Categoría: Tecnología

  • Reino Unido y su ofensiva contra la privacidad: criptomonedas bajo vigilancia total desde 2026

    A partir del 1 de enero de 2026, el Reino Unido, en una clara ofensiva contra la privacidad, exigirá que todas las plataformas de criptomonedas reporten información detallada sobre cada transacción de sus clientes, incluyendo datos personales y fiscales, monto de las operaciones, tipo de criptoactivo y la naturaleza de la operación. Esta iniciativa, impulsada por la agencia fiscal británica (HMRC), busca, según el discurso oficial, combatir la evasión fiscal y proteger al consumidor.

    Pero detrás de este lenguaje burocrático se esconde un avance directo contra la privacidad financiera y la autonomía individual. En la práctica, estas medidas suponen un sistema de vigilancia masiva sobre las finanzas personales, transformando a cada exchange en un brazo ejecutor del Estado fiscal. El incumplimiento por parte de las plataformas resultará en sanciones económicas que buscan forzar la obediencia del sector privado a esta nueva lógica de control.

    ¿Qué diferencias hay con MiCA?

    A simple vista, la medida británica guarda semejanzas con el Reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets) de la Unión Europea, que también establece marcos regulatorios para emisores y proveedores de servicios relacionados con criptomonedas. Sin embargo, hay diferencias clave: MiCA busca generar un marco normativo uniforme para facilitar la innovación, mientras que la política del Reino Unido se enfoca casi exclusivamente en el control fiscal. No hay aquí un intento de equilibrio regulatorio: se trata de control puro y duro, en nombre de una supuesta “protección” que nadie ha solicitado.

    MiCA al menos reconoce que hay una dimensión económica que puede potenciarse si se proporciona seguridad jurídica. En cambio, el enfoque del Reino Unido criminaliza de antemano cualquier uso anónimo o privado de criptomonedas. Bajo este nuevo régimen, cada transacción será tratada como sospechosa por defecto.

    La traición al espíritu de Satoshi

    Lo que está en juego no es simplemente una nueva capa de compliance para los exchanges. Es, en términos ideológicos, un ataque frontal a las ideas que motivaron el nacimiento de Bitcoin. El white paper de Satoshi Nakamoto, publicado en 2008, proponía una red descentralizada, resistente a la censura, sin intermediarios ni confianza en autoridades centrales. Una red entre pares, donde los individuos son plenamente responsables de su dinero y sus decisiones.

    Bitcoin fue creado como respuesta al abuso de poder de los bancos centrales y gobiernos tras la crisis financiera de 2008. No vino a pedir permiso. Vino a desintermediar. A ofrecer una alternativa para quienes no quieren participar en un sistema financiero basado en deuda, inflación crónica y vigilancia.

    Estas nuevas regulaciones suponen lo contrario: reinstaurar el control estatal mediante la cooptación de actores privados, socavando la privacidad, criminalizando la autonomía financiera y asfixiando el uso libre de una tecnología que, por diseño, nació para estar fuera de su alcance.

    Libertad no es “equilibrio”

    Hablar de “buscar un equilibrio” entre libertad e intervención estatal es asumir una premisa falsa: que el Estado tiene derecho a controlar todas las formas de intercambio humano por defecto. Pero Bitcoin propone otra cosa: una relación libre, voluntaria, sin coacción. Nadie está obligado a aceptar Bitcoin. No es de curso forzoso. Por eso la idea de que el Estado debe “proteger al usuario” es absurda: ¿protegerlo de qué? ¿De sí mismo?

    El usuario de Bitcoin es, en esencia, un adulto responsable. La arquitectura misma de la red asume que cada persona es capaz de cuidar su clave privada, validar sus transacciones y asumir las consecuencias de su uso. Esa concepción —profundamente libertaria— es incompatible con la idea de que una burocracia puede vigilar cada movimiento por nuestro bien.

    Lo que está ocurriendo no es nuevo. Es una vieja historia: cada vez que aparece una tecnología que escapa al control estatal, el Leviatán reacciona. La descentralización es, para los Estados, una amenaza existencial. Y como no pueden destruir la tecnología, buscan domesticarla mediante normativas coercitivas, sanciones, vigilancia y miedo.

    Pero Bitcoin no necesita pedir permiso. Su código sigue funcionando. Su red sigue creciendo. Y cada persona que decide custodiar sus claves, validar sus bloques y operar fuera del sistema, mantiene viva la promesa de una libertad que no se negocia.

  • Crecen los ataques violentos a inversores en criptomonedas

    El crecimiento de las criptomonedas ha abierto un nuevo horizonte para la inversión y la innovación financiera, pero también ha dado lugar a una preocupante tendencia delictiva: los ataques violentos contra personas con altos volúmenes de activos digitales. Estos delitos, conocidos como “wrench attacks” (literalmente, “ataques de llave inglesa”), consisten en el uso de la fuerza física o la coacción directa para obtener acceso a wallets cripto, ya sea a través de amenazas, tortura o secuestros.

