Categoría: Cultura y Sociedad

  • Viernes de poemas: La dictadura militar.

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, Borrasca, sobre La dictadura militar, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    La dictadura militar

    Borrasca es un relato que sale de mis impresiones y experiencias vividas durante la Dictadura Militar torrijista y en particular la norieguista que fue la culminación de ese lamentable período de la vida en nuestro país. Hoy, con mirada retrospectiva, contemplo con ambigüedad ese pasado en dónde se debatía la rancia y corrupta política del confisca, parte y reparte para sustraer la mejor parte, frente a un cambio que, bien o mal, daba algún atisbo de anhelado cambio. Y sí, el cambio fue ilusorio; lo cual declaro con conocimiento propio. Hoy, confieso que apoyé a los llamados “militares”. Los primeros vuelos de lo que sería la Fuerza Aérea de Panamá (FAP) los hice yo, volando en la noche sin luces y al despegar o aterrizar en Paitilla, en busca de las estaciones “clandestinas”, aunque, hoy me pregunto quienes eran los clandestinos; creo que fueron ambos. Pero, al paso del tiempo fue obvio que cambiamos un mal por un peor. Y sí, algunas cosas se lograron; pero… ¿a qué precio? Hoy recuerdo en el patio de la comandancia militar en David que unos oficiales pateaban a un “guerrillero” herido de bala que tenían amarrado al sol sin siquiera agua. Lo hacían para demostrar lo valientes que eran.

    Hoy que tantos aún celebran haber sido dictados y conducidos como borregos, no puede un alma sensible más que hacer preguntas como: ¿A ello llaman “democracia”? O ¿será que la democracia no importa o, simplemente, no la entienden? Y sí, muy poco han de entenderla en dónde rara vez o nunca ha sido practicada; igual de la libertad de mercado o el capitalismo. Pero, en todo caso y en esa época, la poesía Borrasca, pinta en letras mi reacción a esos tiempos y esos acontecimientos.

     

    Borrasca

     

    Joven de mi patria,

    Vuelan tierra adentro las gaviotas,

    Los vientos presagian la tormenta

    Sembrada por la generación que te vio nacer.

    Alza tu frente altiva

    Que no hay mañana sin el ayer

    Lleno de recuerdos

    Forjados sobre la mar bravía.

    Tus hermanos están ciegos,

    La bruma de pasiones desenfrenadas

    Lanza su goleta al garete,

    Rugiendo cual Escila espumante.

    Iza tu vela blanca,

    Como faro resplandeciente,

    Que de albor en esta noche

    Al nuevo día.

    No desesperes al embate aterrador

    De marchantes olas marinas,

    Que azuzadas a la fría ventisca

    Quiebran a babor.

    Manda el vigía a proa.

    Que repiquen mil marmitas,

    Presagiando a la resaca,

    El fin de la oscuridad.

    Y en ese nuevo día,

    Vestido multicolor,

    Bordado de algas relucientes,

    En nuevo puerto lucirás.

    Allá, tras vetusta galilea,

    En el fondo del mar,

    Se entrelazan los restos mortales

    De tu amigo… y su adversario.

  • La República de Minerva: el efímero sueño libertario en tiempos de cambio

    En la década de 1970, mientras Estados Unidos experimentaba cambios geopolíticos y sociales tras la Segunda Guerra Mundial, un hombre adinerado llamado Michael Oliver se sintió agobiado por lo que percibía como una creciente amenaza del gobierno autoritario y disturbios sociales. Inspirado por los ideales libertarios y anarcocapitalistas, Oliver buscó una forma de escapar de esta realidad y fundar su propio país independiente. Así nació la República de Minerva, una isla artificial en el Océano Pacífico que representaba el sueño libertario de un territorio gobernado por la libertad individual y la ausencia de gobierno.

    El Clima Social y Político de los 70s:

    En los años 70, Estados Unidos se enfrentaba a dramáticos cambios sociales y políticos. La descolonización y la Guerra Fría dieron lugar a debates sobre el significado de ideales como la democracia y la libertad, con posiciones opuestas entre aquellos que priorizaban la libertad individual y aquellos que enfatizaban la igualdad social. En medio de estas luchas, individuos preocupados por proteger su patrimonio y libertad buscaron abandonar el país y establecer sus propios territorios independientes, donde las relaciones sociales se basaran en contratos e intercambios, siguiendo los principios libertarios.

    Los Ideales Libertarios y Anarcocapitalistas:

    En este contexto, los ideales libertarios y anarcocapitalistas ganaron popularidad. Estos principios promovían la libertad individual, la propiedad privada y la no interferencia gubernamental en la vida y negocios de las personas. Académicos como Ayn Rand, Milton Friedman, Ludwig von Mises y Robert Nozick influyeron en el pensamiento libertario de la época. Sus obras defendían un gobierno mínimo cuya única función legítima era proteger a las personas de la fuerza y el fraude.

    La Inquietud de Michael Oliver:

    Michael Oliver, un sobreviviente del Holocausto, vivió experiencias traumáticas en su juventud, lo que lo llevó a valorar la libertad individual y la seguridad de sus bienes. Con el paso del tiempo, se convirtió en un exitoso empresario y se enriqueció considerablemente. Sin embargo, su riqueza no lo protegía de la preocupación por el creciente intervencionismo gubernamental y los disturbios sociales que veía en su país.

    El Sueño de Minerva y su Constitución como una Opción de Escape:

    Ante el temor de un posible colapso social y económico, Michael Oliver buscó una forma de proteger sus ideales libertarios y su riqueza. La idea de establecer su propio país independiente en alta mar surgió como una opción de escape. Creía que un territorio privado y soberano gobernado por una constitución libertaria podría garantizar la libertad individual y la no interferencia gubernamental: la estructura la esbozó en un libro de 1968 autoeditado, «Una nueva constitución para un nuevo país». Oliver redactó su constitución para un territorio libertario imaginado liberado de restricciones burocráticas y el aparato regulador del estado de bienestar. El libro contenía una declaración de propósito, un plan de acción y una constitución con 11 artículos. Oliver diseñó la constitución como una versión mejorada de la Constitución de los Estados Unidos; mejorada en el sentido de que «explicaría los detalles mediante los cuales el gobierno puede, al mismo tiempo, proteger adecuadamente a las personas de la fuerza y el fraude y también evitar que exceda esta única función legítima». Publicado en febrero de 1968, el libro de Oliver se agotó rápidamente, y una segunda edición apareció en mayo del mismo año. Los lectores admiradores encontraron el libro a través del boca a boca y anuncios en revistas libertarias y pronto convencieron a otros de la visión de Oliver.

