Categoría: Opinión

  • Bernard Mandeville, un personaje para el momento actual

    Nada menos que Samuel Johnson –sin duda una de las figuras más destacadas de la literatura inglesa del siglo XVIII– ha dicho que Mandeville le “abrió la mirada frente a la realidad de la vida” y, por su parte, James Boswell en Life of Samuel Johnson apunta que Mandeville ha influido decisivamente en buena parte de la concepción filosófica del tan ponderado doctor Johnson.

    Pensadores de la talla de Adam Smith, David Hume, James Mill, Emanuel Kant, Jeremy Bentham, Voltaire, Montesquieu y estudiosos como Benjamin Franklin han citado frecuentemente a Mandeville para discutir o para coincidir con sus razonamientos y conclusiones. Condillac y Herder se basaron en Mandeville para la realización de buena parte de sus trabajos sobre el origen y el proceso evolutivo por el que se forma el lenguaje, que como es sabido no procede de la ingeniería social ni el diseño, sino del orden espontáneo. En esta línea argumental, Borges sostenía que el inglés cuenta con un mayor número de palabras porque no lo pretende regir una academia de la lengua.

    Alexander Pope reconoce en los escritos de Mandeville un gran valor literario. Resulta muy curioso que con estos reconocimientos sobre la influencia mandevilliana en el pensamiento de la época contemporáneamente aquel autor pase prácticamente desapercibido. Salvo el formidable trabajo de tesis doctoral presentado por Forrest B. Kates en 1917 en la Universidad de Yale, que más tarde inspirara a Friedrich Hayek para su notable presentación ante la Academia Británica en marzo de 1966 y con anterioridad la disertación doctoral de Chiaki Nishiyama en la Universidad de Chicago en 1960, salvo estos estudios, como queda dicho, Mandeville pasa sin que se destaquen sus contribuciones, aun en los círculos intelectuales considerados de mayor prestigio.

    Bertrand Mandeville nació en Holanda en 1670 y murió en Inglaterra en 1733, lugar este último donde transcurrió prácticamente toda su existencia. Se graduó en medicina –provenía de una familia de médicos célebres–, pero su interés lo volcó por entero a la filosofía, sobre lo que publicó una docena de trabajos de envergadura, pero su tono incisivo, mordaz y por momentos peyorativo condujo a algunos malentendidos. Aunque fueron muchos los intelectuales de peso que reconocieron su originalidad y maestría, otros lo rechazaron por considerar que su lenguaje resultaba insolente y no adecuado para la época. En su afán de ridiculizar al oponente en no pocas ocasiones dificultaba la comprensión del argumento, que incluso a veces resultaba desfigurado.

    Veamos a título de ejemplo una de sus obras titulada La fábula de las abejas o cómo los vicios privados hacen a la prosperidad pública. Es que Mandeville usa la expresión “vicio” en su equivocada acepción vulgar para aludir a los seres humanos persiguiendo su interés personal. Con este razonamiento el autor de marras pretendía señalar con acierto que todos actuamos en nuestro interés personal. Es en realidad una verdad de Perogrullo, puesto que el acto se lleva a cabo precisamente porque está en interés del sujeto actuante, sea la acción ruin o abnegada. Tanto el asaltante de bancos que apunta a que le salga bien el atraco como la Madre Teresa, en cuyo interés personal está el cuidado de sus leprosos, en ambos casos proceden por el referido móvil.

    El eje central de la cooperación social en un sistema abierto se sustenta en que todos para progresar deben atender las necesidades de su prójimo. Se trata de demandas cruzadas en los intercambios, por eso es que suelen agradecerse recíprocamente en un comercio luego de la transacción. Lo que le preocupaba a Mandeville y mucho más nos preocupa a esta generación es la incomprensión manifiesta de lo dicho, e irrumpe el “ogro filantrópico” al decir de Octavio Paz, un esperpento que en nombre del aparato estatal aplasta derechos y libertades de los gobernados a través de controles absurdos, pesadas cargas fiscales, inflaciones galopantes, sindicatos que abdican de sus funciones y en su lugar perjudican a sus supuestos representados, sistemas de inseguridad antisocial, cerrazón al comercio con el mundo. Todo conducido por megalómanos disfrazados de hadas madrinas que todo lo destruyen a su paso degradando el concepto de solidaridad, ya que se inspiran en la expropiación del fruto del trabajo ajeno.

    Esta lección de Mandeville luego fue retomada también por uno de los más destacados exponentes de la Escuela Escocesa, a saber Adam Ferguson, que en 1767 subrayaba que los beneficios del interés personal cruzado en una sociedad libre son “el resultado de las acciones humanas mas no producto del diseño humano” al efecto de alejar de los burócratas “la arrogancia fatal”, tal como denominaba Hayek al ímpetu de los estatistas de siempre. En momentos en que en el llamado mundo libre la arremetida de los planificadores y alquimistas sociales hace peligrar la existencia de la misma libertad, resulta de interés repasar y releer el mensaje central de Mandeville, especialmente cuando se observa una malsana tendencia a abandonar los preceptos de la democracia para convertirla en cleptocracia, lo cual en lugar de preservar intacto el respeto a los derechos de las personas, tal como recomiendan los Giovanni Sartori de nuestro tiempo, en muchos lugares se opta por gobiernos de ladrones de sueños de vida, propiedades y libertades. Se deja de lado la columna vertebral de la democracia para sustituirla por el mero recuento de votos, con lo que se podría concluir que Hitler era demócrata porque asumió con la primera minoría en un proceso electoral, o el sistema implantado por el dictador venezolano que habla con los pajaritos.

    Tal como se ha consignado respecto de Mandeville, el estilo burlón y satírico aplicado a ciertos temas no siempre es conducente, procedimiento a que recurre este pensador en su desesperación para que se comprendan puntos centrales de la convivencia civilizada. Mandeville es el principal responsable de haber refutado lo que se conoce como “darwinismo social”. Darwin mostró que en el reino de la biología las especies más aptas eliminan a las menos competentes, mientras que Mandeville explicó con lujo de detalles que en materia social la libertad hace que los más eficientes, los más fuertes, como una consecuencia no necesariamente buscada, inexorablemente transmitan su fortaleza a los más débiles por las inversiones que son la única causa de salarios e ingresos en términos reales.

    Otro punto sobresaliente en los trabajos del autor que estamos comentando es el referido a lo que en términos modernos de la teoría de los juegos se denomina la suma cero. Esto es el pensar que en las relaciones interindividuales no hay ganancias de las dos partes en una transacción, como si se beneficiara solo la que recibe dinero, sin percatarse de que en las contrataciones libres las partes involucradas ganan. La riqueza no trata de un pastel estático que se divide en partes, sino de un proceso dinámico de crecimiento que no se refiere a cantidad material, sino a valores incrementados. Recordemos aquello de “todo se transforma, nada se consume” en el universo. Los teléfonos antiguos tenían mucha más materia que los modernos, sin embargo estos últimos prestan infinitamente mayor cantidad de servicios, por ende proporcionan mayor valor. En resumen, Mandeville es para nuestra época.

