Etiqueta: inteligencia artificial

  • ¿Cómo debe ser un maestro de ciencias en tiempos de ChatGPT?

    Existen algunas cuestiones recurrentes en la didáctica de las ciencias que se mueven entre el mundo disciplinar, el escolar y el cotidiano. ¿Para qué enseñamos ciencia? ¿Qué ciencia debemos enseñar? ¿Qué implicaciones debe tener en la sociedad? ¿Qué valores debe fomentar? A estas cuestiones intemporales se ha añadido recientemente la que plantea la irrupción de la inteligencia artificial. ¿Cómo afrontar la existencia de esta tecnología y cómo garantizar un uso responsable en la enseñanza de las ciencias experimentales y sociales?

    Debate sobre la formación de maestros

    No existe una única forma de enseñar y aprender ciencias, pero la irrupción de tecnologías como ChatGPT abre un importante y necesario debate sobre la formación de maestros y sobre cómo enseñar ciencias sin dar la espalda al desarrollo tecnológico.

    Cuando el docente (o el equipo docente) toma la decisión de introducir alguna tecnología en el proceso de enseñanza y aprendizaje de las ciencias, debe tener conocimientos específicos más allá de los técnicos en cuanto al manejo de la herramienta, incluyendo el conocimiento científico–disciplinar y el conocimiento sobre didáctica (general y específica).

    Por otro lado, podemos atender a una cuarta variable transversal: la ética. Ética en la selección y planteamiento de los contenidos, ética pedagógica sobre la que se sustenta el proceso de enseñanza y aprendizaje, y ética en relación con el uso responsable de la tecnología.

    Diferentes niveles de aceptación

    A la hora de afrontar la introducción de la IA en la formación inicial (y continua) de maestros podemos plantear la siguiente progresión hacia un uso más eficiente y responsable de esta tecnología:

    1. Prohibición del uso de la IA: es la vía más fácil a corto plazo. La IA no es una tecnología pasajera y el rechazo no va a impedir que los maestros en formación o los estudiantes la usen, por lo que el docente, tarde o temprano, deberá hacer frente a esta realidad. Los avances tecnológicos suelen venir acompañados de una mayor brecha digital o de resistencia al cambio, de manera que la reacción social no resulta excepcional. Sin embargo, cabe matizar que, como refleja la Ley de Inteligencia Artificial, la IA no es una tecnología exenta de riesgos.
    2. Uso anecdótico y muy controlado de la IA: supone un primer paso para aquellos profesionales de la educación que son conscientes de la importancia de la IA, pero que aún tienen cierta inseguridad sobre cómo introducirla didácticamente en la enseñanza–aprendizaje de las ciencias. Buscar datos muy concretos, causalidad, etc., son posibles tareas a realizar con la herramienta en esta fase. No obstante, aunque la IA permite agilizar algunas tareas, desde el momento en el que se opta por introducirla en una situación de aprendizaje es fundamental instar al alumnado a que no confíe ciegamente en ella, a que contraste el resultado y lo analice críticamente.
    3. Educar para un uso responsable y crítico de la IA, que incorpore la IA como un recurso didáctico más. La tercera vía es la que requiere un mayor esfuerzo por parte del docente porque implica un cambio metodológico y en el tipo de actividades que se plantea a los estudiantes; sin embargo, también es la que permite aprovechar de forma eficiente las posibilidades de esta tecnología.

    En otras palabras y a modo de ejemplo, pedir un resumen de un texto, sin más, sería una actividad poco recomendable puesto que la puede hacer la IA en segundos. Esta es una realidad que los docentes, independientemente de la etapa educativa, no se pueden permitir ignorar.

    Explicar procesos

    La obtención del dato o el conocimiento de un hecho factual es una parte del proceso, no un fin en sí mismo. Lo que contribuye a una formación competencial y a un uso responsable de la IA es la gestión y uso que se hace de los datos e informaciones, cómo se seleccionan, secuencian, organizan, contrastan, se presentan, se exponen, cómo se explican los procesos o la variedad justificada de los mismos; si todos los estudiantes de un mismo grupo son capaces de explicar un proceso y si comprenden lo que están haciendo y el porqué, si son capaces de cuestionar la información que reciben y de argumentar su posición, si son capaces lo utilizar lo aprendido dentro y fuera del aula, etc.

    Todo esto pone de manifiesto la necesidad de un aprendizaje por competencias frente al aprendizaje mecánico.

    Reformular actividades

    Al tomar conciencia de la existencia de esta tecnología, es necesaria una práctica docente donde se planteen actividades en las que entren en juego cuestiones como la interacción multidireccional, la comunicación oral, la argumentación científica, la interacción con el entorno, la creatividad, el pensamiento crítico y la reflexión. Es necesario reformular algunas actividades de corte más mecánico y reproductivo.

    Las implicaciones del uso de la IA en educación formal van más allá del alumno, alcanzan al docente y al desarrollo de su labor a todos los niveles.

    Se trata de un impacto en la labor docente de gran alcance. Abarca desde las tareas burocráticas, que se reducirían significativamente, hasta el apoyo en la creación y el diseño de situaciones de aprendizaje, pasando por la atención a la diversidad con el desarrollo del DUA (diseño universal para el aprendizaje) y la respuesta a las necesidades educativas especiales, que, como plantea la UNESCO, son valores que deben desarrollarse desde un uso responsable de la IA.


    En la elaboración de este artículo ha colaborado José Antonio Vela Romero, maestro de Pedagogía Terapéutica y coordinador de Transformación Digital Educativa del CEIP Luis Valladares.The Conversation

    Emilio José Delgado-Algarra, Profesor Titular de Didáctica de las Ciencias Sociales. Director del Centro de Investigación COIDESO y Director del Centro Académico y Cultura de Asia Oriental. Miembro del grupo de Investigación DESYM y RED 14, Universidad de Huelva y Antonio Alejandro Lorca Marín, Profesor Titular Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales , Universidad de Huelva

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Qué test hacer a una inteligencia artificial para descubrir que no es humana

    Las que sí tienen ética son las personas que programan a las máquinas y a las inteligencias artificiales. Una máquina no es buena o mala. Es efectiva. Hace lo que le ordenan y para lo que fue programada.

    Durante cientos de años, el ser humano ha estudiado y tratado de dilucidar qué es lo que lo separa de los animales. La biología, la sociología, la antropología y hasta la filosofía se nutren de esta pregunta existencial. Incluso el derecho, donde se estableció que cierto grupos de animales y en ciertas circunstancias pueden ser considerados “persona jurídica”.

    ¿Tendrá, entonces, derechos la inteligencia artificial? ¿Tendrá derecho a… la vida?

    A partir del hipersónico desarrollo de la inteligencia artificial, hay un nuevo elemento, quizá el quinto elemento, que no está hecho ni de tierra, ni de fuego, ni de aire, ni de agua. Es la anti-vida, la inteligencia artificial que obliga a la humanidad a confrontarse con un superpoder que ella misma ha creado.

    Las inteligencias artificiales superan la prueba de Turing o test de Turing (la clásica herramienta de evaluación de la capacidad de una máquina para exhibir un comportamiento inteligente), y lo hacen sin pestañear.

    En Blade Runner ya era difícil distinguir humanos de robots. La emoción ha sido casi siempre el factor humano que ha hecho caer a robots y máquinas en la trampa y delatarse –aunque las lágrimas en la lluvia del replicante Roy Batty sean las más emotivas del cine de ciencia ficción de toda la historia–.

