Categoría: Opinión

  • América Latina enfrenta un tercer shock debido al endurecimiento de las condiciones financieras mundiales

    El ímpetu del crecimiento continúa, pero la menor disponibilidad y el encarecimiento del financiamiento ralentizarán las economías de América Latina mientras la inflación siga siendo elevada. Las prioridades de política económica son restaurar la estabilidad de los precios y mantener la sostenibilidad fiscal, además de proteger a los grupos vulnerables.

    Santiago Acosta-OrmaecheaGustavo AdlerIlan GoldfajnAnna Ivanova

    13 de octubre de 2022

    Los países de América Latina, que siguen bajo los efectos de dos shocks anteriores: la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, se enfrentan ahora a un tercer shock: el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales.

    Hasta ahora, el ímpetu del crecimiento fue positivo, reflejando el retorno de los sectores de servicios y el empleo a los niveles previos a la pandemia, y condiciones externas favorables —precios altos de las materias primas, demanda externa y remesas sólidas, y repunte del turismo. Esta situación ha dado lugar a varias revisiones al alza del crecimiento este año.

    Pero el financiamiento es cada vez más escaso y caro, debido al aumento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales para controlar la inflación. Los flujos de capitales a los mercados emergentes están desacelerándose y los costos de financiamiento externo, aumentando. Las tasas de interés internas en los mercados emergentes también están aumentando, debido al incremento de las tasas por parte de los bancos centrales para combatir la inflación, pero también a la reducción del apetito de los inversionistas por activos de mayor riesgo.

     

    En América Latina, estos factores llevarán a una desaceleración de la actividad, ya que los costos de financiamiento más elevados serán un lastre para el crédito interno, el consumo privado y la inversión.

    A comienzos de este año, el aumento de los precios de las materias primas y el crecimiento sólido contribuyeron a compensar los efectos de las condiciones globales de financiamiento más restrictivas, ya que los inversionistas se vieron atraídos por una región que cuenta con grandes exportadores de materias primas, en un contexto de necesidades de alimentos y energía a escala mundial. Pero las tasas de interés más elevadas están presionando a la baja los precios de las materias primas a medida que la economía mundial se desacelera, reduciendo así su efecto amortiguador. La desaceleración económica también podría reducir las exportaciones, las remesas y el turismo en la región.

    La incertidumbre en torno a las tasas de interés globales y a si puede controlarse la inflación de manera ordenada —el denominado “aterrizaje suave”— significa que también podría haber picos de volatilidad y aversión al riesgo de los inversionistas. En otras palabras, la transición a tasas de interés globales más elevadas podría venir con turbulencia.

    Crecimiento sólido, pero con desaceleración

    Ante las sorpresas positivas en la actividad, hemos actualizado nuestra proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe este año a 3,5%, desde 3% en julio.

    Pero, con vientos cambiantes hacia adelante, el crecimiento se desacelerará el próximo año con mayor rapidez de lo proyectado en julio, hasta 1,7%.

    Los exportadores de materias primas —los países de América del Sur, México y algunas economías del Caribe— verían reducidas a la mitad sus tasas de crecimiento para el próximo año, ya que la disminución de los precios de las materias primas amplificaría el impacto de las mayores tasas de interés.

    Las economías de América Central, Panamá y la República Dominicana también se ralentizarán debido a la moderación del comercio con Estados Unidos y de las remesas entrantes, aunque se beneficiarán de los precios más bajos de las materias primas. Las economías caribeñas que dependen del turismo continuarán recuperándose, aunque a un ritmo menor del previsto en julio en vista de unas perspectivas para la actividad turística más débiles.

    Lucha contra una inflación persistente

    Pese a la ralentización del crecimiento, la inflación en América Latina seguirá siendo elevada durante algún tiempo.

    La rápida respuesta de los principales bancos centrales de la región, que aumentaron las tasas de interés antes que otras economías avanzadas y de mercados emergentes, contribuirá a reducir la inflación, pero llevará tiempo, ya que la política monetaria tiene que moderar la demanda interna para ejercer presión a la baja sobre los precios.

    Además, las presiones sobre los precios se han ampliado recientemente, afectando a los artículos de las cestas de consumo que van más allá de los alimentos y la energía. Este ha sido el caso en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, donde la inflación alcanzó recientemente el 10%, el máximo en dos décadas, y está poniendo a prueba la credibilidad que los regímenes de metas de inflación se han ganado a base de mucho esfuerzo.

    Teniendo en cuenta esto, hemos elevado nuestros pronósticos de inflación. Las subidas de precios en esos cinco países serán aproximadamente de 7,8% para finales de año, y para finales del próximo año seguirán estando en un nivel elevado de alrededor de 4,9%, todavía por encima de las bandas de tolerancia de los bancos en la mayoría de los casos.

     

    America Latina

    Bancos sanos, riesgos de deuda

    El aumento de las tasas de interés globales también pondrá a prueba la resiliencia de los balances públicos y privados. Los sistemas bancarios de la región, que en general son saludables, mitigan el riesgo de dificultades financieras, con una regulación y supervisión que han mejorado en muchos países.

    Pero siguen existiendo focos de vulnerabilidades. Por ejemplo, la deuda de las empresas ha crecido considerablemente en la última década, en especial fuera del sistema bancario. Será fundamental vigilar estas vulnerabilidades para detectar posibles fuentes de tensión y adoptar medidas tempranas.

     

    Si bien los altos niveles de reservas internacionales y la fuerte credibilidad de los bancos centrales de la región contribuirán a mitigar el impacto de las condiciones financieras más restrictivas, los mayores costos de endeudamiento pondrán a prueba las finanzas públicas debido al aumento de los pagos de intereses, al tiempo que la deuda pública y las necesidades de financiamiento siguen siendo elevadas.

    Un acto de equilibrio

    Los bancos centrales en la región han actuado sin demora y han mantenido ancladas las expectativas de inflación a largo plazo.

    Hacia adelante, la política monetaria debe mantener su curso y no relajarse prematuramente. Fijar la política monetaria en un contexto de alta incertidumbre es difícil, pero tener que restaurar la estabilidad de precios más adelante si la inflación se arraiga sería muy costoso.

    La política fiscal debe centrarse en recomponer el margen de maniobra disponible para la aplicación de políticas económicas, donde sea necesario. Esto exigirá reducir el gasto público, mejorar el diseño de los sistemas tributarios y fortalecer los marcos fiscales para lograr una disciplina sostenida.

    Sin embargo, dadas las urgentes necesidades sociales de la región, las políticas para reducir la deuda y los déficits solo pueden ser eficaces y duraderas si son inclusivas, es decir, si protegen a los pobres.

    Aun cuando exista margen de maniobra fiscal, la política fiscal también debe ir de la mano de la política monetaria y centrarse en apoyar a los grupos vulnerables, en especial mientras persista la inflación elevada y el crecimiento se debilite, pero sin estimular la demanda interna. Esto requerirá una calibración cuidadosa para compensar las medidas de gasto de protección a los pobres.

    Encontrar este punto de equilibrio es fundamental para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, y es la mejor manera de desarrollar resiliencia frente a futuros shocks.

     

    Contenido perteneciente al Fondo Monetario Internacional, con permiso de reproducción, puede ver el original aquí.

  • La amenaza nuclear de Putin según la teoría de juegos

    Contamos con un Reloj del Juicio final. En 1945, científicos que directa o indirectamente, como Albert Einstein, habían contribuido a desarrollar las primeras armas nucleares, fundaron el Boletín de Científicos Atómicos, y dos años más tarde crearon el Reloj del Juicio Final. No es un reloj físico, es una idea que recoge en minutos y segundos el tiempo que resta hasta la media noche, el fin del mundo. Este oscuro reloj es una metáfora del riesgo de que un conflicto nuclear acabe con la civilización tal cual la conocemos. Al inicio de cada año se emite un comunicado oficial que indica si hemos adelantado o retrasado segundos.

    El reloj del juicio final. Evolución desde su creación.
    Fuente: Boletín de científicos atómicos

    La perestroika de Mijaíl Gorbachov nos hizo ganar tiempo, y la caída de la Unión Soviética marcó el momento más alejado del juicio final. A partir de entonces, cada año ha ido aproximándose a las 0:00h, entre otras cosas por la inclusión de nuevos riesgos como el calentamiento global, la incorporación de más países al club nuclear y el desarrollo de nuevas armas.

    Al inicio de 2022 el reloj marcó solo 100 segundos para la medianoche, pero pocos medios se hicieron eco, la sensación del riesgo de guerra nuclear parecía haber desaparecido.

    La doctrina de la destrucción mutua asegurada y las matemáticas

    Un encuentro casual en la Univesidad de Princeton entre dos refugiados del nazismo llevó a una cooperación que acabaría con la publicación en 1944 de un libro soprendente: La teoría de los juegos y el comportamiento económico. Los autores eran el matemático húngaro John von Neumanny el economista austriaco Oskar Morgenstern. La teoría de juegos abría un campo de las matemáticas que serviría para valorar las actuaciones humanas frente a distintas situaciones. El área principal de aplicación era la economía. Sin embargo, el método se ha extendido a otras áreas, y una de ellas es la guerra.

