Categoría: Politica y Actualidad

  • Cronología de la barbarie en Ucrania en cinco fases

    Cuando se cumple un año de la invasión rusa de Ucrania, la realidad se esfuerza por recordarnos la crueldad de la guerra. Desde que el presidente Putin diera la orden de invadir Ucrania, un número indeterminado de personas (110 000, según la ONU y 200 000 según Estados Unidos, de los cuales 40 000 son civiles) han perdido la vida en este conflicto.

    El número de personas que ha tenido que abandonar su casa (15 millones) duplica al de la Segunda Guerra Mundial. Si nos centramos en los niños, las cifras son aún más devastadoras: los muertos superan los mil, los desaparecidos son más de 300 y unos 12 000 han sido raptados por las fuerzas rusas.

    Con esta apocalíptica situación entramos en el segundo año de guerra, fecha muy adecuada para hacer un balance de lo que ha ocurrido desde el 24 de febrero de 2022.

    Maniobras militares previas

    Si bien es cierto que la invasión de Ucrania no comenzó hasta 2022, los ejercicios militares llevados a cabo por Rusia durante el otoño de 2021 y durante los primeros meses de 2022 no fueron más que un preparativo para la guerra. De hecho, entre el 10 y 20 de febrero de 2022 en el marco de los ejercicios “Determinación Aliada”, Rusia y Bielorrusia desplegaron un volumen de fuerzas militares (30 000 hombres) que, según Estados Unidos, suponían el 70 % de lo necesario para invadir Ucrania.

    Los efectivos humanos movilizados en la frontera, el despliegue de misiles S-400, los aviones Su-25 y Su-35 (traídos del este de Rusia), así como los 15 buques de guerra desplegados en el Mar Negro, no hacían presagiar nada bueno.

    Sin embargo, en defensa de los que no anticiparon la invasión, hay que decir que este tipo de ejercicios habían sido habituales en los años anteriores y, de hecho, en septiembre de 2021 los ejercicios ZAPAD fueron mucho más masivos, con la movilización de hasta 200 000 soldados rusos.

    Entre el 17 y el 21 de febrero, los líderes de las autoproclamadas repúblicas de Luhansk y Donetsk denunciaron ataques por parte de Ucrania y solicitaron formalmente ser reconocidas como independientes.

    El 21 de febrero Putin dio un discurso al pueblo ruso en el que afirmó que la creación de Ucrania había sido un error y que se había convertido en un régimen nazi y rusófobo.

    Para revertir “esta situación” Putin solicitaba al Consejo Federal el uso de la fuerza para “desnazificar” Ucrania. Dos días más tarde, a las 6 de la mañana, las fuerzas rusas acumuladas en la frontera con motivo de los ejercicios militares lanzaban “una operación especial” en Ucrania.

    Fase 1: Guerra relámpago – cambio de Gobierno (24 de febrero–6 marzo)

    El plan del Kremlin era lanzar una triple ofensiva (desde Rusia hacia Kiev, desde el Donbás hacia Jarkiv y desde Crimea hacia Jersón) que debería haber hecho colapsar el país en poco más de 15 días. Una vez depuesto el gobierno ucraniano, situaría al frente del mismo a un títere (probablemente a Viktor Medvedchuk) quien, siguiendo el modelo de Crimea, solicitaría la adhesión de Ucrania a la Federación Rusa.

    Si bien es cierto que las experiencias pasadas en Georgia y Crimea hacían pensar que podría ser posible, la reacción del presidente Zelensky y la numantina resistencia de la población ucraniana impidieron que el plan pudiera consumarse con éxito.

    Frente a esta estrategia rusa, Kiev preparó una estrategia interna y otra para el exterior.

    En el plano interno, el 25 de febrero, el gobierno de Kiev publicaba un vídeo en el que sus miembros, vestidos de militar, anunciaban su voluntad permanecer en sus puestos, lo que provocó que la población se alzara en armas contra el invasor.

    Además, en el plano internacional, Zelensky se dirigió a los principales parlamentos del planeta haciendo que la causa ucraniana se convirtiera en la causa de todos los demócratas del mundo.

    Así, 15 días después del comienzo de la invasión y a pesar haber ocupado el 25 % del territorio ucraniano, Rusia no pudo seguir avanzando.

    Ucrania
    Residentes de Irpin abandonan sus hogares el 9 de marzo de 2022 mientras las tropas rusas bombardean la ciudad.
    Shutterstock / Drop of Light

    Fase 2: Primera ofensiva ucraniana (7 marzo–6 mayo)

    Una vez Kiev recibió las primeras remesas de armas, Ucrania pasó de la defensa al ataque. Partiendo de la capital, los ucranianos avanzaron por las dos orillas del Dniper liberando ciudades como Bucha o Irpin, donde la salida de los rusos hacía visibles los crímenes contra la humanidad que allí habían cometido.

    En esta fase se produjeron las primeras visitas de líderes extranjeros, lo que debe ser interpretado como el inicio del apoyo decidido a Ucrania.

    Por otro lado, tanto en el este como en el sur se produjeron avances importantes de los ucranianos, llegando el 7 de mayo a expulsar a los rusos de Jarkiv y estabilizando el frente en el Donbás y en el ur (Oblast de Jersón y Zaporiya).

    Mención especial merece la resistencia de Mariupol, ciudad que con su sacrificio drenó muchos recursos humanos y materiales de Rusia.

    Refugiados ucranianos de Mariupol en la estación de tren de Lviv esperando para escapar a Europa el 24 de marzo de 2022.
    Shutterstock / Ruslan Lytvyn

    Fase 3: Avance ruso – entrenamiento ucraniano (7 de mayo – 25 de agosto)

    Entre mayo y septiembre los rusos cosecharon algunas victorias, esencialmente en el Donbás. Los avances rusos venían precedidos de ataques con artillería sobre el territorio que posteriormente ocupaban. Los ucranianos se limitaron a mantener las posiciones ganadas en la fase anterior, mientras soldados ucranianos se entrenaban, en lugares como Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y España, sobre el funcionamiento de las armas que posteriormente iban a usar en la siguiente fase: los HIMARS y los AGM 88 HARMS

    Fase 4: Segunda ofensiva ucraniana (25 agosto – 11 de noviembre)

    A finales de agosto comenzó la segunda ofensiva ucraniana. Si bien es cierto que los HIMARS habían centrado su acción en el frente sur, sobre todo en Crimea y en las líneas de suministro que salían de sus bases, Kiev apostó por una ofensiva en el noreste, algo que cogió por sorpresa al Kremlin. Este hecho propició que Rusia reforzara sus líneas moviendo 25 000 hombres de la zona del frente norte al sur.

    Con las defensas debilitadas en el noreste, el ejército ucraniano hizo uso de los AGM 88- HARMS, un misil que actúa contra los radares limitando la capacidad de detección de movimientos de tropas, que permitió que la caballería ucraniana penetrara en las líneas enemigas. Una vez dentro, los ucranianos embolsaron a las tropas enemigas que no tuvieron más remedio que rendirse.

    Con esta táctica, Ucrania recuperó un total de 60 572 kilómetros cuadrados y ciudades tan importantes como Liman o Jersón.

