Hay muchas maneras de definir lo que es la economía y les dejo dos de ellas: 1) Un sistema que describe cómo hace la gente para producir, comerciar y consumir bienes y servicios y; 2) la definición mía, la economía es ver como pones la paila en casa con lo poco que te entra. En resumen, se trata de una actividad que existe en el dominio social, la cual involucra la administración de los recursos escasos con los que podemos subsistir y prosperar. Y mi intención en este escrito es la de explicar como el desgobierno, típico de la gobernanza estatal desbocada y prostituida, afecta la capacidad ciudadana productiva; veamos.
Lo primero que debemos destacar es la importancia primordial de una cooperación voluntaria libre de interferencia política centralizada es esencial para dar riendas sueltas al corcel del desarrollo humano. Al escribir esto, de inmediato me viene a mente la coerción central de leyes de control de precios o descuentos obligados que son impuestas, no porque las mismas mejoran los resultados finales en lo económico sino porque mejoran las perspectivas de que villanos políticos logren llegar y permanezcan en puestos de poder y rapiña.
Otro elemento natural, básico y esencial en lo económico es la una libre interacción que de lugar al florecimiento de la infinita creatividad e intelecto humano; cosas que no germinan, crecen y fructifican en los sistemas centralizados; tal como queda claro y patente en el Título X de la supuesta Constitución panameña; título que instituye el intervencionismo castrante y rapaz.
Más aún, estos enunciados que les presento nos hablan de libertad; que es el derecho de hacer lo bueno, ya que no hay derecho de hacer lo malo o perverso, tal como intervenir en la vida ajena, no para ayudar sino para robar y pelechar. De hecho, el breve Preámbulo de nuestra perversa Constitución, esa que, más que nada, constituye el intervencionismo, instituye el “fin supremo de fortalecer la Nación garantizar la libertad…”. Pero triste que en discusiones que expertos en ley, éstos me recriminan que el Preámbulo no es parte de la Constitución; lo cual es como decir que nuestra cabeza no es parte del cuerpo.
De hecho, y como lo dice Jesús Huerta de Soto, y digo en paráfrasis, el mercado no requiere un rescate de parte de la politiquería central; lo que requiere es que lo dejen en paz. Y digo yo, que el mercado es como el intestino, que no requiere ayuda política para digerir los alimentos. Y no, no hablo del sobrante en caca, sino de los nutrientes que entran y alimentan el cuerpo.
Más aún, es arrogancia fatal la de políticos que creen que pueden conocer y controlar todos los procesos y actividades en un mercado. O peor, no es que se sientan capacitados de controlar, pero sí para robar y despilfarrar. La realidad es que hemos llegado al presente no gracias a la interferencia politiquera sino a los procesos naturales de interacción humana. Decidir su gastos en carnavales o en arreglar la casa no es asunto de políticos; a menos que éstos se dediquen a usar los recursos impuestos para despilfarrarlos en festejos del Rey Momo.
Y hay muchísimas formas de rapiña, tal como la de repartir subsidios que no subsidian sino distraen a las vacas mientras las ordeñan. Y qué triste que estas cosas ya las advertían los jesuitas escolásticos en épocas olvidadas hoy. Las normas económicas nacidas con la Escuela Austríaca de Economía, están fundamentadas en la naturaleza humana y alejada del desastroso intervencionismo en el mercado que hoy nos infecta, lacera y empobrece.
En sus orígenes, Bitcoin fue concebido, de acuerdo a su white paper, como una alternativa revolucionaria al sistema financiero tradicional. Diseñado para ser un medio de intercambio descentralizado, seguro y accesible para todos, el proyecto inicial buscaba empoderar a los usuarios, eliminando la necesidad de intermediarios como bancos o instituciones financieras. Sin embargo, a medida que Bitcoin ha ganado aceptación global, su narrativa parece haberse desplazado hacia un propósito diametralmente opuesto: convertirse en una herramienta de estrategia de reserva centralizada, como los grandes bancos.
Un ejemplo reciente de este fenómeno es la incursión del banco más grande de Italia, Intesa Sanpaolo, en el mercado de Bitcoin. Con una historia de más de 440 años, la institución anunció la compra de 11 bitcoins, equivalentes a aproximadamente 1 millón de euros. Aunque esta adquisición fue presentada como un “test”, es un reflejo de cómo Bitcoin está siendo absorbido por el sistema financiero tradicional que originalmente buscaba desafiar.
De herramienta disruptiva a activo especulativo
El movimiento de Intesa Sanpaolo no es un caso aislado. En Europa, bancos como BPCE en Francia y Commerzbank en Alemania también han mostrado interés en integrar criptomonedas en sus operaciones. Esto ocurre en un contexto donde el precio de Bitcoin se ha disparado, alcanzando máximos históricos de más de 108.000 dólares en diciembre de 2024, impulsado por la aprobación de ETFs al contado en Estados Unidos y una regulación más favorable bajo la administración de Donald Trump.