    Tras la II Guerra Mundial la misma teoría de juegos llevó a John von Neumann a proponer la doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD, acrónimo en inglés, que también significa loco). Según MAD, si EE UU (y la OTAN) y la URSS (y el Pacto de Varsovia) tenían cada cual suficientes armas nucleares para acabar con el otro no las usarían, pues sería su autodestrucción. Aunque al filo de la navaja, el mundo vivió entonces un periodo de paz inusualmente prolongado.

    Desde 1986 el número de cabezas nucleares fue disminuyendo aunque se han mantenido en una cantidad suficiente para llevar al conjunto del planeta a la catástrofe.

    nuclear
    Inventario estimado de de cabezas nucleares en el mundo, 2022.
    Matt Korda, and Robert Norris, Federation of American Scientists, 2022.

    Pero el equilibrio que postula MAD se tambalea. La situación cambió el 24 de febrero de 2022 con el inició de la invasión de Ucrania por Rusia, y Putin se ha encargado de recordarnos que el riesgo del empleo de armas nucleares sigue existiendo.

    Escenarios según la Teoría de Juegos

    La invasión de Ucrania, que parecía que iba a ser un paseo militar, se ha convertido en un fiasco para Putin. Se han puesto en evidencia las debilidades de su ejercito y su inferioridad frente a las armas occidentales. Incluso teniendo en cuenta que la propaganda en las guerras dificulta conocer la verdad, es claro que Ucrania está recuperando, a un alto coste de vidas, parte de los territorios ocupados con algunas operaciones de un éxito incuestionable, como ha sido la destrucción parcial del puente de Kerch, que une Crimea y Rusia ¿Que sucederá si el avance de Ucrania sobre estas zonas continúa?

    La teoría de juegos puede aportarnos algo de claridad. Consideremos tres escenarios:

    1. La guerra se enquista y se prolonga indefinidamente.
    2. Rusia lanza una gran ofensiva y consigue que Ucrania acepte las condiciones de Putin.
    3. Ucrania, con la ayuda occidental, consigue expulsar a los rusos de las áreas ocupadas.

    La tercerea opción es para muchos la ideal. Es posible que Rusia acepte la situación, pero aquí Putín se juega más que la derrota. En el abandono de las zonas ocupadas podría destruir los reactores de Zaporiyia. Esta sería una acción desesperada que no le proporciona ninguna ventaja ni evitaría su caída, y además la contaminación afectaría a Rusia. Podríamos plantear que Putin en esa situación recurra al empleo de armas nucleares. Rusia dispone de un gigantesco arsenal nuclear que podría utilizar contra algún país de la OTAN, pero en ese caso la destrucción mutua asegurada está garantizada. Por esa razón esta vía parece descartada.

    El escenario mas probable: El empleo de un bomba táctica

    Pero ¿qué sucedería si se emplea un arma táctica (una bomba nuclear pequeña) en las zonas recuperadas por Ucrania que Rusia considera de su soberanía?

    Rusia formalmente, aunque de forma ilegal, las ha incorporado a su territorio. De acuerdo con su doctrina, uno de los casos en los que contempla el uso de armas nucleares es la agresión contra la Federación Rusa, incluso con armas convencionales, si la existencia del Estado resulta amenazada. La recuperación por Ucrania de estos territorios en la legalidad rusa puede considerarse como una amenaza contra la Federación Rusa.

    Una bomba nuclear de fusión utiliza deuterio y tritio que es activado por menos de 10 kg de U-235 o Pu-239. Estos isótopos tienen que estar en concentraciones muy altas, varias veces superiores a las que se encuentran en los reactores nucleares, y conseguirlos es, afortunadamente, extremadamente difícil. De hecho, Rusia y EE UU desde hace décadas no los producen, les sobra con lo que tienen en existencias.

    Al fisionarse el U-235 o el Pu-239 generan mayoritariamente isótopos de vida corta que en pocos minutos se desintegran. Lo mismo ocurren con los neutrones liberados que activan algunos materiales que son radiactivos pocas horas. El destrozo lo produce sobre todo la liberación de energía. Las más pequeñas (1 kt o menos) son como bombas convencionales pero de potencia destructiva muy superior. La consecuencia es que el país que las lanza no teme ver contaminado su propio territorio, por lo que no es un problema usarlas dentro de sus fronteras o en sus proximidades. Se estima que Rusia tiene unas 2 000 armas de este tipo, pero le basta usar una para cambiar las reglas del juego.

    nuclear
    Estimación gráfica de los efectos de una pequeña bomba nuclear de 1 kt lanzada en Dnipro, según la web NUKEMAP.
    Nukemap / Alex Wellerstein

    Rusia podría utilizar estas bombas en áreas con baja densidad de población y, aunque no provocase miles de muertos, el efecto propagandístico sería incontrolable. Habríamos entrado en el reino de la incertidumbre, y en el mejor de los casos quizás el cataclismo solo sería económico.

    La Unión Europea tiene que tener preparada una acción conjunta ante esta eventualidad. De hecho, es necesario un acuerdo que incluya al mayor número de países posibles para aislar a cualquier estado que utilice un arma de este tipo. En un mundo postnuclear todos seríamos perdedores.

    La mejor opción según la teoría de juegos

    Una de las variantes de la Teoría de Juegos son los juegos cooperativos, populares por la película Una mente maravillosa que cuenta la vida de su principal creador, John Nash.

    La aplicación de los juegos cooperativos a la situación actual probablemente nos llevaría a que la opción menos mala fuese una negociación con Rusia que evitase la opción nuclear, antes que expulsar a Rusia de todas las zonas que ha ocupado, que además llevan en guerra desde 2014.

    Putin, antes de que lo expulsasen y de recurrir al arma nuclear, aceptaría la negociación. A la larga, parar la guerra, aunque eso implique hacer algunas concesiones injustas para Ucrania, acabará volviéndose contra Putin.

    En un análisis de riesgo-beneficio, la teoría de juegos nos lleva a que la negociación con Putin es la opción menos mala, pero es un juego en la cuerda floja.

    En cualquier caso, hay que reanudar el camino de la reducción de armas nucleares: quienes las tienen pueden usarlas para chantajear a quienes no las poseen. De no hacerlo, asistiremos a una nueva carrera nuclear a la que intentaran unirse nuevas naciones. El Reloj del Juicio Final avanzaría más que nunca hacia la media noche.The Conversation

    J. Guillermo Sánchez León, Modelización matemática. IUFFyM, Universidad de Salamanca

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Todo sea por los espacios privados

    Todo el fragor entre el estatismo y el liberalismo se resume respectivamente en la falta de respeto o en el respeto a la privacidad. Lo privado es lo personal, lo apartado, lo particular lo distintivo de alguien. Hay temas que es imperioso repetir pues su importancia es decisiva para la cooperación social y el mantenimiento de conductas compatibles con una sociedad libre. Como escribe Julián Marías “la persona es mucho más de lo que se ve en el espejo”, “el soporte carnal” es el aspecto visible pero la dignidad, la autonomía individual, su psique es lo que lo distingue. El derecho nace de estas propiedades al efecto de proteger a la persona de invasiones. Las limitaciones al poder político en la sociedad abierta reconoce y garantiza las libertades de cada cual.

    Milan Kundera destaca que “la persona que pierde su intimidad lo pierde todo”. Hoy observamos que la utilización de los formidables medios de comunicación se utilizan muchas veces para aniquilar a la persona y para quedar incomunicado. Así se observa que algunos consideran que no han hecho nada si no exhiben lo vivido, son seres vacíos en el sentido apuntado por T. S. Eliot en el libro que lleva por título Los hombres huecos. Son más bien simples megáfonos de la moda. También se constata la cantidad de jóvenes que están físicamente con un interlocutor pero simultáneamente están mirando la pantalla de su teléfono con lo cual, en definitiva, no están ni con uno ni con otro.

    Hay dos libros de nuestra época que muestran la preocupación respecto de la privacidad y la cultura desde dos ángulos opuestos. Se trata de La sociedad del espectáculo de Guy Debord y La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa. El primero pretende endosar la responsabilidad del asunto al sistema capitalista y hace una reinterpretación marxista de la sociedad con todo el tufo totalitario del caso, mientras que el segundo suscribe la importancia de la libertad y el respeto a las autonomías individuales propias del liberalismo pero advierte respecto a conductas inconvenientes que si bien no lesionan derechos de terceros, voluntariamente afectan aspectos relevantes del progreso cultural.

