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  • Problemas en el paraíso de la Unión Europea: no logran acordar el impuesto a los grandes digitales.

    El ministro de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire, ha propuesto una ‘cláusula de caducidad’ sobre las propuestas de la Comisión Europea para gravar los beneficios de los gigantes digitales en toda la UE a fin de que la legislación sea más aceptable.

    «Lo que hemos logrado hoy es el reconocimiento común de trabajar en una solución de corta duración hasta final de año basada en la propuesta de la Comisión Europea (CE)», dijo el ministro de Finanzas austríaco, Hartwig Löger, cuyo país ostenta la Presidencia de la Unión Europea (UE), y que acogió en Viena el Consejo informal de ministros el viernes y sábado pasados.

    Los Veintiocho buscan el modo de gravar la actividad de las grandes empresas digitales, para paliar la disparidad que existe actualmente entre lo que pagan en impuesto de sociedades estas plataformas (9,5 %) y las empresas tradicionales (23,2 %).

    El punto de partida para la discusión es una propuesta del Ejecutivo comunitario, que plantea introducir un impuesto del 3 % sobre la facturación por ciertos servicios digitales de las empresas de Internet que facturen más de 750 millones de euros en todo el mundo, y más de 50 millones en la UE, que se aplicaría de forma temporal hasta adaptar la fiscalidad europea a estos nuevos modelos.

    Los Estados coinciden en que debe darse respuesta a un problema que perciben los ciudadanos, tanto más de cara a las elecciones europeas de 2019, pero discrepan sobre el modo de hacerlo y, en particular, varios prefieren que la solución se pacte de forma global en el seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

    La ofensiva francesa

    Para intentar salvar este escollo, el ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, ha propuesto a sus socios introducir una «cláusula de extinción» que garantice que el impuesto europeo será reemplazado «tan pronto como haya una solución en la OCDE», una idea que ha generado consenso según la presidencia.

    «La vincularemos a una cláusula de extinción, para destacar que será una solución de transición a nivel europeo, y de forma paralela trabajaremos en una solución de larga duración (…) pero estamos dispuestos a desarrollar una solución de corta duración», afirma Löger. Bajo esta propuesta, el nuevo impuesto, que se espera recaude unos € 5 mil millones al año, terminaría una vez que se alcance un acuerdo a nivel de la OCDE sobre la reforma de la tributación de las compañías digitales.

    Pero esta posible cláusula no es suficiente para convencer a todos en un informe que necesita el apoyo unánime para salir adelante.

    Irlanda encabeza la oposición al impuesto, junto con Finlandia, Suecia, Malta y Dinamarca, mientras que Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Reino Unido mantienen reservas, pero se mostraron en esta reunión más abiertos que en las precedentes.

    «Irlanda tiene gran preocupación por que la UE avance con la tasa digital de forma unilateral», ha dicho el ministro de Finanzas irlandés, Peter Donohoe, en un encuentro con algunos medios durante la reunión, admitiendo que algunos países «ven el riesgo de cambios en su recaudación».

    Donohoe ha explicado que su país prefiere una solución global pero «evaluará cualquier propuesta de cualquier colega y trabajará constructivamente».

    Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, ha declarado que su país «comparte la ambición de llegar a acuerdos antes de fin de año», aunque hay temas sobre los que trabajar.

    El movimiento para introducir una cláusula de eliminación automática se considera una admisión implícita de que la marea política puede estar contra las propuestas. Y en otro signo de preocupación francesa por las objeciones de bloqueo de Irlanda al impuesto, (se requiere la unanimidad) Reuters informa que funcionarios franceses no identificados informaron que Francia estaría dispuesta a considerar formas de compensar a Irlanda por la posible pérdida de ingresos derivada del nuevo impuesto. ‘Estamos listos para darle a Irlanda más que los ingresos. No parece ilegítimo dar algo a Irlanda ‘,  se dice que dijo un funcionario francés el sábado. Pero no se hizo tal oferta, dicen los funcionarios irlandeses, en la reunión informal de ministros de finanzas de la UE.

    Alemania, indecisa; España, segura. Irlanda bloquea.

    Alemania, que inicialmente respaldó el impulso francés a la medida, había dejado traslucir esta semana sus dudas al respecto.

    Al término de la reunión, su homólogo galo había admitido que Berlín tiene «interrogantes», en particular sobre cómo evitar que las empresas reduzcan su base imponible, garantizar que pagan allí dónde generan valor y sobre el coste de recaudar la tasa, pero aseguró que darán respuesta a los mismos.

    «En tiempos en que el populismo asciende en Europa tenemos que aportar respuestas y éstas son decisiones políticas», advierte Le Maire.

    España apoya sin dudas la iniciativa. De hecho, la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha dicho a sus socios que el Gobierno prevé introducir esta tasa sobre la base de la propuesta de la Comisión aún cuando no exista consenso europeo.

    Varios estados miembros han comenzado a ver las propuestas como una escalada potencialmente peligrosa de las tensiones comerciales con los Estados Unidos, un punto que el Sr. Donohoe ha fuertemente señalado a sus colegas. Después de la reunión del sábado, Donohoe dijo que había ‘expresado nuevamente nuestras preocupaciones sobre el impacto del impuesto sobre la cooperación fiscal y el comercio internacional y continuará participando en las discusiones’.

    Desafíos

    La falta de acuerdo, argumentan los proponentes del impuesto, conducirá a la proliferación de medidas nacionales. ‘Once estados miembros de la UE tienen. . . introdujeron o planean implementar impuestos nacionales para hacer frente a los desafíos de la economía digitalizada, todos ellos de naturaleza diversa ‘, advierte un documento de la presidencia austriaca. ‘Estas medidas unilaterales no coordinadas constituyen una fragmentación del mercado único y distorsionan la competencia’. Los ministros de finanzas también consideraron si la UE debería elaborar un marco regulatorio para las criptomonedas a fin de prevenir la evasión fiscal y el lavado de dinero.

    Información de EFE, Irish Times, El Economista.

  • La factura electrónica avanza

    La factura electrónica avanza

    Un detalle interesante, el movimiento por la factura electrónica es principalmente latinoamericano. Es una de esas innovaciones latinoamericanas de la cual preferiría no oír.

    Existe una razón especial por la cual los países civilizados donde se respetan los derechos individuales no han implantado sistemas de factura electrónica. Porque la factura electrónica es una manera muy invasiva de meter al estado, y por lo tanto a los funcionarios y políticos en la vida diaria de las personas.

