Categoría: Economia y Finanzas

  • Bitcoin supera los USD 125.000: cuando la desconfianza en el gobierno impulsa el nuevo oro digital

    El precio de Bitcoin (BTC) volvió a sorprender al mundo financiero al superar los USD 125.700, un récord que llega en un momento particularmente simbólico: Estados Unidos enfrenta un nuevo cierre parcial de su gobierno (shutdown), mientras crece el temor a un default y a un ciclo de desaceleración económica global.

    La coincidencia no es casual. Cada vez que el sistema político muestra grietas, Bitcoin parece recordarle al mundo que existe una alternativa sin bancos centrales, sin congresos trabados y sin límites fronterizos.

    1. Los motores del repunte

    De acuerdo con un informe de Cointelegraph y análisis de Glassnode, el salto de BTC responde a una combinación de factores macro y de comportamiento de mercado.

    • Crisis política en EE. UU. → El bloqueo presupuestario genera incertidumbre institucional y pone en duda la solvencia del Tesoro. Este tipo de episodios —como los shutdowns de 2013 y 2018— históricamente coincidieron con repuntes del precio de Bitcoin.

    • Liquidez global abundante → A pesar de las subas de tasas, el flujo de capital hacia activos de riesgo continúa. Según Willy Woo, analista on-chain, “el mercado está descontando un entorno de inflación estructural donde los activos duros superan al dinero fiduciario”.

    • Acumulación institucional → Datos de CoinMetrics muestran que las direcciones con más de 1 000 BTC están aumentando posiciones, mientras el volumen de monedas en exchanges alcanza mínimos de dos años.

    • Narrativa de refugio digital → Ante la erosión de la confianza en las monedas nacionales, Bitcoin refuerza su identidad como “oro digital” —una tesis que PlanB, creador del modelo Stock-to-Flow, considera cada vez más validada.

    bitcoin shutdown

     2. Un patrón que se repite

    En 2013, durante un shutdown similar del gobierno norteamericano, Bitcoin pasó de USD 120 a más de USD 900 en pocos meses. En 2020, en plena pandemia y tras la expansión monetaria de la Fed, su precio se multiplicó por seis. Hoy, el escenario político-fiscal parece replicar los mismos incentivos: deuda creciente, déficit estructural y desconfianza ciudadana.

     3. Los riesgos

    No todo es euforia. Si la Reserva Federal reacciona endureciendo su política monetaria para compensar el impacto del shutdown, podría enfriar el apetito por activos de riesgo. Además, la historia muestra que después de cada máximo —2017, 2021— se producen correcciones de entre el 25 % y el 35 %.

    4. Reflexión final: la desconfianza como motor

    Más allá de las cifras, lo relevante es el trasfondo: Bitcoin prospera cuando se erosiona la confianza en las instituciones. Cada crisis política, cada emisión excesiva y cada medida improvisada alimentan la percepción de que el dinero estatal ya no garantiza estabilidad.

    BTC no solo crece por codicia especulativa; crece porque millones de personas —desde inversores institucionales hasta ciudadanos en economías frágiles— están buscando una reserva de valor ajena al control político.

    Los USD 125.000, entonces, no son solo un récord de mercado. Son un reflejo del momento histórico: cuando la credibilidad de los gobiernos tambalea, el capital global busca refugio en el único activo que no necesita permiso para existir.

  • Entre Quesos y Gobiernos

    Jamás imaginé que existiera una relación significativa entre los quesos y los gobiernos, hasta que leí un ensayo de Ludovico Lumicisi, ingeniero en computación radicado en Dinamarca, quien aborda esta conexión de manera tan curiosa como reveladora. En su texto, Lumicisi relata cómo el queso, junto con otros alimentos duraderos como las carnes secas o la leche fermentada, tuvo un papel fundamental en la historia militar: fue sustento indispensable para las legiones romanas, los ejércitos mongoles y otras fuerzas preindustriales. Sin embargo, su análisis no se limita al ámbito gastronómico o histórico, sino que avanza hacia un terreno más profundo: la economía política.

    Lumicisi utiliza el queso como metáfora para explicar la noción de “dinero sano”, es decir, de una moneda respaldada por valor real y no distorsionada por políticas monetarias arbitrarias. Según el autor, pocos comprenden verdaderamente qué es el dinero, cuál es su origen y cómo los poderes políticos han manipulado su función a lo largo del tiempo. Así, el queso se convierte en símbolo de un bien tangible, de algo que posee valor intrínseco y cuya escasez o abundancia responden a dinámicas naturales, no a decretos gubernamentales.

    Históricamente, diversos bienes han servido como medios de intercambio: la sal, el cacao, el trigo, el arroz, el ganado o incluso el tabaco. Todos ellos representaban valor en la medida en que eran útiles, deseables y difíciles de producir. De manera similar, el queso, al igual que otros productos alimenticios, fue utilizado en ciertos contextos como moneda de trueque, reflejando una economía basada en la producción real y no en la emisión monetaria. Este paralelismo sirve de punto de partida para una crítica más amplia: la del intervencionismo estatal en los mercados y sus consecuencias sobre la estabilidad económica y la cultura social.

