Categoría: Economia y Finanzas

  • Control de Precios y Salarios: efectos económicos

    Extractos y traducción del libro “Forty Centuries of Wage and Price Controls . How not to figth inflation” Cuarente Centurias de Control de Precios y Salarios. -Cómo no controlar la inflación- V., así como apreciaciones propias. Esta obra pude ser adquirida en Amazon.com, ya sea en su versión impresa como electrónica de Kindle.

    A través de la historia se ha visto que el intervencionismo a través de los controles de precios y salarios –CP y S- pocas veces han podido ser mantenidos a través del tiempo debido a que existen amplias evidencias que estos controles causan graves y permanentes trastornos a la economía, así como penurias a los ciudadanos.

    Testimonio de ello lo presenta Jackson Grayson, Jr., que fue Presidente de la Comisión de Control de Precios bajo la Segunda Fase de las Políticas de Estabilización Económica del gobierno de Nixon. Sus apuntes los intituló: Confesiones de un Controlador de Precios –New York –Jones, Irwin, 1974-.

    Las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas

    1. Los controles causan una distorsión del sistema del mercado ya que los precios, bajo una economía no intervenida buscan su propio equilibrio y las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas. Las razones de ello no dejan de ser técnicas y aunque no son difíciles de entender, sí requieren tomarse el tiempo de estudiar el tema, cosa que pocos quieren hacer, pues escogen enfocarlo más desde una perspectiva visceral que intelectual económica. He aquí una pequeña discusión del asunto:
      1. En el mercado lo típico es la escasez de los productos y servicios y los mecanismos de equilibrio entre la oferta y la demanda son vastos, al punto que ningún gobierno y sus funcionarios podrían preverlos y controlarlos; razón por la cual siempre terminan causando distorsiones y agravando los problemas inherentes del sistema. Me refiero a los problemas de escasez y de las iniquidades propias de una porción de la población humana. Bajo condiciones normales, una escases producirá un aumento de los precios, y estos aumentos, a su vez, provocará que más inversionistas vean una oportunidad de oferta e inviertan, lo cual volverá a disminuir los precios hasta lograr una equilibrio. Desdichadamente, cuando los gobiernos interfieren, dictando precios inferiores al mercado, no se producirán las inversiones necesarias y la oferta ira en mengua, hasta que el sistema llegue a ser insostenible.

        El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez

      2. El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez, porque no son aparentes. Es el caso de los taxi en Panamá que pocos saben que el “no voy” es el resultado del control de precios y salarios. Los taxistas simplemente eligen no llevar a sus clientes a un destino que les resulte en pérdidas económicas. Igual es la situación de los llamados “transportistas piratas,” que no son más que un mercado negro producido por los propios controles estatales que disminuyen la oferta de servicios a los usuarios consumidores. El transporte es algo vital y cuando este falta, por cualquier razón, las personas no sólo buscarán el medio de movilizarse, sino que es un derecho inalienable.
      3. Los controles penalizan a quienes, por motivos variados, desean acceder a precios inferiores a los inflacionarios, ya no son tantos que entienden que no todos los precios son inflacionarios; lo cual es el caso si los aumentos en los salarios no terminan por producir un aumento en el endeudamiento gubernamental o en la oferta monetaria –en el caso de los países con bancas centralizadas-.
      4. Las grandes empresas que tienen buenos mecanismos de economía de escala, cuando no están intervenidas con controles artificiales y politiqueros, pueden elegir pagar mejor a sus trabajadores como estrategia de mantener una posición de liderazgo en el mercado. Estos aumentos no sería inflacionarios ya que salen de las ganancias de las empresas. Igual también pueden repercutir positivamente en los negocios de las empresas. Pero en el caso de sistemas intervenidos con control de precios y salarios, todo esto queda en un limbo, ya que las señales del mercado quedan afectadas y no se puede distinguir entre salarios inflacionarios y los no inflacionarios.
    1. Los controles de precio pueden ser utilizados con fines políticos muy alejados de lo económico Tenemos el caso de los precios de los alimentos, en dónde algunos demagogos proponen argumentos que resultan atractivos porque apelan a los sentimientos y que a primera vista parecen completamente “justos;” pero desafortunadamente lo justo no siempre es aparente a primera vista. Si, por ejemplo, decimos que los precios de los alimentos deben ser controlados porque el alimento es un derecho humano. Si esto fuese cierto, ¿entonces por qué no poner controles sobre las empresas que causan contaminación, o no emplean suficientes minorías y tal? ¿Dónde ponemos límites? Todo esto no es más que la manipulación de la economía y del mercado por el Estado; o más bien, por sus políticos con las astucia de apelar a nuestros sentidos de justicia. Pero lo justo no es asunto de sentimiento sino de entendimiento.

    2. Los controles engendran actitudes cómodas. Grayson nos llama la atención a que los CP y S, se convierten en cobijas de seguridad o chupetes apaciguadores en contra de las tribulaciones competitivas del mercado, que tantos aborrecen y prefieren que sus políticos les brinden amparo. En el mercado se tienen que tomar decisiones, y se corre el riesgo de bancarrota, los precios varían, y las empresas deben ser flexibles y ajustarse a las realidades de un mercado que cada día es más fluido y dinámico en el sentido tecnológico y mucho más. Frente a todo ello, muchos, y en particular los gremios sindicales, les ofrecen as su membresía aceite de culebras, como ilusión de una estabilidad que no existe en el mundo real. Todo ello va debilitando al mercado que de esta manera se pretende “proteger;” cuando en realidad lo que se termina haciendo es todo lo contrario y se pierde competitividad. Y las empresas tampoco se escapan de estos efectos ya que bajo un sistema de CP y S estas no tienen que abordar muchas decisiones salariales y tal, lo cual no es sano.

      Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado

    3. El cuerpo regulatorio se torna más importante que el mercado. Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado. En Inglaterra, por ejemplo, tras muchos años de CP y S, los líderes sindicales han pasado a ser otra rama más de los gobiernos de turno y son consultados por los funcionarios antes de que cualquier política pueda ser aplicada.
    4. Los controles distraen de las verdaderas causas de la inflación y de las barreras al desarrollo económico, particularmente del sector formal. En países con bancas centralizadas, los CP y S distraen la atención de los factores inflacionarios fundamentales y de las políticas fiscales y monetarias. En Panamá, sin banca central, ello distrae de los efectos impositivos sobre la economía, las políticas de importación y exportación, la productividad, restricciones competitivas y mucho más. La mayoría está convencida de que los CP y S y salarios constituyen una cura para la situación económica de los asalariados, por efectos de la inflación, y no meramente lo que en realidad es; vale decir, sus síntomas.

    OTROS EFECTOS ECONÓMICOS

    Existen otros aspectos o efectos económicos de los CP y S que igual debemos considerar:

    Primero, y tal como señala Roger Blough, quien escribe en el Monthly Labor Review –Revista Mensual Laboral-, Los controles pueden y de hecho producen flaco favor, ya que enmascaran las necesidades de reformas estructurales de la economía. Y no es tan solo que los controles distraen de los problemas de fondo de la inflación y otros, sino que los gobiernos los utilizan como excusa de inacción; ya que los controles parecen atenuar los efectos inflacionarios, impositivos y estructurales en general sin tener que entrar a considerar frenos a la demanda agregada o a los aumentos en las tasas de desempleo, tal como lo advierte Phillip Cagan. ¡Con razón que son tan populares con los politicastros!

    Los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros

    Segundo, es que los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros, incluyendo los sindicatos y muchas cúpulas empresariales que se tornan adictas a contubernios con los poderes de turno. Como ya señalé, no sólo que desvía la atención desde los actores esenciales a los demenciales, sino lo hace a costillas de los verdaderos motores de la economía. As su vez, esto aumenta desproporcionalmente el poder de negociación de los sindicatos, por más que no representen sino una minoría de todos los trabajadores; y los tornan arrogantes y más dispuestos a usar medidas de fuerza. Todo esto hace ver a los sindicatos como los héroes de la película y creadores de estabilidad, cuando es todo lo contrario, pues son enemigos de la economía del país. Los principales estudios económicos, tales como los de la Fundación Heritage y otros organismos internacionales sin fines de lucro, muestran con claridad que los países con mayor libertad económica son más prósperos; sin embargo, las políticas centralistas de control de precios y salarios disminuyen la libertad económica.

    Existen muchos efectos de los controles de precios que son poco conocidos y aparentes y a manera de ejemplo, uno de ellos, aunque no sea de mayor importancia, es el de los precios de lista de muchas empresas. Estas empresas tienden a curarse en espanto al colocar precios de lista altos para darse márgenes de ajuste cuando los gobiernos y sus aliados sindicales, e inclusive empresariales, deciden aumentar el SM. Esto es aparente cuando uno se fija en los precios que postean los fabricantes por Internet; y, sin embargo, buscando se encuentra uno que puede adquirir esos mismos productos a mitad de precio. ¿Será esto algo bueno?

    Existen otros efectos que ejercen los controles de precios, los cuales afectan la producción. Debemos notar que los controles siempre surgen durante períodos inflacionarios –sobreoferta monetaria- que disminuye el poder adquisitivo de los ciudadanos. A raíz de esos aumentos del costo de vida, los empresarios, comerciantes e industriales, intentarán pasarle sus costos aumentados a los consumidores, lo cual no siempre es posible debido a limitaciones en la elasticidad de los precios. A menudo lo que resultará es una reducción en los márgenes de utilidad de las empresas y comerciantes en general. De pronto veremos que muchas empresas que antes eran viables van perdiendo su atractivo como inversión y eventualmente ello produce una disminución artificial en la oferta, lo cual, a su vez, aumentará los precios. En fin, estas malas prácticas de intervención económica terminan colocando a toda la gente con los pelos de punta y creando intranquilidad.

    Al final del día nos daremos cuenta que existen muchas otras afectaciones que no podemos cubrir en un ensayo como este, so pena de hacerlo excesivamente largo y complejo.

    CONTROLES Y EMPLEO

    Los controles de precios y salarios sí tienen buena capacidad de aumentar el empleo, pero no en el sector descentralizado sino del Estado, y el listado de nuevas entidades estatales que fueron creadas en los países europeos y en los EE.UU. luego de implantadas las leyes de control de precios y salarios dan testimonio de ello. ¡Lástima que estos empleos no sea productivos!, sino todo lo contrario, ya que requieren el aumento de los impuestos y con ello se desvían recursos capitales del sector productivo a despilfarrador.

    Los efectos de los CP y S en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales.

    Los efectos del control de precios y salarios en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales. Lo malo es que esta clase de estudios son complejos y pocos los entienden y ello crea más confusión que aclaración. Pero economistas renombrados, tales como el británico Sam Britann, advierte que “los topes de los precios que aprietan las utilidades empresariales en contraste con los salarios, desde la perspectiva del empleador constituyen un aumento de sus costos de producción y ello limitará su capacidad de emplear más personal.” Es o debería ser obvio que con la mengua en utilidades, los primeros que serán despedidos son los que están en la parte inferior de la cadena de empleo; precisamente los que se pretenden beneficiar. Estas cosas llegaron a ser entendidas en países como Inglaterra y en su momento fueron la razón de cambios importantes en los las políticas de relajamiento impositivo en 1974 para salvar a las empresas que estaban a punto de quebrar.