Sin embargo, este auge también ha consolidado a Bitcoin como un activo especulativo y una reserva de valor, alejándose de su utilidad como medio de pago. Esto ha sido fomentado por la entrada de grandes actores financieros que utilizan Bitcoin para satisfacer la demanda de sus clientes más sofisticados, tal como mencionó Carlo Messina, CEO de Intesa Sanpaolo. En sus declaraciones, Messina fue claro al advertir a los pequeños inversores que se mantuvieran alejados de las criptomonedas, subrayando los riesgos inherentes de este mercado.
La paradoja de la centralización
El objetivo inicial de Bitcoin era otorgar a los individuos el control de sus finanzas a través de un sistema sin intermediarios. Paradójicamente, la entrada de instituciones como Intesa Sanpaolo transforma este concepto en su antítesis: un activo controlado y gestionado por las mismas estructuras centralizadas que Bitcoin buscaba desbancar.
Por ejemplo, la adquisición de Bitcoin por parte de Intesa no responde a una estrategia para promover su uso como moneda transaccional, sino como una herramienta para diversificar y proteger las reservas de la institución. Además, el banco señala que esta incursión estará estrictamente limitada y orientada a clientes con alto nivel de conocimiento sobre los riesgos del mercado. Este enfoque excluye a la mayoría de los usuarios comunes, reafirmando la brecha entre la promesa inicial de inclusión financiera y la realidad actual.
Implicaciones futuras
La absorción de Bitcoin por parte del sistema financiero tradicional plantea preguntas críticas sobre su futuro. ¿Puede Bitcoin mantener su esencia descentralizada cuando los bancos y las grandes instituciones controlan una porción significativa de su mercado? Además, ¿cuál es el impacto en su narrativa de libertad financiera si su uso se restringe a los propósitos especulativos y de reserva?
A medida que las instituciones centralizadas integran Bitcoin, también surgen preocupaciones sobre la regulación. Los gobiernos podrían aprovechar la entrada de grandes actores financieros para ejercer mayor control sobre las criptomonedas, algo que iría en contra de los principios fundamentales de Bitcoin.
Reflexión final
La evolución de Bitcoin de una herramienta descentralizada a un activo gestionado por bancos centrales y corporaciones es un rejemplo de cómo las innovaciones tecnológicas pueden ser cooptadas por las estructuras que pretendían transformar. Si bien la adopción por parte de instituciones como Intesa Sanpaolo puede ser vista como un signo de legitimación, también representa una desviación significativa de los ideales que dieron origen a Bitcoin. La pregunta que queda es si esta transformación enriquecerá o empobrecerá el potencial disruptivo de la criptomoneda.
Donald Trump ha vuelto a expresar su deseo de que Estados Unidos asuma la “propiedad y el control” de Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca.
Trump planteó por primera vez la idea de que Estados Unidos comprara Groenlandia en 2019. En ese momento, argumentó, con bastante razón, que él no era el primer presidente estadounidense en tener esta idea.
La compraventa de territorios es una operación rara en estos tiempos. Está por ver si Trump las recuperará. Pero la cuestión es: si estuviera en venta, ¿cómo se decidiría la oferta por un estado, territorio o nación?
No es una idea nueva
La posición estratégica de Groenlandia ha sido de gran valor para EE. UU. desde los primeros días de la Guerra Fría. En 1946, el entonces presidente Harry Truman ofreció comprar el territorio danés por 100 millones de dólares en oro. Se dice que los daneses reaccionaron a esa oferta de forma muy parecida a como lo hicieron en 2019, y de nuevo en 2025: “No, gracias”.
Que una nación soberana compre territorio a otra puede parecer extraño hoy en día, pero hay muchos casos en los que esto ha sucedido a lo largo del tiempo.
Sin ir más lejos, Estados Unidos compró gran parte de su expansión occidental a principios del siglo XIX. Esto incluyó la “Compra de Luisiana”, vastas franjas de tierra en Norteamérica, compradas a Francia en 1803 por 15 millones de dólares (algo así como 416 millones de dólares en cifras de 2024).
Y compró las Islas Vírgenes a Dinamarca en 1917 por 25 millones de dólares (más de 600 millones de dólares actuales) en monedas de oro.
No se trata sólo de Estados Unidos. Japón, Pakistán, Rusia, Alemania y Arabia Saudí han pagado por territorios, transfiriendo jurisdicción sobre los habitantes locales y ganando tierras, acceso a vías fluviales críticas o, simplemente, amortiguadores geográficos.
¿Cuál es el valor de un país?
Valorar un país (o un territorio autónomo como Groenlandia) no es tarea sencilla. A diferencia de las empresas o los activos, los países encarnan una mezcla de elementos tangibles e intangibles que se resisten a una medición económica directa.
Un punto de partida lógico es el producto interior bruto (PIB). En pocas palabras, el PIB es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía en un tiempo determinado (normalmente un año).
Pero ¿capta esto realmente el verdadero “valor” de una economía? Cuando compramos algo, los beneficios derivados de ello perduran –esperamos– en el futuro.