    Pero ¿qué pasará a partir de ahora? ¿Qué será humano cuando las inteligencias artificiales lo sean todo? ¿Qué prueba vamos a inventar para detectarlas?

    La generación espontánea

    Uno de los aspectos destacables que nos separan a los humanos de las inteligencias artificiales es la generación espontánea de acciones y de conocimiento. El impulso.

    EL ser humano es un espontáneo creador del todo. Una persona puede despertar un día e imaginar una idea, una historia o un poema, un pensamiento creativo. A partir de la historia personal, el ser humano crea nuevo conocimiento, nuevas historias y nuevas experiencias.

    No hay inteligencia artificial que genere conocimiento o realice acciones espontáneamente.

    En un artículo publicado en la revista Nature), los científicos de la Universidad de Zaragoza Miguel Aguilera y Manuel Bedia concluyeron de que se puede llegar a una inteligencia que genere mecanismos para adaptarse a las circunstancias. Esto podría parecerse a la acción espontánea, pero dista de ser un acto producto de voluntad. Toda acción realizada por una inteligencia artificial es diseñada y programada por una persona.

    Improvisar en una banda de jazz seguirá siendo privilegio humano.

    La regla de la ética

    Esto nos lleva a la segunda gran diferencia: la ética. La inteligencia artificial y las máquinas no tienen ética per se, hay que inculcársela. Ellas sólo siguen parámetros preestablecidos, reglas claras y precisas de lo que deben hacer.

    El ser humano dispone de un reglamento (Constitución, leyes, religión, etc.) de lo que debe hacer, y también tiene claro lo que no debe hacer. Pero la ética es más que un reglamento, va más allá de una guía. La ética es, nada más y nada menos, que el discernimiento entre el bien y el mal. Es tan importante en nuestra especie que se ha encontrado que bebés de cinco meses ya hacen juicios morales y actúan acorde con ellos.

    Las que sí tienen ética son las personas que programan a las máquinas y a las inteligencias artificiales. Una máquina no es buena o mala. Es efectiva. Hace lo que le ordenan y para lo que fue programada. Aunque ciertamente se puede programar ética. El físico José Ignacio Latorre lo explica en su obra Ética para Máquinas. Vaticina Latorre: «La inteligencia artificial se sentará en el Consejo de Ministros»

    Hoy, ChatGPT está programado para no difundir contenido sensible y no da acceso a la web profunda (DeepWeb). Así, uno puede programar en base a unas ideas del ser y del deber ser. Sin embargo, como el tiempo pasa y los parámetros éticos se modifican, éstos deben ser corregidos para que la base normativa de la inteligencia artificial vaya en correlación a la del ser humano.

    La intención solo puede ser humana

    Otro aspecto importante es la intención, y la intención de la acción humana está intrínsecamente relacionada con la moralidad.

    En su libro Intención, la filósofa Elizabeth Anscombe argumenta que la intención no puede reducirse a meros deseos o estados psicológicos internos. Anscombe sostiene que la intención es una característica esencial de la acción y que está intrínsecamente relacionada con la responsabilidad moral. Así que no se puede separar la intención de la acción en sí misma al determinar si un acto es moralmente correcto o incorrecto. Elizabeth Anscombe critica las teorías éticas que se centran únicamente en las consecuencias de una acción y no consideran la intención que las anticipa.

    Al carecer de ética y de moral, la inteligencia artificial carece de intención. La intención sigue circunscrita al programador.

    Cada uno de estos tres aspectos comentados hasta aquí requiere ríos de tinta para poder lograr un entendimiento.

    Sin remordimientos ni problemas psicológicos

    Es casi provocador preguntar cuáles son las diferencias y no cuáles son las similitudes.

    Las diferencias son claras. Las IA no tienen experiencias. No tienen historia. No tienen psicología ni problemas psicológicos. No tienen remordimientos de sus actos (aspecto fundamental del apartado de ética y moral). No aman ni son amadas. No sufren ni sienten dolor. No tienen opinión propia, porque nada le es propio.

    Si ChatGPT pasa de moda (lo dudo) y no es consultado, su existencia es inútil. Sólo existe si al ser humano le es útil. No tiene identidad. Su identidad es una construcción humana.

    La IA también puede ser destructiva. Puede llevar no sólo al fin de millones de trabajos en todo el mundo, sino también a una posición diminuta en el mundo productivo, sin entrar en especulaciones apocalípticas de la ciencia ficción.

    Al fin y al cabo, depende del mismo ser humano. Está en nuestras manos utilizarla como una herramienta constructiva o destructiva.

    Pero, por si en el futuro cercano alguien puede dudar de su naturaleza, incluyamos en su alma sintética una trampa, un guiño que, ante la necesidad, nos recuerde que estamos tratando con un quinto elemento, un no humano.The Conversation

    Agustín Joel Fernandes Cabal, Investigador predoctoral en Filosofía, Universidade de Santiago de Compostela

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Una visita guiada por los datos y la inteligencia artificial

    El recorrido que seguimos cada vez que visitamos un museo, un zoológico, una tienda o una página web no es fruto del azar. Normalmente ha sido planificado para ofrecernos la mejor experiencia de usuario posible (en tiempos de espera, interés o movilidad) en un intento de retenernos y fidelizarnos como clientes. ¿Cómo mejorar ese diseño, superando incluso las expectativas? Utilizando los datos (que el propio cliente genera en cada una de sus visitas) y la inteligencia artificial. Con estas herramientas, las organizaciones pueden modificar el comportamiento del cliente, optimizar su tiempo de visita, reducir la congestión de los espacios (reales o virtuales) y aumentar sus ventas.

    Las lecciones de un museo

    Esa es la conclusión a la que hemos llegado tras probar con éxito nuestro modelo predictivo del comportamiento de usuario en el Museo Van Gogh de Ámsterdam.

    Para ello, usamos los datos registrados por las guías multimedia de la pinacoteca en 2019. En concreto, hicimos una selección aleatoria de las decisiones de los visitantes durante un total de 25 000 recorridos. Alimentado con esos datos, nuestro modelo matemático predijo correctamente el 63 % de los recorridos realizados por los visitantes en los dos meses siguientes.

    Pero nuestro algoritmo no solo fue capaz de predecir la probabilidad de que un visitante fuera a un lugar concreto. Lo más interesante es que nos permitió simular su comportamiento mediante pequeños cambios en el diseño de la experiencia.

    Primero, alteramos el orden de aparición de la obra Boulevard de Clichy en el menú de preferencias de la guía. La pintura seguía en su sitio, pero la guía la destacaba como una visita imprescindible. Este experimento aumentó el visionado del cuadro del 30 % al 80 %.

    A continuación, descartamos tres cuadros situados al final de la primera planta y, en su lugar, destacamos otros tres al principio. Queríamos observar si con este cambio conseguíamos reducir la intensidad y el cansancio acumulados en la parte final de esta planta. Lo logramos y el resultado fue que un 20 % más de usuarios alargaron su visita: al no cansarse en la primera planta, ascendían a las superiores, menos visitadas.

    En suma, el análisis de los datos generados en el museo nos reveló las dinámicas de los visitantes y los puntos débiles de su experiencia. Gracias a nuestras intervenciones, mejoramos significativamente la experiencia de usuario y, con ella, el número de cuadros vistos, contribuyendo así a la misión social del museo.