    Por otro lado y una vez que se hacen aparentes los efectos deletéreos del control de precios y salarios, y se procede a suspender esas prácticas, todo ello producirá cambios que a su vez producirán otra serie de medidas de incertidumbre y ajustes que afectarán la economía, ya que las empresas siempre tenderán a equivocarse a su favor y en su contra; hasta que eventualmente se vuela al punto de equilibrio propio de un mercado desembarazado. Pero aun así quedará latente por mucho tiempo la desconfianza de los empresarios que pensarán que en cualquier momento y a causa de una nueva situación inflacionaria, volverá el intervencionismo castrante.

    RESUMEN Y CONCLUSIONES

    L a experiencia humana en el tema del control de precios y salarios viene desde los albores de nuestra civilización, y ello lo podemos ver en obras literarias tales como “Forty Centuries of Wage and Price Controls de los autores, Robert L. Schuettinger y Eamonn F. Butler,” que nos retrotrae a través de cuarenta centurias de controles de precios y salarios. En el fondo de todo esto está el tema de lo que algunos llaman y claman ser el precio justo; y que lastimosamente nadie ha podido definir. Bueno, algunos sí lo definimos como el precio acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos. Pero lo cierto es que estos controles siempre han terminado sin lograr sus objetivos, mientras típicamente han producido grandísimos daños a la economía y a la humanidad. Por ejemplo, en Egipto los controles de precios de los granos desembocaron en la apropiación de la propiedad de las tierras agrícolas por el Estado. Prácticamente no se escapa ningún país de haber impuesto medidas de control de precios en diferentes períodos de su historia y siempre terminaron siendo un inmenso fracaso. Pero uno de los casos más dramáticos se dio durante el mandato del Emperador Diocleciano de Roma. Miles de ciudadanos fueron asesinados por el gobierno antes de que estas brutales leyes fueran revertidas.

    Precio justo: el acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos

    Los casos en la historia moderna no son menos, como tampoco menos dramáticos en muchos sentidos. Está el ejemplo ocurrido durante la guerra de independencia de los EE.UU. en Valley Forge, cuando George Washington incensado porque los comerciantes le aumentaban los precios de los alimentos de su ejército, estableció controles de precios y a raíz de ello sus tropas casi perecen de inanición. Y es que a los empresarios les salía muy riesgoso llevar los alimentos hasta un frente de batalla que se alejaba y hacía cada vez más peligroso. Y para concluir, quizás el caso más interesante por antiguo fue el de Babilonia hace cuatro mil años con el Código de Hammurabi que puede ser buscado por el lector en el Internet; en particular los artículos 257 al 277, que establecían estrictos controles de precios y condiciones para favorecer a los empleados y que igual que todos los casos en la historia, terminó en un gran desastre. 

  • Bitcoin y la escasez programada: ¿el próximo gran shock de demanda?

    En un contexto de creciente inestabilidad financiera global y evolución tecnológica acelerada, el mercado de Bitcoin vuelve a cobrar protagonismo. El último informe del banco suizo Sygnum, publicado en junio de 2025, alerta sobre una combinación explosiva: una oferta en contracción y un entorno favorable a un shock de demanda. Las implicaciones podrían ser determinantes para el precio de BTC en los próximos meses.

    Una de las observaciones más relevantes del informe es la caída drástica del suministro líquido de Bitcoin: se ha reducido en un 30 % en los últimos 18 meses. Esta contracción no es accidental. Se explica, en parte, por un fenómeno creciente en los mercados financieros: el ingreso sostenido de actores institucionales, ya sea a través de fondos cotizados (ETFs), tesorerías corporativas o vehículos de inversión alternativos. Estos actores compran y luego retiran sus bitcoins de los exchanges, transfiriéndolos a carteras frías o custodia privada, sacando del circuito monedas que antes eran fácilmente comerciables.

    Desde finales de 2023, aproximadamente 1 millón de BTC ha desaparecido del flujo habitual de oferta en exchanges. Esta cifra, en un mercado donde la oferta total está limitada por diseño a 21 millones de monedas, tiene un peso enorme. El ecosistema de Bitcoin se caracteriza por su naturaleza deflacionaria y su resistencia a la intervención externa: no hay bancos centrales que puedan “emitir” más monedas, lo que convierte a cada unidad en un recurso escaso y cada vez más preciado.

    Pero esta dinámica interna se amplifica por factores externos. La situación macroeconómica actual es inestable: altos niveles de deuda en Estados Unidos, erosión de la confianza en las monedas fiat tradicionales y un entorno geopolítico convulso. Algunos gobiernos y jurisdicciones empiezan a considerar seriamente el uso de Bitcoin como parte de sus reservas. El caso de varios estados en EE. UU. que ya han aprobado legislación para permitir la tenencia de BTC como activo de reserva es significativo. Incluso países con sistemas financieros frágiles, como Pakistán, evalúan propuestas para integrar criptomonedas en sus economías.

    Sygnum también subraya otro punto relevante: la maduración del mercado. En los últimos tres años, la volatilidad alcista ha superado consistentemente a la bajista, sugiriendo que el mercado de Bitcoin ya no es solo un casino especulativo, sino un activo cada vez más asimilado por instituciones serias, con perspectivas de largo plazo.

    El panorama que se dibuja es, al mismo tiempo, fascinante y desafiante. La lógica económica es clara: una oferta menguante combinada con una demanda en aumento solo puede conducir a una mayor apreciación del precio, salvo disrupciones imprevistas. Bitcoin está en la antesala de un nuevo ciclo alcista, no necesariamente por entusiasmo especulativo, sino por fundamentos tangibles: su escasez programada y su creciente adopción.

