Etiqueta: intervención estatal

  • Los Terribles Efectos de la Intervención Gubernamental en el Mercado

    En Panamá hemos creado una cultura de ciudadanos que apelan por más y más intervención gubernamental y menos y menos empresarialismo; realidad presente en el “no a la privatización”, frase que llama a la estatización. Y… ¿qué es eso de “privatización” y “estatización”?

    Quienes piden no privatizar piden más gobierno a cargo de la Cosa Nostra politiquera y menos empresas privadas. “Estatización” es más empresas gubernamentales, tales como el Metro, MiBus, IDAAN, MEDUCA, PATACÓN, IMA, ENSA y tal. El fenómeno que describo es el del “colectivismo”, que se refiere a darle más prioridad al rebaño que a la vaca y al toro; o, más importancia a quienes cierran las calles que a quienes van en sus autos al trabajo, urgencia y tal.

    El inmenso peligro del colectivismo o pandillerismo se da cuando es adoptado por una repugnante clase política completamente corrupta; la cual entiende muy bien que controlando la mentalidad controlan al rebaño. Desde la misma Biblia y en los Mandamientos podemos ver el poder de control que hay en el pecado de la envidia. Es difícil no “desear la mujer del prójimo” o su dinero, auto, casa, vestido o su belleza física y mucho más. Y falso que la envidia es del pobre al rico, ya que entre los vecinos de los barrios del pueblo sobra la envidia hacia el vecino. Maldito el político que se vale del pecado de la envidia para controlar al populacho; y lo más triste es que he visto a la mayoría de presidentes que hacen eso.

    En fin, los mecanismos para dominar al pueblo son muchos, tal como el Metro, ese que todos lo ven y admiran. Lástima que no tengan la capacidad de ver que no sólo no resolvió las necesidades de transporte urbano sino que no hay fondos para operarlo de manera eficiente y económica. Y, tal vez llegue el día en que no haya fondos para operarlo. O, lo operarán a costillas de que no pueden tapar los cráteres en las calles y tal.

    El estatismo es tan viejo como vieja es la humanidad y de ello hablaba Platón. Y ni hablar de la filosofía comunista que pone a la persona humana por debajo de la turba humana. En el comunismo estatista no hay propiedad; todo pertenece al Estado; incluyendo a tus hijos, que son propiedad del Estado. Es el desastre del MEDUCA, que como es de todos, no tiene dueño y se convierte en objeto de las pirañas políticas, sindicales y del estado profundo.

    Y… ¿qué si les digo que el gobierno de Panamá lo podríamos operar a una fracción del costo que hoy tiran a Cerro Patacón? Me consta porque nuestra empresa hizo un estudio con expertos internacionales y quedó patente. Pero los políticos que pagaron por dicho estudio, no se atrevieron a ponerlo en efecto porque se quedarían sin fondos para robar. ¡Ha!, sí, y no sólo el gobierno funcionaría mil veces mejor sino la economía se dispararía y se reduciría la cantidad de pobres. Lástima que ello sería terrible para la mafia política.

    Pero ¿qué hacer con una población noducada por el MEDUCA? Una población incapaz de ver más allá de los jamones repartidos en navidad y del resto de los disque subsidios que lo único que subsidian es la pobreza y la servidumbre. Una población que se maravilla al ver pasar los trenes del Metro pero que es incapaz de ver la realidad de la deuda pública y del desgobierno que nos conduce al desastre de Venezuela o Cuba.

  • Vitalik Buterin Critica las Regulaciones Cripto en EE.UU.: ¿Frenan la Innovación o Protegen a los Inversores?

    El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha expresado su frustración con el actual estado de las regulaciones cripto en Estados Unidos. En una reciente discusión en Warpcast, Buterin afirmó que las políticas regulatorias vigentes desalientan los proyectos serios y promueven aquellos con propuestas especulativas y vagas. Según Buterin, esta situación se traduce en una «anarco-tiranía» que perjudica el desarrollo de la tecnología blockchain y las criptomonedas.

    Buterin explicó que en EE.UU., si un proyecto cripto presenta una propuesta clara de valor a largo plazo, automáticamente es etiquetado como un valor, lo que lo somete a estrictas regulaciones y posibles sanciones. Esto, según él, crea un entorno en el que es más seguro lanzar proyectos sin un plan claro, lo que finalmente resulta en un mercado lleno de promesas vacías y especulaciones. «Si haces algo inútil, o algo en lo que le pides a la gente que te dé dinero a cambio de vagas referencias a posibles retornos en el mejor de los casos, estás libre y a salvo», comentó Buterin. «Pero si intentas darles a tus clientes una historia clara de dónde provienen los retornos y promesas sobre qué derechos tienen, entonces estás jodido porque eres ‘un valor’».

    Buterin propone un cambio radical en la forma en que se regula el espacio cripto. Aboga por un sistema en el que emitir un token sin una narrativa clara sobre su valor económico a largo plazo sea lo más riesgoso, y donde los proyectos que sí ofrezcan esta claridad y sigan las mejores prácticas básicas sean considerados seguros. Sin embargo, reconoce que lograr esto requerirá un compromiso de buena fe tanto de los reguladores como de la industria cripto.

