Etiqueta: inflación

  • La FED se abstuvo de subir los tipos de interés: puede que aún sea demasiado pronto para empezar a celebrar

    Los funcionarios de la Reserva Federal mantuvieron estables los tipos de interés en su reunión mensual de política monetaria del 20 de septiembre de 2023, apenas la segunda vez que lo hacen desde que se embarcaron en una campaña de subida de tasas hace un año y medio. Pero es lo que insinuaron, más que lo que hicieron, lo que llamó la atención de muchos economistas: los funcionarios de la Reserva Federal indicaron que no esperan que las tasas terminen 2023 más altas de lo que predijeron en junio, cuando publicaron sus proyecciones por última vez.

    tipos de interés

    Desde que comenzó el ciclo de alzas, a los observadores les ha preocupado si el aumento de las tipos de interés podrían empujar a la economía estadounidense a una desaceleración. Algunos incluso han especulado que ya había comenzado una recesión . Sin embargo, la economía ha sido más resistente de lo que muchos esperaban, y ahora muchos economistas se preguntan si el aparentemente imposible aterrizaje suave –es decir, una desaceleración que evite el colapso de la economía– se ha convertido en una realidad.

    Como profesor de finanzas , creo que es prematuro empezar a celebrar. La inflación sigue siendo casi el doble del objetivo del 2% de la Reserva Federal , y se espera que llegue a alrededor del 4% en septiembre. Es más, la economía sigue creciendo bastante rápido, y las previsiones de consenso muestran que el producto interno bruto aumentará casi un 3% este trimestre . Algunos datos iniciales sugieren que podría tratarse de una estimación baja .

    ¿Qué sigue para las tasas de interés?

    Los observadores de la Fed están analizando cada palabra del banco central para determinar si se producirá otra subida este año o el próximo, o si el ciclo realmente ha terminado. Para comprender esa decisión, es útil considerar el panorama más amplio.

    Si bien la economía estadounidense ciertamente ha evitado una recesión durante más tiempo del que muchos esperaban, la batalla contra la inflación está lejos de terminar. De hecho, ésta no sería la primera vez que pareciera que la economía evitaría un aterrizaje suave. Durante los próximos meses, no es probable que la economía implosione sin una chispa importante .

    Sin embargo, es posible que la inflación no siga cayendo tan rápidamente durante el próximo año, lo que significa que la Reserva Federal aún podría subir las tasas más de lo que algunos esperan . Si los crecientes precios del petróleo continúan aumentando los costos de transporte , otros bienes también podrían encarecerse, lo que puede significar tasas de interés más altas por más tiempo.

    ¿Es este realmente el final?

    Aunque el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, pareció indicar que el comité se está acercando al final del ciclo de alzas, sólo el 10% de los economistas espera que haya terminado en este punto; tampoco es que el historial de los economistas en el pronóstico de tasas sea excelente. Esto se debe en gran medida a que Powell ha dejado claro que la Reserva Federal está basando sus decisiones en datos económicos , que hasta ahora han sido sólidos y, con suerte, continuarán en esa dirección.

    Entonces, mientras todos observan a la Reserva Federal esta semana, también deberían estar atentos a las condiciones económicas más amplias. Con suerte, los datos reportados seguirán siendo lo suficientemente sólidos como para evitar una desaceleración, pero no tanto como para que la inflación se recupere.

    D. Brian Blank, Assistant Professor of Finance, Mississippi State University

    This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.

  • La Reserva Federal evalúa aumentar tasas de interés ante inflación creciente

    La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) ha decidido mantener las tasas de interés sin cambios en su reunión de junio, lo que significa un respiro para consumidores e inversores. Sin embargo, esta pausa no durará para siempre, ya que se espera que la Reserva Federal realice dos aumentos adicionales en 2023. Esto marca un cambio significativo en comparación con las expectativas anteriores de los funcionarios de la Reserva Federal, quienes no esperaban tasas tan altas desde 2001.

    Varios factores están impulsando esta agresividad de la Reserva Federal. La inflación persistente, el mercado laboral en auge y una economía resistente están influyendo en sus decisiones. Los precios han aumentado un 4% en mayo en comparación con el año anterior, y los precios centrales, que excluyen los alimentos y la energía, están subiendo un 5,3%. Además, la contratación de empleados no muestra signos de detenerse, con los empleadores sumando más del doble de empleos que antes de la pandemia en 2019. Los consumidores siguen gastando e impulsando «el crecimiento económico».

    Sin embargo, existe incertidumbre sobre si la FED cumplirá con los dos aumentos estimados. Las proyecciones son solo una indicación del futuro y el pronóstico económico actual es más complicado de lo habitual. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, enfatizó que estas proyecciones no son una garantía y que no se ha tomado ninguna decisión.

    Los inversores no esperan que la Reserva Federal aumente las tasas tanto como se prevé. Después de otro aumento en julio, se espera que la FED mantenga las tasas estables hasta finales de año, según el índice FedWatch de CME Group. Incluso algunos economistas no están convencidos de que la Reserva Federal aumentará las tasas dos veces más. Algunos predicen solo un aumento adicional, mientras que otros no esperan ningún aumento más este año.

    La inflación es un factor clave en estas proyecciones divergentes. Los funcionarios de la FED han revisado al alza sus expectativas de inflación. La estimación mediana para la inflación central en 2023 es del 3,9%, en comparación con el 3,6% proyectado en marzo. También se espera que el desempleo no alcance niveles tan altos como se preveía anteriormente, con una estimación del 4,1% en lugar del 4,5% pronosticado hace tres meses.

    El temor en los mercados es que combatir la inflación pueda llevar a una recesión. Durante la década de 1970 y principios de la década de 1980, la alta inflación se vio acompañada de una recesión, lo que ha llevado a la creencia de que una desaceleración económica es la única forma de controlar la inflación. Además, la Reserva Federal no ha tenido éxito en el pasado al elevar las tasas de interés adecuadamente. Las últimas tres subidas de tasas han resultado en dos recesiones y una desaceleración económica.