    Ucrania
    Un soldado ucraniano ante el aeropuerto liberado de Jersón.
    Shutterstock / Mariia_Ua

    Fase 5: Estancamiento generalizado y castigo a la población civil (12 noviembre – hoy)

    La segunda ofensiva ucraniana provocó la ira de Putin, quien reaccionó, por un lado, movilizando a 300 000 hombres y, por el otro, atacando con misiles a la población ucraniana, un hecho que jurídicamente es un crimen de lesa humanidad.

    Ucrania se vio obligada a concentrar sus esfuerzos internacionales en la consecución de baterías antiaéreas con las que proteger a su población.

    En el campo de batalla, en esta quinta fase, Rusia ha concentrado sus esfuerzos en Soledar, Bajmut y Vuhledar (Donbás), donde, si bien casi no ha logrado recuperar territorio, sí que ha registrado muchas bajas, las más elevadas desde el comienzo de la invasión.

    Ahora mismo el futuro de la guerra se está jugando fuera del campo de batalla, en los despachos y en los centros de entrenamiento.

    Si los ucranianos logran convencer a los europeos de que lo que está en juego es algo más que el futuro de Ucrania, Europa seguirá siendo el continente de la libertad. De lo contrario, el viejo continente volverá a un periodo tan oscuro como la Edad Media.The Conversation

    Alberto Priego, Profesor Agregado de la Facultad de Derecho- ICADE, Departamento de Dep. Público. Área DIP y RRII, Universidad Pontificia Comillas

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Odio al mercado

    Hace buenos años camino a casa escuché en la radio a un ciudadano que se refería a algo de dijo un tal John Bennett por la TV, acerca del libre mercado. La crítica del ciudadano era que en un libre mercado los más ricos siempre llevaban ventaja; lo cual es cierto, pero lo que obviamente no entendía el ciudadano es que la manera de nivelar el campo de juego no es por intermedio de los zorros del gallinero estatal. Y, sí, el gobierno existe para evitar los crímenes y abusos; lástima que ese mandado lo tuercen al punto de que son los gobiernos que se vuelven abusadores.

    Se trata de una crítica basada en la falsa premisa de que quitando al que más tiene se ayuda al que menos tiene. O, visto con otro enfoque: se trata de una crítica más existencial que ética; lo cual se derrama al campo del vacío cuando la persona no encuentra sentido a su vida.

    Es en el campo del ‘dejar hacer’ o “laissez faire” o mercado, que nos topamos con el rechazo de quienes no saben hacer. Y, lo que debíamos enfocar es la mejor manera de enseñar a hacer; lo cual no se logra por intermedio de más instituciones estatales, esas que no dejan hacer. Es el caso del padre que no deja al hijo montar la bici. ¿Cómo va el pobre a salir del pozo de la pobreza sin las herramientas del caso? Lo cual, definitivamente no sería por medio de la intervención gubernamental en MEDUCA y mucho más.

    La pervertida Constitución panameña en su preámbulo inicia llamando a la defensa de la libertad; para luego contradecirse con “peros” y la intromisión gubernamental en materias que no son propias de la buena gobernanza. Fue durante la Dictadura lo que los milicos querían,  ya que habían logrado el poder de las armas, pero no el económico.

    Y sí, el mercado libre es una jungla que al internarnos en ella nos lanza inmensos retos; pero así es la vida y la solución no es intervención castrense ni castrante. No se aprende a ser buen cazador si por delante va un politicastro ladrón disque abriendo camino con machete ajeno. Para ser exitoso hay que ser productivo y rara vez veremos instituciones gubernamentales productivas.

    El “éxito” de la mayoría de funcionarios gubernamentales se basa en su habilidad en complacer favores políticos; lo cual muy poco o nada tiene que ver con favorecer al ciudadano. En la buena ferretería, el éxito, aquel del cliente que regresa, depende del buen servicio del dueño y sus vendedores; lo cual me consta habiendo trabajado como vendedor en Novey por mucho tiempo. Lo curioso y triste es que, por un lado, los ciudadanos vean al gobierno como un ente cuasi divino, una Santa Claus, mientras, al mismo tiempo dicen que nada lo hacen bien; es una contradicción fatal.

    Se logra buena economía cuando valoramos acertadamente las funciones económicas, tanto de parte del estado como de los ciudadanos. Pero, cuando nuestras valorizaciones son irreales, tal como creer que Papachú estado o tal o cual político ladrón es la solución, ciertamente vamos para Patacón.

    Cuando la mayor parte de una población no cree en, ni practica la unión conyugal y deja en manos de ladrones la esposa o cosa pública; nada raro el desastre. Quien cree ciegamente que los gobiernos pueden, saben y quieren educar a sus hijos, va por el camino del mal. En fin, no podemos ser morales cuando no somos libres para decidir lo que está bien o mal.

    Algunos asumen que hay tanta gente pervertida a punto que se requiere un hombre fuerte que ¡MANDE! El problemita es que si en verdad son tantos los perversos y elegimos a un perverso al puesto de MANDAMÁS, entonces vamos “patrás”.

  • ¿Es inteligente la denominada “inteligencia artificial”?

    El lenguaje resulta esencial para pensar y para comunicar pensamientos, por lo que su uso inapropiado conduce a conclusiones erradas y en su caso peligrosas. No solo el tema se aplica a la mal llamada “inteligencia artificial”, sino también a la “memoria” de la “computadora”. Pues ni lo uno ni lo otro.

    Sin duda la tecnología ha prestado, presta y prestará inmensos beneficios a la humanidad. Desde las herramientas rudimentarias de nuestros ancestros de las cuevas referidas al simple garrote y el arco y la flecha, pasando por el taladro, la licuadora y la cortadora de césped, hasta la informática y la robotización.

    En todos los casos se libera trabajo para atender nuevas necesidades, ya que, como es sabido, los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas, y el recurso por excelencia es el trabajo indispensable para concebir la producción de bienes y la prestación de servicios. El empresario deseoso de obtener ganancias está muy especialmente interesado en sacar partida del arbitraje correspondiente, para lo cual se ve obligado a capacitar al efecto de lograr su cometido.

    Todos los cambios tecnológicos introducen cambios laborales, que van desde la desaparición del hombre de la barra de hielo al aparecer la heladera; los fogoneros de las locomotoras al irrumpir los motores diésel; la disminución de los carteros cuando se generalizó el mail; los trabajos de cableados, cuando se comenzó a recurrir al teléfono inalámbrico, y así sucesivamente. Este es el progreso, que, naturalmente, implica cambio, por lo que progresar y mantenerse estancado en lo mismo constituye una contradicción en los términos. Por supuesto que se ponen palos en la rueda si legislaciones laborales no permiten la adecuada asignación de personas y recursos, con lo que se perjudica muy especialmente a los más vulnerables.

    El decimonónico Frédéric Bastiat, en el capítulo 20 de su célebre Sofismas económicos, ya había ridiculizado la absurda sugerencia de destruir maquinarias y herramientas “para defender el trabajo” y establecía un correlato con las restricciones impuestas al comercio exterior por parte de mal llamados empresarios, que son explotadores, puesto que obligan a comprar más caro y de peor calidad “al efecto de proteger fuentes de trabajo”, lo cual empobrece al forzar a que se desembolsen mayores montos por unidad de producto, lo que necesariamente conduce a que haya menos productos.