    Esta última visión es la que suscribo en la que la cultura deriva de cultivarse, naturalmente como ser humano y no entrenarse en producir ruidos guturales, a gatear, retrotraerse a las cavernas o abandonar el yo para internarse en fantasías varias. Sin embargo, notamos que en la actualidad el batifondo y la imagen sustituyen a la conversación y la lectura de obras que alimenten el alma.

    Los lugares en donde en gran medida se reúnen los jóvenes están tan dominados por altísimos decibeles que apenas pueden intercambiar la hora y el nombre de pila para no decir nada de la exploración de Ortega y Gasset (que a veces los sujetos en cuestión estiman que se trata de dos personas).

    En la era digital y a pesar de sus extraordinarias contribuciones adelantadas entre otros por Nicholas Negroponte desde MIT en Being Digital, hay estudiosos que se alarman con razón de la falta de concentración y la degradación del lenguaje que, por ejemplo, provoca la metralla y el mal uso de un tartamudeo de tuits y mal aprovechado ese canal tan fértil como Twitter. Igual que con el martillo, que puede servir para clavar un clavo o para romperle la nuca al vecino, del mismo modo las maravillas de la tecnología se pueden utilizar para bien o destinarlas al mal.

    La mendicante solicitud de amistad por esas redes me parece poco seria y hasta un tanto ridícula. Hay en general una tendencia marcada a divertirse, esto es como la palabra lo indica a divertir, a separar de las faenas y obligaciones cotidianas para distraerse lo cual es necesario pero si se convierte en una rutina permanente se aparta de lo relevante en la vida para situarse en un recreo constante, lo cual naturalmente no permite progresar.

    Pero hay todavía otro aspecto en este asunto de la intimidad que comentamos al principio de esta nota periodística. El ser humano consolida su personalidad en la medida en que desarrolla sus potencialidades y la abandona en la medida en que se funde y confunde en los otros, esto es, se despersonaliza. La dignidad de la persona deriva de su libre albedrío, es decir, de su autonomía para regir su destino.

    La privacidad o intimidad es lo exclusivo, lo propio, lo suyo, la vida humana es inseparable de lo privado, lo privativo de cada uno. Lo personal es lo que se conforma en lo íntimo de cada cual, constituye su aspecto medular y característico. Es la base del derecho. Es el primer paso del derecho de propiedad. Cada persona tiene el derecho de resguardar y preservar su privacidad y decidir que parte de su ser prefiere compartir con otras personas y cual hace pública para conocimiento de todos los que se interesen por esa faceta de la personalidad. El entrometimiento, la injerencia y el avasallamiento compulsivo de la privacidad lesiona gravemente el derecho de la persona.

    La primera vez que el tema se trató en profundidad, fue en 1890 en un ensayo publicado por Samuel D. Warren y Luis Brandeis en la Harvard Law Review titulado “El derecho a la intimidad”. En nuestro días, Santos Cifuentes publicó el libro titulado El derecho a la vida privada donde explica que “La intimidad es uno de los bienes principales de los que caracterizan a la persona” y que el “desenvolvimiento de la personalidad psicofísica solo es posible si el ser humano puede conservar un conjunto de aspectos, circunstancias y situaciones que se preservan y se destinan por propia iniciativa a no ser comunicados al mundo exterior” puesto que “va de suyo que perdida esa autodeterminación de mantener reservados tales asuntos, se degrada un aspecto central de la dignidad y se coloca al ser humano en un estado de dependencia y de indefensión”.

    Tal vez la obra que más ha tenido repercusión en los tiempos modernos sobre la materia es La sociedad desnuda de Vance Packard y la difusión más didáctica y documentada de múltiples casos es probablemente el libro en coautoría de Ellen Alderman y Caroline Kennedy titulado The Right to Privacy. Los instrumentos modernos de gran sofisticación permiten invadir la privacidad sea a través de rayos infrarrojos, captación de ondas sonoras a larga distancia, cámaras ocultas para filmar, fotografías de alta precisión, espionaje de correos electrónicos y demás parafernalia que puede anular la vida propiamente humana, es decir, la que se sustrae al escrutinio público.

    Lo verdaderamente paradójico es la tendencia a exhibir la intimidad voluntariamente sin percatarse que dicha entrega tiende a anular al donante.

    Como queda dicho, desde que el hombre es hombre ha habido la posibilidad de utilizar instrumentos para bien o para mal. El garrote del cavernícola podía utilizarse como defensa contra las fieras o para liquidar a un contendiente desprevenido. El asunto es que en una sociedad abierta las agencias defensivas y los árbitros en competencia prevengan y repriman las lesiones a los derechos de las personas en el contexto de un proceso evolutivo de descubrimiento de los mecanismos más idóneos para el logro de esos cometidos.

    Sin duda que se trata de proteger a quienes efectivamente desean preservar su intimidad de la mirada ajena, lo cual, como queda dicho, no ocurre cuando la persona se expone al público. No es lo mismo la conversación en el seno del propio domicilio que pasearse desnudo por el jardín. No es lo mismo ser sorprendido por una cámara oculta que ingresar a un lugar donde abiertamente se pone como condición la presencia de ese adminículo.

    Si bien los intrusos pueden provenir de agentes privados (los cuales deben ser debidamente procesados y penados) hoy debe estarse especialmente alerta a los entrometimientos estatales -inauditos atropellos legales- a través de agencias de espionaje, las preguntas insolentes de formularios impositivos, la paranoica pretensión de afectar el secreto de las fuentes de información periodística, procedimientos inauditos y toda la vasta red impuesta por la política del gran hermano orwelliano como burda falsificación de un andamiaje teóricamente establecido para preservar los derechos de los gobernados.

    Todas las Constituciones civilizadas declaran preservar la privacidad de las personas, pero en muchos casos es letra muerta debido a la permanente acción avasalladora de las impertinentes estructuras gubernamentales que se hacen presentes en los vericuetos y recovecos más íntimos del ser humano. Esa intimidad de la que nace su diferenciación y unicidad.

    En ese contexto y en tantos otros en los que se constatan tantos abusos de las maquinarias estatales, suele producirse un temor reverencial a la mal llamada “autoridad”. Mal llamada porque la expresión proviene del latín autor para significar el creador, el que conoce de cierto tema, es decir, quien tiene autoridad moral e intelectual. Por una extensión ilegítima que ha ido aceptando la costumbre y por una expropiación contrabandeada, aquellos que son por naturaleza autoritarios puedan vestirse con plumas ajenas. Así es que se permite la aplicación del término al mandamás, esto es, al que se respalda en la fuerza bruta despojada de la cual queda desnudo de genuina autoridad y de peso propio. Esos personajes son los que en no pocos lares -debido a sus personalidades raquíticas- se hacen llamar “reverendísimo”, “excelencia”, “majestad” y otros dislates de calibre equivalente…relata Kapuscinski en El Sha o la desmesura del poder que los títulos oficiales de ese gobernante eran “Rey de Reyes, Sombra del Todopoderoso, Nuncio de Dios y Centro del Universo” (sic).

    James Bovard advierte en La libertad encadenada acerca de los estropicios provocados por aparatos políticos enmascarados en el ideario libertador que se inmiscuyen en las vidas y las haciendas de todos y van convirtiendo la sociedad libre en un verdadero Gulag esclavizante. Y, como escribe Tocqueville en La democracia en América, todo comienza en lo que aparece como manifestaciones insignificantes: “Se olvida que en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra”. Es como se ha repetido ocurre con la rana: si se la coloca en un recipiente con agua hirviendo reacciona de inmediato y salta al exterior, pero si se le va aumentando la temperatura gradualmente se muere incinerada sin que reaccione, fruto de un acostumbramiento malsano y a todas luces suicida.

    Es de desear que se recupere la cultura y la privacidad para bien de la sociedad abierta, nada puede hacerse en este sentido como no sea a través de la persuasión ya que se trata de un proceso axiológico muy diferente al atropello del Leviatán que es de una naturaleza muy distinta a la de los actos voluntarios. De lo contrario, como advierte Vargas Llosa “nos retrotraeremos a la condición de monos” (los humanos se convertirán en El mono vestido tal como titula su libro Duncan Williams).

    En resumen, toda la noción del respeto recíproco gira en torno a la privacidad que debe ser meticulosamente cuidada si deseamos vivir en una sociedad civilizada. No hay que cansarse de machacar con este tema clave si pretendemos sobrevivir a la barbarie, pues como hemos consignado al abrir esta nota Milan Kundera concluye con razón que si se pierde la privacidad se pierde todo.

  • Nobel de la Paz reconoce los derechos humanos frente a las agresiones de Putin y sus acólitos

    En el 70º cumpleaños de Vladimir Putin, el comité del premio Nobel ha reconocido la labor de tres activistas que luchan contra el mandatario ruso y contra los regímenes pro-Putin.

    El Nobel de la Paz ha recaído en el activista bielorruso encarcelado Ales Bialiatski, en la organización rusa de derechos humanos Memorial y en el Centro de Libertades Civiles de Ucrania. Los tres ganadores han sido reconocidos por el comité como ejemplos de “derechos humanos, democracia y coexistencia pacífica”.