    La decisión de cuántos aumentos más realizará la Reserva Federal también depende de cómo el estrés en los bancos regionales podría frenar la economía.

    El reciente colapso de algunos bancos regionales ha generado preocupaciones sobre el impacto de posibles subidas de tasas en la economía. Aunque las condiciones financieras se han endurecido, las consecuencias completas de las subidas de tasas pueden tardar en materializarse. La FED está evaluando cuidadosamente el efecto de los fallos bancarios y su duración antes de decidir sobre futuras subidas de tasas.

    En resumen, la FED está considerando aumentar las tasas de interés en respuesta a la creciente inflación y al «fortalecimiento de la economía» explican ellos. La economía austríaca explicaría esto de otra forma: que básicamente el nivel de emisión monetaria supera la producción de bienes y servicios ofertados en el mercado y eso causa una distorsión de los precios relativos. Lo que «se ve» es el fortalecimiento de la economía»; lo que «no se ve» es que ese gasto imparable está causado no por ahorros genuinos, sino por billetes tirados al mercado creados a partir de la máquina de emisión monetaria. Aunque se esperan dos aumentos más en 2023, existen divergencias en las proyecciones y la incertidumbre es alta. Los inversores no esperan que la Reserva Federal cumpla completamente con estas expectativas, y la posibilidad de una recesión y el estrés en los bancos regionales también influyen en las decisiones de la Reserva Federal. Se espera que la Reserva Federal evalúe cuidadosamente la situación antes de tomar medidas adicionales. Si las toma y se cumplen los aumentos, en Panamá debería esperarse un aumento en las tasas bancarias, podría esperar un ligero aumento en su hipoteca o préstamo del carro; por lo que mejor evite endeudarse y pague a tiempo su deuda si la tiene.

  • Una política fiscal más estricta

    Leo que un tal Nigel Chalk del FMI aboga por una política fiscal más estricta. La clase de respuesta que semejante desquicio suscita en mí, no lo debo verter en este artículo. Antes que nada ¿qué es una “política fiscal más estricta? El artículo de marras da un ejemplo: aumentar lo que les roban a los ricos, llamado impuestos. ¿Qué es un “rico”. ¿Será una persona con buen sabor, delicioso y tal? Y, en todo caso, ¿a quienes más van a desplumar, acaso a los que no tienen plumas? ¿Dónde colocas el límite entre rico y no rico? Ello es puramente especulativo y disparatado.

    Luego Chalk nos “ilumina con aquello de “contener la inflación y quietar así más peso a los bancos centrales en su política monetaria”. Dementes económicos como este nos han encauzado en la antesala de una recesión que bien podría llegar a ser la madre de todas las recesiones. Política fiscal es una bribonada gubernamental para robar más a unos para luego gastar más, disque para incentivar una economía Titanic.

    Por otro lado está la política monetaria, en dónde los bancos centrales (no Panamá) cambian la cantidad de papelitos falsificados (dólares o tal) y efectúan ajustes a las tasas de intereses bancarios; luego de lo cual se voltean y venden o compran lo que, hipócritamente llaman, “seguridades del tesoro”, para lograr un supuesto “control” inflacionario”. Curioso que eso hacen en muchos países aunque a fin de cuentas no funciona.

    Semejante demencia nos lleva a situaciones tan absurdas y ridículas como las del “Efecto Cantillon” que en 1755 Richard Cantillon sugirió que el dinero no es tan neutral nada. Que la inyección de dinero, papel o lo que sea, bien puede no tener efecto alguno a más largo plazo, y lo que sí hace es afectar de diversas maneras a diversos grupos económicos; tal como ciertos programas de “asistencia a los necesitados” que a fin de cuentas no ayudan sino todo lo contrario. Creer que la clase política típica va a asistir a los pobres es idiotez.

    Por ejemplo, cuando una banca central falsifica más papelitos y se los entrega a los bancos, esos $ van, antes que nada, a sectores más poderosos que los usan antes que la gente se de cuenta del efecto inflacionario. A medida que el dinero circula y ocurre la inflación, disminuyendo el valor de los papelitos falsificados, los menos cocotudos serán los más afectados.

    Los impuestos afectan aspectos económicos, sociales y políticos en nuestras vidas que ni siquiera vemos o entendemos. Tomemos el ejemplo de una familia que invierte en reubicar su restaurante y ello le da buenos resultados; pero con los “buenos resultados” vienen los impuestos aumentados, los cuales afecta el ahorro y la factibilidad de montar una sucursal. Y ni entremos a ver la inmensa variedad de impuestos y como producen recaudos repetidamente a través de la cadena transaccional. Te cobran cuando importas, cuando vendes, cuando declaras dividendos, cuando haces trasferencias y más. Pocos llegan a ver y entender los efectos de todo ello. Y ni entremos a ver aquello de las prestaciones, los salarios mínimos, controles de precio, vacaciones, etc.; en la formalidad, lo cual no aplica a la informalidad, que crece día a día.

    Pocos legisladores entienden o les importa lo económico, lo cual explica la cantidad de consecuencias no previstas que se generan. En muchos casos los impuestos a los ricos terminan aumentando brechas, ya que los más ricos tienen los medios para jugar la pacheca, pero no los pobres; y a todo ello los politicastros deambulan en tinieblas.

  • Caminos deprimentes

    Disculpen el escrito desalentador pero mejor que pongamos atención a los caminos que tomamos, a ver si evitamos la devastación. Me refiero a la actuación política demagógica y delictiva que ha permeado a la actividad bancaria y bursátil, predisponiendo a la misma población planetaria a una depresión económica sin igual. Todo el drama de crisis económica actual fue sembrado hace más de un siglo con la ideología de un supuesto progresismo que en realidad era y es regresismo; veamos.