    El IRS gringo puede pedir Fatcas, o meter a la gente presa por evadir impuestos, pero nunca se va a meter a tratar de centralizar todas las transacciones ajenas en sí mismo. Los votantes nunca lo permitirían.

    En América Latina no tenemos esta cultura del individuo y de restricción de los poderes del Estado.

    Somos una mezcla rara de individualismo antisocial de “yo primero y los demás que se vayan al diablo” mezclado con un contradictorio culto al Estatismo. El estado es bueno “mientras sirva mis intereses individuales!.

    Por eso no vemos raro que los políticos y funcionarios fiscales quieran meter al estado en nuestras vidas particulares. Porque con una factura electrónica todos los negocios pasan por los servers del Estado, el cual ahora puede cruzar información. Una vez lo haga solo le queda pedir que elimine el efectivo. Y luego podrá tener un control total de la vida de las personas. Podrá saber cuánto ganas y en qué lo gastas y lo podrá saber de cada persona.

    Captura de Facebook, Agosto 2018, Requisitos facturación en argentina. Monto en dólares aproximado: 100 dólares cambio real

    Herman Goering, líder nazi, apoyaba al control de precios no porque era mejor económicamente, sino porque era una manera de meterse en la vida privada de la gente. Así lo decía cándidamente y sin tapujos. Por suerte el líder nazi no conoció las computadoras modernas, sino hubiera apoyado medidas como la facturación electrónica centralizada por el Estado y la eliminación del dinero físico.

    Con la facturación electrónica se puede invadir la vida privada de las personas de una manera que Goering nunca hubiera soñado. Poder saber qué se vende, en qué cantidades, y posiblemente a quién se lo vende. El Gran Hermano te vigila.

    Este es el gran peligro que los partidarios de la facturación electrónica no quieren ver, pese a que ya vimos con Cucalón y Martinelli lo que puede hacer una persona inescrupulosa a cargo de la DGI.

    ¿Pero pensamos que los vienen después serán mejores? Vamos, parece que en Panamá somos incapaces de aprender. Estamos a punto de crear un monstruo y ofrecerlo a los políticos de turno para que lo usen como quieran.
    Parece que la privacidad, el derecho a la intimidad y la libertad personal no parecen ser parte de nuestra cultura. Y esto es lo más preocupante.

  • Lorenzo Montanari: “En EEUU ya se está preparando una segunda rebaja fiscal”

    Lorenzo Montanari es el director de Asuntos Internacionales de Americans for Tax Reform, uno de los grupos de presión más influyentes de Estados Unidos. Antes de incorporarse a dicha institución, este politólogo italiano trabajó en una consultora de relaciones públicas y en la George Washington University. Sus artículos aparecen de forma regular en medios como FORBES o The Daily Caller. GCC Views ha hablado con él para conocer de cerca la reforma fiscal que ha aprobado Estados Unidos y sus implicaciones para Panamá y el resto del mundo.

    ¿Qué hace exactamente su organización?

    En Americans for Tax Reform (ATR) empezamos a trabajar para conseguir una reforma fiscal desde el día uno de nuestra existencia, en 1985. Nuestra misión no ha cambiado: seguimos volcados en conseguir reglas tributarias más atractivas y mejor diseñadas. En los años 80, jugamos un papel importante a la hora de promover la rebaja de impuestos que propuso el presidente Ronald Reagan. Desde entonces, nos hemos volcado en conseguir reformas a nivel regional, aunque la conversación ha vuelto al plano federal en los últimos años, de modo que se nos abrió la posibilidad de conseguir la reforma fiscal más ambiciosa en las últimas tres décadas.

    Imagino que están de enhorabuena…

    El 22 de diciembre de 2017 se firmó en la Casa Blanca la ley que oficializa la reforma fiscal de la Era Trump. No surgió de la nada: el contenido de la reforma recoge el acervo de décadas de investigación y presión que han servido para explicar por qué era necesario reducir el peso de los impuestos sobre salarios y beneficios empresariales.

    ¿Presionaron para conseguir cambios concretos o, más bien, para insistir en las líneas generales de la reforma?

    No siempre es fácil concretar una reforma. Se puede discutir cuál es la base imponible adecuada, cuál es el tipo óptimo, etc. Pero en ATR nos hemos especializado en marcar el trazo de la reforma. Nuestro mensaje fue muy claro: Estados Unidos había perdido atractivo fiscal a nivel internacional, de modo que esta era la oportunidad de cambiar el paradigma y volver a ser competitivos en el terreno tributario.

    ¿Habrá nuevos cambios en el futuro?

    El trabajo de ATR está volcado en conseguir que las rebajas de impuestos contribuyan a mejorar los sueldos netos de los trabajadores y los resultados anuales de las empresas. Por eso, por mucho que ya hayamos logrado un gran avance en 2017, estamos ya “cocinando” una nueva rebaja de impuestos. Creemos que esta “reforma tributaria 2.0” vendrá de la mano del congresista Kevin Brady, cuyo liderazgo en el terreno fiscal cuenta con nuestra colaboración y apoyo entusiasta.

    ¿Por dónde iría esa “reforma tributaria 2.0”?

    De entrada, queremos que las rebajas fiscales que tienen fecha de caducidad (2025) pasen a ser permanentes. También buscamos un nuevo recorte en el tipo general del Impuesto de Sociedades, que ya bajó del 35% al 21% pero podría ser reducido de nuevo para llegar al 20%. Además, podría mejorarse el tratamiento fiscal de los planes de ahorro, vitales para apuntalar las pensiones.

    ¿Qué ingredientes centrales tiene la reforma, sobre todo pensando en su impacto para el resto del mundo?

    Para impulsar el crecimiento, no hay nada tan importante en la reforma de 2017 como la reducción del Impuesto de Sociedades. Este punto reduce significativamente el coste de capital y contribuye a aumentar la inversión y la productividad. Otro elemento crucial ha sido el paso de una fiscalidad global a una territorial, lo que significa que ya no exigimos impuestos sobre los beneficios logrados en el extranjero. Y, no hay que olvidarlo, la nueva legislación permite repatriar activos que estaban fuera de Estados Unidos a un tipo que va del 8% para las rentas derivadas de activos ilíquidos al 15% que se cobra a los ingresos generados por activos líquidos.