    Las críticas de Buterin se centran especialmente en la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC), la cual ha sido particularmente activa en perseguir proyectos cripto que considera están violando las leyes de valores. La SEC, bajo la dirección de Gary Gensler, sostiene que la mayoría de las criptomonedas deberían ser tratadas como valores y, por lo tanto, sujetas a las estrictas normativas federales. Este enfoque ha llevado a la SEC a emprender acciones legales contra importantes exchanges como Binance y Coinbase, así como contra otras entidades del sector como Robinhood y Kraken, acusándolas de comercializar valores no registrados.

    Esta postura estricta de la SEC ha generado una sensación de incertidumbre y temor entre los desarrolladores y empresas del sector cripto, quienes ven cómo sus proyectos son constantemente puestos bajo la lupa y enfrentan la posibilidad de sanciones severas. Buterin sostiene que esta situación no solo es perjudicial para la innovación, sino que también crea un ambiente en el que los proyectos menos serios y más especulativos tienen mayor probabilidad de prosperar.

    El caso de Ethereum es particularmente ilustrativo de esta tensión. Hasta hace poco, la SEC mantenía una investigación abierta para determinar si ETH, la criptomoneda nativa de Ethereum, debía ser clasificada como un valor. Aunque la agencia finalmente permitió el lanzamiento de ETF Ethereum al contado, el proceso fue visto con escepticismo y preocupación por parte de la comunidad cripto.

    Buterin concluye que para que el ecosistema cripto prospere, es esencial que los reguladores y la industria trabajen juntos de manera constructiva. Solo a través de un compromiso mutuo y un enfoque regulatorio más equilibrado, será posible fomentar la innovación y, al mismo tiempo, proteger a los inversores. Mientras tanto, la comunidad cripto continúa observando de cerca los desarrollos regulatorios en EE.UU., esperando que se establezca un marco que permita el crecimiento sostenible y la seguridad en el sector.

  • Origen del estancamiento económico y la decadencia política

    Habernos acostumbrado al tamaño del mastodonte gubernamental y a lo profundo de su incursión en la vida de la población denota la malignidad de la patología que vive nuestra sociedad. Con sólo considerar el grado de confiscación fiscal existente en correlación con los resultados obtenidos debería ser obvio el problema. Pero así somos los humanos, realidad vertida en la historia bíblica de parte de la población judía que optó por no abandonar la esclavitud en Egipto al considerar las penurias que encontrarían en el desierto. Y en Panamá ciertamente encontraremos penurias muy pronto cuando ya no podamos seguir pagando los supuestos subsidios que muy poco o nada subsidian y son origen del estancamiento económico (y la decadencia política).

    No creo podemos encontrar mejor ejemplo del grado de violación de nuestros derechos fundamentales que los vividos y por vivir en la encerrona del COVID; como si no fuésemos más que una gran masa semoviente. Jamás olvidaré que una vez al entrar en Albrook Mall con un profesor visitante extranjero, un policía en la entrada me increpó que tenía la máscara muy baja, cuando a unos metros de distancia había mesas de comensales de un restaurante sin máscaras; y eso sólo un minúsculo detalle de la locura desatada.

    O, tal vez como cierta Big Tech clausuró nuestra revista electrónica por contenido inapropiado, referido a cosas como las que digo en este escrito. Sin embargo vieron bien las vacunas que poco o nada servían y que hoy admiten tienen efectos secundarios nada buenos. Pero del inmenso daño económico y social que pocos advierten aún está por delante, a raíz de la disrupción del mercado y los derechos humanos.

    Poco conocido y entendido el introito de la Constitución de Panamá que literalmente establece: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…” ¿Cuál libertad? ¿Acaso nuestros gobiernos se dedican a fortalecer la libertad, cuando hacen retenes delictivos, controles de precio, y violan toda clase de derechos?

    ¿Y cómo defender derechos cuando a través del tiempo hemos ido trastocando el sentido de las palabras?; tal como cuando un agente de tránsito viola tu derecho de transitar libremente para ver si dejaste vencer tu licencia, la placa o tal. Es decir, cometen un delito para ver si has cometido una falta.

    Lo que pocos entienden es que nuestros derechos son como la respiración, que si dejas de hacerlo, feneces. Presenciamos casos de esta índole por todas partes y no los advertimos. O está el caso de los llamados “subsidios” que nadie sabe su cantidad y costo. Y lo peor es llamar “subsidio” a lo que no subsidia sino todo lo contrario. Y si buscas el antónimo de subsidio te vas a divertir o frustrar.

    ¿Y qué de los “derechos” espurios que surgen día a día, que más que derechos son cartas a Santa? Llamar “derecho” a lo curvo no tiene sentido; máxime cuando esos falsos derechos terminan siendo la causa de la pobreza, tanto económica como la pobreza de conocimiento. Los verdaderos derechos son cosas que ya posees, tal como la vida, el pensamiento, la palabra, casa, celular, etc.; cosas que nadie tiene la razón o derecho de quitarte, tal como la vida, la palabra, el transitar y las cosas que son de tu propiedad.

    Bien lo señala Fin Andreen citando la primera oración de la Declaración de los Derechos Humanos: “La ignorancia, el olvido o el desprecio por los derechos humanos son las únicas causas del infortunio público y de la corrupción gubernamental.” Pero… cuando hemos delegado al corrupto colectivo político la educación de nuestros hijos; lo necio es pensar que no lo usarán para facilitar el pillaje.