    Según un informe reciente publicado por Cointelegraph, tan solo en los primeros meses de 2025 se han registrado al menos seis casos documentados de ataques violentos a inversores y figuras prominentes del ecosistema cripto. La cifra alarma a la comunidad global, que hasta ahora asociaba el principal riesgo de estos activos con los ciberataques o fraudes digitales.

    Casos recientes que encienden las alarmas

    Entre los casos más resonantes se encuentra el del cofundador de Ledger, David Balland, y su esposa, quienes fueron secuestrados en Francia. Los captores, que buscaban obtener sus claves privadas, llegaron a mutilar a Balland para presionar a la empresa. Ambos fueron liberados gracias a una operación policial, y varios sospechosos fueron detenidos.

    Otro episodio en París involucró a la hija de Pierre Noizat, fundador de Paymium, una de las plataformas de intercambio de Bitcoin más antiguas de Europa. La joven fue objeto de un intento de secuestro, lo que refuerza la idea de que los delincuentes no solo apuntan a las víctimas directas, sino también a sus familiares.

    En Estados Unidos, la popular streamer Kaitlyn Siragusa, conocida como «Amouranth», fue atacada en su residencia por delincuentes armados que intentaron acceder a sus criptoactivos. Logró defenderse utilizando un arma de fuego.

    Una amenaza que trasciende fronteras

    El fenómeno no es nuevo, pero ha adquirido mayor visibilidad recientemente. En 2018, el inversionista británico Danny Aston fue atado y golpeado en su domicilio, frente a su esposa embarazada, por un grupo que lo obligó a transferir Bitcoin. En 2022, un empresario noruego fue torturado durante horas para entregar sus claves privadas.

    De acuerdo con Chainalysis, en su informe anual de 2023 sobre cripto-criminalidad, el volumen total de criptomonedas robadas mediante métodos no cibernéticos (incluyendo fraudes presenciales y coerción física) creció un 15% interanual, lo que representa un total estimado de $76 millones USD a nivel global. Aunque sigue siendo una porción menor comparada con los grandes hackeos, la violencia física introduce una nueva dimensión de riesgo.

    ¿Por qué están aumentando estos ataques violentos?

    Los analistas identifican varios factores:

    • Alta concentración de riqueza en pocas personas: muchas wallets individuales contienen millones de dólares en activos que pueden transferirse en segundos.
    • Exposición pública: los inversores cripto activos en redes sociales se vuelven blanco fácil al mostrar su estilo de vida o compartir información sobre inversiones.
    • Dificultad de rastreo: la naturaleza descentralizada y pseudoanónima de muchas blockchains impide rastrear fácilmente los fondos una vez transferidos.

    Medidas de seguridad recomendadas

    Expertos en ciberseguridad y firmas de custodia sugieren implementar estrategias que dificulten el acceso inmediato a los activos digitales:

    • Carteras multifirma (multisig): requieren la autorización de múltiples personas o dispositivos para ejecutar una transacción.
    • Dispositivos de almacenamiento en frío (cold wallets): mantienen las claves privadas desconectadas de Internet, lo que las hace inaccesibles en ataques físicos.
    • Segmentación de fondos: distribuir los activos en distintas wallets, incluyendo algunas “señuelo” con pequeñas cantidades.
    • Contratación de seguros especializados: productos como el “wrench attack insurance” de AnchorWatch están ganando interés en el mercado cripto institucional.
    • Soluciones descentralizadas de provisión de seguridad.

    Una respuesta desde el Estado

    En países como Francia, donde se han reportado múltiples incidentes en pocos meses, las autoridades han comenzado a coordinar reuniones con líderes del sector cripto para definir estrategias de seguridad y asistencia legal. Sin embargo, aún existen vacíos regulatorios sobre cómo tratar este tipo de crímenes híbridos, que combinan aspectos digitales y físicos.

    A futuro

    El auge de los ataques violentos contra inversores de criptomonedas expone una nueva vulnerabilidad del ecosistema descentralizado. Mientras los desarrolladores de tecnología trabajan en soluciones de custodia más seguras, la educación, la prevención y la cooperación con autoridades serán clave para proteger no solo los activos, sino también la integridad física de quienes participan de este mercado. Invertir en criptomonedas implica asumir riesgos. Que no te sorprenda asumir también los que aún no aparecen contabilizados.

  • Worldcoin y el escaneo de iris: ¿progreso o distopía digital?

    El proyecto Worldcoin, ideado por Sam Altman —sí, el mismo que está al frente de OpenAI—, vuelve a poner sobre la mesa un debate que en el mundo cripto nunca deja de ser urgente: la privacidad de los datos. La idea, al menos en su versión oficial, suena tentadora. Crear una identidad digital global, respaldada por una criptomoneda, que pueda verificar si una persona es humana sin necesidad de revelar su información personal. Pero la realidad es mucho más compleja, y más inquietante.