    Influencias Académicas en el Sueño de Minerva:

    Michael Oliver basó su sueño en una visión optimista y romántica de lo que podría lograr en alta mar. Sin embargo, sus ideales libertarios también fueron influidos por académicos y pensadores de la época. Autores como Ayn Rand con su novela «La rebelión de Atlas» y Robert Nozick con su obra «Anarquía, Estado y Utopía» proporcionaron fundamentos filosóficos para sus ideas sobre la libertad individual y el gobierno mínimo.

    La Fundación de la Vida Oceánica y la Creación de Minerva:

    Para hacer realidad su visión, Michael Oliver contó con el apoyo de figuras influyentes como Willard Garvey, Seth Atwood, John Templeton y Tad Weed. A través de la Fundación de Investigación de la Vida Oceánica, estos seguidores financiaron la construcción de la isla artificial en el arrecife de Minerva.

    El Fin del Sueño Libertario:

    El sueño de Minerva no duró mucho tiempo. La realidad geopolítica demostró ser un desafío insuperable. El rey de Tonga, Taufa’ahau Tupou IV, consideró la plataforma de Oliver como una amenaza para su propio control sobre la región. Temía que Minerva pudiera convertirse en un refugio para piratas o contrabandistas que desafiaran su autoridad y soberanía. Además, la proclamación de Oliver de la independencia de Minerva y su intento de crear un país soberano en las aguas internacionales provocaron la ira del rey y su gobierno. El 19 de junio de 1972, el rey Tupou IV llevó a cabo su atrevida operación de invasión. Abordó el yate real con un grupo de prisioneros liberados de la única cárcel de Tonga, la Banda Real de la Policía y una banda de música de cuatro piezas. Luego, navegó hacia el arrecife de Minerva, donde retiró la bandera de Minerva, destruyó la plataforma y declaró que había anexado el territorio al Reino de Tonga. El sueño libertario de la República de Minerva llegó a su fin en menos de una semana desde su nacimiento. Aunque Oliver intentó desafiar la anexión ante las Naciones Unidas, su caso no fue exitoso y Minerva continuó siendo parte de Tonga.

    Conclusión:

    La República de Minerva fue un audaz intento de establecer un país libertario independiente en alta mar. Impulsado por los ideales libertarios y anarcocapitalistas, Michael Oliver buscó escapar de lo que percibía como la creciente amenaza del gobierno autoritario y disturbios sociales. Influenciado por académicos y figuras influyentes de la época, el sueño de Minerva representó un intento por materializar una visión de libertad individual y no interferencia gubernamental.

    Sin embargo, la realidad geopolítica demostró ser más poderosa que el sueño, y la República de Minerva llegó a su fin en manos de la invasión del rey de Tonga. A pesar de su breve existencia, el legado de Minerva perdura como un recordatorio de los desafíos y complejidades de llevar a la práctica los ideales libertarios en el mundo real. La historia de Minerva sigue inspirando a aquellos que buscan promover la libertad individual y la autonomía en el siglo XXI, recordándonos que, aunque el sueño de un país independiente puede ser efímero, la lucha por la libertad continúa.

  • Viernes de poemas: Hiato

    Comienzo esta obra con un poema a la naturaleza – Hiato –. Esa naturaleza que está allí mismo. Que podemos entrar en ella con sólo dar unos pasos, aunque sólo sea en el jardín de nuestras casas, pero que tantas veces permanece remota, como si existiese en otro universo. Me preocupa ver como gran parte de nuestra gente joven se distancia cada vez más del mundo natural. Quizás vean programas magníficos en la TV, pero si los enfrenta una cucaracha salen espantados como si se tratase de un monstruo.

    Hace un tiempo, en el interior, llegué a casa de una amistad quien me informó, con cierto orgullo, que habían finiquitado la vida a una temible víbora y me llevó a ver el cadáver. Se trataba de una enorme e inofensiva boa. También he leído en la prensa que una barrida entera se queja ante las autoridades de la existencia de lagartos en el río aledaño. O de los murciélagos que hay en un observatorio abandonado por los americanos. En el centro de la ciudad unos trabajadores mataran a una ardilla que habitaba en un corotú que estaba en el patio de una empresa. Amén de las aguas negras que corren por todas las cunetas y arroyos de la barriada donde vivo. ¿Por qué será que estamos tan desesperados de cometer suicidio colectivo? Somos como un cáncer que se come sus propias células. Incapaces de ver la belleza de ese mundo que nos rodea.

    Desde joven aprendía a escuchar el canto de las aves y a reconocerles su trino. No puedo estar en un sitio sin que parte de mi atención esté sintonizada con cada trova y cada ruido que nos cuenta una historia o que quizás encierra una oda compuesta por los seres que despreciamos, pero que sin su presencia estaríamos todos condenados.

    Hiato es un poema y también es un cuadro en plumilla. Describe un sitio “remotamente cercano” que desde niño pasaba por alto, aunque estaba justo allí; en la finca de mi abuelo George Francis Novey, fundador de la empresa que lleva su nombre. Era un arroyo, de esos que no llevan agua en la estación seca. Salía de un matorral en la falda de la montaña y pasaba por debajo de la vía que usábamos regularmente.

    Un día, con mi rifle de balín, en persecución de una paloma, me interné en el matorral y a mi sorpresa, dentro del mismo se fue abriendo un panorama encantador, que me llamaba a seguir el fabuloso meandro del arroyo; ya olvidada la rabiblanca (patagioenas leucocephala).