  • Los productores de mendicidad

    La mendicidad es la acción de mendingar y quienes se dedican a producir mendigos son los gobernantes ineficientes y deshonesto o que siguen fines no loables. Pero… ¿cómo es que los malos gobernantes promueven el comportamiento mendaz? Lo promueven metiendo al gobierno en todo lo que no corresponde a una buena gobernanza. Han acostumbrado a la población a creer que todas las cosas que hacen nuestros gobiernos son propias de la gobernanza. Mendigos son los que viven a costillas de otros, aportando poco a nada a cambio. Pedir a los politicastros que provean… eeeh… de todo: trabajo, jamones, salarios mínimos, vivienda, salud, seguridad social, días libres, carnavales, ¡agua, agua!, descuentos, transporte, y tal vez el novio o la novia, es mendicidad.

    Y ¡por supuesto! que los burrócratas gubernamentales se desviven por crear una burrocracia o regalierno que promueve pedigüeños que pagan con votos. Entre las perversidades que todo ello promueve está el arrebatar al productivo para dar al improductivo y, de paso, van dañando la actividad empresarial de la cual todos dependemos.

    Visto así, los impuestos se convierten en un régimen de caridad compulsoria; aunque, si le dices a funcionarios y otros que reciben gracias del gobierno, que son mendaces, seguro se disgustarán; más que nada debido a que el regalierno se ha convertido en práctica común, a punto que ha llegado a ser cosa “normal”. O peor, que tienen ‘derecho’ a que les den. Que el empresario es un privilegiado que debe ser esquilmado para mantener a los mendaces consuetudinarios.

    En otras palabras, nuestros gobiernos se han convertido en maquinarias que producen mendicidad, a punto que la misma se convierte en potable; o “normal”. Como ya podrá ver quien quiere ver, estamos ante una dicotomía moral; en dónde se desalienta al productivo y promueve al parásito. Y peor aún es que todo ello va produciendo más y más mendigos que respaldan a los politicastros.

    ¿Cuántos panameños cuestionan o ven mal la mayoría de las actividades en que están metidos los gobiernos desde los servicios de agua hasta la repartición de jamones?

    A todo eso y por otro lado, si nos fijamos, veremos que toda la mala práctica señalada tiene otros efectos colaterales perversos; tal es el caso de que la buena caridad, esa que es personal y no politiquera, promueve la productividad, mientras que la mala caridad centralista tiene efectos nefastos en la productividad y el bienestar del país.

    Aunque no lo sepan, la mayoría de los panameños son empresarios que por naturaleza humana son caritativos con su prójimo; es decir, con quienes conoce porque están “próximos” a ellos y viven sus penurias. La destrucción de está verdadera caridad es una barbaridad. El “normalizar” el confisca, parte y reparte por parte de politicastros a punto de que dicho malandar sea “normal”, va aumentando o degradando esa esencial autoestima de cada persona; ya que, a fin de cuentas, no son tan ingenuos como para no ver que son mendigos.

    La auténtica caridad no crea dependencia y así deja espacio para que las personas necesitadas lleguen a mejorar su situación. En general, la caridad siempre, en alguna medida, es degradante; pero lo es mucho más cuando no sólo es falsa sino que viene de parte de quienes suponen dirigir la nación.

    En fin, son tantos los que acusan que los intercambios del mercado, esos que se hacen en libertad, y no con descuentos obligados y controles de precio y tal, son tildados de sacar ventaja a los que menos tienen; ¿acaso son tan ciegos que no ven la perversidad del regalierno?

  • El progresismo regresivo

    El progresismo regresivo

    El mal nombrado movimiento progresivo, progresismo o “progre” surge a partir de personas que se rebelan contra la misma naturaleza creativa o Divina; naturaleza que, ante todo, respeta la libertad o albedrío humano propio de la auténtica subsidiaridad. Pero allí yace el problema, en que pocos entienden lo que es la “auténtica subsidiaridad”.

    Subsidiario es enseñar a pescar y no a regalar pescado; o un tanto más profundo: es no hacer por una persona de jerarquía inferior lo que esta puede y debe hacer por cuenta propia so pena de ser anulada. También: deja que sean tus hijos quienes monten la bici.

    En contraposición, el progresismo es la fatal y pérfida tendencia humana de controlar al prójimo como quien arrea un hato de ganado; lo cual vimos con vivida realidad y horror en las encerronas y las máscaras del COVID. ¡Lo peor!, fue dejamos arrear o que disfruten ser arreados y alimentados con paja. Imagínense que ni el propio Creador optó por negarnos el derecho de albedrío.

    “Albedrío” viene del latín arbitrium, arbitrio o voluntad y autonomía o, ser árbitro de lo que es propio o propiedad nuestra. Es arrogancia fatal creer que unos tengan la capacidad o derecho de dictar a otros aquello que es propio del otro. Es el mal de nuestros politiqueros corruptos que no gobiernan sino dictan a partir de leyes prostituidas; ya sea porque creen que ellos saben mejor o peor, por razones de pillaje.

    Es vital ver y entender que la riqueza y prosperidad humana está dispersa en cada ser humano que actúa en real libertad, sin vejar a otros. Hablo de: de la libertad de pensamiento y palabra, de la división del trabajo; del derecho al libre emprendimiento; del derecho de propiedad del fruto de nuestro trabajo; y del gobierno justo y limitado.

    Los progres o el progresismo manipulan nuestros sentidos de muchas maneras; particularmente de los menos preparados, a los que les inculcan que el capitalismo es un fracaso, lo mismo que el laissez faire que es el dejar hacer. Una vez que la persona se traga ese cuento, viene la intervención fatal. Es el Chapulín Estado que viene al rescate de los ignorantes e incautos. Peor cuando vemos que los gobiernos crean MEDUCAs diseñados para domesticar a la población.