    Desde el 2020 la reserva federal de los EE.UU. que había bajado los requerimientos de las reservas bancarias a cero por ciento; lo cual quería decir que los bancos dejaron de tener límite en cuanto a las reservas para hacer frente para apagar conatos de incendio económico y no dar lugar a conflagraciones mayores. El lado oscuro de semejante medida, cuya justificación la apodaron de incentivo a la inversión, es que con ello se da un gran aumento en la emisión de papel moneda; a tal grado que entre el 2020 y el 2021 dicho suministro aumentó en un 35%.

    Según parece, ya ni a los gobiernos ni a buena parte de la comunidad parece importarle el endeudamiento; pero… ¡vaya! si chillan con el aumento de los precios o, mejor dicho, la disminución del valor del dinero que mal llaman “inflación”. Los efectos de semejante estupidez colectiva son inimaginables y escapan a la gran mayoría; para muestra un diminuto botón: En casa ya no compramos posturas de gallina sino cosechamos las que nos dan las cuatro gallinitas que tenemos en el patio. Y ya no queremos las posturas del súper dado que no se comparan en sabor con las de casa. Moraleja: ¿qué creen que pasará con la industria avícola si esta tendencia sique en aumento?

    ¡Ah sí!, y como ñapa ya en nuestro patio no hay alacranes, culebras, cucarachas y otras sabandijas pues las hemos engullido. Es decir, nuestras gallinitas las convirtieron en deliciosas posturas.

    La crasa estupidez de la Fed fue la adopción de la política de ‘relajamiento cuantitativo’, o como me gusta apodarle, “relajo cuantitativo”, que consiste en, entre otras, crear dinero de la nada para, disque, incentivar y rescatar a los negocios malos o como les apodaban: “too big to fail”, que traduce a “muy grandes para dejar que quiebren”. ¡Qué lindo!, salvan a los grandotes y al rayo con los medianos y chiquitos. Las nubes tormentosas que ya acechan son el resultado directo de toda esta política demencial y corrupta.

    Quizá la mejor forma de entender lo que ocurre hoy es estudiando a la Gran Depresión estadounidense ocurrida entre 1929 y 1939, la cual tuvo efectos por todo el mundo. Si así fue entonces, imaginen como sería hoy día. Y es que las depresiones económicas siempre salen luego de un boom económico insostenible; en el caso presente, insostenible dado que fue artificial o artificioso. Existe una íntima relación entre las tasas de intereses y los ahorros, esos que son vitales. En períodos de sana actividad económica la gente ahorra y consume: restaurantes, ropa, viajes, etc.

    El chiste con el putrefacto intervencionismo central se da cuando el gobierno hace andar las imprentas del dólar y luego dan a ciertos bancos facilitando que estos presten a bajos intereses. Así, la gente siente que la economía y el país va viento en popa ya toda vela, cuando, en realidad lo que ocurre es que se están sembrando tempestades; tal como las sembró en Panamá Martinelli.

    En síntesis, los desastres económicos los siembra el intervencionismo central politiquero. Simplemente no entendemos que los gobiernos no están para que les demos las riendas del dinero.

  • Déficit gubernamental

    Como ya es endémico en mis escritos: un “déficit” es una deficiencia en cantidad o calidad o la inhabilidad o incapacidad de la capacidad funcional o, una desventaja; particularmente en nuestra aptitud de llevar a cabo negocios u operaciones públicas.

    Pero, en esta ocasión me aviento en el pantano de los déficits gubernamentales, por varios motivos: por un lado, porque pocos le prestamos bola, a pesar de ser tema de vital importancia para todos; o, porque apuntan bastante bien hacia lo peor de los gobiernos perdidos en corrupción. Tal vez es más fácil verlo cuando el déficit se da en la casa, la familia y no alcanza para poner la paila. Ya veremos cuando no alcanza para la ruma de subsidios; esos que poco o nada subsidian y sí predisponen al colapso.

    El inmenso problema y peligro de los déficits gubernamentales es variado y enredado, a tal punto que muy pocos lo entienden y mucho menos nos interesamos por estudiar el asunto a más de decir cosas como: “el gobierno jamás quiebra”. Tal vez debemos examinar la definición de “quiebra”. Una simple definición de quiebra o bancarrota es la “insolvencia”; es decir, la incapacidad de pagar las deudas. ¡Jmmm!, ¿por qué estoy pensando en la CSS?

    Uno de los vicios, poco vistos en los déficits gubernamentales es que el gobierno que no puede pagar sus compromisos recurre a la emisión de bonos; es decir, a pedir prestado, endeudarse y a pagar intereses. Y… ¿quiénes compran esos bonos? Entre otros, los inversionistas que en vez de ahorrar e invertir en proyectos productivos se complacen en sacar ganancias de la pervertida administración gubernamental; con lo cual los déficits se hinchan y conducen a una contracción en el crecimiento económico.

    La deuda pública en Panamá, que hace 4 años andaba por un 37% del PIB hoy ya casi alcanza al 60% y, la gran pregunta: ¿ese aumento en el gasto deficitario nos ha traído ventajas o desventajas? Y, ni hablar lo que podría suceder si nos golpea una catástrofe nacional: un tsunami (Panamá es altamente susceptible a ello); también están el Barú, la Yeguada, Tisingal o tal, que podrían “emberracarse”; o que se produce un terremoto debajo del Canal y tal. Precisamente por estos motivos es que conviene un superávit y no un déficit. Claro ¡eso que le va importar a los zorros del momento!

    A todo ello, muy pocos ciudadanos se ponen a cavilar en las consecuencias que se dan en una economía en la cual el déficit central se desboca. En el caso de Panamá, que no emitimos papel moneda (¡gracias a Dios!) la inflación nos llega del norte. Sin embargo y como ya señalé, sí hay aspectos económicos negativos, directamente asociados a los déficits, que nos impactan. Uno de ellos es la merma en el ahorro y la inversión; lo cual produce serios impactos económicos a tío pueblo.