    Pero una cosa es celebrar con entusiasmo el progreso tecnológico que beneficia a todos y otra bien distinta es distorsionar conceptos claves. Inteligencia proviene de inter-legum, es decir, leer adentro, captar esencias y capacidad para decisiones autónomas, en otros términos, libre albedrío, lo cual contrasta con la peregrina idea de que los humanos somos solo kilos de protoplasma, en cuyo caso estaríamos determinados por los nexos causales inherentes a la materia. En ese caso no habría tal cosa como ideas autogeneradas, no tendría sentido la responsabilidad individual, ni la moral ni la misma libertad, que sería mera ficción. Entre otros muchos textos, este es el sentido del libro en coautoría del filósofo de la ciencia Karl Popper y el premio Nobel en Neurofisiología John Eccles, que lleva el sugestivo título de El yo y su cerebro para distinguir la mente, los estados de conciencia o la psique del cerebro, de neurotransmisores y de la sinapsis.

    La inmensa gratitud por las maravillas de la tecnología y las extraordinarias contribuciones de algoritmos que resuelven problemas intrincados a velocidades notables, incluidos autocorrectores, no nos debe hacen caer irresponsablemente en lo que C. S. Lewis estampó como un alarido de alarma en el título de su célebre obra La abolición del hombre.

    El lenguaje resulta esencial para pensar y para comunicar pensamientos, por lo que su uso inapropiado conduce a conclusiones erradas y en su caso peligrosas. No solo el tema se aplica a la mal llamada “inteligencia artificial”, sino también a la “memoria” de la “computadora”. Pues ni lo uno ni lo otro. Cuando nuestros bisabuelos hacían un nudo en el pañuelo para recordar algo, a nadie en su sano juicio se le ocurría referirse a la gran memoria del pañuelo. De modo semejante es pertinente subrayar que es el ser humano el que computa, la máquina opera sobre la base de impulsos eléctricos.

    En otra ocasión me referí al experimento del conocido matemático Alan Turing en el que colocaba a una persona en una habitación en la que se ubicaban dos terminales de computadoras, una conectada en otra habitación con otra computadora y la otra conexión, a otro ordenador manejado por otra persona. A continuación, Turing solicitaba a la primera persona referida que formulara todas las preguntas que estimara pertinentes por el tiempo que demandara su investigación, a efectos de conocer cuál era cuál. De lo contrario, si no podía establecer la diferencia (distinguir cuál era humano y cuál, el aparato), concluía Turing que era una prueba de que no había diferencia entre el humano y el aparato en cuanto a sus cualidades de decisión.

    Por su parte, el filósofo John Searle refutó las conclusiones de ese experimento con otro que denominó “el experimento del cuarto chino”. Este consistía en ubicar también a una persona aislada en una habitación y totalmente ignorante del idioma chino, a quien se le entregaba un cuento escrito en esa lengua y se le daba una serie de cartones con preguntas sobre la narración del caso y otros tantos cartones con respuestas muy variadas y contradictorias a esas preguntas. Simultáneamente, también se le entregaban otros cartones adicionales con códigos claros para que pudiera conectar acertadamente las preguntas con las respuestas correctas.

    Explica Searle que de este modo el personaje de marras contestaba todo satisfactoriamente sin que hubiera entendido chino. Lo que prueba este segundo experimento es que el sujeto en cuestión es capaz de seguir las reglas, los códigos y los programas que le fueron entregados, que es la manera en que la máquina opera (desde luego no en cuanto a la capacidad de amar, autoconciencia, decisión independiente y equivalentes). Esto remite a la mera reacción de la computadora sobre la base de programas insertos (agregamos que la persona del ejemplo decidió seguir el programa, cosa que podía haber rechazado, decisión que no puede asumir la máquina). Todo esto para subrayar el rol de la programación.

    Es de interés destacar la opinión del premio Nobel de Física Max Planck en el contexto del no determinismo en el ser humano y su libertad. Afirma: “Se trataría de una degradación inconcebible que los seres humanos, incluyendo los casos más elevados de mentalidad y ética, fueran considerados autómatas inanimados en manos de una férrea ley de causalidad […] El papel que la fuerza desempeña en la naturaleza, como causa del movimiento, tiene su contrapartida, en la esfera mental, en el motivo como razón de la conducta”.

    Antony Flew precisa la diferencia entre causas y motivos. Escribe: “Cuando hablamos de causas de un evento puramente físico –digamos un eclipse de sol–, empleamos la palabra causa para implicar al mismo tiempo necesidad física e imposibilidad física: lo que ocurrió era físicamente necesario y, dadas las circunstancias, cualquier otra cosa era físicamente imposible. Pero este no es el caso del sentido de causa cuando se alude a la acción humana. Por ejemplo, si le doy a usted una buena causa para celebrar, no convierto el hecho en una celebración inevitable”.

    Debemos estar en guardia respecto de nomenclaturas modernas que se han filtrado y que degradan la condición humana, aunque sean del todo inocentes, basadas en las mejores intenciones y propósitos.

  • Presentadores en inteligencia artificial de China difunden desinformación en las redes sociales

    El grupo de investigación estadounidense Graphika dice que los presentadores de inteligencia artificial (IA) están reforzando la propaganda de Beijing y hablando mal de Washington.

    Los presentadores de noticias generados por inteligencia artificial se han desplegado por primera vez para hacer propaganda de contenido político en las redes sociales, dijo una firma de investigación estadounidense en su último informe.

    Graphika, con sede en Nueva York, dijo en el informe ‘Deepfake It Till You Make It‘ que Spamouflage, una operación de influencia alineada con el estado de China, ha estado utilizando personas ficticias generadas por IA para promover el papel global de China y difundir desinformación contra Estados Unidos desde finales de 2022.

    Spamouflage, una combinación de Spam y Camouflage, es una táctica utilizada por los spammers para evadir los filtros de spam de correo electrónico reemplazando ciertas letras con números. Los investigadores de seguridad cibernética usan el término, así como otros términos como Dragonbridge o Spamouflage Dragon, para referirse a la red de propaganda pro china en Internet.

    Spamouflage es responsable de publicar, a través de cuentas falsas dirigidas a usuarios de redes sociales, miles de activos que elogian a China, critican a Estados Unidos y atacan el movimiento prodemocracia de Hong Kong, así como la independencia de Taiwán.

    Recientemente ha estado “promoviendo una forma nueva y distintiva de contenido de video en plataformas de redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube”, dijo Graphika.

    Los investigadores de la empresa detectaron y analizaron dos videos «únicos» que mostraban a un presentador masculino y femenino, ambos hablando inglés y con aspecto caucásico.

    Los videos usaban el logotipo de una «compañía de medios probablemente ficticia» llamada ‘Wolf News’ con el eslogan que lo acompañaba «Enfóquese en los puntos calientes y transmita en tiempo real».

    El presentador masculino criticó al gobierno de EE. UU. por su «repetición hipócrita de retórica vacía» al abordar la violencia armada, mientras que la mujer destacó la importancia de la cooperación entre China y EE. UU. para la recuperación económica mundial.