    Esto nos conduce a una pregunta clave para inversores y analistas: ¿estamos preparados para una posible sacudida en el mercado, un shock de demanda derivada no de pánico, sino de confianza? Si los flujos de capital institucional se intensifican y la adopción soberana se vuelve más común, Bitcoin podría dejar de ser solo “oro digital” para consolidarse como la piedra angular de una arquitectura financiera alternativa.

    En ese contexto, los que ya están dentro del ecosistema cripto no solo observan, sino que se preparan. Como toda revolución silenciosa, el avance no se da con estruendo, sino con retiros silenciosos de oferta, cambios legislativos dispersos y la creciente intuición de que el sistema tradicional podría estar acercándose a su límite funcional.

    El Bitcoin del futuro quizás no será el activo más volátil del mercado, sino uno de los más codiciados por su simple y brutal verdad económica: cada vez hay menos.

  • Energía Renovable o Económica

    Lastimosamente el pugilato entre la energía fósil y las llamadas renovable desatiende realidades y favorece la arrogancia humana. Los debates que pululan en el entorno global sobre que conviene si la energía supuestamente “renovable” o las fósiles o nucleares típicamente soslayan realidades fundamentales; en particular, el que la ideal es la más económica, que nos permita lograr una transición hacia otras aún más económicas y no contaminantes.

    El meollo del asunto que tantos no advierten es que estas transiciones o cambios no pueden ser forzadas por mandatos gubernamentales; que tales evoluciones deben surgir del mercado cuando tales fuentes energéticas sean rentables, seguras y duraderas y quien bien lo advierte son situaciones como las que se dieron recién en España y Portugal.

    Los gobiernos no están para dictar tipos de energía o uso de máscaras contra enfermedades virales; de la misma manera que no están para dictar como nos sentamos en el retrete. Lastimosamente, lo que es y para que son los gobiernos está muy mal entendido. En el 2023 el presidente Joe Biden, si es que lo era, declaró que la energía eólica y solar ya eran más económicas que las fósiles; lo cual era completamente falso y demuestra bastante bien por qué no debemos dejar ciertas cosas en manos de gobernantes torcidos.

    Cuando los malos políticos ponen malas políticas por delante de las realidades del mercado, obligando al mismo a seguir senderos irreales y torcidos; se dan apagones como el que vimos o cosas mucho peores, tales como la Primera o Segunda Guerra Mundial. Y tengamos claro que el “mercado” somos todos; es la división del trabajo, esa que origina en la libre acción humana y no por mandato de una asamblea o un presidente. Y, al respecto de todo ello, también debemos ver que los poderes gubernamentales no están para ‘inventar la ley’ sino para descubrirla, ya que la verdadera ley, la de Madre Naturaleza, ha estado allí mucho antes que ellos… ¡desde siempre!

    Entonces, el secreto y la habilidad del buen gobierno y gobernante está en descubrir la realidad y seguir su curso. La energía eléctrica es un bien de consumo tal como lo es el arroz, el transporte, la educación y tal; y la función gubernamental no es dictar sino evitar abusos. Cuando los gobiernos se vuelven dictatoriales se van dando toda clases de diabólicas distorsiones.

    Hay aspectos de la energía eléctrica en los cuales poco nos ponemos a cavilar; tal como el que la misma debe ser vendida tan pronto como se produce, pues no hay manera de almacenarla; al menos no con las baterías de hoy. La energía hidroeléctrica sí, siempre que llueva copiosamente. Lo cierto es que debe existir un balance entre la producción y la demanda; y en eso fue que falló el sistema en España y Portugal. En fin, desatendieron a la Madre Natura, al mercado, a la división del trabajo y a la libertad humana.

    A diferencia de la disque renovable, la fósil se puede almacenar y está allí disponible para arrancar las plantas cuando la demanda lo requiere. En el caso de la nuclear, las plantas atómicas no pueden de pronto aumentar su producción rápidamente.

    Por otro lado, tal como ocurre en Panamá, está el mantenimiento de la red de distribución, a la cual no le hemos dado el mantenimiento y la renovación requerida; que es otro problemita relacionado a la interferencia indebida del gobierno en lo que no es gobierno; ¿o es que nos olvidamos que nuestros gobiernos son accionistas del negocio eléctrico?

    En fin, el asunto tiene mucho más rabo, pero creo que ya pueden ver que en demasía no la hacemos nada bien.

  • ¿Se rompen los bonos? Bitcoin toma el volante

    Mientras los mercados tradicionales se tambalean, Bitcoin avanza. No es la primera vez que escuchamos esta frase, pero en estos días cobra un nuevo significado. El precio de la criptomoneda más popular del mundo ha vuelto a dispararse, y muchos expertos creen que esto es solo el comienzo. ¿La razón? El mercado de bonos está mostrando señales de agotamiento que podrían marcar un punto de quiebre en la economía global. Y cuando los activos tradicionales flaquean, Bitcoin se fortalece.

    ¿Qué está pasando con los bonos?

    En pocas palabras: los rendimientos están subiendo, y eso no es necesariamente bueno. El bono del Tesoro de EE. UU. a 30 años acaba de superar el 5,15%, algo que no se veía desde 2007. En condiciones normales, esto podría interpretarse como una señal de confianza en la economía. Pero esta vez, el trasfondo es distinto: hay miedo, hay incertidumbre, y sobre todo, hay dudas sobre la sostenibilidad de la deuda estadounidense.

    Con una deuda nacional que ya supera los 36,8 billones de dólares, y pagos de intereses proyectados en casi un billón para 2025, el panorama no es alentador. Y mientras la Reserva Federal se mantiene firme sin bajar las tasas, el mercado comienza a buscar otras salidas.