    Uno de los ejemplos más ilustrativos que cita Lumicisi es el caso de los Estados Unidos durante las décadas de 1970 y 1980, cuando el gobierno federal acumuló aproximadamente 1.4 mil millones de libras de queso en almacenes nacionales. La medida se justificó como un subsidio para proteger a los productores lácteos ante la sobreproducción y la caída de precios. Sin embargo, la política resultó contraproducente: al intervenir artificialmente en la oferta y la demanda, el Estado generó distorsiones que, a largo plazo, afectaron tanto a productores como a consumidores. El resultado fue un “montaña de queso” almacenada a costa del contribuyente, un ejemplo paradigmático de cómo la buena intención de “ayudar al mercado” puede terminar perjudicándolo.

    En términos económicos, este tipo de políticas se asocian con la teoría del intervencionismo, la cual sostiene que el Estado, al alterar los precios y subvencionar sectores específicos, termina debilitando la eficiencia del mercado y creando dependencias estructurales. Autores como Friedrich Hayek y Ludwig von Mises advirtieron que tales intervenciones conducen inevitablemente a una expansión del poder político y a una pérdida de libertad económica. En otras palabras, el intervencionismo no solo afecta los precios, sino también la cultura política de las naciones: promueve la idea de que el bienestar depende de la acción del gobierno y no de la responsabilidad individual o la competencia productiva.

    Ejemplos de estas distorsiones abundan en América Latina. En Panamá, por ejemplo, la intervención gubernamental en la producción y comercialización del arroz ha generado ciclos de sobreproducción y escasez, acompañados de conflictos entre productores, distribuidores y el propio Estado. Las políticas de control de precios, aunque presentadas como medidas para proteger al consumidor, terminan desincentivando la inversión agrícola y fomentando la informalidad. Algo similar ocurre con otros productos básicos o energéticos, como el etanol mezclado con gasolina, que responde más a intereses políticos que a criterios de eficiencia económica.

    El verdadero problema, por tanto, no es el queso en sí, sino la mentalidad que subyace a la idea de que el Estado puede y debe regular todos los aspectos de la economía. Cuando los gobiernos se arrogan funciones empresariales o paternalistas, se produce una confusión entre lo público y lo privado, entre lo político y lo productivo. En última instancia, quienes se benefician no son los ciudadanos comunes, sino los grupos de poder que manipulan las políticas públicas para su propio beneficio.

    Si los gobiernos se limitaran a cumplir su función esencial, esto es, garantizar el orden, la justicia y la protección de derechos fundamentales, sin interferir en los mecanismos naturales del mercado, la sociedad experimentaría una auténtica prosperidad. El intervencionismo, aunque a menudo se presenta como una solución compasiva, termina siendo una trampa económica y cultural. Tal vez por eso la analogía del queso resulte tan oportuna: como producto, puede fermentar y madurar; pero, si se le encierra en exceso, acaba por pudrirse.

  • Stablecoins, Visa y el futuro de los pagos transfronterizos: ¿una oportunidad para Panamá?

    El anuncio de Visa sobre su programa piloto con stablecoins para pagos transfronterizos marca un posible punto de inflexión en la infraestructura de pagos globales. La iniciativa, que permite a bancos y entidades financieras usar monedas estables como USDC o EURC para prefinanciar transferencias internacionales, abre la puerta a un sistema más ágil, menos costoso y con menor dependencia de intermediarios tradicionales. Para países como Panamá, que dependen casi por completo de la banca corresponsal estadounidense, el impacto potencial puede ser significativo.

    El sistema legacy: SWIFT y la banca corresponsal

    Hoy en día, la gran mayoría de las transferencias internacionales se liquidan a través de SWIFT y de la red de banca corresponsal. Este mecanismo, vigente desde hace décadas, implica que los bancos de un país deben mantener cuentas prefondeadas en bancos de otro país para procesar pagos en diferentes monedas.

    El modelo funciona, pero con costos:

    • Altos tiempos de liquidación, que pueden ir de uno a tres días hábiles.
    • Comisiones elevadas, que en muchos casos se trasladan al usuario final.
    • Dependencia política y regulatoria: países como Panamá, dolarizados y sin banco central propio, dependen de bancos corresponsales en Nueva York para mover dólares hacia el exterior. Esto los hace vulnerables al “de-risking” (cuando bancos internacionales cierran relaciones por riesgo reputacional o regulatorio) y a presiones externas.

    Qué propone Visa con las stablecoins

    El piloto de Visa busca desintermediar parcialmente ese sistema. En lugar de tener que mantener cuentas prefondeadas en múltiples jurisdicciones, las entidades financieras podrían:

    • Usar stablecoins para liquidar pagos casi instantáneamente, 24/7.
    • Reducir los costos operativos y de intermediación.
    • Minimizar la exposición cambiaria al trabajar con monedas digitales ligadas al dólar o al euro.

    En términos simples, Visa crea una capa alternativa de pagos globales donde las stablecoins funcionan como “efectivo digital” para las transferencias internacionales.