    Ambos videos reflejaron “esfuerzos anteriores de Spamouflage para pasar como medios de comunicación legítimos”, dijo el informe de Graphika.

    Alex, Jason y James

    Las abundantes similitudes detectadas en los videos y otros activos de Spamouflage en Internet llevaron a la conclusión sobre la conexión entre los dos.

    China aún no ha respondido al informe de Graphika que apunta al alarmante posible mal uso de la sofisticada tecnología de IA en campañas de desinformación por parte de actores estatales.

    Hasta ahora, las operaciones de influencia en línea se han limitado a rostros falsos generados por computadora y videos fabricados, pero los nuevos videos presentaban personas ficticias generadas por IA que parecían casi reales.

    “A primera vista, los presentadores de Wolf News se presentan como personas reales. Nuestra hipótesis inicial fue que eran actores pagados que habían sido reclutados para aparecer en los videos”, dijo el equipo detrás del informe.

    Después de una mayor investigación, detectaron el habla robótica de los presentadores que no se sincroniza con los movimientos de los labios, así como numerosos errores gramaticales en los subtítulos.

    El equipo de Graphika dijo que los anclajes probablemente se crearon con tecnología proporcionada por Synthesia, una compañía británica de video de IA.

    Encontraron varios videos de marketing usando el mismo dúo generado por IA que hablaba varios idiomas además del inglés. El avatar masculino, llamado Alex en el video de Wolf News, también se llamaba Mr Curtis, Jason y James.

    “El principal beneficio de esta tecnología para los creadores de videos de Spamouflage parece ser una mayor eficiencia, específicamente la producción de contenido de alta velocidad y bajo costo”, dice el informe, y agrega que los productos de Synthesia pueden crear videos generados por IA en cuestión de los minutos y las suscripciones comienzan en solo US $ 30 por mes.

    ‘Deepfakes, problemas reales’

    Los actores de operaciones de influencia “continuarán experimentando con tecnologías de IA, produciendo artefactos de medios cada vez más convincentes que son más difíciles de detectar y verificar”, advirtió Graphika.

    En 2018, la agencia de noticias estatal china Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo, que era una imagen masculina con voz, expresiones faciales y acciones de una persona real.

    El avatar fue desarrollado conjuntamente por Xinhua y la empresa china de motores de búsqueda Sogou.com.

    Xinhua dijo que el presentador de habla inglesa “puede trabajar las 24 horas del día en su sitio web oficial y en varias plataformas de redes sociales, reduciendo los costos de producción de noticias y mejorando la eficiencia”.

    presentadores
    Xinhua reveló el primer presentador de noticias de inteligencia artificial del mundo en 2018. Crédito: Xinhua

     

    En la última década, China ha puesto gran atención en el desarrollo de tecnología de IA.

    El Índice de IA 2022 de la Universidad de Stanford , que evalúa los avances en IA en todo el mundo, clasifica a China en el segundo lugar en inversión privada total en IA y en el número de empresas de IA recién financiadas, solo después de Estados Unidos.

    Beijing introdujo la primera regulación de su tipo sobre imágenes y videos generados por IA, o «deepfakes», en enero. Según él, «los servicios de síntesis profunda no pueden usar la tecnología para difundir noticias falsas».

    La nueva regulación también dijo que está prohibido el contenido que pone en peligro la seguridad y los intereses nacionales, daña la imagen nacional o perturba la economía.

    Sin embargo, la regulación no se aplica a las falsificaciones profundas generadas fuera del país. Los críticos dicen que su prioridad es reforzar la censura en línea y sofocar la disidencia.

     

  • Terremotos en Turquía: ¿Por qué muchos edificios se derrumbaron como un panqueque?

    Dos terremotos de gran magnitud han sacudido Turquía, dejando miles de muertos y de heridos o desplazados.

    El primer seísmo, cerca de Gaziantep, junto a la frontera siria, tuvo una magnitud de 7,8 y se sintió hasta en el Reino Unido. El segundo se produjo nueve horas más tarde, en lo que parece ser una falla transversal, y registró una magnitud de 7,5.

    Además de la devastación, según el gobierno turco, se han derrumbado unos 3 450 edificios. Muchos han fallado en un “modo panqueque” de colapso estructural.

    ¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Fue simplemente la enorme magnitud y violencia del seísmo, o el problema está en los edificios?

    Miles de años de terremotos

    Los terremotos son frecuentes en Turquía, que se encuentra en una región sísmicamente muy activa donde tres placas tectónicas chocan constantemente entre sí bajo la superficie de la Tierra. Los registros históricos de terremotos en la región se remontan al menos 2.000 años atrás, hasta un seísmo en el año 17 de la era cristiana que arrasó una docena de ciudades.

    La zona de la falla de Anatolia Oriental en la que se produjeron estos seísmos se encuentra en el límite entre las placas tectónicas de Arabia y Anatolia, que se desplazan entre sí a una velocidad aproximada de 6 a 10 mm al año. La tensión elástica que se acumula en esta zona limítrofe de placas se libera con terremotos intermitentes, que se han producido durante millones de años. Así pues, los terremotos recientes no son una sorpresa.

    A pesar de este conocido peligro sísmico, la región contiene muchas infraestructuras vulnerables.

    En los últimos 2 000 años hemos aprendido mucho sobre cómo construir edificios que puedan resistir las sacudidas incluso de terremotos graves. Sin embargo, en realidad hay muchos factores que influyen en las prácticas de construcción de edificios en esta región y en otras del mundo.

    La mala construcción es un problema conocido

    Muchos de los edificios derrumbados parecen haber sido construidos con hormigón sin el refuerzo sísmico adecuado. Los códigos de construcción sísmica de esta región sugieren que estos edificios deberían poder soportar terremotos fuertes (en los que el suelo incrementa entre un 30% y un 40% la gravedad normal) sin sufrir este tipo de colapso.

    Los seísmos de 7,8 y 7,5 parecen haber provocado sacudidas del orden del 20 al 50 % de la gravedad. Así pues, una parte de estos edificios fallaron con intensidades de sacudida inferiores a las del “código de diseño”.

    Existen problemas bien conocidos en Turquía y en otros lugares para garantizar la seguridad de la construcción de edificios y el cumplimiento de los códigos de construcción sísmica. Se han observado derrumbes de edificios similares en anteriores terremotos en Turquía.

    Foto aérea de un edificio colapsado
    Un problema conocido: el derrumbe de un edificio de apartamentos tras el terremoto de 1999 en Izmit (Turquía).
    Hurriyet / AP

    En 1999, un gran terremoto cerca de Izmit causó 17.000 muertos y el derrumbe de hasta 20.000 edificios.

    Tras un terremoto en 2011 en el que murieron cientos de personas, el entonces primer ministro de Turquía y hoy presidente, Recep Tayyip Erdogan, culpó a la construcción deficiente del elevado número de víctimas mortales, afirmando: “Municipios, constructores y supervisores deberían ver ahora que su negligencia equivale a un asesinato”.

    Reconstrucción

    Aunque las autoridades turcas saben que muchos edificios son inseguros en caso de terremoto, sigue siendo un problema difícil de resolver. Muchos de los edificios ya están construidos, y la adaptación sísmica puede resultar cara o no considerarse prioritaria en comparación con otros retos socioeconómicos.

