Categoría: Cultura y Sociedad

  • Milan Kundera: Un legado literario de resistencia y libertad

    La reciente pérdida de Milan Kundera, el aclamado escritor checo, ha dejado un vacío en el mundo de la literatura. Sin embargo, su legado perdurará como un símbolo de resistencia contra el comunismo, la búsqueda de libertad para su natal Checoslovaquia y los profundos valores explorados en su obra maestra, «La insoportable levedad del ser».

    Kundera fue una figura destacada en la lucha por la libertad y la independencia intelectual durante la opresiva era comunista en Europa del Este. Sus escritos desafiaron abiertamente el régimen totalitario y exploraron los efectos paralizantes de la ideología política en la vida de las personas. A través de su obra, Kundera cuestionó la manipulación y la represión del pensamiento, defendiendo la libertad individual y la necesidad de mantener viva la llama de la verdad en tiempos oscuros.

    Nacido en Brno, Checoslovaquia, en 1929, Kundera experimentó de primera mano las garras del totalitarismo. Durante la Primavera de Praga en 1968, un breve período de liberalización política en Checoslovaquia, Kundera fue una voz destacada en el movimiento de intelectuales que buscaban un cambio significativo en su país. Sin embargo, la invasión soviética puso fin a esta esperanza y marcó el comienzo de un período de represión brutal.

    A raíz de los eventos de 1968, Kundera fue sometido a un constante acoso y vigilancia por parte de las autoridades comunistas. Para salvaguardar su libertad y su voz crítica, se vio obligado a exiliarse en Francia en 1975. Este exilio forzado no solo implicó dejar atrás su tierra natal, sino también perder su nacionalidad checoslovaca. La privación de su identidad y el constante temor a la persecución no lograron silenciar a Kundera, sino que fortalecieron su determinación de luchar por la libertad y la verdad.

    En su obra más famosa, «La insoportable levedad del ser», Kundera explora las complejidades de las relaciones humanas y las luchas internas de los personajes en un contexto político opresivo. La novela nos sumerge en la vida de cuatro protagonistas, Tomas, Tereza, Sabina y Franz, cuyas vidas están entrelazadas en un entorno de amor, traición y búsqueda de significado. A través de sus experiencias, Kundera reflexiona sobre el peso de las decisiones y las acciones humanas, y la fragilidad de la existencia en un mundo dominado por la incertidumbre y la represión.

    «La insoportable levedad del ser» también aborda la noción de la libertad individual y la responsabilidad que conlleva. Kundera argumenta que la verdadera libertad no es liviana, sino una carga que uno debe aceptar y llevar con dignidad. Esta idea se contrapone al concepto de «levedad», que representa la evasión de las responsabilidades y las consecuencias de nuestras acciones. A través de sus personajes, Kundera nos insta a enfrentar la insoportable pesadez de la vida y a asumir la responsabilidad de nuestras elecciones.

    La obra de Milan Kundera, en su conjunto, se convierte en una poderosa voz de resistencia contra el totalitarismo y una defensa de la libertad individual. Su escritura magistral y su valentía al desafiar el sistema opresivo hacen de él un referente moral y literario. Su legado nos recuerda la importancia de la libertad de pensamiento y expresión, así como la necesidad de mantenernos firmes en la defensa de nuestros valores incluso en los momentos más oscuros.

    Milan Kundera dejó una huella indeleble en la literatura y en la lucha por la libertad. Su resistencia contra el comunismo, la búsqueda incansable de la libertad para su natal Checoslovaquia, su exilio forzado y la pérdida de su nacionalidad son testimonio de su coraje y determinación. Su obra, especialmente «La insoportable levedad del ser», nos invita a reflexionar sobre los valores fundamentales de la vida y la importancia de la libertad en la existencia humana.

    En su memoria, honremos el legado de Milan Kundera y continuemos defendiendo la libertad, la verdad y la resistencia ante cualquier forma de opresión. Que su voz y su ejemplo nos inspiren a nunca renunciar a nuestros principios y a luchar por un mundo donde la libertad y la dignidad humana sean inquebrantables.

  • Viernes de relax: hoy, poemas

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, De la Vida y las pasiones, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la vida y las pasiones

    Al pasar los años, en un buen día de esos que suceden con un ritmo desbocado, nos vamos dando cuenta que las pasiones de lujuria se quedaron trabadas en los espineros del camino, tal como el pañuelo de un vaquero que cabalga en el bosque. De pronto, comenzamos a ver el mundo a través de lentes que perdieron el empaño del lascivo y húmedo aliento del calor de la juventud. Y, nos sorprendemos de esa inocencia que nos derramó en cascadas como las rápidas corrientes de un río de montaña. No queríamos remansos. Queríamos torrentes vestidos de espumas rugientes. Sí, habrá sido un desenfreno fértil, pero el suelo fértil también favorece las malezas de perfidia. Nos entretenemos pensando lo que haríamos si nos diesen otra oportunidad, para corregir tantos desvaríos. Pero… ¿acaso sería lo mismo cuando ya se ha perdido el acicate de hormonas desbordadas en el ardiente torrente sanguíneo? Lo dudo… Pareciera que la vida del joven se viste de inocencia y descaro. Y no dudo de que estas cualidades, aunque sean peligrosas, también dan el impulso animado de la confusa faena de la vida deseosa de sí misma. Ahora, sentado, mis recuerdos se escabullen entre los laberintos del tiempo que se nos escapó, en el cual buscamos afanosamente para entender dónde fue que se extravió nuestra inocencia.

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    Amor comprometido

    ¿Cómo fue que se rasgó el velo de nuestra inocencia?

    ¿Y a dónde se ha ido a esconder la vergüenza?

    ¿Cómo fue…?

    ¿Acaso fue una noche tormenta?, cuando el orgullo pudo más que la razón.

    O quizás fue una tarde de perfidia, aburrido el corazón…

    No sé cómo fue…

    Ahora, ya apachurrado el tiempo me pregunto: ¿Cómo fue?

    Creo que fueron las fiebres de abril

    O quizás las hojas prendidas del otoño

    Esas que hoy el viento esparce por el suelo de nuestras memorias.

    Ahora…

    Ahora que la lujuria se la ha llevado la corriente del tiempo

    Ahora busco razones en mis tardes de soledad

    Y en el silencio escandaloso de las noches que no terminan.

    ¿Cómo fue que el amor pasó justo a nuestro lado sin darnos cuenta?

    Que la juventud y la arrogancia van tomadas de la mano.

    Que con el pasar de los años el cerebro va subiendo en el cuerpo.

    No, no crean que las pasiones se apaguen como el fuego muerto de hogar

    Pues bajo las blancas cenizas todavía arden los rescoldos del delirio.

    Quizás fueron las ardientes llamaradas de la crepitante hoguera

    Que nos deslumbró en sus calores y colores del alba encendida.

    Hoy, que el viejo calendario de la pared ya se queda sin hojas

    Hoy, me pregunto cómo fue…

    Y con ternura trémula, te veo pasar con pasos lentos

    Y se confunde en mí el sentimiento procaz y la pasión del ocaso encendido

    Luego…

    Siento que asoma al umbral de mis ojos una lágrima

    Porque a mis años, por fin, he aprendido a amar.