  • ¿Es capaz una inteligencia artificial de componer mejores sonetos que Shakespeare?

    La máquina siempre ha generado miedo entre nosotros, los humanos. En la literatura y el cine de ciencia ficción –que de primeras podrían parecer un canto a la creatividad del inventor o un intento feliz por aventurar cómo será el futuro– hemos tendido a narrar, de mil y una maneras distintas, esa desconfianza hacia lo mecánico y digital.

    Un buen ejemplo lo encontramos en la que muchos consideran la primera novela de ciencia ficción. El doctor Frankenstein es presentado desde el subtítulo del libro como un moderno Prometeo, esto es, un ladrón que juega a robarles a los dioses y termina siendo castigado. De ahí que el resultado de su experimento no salga como esperaba: crea un monstruo deforme, imperfecto, asesino, que desata el terror allá donde va. Y el doctor queda condenado a perseguirlo de por vida, con el único objetivo de enmendar su error.

    Desde entonces, la tecnología ha aparecido en las ficciones como un enemigo en potencia. Será María en Metrópolis, el sabueso mecánico en Farenheit 451, HAL en 2001, la ciudad de las máquinas en Matrix, la ginoide rebelada en Ex Machina. Y hoy todavía más: desde el primer tercio del siglo XX estamos viviendo el auge de las distopías, que amplían la historia de nuestra sociedad hacia comunidades podridas, corruptas, autoritarias.

    Los progresos científicos del presente son fuente de ficciones especulativas desencantadas. El género scifi nos recuerda que el futuro en realidad está naciendo en este mismo ahora. Terminator, aún inexistente, nos vigila desde los años que están por venir.

    Si la IA nos gobernara

    En Membrana, Jorge Carrión (2021) presenta un mundo organizado por máquinas todavía más poderosas que el monstruo de Frankenstein o Terminator: redes rizomáticas, algoritmos autoconscientes, circuitos, resistencias y transistores interconectados que forman una enorme mente digital que todo lo sabe y domina.

    Portada de _Membrana_, el libro de Jorge Carrión.
    Portada de Membrana, el libro de Jorge Carrión.
    Galaxia Gutenberg

    Membrana especula: ¿qué sucedería con nosotros en ese mundo?, ¿qué sucedería con la humanidad? Desde luego, las máquinas tendrían un poder absoluto sobre nuestra supervivencia. Como de alguna manera lo tienen ahora: imaginen el colapso causado por un apagón tecnológico (o no lo imaginen y vean uno de los temores más habituales en tiempos recientes plasmados en series como El colapso o Apagón).

    Pero, además, las máquinas también tendrían un poder casi absoluto sobre nuestra identidad. ¿Qué es lo que nos hace humanos? En Membrana, la IA narradora es capaz de reconfigurar el discurso que nos define: relata otra historia de Occidente, describe a mujeres y hombres desde una lógica distinta a la del Homo sapiens, reinventa nuestros museos, libros de texto y recuerdos a través de una óptica alternativa. Estas instituciones, que en tiempo pasado fueron mitologías de nuestra especie, terminan por resquebrajarse ante otra perspectiva.

    El miedo a la máquina, por tanto, no es totalmente irracional. Un colapso económico, energético, industrial… pondría en riesgo la vida de millones de personas y, en ese sentido, es normal que nos resulte poco deseable. Pero no está tan claro que un «colapso cultural» pudiera provocar un efecto negativo análogo.

    La identidad humana, más que humana

    Tampoco se puede afirmar que las creaciones tecnológicas no tengan su lado perverso en el ámbito de la cultura. Generan dependencia, permiten usos malévolos. Ahora bien, en lo que tiene que ver con la configuración de la identidad humana, terreno siempre móvil, siempre inestable, no está probado que lo digital conlleve pobreza.

    El poshumanismo de Membrana sugiere que, en ciertos contextos, el dominio de la máquina no tendría por qué ser tan malo como los tecnófobos nos han hecho creer. Solo sería una etapa más, incluso podría decirse que una etapa lógica de nuestro desarrollo: somos nosotros los que, de alguna manera, hemos llegado hasta ahí y hemos creado nuestro futuro «no-humano». Inventar nueva tecnología es una habilidad fundada en la genética, en la evolución de la especie. Desde ese punto de vista, la máquina es una extensión de nuestra biología.

    Así, si bien la tendencia general en la cultura de Occidente es temer a la máquina, hay que admitir que, en el campo de lo estético, ceder el poder a la tecnología no nos aboca obligatoriamente al desastre. De hecho, en el arte lo natural es el cambio. Y las IA (nos) ofrecen una nueva revolución del paradigma. La novela de Carrión viene a recordar que adoptar nuevas perspectivas de vez en cuando puede ayudarnos a entender nuestra realidad (también, paradójicamente, nuestra identidad) un poco mejor.

    Arte autónomo vs. código binario

    Existen, sin embargo, muchos prejuicios que todavía minusvaloran la ficción de autoría digital. Un argumento esgrimido habitualmente para desprestigiarla, quizá el más consagrado en nuestra tradición, señala que una máquina nunca podrá producir una obra plenamente autónoma.

    Este razonamiento se fundamenta en el dogma de que lo estético no puede tener otra función que su esteticidad. La obra ha de provenir de una mente genial, en el sentido romántico del término, una mente distinta y única, y deberá ser independiente del sistema establecido. Solo el gran artista encuentra un lenguaje propio para describir el mundo. Esto quiere decir que no es posible crear arte mediante el reciclaje, el plagio o el remake. No entra dentro de nuestros ideales que un epígono pueda estar a la altura del maestro.

    máquina
    Una robot con apariencia femenina acaricia unas máscaras humanas en un pasillo blanco.
    Ava, ¿mujer o robot?, en Ex Machina.
    FilmAffinity

    Si aceptamos esta óptica, las inteligencias artificiales serán el último eslabón de la cadena: el elemento más alejado de la originalidad estética, al lado de otros poco valorados como la copia, la reproducción, el facsímil o el duplicado. Porque las IA están preconfiguradas. Responden a unas normas impuestas de antemano, a un código preescrito. Y, por tanto, son el epítome de lo anticreativo.

    Pero, si nos detenemos a pensar en obras concretas, pronto nos daremos cuenta de que no existe ninguna verdaderamente autónoma, aislada de la realidad, sin componentes intertextuales más o menos explícitos.