    Impacto sobre la banca corresponsal

    No significa la desaparición inmediata de la banca corresponsal, pero sí un cambio en las reglas de juego. Con stablecoins, los bancos locales pueden reducir su dependencia de corresponsales para ciertos flujos, obligando a los actores tradicionales a modernizarse o a abaratar costos.

    Para SWIFT y la red legacy, este tipo de iniciativas son una competencia directa en velocidad, eficiencia y disponibilidad horaria.

    Panamá: ¿riesgo o oportunidad?

    El caso panameño es paradigmático. Al no tener banco central ni moneda nacional, el país depende enteramente de bancos corresponsales en EE. UU. para cursar pagos internacionales en dólares. Eso implica:

    • Altos costos de operación.
    • Riesgo de exclusión financiera internacional, si corresponsales reducen su exposición.
    • Limitada autonomía en la gestión de flujos financieros.

    La adopción de sistemas como el de Visa podría brindar a Panamá:

    • Mayor autonomía operativa en pagos internacionales.
    • Menores costos para comercio, banca local y remesas.
    • Una vía de escape parcial a la dependencia casi absoluta de bancos en Nueva York.

    No obstante, los riesgos son reales:

    • Se necesita un marco regulatorio claro sobre stablecoins y prevención de lavado.
    • La confianza en los emisores de stablecoins aún no está consolidada, con antecedentes de colapsos.
    • Una adopción apresurada podría tensionar la relación con corresponsales tradicionales.

    El piloto de Visa con stablecoins no elimina de inmediato el sistema tradicional, pero sí abre una alternativa concreta a décadas de dependencia en la banca corresponsal. Para Panamá, que vive en la intersección de la dolarización y el comercio internacional, esta puede ser una oportunidad histórica para diversificar su infraestructura de pagos y ganar autonomía.

    La cuestión no es si las stablecoins impactarán los pagos globales, sino cuándo y bajo qué reglas. El reto para Panamá será adelantarse, con regulación y estrategia, para convertir este cambio en una ventaja competitiva y no en una fuente de vulnerabilidad.

  • Aguinaldos públicos: la fiesta inmoral del privilegio

    La reciente revelación de que diversas entidades del Estado panameño destinarán más de 70 millones de dólares en 2025 y 67 millones en 2026 a gratificaciones y aguinaldos debería encender una alarma no solo económica, sino fundamentalmente moral. Desde una perspectiva republicana responsable, lo preocupante no es solo la cifra , ya de por sí escandalosa en un contexto de crisis fiscal y carencias sociales, sino la filosofía que subyace a este tipo de prácticas: la idea de que el dinero de los demás puede usarse como si fuese propio, para premiar lealtades, alimentar clientelas y perpetuar privilegios.

    Incluso si existiera algo parecido a una verdadera meritocracia en la administración pública (lo que en la práctica está muy lejos de ocurrir, pues las vacantes suelen llenarse por simpatías políticas más que por concurso de oposición y antecedentes), el otorgamiento de bonos y aguinaldos extraordinarios con recursos públicos es profundamente inmoral. El dinero estatal no es un fondo privado de gratificaciones, ni una caja de celebración para premiar al funcionario más sumiso al jerarca de turno. Es, en rigor, el fruto del esfuerzo de millones de ciudadanos que trabajan y producen, y a quienes el Estado extrae coercitivamente parte de su ingreso mediante impuestos.

    La administración del dinero de otros sólo puede justificarse en nombre de economías de escala y coordinación, para proveer bienes que, de otra forma, serían más costosos o ineficientes de gestionar individualmente. Es decir: seguridad, justicia, salud y educación básica. Servicios esenciales cuya provisión colectiva tiene una justificación pragmática y, también humanitaria. Más allá de ese marco, todo uso de los fondos públicos es un acto de expoliación.

    Por eso, cuando se destinan decenas de millones a aguinaldos y bonos para funcionarios, muchos de los cuales ya disfrutan de estabilidad laboral, privilegios sindicales y escalas salariales difíciles de encontrar en el sector privado, lo que se consuma es un acto de despilfarro inmoral. Se premia no al mérito, sino a la cercanía política; no al esfuerzo, sino al servilismo. Y peor aún: se financia ese derroche con los recursos que podrían aliviar problemas urgentes y reales, como el acceso al agua potable, la infraestructura de salud colapsada o la crisis educativa.

    No se puede juzgar estas cifras con criterios de legalidad formal, porque la ley puede ser tan solo el instrumento de un sistema de privilegios. Lo que está en juego es un principio ético: nadie tiene derecho a disponer del fruto del trabajo ajeno salvo para lo estrictamente necesario en términos de convivencia y protección mutua. Cuando se usan millones de dólares para “coronar” al mejor burócrata complaciente, lo que ocurre es un doble atropello: se roba al ciudadano y se degrada la noción misma de servicio público, transformándola en botín partidista.

    No hay que perder de vista lo más importante: lo que para un funcionario es un “bono de gratificación”, para un ciudadano es el sacrificio de horas de trabajo, de emprendimientos postergados, de inversión no realizada. Cuando el Estado se convierte en una fiesta de aguinaldos, deja de cumplir su función más básica y se convierte en un festival de saqueo institucionalizado.

