Categoría: Politica y Actualidad

  • Mediocridad, política y Ortega y Gasset.

    Frente a la mediocridad que nos golpea desde los partidos políticos, sus internas y sus miserias, nada mejor que recordar hoy a Ortega y Gasset en «La rebelión de las masas»: ¡Sorprendente condición la de nuestra vida! Vivir es sentirse fatalmente forzado a ejercitar la libertad, a decidir lo que vamos a ser en este mundo. Ni un solo instante se deja descansar a nuestra actividad de decisión.

    Inclusive cuando desesperados nos abandonamos a lo que quiera venir, hemos decidido no decidir. Es, pues, falso decir que en la vida “deciden las circunstancias”. Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

    En un mundo inundado de mediocridad y conformismo, es fundamental recordar nuestra capacidad de decisión y la importancia de nuestro carácter. No podemos permitirnos ser arrastrados por las circunstancias, sino que debemos enfrentarlas con valentía y determinación. Cada decisión que tomamos, por pequeña que sea, moldea nuestra identidad y define el rumbo de nuestras vidas.

    La libertad de elección es un derecho y una responsabilidad. No podemos dejar que otros decidan por nosotros, ni permitirnos caer en la pasividad y la indecisión. Somos seres autónomos capaces de tomar decisiones conscientes y construir nuestro propio destino.

    En esta era de masas conformistas, debemos alzar la voz y defender la importancia de la individualidad, la reflexión y la acción deliberada. No permitamos que la mediocridad nos defina, sino que seamos protagonistas de nuestras vidas y agentes de cambio en nuestro entorno.

    Luchemos por decidir y ser protagonistas de nuestras vidas. Rompamos las cadenas de la mediocridad y construyamos un futuro grandioso.

    La historia nos llama a elevarnos por encima de la mediocridad y forjar un destino que honre nuestra libertad y potencial. Unámonos en la búsqueda de la excelencia y el significado. Juntos, pero manteniendo nuestra individualidad,  podemos desafiar la mediocridad y dejar una huella duradera.

    Cada elección, por pequeña que sea, cuenta. Tomemos decisiones conscientes y construyamos desde nuestro único e irrepetible ser, un mundo donde la mediocridad sea superada.

    Recordemos las palabras de Ortega y Gasset y despertemos la rebeldía en nuestras almas. La grandeza reside en la capacidad de decisión y en la firmeza de nuestro carácter. No dejemos que la pasividad nos consuma, sino que abracemos nuestra libertad y construyamos un futuro digno de nuestras aspiraciones.

     

  • Reforma de la Unión Aduanera de la UE: ¿Un Golpe al Libre Comercio?

    Introducción:
    La Comisión Europea ha presentado recientemente una propuesta legislativa para renovar la Unión Aduanera, un sistema establecido en 1968 para establecer tarifas aduaneras comunes a las mercancías que ingresan a la Unión Europea. Esta propuesta busca modernizar y simplificar el entorno regulatorio, así como centralizar la supervisión y adaptar el sistema a las características del comercio digital. Sin embargo, esta remodelación puede tener consecuencias que afecten principalmente a las personas que se benefician de los bajos precios y la desregulación del libre comercio. En este artículo, analizaremos los detalles de la propuesta y cómo puede impactar en la capacidad de las personas para adquirir productos asequibles.

    El Problema de la Unión Aduanera:
    La Unión Aduanera de la UE ha enfrentado desafíos debido a su estructura obsoleta y la falta de una base de datos centralizada y supervisión efectiva de la cadena de suministro. Los importadores deben lidiar con 27 administradores diferentes y más de 111 sistemas informáticos no siempre conectados entre sí. Esto genera ineficiencias y obstáculos para el comercio fluido de mercancías.

    La Complejidad Creciente:
    La propuesta de reforma se basa en la creciente complejidad del entorno comercial actual por varias razones. En primer lugar, el auge del comercio electrónico ha dado lugar a un aumento significativo de envíos de bajo valor que ingresan a la Unión Europea desde fuera del bloque. En segundo lugar, las normas relacionadas con estándares medioambientales, laborales y sanciones geopolíticas han aumentado, lo que agrega una capa adicional de regulaciones y complicaciones. Estos factores han dificultado la eficiencia y la aplicación efectiva de la Unión Aduanera.

    Detalles de la Propuesta:
    La propuesta de reforma se basa en tres ideas principales. La primera es establecer una nueva asociación entre las aduanas y las empresas basada en la transparencia y la responsabilidad. Se utilizará inteligencia artificial y aprendizaje automático para reducir al mínimo la necesidad de hacer declaraciones aduaneras y simplificar los procesos para las empresas. La segunda idea es establecer una nueva arquitectura para la vigilancia de la Unión Aduanera, creando una nueva autoridad europea que centralice los esfuerzos y coordine mejor a las autoridades nacionales. La tercera idea es adaptar el marco al comercio electrónico, que presenta desafíos únicos, incluyendo altos niveles de fraude.

    Impacto Potencial en el Libre Comercio:
    Aunque la propuesta tiene como objetivo mejorar la eficiencia y la transparencia de la Unión Aduanera, existe la preocupación de que pueda afectar negativamente al libre comercio y a las personas que dependen de los bajos precios y la desregulación para adquirir productos asequibles. Por ejemplo, la eliminación de la exención de derechos de aduana para mercancías de valor inferior a 150 euros puede resultar en un aumento de los costos para los consumidores. Además, la introducción de un centro de datos aduaneros de la UE y la supresión de los límites de valor podrían generar una mayor burocracia y dificultades para las empresas, especialmente para aquellas que se dedican al comercio electrónico.

    La propuesta de reforma busca equilibrar la necesidad de modernizar la Unión Aduanera con la facilitación del comercio y la protección de los intereses de los consumidores. Sin embargo, es importante abordar las preocupaciones y desafíos que podrían surgir debido a estos cambios.