    El Quijote recoge crítica literaria, a veces muy áspera, en contra de algunos libros de renombre (y cita títulos), al mismo tiempo que satiriza los comportamientos picarescos de la España del XVII. Se basa en la realidad y en los textos que le preceden para construir su propia ficción. Y, pese a todo, nadie diría que el Quijote sea una mala obra de arte. Ni que Cervantes sea un mal autor.

    No queda otra que aceptar que no hay obra que se erija sobre la nada, con independencia de su realidad más cercana, según los gustos y las claves literarias de su época. Humanistas y filósofos como Boris Groys han expuesto con acierto cómo la innovación solo es posible desde la tradición. El argumento de la autonomía del arte se estrella contra el empirismo de la lectura y deja el camino abierto a la estética maquinal.

    Telos

    El paradigma cíborg y la importancia del efecto

    Es desde estas premisas, ni demasiado entusiastas ni demasiado derrotistas, como creo que deben observarse las inteligencias artificiales en lo que respecta a la creación estética. Porque, en realidad, la obra de arte solo funciona en relación con lo establecido: renovando una forma literaria fosilizada, mezclando géneros, formas y temas preexistentes, buscando las cosquillas a prejuicios asumidos como certezas… Y todos estos «datos» pueden ser alimento de una IA literata en potencia.

    No nos queda otra que abrazar la idea de que la tecnología se ha ganado su hueco en el Parnaso. Y eso está bien: no hemos de tenerle miedo a la máquina que teclea versos; no debería preocuparnos que la cultura mute, que nuestra identidad se deforme o que el canon artístico se desmorone (una vez más).

    Otra cosa será que esta situación nos obligue a repensar muchas rutinas, instituciones y valores. La palabra autor no podrá ser ya la misma. Las asignaturas de primaria y secundaria deberán virar hacia otros contenidos. El concepto de obra tendrá que renovarse o morir. Pero siempre hay que dejar algo atrás para continuar en movimiento.

    Las inteligencias artificiales no van a poder encontrar la fórmula mágica de la literatura. Más que nada porque no existe tal fórmula. Cada obra tiene sus propios códigos y resuelve un diálogo con sus lectores desde términos particulares. Pero de ahí no se deduce que una inteligencia artificial sea incapaz de componer eso que llamamos «una gran novela» o «un buen poema», entre muchas novelas y poemas fallidos.

    Los escritores humanos seguirán escribiendo. A su lado estarán las escritoras máquina. Y, por supuesto, lxs escritorxs cíborgs, una simbiosis inevitable y de lo más interesante, que sin duda dará que hablar.

    Tal vez, por fin, esté llegando el día en que la literatura pasará de ser valorada principalmente por quién la hizo (o cuándo, cómo, por qué) y entrará a considerarse su efecto sobre los lectores. Pues, por mucho que los libros de texto de las escuelas todavía estén organizados como una lista de nombres propios, ¿quién duda, en el fondo, de que lo más importante de la literatura ha sido siempre lo que nos ha hecho sentir y pensar?

    Las IA, con sus muchas trabas (éticas, creativas, políticas…), pueden ser la mecha que ponga fin al paradigma biografista y memorístico en pos de un paradigma receptivo e interpretativo. Our machines are disturbingly lively (“nuestras máquinas están inquietantemente vivas”), y eso es una gran oportunidad para la estética.


    Este artículo fue publicado originalmente en la revista Telos de Fundación Telefónica.The Conversation


    Laro del Río Castañeda, Investigador predoctoral en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Oviedo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Cuál es la cura para el estatismo?

    Dicho lo más simple posible, la cura al estatismo son las instituciones que no son estatales, tal como la familia y ascendiendo sin llegar a los gobiernos. Y sí, los gobiernos tienen una función, pero limitadas a aquello que es propio de la gobernanza. No es buena gobernanza cuando una entidad de orden superior apachurra a una inferior; tal como los padres a sus hijos. No es nada fácil trazar el límite de los padres con sus hijos pero, al menos, hay que saber que existen límites que al ser transgredidos dañan. Y… ¡ojo!, que el gobierno no es padre de los ciudadanos; sólo vale como analogía.

    En gran reto está en identificar y diferenciar entre aquello que es propio de gobiernos y lo que no. Por ejemplo, la Caja del Seguro Social de Panamá (CSS) no es propia de gobiernos. Más aún la CSS, en esencia, es una institución o empresa privada; que ha sido secuestrada por los zorros de gallinero (el zorrismo).

    Dato sobre la CSS: Su director lo nombra el zorro gubernamental mayor, y su nombrado no responde ante la junta directiva de la CSS. Imagínense, una junta directiva que no dirige. ¿Acaso no tiene límites lo tarado?

    El secreto o la forma para evitar la acumulación del poder centralizado está en diseminarlo entre diversos organismos sociales cuyas funciones sean, no sólo propias, sino limitadas. Y, más allá, que cada institución tenga facultades suficientes para ser policía de las demás; lo cual implica descentralización económica o presupuestaria. En casos como los de Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y tal, ¿qué otro poder, más allá del que tiene el zorro mayor, decide hasta lo menor?

    Si escudriñamos en la historia, veremos que las instituciones descentralizadas, desde la misma familia, fueron vistas y tratadas como enemigas del poder central; ese que odiaba la Carta Magna. La misma iglesia católica, que fue perdiendo su poder, en parte bien y otra mal, fue delegando al “rey” cosas que no eran del rey; tal como la economía, ciencia que ya no se escucha desde los púlpitos. En síntesis, los sistemas gubernamentales policéntricos son para el estatismo como la cruz para el vampirismo.

    El adjetivo “policéntrico” califica aquello que surge o se expresa en o desde diferentes centros; tal como los ministerios son parte del organismo policéntrico estatal; salvo que todos responden al zorro mayor… ¿o no? Otra cosa se tiene en jurisdicciones y sistemas jurídicos superpuestos que compiten entre sí y que son de naturaleza privada. Algunos lo apodan de “anarcocapitalismo”; y, me pregunto si quienes así lo ven saben lo que es el capitalismo. Lo otra cara de la moneda la tenemos en la legislación monopólica estatal.

    Hoy día ¿cuántas personas entienden y pueden explicar detalladamente como es que funciona la verdadera solidaridad cuyo manantial nace en las instituciones humanas básicas? Pocos entienden que los gobiernos no son agentes solidarios; es más, no pueden serlo. Su función es la de velar por la libertad, la propiedad y la seguridad. Desafortunadamente lo que vemos surgir es el regalierno; es decir, el gobierno regalón y que hacer ver que regala, cuando en realidad lo que hacen es obsequiar pobreza.