    La ética liberal nos recuerda que administrar el dinero de los demás es siempre un acto de extrema responsabilidad. No se trata de hacer fiestas con recursos públicos, sino de garantizar que lo que se toma al ciudadano retorne en forma de bienes esenciales que aseguren la vida en sociedad. Todo lo demás es abuso, y el abuso no se justifica ni con leyes ni con lindos discursos.

  • El verdadero mercado cripto no está en Wall Street.

    Mientras la industria cripto dirije su mirada hacia Estados Unidos y la Unión Europea —peleando por claridad regulatoria, acceso institucional y “mainstream adoption” en mercados desarrollados— la verdadera revolución silenciosa podría estar ocurriendo en ciudades tan dispersas entre sí como Buenos Aires, Lagos o Manila.
    La noticia de Cointelegraph plantea que el foco geográfico de discursos y productos cripto está equivocado: lo que está creciendo de verdad no es la especulación en el mercado avanzado en Wall Street, sino el uso cotidiano en economías vulnerables.

    Adopción cripto como herramienta de supervivencia

    El informe de Chainalysis, citado en el artículo, confirma que India lidera en adopción de cripto, seguida por Nigeria, Vietnam y Filipinas. Pero más relevante es el propósito con que esas sociedades acceden: no para especular, sino para protegerse de la inflación, mover remesas o evitar costos excesivos de intermediarios financieros tradicionales.

    Argentina es un caso paradigmático: con inflaciones históricamente altas, muchos ciudadanos no compran Bitcoin para “hodlear”, sino que convierten sus pesos en stablecoins para conservar poder adquisitivo y pagar bienes básicos, alquileres o servicios. En Nigeria, la criptoacumulación y uso también apuntan a comercio transfronterizo y remesas, para esquivar los costos elevados de los sistemas tradicionales.

    Estos usos no son marginales: representan la metamorfosis del cripto desde un activo especulativo hacia una infraestructura financiera alternativa —un reemplazo parcial del sistema bancario en zonas con altos costos, exclusión financiera o controles cambiarios rígidos.

    ¿Qué falla en la estrategia cripto occidental?

    Mientras en EE. UU. y Europa las discusiones giran alrededor de ETFs, custodias institucionales, regulaciones y competencia normativa, ocurre que esos debates parecen casi irrelevantes para millones que necesitan una transacción cripto para enviar dinero al exterior, ahorrar frente a una devaluación diaria o simplificar pagos locales.

    Si la industria cripto sigue diseñando productos para inversores institucionales y reguladores de Wall Street, puede seguir perdiendo terreno frente a proyectos más simples, móviles y orientados al uso real en mercados emergentes.

    Datos que refrendan esta visión

    • En 2024, las remesas globales superaron los 685 mil millones de dólares, y reducir siquiera un 1 % de los costos de transferencia podría dejar miles de millones en manos de quienes los necesitan.

    • En países como Filipinas, ya más de un millón de comercios aceptan criptomonedas mediante billeteras móviles vinculadas.

    • Algunas jurisdicciones emergentes están reaccionando rápido: Nigeria ha lanzado un sandbox regulatorio para criptoactivos y otorgado nuevas licencias.

    Este tipo de impulso regulatorio local puede ser más significativo para la adopción real que las luchas reglamentarias en foros occidentales.

    Implicancias y riesgos

    El redireccionamiento del “mercado cripto” hacia países emergentes no está exento de peligros. La volatilidad de las stablecoins locales, riesgos regulatorios impredecibles, controles cambiarios o cierres normativos abruptos pueden desincentivar proyectos sólidos. También existe el desafío de la educación financiera: muchos usuarios carecen de conocimiento técnico o de seguridad digital.

    Sin embargo, la apuesta está clara: quien logre construir una infraestructura cripto simple, de bajo costo y accesible vía dispositivos móviles, estará entrando en el verdadero “mainstream” no del mercado rico, sino del mercado que necesita herramientas financieras alternativas, confiables y resilientes.

    El error del ecosistema cripto occidental ha sido creer que la adopción masiva vendrá de los grandes mercados regulados. Pero lo que ya está sucediendo es mucho más profundo: en economías golpeadas por inflación, exclusión financiera o barreras del sistema tradicional, las criptomonedas no son un lujo especulativo sino una necesidad operativa.

    El futuro del cripto no se escribirá en Wall Street: se está escribiendo, silenciosamente, en barrios de Buenos Aires, en iniciativas de Manila, en comercios de Lagos. Y los proyectos que lo entiendan serán los que definan la próxima frontera financiera.

  • Argentina bajo la lupa de Saifedean Ammous: ¿un Ponzi insostenible?

    Saifedean Ammous, autor de The Bitcoin Standard, lanzó una dura advertencia hacia el modelo económico de Argentina bajo la presidencia de Javier Milei. En un reciente post en X y artículos en redes, Ammous describe la estrategia de bonos de alto rendimiento del país como un “Ponzi de deuda e inflación” que está al borde del colapso.

    ¿Qué señala Ammous?

