recursos.

    Vamos ahora resumidamente a lo que aconseja el Padre Gutiérrez en su afamado libro. En este sentido, escribe que “Marx irá construyendo un conocimiento científico de la realidad histórica. Analizando la sociedad capitalista en la que se dan en concreto la explotación de unos seres humanos por otros, de una clase social por otra y señalando las vías de salida hacía una etapa histórica en la que la persona humana pueda vivir como tal […] Iniciativa que debe asegurar el paso del modo de producción capitalista al modo de producción socialista […] creadas las condiciones de una producción socializada de la riqueza, suprimida la apropiación privada de la plusvalía, establecido el socialismo, las personas puedan comenzar a vivir libre y humanamente”, para lo cual recomienda “una revolución social” y “una radicalización política” y que “la revolución cubana ha cumplido un papel acelerador” e insiste en los beneficios del “foquismo guerrillero” y “nuevas formas de lucha armada” y que “ello supone y facilita, por otra parte, un diálogo doctrinal con el marxismo” ya que “un sector importante del clero latinoamericano pide” que no hay que “confundir violencia injusta de los opresores que sostienen este ´nefasto sistema´ con la justa violencia de los oprimidos que se ven obligados a ella para lograr su liberación”.

    Al fin y al cabo la liberación del pueblo judío de Egipto y que Jesús haya nacido y muerto en manos del poder político no se trataba para nada de salir de una esclavitud para ir a otra y el conflicto con el poder político no es para imponer un sistema totalitario sino de respeto a los derechos inalienables de cada cual que son superiores y anteriores al gobierno.

    En otro momento hemos citado algunos pasajes bíblicos al efecto de subrayar la importancia de la pobreza de espíritu. Ahora lo hacemos nuevamente como la antesala del fin de esta nota periodística: en Deuteronomio (viii-18) “acuérdate que Javeh tu Dios, es quien te da fuerza para que te proveas de riqueza”. En 1 Timoteo (v-8) “si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe”. En Mateo (v-3) “bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” fustigando al que anteponga lo material al amor a Dios (amor a la Perfección), en otras palabras al que “no es rico a los ojos de Dios” (Lucas xii-21), lo cual aclara la Enciclopedia de la Biblia (con la dirección técnica de R. P. Sebastián Bartina y R. P. Alejandro Díaz Macho bajo la supervisión del Arzobispo de Barcelona): “fuerzan a interpretar las bienaventuranzas de los pobres de espíritu, en sentido moral de renuncia y desprendimiento” y que » la clara fórmula de Mateo -bienaventurados los pobres de espíritu- da a entender que ricos o pobres, lo que han de hacer es despojarse interiormente de toda riqueza” (tomo vi, págs. 240/241). En Proverbios (11-18) “quien confía en su riqueza, ese caerá”. En Salmos (62-11) “a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón”. Este es también el sentido de la parábola del joven rico (Marcos x, 24-25) ya que “nadie puede servir a dos señores” (Mateo vi-24).

  • El salvaje oeste, no tan salvaje

    «El salvaje oeste, no tan salvaje» es un artículo que fue escrito mientras Terry Anderson era un Fellow Nacional en la Institución Hoover, durante 1977-78.

    El texto analiza el crecimiento del gobierno y el creciente interés en la anarquía como una forma de limitar el crecimiento del mismo. Menciona varios trabajos y académicos en la literatura de elección pública (public choice) que exploran la teoría de la anarquía. El documento tiene como objetivo pasar de las discusiones teóricas de la anarquía a un estudio de caso de su aplicación al examinar el oeste americano durante su asentamiento temprano. Los autores proponen estudiar los derechos de propiedad y la protección bajo organizaciones voluntarias en ausencia de un estado formal. Contrariamente a la percepción del caos, la investigación sugiere que se protegieron los derechos de propiedad, prevaleció el orden civil y las agencias privadas desempeñaron un papel importante en el mantenimiento de una sociedad ordenada. El estudio argumenta en contra de caracterizar el oeste americano como caótico.

    El texto explora el concepto de anarquía y sus posibles resultados, particularmente en el contexto del desmantelamiento del gobierno en los Estados Unidos. Discute dos escuelas de pensamiento: la escuela ‘constitucionalista’ o ‘social contractualista’, que enfatiza el surgimiento de derechos a través de la acción colectiva y el establecimiento de una constitución, y la escuela ‘anarcocapitalista’ o ‘anarquista de propiedad privada’, que defiende para la sustitución de funciones gubernamentales por transacciones voluntarias de mercado.

    La escuela constitucionalista sugiere que si los derechos están bien definidos, el papel del gobierno se limitaría a proteger esos derechos. Sin embargo, si los derechos no están claramente definidos, es posible que el gobierno deba desempeñar un papel más productivo. La perspectiva anarcocapitalista argumenta que la competencia de mercado puede reemplazar funciones gubernamentales, como los servicios de protección, y garantizar la justicia a un costo menor.

    El texto destaca las diferencias entre las dos escuelas, incluida la cuestión empírica de si la competencia puede proporcionar efectivamente servicios de protección. También analiza el punto de partida para determinar los derechos, con los constitucionalistas enfatizando un proceso contractual y los anarcocapitalistas confiando en arreglos similares al mercado.

    Luego, el enfoque cambia a examinar la eficacia de los arreglos similares al mercado para el mantenimiento de la paz en el contexto histórico del oeste estadounidense entre 1830 y 1900. El texto reconoce la presencia de agencias gubernamentales en segundo plano durante ese período, pero explora la aplicación privada de derechos. El autor manifiesta que usaron The Machinery of Freedom de David Friedman como base para la formulación de hipótesis sobre el funcionamiento del anarcocapitalismo, porque es decididamente no utópico y establece, en una forma bastante específica, los mecanismos reales bajo los cuales un sistema de agencias protectoras no gubernamentales operaría.

    El texto concluye con la afirmación de que el anarcocapitalismo no es sinónimo de caos y que los derechos de propiedad pueden protegerse bajo tal sistema. Sugiere que las agencias privadas proporcionarían las funciones necesarias para mantener una sociedad ordenada y que la competencia entre estas agencias conduciría a la resolución eficiente de disputas. También reconoce la posibilidad de variar las reglas y preferencias en diferentes sociedades bajo el anarcocapitalismo y destaca el papel del juicio del consumidor en la evaluación de las agencias de protección en ausencia del gobierno.

    El texto comienza abordando la percepción del ‘salvaje y salvaje oeste’ como caótico y sin ley, a menudo retratado en el entretenimiento y la literatura. Sin embargo, exámenes recientes desafían esta percepción y sugieren que la frontera occidental era en realidad más civilizada, pacífica y segura que la sociedad estadounidense contemporánea. Los datos históricos de las principales ciudades ganaderas como Abilene, Ellsworth, Wichita, Dodge City y Caldwell revelan bajas tasas de homicidio, con un promedio de 1,5 homicidios por temporada de comercio de ganado.

    La existencia de comités de vigilancia en los pueblos mineros ilustra aún más el conflicto entre las costumbres comunitarias y la ley formal. Estos comités surgieron cuando el gobierno civil era ineficaz o estaba controlado por delincuentes, utilizando la competencia como medio para restablecer el orden. En particular, la violencia no era la norma y la presencia de comités de vigilancia a menudo resultó en una disminución de los asesinatos.

    Luego, el texto pasa a discutir cuatro estudios de caso en el oeste estadounidense que ejemplifican las instituciones anarcocapitalistas: clubes de reclamos de tierras, asociaciones de ganaderos, campamentos mineros y caravanas de carretas. Estos ejemplos respaldan las hipótesis planteadas anteriormente, demostrando que los derechos privados se hicieron cumplir y el caos no prevaleció en estos entornos.

    En general, el texto desafía la percepción del ‘salvaje y salvaje oeste’ como un lugar anárquico y caótico, proporcionando evidencia de que la aplicación privada de los derechos y las asociaciones voluntarias desempeñaron un papel importante en el mantenimiento del orden y la resolución de disputas.

    Clubes de tierras o reclamos.

    El texto se centra en los clubes de tierras o asociaciones de reclamos que surgieron entre los colonos pioneros en el oeste americano que enfrentaron desafíos para definir y hacer cumplir los derechos de propiedad sobre la tierra que reclamaban. Estos colonos estaban fuera del alcance del gobierno constitucional y carecían de protección legal para sus reclamos. Como resultado, formaron organizaciones extralegales para la protección y la justicia.