    Una de las preocupaciones clave es el posible aumento de los costos para los consumidores. Al eliminar la exención de derechos de aduana para mercancías de bajo valor, es probable que los precios de algunos productos importados se vean afectados. Esto podría impactar negativamente a aquellos que confían en la disponibilidad de productos asequibles para satisfacer sus necesidades diarias, pensemos en aquellos que utilizan Amazon, Aliexpress o similares.

    Además, la introducción de un centro de datos aduaneros de la UE y la simplificación de los sistemas informáticos pueden requerir una adaptación y una inversión significativa por parte de las empresas. Esto puede ser especialmente desafiante para las pequeñas y medianas empresas que pueden tener recursos limitados. La implementación de estas medidas debe considerar las necesidades y capacidades de las diferentes empresas para evitar una carga excesiva y garantizar una transición suave.

    Si bien puede ser comprensible la necesidad de abordar el fraude en el comercio electrónico, es importante encontrar un equilibrio para no obstaculizar la capacidad de las empresas y los consumidores de beneficiarse de las ventajas del comercio digital. La lucha contra el fraude debe ir acompañada de medidas que no impongan barreras innecesarias o excesivas para el comercio legítimo.

    En resumen, la propuesta de reforma de la Unión Aduanera de la UE busca abordar los desafíos actuales y adaptarse a las realidades del comercio moderno. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta el impacto potencial en el libre comercio y en aquellos que dependen de los bajos precios y la desregulación para acceder a productos asequibles. Es necesario un enfoque equilibrado que promueva la eficiencia y la transparencia sin imponer cargas excesivas a las empresas y los consumidores. La propuesta ahora debe ser debatida y acordada por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, lo que brinda una oportunidad para abordar estas preocupaciones y garantizar que se logren resultados positivos para todos los involucrados en el comercio internacional.

  • Gobiernos de gorrones

    “Gorrón” es aquel que se aprovecha consumiendo o utilizando bienes que otras personas producen, sin ofrecer ninguna compensación o devolver favores; de dónde emana la pregunta: ¿acaso ello no guarda relación con la forma en que los gobiernos y sus funcionarios, que poco o nada funcionan, desempeñan sus labores? Lo peor del gobierno de gorrones es que ocurre gracias a la complacencia o peor, el contubernio de la población en general y de empresarios en particular que toleran semejante insensatez.

    En su momento, quien bien destacó el fenómeno del gorroneo gubernamental fue Ayn Rand, en su obra La Rebelión de Atlas, en dónde saca a relucir que sean tantos los que en vez de oponerse de forma contundente contra el autoritarismo castrante, se doblegan y adaptan a los gorrones en detrimento a la actividad de sus negocios y del bienestar común.

    A muchos les cuesta entender que el llamado al amor del prójimo no es una contundente obligación que emplaza a unos a socorrer a otros sin mayor contemplación a las dificultades inherentes en el socorro. Por ejemplo, si ves que alguno se está ahogando, no te tires al agua a salvarlo si no sabes nadar. Pero, más allá, cada persona tiene todo el derecho de usar su mente para satisfacer sus necesidades propias, luego de lo cual podrá asistir a otros en la medida de sus posibilidades y no de manera obligada; tal como ocurre con las normas de asistencia social impuestas por gobiernos que, en muchos casos, ni siquiera convienen o asisten de manera definitiva.

    Gran parte del andamiaje gubernamental existente termina abrazando la mediocridad o peor, en nombre de un falso y imprudente igualitarismo colectivista. ¿De dónde sacan que es obligación de unos servir a otros, no a través de una sensibilidad personal sino a través de una intervención centralizada?

    Muchos no realizan que cada día hay más personas emprendedoras que están cansadas de que el fruto de su trabajo sea arrebatado para fondear una disfuncionalidad gubernamental cada vez mayor. Y es que a menudo olvidamos que la actividad emprendedora no prospera en un ambiente infértil en libertad. Emprender es harto complejo y peor cuando cargamos al emprendedor con normas abusivas y sin sentido.

    Y ¿qué mejor ejemplo de lo que señalo en el párrafo precedente que lo visto con el COVID, dónde las medidas normativas obligadas no sólo fueron infructíferas sino que causaron y seguirán causando inmensos daños a futuro.

    ¿Acaso somos tan irreflexivos que no rechazamos una gobernanza tiránica? O como algunos suelen decir: que el gobierno deriva su autoridad del consentimiento de los gobernados. No más veamos lo que ocurre en nuestro patio en dónde los agentes de tránsito hacen retenes delictivos con el fin de asaltar a los conductores y luego alegar que “nos están cuidando”.

    Pero, peor aun cuando los politicastros, siguiendo el ejemplo de tantos mandatarios, vilipendian al empresario o rico, acusándolo de acaparador y falto de compasión. Sí, por supuesto que los hay, pero la generalización es falaz y odiosa.

    En fin y tal como lo señala Jon Miltimore, “no es solamente los impuestos exagerados que afectan sino otros, tales como: costos, moralidad, sociedad, cultural y tal; conjuntamente con la violación de los derechos de propiedad y peor, cuando se celebra el pillaje.

    A todo ello, poco reparamos en aquello de la pendiente resbaladiza; es decir, que el malandar no es estacionario sino que va en aumento. Ello es análogo al alcoholico o drogadicto cuya adicción aumenta y lo lleva al desastre. Es el fenómeno que vemos en nuestro patio de una rebatiña de pillaje que va en aumento.

  • El papel de los bancos centrales y los tipos de interés explicado de manera sencilla

    La estabilidad en los precios es comúnmente aceptada como un elemento primordial para el funcionamiento adecuado de la economía. Por ello, el principal objetivo de la política monetaria es alcanzar dicha estabilidad. De eso se encargan los bancos centrales a través de la acción o inacción deliberada de determinadas operaciones que les permiten modificar la cantidad, la disponibilidad o el coste del dinero en la economía, que no es otro que el tipo de interés.

    Instrumentación y transmisión de la política monetaria

    Los bancos centrales instrumentan su política monetaria influyendo en el tipo de interés (generalmente a corto plazo) y la liquidez del sistema. Para ello disponen de diferentes instrumentos, entre los que destaca la oferta de créditos y depósitos al sector bancario.