    Las riberas de cauce se erguían a cada lado, mientras que los árboles iban formando una bóveda verdina, como una catedral de la naturaleza. Corría poca cantidad de agua entre las piedras vestidas de musgo y por todos lados se escuchaba el canto de aves y ranas. El sitio se hacía oscuro excepto por los eventuales rayos de sol que lograban evadir el rameal arbóreo. Estos rayos iluminaban minúsculos parajes que, de hecho, formaban un espectacular escenario al ser iluminados por magistrales perseguidores solares. Seguí el meandro del arroyo hasta llegare a un sitio singular, el cual me detuvo y dejó estático como feligrés en un santuario y, pensé: “Este es un sitio de poder, que refleja en alguna medida la inmensidad de la misma Creación”.

    Años más tarde llevé al arroyo a mi hermano y a Guillermo Saint Malo, quienes se detuvieron en el mismo sitio en dónde yo lo hice tiempo atrás y dónde había tomado una foto. Se quedaron estáticos en silencio, hasta que Guillermo dijo: “Este es un sitio de poder”. ¿Existirá tal cosa? Si consideras que un sitio sea capaz de despertar emociones que afectan sensiblemente nuestro espíritu, entonces no cabe duda que los hay y que habíamos descubierto uno, allí mismo, en sitio remotamente cercano. Tiempo más tarde también lleve a mi hija Jeanine, quien igualmente quedó encantada.

    Nunca olvidé semejante paraje y años más tarde, cuando pintaba con plumilla, lo plasmé en papel. Me tomó medio año ese arte y cada vez que hoy lo veo en “estoico aposento” pienso que no tiene precio, pues, tan sólo en las horas vertidas en su creación es difícil medirlo. En fin, a continuación les dejo el poema del paraje del Valle de Antón, intitulado “Hiato”; es decir, una interrupción en el espacio y el tiempo, que es, precisamente, lo que describe el sitio descrito en el poema.

    Hiato

    El mundo está lleno de sitios olvidados por el afán humano

    Recodos donde el tiempo se detiene

    Fragmentos de naturaleza forjados al azar

    O quizás fraguados en el caldero de los dioses

     

    Parajes que hablan un idioma perdido

    En los laberintos inimaginables de la evolución del cosmos

    Estanques de la convulsión cortical

    Donde algún accidente de la creación se detiene pensativo

    Como si quisiera descifrar aquel enigma originador

     

    Retorcido lecho del fugaz y burbujeante cristalino

    Que juguetea entre vestimentas de musgo

    Al compás de cantos entretejidos con helechos

    Que solicitan la atención de los caprichosos haces estelares

    Prófugos de la verdina catedral

     

    Allí, en sitio remotamente cercano

    Se humilla el espíritu sensible

    Ante la jocunda cuita de errante naturaleza

    Solo queda la muda elocuencia del estilo

    Clamando en estoico aposento

  • Milan Kundera: Un legado literario de resistencia y libertad

    La reciente pérdida de Milan Kundera, el aclamado escritor checo, ha dejado un vacío en el mundo de la literatura. Sin embargo, su legado perdurará como un símbolo de resistencia contra el comunismo, la búsqueda de libertad para su natal Checoslovaquia y los profundos valores explorados en su obra maestra, «La insoportable levedad del ser».

    Kundera fue una figura destacada en la lucha por la libertad y la independencia intelectual durante la opresiva era comunista en Europa del Este. Sus escritos desafiaron abiertamente el régimen totalitario y exploraron los efectos paralizantes de la ideología política en la vida de las personas. A través de su obra, Kundera cuestionó la manipulación y la represión del pensamiento, defendiendo la libertad individual y la necesidad de mantener viva la llama de la verdad en tiempos oscuros.

    Nacido en Brno, Checoslovaquia, en 1929, Kundera experimentó de primera mano las garras del totalitarismo. Durante la Primavera de Praga en 1968, un breve período de liberalización política en Checoslovaquia, Kundera fue una voz destacada en el movimiento de intelectuales que buscaban un cambio significativo en su país. Sin embargo, la invasión soviética puso fin a esta esperanza y marcó el comienzo de un período de represión brutal.

    A raíz de los eventos de 1968, Kundera fue sometido a un constante acoso y vigilancia por parte de las autoridades comunistas. Para salvaguardar su libertad y su voz crítica, se vio obligado a exiliarse en Francia en 1975. Este exilio forzado no solo implicó dejar atrás su tierra natal, sino también perder su nacionalidad checoslovaca. La privación de su identidad y el constante temor a la persecución no lograron silenciar a Kundera, sino que fortalecieron su determinación de luchar por la libertad y la verdad.

    En su obra más famosa, «La insoportable levedad del ser», Kundera explora las complejidades de las relaciones humanas y las luchas internas de los personajes en un contexto político opresivo. La novela nos sumerge en la vida de cuatro protagonistas, Tomas, Tereza, Sabina y Franz, cuyas vidas están entrelazadas en un entorno de amor, traición y búsqueda de significado. A través de sus experiencias, Kundera reflexiona sobre el peso de las decisiones y las acciones humanas, y la fragilidad de la existencia en un mundo dominado por la incertidumbre y la represión.

    «La insoportable levedad del ser» también aborda la noción de la libertad individual y la responsabilidad que conlleva. Kundera argumenta que la verdadera libertad no es liviana, sino una carga que uno debe aceptar y llevar con dignidad. Esta idea se contrapone al concepto de «levedad», que representa la evasión de las responsabilidades y las consecuencias de nuestras acciones. A través de sus personajes, Kundera nos insta a enfrentar la insoportable pesadez de la vida y a asumir la responsabilidad de nuestras elecciones.

    La obra de Milan Kundera, en su conjunto, se convierte en una poderosa voz de resistencia contra el totalitarismo y una defensa de la libertad individual. Su escritura magistral y su valentía al desafiar el sistema opresivo hacen de él un referente moral y literario. Su legado nos recuerda la importancia de la libertad de pensamiento y expresión, así como la necesidad de mantenernos firmes en la defensa de nuestros valores incluso en los momentos más oscuros.