    En cuanto a las familias, hemos duplicado los mínimos exentos, las deducciones aplicables por hijo y los tipos aplicados a trabajadores de todo nivel de ingresos. Alrededor del 90% de los contribuyentes va a experimentar una rebaja de su factura fiscal como consecuencia de estas medidas. Millones de trabajadores se han beneficiado, además, de una auténtica lluvia de “pagas extra”, con primas salariales de 1.000 o 2.000 dólares.

    De modo que ya hay resultados…

    Los datos de crecimiento ya apuntan que la economía se está acelerando. Este último trimestre, el PIB ha subido un 4,1%. A medio plazo Tax Foundation estima que, gracias al nuevo marco tributario, el crecimiento puede acelerarse hasta llegar a un ritmo extra del 1,7% anual. Todo eso da ejemplo al resto de mundo y envía una señal clara de que las rebajas de impuestos generan crecimiento y prosperidad.

    Países como Panamá han captado capital a base de mantener una fiscalidad relativamente baja. ¿Qué supone este giro en la política fiscal de EEUU?

    La reforma fiscal aumentará la competencia tributaria a nivel global. Se ha reabierto la discusión sobre la importancia de bajar los impuestos. En Hungría, por ejemplo, el tipo general del Impuesto de Sociedades ha caído al 9%. En Italia, por poner otro ejemplo, se habla ya de un flat tax para empresas y familias. Y ahí está el ejemplo de Irlanda, que mantiene con éxito un modelo fiscal basado en reducir al 12,5% la fiscalidad de las empresas.

    Para cualquier país del mundo, el tablero de juego ha cambiado. Toda reforma que suponga un deterioro del clima tributario se enfrenta ahora a un contexto internacional más competitivo. Para las empresas y para los trabajadores más dinámicos, Estados Unidos se ha convertido en un destino fiscal mucho más atractivo.

  • Hong Kong vs Singapur: 50 corporaciones crean centros de tesorería en Hong Kong

    La creciente importancia del mercado empresarial asiático está alentando a las empresas multinacionales a establecer centros corporativos de tesorería en la región. Por lo general, se considera que un centro de tesorería corporativo es un banco interno de una corporación multinacional que brinda servicios de tesorería para las compañías de su grupo. Las actividades principales de los centros de tesorería corporativos generalmente involucran: (a) préstamos y préstamos intragrupo; (b) administración de efectivo y liquidez; (c) procesamiento de pagos a proveedores; (d) apoyar la recaudación de capital; y (e) gestión de riesgos. Además, los centros de tesorería corporativos también pueden tener la función de control en nombre de la sede y ayudar a controlar los cambios en las regulaciones locales y las condiciones del mercado.

    En la batalla entre Hong Kong y Singapur para convertirse en el principal centro de tesorería de la región, se ve a Hong Kong ganando terreno por ahora.

    La Autoridad Monetaria de Hong Kong (HKMA) confirmó al medio CT que más de 50 corporaciones han establecido o están en el proceso de establecer operaciones de tesorería en Hong Kong.

    El número total refleja un crecimiento del 66% desde hace un año.

    La HKMA no nombró a las compañías ni dio números de compañías de diferentes orígenes, sin embargo, se cree que la mayoría de las corporaciones provienen de China continental. La Autoridad manifestó que se había notado un creciente impulso de corporaciones que establecían centros de tesorería en Hong Kong desde el año pasado.

    ‘Estamos recibiendo más consultas de empresas. ‘El número de corporaciones en proceso de establecer o que ya han establecido CTC (centros de tesorería corporativa) en Hong Kong ha aumentado de alrededor de 30 hace un año a las actuales más de 50’.

    El proceso se acelera

    En mayo, la HKMA reveló en la reunión informativa para el panel del consejo legislativo sobre asuntos financieros que, desde que se estableció el incentivo fiscal en 2016, la HKMA se había puesto en contacto con más de 300 corporaciones y más de 40 estaban planeando activamente establecer o ya han configurado su Centro de Tesorería Corporativa (CTC) en Hong Kong.

    Los incentivos fiscales de Hong Kong son un señuelo importante para las empresas. En 2016, Hong Kong redujo el impuesto a las ganancias en un 50 por ciento a 8.25% para los CTC elegibles. Hong Kong también permite la deducción de los gastos por intereses al calcular el impuesto a las ganancias para el negocio de financiación intragrupo de las empresas.

    Sara Yip, gerente sénior de HKMA, dijo el mes pasado al evento Corporate Outreach de China de CorporateTreasurer que las corporaciones necesitaban observar el ambiente fiscal general al elegir configurar su CTC.

    Aunque las tasas impositivas de ganancias preferenciales para los CTC en Singapur son ligeramente más bajas que en Hong Kong, la tasa impositiva general de Hong Kong es mucho más competitiva cuando se consideran los impuestos directos e indirectos.


    Algunas de las ventajas de establecer un centro de tesorería en Hong Kong incluyen que no haya un proceso de aprobación involucrado; todos los requisitos están establecidos en la Ordenanza de Ingresos Internos sin cláusula de suspensión.

    Fuente: EDB Singapur, HKMA

    Barreras

    Los cambios en las normas impositivas se consideran un paso positivo para reforzar el entorno comercial favorable a los impuestos de Hong Kong. Si bien la tasa de 8.25% parece tan atractiva como la de Singapur, hay una serie de factores no tributarios que pueden afectar la elección de la ubicación de las empresas multinacionales para sus centros de tesorería corporativa.

    Estos factores incluyen el alto costo de la propiedad, el costo de funcionamiento del negocio, la estabilidad del sistema financiero y la disponibilidad de experiencia y tecnología. Además, los centros corporativos de tesorería de corporaciones multinacionales tienden a estar ubicados en un lugar donde residen sus sedes regionales, con el fin de obtener un mejor acceso a las operaciones comerciales centrales y la gestión. Actualmente, Hong Kong alberga alrededor de 1400 oficinas centrales regionales. En Singapur, hay alrededor de 4000 sedes regionales.

    La gran presencia de sedes regionales en Singapur puede explicarse en parte por los incentivos fiscales otorgados por el gobierno de Singapur. En un esquema de incentivos fiscales conocido como el Programa de Sede,a las sedes regionales les ofrecen una tasa impositiva en condiciones favorables sobre los ingresos calificados del exterior.