    Worldcoin basa su promesa en un dispositivo que escanea el iris de las personas —el famoso “Orb”— para generar una identificación única. Una especie de pasaporte digital que permitiría moverse en el futuro mundo de las inteligencias artificiales sin perder la condición humana. La justificación es clara: cuando los bots lo dominen todo, necesitaremos probar que no lo somos. Pero la solución plantea más preguntas que respuestas.

    Lo primero que salta a la vista —o mejor dicho, al iris— es el uso de datos biométricos. En la comunidad cripto, acostumbrada a pelear por cada bit de soberanía digital, entregar un escaneo ocular a una organización privada, sin un marco legal sólido que regule su almacenamiento, uso o eliminación, suena a herejía. El problema se vuelve aún más preocupante cuando se expande en países como Estados Unidos, donde no existe una legislación federal que proteja expresamente los datos biométricos. Cada estado decide por su cuenta. Un cóctel perfecto para abusos.

    Mientras tanto, Worldcoin sigue ampliando sus “centros de verificación” en ciudades como Los Ángeles, Miami o San Francisco. Prometen recompensas en tokens a quienes entreguen su iris, pero no queda claro bajo qué condiciones. ¿Qué ocurre si más adelante esa información se filtra, se vende, o simplemente se usa para otro fin? Recordemos que los datos biométricos, a diferencia de una contraseña, no se pueden cambiar. Si alguien accede a tu clave privada, la revocas. Pero si alguien accede a tu escaneo de iris, ¿qué haces?

    Muchos usuarios, especialmente en países con economías inestables, se sienten atraídos por la promesa de recibir criptomonedas a cambio de su participación. Pero el desequilibrio de poder es evidente: entregar datos íntimos a cambio de una recompensa es un modelo que recuerda más a prácticas coloniales digitales que a una verdadera descentralización. ¿Dónde queda la autonomía? ¿Dónde queda el consentimiento libre e informado?

    Amnistía Internacional y otras organizaciones ya han expresado su alarma. Y no es para menos. En lugares como Kenia o Argentina, donde Worldcoin ha operado, las autoridades han comenzado a investigar sus prácticas. Algunos países, como España y Hong Kong, han optado directamente por bloquear el proyecto por no cumplir con sus leyes de protección de datos.

    Los defensores de Worldcoin dirán que el sistema es seguro, que no almacena imágenes del iris y que todo se convierte en datos cifrados irreversibles. Pero los tecnólogos y defensores de la privacidad saben que esas promesas, sin auditorías abiertas y sin código libre, son solo eso: promesas.

    En el ecosistema cripto, donde el mantra es “not your keys, not your coins”, esta iniciativa despierta serias contradicciones. ¿Queremos una identidad descentralizada? Sí. ¿Estamos dispuestos a entregar nuestros datos biométricos a una corporación global para obtenerla? Difícil de aceptar. La privacidad no es solo un lujo; es un derecho y, en el mundo de las criptomonedas, una línea roja que no se debería cruzar.

  • Guy Sorman y la inteligencia artificial: entre la libertad y la manipulación

    En su artículo titulado “Una respuesta liberal a la IA”, publicado en el periódico ABC el 12 de mayo de 2025, el economista y ensayista Guy Sorman ofrece una mirada crítica y ponderada sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la sociedad contemporánea. Desde una perspectiva liberal clásica, Sorman analiza tanto los riesgos como las promesas de esta tecnología, al tiempo que llama a evitar tanto el rechazo alarmista como la aceptación ingenua.

    Uno de los ejemplos más llamativos que presenta Sorman es el del libro Hipnocracia, presuntamente escrito por un autor chino ficticio, Jianwei Xun. El texto, completamente generado por IA, logró burlar la vigilancia editorial y fue recibido por el público y la crítica como una obra auténtica. El caso no es anecdótico: es una muestra del poder que las inteligencias artificiales ya poseen para influir en la opinión pública, confundiendo la percepción entre lo real y lo artificial. Para Sorman, esto plantea un desafío fundamental para la democracia, basada precisamente en el acceso libre y confiable a la información.

    El autor sitúa la revolución de la IA en una línea histórica comparable a la Revolución Industrial. Así como la mecanización cambió la economía del siglo XIX, la automatización del pensamiento —o su simulación— está llamada a transformar la economía del siglo XXI. Las tensiones generadas por este cambio no son nuevas: como recuerda Sorman, los luditas destruyeron telares por miedo a perder su trabajo. Hoy, el temor se dirige al reemplazo de tareas cognitivas por algoritmos.

    Pero la analogía no termina allí. Así como la Revolución Industrial, pese a sus costos iniciales, derivó en mayores niveles de bienestar, la IA podría —si se orienta correctamente— liberar a las personas de tareas repetitivas y permitirles enfocarse en trabajos más creativos y significativos. Sorman señala ejemplos en el ámbito de la medicina, el derecho y la educación, donde la IA puede asistir, pero no suplantar, a los profesionales humanos. El problema aparece cuando la herramienta se convierte en un atajo para evitar el pensamiento, como ocurre con estudiantes que presentan trabajos elaborados por sistemas automáticos.