Por eso, basar el precio de una compra en el valor producido en un periodo de tiempo determinado puede no reflejar adecuadamente el verdadero valor de ese objeto (en este caso, toda una economía) para el comprador. Hay que tener en cuenta la capacidad de seguir generando valor en el futuro.
Los recursos productivos de Groenlandia incluyen no sólo las empresas, gobiernos y trabajadores existentes utilizados para generar su PIB actual (estimado en unos 3 236 millones de dólares en 2021), sino también su capacidad (difícil de medir) de cambiar y mejorar su PIB futuro. Esto dependerá de lo productivos que se espere que sean estos recursos en el futuro.
Existen otros atributos de valor que no se reflejan en el PIB. Entre ellos se incluyen la calidad de su capital (tanto humano como de infraestructuras), la calidad de vida, los recursos naturales y la posición estratégica.
Vista aérea del horizonte del puerto de Nuuk, capital de Groenlandia. Yingna Cai/Shutterstock
Recursos sin explotar
Más allá de lo que ya existe, desde una perspectiva de mercado, son los recursos aún sin explotar los que hacen valiosa a Groenlandia.
Groenlandia lleva décadas extrayendo carbón, con grandes reservas confirmadas. Se ha demostrado que su subsuelo contiene tierras raras, metales preciosos, grafito y uranio. Además de la minería del carbón, hay oro, plata, cobre, plomo, zinc, grafito y mármol.
Por último, existe el recurso de importantes explotaciones petrolíferas frente a las aguas de Groenlandia. Ninguno de estos potenciales se refleja en el PIB actual de la isla.
Los activos nacionales son más fáciles
Poner precio a un gran activo nacional, como el Canal de Panamá (que Trump también quiere bajo control estadounidense), es una perspectiva mucho más fácil.
El Canal de Panamá conecta el Mar Caribe con el Océano Pacífico, y es propiedad del gobierno de Panamá. jdross75/Shutterstock
La teoría de la valoración de activos es una parte fundamental de la disciplina financiera y se remonta al siglo XVIII.
El “modelo de valoración de activos” ha evolucionado con el tiempo, pero fundamentalmente consiste en estimar los flujos de ingresos netos futuros de un activo, basándose en unos pocos datos.
En el caso del Canal de Panamá, se trataría de estimar los ingresos netos que podrían generarse en el futuro, basándose en factores como las tasas generadas por su uso y el nivel de tráfico previsto.
A continuación, se restarían los costes previstos de mantenimiento del equipamiento y cualquier daño esperado en el estado de la vía navegable. Otro factor a la hora de determinar el precio es el riesgo de obtener realmente esos ingresos netos.
El valor o “precio” de un activo de este tipo suele determinarse calculando el valor actual de todos estos flujos de ingresos futuros (netos).
Las ventas territoriales modernas son escasas
El declive de las ventas territoriales está ligado a varios factores. Históricamente, estas transacciones solían beneficiar más a las élites gobernantes que a los ciudadanos de a pie. En las democracias modernas, es casi imposible vender tierras si los ciudadanos locales se oponen a la idea.
Estas democracias se basan en el principio de que los bienes nacionales deben estar al servicio del pueblo, no de las arcas del gobierno. Vender un territorio hoy exigiría demostrar beneficios claros y tangibles para la población, una tarea difícil en la práctica.
El nacionalismo también desempeña un papel importante. La tierra está profundamente ligada a la identidad nacional y venderla suele considerarse una traición. Los gobiernos, como custodios del orgullo nacional, son reacios a aceptar ofertas, por tentadoras que sean.
A esto se añade una sólida norma internacional contra el cambio de fronteras, nacida del temor a que un ajuste territorial pueda desencadenar una cascada de reclamaciones y conflictos en otros lugares.
En el mundo actual, comprar un país o uno de sus territorios puede ser poco más que un experimento mental. Las naciones son entidades políticas, culturales e históricas que se resisten a la mercantilización.
En teoría, Groenlandia puede tener un precio, pero la verdadera cuestión es si una transacción de este tipo podría ajustarse alguna vez a los valores y realidades modernos.
Arthur Hayes, cofundador y ex CEO de BitMEX, proyecta un panorama mixto para Bitcoin en el primer trimestre de 2025. Según su análisis, la criptomoneda experimentará un importante repunte inicial, seguido de una corrección significativa que podría redefinir las expectativas del mercado.
El pronóstico se basa principalmente en una esperada inyección de liquidez de USD $612.000 millones en la economía estadounidense. Esta suma provendría de dos fuentes principales: USD $237.000 millones de la reducción en la facilidad de recompra inversa (RRP) y fondos adicionales de la Cuenta General del Tesoro (TGA), relacionados con medidas extraordinarias por el límite de deuda. A pesar de que la Reserva Federal mantendrá su programa de ajuste cuantitativo (QT), que retirará aproximadamente USD $180.000 millones de liquidez, el balance neto seguirá siendo positivo para el mercado de criptomonedas.