    Jugar con las variables

    Al igual que hicimos nosotros, empresas e instituciones pueden gestionar activamente la experiencia de usuario con el fin de mejorar su diseño. Se trata de explorar qué intervenciones serían eficaces para sus intereses y los de sus clientes o usuarios.

    Para empezar, hay que tener en cuenta que el recorrido del cliente se ve afectado por una serie de variables específicas de cada espacio. No serán las mismas en unos grandes almacenes que en un museo, un zoo o un aeropuerto, por ejemplo.

    De nuevo, los datos permiten identificar esas variables. En nuestro caso, mostraron que el visitante del Museo Van Gogh elegía sucesivamente qué obras iba a ver valorando:

    1. Su interés.
    2. La distancia entre una y otra.
    3. La duración de la visita.
    4. Las aglomeraciones.

    El paso final es introducir cambios en el diseño de la experiencia, realizar simulaciones, y medir el impacto de esos cambios. Se trataría de usar un gemelo digital que reproduce virtualmente el comportamiento del espacio físico real. Obviamente, los cambios a priorizar varían en función del objetivo de cada organización.

    De lo intuitivo a lo cuantitativo

    El diseño de experiencias no es algo nuevo, pero históricamente se ha venido haciendo de forma intuitiva. Para comprender el impacto real de nuestras decisiones es necesario diseñar y gestionar las experiencias de manera activa, precisa y cuantitativa. Y eso pasa, inevitablemente, por usar los datos.The Conversation

    Victor Martínez de Albéniz, Profesor de IESE en operaciones, información y tecnología, IESE Business School (Universidad de Navarra)

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Mercedes-Benz lleva el control por voz en el automóvil a un nuevo nivel con ChatGPT

    Mercedes-Benz está llevando aún más lejos el uso de la inteligencia artificial e integrándola en el control por voz de sus vehículos. Al agregar ChatGPT, el control por voz a través del asistente de voz MBUX Voice Assistant, conocido como Hey Mercedes, se volverá aún más intuitivo. Un programa beta opcional comenzó el 16 de junio de 2023 en los Estados Unidos, dirigido a más de 900.000 vehículos equipados con el sistema de infoentretenimiento MBUX.

    Los clientes podrán participar en el programa a través de la aplicación Mercedes me o directamente desde el vehículo utilizando el comando de voz «Hey Mercedes, quiero unirme al programa beta». La implementación del programa beta se realizará a través de actualizaciones en línea. Mercedes-Benz está integrando ChatGPT a través del servicio Azure OpenAI de Microsoft, aprovechando las capacidades de grado empresarial de la nube y la plataforma de inteligencia artificial de Microsoft.

    Esta adición para el control por voz a través de Hey Mercedes complementa la ya reconocida operación intuitiva y amplio conjunto de comandos del Asistente de Voz MBUX de Mercedes-Benz. Mientras que la mayoría de los asistentes de voz están limitados a tareas y respuestas predefinidas, ChatGPT utiliza un modelo de lenguaje amplio para mejorar significativamente la comprensión del lenguaje natural y ampliar los temas a los que puede responder.

    Mercedes-Benz combina lo mejor de ambos mundos al mejorar los datos validados del Asistente de Voz MBUX con el formato de diálogo más natural de ChatGPT. Los usuarios experimentarán un asistente de voz que no solo acepta comandos de voz naturales, sino que también puede mantener conversaciones. Pronto, los participantes que le pidan al Asistente de Voz detalles sobre su destino, sugerencias para una nueva receta de cena o respuestas a preguntas complejas, recibirán respuestas más completas, mientras mantienen las manos en el volante y los ojos en la carretera.

    Mercedes-Benz se asegura de la privacidad de los datos

    La colaboración con Microsoft permite la integración de ChatGPT. A través de Azure OpenAI Service, Mercedes-Benz está aprovechando los modelos de IA generativa a gran escala de OpenAI, combinados con las capacidades de seguridad, privacidad y confiabilidad de grado empresarial de Azure. Mercedes-Benz mantiene el control completo sobre los procesos de tecnología de la información en segundo plano. Los datos de los comandos de voz recopilados se almacenan en la Nube Inteligente de Mercedes-Benz, donde se anonimizan y se analizan.

    La protección de datos es una prioridad fundamental para Mercedes-Benz. Los clientes siempre saben qué información se recopila y con qué propósito, y son libres de tomar sus propias decisiones. Mercedes-Benz protege todos los datos de los clientes contra manipulación y mal uso afirman desde la empresa.

    «La integración de ChatGPT con Microsoft en nuestro entorno de nube controlado es un hito en nuestro camino hacia hacer que nuestros autos sean el centro de la vida digital de nuestros clientes. Nuestro programa beta potencia las funciones existentes de Hey Mercedes, como consultas de navegación, solicitudes de clima y otras, con las capacidades de ChatGPT. De esta manera, buscamos apoyar las conversaciones con diálogos naturales y preguntas de seguimiento. Nuestros clientes siempre pueden confiar en nosotros para garantizar la mejor protección posible de su privacidad de datos. Todo está bajo un gran objetivo: redefinir la relación con su Mercedes», afirmó Markus Schäfer, miembro de la Junta Directiva de Mercedes-Benz Group AG y Director de Tecnología, Desarrollo y Adquisiciones.

    Mercedes-Benz brinda a los clientes la oportunidad de probar las últimas tecnologías en sus vehículos como adoptantes tempranos. Se espera que el programa beta se centre en los Estados Unidos y tenga una duración de tres meses. A cambio, los desarrolladores de Mercedes-Benz obtendrán conocimientos útiles sobre solicitudes específicas, lo que les permitirá establecer prioridades precisas en el desarrollo continuo del control por voz. Los hallazgos del programa beta se utilizarán para mejorar aún más el asistente de voz intuitivo y definir la estrategia de implementación de modelos de lenguaje amplio en más mercados e idiomas.

    ChatGPT en línea con los principios de IA de Mercedes-Benz

    GPT significa «Generative Pre-trained Transformer» (Transformador Pre-entrenado Generativo), una familia de modelos de lenguaje amplio que han sido entrenados para crear o resumir textos, responder preguntas, traducir idiomas e incluso generar código de programación. ChatGPT se basa en una red neuronal sofisticada desarrollada por la compañía OpenAI.

    Mercedes-Benz está adoptando un enfoque de integración de ChatGPT que se alinea con los principios de IA de la compañía para hacer que los beneficios de las soluciones de IA innovadoras sean accesibles para los clientes. Mercedes-Benz vigila de cerca los posibles riesgos y el sistema se mejorará continuamente en beneficio de todos los clientes. Un enfoque responsable hacia las soluciones de IA generativas es una prioridad principal en Mercedes-Benz, señalan en un comunicado.

    Con esta nueva integración de ChatGPT, Mercedes-Benz está llevando la experiencia de control por voz en el automóvil a un nivel superior. Los conductores y pasajeros podrán disfrutar de una interacción más intuitiva y natural con su vehículo, aprovechando el potencial de la inteligencia artificial para recibir respuestas más completas y mantenerse conectados mientras se mantienen seguros en la carretera. La combinación de la tecnología de vanguardia de Mercedes-Benz y la colaboración con Microsoft Azure OpenAI Service demuestra el compromiso de la compañía de ofrecer lo mejor en innovación y privacidad de datos a sus clientes. Y que la inteligencia artificial llegó para quedarse.