    Cabe destacar que el comité ha premiado a un activista encarcelado por el principal aliado de Putin, a un grupo de derechos humanos ruso que Putin ha intentado cerrar y a un grupo de derechos humanos ucraniano que está documentando los crímenes de guerra rusos.

    El bielorruso Ales Bialiatski está actualmente encarcelado por su activismo. Fue uno de los primeros activistas por la democracia en Bielorrusia en la década de 1980, y nunca ha perdido su compromiso ni su activismo para promover la democracia y el desarrollo pacífico en Bielorrusia.

    A medida que Bielorrusia se deslizaba hacia la dictadura, el activismo de Bialiatski se hizo menos aceptable para el régimen del presidente Alexander Lukashenko. Bialiatski es la cuarta persona a la que se le concede el Nobel de la Paz estando detenida, y el comité del Nobel ha pedido que se le libere para poder recoger su premio en persona en Oslo.

    El Centro de Libertades Civiles ucraniano comenzó a identificar y documentar posibles pruebas de crímenes de guerra rusos en febrero de 2022, cuando comenzó la invasión. Estos esfuerzos serán importantes en caso de que la Corte Penal Internacional pueda acusar a Rusia de crímenes de guerra. El Centro ha sido reconocido por el comité del Nobel por trabajar para “fortalecer la sociedad civil ucraniana y presionar a las autoridades para que Ucrania sea una democracia de pleno derecho”.

    El tercer galardonado es la organización rusa de derechos humanos Memorial, ilegalizada en Rusia en 2021. Memorial fue cofundada por Andrei Sájarov, el físico y premio Nobel de la Paz, durante la época de Gorbachov, con el objetivo de sacar a la luz la magnitud del terror y la persecución durante el periodo de Stalin en el poder.

    La organización publica documentos históricos previamente ocultos e historias personales de quienes fueron enviados a los gulags de Joseph Stalin, los campos de prisioneros rusos. Estas historias se volvieron incómodas para el régimen de Putin cuando empezaron a tener paralelismos con su progresiva represión.

    En los últimos años, el Kremlin ha intentado perseguir y encarcelar a los activistas de Memorial y cerrar sus oficinas en Moscú. Por una infeliz ironía, la concesión del premio Nobel de este año coincide con una comparecencia en el tribunal de Moscú de los activistas de Memorial para tratar de anular la incautación de su oficina.

    El comité del premio de la Paz dijo que había tenido en cuenta el riesgo que suponía para los galardonados la concesión de estos premios. En el caso de Bialiatski, en particular, ya que se encuentra en prisión, el comité dijo que esperaba que el premio le levantara la moral y no tuviera consecuencias negativas para él.

    La portavoz del comité, Berit Reiss-Andersen, dijo: “A través de sus constantes esfuerzos en favor de los valores humanos, el antimilitarismo y los principios del derecho, los galardonados de este año han revitalizado y honrado la visión de Alfred Nobel de la paz y la fraternidad entre las naciones, una visión muy necesaria en el mundo actual.”

    La historia del Nobel

    El premio Nobel de la paz pretende reconocer a la persona o personas que “más hayan hecho por la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de los congresos de paz”. Desde su creación en 1901, se han concedido 137 premios de la paz.

    Las candidaturas a este premio proceden de jefes de Estado, políticos, ganadores anteriores y académicos. Este año ha habido 343 candidaturas, la segunda cantidad más alta de la historia del premio.

    La historia del premio de la paz ha sido en ocasiones controvertida. En particular, los premios otorgados al presidente Barack Obama en 2009, en medio de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por drones estadounidenses, y al secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger y al político vietnamita Le Duc Tho en 1973 por negociar la paz en Camboya cuando el conflicto aún estaba en curso, han suscitado críticas. La ganadora de 1991, Aung San Suu Kyi, tuvo que defender posteriormente a su país de las acusaciones de genocidio, lo que la aleja del espíritu y el propósito del premio de la paz.

    Este año, el comité se ha mantenido alejado de los favoritos de las casas de apuestas, el presidente ucraniano Volodímir Zelensky y el activista político ruso encarcelado Alexei Navalny. En su lugar, han optado por activistas de derechos humanos de larga trayectoria que se han enfrentado a los poderosos para llevar a cabo un trabajo difícil.

    El premio Nobel de la Paz de 2022 ofrece un atisbo de esperanza para reafirmar las normas en torno a la coexistencia pacífica y los derechos humanos universalizados.The Conversation

    Robert M. Dover, Professor of Intelligence and National Security, University of Hull

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Aviones de papel

    Mi romance con la aviación comenzó desde niño; creo fue un amigo de mi padre, Red Smith, quien me enseñó a armar un avión de papel parecido al modelo de la gráfica … Eventualmente mis modelos fueron evolucionando hasta llegar al modelo que fue mi predilecto. Pero, para este cuento me adelanto hasta años más tarde cuando me uní a la Asociación de Ejecutivos de Empresa, la cual llegaría a presidir en dos ocasiones; época en la cual publique una corta historia de los aviones de papel, como también compuse una canción del mismo nombre:

    aviones

    Hace cierto tiempo sentado en una reunión en la APEDE, escuchaba el diálogo y me entretuve en ese pasatiempo que he visitado desde niño: hacía un minúsculo avión de papel, tamaño mosca.

    Un vecino miraba el asunto con curiosidad y eventualmente surgió el tema: ¿Eso vuela? “¡Claro!” contesté, y lancé la pequeña mosca de papel, que se paseó entre quienes escuchaban la conferencia. Quizás fue el punto sobresaliente del evento.

    A través de mi vida los aviones de papel han tenido una tremenda influencia. Cuando niño fueron mi primera forma de hacerme al aire. Bueno, el pequeño avión se hacía al aire, pero yo iba mentalmente a bordo. ¿Cómo saber que un juego no es tan sólo un pasatiempo perdido? Que aquellas alas de papel me llevarían a remontar las nubes y cruzar continentes.

    Todavía veo claro en mi mente aquel día que, en nuestra vieja casa en Juan Franco, hoy Obarrio, lancé un pequeño avión de papel el cual, por un giro de serendipia se enredó en un caprichoso jirón de viento, se alzó por encima del tejado remontándose en altura hasta salir del patio de la casa. Yo, incrédulo, salí a la calle de piedras y lo seguí hasta donde pude, ¡maravillado!, hasta perderlo de vista mientras se elevaba cada vez más alto, camino a las nubes. Esa noche casi no podía dormir imaginando la ruta de mi avión. ¿Adónde había ido a parar? Ese pequeño incidente me había enseñado que desde el patio de mi casa se iniciaban una infinita posibilidad de caminos hacia destinos de aventura.

    El Aeropuerto Paitilla no quedaba muy lejos de la casa. Allí había un gran hangar, una gran estructura de hierro llena de aviones de verdad. Un día que nos colamos en ese hangar, me encontré con un pequeño avión de dos asientos. Curiosamente lo que más me llamó la atención fue su parabrisas que encerraba la cabina. Era como un sitio mágico dentro del cual podía seguir el rumbo de ese avión que voló desde el patio de mi casa en busca de parajes encantados. Quien iba a imaginar que nuestro padre, Irving Bennett llegaría a comprarnos ese mismo Cessna 140 que me había cautivado en el viejo hangar de la Guerra, el HP-126.

    Años más tarde, cuando fui a estudiar pilotaje en Ardmore Oklahoma, en dónde tenía buen tiempo de ocio entre las clases teórica y prácticas de vuelo, mi interés por los aviones de papel volvió a reavivarse, pero ya con el conocimiento de aerodinámica lo llevé a un nuevo estadio. Aprendí que el mejor papel para hacer esos avioncitos eran esas tarjetas que venían de propaganda dentro de las revistas, las cuales están hechas con una cartulina delgada; lo cual le da más peso y rigidez que las del típico papel bond de veinte libras. También aprendí a ponerle alerones, elevadores y aletas de sustentación; llegando a tal perfección que me sentaba en mi cuarto y los lanzaba de manera que daban la vuelta al habitáculo para regresar a mis manos. Más aún, llegué a tal grado de pericia que logré que aterrizaran muchas veces sobre mi guitarra; la cual ponía sobre la cama como portaviones imaginario.

    Un día, qué lancé el avión en mi cuarto, el voló cerca de la puerta justo al momento en que un amigo venezolano (Urdaneta) entraba al cuarto y el avioncito le paso casi cercenándole la nariz, para luego enderezar el vuelo y posarse plácidamente sobre la guitarra. No, no crean que siempre lo lograba, pero sí un considerable porcentaje de las veces. El venezolano se quedó atónito y dijo, “suerte”. “Verás que no,” le dije y volví y repetí la hazaña y de allí en adelante quedé con un nuevo compañero aficionado a los avioncitos de papel.