    Y también, hoy día, hasta los organismos supuestamente sociales, tal como sindicatos y otros, han sido puestos a servicio del zorrismo. Peor aún es que inclusive muchas asociaciones civiles se hayan convertido en ecos del zorrismo. En algunos casos es porque sus líderes aspiran admisión en los gallineros; mientras que por otro lado simplemente languidecen en las corrientes del status quo.

    ¿Qué hacer frente a todo ello? Antes que nada, tomar conciencia y quedar atento al momento en que la fruta de la libertad madure y está lista para la cosecha. Ese momento está más cercano de lo imaginado.

  • Progreso o regresión es el acertijo

    Nos cuenta Richard Rahn que todo el que haya tenido hijos o dado clases a jóvenes sabe que aprenden a su medida y velocidad. Unos pueden ser raudos en matemáticas y lentos en gramática y al contrario; sin embargo, la educación tradicional monopólica gubernamental insiste en tratar a todos los estudiantes sin diferenciación. En fin, los monopolios estatales son más que lerdos aplicando nuevas tecnologías que permiten un aprendizaje más individualizado y dichos monopolios no son más que regresión, resabios de la historia del intervencionismo.

    El derecho a elegir que cada día va en aumento alrededor del mundo a pesar de que pocos lo advierten, rompe el monopolio politiquero estatal y comenzará a permitir que el pleno potencial de la inteligencia artificial (AI) junto a otras tecnologías puedan ser adaptadas como herramientas educativas ajustadas a cada estudiante en cada materia. Las máquinas de AI no se fijan en el color del estudiante, raza, su religión y antecedentes étnicos; sólo en los resultados del aprendizaje. Todo ello se aplica tanto a los niños de primer grado como a quien estudia para un doctorado. Y lo mejor, ¡adiós a los inútiles oficiales woke, botellas y garrafones estatales!

    A través del tiempo los estudiantes gravitarán del costo MEDUCA o, mejor dicho NODUCA, a alternativas mucho más efectivas y económicas. Y, en particular, alternativas que dan la riqueza de la diversidad y no la pobreza del monocultivo estatal de adoctrinamiento. El NODUCA que sufrimos en Panamá junto con los sindicatos magisteriales y otros que le siguen el juego a los tarados, se oponen y opondrán a todo cambio real y efectivo; usando fondos que obtienen por medio de leyes torcidas y del mismo erario público para comprar a políticos corruptos. Y sí, con el tiempo, de una forma u otra, la tecnología naciente dominará, pero todo ello en detrimento de muchos jóvenes a quienes les han y están arruinando sus vidas. Como suelo señalar: “Los jóvenes que abandonan las escuelas NODUCA son los más inteligentes que saben los están estafando.”

    Aunque en el ámbito tecnológico hay mucho realmente novedoso y más que útil, en el ámbito humano permanecemos, en muchos sentidos, estancados en el letargo de un ayer caduco. Imagínense que todo lo que ocurre hoy día los vio u advirtió en su seminal obra, The Wealth of Nations (La riqueza de las naciones), Adam Smith en 1776. Pero no sólo Smith sino muchos otros que han sabido pensar; y… ¿qué de la Apocalipsis en la Biblia?

    Adam Smith también nos advirtió acerca de la importancia del libre mercado, tanto interno como externo; y, aunque mucho del mercado internacional no sea realmente “libre”, aun así no debemos pensar que la libertad, en general no sea buena; que no funciona, ya que el mal anda por otro trillo. Por los vientos que soplan no hay otra que sufrir el mal del woke y tal para lograr que el sistema inmune reaccione y logremos inmunidad.

    No es bueno ver las cosas en el corto plazo, ya que la vida no es de hoy sino del ayer y el mañana; el hoy es sólo un instante que pasa en un pestañar de ojos. La evolución tecnológica no se irá. Probablemente se dará cierta regresión pero sin ella no vamos a aprender ya que los humanos avanzamos a punta de patadas.

    Uno de los mayores engaños que plagaron a todo el mundo fue el de la teoría “monetaria moderna” que no pasa de ser un ardid trapichero de los politicastros del mundo para mantener a las gallinas en los gallineros del engaño. ¿Qué más prueba necesitamos que la inflación, producto de la falsificación de aquello que no es del gobierno y sus politicastros sino el producto del ingenio y trabajo de toda la comunidad?.

    Por el momento no hay más que hacer como los marinos cuando se acerca la tormenta en altamar; acortar el velamen y cerrar las escotillas.

  • No podemos ser libres si no sabemos qué es la libertad

    Vale repetir hasta el cansancio que, “la Babel nos nuble el entendimiento y la comunicación”; y, en tal sentido, para entender un tema como el de la libertad, es imperativo comenzar escudriñando las palabras claves, sus orígenes y variación de significados o acepciones. En el caso que abordo, ¿cuál es el significado o sentido del vocablo “liberad”. Según la RAE, es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” De inmediato sobresale que la liberad es: una facultad, potencia física o moral; es un dote de la naturaleza y no algo que fabricamos en rancios aposentos legislativos; relativa a nuestras obras, lo que hacemos y cómo lo hacemos y a qué propósito. También aborda nuestra capacidad de abstenerse de obrar; y, en la parte final de la definición sale algo fundamental que típicamente pocos entienden y meditan, y es que somos responsables de nuestros actos, para bien o mal. Pero no sólo responsables en cuanto a rendir cuentas sino de entender y dar seguimiento a nuestros actos; tal como en el matrimonio, en el cual se crea un compromiso de hacer el bien hasta el final de nuestras vidas.

    Otra manera de enfocar la libertad es que somos libres para hacer el bien y no el mal o lo que nos venga en ganas; y, en tal sentido, debemos responder ante el prójimo dado que nuestro actuar no sólo nos afecta en lo personal sino en lo comunal o social.

    El otro aspecto esencial e inescapable es que la libertad implica ausencia de coerción. En este sentido, gran parte de lo que hacen nuestros gobiernos viola nuestros derechos, nuestra libertad; tal como ocurre con los impuestos que en esencia son un acto coercitivo de pillaje y despojo. También debemos distinguir entre la libertad positiva y la negativa; siendo la primera de estas la de hablar e interactuar con otros y la negativa sería la de proteger a unos en contra de la tiranía de otros. Y, en todo ello veremos la inmensa oportunidad de líderes políticos de liderar en demagogia.

    Ser libre de deseos es otro asunto muy diferente. De hecho, no somos libres tanto de buenos como malos deseos; lo cual, en sí, no es malo, pues lo malo está en nuestros actos. Nada malo hay en sentir una atracción por otra persona, sea o no de tu género. Otra cosa, muy diferente, está en cómo actuamos frente a todo ello.