  • 13 Métodos sencillos para ganar dinero utilizando la IA

    En la era digital, la inteligencia artificial (IA) ha demostrado ser una herramienta poderosa y versátil. Su capacidad para automatizar tareas, analizar datos y generar contenido ha abierto nuevas oportunidades para ganar dinero en línea. Recientemente, un usuario de Twitter compartió un hilo con 13 métodos sencillos y probados para aprovechar la IA y ganar 10.000€ al mes. En este artículo, exploraremos estas ideas y cómo puedes utilizar la IA, específicamente ChatGPT y Midjourney, para empezar a generar ingresos de manera efectiva.

    1. Kindle Direct Publishing (KDP):
    Una forma popular de ganar dinero en línea es a través de la publicación de libros electrónicos en plataformas como KDP. Con ChatGPT y Midjourney, puedes producir diarios, guías y libros completos y publicarlos en KDP. Es importante asegurarse de pasar el contenido por detectores de plagio para garantizar la originalidad.

    2. Servicios de Agencia Digital:
    Crear una agencia en línea que ofrezca servicios como gestión de redes sociales, diseño gráfico y SEO puede ser una excelente manera de utilizar la IA. Deja que ChatGPT y Midjourney realicen gran parte del trabajo, brindando resultados de calidad a tus clientes.

    3. Servicios de Desarrollo:
    Encontrar un nicho en el desarrollo web o de software y utilizar Upwork para encontrar proyectos puede ser lucrativo. Con la ayuda de ChatGPT, puedes completar tareas relacionadas con CMS como WordPress o Shopify, o incluso trabajar con diferentes lenguajes de programación como Python, Laravel y Nodejs.

    4. Servicios de Consultoría:
    Conviértete en un experto en un campo específico utilizando ChatGPT como tu aliado. Puedes ofrecer servicios de consultoría en mercados como Fiverr o Upwork, brindando asesoramiento basado en tu conocimiento y la capacidad de la IA para obtener información precisa.

    5. Crea una aplicación SaaS:
    Si tienes una idea para una aplicación de software como servicio (SaaS), puedes utilizar Deploy Script y ChatGPT para desarrollarla. Conéctala a Stripe y comienza un negocio real, ofreciendo soluciones innovadoras a los usuarios.

    6. Construye una Audiencia + Boletín de Noticias:
    Utiliza ChatGPT para escribir contenido atractivo y comienza a publicarlo en plataformas sociales como Twitter y TikTok. Esto te ayudará a construir una audiencia y un boletín de noticias, abriendo oportunidades para monetizar tu influencia.

    7. Crea un Curso:
    Utiliza ChatGPT para crear cursos en línea sobre cualquier tema que domines. Plataformas como Udemy y Skillshare te permiten vender tus cursos y compartir tu conocimiento con estudiantes de todo el mundo.

    8. Diseño y Venta de Mercancías:
    Utiliza Midjourney para crear diseños atractivos para ropa y otros productos. Luego, puedes utilizar servicios como Printful para imprimir y vender tus diseños en plataformas como Shopify.

    9. Diseño Web:
    Utiliza Midjourney para diseñar sitios web visualmente atractivos y aprovecha ChatGPT para desarrollarlos. Puedes ofrecer servicios de diseño y desarrollo web a clientes, utilizando también herramientas como Durable para hacer esto aún más fácil.

    10. Videos de YouTube: Encuentra un nicho rentable en YouTube, haz que ChatGPT escriba los guiones de los videos, luego utiliza un servicio como Pictory para crear los videos.

    11. Venta de Arte Generado por IA: Crea arte único y cautivador utilizando Midjourney/PhotoshopAI, luego vende ese arte en sitios como Etsy.

    12. Redacción Freelance: Utiliza herramientas como ChatGPT o @postcheetah para crear contenido SEO para sitios web y vende en plataformas como Writers Access.

    13. Publicación de Música: Crea música única y emocionante utilizando un servicio como Boomy y publícala en Spotify y Apple Music.

    La inteligencia artificial ha revolucionado la forma en que ganamos dinero en línea. Los 13 métodos presentados en este artículo demuestran cómo la IA, en particular a través de herramientas como ChatGPT y Midjourney, puede ser utilizada para generar ingresos significativos. Ya sea publicando libros electrónicos, ofreciendo servicios de agencia digital, consultoría, desarrollo de software o creando contenido para una audiencia en línea, la IA puede potenciar nuestras habilidades y brindarnos nuevas oportunidades de éxito.

    Es importante destacar que, si bien la IA puede ser una herramienta poderosa, requiere conocimiento y habilidades para utilizarla de manera efectiva. No basta con tener acceso a estas tecnologías, también es necesario entender su funcionamiento y aplicarlas de manera ética y responsable.

    El futuro del trabajo está estrechamente ligado a la inteligencia artificial, y aquellos que aprendan a aprovecharla serán quienes se destaquen en la economía digital. Con el crecimiento constante de la IA y su adopción en diversas industrias, es fundamental mantenerse actualizado y explorar continuamente nuevas formas de capitalizar estas tecnologías.

    Si estás interesado en ganar dinero en línea, no subestimes el poder de la inteligencia artificial. Aprovecha las herramientas disponibles, como ChatGPT y Midjourney, para potenciar tus habilidades y abrirte camino en el mundo digital. Con dedicación, creatividad y una comprensión sólida de la IA, podrás lograr el éxito y alcanzar tus metas financieras. ¡El futuro está aquí, y la inteligencia artificial está lista para ayudarte a alcanzar tus sueños!

  • ¿Es capaz una inteligencia artificial de componer mejores sonetos que Shakespeare?

    La máquina siempre ha generado miedo entre nosotros, los humanos. En la literatura y el cine de ciencia ficción –que de primeras podrían parecer un canto a la creatividad del inventor o un intento feliz por aventurar cómo será el futuro– hemos tendido a narrar, de mil y una maneras distintas, esa desconfianza hacia lo mecánico y digital.

    Un buen ejemplo lo encontramos en la que muchos consideran la primera novela de ciencia ficción. El doctor Frankenstein es presentado desde el subtítulo del libro como un moderno Prometeo, esto es, un ladrón que juega a robarles a los dioses y termina siendo castigado. De ahí que el resultado de su experimento no salga como esperaba: crea un monstruo deforme, imperfecto, asesino, que desata el terror allá donde va. Y el doctor queda condenado a perseguirlo de por vida, con el único objetivo de enmendar su error.

    Desde entonces, la tecnología ha aparecido en las ficciones como un enemigo en potencia. Será María en Metrópolis, el sabueso mecánico en Farenheit 451, HAL en 2001, la ciudad de las máquinas en Matrix, la ginoide rebelada en Ex Machina. Y hoy todavía más: desde el primer tercio del siglo XX estamos viviendo el auge de las distopías, que amplían la historia de nuestra sociedad hacia comunidades podridas, corruptas, autoritarias.

    Los progresos científicos del presente son fuente de ficciones especulativas desencantadas. El género scifi nos recuerda que el futuro en realidad está naciendo en este mismo ahora. Terminator, aún inexistente, nos vigila desde los años que están por venir.

    Si la IA nos gobernara

    En Membrana, Jorge Carrión (2021) presenta un mundo organizado por máquinas todavía más poderosas que el monstruo de Frankenstein o Terminator: redes rizomáticas, algoritmos autoconscientes, circuitos, resistencias y transistores interconectados que forman una enorme mente digital que todo lo sabe y domina.