Sin embargo, Hayes advierte sobre posibles obstáculos políticos hacia Bitcoin. Aunque las promesas pro-criptomonedas de Trump generan optimismo en el mercado, la implementación de estas políticas podría ser más lenta de lo esperado. Esta demora podría decepcionar a los inversores y provocar una corrección en el mercado durante abril, coincidiendo además con el vencimiento de la temporada de impuestos en Estados Unidos.
El momento actual refleja esta volatilidad: Bitcoin recientemente superó los USD $102.000, pero ha retrocedido hasta los USD $96.000, generando liquidaciones superiores a USD $400 millones en posiciones cortas y largas. Solo en Bitcoin, estas liquidaciones superaron los USD $85 millones, evidenciando la sensibilidad del mercado ante los cambios en las expectativas.
A pesar de estos desafíos, Hayes mantiene una visión optimista a largo plazo. Sugiere que la inyección de liquidez en dólares compensará temporalmente los riesgos políticos, aunque recomienda a los inversores considerar reducir su exposición al riesgo hacia finales del primer trimestre, buscando nuevas oportunidades más adelante en el año cuando las condiciones vuelvan a ser favorables.
El análisis de Hayes también contempla factores externos que podrían influir en el comportamiento del mercado. Entre estos se destacan las políticas monetarias de otros bancos centrales, especialmente de China y Japón, así como la posible devaluación del dólar frente al oro. No obstante, enfatiza que los movimientos en la liquidez global serán el factor determinante en el corto plazo para el precio de Bitcoin y otras criptomonedas.
Las expectativas para Bitcoin siguen siendo elevadas, especialmente considerando la próxima toma de posesión de Trump y sus promesas de crear condiciones favorables para el mercado de las criptomonedas. Sin embargo, como sugiere Hayes, los inversores deberían mantener una perspectiva cautelosa y estar preparados para la volatilidad que podría caracterizar al mercado en los próximos meses, especialmente durante la transición entre el primer y segundo trimestre del año.
Este enero, Bitcoin celebra 16 años desde que su bloque génesis fue minado el 3 de enero de 2009 por el enigmático Satoshi Nakamoto. Lo que comenzó como un experimento y las discusiones previas sobre libertad y privacidad en las listas de correo de los cypherpunks ahora es una fuerza financiera global que desafía las estructuras tradicionales.
Contexto de un mundo en crisis
El nacimiento de Bitcoin no fue casualidad. En 2008, la crisis financiera global desató un tsunami de rescates bancarios, quiebras y pérdida de confianza en el sistema financiero tradicional. En medio de este caos, Bitcoin surgió como una respuesta radical: un sistema de dinero digital, descentralizado y resistente a la censura. Inspirado por ideas previas como el b-money de Wei Dai y el sistema de efectivo electrónico de David Chaum, Nakamoto logró unir privacidad, escasez y consenso en un protocolo revolucionario.
En el bloque génesis, Nakamoto dejó un mensaje contundente: «The Times 03/Jan/2009 Chancellor on brink of second bailout for banks.»
Con ello, no solo marcaba un inicio técnico, sino también un manifiesto contra los excesos del sistema bancario centralizado.
Los primeros pasos de una revolución
Inicialmente, Bitcoin era un nicho para entusiastas tecnológicos y libertarios. En sus primeros días, el BTC no tenía valor comercial, y minar bloques requería poco más que una computadora doméstica. Sin embargo, su diseño limitado a 21 millones de monedas y la transparencia de su protocolo comenzaron a captar la atención de más personas, especialmente en economías inflacionarias.
El primer gran hito ocurrió en 2010, cuando un programador llamado Laszlo Hanyecz realizó la primera transacción comercial: 10.000 BTC por dos pizzas. Hoy, esas pizzas simbolizan cuánto ha evolucionado Bitcoin, con precios que han llegado a superar los $108,000 por BTC en 2024.
De la resistencia a la adopción masiva
Bitcoin no solo sobrevivió, sino que prosperó. A lo largo de los años, ha demostrado ser una herramienta de resistencia financiera, especialmente en países con crisis económicas, como Venezuela y Turquía. Su adopción como moneda de curso legal en El Salvador y la República Centroafricana marcó un punto de inflexión, mostrando que incluso los gobiernos lo ven como una herramienta estratégica.
Empresas como MicroStrategyhan añadido Bitcoin a sus tesorerías, y en 2024, la SEC aprobó los primeros ETF de Bitcoin al contado, consolidando su papel en los mercados institucionales.
Tecnología y filosofía
Bitcoin no es solo una moneda; es un símbolo de libertad económica y autodeterminación. La red Lightning ha mejorado su escalabilidad, haciendo posible microtransacciones rápidas y baratas. Sin embargo, su verdadero impacto está en lo que representa: una alternativa al dinero fiduciario y un rechazo al control centralizado.
Reflexiones libertarias
Desde una perspectiva libertaria, Bitcoin es un recordatorio de que la descentralización no es solo un ideal técnico, sino un principio filosófico. Es un llamado a recuperar el control sobre nuestras finanzas y desafiar el statu quo.