    Hong Kong puede tener la ventaja única de la proximidad a la parte continental y es el centro  offshore más grande del Renminbi. La iniciativa ‘One Belt One Road’, junto con el establecimiento del Asian Infrastructure Investment Bank, es ventajoso para Hong Kong  como centro de tesorería. A pesar de estas condiciones favorables, existen otros factores específicos de las empresas multinacionales que pueden afectar la elección . Específicamente, a muchos de ellos les gusta ubicar conjuntamente sus centros corporativos de tesorería con sus sedes regionales. Por lo tanto, promover una economía de sede en Hong Kong le es ciertamente útil para fortalecer su atractivo como ubicación privilegiada de los centros de tesorería corporativa en la región.

     

  • La globalización de la complejidad. ¿En qué lugar del ranking conviene estar?

    El mundo globalizado ha traído una nueva complejidad financiera por varias razones.

    Existe el miedo legítimo de los Estados nacionales a perder sus jurisdicciones en un mundo donde es fácil mover personas y capitales de una jurisdicción nacional a la otra. Esto facilita tanto ciertos delitos, como la competencia fiscal entre las jurisdicciones.

    Los Estados han creado un sistema en el cual la complejidad financiera es cada vez mayor para evitarlos: desde el cumplimento de regulaciones contra el lavado de dinero, a reportes cada vez más complejos de contabilidad. Usualmente se presentan a las jurisdicciones más complejas, como los buenos e ideales ciudadanos globales, pero, ¿esto es cierto? Hay un balance entre una jurisdicción y otra. Si son demasiado exigentes, la gente va a usarlas solo para hacer negocios locales; si no tienen otras opciones, se convierten en generadoras de miseria en otros índices. Si son demasiado laxas se convierte en una especie de isla pirata internacional, y se aparece en cuanta lista negra haya.

    ¡Ojo! que las más complejas tienen la mala costumbre de usar temas como el lavado de dinero y la evasión fiscal como excusas para castigar a las jurisdicciones menos complejas que son sus rivales de negocios. Hay que tomarse con algo de malicia eso de ser un buen ciudadano global. Porque, muchas veces, lo que quieren los Estados que reclaman la buena ciudadanía global a otros, es eliminar competidores. Por eso es bueno ver un análisis de dónde están posicionados los países en temas de cumplimento, trámites fiscales versus cómo se compara esto con los índices de libertad económica, los índices del ‘doing business’, los índices de miseria y los índices anticorrupción. Esto nos da una medida de los costos y beneficios que trae ser un buen ciudadano global o no.

    Mientras más complejas sean las normas de cumplimiento de una economía, más tiempo se ha de gastar en cumplir trámites burocráticos y menos en producir bienes y servicios, y esto afecta a la solvencia de una empresa a largo plazo. Por eso la compañía TMF Group ha presentado un índice de complejidad financiera, para ayudar a los ejecutivos a saber qué esperar cuando hacen negocios en un país.

    Por ejemplo, el país financieramente más complejo es China, pero China atrae inversiones porque es China; mano de obra barata y productiva y pocas regulaciones laborales y ambientales. China es el taller del mundo, pero fuera de paraísos fiscales como Hong Kong, tiene muchos problemas para ser un centro financiero, y deja mucho que decir que los países latinoamericanos tengan varios puestos entre los países más complejos globalmente, mientras que los Estados Unidos está en el puesto 75. No en vano, son los latinos los que emigran a los Estados Unidos en busca de trabajo. También Francia se encuentra en el top 10, eso nos debe decir bastante.

    Los diez países más complejos desde el punto de vista del cumplimiento (conoce tu cliente) y cumplimiento fiscal en orden descendente desde el primer puesto son:

    Fuente: Financial Complexity Index. TMF Group

    Llama la atención que varios de estos países tienen serios problemas económicos, y que nuestros némesis de la OCDE como Francia y Colombia estén allí, en el club de las supuestas buenas prácticas económicas. Panamá está en el puesto 37, Chile en el puesto 35. Es una lista donde no conviene estar demasiado elevado.

    Fuente: Financial Complexity Index. TMF Group

    Suecia (la supuestamente socialdemócrata Suecia) en el puesto 60, Canadá en el puesto 70, Costa Rica en el puesto 71, Estados Unidos en el puesto 75, Irlanda en el 77, Holanda en el 78, Noruega en el 87 y los verdaderos paraísos fiscales como Hong Kong, Jersey, British Virgin Islands y Gran Caimán en la cola, en los puestos del 91 a 94 respectivamente. Panamá está en la lista de bestias negras de la OCDE, pero dista mucho de ser competitiva con los verdaderos paraísos fiscales.

    Ahora veamos a América Latina. Los cinco países más complejos en orden descendente son: Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia y México. Y todos estos están en el top ten mundial. Dos de estos países son OCDE.

    En América Latina podemos destacar que la tendencia a la digitalización de las facturas electrónicas e impresoras fiscales ha añadido complejidad. Las reformas fiscales han tendido a aumentar y no  disminuir los gastos administrativos, y la carga fiscal. Todos estos países salvo México están también entre los más altos del mundo. Brasil, Argentina y Bolivia son verdaderos infiernos en el tema de regulación fiscal. Bolivia se salva porque tiene un gobierno fiscalmente conservador y una commodity muy deseada, pero Brasil y Argentina son economías de pronóstico reservado. Colombia y México saben que tienen que cambiar, pero son países que creen en las mantras de la OCDE: están haciendo esfuerzos tímidos por simplificar pero no son suficientes. Panamá y Chile están mucho mejor que estos países, pero muy por debajo de Costa Rica y los países de habla inglesa del hemisferio occidental, tanto Estados Unidos como Canadá, y por supuesto de los países menos complejos del mundo, British Virgin Islands y Gran Caimán.