    Estos clubes de tierras adoptaron sus propias constituciones y estatutos, eligieron funcionarios y establecieron reglas para resolver disputas y registrar y proteger reclamos. La constitución de la Claim Association of Johnson County, Iowa, sirve como ejemplo y describe el papel de los jueces electos, los alguaciles y el procedimiento para adjudicar disputas. Los clubes también utilizaron cargos de usuario para cubrir los gastos de arbitraje.

    Si bien la violencia era una sanción potencial, el texto sugiere que también se emplearon medios menos violentos. Los clubes se comprometieron a no asociarse ni apoyar a personas que hicieran caso omiso de los reclamos de los colonos, enfatizando la importancia del respeto mutuo y la cooperación dentro de la comunidad.

    Los diferentes clubes de tierras tenían constituciones, estatutos y resoluciones diferentes, lo que indica que las preferencias entre los ocupantes ilegales diferían y que había formas alternativas de protección y justicia disponibles. Las justificaciones de estos clubes incluían proteger los reclamos de los colonos, oponerse a los saltadores de reclamos, garantizar la seguridad contra la agresión y contrarrestar a los especuladores de tierras. Los clubes operaban de manera voluntaria y extralegal, brindando protección y justicia sin recurrir a la violencia y adaptando sus reglas a las preferencias y objetivos de los participantes.

    Asociación de ganaderos

    El texto habla de las asociaciones de ganaderos que surgieron en la frontera ganadera a medida que la tierra escaseaba y surgían conflictos de propiedad. Estas asociaciones se formaron para proteger los derechos de los propietarios de ganado y hacer cumplir los derechos de propiedad privada. Fueron vistos como una respuesta del mercado a la demanda de cumplimiento de los derechos en ausencia de una intervención gubernamental efectiva.

    Al igual que los clubes de la tierra, las asociaciones de ganaderos establecieron reglas y reglamentos formales para sus miembros. Sin embargo, los medios para hacer cumplir los derechos privados por parte de estas asociaciones a menudo implicaban violencia, y se contrataba a expertos pistoleros y asesinos profesionales para defender los derechos de propiedad. Estos mercenarios se alinearon con el bando que ofrecía la mejor compensación, destacando la naturaleza de sus servicios impulsada por el mercado.

    Contrariamente a las preocupaciones sobre la efectividad y el abuso potencial de las agencias privadas de ejecución, el texto argumenta que tales preocupaciones no fueron respaldadas por la experiencia del oeste americano. Los organismos encargados de hacer cumplir la ley en la frontera de los ganaderos operaban de forma independiente y no como meras extensiones de la fuerza policial del gobierno. Si bien hubo casos de personas que se desviaron hacia actividades delictivas y formaron asociaciones delictivas informales, estos no fueron alentados por los mecanismos de mantenimiento de la paz basados ​​en el mercado. Las asociaciones de protección de la propiedad privada trataron con rapidez y severidad a tales asociaciones delictivas.

    Aunque había algunas grandes organizaciones privadas de cumplimiento como la Agencia Pinkerton y Wells Fargo, trabajaron principalmente junto con el gobierno para hacer cumplir las leyes estatales y nacionales. Otras asociaciones a gran escala sirvieron como proveedores de información y servicios de coordinación en lugar de hacer cumplir directamente las reglas privadas sobre el terreno. El texto sugiere que las economías de escala en la aplicación y el crimen no fueron factores significativos en el oeste americano durante este período.

    Campamentos mineros

    El texto analiza los campamentos mineros durante la expansión hacia el oeste de los Estados Unidos, particularmente en respuesta al descubrimiento de oro en California en 1848. Con la afluencia de orientales en busca de fortuna, la ausencia de un gobierno formal condujo al surgimiento de reglas y contratos voluntarios dentro de grupos de mineros. Estas reglas, similares a los estatutos de las empresas, especificaban el financiamiento, las relaciones, la conducta y los mecanismos de resolución de disputas dentro de las empresas mineras.

    A medida que aumentaba el número de mineros, surgió el tema de la propiedad de los derechos mineros y se llevaron a cabo reuniones masivas para redactar leyes y establecer soberanías locales. Los campamentos mineros mantuvieron un nivel de autonomía de las estructuras gubernamentales establecidas y las autoridades externas no ejercían autoridad sobre ellos. Los abogados capacitados a menudo no eran bien recibidos en los campamentos, y los mineros dependían de su propio sistema de justicia, como los tribunales de mineros, para resolver las disputas. Los tribunales de mineros estaban compuestos por ciudadanos que elegían un presidente y un jurado de entre ellos, y sus fallos eran generalmente aceptados.

    El texto sugiere que los campamentos mineros desarrollaron sus propios sistemas de justicia y gobernabilidad sin la coerción de las autoridades estadounidenses. Cuando se impusieron leyes externas en los campamentos, a veces resultó en un aumento de la delincuencia. La competencia entre tribunales por negocios en Colorado brindó una garantía adicional de justicia, ya que los errores podían corregirse mediante apelaciones y sentencias aceptadas por diferentes tribunales.

    Esta evidencia se alinea con la hipótesis de Friedman de que la competencia entre los tribunales conduce a la rendición de cuentas y decisiones más justas, ya que los tribunales se esfuerzan por repetir los negocios. La experiencia de los campamentos mineros refleja una forma de anarcocapitalismo, con contratos voluntarios, reglas negociadas y gobernanza descentralizada basada en las necesidades y preferencias de las comunidades mineras.

    Caravanas de vagones.

    Durante la expansión hacia el oeste en el oeste americano, las caravanas de vagones que se movían a través de las llanuras en busca de oro de California ejemplificaban el anarquismo de la propiedad privada. A medida que se aventuraron más allá de la jurisdicción de las leyes estadounidenses, los pioneros reconocieron la necesidad de sus propias leyes y mecanismos de aplicación para mantener el orden durante el arduo viaje. A menudo establecieron constituciones parecidas a las de los Estados Unidos, delineando reglas y eligiendo funcionarios responsables de hacerlas cumplir.

    Las constituciones de los trenes de vagones variaban, pero generalmente abordaban la elegibilidad para votar, los procesos de enmienda, el destierro de personas, la disolución de la empresa y leyes específicas que rigen actividades como la violación del sábado, los juegos de azar y la intoxicación. Estas constituciones también preveían la organización de juicios con jurado y el mantenimiento de bienes públicos como carreteras y puentes.

    El respeto por los derechos de propiedad fue crucial entre los pioneros, incluso en ausencia de menciones explícitas en las constituciones. A pesar de enfrentar la escasez y el hambre potencial, los casos de violencia o robo fueron raros. Las disputas que surgieron se resolvieron a través del sistema judicial especificado en los contratos, a menudo empleando métodos de arbitraje.

    Los pioneros también enfrentaron el desafío de resolver disputas contractuales con fines comerciales. Formaron ‘mess’ (una especie de «caos organizado) y sociedades anónimas para aunar recursos para la producción y protección conjuntas. En los mess, la propiedad privada seguía siendo de propiedad individual, lo que facilitaba la división y disolución si surgían conflictos. Las sociedades anónimas involucraban propiedad concurrente, lo que requería procesos más complejos para la renegociación y división de la propiedad.

    En general, los pioneros del tren de vagones participaron en negociaciones y contratos voluntarios, estableciendo sus propios sistemas legales y de organización social sin depender de la coerción del gobierno. Los derechos de propiedad desempeñaron un papel importante en el mantenimiento del orden y la resolución de disputas, mientras que los mecanismos del mercado facilitaron los arreglos contractuales para la producción y la protección durante el viaje hacia el oeste.

    El pasaje describe ejemplos de anarcocapitalismo en el trabajo en el oeste americano, centrándose específicamente en la disolución de la Compañía del Condado de Boone y la organización de caravanas en los senderos terrestres. Enfatiza que estos casos ocurrieron sin coerción o la necesidad de una intervención formal del gobierno.

    En el caso de la Compañía del Condado de Boone, cuando los miembros se dividieron en facciones rivales, se llevaron a cabo negociaciones y la propiedad se dividió sin recurrir a la fuerza. Las disputas se resolvieron mediante arbitraje privado, e incluso un reclamo de compensación se resolvió a través de un tribunal privado compuesto por tres personas desinteresadas.