    Por un lado, conceden a los bancos créditos (o financiación) a muy corto plazo, cobrándoles un determinado tipo de interés. A su vez, les ofrecen también depósitos en los que invertir sus excedentes, remunerando estos a una tasa determinada.

    Cuando la intención del banco central sea inyectar liquidez en el sistema financiero, buscará incrementar el volumen de créditos concedidos a la banca, para lo que reducirá el tipo de interés cobrado (es decir, abaratará el coste del crédito o del dinero).

    Por el contrario, cuando su intención sea drenar liquidez del sistema financiero, buscará aumentar el volumen de depósitos de los bancos en el banco central, elevando la tasa de interés con la que los remunera, para así reducir el excedente de liquidez del sistema bancario y evitar que este se traslade a la sociedad.

    El objetivo de los bancos centrales no es obtener beneficios en sus operaciones sino conseguir la estabilidad de los precios y, en última instancia, de la economía y del sistema financiero. Al igual que los bancos comerciales, los bancos centrales ofrecen a los depósitos que remuneran un tipo de interés diferente (más bajo) al que cobran por los créditos que dan.

    Por ejemplo, el 22 de marzo de 2023, los tipos oficiales del Banco Central Europeo (BCE) se fijaron como sigue:

    • Para financiación (crédito) a una semana en el 3,50 % (este es el tipo que mayormente se conoce como tipo oficial del dinero).
    • Para financiación a un día, en el 3,75 %.
    • Para depósitos a un día en el 3,00 %.

    Estos tipos de interés contrastan enormemente con los que el BCE fijó hace tan solo diez meses (el 27 de julio de 2022) en el 0,50 % y 0,75 % para financiación a una semana y un día respectivamente, y en el 0 % para el depósito diario. Y si nos vamos más atrás en el tiempo (septiembre de 2019), el tipo oficial de los depósitos diarios en el BCE llegó a estar incluso en negativo: -0,50 %.

    Estos tipos de interés, fijados por el BCE en sus operaciones de crédito y depósito y denominados tipos de interés oficiales, son muy relevantes en la economía porque, a partir de ellos, se forman los restantes tipos de interés.

    El euríbor, que es el interés al que se prestan dinero a corto plazo los bancos entre ellos mismos, suele situarse muy cerca de los tipos de interés oficiales.

    A su vez, los tipos de interés que cobran los bancos a sus clientes por los créditos están con frecuencia referenciados al euríbor.

    En función del riesgo que el banco perciba que tiene el cliente, sea este un hogar o una empresa, establecerá un diferencial mayor o menor sobre el euríbor (es lo que se llama prima de riesgo, que es uno de los componentes del tipo de interés).

    También a mayor plazo de vencimiento del crédito, mayor diferencial impondrá el banco, ya que, debido a la incertidumbre sobre el futuro, mayor riesgo de impago hay.

    Por el lado contrario, si el crédito tiene asociado un activo colateral que lo garantice (sería el caso de las hipotecas), menor será el diferencial por riesgo, pues en caso de impago el banco podrá cubrir este a través de la venta del activo colateral.

    La financiación de las empresas

    Las empresas, especialmente a partir de cierto tamaño, tienen una alternativa para financiarse –más allá de la solicitud de un crédito bancario– que los hogares no tienen y es la posibilidad de emitir deuda en los mercados (pagarés, bonos, etc.).

    Pero, como los bancos, el tipo de interés que necesitan ofrecer (en función de su nivel de riesgo) para conseguir inversores que adquieran los títulos de deuda que emitan, debe tener relación con los restantes tipos de interés vigentes en ese momento en la economía. Por ello se habla de primas de riesgo con relación a la deuda soberana de referencia.

    Por ejemplo, si una empresa tiene un riesgo elevado, debido al sector en el que opera o el nivel que ya tiene de deuda, y quiere emitir un bono a 10 años, deberá ofrecer un interés superior al que ofrecen los bonos del Estado de referencia a dicho plazo, ya que, de no ser así, los inversores preferirán adquirir estos últimos.

    ¿Cómo se establecen los tipos de interés de los bonos del Estado?

    Como en cualquier mercado, su precio es, en gran parte, el resultado de la oferta y la demanda. Si un Estado necesita emitir deuda pero tiene un déficit elevado que financiar o un riesgo político alto, habrá poco interés en adquirirla, debido al riesgo percibido. Por tanto, dicho Estado deberá emitir su deuda a un tipo de interés más alto para atraer a los inversores.

    Por el contrario, si el riesgo de un país se considera bajo porque su déficit está controlado y disfruta de una gran seguridad jurídica, podrá ofrecer una tasa de interés inferior al emitir su deuda. Este razonamiento, basado en el riesgo percibido, explica las diferentes tasas de interés que observamos en la deuda soberana emitida por distintos países, así como en la deuda corporativa.

    Los bancos centrales también pueden ejercer influencia en los tipos de interés de la deuda publica a través de uno de los instrumentos de política monetaria de los que disponen: la compraventa de deuda pública en los mercados. Cuando quieren reducir las tasas de interés de la deuda emitida por los países, compran deuda de estos. Al contribuir a incrementar la demanda, no es necesaria una remuneración tan alta y el tipo de interés cae.

    En cambio, cuando quieren elevar las tasas de interés de la deuda, la venden. La oferta de un mayor volumen de deuda en el mercado hace que deba hacerse a un tipo de interés más elevado para acaparar el interés de un mayor numero de inversores.

    Como puede observarse, el impacto de las variaciones de la demanda y la oferta de deuda sobre el tipo de interés es inverso. Si la demanda de deuda aumenta, su tipo de interés se reduce al haber más interés por adquirirla; si la oferta de deuda se incrementa, su tipo de interés bajará para atraer más compradores.

    Así pues, a través de los dos mecanismos comentados, operaciones de crédito o depósito a corto plazo y compraventa de deuda pública, se produce la transmisión de la política monetaria orquestada por los bancos centrales al conjunto de los mercados, influyendo en el nivel de las tasas de interés.

    ¿Cómo influye el tipo de interés en la inflación?