    El propio Sorman experimentó con una IA que generó una columna imitando sus ideas y estilo. Aunque el resultado fue técnicamente correcto, notó de inmediato la ausencia de ironía, matices y estilo personal. Esta vivencia refuerza su tesis de que la IA puede simular contenidos, pero no reemplazar el pensamiento crítico ni la subjetividad humana. Es en esos márgenes —la ambigüedad, la ironía, la creatividad— donde reside, para él, lo más valioso del pensamiento humano.

    Lejos de rechazar la inteligencia artificial, Sorman propone asumirla como parte de nuestra evolución tecnológica. Pero advierte: su adopción no puede desligarse de una ética que preserve la autonomía del individuo. La libertad, en la tradición liberal que él reivindica, no consiste solo en no ser coaccionado, sino también en actuar con discernimiento. Por eso, frente al entusiasmo ciego o el temor paralizante, sugiere una tercera vía: la de la vigilancia activa, la regulación prudente y el compromiso intelectual.

    A medida que la inteligencia artificial se integra más profundamente en nuestras vidas, la actitud que adoptemos frente a ella dirá más sobre nosotros que sobre la tecnología misma.

  • Ingeniería Social en el Mundo Cripto: Riesgos y Protección

    En el universo de las criptomonedas, la seguridad va mucho más allá de proteger tu billetera con una contraseña o una clave privada. Uno de los peligros más engañosos y crecientes para el mundo cripto es la ingeniería social, un método de ataque que aprovecha la vulnerabilidad más fundamental de cualquier sistema: el ser humano.

    ¿Qué es la Ingeniería Social?

    La ingeniería social es una técnica de manipulación psicológica que busca engañar a las personas para que revelen información confidencial o concedan acceso no autorizado a sistemas. A diferencia del hackeo tradicional, que explota vulnerabilidades tecnológicas, la ingeniería social se centra en el elemento humano, utilizando la manipulación emocional y la construcción de confianza para decepcionar a las víctimas.

    En el contexto de las criptomonedas, esta manipulación es especialmente peligrosa debido a la naturaleza irreversible de las transacciones y la descentralización de las criptomonedas. Una vez que los fondos se transfieren o se concede el acceso, es casi imposible revertir la acción.

    Anatomía de un Ataque de Ingeniería Social

    Los ataques de ingeniería social en el mundo cripto siguen típicamente un patrón calculado:

    1. Preparación: Los estafadores rastrean plataformas de redes sociales como X, Discord, Telegram y Reddit, buscando objetivos potenciales. Buscan principiantes pidiendo ayuda, usuarios que presumen de sus ganancias o que filtran accidentalmente información de contacto.
    2. Acercamiento: Los atacantes se presentan haciéndose pasar por:
      • Agentes de soporte técnico de plataformas conocidas
      • Influencers de criptomonedas
      • Amigos o gestores de comunidad
    3. Gancho: Generan urgencia o miedo mediante mensajes como:
      • «¡Tu billetera está en riesgo!»
      • «¡Airdrop exclusivo que termina en 5 minutos!»
      • «Detectamos actividad sospechosa: verifica tu cuenta»
    4. Extracción de Información: Solicitan:
      • Compartir claves privadas o frases semilla
      • Hacer clic en enlaces de sitios de phishing
      • Aprobar contratos inteligentes maliciosos
      • Enviar criptomonedas para «verificar» una cuenta
    5. Robo: Una vez obtenida la información, drenan la billetera, convierten los activos en criptomonedas de privacidad y los blanquean a través de mezcladores o exchanges.

    Tipos Comunes de Estafas

    Phishing

    El phishing sigue siendo la forma más prevalente de ingeniería social en el mundo cripto:

    • Aplicaciones de billetera falsas
    • Exchanges fraudulentos
    • Pop-ups falsas de MetaMask

    Suplantación de Identidad

    Los atacantes se hacen pasar por:

    • Personal de soporte técnico
    • Influencers de criptomonedas
    • Amigos o conocidos

    Estafas de Sorteos

    Promesas como «Envía 1 ETH, recibe 2 ETH» que nunca se cumplen.

    Estafas Románticas

    Conocidas como «cebo de cerdo», implican construir una conexión emocional para manipular a la víctima y robarle sus criptomonedas.

    Plataformas de Inversión Falsas

    Ofrecen rendimientos increíblemente altos con riesgo mínimo, diseñadas para robar fondos.

    ¿Por Qué Funciona la Ingeniería Social?