    Como en el aeródromo había habitaciones de buen tamaño, nos íbamos a hacer nuestras competencias, que consistían en el tiempo de vuelo y en las maniobras realizadas. Logré perfeccionar el chandel, las vueltas de cabrilla o “loops”, los “rol” y mis tradicionales vuelos bumerang, como también los vuelos rectos y nivelados. En la gráfica que les incluyo les presento mi modelo favorito posado sobre el teclado de mi ordenador 😊.

  • Un libro indispensable para nuestro tiempo

    «Dedico estas líneas a escribir sobre el último de los libros mencionados de Gottfried Dietze con lo cual no pretendo hacer del todo justicia en este resumen pero sí llamar la atención sobre este libro.»

    Antes de entrar en materia abro esta nota periodística con una muy atinada reflexión que se vincula estrechamente a lo que vamos a comentar a continuación. Se trata de Niall Ferguson en su monumental obra titulada Civilization. The West and the Rest: “Algunas personas cometen el error de utilizar la idea de la democracia por lo que imaginan que cualquier país la pude adoptar simplemente por llamar a elecciones. En realidad, la democracia es el coronamiento de un edificio que tiene su fundamento en el estado de derecho, para ser preciso en la santidad de la libertad individual y la seguridad del derecho de propiedad privada.”

    De más está decir que muchos son los libros que resplandecen en las bibliotecas cuya influencia perdura por generaciones y generaciones, pero hay obras como las del profesor Gottfried Dietze que exigen ser leídas y estudiadas una y otra vez si es que se desea entender lo que viene ocurriendo en el llamado mundo libre.

    Dietze obtuvo tres doctorados: uno en derecho en la Universidad de Heidelberg, otro en ciencia política de Princeton y el tercero en ciencia jurídica en la de Virginia. Enseñó durante décadas en la Universidad Johns Hopkins. Su triada más difundida está compuesta por Amercia´s Political Dilemma. From Limited to Unlimited Democracy, The Federalist. A Classic on Federalism and Free Government y In Defense of Property, libro éste último traducido al castellano y publicado por mi padre en Buenos Aires hace ya más de cuarenta años, con el título de En defensa de la propiedad, obra que tuvo notable difusión en Argentina (la tradujo mi padre al castellano). Antes he escrito sobre otra de las obras de este autor pero ahora me concentraré en la última de las mencionadas.

    Lo conocí al profesor Dietze con motivo de mi conferencia en la reunión anual de la Foundation for Economic Education en New York, en mayo de 1981, y luego tuve la ocasión de escucharlo personalmente con motivo de su visita a ESEADE. Ahora dedico estas líneas a escribir sobre el último de los libros mencionados de Gottfried Dietze con lo cual no pretendo hacer del todo justicia en este resumen pero sí llamar la atención sobre este libro.

    Antes de esto hago una breve introducción bifronte. Por un lado consigno que la existencia de la institución de la propiedad privada se debe a la escasez de bienes en relación a las necesidades que hay por ellos. Si estuviéramos en un mundo sobreabundante donde habría de todo para todos todo el tiempo no será necesaria aquella institución ya que con solo estirar la mano se obtendría lo necesario. Pero como la naturaleza de las cosas no es así y no pueden simultáneamente utilizarse los mismos bienes (sean de consumo o de factores de producción) deben asignarse derechos de propiedad (el origen está explicado por la secuencia Locke-Nozick-Kirzner) y a partir de allí cada uno debe servir al prójimo para incrementar su patrimonio y si no lo logra incurre en quebrantos.

    En el segundo punto reiteramos que sin propiedad privada no hay precios ya que estos surgen como consecuencia de arreglos contractuales en los que se ponen en evidencia las respectivas valorizaciones (si el Leviatán pretende controlar precios, estos se convierten en simples números sin relevancia ya que no reflejan las antedichas valorizaciones). Pues bien, en la media en que se debilite la propiedad privada (para no decir nada si se la elimina) los precios dejan de expresar las apreciaciones de cada bien o servicio con lo que se dificulta (o se imposibilita según el grado de entrometimiento de los aparatos estatales) la evaluación de proyectos, la contabilidad y el cálculo económico en general.

    Como es sabido carece de sentido sostener que se procederá en tal o cual dirección “según marquen las razones técnicas” puesto que de nada sirven si no se las pondera por los precios. Por eso es que he ilustrado tantas veces este dilema diciendo que donde no hay precios no se sabe si conviene construir carreteras con oro o con asfalto.

    Vamos ahora muy sucintamente a la obra de Dietze con comentarios “a vuelo de pájaro”. Comienza su trabajo con un largo desarrollo de la idea natural de la propiedad en las plantas que necesitan de territorio para subsistir, los animales que reconocen su lugar y las comunidades primitivas en un proceso de prueba y error los condujo a la necesitad de la propiedad para evitar “la tragedia de los comunes” tal como señaló Aristóteles en contraposición a la idea de Platón, lo cual fue reafirmado en Grecia y, sobre todo, en Roma.

    El autor muestra las influencias decisivas de Cicerón, Hugo Grotius, Pufendorf, la escolástica tardía, Sidney, Locke, la Escuela Escocesa y todos sus múltiples derivados contemporáneos y también las tendencias contrarias a la propiedad del tipo de las de Rousseau (en su trabajo de 1755, aunque después se haya retractado parcialmente, pero manteniendo su idea de la democracia ilimitada), Hans Kelsen, Marx y sus muchos imitadores con versiones enmascaradas con versiones más suavizadas pero en el fondo más contundentes (tipo Keynes).

    Se detiene a subrayar un aspecto crucial: el error de santificar las llamadas “libertades civiles” (por ejemplo, votar) como independientes de las libertades económicas como si la propiedad privada no fuera la libertad civil por antonomasia, es decir, el sostén de la civilización (de donde proviene la expresión “civil”). Como he marcado en otra ocasión resulta por lo menos curioso que se adhiera al las libertades políticas, es decir el continente, y se reniega de las posibilidades de cada uno a hacer lo que estime pertinente con los propio, es decir, el contenido.

    Se lamenta que se haya arraigado la expresión “libertad negativa” con las consiguientes connotaciones, para aludir a la libertad en el contexto de las relaciones sociales, a saber, la ausencia de coacción por parte de otros hombres, cuando, en verdad, esa libertad genera efectos positivos.

    Se explaya en el origen de los parlamentos como administradores de las finanzas del rey o el emperador y no como legisladores, puesto que esta función estaba en manos de árbitros-jueces en competencia para descubrir el derecho y no con la pretensión de diseño o ingeniería social. Además, en este contexto, refleja la evolución histórica de los parlamentarios como dique de contención a las inclinaciones de los gobernantes a aumentar impuestos.

    En definitiva, los “juicios de manifestación” de los fueros españoles (antes que el habeas corpus inglés), la Carta Magna, la Petición de Derechos, la Declaración de la Independencia estadounidense y su Constitución, la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (antes de la contrarrevolución francesa), las Cortes de Cádiz y todas las constituciones que se basaron en estos pilares, fueron elaborados en torno al derecho de propiedad junto al derecho de resistencia cuando el poder despótico se torna irresistible.

    Luego de muchas otras consideraciones, concluye Dietze revelando su preocupación por la declinación del respeto a la propiedad en el baluarte del mundo libre: Estados Unidos (la primera edición de su libro es de 1963), lo cual comenzó ya en la época de Woodrow Wilson con “la revolución del año 13″ con la implantación del impuesto progresivo y el establecimiento de la banca central que requirieron dos enmiendas constitucionales y siguió con el denominado “New Deal” para continuar en una senda regresiva hasta nuestro días.

    Termina su libro afirmando que “hemos perdido el sentido de la importancia de la propiedad”. Y agrega: “La relevancia de la propiedad de logró a través de sucesivas luchas y ahora se observa su continuo recorte y limitaciones. Ya que esta situación ocurrió en el seno de lo que se reconoce como “democracia”, la cuestión surge en cuanto a preguntarnos si esa forma de gobierno [la democracia ilimitada] no ha perdido legitimidad puesto que ha destruido los pilares de la civilización, es decir, la propiedad privada”.

    Sin duda que Gottfried Dietze suscribe plenamente el ideal democrático (tal como lo pone una y otra vez de manifiesto en otra de sus ya referidas obras: America´s Political Dilemma. From Limited to Unlimited Democracy), pero describe cómo ese ideal ha degenerado en su contrario. En esta instancia del proceso de evolución cultural, urgentemente se requiere pensar en nuevos límites para el Leviatán si es que se perciben las ventajas insustituibles en de la propiedad privada que está siendo corroída por mayorías sin freno, lo cual comenzó en nuestra era con el gobierno criminal de Adolf Hitler.