    Tal vez una de las características más mórbidas del intervencionismo se ha visto a través del eugenismo, ese que promueve la reproducción entre los “más aptos” y la desalienta entre los “no aptos”. Lo vimos con claridad en la Alemania nazi y en Panamá también nos visitó y… quien no lo sepa que investigue.

    En Panamá como en los EE.UU. y tantos otros lares, se ha dado el fenómeno de una coyunda infernal entre lo que Javier Milei llama “empresaurios” que están años de luz de los empresarios. El empresaurio hace alianza con los politicastros gubernamentales en la creación de normativas que les dan ventajas sobre sus competidores.

    Un ejemplo patético, entre tantos que se dan hoy día en los EE.UU., es el de una normativa cada vez más compleja que deja por fuera al pequeño productor, favoreciendo al grandote que es amigote del legislador malhechor. O, tal vez el caso de la Minera con los politicastros del patio.

    Lo que poco vemos es que la calidad y seguridad está mejor servida a través de una variedad de medios y no sólo los centralizados en la casa de los zorros.

    En fin, nada es más productivo que la libre competencia en la cual todos actúan en la búsqueda de lo suyo que resulta ser lo de todos.

  • Elecciones y abejas

    En la «Fábula de las Abejas», Mandeville destaca cómo la colmena de abejas prospera cuando actúan de acuerdo con su interés propio en lugar de obedecer normas altruistas aparentes. Aunque inicialmente puede parecer que estas abejas actúan de manera egoísta, “viciosa” para obtener beneficios personales, es lo que finalmente conduce a un orden espontáneo en el que el bienestar general emerge de sus acciones individuales egoístas.

    Esta paradoja se relaciona con la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social de varias maneras. Primero, muestra cómo las agendas políticas que no se alinean con las verdaderas demandas y deseos de la sociedad pueden llevar a una especie de «virtuosidad aparente» similar a la de las abejas en la fábula. Los candidatos y partidos pueden prometer acciones altruistas o políticas moralmente elevadas, pero si estas promesas no están respaldadas por una comprensión genuina de las demandas reales de la población, pueden resultar ineficaces o incluso contraproducentes.

    En segundo lugar, la «Fábula de las Abejas» sugiere que cuando se imponen agendas moralistas desde arriba, se corre el riesgo de desencadenar consecuencias no deseadas. Del mismo modo, cuando las políticas se diseñan sin tener en cuenta la información distribuida en la sociedad y las verdaderas preferencias de los ciudadanos, pueden surgir efectos adversos. Las políticas pueden carecer de la adaptabilidad y la eficiencia que emergen de la autoregulación en un orden espontáneo.

    En el análisis de las diferencias entre los conceptos de orden creado y orden espontáneo, en las ideas de F.A. Hayek, en lo que el denominó taxis y nomos, se revela mejor aún la fascinante comprensión de cómo las sociedades y las normas emergen en la interacción humana. Este enfoque destaca la distinción entre dos tipos de órdenes: aquellos creados y planificados por alguien o grupo orgánico, y aquellos que surgen de manera natural no creado ni producto de designio alguno.

    El orden creado se manifiesta a través de estructuras que se originan a partir de mandatos específicos emitidos por entidades reconocibles, como empresas, gobiernos y familias. Estas estructuras tienen propósitos concretos y se alinean con objetivos específicos, como el logro de beneficios económicos o el mantenimiento del orden legal y social. En contraste, el orden espontáneo es una concepción que subraya su carencia de origen preciso y finalidad predefinida. Este tipo de orden, abstracto y difícil de percibir sensorialmente, se desarrolla a partir de interacciones humanas complejas. La sociedad misma, los mercados, el lenguaje y otras redes de comportamiento humano son ejemplos de órdenes espontáneos en los que la estructura y las normas no son impuestas desde arriba, sino que emergen hacia arriba de manera inorgánica.

    En resumen, la «Fábula de las Abejas» de Mandeville, las ideas de Hayek y la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social se conectan a través de la idea del orden espontáneo. Ambos casos resaltan la importancia de entender cómo las interacciones individuales y las preferencias personales pueden conducir a resultados beneficiosos y cómo las agendas o cambios impuestos desde arriba pueden tener consecuencias inesperadas, a pesar de sus muy buenas intenciones. Y para que las interacciones, este orden espontáneo pueda darse, sólo se necesita libertad. La respuesta está allí: más individuos y menos estado. Pensemos en todo esto en vista de las próximas elecciones.

  • Advertencia de Guy Sorman sobre el iliberalismo

    El artículo «Amenaza a la democracia» de Guy Sorman en ABC hace unas semanas, aborda el creciente fenómeno del iliberalismo y su impacto en la democracia. El autor critica la visión propuesta por líderes como Viktor Orbán, quien argumenta que las democracias liberales impiden a las mayorías cumplir plenamente con su programa político. Orbán aboga por una forma de democracia iliberal en la cual la victoria electoral otorga a la mayoría el poder absoluto para implementar su ideología sin restricciones.