    Estos ataques prosperan por varios factores:

    • Generación de miedo y urgencia
    • Apelación a la codicia
    • Falta de conocimiento sobre seguridad cripto

    Cómo Protegerte

    1. Sé escéptico con mensajes no solicitados
    2. Activa la autenticación de dos factores (2FA)
    3. Verifica siempre los enlaces y URLs
    4. Edúcate sobre las estafas comunes
    5. Utiliza prácticas de seguridad sólidas, como billeteras de hardware

    Mantente alerta

    En un mundo cripto lleno de estafadores, tu mejor defensa es la vigilancia, la educación y unas sólidas prácticas de seguridad. Recuerda: incluso la tecnología más inteligente no puede protegerte de un engaño bien elaborado.

    La ingeniería social representa una amenaza constante en el ecosistema de las criptomonedas. Mantenerte informado, alerta y escéptico es la clave para proteger tus activos digitales.

  • Skype: adiós a la primer gran disrupción digital nacida en libertad

    Este 5 de mayo se cierra un capítulo en la historia de la tecnología: Microsoft desconectará oficialmente el servicio clásico de Skype. Para muchos, será apenas el fin de una aplicación. Pero para quienes miramos el mundo desde la libertad y la innovación, Skype fue mucho más: fue una rebelión contra el statu quo de las telecomunicaciones globales. Y su origen en Estonia no es casualidad.

    Skype nació en 2003, desarrollado por tres programadores estonios —Ahti Heinla, Priit Kasesalu y Jaan Tallinn— en colaboración con los empresarios Niklas Zennström (Suecia) y Janus Friis (Dinamarca). Pero su historia no puede separarse del contexto único que hizo posible su creación: la radical apertura económica de Estonia tras liberarse del yugo soviético.

    Apenas recuperada su independencia en 1991, Estonia estaba devastada económicamente. Entonces, un joven de 32 años, Mart Laar, llegó al poder con un único libro de cabecera: Free to Choose, de Milton Friedman. Aplicó reformas impensables: impuesto plano o Flat tax, privatización inmediata, la reducción drástica del aparato estatal y libertad comercial plena, inspirándose abiertamente en las ideas de Milton Friedman y F.A. Hayek. En menos de una década, Estonia pasó de la ruina a convertirse en la primera sociedad digital del mundo.

    La apuesta era audaz y contracultural en un ex país soviético. Pero funcionó. Estonia se convirtió en el país más digitalizado del mundo exsoviético, con infraestructura tecnológica avanzada, acceso universal a Internet y un ecosistema fértil para la innovación. Skype fue la primera gran flor de ese jardín liberal.

    Skype, fue la muestra concreta del potencial de la libertad. En un mundo dominado por los monopolios telefónicos y tarifas internacionales prohibitivas, Skype ofreció algo revolucionario: llamadas gratuitas a cualquier parte del mundo, sin intermediarios, sin fronteras, sin permisos.

    Más que una aplicación, fue un acto de desobediencia creativa. La industria de las telecomunicaciones tembló. Los gobiernos empezaron a preguntar cómo regular lo que no podían controlar. Y millones de personas comenzaron a hablar con familiares, clientes y colegas a través de una plataforma que, con una conexión modesta, hacía posible lo que antes costaba una fortuna.

    Skype no solo anticipó el fenómeno de las llamadas VoIP, sino que sentó las bases de muchas de las plataformas actuales de comunicación, desde Zoom hasta WhatsApp. Fue pionero en cifrado, en interoperabilidad, y en demostrar que el software podía democratizar algo tan esencial como la conversación humana.

    Fue vendido a eBay en 2005 por $2.6 mil millones, y luego a Microsoft en 2011 por $8.5 mil millones. A partir de entonces, comenzó un proceso de transformación y pérdida de relevancia, eclipsado por nuevos actores. Pero su impacto ya estaba hecho.

    Lo esencial es no olvidar lo que hizo posible a Skype: un entorno de libertad, desregulación y confianza en el individuo. No nació en una incubadora estatal ni fue producto de un plan quinquenal. Fue una creación espontánea nacida en un país libre. Estonia fue libre, por decisión política valiente. Skype fue posible, por esa libertad. Que no lo olvidemos: cuando se permite a las personas crear sin trabas, el mundo cambia.

    Skype fue la primera gran disrupción digital de este siglo. Fue el hijo directo de una Estonia libre. Su legado seguirá vivo mientras las personas éticas continúen difundiendo las ideas de la libertad.

  • ¿Qué tipo de fotos triunfan en Instagram cuando hablamos de turismo?

    ¿Qué hace que unas fotos turísticas se vuelvan relevantes en redes sociales?

    Una pareja sonríe frente a una catedral. Una joven se toma un selfie con un pincho en la mano. Un grupo de amigos se abraza en medio de una plaza empedrada. Estas escenas, cotidianas en Instagram, van mucho más allá del simple recuerdo personal. Cada imagen compartida es un pedacito de la imagen que millones de personas forman sobre un destino turístico.

    Instagram se ha convertido en la gran vidriera del turismo contemporáneo.
    Tiene más de 1 300 millones de usuarios activos, y hashtags como #travel superan los 680 millones de publicaciones. Sin embargo, hasta hace poco era difícil saber con precisión qué tipo de contenido conecta realmente con la audiencia.