    Tal vez la médula del asunto es ver y entender que el gobierno es, en esencia, la negación de nuestra libertad. De que somos libres de ser gobernados, en el sentido equivocado del término; tal como la RAE nos dice que “gobernar” es el arbitrario control del timón del barco. El gobierno está para proteger en la comunión. Los impuestos, por ejemplo, que son dinero expropiado de manera coercitiva, debían ser usados, exclusivamente, en la salvaguarda de nuestra liberad y propiedad y no para lograr una supuesta igualdad o falsa solidaridad. El gobierno que quita a unos para dar a otros es un gobierno prostituido. En síntesis, la caridad no es cosa forzada sino personal y libre.

    Aquello que recibe un ciudadano de forma gratuita por el gobierno le fue arrebatado a otra a la fuerza. Como dijo Bastiat: “está lo que se ve y lo que no se ve”. Para muchos el llamado “rico” le roba el fruto de trabajo de los obreros. Eso es lo que a vista simple parece que ocurre; pero el asunto no es tan simple, ya que de por medio está la valoración del trabajo de unos y de otros. ¿Acaso es menos valioso el emprendedor y la capacidad de dirigir la labranza del obrero a buen puerto?

    En resumen y como reza el adagio: “No hay tal cosa como un almuerzo gratuito”. Y, arrebatas a uno para “ayudar” a otro yace un contingente de males que no se ven a primera vista. El problema hoy días es que las masas de la izquierda que han secuestrado y prostituido estos las palabras, tal como llamar “democracia” a la tiranía de las mayorías o en los EE.UU. del partido que: se llama “liberal” cuando no es tal; se llama democrático, cuando no es tal; y se apoda progresivo cuando es regresivo. O, llegar al absurdo de alegar que hay derecho a la salud, agua, jamón y carnaval y tal.

  • Revueltas varias: la clave es la educación

    Hemos observado episodios bochornosos de presidentes que avanzan al Parlamento con fuerzas militares para clausurarlo o amedrentarlo cuando no les gustan sus legislaciones. En ningún caso el asunto es agarrárselas con los legisladores ni con el Poder Judicial que las más de las veces quien encarna el Ejecutivo tiene inclinaciones peores que las que critica de los otros poderes. Incluso quienes con razón señalan las barrabasadas del Legislativo por promulgar normas incompatibles con el derecho, siempre el asunto estriba en comprender cabalmente que aquellos surgen directamente del sufragio popular y la Justicia indirectamente puesto que son propuestos por el Ejecutivo con aprobación parlamentaria. Si esto es así debemos centrar la atención en las causas del problema y no en sus consecuencias, por lo que la cuestión de fondo reside en lo que les ocurre en la cabeza a los ciudadanos, por tanto el tema de fondo reside en la educación.

    Este tema de la educación se pone de manifiesto en las urnas, luego no tiene sentido quejarse. Para tomar el toro por las astas es imperioso revisar toda la noción que habitualmente se tiene del proceso educativo, de lo contrario seguiremos apuntando a lados equivocados. Cuando se publican libros tipo El ocaso de la democracia de Anne Appelbaum y equivalentes en realidad no es el ocaso de la democracia sino su palmario incumplimiento para internarse el los caminos de la cleptocracia, es decir, en lugar de priorizar el aspecto medular de la democracia tal como apuntan los Giovanni Sartori de nuestra época en cuanto al respeto y la garantía de los derechos individuales se opta por borrar este valor esencial para reemplazarlo por el aspecto secundario, mecánico y accesorio de la democracia cual es el recuento de votos. Esta idea degradada conduciría a pensar que, por ejemplo, el asesino serial de Hitler era demócrata porque ganó con la primera minoría de los votos y así sucesivamente con otros dictadores que se mantienen en el poder asfixiando a los gobernados en sus derechos.

    El tema medular entonces es de educación. Días pasados expuse en el evento organizado por Atlas Network y el Centro de Estudios para el Desarrollo donde resumí el tema educativo en diez puntos. Primero, la educación está inserta en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo puesto que el conocimiento se traduce en corroboraciones provisorias sujetas a refutación. El conocimiento no es un puerto sino una navegación permanente ilustrada magníficamente por el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, esto es, no hay palabras finales.

    Segundo, esto exige sistemas abiertos y competitivos en un clima contestatario y de espíritu crítico. Tercero, por lo dicho resulta una bofetada a la inteligencia el establecimiento de ministerios de Educación y Cultura que pretenden imponer estructuras curriculares. Cuarto, debemos dejar de lado la hipocresía de hablar de “educación pública” puesto que la privada es también para el público, ergo se trata de educación estatal, una palabreja que se intenta ocultar ya que es tan chocante como literatura estatal o periodismo estatal. Quinto, no se trata de sostener que todos los profesores de instituciones estatales se desempeñan mal, más aún los hay de gran dedicación y esmero (personalmente estaría escupiendo al cielo si dijera lo contrario puesto que fui profesor titular en cinco carreras de la Universidad de Buenos Aires: Ciencias Económicas, Derecho, Ingeniería, Sociología y en Filosofía y Letras y fui Director del Doctorado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata). El tema es de incentivos como nos han enseñado autores como Douglass North, Ronald Coase y Harold Demsetz. En otros términos la forma en que tomamos café y encendemos las luces no es la misma cuando pagamos las cuentas respecto a cuando obligamos a otros a hacerlo con el fruto de sus trabajos. La manera de administrar activos fijos y gastos corrientes es sustancialmente distinta en uno y otro caso.

    Sexto, por lo dicho es necesario vender todas las instituciones estatales de educación preferentemente al mismo claustro que las administran o incluso en un rapto de urgencias regalárselas, pero al momento siguiente todos los incentivos operarán en sentido distinto para la administración, la limpieza de los edificios, la sindicalización, el adoctrinamiento y demás asuntos.

    Séptimo, a los candidatos que tienen las condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes pero no cuentan con los ingresos suficientes como una medida de transición se les entregará vouchers para que apliquen de todas las privadas la que le resulte mejor. Esto quiere decir que se financia la demanda pero no la oferta con los problemas señalados. No se diga entonces que los de menores ingresos serán excluidos puesto que no es para nada el caso. Si se insistiera en mantener la educación en el área de las botas y la consiguiente politización es debido a otros intereses non sanctos. Es de interés prestar atención a los estudios que revelan el costo por año por graduado en instituciones estatales y las pruebas de rendimientos si estuvieran bien evaluadas y dieran bien es equivalente a zanahorias estatales de gran calidad evaluadas por verduleros experimentados, el asunto es percatarse que haría la gente libremente con el fruto de su trabajo, si es lo mismo no tiene sentido recurrir a la fuerza estatal para imponerlo.