    Según Saifedean Ammous, el modelo económico en la Argentina de Milei se caracteriza por:

    • La llamada bicicleta financiera (“carry trade” de bonos estatales) es central. Inversores compran bonos con tasas que superan la devaluación del peso, apostando a que ese diferencial les dará ganancias reales.
    • Para sostener esos rendimientos, dice Ammous, el gobierno imprime moneda, lo que devalúa más el peso, obligando a ofrecer tasas cada vez más altas. Este bucle lo califica como insostenible: “no puede durar para siempre”.
    • Afirma que el gobierno ha destruido la moneda, convertido el sistema financiero en un “casino de shitcoins” (una metáfora para describir políticas monetarias volátiles o dudosas), y que la única defensa real para quienes tienen ahorros es refugiarse en activos más seguros como Bitcoin o el dólar.
    • Además, advierte que una fuga de inversores se producirá cuando la devaluación del peso supere los retornos que ofrecen los bonos, lo que provocará una corrida hacia activos más estables.

    ¿Qué ha dicho antes Ammous en relación al modelo argentino?

    Algunos posteos anteriores de Ammous ayudan a entender que esta advertencia no es nueva:

    • En agosto de 2025 criticó al gobierno de Milei por proponer rollovers de bonos con tasas de interés altísimas (69%), de los cuales sólo se logró renovar aproximadamente el 61%.
    • También denunció lo que llama “fraude del fiat” (“fiat fraud”), en referencia a la emisión de moneda sin respaldo y el uso de deuda estatal y rescates multilaterales como estrategias de corto plazo que ocultan un problema estructural.

    Implicaciones reales

    Este modelo tiene efectos concretos sobre la economía argentina:

    • Fuga de capital y dependencia de los bonos como mecanismo de liquidez. En lugar de fomentar la inversión en producción o infraestructura, gran parte del capital se destina a apuestas financieras volátiles.
    • Pérdida del poder adquisitivo para quienes tienen pesos, pues la inflación erosiona ahorros y salarios, mientras los retornos de los bonos pueden quedar por debajo de la tasa real de devaluación si el peso cae muy rápido.
    • Riesgo político y social: cuando los rendimientos ya no compensen las pérdidas cambiarias, puede generarse pánico financiero, retiro masivo de depósitos en moneda local y presión al gobierno para devaluar o recurrir al financiamiento externo (como el FMI).

    Escenarios posibles según Ammous

    1. Colapso del esquema financiero: el modelo de «la bicicleta financiera» llega a un punto en que los bonos ya no resultan atractivos frente a la inflación y la devaluación, provocando una salida masiva hacia dólares o Bitcoin.
    2. Dependencia creciente de financiamiento externo para sostener obligatoriamente los compromisos del Estado, lo cual puede generar pérdida de autonomía económica.
    3. Políticas regresivas: para pagar los intereses altos, el Estado podría reducir gasto social, aumentar impuestos o depreciar aún más su moneda, lo que golpea más a quienes menos tienen.

    Reflexión final

    Lo que Ammous denomina “Ponzi” no es simplemente una etiqueta provocativa, sino una alerta con bases que combinan inflación persistente, deuda insostenible, emisión monetaria y pérdida de confianza. Para quienes comparten una visión liberal o de dinero sólido, su crítica subraya que sin dejar de lado la retórica, lo que realmente importa es la disciplina sobre el gasto, la transparencia, y la creación de condiciones que favorezcan la productividad antes que la especulación financiera.

    Para Argentina, el reto es inmenso: equilibrar tasas que atraigan inversores sin hipotecar la moneda, evitar que los bonos sean la única salvación financiera, y restaurar la credibilidad económica. Y para los que buscan refugio, Bitcoin ya no es solo un activo más: se presenta cada vez más como una alternativa real ante la fragilidad del sistema fiat.

  • La reunión de la Fed: entre la cautela y la expectativa

    La reunión de la FED, o mejor expresado, del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) del 16-17 de septiembre de 2025 llega en un momento económico delicado en los Estados Unidos. Por un lado, la inflación persiste por encima del objetivo del 2 %, sobre todo en sus componentes núcleo, mientras que por otro, el mercado laboral empieza a mostrar signos de debilitamiento. Esto pone al banco central en la encrucijada de su doble mandato: estabilidad de precios y pleno empleo.

    Contexto inmediato

    • Los datos más recientes indican que en agosto hubo un crecimiento de precios sorprendentemente alto: la inflación general y la inflación núcleo (Core CPI) han escalado, contrariando algunas expectativas de que se moderarían.

    • Al mismo tiempo, la creación de empleo se ha mostrado más floja: en agosto los empleos agregados fueron limitados, con algunas revisiones a la baja de meses previos.

    • Finalmente, las expectativas de los mercados favorecen que la Fed esté preparando un recorte de tasa, pero la magnitud es tema de debate. Las probabilidades apuntan a una reducción de 0,25 puntos porcentuales (25 basis points) en la tasa de interés de los fondos federales, que llevaría el rango a aproximadamente 4 %-4,25 %.

    Posibles escenarios

    1. Recorte moderado (-25 pb) + discurso moderado (“dovish”)
      Este parece ser el escenario base más probable. La Fed bajaría la tasa un cuarto de punto, acompañado de señales de que seguirá vigilando de cerca la inflación, pero admitiendo que el desempeño del empleo refuerza la necesidad de alivio monetario. Esto podría calmar expectativas, aliviar mercados financieros, pero sin comprometer que nuevas subidas podrían reactivarse si los precios vuelven a acelerarse.