    ¿Qué imágenes generan más interacción?

    ¿Influye que las comparta un turista o un residente?

    ¿Afecta que haya personas en la fotografía, o no?

    Por el Camino de Santiago

    Plaza Mayor de León. Imagen promocional.
    Portal oficial de turismo de España
    Catedral de León. Imagen promocional.
    Portal oficial de turismo de España

    Para responder a estas preguntas, hemos realizado un análisis de alrededor de 150 000 publicaciones de 43 000 usuarios anónimos de Instagram. Tras su filtrado y limpieza, en torno a 27 000 publicaciones de Instagram de la ciudad de León, una de las paradas principales del Camino de Santiago, han sido tratadas mediante inteligencia artificial para estudiar tanto el contenido visual como textual de las fotos: qué mostraban, quién las compartía y cuántos likes y comentarios recibían. Nuestro objetivo era entender qué hace que una foto turística se vuelva relevante en redes sociales.

    Los resultados sorprenden por su coherencia. Las imágenes que muestran lugares emblemáticos –monumentos, calles históricas, paisajes– generan mucha más interacción que aquellas centradas en bares o restaurantes. Además, las fotos que incluyen personas reciben más likes y comentarios que las que no lo hacen. Es decir, ver a alguien viviendo la experiencia hace que quien observa pueda imaginarse en su lugar, empatice mejor y reaccione a ese contenido.

    Y hay algo más: las publicaciones compartidas por turistas logran mayor impacto que las de los propios residentes. Tal vez porque el turismo tiene algo de excepcional, de novedad, que capta mejor la atención. Incluso, cuando aparece una persona en la foto, el efecto positivo en la interacción es aún mayor si quien la publica es un turista.

    Esto no significa que los residentes no tengan un papel relevante. Al contrario, también ellos contribuyen activamente a la construcción de la imagen del destino. Pero sus publicaciones parecen generar una conexión diferente, quizá más cotidiana, menos aspiracional.

    Agente de destino

    En este contexto, cada usuario de Instagram se convierte, sin saberlo, en un agente de marketing territorial. Sus fotos moldean la percepción de miles de potenciales viajeros. Esto abre un abanico de oportunidades (y también de responsabilidades) para los destinos turísticos.

    ¿Y si en lugar de limitarse a lanzar campañas institucionales fomentaran que los visitantes compartiesen ciertos tipos de imágenes? ¿Y si diseñaran espacios pensados para ser fotografiados, como puntos selfie diferentes a los más visitados, con el fin de luchar contra la masificación? ¿Y si invitaran a los propios ciudadanos a mostrar lugares de su ciudad desde su propia mirada?

    Hoy, más que nunca, una foto puede ser el inicio de un viaje. Y entender qué imágenes emocionan, inspiran y generan interacción es clave para construir destinos más visibles, atractivos y deseados, pero también más responsables y sostenibles. Esta investigación no busca decirle a nadie qué fotografiar, pero sí invita a reflexionar sobre el poder de lo que compartimos.

    Porque en cada publicación, en cada “me gusta”, se va tejiendo la imagen –real o idealizada– de los lugares que visitamos… o que soñamos visitar.The Conversation

    Sofía Blanco Moreno, Profesor ayudante doctor, Área de Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de León; Ana M. González-Fernández, Profesora Titular de Universidad. Área de Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de León; Luis Vicente Casaló Ariño, Catedrático de Universidad en Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de Zaragoza y Pablo Antonio Muñoz-Gallego, Catedrático de Universidad en Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de Salamanca

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Inteligencia Artificial

    La palabra “inteligencia” tiene que ver con la facultad del entendimiento, el saber y la comprensión, razón por la cual el nombrecito de “inteligencia artificial” o AI es irreal o sacado de los pelos; y, bien vale la pena ahondar en el asunto ya que casi todos, sino todos, los problemas de la humanidad surgen a partir del mal uso de las palabras. El asunto lo pintaron desde la Biblia en la parábola de la Babel, como también en el decir “Dios es Palabra”. Pero el tema se torna mucho más embrollado debido a que la llamada AI es uno de los factores más impactantes de la singularidad que deviene la humanidad hoy día. Que, si la manzana la podemos usar para bien o mal, ni se diga la AI, la cual nos puede llevar al Paraíso o al mismo Infierno. En fin, el vocablo “artificial” también es primo del vocablo “artificio”, vocablo que indica falta naturalidad.

    El asunto gira es que la AI no puede hacer conexiones mentales creativas y si usamos esa herramienta como y para lo que no es, los resultados pueden ser terribles. En resumen, los humanos no nos salvamos de ser los gestores de nuestro destino; sea brillante o lúgubre. Jamás olvido el dicho que lo dice todo respecto a las computadoras: “si les metes basura, te responden con basura”. Pero el peligro va mucho más allá porque en el juego de póker que es la vida, el pote o “pot” hoy día es más grande que jamás en la historia humana.