    En otras oportunidades nos hemos referido en detalle a algunas de las propuestas realizadas para limitar el poder al efecto de mantenerse en el ideal democrático, propuestas realizadas por Hayek, Leoni y las que han pasado inadvertidas formuladas por Montesquieu y las expuestas por Randolph y Gerry en la Convención Constituyente estadounidense. Si estas sugerencias no fueran aceptadas, hay que pensar en otras, puesto que de lo contrario los aparatos estatales desbocados terminarán con la sociedad abierta.

    Finalmente es del caso citar la fenomenal contribución de Ludwig von Mises en 1920 respecto a la imposibilidad de cálculo económico en el sistema socialista puesto que al no haber propiedad (recordemos que Marx y Engels concluyeron en 1848 que toda su filosofía “puede resumirse en la abolición de la propiedad privada”). Al no existir propiedad privada no hay precios ya que estos son el resultado de transacciones sobre derechos de propiedad. A su vez, al no tener lugar los precios no hay manera de saber que reglón es rentable y cuál no lo es. En otros términos, no existe tal cosa como la economía socialista puesto que no resulta posible economizar. Como muchas veces he ilustrado en ese contexto no se sabe si conviene fabricar caminos con asfalto o con oro y si alguien denuncia el derroche de hacerlo con el metal aurífero es porque recordó los precios relativos antes de la socialización de la propiedad. En esta línea argumental es también del caso tener presente lo que en ciencias políticas se conoce como la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie. Este análisis bifronte está presente en el estudio de Dietze que hemos comentado telegráficamente.

  • Jesús y los empresarios

    En escrito anterior he presentado el gravísimo problema cultural que agobia a tantos en nuestra tierra panameña que han sido víctimas del grave engaño de autoridades políticas, incluyendo presidentes, que distraen la atención de sus malandares acusando a los empresarios; con lo cual se va creando una división y lucha de clases. Muchos se sorprenderán el que, en la historia de José, María y su hijo Jesús, hay grandes lecciones de empresarialismo; comenzando por la profesión de José, quien, como carpintero, construía casas. Al respecto, Llewellyn H. Rockwell Jr., fundador y presidente del Instituto Mises en Auburn, Alabama, nos trae a colación las importantes y esenciales lecciones de emprendimiento y el rol de la riqueza en la sociedad.

    El ataque a los empresarios o empresarialismo, viene desde siempre y en el caso de José y María, viene en la tergiversación según la cual malos empresarios les niegan alojamiento en las posadas. La realidad es que se había producido una carencia de hospedajes debido al decreto romano dado el afán de llevar a cabo un censo y de cobrar impuestos. No tiene sentido de que los sitios de alojamiento rechazarían a clientes.

    La verdadera historia, vertida en los escritos de San Lucas, no dice que fueron “rechazados” sino que relata la caridad de un empresario cuyo alojamiento estaba lleno y les ofreció lo único que pudo, sus establos. El relato ni siquiera entra a detallar si les cobró. Muy triste que en esta inmensa historia se perdiese su verdadero valor, el de la caridad o, simplemente, la sensibilidad social de un emprendedor para con una pareja de viajeros.

    Lo anterior me hace recordar algo muy curioso que ocurrió en el entierro de nuestro abuelo materno, George Francis Novey Stuart, fundador de las empresas Novey. Recuerdo a mi madre preguntar a ciertos asistentes al entierro, personas que no conocíamos, la razón de su asistencia; y, la cantidad de estos que relataban acerca de ayudas que el su papá les había dado.

    Pero la historia va mucho más allá; a cuando el abuelo Novey, que llegó a Panamá como cadenero de agrimensura en la construcción del Canal, y que eventualmente estudió ingeniería y se inició en afanes de emprendimiento, un día se encontraba en un bar, tomando unos tragos; cuando un señor en mesa vecina se la acercó y le preguntó: ¿Qué le ocurre, señor, que le veo con cara triste? El abuelo le contestó al extraño que no sabía cómo llegar a casa y decirle a su esposa, Amalia Garrido, que lo había perdido todo en unos negocios. El extraño le preguntó: “¿Y cuánto perdió, señor? Según tengo entendido, el abuelo le dijo que $6,000, que en esa época era mucho dinero. Entonces el extraño sacó una chequera y le hizo un cheque por la cantidad. El abuelo le aseguró que le pagaría; pero el extraño le contestó: No podrá pagarme ya que sólo estoy de paso. Págueles a otros que lo necesiten. Y fue así que entendimos la cantidad de extraños que llegaron a dar sus respetos a George Novey.

    Curioso que en el caso de Jesús su padre fuese constructor de casas, y en el caso de George, este también era constructor. Lo otro que siempre me llamó la atención, es que el abuelo Novey tenía una política de no contratar con nuestros gobiernos; ya podrán imaginarse la razón. Años más tarde luego de su fallecimiento, cuando me tocó ser miembro de la directiva de Novey y Richard Novey, presidente de la empresa, me mandó al ministerio de Comercio a hablar con el ministro, para informarle que su viceministro nos quería coimear. Al vice lo castigaron cambiándolo de puesto; y, nosotros refrescamos la lección del abuelo.

    En cuanto a los tres reyes en la noche, el rey Herodes les mintió, diciéndoles que él quería adorar al Redentor y que, por favor, le informaran dónde estaba. ¡No!, lo quería asesinar; y los reyes magos que no eran tontos, regresaron por otra ruta sin ir a ver a Herodes.

    En resumen, empresarios somos todos y, como es la vida, una minoría son torcidos y se van a la política y al gobierno porque como emprendedores se morirían de hambre.

  • La economía, Jesús y las parábolas

    Si, ya sé que suena raro, dado que, como bien señaló el apóstol “porque ellos viendo no ven; y escuchando no escuchan, como tampoco entienden…” Mateo en 13:13

    Y es que a pesar de que en la época de Jesucristo el concepto de “economía” era desconocido; al menos, en los sentidos en que hoy se puede ver y entender, ello no quiere decir que la economía y el economizar no era parte integral de la vida humana en sociedad; y, como tal, que dichos conceptos y su entendimiento estuviesen presentes en las palabras o parábolas de Jesús.

    La realidad expuesta anteriormente, y tal como lo señala el padre Robert Sirico en su obra “The Economics of the Parables” (la economía de las parábolas): “Hay ciertas verdades fundamentales en torno a la dimensión económica de nuestras vidas que permanecen inalterables…, tal como el mismo sentido del término “economía”, cuyo concepto es economizar o ahorrar; es medir nuestros ingresos tal como los gastos, procurando la mejor medida. O, como me gusta decirlo en panameñés: “Es ver cómo ponemos la paila con lo poco que tenemos.”

    Más allá, igualmente nos señala Sirico, que a pesar de que a través del tiempo los recursos naturales, la ciencia y la tecnología y nuestra capacidad de crear riqueza han aumentado inmensamente, en el mundo aún persisten las carencias; y, lo que debemos ver y entender es que para superar dichas carencias lo importante no es fijarnos tanto en la pobreza sino en la riqueza. Los motivos de la pobreza no son tan difíciles de ver y entender; pero a demasiados no les es tan fácil entender el origen de la riqueza bien habida.

    De salida, pocos entienden la misma palabra “riqueza”; la cual ven como acumulación de dinero y propiedades, prendas, casa y tal. Lo que no es tan obvio, es que riqueza se refiere a aquellas cosas que son ricas o sabrosas; y no hablo de comida, sino de salud, amor, familia, risa, inteligencia, bondad, auténtica subsidiaridad y tal; cosas que no se puede repartir o redistribuir.

    El otro problema está en ver la riqueza y los bienes materiales como un pastel finito: el cual, debido al aumento poblacional, cada vez debemos partirlo en pedazos más pequeños para que alcance; cuando la realidad es que la riqueza es como el universo, es infinita; y, que el gran reto está en la creación de la riqueza. No debía ser tan difícil advertir los descubrimientos que a través del tiempo han enriquecido nuestras vidas; y que lo lamentable no está sino en tantas bajas pasiones que, tanto en la población como en sus gobiernos, dificultan la creación de más riqueza; tanto material como social y moral.

    Y, ligado a todo el tema de lo o la economía, tenemos las instituciones humanas que son esenciales para la creación y mantenimiento de la riqueza; es decir: La propiedad, la libertad de intercambiar o, mejor dicho, el mercado, la competencia, la división del trabajo y la cooperación social. Pero, estos cinco elementos o instituciones, debido a su complejidad o simple falta de entendimiento, son tema para otro escrito que preparo.

    Pero, Jesucristo o, como dice Sirico en la introducción de su obra, “el poder perdurable de las parábolas” persiste. En este sentido, lo que no vemos es que la economía no es más que la vida, la cual, tristemente, algunos descarriados o peor, tienden a pervertir; tal como cuando hablan de repartir cosas que son imposibles de repartir, y en eso va naciendo el confisca, parte y reparte que tanto aman los politicastros del mundo.