    Milan Kundera dejó una huella indeleble en la literatura y en la lucha por la libertad. Su resistencia contra el comunismo, la búsqueda incansable de la libertad para su natal Checoslovaquia, su exilio forzado y la pérdida de su nacionalidad son testimonio de su coraje y determinación. Su obra, especialmente «La insoportable levedad del ser», nos invita a reflexionar sobre los valores fundamentales de la vida y la importancia de la libertad en la existencia humana.

    En su memoria, honremos el legado de Milan Kundera y continuemos defendiendo la libertad, la verdad y la resistencia ante cualquier forma de opresión. Que su voz y su ejemplo nos inspiren a nunca renunciar a nuestros principios y a luchar por un mundo donde la libertad y la dignidad humana sean inquebrantables.

  • Viernes de relax: hoy, poemas

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, De la Vida y las pasiones, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la vida y las pasiones

    Al pasar los años, en un buen día de esos que suceden con un ritmo desbocado, nos vamos dando cuenta que las pasiones de lujuria se quedaron trabadas en los espineros del camino, tal como el pañuelo de un vaquero que cabalga en el bosque. De pronto, comenzamos a ver el mundo a través de lentes que perdieron el empaño del lascivo y húmedo aliento del calor de la juventud. Y, nos sorprendemos de esa inocencia que nos derramó en cascadas como las rápidas corrientes de un río de montaña. No queríamos remansos. Queríamos torrentes vestidos de espumas rugientes. Sí, habrá sido un desenfreno fértil, pero el suelo fértil también favorece las malezas de perfidia. Nos entretenemos pensando lo que haríamos si nos diesen otra oportunidad, para corregir tantos desvaríos. Pero… ¿acaso sería lo mismo cuando ya se ha perdido el acicate de hormonas desbordadas en el ardiente torrente sanguíneo? Lo dudo… Pareciera que la vida del joven se viste de inocencia y descaro. Y no dudo de que estas cualidades, aunque sean peligrosas, también dan el impulso animado de la confusa faena de la vida deseosa de sí misma. Ahora, sentado, mis recuerdos se escabullen entre los laberintos del tiempo que se nos escapó, en el cual buscamos afanosamente para entender dónde fue que se extravió nuestra inocencia.

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    Amor comprometido

    ¿Cómo fue que se rasgó el velo de nuestra inocencia?

    ¿Y a dónde se ha ido a esconder la vergüenza?

    ¿Cómo fue…?

    ¿Acaso fue una noche tormenta?, cuando el orgullo pudo más que la razón.

    O quizás fue una tarde de perfidia, aburrido el corazón…

    No sé cómo fue…

    Ahora, ya apachurrado el tiempo me pregunto: ¿Cómo fue?

    Creo que fueron las fiebres de abril

    O quizás las hojas prendidas del otoño

    Esas que hoy el viento esparce por el suelo de nuestras memorias.

    Ahora…

    Ahora que la lujuria se la ha llevado la corriente del tiempo

    Ahora busco razones en mis tardes de soledad

    Y en el silencio escandaloso de las noches que no terminan.

    ¿Cómo fue que el amor pasó justo a nuestro lado sin darnos cuenta?

    Que la juventud y la arrogancia van tomadas de la mano.

    Que con el pasar de los años el cerebro va subiendo en el cuerpo.

    No, no crean que las pasiones se apaguen como el fuego muerto de hogar

    Pues bajo las blancas cenizas todavía arden los rescoldos del delirio.

    Quizás fueron las ardientes llamaradas de la crepitante hoguera

    Que nos deslumbró en sus calores y colores del alba encendida.

    Hoy, que el viejo calendario de la pared ya se queda sin hojas

    Hoy, me pregunto cómo fue…

    Y con ternura trémula, te veo pasar con pasos lentos

    Y se confunde en mí el sentimiento procaz y la pasión del ocaso encendido

    Luego…

    Siento que asoma al umbral de mis ojos una lágrima

    Porque a mis años, por fin, he aprendido a amar.

  • Advertencia de Guy Sorman sobre el iliberalismo

    El artículo «Amenaza a la democracia» de Guy Sorman en ABC hace unas semanas, aborda el creciente fenómeno del iliberalismo y su impacto en la democracia. El autor critica la visión propuesta por líderes como Viktor Orbán, quien argumenta que las democracias liberales impiden a las mayorías cumplir plenamente con su programa político. Orbán aboga por una forma de democracia iliberal en la cual la victoria electoral otorga a la mayoría el poder absoluto para implementar su ideología sin restricciones.

    Sorman hace una clara advertencia sobre los peligros del iliberalismo, haciendo referencia al precedente histórico de Adolf Hitler en la Alemania nazi. Sostiene que la democracia no se define simplemente por elecciones y la victoria de la mayoría, sino por la protección de los derechos intangibles de las minorías, garantizados por la Constitución. Destaca el papel crucial de los derechos de las minorías en las democracias liberales, como el estatus del líder de la oposición en el Reino Unido, que garantiza esos derechos y su potencial para liderar un futuro gobierno.

    El autor señala que el iliberalismo está avanzando en todo el mundo occidental, desde Orbán en Hungría hasta Trump en Estados Unidos, y menciona otros ejemplos como el gobierno polaco, la India de Modi y la Turquía de Erdogan. Estos líderes han erosionado las garantías de las minorías una vez en el poder. Sorman atribuye este avance a la exaltación de la identidad nacional, étnica y religiosa por parte de estos líderes iliberales. Niegan la pertenencia y los derechos a aquellos que no se ajustan a su definición de la verdadera nación, lo que lleva a la exclusión y la marginalización de grupos como católicos no fundamentalistas, kurdos, no suníes, laicos, ateos, musulmanes y diversos grupos en cada país respectivamente.

    El autor destaca la importancia de que los liberales definan y defiendan con elocuencia un mundo cambiante, diverso y progresista. Reconoce que el mensaje de los iliberales es simplista y atrae a aquellos que desean aferrarse a un pasado ficticio idealizado. Sin embargo, también reconoce que la complejidad del mensaje liberal puede ser una debilidad política, ya que los iliberales a menudo no escuchan o no entienden el mensaje liberal, mientras que los liberales se esfuerzan por escuchar y respetar a todos.