    La AI funciona con analogías o semejanzas y los científicos han visto que la AI no se gana al ser humano resolviendo problemas de matrices, que son formaciones numéricas u de otros objetos matemáticos, conocidos como entradas de la matriz, que requieren un sentido que no tiene la AI. El problema comienza cuando pretendemos usar la AI para lo que no es y, de salida, cuando le ponemos un nombre que tampoco es. Tal es el caso del llamado “metrobus” de Panamá, que no es tal cosa; de manera que si lo tratas de usar para resolver los problemas de tránsito y transporte, te ira muy mal… ¿o es que no lo hemos notado?

    Otro aspecto que debemos considerar cuando intentamos, erróneamente, comparar al ser humano con la AI, es que nuestras prácticas educativas en siglos recientes, ha sido terribles y la humanidad, en muchos sentidos, ha perdido capacidad intelectual. Hoy día ya contamos con el entendimiento y capacidad de tornar a todo niño en genio; pero, insistimos en delegar y centralizar la educación; más que nada, con fines de adoctrinamiento y fines politiqueros.

    Y para mayor ilustración del tema, tomemos el caso de el “aprendizaje de disparo cero o ‘Zero-shot learning’, que es una técnica de aprendizaje automático que permite a un modelo reconocer y clasificar objetos o conceptos sin haberlos visto previamente durante el entrenamiento, utilizando información semántica y transferencias de conocimiento. ¿Me explico o me entiende el lector? ¿No? No se preocupen, que a mí tampoco me queda muy claro el asunto.

    Y, para resumir y enredarles más, termino comentando algo sobre el razonamiento analógico. Una cosa es intentar comprensión a base de razonamiento abstracto en contraposición del atajo de resolver incógnitas basándose en conocimientos que no fueron dados durante las clases o los estudios; conocimientos que ya tenías en tu alacena mental. ¿Puede la AI resolver cuándo no le has provisto toda la información? Por ejemplo; Einstein resolvió o imaginó la Teoría de la Relatividad cuando mentalmente montó un rayo de luz en el espacio.

  • Mastercard Blockchain: La Red que Conectará Cripto y Finanzas Tradicionales

    Mastercard, reconocido líder global en el sector de los pagos, ha dado un paso firme hacia la integración de las criptomonedas con las finanzas tradicionales (TradFi). En un esfuerzo por hacer que las transacciones con activos digitales sean tan simples y accesibles como las tradicionales, la compañía está desarrollando una Mastercard blockchain multimoneda, la cual permitirá a las instituciones financieras tradicionales conectar con el dinámico mundo de las criptomonedas. Esta iniciativa está diseñada para beneficiar tanto a las empresas como a los consumidores, permitiendo pagos seguros y eficientes en una infraestructura interoperable.

    La Estrategia de Mastercard: Simplificar el Uso de Cripto

    Según el vicepresidente ejecutivo de Blockchain y activos digitales de Mastercard, Raj Dhamodharan, la nueva red multimoneda que está en desarrollo permitirá que los 3,5 mil millones de titulares de tarjetas de Mastercard puedan realizar transacciones utilizando criptomonedas como Bitcoin, Ethereum y otras monedas digitales. En esencia, la compañía busca replicar el éxito de aplicaciones de pago como Venmo, pero adaptado al mundo de las criptomonedas. Esta plataforma se enfocará en proporcionar una experiencia de usuario simple y fácil de usar, similar a los métodos de pago tradicionales, pero con la seguridad y las ventajas de la Mastercard blockchain.

    Blockchain: La Tecnología que Respaldará el Futuro de los Pagos

    La Mastercard blockchain tiene como objetivo superar las barreras de la infraestructura financiera tradicional, que aún enfrenta desafíos en términos de velocidad y costos de transacción. Al usar tecnología blockchain, las transacciones pueden realizarse de manera más rápida, segura y transparente. Además, esta plataforma blockchain permitirá que las instituciones financieras adopten una variedad de activos digitales y criptomonedas sin la necesidad de integrarse por completo a sistemas completamente nuevos.

    Alianzas Estratégicas y el Futuro de los Pagos Digitales

    El éxito de este proyecto depende en gran medida de las alianzas estratégicas que Mastercard ha logrado forjar con grandes bancos e instituciones financieras. En particular, JPMorgan y Standard Chartered están jugando un papel fundamental en la construcción de esta infraestructura digital. Estas alianzas permitirán realizar pagos transfronterizos y ampliar el acceso a soluciones innovadoras que permitan que las criptomonedas sean una opción viable para los pagos internacionales y en monedas locales.

    El Camino hacia un Futuro de Pagos sin Fronteras

    En su esfuerzo por transformar el panorama de los pagos, Mastercard está trabajando también en tecnologías que faciliten la tokenización de activos y la creación de sistemas de pagos basados en biometrias, eliminando las tarjetas físicas en el futuro. Además, la empresa está considerando cómo mejorar la experiencia de pago con el uso de tecnologías emergentes, como el reconocimiento facial o la lectura de huellas dactilares, aumentando la seguridad en las transacciones.