    Jesús habló en parábolas por diversas razones: Una, debido a las restricciones impuestas por los romanos a todo discurso que estos consideraban como “sedicioso”. Pero, más allá, Jesús buscaba analogías o paralelos (de allí “parábola”) que son verdades presentadas en formas que nos inducen a la meditación; la cual, a su vez, es el mejor camino a la razón y el entendimiento.

    En fin, a ver si el lector descubre en la siguiente parábola de Jesús, su verdad económica: “Nuevamente, el reino de los cielos es como un tesoro oculta en un campo; que cuando alguno lo descubre, lo esconde, y por alegría o placer sale a vender todo lo que posee, y compra ese campo.” (Mateo 13:44)

  • Para ser optimistas

    Las noticias son generalmente malas, en realidad afortunadamente puesto que el día que nos transmiten como una noticia que un avión llegó a destino estamos en el horno. Lo que se transmite es lo irregular, lo bochornoso, lo alarmante, no es noticia que se diga que no hubo choques de planetas pues eso querría decir que lo normal es el choque y así sucesivamente con los demás asuntos. Es una suerte que se destaque y se comente como anómalo la catástrofe, la peste, la muerte masiva y equivalentes de lo contrario como queda dicho significaría que lo común y corriente es la desgracia.

    Sin embargo es cierto que lo que debiera ser una excepción en algunos lugares es moneda corriente, lo cual es evidentemente una desgracia que en la mayor parte de los casos es consecuencia del desacierto de aparatos estatales que imponen absurdos permanentes que no dan tregua a las personas.

    Ahora bien, es pertinente centrar la atención en el bien que hacen tantas personas abnegadas con el prójimo, tanta solidaridad en momentos difíciles, tanto emprendedor que ejecuta nuevos proyectos que benefician a la humanidad y tantos buenos propósitos. A veces por centrar la atención en las noticias del día en el sentido apuntado las buenas nuevas quedan eclipsadas, es como si un ruido que ensordece opacara la buena música.

    Antes de abordar un controvertido tema de nuestro tiempo, ilustro lo dicho con un libro titulado Grandes avances de la humanidad. El futuro es mejor de lo que pensamos, escrito por el profesor de la Universidad de Estocolmo, Johan Norberg. En la introducción que titula “Estamos mejor que nunca” escribe que en Suecia “luego de medio siglo de ampliar libertades humanas, aumentan los ingresos, se reduce la pobreza y mejora la asistencia médica.” Apunta “la forma en que la gente realmente vivía antes de la Revolución industrial, sin medicamentos ni antibióticos, agua potable, suficiente alimento, electricidad o sistemas sanitarios.” Si miramos con la suficiente perspectiva vemos que “la esperanza de vida al nacer aumentó más del doble […] el liberalismo clásico comenzó a emancipar a la gente de las cadenas de los legados, el autoritarismo y la servidumbre.”

    Por supuesto que el autor declara enfáticamente que “sería un error terrible dar por sentado tal progreso […] los pilares de nuestro desarrollo: las libertades individuales, la economía abierta y el progreso tecnológico […] los populistas, tanto de izquierda como de derecha tienen un resentimiento generalizado contra la globalización y la economía moderna […] ya sea mediante la nacionalización de la economía, el bloqueo de las importaciones extranjeras o la expulsión de inmigrantes.”

    Otros capítulos se refieren a la alimentación, la higiene, la violencia, la alfabetización y el medio ambiente todos mostrando progresos sustanciales pero en nuestro caso me refiero a éste último ítem sobre lo que he escrito antes pero vuelvo sobre el asunto pues es un tema de debate constante en diversos medios. Pero antes es menester subrayar también los progresos en las recreaciones, en los teatros, en la música, en la vestimenta, en las construcciones, calefacciones, refrigeraciones, los transportes, las comunicaciones y servicios varios que permiten una mejor vida que sin duda depende de lo que cada uno sea capaz de hacer en cuanto a velar por las libertades para no ser sofocados por el Leviatán. Todos los progresos debido a los pequeños espacios que deja el estatismo que permiten la potencia de la libertad, es a pesar de los gobiernos.

    Veamos lo del medioambiente entonces. De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado al ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.

    Antes que nada, subrayamos que toda invasión a la propiedad debe ser castigada, ya se trate de un asalto o de la emisión de monóxido de carbono o del desparramo de ácidos, basura o cualquier otra acción que lesione derechos de terceros. Ahora la tecnología permite a través de remote sensoring y de tracers detectar los emisores, sean automotores, fábricas o fuentes equivalentes. De más está decir que no se trata de eliminar toda polución, de lo contrario habría que dejar de respirar debido a la contaminación de la exhalación.

    Vamos entonces a la ecología propiamente dicha. En primer lugar, el denominado calentamiento global. El fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, el premio Nobel en física, Ivar Giaever y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore, sostienen que se trata de un fraude en el sentido de tergiversación de estadísticas puesto que, por una parte, el aumento en la temperatura en el planeta Tierra se ha elevado medio grado en el transcurso del último siglo y fue antes de que aparecieran los gases que fueron inyectados por los humanos en la atmósfera (principalmente dióxido de carbono). Por otra parte, explican que desde hace cincuenta años se ha producido un leve enfriamiento del planeta con cambios en los que el neto de masas de hielos engrosados y derretidos resultó a favor de lo primero. También apuntan que en la época de los dinosaurios, en la Tierra el nivel de dióxido de carbono era entre cinco y diez veces superior al actual lo cual contribuyó a la riqueza de la vegetación, épocas en las que la Tierra era a veces más calurosa y húmeda y otras de enfriamiento y sequedad, en simultáneo con las referidas altas dosis de dióxido de carbono.

    El efecto invernadero es controvertido. La opinión dominante es refutada por académicos y científicos de peso como Donald R. Leal, Fredrik Segerfeldt, Martin Wolf, Terry L. Anderson y Ronald Bailey. Según estas opiniones, en las últimas décadas hay zonas donde se ha engrosado la capa de ozono que envuelve el globo en la estratosfera. En otras se ha debilitado o perforado. En estos últimos casos, los rayos ultravioletas, al tocar la superficie marina, producen una mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, que dificultan la entrada de rayos solares. Esto conduce a un enfriamiento del planeta, que se verifica con adecuadas mediciones tanto desde la tierra como desde el mar, lo cual no quita circunstanciales y cambiantes temperaturas elevadas en zonas terrestres.

    Se sostiene también que el fitoplancton consume diez veces más dióxido de carbono que todo el liberado por los combustibles fósiles. Y que las emisiones de dióxido de sulfuro a través de aerosoles compensa la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera que produce el mencionado enfriamiento. El Executive Committee of the World Meteorological Organization de Ginebra concluye: “El estado de conocimiento actual no permite realizar predicciones confiables acerca de la futura concentración de dióxido de carbono o su impacto sobre el clima”.

    En cualquier caso, como nos aconseja Thomas Sowell, siempre debe tenerse muy presente el balance neto de cada medida que se adopta. Por ejemplo, al conjeturar que los clorofluorcarbonos destruyen las moléculas de la capa de ozono a causa del uso de refrigeradoras y aparatos de aire acondicionado, combustibles de automotores y ciertos solventes para limpiar circuitos de computadoras, hay que considerar las intoxicaciones que se producen debido a refrigeraciones y acondicionamientos deficientes de la alimentación, como también de los accidentes automovilísticos debido a la fabricación de automotores más livianos.

    A veces la arrogancia impide advertir que los cambios más radicales en el planeta tuvieron lugar antes de la Revolución Industrial, lo cual incluye las notables bajas en el mar (se podía cruzar a paso firme el estrecho de Bering y las especies y las temperaturas se modificaron grandemente).

    En segundo lugar, la preocupación por la extinción de especies animales. Muchas especies marítimas están en vías de extinción. Esto hoy no sucede con las vacas, aunque no siempre fue así: en la época de la colonia, en buena parte de América latina el ganado vacuno se estaba extinguiendo debido a que cualquiera que encontrara un animal podía matarlo, engullirlo en parte y dejar el resto en el campo. Lo mismo ocurría con los búfalos en Estados Unidos. Esto cambió cuando comenzó a utilizarse el descubrimiento tecnológico de la época: la marca, primero, y el alambrado, luego, clarificaron los derechos de propiedad. Lo mismo ocurrió con los elefantes en Zimbabwe, donde, a partir de asignar derechos de propiedad de la manada se dejó de ametrallarlos en busca de marfil.

    Tercero, respecto al temor por la desaparición del agua, el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe: “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas”. El planeta está compuesto por agua en sus dos terceras partes, aunque la mayoría es salada o está bloqueada por los hielos. Sin embargo, hay una precipitación anual sobre tierra firme de 113.000 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000. Eso deja un neto de 41.000, capaz de cubrir holgadamente las necesidades de toda la población mundial. Sin embargo, se producen millones de muertes por agua contaminada y escasez. Tal como ocurre en Camboya, Ruanda y Haití, eso se debe a la politización de la recolección, el procesamiento y la distribución del agua. En esos países, por ejemplo, la precipitación es varias veces superior a la de Australia, donde no tienen lugar esas políticas y en consecuencia no ocurren esas tragedias.