    El autor argumenta que las caravanas en los caminos terrestres funcionaron bajo el anarcocapitalismo, brindando protección y justicia sin el monopolio de la coerción. La naturaleza transitoria de estas comunidades y su falta de demanda de bienes públicos significaba que no era necesario un gobierno formal. La naturaleza a corto plazo de su organización impidió la formación de grupos coercitivos duraderos.

    El artículo concluye que la competencia en lugar de la coerción aseguraba la justicia, y se expresaban diferentes estándares de justicia a través del mercado. Las agencias de mercado proporcionaron alternativas eficientes a los monopolios gubernamentales sobre la coerción. Además, incluso cuando las agencias de mercado se volvieron dominantes y tenían un monopolio virtual sobre la coerción, su pequeño tamaño permitió controlar su comportamiento, ya que los clientes podían irse o establecer sus propias agencias de protección.

    Sin embargo, el autor reconoce que hubo casos de desorden civil en el oeste americano, como la disputa entre los reguladores y los moderadores en la República de Texas y la guerra del condado de Johnson en Wyoming. Estos casos sugieren que la dependencia de las formas de organización no gubernamentales no siempre tuvo éxito y surgieron conflictos debido a las luchas de poder.

    En resumen, concluyen los autores, » parece que en ausencia de un gobierno formal, la frontera occidental no era tan salvaje como la leyenda nos haría creer. El mercado proporcionó agencias de protección y arbitraje que funcionaron de manera muy efectiva, ya sea como un reemplazo completo del gobierno formal o como un complemento de ese gobierno. Sin embargo, el mismo deseo de poder que crea problemas en el gobierno también pareció crear dificultades a veces en Occidente. No todo fue pacífico. Especialmente cuando faltaban los puntos de Schelling, se producía el desorden y el caos, lo que respaldaba la afirmación de Buchanan de que el acuerdo sobre los derechos iniciales es importante para el anarcocapitalismo. Cuando existió este acuerdo, sin embargo, hemos presentado evidencia de que el anarcocapitalismo era viable en la frontera.».

    La lectura completa de este artículo pueden encontrarla aquí.

  • Los Orígenes de la Educación Gubernamental

    » El advenimiento e intrusión de la influencia gubernamental en la industria o servicio educativo también puede ser analizada o vista como el intento por “empresas” ineficaces de limitar la competitividad, cosa que es típica de todo poder central».

    Les dan a tragar a los niños información conscientemente concebida para producir servilismo al statu quo.

    *Es raro encontrar quienes sustenten que las escuelas gubernamentales son muy imperfectas; tal como se puede atestiguar a través de los resultados en exámenes, en la violencia que va en aumento y en la poca acogida que tienen los graduados en las plazas de trabajo. Y mientras tanto los mismos personajes de siempre siguen con la gastada excusa que es por falta de recursos, o que falta equiparar a los niños pobres con las ventajas que tienen los más afluentes. Otros que ya van aceptando la realidad del fracaso inherente del sistema central, comienzan a emigrar hacia peldaños intermedios, tales como los sistemas de vales dirigidos – “vouchers” – o las escuelas chárter, como medio de acabar con el monopolio político estatal. La realidad va por otro lado y tiene que ver con las equivocadas razones por las cuales la educación particular fue remplazada por la estatal, con todas las consecuencias no previstas de todo ello. Lástima que hoy día, frente a una abrumadora evidencia, todavía la mayoría no lo ve, o simplemente es asunto de inercia.

    El historiador Michael Kats relata como en los EE.UU., en dónde el padre del monopolio académico fue Horace Mann y John Dewey, el asunto jamás fue tan lindo como lo han pintado; ya que el propósito central del movimiento estaba orientado hacia un sistema de control social más efectivo, y su principal legado era el logro de una comunidad más sumisa a los edictos gubernamentales. Jamás fue un asunto ni de calidad ni mayor alfabetización como se ha querido hacer ver.

    La educación particular desplazada

    Antes de 1830 la educación era mayormente informal y asunto comunitario, en dónde las escuelas católicas y protestantes competían por los alumnos.¹ Era común que los gobiernos locales diesen una modesta ayuda a las escuelas, aunque la misma no fuese sistemática. Pero lo cierto es que no existía la concepción de una escuela gubernamental – hoy mal llamada “pública,” ya que la particular también está disponible al público igual que todo servicio o producto privado – ni en los EE.UU. ni en ninguna otra parte de mundo Occidental. La distinción entre escuela particular y gubernamental no comenzó a plasmarse sino hasta las “guerras escolares”² de los 1840s, cuando se dejaron de utilizar fondos públicos para las escuelas católicas.³

    ¿Qué fue lo que produjo el desplazamiento de la actividad académica particular al sistema central? Para quien estudia el período es imposible dejar de notar que la razón medular del cambio se debió al gran influjo de inmigrantes pobres protestantes. Entre 1821 y 1850 emigraron a los EE.UU. unos 2.5 millones de europeos, de los cuales un millón eran católicos irlandeses. Esto provocó movimientos “nativistas,”⁴ también conocidos en los EE.UU. como “Know Nothing,” que traduce literalmente a “No sabe nada.”⁵ Esto llevó a la quema de escuelas católicas así como otras formas de intolerancia.⁶ Muchos veían a los católicos como leales al Papa, lo cual llevó a un editor a escribir que “de las minorías romanista, entrenada por curas y monjas… salían la mayoría de los criminales.

    Claro está que el aumento de emigrantes católicos produjo un aumento en las escuelas católicas y muchos protestantes sintieron la necesidad de tomar acción para detener la prevalencia de este falso credo. No cabe duda que muchas de estos locales estarían predispuestos a respaldar la formación de escuelas gubernamentales de orientación protestante. El pripio Horace Mann se lamentaba de que “nunca había existido un gobierno cristiano en el mundo.”⁷ Afortunadamente el respeto hacia la tolerancia religiosa prevaleció sobre semejante movimiento que resultó políticamente inviable. Por ello fue que el control religioso fue astutamente disfrazado e instituido a través del sistema de educación estatal; y así fue que la educación centralizada llegó a constituirse en un importante institución socializante que remplazo a la iglesia americana nacional, tal como lo expuso Susan Rose.⁸

    La educación “no religiosa,” que fue elocuentemente descrita por Horace Mann, era una farsa, ya que en las escuelas se cantaban himnos protestantes, así como rezos, y se utilizaba la Biblia del Rey James. Así fue que en 1874 se formó el sistema parroquial católico como respuesta a la falta de neutralidad.

    Tal como ocurre con todo el que llega a depender del gobierno, los protestantes llegarían a lamentarse de la impía alianza entre el estado y la escuela; y así fue que a medida de que los estadounidense fueron aumentando su secularización, igual ocurrió con la educación gubernamental. Como reacción es ello los protestantes se sintieron compelidos a formar sus propias escuelas particulares para proteger a sus hijos de una educación humanista y agnóstica que comenzaron a recibir a manos del estado,⁹cuando sus antepasados no llegaron a ver los peligros inherentes a toda coerción democrática. No se dieron cuenta que llegaría el día en que la cómoda mayoría se encontrase dentro de la minoría oprimida.

    La escuela y el proteccionismo

    Aunque en el fondo la razón de la consolidación central de las escuelas tuvo un origen religioso, el advenimiento e intrusión de la influencia gubernamental en la industria o servicio educativo también puede ser analizada o vista como el intento por “empresas” ineficaces de limitar la competitividad, cosa que es típica de todo poder central. Tal llegó a ser que en Oregon la educación particular fue prohibida hasta que un fallo de la Corte Suprema en 1927 declaró que dicha prohibición era inconstitucional.¹⁰ El objetivo escondido en la estandarización curricular, así como la dotación económica centralizada, estaba impulsada por quienes prosperarían financieramente de ello. En particular eran los gremios sindicales, cuyos miembros se veían favorecidos con la exclusión de muchos jóvenes del mercado laboral, así como la clase media superior cuyos hijos podrían asistir a esas escuelas “gratuitas,” lo cual no era el caso de los hijos de familias pobres que tenían que poner la comida en la mesa. Así fue que las familias más humildes llegaron a subsidiar a las más pudientes; cosa que sigue igual hoy día en todas partes, y más aun en universidades estatales como la UP.