    2. Recorte mayor (-50 pb) sorpresa
      Una posibilidad menos probable pero presente en algunos análisis: un recorte de medio punto. Este escenario requeriría que los datos recientes de inflación empiecen a mostrar un descenso claro, y que el mercado laboral esté bastante deteriorado. Ello podría generar alivio inmediato en mercados, pero con riesgos elevados en términos de inflación futura y dependencia de los estímulos.

    3. Mantener tasa sin cambios
      Este escenario se vuelve plausible si nuevos reportes muestran que la inflación se mantiene alta o sube, o si el riesgo de presiones externas (aranceles, precios de energía, etc.) empeora. En ese caso, la Fed podría “esperar más evidencias”, posponiendo un recorte para posteriores reuniones. Aunque los mercados lo verían como decepcionante, podría interpretarse como prudencia ante riesgos.

    Lo que observará el mercado

    • Las proyecciones trimestrales del FOMC  serán clave: cuántos cortes de tasa esperan los miembros para lo que resta del año. Si la mediana apunta a varios recortes, fortalecerá expectativas de menor costo de crédito.

    • El comunicado y conferencia de prensa del presidente de la Fed, Jerome Powell: el tono, el énfasis que ponga sobre el balance riesgo-inflación vs. riesgo empleo, si menciona factores externos como los aranceles o problemas en la cadena de suministro.

    • Cómo reacciona el mercado de bonos y las expectativas de inflación futura (mercados de swaps, breakevens) tras las señales de la Fed. Un recorte “dovish” podría bajar los rendimientos de largo plazo, mientras que un comunicado que alerte inflación puede generar el efecto contrario.

    Riesgos y tensiones

    • Si la Fed recorta demasiado pronto o con demasiado optimismo, corre el riesgo de tener una inflación persistente, lo que erosionaría la credibilidad monetaria.

    • Si espera demasiado, el deterioro laboral podría profundizarse, lo que podría llevar a desempleo mayor, menor confianza de consumidores e inversores; los mercados podrían reaccionar negativamente si sienten que la Fed ha sido insensible al deterioro económico.

    • Las presiones políticas también son intensas: administración de Trump ha pedido recortes más agresivos, lo que pone al Fed en una posición incómoda entre independencia y expectativas públicas.

    La reunión de septiembre 2025 parece perfilarse como el punto de inflexión para la Fed: un recorte moderado de tasas parece casi seguro, pero mucho dependerá de cómo presenten el panorama futuro. ¿Se inclinarán por un enfoque cauteloso, advirtiendo de riesgos inflacionarios, o darán esperanzas de una serie de recortes antes de fin de año? Este turno podría definir la confianza que los agentes económicos depositan en la capacidad de la Fed para manejar su doble mandato sin sacrificar uno por otro.

    Evolución de inflación y desempleo en EE.UU. (jul 2024 – sep 2025)

    Aquí se muestra la dinámica que enmarca las decisiones de la Fed: la inflación descendiendo lentamente, pero aún por encima del objetivo del 2%, y el desempleo con una tendencia al alza.

    Panamá bajo la sombra de la Fed

    La reunión de septiembre de 2025 no solo traza el rumbo de la economía estadounidense, sino también de aquellos países cuya realidad financiera depende directamente del dólar. Panamá es, quizás, el ejemplo más claro: sin banco central propio ni moneda nacional, su política monetaria es, en la práctica, la política de la Fed.

    Un ciclo de tasas altas en EE.UU. implica para Panamá un crédito más caro, menor flujo de capitales hacia sectores productivos y un freno en la inversión, especialmente en construcción, logística y servicios financieros. Si, por el contrario, la Fed comienza a recortar tasas, Panamá experimentará un alivio casi inmediato en sus costos de financiamiento y un impulso en la actividad económica interna.

    Lo que para otros países puede mitigarse con decisiones locales de política monetaria, en Panamá se transforma en un ejercicio de adaptación: solo le queda fortalecer su política fiscal, apuntalar la transparencia y diversificar su base productiva para reducir la dependencia de los vaivenes externos.

    Las decisiones de la Fed no son un dato externo para Panamá: son «su política monetaria real», y comprenderlo es clave para anticipar escenarios y diseñar respuestas más inteligentes frente a un entorno global incierto.

  • Inflación, Gobierno y Familia

    Si te interesa estudiar más y mejor estos temas está el libro “Inflation and the Family” -inflación y la familia; obra que llena un vacío vital en la economía que nos viene como alud, impactando lo que dice su título… a la familia.

    De por medio y tal como señala el autor, Degner, está la ética de la producción monetaria; a lo cual yo añadiría, la ética del uso del dinero ajeno por parte de los gobiernos y sus políticos; lo cual no está mal, siempre que no se desboquen y menos que sea para el pillaje. Como ya he dicho en otros escritos, todo esto lleva a la destrucción de la familia y ¡vaya si eso no está ocurriendo hoy día!