Si bien los gobiernos y las corporaciones pueden intentar domesticarlo, el núcleo de Bitcoin sigue siendo inmutable: la soberanía individual y la resistencia al abuso de poder.
Un vistazo al futuro
Con menos del 6% de los BTC por minar y un ecosistema en constante evolución, Bitcoin está lejos de haber alcanzado su cima. Dieciséis años después, sigue siendo una innovación viva que inspira debates, avances tecnológicos y cambios culturales.
¡Feliz aniversario, Bitcoin! Tu viaje de ser un experimento digital a una herramienta financiera global es una prueba de que las ideas verdaderamente revolucionarias trascienden el tiempo y barreras.
Es normal que el gobierno quite más recursos de los que da, ya que su función no es ser empresa productiva sino de función normativa; y, lo que jamás ve Tío Pueblo son los costos de gobernar, en especial la parranda de costos escondidos; y no me refiero al pillaje sino a los costos asociados a lo que llaman “inversiones”.
Miren no más lo que ha ocurrido en países que cacarean el parte y reparte, tal como Cuba, Venezuela, Corea del Norte o hasta países nórdicos que una vez fueron muy prósperos, hasta que adoptaron políticas socialistas y llegaron a tal punto que no podían siquiera pagar los salarios sus funcionarios; tal como ocurrió con Suecia en 1990. Para arreglar el enredo tuvieron que achicar el gobierno y hasta privatizar muchas funciones. ¡Ah!, pero de esas cosas no hablan los medios que gustan vender cuentos de hadas.
El tema no explican en los medios son cosas como las complejidades del desarrollo de las estructuras de capital; que es algo que definitivamente no pueden hacer los gobiernos porque los capitales que manejan son ajenos. Todos, de una manera u otro, nos beneficiamos o perjudicamos de esas estructuras de capital. Tristemente, el no entender estas complejidades lleva a las mafias gubernamentales a invertir con fines politiqueros y no de economizar. Así, distorsionan las estructuras de los capitales del mercado. Se ve en el crecimiento del sector informal y el estancamiento del formal.
Y si hemos logrado inversiones de afuera no es porque las hemos alentado con nuestras torpezas sino porque las que han llegado es porque huían de sitios como Venezuela y otros que están peor que nosotros. Me crispa escuchar en medios y en la misma Constitución cuando se habla del “interés social”. Sí, como no, los gobernantes saben lo que es eso. O hablar de bienestar económico, cuando lo que se practica no lleva a eso. Uno de los ejemplos más horribles fue la doctrina social de la Iglesia, cuando la misma la torcieron hacia el socialismo. La Iglesia sí tiene una sana doctrina social; pero todo se puede usar para el bien o para el mal.
El problema del llamado “interés social” es que sirven para justificar el intervencionismo y hacer ver que el gobierno es una entidad volcada a servir. ¡Sí claro!, ¿servir a quién? El problema de estos espejismos está en hacer creer que los gobiernos son fuentes inagotables de riqueza; hasta que, como en Cuba y tal, el manantial se queda sin agua porque talaron la selva y envenenaron las aguas.
Jamás olvido la vez que hice amistad con un señor que había logrado montar su propio taller de herrería y me estaba construyendo un vivero en casa. Un día, le dije que él era un capitalista y se sintió ofendido. “¿Cómo así?”, me dijo. “Yo no soy eso…” Le respondí: “Acaso no tienes una empresa, oficina, autos, equipos, contabilidad y tal?” “Sí, me respondió”. “Bueno, todo esos es capital o cápita, palabra del latín que significa ‘cabeza’. Capitalista es quien usa la cabeza y sus bienes de capital para producir. Lástima que en el país del “no a la privatización” desarrollamos una cultura anti empresarial; lo cual aprovechan otras culturas que llegan y logran echar “palante”.
Y no hay que ir muy lejos, en vez de pedir que hagamos un uso correcto de la minería lo que pedimos es que cerremos las minas porque crea daños ambientales y tal. Si es así, vamos a cerrar el Canal, que es la obra que más daños ambientales ha creado.
Como bien lo señala nuestra constitución en su artículo 282: “El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares…”, lo cual no es sólo cierto sino fundamental; lastimosamente luego de un punto y coma la constitución se contradice agregando que el Estado hará lo que le venga en gana con la economía, lo cual demuestra con plena claridad el alma totalitaria de la clase gobernante en nuestro hermoso istmo.
¿Y cómo no va la economía a ser asunto de los particulares si su principio central y fundamental es ser el medio para mejorar el bienestar humano a título personal y de la familia, mediante la apropiación de bienes de consumo?: comida, ropa, cobija, casa, y tanto más; cosas cuya producción o captación no corresponde a los gobiernos del estado ya que para eso no son. Quien no se da cuenta de la enormidad de la faena de procurar y producir todos los bienes de consumo, bienestar y deleite humano está desasociado de la realidad; que es la carencia y cada quien sabrá lo que necesita, más no el gobierno.