    En resumen, Guy Sorman plantea una advertencia sobre el iliberalismo y destaca la importancia de proteger los derechos de las minorías en las democracias liberales. Critica la visión de líderes iliberales que buscan concentrar el poder y erosionar las garantías democráticas fundamentales. El autor enfatiza la necesidad de que los liberales defiendan y promuevan un mundo diverso, cambiante y progresista como respuesta a los desafíos del iliberalismo en el mundo actual.

  • Francia aprueba ley polémica: Acceso remoto a cámaras y micrófonos de smartphones en investigaciones

    Francia ha aprobado un proyecto de ley que permite a la policía acceder de forma remota a las cámaras, micrófonos y GPS de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos de personas bajo investigación de delitos castigados con al menos cinco años de cárcel. Esta medida, que forma parte de un proyecto de ley más amplio para reformar la justicia, ha generado preocupaciones en cuanto a los derechos civiles y la privacidad de los ciudadanos.

    Bajo esta nueva ley, las autoridades podrán geolocalizar y grabar comunicaciones de voz de personas sospechosas de terrorismo y delincuencia organizada. Además, podrán acceder a las cámaras y micrófonos de los dispositivos móviles de las personas investigadas. Para ello, se requeriría que el usuario instale una aplicación y otorgue permisos para el control de la cámara y el micrófono. Sin embargo, es poco probable que los usuarios den su consentimiento para tal acceso, por lo que podría requerirse la ley o decreto que ordene a los operadores de telefonía permitir esta vigilancia.

    Esta medida ha generado preocupaciones en términos de derechos civiles y privacidad. La idea de que las autoridades tengan acceso a la información y comunicaciones privadas de los ciudadanos plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la seguridad y la libertad individual. Como dice el refrán, «quien en nombre de la seguridad admite recortes en su libertad, más temprano que tarde terminará perdiendo a las dos».

    Si bien la ley establece algunas garantías, como la necesidad de una autorización judicial para llevar a cabo la vigilancia y limitaciones sobre las profesiones que pueden ser objeto de ella, las preocupaciones persisten. Algunos argumentan que esta ley puede ser una forma de vigilancia masiva que atenta contra la vida privada de las personas. Además, existe el temor de que estas medidas se utilicen de manera abusiva o se amplíen a otros ámbitos más allá de los delitos graves.

    Es importante encontrar un equilibrio entre la protección de la seguridad y los derechos civiles de los ciudadanos. Si bien es comprensible que las autoridades busquen herramientas efectivas para combatir el crimen y el terrorismo, estas medidas deben estar sujetas a un escrutinio y control adecuados para evitar abusos y proteger los derechos fundamentales de las personas.

    La aprobación de esta ley en medio de las protestas sociales en Francia plantea preguntas sobre el contexto político en el que se toman estas decisiones. Es importante que los gobiernos escuchen las preocupaciones de la sociedad y realicen un análisis riguroso de las implicaciones de estas medidas en los derechos y libertades de los ciudadanos.

    En conclusión, la aprobación de la ley en Francia para ampliar la autoridad policial a través de la tecnología plantea preocupaciones legítimas sobre los derechos civiles y la privacidad. Es fundamental encontrar un equilibrio adecuado entre la seguridad y la protección de los derechos individuales. Las medidas de vigilancia deben ser proporcionales, sujetas a un control adecuado y garantizar la protección de los derechos fundamentales de las personas. Como sociedad, debemos reflexionar sobre las implicaciones de estas decisiones y asegurarnos de que no comprometamos nuestras libertades en nombre de la seguridad.

  • La propiedad privada es la clave de la civilización

    Nada más importante que el respeto a la institución de la propiedad privada que invariablemente se traduce en el respeto recíproco que es el alma del liberalismo y la consecuente prosperidad moral y material.

    Abro este análisis con citas de una obra magnífica del célebre historiador de la Universidad de Harvard Niall Ferguson titulada Civilization. The West and the Rest en donde comienza por aclarar que “Civilización es una palabra de origen francés originalmente utilizada por el economista Turgot en 1752 y primero publicada por Mirabeau”, luego escribe que “el debate actual entre los patrocinadores del mercado libre y los que suscriben la intervención estatal […], entre los que siguen a Adam Smith y los que comparten los postulados de John Maynard Keynes y Karl Marx”. Enfatiza que la civilización remite a instituciones que protegen derechos: “El punto crítico de la diferencia entre Occidente y el resto es institucional […] Occidente es mucho más que un lugar geográfico. Es un conjunto de normas”.

    Nos dice que “América latina ha estado atrás de Estados Unidos. ¿Por qué ocurre esto? Se podrá pensar que es porque la tierra en el Norte es más fértil o porque tiene más oro y petróleo, o por su clima mejor o debido a que los ríos están mejor localizados o como consecuencia de la cercanía de Europa. Pero nada de esto tiene que ver con el éxito estadounidense […] Se trata de una idea que hizo toda la diferencia entre unos y otros que es el modo en que se gobiernan. Algunos incurren en el error de identificar esa idea con la democracia e imaginando que cualquier país la puede adoptar simplemente con llamar a elecciones. En realidad la democracia es el resultado de un edificio que tiene por sustento el Estado de Derecho para preservar la santidad de las libertades individuales y la santidad de los derechos de propiedad privada segurados por un gobierno representativo y constitucional”. En esta línea argumental, sostiene que “no hay término que se use más livianamente que civilización” en cuyo contexto refiere a John Locke quien consigna que “el fin medular que permite la comunidad ordenada es la preservación de la propiedad” y concluye Ferguson que “en la raíz todo se subsume en la propiedad”.

    La propiedad privada resulta indispensable e insustituible para asignar los siempre escasos factores de producción a los fines más apetecidos por la gente. Como las cosas no crecen en los árboles y no hay de todo para todos todo el tiempo se torna inexorable el establecimiento de prioridades. Y el único modo de encauzarlas es a través del sistema de precios que son precisamente expresiones de intercambios de derechos de propiedad en el contexto de ese sistema de señales que marcan que es más urgente y que secundario. Las ganancias y las pérdidas muestran el acierto o el desacierto de la utilización de los escasos bienes disponibles. El empresario que da en la tecla con las necesidades de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. De este modo se le da el mejor uso a los recursos disponibles siempre según en criterio de la gente que con sus votos en el plebiscito diario en el supermercado y afines va dirigiendo el proceso. El comerciante que no atiende debidamente a sus clientes tiene sus días contados en el ramo.