    Sin embargo, la reconstrucción después del terremoto puede ser una oportunidad para reconstruir de forma más segura. En 2019, Turquía adoptó una nueva normativa para garantizar que los edificios estén mejor equipados para soportar las sacudidas.

    Aunque las nuevas normas son bienvenidas, queda por ver si se traducirán en auténticas mejoras de la calidad de la construcción.

    Además de la importante pérdida de vidas humanas y de los daños a las infraestructuras, es probable que ambos terremotos hayan causado una miríada de efectos medioambientales, como la ruptura del terreno, la licuefacción del suelo y los corrimientos de tierras. Estos efectos pueden hacer que muchas zonas no sean seguras para reconstruir, por lo que los esfuerzos de reconstrucción también deben incluir decisiones de planificación sobre qué se puede construir y dónde, para reducir los riesgos futuros.

    Por ahora, las réplicas siguen sacudiendo la región y continúan las labores de búsqueda y rescate. Una vez que se asiente la situación, empezará la reconstrucción, pero ¿veremos edificios más fuertes, capaces de resistir el próximo seísmo, o más de lo mismo?The Conversation

    Mark Quigley, Associate Professor of Earthquake Science, The University of Melbourne

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Definamos “educación”

    Educación, en cuanto se aplica al ser humano, es aquel proceso que nos desarrolla los procesos cognitivos desde cero en el vientre materno hasta dónde sea que podemos llegar según una inmensa amplitud de variables. Y, el buen desarrollo de la cognición implica o involucra el proceso de analizar la naturaleza de la Creación en la cuan nos encontramos inmersos. Nacemos y evolucionamos inmersos en las increíbles realidades de un complejo universo que nos llama y reta a su exploración. Y, mientras mejor lo logramos entender, mejor nos puede ir.

    Visto así, la educación se inicia en el hogar en asociación con nuestros padres, hermanos y más allá; es decir, es un proceso de socialización, dado que el ser humano es un ser social, incluyendo lo emocional, cuyo desarrollo cognitivo está íntimamente relacionado con los demás miembros de nuestra especie.

    En cuanto a lo “emocional”, es esencial y elemental entender que el motor de la educación está en las emociones; esas que abundan en el jugar que nos invita a sentir y disfrutar la vida y la aventura de exploración en risas junto a otros. Por ello, los claustros gubernamentales que osamos llamar “educativos” no pasan de ser una aberración; sitios en dónde se extingue el juego y la risa, y con ello el deseo de explorar el universo que nos rodea.

    A todo ello, y desde muy temprano en el proceso educativo en la familia, vamos aprendiendo y adaptando en un sentido moral, vocablo que nos viene del término “moris” o “costumbres”; que abarcan nuestras valoraciones del mundo, de dónde formamos normas de subsistencia, adaptación y desarrollo que nos permiten vivir en armonía con los demás.

    El problema con lo social se complica y agudiza cuando pasamos de la interacción de la familia, el barrio y, eventualmente llegamos al estado y a sus gobiernos; esos que, idealmente, procuran mejorar la seguridad del rebaño. Tristemente, los gobiernos o la gobernanza, que típicamente se traduce en ‘poder’ son sumamente corrompibles, pues como ya debíamos saber, el poder corrompe, y si es absoluto corrompe de manera absoluta. De hecho, a través de la historia, los gobiernos han surgido a través o de las invasiones y las conquistas; ¿acaso no es eso lo que estamos viendo hoy entre Rusia y Ucrania?

    Y, cuando enfocamos lo moral, nos adentramos en el ámbito de lo religioso, con lo cual todo se complica aún más; o, tal vez, se simplifica, dependiendo del enfoque moral o sobrenatural. A través de la historia la educación privada fue diversa y flexible, mientras que la gubernamental tendía a ser inflexible y controladora.

    Es más, desde que llamamos a las escuelas gubernamentales “públicas”, entramos en el mundo del engaño, ya que las privadas también están disponibles al público. Más aún, las escuelas gubernamentales son un afronte a la libertad humana, al derecho de escoger; particularmente cuando consideramos que las gubernamentales se financian con dinero de la gente, que si no tienen la capacidad económica para ir a las privadas quedan condenadas a las gubernamentales que suponen ser seculares.

    Resulta contradictoria la educación centralizada cuando consideramos el mandato preambular constitucional que anuncia en su mismo inicio el “garantizar la libertad”. Y más aún, de “exaltar la dignidad humana”. ¿Acaso es “digno” que te quiten el dinero a punta de pistola para luego meterte forzadamente en mazmorras gubernamentales que poco o nada educan? Un sistema politiquero que lo que sí logra es empoderar a los sindicatos magisteriales cuyo enfoque primario está no está en la creación de emprendedores sino el mejoramiento de salarios y tal.

    En fin, si valoramos la libertad, debíamos valorar el derecho a escoger la educación de nuestros hijos.

  • El problema no es el cambio sino la resistencia al cambio

    Los menos distraídos están muy conscientes acerca, no sólo, de la avalancha del cambio, ya sean climáticos, perláticos o pancreáticos, sino de lo extraordinario de todo ello; lástima que los “menos distraídos” son inmensa minoría, mientras que los más andan totalmente perdidos en la obsolescencia de lo que el viento se llevó.

    Tal vez, para muchos, uno de los ejemplos más ilustrativos e impactantes es que alguien les diga que en un futuro mucho más cercano de lo imaginado, cosas tales como la construcción de carreteras irá en mengua. O, que jamás deberíamos encargar a los gobiernos no sólo de la educación de nuestros hijos sino de la construcción de las carreteras y mucho más. Las razones de todo ello debían ser obvias y el hecho de que no lo sean es clara evidencia de caducidad; y de estar perdidos en la miasma de la corruptela política y social.

    Las carreteras, igual que los negocios, sean educativos o de cualquier índole, no sólo deben responder a una viabilidad económica que podemos encontrar dispersa entre la población, pero rara vez en los gobiernos, que jamás tuvieron el propósito de los negocios. Tanto la construcción y mantenimiento de las vías de circulación como la educación, etc., son los motores de una economía pujante y adaptable; mientras que los gobiernos, particularmente cuando se sobredimensionan, tienden a lo contrario.

    En el mercado, que es la plaza pública en dónde actúa la gente, encontraremos los fenómenos económicos y sociales de “aquello que se ve, y lo que no se ve”; realidades que requieren luces largas, dado que cada acción humana, desde el sexo, los hábitos, leyes, y mucho más, dan lugar a efectos; es decir, acción y reacción.

    Por un lado están los efectos inmediatos y visibles, tal como la felicidad de quienes reciben jamones o subsidios. Luego vienen los menos visibles, pero sí previsibles; tal como la inflación, aumento de precios, impuestos y, en general un aumento en la pobreza debido a una interferencia politiquera; de pillos que tiran la piedra y esconden la mano.