    Un Futuro Prometedor para la Blockchain en los Pagos

    Mastercard está liderando una revolución en el mundo de los pagos al crear una infraestructura que conecta las criptomonedas con las finanzas tradicionales. Con un enfoque en la seguridad, la velocidad y la facilidad de uso, la Mastercard blockchain no solo facilitará pagos más rápidos, sino que también abrirá el camino para un ecosistema financiero más inclusivo y accesible. Esta red blockchain será fundamental para la adopción masiva de criptomonedas, brindando a las instituciones financieras una nueva forma de ofrecer servicios y una experiencia única para los consumidores.

    Si este plan tiene éxito, podríamos estar presenciando el nacimiento de una nueva era en los pagos globales, donde las criptomonedas no son solo una herramienta de inversión, sino un medio real y viable para las transacciones diarias en todo el mundo.

  • Tether busca auditoría completa para aumentar transparencia

    Tether (USDT) es una criptomoneda conocida como «stablecoin» o moneda estable, diseñada para mantener un valor fijo en relación con una moneda fiduciaria, en este caso, el dólar estadounidense. Cada token de Tether está respaldado por reservas que incluyen dólares estadounidenses, bonos del Tesoro y otros activos financieros, lo que permite a los usuarios realizar transacciones en diferentes cadenas de bloques sin la volatilidad asociada a otras criptomonedas.

    Recientemente, Tether ha estado en el centro de atención debido a su compromiso con la transparencia y la estabilidad financiera. El 21 de marzo de 2025, Reuters informó que la empresa está en conversaciones con una de las «Cuatro Grandes» firmas de auditoría para llevar a cabo una auditoría completa de sus reservas. El CEO de Tether, Paolo Ardoino, destacó que este proceso es ahora más factible bajo la administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien apoya las criptomonedas. A pesar de haber emitido más de $140 mil millones en tokens vinculados al dólar, Tether hasta ahora solo ha proporcionado informes trimestrales en lugar de auditorías completas. Ardoino subrayó que esta auditoría es una prioridad principal y cree que el entorno regulatorio cambiante facilitará el proceso. Además, Tether recientemente nombró a Simon McWilliams como director financiero para liderar la empresa hacia la finalización de la auditoría.

    La importancia de una auditoría completa radica en la necesidad de confirmar que cada token de Tether esté respaldado adecuadamente por activos reales. En el pasado, la empresa ha enfrentado críticas y preocupaciones sobre la falta de transparencia en sus reservas. Por ejemplo, en 2019, se reveló que solo el 74% de los tokens estaban respaldados por efectivo y equivalentes de efectivo, lo que generó dudas sobre la solvencia de la moneda.

    La creciente adopción de Tether ha llevado a la empresa a convertirse en un actor significativo en el sistema financiero global. Según un artículo del Wall Street Journal, Tether mueve aproximadamente $190 mil millones diariamente y ha encontrado uso en países con restricciones al acceso al sistema financiero en dólares, como Irán, Venezuela y Rusia. Sin embargo, esta adopción también ha suscitado preocupaciones sobre su uso en actividades ilícitas, incluyendo el lavado de dinero por parte de cárteles de drogas y grupos terroristas.

    La falta de una auditoría completa ha sido una de las principales críticas hacia Tether. Aunque la empresa ha proporcionado informes trimestrales, estos no han sido suficientes para disipar las preocupaciones sobre la transparencia y la estabilidad de la moneda. La colaboración con una de las «Cuatro Grandes» firmas de auditoría podría mejorar la confianza en Tether y en el mercado de las criptomonedas en general.

    Además de los esfuerzos de auditoría, Tether ha tomado medidas para mejorar su transparencia y estabilidad. Por ejemplo, la empresa ha reducido su exposición a activos de mayor riesgo y ha aumentado sus tenencias en bonos del Tesoro de EE.UU., considerados más seguros. Estas acciones buscan fortalecer la confianza de los inversores y usuarios en la moneda.

    La importancia de una auditoría completa no solo beneficia a Tether, sino también al ecosistema de las criptomonedas en su conjunto. Una mayor transparencia y responsabilidad pueden atraer a más inversores institucionales y minoristas, fomentando una adopción más amplia y una mayor legitimidad para las criptomonedas.

    Ahora mismo, Tether se encuentra en una encrucijada crítica en su evolución. La colaboración con una firma de auditoría de renombre para realizar una auditoría completa de sus reservas es un paso significativo hacia la transparencia y la estabilidad financiera. Este esfuerzo no solo abordará las preocupaciones pasadas, sino que también fortalecerá la confianza en Tether y en el mercado de las criptomonedas en general. La comunidad cripto y los reguladores estarán atentos a los resultados de esta auditoría y a las medidas adicionales que Tether tome para garantizar la integridad y la confianza en su moneda estable.