  • Advertencia de Guy Sorman sobre el iliberalismo

    El artículo «Amenaza a la democracia» de Guy Sorman en ABC hace unas semanas, aborda el creciente fenómeno del iliberalismo y su impacto en la democracia. El autor critica la visión propuesta por líderes como Viktor Orbán, quien argumenta que las democracias liberales impiden a las mayorías cumplir plenamente con su programa político. Orbán aboga por una forma de democracia iliberal en la cual la victoria electoral otorga a la mayoría el poder absoluto para implementar su ideología sin restricciones.

    Sorman hace una clara advertencia sobre los peligros del iliberalismo, haciendo referencia al precedente histórico de Adolf Hitler en la Alemania nazi. Sostiene que la democracia no se define simplemente por elecciones y la victoria de la mayoría, sino por la protección de los derechos intangibles de las minorías, garantizados por la Constitución. Destaca el papel crucial de los derechos de las minorías en las democracias liberales, como el estatus del líder de la oposición en el Reino Unido, que garantiza esos derechos y su potencial para liderar un futuro gobierno.

    El autor señala que el iliberalismo está avanzando en todo el mundo occidental, desde Orbán en Hungría hasta Trump en Estados Unidos, y menciona otros ejemplos como el gobierno polaco, la India de Modi y la Turquía de Erdogan. Estos líderes han erosionado las garantías de las minorías una vez en el poder. Sorman atribuye este avance a la exaltación de la identidad nacional, étnica y religiosa por parte de estos líderes iliberales. Niegan la pertenencia y los derechos a aquellos que no se ajustan a su definición de la verdadera nación, lo que lleva a la exclusión y la marginalización de grupos como católicos no fundamentalistas, kurdos, no suníes, laicos, ateos, musulmanes y diversos grupos en cada país respectivamente.

    El autor destaca la importancia de que los liberales definan y defiendan con elocuencia un mundo cambiante, diverso y progresista. Reconoce que el mensaje de los iliberales es simplista y atrae a aquellos que desean aferrarse a un pasado ficticio idealizado. Sin embargo, también reconoce que la complejidad del mensaje liberal puede ser una debilidad política, ya que los iliberales a menudo no escuchan o no entienden el mensaje liberal, mientras que los liberales se esfuerzan por escuchar y respetar a todos.

    En resumen, Guy Sorman plantea una advertencia sobre el iliberalismo y destaca la importancia de proteger los derechos de las minorías en las democracias liberales. Critica la visión de líderes iliberales que buscan concentrar el poder y erosionar las garantías democráticas fundamentales. El autor enfatiza la necesidad de que los liberales defiendan y promuevan un mundo diverso, cambiante y progresista como respuesta a los desafíos del iliberalismo en el mundo actual.

  • Francia aprueba ley polémica: Acceso remoto a cámaras y micrófonos de smartphones en investigaciones

    Francia ha aprobado un proyecto de ley que permite a la policía acceder de forma remota a las cámaras, micrófonos y GPS de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos de personas bajo investigación de delitos castigados con al menos cinco años de cárcel. Esta medida, que forma parte de un proyecto de ley más amplio para reformar la justicia, ha generado preocupaciones en cuanto a los derechos civiles y la privacidad de los ciudadanos.

    Bajo esta nueva ley, las autoridades podrán geolocalizar y grabar comunicaciones de voz de personas sospechosas de terrorismo y delincuencia organizada. Además, podrán acceder a las cámaras y micrófonos de los dispositivos móviles de las personas investigadas. Para ello, se requeriría que el usuario instale una aplicación y otorgue permisos para el control de la cámara y el micrófono. Sin embargo, es poco probable que los usuarios den su consentimiento para tal acceso, por lo que podría requerirse la ley o decreto que ordene a los operadores de telefonía permitir esta vigilancia.

    Esta medida ha generado preocupaciones en términos de derechos civiles y privacidad. La idea de que las autoridades tengan acceso a la información y comunicaciones privadas de los ciudadanos plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la seguridad y la libertad individual. Como dice el refrán, «quien en nombre de la seguridad admite recortes en su libertad, más temprano que tarde terminará perdiendo a las dos».

    Si bien la ley establece algunas garantías, como la necesidad de una autorización judicial para llevar a cabo la vigilancia y limitaciones sobre las profesiones que pueden ser objeto de ella, las preocupaciones persisten. Algunos argumentan que esta ley puede ser una forma de vigilancia masiva que atenta contra la vida privada de las personas. Además, existe el temor de que estas medidas se utilicen de manera abusiva o se amplíen a otros ámbitos más allá de los delitos graves.

    Es importante encontrar un equilibrio entre la protección de la seguridad y los derechos civiles de los ciudadanos. Si bien es comprensible que las autoridades busquen herramientas efectivas para combatir el crimen y el terrorismo, estas medidas deben estar sujetas a un escrutinio y control adecuados para evitar abusos y proteger los derechos fundamentales de las personas.

    La aprobación de esta ley en medio de las protestas sociales en Francia plantea preguntas sobre el contexto político en el que se toman estas decisiones. Es importante que los gobiernos escuchen las preocupaciones de la sociedad y realicen un análisis riguroso de las implicaciones de estas medidas en los derechos y libertades de los ciudadanos.

    En conclusión, la aprobación de la ley en Francia para ampliar la autoridad policial a través de la tecnología plantea preocupaciones legítimas sobre los derechos civiles y la privacidad. Es fundamental encontrar un equilibrio adecuado entre la seguridad y la protección de los derechos individuales. Las medidas de vigilancia deben ser proporcionales, sujetas a un control adecuado y garantizar la protección de los derechos fundamentales de las personas. Como sociedad, debemos reflexionar sobre las implicaciones de estas decisiones y asegurarnos de que no comprometamos nuestras libertades en nombre de la seguridad.

  • La propiedad privada es la clave de la civilización

    Nada más importante que el respeto a la institución de la propiedad privada que invariablemente se traduce en el respeto recíproco que es el alma del liberalismo y la consecuente prosperidad moral y material.

    Abro este análisis con citas de una obra magnífica del célebre historiador de la Universidad de Harvard Niall Ferguson titulada Civilization. The West and the Rest en donde comienza por aclarar que “Civilización es una palabra de origen francés originalmente utilizada por el economista Turgot en 1752 y primero publicada por Mirabeau”, luego escribe que “el debate actual entre los patrocinadores del mercado libre y los que suscriben la intervención estatal […], entre los que siguen a Adam Smith y los que comparten los postulados de John Maynard Keynes y Karl Marx”. Enfatiza que la civilización remite a instituciones que protegen derechos: “El punto crítico de la diferencia entre Occidente y el resto es institucional […] Occidente es mucho más que un lugar geográfico. Es un conjunto de normas”.