    Octavo, debe resultar claro que la llamada igualdad de oportunidades es del todo incompatible con la igualdad ante la ley. Si juego al tenis con un profesional, para que me den igualdad de oportunidades habrá que encadenarle una pierna al contrincante con lo que se habrá afectado la igualdad ante la ley. La igualdad es ante la ley no mediante ella. En una sociedad libre todos tienen más oportunidades pero no iguales.

    Noveno, la educación no es un bien público puesto que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión. Además debe subrayarse que en los mal llamados sistemas “gratuitos” son los más pobres los que financian vía la contracción en sus salarios en términos reales debido a las disminuciones en las inversiones por parte de los contribuyentes de jure. Y décimo, las instituciones estatales de educación incurren en los mismos problemas de las mal llamadas “empresas estatales” ya que una empresa arriesga recursos propios y no a la fuerza con los de otros y dicho sea de paso en la actualidad las expresiones geográficas de “derecha” e “izquierda” son tan confusas y anodinas como aludir a lo que está arriba, abajo, atrás o adelante, sugiero se utilicen los términos más claros y precisos de estatista o liberal en distintos grados para definir ideas clave.

    En resumen nada se gana con despotricar contra los efectos si no se encaran las causas. Como he dicho antes por más que un gobierno pueda abrir las puertas para convertir a todos los habitantes en multimillonarios si continúa la politización de algo tan delicado como la educación, harán quienes salgan furiosos en manifestaciones eventualmente con el librito de Mao en la mano.

    No es que no hayan problemas en la educación privada, la perfección no está al alcance de los mortales, de lo que se trata es de abrir de par en par puertas y ventanas para que entre el mayor oxígeno posible y evitar que la capacitación de docentes se lleve a cabo en áreas estatales, todo a los efectos de lograr el mayor nivel de excelencia posible en competencia. Recién entonces dejaremos de endosar los problemas al Parlamento, al Judicial o al Ejecutivo puesto que se habrá sacado la educación del área de la violencia, con lo que los representantes gubernamentales estarán forzados a encaminarse en la dirección al respeto recíproco.

    Por último, el cambio es imperioso entonces es indispensable sacarse de encima las telarañas del espíritu conservador en cuanto a estar anclado en el statu quo y las falacias del ad populum en cuanto a que si todos lo hacen está bien y si nadie lo hace está mal con lo que no hubiéramos salido del taparrabos y el garrote pues todo lo demás era nuevo y hasta el momento no ensayado. El asunto es argumentar y no quedarse estancado en lo que fue en el pasado. Como ha señalado Aldus Huxley no en vano la posición opuesta conculca toda posibilidad de establecer climas que dan principal cabida al desarrollo individual, de allí es que el nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano lo primero que abolieron fue el método individualista de Montessori. El liberalismo es un peligro para los tiranos, como también apunta Huxley “Si la meta es la libertad entonces hay que enseñar el arte de ser libre para que cada cual se gobierne a sí mismo”.

  • Caminos deprimentes

    Disculpen el escrito desalentador pero mejor que pongamos atención a los caminos que tomamos, a ver si evitamos la devastación. Me refiero a la actuación política demagógica y delictiva que ha permeado a la actividad bancaria y bursátil, predisponiendo a la misma población planetaria a una depresión económica sin igual. Todo el drama de crisis económica actual fue sembrado hace más de un siglo con la ideología de un supuesto progresismo que en realidad era y es regresismo; veamos.

    Desde el 2020 la reserva federal de los EE.UU. que había bajado los requerimientos de las reservas bancarias a cero por ciento; lo cual quería decir que los bancos dejaron de tener límite en cuanto a las reservas para hacer frente para apagar conatos de incendio económico y no dar lugar a conflagraciones mayores. El lado oscuro de semejante medida, cuya justificación la apodaron de incentivo a la inversión, es que con ello se da un gran aumento en la emisión de papel moneda; a tal grado que entre el 2020 y el 2021 dicho suministro aumentó en un 35%.

    Según parece, ya ni a los gobiernos ni a buena parte de la comunidad parece importarle el endeudamiento; pero… ¡vaya! si chillan con el aumento de los precios o, mejor dicho, la disminución del valor del dinero que mal llaman “inflación”. Los efectos de semejante estupidez colectiva son inimaginables y escapan a la gran mayoría; para muestra un diminuto botón: En casa ya no compramos posturas de gallina sino cosechamos las que nos dan las cuatro gallinitas que tenemos en el patio. Y ya no queremos las posturas del súper dado que no se comparan en sabor con las de casa. Moraleja: ¿qué creen que pasará con la industria avícola si esta tendencia sique en aumento?

    ¡Ah sí!, y como ñapa ya en nuestro patio no hay alacranes, culebras, cucarachas y otras sabandijas pues las hemos engullido. Es decir, nuestras gallinitas las convirtieron en deliciosas posturas.

    La crasa estupidez de la Fed fue la adopción de la política de ‘relajamiento cuantitativo’, o como me gusta apodarle, “relajo cuantitativo”, que consiste en, entre otras, crear dinero de la nada para, disque, incentivar y rescatar a los negocios malos o como les apodaban: “too big to fail”, que traduce a “muy grandes para dejar que quiebren”. ¡Qué lindo!, salvan a los grandotes y al rayo con los medianos y chiquitos. Las nubes tormentosas que ya acechan son el resultado directo de toda esta política demencial y corrupta.

    Quizá la mejor forma de entender lo que ocurre hoy es estudiando a la Gran Depresión estadounidense ocurrida entre 1929 y 1939, la cual tuvo efectos por todo el mundo. Si así fue entonces, imaginen como sería hoy día. Y es que las depresiones económicas siempre salen luego de un boom económico insostenible; en el caso presente, insostenible dado que fue artificial o artificioso. Existe una íntima relación entre las tasas de intereses y los ahorros, esos que son vitales. En períodos de sana actividad económica la gente ahorra y consume: restaurantes, ropa, viajes, etc.

    El chiste con el putrefacto intervencionismo central se da cuando el gobierno hace andar las imprentas del dólar y luego dan a ciertos bancos facilitando que estos presten a bajos intereses. Así, la gente siente que la economía y el país va viento en popa ya toda vela, cuando, en realidad lo que ocurre es que se están sembrando tempestades; tal como las sembró en Panamá Martinelli.

    En síntesis, los desastres económicos los siembra el intervencionismo central politiquero. Simplemente no entendemos que los gobiernos no están para que les demos las riendas del dinero.