    Portada de _Membrana_, el libro de Jorge Carrión.
    Portada de Membrana, el libro de Jorge Carrión.
    Galaxia Gutenberg

    Membrana especula: ¿qué sucedería con nosotros en ese mundo?, ¿qué sucedería con la humanidad? Desde luego, las máquinas tendrían un poder absoluto sobre nuestra supervivencia. Como de alguna manera lo tienen ahora: imaginen el colapso causado por un apagón tecnológico (o no lo imaginen y vean uno de los temores más habituales en tiempos recientes plasmados en series como El colapso o Apagón).

    Pero, además, las máquinas también tendrían un poder casi absoluto sobre nuestra identidad. ¿Qué es lo que nos hace humanos? En Membrana, la IA narradora es capaz de reconfigurar el discurso que nos define: relata otra historia de Occidente, describe a mujeres y hombres desde una lógica distinta a la del Homo sapiens, reinventa nuestros museos, libros de texto y recuerdos a través de una óptica alternativa. Estas instituciones, que en tiempo pasado fueron mitologías de nuestra especie, terminan por resquebrajarse ante otra perspectiva.

    El miedo a la máquina, por tanto, no es totalmente irracional. Un colapso económico, energético, industrial… pondría en riesgo la vida de millones de personas y, en ese sentido, es normal que nos resulte poco deseable. Pero no está tan claro que un «colapso cultural» pudiera provocar un efecto negativo análogo.

    La identidad humana, más que humana

    Tampoco se puede afirmar que las creaciones tecnológicas no tengan su lado perverso en el ámbito de la cultura. Generan dependencia, permiten usos malévolos. Ahora bien, en lo que tiene que ver con la configuración de la identidad humana, terreno siempre móvil, siempre inestable, no está probado que lo digital conlleve pobreza.

    El poshumanismo de Membrana sugiere que, en ciertos contextos, el dominio de la máquina no tendría por qué ser tan malo como los tecnófobos nos han hecho creer. Solo sería una etapa más, incluso podría decirse que una etapa lógica de nuestro desarrollo: somos nosotros los que, de alguna manera, hemos llegado hasta ahí y hemos creado nuestro futuro «no-humano». Inventar nueva tecnología es una habilidad fundada en la genética, en la evolución de la especie. Desde ese punto de vista, la máquina es una extensión de nuestra biología.

    Así, si bien la tendencia general en la cultura de Occidente es temer a la máquina, hay que admitir que, en el campo de lo estético, ceder el poder a la tecnología no nos aboca obligatoriamente al desastre. De hecho, en el arte lo natural es el cambio. Y las IA (nos) ofrecen una nueva revolución del paradigma. La novela de Carrión viene a recordar que adoptar nuevas perspectivas de vez en cuando puede ayudarnos a entender nuestra realidad (también, paradójicamente, nuestra identidad) un poco mejor.

    Arte autónomo vs. código binario

    Existen, sin embargo, muchos prejuicios que todavía minusvaloran la ficción de autoría digital. Un argumento esgrimido habitualmente para desprestigiarla, quizá el más consagrado en nuestra tradición, señala que una máquina nunca podrá producir una obra plenamente autónoma.

    Este razonamiento se fundamenta en el dogma de que lo estético no puede tener otra función que su esteticidad. La obra ha de provenir de una mente genial, en el sentido romántico del término, una mente distinta y única, y deberá ser independiente del sistema establecido. Solo el gran artista encuentra un lenguaje propio para describir el mundo. Esto quiere decir que no es posible crear arte mediante el reciclaje, el plagio o el remake. No entra dentro de nuestros ideales que un epígono pueda estar a la altura del maestro.

    máquina
    Una robot con apariencia femenina acaricia unas máscaras humanas en un pasillo blanco.
    Ava, ¿mujer o robot?, en Ex Machina.
    FilmAffinity

    Si aceptamos esta óptica, las inteligencias artificiales serán el último eslabón de la cadena: el elemento más alejado de la originalidad estética, al lado de otros poco valorados como la copia, la reproducción, el facsímil o el duplicado. Porque las IA están preconfiguradas. Responden a unas normas impuestas de antemano, a un código preescrito. Y, por tanto, son el epítome de lo anticreativo.

    Pero, si nos detenemos a pensar en obras concretas, pronto nos daremos cuenta de que no existe ninguna verdaderamente autónoma, aislada de la realidad, sin componentes intertextuales más o menos explícitos.

    El Quijote recoge crítica literaria, a veces muy áspera, en contra de algunos libros de renombre (y cita títulos), al mismo tiempo que satiriza los comportamientos picarescos de la España del XVII. Se basa en la realidad y en los textos que le preceden para construir su propia ficción. Y, pese a todo, nadie diría que el Quijote sea una mala obra de arte. Ni que Cervantes sea un mal autor.

    No queda otra que aceptar que no hay obra que se erija sobre la nada, con independencia de su realidad más cercana, según los gustos y las claves literarias de su época. Humanistas y filósofos como Boris Groys han expuesto con acierto cómo la innovación solo es posible desde la tradición. El argumento de la autonomía del arte se estrella contra el empirismo de la lectura y deja el camino abierto a la estética maquinal.

    Telos

    El paradigma cíborg y la importancia del efecto

    Es desde estas premisas, ni demasiado entusiastas ni demasiado derrotistas, como creo que deben observarse las inteligencias artificiales en lo que respecta a la creación estética. Porque, en realidad, la obra de arte solo funciona en relación con lo establecido: renovando una forma literaria fosilizada, mezclando géneros, formas y temas preexistentes, buscando las cosquillas a prejuicios asumidos como certezas… Y todos estos «datos» pueden ser alimento de una IA literata en potencia.

    No nos queda otra que abrazar la idea de que la tecnología se ha ganado su hueco en el Parnaso. Y eso está bien: no hemos de tenerle miedo a la máquina que teclea versos; no debería preocuparnos que la cultura mute, que nuestra identidad se deforme o que el canon artístico se desmorone (una vez más).

    Otra cosa será que esta situación nos obligue a repensar muchas rutinas, instituciones y valores. La palabra autor no podrá ser ya la misma. Las asignaturas de primaria y secundaria deberán virar hacia otros contenidos. El concepto de obra tendrá que renovarse o morir. Pero siempre hay que dejar algo atrás para continuar en movimiento.

    Las inteligencias artificiales no van a poder encontrar la fórmula mágica de la literatura. Más que nada porque no existe tal fórmula. Cada obra tiene sus propios códigos y resuelve un diálogo con sus lectores desde términos particulares. Pero de ahí no se deduce que una inteligencia artificial sea incapaz de componer eso que llamamos «una gran novela» o «un buen poema», entre muchas novelas y poemas fallidos.

    Los escritores humanos seguirán escribiendo. A su lado estarán las escritoras máquina. Y, por supuesto, lxs escritorxs cíborgs, una simbiosis inevitable y de lo más interesante, que sin duda dará que hablar.

    Tal vez, por fin, esté llegando el día en que la literatura pasará de ser valorada principalmente por quién la hizo (o cuándo, cómo, por qué) y entrará a considerarse su efecto sobre los lectores. Pues, por mucho que los libros de texto de las escuelas todavía estén organizados como una lista de nombres propios, ¿quién duda, en el fondo, de que lo más importante de la literatura ha sido siempre lo que nos ha hecho sentir y pensar?