    Nos dice que “América latina ha estado atrás de Estados Unidos. ¿Por qué ocurre esto? Se podrá pensar que es porque la tierra en el Norte es más fértil o porque tiene más oro y petróleo, o por su clima mejor o debido a que los ríos están mejor localizados o como consecuencia de la cercanía de Europa. Pero nada de esto tiene que ver con el éxito estadounidense […] Se trata de una idea que hizo toda la diferencia entre unos y otros que es el modo en que se gobiernan. Algunos incurren en el error de identificar esa idea con la democracia e imaginando que cualquier país la puede adoptar simplemente con llamar a elecciones. En realidad la democracia es el resultado de un edificio que tiene por sustento el Estado de Derecho para preservar la santidad de las libertades individuales y la santidad de los derechos de propiedad privada segurados por un gobierno representativo y constitucional”. En esta línea argumental, sostiene que “no hay término que se use más livianamente que civilización” en cuyo contexto refiere a John Locke quien consigna que “el fin medular que permite la comunidad ordenada es la preservación de la propiedad” y concluye Ferguson que “en la raíz todo se subsume en la propiedad”.

    La propiedad privada resulta indispensable e insustituible para asignar los siempre escasos factores de producción a los fines más apetecidos por la gente. Como las cosas no crecen en los árboles y no hay de todo para todos todo el tiempo se torna inexorable el establecimiento de prioridades. Y el único modo de encauzarlas es a través del sistema de precios que son precisamente expresiones de intercambios de derechos de propiedad en el contexto de ese sistema de señales que marcan que es más urgente y que secundario. Las ganancias y las pérdidas muestran el acierto o el desacierto de la utilización de los escasos bienes disponibles. El empresario que da en la tecla con las necesidades de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. De este modo se le da el mejor uso a los recursos disponibles siempre según en criterio de la gente que con sus votos en el plebiscito diario en el supermercado y afines va dirigiendo el proceso. El comerciante que no atiende debidamente a sus clientes tiene sus días contados en el ramo.

    Lo dicho debe distinguirse nítidamente del barón feudal, cazadores de privilegios o ladrones de guante blanco que explotan a sus semejantes a través de privilegios y mercados cautivos de diversa índole obtenidos en una cópula hedionda con el poder político de turno. Cuando hablamos de sociedad libre nos referimos a empresarios en competencia abiertos a procesos innovadores de cualquier procedencia. Y al referirnos a la competencia no nos estamos pronunciando por la cantidad de oferentes ya que puede no haber ninguno en cierto reglón, uno o varios lo relevante en que el mercado esté abierto para que cualquiera que estime puede hacer algo mejor que proceda en consecuencia y si no cuenta con el capital suficiente puede vender su idea a socios locales o extranjeros que si nadie se la compra significa que la idea es antieconómica o que aun no le ha llegado el turno de ejecutarse siempre según las preferencias de los miembros de la sociedad en cuestión.

    Como es sabido Marx y Engles en el Manifiesto Comunista de 1848 escriben que toda su propuesta puede centrarse en la abolición de la propiedad privada. Ahora bien como se ha señalado, si no hay propiedad no hay precios que como dijimos es su correlato indefectible por lo que en esa situación no hay posibilidad de evaluar proyectos ni contabilidad ni cálculo económico alguno. Tal como he ilustrado antes, si no hay propiedad no se sabe si conviene construir caminos con oro o con asfalto y si alguien considera que con el metal aurífero es un derroche es porque recordó los precios relativos antes de abolir la propiedad. Además de los inmensos costos de vidas humanas y de miseria generalizada, esto que comentamos fue la causa del derrumbe del Muro de la Vergüenza.

    Sin llegar al extremo de eliminar de cuajo la propiedad privada, en la medida en que se la ataque por medio de controles de precios, empresas estatales, reformas agrarias, peso impositivo más allá de lo indispensable para garantizar derechos, inflación, deuda estatal, legislaciones laborales contra el trabajo, cerrazón del comercio internacional junto con manipulaciones en el tipo de cambio y demás intervenciones estatales, en esa media se desdibujan los precios y consecuentemente se desperdician y despilfarran recursos lo cual necesariamente repercute negativamente en ingresos y salarios en términos reales de todos pero muy especialmente de los más vulnerables que son los principales afectados por niveles inferiores de inversiones.

    La institución fundamentalísima de la propiedad privada es inseparable del derecho a la vida y a la misma libertad puesto que significa usar y disponer de lo propio, sea su cuerpo o lo adquirido legítimamente. Y téngase en cuenta que carece de sentido hacer referencia al “abuso del derecho” ya que un mismo acto no puede ser conforme y contrario al derecho. Todo derecho tiene como contrapartida una obligación. Si alguien gana mil en el mercado, todos tiene la obligación de respetar ese ingreso pero si la persona que obtiene mil pretende dos mil aunque no reciba en el mercado pero el gobierno otorga este último monto quiere decir que otro u otros serán despojados del fruto de su trabajo para entregar sea suma dineraria lo cual convierte el acto en un pseudoderecho, una situación de la que están plagadas muchas economías modernas regenteadas por demagogos.

    En este sentido las Constituciones son para establecer límites al poder de los gobiernos en resguardo de las libertades individuales, sin embargo en gran medida en la actualidad esos documentos fundacionales aparecen como cheques en blanco a favor de déspotas que reemplazan gobiernos civilizados en el sentido mencionado por Niall Ferguson, más aun el positivismo legal ha hecho tantos estragos que quedan desdibujados los mojones y puntos de referencia extramuros de la legislación vigente fruto de mayorías circunstanciales que aplastan libertades en el contexto de lo que el decimonónico Frederic Bastiat denominó con justeza “robo legal”.

    Adam Smith en La teoría de los sentimientos morales, en La riqueza de las naciones y en Lecciones de jurisprudencia de diferentes maneras enfatiza en esa triada inseparable -la moral, la economía y el derecho- la trascendencia de la propiedad privada que permite que cada uno persiguiendo su interés personal en mejorar su situación se ve obligado a ofrecer bienes y servicios que sus congéneres requieren lo cual crea un proceso notable de cooperación social y división de trabajo. Esto puede ejemplificarse con solo mirar lo que tiene lugar en cualquier comercio donde luego de realizada la transacción ambas partes se agradecen recíprocamente.

    En este plano es pertinente remarcar que la mencionada cooperación social y división del trabajo quedan amputadas cuando los aparatos estatales imponen la guillotina horizontal con el tan cacareado igualitarismo pues en una sociedad de seres iguales no hay interés ni beneficio en interactuar, incluso la propia conversación se tornaría en un tedio espantoso ya que sería lo mismo que la parla con el espejo. En esa situación a todos nos gustaría ser médicos y no habría panaderos, a todos los hombres nos gustaría la misma mujer y así sucesivamente, circunstancia que convierte la vida social en insoportable. Las diferentes vocaciones, inclinaciones, preferencias, fuerzas físicas, talentos etc. hacen de las relaciones interpersonales un atractivo permanente.