    Hoy día, pasados más de cien años de todo esto, pocos recuerdan como se inició todo y aunque se quejan amargamente de las deficiencias del sistema central, se oponen con furia a lo que llaman “privatización.” Esto es algo que debíamos estudiar, porque no tiene mayor base que la ignorancia y la envidia. En septiembre de este año – 2012 – vimos en Chicago a los sindicatos magisteriales en huelga exigiendo aumentos salariales en una municipalidad en banca rota; a pesar que el promedio salarial de estos “educadores” es de unos $75,000 al año, que está por encima de lo que reciben educadores en el sistema particular que los supera en rendimiento.

    Una de las mayores y peores consecuencias ha sido el alargamiento de la cadena de rendición de cuentas; ya que en el sistema particular es directo, mientras que en el estatal es sumamente indirecto y quinquenal, si acaso. Y digo que “si acaso” ya que a pesar de los cambios de liderazgo el problema sigue empeorando.

    ¿Qué es una conspiración?

    ¿Sería posible que las escuelas gubernamentales no se prestaran a ser instrumentos de adoctrinamiento? Por supuesto que se prestan ya que para llegar al contenido educativo se tiene que hacer a través de una decisión y escogencia consiente, en donde la neutralidad no es opción. Bajo semejante esquema, ¿cómo sería posible que la élite reinante no llegase a utilizar semejante instrumento como vehículo de sus valores? En el sistema educativo particular la oferta es naturalmente variada, más no así en el sistema estatal. ¿Qué ocurriría en una escuela estatal si un educador critica el sistema democrático o niega la primacía del tamborito sobre la danza indígena como cultura nacional? Y peor sería de un profesor que “tergiversa” la santificada historia de las relaciones entre EE.UU. y Panamá, por más que dicho profesor se mantuviese apegado a la realidad histórica; tal como ocurre con el Incidente de la Tajada de Sandía.

    El sistema educativo central también resultó como la herramienta perfecta para formar los trabajadores a la medida de las necesidades fabriles de la industria. El gran propósito no era el de formar personas con criterio propio, sino de conformarles con las necesidades del statu quo. Aun hoy día vemos a mucho que sostienen que la escuela existe para preparar a los alumnos para trabajar en el comercio y tal. En mi caso, llegué a entrevistar a un gran número de ingenieros agrónomos para una posición en nuestra empresa particular y cuando les preguntaba por qué no habían logrado empleo, todos me contestaban que era porque “no los habían contratado en el gobierno.” ¿Casualidad?

    Jamás debemos perder de vista que quienes controlan el monopolio educativo central, controla la orientación de las próximas generaciones.

    1. Anthony S. Bryk, Catholic Schools and the Common Good (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1993), p. 18

    2 Guerras escolares: Conatos de violencia por sentimiento anti-católico en la época de 1850 en los EE.UU., como resultado de la gran emigración de católicos germanos e irlandeses.

    3 Ibid., p.23.

    4 Nativismo: Una posición política que demanda un estatus favorable para ciertos habitantes establecidos en una nación en comparación con los reclamos de los advenedizos o emigrantes. Es la tendencia de disminuir el estatus legal de ciertos grupos étnicos culturales por considerarlos hostiles o alienígenas a la cultura local, como resultado de su falta de asimilación a la cultura local. El nativismo está asociado a la xenofobia.

    5 Know Nothing: Movimiento nativista estadounidense o facción política de los 1850, caracterizado por la xenofobia política, y el sentimiento anti-católico, que provocó trifulcas conocidas como “Las Guerras Escolares.”

    6 Mary A. Grant and Thomas C. Hunt, Catholic School Education in the United States (New York: Garland Publishing, Inc., 1992), p. 43

    7 Louis Filler, Horace Mann sobre la Crisis Educativa – Yellow Springs, Ohio: Antioch Press, 1965 – p. 29.

    8 Susan D. Rose, Keeping Them Out of the Hands of Satan (New York: Rousledge, Champion, and Hall, Inc., 1988), p. 29

    9 Ibid., p. 39

    10 See Btyk, p. 28

    *ADAPTACIÓN DE ESTUDIO EFECTUADO POR ROBERT P. MURPHY, ACADÉMICO DEL INSTITUTO LUDWIG VON MISES. MURPHY TAMBIÉN ES AUTOR DEL LIBRO “THE POLITICALLY INCORRECT GUIDE TO THE GREAT DEPRESSION.”

     

  • Mediocridad, política y Ortega y Gasset.

    Frente a la mediocridad que nos golpea desde los partidos políticos, sus internas y sus miserias, nada mejor que recordar hoy a Ortega y Gasset en «La rebelión de las masas»: ¡Sorprendente condición la de nuestra vida! Vivir es sentirse fatalmente forzado a ejercitar la libertad, a decidir lo que vamos a ser en este mundo. Ni un solo instante se deja descansar a nuestra actividad de decisión.

    Inclusive cuando desesperados nos abandonamos a lo que quiera venir, hemos decidido no decidir. Es, pues, falso decir que en la vida “deciden las circunstancias”. Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

    En un mundo inundado de mediocridad y conformismo, es fundamental recordar nuestra capacidad de decisión y la importancia de nuestro carácter. No podemos permitirnos ser arrastrados por las circunstancias, sino que debemos enfrentarlas con valentía y determinación. Cada decisión que tomamos, por pequeña que sea, moldea nuestra identidad y define el rumbo de nuestras vidas.

    La libertad de elección es un derecho y una responsabilidad. No podemos dejar que otros decidan por nosotros, ni permitirnos caer en la pasividad y la indecisión. Somos seres autónomos capaces de tomar decisiones conscientes y construir nuestro propio destino.

    En esta era de masas conformistas, debemos alzar la voz y defender la importancia de la individualidad, la reflexión y la acción deliberada. No permitamos que la mediocridad nos defina, sino que seamos protagonistas de nuestras vidas y agentes de cambio en nuestro entorno.

    Luchemos por decidir y ser protagonistas de nuestras vidas. Rompamos las cadenas de la mediocridad y construyamos un futuro grandioso.

    La historia nos llama a elevarnos por encima de la mediocridad y forjar un destino que honre nuestra libertad y potencial. Unámonos en la búsqueda de la excelencia y el significado. Juntos, pero manteniendo nuestra individualidad,  podemos desafiar la mediocridad y dejar una huella duradera.

    Cada elección, por pequeña que sea, cuenta. Tomemos decisiones conscientes y construyamos desde nuestro único e irrepetible ser, un mundo donde la mediocridad sea superada.

    Recordemos las palabras de Ortega y Gasset y despertemos la rebeldía en nuestras almas. La grandeza reside en la capacidad de decisión y en la firmeza de nuestro carácter. No dejemos que la pasividad nos consuma, sino que abracemos nuestra libertad y construyamos un futuro digno de nuestras aspiraciones.

     

  • Diablos Rojos

    A partir de este viernes 26 de Mayo, vamos a comenzar a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, comenzaremos con «Diablos Rojos», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Del transporte

    Los Diablos Rojos son leyenda urbana, que ahora en el 2012 desaparecen y sólo quedará el recuerdo de los que vivimos y sufrimos su desordenada presencia, que representaba todo el vicio político que nos caracteriza. Pero, en fin, dieron su servicio y nos dejaron como legado poesías como esta. El poema inicial fue en el 2012, y hoy escribo en el 2023 y aún los diablos rojos recorren calles y avenidas aterrorizando transeúntes y conductores. Nada raro y menos mal, que el llamado Metro y mal llamado metrobus no son tal sino corrupción gubernamental; aunque la mayoría ni lo ve ni lo entiende.

    El Diablo Rojo

    Bramido estrepitoso

    Arte estrambótico

    Y un demente al volante

     

    Gases nauseabundos

    Música estridente

    Pasajero transigente

     

    Pito impertinente

    Anunciando la llegada

    De la próxima parada

     

    Público indolente

    Resignado resiente

    El trato insolente

     

    Político descarado

    Burla la nómina

    Del pueblo amedrentado

     

    Cupo es palabra

    Verbo intransitivo

    Que anhela el palanca

     

    Irisela en parabrisas

    El poder en el costado

    Anabela por detrás

     

    Rambo es el macho

    Que admira el conductor

    Aunque tiene el ojo gacho

     

    El tongo y la boleta

    Despreocupa al maquinista

    Que exonera algún atleta

     

    Es el perdedor

    El pueblo transportado

    Que no encuentra redentor

    Juan Alejo, escrito en Panamá 1998 y actualizado al corriente año 2023.