    Las IA, con sus muchas trabas (éticas, creativas, políticas…), pueden ser la mecha que ponga fin al paradigma biografista y memorístico en pos de un paradigma receptivo e interpretativo. Our machines are disturbingly lively (“nuestras máquinas están inquietantemente vivas”), y eso es una gran oportunidad para la estética.


    Este artículo fue publicado originalmente en la revista Telos de Fundación Telefónica.The Conversation


    Laro del Río Castañeda, Investigador predoctoral en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Oviedo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • GPT-4 aprueba el examen de medicina y sorprende en diagnósticos médicos

    Atentos profesionales de la salud, la inteligencia artificial (IA) podría muy pronto estar lista para «quitarles sus empleos». La última versión Chat GPT-4, el chatbot de IA desarrollado por OpenAI, se acaba de convertir en el primer modelo de IA en superar con éxito el examen de medicina de los Estados Unidos.

    Aunado a ello, recientemente, un equipo encabezado por el médico y científico informático de la Universidad de Harvard, Isaac Kohane, llevó a cabo una serie de experimentos para determinar si el sistema GPT-4 podría tener un desempeño adecuado en un entorno médico. Los resultados sorprendieron al equipo, ya que el sistema demostró una precisión equiparable a la de un profesional, lo que hace que sea una herramienta valiosa para la toma de decisiones médicas. Los descubrimientos de Kohane han sido compilados en un libro recién publicado titulado «La revolución de la IA en la medicina», escrito en colaboración con el periodista independiente Carey Goldberg y el vicepresidente de investigación de Microsoft, Peter Lee.

    Es una noticia impactante, sin duda. Pero, ¿qué significa realmente para los profesionales de la salud y para los pacientes?

    En primer lugar, es importante tener en cuenta que la IA no es un sustituto completo para los médicos y otros profesionales de la salud. Aunque Chat GPT-4 ha demostrado ser capaz de diagnosticar correctamente una condición médica rara, la IA aún no tiene la capacidad de realizar procedimientos médicos complejos o tomar decisiones difíciles en situaciones de emergencia.

    Sin embargo, la IA puede ser una herramienta útil para los médicos y otros profesionales de la salud. Por ejemplo, la IA puede ayudar a los médicos a identificar patrones en los datos de los pacientes que pueden no ser evidentes para los seres humanos. Esto puede ayudar a los médicos a identificar posibles problemas de salud antes de que se conviertan en problemas graves.

    Además, la IA puede ayudar a los médicos a tomar decisiones más informadas sobre el tratamiento de los pacientes. La IA puede analizar grandes cantidades de datos médicos y proporcionar recomendaciones basadas en la evidencia. Esto puede ayudar a los médicos a proporcionar tratamientos más efectivos y personalizados a los pacientes.

    Sin embargo, también es importante reconocer que la IA tiene limitaciones. La IA todavía puede cometer errores y puede ser terca para admitir sus errores. Además, la IA no puede reemplazar completamente la experiencia y el juicio clínico de los profesionales de la salud.

    Por lo tanto, es importante que los médicos y otros profesionales de la salud trabajen en colaboración con la IA para garantizar que los pacientes reciban la mejor atención posible. Los profesionales de la salud pueden proporcionar información importante que la IA puede usar para tomar decisiones más informadas. Los médicos también pueden ayudar a la IA a comprender mejor las necesidades y preferencias de los pacientes.

    En última instancia, la IA tiene el potencial de revolucionar la atención médica y mejorar la vida de los pacientes. Pero es importante recordar que la IA no es un sustituto completo para los profesionales de la salud. Los médicos y otros profesionales de la salud seguirán siendo esenciales para proporcionar atención médica de alta calidad y personalizada a los pacientes.

    En conclusión, aunque la noticia de que Chat GPT-4 ha superado con éxito el examen de medicina de los Estados Unidos es impresionante, es importante no exagerar el impacto de la IA en la atención médica. La IA tiene el potencial de ser una herramienta útil para los médicos y otros profesionales de la salud, pero también tiene limitaciones y no puede reemplazar completamente la experiencia y el juicio clínico de los profesionales de la salud. Los profesionales de la salud deben trabajar en colaboración con la IA para garantizar que los pacientes reciban la mejor atención posible.

  • Pausar el desarrollo avanzado de Inteligencia Artificial: ¿precaución o exageración?

    Más de mil CEOs y académicos han firmado una carta abierta pidiendo una pausa de seis meses en el desarrollo de sistemas avanzados de inteligencia artificial (IA). La carta detalla los posibles riesgos para la sociedad y la civilización de la circulación de sistemas de IA competitivos entre humanos en forma de interrupciones económicas y políticas. La petición se produce después del lanzamiento de la cuarta versión del programa de inteligencia artificial GPT-4 de OpenAI, respaldado por Microsoft.

    El Future of Life Institute, organización sin fines de lucro, emitió la carta pidiendo una pausa en el desarrollo avanzado de la IA hasta que expertos independientes desarrollaran, implementaran y auditaran protocolos de seguridad compartidos para tales diseños. Los sistemas de IA poderosos solo deben desarrollarse una vez que estemos seguros de que sus efectos serán positivos y sus riesgos manejables, dice la carta.

    La Union Europea (UE) se une al coro de preocupaciones éticas y legales sobre el desarrollo de inteligencia artificial (IA) avanzada como ChatGPT, advirtiendo sobre el posible uso indebido del sistema en intentos de phishing, desinformación y ciberdelincuencia. Mientras tanto, el gobierno del Reino Unido dio a conocer propuestas para un marco regulatorio «adaptable» en torno a la inteligencia artificial. El enfoque del gobierno dividiría la responsabilidad de gobernar la IA entre sus reguladores de derechos humanos, salud y seguridad y competencia, en lugar de crear un nuevo organismo dedicado a la tecnología.

    La IA de ChatGPT de OpenAI ha llevado a los rivales a acelerar el desarrollo de modelos de lenguaje similares y a las empresas a integrar modelos de IA generativa en sus productos. La semana pasada, OpenAI anunció que se había asociado con alrededor de una docena de empresas para incorporar sus servicios en su chatbot, lo que permite a los usuarios de ChatGPT pedir comestibles a través de Instacart o reservar vuelos a través de Expedia.

    Aunque el desarrollo de inteligencia artificial  y sistemas IA han avanzado mucho en los últimos años, todavía hay preocupaciones éticas y legales en torno a su uso y desarrollo sostienen los firmantes de la carta. Del otro lado, desarrolladores que son más escépticos ante lo que puede hacer la regulación, han acusado a los firmantes de la carta de promover la «exageración de la IA». Ha argumentado que las afirmaciones sobre el potencial actual de la tecnología han sido muy exageradas. La carta destaca la necesidad de trabajar con legisladores y autoridades reguladoras para garantizar que la IA se desarrolle de manera responsable y ética. Es destacable que Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, no ha firmado la carta, dijo a Reuters un portavoz de Future of Life.

    Este debate sobre la necesidad de algún tipo de regulación al desarrollo de la inteligencia artificial recién comienza e indica una creciente preocupación en torno a su uso y desarrollo. Aunque hay preocupaciones éticas y legales en torno a la IA, también hay un gran potencial para la tecnología y el progreso humano. Por lo tanto, es importante estar alertas ante legisladores y autoridades reguladoras para garantizar que la IA se desarrolle de manera autónoma, libre, responsable y ética, lejos de los políticos, para que podamos aprovechar al máximo sus beneficios mientras minimizamos sus riesgos como sociedad adulta.