    Cuando fui presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos (APEDE), la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) nos dio una charla acerca de la expansión del Canal y al final preguntas y respuestas. Luego de varias preguntas y respuestas, yo levanté el dedito y el presentador me digo, “sí, diga Sr. Bennett”. Pregunté: “¿Qué será del Canal cuando se invente el trasbordador molecular?” Un escandaloso silencio llenó el recinto. De pronto, el presentador irrumpió en risa y dijo: “Ya entiendo su pregunta Sr. Bennett, pero tenemos previsión del Canal hasta el año 2050; luego de lo cual vino mi segunda pregunta: “¿Alguno aquí se atreve a describir el año 2050?” Otro silencio total. Y he allí el problema, que seguimos legislando, haciendo y construyendo hacia lo desconocido.

    Cambios que ya están ocurriendo, tales como la robotización, sea de neveras que serán más inteligente que nosotros o de autos que volando burlarán los retenes, dejarán a los distraídos cantando: “¿Qué pasó, no sé decirte, que paso?” Y… ¡sorpresa!, hasta el mal concebido Metro, junto con el Metrobus, ese que no es tal cosa, quedarán en la obsolescencia.

    Es más, el Metro y el Metrobus, fueron y son la mayor estafa de nuestra historia, y casi nadie lo ve. No sólo en sus costos de construcción y operación, sino en cuanto a que no resolvieron nuestras necesidades de transporte urbano; las cuales se hubiesen resuelto a una fracción del costo, tanto de inversión como de operación y servicio con un verdadero sistema de Transporte Rápido por Buses o BRT en inglés.

    Resumiendo, el cambio es inevitable. El problema es seguir resistiéndose al cambio proponiendo soluciones arcaicas que pretenden evitarlo y claro, nunca lograrlo.

  • Retenes de tránsito perniciosos

    Los retenes de tránsito legales y bien llevados a cabo son un mal necesario; y, por tanto, deben seguir procesos y lineamientos que, como bien señala el preámbulo constitucional, deben “exaltar la dignidad humana”. Pero, cuando las autoridades permitan o apadrinen los retenes ilegales y mal llevados a cabo, podemos estar seguros de que estamos frente a un estado de avanzado deterioro social. Estamos frente a la horrible realidad de retenes cuyo propósito es de asalto a mano armada; los cuales son del conocimiento de las autoridades que se hacen de la vista gorda, demostrando con ellos el bajo talante de su moralidad y de una comunidad que lo permite.

    La burla de los fundamentales mandatos constitucionales de: “garantizar la libertad… exaltar la dignidad humana… perturbación del tránsito… transitar libremente…” es clara señal de deterioro social y degeneración gubernamental. Detener la marcha de un auto sin que exista base o criterio objetivo para ello, aumenta exponencialmente las prácticas abusivas policiales; además de ser pernicioso adoctrinamiento.

    Los retenes de tránsito sólo deben llevarse a cabo cuando existan motivos y mandato de autoridad competente para ello. En cual caso, los agentes del retén deben recibir las instrucciones de cómo llevarlos a cabo. Como toda herramienta, el retén es útil y legal bajo estrictos lineamientos de legalidad, evitando la discrecionalidad del funcionario.

    Dado que la detención es contraria a la norma constitucional de “libre tránsito”, debemos tener presente de que ‘detener’ a las personas es asunto serio. El peligro en ello está en que las agencias de policía pierdan la noción de respeto a los derechos ciudadanos de transitar “sin más limitaciones que las que impongan las leyes o reglamento de tránsito…”

    Y sí, el Artículo 125 del Reglamento de Tránsito dicen que la licencia “podrá ser solicitada… en cualquier momento…” Pero, debemos ver que esta norma está dirigida a los conductores y no a los agentes de policía; los cuales no están facultados a solicitarla en cualquier momento y sin medir razón. De haber tal instructivo a los agentes de policía, este sería inconstitucional; sería la legalización de un abuzo de discrecionalidad.

    Los retenes deben seguir lineamentos tales como: ser realizados en sitios difíciles de ser burlados; con espacio suficiente para estacionar los autos de manera que no obstaculicen el flujo vehicular; siempre que sea posible, evitando que se realicen en los horarios de alta densidad de tránsito.

    Los retenes no pasan de ser una excusa “legalizada” para detener y escudriñar a los motoristas cuando no existen otras razones valederas para ello: verificar estado de embriaguez, licencias o seguros vencidos, papeles de auto y tal. Pero, cuando los retenes son como los trasmallos de pesca, que no discriminan; estaremos tratando a la inmensa mayoría de ciudadanos como infractores o malhechores; lo cual es una barbaridad.

    Los retenes son instrumento de intimidación, lo cual no es recomendable y debe ser llevado a cabo con todo respeto y consideración. Cuando ello no es así, la comunidad pierde fe en la policía; lo cual es malísimo. Por ejemplo: Ser detenido en un retén no legaliza el cateo del conductor y pasajeros ni la revisión del auto; a menos que exista causa razonable y sustentable para ello.

    No debemos caer en el engaño de consentir a una revisión. Te dirán que quien no la debe no la teme… a lo cual debemos contestar que tenemos el derecho y deber de proteger nuestra privacidad. Es más, existe la posibilidad de que los policías coloquen algún elemento ilegal en el auto para justificar la detención. Y, en todo caso, la persona detenida debe preguntar al agente las razones de la detención, lo que buscan y la razón de creen que ello está en tu auto. Es bueno preguntar: “¿Ya terminaron, puedo irme? Si no existe razón válida, deben permitir que prosigas tu camino.

    Cuando las autoridades de tránsito se vuelcan a realizar retenes de sobriedad, estos son claros y serios indicadores del deterioro de una sociedad y de sus agencias de policía. La escasa cantidad de personas ebrias que típicamente se detectan habla de la poca racionalidad de llevar a cabo semejantes retenes; lo cual también se aplica a la búsqueda de armas y tal.

    Existen fórmulas mucho más productivas y legales para buscar ebriedad, armas, criminales y tal; consistente en el patrullaje y detención de quienes son sorprendidos en francas y peligrosas infracciones. Se ha visto que entre los infractores consuetudinarios están los malandros.

    No debemos consentir que nos pregunten de dónde venimos o a dónde vamos; igual que contestar si has estado en parranda. Pero, si por alguna razón te ordenan a salir del vehículo, debes trancarlo al salir. Una vez fuera no tienes obligación a que te pongan a bailar ni a responder acertijos y tal. Debes respetuosamente rehusar.

    Y, de ser retenido sin mayor causa o razón, debemos ser respetuosos y no debemos entrar en debates. Podemos decir algo como: “Estimado oficial, no estoy de acuerdo con los retenes ni siento la necesidad de dar mayores explicaciones”.

  • ¿Son inteligentes los servicios de inteligencia?

    Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre.

    En los últimos tiempos observamos con cierta alarma que los aparatos estatales teóricamente encargados de velar por los derechos de los gobernados son en realidad atacantes y en la materia de esta nota periodística espían a la gente con lo que se invade su privacidad. Como ha escrito Milan Kundera “si se pierde la privacidad se pierde todo”. Es sumamente curioso que el ciudadano se vea obligado a financiar con impuestos acciones que lo persiguen y aplastan. Antes he escrito sobre este tema de los llamados servicios de inteligencia, pero en vista que vuelva a surgir el asunto es del caso reiterar lo dicho.