  • La realidad, la verdad, la lógica, las falacias y los datos

    «El camino para captar la realidad es siempre uno sinuoso y lleno de obstáculos. Se trata de una peregrinación.»

    Comencemos con las falacias, es decir razonamientos con apariencia de verdad pero que son errados. Aristóteles fue el primero en detallar y explicar las falacias y tal vez el listado más abundante fue realizado por David Hackett Fisher quien se refiere a ciento catorce falacias. Aquí nos referimos a diez que son las más comunes en nuestro medio.

    Primero, la falacia ad populum, es decir, si lo hacen todos está bien, si no lo hace nadie está mal. Con este criterio no hubiéramos pasado del taparrabos y el garrote pues el primero que empleó el arco y la flecha habría que condenarlo y así con todos los inventos de la humanidad. Segundo, la falacia ad hominem, esto es, referirse peyorativamente a la persona del contrincante y no a su argumentación. Decir, por ejemplo, que la contraparte está equivocada porque es extranjera o porque pertenece a tal o cual religión. Tercero, la falacia de generalización que puede aplicarse al caso de un buen deportista que por ser tal se lo consulta sobre la evolución de la economía o la política a lo que responde entusiasmado el candidato sin percatase de la trampa.

    Cuarto, la falacia de carácter transitivo: se dice que una persona está equivocada porque está vinculada a otra que sostiene este o aquel principio. Puede ilustrarse esto con la pretendida refutación de un argumento de A porque es amiga de B y C o porque pertenecen al mismo país o grupo partidario. Quinto, la falacia ad baculum que amenaza con la fuerza no necesariamente física sino referida a cantidad de personas que apoyan la idea del opinante. Sexta, la falacia de autoridad que es la que circunscribe su pretendida razón porque fulano o mengano lo dicen. Séptimo, la falacia ad misericordiam, esto es la pretendida razón apelando a la situación de la persona. La ilustración extrema que es la más citada y la más ridícula es la del parricida que clama perdón por quedar huérfano.

    Octava, la falacia de ignorancia que pretende un argumento valedero al concluir que por el hecho de no poder demostrar la falsedad de algo resulta verdadero o, por el contrario, por el hecho de no poder demostrar la veracidad de algo resulta falso. Por ejemplo, sostener que hay serpientes en cierto planeta no lo convierte en verdadero por el hecho de no poder demostrar su falsedad o por el contrario el afirmar que no hay esas serpientes en ese planeta no lo convierten en falso por el hecho de no poder constatar su veracidad. Novena, la falacia de causa falsa, esto es la pretensión de establecer nexo causal por el mero hecho que un acontecimiento precede a otro. Y por último en nuestro inventario en forma de decálogo, la petición de principio, la cual se presenta reiterando en la conclusión lo mismo que se estableció en la premisa.

    Respecto al valor de los datos estadísticos y los gráficos, ponemos en una cápsula lo que hemos desarrollado detenidamente en otra oportunidad en este mismo medio en torno al slogan de aquello que dato mata relato. Ahora solo decimos que si fuera cierto que dato mata relato no habría relato pues hubiera fenecido dado el abarrotamiento de estadísticas que aparecen por doquier, sin embargo observamos que los relatos no sólo no han muerto sino que se multiplican con audiencias cada vez mayores en nuestra época.

    ¿Por qué ocurre esta llamativa multiplicación? Pues porque el debate de fondo no tiene lugar entre dato y relato sino en un plano anterior y de mucho mayor peso, cual es la confrontación entre interpretaciones contrarias de los nexos causales de la realidad y recién entonces, una vez comprendidos estos nexos, puede agregarse como una demostración de aquella refutación rigurosa la serie estadística en cuestión que ya en esa instancia sirve para reconfirmar el punto.

    Esto que dejamos consignado lo ha explicado el premio Nobel en economía Friedrich Hayek en un célebre y notable texto titulado The Facts in Social Sciences donde muestra la gran diferencia entre las ciencias naturales y las sociales. Señala que en el primer caso se observan hechos como la mezcla entre un líquido y otro en el laboratorio produce tal o cual resultado, sin embargo en ciencias sociales no hay laboratorio sino que enfrentamos fenómenos complejos que hay que interpretar todos ellos, no hay las reacciones de laboratorio sino que hay acciones humanas que requiere se las entienda. En otras palabras, si por ejemplo el historiador se propone describir la Revolución Francesa aun viviendo en la época no la entenderá con solo mirar los movimientos de los personajes, debe interpretar el sentido y la razón de lo que ocurre (para no decir nada de los que no la vivieron que deben reinterpretar lo que otros interpretaron). Es decir, si alguien sostuviera que ese acontecimiento se produjo porque Luis XVI estornudó no hay forma de refutarlo en los hechos, solo se puede explicar a través del desarrollo de nexos causales.

    Lo que venimos comentando desde luego no significa que cada cual tenga su interpretación y todas sean valederas, habrá unas que se acercan más a lo sucedido que otras y las habrá que dan en el clavo. El asunto entonces no es caer en la ingenua posición de sostener que todo se resuelve mostrando una planilla con los suficientes datos pues esos mismos datos serán (y son) interpretados de muy diversas maneras precisamente respecto al otro plano que venimos comentando. Como queda consignado, en ciencias naturales el hecho físico es suficiente pues no hay acción sino reacción, en cambio en ciencias sociales el hecho físico requiere explicación e interpretación de propósitos deliberados. Por eso es que libros y ensayos desde Ragnar Frisch, Jan Tinbergen, Roy G.D. Allen y Enrico Giovanini al actual Thomas Piketty están inundados de series estadísticas (y fórmulas), mientras que obras como las de Murray Rothbard, Israel Kirzner, Anthony de Jasay, James Buchanan, von Mises y Hayek no contienen una sola serie estadística para probar sus puntos. Entonces, para combatir el relato hace falta mucha más argumentación que lamentablemente por el momento está en gran medida ausente. Por eso en esta etapa los liberales en gran medida estamos perdiendo la batalla cultural. Los socialismos disimulan con estadísticas pero otros flancos argumentan a fondo con insistencia bajo el lema del mayo francés: “Seamos realistas, pidamos lo imposible.”

    Por último, respecto a lo que se discute en torno al realismo, se ha dicho que lo que no es percibido no es real, es decir, la tesis originalmente expuesta por Berkeley. Pero eso habría que extenderlo al mismo sujeto que observa, esto es, que no existiría si no lo percibe otro y así sucesivamente lo cual no termina en la Primera Causa ya que, paradójicamente, no tendría existencia real si no es percibida por otro, situación que conduce a la inexistencia de todo (incluso de la afirmación del no-realismo).

    Por otra parte, hay cosas que se estiman percibidas como, por ejemplo, los espejismos, las ilusiones y las estrellas que creemos observar cuyas luces navegan en el espacio pero que pueden haber dejado de existir hace tiempo.

    Por el principio de no-contradicción, una proposición no pude corresponderse y no corresponderse simultáneamente con el objeto juzgado (el relativista toma como verdad su relativismo). También cabe destacar que, sin duda, todo lo que entendemos es subjetivo en el sentido de que es el sujeto que entiende, pero cuando hacemos referencia a la objetividad o a la verdad aludimos a las cosas, hechos, atributos, propiedades y procesos que existen o tienen lugar independientemente de lo que opine el sujeto sobre aquellas ocurrencias y fenómenos que son ontológicamente autónomos. Lo antedicho en nada se contradice con el pluralismo y los diversos fines que persiguen las personas, dado que las apreciaciones subjetivas en nada se contraponen a la objetividad del mundo. Constituye un grosero non sequitur afirmar que del hecho de que las valorizaciones y gustos son diversos, se desprende la inexistencia de lo que es.

    Cuando se dice que no puede tomarse partido por tal o cual posición debe tenerse en claro que quien eso dice está de hecho tomando partido por no tomar partido, del mismo modo que quien sostiene que no debe juzgarse está abriendo un juicio. Como explicita Konrad Lorenz, si no hubiera tal cosa como proposiciones verdaderas no tendría sentido ninguna investigación científica puesto que no habría nada que investigar.

    Paul Watzlawick en su libro titulado ¿Es real la realidad? concluye que “la tesis básica del libro según la cual no existe una realidad absoluta, sino solo visiones o concepciones subjetivas, y en parte totalmente opuestas [de lo que es] la realidad, de las que se supone ingenuamente que responden a la realidad ´real´, a la ´verdadera´ realidad”.