    Bitcoin entra en escena

    En este contexto, Bitcoin no solo se ha mantenido fuerte: ha crecido más de un 30% en el último mes. Este impulso no es casualidad. Cada vez más inversores están viendo en las criptomonedas –especialmente en Bitcoin– una alternativa frente a la inestabilidad de los activos tradicionales. ¿Por qué? Porque a diferencia del dólar o de los bonos, Bitcoin no depende de bancos centrales ni de gobiernos.

    Además, hay señales claras de que el interés institucional está creciendo. Los ETF de Bitcoin al contado han superado los 104 mil millones de dólares en entradas. No hablamos de un par de entusiastas cripto: hablamos de grandes fondos que están viendo valor en una moneda descentralizada en medio del caos financiero global.

    El caso japonés y el efecto dominó

    Japón, uno de los principales compradores de bonos del Tesoro estadounidense, está comenzando a subir sus propias tasas de interés tras décadas de política monetaria ultra laxa. Esto podría tener un impacto directo en la demanda global de bonos de EE. UU., debilitando aún más su posición como activo refugio. Si eso ocurre, la presión sobre el dólar aumentará, y Bitcoin volverá a estar en el centro de la escena como alternativa.

    ¿Refugio digital?

    Durante años, se pensó en Bitcoin como un activo volátil, más útil para especular que para resguardar valor. Pero el contexto está cambiando. La narrativa del “oro digital” está ganando terreno, y no solo en el discurso de los criptoevangelistas. Hoy, incluso analistas financieros tradicionales comienzan a aceptar que Bitcoin puede funcionar como una reserva de valor políticamente neutral.

    Y en tiempos de inflación, crisis de deuda y tensiones geopolíticas, esa neutralidad vale oro.

    Los bonos están en crisis, los bancos centrales no tienen margen, y la confianza en los sistemas tradicionales está en declive. En ese escenario, Bitcoin se presenta como una tabla de salvación para muchos. ¿Será el inicio de una nueva etapa para las finanzas globales? Puede que sí. Lo cierto es que, esta vez, la narrativa cripto no suena tan descabellada.

    ¿Querés seguir profundizando? Podés leer el artículo original acá.

  • El mito del gobierno protector

    ¿Gobierno protector o estado controlador? A veces la promesa de protección solo encubre un exceso de poder.

    La niñera haitiana de B.K. Marcus le dijo, “entre al auto,” un viejo sedán que paró cuando la niñera hizo señas. Marcus quedó alarmado porque el auto carecía de identificación, y le dijo a la niñera, “pensé que íbamos a tomar un taxi.” “Este es un taxi,” respondió la niñera empujando a Marcus adentro. “Pero no parece taxi,” susurró Marcus. “Sr. Marcus, los taxi oficiales no entran a estos barrios; este es un taxi gitano”. Luego, al leer los medio y escuchar la radio me percaté que nuestra niñera me había empujado en una versión del mercado negro; esa que en Panamá llamamos “pirata”. ¡Qué lindo!, ¿no? Si no pagas coima, eres pirata. Lo cierto es que esa fue la primera experiencia de Marcus con este modo de transporte en un gueto de Nueva York en 1970, cuando sólo era niño.

    Hoy día el Marcus adulto se pregunta: “¿Cómo es que ahora uso Uber y otros gitanos sin pensarlo dos veces?” ¿Cómo es que prefiero un transporte gitano sin cupo a los taxis municipales? Es asunto de experiencia, cuenta Marcus. La tecnología ahora permite efectuar arreglos de tú a tú entre ciudadanos a través de enlaces que garantizan una seguridad y confianza que jamás podrán proveer esos cupos logrados por medio de coimas. El conductor de Uber tiene mucho más incentivo para satisfacer a su cliente los demás; entre otras porque su calificación y gratificación depende de ello. No se trata de un cartel de políticos y sus compinches sino de arreglos voluntarios entre ciudadanos.

    Quien tiene un cupo no se preocupa por la calidad de su servicio porque cuenta con un monopolio; al menos hasta la aparición de lo que llaman “competencia desleal”, pero sin señalar a quienes deben esa lealtad. ¿Será al cliente o a quienes les patrocinan la coima? El conductor de Uber no conduce como desquiciado porque de inmediato ello se reflejará en su calificación y no le llamarán.

    Pero esto no es sólo asunto de los taxis sino de todos esos servicios de licenciamiento mediante los cuales el llamado Estado dice protegernos. ¿En realidad creemos en esa protección? Antes de comprar la carne en palito, ¿le pides al vendedor que te muestre el certificado de salud? ¿Cuántas veces le ha pedido a un médico que le muestre su “licencia” o doctorado? ¿Usted escoge al médico por su licencia o por su reputación? ¿Porque tiene un papel o porque ha demostrado que sabe curar?

    Los gobiernos no sólo se desbocan en tamaño sino en funciones, alegando que es para protegernos. Tú que me lees ¿de verdad crees que los cupos de taxi son herramienta de seguridad? ¿El MEDUCA educa? ¿En quien confías la seguridad de lo que comes en un restaurante, en el MINSA o en el dueño del restaurante? O como me dijo el dueño de una gran aerolínea: “A quien más le interesa la seguridad de mis aviones es a mí”. En fin, los pilotos no sólo cuidan a los pasajeros sino a su propio rabo.

    La moraleja es que está bueno el culantro, pero no tanto. Los gobiernos estatales tienen su función, pero hay que ver hasta dónde. El tema de fondo es el de la subsidiaridad, esa que nos advierte que se peca tanto por defecto que por excesos. Debemos estar atentos a cuando las funciones de los gobiernos del estado se desbocan, pues más allá de cierto punto el intervencionismo se convierte en el problema y no la solución.

    Los gobiernos no están para fregarle la vida al buen emprendedor sino para poner en jaque al juega vivo.