    En cuarto lugar, la lluvia ácida que tal como lo refiere Robert Balling, doctor en geografía y ex director de la Oficina de Climatología de Arizona, se traduce en precipitaciones que incluyen ácido nítrico y ácido sulfúrico provenientes de algunas industrias. Especialmente, de plantas eléctricas que generan emisiones de dióxido de sulfuro y óxido de nitrógeno, que afectan los vegetales e incorporan acidez en los ríos y lagos, con consecuencias negativas para las especies que allí se desarrollan.

    Por último, Julian Simon y Herman Kahn se detienen a considerar el tema de los recursos naturales referido a los conceptos de sustitución, reciclaje y la tecnología. Si el carbón de la época de la Revolución Industrial fue sustituido con creces por el petróleo y este eventualmente lo será por la energía nuclear, solar y eólica, la humanidad no solo no ha perdido nada sino que ha ganado mucho. Si el cobre es reciclado ad infinitum no hay pérdida de cobre y si el reciclado genera resultados más satisfactorios, la situación evidentemente mejora para el hombre (y si, además, en este caso, es en gran medida sustituido por la fibra óptica, las consecuencias benéficas resultan exponenciales). Si la tecnología progresa a pasos más agigantados que el consumo de un recurso que se estima no renovable y no duradero, el resultado es también mejor y si trabaja con recursos renovables y duraderos como la arena para fabricar chips de computadoras los efectos son más auspiciosas aún.

    Estos autores mantienen que hay dos métodos de calcular reservas de recursos naturales. Uno es el de los ingenieros y el otro es el de los economistas. El de los ingenieros se limita a extrapolar el precio y el ritmo de consumo en relación a las reservas físicas estimadas al momento. El método de los economistas, en cambio, consiste en no considerar la extrapolación de una situación estática sino, como queda expresado, de comprender que cuando se considera más urgente un bien el precio se eleva y por ende las reservas se estiran.

    Además, señalan que si se concluye que los precios futuros se elevarán, los especuladores comprarán en el presente para vender en el futuro con lo que elevan el precio actual y lo deprimen en el futuro.

    Finalmente, la ingeniería genética ha producido una llamativa revolución al posibilitar mejoras extraordinarias en la calidad de vida en muy diversos planos. Nos estamos refiriendo a notables aumentos en la productividad, a plantas resistentes a plagas y pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, a la posibilidad de incrementar el valor nutriente, a la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos, tal como ha explicado entro otros el biólogo molecular, premio Nobel en medicina, Richard Roberts. De más está decir que lo que aquí dejamos consignado no es incompatible con que simultáneamente se trabajen otros procedimientos como los alimentos orgánicos en los que se excluyen todo tipo de transgénicos, para lo que se recurre a fertilizantes producto de la composta o abono orgánico que son el resultado de residuos animales y vegetales. Es la gente la que debe decidir sus preferencias en base a la información disponible y si hubiera conflictos estos deberán resolverse en los estrados judiciales en el contexto de un proceso evolutivo y abierto, excluyendo la posibilidad que unos impongan sus criterios a otros.

    Por todo esto es que podemos ser optimistas a pesar de las ocurrencias negativas que naturalmente nos deben mantener alertas para no reincidir. La manía de la monotonía debe ser contradicha.

  • El impuesto de sucesiones y la realeza británica

    Presuntamente, todos los niños de la escuela estadounidense aprenden sobre el Boston Tea Party y otros eventos que culminaron con la independencia de los Estados Unidos del gobierno del rey Jorge III. Piense en ello como la primera revuelta fiscal de Estados Unidos. Pero esa no es la única historia interesante sobre los impuestos y la realeza inglesa.

    Escribí tanto en 2017 como en 2020 que el príncipe Harry y Meghan Markle (ahora el duque y la duquesa de Sussex) sufrirían algunas consecuencias fiscales adversas al residir en los Estados Unidos.

    La reciente muerte de la reina Isabel II nos brinda otra oportunidad para comentar sobre la política fiscal. Parece que la familia real tiene algunas preferencias fiscales muy buenas.

    Para algunos antecedentes, Jyoti Mann informó sobre el tema para el Business Insider.

    «El rey Carlos III… pasó medio siglo convirtiendo su patrimonio real en una cartera de miles de millones de dólares y uno de los generadores de dinero más lucrativos en el negocio de la familia real. …Durante la última década, reunió un gran equipo de gerentes profesionales que aumentaron el valor y las ganancias de su cartera en aproximadamente un 50 por ciento. … Las tenencias del conglomerado están valoradas en aproximadamente $ 1.4 mil millones, en comparación con alrededor de $ 949 millones en la cartera privada de la difunta reina. Estas dos propiedades representan una pequeña fracción de la fortuna estimada de $ 28 mil millones de la familia real. …El crecimiento de las arcas de la familia real y la riqueza personal del rey Carlos durante la última década se produjo en un momento en que Gran Bretaña enfrentaba profundos recortes presupuestarios de austeridad. …el Ducado de Cornualles… ha financiado sus gastos privados y oficiales, y ha financiado a William, el heredero al trono, y a Kate, la esposa de William. Lo ha hecho sin pagar impuestos de sociedades como la mayoría de las empresas en Gran Bretaña están obligadas a hacerlo, y sin publicar detalles sobre dónde invierte su dinero el patrimonio. …documentos financieros filtrados conocidos como Paradise Papers revelaron que el patrimonio del ducado de Charles había invertido millones en compañías extraterritoriales, incluida una empresa registrada en las Bermudas».

    Antes de continuar, no puedo resistirme a hacer dos comentarios. Primero, el Reino Unido no ha “enfrentado una profunda austeridad” o “recortes presupuestarios”. Lo más que se puede decir es que el gasto “solo” creció al ritmo de la inflación cuando David Cameron y Theresa May estaban al mando. En segundo lugar, no es de interés periodístico que la familia real utilice las llamadas sociedades offshore. Probablemente sea seguro decir que el 99 % de las personas con inversiones transfronterizas (incluidas personas como usted y yo con cuentas IRA y 401(k)) se benefician de algún tipo de interacción financiera con jurisdicciones neutrales en materia fiscal, como las Bermudas y las Islas Caimán.

    Ahora examinemos una historia para el New York Times de Jane Bradley y Euan Ward sobre las preferencias fiscales.

    «El rey Carlos no tendrá que pagar el impuesto de sucesiones sobre el patrimonio del Ducado de Lancaster que heredó de la reina debido a una regla que permite que los activos se transfieran de un soberano a otro. Carlos heredó automáticamente el patrimonio, la principal fuente de ingresos del monarca… El nuevo rey evitará el impuesto a la herencia sobre el patrimonio valorado en más de 750 millones de dólares debido a una regla introducida por el gobierno del Reino Unido en 1993 para evitar que los bienes de la familia real se eliminen si dos monarcas iban a morir en un corto período de tiempo… La cláusula significa que, para ayudar a proteger sus activos, los miembros de la familia real no tienen que pagar el impuesto del 40% sobre propiedades valoradas en más de £325,000 ($377,000) que los no- residentes reales del Reino Unido sí. …La Reina comenzó a pagar voluntariamente el impuesto sobre la renta y las ganancias de capital sobre el patrimonio en 1993 y Charles puede decidir hacer lo mismo».

    Centrémonos específicamente en el impuesto de sucesiones.

    ¿Es injusto que la familia real se beneficie de una buena política fiscal (como la exención del impuesto sobre sucesiones) cuando otros residentes del Reino Unido no reciben el mismo trato? La respuesta es sí, por supuesto.

    Pero la forma correcta de lidiar con esa inequidad es que el Reino Unido elimine su impuesto a las sucesiones, no que lo extienda a reyes, reinas y príncipes.

    Sin embargo, centrémonos en un pasaje del artículo que merece mucha atención. Se nos dice que la exención del impuesto sobre sucesiones fue diseñada para “protegerse contra la destrucción de los bienes de la familia real si dos monarcas murieran en un corto período de tiempo”.

    Técnicamente, los activos no serían eliminados. Pero ese escenario resultaría en una pérdida de casi el 65 por ciento de la riqueza de la familia.

    No espero que nadie derrame muchas lágrimas por la difícil situación de la realeza británica.

    En cambio, quiero que todos piensen en inversores, empresarios y dueños de negocios en el Reino Unido. ¿Está bien que pierdan el 65 por ciento de su dinero simplemente porque hay dos muertes “en un corto período de tiempo”?

    La respuesta es no. El impuesto de sucesiones es un impuesto malvado y destructivo. Eso es cierto para la realeza.

    Y, a pesar del análisis predeciblemente malo de la OCDE, también es cierto para nosotros, los campesinos.