    Sorman hace una clara advertencia sobre los peligros del iliberalismo, haciendo referencia al precedente histórico de Adolf Hitler en la Alemania nazi. Sostiene que la democracia no se define simplemente por elecciones y la victoria de la mayoría, sino por la protección de los derechos intangibles de las minorías, garantizados por la Constitución. Destaca el papel crucial de los derechos de las minorías en las democracias liberales, como el estatus del líder de la oposición en el Reino Unido, que garantiza esos derechos y su potencial para liderar un futuro gobierno.

    El autor señala que el iliberalismo está avanzando en todo el mundo occidental, desde Orbán en Hungría hasta Trump en Estados Unidos, y menciona otros ejemplos como el gobierno polaco, la India de Modi y la Turquía de Erdogan. Estos líderes han erosionado las garantías de las minorías una vez en el poder. Sorman atribuye este avance a la exaltación de la identidad nacional, étnica y religiosa por parte de estos líderes iliberales. Niegan la pertenencia y los derechos a aquellos que no se ajustan a su definición de la verdadera nación, lo que lleva a la exclusión y la marginalización de grupos como católicos no fundamentalistas, kurdos, no suníes, laicos, ateos, musulmanes y diversos grupos en cada país respectivamente.

    El autor destaca la importancia de que los liberales definan y defiendan con elocuencia un mundo cambiante, diverso y progresista. Reconoce que el mensaje de los iliberales es simplista y atrae a aquellos que desean aferrarse a un pasado ficticio idealizado. Sin embargo, también reconoce que la complejidad del mensaje liberal puede ser una debilidad política, ya que los iliberales a menudo no escuchan o no entienden el mensaje liberal, mientras que los liberales se esfuerzan por escuchar y respetar a todos.

    En resumen, Guy Sorman plantea una advertencia sobre el iliberalismo y destaca la importancia de proteger los derechos de las minorías en las democracias liberales. Critica la visión de líderes iliberales que buscan concentrar el poder y erosionar las garantías democráticas fundamentales. El autor enfatiza la necesidad de que los liberales defiendan y promuevan un mundo diverso, cambiante y progresista como respuesta a los desafíos del iliberalismo en el mundo actual.

  • La propiedad privada es la clave de la civilización

    Nada más importante que el respeto a la institución de la propiedad privada que invariablemente se traduce en el respeto recíproco que es el alma del liberalismo y la consecuente prosperidad moral y material.

    Abro este análisis con citas de una obra magnífica del célebre historiador de la Universidad de Harvard Niall Ferguson titulada Civilization. The West and the Rest en donde comienza por aclarar que “Civilización es una palabra de origen francés originalmente utilizada por el economista Turgot en 1752 y primero publicada por Mirabeau”, luego escribe que “el debate actual entre los patrocinadores del mercado libre y los que suscriben la intervención estatal […], entre los que siguen a Adam Smith y los que comparten los postulados de John Maynard Keynes y Karl Marx”. Enfatiza que la civilización remite a instituciones que protegen derechos: “El punto crítico de la diferencia entre Occidente y el resto es institucional […] Occidente es mucho más que un lugar geográfico. Es un conjunto de normas”.

    Nos dice que “América latina ha estado atrás de Estados Unidos. ¿Por qué ocurre esto? Se podrá pensar que es porque la tierra en el Norte es más fértil o porque tiene más oro y petróleo, o por su clima mejor o debido a que los ríos están mejor localizados o como consecuencia de la cercanía de Europa. Pero nada de esto tiene que ver con el éxito estadounidense […] Se trata de una idea que hizo toda la diferencia entre unos y otros que es el modo en que se gobiernan. Algunos incurren en el error de identificar esa idea con la democracia e imaginando que cualquier país la puede adoptar simplemente con llamar a elecciones. En realidad la democracia es el resultado de un edificio que tiene por sustento el Estado de Derecho para preservar la santidad de las libertades individuales y la santidad de los derechos de propiedad privada segurados por un gobierno representativo y constitucional”. En esta línea argumental, sostiene que “no hay término que se use más livianamente que civilización” en cuyo contexto refiere a John Locke quien consigna que “el fin medular que permite la comunidad ordenada es la preservación de la propiedad” y concluye Ferguson que “en la raíz todo se subsume en la propiedad”.

    La propiedad privada resulta indispensable e insustituible para asignar los siempre escasos factores de producción a los fines más apetecidos por la gente. Como las cosas no crecen en los árboles y no hay de todo para todos todo el tiempo se torna inexorable el establecimiento de prioridades. Y el único modo de encauzarlas es a través del sistema de precios que son precisamente expresiones de intercambios de derechos de propiedad en el contexto de ese sistema de señales que marcan que es más urgente y que secundario. Las ganancias y las pérdidas muestran el acierto o el desacierto de la utilización de los escasos bienes disponibles. El empresario que da en la tecla con las necesidades de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. De este modo se le da el mejor uso a los recursos disponibles siempre según en criterio de la gente que con sus votos en el plebiscito diario en el supermercado y afines va dirigiendo el proceso. El comerciante que no atiende debidamente a sus clientes tiene sus días contados en el ramo.

    Lo dicho debe distinguirse nítidamente del barón feudal, cazadores de privilegios o ladrones de guante blanco que explotan a sus semejantes a través de privilegios y mercados cautivos de diversa índole obtenidos en una cópula hedionda con el poder político de turno. Cuando hablamos de sociedad libre nos referimos a empresarios en competencia abiertos a procesos innovadores de cualquier procedencia. Y al referirnos a la competencia no nos estamos pronunciando por la cantidad de oferentes ya que puede no haber ninguno en cierto reglón, uno o varios lo relevante en que el mercado esté abierto para que cualquiera que estime puede hacer algo mejor que proceda en consecuencia y si no cuenta con el capital suficiente puede vender su idea a socios locales o extranjeros que si nadie se la compra significa que la idea es antieconómica o que aun no le ha llegado el turno de ejecutarse siempre según las preferencias de los miembros de la sociedad en cuestión.