    También desde Adam Smith se ha demostrado los males del mercantilismo y sus imitadores que provocan la autarquía y los aranceles, tarifas y cupos en las relaciones internacionales. Se puso en evidencia que esas vallas demandan mayor gasto por unidad de producto que significa menor cantidad de productos para el país receptor cosa que es otra forma de aludir a una reducción en el nivel de vida de sus habitantes. Asimismo se refutó que es más provechoso para un país exportar que importar puesto que el objeto del comercio internacional es importar lo más que se pueda, igual que con nosotros individualmente nuestro objeto final es comprar, no tenemos más remedio que vender servicios profesionales o bienes para poder adquirir lo que deseamos. Lo ideal para cada uno de nosotros sería comprar sin límite pero no podemos, no tenemos más remedio que vender (trabajar) para poder comprar. Idéntico fenómeno tiene lugar en el plano internacional, el costo de la importación es la exportación una situación que en el mercado libre de cambios hace que el balance de pagos siempre resulte equilibrado. Si un país fuera inepto para todo no hay de que preocuparse en esta materia puesto que el que no vende o no recibe capitales no puede adquirir nada en el exterior. Pero si por ventura esos ineptos pueden fabricar y vender algo que es apreciado por otros en el extranjeros no se cometa el crimen de encajarle aranceles a lo único que puede importar. La sandez de “vivir con lo nuestro” ha hecho estragos en diversos lares.

    La propiedad privada está íntimamente vinculada al cuarto poder, es decir, a la imprescindible libertad de expresión como aprendizaje recíproco y para contribuir con el derecho transformado el ley para encajar estrictos límites al poder en un proceso democrático en el que tiene prioridad el respeto a las libertades individuales.

    El premio Nobel en economía Friedrich Hayek concluye que la propiedad privada “es la única solución que descubrieron los hombres para el problema de reconciliar la libertad individual con la ausencia de conflicto. El derecho, la libertad y la propiedad constituyen una trinidad inseparable […] y ciertamente todo lo que denominamos civilización ha crecido sobre la base del orden espontáneo de las acciones que son posibles debido a la protección del dominio de los individuos” (Law, Legislation and Liberty, tomo I, pags. 107/8). Lo mismo enfatizaron antes autores clásicos de envergadura en la filosofía, el derecho, la historia y la economía, luego ampliados por destacados contemporáneos en idénticas ramas del conocimiento.

    Es importante consignar que el llamado “ambientalismo” pretende proteger la propiedad del planeta liquidando la propiedad privada vía las figuras de “derechos difusos” y “subjetividad plural” con lo que se encajan en lo que en ciencia política se denomina la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie. En este sentido, es de mucho interés consultar en YouTube exposiciones que muestran las falsedades en que se basa ese movimiento sobre las que, entre otros, se refiere el premio Nobel en física Ivar Giaever, el fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman y el ex presidente de Greenpeace de Canadá Patrick Moore. También son muy ilustrativos en esa línea argumental los libros de T. R. Anderson y D. R. Leal Ambientalismo de mercado libre, de D. L. Ray y L. Guzzo Trasching the Plantet, el doceavo capítulo de M. N. Rothbard Para una nueva libertad, de J. Simon y H. Kahan The Resourceful Earth, de M. Shellenberger Apocalypse Never y de catorce autores compilados por R. Bailey bajo el título de The State of the Planet. En este tema, además del generalmente mal estudiado calentamiento global y la lluvia ácida, se destaca la extinción de la riqueza marina por no asignar derechos de propiedad en el mar y se explica como la extinción de animales como el elefante se resolvió con la asignación de derechos de propiedad de la manada, del mismo modo que antiguamente se resolvió el encaminarse a la extinción del ganado vacuno en nuestro continente con la revolución tecnológica de la época: la marca y el alambrado.

    Entonces nada más importante que el respeto a la institución de la propiedad privada que invariablemente se traduce en el respeto recíproco que es el alma del liberalismo y la consecuente prosperidad moral y material. En este plano es muy pertinente recordar lo escrito por Juan Bautista Alberdi en cuanto a que “arrebatad la propiedad, es decir, el derecho exclusivo que cada hombre tiene de usar y disponer ampliamente de su trabajo, de su capital y de sus tierras para producir lo conveniente a sus necesidades y con ello no haceis más que arrebatar a la producción sus instrumentos, es decir, paralizarla en sus funciones fecundas, hacer imposible la riqueza” (Obras Completas, tomo IV, pag. 165). En lo que se refiere también a nuestro país, es sumamente pertinente que tengamos a la vista que Domingo Faustino Sarmiento apuntó en 1850 que “Las palabras ignorante y argentino tienen las mismas letras. Luchemos para que no se conviertan en sinónimos” (Nuevo Prólogo a Método de lectura gradual).

  • En los pronósticos deportivos, el pensamiento racional pierde por goleada

    El fútbol es el más universal de los deportes. En ocasiones vemos jugar a nuestro equipo favorito; en otras, nos conformamos con ver lo que trasmite la televisión, aunque no tengamos preferencia entre los contendientes. Y como si no pudiéramos evitarlo, enseguida nuestra mente trata de predecir el resultado del partido. Sin embargo, la racionalidad nos puede jugar una mala pasada y disminuir las probabilidades de que acertemos en nuestros pronósticos.

    Menos empates de los esperados

    Pongámoslo en contexto. Tomémonos un tiempo para analizar la siguiente situación: se enfrentan dos equipos en cualquier torneo con la misma cantidad de puntos, ¿qué resultado esperaríamos? En una investigación, el 68,2 % de los encuestados consideró que ambos rivales debían empatar. Es un resultado aparentemente racional si seguimos esta lógica: a equipos igualados en puntos, el resultado más probable es el empate. ¡Eureka!

    Sin embargo, según un estudio basado en datos de la Liga Española hasta 2010, de un total de 14 937 partidos analizados, solo 3 994 (26,7 %) habían terminado en tablas. En otra pesquisa realizada con resultados de las Copas del Mundo –también hasta 2010–, los resultados más frecuentes fueron 1-0 (18.8 %), 2-1 (14.5 %), 2-0 (11 %) y 1-1 (9,8 %). Obviamente, las victorias son más habituales que los empates en este deporte. La estadística no está allí por gusto.

    En la primera investigación, también se les preguntó a los participantes qué ocurriría si esos equipos igualados en la tabla hubieran tenido distintas trayectorias para sumar sus puntos (nueve). En ese supuesto, un equipo habría cosechado tres victorias y dos derrotas, mientras que el otro no habría perdido, ganando en dos ocasiones y empatando en tres.

    Pues bien, el 80,3 % de los encuestados predijo que uno de los dos equipos ganaría –solo el 19,7 % mantuvo el empate en su predicción–, mientras que el 43,9 % consideró que vencería el equipo que no había perdido hasta ese momento. Primera conclusión: el empate como resultado más probable cayó drásticamente al mostrar los resultados previos. Segunda conclusión: la mayoría de los sujetos predijo una victoria del equipo que no conoce la derrota.

    Explicando lo inesperado

    ¿Qué ha ocurrido entonces? ¿Es posible que las mismas personas varíen sus predicciones deportivas si reciben más información? ¿El valor que le otorgamos a los nuevos datos hace que cambiemos nuestros pronósticos? Si nuestras decisiones cumplen con el principio de invariancia, o de racionalidad ilimitada, deberíamos mantener nuestra predicción, algo que no se cumplió en el estudio.