    En fin, y como bien lo señala Richard Rahan del Institute of Global Economic Growth: “No desesperéis. Cuando el gobierno fracasa, los emprendedores privados entrarán a llenar el vacío. La inflación y tal habrán destruido el valor de la deuda pública, permitiendo el surgimiento de un nuevo gobierno sin trapos colgando, tal como hemos podido observar en los antiguos países comunistas.” Y sí, pero mientras todo eso ocurre la gente sufrirá.

    Entonces, a ver cómo le cae todo eso a un pueblo al cual le inculcaron el odio a los “privado” e idealiza el centralismo, primo del comunismo. Es decir, no eligen al comunista pero sí a su cuate el centralista y de pezuña, precarista de lo ajeno. Bien pinta el gasto deficitario al ama oscura del politicastro.

  • Henry Ford se adelanto al Bitcoin hace 100 años ?

    En 1921, el industrial estadounidense Henry Ford propuso la creación de una ‘moneda energética’ que podría constituir la base de un nuevo sistema monetario. Este tipo de moneda ofrece sorprendentes similitudes con el sistema de dinero electrónico peer-to-peer descrito en el white paper presentando al Bitcoin de Satoshi Nakamoto de 2008.

    El 4 de diciembre de 1921, el New York Tribune publicó un artículo que describía la visión de Ford de reemplazar el oro con una moneda energética que creía que podría romper el control de la élite bancaria sobre la riqueza mundial y poner fin a la guerra. Tenía la intención de hacer esto construyendo ‘la planta de energía más grande del mundo’ y creando un nuevo sistema monetario basado en ‘unidades de poder’.

    Ford, quien fundó Ford Motor Company en 1903, le dijo a la publicación: “Bajo el sistema de moneda energética, el estándar es la cantidad de energía suministrada por una hora que equivale a un dólar. Es solo un caso de pensar y calcular en términos diferentes a los que nos imponen los grupos bancarios internacionales a los que estamos tan acostumbrados que no creemos que sea deseable ningún otro estándar”.

    ‘Los detalles sobre los valores de las monedas se finalizarán cuando el Congreso se entere’, agregó.

    Si bien Ford nunca pudo avanzar en su visión de una moneda totalmente respaldada, Bitcoin parece haber demostrado esa idea un siglo después. Desde 2009, se han creado más de 18,8 millones de bitcoins (BTC ) a través de la minería intensiva en energía que requiere computadoras para resolver problemas matemáticos cada vez más complejos.

    Este proceso de minería conocido como proof of work, ha generado fuertes críticas por sus supuestos impactos ambientales. Esto es visto por los defensores de Bitcoin como una afirmación mezquina que ignora la capacidad de Bitcoin para acelerar el cambio a la energía renovable.

    Sobre la relación entre el oro y la guerra, Ford explicaba: “El mal esencial del oro en relación con la guerra es el hecho de que el oro puede ser controlado. Rompe el control y detén la guerra’.

    De la misma forma,  los defensores más fervientes de Bitcoin sostienen que los sólidos principios de la criptomoneda pueden eliminar la guerra al reducir la capacidad de los países para financiar conflictos a través de la inflación.

    Si bien el patrón oro dificultaba que los gobiernos inflaran sus monedas, los ‘banqueros internacionales’, como lo describió Ford, controlaban la mayor parte del suministro de oro en lingotes. Este proceso de control y recolección de productos valiosos permitió a la élite financiera crear mercados financieros activos, que prosperaron durante la guerra.

    Los remanentes del patrón oro fueron abandonados en 1971 por el presidente estadounidense Richard Nixon, quien dijo que su gobierno suspendería temporalmente la convertibilidad entre el dólar y el oro en lingotes. El llamado patrón cuasi-oro duraría hasta 1973, y en 1976 se eliminaron todas las definiciones que vinculaban el dólar con el oro en lingotes. Sin embargo, en esencia, el sistema del patrón oro fue abolido por el gobierno británico en 1931, y Estados Unidos adoptó la convertibilidad oro que no era lo mismo que el patrón oro totalmente convertible.

    Si bien Satoshi Nakamoto nunca mencionó a Henry Ford en las publicaciones del foro en línea, algunos usuarios de Reddit han especulado que los creadores de Bitcoin pueden haber sido influenciados por Ford. Otros dicen en broma que Satoshi es en realidad la reencarnación de Ford, dada la creencia de Henry Ford en la teoría de la reencarnación. 🙂

  • Jeff Bezos coincide con Goldman Sachs y JPMorgan sobre posible recesión económica

    “Lo peor está por venir”, advirtió hace unos días el FMI, mientras el CEO de JPMorgan calificó la situación económica como “muy, muy seria”. Jeff Bezos, ha sido el último en unirse al comentario sobre una posible recesión.

    La economía mundial se sigue tensando y los líderes corporativos de EE. UU. anticipan que se avecinan momentos difíciles.

    El fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha sido el último en unirse a las advertencias sobre el estado de la economía estadounidense. En un tweet reciente, el antiguo presidente de la gigante de comercio electrónico se mostró de acuerdo con las declaraciones del CEO de Goldman Sachs, David Solomon, quien dijo el martes pasado que veía una buena posibilidad de recesión.

    “Sí, las probabilidades en esta economía te dicen que bajes las compuertas“, escribió Bezos, haciéndose eco de los comentarios de Solomon.

    El multimillonario creador de Amazon adjuntó en la publicación una entrevista realizada el martes al CEO del banco, en la que este sugirió a los inversores a mantenerse cautelosos y prepararse ante un posible escenario de recesión económica.