    Por tanto, las lecciones de todo esto para Panamá son las siguientes:

    1. La complejidad fiscal es hostil al crecimiento económico. Los países económicamente más complejos hacen a la gente gastar tiempo y dinero en cumplir con regulaciones en lugar de producir bienes y servicios.
    2. Si bien hay países OCDE, como Canadá, Estados Unidos, Holanda, Suecia, y Noruega que no tienen regulaciones financieras y fiscales complejas, está claro que los países financieramente más complejos de la OCDE como Francia, son los que llevan la voz cantante contra los paraísos fiscales. Panamá debe estudiar cómo hacen los países OCDE que cumplen sus regulaciones para mantener la simplicidad en el sistema financiero y fiscal. Lo que está haciendo el gobierno actual no es deseable, que es añadir las regulaciones OCDE a las ya existentes, o sea, metiendo más cargas regulatorias a la actividad económica en lugar de buscar la manera de modificar las regulaciones ya existentes para que el peso de las nuevas regulaciones OCDE no se sientan tanto.
    3. El conocer su cliente, los acuerdos de intercambio de información fiscal y el más complejo de todos, BEPS, con sus controles de precios de transferencia, tienen un peso notorio en la complejidad fiscal, y por lo tanto, deben ser compensados de otra manera.
    4. Un mal sistema financiero es un generador de miseria, salvo China y Bolivia, el resto de las economías que están el top 10, tienen pronósticos económicos reservados o ya están en coma.
    5. Las facturas electrónicas y la facturación electrónica han añadido complejidad a la regulación del sistema económico sin tener efectos positivos en la economía. Argentina y Brasil siguen teniendo pronósticos reservados. En un mundo globalizado, el menos complejo es el que tiene las de ganar.

    ¿Entenderán esto nuestros políticos y los charlatanes vendedores de aceite de consultorías contables?

     

     

  • Hablamos con Scott Hodge, el artífice de la reforma fiscal de EEUU

    Scott Hodge es el presidente de la Tax Foundation, uno de los centros de pensamiento más influyentes en la compleja esfera política de Washington DC. Durante las dos últimas décadas, Hodge se ha ganado el reconocimiento de políticos, periodistas, inversores y analistas gracias a su reputación como un pensador innovador, pragmático y reformista.

    Durante el último lustro, la organización que preside ha liderado la batalla intelectual a favor de la aprobación de una reforma fiscal en Estados Unidos. GCC Views se ha entrevistado con él para conocer los entresijos del proceso y entender mejor las implicaciones de la nueva situación para la economía norteamericana y el resto del mundo.

    P: ¿En qué momento decidieron ir a por todas y reivindicar una reforma fiscal tan profunda?

    Creíamos que era el momento de actuar, de impulsar una reforma tributaria de calado. El tema lo habíamos puesto en la mesa desde hace al menos cinco años. Ya entonces logramos que en el Congreso se empezase a hablar de estas cuestiones con mucha intensidad. Nuestra inspiración venía de la reforma de 1986, liderada por Ronald Reagan, que partía de un enfoque neutral desde el punto de vista recaudatorio, pero aspiraba a conseguir un cambio sustancial en la forma de recaudar ingresos, para hacer el proceso mucho más eficiente.

    P: ¿Qué obstáculos se enfrentaron?

    Cuando empezamos a estudiar los planes de reforma fiscal que se estaban proponiendo en el ámbito legislativo nos encontramos con que las ideas que se estaban barajando no iban por mal camino en lo tocante a la simplificación de la regulación impositiva, pero no contribuían a disparar el crecimiento.

    Por ejemplo, se proponían se modificaciones en las reglas de cálculo del Impuesto de Sociedades que, si bien ayudaban a reducir el tipo general del gravamen, también acababan con deducciones muy necesarias para impulsar la actividad empresarial, como por ejemplo las reglas de depreciación o las exenciones aplicadas a determinadas inversiones. Si se hubiese aplicado aquella propuesta, no habríamos logrado cambios económicos tan profundos como los que estamos viendo.

    Esto nos devuelve a lo que pasó en 1986. En aquella reforma, que se centró en bajar el Impuesto sobre la Renta de forma muy agresiva, se compensó dicho recorte con modificaciones paralelas que, en la práctica, endurecieron la fiscalidad empresarial. De modo que quisimos aprender la lección de lo que ocurrió 1986 y decidimos apostar por una reforma fiscal enfocada en promover el crecimiento.

    P: ¿En qué se traducía ese enfoque pro-crecimiento?

    Hacía falta otro tipo de perspectiva. Desde un primer momento, defendimos que la reforma fiscal debía reunir varias cuestiones: una rebaja dramática del Impuesto de Sociedades, un refuerzo de las deducciones a las inversiones empresariales y un giro hacia un modelo territorial de tributación, lo que implica dejar de gravar las rentas percibidas por las compañías estadounidenses en el extranjero. Para tener más apoyo político, también propusimos un recorte del Impuesto sobre la Renta y de otros aspectos, pero esa era la guinda del pastel, no el objetivo prioritario.

    P: ¿Cómo lograron marcar la agenda en medio de unas elecciones presidenciales tan polémicas?

    Quisimos influenciar el proceso de reforma fiscal desde el primer momento. Nos pusimos en contacto con los candidatos que aspiraban a la Presidencia y que querían apoyar una rebaja tributaria. Les dimos acceso directo a nuestro equipo de expertos y a nuestro sistema de modelización macroeconómica, que permite estimar el impacto de distintas propuestas. Esto fue de gran utilidad, porque seis candidatos del Partido Republicano aceptaron el ofrecimiento y entraron en una “competencia” por lograr la propuesta más atractiva. Entre ellos estaba la campaña de quien luego fue elegido presidente, Donald Trump.

    En paralelo, empezamos a trabajar con Paul Ryan, un congresista clave desde hace años. El trabajo que hicimos junto a él y Kevin Brady sirvió para avanzar también por la vía legislativa. Después de los comicios, Ryan fue elegido portavoz de la Cámara de Representantes, de modo que supimos trabajar con las personas más adecuadas. Obviamente, una reforma así no se consigue fácilmente, pero el esfuerzo merece la pena y el acierto fue enfocar todo planificando a largo plazo.

    P: ¿Qué balance hace de la reforma que finalmente se ha aprobado?

    A nivel nacional, creo que hemos conseguido algo histórico. No es una reforma perfecta, pero sí es una reforma muy importante. Se acerca mucho a lo que defendíamos desde la Tax Foundation. Hay elementos de la ley que deben ser rectificados y mejorados, obviamente, pero ahora la conversación ha girado hacia los territorios subnacionales de la Unión, de modo que hemos empezado a trabajar con distintos gobiernos estatales que quieren mejorar su clima fiscal de modo similar a lo que ha ocurrido en el plano federal.

    P: En Nueva York y California tienen mucho miedo, porque la reforma fiscal les obligará a competir fiscalmente con mucha más fuerza.

    Hasta ahora, los excesos de su sistema tributario estatal se enmascaraban debajo de deducciones que permitían compensar esos impuestos a la hora de hacer la declaración federal. Eso va a cambiar y la competencia fiscal va a dispararse de forma exponencial. Nueva York, California… no lo van a tener fácil. Ya llevan años perdiendo a millones de trabajadores por motivos fiscales, de modo que las nuevas reglas acelerarán esa tendencia.