    La carta completa, que puede ser encontrada en original aquí:

    «Los sistemas de Inteligencia Artificial (IA) con inteligencia humana-competitiva pueden plantear riesgos profundos para la sociedad y la humanidad, como lo demuestra una extensa investigación y es reconocido por los principales laboratorios de IA. Como se establece en los Principios de IA de Asilomar, ampliamente respaldados, la IA avanzada podría representar un cambio profundo en la historia de la vida en la Tierra, lo cual debe planificarse y administrarse con el cuidado y los recursos correspondientes. Desafortunadamente, este nivel de planificación y gestión no está ocurriendo, a pesar de que en los últimos meses los laboratorios de IA han entrado en una carrera fuera de control para desarrollar e implementar mentes digitales cada vez más poderosas que nadie, ni siquiera sus creadores, pueden entender, predecir o controlar de forma fiable.

    Los sistemas de IA contemporáneos ahora se están volviendo competitivos para los humanos en tareas generales y debemos preguntarnos: ¿Deberíamos dejar que las máquinas inunden nuestros canales de información con propaganda y falsedad? ¿Deberíamos automatizar todos los trabajos, incluidos los que nos placen? ¿Deberíamos desarrollar mentes no humanas que eventualmente podrían superarnos en número, ser más inteligentes y reemplazarnos? ¿Deberíamos arriesgarnos a perder el control de nuestra civilización? Tales decisiones no deben delegarse en líderes tecnológicos no elegidos. Los sistemas potentes de IA deben desarrollarse solo una vez que estemos seguros de que sus efectos serán positivos y sus riesgos serán manejables. Esta confianza debe estar bien justificada y aumentar con la magnitud de los efectos potenciales de un sistema. La declaración reciente de la empresa OpenAI con respecto a la inteligencia artificial en general, establece que: “En algún momento, puede ser importante obtener una revisión independiente antes de comenzar a entrenar sistemas futuros, y los esfuerzos más avanzados para acordar limitar la tasa de crecimiento de la computación utilizada para crear nuevos modelos”. Estamos de acuerdo. Ese punto es ahora.

    Por lo tanto, hacemos un llamado a todos los laboratorios de IA para que pausen de inmediato durante al menos 6 meses el entrenamiento de los sistemas de IA más potentes como GPT-4. Esta pausa debe ser pública y verificable, e incluir a todos los actores clave. Si tal pausa no se puede promulgar rápidamente, los gobiernos deberían intervenir e instituir una moratoria.

    Los laboratorios de IA y los expertos independientes deberían aprovechar esta pausa para desarrollar e implementar mancomunadamente un conjunto de protocolos de seguridad compartidos para el diseño y desarrollo avanzados de IA que son rigurosamente auditados y supervisados por expertos externos independientes. Estos protocolos deben garantizar que los sistemas que se adhieren a ellos sean seguros más allá de toda duda razonable. Esto no significa una pausa en el desarrollo de la IA en general, simplemente un paso atrás de la carrera peligrosa hacia modelos de caja negra impredecibles cada vez más grandes con capacidades emergentes.

    La investigación y el desarrollo de IA deben reenfocarse en hacer que los sistemas potentes y de última generación de hoy en día sean más precisos, seguros, interpretables, transparentes, robustos, alineados, confiables y leales.

    Paralelamente, los desarrolladores de IA deben trabajar con los legisladores para acelerar drásticamente el desarrollo de sistemas sólidos de gobierno de IA. Estos deben incluir como mínimo: autoridades reguladoras nuevas y capaces dedicadas a la IA; supervisión y seguimiento de sistemas de IA de alta capacidad y grandes conjuntos de capacidad computacional; sistemas de procedencia y marcas de agua para ayudar a distinguir las fugas reales de las sintéticas y rastrear modelos; un sólido ecosistema de auditoría y certificación; responsabilidad por daños causados por IA; financiación pública sólida para la investigación técnica de seguridad de la IA; e instituciones bien dotadas para hacer frente a las dramáticas perturbaciones económicas y políticas (especialmente en la democracia) que provocará la IA.

    La humanidad puede disfrutar de un futuro floreciente con la IA. Habiendo tenido éxito en la creación de poderosos sistemas de IA, ahora podemos disfrutar de un “verano de IA” en el que cosechamos las recompensas, diseñamos estos sistemas para el claro beneficio de todos y le damos a la sociedad la oportunidad de adaptarse. La sociedad ha hecho una pausa en otras tecnologías con efectos potencialmente catastróficos en la sociedad. Podemos hacerlo aquí. Disfrutemos de un largo verano de IA, no nos apresuremos a caer sin estar preparados.»

  • Pánico al futuro próximo

    El miedo o pánico a lo desconocido produce curiosas reacciones. En mi caso, que me gusta anticipar el mundo próximo a nosotros y cosas como la AI o Inteligencia Artificial, me he tropezado con personas que, al escucharme habar de las maravillas que están a la vuelta de esquina, se disgustan conmigo. Me parece que las razones son variadas. Para algunos, realidades como que la nevera de casa sea más inteligente que uno les deja patidifusos. Para otros, es la perspectiva de la destrucción del empleo. Pero… ¿qué si les digo que será todo lo contrario? Y, allí está el meollo del asunto, que la mayoría carece de luces largas y miran hacia delante como mirando hacia atras.

    Pregunto ¿acaso la adopción de automotor y abandono del caballo como medio de transporte acabó con el empleo? No, todo lo contrario. Pero, ¿cómo convencer a tía Clotilde de que la nevera con AI no irá a su cuarto en la noche a congelarla?

    Aunque no soy genio futurista, lo que veo a futuro es que la IA nos abrirá horizontes inesperados y nuevos caminos; entre los cuales están grandes reducciones en los costos de productos y servicios que serán el rescate de los pobres. Tal es el caso de las neveras, que en un tiempo sólo las tenían los ricos.

    Me llama poderosamente la atención cuando hablo con muchos y uso términos que no entienden, lo cual leo en sus miradas; y doy riendas al atrevimiento de preguntar: ¿Conoces el significado…? Normalmente contestan con un simple “no”. Y sigo ¿Por qué no si tienes la respuesta en la mano…? Simplemente pregúntale a tu celular. ¡Ah!, pero pocos platican o se escriben con su ordenador, teléfono, celular, computadora y el nombre que sea con que nos referimos al aparato de AI que llevan hoy día hasta los sin hogar o, “piedreros” en panameñes.

    El secreto de adaptarse a los cambios se da en sociedades productivas y no aquellas en las cuales se vilipendia el emprendimiento o la “privatización”, como hemos hecho en Panamá. La tecnología de AI es una herramienta nueva con mayor capacidad que nos ayuda a aumentar la productividad a menos costo, lo cual se traduce en menor precio y mayor demanda. Lo que sí hará la AI, si es que la usamos, es crear nuevas áreas de trabajo o empleo, que requerirá mejor uso del capital, cápita o cabeza; lo cual no es nada malo.

    Espero no ver un renacimiento del ludismo de principios del siglo XIX, cuando los sindicalistas textiles entraban a las fábricas a destruir las máquinas hilanderas. La realidad deambula por otros recodos del andar humano al desplazar el trabajo monótono por otros más creativos y entretenidos. Veamos que el Uber no eliminó al taxi, sino permitió mayores puestos de trabajo y reducciones en el tiempo y costo del transporte. Más aún, la AI se ha convertido en alcahuete del amor conyugal ¿Será ello algo malo?