    “Creo que hay que esperar que ahora haya más volatilidad en el horizonte. Eso no significa que tengamos un escenario económico realmente difícil. Pero en la distribución de los resultados, hay una buena posibilidad de que tengamos una recesión en los Estados Unidos”, dijo Solomon en una entrevista con CNBC.

    El representante de la reputada institución financiera destacó el endurecimiento de las condiciones en el mercado de cara a la galopante inflación económica. La Reserva Federal de EE. UU. ha sido estricta con las subidas de tasas de interés este 2022 en un intento por frenar la mayor inflación que ha visto el país en cuatro décadas. Los mercados han enfrentado presión, con las acciones deslizándose durante gran parte del año, mientras las criptomonedas también han registrado un comportamiento similar.

    Ante la posibilidad de que este panorama se extienda por otro año, Solomon aconsejó ampliamente a los inversores a mesurar su apetito por el riesgo. “Es un momento para pensar con más cautela sobre su caja de riesgo, su apetito por el riesgo”, comentó, y agregó más adelante: Ese entorno que se dirige hacia 2023 es uno para el que debe ser cauteloso y estar preparado.».

    Lo peor está por venir

    Aunque no todos los líderes parecen coincidir sobre la gravedad del estado de la economía, otro ejecutivo de un megabanco estadounidense también había sonado las alarmas recientemente sobre la posibilidad de una recesión.

    El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ya había calificado hace unos días la situación económica de EE. UU. como “muy, muy seria”. En una entrevista del 10 de octubre, abordó algunos de los mismos indicadores, como los aumentos de tasas de la FED, así como la guerra en Ucrania, para alertar sobre el advenimiento de un panorama desalentador a nivel global en los próximos meses.

    “Estas son cosas muy, muy serias que creo que probablemente empujarán a EE. UU. y al mundo, quiero decir, Europa ya está en recesión, y es probable que pongan a EE. UU. en algún tipo de recesión dentro de seis a nueve meses”, dijo Dimon a CNBC.

    El ejecutivo del banco más grande de EE. UU. fue reacio a predecir un tiempo preciso de duración para la recesión, pero pareció coincidir con Solomon en la necesidad de reducir la exposición al riesgo. Apuntó a que desde JPMorgan se están preparando para el peor escenario, por lo que serán “muy conservadores” en sus inversiones.

    Los comentarios de Dimon se produjeron la misma semana en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó nuevamente sus expectativas de crecimiento económico global. En un informe de la semana pasada, el organismo indicó una proyección negativa para el crecimiento mundial de 2,7% el próximo año, con un 25% de probabilidad de que caiga por debajo del 2%.

    “Más de un tercio de la economía mundial se contraerá este año o el próximo, mientras que las tres economías más grandes (Estados Unidos, la Unión Europea y China) seguirán estancadas”, dijo Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, según citó CNN. El organismo mencionó factores como la guerra, la alta inflación y la desaceleración en China, y vino con una advertencia poco alentadora: Lo peor está por venir, y para muchas personas 2023 se sentirá como una recesión.

    ¿Momento para Bitcoin?

    Así como han habido pronósticos contradictorios sobre el crecimiento económico global, los expertos también han mostrado algunas posturas encontradas sobre el lugar de Bitcoin en medio de los posibles escenarios de mayor deterioro económico.

    Si bien la política agresiva de la FED ha reducido el apetito de los inversores por los activos de riesgo, causando una vertiginosa caída en los precios de Bitcoin y las demás criptomonedas este año, algunos inversores reputados parecen coincidir en que la moneda digital insigne podría ofrecer una salida e incluso un alivio en tiempos difíciles.

    El famoso inversor de valor y administrador de fondos, Bill Miller, reiteró recientemente su postura a favor de Bitcoin, que calificó como un activo “incomprendido” con capacidad de brindar beneficios en catástrofes financieras. Es “una póliza de seguros contra un desastre financiero”, dijo sobre la cripto en un evento de Forbes, haciéndose eco de declaraciones anteriores.

    Otras figuras reputadas, como el escritor y gurú financiero, Robert Kiyosaki, también han sido particularmente optimista con Bitcoin este año, en medio del contexto de inflación, aumento de tasas y temores de recesión.

    Kiyosaki, quien ha compartido pronósticos económicos aún más pesimistas, ha aconsejado en varias oportunidades comprar oro, plata y Bitcoin como protección ante un escenario de crisis global. Si bien ha anticipado que estos activos podrían caer más de precio, cree que se desempeñarán mejor que activos tradicionales como las monedas fiduciarias y las acciones.

    Fuente: DiarioBitcoin.

  • América Latina enfrenta un tercer shock debido al endurecimiento de las condiciones financieras mundiales

    El ímpetu del crecimiento continúa, pero la menor disponibilidad y el encarecimiento del financiamiento ralentizarán las economías de América Latina mientras la inflación siga siendo elevada. Las prioridades de política económica son restaurar la estabilidad de los precios y mantener la sostenibilidad fiscal, además de proteger a los grupos vulnerables.

    Santiago Acosta-OrmaecheaGustavo AdlerIlan GoldfajnAnna Ivanova

    13 de octubre de 2022

    Los países de América Latina, que siguen bajo los efectos de dos shocks anteriores: la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, se enfrentan ahora a un tercer shock: el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales.

    Hasta ahora, el ímpetu del crecimiento fue positivo, reflejando el retorno de los sectores de servicios y el empleo a los niveles previos a la pandemia, y condiciones externas favorables —precios altos de las materias primas, demanda externa y remesas sólidas, y repunte del turismo. Esta situación ha dado lugar a varias revisiones al alza del crecimiento este año.

    Pero el financiamiento es cada vez más escaso y caro, debido al aumento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales para controlar la inflación. Los flujos de capitales a los mercados emergentes están desacelerándose y los costos de financiamiento externo, aumentando. Las tasas de interés internas en los mercados emergentes también están aumentando, debido al incremento de las tasas por parte de los bancos centrales para combatir la inflación, pero también a la reducción del apetito de los inversionistas por activos de mayor riesgo.