    El adagio consigna que si a uno lo engañan una vez, la vergüenza corresponde a quien engaña, pero si nos vuelven a engañar con lo mismo, la vergüenza es para uno. Resulta de interés preguntarse y repreguntarse qué grado de compatibilidad o incompatibilidad existe entre los llamados servicios de inteligencia y el sistema republicano de gobierno. Como es sabido, uno de los ejes centrales de esta forma de concebir el aparato político consiste en la transparencia de sus actos.

    Conviene llevar a cabo el ejercicio de una mirada crítica sobre estas reparticiones tan peculiares. Prácticamente todos los gobiernos cuentan con servicios de inteligencia, lo cual no invalida el interrogante. Cuando menos, llama la atención que una sociedad libre se desplace simultáneamente por dos andariveles tan opuestos.

    Por una parte, se insiste en la necesidad de que los funcionarios gubernamentales sean responsables de sus actos y que éstos estén en conocimiento de los gobernados y, por otro, se procede de modo clandestino, echando mano a fondos reservados para propósitos de espionaje y otros menesteres non sanctos que se mantienen en las sombras. Parecería que hay aquí un doble discurso y que se entroniza una hipocresía digna de mejor causa.

    Agentes dobles, contrainteligencia, secretos de Estado, escuchas y detenciones sin orden de juez, violaciones de domicilio y en otros partes del mundo se agregan asesinatos, sabotajes y en la mayor parte de los casos lados seguimiento de los dirigentes de partidos políticos de oposición son sólo algunos de los hechos que producen los más renombrados “servicios”. Esto es en el “mundo libre”, ya que en los países totalitarios se añade la tortura y la implacable persecución a quienes no adhieren al poder de turno.

    En los Estados Unidos, actualmente existen veinticuatro “oficinas de inteligencia”, entre las que se destaca la CIA, creada a fines de la década del 40. En Inglaterra, el M15 y el M16; en Canadá, la CSIS; la BND en Alemania; el Mossad en Israel, y la FSB, sucesora de la KGB, en Rusia son sólo algunas de las caras visibles de este entramado de espionaje, contraespionaje y guerra subterránea.

    El periodista de la BBC de Londres Paul Reynolds puso en tela de juicio la eficiencia de los servicios de inteligencia más destacados del mundo a raíz de la célebre invasión de Irak, en una columna titulada “¿Podemos confiar en los servicios de inteligencia?”. Por su parte, Harry Browne señala los fiascos de los servicios de inteligencia estadounidenses en Vietnam, Corea, Somalía y Haití, e incluso tiende un manto de sospechas sobre los que operaron durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se terminó entregando a Stalin aproximadamente las tres cuartas partes de Europa.

    Es que siempre los burócratas están tentados a utilizar este y otros departamentos y oficinas para fines políticos, y cuando no hay claros límites al poder y se permite recurrir a la clandestinidad los abusos no deben sorprender, sin contar con las traiciones, las falsas denuncias y las delaciones internas y ex amistades, como ocurría con la policía secreta de Sha de Persia, incluso con Ben Laden y en la CIA.

    Por esto es que León Hadar, del Cato Institute, sugestivamente titula su ensayo “Los servicios de inteligencia no son inteligentes” que inspira el título del presente texto. Allí muestra con profusión de datos cómo la alegada seguridad nacional está en riesgo con estos procedimientos oscuros en los que, por definición, no hay control de gestión propiamente dicho. Hadar se refiere a los Estados Unidos. Imaginemos qué le cabe, por ejemplo, a lo que fue nuestra SIDE creada por Perón, luego SI y hoy AFI. Cambios de nombres pero con una alarmante y persistente continuidad de procedimientos aberrantes que incluyen casos espantosos y muy sonados en todos los rincones del planeta como es el del fiscal Alberto Nisman.

    David Canon, del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Indiana, en su trabajo titulado Inteligencia y ética, alude a las declaraciones de un agente de la CIA que explica que lo importante es lograr los objetivos sin detenerse en los medios: “Los temas legales, morales y éticos no me los planteo, igual que no lo hacen los otros [integrantes de la CIA]”, dice, y documenta la cantidad de “sobornos a funcionarios, derrocamiento de gobiernos, difusión deliberada de mentiras, experimentos con drogas que alteran la mente, utilización de sustancias venenosas, contaminación de alimentos, entrega de armas para operar contra líderes de otros países y, sobre todo, complotar para asesinar a otros gobernantes”.

    En esta dirección ofrece ejemplos de operaciones de la CIA en Costa Rica, Corea, Colombia, Laos, Guatemala, Irán, China e Indonesia. Asimismo, el ex presidente estadounidense Harry S. Truman 15 años después del comienzo de la oficina de inteligencia declaró a la prensa: “Cuando establecí la CIA, nunca pensé que se entrometería en estas actividades de espionaje y operaciones de asesinato”.

    Pero, como bien destaca Norman Cousins, el establecimiento de entidades de estas características “necesariamente tiene que terminar en un Frankenstein”. Idéntica preocupación revela Drexel Godfrey en la revista Foreign Affairs, en un artículo titulado “Ethics and Intelligence”, en el que añade las encrucijadas del célebre embajador Joseph Wilson, quien contradijo los informes de inteligencia ingleses y norteamericanos respecto de la patraña de las armas de destrucción masiva.

    No se avanza mucho aunque se establezcan estrictos controles republicanos, división horizontal de poderes y, en general, los indispensables límites al poder político si puede deslizarse por la puerta trasera todo tipo de abusos, sin rendir cuenta al público, por más que se tejan subterfugios más o menos elaborados a través de comisiones parlamentarias.

    Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre. No en vano en los Estados Unidos se extiende la utilización de la expresión rusa “zar” para el máximo capitoste del espionaje.

    Es útil cuestionar y someter al análisis temas que habitualmente se dan por sentados. Si no se procede a esta revisión periódica, podemos encontrarnos con que estamos avalando ciertas políticas que resultan nocivas, pero que continúan en vigencia sólo por inercia, rutina o molicie. John Stuart Mill decía que todas las buenas ideas pasan invariablemente por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. Este tema de los llamados servicios de inteligencia se vincula con muchos otros que también requieren limpieza de telarañas mentales para su mejor comprensión.

    Ahora se informa que miembros del servicio de inteligencia del gobierno anterior en Brasil ayudaron en los actos de vandalismo a la sede de los tres poderes, tomando como ejemplo el bochorno de Donald Trump que además de alentar el ataque al Capitolio con el apoyo logístico de algunas reparticiones de los servicios, desconoce los resultados electorales a pesar de estar certificados por los cincuenta estados, por sesenta y un jueces federales y locales y su propio Vicepresidente.

    En conexión con la llamada “inteligencia” menciono cuatro áreas adicionales al correr de la pluma. En primer término, la seguridad. Paradójicamente, en no pocos lugares para proteger este valor se lo conculca. Esto ocurre hoy, en gran medida, con la lucha antiterrorista. En última instancia, el terrorismo apunta a desmantelar y liquidar las libertades individuales. Pues lo curioso del asunto es que, por ejemplo, en lo que ha sido el baluarte del mundo libre –los Estados Unidos–, con el argumento de proteger aquellos derechos se los lesiona, con lo que en la práctica se otorga una victoria anticipada a los criminales del terror. Tal es el ejemplo de la vergonzosa denominada “ley patriótica”.