    En fin, cuando los autos reemplazaron a los caballos muchos se pusieron tristísimos ya que añoraban el olor a esa caca equina que éstos derramaban por doquier. O como áreas en Panamá dónde no hay sistema séptico y los efluvios humanos se derraman por laderas inundando la atmósfera con aliento escatológico. Muchos ni dan mantenimiento a sus tanques sépticos por miedo a perder ese perfume que la nariz desde la infancia sin tregua olfateó.

  • ¿Peligra su trabajo con la inteligencia artificial?

    Ante el acceso generalizado a la Inteligencia Artificial, hay preocupación sobre su impacto en el plano laboral. Algunos expertos creen que habrá cambios en casi todas las profesiones, y otros opinan que la tecnología ayudará a las personas a realizar sus tareas y creará nuevo trabajo.

    Google anunció el miércoles herramientas operadas con inteligencia artificial que se encuentran en proceso de prueba y pronto estarán disponibles para el público general.

    Las herramientas asistirán en escribir y organizar correos electrónicos, tomar notas durante una reunión, crear documentos con textos completos y presentaciones a través de aplicaciones que ya se utilizan popularmente, como Gmail, Google Doc o Slides. Las herramientas tienen como objetivo darle un “colaborador” a los humanos en tiempo real, dijo durante el anuncio Thomas Kurian, director de Google Cloud.

    Recientemente, Microsoft lanzó su nuevo motor de búsqueda con IA, que integra al ChatGPT, de la compañía OpenIA, que tiene la capacidad de generar largos y coherentes textos, códigos, explicar y razonar y proveer casi cualquier información.

    En los últimos 200 años, desde la Revolución Industrial, las nuevas invenciones han revolucionado los mercados laborales. Pero con la llegada de la IA, los expertos auguran que habrá cambios en casi todas las áreas profesionales.

    “A diferencia de estas otras innovaciones, la IA interactúa directamente con los humanos y la cognición humana: puede acceder a nuestras mentes. ChatGPT es solo el comienzo», dijo a la Voz de América Ashlesha Nesarikar, fundadora y directora de Plano Intelligence, una empresa de IA con sede en Texas. «Los trastornos causados por la IA superarán con creces nuestras experiencias”.

    Los artistas, por ejemplo, podrían ver su arte utilizado en obras derivadas. Los escritores creativos podrían ver copiados sus estilos. Los audios o videos podrían modificarse para cumplir nuevos propósitos, y equipos enteros creativos pueden ser reemplazados por una AI autónoma, explicó Nesarikar.

    Otros trabajos administrativos en contabilidad, derecho, finanzas, atención médica o educación, entre otros, podrían verse afectados gravemente a menos que impliquen una interacción directa con los clientes a nivel personal, indicó Nesarikar.

    Pero pese a los riesgos para profesiones tradicionales, Maura Grossman, profesora de Ciencias de la Computación de la Universidad de Waterloo, en Canadá, augura que se ganarán nuevos puestos de trabajo.

    “Ya podemos ver empresas que anuncian nuevos puestos para científicos informáticos y de datos familiarizados con ChatGPT, y para ‘ingenieros rápidos’ que pueden desarrollar consultas para generar resultados útiles”, dijo a la VOA.

    Selmer Bringsjord, director del Departamento de Ciencias Cognitivas del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York, dijo que “en general, cualquier cosa que se pueda predecir con bastante precisión a partir de datos masivos sobre actividades pasadas debería ser posible de conquistar para la IA, lo que significa que cualquier trabajo humano que se base en datos anteriores está en riesgo».

    «Realmente, la creatividad es un gran factor decisivo”, dijo.

    Bringsjord apuntó que, tradicionalmente, los economistas usan modelos que implican que a medida que aumenta la automatización, la productividad humana también aumenta, y si esa automatización reemplaza a un humano, ese humano puede pasar a otro trabajo en otro sector del mercado.

    Sin embargo, “lo que los economistas hasta este punto nunca tomaron en cuenta explícitamente en sus modelos es la posibilidad de una inteligencia artificial que literalmente iguale o supere a la inteligencia humana en algunos dominios».

    «Esto ahora está empezando a suceder. Hay trabajos que ChatGPT puede hacer en todos los ámbitos, y mejor que cualquier humano”, indicó.

    ¿Cómo ser competitivos frente a la IA?

    La rapidez con que las herramientas de IA pueden realizar tareas es uno de los aspectos con los que los humanos tendrán dificultad compitiendo, por lo que es necesario adquirir nuevas habilidades, apuntaron los expertos.

    Grossman, por su parte, aseguró que “debido a que la IA no es completamente autónoma y puede cometer errores, todavía existe la necesidad de que un humano esté al tanto para verificar su trabajo».

    «Por el momento, las herramientas de IA aumentarán el trabajo de los humanos, en lugar de reemplazarlos por completo, permitiéndoles hacer más”, dijo.

    Esto trae consigo una nueva realidad. En el pasado, los estudiantes completaban su educación y capacitación e ingresaban a la fuerza laboral. Ahora “es posible que nos estemos moviendo hacia un mundo donde los trabajadores regresan periódicamente a la escuela a lo largo de sus vidas para volver a capacitarse a medida que avanza la tecnología”, agregó Grossman.

    Una estrategia sería vincularse a trabajos que hacen y mejoran la IA y los robots, dijo Bringsjord.

    Otros trabajos competitivos son aquellos que valoran la capacidad para resolver problemas únicos que requieran una gran precisión. Por ejemplo, personas especializadas en reparaciones graves en áreas como plomería o carpintería.

    Estos, aunque son servicios difíciles de ejercer por la AI, son mal remunerados, dijo David Autor, profesor de economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, el miércoles durante un evento del Instituto Brookings, un centro de investigación en Washington DC.

    “Tenemos muchas personas altamente estudiadas que realizan tareas profesionales, técnicas y gerenciales, ya sea investigación, medicina, derecho, o tareas creativas. Y luego tenemos muchas personas que están haciendo servicios en persona que son difíciles de automatizar pero también difíciles de hacer más productivos, y como consecuencia están bastante mal pagados y usan habilidades relativamente genéricas”, indicó.

    “Mucha gente podría ser un buen mesero o guardia de seguridad o limpiador con un poco de entrenamiento, y eso significa que esos no tenderán a pagar bien. Así que el desafío también es grande, ¿cuál es el nuevo terreno que se abrirá?”, agregó.

    Nesarikar, por su parte, apuntó que “la demanda de trabajo relacionado con la capacitación, las pruebas, el mantenimiento y el aprovisionamiento de aplicaciones de IA aumentará, aunque estos trabajos pueden requerir una educación técnica de nivel de maestría o experiencia equivalente”.

    Lo cierto es que no hay forma de detener la proliferación de la IA, según los expertos, así que los trabajadores deben evitar luchar contra los desarrollos y en cambio adoptarlos.

    «Es difícil proclamar cualquier trabajo como ‘a salvo’ de la automatización. Dicho esto, sigue siendo valioso desarrollar habilidades blandas, como la empatía, las habilidades de negociación y el sentido del humor, que serán difíciles de reemplazar con IA”, concluyó.