    P: ¿Y qué supone la reforma para el resto del mundo?

    La última vez que Estados Unidos rebajó su Impuesto de Sociedades, la OCDE vivió una auténtica “guerra fiscal”. Todos los países desarrollados bajaron su fiscalidad empresarial. En el mundo emergente tomaron nota poco después y se produjo un fenómeno similar. Espero que la reforma de 2018 sea evaluada en 2028 como el principio de una nueva oleada de rebajas fiscales que condujo a un mejor clima tributario para todos. Una economía como Estados Unidos, con tanta influencia en el resto del mundo, ha convertido el 21% en el nuevo estándar con el que habrá que competir.

    P: ¿Y qué supone esta reforma para los centros financieros internacionales?

    Hay 800.000 millones de dólares de dinero de empresas estadounidenses que están en el extranjero, en efectivo, y que ahora pueden volver, gracias a las nuevas reglas de repatriación. Esos 800.000 millones serán una gran inyección para la economía americana, pero al mismo tiempo supondrán una descapitalización importante para jurisdicciones en las que, durante los treinta últimos años, se han acumulado esos ingresos.

    Los paraísos fiscales y los centros financieros internacionales ayudan a facilitar la canalización de inversiones a lo largo y ancho del Planeta. Y, mientras haya diferencias fiscales entre unos y otros territorios, siempre habrá quien busque hacer negocios a través jurisdicciones que brinden un clima fiscal y económico más atractivo.

  • Los paises nórdicos rechazan la «tasa Google», impuesto a las tecnológicas por la Unión Europea.

    Los ministros de Finanzas de los tres países nórdicos de la Unión Europea, Suecia, Dinamarca y Finlandia, han expresado su rechazo hacia el impuesto especial para grandes tecnológicas como Google, Apple, Facebook y Amazon que propuso en marzo la Comisión Europea.

    «Google, Facebook o Amazon pagan proporcionalmente menos de la mitad en impuestos que un puesto de salchichas». La grotesca  comparación  la hizo en el año 2016 el ex canciller austríaco, Christian Kern, indignado por el poco dinero que los gigantes digitales dejaron en la Hacienda de su país. Francia, España, Italia y Alemania fueron los primeros en alzar la voz y  exigieron a Bruselas y a sus socios del Eurogrupo alguna respuesta al respecto.

    Tres meses después de que Bruselas propusiese gravar con un impuesto del 3 % sobre ingresos a las tecnológicas que facturen más de 750 millones de euros globalmente y más de 50 millones en territorio europeo, las administraciones sueca, danesa y finlandesa se reiteran en su posición inicial: creen que va contra el interés de la UE y podría perjudicar la economía.

    «Los países nórdicos pertenecen a los países líderes en digitalización. La digitalización ha acelerado el desarrollo de nuestras economías y ha permitido el desarrollo de nuevos modelos comerciales. Es esencial garantizar que todas las empresas, incluidas las digitales, también tengan un entorno favorable al crecimiento en el futuro. Los impuestos bien diseñados y justos son un factor clave para lograr esto».

    Así comienza el  comunicado conjunto firmado por los tres ministros nórdicos, Magdalena Andersson, Kristian Jensen y Petteri Orpo, donde se asegura que este impuesto se desvía de los principios establecidos  internacionalmente tal y como está planteado.

    «Tradicionalmente, las empresas exportadoras no pagan impuestos en su destino de exportación simplemente porque tienen consumidores allí. La propuesta de un impuesto sobre los servicios digitales significa que básicamente toda la creación de valor se considera que tiene lugar en el lugar del consumidor», explican en el documento publicado el viernes.

    Asimismo, aseguran que «un impuesto sobre los servicios digitales se desvía de los principios fundamentales del impuesto sobre la renta al aplicar el impuesto sobre la renta bruta, es decir, sin tener en cuenta si el contribuyente está obteniendo beneficios o no». Por ello, creen que estos «cambios sustanciales» deberían debatirse y acordarse a nivel internacional.

    A finales de abril, ya fue noticia que la oposición de casi una decena de países de la Unión Europea bloqueaba las posibilidades de un acuerdo, por el momento, en torno a este impuesto digital especial y temporal.

    Además de Suecia, Dinamarca y Finlandia, en el grupo que rechazaban la propuesta de Bruselas estarían Irlanda, Malta, Luxemburgo, Lituania y el Reino Unido. A favor del impuesto se situarían Francia, España, Portugal, Polonia, Eslovaquia, Bulgaria e Italia, mientras que el resto mantenía posturas ambiguas.

    Los tres ministros de Finanzas de los países nórdicos de la Unión Europea, sin embargo, sí se muestran partidarios de reformar el sistema tributario en cuanto a lo digital, pero que esta reformulación de impuestos debería llevarse a cabo a través de la OCDE a nivel mundial. La Comisión Europea, explica Reuters, ha defendido que «los cambios internacionales en materia fiscal han sido históricamente muy lentos en entrar en vigor».

    La Comisión Europea propuso una tasa «transicional» a corto plazo que daría espacio y tiempo a los veintiocho miembros para negociar la ansiada base mínima del impuesto de sociedades y un plan global en el marco de la OCDE para conseguir que los nuevos modelos de negocio virtuales paguen la parte que les corresponde de los impuestos.

    Bruselas considera que el paso adelante era necesario y que habría sido una «ilusión» pensar que se podría llegar a corto o medio plazo a un acuerdo con los socios internacionales, según admitió el comisario de Economía, Pierre Moscovici, en la última cumbre de líderes de la Unión Europea en Sofía. El francés aspiraba a recaudar hasta 5.000 millones de euros anuales con este impuesto que, según se pudo comprobar en esa cita, sigue perdiendo entusiastas y defensores a medida que las negociaciones van tomando forma.

    La negociación a nivel político de este nueva fiscalidad digital comenzó a finales de abril en el consejo informal de ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea. La propuesta legislativa se tendrá que presentar ante el Consejo de la Unión Europea para su aprobación y al Parlamento Europeo para consulta.