    Como es sabido Marx y Engles en el Manifiesto Comunista de 1848 escriben que toda su propuesta puede centrarse en la abolición de la propiedad privada. Ahora bien como se ha señalado, si no hay propiedad no hay precios que como dijimos es su correlato indefectible por lo que en esa situación no hay posibilidad de evaluar proyectos ni contabilidad ni cálculo económico alguno. Tal como he ilustrado antes, si no hay propiedad no se sabe si conviene construir caminos con oro o con asfalto y si alguien considera que con el metal aurífero es un derroche es porque recordó los precios relativos antes de abolir la propiedad. Además de los inmensos costos de vidas humanas y de miseria generalizada, esto que comentamos fue la causa del derrumbe del Muro de la Vergüenza.

    Sin llegar al extremo de eliminar de cuajo la propiedad privada, en la medida en que se la ataque por medio de controles de precios, empresas estatales, reformas agrarias, peso impositivo más allá de lo indispensable para garantizar derechos, inflación, deuda estatal, legislaciones laborales contra el trabajo, cerrazón del comercio internacional junto con manipulaciones en el tipo de cambio y demás intervenciones estatales, en esa media se desdibujan los precios y consecuentemente se desperdician y despilfarran recursos lo cual necesariamente repercute negativamente en ingresos y salarios en términos reales de todos pero muy especialmente de los más vulnerables que son los principales afectados por niveles inferiores de inversiones.

    La institución fundamentalísima de la propiedad privada es inseparable del derecho a la vida y a la misma libertad puesto que significa usar y disponer de lo propio, sea su cuerpo o lo adquirido legítimamente. Y téngase en cuenta que carece de sentido hacer referencia al “abuso del derecho” ya que un mismo acto no puede ser conforme y contrario al derecho. Todo derecho tiene como contrapartida una obligación. Si alguien gana mil en el mercado, todos tiene la obligación de respetar ese ingreso pero si la persona que obtiene mil pretende dos mil aunque no reciba en el mercado pero el gobierno otorga este último monto quiere decir que otro u otros serán despojados del fruto de su trabajo para entregar sea suma dineraria lo cual convierte el acto en un pseudoderecho, una situación de la que están plagadas muchas economías modernas regenteadas por demagogos.

    En este sentido las Constituciones son para establecer límites al poder de los gobiernos en resguardo de las libertades individuales, sin embargo en gran medida en la actualidad esos documentos fundacionales aparecen como cheques en blanco a favor de déspotas que reemplazan gobiernos civilizados en el sentido mencionado por Niall Ferguson, más aun el positivismo legal ha hecho tantos estragos que quedan desdibujados los mojones y puntos de referencia extramuros de la legislación vigente fruto de mayorías circunstanciales que aplastan libertades en el contexto de lo que el decimonónico Frederic Bastiat denominó con justeza “robo legal”.

    Adam Smith en La teoría de los sentimientos morales, en La riqueza de las naciones y en Lecciones de jurisprudencia de diferentes maneras enfatiza en esa triada inseparable -la moral, la economía y el derecho- la trascendencia de la propiedad privada que permite que cada uno persiguiendo su interés personal en mejorar su situación se ve obligado a ofrecer bienes y servicios que sus congéneres requieren lo cual crea un proceso notable de cooperación social y división de trabajo. Esto puede ejemplificarse con solo mirar lo que tiene lugar en cualquier comercio donde luego de realizada la transacción ambas partes se agradecen recíprocamente.

    En este plano es pertinente remarcar que la mencionada cooperación social y división del trabajo quedan amputadas cuando los aparatos estatales imponen la guillotina horizontal con el tan cacareado igualitarismo pues en una sociedad de seres iguales no hay interés ni beneficio en interactuar, incluso la propia conversación se tornaría en un tedio espantoso ya que sería lo mismo que la parla con el espejo. En esa situación a todos nos gustaría ser médicos y no habría panaderos, a todos los hombres nos gustaría la misma mujer y así sucesivamente, circunstancia que convierte la vida social en insoportable. Las diferentes vocaciones, inclinaciones, preferencias, fuerzas físicas, talentos etc. hacen de las relaciones interpersonales un atractivo permanente.

    También desde Adam Smith se ha demostrado los males del mercantilismo y sus imitadores que provocan la autarquía y los aranceles, tarifas y cupos en las relaciones internacionales. Se puso en evidencia que esas vallas demandan mayor gasto por unidad de producto que significa menor cantidad de productos para el país receptor cosa que es otra forma de aludir a una reducción en el nivel de vida de sus habitantes. Asimismo se refutó que es más provechoso para un país exportar que importar puesto que el objeto del comercio internacional es importar lo más que se pueda, igual que con nosotros individualmente nuestro objeto final es comprar, no tenemos más remedio que vender servicios profesionales o bienes para poder adquirir lo que deseamos. Lo ideal para cada uno de nosotros sería comprar sin límite pero no podemos, no tenemos más remedio que vender (trabajar) para poder comprar. Idéntico fenómeno tiene lugar en el plano internacional, el costo de la importación es la exportación una situación que en el mercado libre de cambios hace que el balance de pagos siempre resulte equilibrado. Si un país fuera inepto para todo no hay de que preocuparse en esta materia puesto que el que no vende o no recibe capitales no puede adquirir nada en el exterior. Pero si por ventura esos ineptos pueden fabricar y vender algo que es apreciado por otros en el extranjeros no se cometa el crimen de encajarle aranceles a lo único que puede importar. La sandez de “vivir con lo nuestro” ha hecho estragos en diversos lares.