    Nos parece que aquí se confunden planos de análisis. Como queda dicho, el juicio subjetivo en nada cambia la existencia de las cosas, sus propiedades y atributos. Ese juicio podrá desde luego estar más cerca o más lejos de describir al objeto juzgado puesto que la proposición verdadera consiste en la concordancia o correspondencia del juicio con el objeto juzgado. Pero nuevamente decimos que esto no significa que las dificultades de lograr el cometido se hayan disipado: el camino para captar la realidad es siempre uno sinuoso y lleno de obstáculos. Se trata de una peregrinación. Hay en este sentido una permanente navegación pues no hay puerto o destino final en el conocimiento ya que remite a corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones. Nunca el ser humano llegará a una situación en que pueda ufanarse de haber completado su faena de haber abarcado la totalidad de lo real ya que estamos hablando de seres imperfectos, limitados y sumamente ignorantes.

    Lo dicho no quita para nada lo certera de la observación de Watzlawick en cuanto a la influencia malsana del grupo en el individuo cuando un sujeto se deja atropellar por lo que dicen o hacen otros.

    Pero esto no modifica nuestros comentarios sobre la realidad, solo que demuestra la enorme presión de la multitud sobre quienes opinan distinto, lo cual puede comprobarse a diario con personas que no se atreven a opinar lo que se considera “políticamente incorrecto” y, por ende, dejan de cumplir con su obligación moral de comportarse de acuerdo con la integridad elemental y la honestidad intelectual por cobardía, y así los timoratos dejan cada vez más espacio a la corriente dominante para que imponga su visión.

    Para poner el asunto de otra manera, una cosa es afirmar erróneamente que la realidad depende de la opinión y que, por tanto, no hay verdad objetiva y otra bien diferente es reconocer que cada uno tiene el derecho de interpretar, debatir, exponer y mostrar según su criterio cual es la realidad de tal o cual cosa. Precisamente, en esto consiste la posibilidad de progreso y acercamiento a la captación de diferentes realidades. Como se ha apuntado, las sucesivas refutaciones parciales o totales permiten el avance en el conocimiento.

    La duda (no de todo puesto que no dudamos que dudamos) y el racionalismo crítico son buenos ejercicios: ubi dubiun ubi libertas (si no hay duda, no hay libertad) puesto que en un mundo de dogmáticos no se requiere libertad ya que todo sería certezas. Pero lo contrario no significa escepticismo en el sentido de desconfianza en nuestra capacidad perceptual, sino que la conciencia del error nos da la pauta que somos capaces de distinguirlo de la verdad.

    El realismo -también crítico- profesa la existencia del mundo exterior al sujeto que observa que es, por ende, distinto al sujeto que conoce. La ciencia se refiere a la expansión del conocimiento de ese mundo exterior que presupone para sus estudios y experimentos. La inteligencia, el inter-legum, apunta a expandir el conocimiento que no se refiere solo a lo que puede comprobarse en el laboratorio sino a fenómenos no verificables en la experimentación sensible sino en el razonamiento de procesos complejos.

    Nicholas Rescher en su obra Objetivity escribe que “La independencia ontológica de las cosas -su objetividad y autonomía de las maquinaciones de la mente- constituye un aspecto crucial del realismo” de lo cual no se sigue que la mente pueda captar toda la realidad del universo, por lo que “coincidimos con el realismo en el énfasis de la independencia del carácter de la realidad, pero sabiendo que la realidad tiene una profundidad y complejidad que sobrepasa el alcance de la mente”. Esto, nuevamente recalcamos, es debido a las limitaciones de los humanos: el esfuerzo por captar la realidad para nada elimina la posibilidad de captar fragmentos de lo que existe.

    Entonces y en resumen, una cosa es la proposición falsa o verdadera y otra es la lógica o ilógico del razonamiento para lo cual nada mejor que consultar el formidable estudio sobre lógica de Aristóteles quien también criticó a los sofistas al escribir que “la sofística es una sabiduría aparente, pero no lo es” y que como apunta Julián Marías son relativistas. Morris Cohen ha refutado la manía de sostener que una verdad debe ser demostrada vía la verificación empírica al responder al opinante que su conclusión no es verificable empíricamente y como nos ha enseñado Karl Popper solo hay corroboraciones provisorias abiertas a refutaciones, pero en ningún caso en la ciencia hay verificación.

  • Economía del comportamiento: ¿tomamos decisiones racionales?

    Economía del comportamiento: ¿tomamos decisiones racionales?

    ¿Por qué las personas toman decisiones para adquirir bienes o disfrutar de servicios, invertir, ahorrar, vender o reciclar que a veces no pueden ser explicadas por las teorías económicas clásicas? Algunas respuestas a esta pregunta se encuentran en la economía conductual o economía del comportamiento.

    En octubre de 2017, en un sondeo de opinión realizado por la escuela de negocios de la Universidad de Chicago, se presentó a economistas de Estados Unidos y de Europa la siguiente afirmación:

    “Las perspectivas de la psicología sobre el comportamiento individual, ejemplos de los cuales incluyen racionalidad limitada, bajo autocontrol o un gusto por la equidad, predicen varios tipos importantes de resultados observados en el mercado que los modelos económicos totalmente racionales no son capaces de predecir”.

    Según los resultados, el 93 % de los expertos estadounidenses respondió que estaban de acuerdo o muy de acuerdo con dicha afirmación. Un 88 % de sus contrapartes europeas estaba de acuerdo o muy de acuerdo, mientras que el 12 % restante señaló que esa afirmación era incierta.

    Aportes de la psicología a la economía

    La economía del comportamiento es una subdisciplina que aprovecha los hallazgos de la psicología para describir comportamientos que se desvían de teorías prescriptivas de la economía como la teoría de la elección racional del consumidor, la teoría de la utilidad esperada y la hipótesis del mercado eficiente.

    En la teoría de la elección racional del consumidor el homo economicus es una persona racional que sirve a sus propios intereses, es independiente en sus juicios, elige de forma óptima y vive el presente. Esta es una teoría normativa (prescriptiva) que intenta explicar cómo debería ser la conducta del consumidor.

    Herbert Simon, premio Nobel de Economía en 1978, retó esas afirmaciones afirmando que las personas toman decisiones económicas de una manera razonable desde un punto de vista formal y que, de acuerdo al alcance de sus conocimientos y destrezas, eligen una opción satisfactoria y suficiente para lograr sus propósitos. Con esta evidencia y otros hallazgos que criticaron la teoría de la utilidad esperada, se atribuye a Simon el ser uno de los precursores de la economía conductual.

    Los consumidores, entonces, toman decisiones de una manera que sea tanto satisfactoria como suficiente, estableciendo algunas precisiones sobre la teoría de la elección racional del consumidor.

    El efecto de encuadre

    Suponga que lo invito a disfrutar de una noche de hamburguesas. Vamos a adquirir los ingredientes al mercado local, donde hay una variedad de ofertas de paquetes de este producto, pero a usted y a mí nos llaman la atención dos en particular, por su igual precio y empaque. En el envoltorio de la marca A la información señala “20 % de grasa”. En la presentación de la segunda alternativa, la marca B, se puede leer “80 % libre de grasa”. Seguidamente le pido que decida cuál comprar. ¿Por cuál se inclina en nuestra noche de hamburguesas?

    Cuando se formula esta pregunta a los consumidores, la mayoría responderá que opta por la opción B (80 % libre de grasa) y algunos responderán “A” (20 % de grasa). Otros, más meticulosos y menos frecuentes, responderán “me da igual porque tienen la misma cantidad de grasa”. Sólo las personas más meticulosas habrán superado el sesgo cognitivo del encuadre.

    En esta situación de elección entre alternativas, en la que las dos opciones son exactamente iguales en el contenido de grasa, la teoría predice que usted optará por la opción “B”, a menos que tenga una preferencia particular por la grasa.

    A esto se refiere el efecto de encuadre: hacemos una elección con respecto a otra dependiendo de la forma como se presentan las opciones y de la función de valor de ganancias y pérdidas que desarrollaron los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky. Esta es una anomalía en la teoría de la elección del consumidor en la que la psicología contribuye con la economía.

    Cuando el grupo influye en la decisión del individuo

    Las finanzas conductuales, una subdisciplina de la economía del comportamiento, también han tomado en cuenta los hallazgos de la psicología y de otras ciencias sociales y del comportamiento.