  • ¿Qué futuro tiene el sistema PAYG? Pensar fuera de la caja en la era del trabajo líquido

    Durante gran parte del siglo XX, los sistemas de pensiones PAYG (Pay-As-You-Go) —basados en la solidaridad intergeneracional— funcionaron como columna vertebral del contrato social moderno. En su esquema más simple, los trabajadores activos financian las jubilaciones de los retirados, con la promesa de que las futuras generaciones harán lo mismo por ellos. Pero esta fórmula, antaño vista como un equilibrio justo entre generaciones, hoy muestra signos crecientes de agotamiento.

    Con el envejecimiento poblacional, la baja tasa de natalidad y el creciente número de trabajadores informales o independientes, el sistema PAYG está tensionado hasta el límite. La proporción entre activos y pasivos se reduce año a año, mientras la longevidad se incrementa y los Estados, sobreendeudados, ya no pueden cubrir los baches con simples ajustes fiscales. En resumen: el modelo es insostenible tal como está.

    Pero más allá de parches o reformas paramétricas (edad de retiro, aportes, topes), el verdadero desafío es conceptual. ¿Tiene sentido seguir apostando a un sistema basado en una solidaridad forzada entre generaciones que ya no comparten ni valores ni trayectorias de vida? ¿Podemos seguir esperando que los jóvenes de hoy financien a los mayores cuando apenas logran financiarse a sí mismos?

    La era del individuo soberano

    La revolución tecnológica y la transformación del empleo están alterando las bases mismas sobre las que se sostenía el modelo tradicional. Hoy los jóvenes:

    • Trabajan de forma fragmentada, autónoma o por proyectos.

    • Piensan más en inversiones, criptomonedas o emprendimientos que en “empleo estable”.

    • Tienen mayor aversión a la dependencia estatal y menos confianza en las instituciones públicas.

    En este contexto, pensar en formas alternativas de previsión social se vuelve urgente. Aquí algunas propuestas «out of the box» que podrían redefinir la jubilación del futuro:

    Nuevas ideas para un nuevo mundo

    1. Capitalización individual descentralizada:
    El modelo chileno fue pionero, pero su implementación fue incompleta. La idea de que cada individuo capitalice su retiro a lo largo de su vida laboral sigue siendo potente, pero puede potenciarse mediante tecnología blockchain, sistemas de ahorro automatizado y vehículos de inversión más flexibles y portables, como fondos tokenizados.

    2. Seguros de retiro privados y colectivos:
    Emergen formas de mutualismo moderno, donde grupos familiares, comunidades o redes de afinidad contribuyen a fondos comunes con reglas claras y transparentes. Es una especie de «solidaridad voluntaria» basada en la cercanía, no en la coerción estatal.

    3. Incentivos fiscales para ahorro familiar:
    En lugar de confiar ciegamente en el Estado, las familias podrían ser el nuevo núcleo de previsión. Políticas que incentiven el ahorro intergeneracional, fideicomisos familiares o herencias planificadas con beneficios fiscales pueden restituir el rol de la familia como pilar del bienestar futuro.

    4. Renta vitalicia compartida (peer-to-peer):
    Modelos de seguros P2P, donde grupos de personas se agrupan para pagar una renta vitalicia entre sí, sin necesidad de un Estado mediador. Estos esquemas se valen de contratos inteligentes y algoritmos que ajustan pagos y distribuciones.

    5. Rediseñar la longevidad laboral:
    La jubilación como ruptura abrupta entre trabajo y ocio es una noción obsoleta. Se pueden promover formas de retiro gradual, trabajos part-time para seniors, mentorías pagadas o economías del conocimiento donde la experiencia sea monetizable aún a los 70 años.

    De la solidaridad forzada a la autonomía responsable

    Tal vez el problema de fondo no sea solo económico, sino cultural: seguimos atados a un modelo que presupone que otros deben cargar con nuestro bienestar futuro. En lugar de ello, la jubilación debería ser una expresión de libertad acumulada, no de dependencia prolongada.

    La solidaridad no debe desaparecer, pero sí relocalizarse: más entre familias, redes, comunidades voluntarias. Y menos en estructuras estatales burocráticas, insostenibles y cada vez más desconectadas de la realidad.

    Quizás el mayor cambio que podamos promover sea este: dejar de pensar en que el sistema debe garantizarnos algo, y empezar a planificar desde la libertad, la responsabilidad y la inteligencia individual.

  • Reino Unido dice NO al Bitcoin como reserva estratégica

    La reciente decisión del Reino Unido de no establecer una reserva nacional de Bitcoin ha generado un debate significativo, especialmente desde una perspectiva libertaria. Esta postura se alinea con una visión conservadora que prioriza la estabilidad económica y la regulación prudente sobre la adopción de activos digitales volátiles.

    Emma Reynolds, Secretaria Económica del Tesoro británico, afirmó que seguir el ejemplo de Estados Unidos en la acumulación de Bitcoin «no es el plan para nosotros», indicando que tal enfoque «no es apropiado para nuestro mercado» . Esta declaración refleja una cautela respecto a la volatilidad inherente de las criptomonedas y una preferencia por mantener la integridad del sistema financiero tradicional.

    Desde una perspectiva libertaria, esta decisión puede interpretarse como un reconocimiento de los principios fundamentales de la descentralización y la soberanía individual que sustentan las criptomonedas. Al abstenerse de institucionalizar la tenencia de Bitcoin, el gobierno británico evita centralizar un activo diseñado para operar fuera del control estatal, lo que podría considerarse coherente con una visión que valora la autonomía del individuo sobre la intervención gubernamental.