    La propiedad privada está íntimamente vinculada al cuarto poder, es decir, a la imprescindible libertad de expresión como aprendizaje recíproco y para contribuir con el derecho transformado el ley para encajar estrictos límites al poder en un proceso democrático en el que tiene prioridad el respeto a las libertades individuales.

    El premio Nobel en economía Friedrich Hayek concluye que la propiedad privada “es la única solución que descubrieron los hombres para el problema de reconciliar la libertad individual con la ausencia de conflicto. El derecho, la libertad y la propiedad constituyen una trinidad inseparable […] y ciertamente todo lo que denominamos civilización ha crecido sobre la base del orden espontáneo de las acciones que son posibles debido a la protección del dominio de los individuos” (Law, Legislation and Liberty, tomo I, pags. 107/8). Lo mismo enfatizaron antes autores clásicos de envergadura en la filosofía, el derecho, la historia y la economía, luego ampliados por destacados contemporáneos en idénticas ramas del conocimiento.

    Es importante consignar que el llamado “ambientalismo” pretende proteger la propiedad del planeta liquidando la propiedad privada vía las figuras de “derechos difusos” y “subjetividad plural” con lo que se encajan en lo que en ciencia política se denomina la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie. En este sentido, es de mucho interés consultar en YouTube exposiciones que muestran las falsedades en que se basa ese movimiento sobre las que, entre otros, se refiere el premio Nobel en física Ivar Giaever, el fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman y el ex presidente de Greenpeace de Canadá Patrick Moore. También son muy ilustrativos en esa línea argumental los libros de T. R. Anderson y D. R. Leal Ambientalismo de mercado libre, de D. L. Ray y L. Guzzo Trasching the Plantet, el doceavo capítulo de M. N. Rothbard Para una nueva libertad, de J. Simon y H. Kahan The Resourceful Earth, de M. Shellenberger Apocalypse Never y de catorce autores compilados por R. Bailey bajo el título de The State of the Planet. En este tema, además del generalmente mal estudiado calentamiento global y la lluvia ácida, se destaca la extinción de la riqueza marina por no asignar derechos de propiedad en el mar y se explica como la extinción de animales como el elefante se resolvió con la asignación de derechos de propiedad de la manada, del mismo modo que antiguamente se resolvió el encaminarse a la extinción del ganado vacuno en nuestro continente con la revolución tecnológica de la época: la marca y el alambrado.

    Entonces nada más importante que el respeto a la institución de la propiedad privada que invariablemente se traduce en el respeto recíproco que es el alma del liberalismo y la consecuente prosperidad moral y material. En este plano es muy pertinente recordar lo escrito por Juan Bautista Alberdi en cuanto a que “arrebatad la propiedad, es decir, el derecho exclusivo que cada hombre tiene de usar y disponer ampliamente de su trabajo, de su capital y de sus tierras para producir lo conveniente a sus necesidades y con ello no haceis más que arrebatar a la producción sus instrumentos, es decir, paralizarla en sus funciones fecundas, hacer imposible la riqueza” (Obras Completas, tomo IV, pag. 165). En lo que se refiere también a nuestro país, es sumamente pertinente que tengamos a la vista que Domingo Faustino Sarmiento apuntó en 1850 que “Las palabras ignorante y argentino tienen las mismas letras. Luchemos para que no se conviertan en sinónimos” (Nuevo Prólogo a Método de lectura gradual).

  • ¿Podemos delegar al Estado la educación de nuestros hijos?

    La pregunta fundamental que nos debemos plantear en la materia política siempre será: ¿para qué queremos al Estado?; es decir, ¿cuáles son sus funciones? Otra forma de ver el tema sería: ¿Para que sirve o son buenos los gobiernos del estado y para que no.

    Casi todos podemos hallar suelo común en que al Estado corresponde la función de seguridad y en particular la de defender la nación en caso de invasión. Pero, aquí ya debemos hacer un alto y diferenciar en el tema de la “seguridad” ciudadana, pues jamás podríamos delegar toda nuestra seguridad personal, lo cual ni siquiera debía requerir explicación; ya que el estado carece de la facultad de la omnipresencia y; más aún, ni debíamos querer delegar semejante función a los gobiernos, aunque, tristemente, muchos así parecen desearlo. La seguridad comienza en lo personal, en la casa, en el barrio y así hasta llegar al estado. Visto desde otro enfoque, todos somos policías y delegamos esa función en la medida de lo posible y conveniente.

    Dicho lo anterior, podemos extender los conceptos vertidos a la educación y entender que al Estado corresponden algunas funciones sociales pero no todas y no del todo, y se hace vital trazar la frontera entre el Estado, la persona y familia. Con ánimo didáctico mordaz, igualmente señalo que el Estado no puede comer o beber agua por nosotros, y vale la pena señalar esto porque como van las cosas pareciera que algunos hasta la ida al retrete desean delegar. Todo esto nos lleva a la pregunta fundamental formulada en el título de este ensayo; es decir, ¿hasta dónde podemos delegar al estado la educación de nuestros hijos? El problema comienza en artículo 56 de nuestra Constitución cuando dice: “…el Estado… garantiza a los padres de familia el derecho de participar en el proceso educativo de sus hijos.” Magnánima la Constitución que permite a los padres “participar”; y he aquí que asoma el problema.