    La inflación, o nivel general de precios, es consecuencia del equilibrio entre la oferta y la demanda de bienes y servicios. Si la demanda crece y la oferta permanece invariable, los precios suben. Si la oferta se ve reducida por cualquier razón y la demanda permanece constante, los precios suben también.

    Cuando los tipos de interés están bajos se potencia el crédito y, por tanto, la demanda de consumo, a la vez que el ahorro resulta menos interesante porque no se remunera. Por el contrario, cuando los tipos de interés están en niveles elevados, el crédito sale más caro, lo que desincentiva la demanda e incentiva el ahorro, al estar mejor remunerado. Este es el mecanismo a través del que los tipos de interés impactan en los precios, influyendo en la demanda de bienes y servicios.

    Es cierto que la inflación que se está experimentando en Europa desde finales de 2021 es, en gran parte, una inflación ocasionada por restricciones en la oferta provocadas por la política china de covid 0, que ha paralizado su producción, y la invasión rusa a Ucrania, que está generando una guerra geoestratégica con repercusiones en la oferta y en los precios de las materias primas y energéticas.

    Pero también es cierto que entre 2009 y 2021 los tipos de interés se situaron en torno al 1 %, llegando a ser incluso negativos en el periodo 2016-2021, como consecuencia de una política monetaria expansiva que buscaba fomentar el consumo para paliar los efectos de la crisis financiera primero y de la pandemia –de efectos económicos descomunales– después.

    Las altas tasas de inflación registradas en la eurozona en 2021 y 2022 (5 % y 9,2 % respectivamente, medidas por el IPCA o IPC armonizado), y que continúan en 2023, hicieron saltar las alarmas. Inició entonces un cambio radical en la política monetaria del BCE, que trata ahora de al menos no alimentar los procesos inflacionistas por el lado de la demanda.

    Los efectos de la subida de tipos

    La subida de la tasa de interés oficial del dinero (que a través de los mecanismos ya discutidos se traslada al mercado) frenará la inversión de las empresas en activos productivos debido al encarecimiento de los créditos. Esto, a su vez, generará una disminución en la demanda de materias primas y energéticas, ayudando a la contención de sus precios.

    Ciertamente, esta menor inversión tendrá repercusiones en la generación de puestos de trabajo, lo que reducirá el consumo de las familias, que también se verá desincentivado por el incremento del coste de los créditos. Todo ello, en conjunto, contribuirá a frenar la escalada de precios, a costa de ralentizar el crecimiento económico y la creación de empleo.

    Y los tipos de interés, ¿volverán a bajar o seguirán subiendo?

    Parece razonable esperar variaciones en los tipos de interés oficiales dependiendo del contexto económico. No obstante, también resulta coherente que estos se muevan en torno a cierto rango y que solo ante coyunturas muy adversas, y de forma temporal, se salgan de él. Esto es así porque, en última instancia, los tipos de interés oficiales, establecidos por las autoridades monetarias, suponen una intervención en el funcionamiento del libre mercado regulado por la oferta y la demanda. Por supuesto, dicha intervención está justificada para corregir los fallos del mercado y conseguir un equilibrio más eficiente que maximice el bienestar social.

    Para delimitar ese rango adecuado, debemos pensar que el tipo de interés es el precio de equilibrio entre la demanda y la oferta de dinero. Un préstamo de dinero debe tener un precio (el interés que el prestamista recibe) que debe compensarle por tres conceptos:

    1. El coste de oportunidad por prestar ese dinero, ya que mientras lo presta no puede usarlo.
    2. El coste de la inflación, ya que esperará que la capacidad adquisitiva de ese dinero, cuando se lo devuelvan, sea al menos la misma que cuando lo presta.
    3. El coste por el riesgo asumido, pues el hecho de prestarlo hace que pueda que no se lo devuelvan. Por ello, a mayor riesgo percibido en el prestatario, mayor prima de riesgo en el tipo de interés.

    En un mercado donde se intercambia un bien con un valor, el precio de dicho bien rara vez será cero. Y esto es lo que ha pasado en el mercado del dinero en la última década: el precio del dinero ha sido cero, o incluso negativo, debido (en parte) al contexto de baja inflación del que ha disfrutado Europa, pero también a la política monetaria expansiva, que hizo que el precio del dinero estuviera por debajo de su equilibrio natural. Esto puede justificarse en un periodo corto y bajo unas circunstancias extremadamente adversas, pero no durante un periodo tan largo.

    Por tanto, no parece probable que el tipo de interés vuelva a los niveles de la última década sino más bien que siga elevándose progresivamente o que, en el mejor de los casos (si se produce una reducción drástica de la inflación, algo que parece poco probable) se estabilice en torno a su nivel actual. Debemos por tanto incorporar a nuestras expectativas, unas tasas de interés normalizadas más elevadas.The Conversation

    Laura Núñez, Directora del Observatorio del Ahorro Familiar de Fundación IE y Fundación Mutualidad Abogacía y Profesora de Finanzas, IE University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Es perversa la desigualdad?

    Para reducir la desigualdad vía el apparatchik se requiere violencia. Y los resultados siempre han sido Venezuelas o Cubas. Los rusos asesinaron millones para lograr igualdad sin saber que sería en la pobreza.

    Si la igualdad fuese una virtud Dios no habría creado un mundo desigual; lo cual nos deja cavilando acerca de la sensatez o insensatez de dictaminar la igualdad por la vía coercitiva gubernamental. ¿Cuántos jugadores de basquetbol pueden igualarse con Michael Jordan? Es fatal arrogancia pensar que se puede dictar igualdad por intermedio de la ley del hombre; lo cual se torna evidente cuando vemos a tantos que entienden la “igualdad” como “igualdad de resultados” y creer que se puede lograr repartiendo lo que otros producen. Vale decir, confunden igualdad de oportunidades y trato ante la ley con igualdad de resultados.

    La “riqueza” no se puede redistribuir. La riqueza es aquello que es rico o sabroso, tal como la felicidad, inteligencia, el buen ánimo y tal. Decir que el dinero es riqueza conduce a la pobreza; aquella en la cual a pesar de tener muchos billetes te sientes miserable. El “problemita” es que si un político dice estas cosas la gente no vota por él.