  • Pánico al futuro próximo

    El miedo o pánico a lo desconocido produce curiosas reacciones. En mi caso, que me gusta anticipar el mundo próximo a nosotros y cosas como la AI o Inteligencia Artificial, me he tropezado con personas que, al escucharme habar de las maravillas que están a la vuelta de esquina, se disgustan conmigo. Me parece que las razones son variadas. Para algunos, realidades como que la nevera de casa sea más inteligente que uno les deja patidifusos. Para otros, es la perspectiva de la destrucción del empleo. Pero… ¿qué si les digo que será todo lo contrario? Y, allí está el meollo del asunto, que la mayoría carece de luces largas y miran hacia delante como mirando hacia atras.

    Pregunto ¿acaso la adopción de automotor y abandono del caballo como medio de transporte acabó con el empleo? No, todo lo contrario. Pero, ¿cómo convencer a tía Clotilde de que la nevera con AI no irá a su cuarto en la noche a congelarla?

    Aunque no soy genio futurista, lo que veo a futuro es que la IA nos abrirá horizontes inesperados y nuevos caminos; entre los cuales están grandes reducciones en los costos de productos y servicios que serán el rescate de los pobres. Tal es el caso de las neveras, que en un tiempo sólo las tenían los ricos.

    Me llama poderosamente la atención cuando hablo con muchos y uso términos que no entienden, lo cual leo en sus miradas; y doy riendas al atrevimiento de preguntar: ¿Conoces el significado…? Normalmente contestan con un simple “no”. Y sigo ¿Por qué no si tienes la respuesta en la mano…? Simplemente pregúntale a tu celular. ¡Ah!, pero pocos platican o se escriben con su ordenador, teléfono, celular, computadora y el nombre que sea con que nos referimos al aparato de AI que llevan hoy día hasta los sin hogar o, “piedreros” en panameñes.

    El secreto de adaptarse a los cambios se da en sociedades productivas y no aquellas en las cuales se vilipendia el emprendimiento o la “privatización”, como hemos hecho en Panamá. La tecnología de AI es una herramienta nueva con mayor capacidad que nos ayuda a aumentar la productividad a menos costo, lo cual se traduce en menor precio y mayor demanda. Lo que sí hará la AI, si es que la usamos, es crear nuevas áreas de trabajo o empleo, que requerirá mejor uso del capital, cápita o cabeza; lo cual no es nada malo.

    Espero no ver un renacimiento del ludismo de principios del siglo XIX, cuando los sindicalistas textiles entraban a las fábricas a destruir las máquinas hilanderas. La realidad deambula por otros recodos del andar humano al desplazar el trabajo monótono por otros más creativos y entretenidos. Veamos que el Uber no eliminó al taxi, sino permitió mayores puestos de trabajo y reducciones en el tiempo y costo del transporte. Más aún, la AI se ha convertido en alcahuete del amor conyugal ¿Será ello algo malo?

    En fin, cuando los autos reemplazaron a los caballos muchos se pusieron tristísimos ya que añoraban el olor a esa caca equina que éstos derramaban por doquier. O como áreas en Panamá dónde no hay sistema séptico y los efluvios humanos se derraman por laderas inundando la atmósfera con aliento escatológico. Muchos ni dan mantenimiento a sus tanques sépticos por miedo a perder ese perfume que la nariz desde la infancia sin tregua olfateó.

  • La orden de detención contra Putin dictada por la Corte Penal Internacional puede ser simbólica, pero debe ser el principio para que rinda cuentas

    Con motivo del noveno aniversario de la anexión ilegal de Crimea, el 18 de marzo el presidente ruso Vladimir Putin visitó la península ucraniana ocupada. Su visita se produjo un día después de que la Corte Penal Internacional de La Haya emitiera una orden de detención contra él.

    Putin y su comisaria para la infancia, Maria Alekseyevna Lvova-Belova, se enfrentan a cargos relacionados con la supuesta deportación ilegal de niños ucranianos a Rusia. Por simbólica que pueda ser por ahora, la orden judicial señala una determinación contra la impunidad. Señala la enorme magnitud de los abusos cometidos por las fuerzas rusas y sus representantes, de los que Putin es el máximo responsable.

    La deportación a Rusia de niños ucranianos desde los territorios de Ucrania ocupados contraviene claramente la cuarta convención de Ginebra. Esta trata de la protección de los civiles durante la guerra, de la que Rusia es parte.

    Las violaciones de los derechos de los niños han sido documentadas con desgarradores detalles por la organización de derechos humanos Almenda, que hasta 2014 tenía su sede en Crimea y ha supervisado los abusos rusos contra los niños y otros grupos vulnerables desde entonces.

    Violaciones rusas del derecho internacional

    Los abusos rusos en Ucrania se extienden mucho más allá de la deportación de niños y mucho más allá de Crimea. Así lo ha documentado en dos informes la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en Ucrania. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre Ucrania también ha recopilado sus propias investigaciones. Los informes, de octubre de 2022 y marzo de 2023, dan una idea de la magnitud de los abusos sufridos por la población civil desde que Rusia se anexionó Crimea y ocupó partes del Donbás en 2014.

    Existen claras obligaciones para las potencias ocupantes en virtud del Reglamento de La Haya sobre la guerra terrestre (1907) y del cuarto convenio de Ginebra (1949), así como del primer protocolo adicional a los convenios de Ginebra (1977).

    Entre las violaciones cometidas por Rusia a lo largo de nueve años se incluye la de hacer permanentes, en lugar de temporales, los acuerdos de ocupación. Introdujeron el rublo ruso como moneda y cambiaron los planes de estudio y el idioma de las escuelas al ruso. Se han impuesto pasaportes rusos a la población y se ha reclutado a la fuerza a hombres para el ejército ruso.

    Las anexiones por parte de Rusia de Crimea en marzo de 2014 y de las regiones de Donetsk, Jersón, Luhansk y Zaporiya en septiembre de 2022 también son ilegales según el derecho internacional.

    También hay pruebas de que Rusia no ha satisfecho ni siquiera las necesidades básicas -alimentos, agua, electricidad, saneamiento y atención sanitaria- de los residentes que han permanecido allí, otro requisito del derecho internacional.

    Mientras tanto, ha habido informes de abusos directos contra civiles. Estos abusos van desde homicidios ilegítimos y secuestros hasta torturas, violencia sexual y deportaciones forzosas. Se han destruido propiedades públicas y privadas y se ha denegado a la población los derechos civiles y las libertades políticas básicas.

    La invasión a gran escala de febrero de 2022 intensificó aún más el sufrimiento de la población civil. Rusia hizo caso omiso de los principios de distinción, proporcionalidad y cautela al atacar zonas pobladas. Destruyeron infraestructuras civiles críticas y las denominadas “instalaciones que contienen materiales peligrosos”, como centrales nucleares.

    Desde febrero del año pasado, el trato a los prisioneros de guerra, protegidos por la tercera convención de Ginebra (1949), se ha añadido a la lista de violaciones rusas del derecho internacional. Esto ha incluido el maltrato sistemático a los prisioneros de guerra, incluida la tortura y la violencia sexual.