    En economía, las personas obtienen sus ingresos (renta) a través de su trabajo, alquilando o vendiendo sus propiedades (terrenos o construcciones entre otros) u obteniendo beneficios por invertir su capital en valores, bonos, en el mercado inmobiliario, los mercados tecnológicos o, más recientemente, en criptomonedas.

    La indagación sobre este tema sugiere que las personas no siempre siguen las afirmaciones prescriptivas de la hipótesis del mercado eficiente, que señala que los mercados que reflejan con fidelidad la información que está disponible para los inversores se describen como mercados eficientes.

    Autores como Robert J. Shiller, Nobel de Economía en 2013 por su análisis empírico de los precios de los activos, han encontrado que las personas invierten de acuerdo a las anclas morales que resultan de las narrativas (historias) que leen de otras personas.

    También siguen las decisiones del grupo y estos criterios resultan superiores para tomar su decisión de invertir que las estimaciones cuantitativas del retorno de la inversión. Si usted decide invertir, es bueno que considere estos aspectos antes de tomar su decisión, sobre todo considerando que sea una persona capaz de asumir mucho o poco riesgo.

    Políticas públicas y toma de decisiones

    La economía conductual puede asistir a los gobiernos en políticas públicas que, sin obligar a tomar decisiones individuales, contribuyan con un empujoncito a facilitar el proceso de toma de decisiones y comportamientos en las personas para mejorar su salud, bienestar y felicidad. Algunos países han comenzado a aplicar este enfoque en sus políticas públicas para el bienestar de la sociedad.The Conversation

    Guillermo Enrique Yáber Oltra, Director. Centro de investigación, innovación y Desarrollo Académico, Universidad Católica Andrés Bello

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Bitcoin Pizza Day: Celebrando una Historia Revolucionaria de la Criptomoneda

    Introducción:
    El 22 de mayo de cada año, los entusiastas de las criptomonedas de todo el mundo celebran el Bitcoin Pizza Day. Este día marca un hito importante en la historia de Bitcoin y destaca el poder de la criptomoneda para cambiar el mundo financiero. En este artículo, exploraremos el origen de esta festividad y cómo un par de pizzas se convirtieron en un símbolo de la revolución de las criptomonedas.

    El Origen del Bitcoin Pizza Day:
    El 22 de mayo de 2010, hace más de una década, un programador llamado Laszlo Hanyecz hizo una transacción que pasaría a la historia. Hanyecz publicó un mensaje en un foro de Bitcoin ofreciendo 10,000 bitcoins a cambio de dos pizzas. Sorprendentemente, alguien aceptó su oferta. Un entusiasta de Bitcoin llamado Jeremy Sturdivant, también conocido como «Jercos», decidió aprovechar la oportunidad y entregó dos pizzas de Papa John’s a Hanyecz. Este evento se convirtió en la primera transacción documentada en la que Bitcoin se utilizó como medio de intercambio.

    El Valor de las Pizzas:
    En ese momento, el valor de 10,000 bitcoins era prácticamente insignificante. Las criptomonedas aún eran desconocidas para la mayoría de las personas, y Bitcoin tenía poco valor percibido. Sin embargo, a medida que Bitcoin ganó popularidad y adopción en los años siguientes, el valor de esas dos pizzas se disparó. En la actualidad, esas 10,000 bitcoins valdrían millones de dólares, lo que convierte a esas pizzas en las más caras de la historia.

    El Significado del Bitcoin Pizza Day:
    El Bitcoin Pizza Day simboliza un momento crucial en la historia de las criptomonedas. Destaca la capacidad de Bitcoin para funcionar como una verdadera moneda digital y como medio de intercambio. Además, pone de relieve la naturaleza única y descentralizada de Bitcoin, ya que la transacción fue realizada directamente entre dos personas sin intermediarios.

    Lecciones Aprendidas:
    Bitcoin Pizza Day también nos enseña importantes lecciones sobre la adopción de nuevas tecnologías y el valor del tiempo. Muestra cómo algo que puede parecer trivial en un momento determinado puede tener un impacto significativo en el futuro. Además, nos recuerda la importancia de reconocer el potencial de las innovaciones emergentes y estar dispuestos a aceptar riesgos en busca de recompensas a largo plazo.

    El Legado del Bitcoin Pizza Day:
    A medida que el Bitcoin Pizza Day se celebra año tras año, sirve como un recordatorio de los avances y desafíos en el mundo de las criptomonedas. Bitcoin ha crecido enormemente desde aquel primer intercambio de pizzas, y ha desencadenado una explosión de nuevas criptomonedas y tecnologías basadas en blockchain. Hoy en día, las criptomonedas se utilizan para una amplia gama de transacciones, desde inversiones financieras hasta pagos diarios.

    Conclusión:
    El Bitcoin Pizza Day es una festividad que nos recuerda la historia revolucionaria de las criptomonedas y cómo un par de pizzas marcaron el comienzo de una nueva era financiera. Este día nos recuerda la importancia de la adopción y el potencial de las tecnologías emergentes.

    A medida que celebramos el Bitcoin Pizza Day, es crucial reflexionar sobre el camino recorrido por Bitcoin y otras criptomonedas desde aquel intercambio histórico. La adopción de las criptomonedas ha aumentado significativamente, y cada vez más personas y empresas reconocen su valor como medio de intercambio seguro y eficiente. Bitcoin ha demostrado su resistencia y ha superado numerosos desafíos a lo largo de los años, convirtiéndose en una fuerza disruptiva en el sistema financiero global.

    Además, el Bitcoin Pizza Day también nos recuerda la importancia de la comunidad en el mundo de las criptomonedas. Desde aquel primer intercambio de pizzas, la comunidad de criptoentusiastas ha crecido exponencialmente, uniendo a personas de todo el mundo bajo el objetivo común de promover y desarrollar el potencial de las criptomonedas. Esta comunidad ha desempeñado un papel crucial en la adopción y el crecimiento de Bitcoin y otras criptomonedas, generando conciencia, educación y colaboración en el ecosistema.

    En última instancia, el Bitcoin Pizza Day es un recordatorio de que el cambio y la innovación pueden surgir de las acciones aparentemente más simples. Laszlo Hanyecz pudo no haber sabido en ese momento que su oferta de pizzas abriría el camino hacia una revolución financiera. Pero su valentía para probar algo nuevo sentó las bases para la creación de un sistema financiero alternativo y descentralizado.

    Así que, en el Bitcoin Pizza Day, tómate un momento para reflexionar sobre el viaje de Bitcoin y cómo ha evolucionado desde aquel intercambio de pizzas. Celebra la comunidad de criptoentusiastas y su dedicación a la construcción de un futuro financiero más inclusivo y accesible. Y, sobre todo, mantén viva la llama de la innovación, dispuesto a explorar nuevas ideas y tecnologías que puedan cambiar el mundo tal como lo conocemos.

    ¡Feliz Bitcoin Pizza Day! Que este día sirva como un recordatorio de que cada pequeño paso puede marcar la diferencia en el camino hacia la adopción masiva de las criptomonedas y la transformación del sistema financiero global.

  • Entre tantas, un quinteto de mujeres ejemplares

    Lo primero es decir que para evaluar la inteligencia y los talentos de una persona es irrelevante el sexo y con mucho mayor razón para garantizar sus derechos. Lamentablemente esto no ocurrió en parte de la historia donde machos acomplejados tenían sojuzgadas a las mujeres, un crimen que puede ponerse a la altura del espanto de la esclavitud.

    Hoy día un mal llamado feminismo opera contra la mujer al pretender el establecimiento de cupos laborales, académicos y políticos lo cual constituye una bofetada a la mujer, al tiempo que introducen marxismo por doquier y todo tipo de afrentas a la feminidad.

    Habiendo dicho esto resumo mi homenaje a las mujeres destacando cinco figuras extraordinarias. De más está decir que en un espacio breve como el de una nota periodística ni en ningún otro texto cabría la enumeración de tantas y tantas mujeres extraordinarias, algunas conocidas por la opinión pública y las más desconocidas pero que llevan a cabo en muy diversas ocupaciones faenas admirables. Más aún muchas veces se pone en evidencia la mayor capacidad de la mujer respecto del hombre debido a su sensibilidad más aguda. Vamos entonces a nuestra muestra por cierto sumamente minúscula de los cinco casos anunciados.