    Por otro lado, ya todo indica que la moneda “fiat” o de fiar o confianza, en que se convirtió el dólar luego de abandonar el estándar de oro, ya llega a su fin. ¿Confía usted en el dólar? Si respondes que sí, te aconsejo que le metas algo de estudio a estas cosas y a lo que es y no es o debe ser un gobierno. Precisamente, hoy escuché a una genial economista decir que: se conocen los gobiernos socialistas marxistas cuando estos se meten a ser actores en el mercado.

    A riesgo de ser cansón, repito que…

    los árbitros de un partido de futbol no deben patear el balón; y los gobiernos no deben vender educación, agua, electricidad, comida, etc., ya que esas son actividades propias del mercado.

    El tema gira en torno a la cultura y particularmente al matrimonio y los hijos; mientras que el gran interés de las tendencias socialistas y del comunismo esta en controlar a través de la misma familia. Pero no sólo los socialistas, ya que los supuestos gobiernos capitalistas de Panamá también han estado en lo mismo; aunque con propósitos y razones más rastreras. Detrás del control no hay nada bueno; ya que la riqueza no la encontraremos en dictaduras sino en la libertad.

    El problema no sólo se encuentra en las políticas de la emisión monetaria sino en el uso de esos billetes que llamamos “dinero”; lo cual es curioso, ya que el dinero, los billetes, no tienen más valor en sí que el papel de servicio y, cuidado que el de servicio tiene más valor real, ya que limpia caca y los dólares sólo la riega dejándonos con un trasero embarrado.

    Otro terrible aspecto del dinero papel es que luego de salir de la imprenta sirven primero a los cocotudos que lo reciben, cuando aún guardan su valor. Luego, cuando la gente ve que hay exceso de papelitos verdes devaluados, los mismos pierden valor y son los que le llegan a Tío Pueblo; lo cual es asqueroso engaño.

    Lo que señalo anteriormente nos dice que se trata de aprovecharse no sólo de la ignorancia de la población, sino que impacta en la destrucción de la misma familia que es la base de la sociedad. Pero lo más importante y trascendental es que poco o nada de esta realidad se aborda en los medios, acerca de la relación entre las políticas gubernamental, la economía y la familia; que, como ya dije, la estamos destruyendo. Por algo hoy día las mujeres jóvenes poco se casan y van dilatando tener hijos; lo cual altera por completo la constitución social para el mal.

    El reto que aún queda por delante es el de despertar ante estas realidades de cómo las malas políticas de inflación y mal uso de los fondos públicos termina alterando la formación de la familia, así como la misma fertilidad y el divorcio. Las respuestas ya asoman en los notorios y preocupantes cambios y comportamientos en la sociedad de la familia; particularmente en las de menos recursos que son más afectadas y alteradas. Uno de los fenómenos observados se da en el aumento del endeudamiento. Y ni hablar la enfermiza dependencia al estado regalón que premia a los serviles y castiga a los que aman la libertad. 

  • Empresas acumulan Bitcoin cuatro veces más rápido de lo que se mina: ¿qué implica?

    Un reciente estudio de la firma River revela un dato que sorprende, aunque no debería: las empresas acumulan Bitcoin a un ritmo cuatro veces superior al que se genera mediante minería. Según su análisis del año 2025, estas entidades —entre tesorerías corporativas y firmas convencionales— captan en promedio 1 755 BTC por día, mientras que los mineros solo producen unos 450 BTC diarios tras el halving de abril de 2024.

    Pero no se quedan ahí: los fondos y los ETFs agregan otros 1 430 BTC diarios, y los gobiernos alcanzan los 39 BTC por día. Este desequilibrio entre oferta y demanda podría provocar un estrangulamiento del suministro de Bitcoin, ya que las reservas en los exchanges se reducen ante el impulso institucional.

    ¿Qué hay detrás de esta dinámica?

    • Reducción de reservas en exchanges: Con tanto Bitcoin saliendo hacia carteras institucionales, la liquidez disponible para el público (retail) disminuye. Este fenómeno podría generar tensiones al hacer más difícil comprar BTC al contado.
    • Empresas como “tesorerías Bitcoin”: Firmas como MicroStrategy (renombrada Strategy) y otras similares se han transformado en grandes acumuladoras de criptomoneda. Solo Strategy posee más de 600 000 BTC. En tanto, compañías como Metaplanet (Japón) anunciaron planes para adquirir decenas de miles de BTC, aspirando incluso a superar a MicroStrategy a futuro. Por su parte, GameStop realizó una primera gran compra de unos 4 700 BTC (valorados en más de 500 millones de dólares) como parte de su estrategia financiera alternativa.
    • ¿Subirá el precio o no? Aunque instituciones están comprando mucho, el impacto en el precio no es inmediato. Según Keyrock, las tesorerías corporativas representan apenas un 0,6 % del movimiento diario del precio de Bitcoin, y suelen mantener sus BTC a largo plazo, sin venderlos rápido.
    • Oportunidades desde la valoración en bolsa: Algunas empresas con gran exposición a Bitcoin cotizan por debajo del valor de sus criptoactivos. Esto crea oportunidades para inversores que pueden comprar exposición a BTC “barata” mediante acciones. A su vez, muchas emisoras cotizan con sobreprecio (premium) respecto al valor de su tesorería BTC, como MicroStrategy, con hasta un 90 % de markup.