    Más allá, delegar al gobierno, con sus diputados y tal, para que estos creen aquello que ni Papá Dios dispuso hacer, es mucho más que absurdo; es pecaminoso y creador de pobreza. Si prestásemos atención al mundo que nos rodea veríamos que la naturaleza es más que aleccionadora. Veríamos que Papá Dios está en su creación. Veríamos que la prosperidad hace mancuerna con la desigualdad. Fácil es crear igualdad de pobreza. Igualdad de riqueza no es nada fácil.

    El dinero mal nacido crea pobreza, más no así cuando es bien habido. Los pérfidamente ricos son minoría y quien no lo ve es pobre de entendimiento. A través de la historia ilustres personajes han destacado que el progreso siempre fue acompañado por una desigualdad. Mucho peor es creer que se puede distribuir riqueza de inteligencia por intermedio de los NODUCAs del mundo.

    Para reducir la desigualdad vía el apparatchik se requiere violencia. Y los resultados siempre han sido Venezuelas o Cubas. Los rusos asesinaron millones para lograr igualdad sin saber que sería en la pobreza. Lo peor es que no lograron eliminar a los ricachones corruptos; esos como Putin, que van al frente del pérfido desfile. Sin embargo, países como Suecia y Dinamarca, que tanto cacarean como “igualitarios,” están entre los que tienen mayor libertad económica en el mundo.

    El “laissez faire” o dejar hacer, sigue siendo la voz de la razón; no como en Panamá, en dónde cada día los gobiernos metiches crean pobreza. Cuando la igualdad resulta de la coerción la misma es inmoral. La otra confusión es llamar “derecho humano” a lo torcido.

    El mercado no nos hace iguales pero sin él todos seríamos mucho más iguales, en la pobreza, esa que era la realidad en la historia humana hasta que fuimos adoptando la división del trabajo a través del mercado; pero no el intervenido por politicastros. Más allá, si ponemos atención, veríamos que decretar salarios mínimos, vacaciones y otros llamados “derechos laborales” producen votos pero no riqueza. Es así ya que semejante intervencionismo no nace en la nobleza de espíritu sino en la pobreza de bastardos intereses sindicales.

    En resumen, la izquierda ama la igualdad de resultados o redistribución que sólo se puede lograr a través de una coerción gubernamental. Pero el intervencionismo centralizado sólo crea más desigualdad; dado que los gobernantes controladores son más iguales en su caudal económico, que los gobernados en su pobreza económica. Simplemente, el atajo intervencionista, ése que sólo se da por intermedio de torcidas autoridades, siempre conducirá a una igualdad en la pobreza.

  • El fatal y falso ambientalismo

    No es difícil determinar la perversa naturaleza de una agrupación política; para ello sólo hay que poner atención a lo que dicen y hacen. No deja de sorprender que los EE.UU. se haya convertido en uno de los mejores ejemplos de dislocadas políticas de izquierda, caracterizadas por términos tales como: “ambientalismo, verde, progresismo, cambio o calentamiento climático», etc. El solo hecho de verlos empeñados en destruir la economía más pujante que haya existido lo deja claro. Una economía que surgió del respeto a las libertades humanas básicas, de propiedad del cuerpo, del pensamiento, palabra, libertad de tránsito y de los productos del ingenio y el trabajo.

    Uso el ejemplo de los EE.UU. como punto de referencia a lo que igual ocurre en nuestro patio. Tal es el “plan de reducción inflacionaria” (IRA) que, entre otras, propone adoptar a una “energía verde”, cuando, en realidad, los costos que ellos imponen son destructivos. Ya otros países, tal como España, han demostrado que obligar una transformación energética desde palacio y a destiempo sólo conduce al desastre, a costos aumentados y a la fuga de la industria.

    Casi todos, si no todos, los subsidios, esos que suenen a rumba para los idiotas, no convienen sino a los intereses bastardos. Si la actividad vale la pena, no requiere subsidio; a no ser que tenga otros propósitos. Fíjense en los negocios espaciales de Space X y los de Elon Musk, que están abaratando y mejorando de forma impresionante la exploración y la industria espacial.

    Los subsidios, ya sean para el medioambiente o el carnaval, siempre comienzan como cosa temporal que se vuelve eterna; en Panamá sobran los ejemplos. La cruda realidad es que reverdecer la economía por la ruta de las supuestas energías renovables no solo disparará los costos sino que destruirá el actual sistema económico que depende de ‘energía económica’.

    Mucho se cacarea acerca de los males de los combustibles fósiles pero poco o nada de lo positivo; de lo cual, por lo pronto, tiene más que la energía renovable. Por ejemplo, las capacidades de los combustibles fósiles en el enfriamiento, calentadores, irrigación y tal, neutralizan sus impactos de invernadero. En resumen, por ahora los combustibles fósiles son la mejor herramienta para el ambiente. Ni hablar que la inmensa mayoría de la humanidad carece de los medios para adoptar energías renovables; las cuales requerirán el uso de las fósiles.

    Es absurdo y ridículo creer que podemos hacer una transición a energías renovables por intermedio de normativas gubernamentales. No hay el espacio en este escrito de anotar todos los impactos negativos y demenciales de forzar una transición a destiempo. No más considerando la cantidad de cobre que se necesitaría, la Minera Panamá tendría que acabar con todo Panamá y aún así no logra nada. Pero de eso no hablan los ambientalistas. No hay suficientes minas en el planeta para los metales que requeriría lograr un cambio climático favorable; si es que entendemos lo que es favorable en cuanto al clima.

    Tampoco se habla de lo que serían las necesidades de recarga de las baterías de los vehículos eléctricos. Simplemente, no existe ni cerca la capacidad de generación eléctrica para la recarga de toso los vehículos; si es que fuese posible que todos los vehículos fuesen eléctricos.

    A fin de cuentas, todo el cacareo de irse por lo verde es como estar sentado en un restaurante dónde está prohibido fumar y en la mesa siguiente están sentados chinos, indios y tal fumando tremendos habanos.