    Lo dicho debe distinguirse nítidamente del barón feudal, cazadores de privilegios o ladrones de guante blanco que explotan a sus semejantes a través de privilegios y mercados cautivos de diversa índole obtenidos en una cópula hedionda con el poder político de turno. Cuando hablamos de sociedad libre nos referimos a empresarios en competencia abiertos a procesos innovadores de cualquier procedencia. Y al referirnos a la competencia no nos estamos pronunciando por la cantidad de oferentes ya que puede no haber ninguno en cierto reglón, uno o varios lo relevante en que el mercado esté abierto para que cualquiera que estime puede hacer algo mejor que proceda en consecuencia y si no cuenta con el capital suficiente puede vender su idea a socios locales o extranjeros que si nadie se la compra significa que la idea es antieconómica o que aun no le ha llegado el turno de ejecutarse siempre según las preferencias de los miembros de la sociedad en cuestión.

    Como es sabido Marx y Engles en el Manifiesto Comunista de 1848 escriben que toda su propuesta puede centrarse en la abolición de la propiedad privada. Ahora bien como se ha señalado, si no hay propiedad no hay precios que como dijimos es su correlato indefectible por lo que en esa situación no hay posibilidad de evaluar proyectos ni contabilidad ni cálculo económico alguno. Tal como he ilustrado antes, si no hay propiedad no se sabe si conviene construir caminos con oro o con asfalto y si alguien considera que con el metal aurífero es un derroche es porque recordó los precios relativos antes de abolir la propiedad. Además de los inmensos costos de vidas humanas y de miseria generalizada, esto que comentamos fue la causa del derrumbe del Muro de la Vergüenza.

    Sin llegar al extremo de eliminar de cuajo la propiedad privada, en la medida en que se la ataque por medio de controles de precios, empresas estatales, reformas agrarias, peso impositivo más allá de lo indispensable para garantizar derechos, inflación, deuda estatal, legislaciones laborales contra el trabajo, cerrazón del comercio internacional junto con manipulaciones en el tipo de cambio y demás intervenciones estatales, en esa media se desdibujan los precios y consecuentemente se desperdician y despilfarran recursos lo cual necesariamente repercute negativamente en ingresos y salarios en términos reales de todos pero muy especialmente de los más vulnerables que son los principales afectados por niveles inferiores de inversiones.

    La institución fundamentalísima de la propiedad privada es inseparable del derecho a la vida y a la misma libertad puesto que significa usar y disponer de lo propio, sea su cuerpo o lo adquirido legítimamente. Y téngase en cuenta que carece de sentido hacer referencia al “abuso del derecho” ya que un mismo acto no puede ser conforme y contrario al derecho. Todo derecho tiene como contrapartida una obligación. Si alguien gana mil en el mercado, todos tiene la obligación de respetar ese ingreso pero si la persona que obtiene mil pretende dos mil aunque no reciba en el mercado pero el gobierno otorga este último monto quiere decir que otro u otros serán despojados del fruto de su trabajo para entregar sea suma dineraria lo cual convierte el acto en un pseudoderecho, una situación de la que están plagadas muchas economías modernas regenteadas por demagogos.

    En este sentido las Constituciones son para establecer límites al poder de los gobiernos en resguardo de las libertades individuales, sin embargo en gran medida en la actualidad esos documentos fundacionales aparecen como cheques en blanco a favor de déspotas que reemplazan gobiernos civilizados en el sentido mencionado por Niall Ferguson, más aun el positivismo legal ha hecho tantos estragos que quedan desdibujados los mojones y puntos de referencia extramuros de la legislación vigente fruto de mayorías circunstanciales que aplastan libertades en el contexto de lo que el decimonónico Frederic Bastiat denominó con justeza “robo legal”.

    Adam Smith en La teoría de los sentimientos morales, en La riqueza de las naciones y en Lecciones de jurisprudencia de diferentes maneras enfatiza en esa triada inseparable -la moral, la economía y el derecho- la trascendencia de la propiedad privada que permite que cada uno persiguiendo su interés personal en mejorar su situación se ve obligado a ofrecer bienes y servicios que sus congéneres requieren lo cual crea un proceso notable de cooperación social y división de trabajo. Esto puede ejemplificarse con solo mirar lo que tiene lugar en cualquier comercio donde luego de realizada la transacción ambas partes se agradecen recíprocamente.

    En este plano es pertinente remarcar que la mencionada cooperación social y división del trabajo quedan amputadas cuando los aparatos estatales imponen la guillotina horizontal con el tan cacareado igualitarismo pues en una sociedad de seres iguales no hay interés ni beneficio en interactuar, incluso la propia conversación se tornaría en un tedio espantoso ya que sería lo mismo que la parla con el espejo. En esa situación a todos nos gustaría ser médicos y no habría panaderos, a todos los hombres nos gustaría la misma mujer y así sucesivamente, circunstancia que convierte la vida social en insoportable. Las diferentes vocaciones, inclinaciones, preferencias, fuerzas físicas, talentos etc. hacen de las relaciones interpersonales un atractivo permanente.

    También desde Adam Smith se ha demostrado los males del mercantilismo y sus imitadores que provocan la autarquía y los aranceles, tarifas y cupos en las relaciones internacionales. Se puso en evidencia que esas vallas demandan mayor gasto por unidad de producto que significa menor cantidad de productos para el país receptor cosa que es otra forma de aludir a una reducción en el nivel de vida de sus habitantes. Asimismo se refutó que es más provechoso para un país exportar que importar puesto que el objeto del comercio internacional es importar lo más que se pueda, igual que con nosotros individualmente nuestro objeto final es comprar, no tenemos más remedio que vender servicios profesionales o bienes para poder adquirir lo que deseamos. Lo ideal para cada uno de nosotros sería comprar sin límite pero no podemos, no tenemos más remedio que vender (trabajar) para poder comprar. Idéntico fenómeno tiene lugar en el plano internacional, el costo de la importación es la exportación una situación que en el mercado libre de cambios hace que el balance de pagos siempre resulte equilibrado. Si un país fuera inepto para todo no hay de que preocuparse en esta materia puesto que el que no vende o no recibe capitales no puede adquirir nada en el exterior. Pero si por ventura esos ineptos pueden fabricar y vender algo que es apreciado por otros en el extranjeros no se cometa el crimen de encajarle aranceles a lo único que puede importar. La sandez de “vivir con lo nuestro” ha hecho estragos en diversos lares.