    ¿Qué significa esto para el ecosistema cripto?

    1. Menor disponibilidad inmediata de BTC: Al reducirse las reservas disponibles en exchanges, la oferta para el mercado retail se comprime, lo que podría aumentar la volatilidad.
    2. Bitcoin como activo corporativo estratégico: Empresas lo adoptan como un resguardo de valor alternativo, especialmente en entornos de inflación o bajas tasas de interés.
    3. Mercado institucional más robusto: La creciente demanda por parte de grandes jugadores es un signo de consolidación del ecosistema cripto.
    4. Oportunidades de arbitrio y valoración: Inversionistas atentos pueden encontrar valor comprando empresas subvaloradas con reservas BTC como activo subyacente.

    En síntesis, estamos ante un momento clave: las empresas acumulan Bitcoin y lo están haciendo a un ritmo superior frente al suministro nuevo, lo que tensiona la oferta. Aunque esto no impulsa el precio de inmediato, sí fortalece el rol de Bitcoin como activo corporativo estratégico, y abre la puerta a oportunidades financieras en paralelo.

  • Crypto influencers reemplazan a los inversores de riesgo(VCs)

    El mundo de la inversión en criptomonedas está experimentando una transformación fundamental. Hasta hace poco, el acceso al financiamiento de proyectos innovadores estaba dominado por inversionistas casi inaccesibles en Silicon Valley —inversores de riesgo (VCs) que operaban en círculos exclusivos y observaban con cautela a los emprendedores que podían acceder a su capital. Sin embargo, un nuevo actor disruptivo está tomando protagonismo: los crypto influencers o influyentes cripto.

    Apertura y competencia por el acceso al capital

    Tradicionalmente, invertir en etapas tempranas de startups estaba reservado a un pequeño porcentaje de personas con elevados patrimonios o ingresos —en EE. UU., solo menos del 2 % de la población cumple con los criterios de “inversor acreditado”, como tener más de un millón de dólares en patrimonio neto o ingresos anuales superiores a 200 000 dólares. Los VCs además imponen mínimos de compromisos grandes y operan en redes cerradas, dejando a la mayoría de los inversionistas fuera del juego.

    En contraste, los influencers cripto aprovechan plataformas como X, YouTube, Discord o Telegram para llevar oportunidades de inversión directamente a la comunidad. No hay barreras institucionales ni acuerdos de no divulgación. Cualquiera puede acceder, investigar e incluso replicar sus inversiones, gracias a la transparencia de las cadenas de bloques.

    Transparencia y responsabilidad

    Una de las grandes ventajas de este nuevo modelo es la transparencia: los influencers suelen compartir sus propias carteras (on-chain), lo que permite que cualquiera pueda auditar sus movimientos en tiempo real. Esto genera un sistema de responsabilidad inmediato. Al contrario de los VCs, ocultos tras acuerdos privados, los influencers que cometen errores o recomiendan proyectos de baja calidad ven su credibilidad socavada públicamente.

    Además, la comunidad participa activamente en el entendimiento de los proyectos: los análisis se vuelven colaborativos, público-crowdsourcing. Tokenomías, mecanismos técnicos y contratos inteligentes pueden ser desmenuzados por audiencias curiosas, lo que expone con mayor eficacia posibles riesgos o debilidades, incluso ante ojos más expertos que los de un VC tradicional.

    Un nuevo paradigma: capital e innovación alineados

    Este giro también redefine la relación entre capital y creación. En lugar de priorizar salidas rápidas o retornos inmediatos, como suelen hacer algunos VCs, los influencers alinean sus intereses con los de sus seguidores. Al invertir públicamente y exponer resultados compartidos, crean incentivos para promover proyectos sólidos y sostenibles.

    El resultado es un modelo más inclusivo: la innovación sigue fluyendo no solo hacia quienes tienen conexiones, sino hacia quienes muestran ideas prometedoras y pueden conectarlas con comunidades interesadas.

    Riesgos y consideraciones

    No obstante, este enfoque no es una panacea. La ausencia de estructuras reguladas puede aumentar la exposición a proyectos especulativos o poco fundamentados. Los influencers, por más transparentes que se esfuercen en ser, también corren el riesgo de promover inversiones sin el suficiente análisis o caer en dinámicas de “hype” temporales. El nuevo modelo no elimina la necesidad de diligencia: tanto influencers como seguidores deben seguir investigando y responsabilizándose de sus decisiones únicas e individuales.

    La irrupción de los crypto influencers en el terreno del financiamiento temprano no solo ofrece una alternativa a los VCs exclusivos, sino que impulsa una cultura de transparencia, participación colectiva y responsabilidad individual. Este nuevo ecosistema abre una era potencialmente más justa y eficiente, donde las oportunidades fluyen hacia quienes construyen ideas sólidas, no hacia quienes tienen las mejores conexiones. Aunque hay riesgos, el modelo aporta una bocanada de aire fresco en un sistema que necesitaba evolucionar. Al final del día, es la comunidad quien gana: más acceso, más transparencia y más innovación real.