    Estos casos que violan principios de la economía clásica y sus mecanismos son analizados por los investigadores de la llamada economía conductual. Se trata de una novedosa área de conocimiento interdisciplinario entre la economía y la psicología que estudia las decisiones humanas y lo (ir)racionales que éstas pueden ser.

    De atajos y sesgos

    La economía conductual estuvo inicialmente vinculada de manera exclusiva a las decisiones económicas, pero hoy abarca una amplia gama de áreas de aplicación: finanzas, pensiones, políticas públicas, donaciones de órganos, marketing, elecciones, etc. Se apoya en los conceptos de heurísticos y sesgos cognitivos para explicar esos fallos en la racionalidad humana.

    ¿A qué nos referimos exactamente? Para Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002, los heurísticos son los atajos que emplean los procesos mentales para buscar soluciones a situaciones novedosas. Debido a ello pueden ser, hasta cierto punto, predecibles. Por su parte, los sesgos cognitivos son fallos en el procesamiento de la información debido a su capacidad limitada y la rapidez con que se pretende responder, siendo más difíciles de descubrir con antelación.

    ¿Y qué papel juegan los heurísticos y los sesgos cognitivos en nuestras predicciones deportivas? Más allá de los elementos propiamente afectivos, que se relaciona con la preferencia por algún equipo, ambos harán vulnerables nuestras predicciones porque no somos capaces de procesar toda la información. Preferimos guiarnos por el azar y no por la estadística, y no tenemos en cuenta otras condiciones del entorno.

    En el caso de las predicciones deportivas, los sesgos cognitivos más frecuentes son:

    • El exceso de optimismo, que es la confianza injustificada sobre la ocurrencia o estabilidad de un fenómeno que impide ver lo erróneo de las estimaciones iniciales.
    • El sesgo de la mano caliente, que considera que las buenas o malas rachas permanecerán por siempre, obviando las referencias estadísticas.
    • El sesgo de la representatividad, donde se selecciona la respuesta por similitud, no por probabilidad.
    • El sesgo de los pequeños números, al realizar estimaciones a partir de poca cantidad de casos.
    • La sobreinferencia, que considera la imposibilidad de que ocurra algo si no ha ocurrido con antelación.

    A la hora de predecir en el deporte, se subvalora la importancia de la estadística y se sobrevaloran las rachas o los buenos resultados. El pensamiento intuitivo conspira entonces contra el pensamiento racional: se hace más rápido, emergente y atractivo.The Conversation

    Armenio Pérez Martínez, Director del Departamento de Investigación Científica, Tecnológica e Innovación, Universidad Laica Vicente Rocafuerte

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Los impuestos y la Independencia americana

    La independencia de Estados Unidos se refiere al proceso mediante el cual las trece colonias británicas en América del Norte se separaron del dominio británico y se convirtieron en una nación soberana e independiente. Fue declarada el 4 de julio de 1776 con la aprobación de la Declaración de Independencia, en la cual se proclamaron los derechos inalienables y se afirmó la autonomía política de Estados Unidos. La independencia marcó el inicio de la guerra de Independencia de Estados Unidos contra Gran Bretaña y sentó las bases para el establecimiento de una república democrática en América del Norte.

    La independencia de Estados Unidos tuvo varias implicancias en relación a los impuestos y los derechos individuales. Uno de los principales desencadenantes de la Revolución Americana fue el descontento de las colonias por las políticas fiscales impuestas por el gobierno británico.

    Durante el período colonial, Gran Bretaña impuso una serie de impuestos a las colonias americanas para financiar sus costosas guerras y mantener el control sobre ellas. Algunos de los impuestos más conocidos fueron el Acta del Azúcar (Sugar Act), el Acta del Timbre (Stamp Act) y el Acta del Té (Tea Act).

    Estos impuestos fueron percibidos por los colonos como injustos y abusivos, ya que eran impuestos sin su consentimiento y sin tener representación en el Parlamento británico. Esta falta de representación fue resumida en el famoso lema «No taxation without representation» (No hay impuestos sin representación), que se convirtió en uno de los pilares de la lucha por la independencia.

    Los colonos consideraban que el derecho a la propiedad y a la libre disposición de sus ingresos estaban siendo violados por los impuestos británicos, lo que socavaba sus derechos individuales. Esta creencia fue reforzada por el lema revolucionario «No taxation without representation», que argumentaba que solo un gobierno en el que los ciudadanos tuvieran voz y voto sobre los impuestos podría ser considerado legítimo y respetar los derechos individuales.

    La lucha por la independencia se centró en gran medida en la defensa de los derechos individuales y la libertad frente a la opresión y la interferencia del gobierno británico. Los colonos argumentaron que tenían derecho a gobernarse a sí mismos y decidir sobre sus asuntos internos, incluyendo la imposición de impuestos.

    La Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson y adoptada el 4 de julio de 1776, estableció los principios fundamentales de la nueva nación, basados en la idea de que todos los individuos poseen derechos inalienables, incluyendo la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Además, afirmó que el gobierno debe derivar su poder del consentimiento de los gobernados, y que si un gobierno viola los derechos del pueblo, este tiene el derecho de alterarlo o abolirlo.

    En resumen, la independencia de Estados Unidos estuvo estrechamente vinculada a la lucha por los derechos individuales en relación a los impuestos. Los colonos se opusieron a los impuestos impuestos por Gran Bretaña sin su consentimiento y argumentaron que solo un gobierno con representación legítima y respeto por los derechos individuales podría imponer impuestos de manera justa. La independencia marcó el inicio de una nación que buscaba garantizar la protección de los derechos individuales y el autogobierno.

  • Sobre grietas varias y el sentido de la libertad

    Con un diálogo imaginario entre un economista y un jurista buscaremos establecer un puente entre el significado de libertad, las grietas en el contexto de la generalizada incomprensión de la economía y el derecho.

    Se han escrito muchos ensayos sobre el significado de estas dos palabras: liberty y freedom. Tienen connotaciones diferentes, una sutileza idiomática que no existe en castellano. Tal vez sea por lo que escribe Borges en cuanto a que “el inglés tiene la ventaja de no contar con una academia de la lengua” lo cual hace que el Webster’s cuente con muchos más vocablos que el Diccionario de la Real Academia Española. Como es sabido, el lenguaje surge de un proceso evolutivo y espontáneo que viene desde abajo y no de una construcción, diseño o ingeniería social (salvo el Esperanto que resulta en un esperpento).

    “Freedom” remite a la condición natural del ser humano, a su libre albedrío. Trata de su naturaleza interna. Incluso como destaca Viktor Frankl, en un campo de concentración la persona mantiene su capacidad de libre albedrío, así puede pensar o no pensar, comer o no comer etc. “Liberty”, en cambio, se refiere a las relaciones interpersonales, que como apunta Friedrich Hayek alude a “la ausencia de coacción por parte de otras personas”. Una persona encarcelada no tiene `liberty’ pero mantiene su condición de `freedom’. La primera expresión se refiere a una condición social, en cambio la segunda apunta a una condición psicológica.