    Lo malo es que no queremos ver lo que está frente a nuestras narices, tal como vemos con el desorden vial en Panamá, y emana o responde a un grupo de legisladores en la Comisión de Transporte de la Asamblea que ven y usan a la ATTT como su feudo personal. En tal situación, muy lejos quedan los propósitos de seguridad y efectividad del transporte. ¿Acaso no vemos la ilegalidad tantos retenes de tránsito? Tal vez la mayoría no lo ve, y he allí la fuente de anarquía. ¿Acaso no vemos que muchos de los agentes de tránsito no salen a ordenar sino a asaltar a mano armada? ¿No vemos que retienen ilegalmente con la finalidad de mejorar sus ingresos personales y hasta partir y repartir hacia arriba?

    Algo análogo ocurre con el sistema que llamamos “educativo” el cual no educa, porque responde a los bastardos intereses de grupos enquistados en al Apparatchik estatal; cuyas prioridades no compaginan con sus funciones y responsabilidades, y luego, para lograr permanencia, derraman ventajas en gremios sindicales y tal; al tiempo que cacarean de igualdad y equidad.

  • Organizaciones Cripto Rechazan Sanciones de OFAC a Tornado Cash

    Dos importantes organizaciones cripto, la Blockchain Association y DeFi Education Fund, han presentado un informe en el cual cuestionan y rechazan las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos contra Tornado Cash. Estas medidas han sido calificadas como «ilegales y sin precedente», y se argumenta que carecen de fundamentos legales sólidos. Además, se respalda la demanda presentada por Coinbase contra el Departamento del Tesoro, alegando un exceso de autoridad en las acciones tomadas contra Tornado Cash.

    El informe de las organizaciones cripto:

    El informe elaborado por la Blockchain Association, con sede en Washington, y respaldado por DeFi Education Fund, destaca que las sanciones contra Tornado Cash son injustas y carecen de legalidad. Según Kristin Smith, CEO de la Blockchain Association, Tornado Cash es simplemente una herramienta que puede ser utilizada por cualquier persona, incluyendo los malos actores. Dirigir sanciones hacia este servicio atenta contra los valores en los que se fundó Estados Unidos. El enfoque debería estar dirigido a sancionar a aquellos que abusan de estas herramientas, en lugar de penalizar la innovación en sí.

    Las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro:

    En agosto del año pasado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos agregó a Tornado Cash a su lista negra. Esta medida prohíbe a los ciudadanos y empresas estadounidenses utilizar la plataforma y realizar actividades relacionadas con las direcciones sancionadas asociadas al servicio. La razón detrás de estas sanciones es el presunto uso de Tornado Cash por parte de hackers norcoreanos para evadir la vigilancia de las autoridades e investigadores en relación con fondos robados.

    El respaldo a la demanda de Coinbase y las críticas recibidas:

    Además de respaldar la demanda presentada por Coinbase, la Blockchain Association ha recibido y expuesto las críticas tanto del exchange Coinbase como de la comunidad en general contra las sanciones impuestas. Coinbase respalda las acciones legales impulsadas por la comunidad contra el Departamento del Tesoro. La detención del principal desarrollador de Tornado Cash, Alexey Pertsev, en Países Bajos también ha generado críticas. Un tribunal local le concedió libertad bajo estricta vigilancia para que pueda enfrentar el proceso legal fuera de la cárcel.

    La importancia de Tornado Cash y las implicaciones del caso:

    El informe destaca la importancia de Tornado Cash como una herramienta para proteger la privacidad de los usuarios de activos digitales. Se argumenta que cada vez más estadounidenses utilizan activos digitales y que herramientas como Tornado Cash se utilizan principalmente con fines legítimos y socialmente valiosos. Se afirma que las sanciones exceden la autoridad estatutaria de la OFAC y son el resultado de una toma de decisiones arbitraria y caprichosa. Este caso plantea preguntas regulatorias y constitucionales importantes que pueden tener efectos de gran alcance en el ecosistema de blockchain y la economía de activos digitales.

    Conclusión:
    Las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos contra Tornado Cash han generado un fuerte rechazo por parte de importantes organizaciones cripto y Blockchain. La Blockchain Association y DeFi Education Fund han presentado un informe en el que califican estas medidas como «ilegales y sin precedente», argumentando que carecen de fundamentos legales sólidos y que van en contra de los valores en los que se basa Estados Unidos.

    Este caso tiene implicaciones más allá de Tornado Cash, ya que podría sentar un precedente importante en la forma en que los gobiernos regulan la tecnología Blockchain y las finanzas descentralizadas. Es crucial que el tribunal considere plenamente los argumentos presentados en el informe de la Blockchain Association y DeFi Education Fund.

    La protección de la privacidad de los usuarios de activos digitales es fundamental, y herramientas como Tornado Cash desempeñan un papel importante en este sentido. Es necesario encontrar un equilibrio entre la seguridad y la innovación, evitando que medidas excesivas y mal fundamentadas obstaculicen el desarrollo y la adopción de estas tecnologías disruptivas.