    En segundo lugar, para mitigar las convulsiones que hoy tienen lugar, debería hacerse un esfuerzo mayor para no caer en la trampa mortal de las guerras religiosas y para distinguir un asesino de quien suscribe determinada religión. Hay que insistir en los graves peligros y acechanzas que aparecen al vincular el aparato estatal con una denominación confesional.

    El tercer capítulo, emparentado con el surgimiento de los servicios de inteligencia para contrarrestar las guerras, son las epidemias de nacionalismos, xenofobias y racismos a que nos hemos referido la semana pasada en este mismo medio y que toman los lugares de nacimiento como un valor y un desvalor para el extranjero, como si las fronteras tuvieran algún sentido fuera de la descentralización del poder.

    Por último, no estaría mal revisar exhaustivamente el papel de las Naciones Unidas, de la que dependen innumerables oficinas que pregonan a los cuatro vientos, en sus publicaciones y en las declaraciones de sus directivos, políticas socializantes que conducen a la pobreza y a la guerra, al tiempo que muchas veces se constituyen durante largos períodos en observadores incompetentes, tal como ha ocurrido hasta el momento en el caso actual de Hezbollah e Israel.

    Un comentarista de la televisión mexicana proclamó: “Nosotros también somos observadores, pero de la inoperancia de las Naciones Unidas”. En este sentido es recomendable la lectura de gruesos volúmenes como The Fearful Master, A Second Look at the United Nations de Edward Griffin en su época el periodista radial de mayor audiencia en CBS Network y UN: Planned Tyranny del profesor de economía de la Universidad de Harvard Orval Watts donde se detallan las ideas de planificación socialista de los organizadores originales de la institución en 1945 y sus propósitos de extender sus idearios a los países miembros confirmadas luego en algunas de las entidades que han surgido de esa fundación como es el caso resonante de la CEPAL que ha propiciado el estatismo en América Latina, una tendencia en otros casos consignada en estatutos a veces apoyados en distintas operaciones por servicios de inteligencia. Todo lo cual no significa desconocer que algunos de los miembros han denunciado políticas a contramano aquellas medidas muchas de las cuales intensifican los problemas que se anuncia se quieren resolver.

    De todos modos, al efecto de ilustrar preocupaciones justificadas con un ejemplo extremo, el dictador de Uganda Idi Amin Dada -”el caníbal con refrigerador”, como lo denomina Paul Johnson en A History of the Modern World debido a la forma en que engullía a sus prisioneros, además de hacer alarde de sus servicios de inteligencia criminales- el autor relata minuciosamente en el libro de referencia que el primero de octubre de 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas le brindó una ovación de pie por parte de todos los delegados cuando llegó al podio el dictador y otra después de su incendiario discurso lleno de amenazas al mundo libre, en el contexto de las sumamente pastosas actitudes de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas donde ahora el régimen de la tiranía cubana ocupa un sitial de peso.

    Entonces, en nuestra línea argumental de fondo, no sólo debemos concentrar la atención en la naturaleza y los alegados servicios que prestan las estructuras de “inteligencia”, sino también prestar atención a las causas que dan lugar al debate que ahora pretendemos abrir, al efecto de seguir averiguando los graves inconvenientes de este tipo de organizaciones. A esta altura del partido y en vista de los antecedentes truculentos de estos llamados servicios, tal vez debiera abandonarse el uso de la expresión “inteligencia” y sustituir esos departamentos por otros bajo auditorias y controles solo para evitar ataques a los derechos en diversas manifestaciones pero nunca provocar atropellos a las libertades individuales, que como queda dicho constituyen actos contra los principios más elementales de la civilización.

  • La naturaleza de la bestia gubernamental

    Nos dice la Wikipedia que el estado profundo (“deep state”) es aquella gobernanza compuesta por redes potencialmente secretas y que, sin la debida autorización, operan independientemente del liderazgo oficial estatal; y que dichas redes persiguen agendas y fines propios, a las cuales también se les apoda de “gobiernos-sombra” (“shadow governments”) o estado dentro del estado. Sin embargo, habiendo yo trabajado 14 años en funciones gubernamentales, en las cuales dirigí, con rango de autoridad, dos veces una institución estatal, formé otra visión de lo que es el estado profundo o, como preferiblemente suelo llamarle el “gobierno profundo”.

    La definición de la Wikipedia tiende a sugerir que se trata de algo así como una red de conspiración; pero yo lo veo de otra forma. Veo al gobierno profundo como el resultado propio y natural del ejercicio del poder centralizado; realidad que es imperativo conocer y controlar para evitar el mal rumbo que llevamos. Que no se trata solamente de corrupción y conspiración sino de la realidad de las flaquezas humanas que se traducen en aprovecharse del puesto de poder. Pero, también entra en juego la inmensa dificultad de lidiar con una inmensa organización gubernamental centralizada pero disgregada en dónde cada órgano se centra en sus objetivos; o, lo que cree que son sus objetivos, sin la debida coordinación con los demás órganos estatales y sin la debida atención a los límites constitucionales.

    Pero, aún más allá y mucho más insidioso, hay otros factores sociales que también inciden en la formación o deformación del ente gubernativo; vale decir, hablo de aquellas culturas de la población que se han acostumbrado a la gobernanza corrupta y corrompedora. Que, es de esta realidad cultural de dónde se forman los partidos políticos, que luego quedarán encargados de gobernar; no con apego a los mejores intereses de la población sino del partido o peor, de las cúpulas del partido.

    Y más insidioso aún es el que no sólo sean las clases populares las que prohíjan la desordenada gobernanza sino que la patología hace metástasis al resto del organismo de la nación. He trabajado o lidiado con diversas organizaciones empresariales y sindicales en las cuales he sido testigo de los males que saco a relucir. Por ejemplo, a un consejo empresarial que se vende a bastardos intereses del poder central. O sindicatos dominados por espurios intereses ideológicos que quedan por encima del bienestar de sus asociados y de la comunidad. En resumen, el problema es mucho mayor e insidioso.

    Tomemos el caso del llamado MEDUCA, con sus 65,000 funcionarios, al cual “le” asignamos educar a nuestros hijos y que, supuestamente, debía regirse con apego a los fundamentos constitucionales de libertad de pensamiento, tránsito, propiedad y tal. ¿Es eso lo que promueve al MEDUCA? ¿Quién realmente manda en el MEDUCA? ¿Cuánto del poder y decisión lo ejercen los sindicatos y los intereses económicos mezquinos? En fin, el poder central le sustrae la savia económica a la población para darles a cambio un producto inservible.

    En conclusión, no estamos hablando de conspiraciones sino de lo que ocurre abiertamente ante nuestras narices, a ciencia y paciencia de todos. Pero, como bien en su momento señalara Bastiat: es la ley puesta al servicio de los inescrupulosos para proteger a los pillos de los probos. Para castigar a quienes osan advertir que el rey va desnudo en la procesión y aún así todos lo aclaman diciendo: “Robó pero dio”. No estamos hablando de una democracia sino de algo mucho más siniestro y peligroso.