    Sin embargo, esta postura también ha sido objeto de críticas por parte de líderes de la industria y defensores de las criptomonedas, quienes argumentan que el Reino Unido está perdiendo una oportunidad estratégica para fortalecer su posición en la economía digital emergente. Freddie New, jefe de políticas de Bitcoin Policy UK, señaló que el gobierno británico posee actualmente alrededor de 61,245 BTC, valorados en más de £4 mil millones, principalmente adquiridos a través de incautaciones relacionadas con actividades delictivas . New argumenta que estos activos podrían utilizarse para financiar programas públicos o como una reserva estratégica, en lugar de ser liquidados.

    Además, el Reino Unido está explorando el uso de la tecnología blockchain para la emisión de deuda soberana, lo que indica una disposición a adoptar innovaciones tecnológicas sin comprometer la estabilidad financiera . Esta estrategia sugiere que, aunque el gobierno británico es cauteloso respecto a la acumulación de criptomonedas, reconoce el potencial de la tecnología subyacente para mejorar la eficiencia y transparencia de sus operaciones financieras.

    En contraste, Estados Unidos ha adoptado una postura más proactiva, con iniciativas para establecer una reserva nacional de Bitcoin, argumentando que podría servir como cobertura contra la inflación y fortalecer la posición del dólar en el mercado global . Esta divergencia de enfoques refleja diferencias fundamentales en la percepción y gestión de las criptomonedas entre ambas naciones.

    La respuesta tajante del Reino Unido sacude la fantasía de una carrera entre potencias occidentales por atesorar Bitcoin como si fuera el nuevo oro digital. Si el entusiasmo por la adopción estadounidense alimentó la ilusión de un efecto dominó inevitable, la decisión británica introduce un contrapeso lúcido: no hay consenso, ni fe ciega, en que Bitcoin sea el ancla financiera del futuro. Cada país está escribiendo su propia historia en esta nueva era monetaria, y no todos están dispuestos a seguir el mismo guion.

  • Warren Buffett anuncia su retiro

    El pasado 3 de mayo de 2025, Warren Buffett, el legendario inversor conocido como el “Oráculo de Omaha”, sorprendió al mundo financiero al anunciar su retiro definitivo como CEO de Berkshire Hathaway al finalizar este año. A sus 94 años, Buffett pone fin a una carrera de más de seis décadas al frente de una de las compañías más influyentes del mundo, dejando un legado que trasciende los números y se convierte en una filosofía de vida e inversión.

    Un legado sin precedentes

    Buffett transformó Berkshire Hathaway de una modesta empresa textil en un conglomerado valorado en más de 1,16 billones de dólares, con participaciones en gigantes como Apple, Coca-Cola, Geico y Dairy Queen. Desde que asumió el control en 1965, las acciones de la compañía se han revalorizado más de un 5.5 millones por ciento, superando ampliamente al S&P 500 .

    Su enfoque de inversión, basado en el valor intrínseco y la paciencia, ha sido una brújula para generaciones de inversores. A lo largo de su carrera, ha acumulado una fortuna estimada en 168.200 millones de dólares, gran parte de la cual ha prometido donar a causas filantrópicas, reafirmando su compromiso con el Giving Pledge, iniciativa que cofundó junto a Bill y Melinda Gates.

    El anuncio del retiro

    Durante la junta anual de accionistas en Omaha, Nebraska, Buffett anunció que Greg Abel, actual vicepresidente de operaciones no aseguradoras y su sucesor designado desde 2021, asumirá el cargo de CEO al finalizar 2025. La noticia tomó por sorpresa incluso a Abel y a varios miembros del consejo, salvo los hijos de Buffett . Buffett continuará vinculado a la empresa en calidad de asesor y mantendrá sus acciones, pero las decisiones ejecutivas recaerán completamente en Abel.

    Filosofía y consejos atemporales

    Buffett es célebre por sus frases y consejos que han guiado a inversores de todo el mundo. Una de sus máximas más conocidas es:

    “Alguien se sienta hoy a la sombra de un árbol porque alguien plantó un árbol hace mucho tiempo.”

    Este pensamiento refleja su creencia en la inversión a largo plazo y en la importancia de decisiones prudentes y pacientes.

    Otro principio fundamental en su filosofía es el interés compuesto, al que ha atribuido gran parte de su éxito:

    “Mi riqueza ha venido de una combinación de vivir en América, de algunos genes afortunados y del interés compuesto.”

    Buffett ha enfatizado repetidamente la importancia de reinvertir las ganancias y dejar que el tiempo haga su trabajo, permitiendo que el capital crezca exponencialmente.

    Una era que concluye

    El retiro de Buffett marca el fin de una era en el mundo de las finanzas. Su enfoque ético, su visión a largo plazo y su capacidad para simplificar conceptos complejos han dejado una huella imborrable. Greg Abel enfrenta el desafío de mantener la cultura y el rendimiento de Berkshire Hathaway en ausencia de su fundador.

    A medida que Buffett se retira, el mundo observa con gratitud y respeto a un hombre que no solo acumuló riqueza, sino que también compartió sabiduría y estableció un estándar de integridad en los negocios.

    Para aquellos interesados en profundizar en este anuncio histórico, pueden ver el momento exacto en que Warren Buffett comunicó su decisión durante la junta anual de accionistas:

    https://www.youtube.com/watch?v=9miNM4wBjzM

  • IDAAN Agua y Mercado

    Estimado lector ¿me puedes decir el nombre del número 0.0035? No lo busques que ya lo hice por ti y, por mí también; pero me extiendo un poco más en mi cuento: El número 1 en palabra es uno; digamos un dólar; 0.1 es un décimo de dólar o 10 centavos; 0.01 es dos centésimas o dos centavos y, 0.0035 es tres mil quinientos cincuenta diezmilésimas de centavo. ¿A qué va todo ello? Pues que si el 99.99% de nuestros compatriotas no saben decir el nombre o monto en dólares que cobra el IDAAN por un galón de agua, entonces bien podemos ir despertando a la inmensa realidad del jaleo socioeconómico en que nos encontramos; y prosigo con mi excursión de una lúgubre realidad.