    «La digitalización está cambiando el mundo rápidamente y en el futuro seguramente afectará también a las empresas que ahora consideramos tradicionales. Nuestro objetivo es garantizar que todas las empresas, nuevas y viejas, más o menos digitales, nacionales e internacionales, estén sujetas a impuestos de una manera eficiente y equitativa, basada en la creación de valor, para que los países nórdicos y el resto de la UE sigan siendo competitivos en un mundo cada vez más interconectado y digital», finaliza el comunicado.

    Estos tres países consideran que el gravamen va contracorriente de los principios internacionales y esta postura debilita aún más la posible salida adelante de la medida de la Comisión.

  • El Condado Seminoles en Florida, US, comienza a aceptar pago de impuestos en Bitcoins

    Joel M. Greenberg, Recaudador de Impuestos del Condado Seminoles de Florida, Estados Unidos, anunció este 14 de mayo que se aceptaran criptomonedas para el pago de varios servicios.  Joel, un también emprendedor tecnológico,  firmó la autorización para este tipo de pago buscando con esto eliminar tarifas elevadas y mejorar la precisión y eficacia de los pagos a realizar por los usuarios.

    El comunicado de prensa asegura que se aceptaran por ahora solo  Bitcoin (BTC ) y Bitcoin Cash (BCH) para pagar los servicios a partir del verano (Junio). Se podrán pagar por el momento impuestos a la propiedad, licencias de conducir y carnés de identificación, más algunos aranceles como rótulos y carteles.

    Durante años, pagar impuestos con tarjeta de crédito o débito significaba usar un procesador de pagos de terceros con tarifas altas. El blockchain permite al Recaudador de Impuestos eliminar gran parte de esas tarifas costosas mientras se mejora la precisión del pago, transparencia y eficiencia que finalmente beneficia a los contribuyentes del Condado Seminoles.

    «Vivimos en un mundo en el que la tecnología ha hecho posible el acceso a servicios bajo demanda, con entregas en el mismo día y la expectativa de un servicio al cliente altamente eficiente; y deberíamos esperar lo mismo de nuestro gobierno. El objetivo de mi mandato en el cargo es hacer que la experiencia de nuestros clientes sea más rápida, inteligente y eficiente, y llevar los servicios gubernamentales del siglo XVIII al siglo XXI, y una forma de hacerlo es añadir las criptomonedas a nuestras opciones de pago».

    La forma en cómo han estructurado el cobro de impuestos en criptomonedas y evitar riesgos y volatilidades, es mediante un acuerdo con la plataforma BitPay.  Usando BitPay, uno de los mayores proveedores de pagos globales de blockchain,  el Recaudador recibe los pagos el siguiente día hábil de efectuado el mismo y directamente a su cuenta bancaria en dólares. No hay volatilidad de precios o riesgo para el Condado.

    Como cualquier «push transaction» (dinero y mensaje fluyendo en la misma dirección), el usuario envía la cantidad exacta de bitcoin o bitcoin cash necesarios para pagar la factura o servicios. Esto elimina el fraude tradicional con tarjeta de crédito y  los riesgos asociados al robo de identidad en tarjetas de crédito. A diferencia del alto costo de las tarjetas de crédito, BitPay cobra un 1% al aprobar la transacción y pago con Bitcoin o Bitcoin Cash. BitPay permite realizar transacciones desde cualquier computadora o dispositivo móvil que lo hace fácil y conveniente para los residentes del Condado de Seminole.

    ‘BitPay se inició porque reconocimos el potencial de blockchain para revolucionar la industria financiera, hacer pagos más rápidos, más seguros y menos costosos a escala global ‘, dijo Jeremie Beaudry, Jefe de Cumplimiento en BitPay. ‘Con la oficina del recaudador de impuestos del Condado de Seminole, hemos realizado nuestro primer contrato con una agencia gubernamental para aceptar Bitcoin y Bitcoin Cash haciéndolo fácil y sencillo para ellos ‘.

    Blockchain es una tecnología de contabilidad distribuida que es esencialmente una hoja de cálculo abierta en línea. Su mayor ventaja es que blockchain proporciona una transparencia transaccional increíble y es imposible el fraude ya que cada transacción se verifica, registra y almacena; y cuando la transacción se ha informado en el libro mayor, no puede ser alterado. Este proceso crea servicios altamente eficientes y una mejor experiencia general para los residentes del condado Seminoles.

    Si bien este Condado es el primero de Estados Unidos en aceptar pagos en criptomonedas, también los legisladores de Arizona y Georgia propusieron proyectos de ley este año que permitirían a los ciudadanos pagar sus obligaciones tributarias estatales en Bitcoin y otras criptomonedas, aunque ninguno de los proyectos de ley llegaron a pasar a través de sus respectivas legislaturas. Pero la carrera ya se inició y finalmente, los estados siguen percibiendo sus impuestos en dólares, pero para los contribuyentes, poder utilizar sus criptomonedas para el pago, es un avance fundamental; y los bancos al mantener cuentas soportando la operación de exchange de Bitpay inician nuevas líneas de negocio; lo mejor, en esta carrera, todos ganan.

  • América Latina y el Caribe: Ingresos tributarios se recuperarían luego de caer ligeramente en 2016, según la OCDE

    Los ingresos tributarios en América Latina y el Caribe (ALC) cayeron en 2016, disminuyendo más allá de los niveles promedio de los países de la OCDE, aunque se espera que se recuperen en los próximos años, según el informe Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe 2018. La presión tributaria promedio fue de 22.7% del PIB en 2016, lo que implica una caída de 0.3 puntos porcentuales desde 2015, indica el reporte.

    La disminución de 2016 refleja el ambiente económico general en la región de ALC, en donde el crecimiento del PIB se ralentizó entre 2012 y 2016. Los menores precios de los productos básicos lideraron en parte esta desaceleración y fueron un elemento determinante de la tendencia en los ingresos en los países de ALC. Se espera que la declinación de los ingresos tributarios como porcentaje del PIB se revierta en los próximos años gracias a una recuperación del precio de los productos básicos y a una mejora en el clima económico, ya que se pronostica que el crecimiento del PIB en ALC se ubicará entre el 2% y el 2.5% en 2018.

    Lanzado durante el XXX Seminario Regional de Política Fiscal en Santiago, Chile, el informe cubre 25 países de ALC e incluye a Guyana por primera vez. Fue producido conjuntamente por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Centro de Política y Administración Tributaria de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Centro de Desarrollo de la OCDE.