Los gobiernos comunistas en Rusia intentaron dictar la producción y fue inmenso fracaso; tanto así que cuando el gobierno ponía en venta los productos, tal como hace el IMA en Panamá, no tenían como determinar los precios y para ello usaban los catálogos de la Sears. El meollo del asunto y a riesgo de ser cansonamente repetitivo: el juego es para los jugadores y no para los gobernadores, cuya función es el arbitraje. Lástima que ni saben ni pueden arbitrar por estar ocupados en el pillaje.
Los gobiernos del Estado no son el pueblo sino organismos creados por el pueblo para desempeñar una función de arbitraje. Y, ojalá no fuese necesario tener árbitros. ¿Acaso cuando joven no jugaste algún partido sin árbitro, que si uno hacia trampa los otros le caían a pelonera?
Lo otro que se les escapa a casi todos es que el pueblo o la población es una masa amorfa o informe -sin forma; es decir, que carece de personalidad y carácter propio. Pero no así los gobiernos del pueblo o estado, que son, supuestamente, organizaciones piramidales con mando y jurisdicción. Los gobiernos tienen propósito, pero el pueblo, carente de personalidad y en conjunto no tiene propósito sino en su cultura; y eso, en Panamá, nos abre una Caja de Pandora. Bien lo dijo Bastiat:
“El estado es la gran entidad ficticia mediante la cual todos buscan vivir a costillas de los demás.”
Y precisamente eso es lo que debe evitar la población; el caer en semejante ficción que conduce al servilismo. Prueba de ello la tenemos en las narices; vale decir, en el crecimiento desbocado del tamaño de los gobiernos, en los cuales tantos buscan acomodo partidario.
Y, por otro lado, está la naturaleza humana que no podemos extinguir así no más. Me refiero a que, a cada presidente, ministro, diputado, y tal, siendo humano, que busca mejorar su condición personal, le será más que difícil separar esas inclinaciones de su tarea como autoridad. Pero no sólo están las autoridades gubernamentales sino todo el ensamble del funcionariado que fácilmente se convierten en las rémoras de los gobiernos convertidos en tiburones de rapiña. El instinto de las entidades gubernamentales es crecer y crecer.
En fin, gran cantidad de economistas se han integrado al estado profundo en la función de consejeros y promotores del estado regalón. Estos amiguitos del centralismo se la pasan inventando argumentos mafá que promueven el crecimiento desmedido del aparato gubernamental. Y… como preguntó uno por allí: “¿Cuál es la diferencia entre un economista y un viejo senil? El economista es el que tiene la calculadora en mano.
El Gross Output (GO), o Producción Bruta, es una métrica económica diseñada para ofrecer una visión más amplia y precisa de la actividad económica. Desarrollado y popularizado por el economista libertario Mark Skousen, el GO se presenta como una alternativa y complemento al tradicional Producto Interno Bruto (PIB). Mientras que este último se centra exclusivamente en los bienes y servicios finales, el GO incluye todas las etapas de producción, iluminando la actividad en la base de la economía, donde se crean los insumos necesarios para la producción final.
El PIB y sus limitaciones históricas
El PIB fue concebido durante la Gran Depresión y formalizado en la década de 1940 por el economista británico John Maynard Keynes, junto con el estadístico estadounidense Simon Kuznets, para medir el desempeño de la economía de Estados Unidos. En su concepción original, el PIB estaba diseñado para calcular el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía durante un período específico.
Si bien esta métrica resultó útil para monitorear la recuperación económica y planificar políticas públicas, tiene importantes limitaciones. El PIB excluye toda actividad económica relacionada con los insumos intermedios (materias primas, componentes y servicios necesarios para la producción final), lo que deja de lado una parte esencial del proceso productivo.
Mark Skousen sostiene que este enfoque limitado crea una «economía de un solo piso», ya que ignora las complejas interacciones entre las distintas etapas de la producción. Según él, esto lleva a una visión incompleta y sesgada de la economía, lo que a menudo favorece políticas keynesianas y estatistas, centradas en el consumo y el gasto público como motores principales del crecimiento.
El enfoque del Gross Output
El GO, en cambio, propone una «economía de dos pisos», que abarca tanto la producción final como los insumos intermedios. Según Skousen, esta métrica refleja de manera más fiel la dinámica económica, destacando la importancia de la inversión y la producción en el desarrollo económico. El GO mide todas las transacciones económicas involucradas en la producción de bienes y servicios nuevos, lo que lo convierte en una herramienta más inclusiva y precisa para analizar la economía.
Un ejemplo práctico es el siguiente: si un automóvil tiene un valor final de $20,000, el PIB solo considera ese monto, mientras que el GO incluiría también los costos de las materias primas (acero, plásticos, caucho) y los procesos intermedios (fabricación de componentes, ensamblaje). Esto no solo duplica, sino que puede triplicar el tamaño de la economía medida bajo el enfoque GO.