    Y, para que la cuña azoque, ¿has considerado que el calentamiento global puede ser bueno para el agro y la alimentación de la humanidad?

  • Por qué la batalla de Ucrania es la de todos

    El artículo de Guy Sorman, titulado «Necesitamos hacer más», publicado en ABC recientemente, aborda la situación actual en Ucrania y su relevancia en la lucha global entre la democracia y el despotismo. El autor comienza haciendo referencia a un encuentro histórico entre el general Franco de España y Adolf Hitler de Alemania en 1940, en el cual Franco se negó a involucrar a España en la guerra y optó por mantenerse neutral o casi neutral. Sorman atribuye esta decisión de Franco a la previsión de que Alemania no ganaría la guerra debido a la resistencia de la Royal Air Force británica durante la Batalla de Inglaterra. El autor luego establece un paralelo entre esa resistencia británica en la Segunda Guerra Mundial y la lucha actual del Ejército y el pueblo ucraniano contra Rusia.

    Sorman argumenta que en la actualidad, al igual que en 1940, se enfrentan dos ideologías y concepciones del mundo: el bando democrático, que defiende la libertad personal y la resolución de conflictos a través de elecciones internas y negociaciones externas; y el bando del despotismo, que prioriza el poder del Estado y a menudo está acompañado de una ideología, como el imperialismo ruso o el comunismo chino, y que busca negar la libertad individual. El autor sostiene que el conflicto en Ucrania es una manifestación de esta lucha entre la democracia y el despotismo, y que una victoria rusa tendría consecuencias negativas para la libertad y la prosperidad en el mundo, ya que Rusia y China se unirían para contrarrestar la democracia en todas partes.

    Sorman expone que, a pesar de que la OTAN está armando a Ucrania, lo hace con cierta vacilación, temerosa de una posible respuesta nuclear de Rusia. Sin embargo, el autor argumenta que si Rusia pudiera usar armas nucleares en el campo de batalla, ya lo habría hecho, y que estas armas son inútiles en una guerra convencional. Sorman critica la demora en la entrega de armamento a Ucrania por parte de Occidente y sostiene que los ucranianos deben dar argumentos durante semanas o meses antes de recibir el apoyo que necesitan para enfrentar la agresión rusa.

    El autor también menciona la implicación de otros países en este conflicto, como África, el mundo árabe e India, que dudan entre apoyar a la democracia o al despotismo. Sorman advierte que una victoria rusa en Ucrania fortalecería a los dictadores en países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, y establecería una alianza de tiranos liderada por Rusia y China, lo cual pondría en peligro las libertades, vidas, prosperidad y creencias de los europeos y de otros países.

    Sorman concluye su artículo instando a no abandonar a Ucrania, ya que este país está luchando por la democracia no solo para sí mismo, sino también en nombre de otros países que valoran la libertad. El autor hace un llamado a reconocer la importancia de este conflicto en la lucha global entre la democracia y el despotismo. El artículo de Guy Sorman es una advertencia clara y contundente de las consecuencias que podría tener la victoria de Rusia en Ucrania para Europa y el mundo y llama a no permitir que el miedo a las armas nucleares detenga la ayuda a Ucrania. El artículo es un recordatorio de que la libertad, la vida, la prosperidad y las creencias del mundo occidental están en juego y de que no podemos permitir que esto suceda.

  • Bernard Mandeville, un personaje para el momento actual

    Nada menos que Samuel Johnson –sin duda una de las figuras más destacadas de la literatura inglesa del siglo XVIII– ha dicho que Mandeville le “abrió la mirada frente a la realidad de la vida” y, por su parte, James Boswell en Life of Samuel Johnson apunta que Mandeville ha influido decisivamente en buena parte de la concepción filosófica del tan ponderado doctor Johnson.

    Pensadores de la talla de Adam Smith, David Hume, James Mill, Emanuel Kant, Jeremy Bentham, Voltaire, Montesquieu y estudiosos como Benjamin Franklin han citado frecuentemente a Mandeville para discutir o para coincidir con sus razonamientos y conclusiones. Condillac y Herder se basaron en Mandeville para la realización de buena parte de sus trabajos sobre el origen y el proceso evolutivo por el que se forma el lenguaje, que como es sabido no procede de la ingeniería social ni el diseño, sino del orden espontáneo. En esta línea argumental, Borges sostenía que el inglés cuenta con un mayor número de palabras porque no lo pretende regir una academia de la lengua.

    Alexander Pope reconoce en los escritos de Mandeville un gran valor literario. Resulta muy curioso que con estos reconocimientos sobre la influencia mandevilliana en el pensamiento de la época contemporáneamente aquel autor pase prácticamente desapercibido. Salvo el formidable trabajo de tesis doctoral presentado por Forrest B. Kates en 1917 en la Universidad de Yale, que más tarde inspirara a Friedrich Hayek para su notable presentación ante la Academia Británica en marzo de 1966 y con anterioridad la disertación doctoral de Chiaki Nishiyama en la Universidad de Chicago en 1960, salvo estos estudios, como queda dicho, Mandeville pasa sin que se destaquen sus contribuciones, aun en los círculos intelectuales considerados de mayor prestigio.

    Bertrand Mandeville nació en Holanda en 1670 y murió en Inglaterra en 1733, lugar este último donde transcurrió prácticamente toda su existencia. Se graduó en medicina –provenía de una familia de médicos célebres–, pero su interés lo volcó por entero a la filosofía, sobre lo que publicó una docena de trabajos de envergadura, pero su tono incisivo, mordaz y por momentos peyorativo condujo a algunos malentendidos. Aunque fueron muchos los intelectuales de peso que reconocieron su originalidad y maestría, otros lo rechazaron por considerar que su lenguaje resultaba insolente y no adecuado para la época. En su afán de ridiculizar al oponente en no pocas ocasiones dificultaba la comprensión del argumento, que incluso a veces resultaba desfigurado.