    Primera, la pionera del auténtico feminismo o en otros términos la liberación de la mujer de la antedicha esclavitud encubierta, Mary Wollstonecraft que murió al dar a luz a Mary Godwin, la autora de Frankenstein que contrajo nupcias con Percy Shelley (el del poema “Power, like a desolating pestilente/ Pollutes whate`er it touches”). Aquella extraordinaria precursora escribió en 1792 A Vindication of the Rights of Women, libro en el que se leen párrafos que contienen los siguientes pensamientos: “¿Quién ha decretado que el hombre es el único juez cuando la mujer comparte con él el don de la razón? Este es el tipo de argumentación que utilizan los tiranos pusilánimes de toda especie, ya sean reyes o padres de familia común […] Pero si las mujeres deben ser excluidas sin tener voz ni participación en los derechos naturales de la humanidad, demostrad primero, para así refutar la acusación de injusticia y falta de lógica, que ellas están desprovistas de inteligencia […] Deseo sinceramente que desaparezca de la sociedad la diferencia entre los sexos, salvo cuando se trate de relaciones amorosas […] ¿Acaso se demuestra que el alma tiene un sexo? […] Tanto la novela como la música o la galantería tienden a hacer a las mujeres unas criaturas de la sensación; de este modo, su carácter se forma en el molde de la estupidez […] que revelan un grado de imbecilidad que degrada a cualquier criatura racional […] No deseo que tengan poder sobre los hombres sino sobre sí mismas a pesar de que los hombres a través de sus escritos han intentado con mayor tesón domesticar a la mujeres”.

    Segunda, la gran Sophie Scholl, una biografía corta pero muy intensa. Tengo en mi biblioteca una fotografía en recuerdo a esta valerosa antinazi que fue ejecutada sin dar tiempo a otra instancia judicial en un clima de farsa criminal instaurado por los sicarios de Hitler y sin posibilidad de contactar abogados. Su persistente y valiente acción en defensa de las libertades individuales, tanto en universidades como en otros lugares públicos y asambleas fueron las causas para este asesinato con visos de juicio. En mi casa en parte del año conservo rosas blancas al efecto de recordar el célebre emblema de su movimiento denominado La Rosa Blanca. Proclamaba a los cuatro vientos que en una sociedad libre “debe dejarse a la persona que siga su camino sin violentar el de los demás”. La mataron cuando tenía veintidós años, una estudiante universitaria que aglutinaba a sus condiscípulos de las aulas y a todos en muy diversos espacios, distribuyendo material de lectura basado en la libertad y consecuentemente en contra de las tiranías que sostenía “degradan y empobrecen moral y materialmente al ser humano”. La emoción me embarga cuando la rememoro.

    Tercera, la intrépida periodista Anna Politkovskaya, también vilipendiada por ser mujer y asesinada en un ascensor por denunciar la corrupción, los fraudes y el espíritu mafioso de la Rusia después de salir del infierno comunista. Nació en Nueva York, hija de diplomáticos rusos ante las Naciones Unidas, estudió en los Estados Unidos para luego vivir en la tierra de sus ancestros, donde se graduó en la carrera de periodismo en la Universidad de Moscú y allí tuvo su primera confrontación seria al presentar su tesis sobre Marina Tsvetaeva, la poetisa condenada por el régimen estalinista. En Moscú, con un grupo de amigos fundó un diario, la Novaya Gazeta, con la idea de competir nada menos que con Pravda, el periódico oficial que paradójicamente significa “verdad”. Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del gobierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de The Guardian de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los gobiernos de Putin, fueron asesinados por los sicarios una cantidad inaudita de periodistas que se animaron a hablar de las atrocidades del sistema. A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era: “Si alguien cree que puede vivir una vida confortable en base a pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares). Randon House de Nueva York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de A Russian Diary. A Journalist’s Final Account for Life, Corruption and Death in Putin’s Russia. Salman Rushdie escribe: “Como toda buena investigadora periodística, Anna Politkovskaya presentó verdades que reescribieron los cuentos oficiales. La continuaremos leyendo y aprendiendo de ella a través de los años”. Antes de eso publicó un libro con una notable investigación cuyo título en la versión castellana es La Rusia de Putin (Barcelona, Debate) donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos y las iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.

    Cuarta, Isabel Paterson cuya voluminosa obra de 1943 sigue siendo un himno al respeto recíproco titulada The God of the Machine donde expone los principios del liberalismo clásico de modo magistral. Lejos de dogmatismos sectarios y abierta al conocimiento como corroboración provisoria al estilo de Karl Popper. En ese libro resume su visión como que la función vital del ser humano no consiste en esperar permisos, todos deben ser respetados en sus propósitos” por lo que destaca muy especialmente en el capítulo veintiuno la importancia de contar con sistemas educativos libres y competitivos sin mandones que intenten imponer estructuras curriculares para así lograr la mayor dosis de excelencia académica posible. Este capítulo fue publicado también como separata.

    Paterson estuvo muy cerca de Leonard E. Read, a quien ayudó junto con el filósofo John Chamberlin en su inicio a fundar el primer think tank liberal de la segunda posguerra y con quien participó activamente en consignar las notas originales de la Mont Pelerin Society (la Academia Internacional de la Libertad al decir de Friedrich Hayek). Personajes como Ayn Rand ponderaron reiteradamente las múltiples novelas publicadas por Paterson, como sus éxitos editoriales titulados Never Ask the End y The Golden Vanity.

    Y quinta, Victoria Ocampo, no hay escritor hispanoparlante ni lector serio de ese mundo que no tenga conciencia del inmenso agradecimiento que se le debe a la editorial y a la revista Sur, que es lo mismo que decir Victoria Ocampo puesto que ella las sufragaba para beneficio de las letras y la cultura universales. Nació a fines del siglo diecinueve, épocas que en Buenos Aires se pretendía cargar a las criaturas con los nombres de buena parte de su árbol genealógico y del santoral: se llamaba Ramona Victoria Epifanía Rufina. Ella reunió en sus salones a intelectuales como Otega y Gasset, Octavio Paz, Paul Valéry, Albert Camus, Victor Massuh, Eduardo Mallea, Aldous Huxley, Alfonso Reyes, Borges, Bioy Casares, Alicia Jurado, Igor Stravinsky, Carl Jung y Julián Marías.

    Siempre estuvo del lado de quienes aclaman la libertad como un valor supremo. Sufrió persecución y cárcel durante la dictadura peronista por sus manifestaciones claramente liberales (“En la cárcel -escribe- uno tenía al fin la sensación de que tocaba fondo”). Los nacionalistas de la época intentaron por todos los medios sabotear sus tareas, incluso, en 1933, la Curia Metropolitana la declaró persona non grata porque “Tagore y Krishnamurti, dos enemigos de la Iglesia, son amigos suyos”.

    Hay quienes -los más- aseguran que el arte nada tiene que ver con la moralidad o inmoralidad, es simplemente arte y debe juzgarse como tal sin apreciaciones éticas, solo estéticas. Sin embargo, los hay que sostienen lo contrario. En línea con T. S. Elliot y Giovanni Papini, Victoria escribe que “el arte de bien elegir y de bien disponer las palabras, indispensable en el dominio de la literatura, es, a mi juicio, un medio no un fin” y agrega “no veo en realidad por qué cuando leo poesía, como cuando leo teología, un tratado de moral, un drama, una novela, lo que sea, tendría que dejar a la entrada -cuál paraguas en un museo- una parte importante de mí misma, a fin de mejor entregarme a las delicias de la lectura”. Más aún Ocampo ilustra el punto con el correlato del amor: “La atracción física sola (si es que puede existir sin mezcla) es simple apetito. Pero esta atracción, acompañada por las que atañen al corazón, a la inteligencia, al espíritu, es una pasión de otro orden y de otra calidad. En materia de literatura, como en materia de amor, ciertas disociaciones son fatalmente empobrecedoras”.

    En momentos de escribir estas líneas en buena parte del mundo hay una crisis mayúscula de valores, parecería que en gran medida se ha perdido el sentido de dignidad y la autoestima y se ha abdicado en favor de los mandones de turno, pero en homenaje al quinteto descrito brevemente en esta nota en sus luchas por la libertad, la dignidad y la cultura, metas que no debemos cejar en la trifulca cotidiana, porque como ha escrito Benedetto Croce “la libertad es la forjadora eterna de la historia” ya que “es el ideal moral de la humanidad” y por eso “el dar por muerta la libertad vale tanto como dar por muerta la vida”.