    A lo que voy es al enorme grado de las distorsiones de realidades que nos colocan en una situación socioeconómica precaria en Panamá; y uso el tema del agua disque subsidiada del IDAAN como ejemplo. Y digo “disque subsidiada. ¿Qué sentido tiene pagar por agua potable para depositar en ella nuestra caca, lavar autos, el patio, bañarnos, fregar platos y tanto más? ¡No tiene sentido! ¿O sí? En realidad, sí lo tiene, pero es una colección de sentidos de desgobierno y corrupción.

    ¿Cuánto cuesta un galón de agua potable en el comercio en Panamá?: el Xtra vende a $2.66 el galón de “Agua Purísima”; el 99 agua Bambito Manantial a $3.65, y por allí deambulan esos arrieros. Pero… curioso que tantos paguen esos precios cuando el IDAAN vende agua potable a $0.0035 el galón o $6.29 el metro cúbico. ¿Será que muchos no confían de la calidad de agua del IDAAN? Que yo sepa, la gente no se anda enfermando por beber agua IDAAN. Hay más enredo en todo ello.

    En Costa Rica el consumo por hogar es la mitad que en Panamá… ¿por qué? Porque la gente paga más por ello y, por tanto, la despilfarran menos. Dice la AI que en Las Cumbres el 47% del agua se pierde en roturas de tuberías. Curioso que hoy los vecinos mandan vídeo de dos nuevos ríos IDAAN en media calle.

    ¿No sería mucho más conveniente, lógico, económico y cuerdo que el IDAAN dispensara agua no potable? Y no digo agua sucia sino “no potable”. ¿Tienes idea de cuanto del agua que le compras al IDAAN es para bebértela? Sólo el uno %. Pero… ¿cuanto nos cuesta repartir agua a $0.0 035 para usarla en retretes y tal? El IDAAN la vende a B/0.0035 el galón pero… ¿Cuánto gasta para producir el galón? Apuesto qué ni los del IDAAN saben. Si operas una empresa así, quiebra; pero ¿el gobierno no? Coman ese cuento.

    Somos botaratas y, hoy que ni calles ni escuelas podemos reparar, seguimos con gastos vergonzosos. Cada ser humano consume unos 3 litros de agua por día. El litro de agua más caro anda por los $0.77; pero si se da un gran aumento de la demanda en la compra de agua embotellada el precio bajaría en grande; en EE.UU. en 2023 estaba en $1.44 el galón. Pero pueden existir otras alternativas.

    Saldría más económico filtrar el agua no potable del IDAAN; pero creo lo mejor sería que el gobierno deje de ser empresario que vende de todo, ya que para eso no es ni sirve y se viola el principio de subsidiaridad; que nos advierte que una organización de orden superior no debe hacer por una de orden inferior lo que la inferior puede y debe hacer por cuenta propia; so pena de se anulada y convertida en sociedad de servidumbre.

  • Milei, el libertario más influyente… que no dijo nada

    Javier Milei se ha autoproclamado líder mundial, faro de la libertad y el libertario más influyente de la historia. Palabras grandilocuentes, cargadas de épica, que sin embargo contrastan de manera brutal con su silencio actual ante uno de los problemas más graves del escenario económico global: el regreso del proteccionismo y la reactivación de una guerra comercial liderada por Donald Trump.

    Estados Unidos arrastra una deuda pública que ya supera los 34 billones de dólares. El desbalance fiscal es estructural y creciente, y la política económica se ve cada vez más condicionada por el peso de los intereses de esa deuda. En este contexto, el discurso nacionalista y proteccionista vuelve a ganar espacio. Trump ha retomado la agenda arancelaria, proponiendo medidas que restringen el comercio internacional, con el argumento de proteger empleos americanos y reforzar la soberanía económica.

    Lejos de ser una política inocua, esta estrategia tiene efectos profundamente negativos para el resto del mundo: encarece los bienes, distorsiona los flujos comerciales, reduce el crecimiento global y pone en riesgo décadas de apertura económica que, con sus imperfecciones, han sacado a millones de personas de la pobreza.

    Aquí es donde Milei, el autodeclarado cruzado del capitalismo y defensor del libre mercado, debería levantar la voz. Este sería el momento ideal para ejercer ese liderazgo del que tanto habla, para plantarse en defensa de los principios que dice representar. ¿Quién mejor que él, con llegada mediática internacional, para señalar los peligros de los aranceles, para advertir sobre los costos de aislar economías y cerrar fronteras comerciales?

    Y sin embargo, el silencio es absoluto. No hay declaraciones, no hay discursos, no hay posicionamiento. Lo único que se ve es a Milei encerrado en Twitter, replicando memes, atacando a periodistas y celebrando su propio ego. ¿Dónde está la voz libertaria que debía resonar cuando el mundo la necesitaba?

    Este contraste no es menor. Deja en evidencia una realidad incómoda: Milei no está comprometido con los ideales liberales, sino con una estética del liberalismo puesta al servicio de su construcción personal. Lo suyo no es un proyecto de ideas, sino un ejercicio performático. Y cuando las circunstancias exigen coherencia, Milei opta por callar.

    El verdadero liderazgo no se mide por los títulos que uno se adjudica, ni por premios de dudosa raigambre, sino por la capacidad de sostener principios incluso cuando resultan incómodos. Hoy, frente a un ataque directo al libre comercio y a las bases del sistema económico global, Milei, el libertario, ha elegido no incomodar a sus aliados, no abrir ningún frente, no arriesgar su capital político. Ha elegido ser funcional al proteccionismo.

    Y así, el supuesto faro de la libertad revela su verdadera condición: un reflector de utilería, que solo se enciende cuando el guion le conviene.