     

    En América Latina, estos factores llevarán a una desaceleración de la actividad, ya que los costos de financiamiento más elevados serán un lastre para el crédito interno, el consumo privado y la inversión.

    A comienzos de este año, el aumento de los precios de las materias primas y el crecimiento sólido contribuyeron a compensar los efectos de las condiciones globales de financiamiento más restrictivas, ya que los inversionistas se vieron atraídos por una región que cuenta con grandes exportadores de materias primas, en un contexto de necesidades de alimentos y energía a escala mundial. Pero las tasas de interés más elevadas están presionando a la baja los precios de las materias primas a medida que la economía mundial se desacelera, reduciendo así su efecto amortiguador. La desaceleración económica también podría reducir las exportaciones, las remesas y el turismo en la región.

    La incertidumbre en torno a las tasas de interés globales y a si puede controlarse la inflación de manera ordenada —el denominado “aterrizaje suave”— significa que también podría haber picos de volatilidad y aversión al riesgo de los inversionistas. En otras palabras, la transición a tasas de interés globales más elevadas podría venir con turbulencia.

    Crecimiento sólido, pero con desaceleración

    Ante las sorpresas positivas en la actividad, hemos actualizado nuestra proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe este año a 3,5%, desde 3% en julio.

    Pero, con vientos cambiantes hacia adelante, el crecimiento se desacelerará el próximo año con mayor rapidez de lo proyectado en julio, hasta 1,7%.

    Los exportadores de materias primas —los países de América del Sur, México y algunas economías del Caribe— verían reducidas a la mitad sus tasas de crecimiento para el próximo año, ya que la disminución de los precios de las materias primas amplificaría el impacto de las mayores tasas de interés.

    Las economías de América Central, Panamá y la República Dominicana también se ralentizarán debido a la moderación del comercio con Estados Unidos y de las remesas entrantes, aunque se beneficiarán de los precios más bajos de las materias primas. Las economías caribeñas que dependen del turismo continuarán recuperándose, aunque a un ritmo menor del previsto en julio en vista de unas perspectivas para la actividad turística más débiles.

    Lucha contra una inflación persistente

    Pese a la ralentización del crecimiento, la inflación en América Latina seguirá siendo elevada durante algún tiempo.

    La rápida respuesta de los principales bancos centrales de la región, que aumentaron las tasas de interés antes que otras economías avanzadas y de mercados emergentes, contribuirá a reducir la inflación, pero llevará tiempo, ya que la política monetaria tiene que moderar la demanda interna para ejercer presión a la baja sobre los precios.

    Además, las presiones sobre los precios se han ampliado recientemente, afectando a los artículos de las cestas de consumo que van más allá de los alimentos y la energía. Este ha sido el caso en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, donde la inflación alcanzó recientemente el 10%, el máximo en dos décadas, y está poniendo a prueba la credibilidad que los regímenes de metas de inflación se han ganado a base de mucho esfuerzo.

    Teniendo en cuenta esto, hemos elevado nuestros pronósticos de inflación. Las subidas de precios en esos cinco países serán aproximadamente de 7,8% para finales de año, y para finales del próximo año seguirán estando en un nivel elevado de alrededor de 4,9%, todavía por encima de las bandas de tolerancia de los bancos en la mayoría de los casos.

     

    America Latina

    Bancos sanos, riesgos de deuda

    El aumento de las tasas de interés globales también pondrá a prueba la resiliencia de los balances públicos y privados. Los sistemas bancarios de la región, que en general son saludables, mitigan el riesgo de dificultades financieras, con una regulación y supervisión que han mejorado en muchos países.

    Pero siguen existiendo focos de vulnerabilidades. Por ejemplo, la deuda de las empresas ha crecido considerablemente en la última década, en especial fuera del sistema bancario. Será fundamental vigilar estas vulnerabilidades para detectar posibles fuentes de tensión y adoptar medidas tempranas.

     

    Si bien los altos niveles de reservas internacionales y la fuerte credibilidad de los bancos centrales de la región contribuirán a mitigar el impacto de las condiciones financieras más restrictivas, los mayores costos de endeudamiento pondrán a prueba las finanzas públicas debido al aumento de los pagos de intereses, al tiempo que la deuda pública y las necesidades de financiamiento siguen siendo elevadas.

    Un acto de equilibrio

    Los bancos centrales en la región han actuado sin demora y han mantenido ancladas las expectativas de inflación a largo plazo.

    Hacia adelante, la política monetaria debe mantener su curso y no relajarse prematuramente. Fijar la política monetaria en un contexto de alta incertidumbre es difícil, pero tener que restaurar la estabilidad de precios más adelante si la inflación se arraiga sería muy costoso.

    La política fiscal debe centrarse en recomponer el margen de maniobra disponible para la aplicación de políticas económicas, donde sea necesario. Esto exigirá reducir el gasto público, mejorar el diseño de los sistemas tributarios y fortalecer los marcos fiscales para lograr una disciplina sostenida.

    Sin embargo, dadas las urgentes necesidades sociales de la región, las políticas para reducir la deuda y los déficits solo pueden ser eficaces y duraderas si son inclusivas, es decir, si protegen a los pobres.

    Aun cuando exista margen de maniobra fiscal, la política fiscal también debe ir de la mano de la política monetaria y centrarse en apoyar a los grupos vulnerables, en especial mientras persista la inflación elevada y el crecimiento se debilite, pero sin estimular la demanda interna. Esto requerirá una calibración cuidadosa para compensar las medidas de gasto de protección a los pobres.

    Encontrar este punto de equilibrio es fundamental para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, y es la mejor manera de desarrollar resiliencia frente a futuros shocks.

     

    Contenido perteneciente al Fondo Monetario Internacional, con permiso de reproducción, puede ver el original aquí.