    ¿Puede Rusia rendir cuentas?

    Ucrania ha iniciado sus propios esfuerzos para exigir responsabilidades individuales a través de juicios nacionales por crímenes de guerra. Pero la orden de detención de la Corte Penal Internacional contra Putin indica un frente más amplio en la lucha contra la impunidad. El hecho de que Rusia se retirara en 2016 del estatuto de Roma que creó el tribunal no significa que el presidente ruso no pueda ser juzgado ante él.

    El expresidente serbio Slobodan Milošević fue acusado cuando aún ocupaba el cargo, en 1999. Tuvo que comparecer ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia entre 2002 y su muerte en 2006.

    Del mismo modo, el hecho de que Ucrania no sea signataria del Estatuto de Roma es irrelevante en este caso, ya que el país ha ejercido dos veces su prerrogativa de aceptar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. En 2015 concedió al tribunal un derecho de duración indefinida para investigar posibles crímenes cometidos en territorio ucraniano después del 20 de febrero de 2014.

    Otra opción es procesar a los dirigentes rusos específicamente por el crimen de agresión contra Ucrania ante un tribunal especial, creado como mecanismo internacional híbrido para complementar a la Corte Penal Internacional y los procedimientos judiciales internos ucranianos.

    Otros organismos especializados también pueden conocer de casos contra Rusia. El Consejo de Aviación de la ONU acordó hacerlo el 17 de marzo en el contexto del derribo en 2014 del vuelo MH17 sobre Donbás.

    También existe el principio de jurisdicción universal. Esto permite a los Estados procesar por crímenes de guerra a personas que no sean nacionales de sus países. Alemania, Suiza y otros países europeos han recurrido a este mecanismo para enjuiciar crímenes de guerra cometidos en la guerra civil siria desde 2011.

    Más allá de la rendición de cuentas

    Pero la rendición de cuentas por sí sola ni siquiera empezará a abordar el sufrimiento de los ucranianos. Ayudar a los ciudadanos a hacer frente al trauma que han experimentado significa crear una respuesta local, culturalmente adecuada, para que las víctimas y los supervivientes se organicen, identifiquen y defiendan sus necesidades específicas. Habrá que apoyar a las mujeres y a los hogares dirigidos por mujeres. En última instancia, será necesaria la búsqueda de la verdad a nivel local para que las personas puedan volver a convivir de forma segura.

    Este tipo de justicia reparadora será un complemento esencial de la justicia retributiva. Ya hay un gran número de víctimas y supervivientes de los abusos rusos en los territorios controlados por Ucrania y en los recientemente liberados. Trabajar con estas personas es esencial por su propio bien, pero también para mejorar constantemente los esfuerzos de justicia restaurativa a medida que Ucrania libera más territorios.

    Dar a conocer el apoyo internacional a las medidas restaurativas es una señal tan importante para el pueblo de Ucrania como la lucha contra la impunidad de Putin y otros criminales de guerra rusos. Es una señal de compromiso, no sólo con la victoria ucraniana, sino también con la justicia posterior.The Conversation

    Stefan Wolff, Professor of International Security, University of Birmingham

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Cuna de demagogos

    Mucho se usa el término “demagogos”, pero poco estudiamos sus orígenes y efectos. “Demagogia”, del griego demos (pueblo) y ago (conducir); en otras, “cómo guiar al pueblo”; y la respuesta sería: de buena o mala manera. Lo ideal sería guiarlo con la verdad; lástima que la masa no gusta de la verdad y prefieren que los engañen. Y, a su vez, los politicastros han aprendido re bien lo “productivo” que es el discurso engañoso; aunque, a veces no sean engaño sino ignorancia.

    Quizá el mayor ejemplo de asquerosa demagogia se dio con el COVID-19, cuando la politiquería sucia aprovechó la pandemia para engañar. Muchos líderes políticos y más allá, habrán creído que hacían bien, porque simplemente eran y son ignorantes y estúpidos; siendo este último aquel falto de inteligencia, torpe o necio. Pero, no dudo que también hay estúpidos inteligentes, que son los más estúpidos, puesto que son demagogos a ciencia y conciencia.

    El demagogo es hábil jugando con las emociones del vulgo; es decir, del ignorante que no advierte que está actuando en contra de su bienestar. En tiempos de las cavernas los humanos, como animales que somos, ante el peligro, nuestros nervios producen catecolaminas (neuro feromonas) que envían señales a otras células, predisponiéndolas al combate o fuga. Hoy día ya no es el acecho de leones sino de fieras políticas que han aprendido a activar esas reacciones, haciéndonos perder la cordura para torcernos a sus bajos instintos.

    Visto lo anterior, deberíamos entender que el buen político no debe ser un demagogo o engañador profesional. Pero, a eso no sólo nos hemos acostumbrado sino que votamos a favor de los más mentirosos, demagogos, cuyas engañosas promesas nos conducen al desastre. Y peor aún es que hemos llegado a rechazar al político que dice la verdad; esa que no nos agrada escuchar; tal como un Twitteo de hoy advirtiendo que bajando los impuestos se podría lograr mayores ingresos y más desarrollo económico. ¡No!, hay que sacarles más a los ricos; con lo cual la tramoya infernal se profundiza; igual que el enfermizo “no a la privatización” que favorece la pobreza.

    Pero entonces surge la pregunta de por que los malos líderes son tan adictos a la demagogia. El asunto no es nada nuevo ya que Aristóteles usaba el vocablo para referirse a la corrupción. Es muy triste un pueblo que no saben distinguir entre la verdad y la mentira; o peor, que sí sabe e igual no les importa ya que se dejan llevar por la envidia y el odio.

    Algunos destacan que la demagogia es una degeneración de la democracia; pero el problema con eso es no entender lo que es la democracia. En fin, no es la democracia sino la falaz democracia que conduce a la tiranía de mayorías que buscan salir de su pobreza económica e intelectual colgados de las bastas de pervertidos politicastros.

    El demagogo es ducho no sólo en la mentira sino en la verdad torcida que muchas veces es más engañosa que la cruda mentira. Hoy vemos una noticia en la cual el gobierno celebra una emisión de bonos (deuda) para cubrir el déficit presupuestario. En este caso el engañoso político sabe que cuando llegue la época de pagar las deudas él estará en una mansión quien sabe dónde. Lo peor es que la mayor parte del gasto y deuda no es inversión sino malversación.

    No olvidemos que la demagogia consistente en demonizar al emprendedor, al emprendimiento, al rico, a lo privado y tal, no es más que populismo barato, destructivo que conduce a la pobreza.