    Buttler Shaffer resume la idea “Freedom es la condición que existe en la mente del ser humano. Es su estado de integridad”, no así Liberty que, como queda dicho, se refiere a la naturaleza de las relaciones sociales en un sistema abierto con marcos institucionales civilizados. Dicho sea de paso, en no pocas oportunidades se confunde la libertad en el sentido de las ciencias sociales para aplicarlo a territorios del todo impropios. Por ejemplo, no tiene sentido decir que no somos libres porque no podemos bajarnos de un avión en pleno vuelo o no somos libres porque no podemos ingerir arsénico sin sufrir las consecuencias. Estas dos acepciones proceden una de la física y la otra de la biología que nada tiene que ver con las relaciones sociales.

    También se ha dicho que los pobres no son libres pues ven restringidos sus consumos, lo cual también confunde aspectos cruciales. Ser muy pobre es una desgracia pero no tiene que ver con la libertad, de lo contrario deberíamos decir que todos nuestros ancestros no eran libres debido a su pobreza ya que todos provenimos de las cuevas, o también, debido a que todos somos pobres o ricos según con quién nos comparemos, en última instancia no habría tal cosa como la libertad. En este contexto, Thomas Sowell señala que la constipación es una desgracia pero tampoco tiene nada que ver con la libertad.

    La palabra “freedom” tiene origen germánico (“vridom”), mientras que “liberty” tiene raíz normanda de allí que en francés es “liberté” y también origen latino (“libérateme”). El tema es de gran interés puesto que permite distinguir dos planos bien distintos del análisis: por una parte la condición humana del libre albedrío y por otra el indispensable oxígeno para vivir en sociedad y permitir no solo el respeto recíproco sino liberar las energías creativas al efecto del mayor progreso moral y material que las circunstancias permitan.

    El asunto no es sencillo y no está exento de controversias puesto que en la parla convencional “to be free” es proceder en concordancia con “liberty” lo cual confunde y superpone planos, de allí es que muchas veces se emplean los términos como si fueran sinónimos. De todos modos, la distinción gramatical es pertinente puesto que ayuda a mirar el tema desde distintos ángulos lo cual complementa el estudio en estos campos tan vitales para nuestra supervivencia y tan poco comprendidos por megalómanos que pretenden imponer el manejo de vidas y haciendas ajenas.

    En este contexto vamos al tema de las grietas sobre lo que he escrito antes pero dado que se machaca con el asunto es pertinente volver sobre el tema aunque más no sea parcialmente. Según el diccionario una grieta en sentido específico significa “hendidura alargada que se hace en la tierra o en cualquier cuerpo sólido” y como uso más extendido alude al “desacuerdo”. Dejando a un lado la interpretación original de la geología, en aquella última acepción podemos decir que hay grietas intrascendentes, las hay que constituyen inútiles trifulcas donde se esgrimen cuestiones personales ajenas a las ideas, pero también surgen las indispensables para avanzar en el conocimiento.

    Si hubiera uniformidad no habría progreso, como ha explicado Karl Popper una y otra vez el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad siempre abierto a refutaciones. Cuando se produce una refutación en cualquier terreno del conocimiento tiene lugar un salto cuántico hacia el progreso. De allí la importancia trascendental de la libertad de expresión: no es solo para adentrarse en los sucesos diarios sino principalmente para mejorar en el conocimiento vía grietas entre distintas teorías y maneras de mirar lo que ocurre. Bienvenidas entonces estas grietas puesto que sin ellas nos hubiéramos quedado estancados en el garrote y la cueva. Los desacuerdos resultan vitales y como bien ha apuntado Morris Cohen, quien sostiene que la verdad debe ser verificada empíricamente, por una parte no se percata que esa misma aseveración no puede verificarse empíricamente y, por otro lado, nada en la ciencia es verificado empíricamente puesto que todo es corroborable y transitoriamente al estilo popperiano.

    Entonces, debe ser recibida con aplausos la grieta que irrumpe cuando hay quienes adhieren al robo legal mientras que otros se oponen a semejante manotazo y suscriben el respeto recíproco. Mantener que en este ejemplo hay que acordar para ser verdaderamente democrático es no entender qué es la democracia tal como ha sido definida por los Giovanni Sartori de nuestra época, a saber, la consideración por las autonomías individuales en abierta oposición a los estragos del Leviatán que la convierten en mera cleptocracia: gobiernos de ladrones de propiedades, de libertades y sueños de vida.

    Hay temas vitales que se hace necesario insistir puliendo argumentos para lograr los cometidos. En nuestro medio uno de los ejemplos del determinismo -tal vez el más resonante- puede ilustrarse con lo que equivocadamente se ha dado en llamar “garantismo” que en verdad es “abolicionismo” donde se insiste en que el delincuente no es responsable de sus actos por lo que no debe penarse. Lo contrario trata de quienes explican la importancia de comprender que los humanos no somos solo una masa de carne y hueso sino que tenemos psique, estados de consciencia o mente que nos permiten salir de los nexos causales de la materia para elegir, preferir y optar, esto es contar con libre albedrío, es decir, con libertad, un atributo único de todas las especies hasta ahora conocidas. De lo contrario no podríamos distinguir entre proposiciones verdaderas y falsas, no podríamos revisar nuestras conclusiones, no habría tal cosa como ideas autogeneradas, responsabilidad individual, moral y la libertad sería solo una ficción.

    En el plano de las consabidas grietas, resumo un diálogo imaginario muy telegráfico pero estimo ilustrativo entre un economista (E) y un jurista (J) “modernos” que intentan poner algo de luz en el camino para la concreción de políticas a los efectos de aplicarlas a los sufridos pueblos de la acuciante realidad del momento. Sin embargo, a pesar de que el diálogo que sigue puesto en su versión más cruda es cada vez más frecuente (aunque habitualmente con un léxico que disimula en algo el fondo del asunto), las recomendaciones que surgen del intercambio que a continuación se expone, insiste en recetas y consideraciones absolutamente contrarias al bienestar general que surgen de la fenomenal incomprensión de la libertad (freedom) con que abrimos esta nota. De más está decir que lo que sigue no cubre ni remotamente todo el territorio de las iniciativas “modernas”. Son apenas una muestra.

    E: Sugiero que al efecto de este diálogo dejemos de lado por completo toda expresión técnica para que tenga la mayor difusión posible. Mi primer punto es que la compleja actualidad inexorablemente requiere la eliminación de cuajo del espíritu egoísta de los agentes económicos que solo se interesan en su bienestar personal sin importarles la situación de los necesitados. En este sentido, propongo la completa sustitución de la idea de comercio privado por la administración desinteresada de los gobiernos.

    J: Me parece institucionalmente sensato y muy claro lo que dice, pero es de interés agregar que la tradicional división de poderes como si se tratara de una competencia en el contexto de una independencia suicida debe verse, en cambio, como un equipo que, en forma conjunta, se dedique a suplir los intereses mezquinos y contradictorios del liberalismo, de este modo desaparecerá la nefasta especulación y se estimulará la solidaridad entre las personas.

    E: Naturalmente, la economía y las instituciones deben operar en tándem para que no quede vestigio del interés privado siempre disociado de la comunidad. En esta dirección y para lograr tan noble propósito debe sustituirse todo el cuadro de precios establecidos en base a la anarquía del mercado por indicadores fieles que obedezcan a las necesidades reales y no a fuerzas hegemónicas desarticuladas.