  • Inflación global: cerrar los Bancos Centrales?

    No sé si Milei tiene razón en cuanto a la oportunidad y el método, pero definitivamente los bancos centrales son como un cáncer al que debería ponérseles fin.

    El petróleo se ha desplomado un 20% desde su máximo de junio, situándose en un mercado bajista, mientras que el oro perdió un 8% en el segundo trimestre, lo que supone su peor trimestre en cinco. Aunque varios factores macroeconómicos y relacionados con la demanda son importantes para los descensos, el máximo de dos décadas del dólar es sin duda el factor más definitorio.

    El billete verde no ha dejado de avanzar logrando la paridad con el euro por primera vez en 20 años y parece no tener techo a pesar de la subida récord del IPC y menos ahora que, por segunda vez consecutiva, la Fed decidió subir en otros 75 puntos base a las tasas de interés de referencia, en línea con su tendencia restrictiva o hawkish “para controlar la inflación” histórica de 9,1% en EE.UU.

    Por supuesto, como buenos burócratas que jamás reconocen la propia culpa ni lo destructivo de sus acciones, la Fed nada dice de la astronómica emisión y culpan a «la pandemia, el aumento de los alimentos y la energía y las presiones generales sobre los precios. La guerra de Rusia contra Ucrania”. No tienen vergüenza ni remordimiento alguno sabiendo que “en última instancia, la Fed quiere una desaceleración económica significativa para frenar la inflación, y un dólar más fuerte es parte de ese coctel». O sea, no les importa empobrecer sus ciudadanos con la inflación y, encima, castigarlos con una desaceleración de la economía.

    La subida del 16% del dólar en el último año -y el 6% de ganancia sólo desde finales de mayo- es «lo más extremo que se puede hacer, históricamente hablando» según muchos analistas. La última vez que el índice dólar (DXY) superó los 112 fue en mayo de 2002. El billete verde también ha despertado el interés de los inversionistas. En primer lugar, el halo de refugio que rodea ahora al dólar. Sí, el oro puede ser lo que típicamente viene a la mente cuando se habla de la necesidad de protegerse contra la inflación pero, insólitamente, el dólar ha superado al oro, arrebatándole la corona de refugio.

    Gráfico diario del oro, de skcharting.com con datos de Investing.com

    Ahora, por qué ocurre esto, no se supone que el oro es el refugio por excelencia frente a la inflación. Empecemos por aclarar que el dólar se fortalece frente a las otras monedas porque, a pesar de que EE.UU. se encamina a una recesión ya que el PIB se contrajo 1,6% en el primer trimestre y si las lecturas del segundo trimestre también fueran negativas el país ya estaría en recesión, aun así, seguiría estando mejor que Europa debido al desastre que trajeron las cuarentenas y las actuales sanciones a Rusia.

    Si hasta México tiene menos inflación que su vecino norteño y más de uno, cerca de las fronteras con Argentina, ahorra en paraguayos y bolivianos antes que en pesos argentinos o dólares.

    Suba del IPC mexicano comparado con el de EE.UU.

    Volviendo al tema, los bancos centrales han logrado inflacionar hasta el mismísimo oro -que para ellos es como la luz para los vampiros- y por ello no aumenta.

    Peter Hambro, una de las mayores autoridades mundiales en el mercado del oro, ha descrito detalladamente algo que es público y notorio pero pocos comentan. El detonante de estos comentarios fue el siguiente gráfico de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de EE.UU. que, debido a una reclasificación de datos que comenzó en el primer trimestre de 2022, ahora muestra la enorme medida en que los bancos de lingotes como JP Morgan han acumulado contratos de derivados de metales preciosos para mantener bajo el precio del oro.

    En este gráfico pueden verse los aumentos interanuales de los derivados de metales preciosos en bancos comerciales de EE.UU. hasta el 31 de marzo de 2022. O sea, lo que están haciendo es aplastar el precio del oro físico mediante la producción alquímica de ‘oro de papel’ con “la ayuda de los mercados de futuros y la connivencia de los alquimistas, los comerciantes de lingotes”, según describe Hambro.

    Lograron crear una percepción inquebrantable de que las onzas de oro que se acreditan en una cuenta con un banco o un distribuidor de lingotes eran los mismos que los reales. ¡Y mucho más fácil! No tienes que almacenarlo ni asegurarlo”. Ahora, esta inflación del oro por parte de la banca privada jamás hubiera sido posible sin el reaseguro de los bancos centrales y las directivas de BIS (el Banco Internacional de Pagos de Basilea, el “central de los centrales”).

    Explica Hambro que “para hacer que el oro papel exagerado pareciera aún más seguro, el Banco de Inglaterra esta dispuesto a prestar oro físico a los Miembros del Mercado del Oro de Londres, en caso de que las cosas se pongan complicadas y las bóvedas estuvieran vacías”. En 1987, el central de Inglaterra instruyó a los bancos de lingotes para que formalizaran su cartel, lo que se hizo mediante el lanzamiento de la London Bullion Market Association (LBMA). Así, hoy el Banco de Inglaterra y la LBMA están entrelazados simbióticamente a través del mercado de préstamos de oro en el que los bancos centrales prestan oro físico.

    Por cierto, este esquema global de ‘oro de papel’ tiene una oferta ilimitada ya que, como dice Hambro, los gobiernos y los bancos centrales y el BIS «pueden imprimir hasta el infinito» total que después coactivamente imponen sus caprichos sobre el mercado. De momento, el único peligro para este esquema de falsificación de oro, es que grandes tenedores de lingotes como Vladimir Putin y Xi Jinping, decidan romper el juego.

    Por si acaso, para que no queden dudas de que los “valores tradicionales” no solo no han bajado de precio sino que han aumentado en relación al IPC-como debería haber ocurrido con el oro- les dejo esta tabla, el índice global de precios de la vivienda de Knight Frank, para el primer trimestre del 2022:

  • Zimbabwe introduce monedas de oro de curso legal para frenar la inflación

    El Banco Central de Zimbabwe ha introducido monedas de oro que espera alivie la demanda de divisas (dólares americanos) por parte de los inversores y la población en general.