    La propiedad privada está íntimamente vinculada al cuarto poder, es decir, a la imprescindible libertad de expresión como aprendizaje recíproco y para contribuir con el derecho transformado el ley para encajar estrictos límites al poder en un proceso democrático en el que tiene prioridad el respeto a las libertades individuales.

    El premio Nobel en economía Friedrich Hayek concluye que la propiedad privada “es la única solución que descubrieron los hombres para el problema de reconciliar la libertad individual con la ausencia de conflicto. El derecho, la libertad y la propiedad constituyen una trinidad inseparable […] y ciertamente todo lo que denominamos civilización ha crecido sobre la base del orden espontáneo de las acciones que son posibles debido a la protección del dominio de los individuos” (Law, Legislation and Liberty, tomo I, pags. 107/8). Lo mismo enfatizaron antes autores clásicos de envergadura en la filosofía, el derecho, la historia y la economía, luego ampliados por destacados contemporáneos en idénticas ramas del conocimiento.

    Es importante consignar que el llamado “ambientalismo” pretende proteger la propiedad del planeta liquidando la propiedad privada vía las figuras de “derechos difusos” y “subjetividad plural” con lo que se encajan en lo que en ciencia política se denomina la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie. En este sentido, es de mucho interés consultar en YouTube exposiciones que muestran las falsedades en que se basa ese movimiento sobre las que, entre otros, se refiere el premio Nobel en física Ivar Giaever, el fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman y el ex presidente de Greenpeace de Canadá Patrick Moore. También son muy ilustrativos en esa línea argumental los libros de T. R. Anderson y D. R. Leal Ambientalismo de mercado libre, de D. L. Ray y L. Guzzo Trasching the Plantet, el doceavo capítulo de M. N. Rothbard Para una nueva libertad, de J. Simon y H. Kahan The Resourceful Earth, de M. Shellenberger Apocalypse Never y de catorce autores compilados por R. Bailey bajo el título de The State of the Planet. En este tema, además del generalmente mal estudiado calentamiento global y la lluvia ácida, se destaca la extinción de la riqueza marina por no asignar derechos de propiedad en el mar y se explica como la extinción de animales como el elefante se resolvió con la asignación de derechos de propiedad de la manada, del mismo modo que antiguamente se resolvió el encaminarse a la extinción del ganado vacuno en nuestro continente con la revolución tecnológica de la época: la marca y el alambrado.

    Entonces nada más importante que el respeto a la institución de la propiedad privada que invariablemente se traduce en el respeto recíproco que es el alma del liberalismo y la consecuente prosperidad moral y material. En este plano es muy pertinente recordar lo escrito por Juan Bautista Alberdi en cuanto a que “arrebatad la propiedad, es decir, el derecho exclusivo que cada hombre tiene de usar y disponer ampliamente de su trabajo, de su capital y de sus tierras para producir lo conveniente a sus necesidades y con ello no haceis más que arrebatar a la producción sus instrumentos, es decir, paralizarla en sus funciones fecundas, hacer imposible la riqueza” (Obras Completas, tomo IV, pag. 165). En lo que se refiere también a nuestro país, es sumamente pertinente que tengamos a la vista que Domingo Faustino Sarmiento apuntó en 1850 que “Las palabras ignorante y argentino tienen las mismas letras. Luchemos para que no se conviertan en sinónimos” (Nuevo Prólogo a Método de lectura gradual).

  • En los pronósticos deportivos, el pensamiento racional pierde por goleada

    El fútbol es el más universal de los deportes. En ocasiones vemos jugar a nuestro equipo favorito; en otras, nos conformamos con ver lo que trasmite la televisión, aunque no tengamos preferencia entre los contendientes. Y como si no pudiéramos evitarlo, enseguida nuestra mente trata de predecir el resultado del partido. Sin embargo, la racionalidad nos puede jugar una mala pasada y disminuir las probabilidades de que acertemos en nuestros pronósticos.

    Menos empates de los esperados

    Pongámoslo en contexto. Tomémonos un tiempo para analizar la siguiente situación: se enfrentan dos equipos en cualquier torneo con la misma cantidad de puntos, ¿qué resultado esperaríamos? En una investigación, el 68,2 % de los encuestados consideró que ambos rivales debían empatar. Es un resultado aparentemente racional si seguimos esta lógica: a equipos igualados en puntos, el resultado más probable es el empate. ¡Eureka!

    Sin embargo, según un estudio basado en datos de la Liga Española hasta 2010, de un total de 14 937 partidos analizados, solo 3 994 (26,7 %) habían terminado en tablas. En otra pesquisa realizada con resultados de las Copas del Mundo –también hasta 2010–, los resultados más frecuentes fueron 1-0 (18.8 %), 2-1 (14.5 %), 2-0 (11 %) y 1-1 (9,8 %). Obviamente, las victorias son más habituales que los empates en este deporte. La estadística no está allí por gusto.

    En la primera investigación, también se les preguntó a los participantes qué ocurriría si esos equipos igualados en la tabla hubieran tenido distintas trayectorias para sumar sus puntos (nueve). En ese supuesto, un equipo habría cosechado tres victorias y dos derrotas, mientras que el otro no habría perdido, ganando en dos ocasiones y empatando en tres.

    Pues bien, el 80,3 % de los encuestados predijo que uno de los dos equipos ganaría –solo el 19,7 % mantuvo el empate en su predicción–, mientras que el 43,9 % consideró que vencería el equipo que no había perdido hasta ese momento. Primera conclusión: el empate como resultado más probable cayó drásticamente al mostrar los resultados previos. Segunda conclusión: la mayoría de los sujetos predijo una victoria del equipo que no conoce la derrota.