    Principales hallazgos

    • Entre 2015 y 2016, la presión tributaria promedio en la región de ALC disminuyó en 0.3 puntos porcentuales hasta el 22.7% del PIB. En el área OCDE, la tasa se incrementó en 0.3 puntos porcentuales hasta el 34.3% del PIB.
    • En 2016, la presión tributaria de los 25 países cubiertos en el reporte varió desde el 12.6% del PIB en Guatemala al 41.7% del PIB en Cuba. Barbados y Brasil tuvieron la presión tributaria más alta luego de Cuba, con 32.2% del PIB, mientras que República Dominicana (con 13.7% del PIB) y Venezuela (14.4% del PIB) marcaron las menores presiones tributarias después de Guatemala.
    • En 2016, los ingresos tributarios como porcentaje del PIB declinaron en casi la mitad de los países considerados en el estudio, mientras que en 2015 se registaron disminuciones solo en cuatro países.
    • La caída en la proporción de impuestos del PIB promedio en ALC durante 2016 estuvo motivada por una disminución en los ingresos por impuestos a la renta de 0.2 puntos porcentuales, que se debió a un menor ingreso por concepto del impuesto sobre la renta corporativa.
    • En 2016, el impuesto al valor agregado (IVA) fue la mayor fuente de ingresos tributarios en la región de ALC (29.3% del total de ingresos tributarios), seguido por los ingresos provenientes de impuestos a la renta y ganancias (27.3%) y de otros impuestos sobre bienes y servicios (21.2%). Esto representa un movimiento hacia impuestos con valor agregado y se aleja de los impuestos basados en la renta y las ganancias.


    Secciones especiales

    El informe de este año contiene dos secciones especiales. La primera identifica tendencias en los ingresos fiscales de 12 países exportadores de productos básicos basados en recursos naturales no renovables en la región de ALC durante 2016 y 2017. Sus principales hallazgos son:

    • Los ingresos fiscales provenientes de recursos naturales no renovables continuaron cayendo en promedio en los 12 países exportadores de productos básicos en ALC, desde el 3.5% del PIB en 2015 al 2.3% en 2016.
    • Los ingresos relacionados a hidrocarburos explicaron esta disminución – cayendo en promedio del 5.0% del PIB en 2015 al 3.4% en 2016 en los diez países exportadores de petróleo de la región – como resultado de una declinación gradual en los precios del crudo, menores ganancias de los principales productores de petróleo y una brusca contracción de la producción regional.
    • Los ingresos mineros, por el contrario, se mantuvieron relativamente estables en alrededor del 0.4% del PIB como promedio en diez países productores de minerales. La recaudación del impuesto a la renta corporativa en este sector siguió cayendo, lo que refleja en parte las sustanciales pérdidas registradas en 2015.
    • En general, la dependencia de la región de los recursos naturales no renovables declinó significativamente entre 2010 y 2016, lo que refleja la dinámica del mercado de los productos básicos y una mayor movilización de ingresos provenientes de otras fuentes como el IVA y el impuesto a la renta.

    La segunda sección especial examina los impuestos a la renta en países seleccionados de América Latina entre 1940 y 2016. Sus principales conclusiones son:

    • El grado de redistribución del ingreso alcanzado por el impuesto a la renta personal (IRP) en estos países de la región de ALC es mucho menor que en la Unión Europea y la OCDE, lo que significa que el impacto del IRP en la desigualdad de la región de ALC es más débil.
    • Esto refleja en parte el relativamente bajo nivel de ingresos por concepto de IRP en América Latina, producto de una estrecha base impositiva y bajas tasas marginales maximas, así como altas tasas de evasión impositiva.
    • En años recientes, varios países de América Latina han llevado a cabo reformas tributarias enfocadas en la igualdad, que están mostrando tempranos signos de progreso en términos de conseguir recaudaciones más altas y una mejorada redistribución del ingreso.

    Contactos de prensa

     

  • Los bancos europeos condenan los planes fiscales digitales de la Union Europea

    La Federación Europea de Bancos  (EBF) ha denunciado la decisión de la Unión Europea de actuar aisladamente sobre la tributación de la economía digital, diciendo que el bloque debería haber apoyado los esfuerzos para lograr un «level-playing field» global.

    La Comisión Europea lanzó el 21 de marzo dos enmiendas propuestas a las normas impositivas internacionales para garantizar que las actividades comerciales digitales sean gravadas ‘de manera justa’ y de una manera amigable con el crecimiento en la Unión Europea. La primera medida se describió como temporal: un impuesto especial del tres por ciento sobre el volumen de ventas de ciertas empresas digitales de ciertas actividades en línea de las cuales obtienen ingresos que de otra manera no estarían gravados. Esto está dirigido a la publicidad en línea, la monetización de los datos de los usuarios; y servicios intermediarios digitales.

    El EBF criticó la medida temporal, diciendo que solo una solución global asegurará que se evite la doble imposición.

    El EBF dijo: ‘Como principales actores en el mercado único digital, los bancos toman nota del nuevo enfoque sobre impuestos digitales adoptado por la UE. La introducción unilateral de nuevas normas en el marco del impuesto a la renta corporativo internacional y la adopción de un impuesto provisional «Digital Services Tax «desafian la forma en que la economía digital está evolucionando actualmente. El EBF expresa su apoyo al enfoque innovador adoptado por la OCDE / G20 en su Informe Provisional del 16 de marzo, cuyo objetivo es lograr un consenso mundial sobre la tributación de la economía digital. Este Informe de la OCDE reconoce que las actividades y servicios digitales son  «ring-fencing » (regímenes preferenciales) para fines fiscales , pueden resultar extremadamente difíciles y pueden tener consecuencias imprevistas, como la doble imposición ‘.

    Wim Mijs, CEO, Federación Bancaria Europea, agregó: ‘Las actividades digitales llevadas a cabo por bancos y grupos bancarios se ejercen en un marco regulatorio muy estricto y no inducen a la erosión de la base y el cambio de beneficios por naturaleza’.

    ‘Las Directrices existentes de la OCDE sobre atribución de utilidades a establecimientos permanentes con respecto a actividades bancarias establecen claramente las reglas que deben seguir las instituciones financieras, es decir, las ganancias se gravan según la creación de valor generado y los riesgos asumidos por cada entidad involucrado en transacciones transfronterizas’.

    ‘Cualquier impuesto específico sobre actividades de banca digital sería un recargo que se sumaría al impuesto sobre la renta corporativo existente (y el impuesto al valor agregado (IVA) o el costo oculto del IVA) y daría lugar a una doble imposición’.