    La confianza en la moneda de Zimbabwe es baja después de que la hiperinflación de 2008 acabara con los ahorros de la gente. En junio último, la inflación saltó al 191,6 %, desde el 132 % de mayo, aunada a un 90 por ciento de desempleo y una producción manufacturera en declive.

    En el lanzamiento oficial de las monedas de oro en Harare el lunes, John Mangudya, director del Banco de la Reserva de Zimbabwe, dijo que las monedas están diseñadas para reducir la demanda de dólares estadounidenses en el país. Los zimbabwenses están evitando en gran medida el débil dólar local en favor de los dólares estadounidenses, que los zimbabwenses ven como más aceptables en el extranjero y mejores para mantener su valor a largo plazo.

    Mangudya dijo que esperaba que los zimbabwenses opten ahora por las monedas de oro, que cuestan unos 1.800 dólares cada una. “Ahora estamos proporcionando esta reserva de valor para garantizar que las personas no corran al mercado paralelo en busca de divisas para almacenar valor”, dijo. “Y no hay otro producto mejor que pueda usarse para resguardar valor que no sea el oro”. Mangudya dijo que la moneda es una señal de respeto por el pueblo de Zimbabwe. “Sabemos por lo que han estado pasando en términos del factor miedo de perder valor y, por lo tanto, estamos proporcionando esta moneda de oro”, dijo. Es una moneda de oro genuina para garantizar que se guarde e invierta allí”. Mangudya dijo que se fabricarán 2000 monedas y que la producción futura dependerá del apetito del público.

    Llamadas Mosi-oa-Tunya, que en el idioma local de Tonga se refiere a las Cataratas de Victoria, las monedas «tendrán un estado de activo líquido», lo que significa que «serán capaces de convertirse fácilmente en efectivo y serán negociables a nivel local e internacional». dijo el banco central en su anuncio, y agregó que las monedas «también pueden usarse con fines transaccionales».

    Los tenedores solo podrán canjearlos por efectivo después de 180 días a partir de la fecha de compra.

    Los particulares o empresas podrán comprarlos en puntos de venta autorizados como bancos y guardarlos en un banco o llevárselos a casa, según el anuncio. Los extranjeros solo pueden comprar las monedas en moneda extranjera.

    El primer lote se acuñó fuera del país, pero eventualmente se producirán localmente, señaló también el funcionario. Agregó que las monedas de 22 quilates se pueden usar para compras en tiendas, dependiendo de si la tienda tiene suficiente cambio, así como garantía para préstamos y facilidades de crédito.

    Su precio estará determinado por la cotización del mercado internacional de una onza de oro, más un cinco por ciento por el costo de producción de la moneda. En el momento del lanzamiento el lunes, el costo de un Mosi oa Tunya era de $1824.

    Prosper Chitambara, investigador principal y economista del Instituto de Investigación de Desarrollo Económico y Laboral de Zimbabwe, dijo que, a pesar de las esperanzas del banco, duda que las monedas reduzcan drásticamente la demanda de dólares estadounidenses.

    “Incluso la demanda de dólares estadounidenses como reserva de valor también aumentará porque todavía hay muchas incertidumbres relacionadas con la convertibilidad de estas monedas de oro: ¿son ellas negociables internacionalmente, especialmente dados los problemas de confianza? ” sostuvo Chitambara. Y  también expresó su cautela sobre la moneda: “Es posible que la mayoría de la gente no tenga dinero para comprarlas, ya que la mayoría de los ciudadanos viven literalmente al día”, dijo Chitambara.

    Una de esas zimbabwenses que luchan por salir adelante es Christine Kayumba, profesora de secundaria en Harare. “El tema de las monedas de oro para nosotros, los maestros en Zimbabwe, es algo con lo que no podemos soñar”, dijo Kayumba. “Significa que un maestro que recibe un salario de $ 190 a $ 200 necesitaría de nueve a 10 meses para comprar una moneda de oro”.

    Para Kayumba, esos $200 de salario pagan transporte, alimentación, alquiler y dinero para enviar a los niños a la escuela. Es dinero para vivir, dijo, no para comprar una moneda de oro. “Entonces, creo que las monedas de oro están destinadas a la gente rica, no al maestro común ni a ningún funcionario público en Zimbabwe”, dijo.

    El Director de la Reserva les comentó a los periodistas que en el futuro se acuñarían monedas de oro de menor valor para atender a las personas con menos recursos.

    El economista independiente con sede en Harare, Victor Bhoroma, le expresó a la cadena Al Jazeera que «las monedas de oro son una buena idea en términos de almacenamiento de valor… pero probablemente estarán indexadas en dólares estadounidenses, lo que significa que es un esquema de recaudación de fondos para obtener dólares estadounidenses del mercado por parte del banco central». . El éxito «dependerá entonces de la confianza en el banco central como vendedor de las monedas y las garantías que las respaldan».

    A nivel internacional, las monedas de oro se usan en países como China, Sudáfrica y Australia para protegerse contra la inflación y como una oportunidad de inversión, aunque no se usan tanto como moneda como prevé el banco central de Zimbabwe.

    Harare tiene importantes depósitos de oro y las exportaciones del metal precioso son una de las principales fuentes de ingresos de divisas del país del sur de África. Sin embargo, el contrabando de oro ha sido rampante. El contrabando le está costando al país unas 33 toneladas de oro al año, según un informe emitido el mes pasado por el Centro para la Gobernanza de los Recursos Naturales.

    Se supone que todo el oro extraído en Zimbabwe se vende al banco central, pero muchos productores prefieren sacarlo de contrabando del país para recibir el pago en dólares estadounidenses.