    Veamos a título de ejemplo una de sus obras titulada La fábula de las abejas o cómo los vicios privados hacen a la prosperidad pública. Es que Mandeville usa la expresión “vicio” en su equivocada acepción vulgar para aludir a los seres humanos persiguiendo su interés personal. Con este razonamiento el autor de marras pretendía señalar con acierto que todos actuamos en nuestro interés personal. Es en realidad una verdad de Perogrullo, puesto que el acto se lleva a cabo precisamente porque está en interés del sujeto actuante, sea la acción ruin o abnegada. Tanto el asaltante de bancos que apunta a que le salga bien el atraco como la Madre Teresa, en cuyo interés personal está el cuidado de sus leprosos, en ambos casos proceden por el referido móvil.

    El eje central de la cooperación social en un sistema abierto se sustenta en que todos para progresar deben atender las necesidades de su prójimo. Se trata de demandas cruzadas en los intercambios, por eso es que suelen agradecerse recíprocamente en un comercio luego de la transacción. Lo que le preocupaba a Mandeville y mucho más nos preocupa a esta generación es la incomprensión manifiesta de lo dicho, e irrumpe el “ogro filantrópico” al decir de Octavio Paz, un esperpento que en nombre del aparato estatal aplasta derechos y libertades de los gobernados a través de controles absurdos, pesadas cargas fiscales, inflaciones galopantes, sindicatos que abdican de sus funciones y en su lugar perjudican a sus supuestos representados, sistemas de inseguridad antisocial, cerrazón al comercio con el mundo. Todo conducido por megalómanos disfrazados de hadas madrinas que todo lo destruyen a su paso degradando el concepto de solidaridad, ya que se inspiran en la expropiación del fruto del trabajo ajeno.

    Esta lección de Mandeville luego fue retomada también por uno de los más destacados exponentes de la Escuela Escocesa, a saber Adam Ferguson, que en 1767 subrayaba que los beneficios del interés personal cruzado en una sociedad libre son “el resultado de las acciones humanas mas no producto del diseño humano” al efecto de alejar de los burócratas “la arrogancia fatal”, tal como denominaba Hayek al ímpetu de los estatistas de siempre. En momentos en que en el llamado mundo libre la arremetida de los planificadores y alquimistas sociales hace peligrar la existencia de la misma libertad, resulta de interés repasar y releer el mensaje central de Mandeville, especialmente cuando se observa una malsana tendencia a abandonar los preceptos de la democracia para convertirla en cleptocracia, lo cual en lugar de preservar intacto el respeto a los derechos de las personas, tal como recomiendan los Giovanni Sartori de nuestro tiempo, en muchos lugares se opta por gobiernos de ladrones de sueños de vida, propiedades y libertades. Se deja de lado la columna vertebral de la democracia para sustituirla por el mero recuento de votos, con lo que se podría concluir que Hitler era demócrata porque asumió con la primera minoría en un proceso electoral, o el sistema implantado por el dictador venezolano que habla con los pajaritos.

    Tal como se ha consignado respecto de Mandeville, el estilo burlón y satírico aplicado a ciertos temas no siempre es conducente, procedimiento a que recurre este pensador en su desesperación para que se comprendan puntos centrales de la convivencia civilizada. Mandeville es el principal responsable de haber refutado lo que se conoce como “darwinismo social”. Darwin mostró que en el reino de la biología las especies más aptas eliminan a las menos competentes, mientras que Mandeville explicó con lujo de detalles que en materia social la libertad hace que los más eficientes, los más fuertes, como una consecuencia no necesariamente buscada, inexorablemente transmitan su fortaleza a los más débiles por las inversiones que son la única causa de salarios e ingresos en términos reales.

    Otro punto sobresaliente en los trabajos del autor que estamos comentando es el referido a lo que en términos modernos de la teoría de los juegos se denomina la suma cero. Esto es el pensar que en las relaciones interindividuales no hay ganancias de las dos partes en una transacción, como si se beneficiara solo la que recibe dinero, sin percatarse de que en las contrataciones libres las partes involucradas ganan. La riqueza no trata de un pastel estático que se divide en partes, sino de un proceso dinámico de crecimiento que no se refiere a cantidad material, sino a valores incrementados. Recordemos aquello de “todo se transforma, nada se consume” en el universo. Los teléfonos antiguos tenían mucha más materia que los modernos, sin embargo estos últimos prestan infinitamente mayor cantidad de servicios, por ende proporcionan mayor valor. En resumen, Mandeville es para nuestra época.

  • ¿Cuál es la cura para el estatismo?

    Dicho lo más simple posible, la cura al estatismo son las instituciones que no son estatales, tal como la familia y ascendiendo sin llegar a los gobiernos. Y sí, los gobiernos tienen una función, pero limitadas a aquello que es propio de la gobernanza. No es buena gobernanza cuando una entidad de orden superior apachurra a una inferior; tal como los padres a sus hijos. No es nada fácil trazar el límite de los padres con sus hijos pero, al menos, hay que saber que existen límites que al ser transgredidos dañan. Y… ¡ojo!, que el gobierno no es padre de los ciudadanos; sólo vale como analogía.

    En gran reto está en identificar y diferenciar entre aquello que es propio de gobiernos y lo que no. Por ejemplo, la Caja del Seguro Social de Panamá (CSS) no es propia de gobiernos. Más aún la CSS, en esencia, es una institución o empresa privada; que ha sido secuestrada por los zorros de gallinero (el zorrismo).

    Dato sobre la CSS: Su director lo nombra el zorro gubernamental mayor, y su nombrado no responde ante la junta directiva de la CSS. Imagínense, una junta directiva que no dirige. ¿Acaso no tiene límites lo tarado?

    El secreto o la forma para evitar la acumulación del poder centralizado está en diseminarlo entre diversos organismos sociales cuyas funciones sean, no sólo propias, sino limitadas. Y, más allá, que cada institución tenga facultades suficientes para ser policía de las demás; lo cual implica descentralización económica o presupuestaria. En casos como los de Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y tal, ¿qué otro poder, más allá del que tiene el zorro mayor, decide hasta lo menor?