    Explicando lo inesperado

    ¿Qué ha ocurrido entonces? ¿Es posible que las mismas personas varíen sus predicciones deportivas si reciben más información? ¿El valor que le otorgamos a los nuevos datos hace que cambiemos nuestros pronósticos? Si nuestras decisiones cumplen con el principio de invariancia, o de racionalidad ilimitada, deberíamos mantener nuestra predicción, algo que no se cumplió en el estudio.

    Estos casos que violan principios de la economía clásica y sus mecanismos son analizados por los investigadores de la llamada economía conductual. Se trata de una novedosa área de conocimiento interdisciplinario entre la economía y la psicología que estudia las decisiones humanas y lo (ir)racionales que éstas pueden ser.

    De atajos y sesgos

    La economía conductual estuvo inicialmente vinculada de manera exclusiva a las decisiones económicas, pero hoy abarca una amplia gama de áreas de aplicación: finanzas, pensiones, políticas públicas, donaciones de órganos, marketing, elecciones, etc. Se apoya en los conceptos de heurísticos y sesgos cognitivos para explicar esos fallos en la racionalidad humana.

    ¿A qué nos referimos exactamente? Para Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002, los heurísticos son los atajos que emplean los procesos mentales para buscar soluciones a situaciones novedosas. Debido a ello pueden ser, hasta cierto punto, predecibles. Por su parte, los sesgos cognitivos son fallos en el procesamiento de la información debido a su capacidad limitada y la rapidez con que se pretende responder, siendo más difíciles de descubrir con antelación.

    ¿Y qué papel juegan los heurísticos y los sesgos cognitivos en nuestras predicciones deportivas? Más allá de los elementos propiamente afectivos, que se relaciona con la preferencia por algún equipo, ambos harán vulnerables nuestras predicciones porque no somos capaces de procesar toda la información. Preferimos guiarnos por el azar y no por la estadística, y no tenemos en cuenta otras condiciones del entorno.

    En el caso de las predicciones deportivas, los sesgos cognitivos más frecuentes son:

    • El exceso de optimismo, que es la confianza injustificada sobre la ocurrencia o estabilidad de un fenómeno que impide ver lo erróneo de las estimaciones iniciales.
    • El sesgo de la mano caliente, que considera que las buenas o malas rachas permanecerán por siempre, obviando las referencias estadísticas.
    • El sesgo de la representatividad, donde se selecciona la respuesta por similitud, no por probabilidad.
    • El sesgo de los pequeños números, al realizar estimaciones a partir de poca cantidad de casos.
    • La sobreinferencia, que considera la imposibilidad de que ocurra algo si no ha ocurrido con antelación.

    A la hora de predecir en el deporte, se subvalora la importancia de la estadística y se sobrevaloran las rachas o los buenos resultados. El pensamiento intuitivo conspira entonces contra el pensamiento racional: se hace más rápido, emergente y atractivo.The Conversation

    Armenio Pérez Martínez, Director del Departamento de Investigación Científica, Tecnológica e Innovación, Universidad Laica Vicente Rocafuerte

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Los impuestos y la Independencia americana

    La independencia de Estados Unidos se refiere al proceso mediante el cual las trece colonias británicas en América del Norte se separaron del dominio británico y se convirtieron en una nación soberana e independiente. Fue declarada el 4 de julio de 1776 con la aprobación de la Declaración de Independencia, en la cual se proclamaron los derechos inalienables y se afirmó la autonomía política de Estados Unidos. La independencia marcó el inicio de la guerra de Independencia de Estados Unidos contra Gran Bretaña y sentó las bases para el establecimiento de una república democrática en América del Norte.

    La independencia de Estados Unidos tuvo varias implicancias en relación a los impuestos y los derechos individuales. Uno de los principales desencadenantes de la Revolución Americana fue el descontento de las colonias por las políticas fiscales impuestas por el gobierno británico.

    Durante el período colonial, Gran Bretaña impuso una serie de impuestos a las colonias americanas para financiar sus costosas guerras y mantener el control sobre ellas. Algunos de los impuestos más conocidos fueron el Acta del Azúcar (Sugar Act), el Acta del Timbre (Stamp Act) y el Acta del Té (Tea Act).

    Estos impuestos fueron percibidos por los colonos como injustos y abusivos, ya que eran impuestos sin su consentimiento y sin tener representación en el Parlamento británico. Esta falta de representación fue resumida en el famoso lema «No taxation without representation» (No hay impuestos sin representación), que se convirtió en uno de los pilares de la lucha por la independencia.

    Los colonos consideraban que el derecho a la propiedad y a la libre disposición de sus ingresos estaban siendo violados por los impuestos británicos, lo que socavaba sus derechos individuales. Esta creencia fue reforzada por el lema revolucionario «No taxation without representation», que argumentaba que solo un gobierno en el que los ciudadanos tuvieran voz y voto sobre los impuestos podría ser considerado legítimo y respetar los derechos individuales.

    La lucha por la independencia se centró en gran medida en la defensa de los derechos individuales y la libertad frente a la opresión y la interferencia del gobierno británico. Los colonos argumentaron que tenían derecho a gobernarse a sí mismos y decidir sobre sus asuntos internos, incluyendo la imposición de impuestos.

    La Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson y adoptada el 4 de julio de 1776, estableció los principios fundamentales de la nueva nación, basados en la idea de que todos los individuos poseen derechos inalienables, incluyendo la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Además, afirmó que el gobierno debe derivar su poder del consentimiento de los gobernados, y que si un gobierno viola los derechos del pueblo, este tiene el derecho de alterarlo o abolirlo.

    En resumen, la independencia de Estados Unidos estuvo estrechamente vinculada a la lucha por los derechos individuales en relación a los impuestos. Los colonos se opusieron a los impuestos impuestos por Gran Bretaña sin su consentimiento y argumentaron que solo un gobierno con representación legítima y respeto por los derechos individuales podría imponer impuestos de manera justa. La independencia marcó el inicio de una nación que buscaba garantizar la protección de los derechos individuales y el autogobierno.