    J: Interesante y valiosa propuesta pero no puede llevarse a cabo sin una aceptación por parte de los medios de comunicación, puesto que con una prensa basada en el negocio la dirección del tratamiento de las noticias irá a contracorriente de lo genuinamente popular. En este sentido, comparto las políticas que han clausurado medios orales y escritos que no son afines a lo que le hace bien a la gente.

    E: No solo eso, sino que las empresas estatales se apartan por completo de las fuerzas irracionales y ciegas del mercado para abocarse a lo que es prioritario según planificadores debidamente entrenados. Más aun, la publicidad debe reemplazarse por consejos de las distintas ramas gubernamentales para que puedan abastecer necesidades reales y no las impuestas por la publicidad.

    J: También en línea con la sana institucionalidad y para hacer de apoyo logístico a lo que usted recomienda respecto a planificadores capacitados, las cátedras de leyes deberían unificarse en una universidad estatal, de lo contrario los reiterados debates y opiniones dispares conducen a la dispersión de esfuerzos y desperdicio de recursos.

    E: Así es, idéntico proceso debería aplicarse a las cátedras de economía para reducir costos de transacción y para no caer en los problemas que usted destaca. La educación es un bien público que nunca debió cederse a los particulares ya que con ello se cae en el escepticismo, se entroniza al rey dinero y el descrédito de los programas de gobierno.

    J: Retomo mi elaboración sobre el daño de la división de poderes y propongo que el Legislativo se convierta en el Comité del Partido con lo que también se evitará la competencia malsana entre legisladores para trabajar al unísono en pos del bienestar general sin palos en la rueda y así facilitar el diseño adecuado de las normas.

    E: Sin duda que todo el esquema en el que estamos pensando debe tener muy presente la redistribución de ingresos, no en base a criterios individualistas sino fundamentados en la justicia social. Un canal muy productivo para tal fin consiste en la utilización de las valiosas herramientas fiscales progresivas para mantener en brete a los acaparadores y abrir cauce a la eficiente asignación de los recursos disponibles al tiempo que se fortalece el igualitarismo que es el basamento de la armonía comunitaria y de los estímulos más potentes para trabajar, todo lo cual solo puede llevarse a cabo recurriendo al instrumental y la visión de largo plazo macroeconómicas que proporcionan las políticas solventes de Estado.

    J: En esta misma línea argumental, debe modificarse de raíz la noción liberal del derecho y reemplazarla por el derecho colectivista al efecto de dar cabida a los más necesitados hoy explotados por el capitalismo salvaje. Es indispensable ampliar derechos a los de la vivienda digna pero no meramente para pernoctar sino con los adecuados espacios con dormitorios amplios y bien iluminados y refrigerados, la alimentación nutrida con los suficientes hidratos de carbono, vitaminas y minerales presentados en forma de platos con cierta sofisticación en concordancia con la mejor gastronomía del momento, la recreación y el deporte en grandes estadios con todas las instalaciones más modernas, salarios al nivel de los mejores del mundo con jornadas cortas y gratificantes a lo que debe agregarse bonus trimestrales sustanciosos, música funcional de alta calidad, refrescos disponibles y así sucesivamente.

    Nota: este diálogo no es entre sordos porque los interlocutores no se escuchen, sino porque nos da la impresión que no prestan la más mínima atención al estudio de nexos causales y sobreimprimen fantasías que desembocan en curiosas y contradictorias conclusiones y porque las presentan como si fueran originales. No tienen idea del significado de la sociedad libre, lo cual desafortunadamente es corriente en nuestro atribulado mundo.

    Queda pues establecido el puente entre el significado de libertad, las grietas en el contexto de la generalizada incomprensión de la economía y el derecho.

  • (Des)información y democracia

    La debilidad creciente de los sistemas democráticos es una percepción social cada vez más compartida, pero también una tendencia más analizada y confirmada por las ciencias sociales. En los últimos 15 años, la mayoría de democracias han ido viendo cómo se debilitaban sus mecanismos de autodefensa hasta perder parte del valor de lo que significa vivir en democracia. Mientras, de forma paralela, aumentaba la preocupación social e institucional por la desinformación y su importancia a la hora de desestabilizar sistemas democráticos más o menos consolidados.

    Las percepciones –pero también sus limitaciones– se explican mejor con datos. En el Democracy Index de The Economist publicado en 2007, el número de democracias plenas era de 28. En la última edición de 2022 eran 24 países.

    Tabla sobre la evolución del número de democracias en el mundo entre 2006 y 2022.
    TELOS / Democracy Index / The Economist

    Pero no solo se han reducido el número de países que cuentan con estándares de mayor calidad democrática, también lo ha hecho el porcentaje de la población mundial. Si en 2007 el porcentaje de la población mundial que vivía en un régimen democrático pleno era el 13 %, en la actualidad es del 8 %. Si en el informe de 2007 había 55 países considerados regímenes autoritarios, en la actualidad la cifra alcanza los 59 países.

    Hay varias explicaciones a este fenómeno. Entre ellas, destacan la consolidación de redes de colaboración entre países autocráticos, el aumento de las tecnologías de la vigilancia para monitorizar voces críticas, la importancia de la calidad democrática de los países vecinos, el papel de las redes sociales para amplificar movimientos populistas, pero también sociedades más polarizadas, la creciente desconfianza ciudadana en los medios de comunicación, la falta de transparencia de los gobiernos o las distintas estrategias de lawfare para debilitar los sistemas democráticos en diferentes países.

    Tabla resumen de los factores que explican el debilitamiento de los países democráticos.
    Magallón Rosa (2023), Author provided

    Por su parte, los resultados de Varieties of Democracy señalan que las democracias liberales alcanzaron su punto máximo en 2012. Los datos de The Global State of Democracy Report del año 2022 destacaban que, entre 2016 y 2021 el número de países que se dirigían hacia el autoritarismo era más del doble del número de países que habían avanzado hacia la democracia.

    Durante ese período, 27 países experimentaron una rebaja en su clasificación, mientras que solo 13 mejoraron .

    Como podemos observar, y bajo el discontinuo espejismo tecnológico de progreso, éxito y sociabilidad, los distintos informes nos señalan que los sistemas democráticos han perdido parcialmente la capacidad para creer en ellos mismos.

    (Des)información y polarización, un fenómeno global que se adapta a lo local

    En la última década hemos hablado mucho del papel de las redes sociales, de la pérdida de confianza en los medios de comunicación, de una tecnología que nos iba a permitir aumentar el número de países democráticos de nuestro entorno, de las posibilidades para luchar contra la desigualdad de la globalización, etc.

    Sin embargo, la realidad es que hay –al menos– una generación que está determinada por la crisis de 2008, la pandemia y ahora las consecuencias de la guerra en Ucrania y el consiguiente aumento de las desigualdades sociales y generacionales. Este nuevo escenario ha planteado cambios en la manera de consumir información –desde la saturación hasta la fatiga informativa–, pero también en lo que significa hoy en día estar informados.

    Más información no ha traído un mundo donde nos sintamos mejor informados, pero tampoco un mundo más democrático. En el escenario actual, la desinformación se ha convertido en una disfunción más o menos normalizada e integrada en el sistema.