Las implicancias ideológicas del GO
El GO no es simplemente una métrica técnica, sino que representa un enfoque económico más alineado con los principios del liberalismo económico. Skousen critica que el PIB, al enfocarse únicamente en el consumo y el gasto público, refleja un sesgo hacia las políticas intervencionistas, en las que el gobierno desempeña un papel central como motor económico. En cambio, el GO subraya la relevancia de la inversión privada y la producción, enfatizando que la economía depende del dinamismo de las empresas y los mercados, no de las intervenciones estatales.
Este enfoque liberal busca restaurar el equilibrio en la interpretación de los datos económicos, mostrando cómo los sectores productivos son los verdaderos pilares del crecimiento. Además, el GO puede ser una herramienta útil para anticipar ciclos económicos, ya que incluye señales tempranas provenientes de los sectores industriales que no son visibles en el PIB.
¿Por qué es relevante adoptar el GO?
El GO es especialmente relevante en economías modernas donde la cadena de valor está profundamente entrelazada. Al medir todas las etapas de producción, proporciona una imagen más clara de la economía real, ayudando a los responsables políticos y analistas a tomar decisiones más informadas.
Además, su adopción puede contrarrestar el uso político del PIB como herramienta de propaganda. Al incluir tanto la producción intermedia como la final, el GO desincentiva la creación de relatos simplistas que ignoran las contribuciones fundamentales de la inversión y la producción en el crecimiento económico.
PIB o GO ?
El Gross Output es más que una métrica; es un cambio de paradigma en la forma de entender la economía. Promovido por Mark Skousen, este indicador desafía la narrativa tradicional impuesta por el PIB, poniendo en el centro del análisis a los sectores productivos y a las fuerzas del mercado. Desde una perspectiva liberal, el GO permite valorar de manera más precisa cómo se crea la riqueza y, al mismo tiempo, subraya los riesgos de depender excesivamente de políticas estatistas basadas en el consumo y el gasto público.
Adoptar el GO no solo amplía nuestra comprensión de la economía, sino que también fomenta políticas más coherentes con la libertad económica y el dinamismo del mercado. Para los países que aspiran a un desarrollo sostenible y auténtico, esta métrica se presenta como una herramienta indispensable.
El mercado de criptomonedas se prepara para un 2025 prometedor, respaldado por avances significativos en 2024, como la aprobación de los ETF al contado de Bitcoin y Ethereum en Estados Unidos y el rompimiento del nivel de los USD $100.000 por parte de Bitcoin. La administradora de activos Bitwise Investments ha publicado un informe detallando sus 10 predicciones para el próximo año, que destacan aumentos en los precios, avances regulatorios y una adopción más amplia de activos digitales.
1. Bitcoin, Ether y Solana alcanzarán nuevos máximos
Bitwise predice que Bitcoin duplicará su precio actual para alcanzar los USD $200.000. Ethereum podría llegar a los USD $7.000, mientras que Solana podría experimentar un aumento aún más dramático, alcanzando los USD $700. Estos incrementos estarían impulsados por factores como mayor inversión institucional, un clima regulatorio favorable y la reducción a la mitad de la recompensa de los mineros de Bitcoin.
2. Los ETF de Bitcoin atraerán flujos masivos de inversión
Tras el éxito de los ETF al contado de Bitcoin en 2024, Bitwise espera que los flujos de inversión continúen creciendo significativamente. Los analistas comparan este fenómeno con el auge de los ETF de oro, que vieron un incremento sostenido durante cinco años consecutivos. Se estima que las entradas netas podrían alcanzar cifras históricas en 2025.
3. Coinbase superará a Charles Schwab
El mayor intercambio de criptomonedas de Estados Unidos, Coinbase, podría convertirse en el corredor de bolsa más valioso del mundo. Bitwise proyecta que el precio de sus acciones superará los USD $700, un aumento superior al 120% respecto a su valor actual. Este crecimiento sería impulsado por el aumento de usuarios y la consolidación del mercado cripto.
4. Año de las cripto-IPO
El 2025 podría ser el año en que varias compañías del sector de criptomonedas salgan a bolsa en Estados Unidos. Entre los potenciales candidatos se encuentran Circle, Kraken, Figure, Anchorage y Chainalysis, todas con valoraciones multimillonarias. Esto marcaría un hito en la transición del sector hacia una mayor legitimidad y adopción en los mercados tradicionales añade Bitwise en sus predicciones.
5. La IA y las memecoins dominarán
La inteligencia artificial jugará un papel clave en el mercado cripto al facilitar el lanzamiento de nuevos tokens. Bitwise predice una manía de memecoins impulsada por IA, que podría superar el frenesí observado en 2024, mientras estas tecnologías se integran de manera más eficiente en el ecosistema financiero.
6. Más naciones adoptarán Bitcoin
El número de países que reconocen a Bitcoin como moneda oficial o lo incorporan en sus reservas soberanas podría duplicarse, pasando de nueve a dieciocho. Esto sería impulsado por iniciativas de grandes economías como Estados Unidos, Brasil y Rusia, mientras buscan fortalecer su posición en la economía digital global.