    Si escudriñamos en la historia, veremos que las instituciones descentralizadas, desde la misma familia, fueron vistas y tratadas como enemigas del poder central; ese que odiaba la Carta Magna. La misma iglesia católica, que fue perdiendo su poder, en parte bien y otra mal, fue delegando al “rey” cosas que no eran del rey; tal como la economía, ciencia que ya no se escucha desde los púlpitos. En síntesis, los sistemas gubernamentales policéntricos son para el estatismo como la cruz para el vampirismo.

    El adjetivo “policéntrico” califica aquello que surge o se expresa en o desde diferentes centros; tal como los ministerios son parte del organismo policéntrico estatal; salvo que todos responden al zorro mayor… ¿o no? Otra cosa se tiene en jurisdicciones y sistemas jurídicos superpuestos que compiten entre sí y que son de naturaleza privada. Algunos lo apodan de “anarcocapitalismo”; y, me pregunto si quienes así lo ven saben lo que es el capitalismo. Lo otra cara de la moneda la tenemos en la legislación monopólica estatal.

    Hoy día ¿cuántas personas entienden y pueden explicar detalladamente como es que funciona la verdadera solidaridad cuyo manantial nace en las instituciones humanas básicas? Pocos entienden que los gobiernos no son agentes solidarios; es más, no pueden serlo. Su función es la de velar por la libertad, la propiedad y la seguridad. Desafortunadamente lo que vemos surgir es el regalierno; es decir, el gobierno regalón y que hacer ver que regala, cuando en realidad lo que hacen es obsequiar pobreza.

    Y también, hoy día, hasta los organismos supuestamente sociales, tal como sindicatos y otros, han sido puestos a servicio del zorrismo. Peor aún es que inclusive muchas asociaciones civiles se hayan convertido en ecos del zorrismo. En algunos casos es porque sus líderes aspiran admisión en los gallineros; mientras que por otro lado simplemente languidecen en las corrientes del status quo.

    ¿Qué hacer frente a todo ello? Antes que nada, tomar conciencia y quedar atento al momento en que la fruta de la libertad madure y está lista para la cosecha. Ese momento está más cercano de lo imaginado.

  • No podemos ser libres si no sabemos qué es la libertad

    Vale repetir hasta el cansancio que, “la Babel nos nuble el entendimiento y la comunicación”; y, en tal sentido, para entender un tema como el de la libertad, es imperativo comenzar escudriñando las palabras claves, sus orígenes y variación de significados o acepciones. En el caso que abordo, ¿cuál es el significado o sentido del vocablo “liberad”. Según la RAE, es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera u otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” De inmediato sobresale que la liberad es: una facultad, potencia física o moral; es un dote de la naturaleza y no algo que fabricamos en rancios aposentos legislativos; relativa a nuestras obras, lo que hacemos y cómo lo hacemos y a qué propósito. También aborda nuestra capacidad de abstenerse de obrar; y, en la parte final de la definición sale algo fundamental que típicamente pocos entienden y meditan, y es que somos responsables de nuestros actos, para bien o mal. Pero no sólo responsables en cuanto a rendir cuentas sino de entender y dar seguimiento a nuestros actos; tal como en el matrimonio, en el cual se crea un compromiso de hacer el bien hasta el final de nuestras vidas.

    Otra manera de enfocar la libertad es que somos libres para hacer el bien y no el mal o lo que nos venga en ganas; y, en tal sentido, debemos responder ante el prójimo dado que nuestro actuar no sólo nos afecta en lo personal sino en lo comunal o social.

    El otro aspecto esencial e inescapable es que la libertad implica ausencia de coerción. En este sentido, gran parte de lo que hacen nuestros gobiernos viola nuestros derechos, nuestra libertad; tal como ocurre con los impuestos que en esencia son un acto coercitivo de pillaje y despojo. También debemos distinguir entre la libertad positiva y la negativa; siendo la primera de estas la de hablar e interactuar con otros y la negativa sería la de proteger a unos en contra de la tiranía de otros. Y, en todo ello veremos la inmensa oportunidad de líderes políticos de liderar en demagogia.

    Ser libre de deseos es otro asunto muy diferente. De hecho, no somos libres tanto de buenos como malos deseos; lo cual, en sí, no es malo, pues lo malo está en nuestros actos. Nada malo hay en sentir una atracción por otra persona, sea o no de tu género. Otra cosa, muy diferente, está en cómo actuamos frente a todo ello.

    Tal vez la médula del asunto es ver y entender que el gobierno es, en esencia, la negación de nuestra libertad. De que somos libres de ser gobernados, en el sentido equivocado del término; tal como la RAE nos dice que “gobernar” es el arbitrario control del timón del barco. El gobierno está para proteger en la comunión. Los impuestos, por ejemplo, que son dinero expropiado de manera coercitiva, debían ser usados, exclusivamente, en la salvaguarda de nuestra liberad y propiedad y no para lograr una supuesta igualdad o falsa solidaridad. El gobierno que quita a unos para dar a otros es un gobierno prostituido. En síntesis, la caridad no es cosa forzada sino personal y libre.

    Aquello que recibe un ciudadano de forma gratuita por el gobierno le fue arrebatado a otra a la fuerza. Como dijo Bastiat: “está lo que se ve y lo que no se ve”. Para muchos el llamado “rico” le roba el fruto de trabajo de los obreros. Eso es lo que a vista simple parece que ocurre; pero el asunto no es tan simple, ya que de por medio está la valoración del trabajo de unos y de otros. ¿Acaso es menos valioso el emprendedor y la capacidad de dirigir la labranza del obrero a buen puerto?

    En resumen y como reza el adagio: “No hay tal cosa como un almuerzo gratuito”. Y, arrebatas a uno para “ayudar” a otro yace un contingente de males que no se ven a primera vista. El problema hoy días es que las masas de la izquierda que han secuestrado y prostituido estos las palabras, tal como llamar “democracia” a la tiranía de las mayorías o en los EE.UU. del partido que: se llama “liberal” cuando no es tal; se llama democrático, cuando no es tal; y se apoda progresivo cuando es regresivo. O, llegar al absurdo de alegar que hay derecho a la salud, agua, jamón y carnaval y tal.