    El clima de desinformación (in)voluntaria ha hecho que antes de hablar de cómo informarnos bien, tengamos que crear y pensar las herramientas necesarias para no sentirnos desinformados. ¿Puede llegar a ser la sobreinformación una nueva forma de censura y control social?

    Si algo hemos aprendido desde el referéndum del Brexit o las elecciones en EE. UU. de 2016 es que la desinformación funciona mejor en escenarios de incertidumbre y desconfianza creciente en el sistema.

    Si algo aprendimos de los años precedentes a la pandemia es que la desinformación no solo afecta a la política, sino también a la ciencia, la inmigración, los derechos sociales y, sobre todo, está vinculada a los ciclos de actualidad.

    Si algo nos deja la resaca de estos acontecimientos es que hay narrativas globales que se adaptan a contextos locales.

    La alfabetización mediática, digital y algorítmica en la lucha contra la desinformación

    Hay muchas medidas y respuestas identificadas que se pueden tomar para mitigar y resolver determinados vectores de desinformación, pero todas necesitan pasar de los discursos a los hechos en lo que hace referencia a la alfabetización mediática, digital y algorítmica.

    Si tomamos una cifra moderada del tiempo de uso y consumo de redes sociales por parte de las generaciones más jóvenes –unas cuatro horas diarias– tendríamos un total de 1 460 horas anuales de consumo de redes sociales. Pensemos que se estima que un estudiante de secundaria pasa entre 1 000 y 1 050 horas anuales en clase.

    Es evidente que –si nuestros jóvenes pasan más tiempo en las redes que en las aulas– necesitamos integrar la formación sobre las posibilidades, riesgos, oportunidades, limitaciones, etc. de esas redes sociales en el currículo escolar. Y, como ocurrió con la alfabetización mediática, cualquier implementación de esta evidencia llega tarde.

    Por lo tanto, retrasar su integración no hace sino ampliar los problemas que genera la normalización de sus disfunciones.

    En este diálogo generacional, más que de competencias o conocimiento hay una brecha pasional y temporal, pero también de poder. Esas nuevas formas de contar y vivir en sociedad también nos enseñaron que detrás de un relato de innovación hay una lucha soterrada por el mantenimiento del poder y por la sustitución de sus correspondientes oligopolios.

    La alfabetización digital y algorítmica ha de explicar también ese tipo de relatos, así como su influencia en la esfera pública digital. La desinformación no sólo está vinculada a la información falsa o errónea sino también a la falta de información contextualizada para entender escenarios de complejidad creciente.

    Por el contrario, en comunicación siempre está la duda de la decisión correcta a la hora de distinguir entre “la comunicación del riesgo” y el “riesgo de la comunicación”. En una democracia, la respuesta más correcta –por encima del resultado– es aquella que busca generar más transparencia y confianza de la ciudadanía hacia nuestro sistema democrático.

    Información, tecnología y democracia: retos y deberes

    ¿Cómo vincular las ideas de progreso, tecnología y democracia? ¿Qué papel tiene la información en esta relación?

    Es evidente que la aparición continuada de nuevas tecnologías ha acabado desafiando nuestra percepción social sobre sus propias posibilidades. Entre otras razones por la saturación, sus propias limitaciones o, simplemente, por las brechas generacionales que estas inicialmente crean dependiendo de su acceso, pero también de su uso e interpretación.

    En este escenario creciente y global de polarización son las batallas culturales vinculadas a los ciclos de actualidad las que determinan las narrativas preferentes de los debates públicos y políticos y en ellos muchos medios de comunicación no han sabido repensar su función para dejar de ser altavoces (a)críticos de los partidos políticos y establecer un marco de discusión orientado más hacia el medio y el largo plazo sobre qué diseño de políticas púbicas se están planteando.

    En la actualidad, el periodismo no está más en conflicto que en otro tiempo con la búsqueda de la objetividad, la honestidad y la profundidad sino con la fragmentación, la falta de explicaciones a la complejidad creciente de nuestras sociedades y la omisión de posibles soluciones.

    Si algo hemos aprendido de la última década es que la relación entre información y democracia no sólo está basada en la cantidad de información que circula, sino en las preguntas que hacemos antes y después de que esa información circule.


    Una versión de este artículo fue publicada originalmente en la revista Telos de Fundación Telefónica.The Conversation


    Raúl Magallón Rosa, Profesor del Departamento de Comunicación, Universidad Carlos III

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • George Orwell y «1984»: La lucha contra el totalitarismo y su duradera influencia

    George Orwell, reconocido escritor y periodista británico, nació el 25 de junio de 1903. En este aniversario de su nacimiento, es relevante destacar su obra maestra: «1984». Esta novela distópica publicada en 1949 ha dejado una huella imborrable en la literatura y en la conciencia colectiva. Con su visión sombría del futuro y su crítica al totalitarismo, Orwell nos invitó a reflexionar sobre el poder, la manipulación y la lucha por la libertad.

    El impacto de «1984» en la sociedad:

    «1984» narra la historia de Winston Smith, un hombre atrapado en un mundo dominado por un régimen opresivo conocido como el Gran Hermano. La novela presenta una visión aterradora de un Estado totalitario que controla cada aspecto de la vida de sus ciudadanos, manipulando la información, suprimiendo la libertad de expresión y vigilando constantemente a la población. Orwell plasmó en estas páginas su profundo temor hacia el abuso de poder y la pérdida de la autonomía individual.

    Desde su publicación, «1984» ha sido ampliamente aclamada y estudiada, convirtiéndose en un referente literario y político. La novela ha trascendido generaciones y fronteras, resonando con lectores de todo el mundo y despertando conciencias sobre los peligros del totalitarismo y la importancia de la libertad y la privacidad.

    La advertencia contra el totalitarismo:

    «1984» es una advertencia contra los regímenes autoritarios y una llamada a la resistencia frente a la manipulación y la opresión. Orwell describió un sistema en el que la verdad es distorsionada y los ciudadanos son constantemente vigilados, recordándonos la importancia de cuestionar la información oficial y defender nuestros derechos fundamentales.

    El concepto del Gran Hermano, representado por el omnipresente líder del partido en la novela, ha sido adoptado como un símbolo de vigilancia y control gubernamental. La frase «Gran Hermano te vigila» ha permeado la cultura popular, sirviendo como una advertencia constante sobre el poder y los abusos del Estado.

    La influencia duradera de Orwell:

    La visión profética de Orwell en «1984» ha influido en numerosos escritores, artistas y activistas a lo largo de los años. La novela ha sido citada y referenciada en discursos políticos, obras de teatro, películas y canciones, demostrando su impacto cultural y su relevancia continua.

    Además de «1984», Orwell es conocido por su ensayo «La política y la lengua inglesa«, en el cual explora la relación entre el lenguaje y el poder. Su concepto de «neolengua», un lenguaje diseñado para limitar el pensamiento crítico y controlar la expresión, también ha resonado en el ámbito académico y literario.

    George Orwell y su obra «1984» representan una voz valiente y profética en la lucha contra el totalitarismo y la defensa de la libertad individual