7. Coinbase entrará en el S&P 500
Bitwise prevé que Coinbase se convierta en parte del índice S&P 500 en 2025, lo que aumentaría significativamente la exposición de los inversores tradicionales al sector de criptomonedas. Este movimiento reflejaría el creciente interés institucional en activos digitales.
8. Bitcoin en los planes de pensión
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos podría flexibilizar las regulaciones para permitir la inclusión de Bitcoin en los planes de ahorro para la jubilación 401(k). Esto podría atraer miles de millones de dólares al mercado cripto y convertir a Bitcoin en una opción estándar para los inversores a largo plazo.
9. Mercado de stablecoins se duplicará
Bitwise estima que el mercado de stablecoins podría crecer de USD $200 mil millones a USD $400 mil millones, gracias a un entorno regulatorio más claro y a la integración de estas monedas en plataformas fintech. Las stablecoins jugarán un papel crucial en la adopción global, especialmente como puente entre monedas fiduciarias y activos digitales.
10. Tokenización en auge
La tokenización de activos del mundo real podría alcanzar un valor de mercado de USD $50.000 millones, un aumento del 257% respecto a 2024. Este crecimiento estaría impulsado por la adopción de la blockchain por parte de grandes instituciones financieras y la digitalización de activos como bienes raíces, productos financieros y cadenas de suministro.
Perspectiva global: el impacto de la regulación y la adopción tecnológica
El informe de Bitwise también subraya que los avances regulatorios no se limitarán a Estados Unidos. Regiones como Europa y Asia acelerarán sus esfuerzos para establecer marcos regulatorios claros, promoviendo la confianza en los mercados de activos digitales. Asimismo, se espera que las instituciones financieras adopten de manera más amplia las criptomonedas, fomentando la innovación en sectores como la banca y los seguros.
Perspectiva a largo plazo
Bitwise concluye con una visión extremadamente optimista para Bitcoin: superará el mercado del oro en 2029 y alcanzará un precio de más de USD $1 millón. Las predicciones de Bitwise destacan un futuro donde las criptomonedas se consolidan como una clase de activos clave en la economía global.
En un reciente discurso, Donald Trump anunció su intención de imponer aranceles del 25% a las importaciones de México y Canadá, y del 10% a las de China. Esta política, que revive su enfoque proteccionista, busca abordar el déficit comercial estadounidense y presionar a México para detener la migración ilegal. Aunque resuena con su base electoral, esta propuesta tiene profundas implicancias económicas y políticas.
Efectos económicos inmediatos
Imponer aranceles generalizados impactará negativamente a las cadenas de suministro integradas de Norteamérica. México y Canadá, socios del T-MEC, comparten sectores clave como el automotriz y el agroindustrial, que dependen de la fluidez comercial. Si bien los aranceles suelen ser presentados como herramientas para equilibrar las relaciones comerciales, en la práctica tienden a generar costos significativos para los consumidores. Los aranceles del 25% encarecerían los productos importados, impactando directamente en los precios al consumidor en Estados Unidos. Además, muchos economistas han advertido que estas medidas podrían elevar la inflación y reducir la competitividad global de las empresas estadounidenses, al alterar cadenas de suministro establecidas desde hace décadas.
Para México, las consecuencias podrían ser igualmente serias. Estados Unidos es el principal socio comercial de México, y medidas de este tipo amenazan con desestabilizar sectores clave como el automotriz y el agroindustrial. Además, podrían aumentar la volatilidad económica, afectando la inversión extranjera y el empleo.
En el caso de China, los aranceles agravarían una relación comercial ya tensa, repercutiendo en el acceso a bienes tecnológicos y en insumos críticos para la producción estadounidense.
Impacto en las relaciones diplomáticas
La propuesta desafía principios fundamentales del T-MEC, que busca promover el libre comercio en la región. Medidas unilaterales como estas erosionan la confianza entre socios comerciales, debilitan la cooperación regional y podrían motivar disputas legales. Además, utilizar el comercio como herramienta para abordar la migración genera tensiones políticas innecesarias, en lugar de incentivar el diálogo para soluciones multilaterales.
La retórica política detrás de los aranceles
Trump asocia esta medida a la defensa de los empleos y la seguridad estadounidense. Sin embargo, los expertos coinciden en que los aranceles no garantizan el retorno de la industria a EE.UU., ya que las empresas buscan costos laborales competitivos y estabilidad regulatoria. Su discurso responde más a una estrategia política para movilizar votantes, que a un plan económico sostenible.
Alternativas a los aranceles
Un enfoque más equilibrado incluiría fortalecer el T-MEC mediante mejoras en infraestructura fronteriza, incentivos para inversiones conjuntas y políticas migratorias más coordinadas. Estas medidas fomentarían la competitividad sin sacrificar relaciones comerciales ni perjudicar a consumidores.
La propuesta de los aranceles de Trump revive un proteccionismo que ignora la interdependencia económica y el costo para los consumidores. Si bien refuerza su narrativa política, plantea riesgos significativos para la economía y diplomacia global. En un mundo interconectado, soluciones cooperativas y estratégicas son esenciales para enfrentar desafíos como el comercio y la migración.
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